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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Julio Verne | Blogs El Espectador</title>
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        <title>JULIO VERNE Y SUS VIAJES EXTRAORDINARIOS A COLOMBIA.</title>
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        <description><![CDATA[<p>Hace 20 años publiqué en la Revista Semana, un artículo firmado con mi nombre de pila (Dixon Moya) que mencionaba algunas referencias de Colombia en obras de Julio Verne, a propósito de los 100 años del fallecimiento del genial escritor francés, algo que ya había iniciado Daniel Samper Pizano años atrás en su columna Reloj en El Tiempo. Posteriormente en 2021 lo reproduje en este mismo blog. Hoy lo presento actualizado y con sorpresas.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p><strong>Nota preliminar:&nbsp;</strong>Hace 20 años publiqué en la&nbsp;<em>Revista Semana</em>, un artículo firmado con mi nombre de pila (Dixon Moya), en el cual mencionaba algunas referencias de Colombia en obras de Julio Verne, a propósito de los 100 años del fallecimiento del genial escritor francés, algo que ya había iniciado Daniel Samper Pizano años atrás en su columna&nbsp;<em>Reloj</em>&nbsp;en&nbsp;<em>El Tiempo</em>. Posteriormente en 2021 lo reproduje en este mismo blog. Hoy lo presento actualizado y con sorpresas.</p>



<p>El 24 de marzo se conmemoraron ciento veinte años del último viaje de Julio Verne (1828 – 1905), el que seguramente le llenó de más emoción, porque su alma inquisidora debía estar ansiosa por descubrir el ignoto puerto de destino. Hablamos del hombre de&nbsp;<em>los viajes extraordinarios</em>&nbsp;(como bautizó su editor Hetzel aquellas aventuras literarias del autor francés), el mismo muchacho que aspiraba a ser marinero mientras su testarudo padre le imponía ser abogado, padre al cual le hizo la promesa luego de un fallido escape, que sólo viajaría con su imaginación.&nbsp;</p>



<p>Por cuenta de ese compromiso, Verne nos terminó llevando a todos en sus increíbles recorridos a través de la geografía universal, lo que ayudó a que algunos pensaran que era un viajero del tiempo, quien se desplazó desde el futuro para descrestar a los ingenuos hombres contemporáneos, un extraterrestre con adelantados conocimientos o simplemente un escritor tan imaginativo como disciplinado.&nbsp;</p>



<p>Julio Verne ha sido pilar de un género muy exitoso en el cine, pero injustamente desprestigiado en lo literario, la ciencia-ficción. Verne es uno de los escritores más editados en la historia y uno de los más interpretados en las pantallas, desde que su paisano&nbsp;Georges Méliès, realizó&nbsp;<em>Le voyage dans la Lune</em>, la primera manifestación en imágenes de las obras de Verne, versiones que en cine y televisión sobrepasan el centenar.</p>



<p>Algunos lectores colombianos seguimos sorprendiéndonos con las novelas de Julio Verne, por su capacidad de anticipación e investigación que exhiben, pero también nos emocionamos, porque Colombia es mencionada en diversas obras del francés, aquí van algunas de ellas. Nos centraremos en los trabajos de ficción, aunque debe destacarse que Verne también fue divulgador histórico y autor de libros como&nbsp;<em>Los grandes navegantes del Siglo XVIII</em>, en donde hay varias menciones del país.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="667" height="1000" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113341/drama-en-mexico.jpg" alt="" class="wp-image-113795" style="width:480px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113341/drama-en-mexico.jpg 667w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113341/drama-en-mexico-200x300.jpg 200w" sizes="(max-width: 667px) 100vw, 667px" /></figure>



<p>Hay referencia de Colombia en el cuento&nbsp;<em>Un drama en México</em>&nbsp;(1851) cuando Verne compara las llanuras mexicanas con las de la Nueva Granada, nombre colonial del actual territorio colombiano.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="254" height="360" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113433/martin-paz-julio-verne.webp" alt="" class="wp-image-113797" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113433/martin-paz-julio-verne.webp 254w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113433/martin-paz-julio-verne-212x300.webp 212w" sizes="(max-width: 254px) 100vw, 254px" /></figure>



