<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/tag/independencia-de-colombia/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Tue, 11 Aug 2026 23:54:10 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=7.0.3</generator>

<image>
	<url>https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/11163253/cropped-favicon-96-32x32.png</url>
	<title>Blogs de INDEPENDENCIA DE COLOMBIA | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
        <item>
        <title>Todo llevará su nombre</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/castroopina/todo-llevara-su-nombre/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿Por qué asociamos la historia de Colombia con Bolívar?, ¿No deberíamos replantear esta relación?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Pensar en el 7 de agosto es pensar, casi de manera automática, en Simón Bolívar. Durante generaciones se nos ha enseñado que, gracias a su liderazgo, fue posible culminar victoriosamente la Campaña Libertadora y derrotar al Imperio español. Su nombre está en plazas, avenidas, instituciones, departamentos, municipios, colegios, unidades militares y monumentos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, la historia de la construcción nacional es mucho más compleja que el relato sencillo de un libertador que fundó, por sí solo, una República. Una cosa fue obtener la victoria militar frente a España y otra, muy distinta, construir un Estado capaz de gobernarse, definir una identidad común y garantizar su permanencia en el tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A diferencia de Estados Unidos, cuya independencia estuvo acompañada por documentos que expresaban una idea de nación y unos principios políticos relativamente definidos, la Nueva Granada llegó a la emancipación sin un proyecto nacional consolidado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La ruptura con España no produjo inmediatamente una transformación profunda de las instituciones, del sistema tributario, de la administración territorial ni de las formas en las que se tomaban las decisiones públicas. En términos simples, un día los habitantes de estas tierras eran súbditos de la Corona y, al siguiente, debían reconocerse como ciudadanos de una República cuya forma, límites y propósito todavía estaban por definirse.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" src="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/7/7f/Colombia_%281810%29.svg?utm_source=es.wikipedia.org&amp;utm_campaign=imageinfo&amp;utm_content=original" alt="" /><figcaption class="wp-element-caption">Otra de las consecuencias del desorden institucional y ausencia de fortaleza estatal es la pérdida de casi la mitad de los territorios nacionales durante el primer siglo de nuestra historia.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las costumbres políticas del nuevo país continuaron siendo, en buena medida, las mismas del régimen colonial. Se sustituyó una monarquía que gobernaba desde ultramar por una élite criolla que buscaba controlar el poder en medio de un profundo desorden institucional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La independencia cambió a los gobernantes, pero no resolvió de inmediato la pregunta fundamental: ¿Qué quería ser Colombia?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La ausencia de una respuesta clara le costó al país buena parte del siglo XIX. Durante casi ocho décadas, Colombia atravesó guerras civiles, levantamientos regionales y discusiones profundas sobre asuntos que hoy parecen elementales, pero que entonces dividían violentamente a la sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se discutía si el Estado debía ser centralista o federal; si la Iglesia debía conservar el control de la educación y de la vida pública; si la esclavitud debía continuar; cuánto tiempo debía permanecer un presidente en el poder; qué facultades correspondían al Congreso; y si las Fuerzas Armadas debían responder a los gobiernos regionales o a una autoridad nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La República había conseguido independizarse, pero todavía no había logrado organizarse.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="800" height="489" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/08/07063320/Guerrilleros_conservadores.jpg" alt="" class="wp-image-131856" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/08/07063320/Guerrilleros_conservadores.jpg 800w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/08/07063320/Guerrilleros_conservadores-300x183.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/08/07063320/Guerrilleros_conservadores-768x469.jpg 768w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption class="wp-element-caption">Durante su primer siglo, la naciente patria colombiana tuvo 9 guerras civiles.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Esa inestabilidad comenzó a encontrar un punto de contención con la llegada de Rafael Núñez a la Presidencia. Núñez gobernó en cuatro periodos: entre 1880 y 1882; entre 1884 y 1886; entre 1887 y 1888; y, finalmente, entre 1892 y 1894.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su proyecto político, conocido como la Regeneración, buscó reemplazar el debilitado modelo federal por un Estado centralizado, con instituciones nacionales capaces de ejercer autoridad sobre todo el territorio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Constitución de 1886 fue el principal resultado de ese proceso. Con ella se reorganizó el país como una República unitaria, se fortaleció la Presidencia, se redefinió el papel del Congreso, se estableció una estructura judicial nacional y se consolidó el mando central sobre las Fuerzas Armadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También se fortaleció la relación entre el Estado y la Iglesia católica, se protegió la propiedad privada y se crearon condiciones para promover la actividad empresarial y la organización administrativa del país.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="715" height="279" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/08/07063547/images-5.jpg" alt="" class="wp-image-131857" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/08/07063547/images-5.jpg 715w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/08/07063547/images-5-300x117.jpg 300w" sizes="(max-width: 715px) 100vw, 715px" /><figcaption class="wp-element-caption">Rafael Núñez como presidente de Colombia. </figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Núñez, además, participó en la consolidación de los símbolos nacionales. La letra del himno nacional fue escrita por él y musicalizada por Oreste Síndici. Aquellos símbolos ayudaron a construir una identidad común en una nación que todavía intentaba reconocerse a sí misma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Solo varias décadas después de la batalla de Boyacá, Colombia comenzó a establecer con mayor claridad las bases institucionales de lo que quería ser.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto obliga a revisar críticamente la idea de que Bolívar dejó una nación consolidada. Su proyecto estuvo concentrado en la liberación del territorio, en la conservación del poder político y en la construcción de una gran unidad regional. Pero esa ambición no logró traducirse en un Estado sostenible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Gran Colombia se disolvió poco después de su muerte. Las divisiones entre centralistas y federalistas continuaron, las rivalidades regionales se profundizaron y las instituciones demostraron una fragilidad que acompañaría al país durante casi todo el siglo XIX. <strong>No basta con ganar una guerra para construir una nación.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, la Constitución de 1886 tampoco resolvió todos los problemas. Poco después de los gobiernos de Núñez, Colombia enfrentó la guerra de los Mil Días y la posterior separación de Panamá. Ambos acontecimientos demostraron que el Estado seguía siendo débil y que necesitaba fortalecer sus instituciones, su economía y sus Fuerzas Armadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese contexto apareció el segundo Rafael: Rafael Reyes Prieto.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="960" height="960" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/08/07063800/Retrato_de_Rafael_Reyes_Prieto.png" alt="" class="wp-image-131858" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/08/07063800/Retrato_de_Rafael_Reyes_Prieto.png 960w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/08/07063800/Retrato_de_Rafael_Reyes_Prieto-300x300.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/08/07063800/Retrato_de_Rafael_Reyes_Prieto-150x150.png 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/08/07063800/Retrato_de_Rafael_Reyes_Prieto-768x768.png 768w" sizes="(max-width: 960px) 100vw, 960px" /><figcaption class="wp-element-caption">Rafael Reyes como presidente de Colombia.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Reyes ocupó la Presidencia entre 1904 y 1909. Durante su Gobierno impulsó una reorganización administrativa, promovió la infraestructura, fortaleció la presencia estatal y destinó mayores recursos al Ejército y a la Policía Nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También promovió la profesionalización militar y la creación de instituciones de formación para los integrantes de la Fuerza Pública. Entre ellas se encontraba la Escuela Naval de Cartagena, antecedente fundamental de la formación naval colombiana contemporánea.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Rafael Reyes comprendió que una República no podía sostenerse sin unas Fuerzas Armadas profesionales, subordinadas al poder civil y comprometidas con la defensa del territorio nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, aquellas instituciones también necesitaban una tradición, una identidad y un relato que orientara su misión. Fue entonces cuando la figura de Bolívar y la imagen del Ejército Libertador comenzaron a ser apropiadas con mayor fuerza como referentes simbólicos de la Fuerza Pública.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como he sostenido en otras columnas, Bolívar no fue un estratega infalible. Sus campañas estuvieron marcadas por decisiones cuestionables, improvisaciones y graves errores de planificación. La Campaña Libertadora alcanzó sus objetivos gracias al sacrificio de miles de soldados, a la valentía de los llaneros y a las decisiones tomadas en el campo de batalla por hombres como <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/castroopina/el-dia-de-san-rondon/" id="https://blogs.elespectador.com/actualidad/castroopina/el-dia-de-san-rondon/">Juan José Rondón </a>y <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/castroopina/padilla-el-lider-oculto-de-la-independencia/">José Prudencio Padilla.</a> También influyeron los errores cometidos por las fuerzas españolas y la incapacidad de sus comandantes para responder adecuadamente al avance independentista. La historia oficial concentró la gloria en Bolívar y dejó en segundo plano a quienes hicieron verdaderamente posible sus victorias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los tiempos han cambiado y muchas de las ideas defendidas durante la Regeneración o el Gobierno de Reyes ya no corresponden plenamente a la Colombia contemporánea. Sin embargo, su experiencia deja dos reflexiones vigentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La primera es el peligro de convertir a Bolívar en un símbolo absoluto, inmune a la crítica y situado por encima de los demás protagonistas de nuestra historia. Ninguna democracia madura debería construir su identidad alrededor del culto a un solo hombre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda es la necesidad de que Colombia vuelva a definir su norte estratégico. Un país no puede avanzar únicamente reaccionando a las crisis. Necesita saber qué instituciones quiere fortalecer, qué valores desea defender y qué clase de sociedad espera construir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más de dos siglos después de la Independencia, seguimos colocando el nombre de Bolívar sobre edificios, plazas y proyectos políticos. Quizá ha llegado el momento de preguntarnos no solo quién liberó el territorio, sino quiénes construyeron realmente la nación. Porque una República no se sostiene por el nombre de sus héroes, sino por la solidez de sus instituciones.</p>
