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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Kirk Douglas | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Algo está mal en Saturno 3.</title>
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        <description><![CDATA[<p>Nota Preliminar: Esta reseña cinematográfica se publica simultáneamente en El Sitio de Ciencia Ficción de España. El título es una de las líneas promocionales de la película de ciencia-ficción&nbsp;Saturno 3&nbsp;(Saturn 3, 1980), producida y dirigida por Stanley Donen, el gran realizador estadounidense de quien se celebró su centenario recientemente. Es una producción británica, de la [&hellip;]</p>
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<p><strong>Nota Preliminar</strong>: <em>Esta reseña cinematográfica se publica simultáneamente en El Sitio de Ciencia Ficción de España. </em></p>



<p>El título es una de las líneas promocionales de la película de ciencia-ficción&nbsp;<strong><em>Saturno 3</em></strong>&nbsp;(<em>Saturn 3</em>, 1980), producida y dirigida por Stanley Donen, el gran realizador estadounidense de quien se celebró su centenario recientemente. Es una producción británica, de la legendaria compañía&nbsp;<em>ITC Entertainment</em>&nbsp;(<em>Incorporated Television Company</em>) de Lord Lew Grade, antiguo bailarín profesional de Charleston, convertido en magnate del cine y la televisión, que produjo desde series míticas como&nbsp;<em>El Santo</em>&nbsp;con Roger Moore, hasta películas premiadas como&nbsp;<em>El Estanque Dorado</em>&nbsp;(1982) o&nbsp;<em>La Decisión de Sofía</em>&nbsp;(1982).</p>



<p><em>Saturno 3</em>, se soporta en los tres intérpretes protagonistas, Farrah Fawcett, Kirk Douglas y Harvey Keitel. Resulta interesante observar que en los créditos de la cinta el nombre de Farrah Fawcett, quien era el símbolo sexual del momento, aparece primero que el de Douglas, aunque en los afiches publicitarios, se le da más prelación al del actor, considerado una leyenda. Ahora bien, la película se recuerda como un fracaso, o simplemente no se le recuerda. Pero resulta interesante, darle una mirada y buscar por qué se catalogó de desastre (para el gran Keitel, el punto más bajo de su carrera). Al final, ¿qué fue lo que estuvo mal en&nbsp;<em>Saturno 3</em>?</p>



<p>La imagen de inicio, nos recuerda a&nbsp;<em>Star Wars,</em>&nbsp;aunque con un fondo más impactante, el planeta Saturno, mientras una inmensa nave, que resulta una base espacial humana, se acerca lentamente, con una fanfarria musical. La similitud con la primera película de la saga de la&nbsp;<em>Guerra de las Galaxias</em>&nbsp;no es casualidad, se debe a un nombre común para las dos producciones, John Barry, no el compositor británico, sino a un decorador y diseñador de producción también británico, que ganó justamente un premio Óscar, a la mejor Dirección de Arte en 1978 por su trabajo en la primera película galáctica de George Lucas.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="865" height="484" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/20045705/Saturn-3-2.jpg.webp" alt="" class="wp-image-103351" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/20045705/Saturn-3-2.jpg.webp 865w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/20045705/Saturn-3-2.jpg-300x168.webp 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/20045705/Saturn-3-2.jpg-768x430.webp 768w" sizes="(max-width: 865px) 100vw, 865px" /></figure>



<p>Decíamos que eran 3 protagonistas, pero no podemos olvidar al cuarto en historia, Héctor, un robot que ha sido traído a la base habitada únicamente por el comandante Adam (es decir, Adán, el primer hombre) y su compañera Alex, quienes aparte de colegas son amantes. Adam, interpretado por Douglas, probablemente le dobla en edad a Alex (Fawcett) y es consciente que su relación no tiene mucho futuro, aunque hasta el momento ha resultado idílica, pero la armonía se rompe con la llegada del Capitán Benson (Keitel) y el robot Héctor, que ayudará a incrementar la producción de cultivos hidropónicos, el verdadero propósito de aquella instalación.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="330" height="582" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/20050119/saturn-3-hector.jpg" alt="" class="wp-image-103357" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/20050119/saturn-3-hector.jpg 330w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/20050119/saturn-3-hector-170x300.jpg 170w" sizes="(max-width: 330px) 100vw, 330px" /></figure>



<p>A riesgo de hacer spoilers para quien no haya visto la película, Héctor resulta ser un robot asesino, producto de la programación directa del cerebro de Benson, un desequilibrado mental que previamente mató a un colega, para emprender esta misión. Héctor, cuyo nombre se deriva del héroe troyano, muerto por Aquiles en la Ilíada, termina siendo una especie de mezcla entre&nbsp;<em>Terminator</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Alien</em>, por la dificultad para ser eliminado.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="700" height="496" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/20050155/saturn-3-corridor-pic-2.jpg" alt="" class="wp-image-103358" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/20050155/saturn-3-corridor-pic-2.jpg 700w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/20050155/saturn-3-corridor-pic-2-300x213.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px" /><figcaption class="wp-element-caption">SATURN 3, from left, Farrah Fawcett, Kirk Douglas, 1980, ©Associated Film Distribution</figcaption></figure>



