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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Hong Kong | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Sau Lan Wu (1940)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/sau-lan-wu-1940/</link>
        <description><![CDATA[<p>De niña se imaginó pintando cuadros, pero conoció la historia de Marie Curie y de inmediato se enteró que lo suyo no serían los pinceles y óleos sino los tubos de ensayo y las probetas. Wu nació en Hong Kong a comienzos de la década de los años cuarenta en el marco de la ocupación [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>De niña se imaginó pintando cuadros, pero conoció la historia de Marie Curie y de inmediato se enteró que lo suyo no serían los pinceles y óleos sino los tubos de ensayo y las probetas. Wu nació en Hong Kong a comienzos de la década de los años cuarenta en el marco de la ocupación japonesa, y veinte años después ya estaría de viaje rumbo a los Estados Unidos para dar inicio a sus estudios superiores, con una beca que le permitió cursar toda su carrera en el Vassar College.</p>
<p>Sus años universitarios se vieron marcados por un ambiente racista que se respiraba en el campus y en las aulas, y sin embargo Wu no dejaría que algunos episodios aislados medraran en su afán por convertirse en física y obtener su título para 1963, y al año siguiente su doctorado. Y sería durante un verano en Vassar, cuando Wu visitó el Laboratorio Nacional de Brookhaven y empezó a despertarse ese interés particular por la física de partículas.</p>
<p>Para 1970 Wu obtendría otro título de Física, esta vez de la prestigiosa Universidad de Harvard, y para finales de esa década pasará a ser integrante de la Colaboración TASS y a vérselas por vez primera con un acelerador de partículas, siendo ella la que se percatara en 1974 de una partícula que une, pega o enlaza los quarks para formar protones y neutrones.</p>
<p>Wu se valió del acelerador de haces con protones de alta intensidad para bombardear un objetivo concreto buscando generar una lluvia de partículas, efecto al que se le conocería como “evento de tres chorros”. Los resultados pudieron ser demostrados y las conclusiones serían dadas a conocer en varias revistas científicas.</p>
<p>Esta partícula recibió el nombre de “gluón”, y fue un piñón fundamental en las investigaciones llevadas a cabo en el MIT por el equipo de Samuel C.C. Ting, y por lo que dos años más tarde recibiría el Premio Nobel de Física, y de la misma forma todo su equipo sería galardonado en 1995 con el Premio de Física de Partículas y Alta Energía de la Sociedad Europea de Física.<br />
Experta en descubrir partículas subatómicas que en principio sólo son concebibles en la imaginación, y esta vez empleando el avanzado Gran Colisionador de Hadrones (LHC), Wu también sería determinante para el hallazgo de la partícula de Dios, siendo parte de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) y aportando sus investigaciones sobre los dos canales de desintegración.</p>
<p>Los científicos llevaban décadas tratando de encontrar esta misteriosa partícula. Muchos habían sido los intentos fallidos, las presunciones vanas, las falsas expectativas y las múltiples decepciones, y hasta que finalmente en la Pascua de 2011 el equipo de Wu alertó sobre la posible revelación de esa anhelada partícula. Y sin embargo no sería así, y esta vez también se trataría de una falsa alarma. La noticia ya se había filtrado hasta llegar incluso a varios blogs en Internet, y en gran parte la culpa recayó sobre esta científica que estaba en ese momento a cargo de dicha gestión.</p>
<p>A pesar de todo el incidente no pasó a mayores y la espera tampoco tuvo que ser tan larga, ya que un año más tarde el mundo científico anunciaba uno de los más grandes hallazgos en la historia: el descubrimiento del anhelado y perseguido bosón de Higgs, y con lo cual se asciende un escaño en nuestro afán por explicar el universo y su contenido.</p>
<p>La científica china, nacionalizada estadounidense, ha oficiado como profesora en varias importantes universidades; ha recibido cantidad premios, honores y membresías; ha participado como conferencista en un sin sinfín de mítines y foros; ha publicado artículos científicos hasta el cansancio y ha sido mentora de decenas de estudiantes de doctorados, y de esta forma continuará su tarea incansable de auscultar en los misterios microscópicos, y hasta poder develar los secretos del alma. Actualmente dicta clases en la Universidad de Wisconsin-Madison, siendo nombrada con el título de Profesora Distinguida de Física Enrico Fermi.</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-90470" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/06/247.-SAU-LAN-WU-300x200.jpg" alt="SAU LAN WU" width="300" height="200" /></p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