]]></content:encoded>
        <author>@castroopina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>CastroOpina</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131854</guid>
        <pubDate>Fri, 07 Aug 2026 11:43:14 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/08/07064607/48f7354d1e73489f170e397ab9e7d085.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Todo llevará su nombre]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">@castroopina</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El día de San Rondón</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/castroopina/el-dia-de-san-rondon/</link>
        <description><![CDATA[<p>El día San Rondón no corresponde al santoral católico, sino al día que quizá es el día más importante de la historia de Colombia.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Era el mediodía del 25 de julio de 1819. En las zonas pantanosas ubicadas entre los actuales municipios de Paipa y Duitama, el estruendo de los mosquetes y los cañones rompió la tranquilidad del paisaje boyacense. Comenzaba la batalla del Pantano de Vargas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Del lado realista, cerca de 1.300 soldados de infantería y alrededor de 500 jinetes se preparaban para enfrentar al Ejército Libertador, que contaba con aproximadamente 2.000 hombres y 400 integrantes de caballería. Sin embargo, las cifras no reflejaban las condiciones reales de las tropas patriotas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los hombres comandados por Simón Bolívar se encontraban exhaustos después de atravesar el páramo de Pisba. El frío, el hambre, las enfermedades y las dificultades del terreno habían causado numerosas bajas. Al menos, una cuarta parte del ejército había muerto, desertado o quedado incapacitada durante aquella travesía.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="515" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/25100042/AgenciaDeNoticias-20190219-01_04-1024x515.jpg" alt="" class="wp-image-131524" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/25100042/AgenciaDeNoticias-20190219-01_04-1024x515.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/25100042/AgenciaDeNoticias-20190219-01_04-300x151.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/25100042/AgenciaDeNoticias-20190219-01_04-768x387.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/25100042/AgenciaDeNoticias-20190219-01_04.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">El grueso de las bajas del ejercito independentista ocurrieron por la maniobra del Paso del Páramo de Pisba. Lejos de ser una gran maniobra, fue una travesía irresponsable.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En la mañana del combate, Bolívar ordenó que sus tropas cruzaran el río Chicamocha, cuyo caudal había aumentado como consecuencia de la temporada de lluvias. Después del esfuerzo que significó atravesarlo, los patriotas encontraron que, en la margen opuesta, las fuerzas españolas ya se organizaban para entrar en combate.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El coronel José María Barreiro, comandante del ejército realista, se adelantó y tomó una posición favorable para la defensa. Desde las alturas dominaba el terreno y obligaba a los patriotas a avanzar por un estrecho espacio ubicado entre los cerros y la zona pantanosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante varias horas, españoles y patriotas combatieron con enorme valentía. Los enfrentamientos llegaron, incluso, al combate cuerpo a cuerpo y a las cargas de bayoneta. Sin embargo, al final de la tarde, el resultado comenzaba a inclinarse claramente en favor de las tropas realistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hacia las cinco de la tarde, Barreiro reorganizó sus fuerzas y lanzó un contraataque que consiguió hacer retroceder de manera desordenada a los patriotas. La situación parecía definitiva. Según la tradición, el comandante español habría exclamado: “¡Viva España! Ni Dios me quita la victoria”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese momento quedaron en evidencia los errores de planificación del Ejército Libertador. Las tropas habían atravesado el páramo de Pisba en condiciones extremas, cruzado un río crecido y entrado en combate prácticamente sin descanso, mientras el enemigo controlaba las posiciones más favorables del terreno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al observar el avance de la caballería española, Bolívar habría reconocido la gravedad de la situación: “Se nos vino la caballería y se perdió la batalla”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue entonces cuando apareció el teniente coronel Juan José Rondón, comandante de la caballería de reserva. Al escuchar las palabras de Bolívar, respondió: “¿Cómo se va a perder la batalla si ni yo ni mis hombres hemos peleado? Déjenos hacer una entrada”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bolívar le habría contestado con la frase que pasaría a la historia: “Coronel, salve usted la patria”.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="556" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/25100855/Captura-de-pantalla-2026-07-25-100831-1024x556.png" alt="" class="wp-image-131527" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/25100855/Captura-de-pantalla-2026-07-25-100831-1024x556.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/25100855/Captura-de-pantalla-2026-07-25-100831-300x163.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/25100855/Captura-de-pantalla-2026-07-25-100831-768x417.png 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/25100855/Captura-de-pantalla-2026-07-25-100831.png 1062w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Imagen desarrollada por Inteligencia Artificial, del momento en que Bolívar pide a Rondón salvar la Patria.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Rondón regresó hacia sus hombres y les dijo: “¡Camaradas, los que sean valientes síganme, porque en este momento triunfamos!”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin esperar una nueva orden, lanzó su caballo al galope y atravesó las filas de los patriotas que comenzaban a retirarse. Inicialmente lo siguieron catorce lanceros, quienes escucharon y respondieron inmediatamente a su llamado. Así comenzó la célebre carga de los quince lanceros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los jinetes avanzaron contra los dragones y las reservas de infantería realista. Aunque enfrentaban una fuerza muy superior, consiguieron penetrar sus líneas, frenar la ofensiva y generar suficiente confusión para que las tropas patriotas se reorganizaran.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La carga de Rondón transformó el curso de la batalla. Otros escuadrones de caballería se sumaron al ataque y el ejército que minutos antes se retiraba recuperó la iniciativa. La acción de aquellos hombres demostró que, en ocasiones, la valentía y la capacidad de decisión pueden modificar el resultado de una contienda que parece perdida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante el enfrentamiento también se produjo uno de los episodios más recordados de la batalla. El sargento segundo José Inocencio Chincá se enfrentó al capitán realista Ramón Bedoya en un intenso duelo de caballería. Bedoya logró herir gravemente a Chincá. Sin embargo, pese a la herida, el lancero patriota continuó combatiendo y consiguió atravesar con su lanza al oficial español, causándole la muerte y derribándolo de su caballo. Chincá fallecería días después como consecuencia de las heridas sufridas en el combate.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de la carga de los lanceros, de la reorganización de las fuerzas patriotas y del desorden ocasionado entre las tropas españolas, un fuerte aguacero cayó sobre el campo de batalla. La lluvia y la llegada de la noche dificultaron la continuación de las operaciones y llevaron a ambos ejércitos a replegarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La batalla del Pantano de Vargas suele reconocerse como una victoria estratégica del Ejército Libertador. No obstante, es necesario recordar que el desenlace estuvo determinado, en buena medida, por la iniciativa de Rondón y sus lanceros. Fueron ellos quienes, en el momento más crítico, impidieron la derrota de las fuerzas independentistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunos historiadores sostienen que, de no haberse presentado el aguacero y la posterior oscuridad, los patriotas habrían podido obtener una victoria mucho más contundente. Otros consideran que las fuerzas realistas también conservaron capacidad de combate. En cualquier caso, la batalla resultó decisiva para mantener con vida la Campaña Libertadora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Días después, el 7 de agosto de 1819, se libró la batalla de Boyacá, que permitió cortar la retirada del ejército realista y abrió el camino hacia Santa Fe. En esta batalla nuevamente relució la falta de pericia militar de Simón Bolívar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Juan José Rondón continuó participando en las campañas de Independencia. Murió en 1822, en la ciudad de Valencia, como consecuencia de las heridas sufridas durante un enfrentamiento. Su legado permaneció estrechamente ligado al nacimiento de la República y a la historia de la caballería colombiana. La expresión “Salve usted la patria” se convirtió en el lema del arma de Caballería del Ejército Nacional. También, Bolívar en cada día previo al aniversario de la Batalla afirmaba que “Mañana es el día de San Rondón”.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="515" height="388" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/25100551/images-4-1.jpg" alt="" class="wp-image-131525" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/25100551/images-4-1.jpg 515w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/25100551/images-4-1-300x226.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 515px) 100vw, 515px" /><figcaption class="wp-element-caption">Monumento a los lanceros en el Pantano de Vargas.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, la enseñanza de esta historia trasciende el proceso de Independencia. Rondón no se limitó a contemplar cómo se perdía la batalla. Sabía que todavía tenía hombres disponibles, entendió que podía cambiar el rumbo de los acontecimientos y tuvo el valor de alzar la voz cuando los demás comenzaban a aceptar la derrota.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su liderazgo no surgió de una orden detallada ni de un plan previamente diseñado. Nació de la capacidad de reconocer una oportunidad en medio del caos, asumir la responsabilidad y actuar cuando otros retrocedían.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En nuestra vida cotidiana y en los grandes asuntos nacionales también enfrentamos momentos semejantes. Situaciones en las que advertimos que algo está mal, sabemos que todavía podemos intervenir, pero preferimos guardar silencio o esperar a que otro actúe.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pregunta que nos deja Rondón, más de dos siglos después, continúa vigente: ¿Cuántas veces pudimos ayudar a salvar una causa, una institución o incluso al país, pero no tuvimos el valor de dar un paso al frente?</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>@castroopina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>CastroOpina</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131521</guid>