<p>En el cuento largo o novela corta&nbsp;<em>Martín Paz</em>&nbsp;(1852), hay dos menciones. Esta historia transcurre en el Perú y se compara el clima de Lima con ciudades como Cartagena o Bahía, alabando el de la capital peruana (seguro a Verne no le tocó, como a mí, algo que los queridos amigos peruanos llaman la garúa, una especie de lluvia detenida en el aire). La segunda referencia es cuando Verne alude a “las tropas de Colombia que Bolívar puso a las órdenes del general Santa Cruz.”&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img decoding="async" width="693" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113527/viaje-al-centro-de-la-tierra-693x1024.jpg" alt="" class="wp-image-113798" style="width:541px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113527/viaje-al-centro-de-la-tierra-693x1024.jpg 693w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113527/viaje-al-centro-de-la-tierra-203x300.jpg 203w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113527/viaje-al-centro-de-la-tierra-768x1135.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113527/viaje-al-centro-de-la-tierra.jpg 980w" sizes="(max-width: 693px) 100vw, 693px" /></figure>



<p>En&nbsp;<em>Viaje al Centro de la Tierra</em>&nbsp;(1864), Verne habla de la visita que realizó Alexander von Humboldt a&nbsp;<em>la gruta de Guáchara en Colombia</em>, que interpretamos es la cueva de los Guácharos, hoy parque nacional en el Departamento del Huila.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="713" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113633/From_the_Earth_to_the_Moon_Jules_Verne.jpg" alt="" class="wp-image-113800" style="width:551px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113633/From_the_Earth_to_the_Moon_Jules_Verne.jpg 713w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113633/From_the_Earth_to_the_Moon_Jules_Verne-209x300.jpg 209w" sizes="auto, (max-width: 713px) 100vw, 713px" /></figure>



<p><em>De la Tierra a la Luna&nbsp;</em>(1865). Aquí Verne describe cómo desde Colombia se remitieron a los Estados Unidos 300.000 pesos para ayudar en esa especie de&nbsp;<em>crowdfunding&nbsp;</em>internacional (vaca le llamamos en colombiano) que organizó&nbsp;<em>el Gun Club</em>&nbsp;para enviar un cohete a nuestro satélite.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="480" height="700" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113702/Dick_Sand_A_Captain_at_Fifteen_by_Henri_Meyer_001.jpg" alt="" class="wp-image-113801" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113702/Dick_Sand_A_Captain_at_Fifteen_by_Henri_Meyer_001.jpg 480w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113702/Dick_Sand_A_Captain_at_Fifteen_by_Henri_Meyer_001-206x300.jpg 206w" sizes="auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure>



<p><em>Un Capitán de quince años&nbsp;</em>(1878). En esta novela, hay dos menciones de Colombia por parte del protagonista, el joven Dick Sand, un grumete que termina convertido en capitán de un barco ballenero. Como en este diálogo:&nbsp;</p>



<p>“Dick Sand preguntó a Harris los nombres de aquellas diversas especies, pero el aludido, antes de contestar, interrogó a su vez:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>¿No ha estado usted nunca en el litoral de América del Sur? ¿No conoce las costas de Colombia, de Chile o las de la Patagonia?”</li>
</ul>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="455" height="700" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113725/la-jangada.jpg" alt="" class="wp-image-113802" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113725/la-jangada.jpg 455w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113725/la-jangada-195x300.jpg 195w" sizes="auto, (max-width: 455px) 100vw, 455px" /></figure>



