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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Fri, 10 Apr 2026 14:00:00 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Juan David Correa Ulloa | Blogs El Espectador</title>
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        <title>¿Se les debe dar voz a los victimarios en los libros?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/se-les-debe-dar-voz-a-los-victimarios-en-los-libros/</link>
        <description><![CDATA[<p>Si la maldad existe en la naturaleza humana, ¿es correcto darles voz a los malos en las obras de ficción y de no ficción? Les hice esta pregunta a personajes del mundo literario y periodístico, a raíz de la polémica mundial por el Caso Bretón que sacudió a España.  </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imágenes tomadas de la cuenta en X de editorial Anagrama. </em></p>



<p>La editorial Anagrama <a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/anagrama-cancela-la-distribucion-del-libro-sobre-el-caso-jose-breton-noticias-hoy">canceló la distribución</a> del libro “El odio”, del periodista español Luisgé Martín, tras la polémica desatada porque el autor de la obra le dio voz al victimario, José Bretón, quien en 2011 asesinó a sus hijos de 6 y 2 años. El mundo literario y periodístico quedó dividido entre quienes aplauden la medida y aquellos que la rechazan.</p>



<p>A favor se pronunció la columnista <a href="https://elpais.com/babelia/2025-03-25/el-odio-y-la-inhumanidad-de-lo-humano.html">Ana Caballé</a> en El País de España: &#8220;Dar voz al asesino con el propósito de acercarnos al máximo a dicha oscuridad, lleva consigo un nuevo dolor para la víctima, obligada de un modo u otro a revivir lo sucedido&#8221;, refiriéndose a la madre de los dos pequeños, Ruth Ortiz, quien declaró a la prensa: &#8220;No podemos dar voz a los asesinos&#8221;.</p>



<p>En contra se pronunció la escritora <a href="https://www.vozpopuli.com/opinion/caso-breton-prohibido-comprender.html">Marisol Oviedo </a>en el portal Voz Populi: “Si aceptamos que el dolor de una madre baste para prohibir un libro, pronto cualquier excusa servirá para prohibir a los escritores que escriban. La literatura es hija de nuestro ancestral instinto de querer comprender (…) Quien no comprende, no puede analizar correctamente la situación (…) Comprender es sobrevivir, Los escritores escribimos para comprender (…) pedirle a un escritor que renuncie a escribir sería como exigir al león que no tenga hambre”.</p>



<p>En Colombia, tenemos el caso de la novela <em>Montes de María</em>, (Periscopio Casa Editorial), de la cual hice una reseña para este blog, y que da voz a las víctimas pero también a los victimarios (en este caso a los paramilitares a través de personajes de ficción). La lectora Yolanda Arévalo se quejó en las redes sociales. &nbsp;“¿Debería alguien hacer dinero vendiendo el libro? ¿Y dónde quedan dolorosos recuerdos y la falta de reparación y justicia a todas esas víctimas?”. Otro lector, José Dolores Astorquizas, opinó: “Los asesinos están escribiendo sus biografías. Ni para escribir tuvieron el pudor que debe tener un artista o un escritor al narrar cosas tan sucias como su existencia”. &nbsp;</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="LdMyjTjD9t"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-novela-de-daniel-angel-sobre-la-masacre-de-el-salado/">La novela de Daniel Ángel sobre la masacre de El Salado</a></blockquote><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;La novela de Daniel Ángel sobre la masacre de El Salado&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-novela-de-daniel-angel-sobre-la-masacre-de-el-salado/embed/#?secret=RGztj2K8L2#?secret=LdMyjTjD9t" data-secret="LdMyjTjD9t" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<p>El escritor bogotano Daniel Ángel respondió así a las críticas: “Pensé que si iba a escribir algo sobre la masacre también tendría que usar la voz de los victimarios, con el riesgo de que me dijeran que estaba haciendo una apología al paramilitarismo. Si lo decidí, fue porque tengo la convicción de que la literatura es el espacio para poner en escena a todos esos personajes que no logramos entender: al pederasta, al sicario, al tirano, al hombre que asesina a sus hijos, no para entenderlo (incluso la sicología o la psiquiatría están a años luz de hacerlo), sino para mostrarlos y preguntarnos qué es lo que se ha hecho mal en la sociedad para que estas personas hayan hecho lo que hicieron”.&nbsp;</p>



<p><strong>¿Se les debe dar voz a los victimarios en las obras de ficción y no ficción?</strong></p>