<p>La idea de la película fue del citado John Barry, a quien se le ocurrió la historia de un thriller de ciencia-ficción de bajo presupuesto, que compartió con Stanley Donen, a quien el género no le apasionaba, pero decidió apadrinar la iniciativa, porque consideraba interesante el argumento, que no dejaba de ser una historia de amor trágica, así pasara doscientos años en el futuro, así como resultaba inquietante concebir que un robot, tuviera un cerebro humano virgen, que podía ser programado directamente por el de un humano, transmitiendo su propio pensamiento, así como su carácter.</p>



<p>Donen comenzó a vincular adeptos a la idea, como el escritor de ciencia-ficción Martin Amis y el magnate Lord Lew Grade, quien a su vez, compartió el guion que en ese momento tenía el título de&nbsp;<em>El Ayudante</em>&nbsp;(<em>The Helper</em>) con Farrah Fawcett, cuya participación subió el monto de la producción que fue de 10 millones de libras esterlinas, que no resultaba tan alto para las grandes producciones de Hollywood, pero sí para lo que inicialmente estimaban Donen y Grade.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="450" height="625" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/20045828/farrah-saturn-31.jpg" alt="" class="wp-image-103353" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/20045828/farrah-saturn-31.jpg 450w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/20045828/farrah-saturn-31-216x300.jpg 216w" sizes="auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px" /></figure>



<p>Inicialmente se pensó en Sean Connery y Michael Caine, para los roles del comandante / pareja y el capitán / intruso, pero al final fueron Douglas y Keitel. Es claro que se aprovechó al máximo la figura de Farrah Fawcett, por entonces una presencia arrolladora en los medios audiovisuales, gracias a la serie de televisión “<em>Los Ángeles de Charlie</em>” y sus comerciales de champú, en donde su voluminosa y sedosa cabellera salía reluciente. Se dice que Douglas, reticente a la ciencia-ficción, aceptó su participación, sólo por la oportunidad de tener escenas íntimas con Fawcett.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="615" height="328" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/20045801/sat1.webp" alt="" class="wp-image-103352" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/20045801/sat1.webp 615w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/20045801/sat1-300x160.webp 300w" sizes="auto, (max-width: 615px) 100vw, 615px" /></figure>



<p>La película se filmó en los estudios Shepperton en las afueras de Londres, en donde se construyó el set para la&nbsp;<em>base Titán</em>, una construcción que demoró cuatro meses. Como dato curioso, para fabricar a Héctor se tomaron dibujos de Leonardo Da Vinci. El robot terminó costando un millón de dólares. Pero quizás el mayor error, fue escoger a John Barry como director, pues no tenía la suficiente experiencia y luego de pocas semanas de iniciada la producción, se retiró sin mayores explicaciones y lo sustituyó Stanley Donen. Unos meses más tarde, Barry falleció por una meningitis aguda, mientras trabajaba como director de segunda unidad en&nbsp;<em>El Imperio Contraataca</em>.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="576" height="720" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/20045905/saturn-3-farrah-kinky-outfit.jpg" alt="" class="wp-image-103354" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/20045905/saturn-3-farrah-kinky-outfit.jpg 576w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/20045905/saturn-3-farrah-kinky-outfit-240x300.jpg 240w" sizes="auto, (max-width: 576px) 100vw, 576px" /></figure>



<p><em>Saturno 3</em>&nbsp;tuvo muchos inconvenientes, especialmente técnicos, con la fabricación y manipulación del robot. Cuando se ven los afiches publicitarios de la cinta, es frecuente ver la imagen de Farrah Fawcett vistiendo un atuendo sexi, de cuero y liguero, que nunca aparece en la película, pues correspondía a una escena onírica, que fue cortada en la edición. Una de las ideas interesantes del argumento es que los astronautas consumen con frecuencia unas píldoras llamadas “blue dreamers” (soñadores azules), con fines recreativos, que les permiten tener fantasías vívidas mientras duermen.&nbsp;</p>



<p>El filme pudo haber sido una gran obra, pero resultó un fracaso, al final refleja lo que se vivió en el set y que el legendario productor Lew Grade, definió como la falta de experiencia de John Barry en la dirección, el ego de Kirk Douglas, la apatía de Keitel y la mediocridad de Fawcett. Hay errores inconcebibles, como escenas en donde se aprecian las sombras de los técnicos o cuando Alex es maltratada por el robot, sangrando sus muñecas y brazos, pero en el siguiente cuadro, no hay rastro de esas huellas.</p>



