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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sat, 18 Apr 2026 16:38:37 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Huila | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Las travesías en bicicleta son una especialidad en el ciclismo aficionado</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/las-travesias-en-bicicleta-son-una-especialidad-en-el-ciclismo-aficionado/</link>
        <description><![CDATA[<p>Pedalear durante varios días seguidos, con maletas abordo y con un destino definido es toda una especialidad, que puede convertirse en un estilo de vida. Cada año vemos más ciclistas yendo de turismo en bicicleta.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Bogotá, 8 de enero de 2025. </strong>En el ciclismo aficionado y recreativo encontramos una amplia baraja de prácticas que hacen de este deporte una fuente casi inagotable de nuevas experiencias. Una de esas ‘modalidades’ es la travesía, tal vez, una de las más exigentes y a la vez más satisfactoria por lo que esta implica.</p>



<p>Hablar de travesías en bicicleta es hablar de recorridos largos, fortaleza, experiencia, exploración, reflexión y turismo. Pongo como ejemplo mi más reciente viaje entre Bogotá y San Agustín, en el departamento del Huila que realicé con mi amigo Arkadiusz Peryt de Polonia, durante la última semana de 2024.</p>



<p>Esta ‘mini’ travesía de cuatro días, 550 kiómetros, 20 aguaceros, 15 cervezas, 12 tintos y un pinchazo, para mí fue mucho más que pedalear como un autómata. Inconscientemente, estuve recogiendo mis pasos, pues este mismo trayecto Bogotá-San Agustín, fue mi primer viaje largo en bicicleta, en junio de 2014, año en el que apenas me había contagiado con el ‘virus’ del ciclismo.</p>



<p>Dicho de otra manera, estaba celebrando 10 años de esa mi primera travesía, que había repetido en la Semana Santa de 2022. En ambas ocasiones me había embarcado en solitario, confiado de mi capacidad de estar conmigo mismo durante varios días, una de las cualidades deseadas para soretear las travesías.</p>



<p>Diez años después, con muchísimos kilómetros en las piernas y experiencias acumuladas, disfruté de esa gran capacidad física de hacer las mismas jornadas que hice en 2014, pero sin sentirme tan agotado como en aquella ocasión. Rodar 150 kilómetros diarios en promedio, con 5 kilos de peso extra, hoy me parece que es la medida justa para mi gusto y mis capacidades.</p>



<p class="has-text-align-center has-primary-background-color has-background"><strong>Trayecto:</strong></p>



<p class="has-text-align-center has-primary-background-color has-background"><strong>Primer día</strong>: Bogotá – El Espinal<br><strong>Segundo día</strong>: El Espinal – Neiva<br><strong>Tercer día</strong>: Neiva – Guadalupe<br><strong>Cuarto día</strong>: Guadalupe – San Agustín</p>



<p>Soy huilense, entonces, tengo una conexión especial con esta región llena de gente amable y parajes entrañables. En especial, he sido ‘víctima’ de una atracción por San Agustín, aquel palacio de fauna y flora, ciudad arqueológica del sur de Colombia. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165621/PHNK5612-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-115548" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165621/PHNK5612-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165621/PHNK5612-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165621/PHNK5612.jpg 960w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Mirador del Río Magdalena y represa de Betania en el departamento del Huila</em></figcaption></figure>



<p>Ya perdí la cuenta de las veces que he visitado ese lugar y las camitas que he realizado visitando sus maravillas naturales, como la laguna que le da vida al río Magdalena, en el páramo de las papas, en el límite geográfico entre el Huila y el Cauca.</p>



<p>Una ‘mini’ travesía ciclística como esta ya contiene todo lo que un gran viaje de dos semanas implica: cambios bruscos del clima, retos mecánicos, pueblos atractivos, caseríos para olvidar, miedos, pequeños descubrimientos.</p>



<p>Uno de los asuntos llamativos es la respuesta del cuerpo a lo largo de la travesía, porque muchos están enseñados a hacer un día de fondo a la semana, pero desconocen sus capacidades o debilidades en una seguidilla de salidas intensas. </p>



<p>Cuando hay que rodar más de cien kilómetros, durante más de cinco horas y varios días seguidos, la situación es muy dinstina. Por eso me gusta más la travesía que particiar en un Gran Fondo.</p>



<p>Al margen de lo anterior, es necesario decir que llevar una maleta ligera, otra de las recomendaciones más básicas, es tan importante como ir bien acompañado, otro aspecto crucial para disfrutar el camino.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165231/PJMU5857-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-115546" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165231/PJMU5857-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165231/PJMU5857-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165231/PJMU5857.jpg 960w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Arek Peryt, un polaco aficionado al ciclismo, en el alto de Pericongo</em></figcaption></figure>



<p>En esta ocasión, mi amigo extranjero ‘Arek’, fue la mejor rueda posible, pues no sólo coincidíamos en el ritmo del pedaleo, la calma en el manejo de las dificultades, sino que estábamos sintonizados con un carácter flexible propicio para negociar la mayoría de las decisiones tomadas sobre los lugares en los cuáles parar, dónde y qué comer, entre otros asuntos de convivencia, que a lo largo de los días son determinantes. La comunicación es clave. ¡Pilas!</p>



<p>El polaco convertido en escarabajo lleva una larga estadía en Colombia, por lo que está más que adaptado a nuestra cultura. No era su primera, ni su última travesía en bicicleta. Este profe de inglés de una universidad privada de Bogotá ha tenido la oportunidad de pedalear trechos largos en sitios icónicos de Europa y, más recientemente, en China, donde vivió los años de pandemia.</p>



<p>Es un ciclista. Con ello quiero decir que es un minimalista. Un estoico. No hay otra manera de ser ciclista, eso se aprende con el paso de los años. ¿Qué se aprende? A navegar la vida tal cual como venga en el siguiente kilómetro. Se disfruta o se sufre lo que hay en el tiempo presente y punto.</p>



<p>&#8211; ¿Sobre qué conversan durante 150 kilómetros? &#8211; Me preguntó Alejandra, cuando llegamos a Neiva.</p>



<p>&#8211; Sobre todo, y sobre nada- le respondí</p>



<p>Porque de conversar sobre el clima, pasamos a describir la jornada anterior o hablar sobre lo que está por venir. En ocasiones practicamos nuestro speaking en inglés, en otras he trato de aprender algo de polaco con el polaco y, cuando no, hablamos sobre las mujeres de nuestros sueños y dónde podríamos encontrarlas. !Don Quijote y Sancho!</p>



