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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Fri, 10 Apr 2026 14:00:00 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Juegos Olímpicos de 2024 | Blogs El Espectador</title>
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        <title>¿Cuatro medallas olímpicas (¡ni una de oro!) son nuestros cinco centavitos de felicidad?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/cuatro-medallas-olimpicas-ni-una-de-oro-son-nuestros-cinco-centavitos-de-felicidad/</link>
        <description><![CDATA[<p>Después de los Juegos Olímpicos, Colombia tiene poco qué celebrar. No cubramos de conformismo un resultado mediocre. </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-911b563ca2c2490717ba9f7377cc296f"><strong><em>“Quiero comprarle a la vida</em></strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-2c775c0633071ef7a5389ece7947f289"><strong><em>Cinco centavitos de felicidad</em></strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-a1bfad4448c50aecd6396fba4eab645b"><strong><em>Quiero tener yo mi dicha</em></strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-cdd2c5b7105498cbd56a1af0bfd47191"><strong><em>Pagando con sangre y con lágrimas”.</em></strong></p>



<p>La canción <em>“Cinco centavitos”</em> fue compuesta por el actor colombiano <a href="https://www.youtube.com/watch?v=24M8zhUJTNA">Héctor Ulloa</a> (el famoso <em>Don Chinche</em>) y convertida en éxito en la voz del ecuatoriano Julio Jaramillo. La letra de ese tema, se me ocurre, puede ser el himno que mejor nos representa a los colombianos, a este país que saca pecho en lo poco y en ese poco siempre le queda faltando el <em>centavo para el peso</em> (en este caso, <em>para el oro</em>).</p>



<p>Lo vimos en los Juegos Olímpicos de Francia 2024, adonde viajó una delegación de 89 atletas, quienes regresaron de París con cuatro medallas, tres de plata y una de bronce, pero ninguna de oro, cuando en las cuentas alegres de los dirigentes figuraban entre siete y 14 preseas.</p>



<p>No quiero parecer ni apátrida ni malagradecido con ese puñadito de mujeres y hombres que nos dieron la dicha de un triunfo, izaron la bandera por nosotros y nos conmovieron con sus lágrimas de felicidad, pues su mérito individual es clarísimo, no así nuestro resultado colectivo como nación que es mediocre. Solemos subirnos al bus del triunfo (<em>“¡Ganamos!”</em>) o bajarnos de él con rabia (<em>“¡Otra vez perdieron!”</em>), pero al final del día terminamos siendo complacientes por un extraño gen conformista que nos habita.</p>



<p>El país deportivo debe ser reseteado y eso implica pasar del aplauso merecido al látigo en mano para &nbsp;determinar qué nos pasó esta vez que no fuimos capaces de levantar la de oro, como sí lo hicieron en el pasado María Isabel Urrutia (año 2000, &nbsp;halterofilia); Mariana Pajón (2012, BMX); o el triple oro cosechado en 2016 con Oscar Figueroa (halterofilia), Mariana Pajón (BMX) y Caterine Ibargüen (Triple salto).</p>



<p>En la <em>egoteca</em> nacional apenas sumamos cinco medallas de oro en toda la historia de unos Juegos Olímpicos que se celebran desde 1896, aunque aclaremos que Colombia ha participado en 21 Olimpiadas desde 1932. ¿Por qué tiene uno la impresión de que en vez de echar hacia adelante, vamos hacia atrás? Pasamos de tres oros en Río de Janeiro a <em>cero pollito</em> en la <em>Ciudad Luz,</em>&nbsp;donde se nos apagó el bombillo.</p>



<p>No quiero posar de aguafiestas pero tampoco me gusta ser parte del montón que todo lo celebra sin chistar, sin cuestionar. Creo que podemos y deberíamos ser más que ese resultado paupérrimo.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="822" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/14174034/PARIS-2-1024x822.jpg" alt="" class="wp-image-104481" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/14174034/PARIS-2-1024x822.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/14174034/PARIS-2-300x241.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/14174034/PARIS-2-768x617.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/14174034/PARIS-2.jpg 1087w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size">Infografía de Víctor Zapata. </p>



<p>¿A quién culpamos de la debacle… o exagero al utilizar el término debacle? ¿A quién le pedimos cuentas? ¿Al Comité Olímpico Colombiano, (COC)? ¿Al Ministerio del Deporte que se supone reemplazó a <em>Coldeportes</em> para mejorarlo? Tristemente, esa Cartera está en el radar de todos por cuestiones extradeportivas: las dos anteriores ministras salieron <em>pitadas</em>, con pena y sin gloria, cargando a cuestas el escándalo: a María Isabel Urrutia, la medallista olímpica, le tocó renunciar por supuestas irregularidades en la firma de contratos y la cabeza de Astrid Bibiana Rodríguez rodó tras confirmarse la pérdida de Colombia como sede de los Juegos Panamericanos del 2027. Tres ministras en cosa de dos años son multitud.</p>