<p>Sin embargo, para rescatar me quedo con dos momentos. La escena del juego de ajedrez es paradigmática, especialmente por la reflexión que hace el comandante Adam, en el sentido que un robot nunca podría aprender, la noción de sacrificio, a diferencia de los seres humanos. La imagen final, no deja de ser inquietante, un planeta Tierra en la distancia, que a todas luces se observa diferente, mostrando continentes incompletos, algo que no está muy lejos de la realidad, cuando como consecuencia del calentamiento global y el aumento del nivel de los mares, grandes porciones del suelo firme desaparecerán. Una fotografía de nuestro futuro.</p>



<p>Es una lástima que&nbsp;<em>Saturno 3</em>&nbsp;haya estado mal, cumpliendo la frase promocional, porque la idea era realmente buena. De todas formas, para los cinéfilos curiosos, especialmente los amantes de la ciencia-ficción, queda la invitación para que la vean y se formen su propio criterio, que no necesariamente debe coincidir con el de este comentarista.</p>



<p><strong>Dixon Acosta Medellín</strong></p>



<p>En lo que antes se llamaba Twitter, me encuentran a la hora del recreo como @dixonmedellin&nbsp;</p>


<figure class="wp-block-post-featured-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1640" height="2326" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/20050008/Saturno-3-1.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/20050008/Saturno-3-1.jpg 1640w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/20050008/Saturno-3-1-212x300.jpg 212w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/20050008/Saturno-3-1-722x1024.jpg 722w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/20050008/Saturno-3-1-768x1089.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/20050008/Saturno-3-1-1083x1536.jpg 1083w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/20050008/Saturno-3-1-1444x2048.jpg 1444w" sizes="auto, (max-width: 1640px) 100vw, 1640px" /></figure>]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
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        <pubDate>Sun, 28 Jul 2024 20:24:02 +0000</pubDate>
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        <title>Rita Hayworth (1918-1987)</title>
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        <description><![CDATA[<p>Era varias mujeres; su presencia era ambivalente, no se sabía bien si era tímida o pícara, como si ocultara un secreto, y podía fingir ser la chica tonta o la mujer más astuta, y pasar de la frivolidad a la incandescencia en un parpadeo, pero lo que está claro es que Rita Hayworth poseía una [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Era varias mujeres; su presencia era ambivalente, no se sabía bien si era tímida o pícara, como si ocultara un secreto, y podía fingir ser la chica tonta o la mujer más astuta, y pasar de la frivolidad a la incandescencia en un parpadeo, pero lo que está claro es que Rita Hayworth poseía una fuerza impactante que a todos deslumbraba. “Siempre he sentido que uno de los secretos de la belleza real es la simplicidad”, dijo en algún momento. Y es que su hermosura era sencilla, pero no pasaba desapercibida. Sofisticada, coqueta, de mirada intensa y con un perfil de doncella, una sonrisa cautivante y envolvente, su piel brillaba en tonos relampagueantes pese a que la contempláramos en una película filmada en blanco y negro. Ineludiblemente femenina, Margarita Carmen Cansino nació en Brooklyn, New York. Hija de padres emigrantes, un español y una irlandesa dedicados al baile, y por lo que Rita se recordará bailando desde que empezó a caminar: “Desde que pude mantenerme en pie con tres años, recibí clases de baile. No me gustaba, pero no tenía valor para decírselo a mi padre. Ensayar, ensayar, ensayar. Así fue mi infancia.” Ya de muy niña su padre decide que lo más conveniente sería desistir de darle una educación académica a su hija, para destinarla a bailar junto a él en un espectáculo donde la presentaba como su mujer, promocionando el evento con un anuncio que decía: “Joven de 14 años, de busto prominente y aspecto provocativo.” Junto a su padre, Rita recorría bares y cafés, padeciendo no sólo una explotación laboral sino además los abusos físicos a los que era sometida. Años más tarde confesaría que en varias oportunidades su padre abusó de ella sexualmente. Para 1933 decide probar suerte y se aventura en Hollywood como miembro del Spanish Ballet, y dos años más tarde la veremos figurar en apariciones cortas de películas modestas de bajo presupuesto. Destacan sus movimientos y la seducción de su baile, su poderoso atractivo fémino, y es así como Fox decide contratarla para la película <em>El infierno de Dante (La nave de Satán), </em>y dos años más tarde para la película <em>Charlie Chan en Egipto</em><em>. </em>Queriendo explotar todavía más los atributos y encantos físicos de su hija, su padre la presenta a un vendedor de autos, un tipo astuto para los negocios, y quien muy pronto la