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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Indígenas | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Tumaco – La Tolita, ¿memoria, de quién?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/tumaco-la-tolita-memoria-de-quien/</link>
        <description><![CDATA[<p>Recuerdo el asombro que me causaba la figurilla de una cabeza, de lo que entonces se llamaba un infiel, que poseía en su colección de precolombinos mi tío Fabio Chaves, quien a más de ser un maravilloso médico era un coleccionista de arte y de antigüedades. Esa cabeza me recordaba a los faraones egipcios, con [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Recuerdo el asombro que me causaba la figurilla de una cabeza, de lo que entonces se llamaba un infiel, que poseía en su colección de precolombinos mi tío Fabio Chaves, quien a más de ser un maravilloso médico era un coleccionista de arte y de antigüedades. Esa cabeza me recordaba a los faraones egipcios, con unos tocados alargados que le daban una característica muy singular de entre todas las piezas. Pertenecía a la cultura Tumaco-La Tolita, una de cuyas características era encontrar las cabezas separadas del cuerpo, sin que hasta ahora se comprenda la razón de ser de tal práctica funeraria.</p>



<p>Con el tiempo me interesé más por la cultura Tumaco-La Tolita, de tal manera que en los museos que visitaba buscaba esas piezas, atraído sin duda alguna por la perfección en la elaboración, en porte y manejo muy diferentes a las que había visto de otras culturas precolombinas. Cuando visité Tumaco indagué por las piezas que según decían se encontraban en el territorio, muchas reposaban entonces en la Casa de la Cultura, salvándose de un cruel mercado ilegal que terminó por vender a extranjeros miles de piezas de un valor incalculable.</p>



<p>Los guaqueros hicieron de las suyas, atraídos principalmente por las piezas de oro y por las raras piezas en platino, siendo los primeros en utilizarlo en el mundo, en las cuales eran expertos orfebres, abriéndose un mercado clandestino que casi arrasa con lo que dejó como legado cultural un pueblo perdido ya en el horizonte de los tiempos. Hoy las piezas reposan en la casa Estrella de la Mar, resguardadas y en espera de que se construya un museo para que sean exhibidas al público tumaqueño, generando así la posibilidad de una apropiación con el pasado de su territorio.</p>



<p>Cuando llegaron los primeros españoles, atraídos por las riquezas del Perú, ya la cultura Tumaco – Lo Tolita había desaparecido hace mil años, habitando el lugar aproximadamente desde el 900 ac, hasta el 400 dc. De tal forma que con seguridad para quienes habitaban el territorio eran ya antiguos, siendo común el uso del oro como un elemento principal para sus joyas, las cuales eran enterradas junto con sus propietarios. Oro que se extraía de la región de Barbacoas y de Iscuandé, donde aún subsisten minas que siguen alimentando la riqueza de unos cuantos.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="697" height="933" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27163257/La-tolita-6.jpg" alt="" class="wp-image-104931" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27163257/La-tolita-6.jpg 697w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27163257/La-tolita-6-224x300.jpg 224w" sizes="(max-width: 697px) 100vw, 697px" /></figure>



<p>Diezmados los indígenas por las enfermedades y el maltrato dado por los invasores españoles, pronto acudieron a la mano de fuerza de africanos, quienes eran cruelmente atrapados por ingleses y portugueses, para luego ser vendidos como esclavos a los españoles que tenían sus negocios en Las Indias, como mal llamaron al continente. De tal forma que pronto llegaron africanos a las minas de Barbacoas e Iscuandé, generando con toda seguridad un choque con los indígenas, quienes pronto se vieron desplazados de sus territorios, ya que, buscando la libertad, muchos de estos africanos fundaron sus propias repúblicas cimarronas en terrenos que eran de los indígenas, o por lo menos terrenos que éstos conocían muy bien y de donde se proveían de alimentos y demás pertrechos para vivir.</p>



<p>La resistencia de los nativos fue proverbial, hasta el punto de que en el siglo XVII recién fueron vencidos los aguerridos sindaguas, que habitaban el territorio de Barbacoas, incendiando la ciudad varias veces con el fin de recuperar lo que por derecho propio era suyo: su territorio, sus minas, su espacio vital. Nada raro el choque de dos culturas diferentes, los unos sintiéndose expropiados y los otros buscando la libertad escapando de los crueles esclavistas. Se habla de un barco esclavista que viajaba de Panamá a Lima en octubre de 1553, el cual encalló en las costas de Esmeraldas, generando así una república cimarrona en donde los afros lograron consolidar su dominio.</p>



<p>El caso de Alonso de Illescas, liberto cimarrón, a finales del siglo XVI en Esmeraldas, en su guerra contra los jefes indígenas, entre otros casos como el del cimarrón Antón, dan muestra de esas diferencias, lo cual no debe extrañarnos ya que puestos los unos en un escenario diferente al suyo y los otros desarropados de lo suyo, generaría duros conflictos por el territorio. El caso de Francisco de Arobe es único en América, ya que descendía de aquellos que naufragaron, sometiendo a los indígenas, lograron fundar en Esmeraldas su propio reino, lo cual preocupó a las autoridades españolas, para finalmente lograr un sometimiento que favorecía a ambas partes, quedando demostrado que Francisco de Arobe y sus hijos reconocían a la corona española.</p>



<p>A tal punto es la importancia de este hecho, que en 1599 el oidor la Real Audiencia de Quito, Juan del Barrio de Sepúlveda, envía al rey Felipe II un retrato que muestra a don Francisco de Arobe y a sus dos hijos. El cuadro es el primero que retrata a afroamericanos, siendo de un simbolismo muy profundo, ya que están vestidos a la usanza española, engalanados con joyas indígenas y portando lanzas de origen africano, demostrando de esta manera el mestizaje que se había iniciado ya en el continente. “Los tres mulatos de Esmeraldas”, es el nombre con el que reposa en Madrid dicha obra, autoría del pintor mestizo Andrés Sánchez Gallque.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="503" height="291" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27163404/La-tolita-3.jpg" alt="" class="wp-image-104932" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27163404/La-tolita-3.jpg 503w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27163404/La-tolita-3-300x174.jpg 300w" sizes="(max-width: 503px) 100vw, 503px" /></figure>



<p>Desde el siglo XVI al XIX se crean diferentes alianzas entre los pueblos afros e indígenas, hay un mestizaje manifiesto ya en el cuadro descrito, y en esa lista interminable de cruces de sangres aparecen zambos y mulatos, donde la sangre implica alianzas y defensas mutuas, sobre todo frente a los opresores, sentimiento que con seguridad pasarían a la época de la independencia, buscando a quien les ofrezca garantías sobre la libertad y condiciones para vivir dignamente en un territorio que, aunque conocido, no dejó de serles agreste.</p>