        <pubDate>Sat, 25 Jul 2026 15:09:05 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/25095957/images-4.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El día de San Rondón]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">@castroopina</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Padilla, el líder oculto de la independencia.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/castroopina/padilla-el-lider-oculto-de-la-independencia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hay líderes de la independencia que viven a la sombra de Bolívar, pero que aportaron e hicieron mucho más que él.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En Colombia nos enseñaron a admirar a los grandes próceres de la Independencia, pero pocas veces nos explicaron que aquellos líderes también estuvieron movidos por rivalidades, ambiciones e intereses personales que trascendían la construcción incipiente de la República. Uno de los ejemplos más dolorosos de esa historia, y la razón de ser de esta columna, es el del general José Prudencio Padilla López.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Padilla fue un hombre de mar. Nació en Riohacha, La Guajira, en 1778. Era hijo de un carpintero dedicado a la construcción de pequeñas embarcaciones y de una mujer de ascendencia wayuu. Su vida estuvo marcada por la discriminación y la exclusión derivadas de su origen racial y social.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A los 19 años se enlistó en la Real Armada Española y llegó a combatir en la batalla de Trafalgar, uno de los enfrentamientos navales más importantes de la historia moderna. Aquella experiencia le permitió adquirir los conocimientos marítimos y militares que, años más tarde, pondría al servicio de la causa independentista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1811 fue nombrado contramaestre en Cartagena de Indias, donde rápidamente se destacó por su liderazgo. Durante 1812 participó en los movimientos políticos y militares que buscaban consolidar un Estado autónomo frente a la crisis de la monarquía española provocada por la ocupación napoleónica. En los años siguientes obtuvo importantes victorias en Tolú, Santa Marta y Riohacha. Sin embargo, también fue enviado a prisión tras ser acusado injustamente de traición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras permanecía encarcelado, en 1815 comenzó la reconquista española. Padilla fue liberado para apoyar la defensa de Cartagena, que resistió durante 106 días de asedio. Aunque la ciudad finalmente se rindió, logró escapar hacia las islas del Caribe, donde tuvo contacto con gobiernos y movimientos independentistas liderados por negros y mulatos.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="538" height="371" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/24093919/image.png" alt="" class="wp-image-131490" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/24093919/image.png 538w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/24093919/image-300x207.png 300w" sizes="auto, (max-width: 538px) 100vw, 538px" /><figcaption class="wp-element-caption">Asedio español de Cartagena de Indias (1815)</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Durante los años siguientes estrechó su relación con Simón Bolívar y participó en diferentes acciones militares al servicio de la Independencia. En el marco de la Campaña Libertadora, intervino en la campaña de Casanare y tuvo bajo su responsabilidad el transporte de tropas, armamento y material de guerra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Posteriormente participó, como segundo al mando, en las operaciones para liberar ciudades costeras como Riohacha y Cartagena. Por sus acciones, el Gobierno de la Gran Colombia lo ascendió al grado de general de brigada y lo nombró comandante general del Tercer Departamento de Marina y de la Escuadra de Operaciones del Río Zulia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su popularidad aumentaba, pero también crecía el número de sus adversarios. En 1822 ganó las elecciones y fue elegido senador de la República.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La vida de Padilla, sin embargo, parecía estar más destinada a la carrera militar que a la política. Después de su elección se intensificaron sus dificultades. La división entre Bolívar y Santander, así como la confrontación entre centralistas y federalistas, lo convirtió en blanco de ataques provenientes de ambos sectores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Padilla se sentía más cercano al federalismo, tanto por convicción como por la decepción que le produjo el progresivo distanciamiento de Bolívar frente a los negros, mulatos y pardos que habían combatido por la Independencia, pero que posteriormente fueron excluidos de los principales espacios de poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1823, Francisco de Paula Santander lo designó para dirigir la defensa del lago de Maracaibo ante la amenaza de las tropas españolas. El 24 de julio de ese año, Padilla obtuvo una victoria definitiva en la batalla naval del lago de Maracaibo. Su escuadra derrotó a las fuerzas realistas y aseguró el control del lago, contribuyendo de manera decisiva a la consolidación de la Independencia.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1812" height="1048" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/24094752/Batalla_del_Lago_de_Maracaibo_1823.jpg" alt="" class="wp-image-131492" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/24094752/Batalla_del_Lago_de_Maracaibo_1823.jpg 1812w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/24094752/Batalla_del_Lago_de_Maracaibo_1823-300x174.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/24094752/Batalla_del_Lago_de_Maracaibo_1823-1024x592.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/24094752/Batalla_del_Lago_de_Maracaibo_1823-768x444.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/24094752/Batalla_del_Lago_de_Maracaibo_1823-1536x888.jpg 1536w" sizes="auto, (max-width: 1812px) 100vw, 1812px" /><figcaption class="wp-element-caption">Cuadro representativo de la Batalla del Lago de Maracaibo</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Como reconocimiento, fue ascendido a general de división, recibió una medalla de oro y una pensión anual de 3.000 pesos. No obstante, la compensación y los honores fueron inferiores a los recibidos por otros jefes militares de la Campaña Libertadora, muchos de los cuales fueron nombrados en altos cargos públicos. Esta diferencia difícilmente puede separarse de los prejuicios raciales que enfrentó Padilla por su origen pardo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de los reveses políticos y de los desplantes sufridos durante su carrera militar, fue reelegido senador en 1825. Desde entonces, sus adversarios intensificaron los ataques en su contra, acusándolo de pretender promover una guerra de razas y de querer dividir la naciente República.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1828, las diferencias entre Padilla y el general Mariano Montilla llegaron a su punto máximo. Montilla había ordenado su encarcelamiento en 1815 y ambos habían competido durante años por el poder político y militar en Cartagena. En medio de esa confrontación, Padilla y algunos de sus seguidores desconocieron temporalmente la autoridad de Montilla, circunstancia que fue utilizada para presentarlo ante Bolívar como un instigador y una amenaza para el orden público.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese mismo año ocurrió la Conspiración Septembrina, el intento de asesinato contra Simón Bolívar. Aunque no existían pruebas concluyentes que vincularan a Padilla con el atentado, fue acusado de participar en la conspiración y condenado a muerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La sentencia fue ejecutada el 2 de octubre de 1828 en Santa Fe de Bogotá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Padilla murió frente a un pelotón de fusilamiento sin que se hubiera demostrado plenamente su responsabilidad. Su mayor desgracia fue haber servido a Bolívar, un líder tirano que no correspondía al sacrificio que tenían a su mando.<br>A pesar de sus servicios a la patria, su familia no recibió oportunamente todos los honores que correspondían a su trayectoria. Tampoco ostentó formalmente en vida el título de almirante, reconocimiento que le fue concedido de manera póstuma. Sin embargo, su vida, sus victorias y su legado constituyen uno de los pilares históricos sobre los cuales se construyó la Armada de la República de Colombia.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="953" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/24094723/WhatsApp-Image-2026-07-24-at-9.44.40-AM-1024x953.jpeg" alt="" class="wp-image-131491" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/24094723/WhatsApp-Image-2026-07-24-at-9.44.40-AM-1024x953.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/24094723/WhatsApp-Image-2026-07-24-at-9.44.40-AM-300x279.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/24094723/WhatsApp-Image-2026-07-24-at-9.44.40-AM-768x714.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/24094723/WhatsApp-Image-2026-07-24-at-9.44.40-AM.jpeg 1290w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Evento de conmemoración de los 200 años de la Batalla del Lago de Maracaibo en el monumento al Almirante Padilla en Park Way, Bogotá.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La historia de José Prudencio Padilla debería ocupar un lugar mucho más importante en los colegios, las universidades y las academias de historia del país. Su trayectoria demuestra que un hombre de origen humilde, enfrentado a la exclusión y al prejuicio racial, pudo convertirse en uno de los principales líderes militares de la Independencia. Pero, también nos obliga a revisar críticamente la historia que nos enseñaron. Padilla permite observar una faceta autoritaria de Simón Bolívar que con frecuencia ha sido omitida en los relatos oficiales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia necesitamos dejar de presentar a los héroes de la independencia, especialmente a Bolívar, como figuras perfectas. Exaltar a Padilla significa comprender que la Independencia no fue obra de un solo hombre y que muchos de quienes entregaron su vida por la República terminaron siendo perseguidos, olvidados o condenados por aquellos mismos líderes a quienes ayudaron a llevar al poder.</p>
]]></content:encoded>
        <author>@castroopina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>CastroOpina</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131489</guid>
        <pubDate>Fri, 24 Jul 2026 15:29:49 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/24101512/images-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Padilla, el líder oculto de la independencia.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">@castroopina</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>EL LINAJE DE LOS VALENCIA, Dos casas, un apellido: estudio histórico de los Valencia en Colombia. (Por Carlos Valdivieso)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/el-linaje-de-los-valencia-dos-casas-un-apellido-estudio-historico-de-los-valencia-en-colombia-por-carlos-valdivieso/</link>
        <description><![CDATA[<p>En Colombia, los apellidos no son solo herencia: son historia viva y, a veces, destino. En un momento decisivo para el país, entender el origen y la trayectoria de nuestras élites deja de ser un ejercicio erudito para convertirse en una necesidad política.</p>
<p>En esta edición de La Conspiración del Olvido, el doctor Carlos Valdivieso nos guía, con rigor histórico y pulso narrativo, por las raíces de uno de los apellidos más influyentes del país: Valencia. Un recorrido donde convergen linaje, poder y memoria, y que cobra especial relevancia en un contexto donde figuras como Paloma Valencia emergen con fuerza en la contienda presidencial.</p>