<p>Cuba, con una población de poco más de 11 millones de habitantes, (casi la quinta parte de Colombia) obtuvo nueve medallas (dos de oro) y ocupó el puesto 32 en el medallero oficial, en tanto que nuestro país quedó en el puesto 66, superado también por Ecuador, Argentina, Chile y Guatemala, cada uno de los cuales obtuvo su medalla de oro.</p>



<p>No se trata de querer ser como Cuba, una isla a la que solemos estigmatizar por cuestiones políticas, pero que es referente mundial por la alta calidad, por ejemplo, de sus médicos y que en lo deportivo supera con creces a todos los países latinoamericanos, menos a Brasil, puesto número 20 con veinte medallas, tres de oro.</p>



<p>Se trata de copiar (emular) lo bueno de los demás y obviar lo malo, que es, además, una &nbsp;regla de éxito para casi todo en la vida. ¿Qué nos falta: voluntad o dinero? ¿O ambas cosas a la vez?</p>



<p>Comparto la opinión del columnista Gonzalo Silva Rivas: <em>“Mientras el deporte en este país (…) no cuente con una política de Estado que promueva eficazmente la actividad deportiva, mediante una hoja de ruta que comprometa planificación, aumento de recursos públicos y participación decidida de empresas y universidades, seguiremos celebrando algunos triunfos individuales de jóvenes atletas que buscan llegar a la élite, gracias a su dedicación, pundonor y sacrificio de muchos años”.</em></p>



<p>He de suponer que el Ministerio del Deporte se creó en 2019 (bajo el gobierno de Iván Duque), para ennoblecer el espíritu deportivo y resolver problemas reales, no para burocratizarlos. Fuimos capaces de aumentar la nómina oficial, que se paga de nuestro bolsillo, pero incapaces de responderles a los deportistas, muchos de ellos viven literalmente en el barro, a veces en condiciones de precariedad extrema, cuando no son víctimas del desplazamiento forzado; tal fue el caso de la vallecaucana Tatiana Rentería, bronce en lucha libre (categoría 76 kilogramos), madre desde los 17 años. &nbsp;Sus declaraciones a <strong><a href="https://www.elespectador.com/deportes/mas-deportes/tatiana-renteria-con-poco-apoyo-logre-bronce-que-pasaria-si-nos-apoyaran-mas">El Espectador</a></strong> lo dicen todo: <em>“Con poco apoyo logré bronce, ¿Qué pasaría si nos apoyaran más?”.</em></p>



<p>Pienso que no hubo razones de peso que justificaran convertir Coldeportes en otro ministerio, que así lo dijo el propio presidente Gustavo Petro, quien también manifestó su desacuerdo con la creación del Ministerio de Ciencias como reemplazo de Colciencias.</p>



<p>A cinco años de creado el MinDeporte, sus resultados son agridulces, &nbsp;<em>“un balance de luces y sombras”,</em> como lo resumió el portal Razón Pública.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-raz-n-p-blica wp-block-embed-raz-n-p-blica"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="6mqL6Abfwd"><a href="https://razonpublica.com/los-primeros-cuatro-anos-medio-del-ministerio-del-deporte/">Los primeros cuatro años y medio del Ministerio del Deporte</a></blockquote><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="«Los primeros cuatro años y medio del Ministerio del Deporte» — Razón Pública" src="https://razonpublica.com/los-primeros-cuatro-anos-medio-del-ministerio-del-deporte/embed/#?secret=iFDcu0qE4t#?secret=6mqL6Abfwd" data-secret="6mqL6Abfwd" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p>Con todo, encuentro más que justificado lo dicho por el automovilista Juan Pablo Montoya a la W Radio y al diario AS: <em>“Soy orgulloso de ser colombiano, pero ningún deportista crece y se gasta las horas que se gasta pensando ‘es que lo hago por mi patria’, no, lo hace por él mismo&#8230; Uno hace el trabajo por uno”.</em></p>