<p>Sin duda ser buen conversador o intentar serlo, es más que necesario. Aunque, también hay muchos kilómetros del valiosísimo silencio.</p>



<p class="has-text-align-center has-primary-background-color has-background"><strong>‘Leyes’ de la travesía:</strong></p>



<p class="has-text-align-center has-primary-background-color has-background">Bicicleta en buen estado<br>Óptimas condiciones físicas<br>Equipaje ligero (menos de 3 kilos)<br>Pedalear sin afán<br>Actitud estoica<br>Planificación de la ruta<br>Detenerse a disfrutar paisajes<br>Disfrutar la gastronomía regional<br>Ser buena compañía consigo mismo o con otros<br>Cargar efectivo</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="767" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165812/GGXH4767-767x1024.jpg" alt="" class="wp-image-115549" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165812/GGXH4767-767x1024.jpg 767w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165812/GGXH4767-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165812/GGXH4767-768x1025.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165812/GGXH4767.jpg 959w" sizes="(max-width: 767px) 100vw, 767px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Momento &#8216;seco&#8217; entre Gigante y Garzón en el departamento del Huila</em></figcaption></figure>



<p>Diez años después de mi primer viaje Bogotá – San Agustín en bicicleta, puede apreciar algunas variaciones, por ejemplo, la mejoría de la vía entre Neiva y San Agustín, la cual está terminando de ser repavimentada. ¡Un punto a favor de dicho destino!</p>



<p>Hace diez años no existía la represa del Quimbo, cuya construcción cambió muchísimo el paisaje entre Gigante y Garzón. En 2014, aprecié solamente la represa de Betania, por hablar de algo polémico para muchos opitas. Noté que los pueblos por los que pasamos, en su mayoría, están más plagados de motocicletas y ruido.</p>



<p>Pero no sólo aprecié cambios arquitectónicos, sino humanos. Mis amigos que visité en la primera ocasión ahora son padres y madres de niños de 10 años. ¡Hemos ido navegando la vida, cada quien a su manera, sin duda!</p>



<p>En mi interior advertí una gran fortaleza física y espiritual. Lo resalto porque ha pasado una década desde la primera vez y, en este tiempo he visto a mucha gente pasar por esta orilla. No sé cómo, pero me he sabido mantener en <strong>pedal de lucha.</strong></p>



<p>Para no alargar el cuento, termino detallando que el recorrido ciclístico terminó en esos cuatro kilómetros de subida al 7% de dificultad que preceden la entrada triunfal a San Agustín, sobre la cual nos acompañó un un aguacero enceguecedor, sin precedentes. Cada gota era un porrongado de agua.</p>



<p>En ese pueblo de la magia arqueológica, nos alojamos en la Finca Tierra Activa, ubicada en la vereda el Purutal, un punto estratégico para las actividades turísticas.</p>



<p>No sé cuál sea mi próxima travesía, si mi cuarto viaje a la costa Caribe o mi primer gran tour a Quito, Ecuador o, una exploración a los llanos orientales. Lo que sí tengo claro, es que cuento con el entusiasmo para dar el primer pedalazo.</p>



<p>Agradecimientos:</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165933/UIWPE5564-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-115550" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165933/UIWPE5564-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165933/UIWPE5564-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165933/UIWPE5564-1152x1536.jpg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165933/UIWPE5564.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p>Alejandra Vallejo con quien compartimos un par de cervezas y una cena rápida en Neiva<br>Hugo Calderón y Patricia Trujillo por las cervezas, la comida abundante y el alojamiento en Guadalupe<br>Daniela Trujillo por las achiras originales y el tinto en Altamira<br><a href="https://tierractiva.com/">Finca Alojamiento Tierra Activa</a> en San Agustín por acogernos con tanto cariño</p>



<p><a href="https://www.strava.com/clubs/746143/posts/34406268">Galería de fotos</a></p>



<p>Escrito por César Augusto Penagos Collazos<br>Instragram: la_sinfonia_del_pedal</p>
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        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
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        <pubDate>Thu, 09 Jan 2025 13:53:33 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Las travesías en bicicleta son una especialidad en el ciclismo aficionado]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">César Augusto Penagos Collazos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El año de la transformación</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/el-ano-de-la-transformacion/</link>
        <description><![CDATA[<p>Este artículo describe cómo el deporte es un medio para encontrarnos a nosotros mismos en tiempos de cambios. A través de la actividad física podemos vivir una auténtica transforamación espiritual. ¿Lo has vivido?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Bogotá, 18 de diciembre de 2024.</strong> Este año ha sido una verdadera transformación! He consolidado mi pasión por el deporte y he descubierto nuevas facetas de mí mismo. Del ciclismo he pasado a correr y nadar, lo que ha enriquecido mis rutinas y me ha permitido alcanzar metas que antes creía imposibles. El entrenamiento cruzado me ha enseñado la importancia de la diversidad y la constancia.</p>



<p class="has-luminous-vivid-amber-background-color has-background"><strong>Atletismo</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="683" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/07162707/IMG_3895-EDICION-OBSEQUIO-683x1024.jpg" alt="" class="wp-image-115602" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/07162707/IMG_3895-EDICION-OBSEQUIO-683x1024.jpg 683w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/07162707/IMG_3895-EDICION-OBSEQUIO-200x300.jpg 200w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/07162707/IMG_3895-EDICION-OBSEQUIO-768x1152.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/07162707/IMG_3895-EDICION-OBSEQUIO-1024x1536.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/07162707/IMG_3895-EDICION-OBSEQUIO-1365x2048.jpg 1365w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/07162707/IMG_3895-EDICION-OBSEQUIO-scaled.jpg 1707w" sizes="auto, (max-width: 683px) 100vw, 683px" /></figure>



<p>Sin duda, los avances saltan a la vista en el atletismo, disciplina en la que sigo avanzando cada día. Me sorprende haber cultivo la capacidad de correr algunos kilómetros por debajo de 4.0. No hace mucho, correr por debajo de 5.0 era mi gran sueño.</p>



<p>A lo largo de este año construí una solidez física y mental para instaurar nuevos récords personales:</p>