<p><em>La Jangada: 800 leguas por el Amazonas</em>&nbsp;(1881), aventura que se desarrolla en la selva amazónica. En esta novela, Verne no sólo menciona el nombre de Colombia sino también el antiguo de Nueva Granada, y hay varias referencias a sitios como Popayán y ríos como el Magdalena, el Caquetá o el Putumayo.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="454" height="689" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31115236/Escuela-de-Robinsones.png" alt="" class="wp-image-113813" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31115236/Escuela-de-Robinsones.png 454w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31115236/Escuela-de-Robinsones-198x300.png 198w" sizes="auto, (max-width: 454px) 100vw, 454px" /></figure>



<p><em>Escuela de Robinsones</em>&nbsp;(1882). Se menciona una compañía naviera llamada&nbsp;<em>Panamá to Colombia</em>. Recordemos que para la época, Panamá era todavía una provincia colombiana y tendrá una repercusión insospechada en la siguiente obra.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="270" height="435" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113922/Isla-de-helice.jpg" alt="" class="wp-image-113803" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113922/Isla-de-helice.jpg 270w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113922/Isla-de-helice-186x300.jpg 186w" sizes="auto, (max-width: 270px) 100vw, 270px" /></figure>



<p><em>La isla de Hélice</em>&nbsp;(1895). En esta novela, hay un verdadero descubrimiento histórico literario, Verne anticipa ocho años atrás la toma del canal de Panamá por los Estados Unidos, en un párrafo que adquiere una inquietante vigencia, al mencionar a Canadá y las posesiones polares, en estos tiempos del Sr. Trump:</p>



<p>“…los Estados Unidos han doblado el número de las estrellas del pabellón federativo. Están en el mayor vigor de su poder industrial y comercial, después de haberse anexionado&nbsp;<em>el dominio de Canadá hasta los últimos límites del mar polar</em>, las provincias mexicanas, guatemaltecas, hondureñas, nicaragüenses y costarriqueñas hasta el canal de Panamá.”</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="281" height="435" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113947/piratas-del-halifax.jpg" alt="" class="wp-image-113804" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113947/piratas-del-halifax.jpg 281w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31113947/piratas-del-halifax-194x300.jpg 194w" sizes="auto, (max-width: 281px) 100vw, 281px" /></figure>



<p>En&nbsp;<em>Los Piratas del Halifax</em>, publicada en 1903, el mismo año en que se declara la independencia de Panamá del dominio colombiano, hay una mención al fracaso del canal:</p>



<p>“En la colonia el número de blancos era entonces bastante limitado, apenas un millar. La gente de color y los negros la ocupaban en su mayor parte, habiendo aumentado su número, sobre todo desde el abandono de los trabajos del canal de Panamá, que les dejó sin ocupación.”</p>



<p>En la vida real, se dice que Verne estimuló a Ferdinand de Lesseps, el diplomático y empresario para que se involucrara en el proyecto del Canal de Panamá, luego de su éxito con el Canal de Suez, gracias al acuerdo entre Colombia y Francia, que a la postre fue un rotundo fracaso en medio de un escándalo de corrupción y estimuló el interés estadounidense en este medio de comunicación marítimo.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="315" height="465" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114022/el-pueblo-aereo.jpg" alt="" class="wp-image-113805" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114022/el-pueblo-aereo.jpg 315w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114022/el-pueblo-aereo-203x300.jpg 203w" sizes="auto, (max-width: 315px) 100vw, 315px" /></figure>



<p><em>El pueblo aéreo</em>&nbsp;(1901). Novela que transcurre en el África, aparece la siguiente cita, hablando sobre grandes selvas:</p>



<p>“La segunda es la de América del Sur, que ocupa el valle del Amazonas, al noroeste del Brasil, parte de Perú, Paraguay, Colombia y Venezuela, con una longitud de 3.300 kilómetros y un ancho de 2.000.”</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="480" height="700" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114038/Master_of_the_World_by_George_Roux_01.jpg" alt="" class="wp-image-113806" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114038/Master_of_the_World_by_George_Roux_01.jpg 480w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114038/Master_of_the_World_by_George_Roux_01-206x300.jpg 206w" sizes="auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure>