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        <pubDate>Fri, 27 Oct 2023 09:46:46 +0000</pubDate>
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        <title>Elizabeth Bisland (1861-1929)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/elizabeth-bisland-1861-1929/</link>
        <description><![CDATA[<p>Lectora voraz, quizás de niña tendría la oportunidad de enterarse de Phileas Fogg, personaje de la novela de Julio Verne, y en donde el intrépido protagonista emprenderá un viaje alrededor del globo terráqueo que le llevará 80 días en concretar. Lo que seguramente no imaginaría es que al crecer tendría la oportunidad de imitar a [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Lectora voraz, quizás de niña tendría la oportunidad de enterarse de Phileas Fogg, personaje de la novela de Julio Verne, y en donde el intrépido protagonista emprenderá un viaje alrededor del globo terráqueo que le llevará 80 días en concretar. Lo que seguramente no imaginaría es que al crecer tendría la oportunidad de imitar a aquel personaje ficticio, en un intento por mejorar el récord de su hazaña.</p>
<p>Elizabeth nació en Louisiana, en el contexto de la Guerra Civil, por lo que su familia tendría que abandonar sus predios mientras se libraba la Batalla de Fort Bisland. Cuando la pequeña tenía alrededor de 12 años su familia regresó a su granja, y de las ruinas de un incendio logró rescatar algunos libros de la biblioteca, nutriendo su intelecto con nada menos que los más grandes literatos, como William Shakespeare y Miguel de Cervantes.</p>
<p>La vena de escritora empezó a manifestarse durante su adolescencia, cuando hizo llegar al <em>New Orleans Times Democrat </em>una serie de poemas firmados bajo el seudónimo de “BLR Dane”, y que más tarde revelaría que el autor se trataba de una avivada jovencita a la que el periódico pagó en compensación por su trabajo. Tampoco sus padres conocían del talento avezado de su hija, a quien el periódico no dudó en proponerle que hiciera parte de su redacción, por lo que Elizabeth tuvo que mudarse a la ciudad fiestera de New Orleans.</p>
<p>En 1887 Elizabeth se muda a New York para trabajar en el periódico <em>The Sun, </em>y dos años después acepta una nueva propuesta en el <em>New York World, </em>en el <em>Atlantic Monthly </em>y en el <em>North America Review,</em> para finalmente ser contratada por la afamada revista <em>Cosmopolitan, </em>quienes confiados en el bagaje literario de la escritora, así como de su elegancia y buen gusto, y del conocimiento de las ciudades de New York y New Orleans, le dejarían a cargo la redacción de las reseñas literarias, en las que se permitía tocar autores tan disímiles como León Tolstói y Don Juan Manuel.</p>
<p>Por aquel entonces el magnate director del <em>The New York World</em><em>, </em>Joseph Pulitzer, se preguntaba si era posible realizar en menos de 80 días el mítico viaje ficticio de Phileas Fogg alrededor del mundo. De inmediato le dio alas a su empresa y nombró a una de sus más intrépidas redactoras, Nellie Bly, anunciando para finales de 1889 que una de sus reporteras comenzaba la odisea de superar la marca registrada en el relato del autor francés.</p>
<p>El interés del público no se hizo esperar, y fue entonces cuando <em>Cosmopolitan </em>tomaría la arriesgada decisión de hacerle frente al propósito de su competencia y emprender también la misma carrera. Consideró conveniente seleccionar a una mujer, y la más idónea resultaba ser esa sureña de 28 años cuyos escritos de viaje estaban convencidos podrían seducir a cientos de miles de lectores. El editor le planteó la misión a Elizabeth pero la conminó a partir de inmediato, a lo que ésta se pretextaría acusando que al día siguiente la esperaban unos invitados para tomar el té de las cinco. Seis horas más tarde Bisland partía desde el oeste de New York con destino al mismo punto, y sus invitados tendrían que esperar si la hazaña a la que estaba por enfrentar la llevaría a cumplir puntual su cita del té antes de pasados 80 días.</p>
<p><em>Cosmopolitan </em>había decidido enviar a su reportera en el sentido contrario del que tomó su competencia, quien para ese momento ya andaba cruzando en un barco de vapor las aguas atlánticas que la llevarían hacia Europa.</p>
<p>Bly intentaba superar a un personaje de ficción, pero al llegar a Hong Kong se enteraría que una reportera del <em>Cosmopolitan </em>había emprendido la misma aventura pero en sentido contrario. Un operario que seguía de cerca la carrera le comentó a Bly que su rival le llevaba una ligera ventaja, ya que la había visto pasar por allí hacía tres días.</p>