<p>Más que una reconstrucción del pasado, este texto es una invitación a cuestionar el presente: ¿cuánto del poder que elegimos es realmente nuevo y cuánto es herencia? Porque entender nuestras raíces es, también, una forma de decidir con mayor conciencia el futuro del país.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>En Colombia, los apellidos no son solo herencia: son historia viva. Y a veces, también, destino.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>En un momento decisivo para el país —cuando el escenario electoral abre la posibilidad real de que una mujer llegue por primera vez a la Presidencia de la República— mirar hacia atrás deja de ser un ejercicio erudito y se convierte en una necesidad política. Porque entender de dónde vienen nuestras élites, cómo se han formado y qué trayectorias han marcado su poder, es también una forma de comprender hacia dónde podría dirigirse la nación.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>En esta edición de La Conspiración del Olvido, recibimos con mucho honor al autor de esta letras que siguen, al doctor Carlos Valdivieso, cirujano plástico, investigador independiente y apasionado genealogista, quien nos propone un viaje que trasciende el relato familiar para adentrarse en las raíces profundas de uno de los apellidos más influyentes en la historia colombiana: Valencia.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Ya en una publicación anterior, destacábamos su capacidad para reconstruir, con rigor y sensibilidad, el tránsito de ocho generaciones desde la llegada a América del almirante Bernardino García de Valdivieso. Hoy, ese mismo espíritu investigativo alcanza una nueva dimensión. Con un trabajo respaldado por fuentes históricas, archivos y estudios especializados, el doctor Valdivieso nos conduce por un recorrido fascinante donde convergen linaje, poder, conflicto y transformación social.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Su relato no es solo una reconstrucción del pasado. Es, ante todo, una exploración del carácter: del liderazgo, de las decisiones y de las tensiones que han moldeado a quienes han ocupado —y aspiran a ocupar— los más altos cargos del Estado. En un país donde la memoria suele fragmentarse o diluirse en el ruido del presente, este tipo de ejercicios se vuelve indispensable.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>No es menor que, en el contexto actual, una figura como Paloma Valencia surja como una de las candidatas con mayores posibilidades de alcanzar la Presidencia. Su nombre no solo encarna una opción política, sino también la continuidad —y en ella, la reinterpretación— de una historia larga, compleja y, en muchos aspectos, decisiva para Colombia.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>En La Conspiración del Olvido, creemos que recordar es un acto de resistencia. Por eso, esta colaboración no es solo un aporte académico y narrativo: es una invitación a mirar de frente aquello que muchas veces preferimos no ver. Porque solo entendiendo las raíces, podremos, como sociedad, decidir con mayor conciencia el rumbo que queremos tomar.</em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><em>Ramón García Piment y Claudia Patricia Romero Velásquez.</em></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">El apellido Valencia en Colombia está presente en varias poblaciones de Caldas, Antioquia y Norte de Santander, pero tambien se encuentra en Cauca, particularmente en Popayán. Por mucho tiempo, la creencia fue que su origen tenía un tronco común. Sin embargo, gracias a la revisión de documentos históricos, facilitada por la digitalización de archivos eclesiásticos y civiles realizada a finales del siglo pasado por una iglesia de los Estados Unidos, hemos podido finalmente resolver este enigma. Este esfuerzo se apoya, a su vez, en la labor acumulada durante siglos por la Iglesia Católica, cuyos sacerdotes registraron con rigor en los libros sacramentales los principales hechos de la vida humana. Son precisamente estos registros: bautismos, matrimonios y defunciones, los que hoy permiten reconstruir con mayor claridad el linaje y la memoria de nuestros antepasados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En realidad, se trata de dos linajes totalmente distintos. Judíos conversos los unos y cristianos viejos los otros, militares los unos y los otros no. Los unos favorecidos por la corona española, los otros perseguidos y vigilados por la inquisición. Cada uno de ellos ha dado hasta ahora un Presidente de Colombia.&nbsp; Pero como hay una brillante candidata que hace parte de los Valencia de Popayán: la Doctora Paloma Valencia Laserna, puede ser que haya un presidente más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Debo comenzar advirtiendo a todos, que el relato histórico no es una pintura en blanco y negro de héroes y villanos, sino un paisaje colorido. Es una historia de hombres y mujeres reales con aspiraciones y sueños, con creencias e intereses de diversos ordenes, como siempre ha sido. La conquista, la colonia y la vida republicana es más parecida a las obras del pintor mexicano Diego Rivera, quien en su mural sobre la conquista, muestra sinópticamente todos los elementos humanos del periodo. Entremos pues en materia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La familia Valencia de Caldas, Antioquia y Pamplona.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El primer Valencia con registro que llegó a la Tierra Firme, como se conocía la Colombia actual, fue un Capitán de Infantería llamado Juan de Valencia, quien aparece comandando un regimiento español asentado en la ciudad de Santa Ana de los caballeros de Anserma (Caldas), en la segunda mitad del siglo XVI. La población fundada por el Mariscal Jorge Robledo en 1539 era el sitio de conexión, entre las regiones del sur y el noroccidente del país, durante las épocas de la conquista y el inicio de la colonia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dicho militar tuvo un hijo en estas tierras, quien también ingresó a la vida militar y fue Capitan de Infantería igual que su padre, siendo su nombre Juan de Valencia y Ramírez de la Serna. Se sabe, que llegó hasta la región de Rionegro (Antioquia) a mediados del siglo XVII.&nbsp; De sus numerosos hijos proceden probablemente, todos los Valencia de Caldas y de Antioquia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, el más famoso de ellos fue el también Capitan de Infantería Pedro de Valencia Antolínez Beltran, quien a fines del siglo XVII se dirigió hasta la región de lo que hoy es Marinilla (Antioquia). Por alguna razón que no sabemos, dos de sus hijos varones llamados Bernardino y Joaquín, se trasladaron desde allí a principios del siglo XVIII al norte del país, a la ciudad de Pamplona de Indias, fundada en 1549 por Pedro de Ursúa y Ortún Velázquez de Velasco. Allí se casaron con dos hermanas, Antonia y Beatriz Villamizar Pinedo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es así como se crea una línea separada de sus ancestros antioqueños, en una lejana, verde y próspera ciudad del norte del país, y se olvida el verdadero origen de los Valencia pamploneses. Los dos hermanos reciben grandes extensiones de tierra entregadas en encomienda, y se convierten en una de las estirpes más cultas y distinguidas de la región. Sus mujeres eran amantes de la música, y sus hombres gente culta e incentivadora de tertulias literarias en Pamplona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La encomienda tuvo su origen en el antiguo sistema feudal castellano, y al ser implementado en la américa española mediante la Cedula Real de 1503 por Isabel la Católica, suponía el gobierno del designado encomendero sobre un territorio específico, en el cual ejercía tareas de justicia y administración. Debía enviar recaudo de impuestos a la corona y podía emplear la mano de obra indígena, a cambio de garantizar sus condiciones de vida y evangelizarlos. Esto último suponía la cercana relación del encomendero con las comunidades religiosas que hicieron presencia para ello, como los franciscanos, los dominicos y finalmente los jesuitas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay que recordar que el sistema de encomienda en lo que hoy es Colombia duró hasta cerca de 1620, siendo que para esa época ya estaba en declive en el resto de los nuevos territorios. El encomendero estaba siendo reemplazado por los llamados corregidores, funcionarios directos de la corona que ya existían en España, y que pasaron a presidir los ayuntamientos, ejercer justicia (primera o segunda instancia), y administrar la gestión económica y la política local.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Precisamente uno de estos corregidores del Rey, fue quien provocó la famosa revuelta del 4 de julio de 1810 en Pamplona, días antes del grito de independencia en Santa Fe, la capital del Virreinato de la Nueva Granada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para aportar contexto, debemos decir en primer término que una de las capitulaciones de la revuelta comunera, había contemplado que se creara el nuevo Corregimiento del Socorro separado del de Tunja, y que sus corregidores fueran de origen criollo (es decir nacidos en América). Fue así como en 1795 se crearon los corregimientos de Socorro y Pamplona, y el Virrey Ezpeleta tuvo el buen tino de proponer como primeros titulares a dos criollos, quienes ejercieron brillantemente sus cargos. Ya vencidos sus periodos, el Rey Carlos IV bajo propuesta del ministro Godoy a quien los criollos americanos tenían cierta inquina, nombró a dos españoles en los cargos, lo cual contrarió grandemente la sociedad de las dos ciudades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de Pamplona, el designado era Don Juan Bastús y Falla, un abogado catalán. El referido jurista que debía tomar posesión ante el cabildo de Pamplona, por ser la cabecera del corregimiento, lo hizo ante el cabildo de Girón, más leal a la corona y que también correspondía a su jurisdicción. Con tal conducta ya comenzó ofendiendo a la clase dirigente pamplonesa, que la tomó como una afrenta. Instalado en la ciudad, Bastús protagonizó además un altercado con el alcalde José Javier Gallardo y Guerrero, al no permitir que el referido se sentara a su lado en la sesión del cabildo, alegando que el corregidor era de mayor rango al ser un representante del Rey. Los afectados interpusieron varias demandas ante la Real Audiencia de Santa Fe. Sin embargo, el punto culminante de la enemistad entre el corregidor y la sociedad pamplonesa se produjo cuando, después del levantamiento de Caracas, se prohibieron preventivamente las reuniones y diversiones en la ciudad de Pamplona.  A pesar de ello Doña Agueda Gallardo de Villamizar, una hermana del alcalde agraviado y viuda de un rebelde comunero, decidió celebrar la fiesta religiosa de San Pedro con música en las calles, el 29 de junio de 1810. El corregidor respondió abriendo proceso contra la dama, y la encarceló por desacato.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="502" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19190150/Casa-Agueda-Gallardo-1024x502.png" alt="" class="wp-image-128101" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19190150/Casa-Agueda-Gallardo-1024x502.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19190150/Casa-Agueda-Gallardo-300x147.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19190150/Casa-Agueda-Gallardo-768x376.png 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19190150/Casa-Agueda-Gallardo.png 1339w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Casa de la prócer Doña Agueda Gallardo y Guerrero. <br>Pamplona, Norte de Santander (Colombia).