<p class="has-vivid-green-cyan-background-color has-background"><strong>5K &#8212; 20&#8217;49&#8221;<br>10K&#8211; 42&#8217;20&#8221;<br>15K&#8211; 1H 4&#8217;53&#8221;<br>21K&#8211; 1H 37&#8217;34&#8221;<br>Patios&#8211; 33&#8217;22&#8221;<br>Monserrate&#8211; 25&#8217;57&#8221;</strong></p>



<p>La mayoría de esos registros los logré en entrenamientos, pues este años solamente participé en dos eventos: Media Maratón de Bogotá y Media Maratón de Cundinamarca. Agradezco no haber podido correr el Maratón de Medellín, porque creo que aún no estoy listo para algo de esa categoría. Además no tengo afán.</p>



<p class="has-luminous-vivid-amber-background-color has-background"><strong>Ciclismo</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="681" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/07162845/RGB4-329-1-681x1024.jpg" alt="" class="wp-image-115604" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/07162845/RGB4-329-1-681x1024.jpg 681w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/07162845/RGB4-329-1-199x300.jpg 199w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/07162845/RGB4-329-1-768x1155.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/07162845/RGB4-329-1-1021x1536.jpg 1021w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/07162845/RGB4-329-1-1362x2048.jpg 1362w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/07162845/RGB4-329-1-scaled.jpg 1702w" sizes="auto, (max-width: 681px) 100vw, 681px" /></figure>



<p>En lo relacionado al ciclismo, este fue el año de reconexión con la bicicleta. Parece que no fui el único que enfrentó una especie apatía o desinterés por el pedaleo, luego de 10 años dedicados a esta actividad recreativa.</p>



<p>Siento que logré esa reconexión gracias al trote y a la natación que llegaron a quitarle presión a las rodadas, en las cuales, descargué mi entusiasmo durante un periodo no menor.</p>



<p>Una vez uno se engancha a trotar, es inevitable comparar el tiempo invertido en el ciclismo, que supera de lejos a cualquier otro deporte. Tanto en atletismo y en natación, una hora intensa es más que suficiente para quedar a gusto.En cambio, una rodada, por poco, toma tres.</p>



<p>Ahora, cuando siento que el día no pinta para pedalear, salgo a trotar o separo una práctica libre de natación o voy al gimnasio. Es difícil sentir que uno &#8216;pierde&#8217; terreno si no sale a rodar un día, pues hay un abanico de posibilidades muy valiosas.</p>



<p>Cuando dedicaba mi tiempo libre exclusivamente a la cicla, solía mirar por encima del hombro correr, nadar y fortalecer, porque como suele suceder, el desconocimiento es atrevido y, por eso, me parecían menores en comparacion.</p>



<p>Además de esa variación, conté con con la compañía constante de mis amigos Arek, René y Samuel, con quienes regresé a sitios a los que pensé que jamás volvería en bicicleta. El Romeral, La Cuchilla, Choachí, La Vega, entre otros que suman gran desnivel y consumen muchas horas, me acogieron de nuevo.</p>



<p></p>



<p class="has-luminous-vivid-amber-background-color has-background"><strong>Natación</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/07163319/WhatsApp-Image-2025-05-07-at-4.33.01-PM-768x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-115605" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/07163319/WhatsApp-Image-2025-05-07-at-4.33.01-PM-768x1024.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/07163319/WhatsApp-Image-2025-05-07-at-4.33.01-PM-225x300.jpeg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/07163319/WhatsApp-Image-2025-05-07-at-4.33.01-PM.jpeg 960w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p>En natación también realicé grandes progresos este año. Puedo mencionar la sesión en la que más metros hice en una hora, 3.400. Pero también puedo compartir mi capacidad de resperirar por ambos costados (derecho e izquierdo) y, por su puesto, mi incursion en aguas abiertas, en el embalse de Tominé.</p>



<p>Lo que me parecía una locura, ahora es casi una rutina. Nunca me hubiese imaginado braceando en el agua fría de un embalase que de solo mirarlo me congelaba. Es tan cierto que los límites existen en nuestra mente y que los recreamos a cada instante. Eso sí, sólo basta un cambio de perspectiva para apreciar una realidad distinta.</p>



<p>Además de Tominé, en 2024 me di el gusto de nadar en el lago de El Juncal, en el Huila. En ese escenario, dicho sea de paso, realicé un triatlón que incluyó 800 metros de natación.</p>



<p>Allí probé la agitación dolorosa de nadar en competencia. Si bien 800 metros no parece la gran distancia, éstos son suficientes para llenarse de agua si se pierde la calma y el rumbo. ¡En total, en 2024 nadé 40 horas!</p>



<p>Es necesario contar que aprendí a nadar hace dos décadas, aproximadamente y que en distintas etapas, he dedicado tiempo a esta disciplina. Domino los cuatro estilos más conocidos, sin embargo, mi enfoque actual es el nadado libre.</p>



<p>Para hacer el cuento corto, por medio del deporte viví una transformación espiritual a lo largo de 2024. En mi caso, cada vez que he necesitado recuperar el equilibrio, el deporte ha sido un salvavidas.</p>



<p class="has-light-green-cyan-background-color has-background"><strong>Nota: de acuerdo al contenido de esta publicación, anuncio que mis furtas entradas tendrán una variación importante, pues ya no sólo trataré temás ciclísticos. ¡Hay mucho por contar!</strong></p>



<p class="has-pale-pink-background-color has-background">Escrito por César Augusto Penagos Collazos<br>Instagram: @la_siinfonia_del_pedal</p>



<p class="has-pale-pink-background-color has-background">Strava: <a href="https://www.strava.com/athletes/16293585">https://www.strava.com/athletes/16293585</a></p>



<p></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=109420</guid>
        <pubDate>Wed, 18 Dec 2024 23:14:13 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">César Augusto Penagos Collazos</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>100 años de La Vorágine: Las mentiras de Arturo Cova</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/hypomnemata/100-anos-de-la-voragine-las-mentiras-de-arturo-cova/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cómo leer una obra de la que, en apariencia, se ha dicho todo? ¿Cómo abordar una novela que ha madurado en cada nueva lectura desde la fecha de su publicación (1924)?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>La palabra ha sido concedida al hombre para que éste disfrace con ella su pensamiento.</p>
<cite><em>Malagrida</em><sup data-fn="06a4a0a3-664a-4ccf-b22a-03a3c36fc4e5" class="fn"><a id="06a4a0a3-664a-4ccf-b22a-03a3c36fc4e5-link" href="#06a4a0a3-664a-4ccf-b22a-03a3c36fc4e5">1</a></sup></cite></blockquote>