<p><strong>JUAN DAVID CORREA</strong>, exministro&nbsp;de Cultura, escritor y periodista.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="400" height="400" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/05171352/A-BRETON-CORREA.jpg" alt="" class="wp-image-114098" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/05171352/A-BRETON-CORREA.jpg 400w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/05171352/A-BRETON-CORREA-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/05171352/A-BRETON-CORREA-150x150.jpg 150w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></figure>



<p class="has-large-font-size"><strong>“Debemos indagar en los rincones oscuros de la mente” </strong><strong></strong></p>



<p>Yo no he leído el libro. Las víctimas tienen todo su derecho a manifestar su incomodidad. Pero también creo que cuando la censura llega a la literatura estamos perdidos. Pienso en la historia misma de la literatura, poblada de seres moralmente reprochables, personajes inspirados en realidades oscuras del alma; es precisamente la indagación sobre esa maldad y esos rincones ocursos como los llamó James Ellroy lo que en el fondo nos ha posibilitado tratar de imaginar lo que habita en esas mentes.</p>



<p>Creo que la discusión tendría que ser literaria y no acudir a argumentos de la cancelación que se parecen más a los argumentos de la Inquisición. Pienso en algunos ejemplos evidentes como Raskólnikov en <em>Crimen y castigo</em>, <em>Hamlet</em>, 1.280 almas de Jim Thompson, donde el sheriff de un pueblo es un tipo brutal; <em>Toño Ciruelo</em>, la novela de Evelio Rosero, <em>La metamorfosis,</em> de Franz Kafka; <em>El adversario</em>, de Emmanuel Carrère o American Psycho que se ocupa de la mente de un asesino en la Nueva York de los años 90.</p>



<p>Hacerle el juego a la ultraderecha de creer que debe haber corrección política en el arte o la literatura es un asunto muy peligroso. Por supuesto, los delitos no son admisibles, pero en el territorio de la imaginación tenemos que permitirnos ir a esos insondables Jekyll y Mr. Hyde que hacen parte de nuestra vida.</p>



<p>Es bastante complejo el momento que vivimos, en donde se pretenden borrar los límites de la ficción y la realidad. Me encantaría que vieran la película <em>El segundo acto</em>, que expone la distancia que estamos perdiendo frente a lo que podemos imaginar y lo que creemos que es verdad.</p>



<p><strong>PIEDAD BONNETT, poeta y columnista</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="480" height="480" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/05171334/A-BRETON-PIEDAD.jpg" alt="" class="wp-image-114096" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/05171334/A-BRETON-PIEDAD.jpg 480w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/05171334/A-BRETON-PIEDAD-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/05171334/A-BRETON-PIEDAD-150x150.jpg 150w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure>



<p class="has-large-font-size"><strong>“Muchos escritores se han equivocado en sus posturas”</strong></p>



<p>Yo sé que Luisgé cometió un error imperdonable: no haber investigado a la madre y haberle dado credibilidad al asesino. Cometió un error garrafal, ético, que está pagando ahora, pero eso no quiere decir que yo sea partidaria de que no pueda publicar su libro o lo saquen de las librerías. Eso entra dentro de la onda de cancelar a la gente.</p>



<p>Me parece que él debería dar explicaciones, pedir perdón o decir porqué lo hizo y defender su posición. </p>



<p>Estoy de acuerdo con Marisol Oviedo. Creo que muchos escritores a lo largo de la vida se han equivocado en sus posturas y para eso somos lectores críticos.</p>



<p>Y sí, creo que a los victimarios hay que darles voz. Eso es lo que estamos haciendo en Colombia con la JEP. ¿Qué tal que los victimarios no tuvieran voz? Es la única manera de llegar a la reparación. Es una manera de hacer paz. También se trata de entender la mente, incluso la de los psicópatas más espantosos. Son fenómenos humanos que los demás tenemos derecho a comprender.</p>



<p>No he leído el libro, ni lo voy a leer porque no me interesa ese tema, me parece muy doloroso, pero los lectores están en su derecho de elegir si lo leen o no lo leen.</p>



<p><strong>IRENE VASCO, escritora y promotora de lectura</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="640" height="428" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/05171408/A-BRETON-IRENE.jpg" alt="" class="wp-image-114099" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/05171408/A-BRETON-IRENE.jpg 640w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/05171408/A-BRETON-IRENE-300x201.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /></figure>



<p class="has-large-font-size"><strong>“Los lectores definen lo que quieren leer”</strong></p>



<p>La censura está controlando al mundo y eso no debe ser. Yo pienso que la libertad de expresión y la libertad de lecturas deben estar garantizadas. Se debería poder publicar lo que sea y son los lectores los que definen qué quieren leer y qué prefieren dejar de lado. Un lector crítico no se deja influenciar y, en cambio, podrá controvertir los textos.</p>