conectará con un abusivo agente de la prestigiosa productora de cine, la Columbia Pictures. Con apenas 18 años, Rita se convertiría en una mina de oro para su marido, quien sabría sacar provecho del diamante en bruto que se ocultaba detrás del atractivo físico de su esposa. Su representante en la productora comenzaría a hostigarla a la par que le ofrecía sus primeros papeles, y esta insistencia persistió durante años y no pararía mientras la actriz mantuvo su contrato con la productora. Incluso su marido le aconsejaría que se acostara con productores y ejecutivos de la empresa para que así pudiera hacerse a algunos papeles más destacados. Para ese entonces su padre, su esposo y su representante habrían sido suficiente para que Margarita no hubiera querido vérselas con los hombres en lo que restaba de su vida, y sin embargo serían los hombres los que representarían gran parte de su tragedia personal. Para ingresar en la industria cinematográfica, el marido de Margarita la sometería a una intensa transformación, donde tendría que vérselas con un estricto régimen para perder peso, tratamientos electrolíquidos y una severa depilación que ampliara su frente, así como acentuar su pelo tinturándolo y dejándolo crecer en una larga melena que fuera uno de sus distintivos más seductores. También pagó por unas clases de dicción y fonética, y para 1937 logró conseguirle un papel en la película <em>The game that kills. </em>“Él me ayudó con mi carrera y se ayudó a sí mismo con mi dinero”, diría Rita respecto a su primer marido, del cual acabaría por separarse, y quien amenazaría a la actriz si ésta llegara a abandonarlo, intimidándola con que vertería ácido en su rostro si se atrevía a dejarlo. Pese a las amenazas, Hayworth acaba cediendo a las demandas de su marido y consigue el divorcio luego de concederle casi todo su capital, a excepción del carro que se lo quedaría ella. Después de experimentar esta tremenda transformación, nacía una prometedora estrella llamada Rita Hayworth, y que tendría su primer papel destacado, y aunque secundario, pero nada menos que junto a Cary Grant, en la película de 1939, <em>Sólo los ángeles tienen alas. </em>Un año más tarde participaría en la comedia <em>Una dama en cuestión, </em>y al año siguiente la productora 20th Century Fox, que antaño le había dado la espalda, contrató sus servicios para darle vida a Doña Sol, en la película Technicolor basada en la novela de Vicente Blasco Ibáñez, <em>Sangre y arena</em>, y cuya interpretación acabaría por inmortalizar a la actriz como una <em>sex symbol</em> de las más emblemáticas de todos los tiempos. Para ese momento Rita Hayworth estaba logrando un prestigio y un reconocimiento a nivel mundial y se había convertido en una de las actrices mejor pagas. En los años siguientes sería una seguidilla de éxitos de taquilla, ya que su encanto había seducido al público, y una película en la que figurara ya aseguraba un negocio millonario para la industria. Años más tarde Frank Sinatra diría: “Rita Hayworth es Columbia.” En el film <em>La pelirroja &#8211;</em>con la vivacidad colorida que era novedad en la gran pantalla- Hayworth acabaría por consagrarse como la mujer más codiciada, gozando de gran prestancia entre los marines estadounidenses, quienes la tuvieron como su musa platónica durante la Segunda Guerra Mundial, llegando a bautizar con su nombre una de las bombas atómicas lanzadas sobre las islas Bikini en medio de ensayos nucleares, suceso que disgustó a la actriz, quien se declaraba abiertamente pacifista. Compartió con Fred Astaire de dos exitosas y recordadas comedias musicales: <em>Desde aquel beso </em>y <em>Bailando nace el amor, </em>y otras tres cintas que se destacan durante la guerra, como son <em>The strawberry blonde </em>junto a Olivia de Havilland, <em>Mi mujer favorita </em>y <em>Las modelos, </em>esta última en compañía de Gene Kelly. Años atrás había sido portada para la reconocida revista <em>Life, </em>y desde el momento en que el afamado director Orson Wells la vio en dicha portada, se juraría no descansar hasta conquistarla. Y aunque en un principio ésta se negara a toda propuesta del insistente Wells, el encanto y el talento acabarían por seducirla, y para 1943 contraerían matrimonio en una boda celebrada en Santa Mónica. La prensa anunciaba la unión de “la bella y el cerebro”, y así lo haría notar la parte intelectual de la pareja, cuando en contadas ocasiones Wells hacía alarde de sus talentos, opacando a su esposa, e incluso llegó a llamarla “idiota” frente a varios testigos. Pese a esto, Hayworth reconoció que Orson Wells sería el amor de su vida, el hombre con el que tendría a su hija Rebecca, y a quien seguiría en sus caprichos artísticos, como aquel en el que el excéntrico cineasta le daba rienda suelta a su pasión particular por la magia, y en compañía de su esposa montó un espectáculo circense conocido como el <em>Mercury wonder show, </em>y en donde Wells, con sus dotes de prestidigitador, dividía el apetecido