<p>Cómo leer una obra de la que, en apariencia, se ha dicho todo? ¿Cómo abordar una novela que ha madurado en cada nueva lectura desde la fecha de su publicación (1924)?<sup data-fn="f4762269-d312-4505-a72b-7478887aa830" class="fn"><a id="f4762269-d312-4505-a72b-7478887aa830-link" href="#f4762269-d312-4505-a72b-7478887aa830">2</a></sup> Desde esta perspectiva la lectura de la vorágine en el siglo XXI no es una tarea sencilla. Se corre el riesgo de no ahondar en su complejidad artística y seguir repitiendo las valoraciones de los críticos que nos preceden. Y desde luego empobrecer nuestra lectura.</p>



<p>Sin embargo, cuando se lee atentamente y se toman todas las consideraciones necesarias para comprenderla, es decir, analizando, en un primer momento, la novela sin necesidad de apreciaciones ajenas y comparando después nuestras reflexiones con las de los críticos; La vorágine del colombiano José Eustasio Rivera se convierte en una obra completa, brillante, llena de símbolos y de claves que la enriquecen y hacen que el lector formule infinidad de hipótesis a partir de cada elemento, por insignificante que parezca, que la novela le ofrezca.</p>



<p>Así pues, por ejemplo, no podría entenderse La vorágine sin saber cuáles son la razones por las que Arturo Cova, su narrador y escritor ficcional, la escribe, a quién, y cuándo. Esta clave la conoceremos ya terminando la historia: Arturo Cova escribe su texto para relatarle a su amigo Ramiro Estévanez su «Odisea» mientras están en las barracas del Guaracú, y es fundamental para entender a Cova como personaje, ya que podemos comprender el tono que usa y su intención primordial al escribir:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>No ambiciono otro fin que el de emocionar a Ramiro Estévanez con el breviario de mis aventuras, confesándole por escrito el curso de mis pasiones y defectos, a ver si aprende a apreciar en mí lo que en él regateó el destino.</p>
</blockquote>



<p>A partir de esta afirmación que hace Arturo Cova es indiscutible que el interlocutor de su relato es Ramiro; es a él, en principio, a quien quiere relatarle sus vicisitudes, sorprendiéndolo con su relato. Pero no nos detengamos, podemos examinar más y descubrir cuál es la relación psicológica que Cova tiene con este personaje. Arturo Cova cuando lo ve recuerda el afecto que siente por él, manifiesta querer ser su hermano menor y muestra la importancia que Estévanez tiene en sus actos: </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>De tal suerte llegue a habituarme a comparar nuestros pareceres, que ya en todos mis actos me preocupaba una reflexión: ¿Qué pensará de esto mi amigo mental?</p>
</blockquote>



<p>Ahora bien, este sentimiento que une a Arturo Cova con Ramiro Estévanez se hace más significativo para entender la obra cuando, este último, en un primer momento se muestra «incólume ante la seducción de mis aventuras» (192) ante esto, Cova, para demostrar que lo que le ha pasado es aún más importante que el desamor y la pérdida de la mujer de Estévanez, afirma: </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>Quise tratarlo como a pupilo, desconociéndolo como a mentor, para demostrarle que los trabajos y decepciones me dieron más ciencia que los preceptores de filosofismo, y que las asperezas de mi carácter eran más a propósito para la lucha que la prudencia débil, la mansedumbre utópica y la bondad inane. </p>
</blockquote>



<p>Y más tarde:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>Viéndolo inerme, inepto, desventurado, le esbocé con cierta insolencia mi situación para deslumbrarlo con mi audacia: –Hola, ¿no me preguntas qué vientos me empujan por estas selvas? –La energía sobrante, la búsqueda del Dorado, el atavismo de algún abuelo conquistador&#8230; –¡Me robé una mujer y me la robaron! ¡Vengo a matar al que la tenga!</p>
</blockquote>



<p>Cova menosprecia las circunstancias de la vida de su amigo para resaltar el valor de las propias, dándonos una vez más la clave para descifrar los excesos en su narración: </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>Su vida de comerciante en Ciudad Bolívar, de minero en no sé qué afluente del Caroní, de curandero en San Fernando del Atabapo, carece de relieve y de fascinación (…) En cambio, yo sí puedo enseñarle mis huellas en el camino, porque si son efímeras, al menos no se confunden con las demás. Y tras de mostrarlas quiero describirlas, con jactancia o con amargura, según la reacción que producen en mis recuerdos, ahora que las evoco bajo las barracas del Guaracú.</p>
</blockquote>



<p>Esta búsqueda de atención que busca Arturo Cova en Ramiro Estévanez, y la ostensible alabanza propia supeditan toda la narración de sus aventuras. El narrador en su afán de dar a su historia un tinte de majestuosidad y originalidad exagera los sucesos que acontecieron. Quizá la historia fue relatada para complacer a su amigo, lo que explicaría lo que dice Cova en la última parte de la novela, cuando la narración se lo peones, donde no nos conozcan ni persigan! ¡Con Alicia y nuestros amigos! ¡Esa varona es buena y yo la perdí! ¡Yo la salvaré! ¡No me reproches este propósito, este anhelo, esta decisión!</p>



<p>La única razón del posible reproche de Estévanez serían las incoherencias entre lo que narró Cova y lo que va a hacer ahora. Recuérdese que en el desarrollo de la historia Alicia era menospreciada, echada a menos. «Alicia me estorbaba como un grillete», dice Cova en las primeras páginas de su relato. Pero ahora, Arturo se decide a ir por ella asegurando que «Esa varona es buena».</p>



<p>¿Podríamos pensar, entonces, que Cova ha estado mintiendo y encareciendo su relato todo este tiempo? ¿Cómo podríamos averiguarlo si conocemos la historia únicamente por medio de su relato? Estos son algunos de los retos que propone Eustasio Rivera en su obra y que quedan a consideración del lector. El lector es aquí puesto a prueba: puede quedarse con la historia tal como la relata Arturo Cova, o puede pasearse, incrédulo, por la selva espesa, sopesando cada palabra, cada silencio y escudriñar qué hay más allá.</p>