<p><em>Dueño del mundo</em>&nbsp;(1904). Se trata de una de las últimas obras de Verne, en su etapa sombría y pesimista, que muestra a su protagonista, Robur, quien ya había aparecido en&nbsp;<em>Robur, el conquistador</em>&nbsp;(1886), un millonario excéntrico que deseaba dominar el planeta y aquí huye sin destino fijo en una nave llamada&nbsp;<em>El Espanto</em>:</p>



<p>“Durante la tarde no ocurrió nada de anormal.&nbsp;<em>El Espanto</em>&nbsp;marchaba a media velocidad, no podía adivinar cuáles eran las intenciones de su capitán. De seguir aquella dirección encontraría una de las grandes Antillas, luego, al fondo del golfo, el litoral de Venezuela o de Colombia.”</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="497" height="750" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114057/Invasion_of_the_Sea_by_Leon_Benett_01.jpg" alt="" class="wp-image-113807" style="width:421px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114057/Invasion_of_the_Sea_by_Leon_Benett_01.jpg 497w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114057/Invasion_of_the_Sea_by_Leon_Benett_01-199x300.jpg 199w" sizes="auto, (max-width: 497px) 100vw, 497px" /><figcaption class="wp-element-caption">http://www.RenePaul.net</figcaption></figure>



<p>En&nbsp;<em>La invasión del mar</em>&nbsp;(1905), última novela publicada en vida por Julio Verne, sobre la iniciativa de crear un mar interior en pleno desierto del Sahara, se vuelve a mencionar el proyecto del canal de Panamá.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="312" height="435" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114139/Verne-Orinoko-fronti.jpg" alt="" class="wp-image-113808" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114139/Verne-Orinoko-fronti.jpg 312w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114139/Verne-Orinoko-fronti-215x300.jpg 215w" sizes="auto, (max-width: 312px) 100vw, 312px" /></figure>



<p>Donde Colombia adquiere relevancia absoluta es en&nbsp;<em>El Soberbio Orinoco</em>&nbsp;(1898), relato de aventuras que comienza con el debate entre sus protagonistas sobre el origen del gran río americano, que uno sitúa en Venezuela y otro en Colombia, motivando un viaje a través de este para dirimir el debate geográfico. Uno de los diálogos, parece el consejo pasado (¿o futuro?) de Verne, para valorar nuestros olvidados llanos orientales.&nbsp;</p>



<p>&#8220;- Pero el Meta no es más que la espita de una fuente.</p>



<p>&#8211; Una espita de la que sale un curso de agua que los economistas miran como el futuro camino entre Europa y los territorios colombianos.&#8221;</p>



<p>Cuando tuve la oportunidad de prestar servicios diplomáticos en el consulado de Colombia en Puerto Ordaz entre 1997 y 2000, participé en un concurso de ensayos sobre <em>El Soberbio Orinoco</em>, que promovió el periódico <em>El Correo del Caroní</em>, en el cual obtuve el segundo y tercer lugares, pues apliqué con dos trabajos. La convocatoria la ganó la gran escritora venezolana Milagros Mata Gil, de quien me entero hasta ahora, falleció en 2023, paz en su tumba.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="374" height="559" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114241/historia-de-los-grandes-viajes.jpg" alt="" class="wp-image-113809" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114241/historia-de-los-grandes-viajes.jpg 374w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114241/historia-de-los-grandes-viajes-201x300.jpg 201w" sizes="auto, (max-width: 374px) 100vw, 374px" /></figure>



<p>Es decir, gracias al Maestro Julio Verne, escritor de cabecera de toda la vida, pude tener una doble alegría, además de lo que ha representado corroborar la presencia de nuestro país en la obra de uno de los escritores más queridos en el mundo. Para finalizar, dejo una cita de otra obra de divulgación histórica de Julio Verne,&nbsp;<em>Historia de los Grandes Viajes y los Grandes Viajeros</em>&nbsp;(1878):</p>