<p><strong>DIEGO FERMIANO, editor y crítico literario</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="600" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/05171427/A-BRETON-DIEGO.jpg" alt="" class="wp-image-114100" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/05171427/A-BRETON-DIEGO.jpg 600w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/05171427/A-BRETON-DIEGO-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/05171427/A-BRETON-DIEGO-150x150.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p class="has-large-font-size"><strong>“Los crímenes en la literatura no son apología”</strong></p>



<p>Cuando hablamos de literatura, es necesario recordar que estamos pisando terreno de ficción, o de no ficción, es decir, nos ubicamos en un mundo imaginado o calcado de la realidad. Así, entonces, dar voz a los victimarios en una novela o relato es un ejercicio de recreación artística, al igual que es fundamental mostrar el dolor de las víctimas y las situaciones vividas.</p>



<p>Por otra parte, pretender que un trabajo literario sea motivo de escándalo público, o material para pleitos judiciales, es un despropósito, ya que (aunque posible), sería un laberinto infructuoso determinar qué es y qué no es verdad, y si esto sirve o no para enjuiciar o liberar a alguien de culpas.</p>



<p>Muchos libros sobre crímenes se han escrito en la historia de la literatura, pero estos no son, bajo ninguna forma, una apología o una acusación formal para nadie. Antes bien, son formas artísticas de elucidar la voluntad humana, y las consecuencias (o accidentes) de vivir. Como dijo Paul Auster, que desapareció tan rápido y en una llamarada de gloria: «En el mundo real nos ocurren cosas que se parecen a la ficción. Y si la ficción resulta real, entonces quizá debamos reconsiderar nuestra definición de realidad…»</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Sun, 06 Apr 2025 13:44:43 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Se les debe dar voz a los victimarios en los libros?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Ministro @jdcorreau… ¡gracias por revivir Gaceta! </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/ministro-jdcorreau-gracias-por-revivir-gaceta/</link>
        <description><![CDATA[<p>Antes que nosotros, estaban los pueblos fundadores, hace diez mil años. Después ocurrió lo inenarrable: los árboles  lloraron y los indígenas sangraron.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>La primera edición de la nueva <em>Gaceta </em>es un deleite para los sentidos. Deslumbra por la calidad de sus textos y sus bellísimas fotografías. Una revista que nos reconcilia con el buen periodismo y la buena literatura. Hacía falta en el país esta publicación y además gratis, ya disponible en versión impresa y digital. </p>



<p>Una selección de autores que nos interpelan, asustan, conmueven, sensibilizan,  alertan, trasmiten angustia, cuentan cuentos y verdades. Nos muestran la selva que fascina al lado de la que perturba con víctimas, verdugos y sobrevivientes. Porque la selva es buena y el hombre perverso: nunca al revés. En siete millones de kilómetros cuadrados caben seis departamentos: Guainía, Guaviare, Vaupés, Caquetá, Putumayo y Amazonas.</p>



<p>Es una revista para leer sin prisas. Para degustar con pausas. Para enamorarse. O <em>emberracarse</em>. O maldecir. O sentir conmiseración. Dan ganas de hacer maletas y volar hacia allá. Ir si nunca se ha ido o regresar si ya se fue. Para abrazar seres humanos o abrazarse a un árbol. Los Tikunas asignan uno a los suyos al nacer, nos cuenta esta revista.  </p>



<p>Conocí el Amazonas en 1993 siendo periodista. Navegué su río soberbio y sentí una paz que no he vuelto a experimentar en otro lugar: la lancha detuvo su rugido y habló el silencio. —Si no era el paraíso se le parecía, digo hoy, absorto, repasando las fotos en papel tamaño postal de cuando pesqué mi primera piraña o la de los monos ardilla que salieron a recibirnos en la <em>Isla de los Micos</em>, en Puerto Nariño. No sé si todavía se le permita al turista llevarles bananos.</p>



<p>Navegamos dos horas entre Leticia y el Parque Natural Amacayacu,  acompañados por el legendario Kapax, el <em>Tarzán </em>colombiano que nadó sin ayuda el Magdalena y el Amazonas. Leí por ahí que se acerca a los 80 años.</p>



<p>De vuelta a Bogotá, me levanté triste ese lunes, sintiendo que algo de mí se quedó para siempre entre el río y el cielo, y sólo con los años comprendí porqué los nativos nos invitaron a abrazamos a una ceiba gigantesca en el corazón del parque: se necesitan los brazos de varios hombres para cubrir su tronco.</p>