<p>En Colombia, la ley del 21 de mayo del año de 1851, sancionada por el presidente José Hilario López, declarando libres a todos los esclavos que existieran en el territorio nacional. En Ecuador la manumisión sería firmada el 24 de julio de 1851 por el presidente José María Urbina. Entonces vendrían otras luchas y otras reivindicaciones, tanto para pueblos indígenas como para afroamericanos, una lucha constante que, desde luego, no ha cesado pese a todos los posibles avances en el reconocimiento de los derechos humanos de los derechos de los pueblos a su autodeterminación.</p>



<p>Lo que no se logra entender en Tumaco, es la falta de apropiación por los elementos indígenas, particularmente de la cultura llamada Tumaco-La Tolita, por su ubicación geográfica en los dos países hermanos: Ecuador y Colombia. Como se dijo al inicio de esta crónica, el saqueo mediante la técnica de la guaquería fue lo común en la Isla del Morro y a lo largo del río Mira, donde aun se encuentran entierros de considerable valor. 6206 piezas fueron recuperadas por el ICANH en 2018, todas a un solo particular, lo cual nos pone en dimensión del contrabando que existió durante décadas desde Tumaco para los coleccionistas del mundo entero.</p>



<p>Ni en Tumaco ni en ninguno de los 10 municipios que conforman el Pacífico nariñense hay un museo que permita apreciar estas piezas, ni muchos menos el ejercicio pedagógico que conduzca a la apropiación y estima por un pasado que ha terminado por marcar a sus habitantes. El 3 de abril de 2022, con los bombos y los platillos acostumbrados, la administración municipal entregó el parque Memoria La Tolita &#8211; Tumaco, ubicado en el barrio La Florida, de obligatoria observancia para todos aquellos que se dirijan a la isla de El Morro. El parque estaba decorado con 8 figuras, 7 antropomorfas que representan hombres y mujeres, y 1 zoomorfa que representa un caimán, hoy ya extinto. En abril de 2022 empezó la debacle del hermoso parque. Una de las piezas fue vandalizada, con un simbolismo terrible, ya que le fue cortado el falo a una de las piezas. Freud daría muchas explicaciones sobre lo sucedido. La comunidad se indignó, la administración hizo lo propio y la policía nacional también, con comunicados de prensa se denunció el hecho, sin embargo, hasta donde hemos averiguado, la pieza no fue nunca reparada.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27164330/La-tolita-5-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-104938" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27164330/La-tolita-5-1024x768.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27164330/La-tolita-5-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27164330/La-tolita-5-768x576.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27164330/La-tolita-5.jpg 1069w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Como si lo anterior no fuese suficiente, en junio de 2023 un árbol cayó en una escultura y la destruyó por completo, de igual manera, la pieza nunca fue respuesta.</p>



<p>Desde entonces la vandalización es constante. Las piezas, construidas en fibra de vidrio y rellenas de icopor -poliestireno-, no han aguantado la intervención desmedida de algunos que quieren seguir manteniendo una mirada despectiva sobre la otredad. Curioso, cuando el racismo imperante en un país de clases y de centros debiera unirnos a unos y a otros ante todo acto de desprecio por aquel que algunos consideran diferente. La carga simbólica sigue estando presente en estos tristes hechos, han sido desprendidos los ojos, las manos, los brazos, los falos, los tocados que representaban las figuras que recuerdan ese importante legado de una cultura que ha trascendido en el tiempo y en el espacio.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="720" height="963" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27163702/La-tolita-7.jpg" alt="" class="wp-image-104934" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27163702/La-tolita-7.jpg 720w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27163702/La-tolita-7-224x300.jpg 224w" sizes="auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px" /></figure>



<p>Casi 500 años después del encuentro de indígenas, españoles y afros, pareciera que se mantuviera el odio que sembró el desencuentro, la fatalidad del esclavismo, la mortandad por enfermedades y exterminios programados para aquellos que los europeos consideraban diferentes e inferiores. Hoy, tristemente, esa falsa episteme se mantiene, la desmemoria campea sobre los hombros del odio, del tedio por aquello que de una u otra manera debiera recordarnos, querámoslo o no, un pasado común. Ya no es la tola que mostraba un lugar sagrado que contenía los restos de venerados antepasados, hoy esa tola se inflama con el simbolismo del desconocimiento por aquello que seguimos considerando diferente. Triste destino para un parque destinado a la memoria.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="631" height="843" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27163753/La-tolita-11.jpg" alt="" class="wp-image-104935" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27163753/La-tolita-11.jpg 631w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27163753/La-tolita-11-225x300.jpg 225w" sizes="auto, (max-width: 631px) 100vw, 631px" /></figure>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
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        <pubDate>Tue, 27 Aug 2024 21:40:47 +0000</pubDate>
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        <title>“Así como la Amazonia está en punto de no retorno, la cultura de los pueblos indígenas también”: José Gregorio Mirabal</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/el-bosque-es-vida-iri-colombia/asi-la-amazonia-esta-punto-no-retorno-la-cultura-los-pueblos-indigenas-tambien/</link>
        <description><![CDATA[<p>Texto publicado en: El bosque es vida, Edición octubre-diciembre de 2023. Lea más de la Iniciativa Interreligiosa para los bosques tropicales en https://colombia.interfaithrainforest.org/recursos/el-bosque-es-vida/ Sus territorios son las áreas naturales mejores conservadas del planeta. Gracias a su cosmovisión, su relación armónica con la naturaleza y su manejo sostenible de los recursos naturales, las comunidades ancestrales son [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_98238" aria-describedby="caption-attachment-98238" style="width: 840px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-98238" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-1-1024x683.jpg" alt="Indígena y naturaleza" width="840" height="560" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-1-1024x683.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-1-150x100.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-1-300x200.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-1-768x513.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-1-1200x801.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-1.jpg 1500w" sizes="auto, (max-width: 840px) 100vw, 840px" /><figcaption id="caption-attachment-98238" class="wp-caption-text">Foto: Freepik.</figcaption></figure></p>