<p>“Américo Vespucio, es sobre todo célebre porque el Nuevo Mundo recibió su nombre, aunque con justicia debería llamarse Colombia. Pero no fue culpa suya, ni le alcanza responsabilidad. Durante largo tiempo, y sin razón se le acusó de imprudencia, de superchería y de embuste, pretendiendo que había querido obscurecer la gloria de Cristóbal Colón y atribuirse el honor de un descubrimiento que no le pertenecía. No hay nada de eso. Vespucio era amado y estimado por Colón y sus contemporáneos, y nada en sus escritos apoya esa imputación calumniosa.”</p>



<p>En cuanto al nombre de Julio Verne seguirá escuchándose con el correr de los años y seguirán conmemorándose sus fechas de nacimiento y muerte, con el permanente reconocimiento a un hombre, quien gracias a sus historias, ha sido un gran compañero de viaje…viajes…viajes extraordinarios.</p>



<p><strong>Dixon Acosta Medellín</strong></p>



<p>En lo que sigo llamando Twitter me encuentran como @dixonmedellin y exploro el cielo azul en Bluesky&nbsp;como @dixonacostamed.bsky.social </p>


<figure class="wp-block-post-featured-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="640" height="895" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114516/Felix_Nadar_1820-1910_portraits_Jules_Verne.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114516/Felix_Nadar_1820-1910_portraits_Jules_Verne.jpg 640w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/31114516/Felix_Nadar_1820-1910_portraits_Jules_Verne-215x300.jpg 215w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /></figure>]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
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        <pubDate>Tue, 01 Apr 2025 17:20:01 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</media:credit>
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        <title>Elizabeth Bisland (1861-1929)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/elizabeth-bisland-1861-1929/</link>
        <description><![CDATA[<p>Lectora voraz, quizás de niña tendría la oportunidad de enterarse de Phileas Fogg, personaje de la novela de Julio Verne, y en donde el intrépido protagonista emprenderá un viaje alrededor del globo terráqueo que le llevará 80 días en concretar. Lo que seguramente no imaginaría es que al crecer tendría la oportunidad de imitar a [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Lectora voraz, quizás de niña tendría la oportunidad de enterarse de Phileas Fogg, personaje de la novela de Julio Verne, y en donde el intrépido protagonista emprenderá un viaje alrededor del globo terráqueo que le llevará 80 días en concretar. Lo que seguramente no imaginaría es que al crecer tendría la oportunidad de imitar a aquel personaje ficticio, en un intento por mejorar el récord de su hazaña.</p>
<p>Elizabeth nació en Louisiana, en el contexto de la Guerra Civil, por lo que su familia tendría que abandonar sus predios mientras se libraba la Batalla de Fort Bisland. Cuando la pequeña tenía alrededor de 12 años su familia regresó a su granja, y de las ruinas de un incendio logró rescatar algunos libros de la biblioteca, nutriendo su intelecto con nada menos que los más grandes literatos, como William Shakespeare y Miguel de Cervantes.</p>
<p>La vena de escritora empezó a manifestarse durante su adolescencia, cuando hizo llegar al <em>New Orleans Times Democrat </em>una serie de poemas firmados bajo el seudónimo de “BLR Dane”, y que más tarde revelaría que el autor se trataba de una avivada jovencita a la que el periódico pagó en compensación por su trabajo. Tampoco sus padres conocían del talento avezado de su hija, a quien el periódico no dudó en proponerle que hiciera parte de su redacción, por lo que Elizabeth tuvo que mudarse a la ciudad fiestera de New Orleans.</p>
<p>En 1887 Elizabeth se muda a New York para trabajar en el periódico <em>The Sun, </em>y dos años después acepta una nueva propuesta en el <em>New York World, </em>en el <em>Atlantic Monthly </em>y en el <em>North America Review,</em> para finalmente ser contratada por la afamada revista <em>Cosmopolitan, </em>quienes confiados en el bagaje literario de la escritora, así como de su elegancia y buen gusto, y del conocimiento de las ciudades de New York y New Orleans, le dejarían a cargo la redacción de las reseñas literarias, en las que se permitía tocar autores tan disímiles como León Tolstói y Don Juan Manuel.</p>