</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Cinco días después el día 4 de julio, ocurrió una multitudinaria asonada callejera previamente organizada, en la que participaron José Rafael y Pedro Juan Valencia, dos nietos de Bernardino de Valencia. Los rebeldes tomaron preso al corregidor Bastús, y el 31 de julio conformaron una junta de gobierno provisional para la ciudad, de la cual formó parte José Rafael Valencia. Su hermano Pedro Juan fue designado como uno de los jefes de las milicias de defensa de la ciudad. Desde ese momento los miembros de la familia Valencia tomaron partido, a favor de la independencia del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya en la era republicana<strong>,</strong> a fines del siglo XIX, se presentaron en Colombia varias confrontaciones civiles armadas, donde se atacaron militarmente los dos partidos políticos mayoritarios: el liberal y el conservador. La más importante de ellas fue conocida como la Guerra de los Mil Días (1899-1902). Los Valencia de Pamplona siempre habían sido jefes políticos del partido conservador en su región, y por eso participaron en esa guerra. Varios descendientes de Joaquin de Valencia, uno de los dos hermanos que habían llegado a Pamplona a comienzos del siglo XVIII, fueron generales del ejercito conservador: Ramón González Valencia, Manuel María Valdivieso Valencia y Rafael Valencia Camargo.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="817" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19191746/General-Ramon-Gonzalez-Valencia-1-817x1024.png" alt="" class="wp-image-128103" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19191746/General-Ramon-Gonzalez-Valencia-1-817x1024.png 817w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19191746/General-Ramon-Gonzalez-Valencia-1-239x300.png 239w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19191746/General-Ramon-Gonzalez-Valencia-1-768x963.png 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19191746/General-Ramon-Gonzalez-Valencia-1.png 880w" sizes="auto, (max-width: 817px) 100vw, 817px" /><figcaption class="wp-element-caption">El General Ramón González Valencia Presidente de la República de Colombia (1909-1910) al centro con bastón, rodeado de sus familiares los generales Valencia de Pamplona. Ajuste digital.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">De ellos tuvo especial brillo el General Ramón González Valencia, quien había participado en acciones militares desde 1876, por lo cual tenía un gran bagaje militar. En la guerra se destacó su papel en la Batalla de Palonegro, y en la toma de Cúcuta. El 21 de noviembre de 1902 fue, además uno de los firmantes del Tratado de Chinácota (Norte de Santander), en el que se acordaron las bases para terminar el conflicto armado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una vez terminada la guerra, el General González Valencia participó en las elecciones de 1904, como formula vicepresidencial del General Rafael Reyes Prieto, quien fue elegido Presidente de la Republica. Pero el ambiente político y jurídico de la época se afectó gravemente, con la supresión del Consejo de Estado ejecutada por el presidente Reyes, mediante acto legislativo del 22 de abril de 1905.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta medida fue seguida de un intento de golpe de estado contra Reyes, liderado por el General Manuel María Valdivieso Valencia primo del vicepresidente, el 20 de diciembre de 1905. &nbsp;El General González Valencia decidió entonces renunciar a la Vicepresidencia de la República. En respuesta Reyes clausuró el Congreso de la República, convocó una Asamblea Nacional Constituyente, y gobernó como un “dictador político”, hasta los violentos actos de protesta popular suscitados en Bogotá del 9 al 13 de marzo de 1909, después de los cuales abandonó el poder. El General Ramón González Valencia fue entonces designado Presidente de la República, el 3 de agosto de 1909, por la misma Asamblea Nacional Constituyente convocada por Reyes en 1905, con el encargo de terminar el período presidencial hasta 1910.&nbsp; Se posesionó el 7 de agosto, y convocó una nueva Asamblea Nacional Constituyente, la cual procedió más tarde a redactar la Reforma constitucional de 1910, y a elegir al antioqueño Carlos Eugenio Restrepo, como Presidente de la República para el periodo 1910-1914.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La resiliente y perenne estirpe Valencia de Popayán.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hacia fines del siglo XVI el ancestro más antiguo conocido de esta línea familiar era Don Diego de Castillejo un caballero al parecer de origen judío y casado con la señora Catalina de Valencia que, según las pocas informaciones disponibles, residía en la ciudad de Oran en Argelia al norte de Africa. Muchos miembros de la comunidad judía de España se habían refugiado en el norte de Africa, después de la emisión del Edicto de Granada por parte de la Reina Doña Isabel I de Castilla, que ordenaba la expulsión de los judíos.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="945" height="654" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19201509/Edicto-de-Granada.png" alt="" class="wp-image-128106" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19201509/Edicto-de-Granada.png 945w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19201509/Edicto-de-Granada-300x208.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19201509/Edicto-de-Granada-768x532.png 768w" sizes="auto, (max-width: 945px) 100vw, 945px" /><figcaption class="wp-element-caption">Edicto de Granada (Decreto de la Alhambra) del 31 de marzo de 1492, emitido por los Reyes Católicos. Ajuste digital.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Tal decreto estuvo vigente en España hasta 1968, cuando el dictador Franco lo derogó. Orán había sido tomado por los españoles en 1509, y tenían allí un emplazamiento militar, el Fuerte de Santa Cruz. Vale decir de otra parte, que Castillejo, aunque era un antiguo apellido español, también fue llevado por algunos miembros de la comunidad judeoconversa de España, entre ellos Don Gonzalo de Castillejo, quien a mediados del siglo XV llegó a ser maestresala del Rey Don Juan II de Castilla, el padre de la misma reina Isabel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una costumbre usada en España en esa época, de la que también echaron mano quienes tenían origen judío, era llevar primero el apellido de la madre y no el del padre. Por eso no debe extrañar, que el hijo de Don Diego de Castillejo se llamara Miguel de Valencia y Castillejo. A partir de ahí, esta línea genealógica usará el apellido Valencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A principios del siglo XVII, Miguel de Valencia atraviesa el mar y se instala en Málaga, donde de su unión con Ana de Aranda Sendía nace Manuel de Valencia y Aranda. Éste último es quien, en la segunda mitad del siglo se embarca para el continente americano, y se instala en Popayán. Allí nace en 1678 su hijo Pedro de Valencia y Aranda, del matrimonio con Ana de Aranda Forcallo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pedro de Valencia y Aranda es un personaje fascinante, por su brillante estrategia para dar un rumbo al ascenso social de su familia en el nuevo mundo. Acontecía que el Rey Felipe V de Borbón había creado en 1717 el Virreinato de Nueva Granada, separando este territorio del Virreinato del Perú. Sin embargo, en 1723 se suspendió la existencia de esta jurisdicción, aparentemente por problemas de viabilidad financiera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque ya desde 1621 existía una Real Casa de la Moneda en Santa Fe de Bogotá, lugar donde se acuñaban las monedas de diversas denominaciones y composiciones de metal, que cumplían los estándares de la corona, Don Pedro escribe a España en 1725. Allí argumenta la conveniencia de crear una nueva Casa de la Moneda en Popayán, dada la dificultad de traslado de los metales a la capital, y la pérdida eventual de parte de este en el trayecto.&nbsp;&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="915" height="664" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19202248/Casa-de-la-moneda-Popayan.png" alt="" class="wp-image-128107" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19202248/Casa-de-la-moneda-Popayan.png 915w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19202248/Casa-de-la-moneda-Popayan-300x218.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19202248/Casa-de-la-moneda-Popayan-768x557.png 768w" sizes="auto, (max-width: 915px) 100vw, 915px" /><figcaption class="wp-element-caption">Casa del Tesoro Real de Popayán, construida en 1729 por Don Pedro de Valencia, según planos del arquitecto Antonio García. Popayán (Colombia). Ajuste Digital.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En respuesta, el Rey Don Felipe V de Borbón ordena a la real Audiencia de Santa Fe en 1726 revisar la viabilidad del asunto, encontrando razones válidas para la creación de la nueva casa de la moneda en Popayán (ceca), la cual se formaliza mediante Cédula Real en 1729. El edificio fue construido a partir de ese mismo año. Allí se inicia la gran fortuna de los Valencia, porque en 1747 el Rey Fernando VI nombró al hijo de Don Pedro llamado Pedro Agustín de Valencia y Fernández del Castillo, tesorero perpetuo de la casa de la moneda, cargo que éste ocupó hasta su muerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En los libros de cuentas de su mayorazgo, reportaron hasta 1785 haber invertido más de 300.000 pesos de plata (equivalentes a más de 50 millones de dólares de hoy), para la creación y manutención de la referida casa de la moneda. De otra parte, y no descuidando además el contacto directo con la corona, el hijo mayor de Don Pedro Agustín de Valencia y Fernández del Castillo, llamado Francisco de Valencia y Sáenz del Pontón, fue enviado a la madre patria, con el fin de concluir allá sus estudios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A distancia desde España, asumió el cargo de Tesorero de la ceca a la muerte de su padre en 1788. Aunque en verdad, quien tomaba cuenta de la ceca en Popayán era su hermano Joaquin de Valencia. Pero al año siguiente, el Rey decidió suprimir el cargo de tesorero remplazándolo por el de administrador, y dejó la ceca bajo control directo de la corona. A pesar de ello, mantuvo el cargo de tesorero en cabeza nominal del mismo Francisco hasta su muerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En compensación por la supresión de su cargo, y gracias a la cercanía del rey Carlos IV con Francisco de Valencia y Saénz del Pontón, el Rey decidió ennoblecerlo con el título de I Conde de Casa Valencia, mediante Despacho Real en 1789. En España Don Francisco fue también Consejero de Indias, y Caballero de la Orden de Carlos III.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se configuró así el imponente ascenso social de una línea familiar, que pasó de judeoconversa a tener noble titulado, lo cual no fue único, pero no deja de ser notable. Hay que recordar que la legislación vigente en España después del Decreto de la Alhambra, contemplaba la necesidad de tener registro de limpieza de sangre, para ser funcionario de la corona. Se requería gran habilidad, para evadir tal requerimiento.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="796" height="393" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19204756/expulsion-sefardie-1492.png" alt="" class="wp-image-128108" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19204756/expulsion-sefardie-1492.png 796w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19204756/expulsion-sefardie-1492-300x148.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19204756/expulsion-sefardie-1492-768x379.png 768w" sizes="auto, (max-width: 796px) 100vw, 796px" /><figcaption class="wp-element-caption">Expulsión de los judíos de España (año de 1492). Óleo sobre lienzo, 313 x 281 cm. Pintado en 1889 por Emilio Sala. Actualmente en el Museo del Prado, Madrid.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El Condado de Casa Valencia que existe hasta hoy, contempla ser Grande de España, y sus titulares son descendientes directos del primer conde. No obstante, hay que aclarar desde ya, que no es que los Valencia de Popayán desciendan de un noble y grande de España, sino todo lo contrario: es un noble y grande de España quien desciende de la antigua casa Valencia de Popayán. Los Valencia de Popayán descienden todos, de los hermanos del Conde que se quedaron en América.