<p>Esta reflexión, que no pasa de ser un primer acercamiento, es muy importante para comprender la obra. La vorágine aún despierta el interés en sus lectores y estoy seguro de que será analizada cada vez más desde diferentes puntos de vista. Es una novela completa, original y sugerente que debe ser leída y apreciada como el clásico que es</p>


<ol class="wp-block-footnotes"><li id="06a4a0a3-664a-4ccf-b22a-03a3c36fc4e5">Citado por Stendhal en <em>Rojo y Negro.</em> Libro I, capítulo XXII <a href="#06a4a0a3-664a-4ccf-b22a-03a3c36fc4e5-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota al pie 1">↩︎</a></li><li id="f4762269-d312-4505-a72b-7478887aa830">Su éxito fue instantáneo y ascendente. El New York Times la comentó con grandes elogios es su<br>sección de libros. Las ediciones se sucedieron incesantes y cuando Rivera murió en 1928, La<br>Vorágine ya había sido traducida a cerca de diez idiomas. Su aliento poético, el fuerte carácter de sus personajes, el halo de tragedia que los rodea y los consume, la perfección de la trama, hicieron de La Vorágine un hito literario y la situaron como una de las grandes novelas mundiales del Siglo XX.<br>SANTOS MOLANO, Enrique. La novela y los novelistas. En: Revista Credencial Historia. Bogotá. No. 31, Edición 203. (nov. 2006); p. 5 <a href="#f4762269-d312-4505-a72b-7478887aa830-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota al pie 2">↩︎</a></li></ol>]]></content:encoded>
        <author>Jorge Eliécer Pacheco Gualdrón</author>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>El Magazín</category>
                    <category>Hypomnémata</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=100396</guid>
        <pubDate>Sat, 04 May 2024 18:00:40 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/04130613/Designer.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[100 años de La Vorágine: Las mentiras de Arturo Cova]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Jorge Eliécer Pacheco Gualdrón</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>UNA HERENCIA CON SABOR A ARTE Por: Claudia Patricia Romero Velásquez</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/una-herencia-sabor-arte-claudia-patricia-romero-velasquez/</link>
        <description><![CDATA[<p>En ocasiones “el arte utiliza la historia para volverla una creación subjetiva, en la cual el artista maneja dos relatos paralelos: el que le aporta la historia y el que él construye con su obra”. En esta ocasión, el arte se funde en una historia con sabor a memoria, a tradición e identidad. Claudia Patricia [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><em>En ocasiones “el arte utiliza la historia para volverla una creación subjetiva, en la cual el artista maneja dos relatos paralelos: el que le aporta la historia y el que él construye con su obra”. En esta ocasión, el arte se funde en una historia con sabor a memoria, a tradición e identidad. Claudia Patricia Romero, Comunicadora Social y Periodista, especialista en divulgación del patrimonio cultural, quien en muchos artículos de este espacio nos ha acompañado, nos deleita con su pluma conduciéndonos en un relato muy propio para ella y generador de apropiación cultural para toda la comunidad, pues nos muestra la esencia de la puesta en valor de la tradición hecha arte. Nos lleva a un camino intergeneracional lleno de posibilidades y eventos familiares que permanecen vigentes, que crecen y se fortalecen como luz que permite conspirar contra el olvido. &nbsp;</em></p>



<p><em>Ramón García Piment</em></p>
</blockquote>



<figure class="wp-block-image alignleft size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="828" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2023/05/15205921/1-828x1024.jpg" alt="" class="wp-image-105436" style="width:288px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2023/05/15205921/1-828x1024.jpg 828w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2023/05/15205921/1-243x300.jpg 243w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2023/05/15205921/1-768x950.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2023/05/15205921/1-1242x1536.jpg 1242w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2023/05/15205921/1-1656x2048.jpg 1656w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2023/05/15205921/1.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 828px) 100vw, 828px" /></figure>



<p>&nbsp;</p>



<p>&nbsp;Por: Claudia Patricia Romero Velásquez</p>



<p>Mi primer acercamiento de lo que significa el arte y la cultura lo vivencié en los relatos expresados por mi Abuela Rosa María Rojas, que con orgullo buscaba en nuestra niñez conectarnos con la cultura y el arte, y el mejor exponente de ello era su propio hermano el talentoso artista Dídimo Rojas y su imponente trabajo que podíamos ver a lo largo del camino de la Región del Guavio (Cundinamarca) en el trayecto que nos conducía a la finca de mis abuelos. Mi madre Fanny me mostraba las imágenes delicadas en representación de vírgenes y ángeles que estaban a lo largo de la travesía.</p>



<p>Para mí, estos relatos tenían su propia mística y orgullo, saber que esta presencia física del arte colombiano era inspiración de alguien de la familia que ni siquiera conocía y que anhelaba conocer, ya que Él venía de la cuna de mis bisabuelos que tampoco conocí, pero que amé en medio de los cuentos de familia. Lo más cercano que estuve de conocerlos fue cuando visité la tumba viendo el rostro tallado de mi bisabuela, hecha por el tío abuelo Dídimo Rojas, el conocer el rostro de alguien que nunca abracé, pero que sentía cerca de mí. Este rostro tallado y moldeado me impresionó, ya que empecé a descubrir infinidad de rasgos que persisten entre generaciones y la impresionante forma en la que el artista plasmó con tanta precisión en la piedra. Ese rostro moldeado me permitió no solo descubrir la genética en los rasgos, sino también mi gran inspiración por la letra y la escultura, pues esto venía de la cuna artística que era herencia del siglo XIX, por parte de la línea materna.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="657" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2023/05/15204347/San-Miguel67254-1-1024x657.jpg" alt="" class="wp-image-105425" style="width:625px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2023/05/15204347/San-Miguel67254-1-1024x657.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2023/05/15204347/San-Miguel67254-1-300x192.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2023/05/15204347/San-Miguel67254-1-768x492.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2023/05/15204347/San-Miguel67254-1.jpg 1377w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>La memoria e identidad son la fuente que todos los seres humanos anhelamos, pues al conocer nuestros antepasados, encontramos la razón de identificar lo que somos, así, aunque en ocasiones no entendamos, nos permite explicar un poco la esencia sobrenatural que hay en nosotros, la razón de nuestras preferencias, de nuestros talentos innatos, en fin un numero de simbologías que hay en nuestro interior y que hacen parte de nuestra identidad familiar y cultural, pues todos deseamos tener el privilegio de conocer de dónde venimos, para estructurar para donde vamos.</p>