<p><em><strong>Texto publicado en: El bosque es vida, Edición octubre-diciembre de 2023.</strong></em></p>
<p><strong>Lea más de la Iniciativa Interreligiosa para los bosques tropicales en <a href="https://colombia.interfaithrainforest.org/recursos/el-bosque-es-vida/">https://colombia.interfaithrainforest.org/recursos/el-bosque-es-vida/</a></strong></p>
<h3><em><span style="font-weight: 400;">Sus territorios son las áreas naturales mejores conservadas del planeta. Gracias a su cosmovisión, su relación armónica con la naturaleza y su manejo sostenible de los recursos naturales, las comunidades ancestrales son reconocidas mundialmente como los principales guardianes de los bosques.</span></em></h3>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Alrededor del mundo, las comunidades indígenas habitan al menos 43,5 millones de km2, de los cuales el 65% son tierras naturales que no están modificadas por impactos intensivos y el 91% se encuentra en buenas condiciones ecológicas. Los pueblos ancestrales son guardianes vitales de los paisajes naturales que quedan en el mundo, como el bioma amazónico. Existen evidencias del amplio conocimiento sobre el manejo sostenible de los recursos naturales que poseen y de la relación armónica que sostienen con la naturaleza, que se traduce en el estado de conservación de sus territorios. <strong>José Gregorio Mirabal, líder indígena y coordinador del área de Cambio Climático y Biodiversidad de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA)</strong> nos explica cómo es esa relación entre los pueblos indígenas y la naturaleza, y por qué la supervivencia de ambos está íntimamente ligada.</span></p>
<p><figure id="attachment_98239" aria-describedby="caption-attachment-98239" style="width: 840px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-98239" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-2-1024x768.jpg" alt="José Gregorio Mirabal, líder indígena y coordinador del área de Cambio Climático y Biodiversidad de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA)" width="840" height="630" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-2.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-2-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-2-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-2-768x576.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 840px) 100vw, 840px" /><figcaption id="caption-attachment-98239" class="wp-caption-text">José Gregorio Mirabal, líder indígena y coordinador del área de Cambio Climático y Biodiversidad de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA). Foto: Cortesía.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>¿Cuántos pueblos indígenas habitan la Amazonia?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Aunque todavía no hay un censo que indique realmente cuántos somos, calculamos que son entre 500 y 511, sin hablar de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario, que no quieren saber nada de esta sociedad.</span></p>
<p><strong>Para los pueblos originarios, ¿qué significa la Madre Tierra?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">He tenido la oportunidad de compartir con muchas culturas de Asia, África, Norteamérica y Centroamérica, donde también hay hermanos indígenas. Estamos en diferentes continentes, pero es impresionante ver como para todos nuestra cosmovisión está muy ligada a la naturaleza. Cada cultura tiene su propio idioma, un ritual, una palabra para nombrarla. Los andinos le dicen Pachamama y nosotros madre selva amazónica. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Hay pueblos indígenas que vienen del desierto, otros de las montañas, de la selva, de los diferentes ecosistemas. En nuestro caso, <strong>nosotros venimos del agua, tenemos un profundo respeto por los ríos y por todo lo que rodea una comunidad</strong> como el agua, la tierra, el aire y el fuego. </span></p>
<p><strong>¿Cómo es esa conexión con la naturaleza?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Nosotros nacemos en la naturaleza y aprendemos a convivir con ella, a respetarla, hablarle, oírla, porque es nuestro mundo. Ese es el universo en que vivimos cuando nacemos. Abrimos los ojos y vamos al río o a la selva, no hay otro escenario, otro paisaje. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Todo lo que hay en la naturaleza, ya sea un río, una roca, un árbol, un ecosistema, tiene un significado para nosotros.<strong> Existe otro mundo espiritual paralelo que nos conecta con la naturaleza.</strong> Cuando necesitamos hacerlo vamos con los ancianos, los sabios: pueden ser chamanes, especialistas en plantas, líderes con mucho poder espiritual. Ellos son los que tienen esa conexión. Se comunican a través de  mecanismos –uno le dicen ayahuasca, otros Yagé o Yopo–, de oraciones, de diferentes plantas. Ellos son seres especiales, no cualquiera puede hacer eso. Son seleccionados en la comunidad desde muy pequeños. Esta tradición  tiene miles de años, pero lamentablemente todavía se ven con mucha discriminación las culturas milenarias indígenas. </span></p>
<p><figure id="attachment_98240" aria-describedby="caption-attachment-98240" style="width: 925px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-98240" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-3.jpg" alt="Niña indígena y jaguar." width="925" height="922" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-3.jpg 925w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-3-150x150.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-3-300x300.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-3-768x766.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 925px) 100vw, 925px" /><figcaption id="caption-attachment-98240" class="wp-caption-text">Foto: Freepik.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Dentro de la cosmovisión de los pueblos indígenas, ¿qué lugar ocupa el hombre con respecto a la naturaleza?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Tenemos una visión totalmente opuesta a la occidental. <strong>Mientras que para esta la naturaleza es un negocio, una mercancía a la que hay que explotar, dominar y destruir, para nosotros es una madre.</strong> En nuestras comunidades los niños, las mujeres, cada persona tiene un espacio. Día a día van al río o a la chagra. Esos son los quehaceres diarios y por donde vayan está la naturaleza. Siempre hay que pedirle y tenerle respeto.</span></p>
<p><strong>¿La espiritualidad de los pueblos indígenas está íntimamente ligada a la cotidianidad, a la manera como se desarrollan todas las actividades y cómo se percibe la naturaleza?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Sí, esa es nuestra cosmovisión. Lamentablemente eso se está rompiendo, porque ha llegado la droga, la minería ilegal, la contaminación, la explotación petrolera, el narcotráfico, la violencia. Por esto hay muchas comunidades indígenas que están perdiendo esa esencia y el territorio. Por eso luchamos en este momento, porque <strong>cuando hay una invasión de un monocultivo, una petrolera, una minera legal o ilegal o cualquier economía ilegal en el territorio, los pueblos indígenas estamos en riesgo de desaparición</strong>, no sólo la selva amazónica, sino nuestra comunidades, nuestra cultura.</span></p>