<p>Leer esta <em>Gaceta</em> fue como regresar… ¡vaya si no ha ido!… yo quiero volver.</p>



<p>Enhorabuena el presidente Gustavo Petro escogió a <a href="https://x.com/mincultura/status/1780705204641636800?t=kV6GOMv1qbUy8tQiboULtw&amp;s=08">Juan David Correa Ulloa </a>como su ministro de las Culturas, las Artes y los Saberes, y enhorabuena el ministro revivió esta revista, que derrocha calidad textual y gráfica. Se necesitaba un funcionario con sensatez y sentimientos, que entiende la identidad de un país desde su pasado y sus saberes, y así su antecesora Patricia Ariza. El martes anterior lo veía conversando en la FILBO con las madres de Soacha y fue evidente su compromiso con la memoria de las víctimas, sean de la ciudad, la selva o el campo. </p>



<p>Resucitó luego de dos temporadas: de 1976 a 1984 y de 1989 a 2001.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="541" height="800" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/01204735/GACETA-VIEJA.jpg" alt="" class="wp-image-100272" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/01204735/GACETA-VIEJA.jpg 541w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/01204735/GACETA-VIEJA-203x300.jpg 203w" sizes="auto, (max-width: 541px) 100vw, 541px" /></figure>



<p><em>“Su mirada tendrá la misma intención de sus primeros creadores (…) una idea de la cultura que no solo incluye prácticas artísticas de todo tipo, sino que va mucho más allá, hasta el fondo del modo de ser y de vivir de los colombianos”, </em>dice el ministro.</p>



<p>La primera edición de esta tercera etapa celebra el centenario de <em>La Vorágine</em>, pero también es denuncia… en pasado, en presente, ¿acaso en futuro? </p>



<p><em>“La Amazonía era vista como tierra de nadie. Los indígenas, como nada. Prueba de ello fueron las ´guahibiadas o jornadas para ´cazar indios´ y violar a sus mujeres”,</em> nos cuenta Marta Ruiz, periodista y ex comisionada de la Verdad.</p>



<p>Se podrían escribir muchas novelas a partir de las historias de <em>Gaceta,</em> porque somos un país de vorágines. Devorarnos.</p>



<p><em>“—¡Un guardacaminos! —grita Perrovereda sobre el ruido del motor antes de que le pregunte lo que era—. A veces se enredan en la llanta y se revientan! ¡Lo dejan a uno sucio de mierda y botan los ojitos sobre la vía!”. </em><em></em></p>



<p>Relata el escritor Sergio Zapata (página 11) sobre el triste final de un ave oscura, dentro del relato tenaz de un territorio en disputa y la promesa de titulación de la tierra en inmediaciones del Parque Nacional Sierra de Chiribiquete.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-3e21462aa4c63a48f643b400ba1df536"><strong>“… no cualquiera puede entrar a la selva, mucho menos salir”. </strong>(Página 22: <em>La secreta voz de las cosas</em>)</p>



<p>Juan Cárdenas: <em>“Hay un espanto muy famoso por aquí, que engaña a la gente y la hace perder en el mato, deja unas huellas y la gente inexperta las sigue sin saber que esas huellas no van sino que vienen porque el espanto tiene las patas volteadas para atrás. Cuando uno ve la huella del espanto, lo que tiene que hacer es caminar pa´l otro lado”.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="723" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/01205328/GACETA-ANDOQUE-1024x723.jpg" alt="" class="wp-image-100276" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/01205328/GACETA-ANDOQUE-1024x723.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/01205328/GACETA-ANDOQUE-300x212.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/01205328/GACETA-ANDOQUE-768x542.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/01205328/GACETA-ANDOQUE.jpg 1368w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-f640aad6597c5eb1f4d252d9281f6856"><strong>“… y empieza a suceder lo que llamamos la solución final: la deportación de todos los indígenas al Perú”.</strong> (Página 28: <em>Muerte y Resurrección del pueblo Andoque</em>).</p>



<p>Eran unos diez mil antes de que la Casa Arana arrasara con ellos y su cultura. De esto nos enteramos por la conversación entre Jon Landaburu, lingüista y filósofo y Roberto Pineda, sociólogo,  en la Academia Colombiana de Historia. —<em>“Después del holocausto, los andoques son un grupo de once sobrevivientes, un poquito más, un poquito menos”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-923dfbce7c20f13312e441bdab024083"><strong>“Lo ataqué primero, con ventaja porque ellos tienen muy mala vista, pero el machete no le entró”. (</strong>Página 35: <em>Jéjéi</em><strong>)</strong></p>