cuerpo de Rita Hayworth en dos mitades. En 1945 rodaría <em>Esta noche y todas las noches, </em>pero sería un año después cuando acabaría por consagrarse en lo más alto del estrellato mundial y en un objeto del deseo, al encarnar a la extrovertida y sensual Gilda en la película del mismo nombre. Un poder erótico que se desprendía desde la pantalla se apoderó del mundo con su interpretación. La película resultó escandalosa luego de que su coprotagonista, el actor Glenn Ford, le diera una famosísima cachetada que, a los ojos de hoy, evidencia claramente el machismo de una época, y aunque en defensa del personaje decir que unas escenas atrás había sido el personaje de Rita quien le había propinado una bofetada al actor. Pero sobre todo la película sería una polémica por el tremendo striptease de Hayworth, y que acabaría avergonzando a toda una época. El desnudo consistió sencillamente en un simple, ligero y sutil desprendimiento de un guante. Y a la diva dócil, sumisa, mosquita muerta, le bastó con un movimiento sensual y sugestivo, sin vulgaridad, carente de mayores dramatismos, acompañada por la música y el baile, seguro y seductor gesto fino, proveniente de una presencia dulce y angelical pero al mismo tiempo demoniaca, Rita se descubrió la mano y hasta la misma iglesia tuvo sus pronunciamientos al respecto. Por considerársele inmoral y “gravemente peligrosa”, la película fue censurada o prohibida en algunos países, y pese a lo cual recaudaría una fortuna en taquilla y le valdría a Rita Hayworth el reconocimiento mundial como un ícono de la belleza del cine hollywoodense. Con su papel más memorable, Rita alcanzaba la cumbre y de manera estrepitosa señalaba un descenso, ya que nunca conseguiría tanta fama y reconocimiento como el que obtuvo a través del personaje que la posicionó en la cúspide del éxito. El poster que promocionaba la película podría haber sido también un vaticinio de que ya la carrera de Rita no sería nunca la misma: “Nunca hubo una mujer como Gilda”. Tanto habría significado para la actriz el haber participado en esta película, que en un acto de excentricidad planearía un viaje a la Cordillera de los Andes, con el fin de enterrar en un lugar remoto una copia de la cinta, donde en cualquier caso pudiera sobrevivir a una catástrofe nuclear. Rita le dará vida a la musa del Olimpo consagrada al baile, encarnando a Terpsícore en la película <em>La diosa de la danza, </em>y un año más tarde sufrirá otra transformación física, esta vez diseñada también por su marido, quien llevado de sus caprichos le dio un aspecto totalmente distinto a su esposa para que protagonizaran juntos su próxima película, <em>La dama de Shanghái. </em>La actriz lucía un look que poco agradó al público: pelo corto teñido color platino; y tampoco gustó mucho su papel de embaucadora, maquiavélica, y que morirá finalmente, dejando en el espectador un sabor agridulce. Ni siquiera la fama de Hayworth conseguiría rescatar la película, y a pesar de que su personaje fuera uno de los más recordados de su carrera, la película sería un fracaso absoluto. La propuesta parecía ser más una tarea experimental, logrando un ritmo y una narrativa que el autor se permitió explorar, y que finalmente habría conseguido sin la preocupación de que un amplio público la comprendiera. “Sabíamos que estábamos haciendo un clásico mientras la rodábamos”, dijo Rita respecto a este proyecto. La estrella de la productora Columbia Pictures se derrumbaba y así también su matrimonio con Orson, el cual intentaría rescatar, pero que finalmente acabaría, y tras lo cual se haría célebre su frase de despecho: “Todos los hombres que conozco se acuestan con Gilda, pero se levantan conmigo.” Para este entonces Rita comenzaría a abusar de la bebida y hasta el punto de convertirse en alcohólica. Durante el rodaje de <em>Los amores de Carmen, </em>de nuevo en compañía de Glenn Ford -con quien actuaría en tres películas más-, Rita se dejará seducir por el encantador magnate de la industria del cine, el mujeriego Howard Hugues, de quien quedará embarazada, pero que finalmente acabaría por abortar. La actriz se muda a París y será en la capital francesa donde conocerá a su tercer marido, el príncipe Alí Khan, con quien contraería nupcias en 1949 en una suntuosa boda celebrada en la Riviera francesa, y para ese mismo año nacería su hija Yasmin Aga. La actriz decide alejarse de su carrera y del mundo de Hollywood, y distanciarse de quien hasta ahora había venido siendo su representante, ése que desde un comienzo estuvo siempre acechándola, acosándola y también explotándola. Pero su intento por una estabilidad de pareja duraría muy poco, ya que el príncipe jamás dejaría su vida licenciosa y de consumado ludópata, por lo que un año más tarde la actriz decide pedirle el divorcio. Luego de dejar a su marido la actriz tendría que sortear un revés económico, y volvería al alcohol como sistema para paliar su descontento, sumiéndose en un proceso paulatino de autodestrucción. Víctima