<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/tag/juan-esteban-constain/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Fri, 10 Apr 2026 21:25:52 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/11163253/cropped-favicon-96-32x32.png</url>
	<title>Blogs de Juan Esteban Constain | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
        <item>
        <title>De chicha y enchichados: La historia de los odios políticos en Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/de-chicha-y-enchichados-la-historia-de-lo-odios-politicos-en-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Un nuevo libro cuenta que la chicha y las chicherías, herencia indígena del periodo colonial, ayudaron a escribir la historia de la violencia política durante el siglo pasado. La radio y la oratoria hicieron su parte. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-5a0067b30be14ee73a5f7a86064f2d7c"><strong><em>“Colombia ha sido un país desangrado por una violencia alentada por líderes políticos, religiosos y sociales”:</em> Carlos Roberto Pombo, historiador.</strong></p>



<p>Este libro debería leerse en colegios y universidades.&nbsp;Aparece en un momento clave en que los odios políticos andan desatados no solo en Colombia, sino en el mundo.</p>



<p>Ubíquese en los años 30 del siglo XX. Imagine que Colombia es una persona. Piense en una criatura que, chicha&nbsp;o aguardiente en mano, se tambalea de la borrachera, mientras en la otra mano sostiene un arma; un machete, por decir algo. Esa persona departe con otras en una chichería de cualquier pueblo o ciudad, pongamos Bogotá. Todas escuchan a través de la radio los feroces discursos de unos políticos también feroces. En la mente de los radioescuchas hay sed de venganza. Los azules quieren comerse vivos a los rojos: conservadores y liberales son el agua y el aceite. Hay que hacerse matar. &nbsp;</p>



<p>El libro&nbsp;<em>“Discordia y progreso: La primera mitad del siglo XX en Colombia”&nbsp;</em>recorre los acontecimientos, buenos y malos, que van desde la Guerra de los Mil Días hasta el Frente Nacional. Su autor, el historiador Carlos Roberto Pombo, actual presidente de la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá, propone una tesis novedosa, según la cual tres elementos contribuyeron a la sinrazón: el consumo de licor, la oratoria política cargada de sectarismo y la radio que llegó para amplificar esos discursos y alborotar a las masas.</p>



<p>Fue&nbsp;“la guerra civil no declarada entre el Partido Liberal y el Partido Conservador”, anota en el prólogo el escritor Juan Esteban Constain.&nbsp;<em>“No todos las muertes tuvieron una motivación política”</em>, aclara el historiador.</p>



<p>El Frente Nacional viene siendo el&nbsp;<em>mea culpa</em>&nbsp;de los dos partidos políticos tradicionales por los desmanes que ocasionaron, aunque al final lo que hicieron fue alternarse el poder. &nbsp;</p>



<p>Incluso se ejercía violencia contra los propios copartidarios. <em>“En algunos casos la filiación política de las víctimas no interesaba a los victimarios. Eso explica por qué hubo numerosas masacres llevadas a cabo por liberales donde los muertos eran liberales, y lo mismo ocurrió con aquellas perpetradas por conservadores donde los muertos eran conservadores”, </em>escribe el autor:</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-fac21378e46600c14c614b13d5ca35f3"><strong><em>“La venganza alimentó, en gran medida, las masacres registradas durante la Violencia. La mayoría de ellas (…) para vengan la muerte de parientes ocurridas en hechos anteriores”: Carlos Roberto Pombo, autor del libro “Discordia y progreso”.</em></strong></p>



<p>Dicha confrontación tiene su génesis en la Guerra de los Mil Días, por cuenta del malestar que produjo en los liberales el gobierno conservador de Rafael Núñez, y en el que fue clave la intromisión de la iglesia y la fuerza pública. <em>“El ejército y la policía (…) intervinieron en política, tomaron partido más de una vez, intentaron usurpar el poder, e incluso dieron el golpe de Estado del 13 de junio de 1953”,</em> explica el historiador.</p>



<p>Se necesitaron tres tratados para poner fin, en 1902, a la Guerra de los Mil Días que dejó a Colombia “sumida en la ruina económica”. Se habla de entre 80 mil y 300 mil muertos en una Colombia con apenas tres y medio millones de habitantes.</p>