<p><strong>¿Cómo se vive ese respeto por la naturaleza en la cotidianidad y el quehacer de las comunidades?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Somos una cultura de transmisión oral, de generación en generación. Desde que naces te enseñan a respetar la naturaleza. Lo que está allí no es tuyo, es de la comunidad, es colectivo. A la naturaleza hay que respetarla y entregarla a la nueva generación como la encontraste, no se debe dejar algo destruido. Para eso tenemos a los sabios, los abuelos, los chamanes, los visionarios, que son los maestros y guardianes de que eso se cumpla.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Sin embargo, estamos en crisis<strong>. Esta generación de seres especiales se está yendo y hay nueva que no quiere continuar con esta tradición debido a la invasión de la otra cultura.</strong> Nos han llegado cosas muy buenas, como la educación o la tecnología, pero también otras muy malas y éstas se aprenden muy rápido. Ahora estamos en un proceso de transición. Así como la Amazonia está en punto de no retorno, la cultura de los pueblos indígenas también. Para eso están las organizaciones; nosotros tratamos de hacer ese trabajo. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Todavía hay comunidades que practican todo esto, pero hay otras que ya no lo hacen porque el mundo está huyendo del caos climático, de las guerras. La gente sale de sus espacios en búsqueda de algo mejor. En este momento nuestra gente se está yendo a la ciudad porque supuestamente allá hay educación, trabajo, una nueva vida también. Tratamos de que entiendan que los pueblos indígenas no pueden vivir sin su territorio, porque una vez se van a la ciudad, a vivir a una casa o un apartamento, se pierde toda esta herencia milenaria. El día en que perdamos los territorios dejaremos de existir como pueblos y en esa misma medida también corre peligro la preservación de la Amazonia, en nuestro caso.</span></p>
<p><figure id="attachment_98241" aria-describedby="caption-attachment-98241" style="width: 840px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-98241" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-4-1024x516.jpg" alt="Mujer indígena." width="840" height="423" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-4-1024x516.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-4-150x76.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-4-300x151.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-4-768x387.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-4-1200x605.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 840px) 100vw, 840px" /><figcaption id="caption-attachment-98241" class="wp-caption-text">Foto: Freepik.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>¿De qué manera afecta el cambio climático a las comunidades indígenas?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Desde la cumbre de Río de Janeiro, hace 30 años, se empezó a alertar que la Amazonia estaba siendo deforestada y explotada, y que los pueblos indígenas estaban siendo desplazados de su territorio. En la actualidad, cada año hay inundaciones, sequías extremas o incendios fuertes. <strong>Estos fenómenos climáticos impactan la Amazonia, porque se está afectando su ciclo natural con la deforestación, consecuencia de los monocultivos y del impacto petrolero y minero.</strong> Eso destruye sus funciones naturales: ya no hay agua, no hay comida ni medicinas. Los bosques más importantes del mundo, como Amazonia, la selva del Congo, la de Asia, de África, tienen el mismo problema. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El ser humano todavía no ha inventado algo que sustituya el agua o el oxígeno. Aún no hay una máquina que lo produzca, como lo hacen los árboles y parece que aún no entendemos. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En el mundo hay alrededor de 7.000 millones de personas y unos 5.000 millones desconocen esto y tienen otra visión de desarrollo, la de destruir la naturaleza. Ellos no saben que los árboles, el agua, el oxígeno son insustituibles. Si no cuidas la naturaleza no tendremos agua, alimentos o medicinas.</span></p>
<p><strong>¿Es posible lograr una relación armónica con la naturaleza sin que implique detener el desarrollo –concebido desde el punto de vista occidental–?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Ese es el debate que se está dando en este momento. <strong>Creo que Colombia está realizando grandes aportes.</strong> Se hizo la Cumbre Amazónica, en la que el presidente de Colombia –en la que considero una propuesta visionaria, que se cumpla es otra cosa– tuvo la valentía de proponer la defensa de la Amazonia y el presidente de Brasil lo oyó. Hay unas propuestas: por ejemplo, el Tratado de Cooperación Amazónica para iniciar la implementación del plan para salvar la Amazonia, pero no se ha hecho todavía la primera reunión. Eso nos preocupa. </span></p>
<p><strong>Sabemos que gran parte de la responsabilidad recae en los gobiernos y en las grandes empresas, pero, ¿cuál es la responsabilidad de la sociedad civil?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Los desastres naturales que están sucediendo en el mundo se parecen a esas películas apocalípticas, que nos parecían imposibles; sin embargo, los estamos viviendo. A pesar de todo eso, la gente aún no reacciona. <strong>La humanidad tiene que hacer un cambio de mentalidad, de su patrones de consumo.</strong> Deberían asumir esta conversión. El cambio se está dando, pero no en la dimensión que debería. </span></p>
<p><figure id="attachment_98242" aria-describedby="caption-attachment-98242" style="width: 840px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-98242" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-6-1024x683.jpg" alt="Conversatorio sobre las espiritualidades y cosmovisiones de los pueblos indígenas, realizado por IRI-Colombia en Leticia, en diciembre de 2019." width="840" height="560" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-6-1024x683.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-6-150x100.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-6-300x200.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-6-768x512.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-6-1200x800.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-6.jpg 1500w" sizes="auto, (max-width: 840px) 100vw, 840px" /><figcaption id="caption-attachment-98242" class="wp-caption-text">Conversatorio sobre las espiritualidades y cosmovisiones de los pueblos indígenas, realizado por IRI-Colombia en Leticia, en diciembre de 2019. Foto: IRI-Colombia.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>¿Cuál es el papel de las religiones en esta conversión?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Nosotros acompañamos al Papa Francisco con su iniciativa en el Sínodo Amazónico. Le decía a él que tenemos la esperanza de que, como líder de unos 700 millones de católicos en el mundo, pueda moverlos para un cambio. Y así mismo tiene que ser el Islam y las otras grandes religiones. Se debe mirar hacia la naturaleza, buscar cómo proteger la vida. Esa es una esperanza. <strong>Debemos ser más ambiciosos, en el buen sentido de la palabra, y movilizar más gente.</strong></span></p>