del despecho, o por tratarse de una buena amiga, la actriz se casó con el cantante argentino Dick Haymes, evitando así la deportación de éste, y quien sólo le daría malos tratos y se valdría de la fama de su esposa para impulsar su propia carrera. La relación llegó a su fin el día en que el cantante se atrevió a abofetearla en público. Y es que Rita seguía creyendo en el amor, y nuevamente hacía su apuesta en un intento por encontrar finalmente a su pareja, y pese a las inseguridades, traumas y temores que tal vez desconocimos. Decía que “todas las mujeres tienen cierta elegancia sobre ellas que se destruye cuando se quitan la ropa.” Pese a los tantos fracasos sentimentales, y quizás no queriendo permanecer sola, Hayworth se verá nuevamente involucrada en una relación sentimental, y en esta ocasión contraerá matrimonio con el productor James Hill. Regresa a la pantalla grande con la película <em>La dama de Trinidad, </em>y para 1953 interpretará junto a Charles Laughton a Salomé, en la película producida por su marido y con el mismo nombre, <em>Salomé, </em>aquella mujer que según la Biblia, y en complicidad con su madre Herodías, seduciría con su baile a Herodes para que éste ordenara decapitar al profeta Juan Bautista. Ese mismo año la veremos en <em>La bella del Pacífico, </em>y en los próximos años participará de algunas películas no muy relevantes, no sin antes pisar una vez más los tablados con su último musical de 1957, <em>Pal Joey. </em>Para ese mismo año rodará <em>Fuego escondido </em>compartiendo el plató con Robert Mitchum y Jack Lemmon, y un año después junto a Burt Lancaster en el film <em>Mesas separadas</em>, y después vendrían <em>The happy thieves, Llegaron a Cordura </em>y<em> La trampa del dinero. </em>En 1966, mientras rodaba junto a John Wayne y Claudia Cardinale la película <em>El fabuloso mundo del circo, </em>la actriz comenzaría a mostrar los primeros síntomas serios de una enfermedad que en ese entonces carecía de diagnóstico y por lo que siempre se confundió con alcoholismo: Alzheimer. Tres años duraría su relación con el productor, y otra vez la desventurada en el amor firmaría su divorcio, luego de alegar “crueldad mental” por parte de su marido, quien solía maltratarla tanto física como verbalmente. Testigo de estos abusos sería el protagonista de <em>Ben-Hur, </em>Charlton Heston, quien comentó haber vivido uno de los episodios más bochornosos de su vida, luego de que presenciara durante una cena en España cómo Hayworth era humillada continuamente por su esposo. Durante los años venideros Rita tendría dificultades al momento de recordar sus líneas, pese a lo cual continuó actuando y aunque de manera ocasional para coproducciones europeas de bajo presupuesto, conocidas como películas de serie B. Se destacan de esta época <em>El aventurero, </em>coprotagonizada por quien fuera también su amante durante el rodaje de la película, el seductor Anthony Quinn, así como <em>La ruta de la Salina, </em>y el que fuera su último filme: <em>La ira de Dios, </em>de 1972. La enfermedad se agravaba y se hacía notoria en su pérdida de memoria y en un penoso decaimiento físico e intelectual, que el mundo testimonió cuando fue fotografiada en el aeropuerto de Londres, y su aspecto avejentado parecía deberse, según decían todos, a los estragos que son comunes a las personas que padecen problemas con la bebida. A partir de 1981 Rita Hayworth finalmente es diagnosticada con la enfermedad de Alzheimer, y en adelante será su hija Yasmin Aga quien cuidará de ella y se convertirá legalmente en su tutora. “Tenía ataques de furia y yo pensaba que era una especie de demencia alcohólica. Fue un alivio cuando nos dijeron que era Alzheimer. No fue diagnosticada hasta 1980”, comentó Yasmin Aga. Finalmente en 1987 cayó en coma y unos meses después, a sus 68 años, una de las más grandes leyendas de la época dorada del cine hollywoodense moría en su apartamento de Manhattan. Le interesaba su oficio y no tanto sus efectos: “La diversión de actuar es volverse alguien más.” No es reconocida por la calidad de las producciones en las que participó, donde pocas películas podrían destacarse, sino por su personalidad y belleza, consiguiendo que, como lo diría el director George Cukor: “Sus fanes se interesaran por la persona más que por sus personajes”. Nunca recibió una nominación al Oscar, y apenas le vimos por allí en 1964, gala a la que asistiría para entregar la estatuilla a la Mejor Dirección. Lo cierto es que a Hayworth muy poco le importaba ese mundo de Hollywood, y varias veces soñó con distanciarse del cine y de su carrera para llevar una vida íntima, tranquila, consagrada a formar una familia. “Todo lo que quería era lo que todo el mundo quiere, ya sabes, ser amada”, dijo alguna vez aquella mujer que a pesar de ser la más codiciada no lograría jamás los afectos que hubiera merecido por parte de los hombres. Pese a los tantos trastornos e infortunios amorosos, Rita reconoce haber tenido una vida única, envidiable, colmada de privilegios: “No he tenido todo de la vida. He tenido demasiado.” Siendo uno de los más importantes emblemas del cine, la “Diosa del amor”, como sería apodada, posee su propia estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, concretamente en el 1945 de Vine Street. El American Film Institute la ubicó en el puesto 19 dentro de su listado de las 25 actrices más influyentes y destacadas del siglo XX. Y tal vez su vida estuvo signada por un albur, una suerte, un azar, o al menos así lo creía: “Todos estamos atados a nuestro destino y no hay manera de liberarnos.”</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