<p>Hay quienes piensan que la Violencia comenzó en las elecciones de 1930&nbsp;<em>“cuando el clero descalificó al candidato Olaya Herrera”,</em>&nbsp;que las ganó, lo&nbsp;que <em>“desató la persecución de los liberales triunfantes contra los conservadores vencidos”.</em>&nbsp;Un dirigente liberal ofreció&nbsp;<em>“generosas dosis de aguardiente y de cocaína”</em>&nbsp;a los campesinos, que gritaban:&nbsp;<em>¡”Godos miserables, somos nosotros los que ahora estamos en el poder!”.</em></p>



<p>La iglesia era la niña díscola metiendo la cucharada cuando todavía se le permitía.&nbsp;Los curas católicos hacían política con la sotana puesta.&nbsp;<em>“Monseñor Miguel Ángel Builes (…) llegó a afirmar desde el púlpito (…) que ser liberal era pecado”. “…el liberalismo es esencialmente malo”, </em>dijo en la pastoral de 1931.</p>



<p>Cuenta el autor que el mismo sacerdote publicó una proclama en el diario El Siglo, de filiación conservadora:&nbsp;<em>“Si sois cristianos y católicos, A VOTAR POR LOS CANDIDATOS QUE DEN GARANTIAS A VUESTRA RELIGIÓN, a vuestras creencias, y aún más, que no entreguen después la patria misma a los poderes extraños, a la Rusia soviética, al comunismo internacional”.</em></p>



<p>En 1936, la reforma a la&nbsp;Constitución&nbsp;del 86 separó&nbsp;Iglesia y Estado,&nbsp;y trajo la libertad de cultos.&nbsp;<em>“Los conservadores, defensores a ultranza de la iglesia católica, llegaron a afirmar que la Reforma había remplazado una Constitución cristiana por una atea”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-63c06e29817193ceb11083c655f8bb63"><strong><em>&nbsp;“No volvió a oírse un disparo. Solamente el ruido seco de las hojas de acero contra los huesos. Y el rodar de cabezas por el suelo y de troncos decapitados”:&nbsp;</em></strong><strong>Del libro “Discordia y progreso”.</strong></p>



<p>La obra abunda en detalles sobre uno de los capítulos más sangrientos de nuestra historia: la huelga de las bananeras (1928), que terminó en matanza: cien muertos y 238 heridos. El general Cortés Vargas, borracho lo mismo que su tropa, ordenó abrir fuego contra los trabajadores de la United Fruit Intenational.</p>



<p>Jorge Eliécer Gaitán pronunció un discurso en defensa de las víctimas.&nbsp;<em>“El señor Cortés Vargas con los de la United, sus amigos, se encerró en el cuartel a emborracharse. (…) cientos de vidas caen bajo la metralla asesina. La orden la había dado un hombre ebrio”.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="640" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/10104433/PORTADA-LIBRO-DISCORDIA-Y-PROGRESO-640x1024.jpg" alt="" class="wp-image-121253" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/10104433/PORTADA-LIBRO-DISCORDIA-Y-PROGRESO-640x1024.jpg 640w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/10104433/PORTADA-LIBRO-DISCORDIA-Y-PROGRESO-187x300.jpg 187w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/10104433/PORTADA-LIBRO-DISCORDIA-Y-PROGRESO-768x1229.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/10104433/PORTADA-LIBRO-DISCORDIA-Y-PROGRESO.jpg 921w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Una tragedia alimentada por el licor</strong></p>



<p>Según el autor, otro factor determinante de la violencia fue la dieta de los trabajadores colombianos, que<em>&nbsp;“a principios del siglo XX era completamente inadecuada. Deficiente en nutrientes esenciales, calorías y proteínas, estaba sobrecargada de carbohidratos, en especial el alcohol contenido en la chicha” (…) con lo cual no solo estaban desnutridos, sino frecuentemente alcoholizados”.</em></p>



<p>A casusa de las borracheras, en el combate fluvial de Los Obispos (1899) perdieron la vida 500 soldados, entre ellos cinco generales.</p>



<p>Con tal grado de irresponsabilidad, el general Benjamín Herrera ordenó que los soldados&nbsp;<em>“derramaran el aguardiente y demás licores en los estancos y las tiendas”,</em>&nbsp;al entrar a una plaza, antes o después de una victoria. Luego, para atajar el consumo, el presidente Pedro Nel Ospina subió el precio del alcohol, pero esto trajo más disturbios, como ocurrió la Bogotá de 1923:&nbsp;<em>“más de doscientas personas envalentonadas se dirigieron a varias chicherías, especialmente a la conocida como El Nuevo Ventorrillo, le arrojaron piedras, rompieron sus vidrios y cometieron otros desmanes”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-762aeeac4d4715e39848f5596857e763"><strong><em>&nbsp;(…) a machetazos murieron varios miles de colombianos”: </em>Carlos Roberto Pombo, historiador.</strong></p>