]]></content:encoded>
        <author>IRI Colombia</author>
                    <category>El bosque es vida- IRI Colombia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=98234</guid>
        <pubDate>Thu, 15 Feb 2024 16:59:03 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[“Así como la Amazonia está en punto de no retorno, la cultura de los pueblos indígenas también”: José Gregorio Mirabal]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">IRI Colombia</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Y COLORÍN COLORADO…un FINAL FELÍZ..!</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/cafeliterario-co/colorin-coloradoun-final-feliz/</link>
        <description><![CDATA[<p>Había una VEZ…TRUZ..! Decía un viejo HUMORISTA cuando le pedían un CUENTO… Algo así como parte de una VIDA en la que nos criámos con esas MARAVILLOSAS historias que marcarían nuestras EXISTENCIAS…Roald Dahl, Antoine de Saint-Exupéry,Oscar Wilde o J.K.Rowling esta última opción adelantando la MÁGIA; en la que muchas veces la VIDA nos sorprende; haciendo que [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Había una VEZ…TRUZ..! Decía un viejo HUMORISTA cuando le pedían un CUENTO…</p>
<p>Algo así como parte de una VIDA en la que nos criámos con esas MARAVILLOSAS historias que marcarían nuestras EXISTENCIAS…<strong>Roald Dahl, Antoine de Saint-Exupéry,Oscar Wilde o J.K.Rowling </strong>esta última opción adelantando la MÁGIA; en la que muchas veces la VIDA nos sorprende; haciendo que la REALIDAD supere la FANTASÍA …</p>
<p>Esa BRUTAL instancia en la qué hay HECHOS que nos poner como si ESTUVIÉRAMOS en una MARATÓN de DISNEY + o AMAZONE PRIME o NETFLIX en la que cada CAPÍTULO nos eleva la ADRENALINA pudiendo más y más de esa HISTORIA que nos ATRAPÓ…</p>
<p>Hace unos AÑOS un EQUIPO de RUGBY el OLD CHRISTIANS; de la cariñosa URUGUAY; sufría un accidente en medio de la IMPONENTE y GÉLIDA CORDILLERA de los ANDES …</p>
<p>La aeronave transportaba a 5 tripulantes y 40 pasajeros, incluidos 19 miembros del equipo de, junto con algunos familiares, simpatizantes y amigos.<sup id="cite_ref-BBC_1_2-0" class="reference separada"></sup>Tres miembros de la tripulación y diez pasajeros murieron inmediatamente. Durante la primera noche, fallecieron cuatro personas debido a las gélidas temperaturas y sus graves heridas. En las semanas posteriores, murieron doce más —ocho por un alud—.</p>
<p>Los dieciséis supervivientes sufrieron penurias extremas, como la congelación, la sed y el hambre; a regañadientes, recurrieron a la antrofogia.<sup id="cite_ref-BBC_1_2-1" class="reference separada"></sup>Cuando el clima mejoró con la proximidad del verano austral, el 12 de diciembre NANDO PARRADO y  ROBERTO CANESSA escalaron un PICO MONTAÑOSO  de 4650 mts sobre el nivel del MAR…</p>
<p>Sin VESTUARIO acorde  y caminaron hacia Chile, donde se encontraron con el arriero SERGIO CATALÀN  a instancia de un PADRE; quien llevado por FÉ , el famoso artista PLÁSTICO CARLOS PAEZ VILARÒ; a quien su SMELL o PALPITO le diría que estaban VIVOS …</p>
<p>JUNTOS posibilitarían su rescate el 21 de diciembre, tras recorrer unos 38 km.<sup id="cite_ref-live_4-0" class="reference separada"></sup>El 23 de diciembre de 1972, 72 días después del accidente, se rescató al último de los dieciséis supervivientes que habían quedado en el fuselaje…Haciendo realidad aquello que los MILAGROS existen…como los contaron los LIBROS, PELÍCULAS, CONFERENCIAS, DOCUMENTALES &amp; SERIES…</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Trailer viven (español España)" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/QrQtVWzZC_U?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Y al igual que en HOLLYWOOD nuestro EXISTIR tiene REMAKE… a veces MEJORADAS…como es este…</p>
<div data-index="0">
<p>“Los menores identificados como Lesly, Soleiny, Tien Noriel y Cristin fueron encontrados el pasado viernes 9 de junio por las Fuerzas Especiales del Ejército Nacional y guardias indígenas, luego de estar desparecidos por 40 días en las selvas del Guaviare…” rezan los medios de COMUNICACIÓN colombianos y del MUNDO entero…</p>
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<div data-index="1">
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<div class="i-amphtml-ad-default-holder" data-ad-holder-text="Ad">Y por supuesto entre la EMOCIÓN y el SENTIR este CUENTO de la REALIDAD AUMENTADA sigue poniendo estos TÓPICOS…“Los cuatro menores aparecieron en un punto donde muchas veces las personas dedicadas a la búsqueda indagaron a tal punto de encontrar el pasado 15 de mayo el primer refugio de los niños, los restos de maracuyá, la moña y las tijeras; <b>todo a 3 kilómetros de la avioneta siniestrada.</b></div>
</div>
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</div>
<div data-index="3">
<p>De acuerdo con ciertos MEDIOS…en la mañana del jueves 8 de junio, el líder de los indígenas Araracuara. aseguró que la pesadilla con los cuatro menores iba a llegar a su fin: <b>“Esta noche me comunico con ellos, me dirán dónde están los niños y mañana vamos a recogerlos”, </b>aseveró. Los estigmas de SANTO TOMÁS daba vuelta en el AIRE…</p>
</div>
<div data-index="4">
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<p><img decoding="async" class="i-amphtml-fill-content i-amphtml-replaced-content" src="https://www.semana.com/resizer/NuQqwq2utb8sKasigKpPVtbfGlw=/768x432/filters:format(jpg):quality(50)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/semana/WBG7NKIWW5BYJIAZGQLZNEPVSA.jpg" /></p>
<div>Hombres indígenas esperan para abordar un helicóptero en una base militar en Calamar, Colombia. | Foto: Copyright 2023 The Associated Press. All rights reserved</div>
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</div>
<div data-index="5">
<p>Según los COLEGAS, “Don Rubio realizó una primera toma de yajé, pero no dio resultados. No obstante, estaba convencido de que el segundo intento daría una luz de esperanza para dar con el paradero de los menores …”<br />
Del resto recién empieza la HISTORIA, la cual llevará a la LUZ, los entretelones, las ya casi acordadas PELI, DOCUMENTALES que quizás sean los PRIMEROS sobre la BASE de la INVESTIGACIÓN periodística , LIBRO quizás quien más posibilidades de mayor…&amp; SERIES..!<br />
La VIDA te da SORPRESAS… SORPRESAS te da la VIDA…</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Niños perdidos en el Guaviare: vidente los contactó energéticamente y tuvo una aterradora visión" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/TRD4Vh6PVHQ?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Después de esto NO creemos que DEJÉMOS de CREER qué hay un SER SUPERIOR que al IGUAL que los MILAGROS también EXISTE…!</p>