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        <pubDate>Fri, 07 Jul 2023 12:10:02 +0000</pubDate>
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        <title>Brigitte Anne-Marie Bardot (1934)</title>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>De pequeña sufrió ambliopía, lo que le dificultaría su visión por el ojo izquierdo. Pero esto no sería motivo para enceguecer la prolífica carrera de quien a todas luces llegaría a consagrarse como una gran estrella del Séptimo Arte. Brigitte fue una niña acomodada, criada en un ambiente aburguesado y riguroso, y desde los siete años comenzaría su formación musical en la escuela de ballet y danza de Madame Bougart. Años más tarde consigue ganarse un lugar para estudiar en el prestigioso Conservatorio Nacional Superior de Música y Danza, y durante los siguientes tres años estaría empeñada en convertirse en una bailarina destacada por sus movimientos sensuales, por su gracia natural y por su figura elástica y atrayente. Bardot hará parte de la compañía de ballet profesional, pero a los 18 años se le cruzará su primera oportunidad para probarse en el mundo de la actuación. Se trata de la película <em>Le trou normand </em>de 1952. Dos años después consigue un papel en la primera película que filmará en Estados Unidos, y nada menos que junto al galante Kirk Douglas, titulada <em>Un acte d’amour. </em>Sin embargo sería para 1956 con la película <em>Et Dieu… créa la femme </em>cuando Brigitte se daría a conocer, y en adelante no hubo quién pudiera olvidarse de ella. La historia tiene por coprotagonista a Jean-Louis Trintignant y como director a Roger Vadim, y quien aparte de dirigir a la actriz acabaría por convertirse en su primer esposo. El filme logra explotar la sensualidad de la coqueta francesa, quien dejará para la memoria del cine la escena en la que aparece bailando descalza sobre una mesa. Otras escenas resultaron controvertidas y la película fue censurada en algunos países, sobre todo por exponer una relación lésbica y mostrar explícitamente el encuentro íntimo entre dos mujeres. Pero esto no sería un impedimento para que el filme se presentara en la mayoría de países europeos, y así como en Estados Unidos, en donde sería un éxito rotundo de taquilla. La actriz francesa se convertía de la noche a la mañana en un ícono internacional y en un símbolo sexual por antonomasia, e incluso los estadounidenses fanáticos de Bardot acuñaron el término <em>bardolâtrie. </em>Ese mismo año Brigitte Bardot brillaba con luz propia en el Festival de Cine de Cannes, opacando a actrices de renombre como fuera el caso de Sophia Loren. A inicios de 1958 Bardot se divorcia de su marido, y muchos especulan de un intento fallido de suicidio, pero lo cierto es que unos meses después la actriz daría inicio a una nueva relación, esta vez con Jacques Charrier, con quien un año después tendría a su único hijo al que llamaría Nicolas. Dos años después la pareja decide divorciarse, permaneciendo el niño en custodia de su padre, y por lo que durante toda su infancia y adolescencia Nicolas se mantuvo distanciado de su mamá. A mediados de la década de los cincuenta Brigitte apareció cantando en la película <em>Estrellas del futuro</em>, e interesada en componer música adquirió en España una guitarra en la que aprendería a tocar tres acordes. Con esto sería suficiente. El talento artístico de la francesa la llevaría así a lanzar un primer álbum musical para inicios de la década de los sesenta, <em>Behind Brigitte Bardot, </em>y en lo corrido de los próximos años compondrá y publicará otros más: <em>Brigitte Bardot sings </em>de 1963, <em>B.B. </em>de 1964 y <em>Special Bardot </em>de 1968. En 1967 presentó un espectáculo musical de 17 videoclips de canciones titulado <em>Unique Bardot. </em>La prolífica artista cantó en francés, inglés, portugués y español, destacándose canciones que lograron cierto reconocimiento como <em>Maria Nimguem, Roma Boulevard, Doctor en el mar, </em>o la famosa <em>Harley Davison </em>que hubiera sido escrita por su amigo y colega Serge Gainsbourg. En 1963 se da el lujo de ser dirigida por Jean-Luc Godard en la película <em>Le Mépris, </em>y en 1965 en la película de Louis Malle, y por la que sería nominada a los Premios BAFTA en la categoría de Mejor Actriz Extranjera, <em>Viva Maria! </em>Ese