<p>El licor también se usó para motivar a la gente a votar en elecciones.Yasí, en 1904 en Riohacha, tuvo lugar un fraude histórico: “El chocorazo de Padilla”.&nbsp;<em>“Políticos de todas las tendencias repartían gratuitamente chicha y otras bebidas embriagantes durante los comicios, para motivar a los electores”.</em></p>



<p>Laureano Gómez, conservador él, decía que&nbsp;<em>“el fraude electoral desencadenaba la violencia política</em>”, y López Pumarejo, liberal él, aducía que la violencia electoral&nbsp;<em>“era inherente a la naturaleza misma de los partidos”.</em></p>



<p>En el crimen del General Rafael Uribe Uribe el licor hizo su festín, el 13 de octubre de 1914, a manos de dos artesanos después de emborracharse en&nbsp;<em>“dos oscuras chicherías del centro”</em>&nbsp;de Bogotá.&nbsp;<em>“A la una y media de la tarde, sobre la acera oriental del Capitolio, los carpinteros tasajearon con cólera y sevicia al líder liberal”.&nbsp;</em>Por aquella época se consumían unos 35.000 litros de chicha al día y&nbsp;<em>“las chicherías eran los sitios de esparcimiento más populares en Bogotá”.</em></p>



<p><em>“Chicha va y chicha viene, hasta que al amanecer, ya muy enchichados, los carpinteros Galarza y Carvajal fueron a comprar unas hachuelas y a la entrada del Capitolio mataron a hachazos al general. El asesinato del líder liberal generó un impacto muy grande en Bogotá, que no llegaba a los 120 mil habitantes”,</em>&nbsp;rememora el investigador durante una charla. &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Radio y alcohol: mezcla explosiva</strong></p>



<p>El libro contiene un detallado inventario de hechos de sangre atribuibles alcohol, incluidos los llamados “duelos de honor”.</p>



<p>Sobre&nbsp;<em>El Bogotazo</em>&nbsp;dice el autor:&nbsp;<em>“La mezcla explosiva de la violencia con el alcohol y las alocuciones políticas desafortunadas, transmitidas por radio durante toda la jornada”,</em>&nbsp;fueron elementos fatales.&nbsp;La gente, armada de fusiles, pistolas, machetes y garrotes,&nbsp;<em>“se dedicó al saqueo y al pillaje en el centro de la ciudad”.</em></p>



<p>A su manera, Manuel Marulanda, el guerrillero conocido con el alias de Tirofijo, para entonces vendedor de quesos, contó que supieron la noticia por la radio. “… todo el mundo se echó a la plaza a oír el único radio que había y que era del otro jefe liberal…&nbsp;<em>“…sacó la radio para que todo el mundo oyera la algarabía que las emisoras formaron. (…) los vivas al partido y los mueras a Laureano salían de más adentro, traían las tripas prendidas. Los vivas y los mueras fueron creciendo y andando solos: nombrando alcalde y destituyendo policías, pidiendo armas y asaltando almacenes para tomar aguardiente. Tres días, los reglamentarios de todo duelo, se estuvo bebiendo y gobernando”.</em></p>



<p>Tras el asesinato de Gaitán, por decreto el gobierno prohibió&nbsp;<em>“la fabricación y el expendio de la chicha y productos similares”.</em></p>



<p>Por fortuna, en medio de estos tragos amargos, el país pudo avanzar de manera admirable.&nbsp;<em>“La sociedad colombiana fue capaz (…) de crear la civilidad necesaria para contrarrestar esa violencia”.&nbsp;</em>La obra habla ampliamente de esa otra cara amable.</p>



<p>Al aterrizar en la página 270 de este magnífico libro, me quedo preguntando si hoy, pleno siglo veintiuno, las redes sociales y ciertos políticos en campaña están repitiendo la historia con su violencia verbal: ayer se hablaba se sectarismo, hoy se habla de polarización. Aunque es una obra sobre el pasado, se convierte en un espejo para el presente.</p>



<p>Nos queda&nbsp;la ilusión de que el encono de los odios pueda extinguirse para seguir avanzando como nación. &nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121249</guid>
        <pubDate>Sun, 12 Oct 2025 12:45:40 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/10104359/ZETA-LIIBRO-DISCORDIA-Y-PROGRESO.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[De chicha y enchichados: La historia de los odios políticos en Colombia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
</rss>