<p>Y COLORÍN COLORADO…un FINAL FELÍZ..! Por qué hay COSAS que NO tienen PRECIO… para todo lo demás EXISTE… ASSIST CARD..!</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-94992" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/IMG_9074.jpeg" alt="" width="1021" height="600" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/IMG_9074.jpeg 1021w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/IMG_9074-150x88.jpeg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/IMG_9074-300x176.jpeg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/IMG_9074-768x451.jpeg 768w" sizes="auto, (max-width: 1021px) 100vw, 1021px" /></p>
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<p><strong>CONTINUARÁ&#8230;</strong></p>
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<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-73936 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/03/imgres-6-300x168.jpg" alt="" width="1209" height="677" /></p>
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<p style="padding-left: 40px"><strong>CON JABÓN&#8230;! NO COMO PILATOS PORFIS</strong></p>
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]]></content:encoded>
        <author>Grupo Juncal un colectivo de autores</author>
                    <category>cafeliterario.co</category>
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        <pubDate>Sat, 10 Jun 2023 17:56:19 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Grupo Juncal un colectivo de autores</media:credit>
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                            </item>
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        <title>Gabriela Mistral (1889-1957)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/gabriela-mistral-1889-1957/</link>
        <description><![CDATA[<p>De maestra de escuela a Premio Nobel de Literatura, ese fue el recorrido de Lucila María Godoy Alcayaga, conocida en todo el mundo por su seudónimo de Gabriela Mistral. Nació en una familia de clase media, “entre treinta cerros”, como ella misma mencionó en más de una ocasión. Su padre abandonó el hogar cuando Lucila [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>De maestra de escuela a Premio Nobel de Literatura, ese fue el recorrido de Lucila María Godoy Alcayaga, conocida en todo el mundo por su seudónimo de Gabriela Mistral. Nació en una familia de clase media, “entre treinta cerros”, como ella misma mencionó en más de una ocasión. Su padre abandonó el hogar cuando Lucila tenía tres años, pese a lo cual la escritora dice no guardar mayores resentimientos, e incluso confiesa que “revolviendo papeles” hallaría unos versos “muy bonitos” escritos por su padre, y que fueron cruciales para su aventura literaria: “Esos versos de mi padre, los primeros que leí, despertaron mi pasión poética.” Precoz, autodidacta, aprendía de lo que veía, y fue así como a los 15 años ya servía como ayudante de profesora en la Escuela de la Compañía Baja, en La Serena, donde aprovecharía para aportar con notas que fueron publicadas por el periódico <em>El Coquimbo, </em>y un año más tarde colaboraría con algunas columnas para <em>La voz de Elqui, </em>de Vicuña. De estos años se recuerdan escritos como <em>El perdón de una víctima, La muerte del poeta, Las lágrimas de la huérfana, Amor imposible </em>y <em>Horas sombrías. </em>En 1908 fue profesora en La Cantera y luego en Los Cerrillos, camino a Ovalle, y fue ese año con la publicación del poema <em>Del pasado </em>donde Lucila asumiría el seudónimo con el que firmaría en adelante sus escritos y con el que sería reconocida en el mundo entero: “Gabriela Mistral”, el nombre que eligió por sus dos poetas predilectos: Gabriele D’Annunzio y Frédéric Mistral. Sus notas y apuntes ya mostraban una preocupación política, interesada por las obras y proyectos sociales que pudieran lograr una equidad económica para Chile. Siempre se mostró curiosa por aprender, y a pesar de que siempre se le impidió cursar formalmente estudios académicos, fuera por motivos económicos, o como aquella vez que fue discriminada para estudiar en la Escuela Normal por la ideología religiosa que profesaba. Para 1910 convalidó sus estudios y obtuvo el título de Profesora de Estado en la Escuela Normal No. 1 de Santiago, por lo que ya podría ejercer como profesora, y aunque siempre fuera subvalorada por muchos de sus colegas egresados del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Ese mismo año se traslada a Traiguén, en la Araucanía, y con apenas 21 años es encargada de remplazar a la directora del Liceo de Niñas, además de oficiar como maestra interina de labores, dibujo, higiene y economía doméstica. Para ese momento de su vida Gabriela empezará a descubrir las comunidades indígenas de los <em>mapuches</em>, interesándose en su cultura y así también como en sus problemáticas, “estos saben amar sus tierras”, diría años más tarde. Gabriela continúa explorando la poesía y en 1911 publica en el diario <em>El Colono </em>su poema titulado <em>Tristeza, </em>en el que decanta los sentimientos generados a partir de quien fue su amante y que se habría suicidado un año antes. Semejante a este poema surge ese mismo año el que tituló <em>Rimas, </em>donde se puede apreciar la impotencia y angustia que se experimenta después del adiós. Y será a finales de ese año en Los Andes cuando empieza a dar vida a lo que después sería compendiado bajo el título de <em>Sonetos de la muerte, </em>obra que le valió su primer reconocimiento, luego de alzarse con el primer premio en los Juegos Florales. “Ignoraba yo por aquellos años lo que llaman los franceses el <em>metier de côté</em>, o sea, el oficio lateral; pero un buen día él saltó de mí misma, pues me puse a escribir prosa mala, y hasta pésima, saltando, casi en seguida, desde ella a la poesía, quien, por la sangre paterna, no era jugo ajeno a mi cuerpo. En el descubrimiento del segundo oficio había comenzado la fiesta de mi vida”, confesaba así la mujer que se había descubierto en el arrobo poético y, plenamente identificada con la poesía, se empeñaría en consagrarse a ella. De aquellos años se destacan poemas como <em>Ensoñaciones, Junto al mar </em>y <em>Carta íntima. </em>Para 1917 se publicó una de las más representativas y estudiadas antologías poéticas chilenas, y en donde figuraba Gabriela como una de las más destacadas figuras, y aunque sus poemas conservaran todavía su nombre de pila. Gabriela se muda a Antofagasta, al norte del país, y un tiempo después viajará hasta el sur, a Punta Arenas, donde estará encargada de la dirección del Liceo de Niñas Sara Brown, y especialmente de la encomienda personal del Ministro de Justicia e Instrucción Pública: “La chilenización de un territorio donde el extranjero superabundaba.” Gabriela lamentaba sin embargo el exterminio de poblaciones indígenas que estaban siendo víctimas de estas políticas, como el caso de los <em>selknam </em>que casi fueron exterminados por completo. Continúa recorriendo el territorio chileno y es así como llega a Temuco para dirigir el Liceo de Niñas, y en donde permaneció poco tiempo debido al insoportable clima polar que afectaba su salud, por lo que un año después regresará a Santiago. En Temuco tuvo la oportunidad de conocer y compartir con un joven poeta