<p>Aunque Montoya me sigue pareciendo un personaje engreído, admiro ese arrebato de sinceridad; me recordó los sacrificios tan tenaces que hizo su padre, Pablo Montoya, endeudado y con el patrimonio familiar comprometido, para convertirlo en ganador de siete Grandes Premios en la Fórmula Uno y dos veces vencedor de las 500 millas de Indianápolis, antes y después de otras competencias importantes. Un sueño que don Pablo comenzó a incubar en el <em>kartódromo</em> del parque <em>El Salitre</em>, en Bogotá, cuando Juan Pablo, sentado en sus piernas, apenas tenía tres meses de edad, así rememorado por el periodista Juan Carlos Salgado en su libro <em>“Crónicas de velocidad”.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/14174135/PARIS-3-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-104482" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/14174135/PARIS-3-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/14174135/PARIS-3-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/14174135/PARIS-3-1152x1536.jpg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/14174135/PARIS-3.jpg 1200w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p><em>“Regresamos a Bogotá para conseguir el dinero para la Fórmula 3 pero fue difícil. Era demasiado para nosotros. Sin embargo, en enero del 95 recibí un fax de Paul Stewart en el que me ofrecía un asiento para la Vauxhall Lotus, a un buen precio. De inmediato dije que sí y me fui a conseguir un leasing, respaldándolo con mi casa. Les mandé a Juancho a Inglaterra y en la Vauxhall el aprendizaje fue buenísimo. En esta categoría terminó tercero, con una victoria en el Europeo”.</em></p>



<p>Pero en el país del Sagrado Corazón no todas las familias tienen capital para arriesgar e invertir en los suyos. Los deportistas de élite no nacen, se hacen; y esa tarea empieza desde la primera infancia; por lo cual,&nbsp;el Estado debería apoyar la creación de semilleros que garanticen la formación de futuros campeones y, más que nada, darle esperanzas a aquellos con pocos o ningún recurso.</p>



<p>A falta de una tradición deportiva fuerte y sostenible en el tiempo, en Colombia tenemos amplísima experiencia en endiosar deportistas, y los medios de comunicación sí que saben de eso. Cuando nace una estrella, lo siguiente es enterarnos del tren de lujos que traen el dinero y la fama. Para la muestra aquel titular de <em><a href="https://www.las2orillas.co/el-rolex-de-300-millones-con-el-luis-diaz-que-anda-de-arriba-pa-abajo/#google_vignette">Las 2 orillas </a></em>en 2022: <em>“¿A dónde se fue la humildad de Luis Díaz? El Rolex de 300 millones con el que anda de arriba pa&#8217; abajo”.</em> Al año siguiente, recordemos, secuestraron al papá del futbolista.</p>



<p>A los deportistas hay que prepararlos para la victoria y para la derrota, pero sobre todo para que sepan lidiar con la popularidad, en tanto que a la clase dirigente, muy tranquila en su zona de confort, deberíamos exigirle que se espabile.</p>



<p>Es hora de que nos digan a dónde va el presupuesto asignado al MinDeporte y qué porcentaje se destina a criar a los <em>champions </em>criollos del futuro. Ojalá para las Olimpiadas de Los Ángeles 2028&nbsp;seamos capaces de convertir la plata (de los contribuyentes) en oro; llegar a eso requiere de voluntad política y generosidad en contante y sonante. Tienen ustedes la palabra, señora ministra Luz Cristina López Trejos, y doctor Ciro Solano Hurtado, presidente del COC.</p>



<p>Porque seamos sinceros: Si a nadie le gusta vivir de <em>chichiguas</em>. ¿Por qué conformarnos entonces con los mismos cinco centavitos de felicidad? </p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-575597105fbf23ecbd64ff7a233f7b86"><strong>Nota: Este autor no utiliza inteligencia artificial (IA) Modestamente, quiero decir que con la mía me basta. Todavía me considero un humano que escribe para humanos. Ejerzo mi derecho a pensar y por lo tanto me niego a dejar que mi cerebro sea remplazado por una máquina. </strong></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-raz-n-p-blica wp-block-embed-raz-n-p-blica"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="6mqL6Abfwd"><a href="https://razonpublica.com/los-primeros-cuatro-anos-medio-del-ministerio-del-deporte/">Los primeros cuatro años y medio del Ministerio del Deporte</a></blockquote><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="«Los primeros cuatro años y medio del Ministerio del Deporte» — Razón Pública" src="https://razonpublica.com/los-primeros-cuatro-anos-medio-del-ministerio-del-deporte/embed/#?secret=iFDcu0qE4t#?secret=6mqL6Abfwd" data-secret="6mqL6Abfwd" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=104466</guid>
        <pubDate>Thu, 15 Aug 2024 12:34:51 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Cuatro medallas olímpicas (¡ni una de oro!) son nuestros cinco centavitos de felicidad?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <title>Casi me gocé los Juegos Olímpicos (como un francés)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/de-ti-habla-la-historia/casi-me-goce-los-juegos-olimpicos-como-un-frances/</link>
        <description><![CDATA[<p>De ti habla la historia mandó un corresponsal especial a los Juegos Olímpicos de París. Pero parece que el muy vivo se voló con los viáticos y no envió ningún artículo. En su lugar publicamos este   texto de otro visitante a los Juegos. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Por: Nicolás Pernett</p>