<p>Bisland había comenzado su raudo peregrinaje a contrarreloj atravesando hacia el oeste en un tren que casi se descarriló por la insistencia de su apresurada pasajera. Para ese momento ya eran muchas las personas que seguían ambos diarios en espera de que cada una compartiera sus experiencias, por lo que en San Francisco Bisland sería abordada por una multitud que quería conocerla y que servirían para obstaculizar su acelerado trasegar.</p>
<p>Según contará en sus memorias, en adelante Bisland se dedicó a vivir una apuesta en la que disfrutaría del viaje, siendo que nunca llamó a esta competencia como a una “carrera”, y expresando el encanto que despertó su visita a algunas regiones del Imperio Británico, y en especial su paso por Japón.</p>
<p>Pulitzer llevó el control riguroso del tiempo empleado por su reportera, haciendo un concurso en el que los espectadores tratarían de adivinar el momento justo en el que completara su hazaña, y a sí mismo se valdría de otras publicidades y de constantes publicaciones para ganar la carrera en la venta de periódicos. Un sinnúmero de espectadores se mantenía al tanto de las publicaciones de ambas mujeres, despertando mayor interés la narrativa sensacionalista de<em> The New York World</em>, y atrayendo más que los relatos poéticos presentados por Bisland que eran publicados cada mes.</p>
<p>Las dos escritoras tenían un estilo propio, muy distinto del de su contrincante. Bisland se preciaba de un lirismo más propio de las novelas, mientras que los relatos de Bly gozaban de una emoción más precisa, llamativa para el público más básico, sin el encanto poético de su rival, y que había ido puliendo al probarse como una arriesgada reportera investigativa que se había infiltrado en redes de corrupción para obtener de primera mano un reportaje revelador.</p>
<p>Al llegar a Inglaterra, a Bisland se le informó que el barco de vapor alemán Ems que debía abordar en Southampton había ya partido, y que incluso su editor había intentado sobornar a los oficiales de la compañía naviera para que aguardaran por ella. No está claro si se trató de una maniobra sucia e intencionada, una trampa en la que Bisland caería y que la llevaría a viajar hasta Irlanda, para desde allí abordar el lento barco Bothnia que salió a mediados de enero desde Queenstown.</p>
<p>Por su parte Nellie Bly ya recorría la ruta con destino a casa en un tren expreso que su jefe había negociado para completar su viaje ganador, que tendría su final el 25 de enero de 1890 a las 3:51 de la tarde, completando un recorrido alrededor del mundo en 72 días, 6 horas y 11 minutos.</p>
<p>Los últimos días de Bisland antes de lograr su cometido serían días aciagos, acompañados por la premura y los impasses, por obstáculos insospechados y por una terrible tormenta en medio de la cual arribaría a New York. Y a pesar de que Bisland consiguió superar a Phileas Fogg, su arribo no sucedería hasta pasados casi cinco días después de Bly, completando su registro en 76 días y medio.</p>
<p>Casi nadie estaba esperando por ella, dado que Nellie Bly se le había anticipado, y sería su contrincante quien pasaría a la historia por haber ganado la apuesta de circundar el globo antes de 80 días.</p>
<p>Elizabeth Bisland compartió algunos relatos y experiencias de viaje en la revista <em>Cosmopolitan, </em>y que luego serían ampliados y compendiados en un libro que tituló: <em>En siete etapas: un viaje volando alrededor del mundo, </em>y el cual publicaría un año después de su aventura mundial. A partir de entonces se dedicó a escribir, publicando en 1906 su obra más famosa y que fue reconocida por su calidad: <em>La vida y cartas de Lafcadio Hearn, </em>además de otro libro ampliamente reconocido, titulado <em>La vida secreta: siendo el libro de un herético. </em>De manera póstuma sería publicado su libro <em>Tres hombres sensatos del Este.</em></p>
<p>Después de su odisea se casaría con un abogado, con quien construiría una residencia veraniega en Long Island a la que llamarían “Applegarth”. Posteriormente realizaría algunos viajes, interesándose particularmente en la cultura japonesa, país que visitaría dos veces más. Escribió sobre temas diversos como la vejez, y de igual forma apoyó con sus palabras el rol de la mujer en la sociedad. Estas fueron sus apreciaciones luego de un viaje en el que Bisland manifiesta su descontento por la misoginia: “Una vez que la atracción sexual desaparece, las mujeres no tienen poder en América.”</p>
<p>Para 1922 <em>New York Times </em>anunciaba a través de un obituario la defunción de la escritora Elizabeth Bisland, de quien ni siquiera se mencionaría acerca de su travesía global, siendo enterrada en el Cementerio de Woodlawn, en el barrio Bronx de New York, donde ese mismo año también sería sepultada su legendaria rival, Nellie Bly, quien además también murió por causa de una neumonía.</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
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        <pubDate>Fri, 04 Aug 2023 05:49:27 +0000</pubDate>
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