llamado Neftalí Reyes, y que años más tarde sería reconocido por todos como Pablo Neruda. El poeta comentó años después la importancia de esos encuentros con Mistral en sus inicios poéticos: “Ella me hizo leer los primeros grandes nombres de la literatura rusa que tanta influencia tuvieron sobre mí.” Ya en la capital Gabriela aplica para el cargo de directora en el prestigioso Liceo No. 6 de Santiago. Contaba con una carrera en la que ya se había desempeñado como directora en otros liceos, y pese a no contar con los créditos académicos que los profesores del instituto le reclamaban, la hábil poetisa conseguiría ganarse el puesto y encargarse en adelante del liceo. En 1922 publica en New York lo que es considerada su primera obra maestra, <em>Desolación, </em>un poemario compuesto por escritos que había acumulado desde hacía diez años y que apenas ahora verían la luz. Durante la década de los veinte Mistral se desempeñaría en cargos diplomáticos y como representante de organismos internacionales en América y Europa. Invitada por el Ministro de Educación, comienza su periplo abordo del <em>Orcoma </em>con destino a México, donde haría parte de la Reforma Educacional, presentando un novedoso sistema educativo que se mantiene hasta hoy, y apoyando la educación popular y los lineamientos de la Educación Nueva y la Escuela Activa, que luego compartiría en la Liga de las Naciones Unidas. Sugería una educación lúdica, práctica, creativa y activa, creyendo posible convertir la escuela en “el corazón de la sociedad.” Dos años permanece en México sirviendo como profesora en distintas escuelas y relacionándose con los más célebres intelectuales del momento, y sería allí mismo donde se publicaría su libro <em>Lectura para mujeres. </em>En Chile aparece también su poemario <em>Desolación </em>con una tirada de veinte mil ejemplares<em>, </em>y en España se publica una primera antología de la poetisa, titulada <em>Las mejores poesías</em>; y también en Madrid para 1924 verá la luz el libro titulado <em>Ternura, </em>el cual se compone de una “poesía escolar”, una renovada poesía infantil compuesta de canciones de cuna, rondas y arrullos con un estilo escueto y depurado<em>. </em>Antes de regresar a Chile Mistral pasará por Estados Unidos, donde será invitada en algunas universidades para dictar conferencias respecto al sistema educativo que proponía, y con los mismos propósitos realizó un corto viaje por Europa. Sin embargo, de regreso a su país, Gabriela encontró un ambiente de agitación política del que quiso evadirse, y para 1926 se mudaría a Ginebra asumiendo el cargo de secretaria del Instituto de Cooperación Internacional de la Liga de Naciones. A comienzos de la década de los treinta viajará por Puerto Rico, Cuba y otros países del Caribe, y en Nicaragua el general Augusto Sandino la nombraría “Benemérita del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional”. Los próximos veinte años ejercerá una carrera de cónsul que la llevará a recorrer distintos países de Europa, y donde no desaprovechará para continuar su prolífica colección de poemas que serían traducidos al inglés, francés, alemán, italiano, sueco, entre otros. En 1942, residiendo en Petrópolis, Brasil, Gabriela quedó devastada al enterarse del suicidio de una pareja de amigos judíos que huían de la persecución de los nazis, y un año más tarde cuando su amado sobrino que había criado con el afecto y cariño de una madre, Juan Miguel (al que llamaba “Yin-Yin”), y con tan solo 17 años, tomaría la misma fatídica decisión de la pareja judía. Al año siguiente, todavía morando en Brasil, Gabriela Mistral recibiría la noticia por parte de la Academia Sueca de que se había convertido en la primera mujer iberoamericana y el segundo latinoamericano en ser galardonado con el prestigioso Premio Nobel de Literatura. Se le reconoce “su obra lírica que, inspirada en poderosas emociones, ha convertido su nombre en un símbolo de las aspiraciones idealistas de todo el mundo latinoamericano”. En su discurso pronunció: “Por una venturanza que me sobrepasa, soy en este momento la voz directa de los poetas de mi raza.” Ese mismo año regresa por cuarta vez a Estados Unidos, en esta ocasión para oficiar como cónsul en Los Ángeles, donde invertiría el dinero del premio en la compra de una hacienda en Santa Bárbara, California. En 1946 conocerá a Doris Dana, una mujer que se convertirá en una figura fundamental en su vida, y que aportará en la historia de la consagrada escritora a un nivel más que profesional, y cuya relación persistiría hasta la muerte de Mistral. Doris Dana era una joven escritora estadounidense de 28 años que había despertado una cierta admiración por la escritora chilena, y por lo que un día quiso enviarle una misiva. Expresándole sus respetos y compartiéndole un texto que había escrito sobre Thomas Mann, valiéndose de algunos textos que Mistral había publicado años atrás, le escribió: “En la profunda ternura contemplativa y la fuerza de sus obras, el mundo ha encontrado en usted una maestra de sentido y una llama viva del arte más puro.” Las palabras con las que Gabriela había conquistado al mundo, serían las mismas con las que fuera seducida por una mujer treinta años menor, y teniendo el efecto previsto la escritora chilena se puso en contacto con Dana. La estadounidense sugerirá sin embargo un encuentro: “De haber sido posible hubiera preferido, desde luego, gozar del privilegio de poner este libro personalmente en sus propias manos.” En adelante y durante nueve años sería un ir y venir de cartas, que décadas más tarde serán una pieza fundamental en el estudio de la vida personal de Gabriela Mistral y que se recogieron bajo el título de <em>Niña errante. </em>El compendio se compone de una veintena de cartas de Doris Dana, y más de doscientas misivas que Mistral le habría enviado a quien, al parecer, sería mucho más que una amiga, una colega y, a la postre, su albacea. En las misivas se entrevé una discreta atracción que se va pronunciando con el paso del tiempo y de las palabras, y a momentos Mistral parece obsesionada con Doris, identificándose a sí misma como una figura más bien masculina dentro de la relación. A menos de un año empieza a llamarla “amor”, y le escribe: “Tú no me conoces todavía bien, amor. Tú ignoras la profundidad de mi vínculo contigo. Dame tiempo, dámelo, para hacerte un poco feliz… Duerme, mi amor, descansa. Yo procuraré ser menos brutal y necio. Yo te debo el lavarme de estos defectos. Yo te debo felicidad por cuanto he recibido de ti.” En algunos pasajes puede leerse el apego que sentía Gabriela por Doris y cómo extrañaba su presencia en su vida: “Desde que te fuiste yo no río y se me acumula en la sangre no sé qué materia densa y oscura. Yo no puedo saber aún, amor mío, lo que ocurra conmigo a lo largo de los sesenta días de nuestra separación.” Las cartas permiten revelar desilusiones, pasión, reproches, todo como si se tratara de una auténtica relación de pareja. “Yo me pongo en el viento y en la lluvia tierna, para que estos, viento y lluvia, puedan abrazarte y besarte para mí”, le contesta Doris en una de sus pocas respuestas. Doris siempre negó que