<p>La periodista y guionista Patricia Nieto es amiga del pueblo Muinane desde 2015. En esta crónica nos cuenta la travesía-tragedia de siete horas que emprendió un hombre, Pablo Umire, (Tifáisu en muinante) cuando salió a buscar materiales para tejer canastos y se encontró con un oso hormiguero. <em>“… se alejó en compañía de sus perros (…) entusiasmado con la idea de regresar temprano a La Chorrera para ver el partido entre Colombia y Paraguay…”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-1f8d81a3988cfeacd24f6e11348edace"><strong>“Los mullai eran muchachos indígenas entrenados para cazar a las personas de su propio pueblo”</strong> (Página 36<em>: Tras los pasos de mi bisabuela Boracoño: el miedo a llorar su dolor</em>)</p>



<p>Quien esto escribe es Wendi Kuetgaje Muñoz – Fiertagiza, indígena Uitoto del clan Fieraiai, quien les prometió a sus ancestros contar los vejámenes que sufrieron las mujeres de su pueblo en tiempos de recolección de caucho<em>. “Boracoño, herida, se fue a acostar. En esas, esos peruanos le fueron a fuetear para que fuera a trabajar. Y así ella se fue a trabajar”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-a572a07c1b3df45da55750ab78c4176f"><strong><em>La enfermedad de la selva</em></strong><strong> </strong>(Página 40)</p>



<p>En medio de la guerra, la <em>lutzomyia</em>, o mosca selvática se alimenta de la sangre de los hombres de camuflado y los enferma. &nbsp;<em>“Los mandan de vuelta a la guerra y les vuelve a dar leishmaniasis. Esto puede pasar hasta seis veces, obligando al soldado a pasar por un tratamiento que destruye su cuerpo: corazón, riñones, hígado y páncreas”, </em>cuenta Lina Pinto-García, quien investiga las causas y consecuencias de esa enfermedad prehispánica.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="800" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/01204946/GACETA-ARANA-1024x800.jpg" alt="" class="wp-image-100273" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/01204946/GACETA-ARANA-1024x800.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/01204946/GACETA-ARANA-300x234.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/01204946/GACETA-ARANA-768x600.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/01204946/GACETA-ARANA.jpg 1435w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-3fe6091b7730f112d68ff5b374b252a0"><strong>“… capataces decapitando con machetes, capataces ahogando niños en el río (…) perros devorando huesos humanos”. </strong>(Página 45: <em>El nuevo abandono de la Casa Arana</em>)</p>



<p>En La Chorrera, “un territorio diez veces más grande que Bogotá”, está el colegio más grande de la selva, símbolo del genocidio cauchero, donde hoy se educan 244 jóvenes. Mauricio Builes vio que la casa se está cayendo por culpa de la desidia. <em>“… los cuartos que hoy sirven como dormitorios eran usados como calabozos para los indígenas que no cumplían con la cuota de goma de caucho impuesta por los peruanos. Los amarraban con cadenas hasta que murieran de hambre”.</em></p>



<p>La primera fotografía de Gaceta, en  portada, es la  mirada de un niño Tikuna y de allí en adelante las imágenes, de una o doble página a todo color o en blanco y negro, nos descubren la enigmática selva: el río Cananarí en forma de serpiente, un matafrio para extraer el veneno de la yuca brava, la mujer tikuna que fuma tabaco, veintiún sobrevivientes de las caucherías, la niña indígena que observa a través de la piel de un jaguar, un médico de la selva atravesando el río Mandiyaco (Putumayo) durante la toma de medicina tradicional, la construcción de una maloka en el Vaupés, el imponente raudal de Jirijirimo, considerado la <em>Cama de la Anaconda</em>, en el río Apapporis y muchas instantáneas que hablan.</p>



<p>Descargue <strong><a href="https://www.mincultura.gov.co/gaceta-minculturas/Documents/Gaceta-MinCulturas-Ed1.pdf">aquí</a></strong> la nueva <em>Gaceta.</em> Podemos devorar la revista, no la selva. </p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size">Fotografía: cortesía Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes / Jorge Martínez. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/01205025/GACETA-PORTADA-COMPLETA-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-100274" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/01205025/GACETA-PORTADA-COMPLETA-1024x682.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/01205025/GACETA-PORTADA-COMPLETA-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/01205025/GACETA-PORTADA-COMPLETA-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/01205025/GACETA-PORTADA-COMPLETA-1536x1023.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/01205025/GACETA-PORTADA-COMPLETA.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=100222</guid>
        <pubDate>Thu, 02 May 2024 11:22:32 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Ministro @jdcorreau… ¡gracias por revivir Gaceta! ]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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