<p>Es por eso por lo que a través de estas líneas me permito poner en valor al maestro Dídimo Antonio Rojas Rodríguez, el artista empírico y anónimo en el arte religioso de nuestro país, oriundo de Gama (Cundinamarca), quien se formó con la técnica italiana del arte religioso a través de un artista de descendencia italiana, de apellido Calvo, aunque a la fecha no conozco su nombre. Tuvieron su primer encuentro en Bogotá en medio de la construcción de la escultura de la Virgen del Cerro de Guadalupe. Con su eterna acogida de brazos abiertos que acobija nuestra ciudad capitalina. Se dice que su misión fue la de perfeccionar los brazos del monumento, tarea que en ese tiempo no fue fácil, representó una de sus primeras victorias artísticas, que aún nos acompaña.</p>



<p>&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="720" height="540" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2023/05/15204529/tio-Didimo67252-1.jpg" alt="" class="wp-image-105426" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2023/05/15204529/tio-Didimo67252-1.jpg 720w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2023/05/15204529/tio-Didimo67252-1-300x225.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px" /></figure>



<p></p>



<p>Este hombre cuya impronta quedó plasmada a través de sus obras, fue todo un interrogante, un andariego, nómada e incomprendido para su época. Luego de la muerte de sus padres, cada uno de sus tres hijos tomaron caminos diferentes. Rosa, mi abuela, de la forma tradicional para la época, tuvo un matrimonio con diez hijos, dedicando su vida a la formación en valores y el cuidado del hogar. Miguel, cruzó las fronteras junto con su pasión por la medicina llegando a tierras venezolanas. Dídimo salió con su arte por rumbos desconocidos, alejándose tanto que cincuenta años después, sólo su sobrina pudo descubrir su paradero a través del envió de una carta al aire a un posible destino en la Plata (Huila), buscando un reencuentro familiar con su hermana Rosa.</p>



<p>Mas allá del reencuentro, del que retomaré más adelante, la expectativa estaba puesta en el imaginario de ese reconocido artista alto, de ojos negros y profundos, con piel trigueña, destacándose por su presencia elegante, siempre con mancornas de oro que le daban un toque especial a su vestir, brillando con su buen hablar, con sus poemas y escritos y contando historias de sus aventuras por los círculos sociales de la ciudad capitalina en sus épocas doradas. Su impresión por el arte se enlazaba con la evocación constante a la belleza de la figura femenina y sus consecuentes conquistas, se llegó a decir que pretendió incluso a la que fuera la única miss universo colombiana para ese entonces, Luz Marina Zuluaga. También me enteré de su legado escultórico disperso por el territorio colombiano, entre sus más destacados logros encontré a, Los ángeles que se encuentran en Choachí (Cundinamarca), la Virgen del Carmen ubicada en la Catedral Primada de Bogotá, los ángeles y rostro de su madre Edelmira ubicados en &nbsp;el cementerio de Gama (Cundinamarca), las vírgenes de algunas iglesias, cementerios y en las vías de la región del Guavio (Cundinamarca), los murales religiosos y esculturas encontradas en los departamentos del Tolima y del Huila.</p>



<p>Dídimo destruía el rostro de las obras al no encontrar la perfección de la figura femenina que buscaba, quizás su obsesión por lo inmaculado en la mujer lo llevó a expresar la belleza en el arte y a comulgar con diversas formas estigmatizadas en su realidad, encontrando en su otro mundo a Belarmina Martínez, llena de sencillez en sus estándares, con quien formó su familia. &nbsp;&nbsp;El reencuentro con el tío nos llevó a hablar de identidad y de memoria transgeneracional, pero sobretodo de conectarnos con su mayor legado: su hija Yolanda Rojas Martínez, quien, desde su primera edad, tuvo la fantástica experiencia de convivir con el arte, y de ver como su padre tallaba la madera, esculpía el mármol y moldeaba el yeso para transformar la piedra en destreza forjando figuras religiosas. Yolanda vivió esta experiencia con decoro, pues él se convirtió en su gran maestro.</p>



<p>Yolanda Rojas Martínez empezó a moldear con sus manos figuras de arte espiritual y religioso, saboreando en medio de lo celestial, la pulcritud y el trabajo de un artista que crecía en la perfección en medio del arte empírico.</p>



<p>Esa niña de ojos grandes, de cabellos oscuros ondulados y sonrisa ingenua, de trato sincero y de una vocación magistral, creció en medio de un taller, lleno de polvillo, de mármol, madera, pinturas y yeso. Descubrió que en medio de sus manos pequeñas podría realizar sus primeros bosquejos artísticos, buscando la perfección que su padre le exigía. Las aulas de clase y estudio no eran prioridad para el crecer de esta pequeña, pues, aunque con estudios básicos y con grado de educación primaria a distancia logró un eslabón académico, los viajes de su padre para darse a conocer como artista, impidieron una constancia académica en Yolanda pues mantenían una maleta de viaje siempre lista con destinos a Tesalia, Paicol, La Yagura, Gigante, Garzón, Lagrado, el Pital, Timaná, Altamira, y otros tantos lugares de la Región del Huila. Yolanda se convirtió en la alumna por excelencia de su padre, en lugar de lápices y colores, exploró con pinceles y cinceles el talento que quizás sus congéneres nunca tuvieron, fue así como esta pequeña cambió las aulas por talleres y espacios que, aunque empíricos son esencia y decoro de su vida artística, en otras palabras, su mejor título, el de verdadera maestra.</p>



<p>Muchos de los artistas aprenden las técnicas, pero llevan consigo en su intelecto, la esencia de lo que quieren trasmitir, para lo cual lo que requieren es perfeccionar su técnica. Otros tantos, han recibido junto a la técnica, la misma esencia de las obras, uno de los casos çes el de Yolanda Rojas quien nunca estado en una escuela de arte, pero sus manos y su técnica aprendida por generaciones anteriores, llegó de una herencia clavada en su mente evocando lo divino desde la piedra y transformándola en una obra de arte.</p>