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La línea más conocida continúa en Popayán, con el mismo Don Joaquín de Valencia y Saénz del Pontón, el cual se casó con su pariente Doña Joaquina Ramona Valencia y Hurtado, y tuvo varios hijos, dos de los cuales fueron Antonio y Mariano. &nbsp;Durante los finales del siglo XVIII se dedicaron a sus haciendas, donde trabajaba un numeroso contingente de esclavos negros y servidumbre indígena.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La calma llegó a su fin, cuando se dio el levantamiento de Quito contra las autoridades de la corona en 1809. Recordemos que, desde mayo de 1808 el Rey Fernando VII había sido encarcelado por orden de Napoleón Bonaparte. Esta noticia ya era pública en las clases altas de América. La sublevación liderada por el Marqués de Selva Alegre Don Juan Pedro Montufar, había terminado con la creación de una Junta de Gobierno en Quito, bajo la dirección del mismo Marqués, quien incluso era llamado su alteza serenísima. Las noticias llegaron a Popayán en agosto de 1809, y más tarde el mismo marqués envió comunicaciones a Popayán y a otras ciudades, invitándolas a unirse a la sublevación. El gobernador de Popayán Don Miguel Tacón de Tacón y Rosique, quien era un militar de formación naval, convocó un cabildo abierto, llamó a la creación de milicias para prevenir un ataque de los de Quito, estableció control sobre las comunicaciones que entraban y salían de la ciudad, y prohibió hablar de temas de gobierno en los lugares públicos. En tales medidas fue apoyado por el Alférez Real Don Antonio Tenorio, jefe militar de la ciudad.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="839" height="438" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19210012/Casa-de-la-familia-Valencia.png" alt="" class="wp-image-128109" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19210012/Casa-de-la-familia-Valencia.png 839w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19210012/Casa-de-la-familia-Valencia-300x157.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19210012/Casa-de-la-familia-Valencia-768x401.png 768w" sizes="auto, (max-width: 839px) 100vw, 839px" /><figcaption class="wp-element-caption">Casa de la Familia Valencia, hoy Museo Nacional Guillermo Valencia. Construida en el siglo XVIII, según planos del sacerdote y arquitecto empírico Marcelino Pérez de Arroyo y Valencia. Popayán (Colombia).</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para empeorar la situación, un año después también en agosto llegaron las noticias del levantamiento del 20 de julio de 1810, en Santa Fe de Bogotá. El gobernador Tacón decidió crear entonces una Junta de Seguridad bajo su control, para intentar mantener el poder. Sin embargo, la misma Junta comenzó a tener sus propios adeptos en contra del gobernador. Miembro de esa Junta fue un sacerdote de la familia Valencia: Marcelino Pérez de Arroyo y Valencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y es que los miembros más influyentes de la familia Valencia de Popayán, eran en ese momento dos hijos de una hermana del I Conde de Casa Valencia: Doña Francisca Antonia Valencia Sáenz del Pontón, de su matrimonio con el dominicano Andrés Pérez de Arroyo.&nbsp; El mayor era el referido sacerdote que había nacido en 1764, venía de haber sido Vicerrector del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario en Bogotá, y ya era reconocido por sus numerosas obras como arquitecto empírico, que aún hoy engalanan la ciudad de Popayán.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El otro era el amigo personal del Sabio Caldas, Santiago Pérez de Arroyo y Valencia nacido en 1775, quien para la época ya era un gran jurista y académico. Había sido alcalde de Popayán, e igual que su hermano había descollado como Vicerrector del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Una vez lograda la independencia fue Senador de la República, y ejerció liderazgo político en Popayán hasta su muerte, en 1845. Además, fue uno de los firmantes del Acta de Constitución de la Universidad del Cauca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos dos grandes hombres que fueron ideólogos y próceres de la patria, mantuvieron a la familia Valencia en la línea favorable a las ideas de la independencia, sin participar nunca en la lucha armada, porque se trataba de personas contrarias a la guerra. Con su liderazgo, la familia transitó sabiamente a la era republicana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, nada nos puede conmover más que la historia trágica del mártir que la familia Valencia sacrificó, en el altar de la patria. En 1806 a la muerte del I Conde de Casa Valencia, lo sucedió su hijo Pedro Felipe Valencia y Codallos, nacido en 1767. Era un militar de escuela, que había obtenido el grado de Coronel de Infantería, y era Caballero de la Real Orden de Santiago.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="795" height="901" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19220225/pedro-de-Valenc.jpg" alt="" class="wp-image-128111" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19220225/pedro-de-Valenc.jpg 795w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19220225/pedro-de-Valenc-265x300.jpg 265w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19220225/pedro-de-Valenc-768x870.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 795px) 100vw, 795px" /><figcaption class="wp-element-caption">Retrato del II Conde de Casa Valencia Don Pedro Felipe Valencia y Codallos. (Colección familiar- Ajuste Digital).</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Había desempeñado además cargos de importancia diplomática y civil, primero durante el reinado de Carlos IV, y después en la era napoleónica, en la que llegó a ser Consejero de Estado y Secretario General del Gobierno. Gracias a lo cual era visto con recelo en ciertos círculos. Durante ese último periodo, el Conde visitó Paris y el contacto con la corriente ilustrada cambió su opinión frente a la emancipación de las naciones americanas. Así, cuando viajó desde España a Santa Fe de Bogotá, poco después del grito de independencia de 1810, inmediatamente estableció relaciones de amistad con los rebeldes Francisco José de Caldas, Camilo Torres y Jorge Tadeo Lozano, en la época de la “patria boba”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estando en su casa de Popayán en 1816, fue tomado preso por el General Sámano después de la Batalla de la Cuchilla del Tambo. Fue llevado a la capital, donde se le acusó de infidencia a la corona, por haber redactado escritos de apoyo ideológico a la independencia, y por contribuir financieramente con la causa. Fue condenado a muerte por el General Pablo Murillo y sus oficiales, y ejecutado por fusilamiento el 5 de octubre de 1816.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Decadas después, en el seno de la familia de Joaquín Valencia Quijano y Adelaida Castillo Silva, nació en Popayán en 1873, un niño llamado Guillermo Valencia Castillo. Quedó huérfano de madre a los 7 años, y de padre en su adolescencia. Su hermano Joaquín lo matriculó en el Seminario Menor de Popayán, que regentaban los padres vicentinos franceses, entre ellos el Padre Juan Bautista Malézieux, con quien comenzó su formación como poeta. Inició después estudios universitarios, en la carrera de Filosofía y Letras de la Universidad del Cauca.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="736" height="796" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19221247/Guillermo-Valencia.png" alt="" class="wp-image-128113" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19221247/Guillermo-Valencia.png 736w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19221247/Guillermo-Valencia-277x300.png 277w" sizes="auto, (max-width: 736px) 100vw, 736px" /><figcaption class="wp-element-caption">El Gran Maestro Guillermo Valencia Castillo (1873-1943) poeta y político colombiano (Colección familiar- Ajuste Digital).</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Terminó sus estudios en Paris adonde fue enviado como parte del cuerpo diplomático colombiano, y por ello pudo asistir al Instituto de Francia, y a La Sorbona. Poemas como “Anarkos”, “Croquis”, o “San Antonio y el centauro”, hacen parte de las mejores letras del idioma español. En su vida política fue también Representante a la Cámara, Senador de la República, y candidato presidencial del Partido Conservador.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se casó el Maestro Valencia con Doña Josefina Muñoz, y uno de sus hijos fue Guillermo León Valencia, quien cursó estudios de Derecho en la Universidad del Cauca y después de una brillante carrera política, ganó la Presidencia de la República en 1962. Era el segundo período presidencial del llamado Frente Nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estado debió enfrentar un grupo de autodefensas campesinas liderado por Pedro Antonio Marín, quien usaba el alias de Manuel Marulanda Vélez o “Tirofijo”. Este personaje que había sido inicialmente liberal fue mudando al comunismo, en concordancia con el llamado hecho en 1949 por la Dirección del Partido Comunista Colombiano. Se refugiaron en la región de Planadas (Tolima), que habían bautizado como: “República de Marquetalia”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El presidente Valencia ordenó una operación militar conocida como “Operación Marquetalia”, en la cual fue bombardeado el enclave guerrillero de este grupo campesino rebelde. La situación fue hábilmente transformada en “mito fundacional”, por la llamada Guerrilla de las FARC, que lo usó para justificar su accionar criminal de práctica de extorsiones a ganaderos y comerciantes, secuestros extorsivos, reclutamiento y abuso sexual de menores, etc. La estructura armada afirmó ser una resistencia campesina, contra la acción represiva del estado colombiano.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="459" height="612" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19222537/Guillermo-Leon-Valencia.png" alt="" class="wp-image-128114" style="width:574px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19222537/Guillermo-Leon-Valencia.png 459w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19222537/Guillermo-Leon-Valencia-225x300.png 225w" sizes="auto, (max-width: 459px) 100vw, 459px" /><figcaption class="wp-element-caption">El Doctor Guillermo León Valencia Muñoz, Presidente de la República de Colombia (1962-1966). (Colección familiar- ajuste digital).</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Su gobierno logró sin embargo pacificar el país, atacando con éxito en muchos lugares el fenómeno del bandolerismo rural, que afectaba gravemente la productividad en el campo. Criminales sanguinarios y muy famosos como Efraín González conocido como “El siete colores”, o José William Aranguren alias “Desquite”, fueron perseguidos y dados de baja por el ejército.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Doctora Paloma Valencia Laserna, miembro de la novena generación de su estirpe en este país, es una de las candidatas presidenciales de Colombia, en las elecciones que se llevaran a cabo en los próximos días. Es así como, la nación podría tener un presidente Valencia más.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="384" height="477" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/20115005/Paloma-Valencia-1.png" alt="" class="wp-image-128123" style="width:644px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/20115005/Paloma-Valencia-1.png 384w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/20115005/Paloma-Valencia-1-242x300.png 242w" sizes="auto, (max-width: 384px) 100vw, 384px" /><figcaption class="wp-element-caption">Paloma Valencia Laserna, Candidata presidencial para las Elecciones 2026-2030. (Fotografía: Tomás Francisco Flórez Romero).</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>REFERENCIAS</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Quintero, M. (1976). El Capitan Cristobal Quintero. Boletín de Historia y Antigüedades Órgano de la Academia Colombiana De Historia. (63) No. 713, 211.</li>