<p>Por aquel entonces el magnate director del <em>The New York World</em><em>, </em>Joseph Pulitzer, se preguntaba si era posible realizar en menos de 80 días el mítico viaje ficticio de Phileas Fogg alrededor del mundo. De inmediato le dio alas a su empresa y nombró a una de sus más intrépidas redactoras, Nellie Bly, anunciando para finales de 1889 que una de sus reporteras comenzaba la odisea de superar la marca registrada en el relato del autor francés.</p>
<p>El interés del público no se hizo esperar, y fue entonces cuando <em>Cosmopolitan </em>tomaría la arriesgada decisión de hacerle frente al propósito de su competencia y emprender también la misma carrera. Consideró conveniente seleccionar a una mujer, y la más idónea resultaba ser esa sureña de 28 años cuyos escritos de viaje estaban convencidos podrían seducir a cientos de miles de lectores. El editor le planteó la misión a Elizabeth pero la conminó a partir de inmediato, a lo que ésta se pretextaría acusando que al día siguiente la esperaban unos invitados para tomar el té de las cinco. Seis horas más tarde Bisland partía desde el oeste de New York con destino al mismo punto, y sus invitados tendrían que esperar si la hazaña a la que estaba por enfrentar la llevaría a cumplir puntual su cita del té antes de pasados 80 días.</p>
<p><em>Cosmopolitan </em>había decidido enviar a su reportera en el sentido contrario del que tomó su competencia, quien para ese momento ya andaba cruzando en un barco de vapor las aguas atlánticas que la llevarían hacia Europa.</p>
<p>Bly intentaba superar a un personaje de ficción, pero al llegar a Hong Kong se enteraría que una reportera del <em>Cosmopolitan </em>había emprendido la misma aventura pero en sentido contrario. Un operario que seguía de cerca la carrera le comentó a Bly que su rival le llevaba una ligera ventaja, ya que la había visto pasar por allí hacía tres días.</p>
<p>Bisland había comenzado su raudo peregrinaje a contrarreloj atravesando hacia el oeste en un tren que casi se descarriló por la insistencia de su apresurada pasajera. Para ese momento ya eran muchas las personas que seguían ambos diarios en espera de que cada una compartiera sus experiencias, por lo que en San Francisco Bisland sería abordada por una multitud que quería conocerla y que servirían para obstaculizar su acelerado trasegar.</p>
<p>Según contará en sus memorias, en adelante Bisland se dedicó a vivir una apuesta en la que disfrutaría del viaje, siendo que nunca llamó a esta competencia como a una “carrera”, y expresando el encanto que despertó su visita a algunas regiones del Imperio Británico, y en especial su paso por Japón.</p>
<p>Pulitzer llevó el control riguroso del tiempo empleado por su reportera, haciendo un concurso en el que los espectadores tratarían de adivinar el momento justo en el que completara su hazaña, y a sí mismo se valdría de otras publicidades y de constantes publicaciones para ganar la carrera en la venta de periódicos. Un sinnúmero de espectadores se mantenía al tanto de las publicaciones de ambas mujeres, despertando mayor interés la narrativa sensacionalista de<em> The New York World</em>, y atrayendo más que los relatos poéticos presentados por Bisland que eran publicados cada mes.</p>
<p>Las dos escritoras tenían un estilo propio, muy distinto del de su contrincante. Bisland se preciaba de un lirismo más propio de las novelas, mientras que los relatos de Bly gozaban de una emoción más precisa, llamativa para el público más básico, sin el encanto poético de su rival, y que había ido puliendo al probarse como una arriesgada reportera investigativa que se había infiltrado en redes de corrupción para obtener de primera mano un reportaje revelador.</p>