<p>Ella no solo descubrió su vocación, sino que sus obras hablasen por ella, con el verdadero significado de ser artista, pues lleva ese don en su sangre, es la herencia que no la abandona y al contrario la cultiva y enriquece y que, hoy por hoy, lleva su alma y espíritu en cada obra como parte de ella y de su verdadera identidad.</p>



<p>Yolanda Rojas vive en su propio taller ubicado en la entrada de La Plata Huila, ella plasma figuras de más de cinco metros y estas hacen parte de su día a día. Sus obras están mayormente instaladas en espacios de la región huilense, embelleciendo esos municipios. Entre otras, se destacan las esculturas de San Miguel Arcángel de cinco metros de altura, en Garzón (Huila) que le llevó seis meses su realización; El Cristo Rey de tres metros, ubicado en Pitalito (Huila); La Virgen Inmaculada realizada en fibra de vidrio con una medida de 3.80 metros, ubicada en Santa Leticia (Cauca); San Miguel Arcángel de tres metros en el Departamento del Cauca. Todas estas imágenes de representación gigante han sido obras de una mujer de 1.55 metros de altura que como reto expone su majestuosidad artística.</p>



<p>&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="459" height="816" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2023/05/15204544/Yolanda-San-Miguel67257-1.jpg" alt="" class="wp-image-105427" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2023/05/15204544/Yolanda-San-Miguel67257-1.jpg 459w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2023/05/15204544/Yolanda-San-Miguel67257-1-169x300.jpg 169w" sizes="auto, (max-width: 459px) 100vw, 459px" /></figure>



<p></p>



<p>Sus escenarios de arte también están resguardados en los templos, que han sido valorados por muchos sacerdotes de la región Huilense; su trabajo le ha permitido dar a conocer su talento. hoy en día hace parte de Artesanías de Colombia. &nbsp;Es hora de que su anonimato artístico sea reconocido a nivel nacional e internacional, a pesar de que haya tenido en los últimos años una difusión en medios periodísticos locales, se hace vital darles mérito y empoderamiento a sus obras. Pues Yolanda es una verdadera vocación y ejemplo para seguir.</p>



<p>Yolanda Rojas, una mujer de espíritu luchador, hecha arte, su taller y sus obras demuestran su tesón y trascendencia, su experiencia es su vida entera, su historia de vida resalta los valores y el alcance que puede tener una mujer que se hace con vocación y esfuerzo.</p>