<div class="wp-block-post-excerpt"><p class="wp-block-post-excerpt__excerpt">De ti habla la historia mandó un corresponsal especial a los Juegos Olímpicos de París. Pero parece que el muy vivo se voló con los viáticos y no envió ningún artículo. En su lugar publicamos este texto de otro visitante a los Juegos. </p></div>


<p>La temperatura estuvo tibia y el <em>rosé </em>se mantuvo frío durante estas dos semanas de Juegos Olímpicos en París. Los precios, por otro lado, subieron como el mercurio de un termómetro en verano. El tiquete de metro duplicó su valor y nunca antes me fue tan necesario saborear despacio el vino, porque solo me alcanzaba para una copa exquisita de vez en cuando. Tal vez por eso los estadios han estado llenos, pero los restaurantes y bares de la ciudad no mostraron la misma aglomeración que suelen tener en esta época del año, según me contaban los meseros. Estos fueron unos Juegos incluyentes en el número de mujeres compitiendo (que por fin llegaron a ser la mitad de los participantes) y demostraron una apertura sin timidez frente a todas las orientaciones sexuales, pero fueron excluyentes sin compasión de aquellos que no pudieran pagar lo suficiente, una situación que parece repetirse por doquier en estos tiempos.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="576" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11120955/Paris2024NP-3-576x1024.jpg" alt="" class="wp-image-104324" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11120955/Paris2024NP-3-576x1024.jpg 576w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11120955/Paris2024NP-3-169x300.jpg 169w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11120955/Paris2024NP-3-768x1366.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11120955/Paris2024NP-3-864x1536.jpg 864w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11120955/Paris2024NP-3.jpg 899w" sizes="auto, (max-width: 576px) 100vw, 576px" /><figcaption class="wp-element-caption">París, Stade de France. Foto: Nicolás Pernett </figcaption></figure>



<p></p>



<p>Aunque la afluencia de turistas a París no fue tan alta como esperaban los organizadores, todos los días en las calles se vieron ríos de personas paseando los colores de sus banderas en la ropa y en la piel. A pesar de que se vieron representantes de casi todas las naciones de la tierra, estos peregrinos a los Olímpicos parecieron ser casi siempre los mismos: grupos de jóvenes que seguramente gastaron los ahorros de sus vidas en una aventura precaria compartida con sus mejores amigos; fanáticos de larga data que han asistido a varios Olímpicos y parecen acompañar a los deportistas de sus países a cuanta justa se les presente; parejas recientemente ennoviadas, besuqueándose detrás de cada quiosco a pesar del aroma a orines de las calles; parejas con hijos jóvenes que correteaban a mayor velocidad que los atletas; parejas de jubilados, que andan despacio y ya saben anticipar los caprichos de sus esposos desde antes de que los piensen; siempre la misma pareja, aunque venga en diferentes razas o edades. Holandeses, que se distinguen por ser tan altos como los edificios del entorno; japoneses, que andaban en grandes grupos, como bandadas de gansos; estadounidenses, preguntando los precios en inglés y exclamando &#8220;<em>awesome&#8221; </em>ante cualquier pendejada; y brasileros, que fueron la delegación latinoamericana más numerosa y pusieron un poco de ruido en las calles parisinas. Y, sobre todo, franceses, muchos franceses, por todas partes.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11120008/2.1.Paris2024NPunnamed-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-104321" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11120008/2.1.Paris2024NPunnamed-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11120008/2.1.Paris2024NPunnamed-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11120008/2.1.Paris2024NPunnamed-1152x1536.jpg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11120008/2.1.Paris2024NPunnamed-1536x2048.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11120008/2.1.Paris2024NPunnamed-scaled.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Nicolás Pernett</figcaption></figure>