<p>Al llegar a Inglaterra, a Bisland se le informó que el barco de vapor alemán Ems que debía abordar en Southampton había ya partido, y que incluso su editor había intentado sobornar a los oficiales de la compañía naviera para que aguardaran por ella. No está claro si se trató de una maniobra sucia e intencionada, una trampa en la que Bisland caería y que la llevaría a viajar hasta Irlanda, para desde allí abordar el lento barco Bothnia que salió a mediados de enero desde Queenstown.</p>
<p>Por su parte Nellie Bly ya recorría la ruta con destino a casa en un tren expreso que su jefe había negociado para completar su viaje ganador, que tendría su final el 25 de enero de 1890 a las 3:51 de la tarde, completando un recorrido alrededor del mundo en 72 días, 6 horas y 11 minutos.</p>
<p>Los últimos días de Bisland antes de lograr su cometido serían días aciagos, acompañados por la premura y los impasses, por obstáculos insospechados y por una terrible tormenta en medio de la cual arribaría a New York. Y a pesar de que Bisland consiguió superar a Phileas Fogg, su arribo no sucedería hasta pasados casi cinco días después de Bly, completando su registro en 76 días y medio.</p>
<p>Casi nadie estaba esperando por ella, dado que Nellie Bly se le había anticipado, y sería su contrincante quien pasaría a la historia por haber ganado la apuesta de circundar el globo antes de 80 días.</p>
<p>Elizabeth Bisland compartió algunos relatos y experiencias de viaje en la revista <em>Cosmopolitan, </em>y que luego serían ampliados y compendiados en un libro que tituló: <em>En siete etapas: un viaje volando alrededor del mundo, </em>y el cual publicaría un año después de su aventura mundial. A partir de entonces se dedicó a escribir, publicando en 1906 su obra más famosa y que fue reconocida por su calidad: <em>La vida y cartas de Lafcadio Hearn, </em>además de otro libro ampliamente reconocido, titulado <em>La vida secreta: siendo el libro de un herético. </em>De manera póstuma sería publicado su libro <em>Tres hombres sensatos del Este.</em></p>
<p>Después de su odisea se casaría con un abogado, con quien construiría una residencia veraniega en Long Island a la que llamarían “Applegarth”. Posteriormente realizaría algunos viajes, interesándose particularmente en la cultura japonesa, país que visitaría dos veces más. Escribió sobre temas diversos como la vejez, y de igual forma apoyó con sus palabras el rol de la mujer en la sociedad. Estas fueron sus apreciaciones luego de un viaje en el que Bisland manifiesta su descontento por la misoginia: “Una vez que la atracción sexual desaparece, las mujeres no tienen poder en América.”</p>
<p>Para 1922 <em>New York Times </em>anunciaba a través de un obituario la defunción de la escritora Elizabeth Bisland, de quien ni siquiera se mencionaría acerca de su travesía global, siendo enterrada en el Cementerio de Woodlawn, en el barrio Bronx de New York, donde ese mismo año también sería sepultada su legendaria rival, Nellie Bly, quien además también murió por causa de una neumonía.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-89835" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/05/236.-ELIZABETH-BISLAND-230x300.jpg" alt="" width="230" height="300" /></p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
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        <pubDate>Fri, 04 Aug 2023 05:49:27 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Elizabeth Bisland (1861-1929)]]></media:description>
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        <title>Julio Verne alrededor de Colombia</title>
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        <description><![CDATA[<p>Nota preliminar: Una versión preliminar de este artículo, se publicó en la Revista Semana el 19 de marzo de 2005, con el nombre de pila de su autor. El  24 de marzo de 2005, se conmemoraron cien años del último viaje de Julio Verne, el que seguramente le llenó de más emoción, porque su alma [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-86624" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2021/10/ColorJulesVerne-241x300.jpeg" alt="" width="241" height="300" /></p>
<p><strong>Nota preliminar</strong>:<em> Una versión preliminar de este artículo, se publicó en la Revista Semana el 19 de marzo de 2005, con el nombre de pila de su autor.</em></p>