<p>Con esta historia reconozco su talento, busco dar a conocer su esencia, su inspiración nos llena, ella es arte que nos une a la temporalidad celestial en este plano terrenal; Yolanda Rojas, la mujer que con sus manos construye país, la mujer que con sus herramientas da forma a lo bello, ella para mí, es una herencia viviente, es la memoria de mis bisuabuelos, de mis abuelos y en fin de un árbol genealógico que aun aprendo a conocer, para encontrar la memoria y la identidad de mi familia.</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Ramón García Piment</author>
                    <category>La conspiración del olvido</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=94618</guid>
        <pubDate>Tue, 16 May 2023 07:01:33 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[UNA HERENCIA CON SABOR A ARTE Por: Claudia Patricia Romero Velásquez]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ramón García Piment</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>GRANITOS de CAFÉ: PARTE 7 .”SOCA para EMPRENDER…”</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/cafeliterario-co/granitos-cafe-parte-7-soca-emprender/</link>
        <description><![CDATA[<p>Buscando con PROPIEDAD la definición de SOCA…que más podíamos PEDIRLE a quienes son MAESTROS CAFETEROS por TRADICIÓN y ancestrales FAMILIAS, que conocen sus MICROLOTES  para mejorar esa CALIDAD…de un PRODUCTO que hace parte vital de nuestra COTIDIANIDAD, como aquí nos lo CUENTAN aquellos que saben… Ya sabiendo que es la SOCA ..! La FAMILIA de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p class="s5" style="text-align: left">Buscando con PROPIEDAD la definición de SOCA…que más podíamos PEDIRLE a quienes son MAESTROS CAFETEROS por TRADICIÓN y ancestrales FAMILIAS, que conocen sus MICROLOTES  para mejorar esa CALIDAD…de un PRODUCTO que hace parte vital de nuestra COTIDIANIDAD, como aquí nos lo CUENTAN aquellos que saben…</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Agricultura al Día /  ¿Qué es la soca en el cultivo de café?" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/kvfWHqaCZGQ?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p class="s5" style="text-align: left">Ya sabiendo que es la SOCA ..!</p>
<p class="s5" style="text-align: left">La FAMILIA de los VALENCIA SERRATO … caficultores que empezaron comprando CAFÉ en  LA PLATA, HUILA y ahora  TUESTAN, TRILLAN &amp; EXPORTAN  deciden que para que el CIRCULO sea completo; centralizan en su PLANTA de NEIVA; y comienza a EMPRENDER  siguiendo los ejemplos de la FEDERACION NACIONAL de CAFETEROS , crean una MARCA PROPIA comercializándola en lugares EMBLEMÁTICOS del PAÍS y  una BOGOTA cada vez más ávida de PROPUESTAS llenas de experiencias sensoriales y gustativas dignas de los AMANTES del CAFÉ en COLOMBIA y el MUNDO …</p>
<p>Y…</p>
<p><iframe loading="lazy" title="La FAMILIA que creadora…" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/e-PaJ2A-_lc?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Un bello RELATO de la HISTORIA genuina del inicio de estos GRANITOS de CAFÉ… quienes nos dan ese otro COSTADO del néctar de un PRODUCTO noble que nos permiten MARIDARLO con sus toques DULCES &amp; …</p>
<p><iframe loading="lazy" title="El CAFÉ con lo SALADO…" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/hH4Fy--HQ_k?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn">
<p>Que desde lo CONCEPTUAL e INSTITUCIONAL tiene en este CLIP; por donde pasa la VISION y MISIÓN de quienes están jornada a jornada; más allí que en construcción de un EMPRENDIMIENTO… es la VALORIZACIÓN de una PROFESIÓN que se transformó en un ESTILO DE VIDA que con todas las VICISITUDES ahí va…</p>
</div>
<p><iframe loading="lazy" title="Café Soca" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/tUn8k--nkeY?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Si todo es CAFÉ… cuando preparan el LANZAMIENTO en SOCIEDAD de nuevos PRODUCTOS lo hacen a lo GRANDE sin perder esa CALIDEZ de FAMILIA…</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Y el EVENTO…" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/izVzM8fxzKQ?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p><strong>Y ni HABLAR si de la tierra de huilense logramos que cada DETALLE tengan esa AMIGABILIDAD de la REGIÓN…<img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-94789" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/IMG_8609.jpeg" alt="" width="4032" height="3024" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/IMG_8609.jpeg 4032w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/IMG_8609-150x113.jpeg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/IMG_8609-300x225.jpeg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/IMG_8609-768x576.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/IMG_8609-1024x768.jpeg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/IMG_8609-1200x900.jpeg 1200w" sizes="auto, (max-width: 4032px) 100vw, 4032px" /></strong></p>
<p>Que si uno les deja hablar y actuar sacan exquisiteces de todo tipo… que van desde lo DULCE a lo SALADO y con toques MIXTOS…el nos irá mostrando sus PROPUESTAS… con los MARIDAJES…que pregonan y ponen en PRÁCTICA…</p>
<p>NO los deje SOLOS…</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Lo SALADO del CHEF..!" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/4sqYQSKXch4?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Un detalle para CONFORMAR un VALOR ÉTICO &amp; MORAL CORPORATIVO es el EFECTO del que aquí ponemos su TESTIMONIO de…</p>
<p><iframe loading="lazy" title="VOZ e IMAGEN de las CAFICULTURAS…" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/m4qhXtUfxzU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
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<div><strong>Y no se o</strong><strong>lvide de seguirnos en el&#8230;</strong></div>
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<div><strong>CONTINUARÁ&#8230;</strong></div>
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<p><strong>CON JABÓN&#8230;! NO COMO PILATOS PORFIS</strong></p>
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        <author>Grupo Juncal un colectivo de autores</author>
                    <category>cafeliterario.co</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=93672</guid>
        <pubDate>Sat, 25 Feb 2023 13:56:20 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/IMG_8598-1200x900.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[GRANITOS de CAFÉ: PARTE 7 .”SOCA para EMPRENDER…”]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Grupo Juncal un colectivo de autores</media:credit>
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        <title>‘La ceiba de la Libertad’ de Gigante ¡vive!</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/politica/politicamente-insurrecto/la-ceiba-la-libertad-gigante-vive/</link>
        <description><![CDATA[<p>  La de Gigante, en el departamento del Huila, es la ceiba de plaza más famosa y esplendorosa del país, verdadero símbolo de la libertad republicana. Bicentenaria, continúa altiva y majestuosa pese a la mano depredadora del hombre y a un hongo que penetró su raíz debilitando su tronco y propiciando un follaje escaso y [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"> <img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-53751 size-large" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/01/20170113_105541-843x1024.jpg" alt="20170113_105541" width="840" height="1020" /></p>
<p style="text-align: justify;">La de Gigante, en el departamento del Huila, es la ceiba de plaza más famosa y esplendorosa del país, verdadero símbolo de la libertad republicana. Bicentenaria, continúa altiva y majestuosa pese a la mano depredadora del hombre y a un hongo que penetró su raíz debilitando su tronco y propiciando un follaje escaso y enfermizo. En este entrañable municipio de gente cálida y clima perfecto, que vive principalmente del café y el cacao, están mis raíces paternas y mis amigos de la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay dos versiones sobre su siembra y varias leyendas alrededor de su existencia.  La oficial relata que fue sembrada el 5 de octubre de 1851 por orden del presidente liberal José Hilario López, para celebrar la firma de la Ley que abolía la esclavitud en Colombia. El historiador giganteño Humberto Montealegre  afirma  que se remonta a mucho antes  en 1813 como símbolo de nuestra independencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Ambas versiones, sin embargo, tienen arraigo en la Revolución francesa. Resulta que en la época de la colonia se emplazaba un cepo en la plaza central para castigar a los indios y esclavos que desobedecían las normas establecidas. Tras el movimiento independentista  de 1810, Antonio Nariño recoge las banderas de la Revolución francesa y toma el símbolo del “Árbol de la Libertad”, junto con la traducción y divulgación de los derechos humanos. Fue él quien decidió entonces que el cepo fuera cambiado, en todos los pueblos, por un arrayán que engalanara la plaza principal.</p>
<p style="text-align: justify;">Confío en la tradición oral, pues indagando entre los más viejos del pueblo, me confirman la versión oficial. Y de allí una de sus leyendas, pues se dice que si este árbol muere, volverá a reinar la esclavitud en los pueblos y llegará nuevamente el cepo para castigar a los rebeldes. De niño mi papá me contó que a la ceiba la sostiene una columna de oro que si se rompe, la ceiba muere y se hundirá el pueblo ya que debajo hay una gran laguna.</p>
<p style="text-align: justify;">Este año la visité y la vi con otro semblante, siempre tan señorial, nos recibió con su acogedora sombra y una brisita fría. Hace un par de años la alcaldía municipal y la polémica multinacional Emgesa contrataron a la fundación Yarumo para intervenirla, le realizaron un tratamiento especial para su fortalecimiento y así prolongar su vida. Su deterioro comenzó en el 78 cuando le cortaron parte de sus raíces para construir un muro a su alrededor. No las curaron, perdió estabilidad y por ahí llegaron los hongos que comenzaron a podrirlas y a carcomer su voluminoso tronco. El árbol se fue inclinando. En los 90, agonizante, un comité pro defensa de la ceiba le programó un tratamiento de cuidados intensivos que duró más de un año. Uno de sus cinco brazos, el más pesado, quedó con muletas; en el 92, perdió uno.</p>
<p style="text-align: justify;">A la ceiba hay que hacerle seguimiento, este “Símbolo universal de la libertad y patrimonio ecológico de la humanidad” no soportaría baches prolongados de abandono. No te mueras nunca, Libertad, no la dejemos morir.</p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-53749 size-large" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/01/20161230_122335-1024x576.jpg" alt="20161230_122335" width="840" height="473" /></p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Diego Perdomo Alaba</author>
                    <category>Políticamente insurrecto</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/?p=53747</guid>
        <pubDate>Fri, 13 Jan 2017 22:18:33 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[‘La ceiba de la Libertad’ de Gigante ¡vive!]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Juan Diego Perdomo Alaba</media:credit>
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