mismo año la actriz se interpretó a sí misma en la película <em>Dear Brigitte, </em>coprotagonizada por James Stewart. Y pese a que muchas veces su voz tuviera que ser doblada dado las limitaciones de su inglés, Brigitte Bardot era la cara que el público quería ver, y de allí que siguiera cosechando triunfos. Cada vez que visitaba Estados Unidos la actriz francesa era asediada por seguidores y periodistas que la aclamaban, y sin embargo su papel en la industria no se prolongaría por mucho más tiempo. En 1966 se casa por tercera vez, en esta ocasión con el magnate alemán Gunter Sachs, con quien permaneció durante tres años antes de que éste descubriera su romance con el actor Patrick Gilles, con quien protagonizó en ese año de 1970 la película <em>El oso y la muñeca </em>y con quien también terminaría su amorío al año siguiente. Uno de sus escándalos más sonados sería en 1974, cuando la actriz francesa aprovecharía su cumpleaños número cuarenta para aparecer desnuda en una sesión de fotos de la revista <em>Playboy, </em>anunciando además que se retiraba de la gran pantalla después de haber figurado en medio centenar de películas. Así mismo, y con un número semejante de canciones, también decidía retirarse de la música y del mundo del entretenimiento en general. En adelante Brigitte Bardot se dedicaría de lleno al activismo y a la promoción de los derechos de los animales. Presentó iniciativas para el cuidado de los perros callejeros y ofició como portavoz de la SPA (Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales). En 1976 se une a una campaña en denuncia de los métodos tradicionales empleados por los <em>inuits </em>del Ártico para la caza de focas. Los animales son usados para obtener grasa o aceite, piel, huesos y la carne con la que pueden alimentarse durante meses varias familias de pescadores. Lo que Brigitte atacaba era la manera cómo despellejaban las crías de las focas cuando éstas aún estaban con vida, además de otras prácticas atroces, y por lo cual ella misma estaría dispuesta a dar su propio pellejo. Fue así como se manifestó frente a la embajada de Noruega, y para 1977 logró que el presidente francés, Valéry Giscard d’Estaing, prohibiera la importación de piel de foca a territorio francés. Ese mismo año viajó hasta Canadá para dar frente a una corta batalla de cinco días, acompañada por una corte de periodistas que pretendían documentar la travesía de la francesa en su lucha por salvar a las focas. Apenas tocar suelo canadiense, Bardot comenzó a proferir comentarios que poco agradaron a la comunidad, tildándolos de “tontos” y “asesinos”, y por lo cual su estancia en los territorios del norte sería tan breve. En 1983, ad portas de los cincuenta, Brigitte fue hospitalizada luego de haber ingerido una sobredosis de barbitúricos, y fue sometida a un lavado gastrointestinal; años antes ya había escapado de la muerte combatiendo con éxito el cáncer de mama. Su salud permanece íntegra hasta el día de hoy. Para 1985 es condecorada con la Legión de Honor de Francia, y un año más tarde crea la Fundación Brigitte Bardot, encargada de velar por los intereses que más motivan a la activista francesa: los derechos de los animales. En 1992 contraerá nupcias por cuarta vez con el político de extrema derecha, Bernard d’Ormale, y hasta el momento la pareja permanece junta. En el 2010 el partido Alianza Ecologista Independiente le propuso apoyarla como candidata presidencial, petición que Brigitte rechazaría, y así lo haría también con su nacionalidad cuando en 2013 pidiera renunciar a su nacionalidad francesa en protesta por la matanza de dos elefantes que también serían lamentados por la princesa Estefanía de Mónaco. Recientemente Brigitte tendría un nuevo escándalo, cuando la controvertida y deslenguada Bardot fuera señalada de “incitar el odio racial”, luego de declarar su rechazo a la creciente inmigración de musulmanes en territorio francés. Durante la pandemia también ha sido criticada por la acidez de sus comentarios, donde insiste en que el Covid-19 ha logrado diezmar en parte el problemático asunto de la sobrepoblación: “Somos demasiados en la Tierra. Este virus restaurará dolorosamente un nuevo orden… y la Naturaleza recuperará sus derechos.” Mientras siga con vida, Brigitte Bardot no se quedará callada, y dirá lo que se le venga en gana. Cantará, actuará, escribirá. Ella, Kim Novak y Sophia Loren son las últimas sobrevivientes de la glamurosa edad dorada del Hollywood. Sus gestos gatunos no desaparecieron con los años, y su poder seductor se fue acrecentando hasta convertirla hoy día en una vieja poderosa, dominante, altiva, desafiante, segura, convencida, muy sexy, dientona como lo fue siempre, con una sonrisa maliciosa como su miradita pícara… seductora hasta morir.</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
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        <pubDate>Sat, 08 Apr 2023 00:47:44 +0000</pubDate>
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