<p>El  24 de marzo de 2005, se conmemoraron cien años del último viaje de Julio Verne, el que seguramente le llenó de más emoción, porque su alma inquisidora debía estar ansiosa por descubrir el ignoto puerto de destino. El hombre de los <em>viajes extraordinarios</em> (como los bautizó su editor Hetzel), el mismo muchacho que aspiraba a ser marinero mientras su testarudo padre le imponía ser abogado, padre al cual le hizo la promesa luego de un fallido escape, que sólo viajaría con su imaginación.</p>
<p><span id="more-86623"></span></p>
<p>Por cuenta de ese compromiso, nos terminó llevando a todos en sus increíbles recorridos a través de la geografía universal, lo que ayudó a que algunos piensen que realmente era un viajero del tiempo, que se desplazó desde el futuro para descrestar a los ingenuos hombres del siglo XXI, un extraterrestre con adelantados conocimientos o simplemente un escritor tan imaginativo como disciplinado. En todo caso, pilar de un género muy exitoso en el cine, pero injustamente desprestigiado en lo literario, la ciencia-ficción. Verne es uno de los escritores más editados en la historia y uno de los más interpretados en las pantallas, desde que su paisano Georges Méliès, realizó “Le voyage dan la Lune”, la primera manifestación en imágenes de las obras de Verne, versiones que en cine, video y televisión casi alcanzan el centenar.</p>
<p><figure id="attachment_86625" aria-describedby="caption-attachment-86625" style="width: 215px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-86625" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2021/10/superbe-Orenoque-215x300.jpeg" alt="" width="215" height="300" /><figcaption id="caption-attachment-86625" class="wp-caption-text">El Soberbio Orinoco</figcaption></figure></p>
<p>Algunos seguimos sorprendiéndonos con las novelas de Julio Verne, por su capacidad de anticipación e investigación que exhiben. Pero también nos emocionamos, porque Colombia es mencionada en diversas obras del autor francés, incluso haciendo parte de los países que colaboraron económicamente con el proyecto de lanzar un cohete al espacio exterior, precisamente en la novela &#8220;<em>De la Tierra a la Luna</em>&#8220;.</p>
<p>Hay referencias de nuestro país en “<em>Viaje al Centro de la Tierra</em>” (1864),  cuando se menciona la legendaria Cueva de los Guácharos o en &#8220;<em>La Jangada</em>&#8221; (1881), aventura que se desarrolla en la selva amazónica. Pero donde Colombia adquiere relevancia es en &#8220;<em>El Soberbio Orinoco</em>&#8221; (1898), relato de aventuras que comienza con el debate entre sus protagonistas sobre el origen del gran río americano, que uno sitúa en Venezuela y otro en Colombia, motivando un viaje a través del mismo para dirimir el debate geográfico. Uno de los diálogos, parece el consejo pasado (o futuro?) de Verne, para valorar nuestros olvidados llanos orientales.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-86627" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2021/10/Rio-Meta-300x195.png" alt="" width="300" height="195" /></p>
<p>&#8220;- <em>Pero el Meta no es más que la espita de una fuente.</em></p>
<p><em>&#8211; Una espita de la que sale un curso de agua que los economistas miran como el futuro camino entre Europa y los territorios colombianos.</em>&#8221;</p>
<p>En consideración a la condición de visionario, casi profético, de don Julio, deberíamos hacerle caso.  El nombre de Verne seguirá escuchándose  con el correr de los años y seguirán conmemorándose sus fechas de nacimiento y muerte, con el permanente reconocimiento a un hombre, quien gracias a sus historias, ha sido un gran compañero de viaje&#8230;viaje extraordinario.</p>
<p><strong>Dixon Acosta Medellín</strong></p>
<p>En Twitter a ratos leo a Verne como @dixonmedellin</p>
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        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=86623</guid>
        <pubDate>Wed, 06 Oct 2021 00:37:47 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Julio Verne alrededor de Colombia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</media:credit>
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