<li>Panesso, F. (2020). Familias de Antioquia (De la obra en preparación &#8220;Apellidos de Antioquia y Caldas&#8221;). Revista Institucional UPB, 23 (83), 193-206. https://revistas.upb.edu.co/index.php/revista-institucional/article/view/3348</li>



<li>Gamboa, J. (2004). La encomienda y las sociedades indígenas del Nuevo Reino de Granada: el caso de la Provincia de Pamplona (1549-1650). Revista de Indias. (64) No. 232, 749-770. ISSN: 0034-8341</li>



<li>Romano, R. (1988). Entre encomienda castellana y encomienda indiana: Una vez más el problema del feudalismo americano (Siglos XVI-XVII). Anuario IEHS: Instituto de Estudios histórico sociales, No. 3, 11-39.ISSN 0326-9671</li>



<li>Prados, C. (2016). La acumulación de oficios (intendente corregidor) tras la Real Cédula de 13 de noviembre de 1766. Un estudio de caso: el Ayuntamiento de Granada (1808-1814). Cuadernos de Historia del Derecho (23), 191-210. ISSN: 1133-7613. http:// dx.doi.org/10.5209/rev_CUHD.2016.v23.53062</li>



<li>Martínez, A. (2010). La independencia en Pamplona y El Socorro. Revista de Santander. Edición 5, 16-31.</li>



<li>Pabón, O. (2011) La formación de la junta suprema provincial de Pamplona y el golpe contra el corregidor Juan Bastús y Faya. Memoria y sociedad 15 (31), 30-48. ISSN 0122-5197.</li>



<li>Quevedo, F. (2016). Nobles judeoconversos: los oscuros orígenes del linaje Córdoba-Ronquillo. Sefarad, (76):2, 363-396. ISSN: 0037-0894, doi: 10.3989/sefarad.016.013</li>



<li>Frago, J. (2019). Judios, conversos y judeo español. Apuntes históricos. Boletin de filología Tomo 54 Número 1, 153-202.</li>



<li>Soria, E. Díaz, A. &nbsp;(2019). Los judeoconversos en el mundo ibérico. Universidad de Córdoba Servicio de Publicaciones.</li>



<li>Herreros, G. (2019). ‘Escudos Pintan Escudos’: Heráldica de Judeoconversos y Mercaderes en Córdoba en la Edad Moderna. Mediterranea Ricerche Storiche. Anno 16 . Agosto. ISSN 1824-3010 (stampa) ISSN 1828-230X (online)</li>



<li>Prado, D. (2009). Del cabildo a la plaza. Popayan 1809-1810. Historia y Espacio Univalle. &nbsp;https://historiayespacio.univalle.edu.co/index.php/historia_y_espacio/article/view/1729</li>



<li> De Torre, L. (1914). Mosén Diego de Valera: su vida y obras. Boletín de la Real Academia de la Historia Tomo 64.</li>



<li>Posada, E. (2013). 1910. La celebración del primer centenario en Colombia. Revista de Indias, (73) No. 258, 579-590.  ISSN: 00348341 doi:10.3989/revindias.2013.019</li>



<li>Congregación de la Misión. (2026). Juan Bautista Malézieux https://historia.vicentinos.co/misioneros/misioneros/</li>



<li> Enciclopedia Banco de la República (2026). Guillermo Valencia.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://enciclopedia.banrepcultural.org/index.php/Guillermo_Valencia">https://enciclopedia.banrepcultural.org/index.php/Guillermo_Valencia</a></p>



<ul class="wp-block-list">
<li> Harold Alvarado Tenorio. Ajuste de Cuentas. (2026). Guillermo Valencia.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.antologiacriticadelapoesiacolombiana.com/guillermo_valencia.html">https://www.antologiacriticadelapoesiacolombiana.com/guillermo_valencia.html</a></p>



<ul class="wp-block-list">
<li> Olave, G (2013). El eterno retorno de Marquetalia: sobre el mito fundacional de las FARC-EP. Folios Segunda época (37) Primer semestre, 149-166.</li>



<li>Henao, D. (2015). Bandolerismo rural en el Bajo Cauca, Magdalena Medio y el Nordeste antioqueño (Colombia), Revista de Historia Regional y Local (7) No. 14, 1953-1958 ISSN: 2145-132X</li>



<li>Señal Memoria RTVC (2026). Guillermo León Valencia Muñoz.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.senalmemoria.co/la-voz-del-poder/guillermo-leon-valencia-munoz">https://www.senalmemoria.co/la-voz-del-poder/guillermo-leon-valencia-munoz</a></p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p><strong>ANEXO 1: ARBOL GENEALOGICO DEL GENERAL RAMON GONZALEZ VALENCIA</strong></p></blockquote></figure>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="589" height="762" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19223457/Imagen11.jpg" alt="" class="wp-image-128115" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19223457/Imagen11.jpg 589w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19223457/Imagen11-232x300.jpg 232w" sizes="auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px" /></figure>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p><strong>ANEXO 2: ARBOL GENEALOGICO DE LA DOCTORA PALOMA VALENCIA LASERNA</strong></p></blockquote></figure>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="589" height="762" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19223611/Imagen12.jpg" alt="" class="wp-image-128116" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19223611/Imagen12.jpg 589w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19223611/Imagen12-232x300.jpg 232w" sizes="auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px" /></figure>
]]></content:encoded>
        <author>Ramón García Piment</author>
                    <category>La conspiración del olvido</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128098</guid>
        <pubDate>Mon, 20 Apr 2026 03:41:05 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19141044/la-conquista-D-Riviera.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[EL LINAJE DE LOS VALENCIA, Dos casas, un apellido: estudio histórico de los Valencia en Colombia. (Por Carlos Valdivieso)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ramón García Piment</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>200 años del incendio de Barbacoas a manos de Agualongo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/200-anos-del-incendio-de-barbacoas-a-manos-de-agualongo/</link>
        <description><![CDATA[<p>-Batalla de Barbacoas, 1 de junio de 1824- Como suele suceder en un país donde la historia está asida desde el centro de la nación y desde las capitales de los departamentos, pasó desapercibido el bicentenario de la batalla de Barbacoas, ocurrido un 1 de junio de 1824, lugar en donde Tomás Cipriano de Mosquera [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>-Batalla de Barbacoas, 1 de junio de 1824-</strong></p>



<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-f56f613f wp-block-columns-is-layout-flex"></div>