entre las dos se hubiera dado un encuentro íntimo, y que a pesar del afecto evidente que las unía nunca hubo un trato que excediera el límite de la amistad. La sociedad conservadora de Chile tildó a Gabriela de “lesbiana de armario”, por lo que no se le conoció tampoco una relación sentimental con ningún hombre. Poco le preocupó lo que pudiera pensarse respecto a su sexualidad. “De Chile, ni decir. Si hasta me han colgado ese tono lesbianismo, y que me hiere de un cauterio que no sé decir. ¿Han visto tamaña falsedad? Yo soy una mujer como cualquier otra chilena.” Lo cierto es que se mantuvo soltera a lo largo de toda su vida y, sin importar si era heterosexual o no, tal parece que no sólo se consagró a sus escritos y a su trabajo pedagógico sino también al celibato. Sus amoríos parecieron ser todos epistolares, platónicos, casi prohibidos, y en donde raras veces se concretó un encuentro. Era mujer, una gran mujer, no exenta de pasiones, y de allí que sus versos no solamente fueran las rondas infantiles por las que se le conoce, ya que podemos encontrar a lo largo de su obra muchos versos cargados de erotismo. Lo cierto es que Gabriela no gozaba de una gran autoestima, se consideraba a sí misma una mujer de rasgos indígenas, más alta de lo normal, fea, algo deforme, y que se acentuaba con una personalidad desafiante y conflictiva. Solía vestir trajes de dos piezas y sujetar su pelo recogido en moño, además de llevar el ceño fruncido y los labios apretados. “Yo nací mala, dura de carácter, egoísta enormemente y la vida exacerbó esos vicios y me hizo diez veces dura y cruel”, confesaba en alguna de sus cartas. A su amada Doris le escribía: “Tú no me pudiste querer mi vejez, mi fealdad… Tu orgullo, muy visible, te alejó de mí.” En 1949 muere su madre y ese mismo año publicará uno de sus libros más conocidos y admirados: <em>Tala. </em>En 1953, ejerciendo aún como cónsul, se trasladará a New York, acompañada en muchas ocasiones por Doris, quien sería reconocida como su asistente, y con quien un año más tarde viajaría a Chile para recibir varios homenajes y condecoraciones que esperaban desde hacia años para celebrar su vida y conmemorar su obra. En Santiago se declaró día festivo. Las calles fueron bloqueadas para que la poetisa pudiera saludar desde una carroza jalada por caballos a una multitud de personas que anhelaban conocerla mientras le arrojaba flores y besos. Al día siguiente el presidente Ibáñez la recibió en el palacio de La Moneda y en la tarde la Universidad de Chile le concedió el Doctor Honoris Causa. Sería la última vez que saludaría a su patria. Regresa a Estados Unidos, “país sin nombre”, así se refería a este país, donde confesaba no sentirse del todo a gusto con el clima frío de New York, y por lo que estuvo buscando su sitio en Florida o New Orleans y mudarse junto a su amiga, para finalmente irse a vivir a la mansión heredada por Doris en Long Island. “Pero si tú no quieres dejar tu casa, cómprame, repito, un calentador y quedamos aquí”, le escribía Gabriela en torno burlesco. Por esos años Doris fue consciente de la presencia grande que había hallado en su camino, y lo mucho que ella como su amiga más cercana podría aportar para quienes querían conocer de fondo la historia de la gran escritora chilena, y por lo que iniciaría un registro detallado de las conversaciones y experiencias que mantenía con Mistral, además de miles de ensayos literarios que consiguió conservar y que luego legó a su propia sobrina, Doris Atkinson. En 1954 da a conocer el poemario <em>Lagar I, </em>poemas que había redactado una década atrás con toda la carga emocional provocada a partir de la Segunda Guerra Mundial. Gabriela padecía diabetes desde hacía varios años y había sufrido un par de complicaciones cardiacas, y sin embargo sería un cáncer de páncreas lo que le daría un final a su vida. En 1957, a sus 67 años, en el Hospital de Hempstead de New York, Lucila María Godoy Alcayaga se despedía de este mundo acompañada de su infaltable Doris, quien se convertiría en delante en la guardiana de sus escritos y en la encargada de hacer cumplir de manera póstuma la voluntad de la difunta. Sus restos fueron trasladados a su país y su cuerpo velado en la Casa Central de la Universidad de Chile, para después ser inhumada en Montegrande, como fuera su deseo, por ser ese el lugar que le recordaba su infancia feliz, y en donde años después, y cumpliéndole también a uno de sus deseos, el cerro conocido como Fraile pasaría a llamarse Gabriela Mistral. Además en su testamento Gabriela dejó estipulado que los fondos recaudados por la venta de sus libros en Suramérica fueran destinados a los niños pobres de Montegrande. En vida recibió toda clase de halagos y homenajes, premios, condecoraciones y títulos, y tras su muerte y para perpetuar su memoria y honrar su nombre, son varias las calles y avenidas, museos y academias, estaciones, parques y plazas, bibliotecas y centros culturales que han sido bautizados “Gabriela Mistral”. Sobre ella se han escrito cantidad de libros y biografías. Años más tarde se darían a conocer algunos textos inéditos que recogen su legado de cantos, rondas y prosas en <em>Motivos de San Francisco, </em>publicado en 1965, y en 1967 <em>Poema de Chile </em>y <em>Lagar II. </em>Traducida a más de veinte idiomas, “La divina”, “La santa”, como fue llamada, Gabriela Mistral constituye una de las poetisas más relevantes de la literatura española, así como un referente de la poesía femenina y una puerta para que las mujeres se aventuraran por estos caminos, y así su obra serviría para inspirar a otros grandes poetas que le sucedieron, como el caso de su compatriota Pablo Neruda o del mexicano Octavio Paz. Durante algunos años Doris conservó los manuscritos de Mistral y no los haría llegar a Chile hasta pasados cincuenta años, cuando sería su sobrina Doris Atkinson quien donaría al gobierno chileno una herencia poética compuesta de más de 40.000 documentos y 563 piezas que incluyen fotografías, elementos personales, documentos privados y epistolarios, y que hoy permanecen en el Archivo del Escritor de la Biblioteca Nacional de Chile. La figura de Mistral aparece desde 1981 en el billete de 5.000 pesos chilenos, y para 2015 se recuerda la intervención de la presidenta Michelle Bachelet al momento de promulgar la ley que posibilita a parejas del mismo sexo formalizar la unión civil, y donde se refirió a Gabriela Mistral como un apoyo a dicha ley: “Nuestra Gabriela mistral escribió a su querida Doris Dana; ‘Hay que cuidar esto, Doris, es una cosa delicada el amor’”. Recordamos por último un par de líneas de su poema <em>Yo no tengo soledad: </em>“Es la noche desamparo de las sierras hasta el mar. Pero yo, la que te mece, ¡yo no tengo soledad! Es el cielo desamparo si la luna cae al mar. Pero yo, la que te estrecha, ¡yo no tengo soledad! Es el mundo desamparo y la carne triste va. Pero yo, la que te oprime, ¡yo no tengo soledad!”</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
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        <pubDate>Fri, 03 Feb 2023 23:51:12 +0000</pubDate>
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