<p>Se calcula que cerca del ochenta por ciento del público de los Juegos fueron nacionales de otros departamentos de Francia. Aunque los franceses participando en los juegos fueron poco más de quinientos, hubo millones de compatriotas gritando en los estadios por los colores blanco, azul y rojo, buscando la panadería más cercana a su Airbnb y practicando el deporte nacional por excelencia: criticar. Que hay demasiadas ratas en las calles, que la organización de los Juegos encargó la fabricación de la mercancía oficial a los chinos y el transporte de los deportistas a los japoneses, que hay demasiadas señales y canciones en inglés durante los eventos, y, sobre todo, que es imposible andar con libertad por las calles ante todas las vallas y bloqueos que pusieron con motivo de los Juegos. Pues, durante estas semanas, París se llenó de barreras que no eran parte de ninguna prueba de obstáculos, sino que se pusieron para contener a los colados en la ceremonia de apertura y para organizar a los espectadores durante las competencias que se desarrollaron en las calles. Para ver la arquitectura de París con libertad era mejor ser uno de los corredores de la maratón que un turista. Tal vez por eso decidieron elevar la llama olímpica hasta un globo cautivo en los jardines de Tullerías: para que todos los asistentes que no se pueden mover por las calles pudieran, por lo menos, mirar hacia arriba y encontrarla. Algunas de estas vallas se han puesto frente a restaurantes y <em>brasseries </em>que han visto su público reducido por la dificultad de acceder a sus sillas. En las ventanas de algunos de estos negocios se puede leer: &#8220;4 semanas con barreras y sin clientes ni compensación. A la mierda los Juegos Olímpicos&#8221;. &nbsp;&nbsp;</p>





<p>Sin embargo, nada de esto impidió que los locales se gozaran los Juegos, pues los franceses saben que quejarse no tiene nada que ver con ser infelices. Muy poco después del comienzo, al ver los resultados positivos que empezaban a tener sus deportistas, el país entró en modo olímpico, sin prestarle mucha atención a las polémicas que se desarrollaron en otras partes del mundo sobre los contenidos inmorales de la ceremonia de apertura. Después de todo, la inmoralidad hace mucho tiempo hace parte de las costumbres del país, es decir, de su moral. Los anfitriones llegaron a estar de segundos en la tabla de medallería general y, aunque los resultados positivos bajaron en intensidad y terminaron en el quinto lugar, el entusiasmo de sus fanáticos nunca amainó. En la mayoría de competencias, muchas de ellas realizadas con el fotogénico fondo de la Torre Eiffel, el museo militar los Inválidos o el Palacio de Versalles, el canto más escuchado fue &#8220;<em>allez les bleus</em>&#8221; para alentar a los atletas nacionales. Y los héroes deportivos galos coparon diarios y telediarios: los hermanos Félix y Alexis Lebrun dominaron en tenis de mesa y han puesto a miles de niños a jugar ping-pong en los parques; el yudoca guadalupeño Teddy Rinner demostró con contundencia que la fuerza de Francia está en sus departamentos ultramarinos (una forma elegante de llamar a las colonias); el nadador León Merchand ganó varios oros por moverse como pez en el agua entre docenas de competidores en las piscinas olímpicas y la atleta Cassandre Beaugrand ganó el oro en la triatlón después de nadar en el río Sena y vencer a las numerosas bacterias E. Coli que no pudieron derrotarla.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11115533/3Paris2024NPunnamed-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-104317" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11115533/3Paris2024NPunnamed-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11115533/3Paris2024NPunnamed-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11115533/3Paris2024NPunnamed-1152x1536.jpg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11115533/3Paris2024NPunnamed-1536x2048.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/11115533/3Paris2024NPunnamed-scaled.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption class="wp-element-caption">Stade de France. Foto: Nicolás Pernett</figcaption></figure>



<p>Los Juegos Olímpicos terminan y, como siempre, al final se perdonarán todos los errores e injusticias cometidas en su nombre al momento de despedirse de otra edición de este evento comercial y político en el que todavía creemos como ideal noble. Por mi parte, me gasté la plata que no tenía en unos pasajes que valieron oro y ni siquiera alcancé a broncearme, pero cumplí la fantasía largamente acariciada de presenciar unos Olímpicos, aunque muchas veces fuera desde la barrera. La ceremonia de clausura pasó la antorcha a los Estados Unidos, empezaron los Juegos Paralímpicos en los mismos escenarios majestuosos de los Olímpicos y, cuando todo esto termine, París volverá a ser la misma ciudad de siempre: laberíntica, pretenciosa, grosera, hermosa. Una ciudad que no necesita llama olímpica para ser siempre luz. &nbsp;</p>
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        <author>detihablalahistoria</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>De ti habla la historia</category>
                    <category>Deportes</category>
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        <pubDate>Sun, 11 Aug 2024 17:16:48 +0000</pubDate>
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