<p class="wp-block-paragraph">Como suele suceder en un país donde la historia está asida desde el centro de la nación y desde las capitales de los departamentos, pasó desapercibido el bicentenario de la batalla de Barbacoas, ocurrido un 1 de junio de 1824, lugar en donde Tomás Cipriano de Mosquera sería herido, siendo conocido entonces con el remoquete de “mascachochas”, escenario final del cruento y retrógrado Agustín Agualongo, figura adornada con los lauros de la falsedad antes que con el tamiz de la objetividad, como bien anotaría el historiador Jaime Gutiérrez Ramos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mosquera descendía de una de las familias más linajudas del Gran Cauca, habían acumulado una gran fortuna fruto de las minas que poseían y de los extensos terrenos para cultivos y ganadería que habían obtenido merced a favorecimientos hechos a la corona española. Pese a ello, a temprana edad tomó el camino de servir a la causa patriota, ganándose el favor de Bolívar, quien lo ascendió a teniente coronel y a nombró jefe civil y militar de la provincia de Buenaventura, cuya capital era Iscuandé, un escenario que conocía perfectamente en razón a las propiedades familiares que ahí se asentaban, inclusive hoy un municipio de la costa nariñense lleva su apellido en su honor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Agualongo provenía de las masas populares pastusas, algunos dicen que era indígena, otros que era un mestizo, lo cierto es que los historiadores han tratado de blanquear su figura para darle tintes heroicos desde su propio origen, aludiendo que fue pintor al óleo, que se divorció de su esposa y que, además, fue ascendido a General de los Ejércitos del Rey de España. Todo esto en contravía de los oficios y limitantes propias a quienes estaban por debajo de la rancia élite pastusa, inclusive algunos investigadores afirman que fue pintor de brocha gorda, que el divorcio era imposible para alguien de su rango y que al ostentar un cargo militar tal alto debería reposar el acta de nombramiento en algún archivo, cosa que hasta el momento no aparece.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El acta de inscripción como soldado raso en las milicias de Pasto es suficiente para tener un perfil suyo, además del inicio tardío en el ejercicio militar, mayor de 30 años, para detener la avanzada de los Quiteños en 1811. Lo que es innegable es su sagacidad para moverse en medio de esa élite y lograr ascender al grado de coronel, de imponer a costa de muchas vidas el capricho de mantenerse en la convicción de una corona que ningún merecimiento le había hecho a la ciudad de Pasto, ya que ni fue sede episcopal, ni se creó universidad, ni mucho menos casa de moneda, que era lo que se le pedía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mosquera había sido decano de Bolívar a su paso hacia el sur, se había ganado su confianza, sobre todo porque con seguridad su familia dio importantes aportes económicos a la causa de la Independencia, de tal manera que sus ascensos fueron rápidos y sin mayor pericia fue enviado para recoger y proteger el oro que salía de Barbacoas para el Ejército del Sur. Para entonces ya había acaecido la terrible navidad nefanda en 1822, Agualongo había sido vencido por Bolívar en Ibarra y sin más salidas emprendió la huída hacia Barbacoas para apropiarse del oro, salir hacia Tumaco y de ahí encontrarse con las goletas españolas y peruanas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El propio Mosquera en el informe que dirige al Comandante General del Departamento del Cauca muestra cuales eran las intenciones de Agualongo: tomarse Barbacoas y dejar ahí como gobernador a Francisco Angulo, negro; ponerse en comunicación con Calzón y Canchala que estaban en Los Pastos, recordemos que el primero fue el que fusiló a la ninfa mártir Josefina Obando; que Toro volviera al Valle del Patía y los pueblos de Taminango y alrededores; mientras que Agualongo “<em>debía poner en insurrección a los cantones de </em><em>Tumaco, Esmeraldas, y Costa de la Buenaventura para ponerse en comunicación con los corsarios, recibir auxilios del Perú y emprender sobre el resto del departamento del Cauca obstruyendo de tal modo las comunicaciones de Su Excelencia el Libertador, por mar y por tierra.” </em>(AGN. Sección: República. Fondo: Secretaría de Guerra y Marina. Tomo: 43. Folio:690 Folio: 690r).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de ser vencido en El Calvario, Agualongo y un grueso de militares realistas se dirigen por el río Telembí hacia Barbacoas. Para entonces el ejército patriota, al mando del inexperto Mosquera, se prepara para la terrible emboscada que haría Agualongo y la cual sabían de antemano, inclusive prometió la libertad a los esclavos que se aventuraran a detener la avanzada realista, logrando vencer a algunos de ellos. El 1 de junio las fuerzas pastusas llegan a la ciudad, inclusive el soldado Martínez, del batallón Aragón, le asienta un tiro en la cara al comandante caucano, destrozándole la mandíbula inferior, atravesándole la lengua, lo que lo obligó a ceder el mando al coronel Parra. Agualongo, al verse imposibilitado de tomar el cuantioso tesoro, ordena incendiar la ciudad, huyendo e internándose en la selva con su ejército diezmado, quienes serán perseguidos, muchos de ellos atrapados y fusilados en el acto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En parte que da Agualongo a la Comandancia General de Armas del Cauca, anota: “<em>tuve a bien el retirarme con el honor que acostumbran las tropas militares, sin haber perdido más que diez hombres entre paisanos y tropa nuestra, pero para esto tuvo que volverse en cenizas todo el pueblo</em>” (AGN. Sección: República. Fondo: Secretaría de Guerra y Marina. Tomo: 43. Folio: 689). Triste suerte la de la ciudad de Barbacoas, sobre todo porque algunos historiadores han querido mostrar al ejército patriota como monstruoso, lleno de masones e infieles que no respetaban absolutamente nada, luchando casi que contra un ejército realista formado por “monjas de la caridad” en donde el rosario y la templanza eran sus consignas; no es así, ambos ejércitos cometieron exabruptos que marcaron a nuestros territorios, tales como la nefanda noche del 24 de diciembre de 1822 por parte de los patriotas, la retoma a sangre y fuego de Los Pastos por parte de Agualongo, Boves y Merchancano en 1823 y el terrible incendio de Barbacoas por parte de los realistas pastusos el 1 de junio de 1824, entre muchos otros más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mosquera reconoce el valor de los barbacoanos y el apoyo que recibió de estos para resistir a los realistas, “<em>Con todo como hallase yo un apoyo en el patriotismo y decisión de las gentes de la ciudad, me esforcé a resistir la invasión, según lo puntualizo en otros oficios, y salvar al pueblo del degüello que le amenazaba. El entusiasmo de todos los hombres que tuve a mi devoción es inexplicable”, </em>insistiendo en mostrar como la ciudad quedó incendiado, perdiendo ricos y pobres todas sus propiedades, hasta el punto de pedir ayuda para remediar la miseria en que quedaron sus habitantes: “<em>Lo cierto es que los más vieron con serenidad arder sus hogares, sus propiedades, y cuanto tenían de lujo y comodidad, y sin desprenderse de las armas prefirieron la destrucción del enemigo, a la salvación de sus intereses. Han quedado reducidos a la última indigencia en tal estado, que hay personas que no tienen otro alojamiento que el cuartel, en el que resida sin otro recurso que el pequeño lugar que les toca para dormir a la intemperie. Yo faltaría a mi deber sino lo informase a vuestra señoría suplicándole se digne elevar esta noticia al Supremo Gobierno de la Nación para que se atienda con la conmiseración que se merece esta porción de infelices adictos al gobierno de la República, recomendándolos con todo el interés a que se han hecho acreedores”</em> (AGN. Sección: República. Fondo: Secretaría de Guerra y Marina. Tomo: 43. Folio: 691 Folio: 691r).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Diezmado el ejército realista, algunos regresan a Pasto y otros se dirigen al río Mayo, entre estos Agualongo, quien sería atrapado el 24 de junio por su excompañero de armas, el ahora coronel patriota José María Obando, quien sería conducido a Popayán y fusilado el 13 de julio de 1824.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Barbacoas enfrentaría muchas otras batallas, principalmente la del olvido por parte del Estado central, del gobierno departamental, así como el saqueo de sus minas que enriqueció y sigue enriqueciendo más a foráneos que a propios, lugar donde nació una casta política que no ha sabido responder a su comunidad. Barbacoas, en oro y leyendas cantada.</p>


]]></content:encoded>
        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=103636</guid>
        <pubDate>Fri, 26 Jul 2024 19:24:04 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/26142235/PARQUE-MOSQUERA-BARBACOAS.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[200 años del incendio de Barbacoas a manos de Agualongo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">J. Mauricio Chaves Bustos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>20 de julio: hablar la historia desde los museos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/liarte-dialogo-sobre-arte/20-julio-hablar-la-historia-desde-los-museos/</link>
        <description><![CDATA[<p>No soy de las que celebro el 20 de julio ni el 7 de agosto porque siempre vi eso muy político, de desfiles militares, instalación de congreso y discursos presidenciales. Sin embargo, con el paso de los años he aprendido que la historia del país también se cuenta desde otras perspectivas y por eso en [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>No soy de las que celebro el <strong>20 de julio</strong> ni el 7 de agosto porque siempre vi eso muy político, de desfiles militares, instalación de congreso y discursos presidenciales.</p>
<p>Sin embargo, con el paso de los años he aprendido que la historia del país también se cuenta desde otras perspectivas y por eso en este #MiércolesdeBlog quiero recomendar parte de la programación que los museos bogotanos brindan a los visitantes y ciudadanos.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95554 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/Museos_20Julio_Liarte-1-300x300.png" alt="" width="300" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/Museos_20Julio_Liarte-1-300x300.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/Museos_20Julio_Liarte-1-150x150.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/Museos_20Julio_Liarte-1-768x768.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/Museos_20Julio_Liarte-1-1024x1024.png 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/Museos_20Julio_Liarte-1.png 1081w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>El <strong>Museo de la Independencia – Casa del Florero</strong> se une al Museo Nacional y lleva a sus instalaciones este miércoles 19 de julio a las 3:00 p.m. “<strong>Pregón del canto del Mochuelo en Bogotá</strong>”, un concierto de gaitas con la agrupación musical “Son de la provincia” a propósito de la exposición temporal “<strong>El vuelo del Mochuelo</strong>” que, hasta septiembre, se puede ver en el Museo Nacional y presenta las voces de quienes viven en Los Montes de María, pero no solo desde la problemática, sino también desde la resiliencia.</p>
<p><iframe loading="lazy" title="“El vuelo de El Mochuelo” en Bogotá" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/p3Mdu7P2j1U?start=75&#038;feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>El Museo de la Independencia inaugura el <strong>20 de julio al mediodía</strong> la exposición “<strong>Actos y actas de independencia</strong>”, la cual, en palabras de los curadores, pone en diálogo algunos archivos y documentos reflejan momentos de la historia nacional en los que diferentes comunidades han buscado, de diversas formas, ser independientes. Estando aquí, vale la pena ver la línea de tiempo de la Independencia, el famoso <a href="http://www.museoindependencia.gov.co/Paginas/iniciodefault.aspx" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Florero de Llorente y, por supuesto, el Acta de la Revolución</a>.</p>
<p>Y hablando del Museo Nacional, que está también celebrando sus 200 años, tiene programado para el sábado 22 de julio a las 10:00 a. m. “<strong>Recorrer la nación: 200 años de ideas, personajes y espacios, Vol. 1</strong>” en el que promete que el espectador reconozca ideas, espacios y personajes que, durante el siglo XIX y principios del siglo XX, movilizaron al museo en su búsqueda por entender la nación. Este evento es gratuito, pero necesita inscripción previa: <a href="https://forms.office.com/r/RJGsZ8AcEK" target="_blank" rel="noopener noreferrer">https://forms.office.com/r/RJGsZ8AcEK</a>.</p>
<p>Aunque es más por el festejo de los 100 años del Banco de la República, vale la pena mencionar la reapertura del <strong>Museo Casa de Moneda </strong>este <strong>23 de julio</strong> al medio día. Luego de dos años de estar cerrado, abre sus puertas nuevamente con una nueva museografía y narrativa para contar la historia de la economía y la producción de billetes y monedas en Colombia, y cómo representa a la sociedad colombiana a través de los usos sociales y culturales del dinero.</p>
<p><a href="https://www.facebook.com/museosbanrep/posts/pfbid0sjRBhpzvyyZeL43qbFa2zZ2KtG3oYUDMhv5QkWBqfcY57pAhHbbrFoTs4m2cbmZEl?locale=es_LA">https://www.facebook.com/museosbanrep/posts/pfbid0sjRBhpzvyyZeL43qbFa2zZ2KtG3oYUDMhv5QkWBqfcY57pAhHbbrFoTs4m2cbmZEl?locale=es_LA</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y como la historia de Colombia la escribimos todos, no sobra visitar en <strong>Fragmentos.</strong> <strong>Espacio de Arte y Memoria</strong> “<strong>Desamadas</strong>”, acción de reparación simbólica con las víctimas de violencia sexual en el conflicto armado colombiano. Abierta hasta el 23 de julio, el visitante puede ver cómo 52 personas comparten sus experiencias y usan la escritura como herramienta terapéutica y liberadora.</p>
<p>La <strong>Casa Museo Quinta de Bolívar</strong> tiene la exposición temporal “<strong>Entremos en materia</strong>”, en la que se destacan los usos sociales de algunos materiales de los siglos XVIII y XIX y su impacto en la consolidación de las artes y oficios en Colombia a través de la colección de este recinto cultural.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Lilian Contreras Fajardo</author>
                    <category>Liarte: diálogo sobre arte</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=95525</guid>
        <pubDate>Wed, 19 Jul 2023 17:13:49 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/Museos_20Julio_Liarte-1.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[20 de julio: hablar la historia desde los museos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Lilian Contreras Fajardo</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
</rss>