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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de historia de Colombia | Blogs El Espectador</title>
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        <title>EL LINAJE DE LOS VALENCIA, Dos casas, un apellido: estudio histórico de los Valencia en Colombia. (Por Carlos Valdivieso)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/el-linaje-de-los-valencia-dos-casas-un-apellido-estudio-historico-de-los-valencia-en-colombia-por-carlos-valdivieso/</link>
        <description><![CDATA[<p>En Colombia, los apellidos no son solo herencia: son historia viva y, a veces, destino. En un momento decisivo para el país, entender el origen y la trayectoria de nuestras élites deja de ser un ejercicio erudito para convertirse en una necesidad política.</p>
<p>En esta edición de La Conspiración del Olvido, el doctor Carlos Valdivieso nos guía, con rigor histórico y pulso narrativo, por las raíces de uno de los apellidos más influyentes del país: Valencia. Un recorrido donde convergen linaje, poder y memoria, y que cobra especial relevancia en un contexto donde figuras como Paloma Valencia emergen con fuerza en la contienda presidencial.</p>
<p>Más que una reconstrucción del pasado, este texto es una invitación a cuestionar el presente: ¿cuánto del poder que elegimos es realmente nuevo y cuánto es herencia? Porque entender nuestras raíces es, también, una forma de decidir con mayor conciencia el futuro del país.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><em>En Colombia, los apellidos no son solo herencia: son historia viva. Y a veces, también, destino.</em></p>



<p><em>En un momento decisivo para el país —cuando el escenario electoral abre la posibilidad real de que una mujer llegue por primera vez a la Presidencia de la República— mirar hacia atrás deja de ser un ejercicio erudito y se convierte en una necesidad política. Porque entender de dónde vienen nuestras élites, cómo se han formado y qué trayectorias han marcado su poder, es también una forma de comprender hacia dónde podría dirigirse la nación.</em></p>



<p><em>En esta edición de La Conspiración del Olvido, recibimos con mucho honor al autor de esta letras que siguen, al doctor Carlos Valdivieso, cirujano plástico, investigador independiente y apasionado genealogista, quien nos propone un viaje que trasciende el relato familiar para adentrarse en las raíces profundas de uno de los apellidos más influyentes en la historia colombiana: Valencia.</em></p>



<p><em>Ya en una publicación anterior, destacábamos su capacidad para reconstruir, con rigor y sensibilidad, el tránsito de ocho generaciones desde la llegada a América del almirante Bernardino García de Valdivieso. Hoy, ese mismo espíritu investigativo alcanza una nueva dimensión. Con un trabajo respaldado por fuentes históricas, archivos y estudios especializados, el doctor Valdivieso nos conduce por un recorrido fascinante donde convergen linaje, poder, conflicto y transformación social.</em></p>



<p><em>Su relato no es solo una reconstrucción del pasado. Es, ante todo, una exploración del carácter: del liderazgo, de las decisiones y de las tensiones que han moldeado a quienes han ocupado —y aspiran a ocupar— los más altos cargos del Estado. En un país donde la memoria suele fragmentarse o diluirse en el ruido del presente, este tipo de ejercicios se vuelve indispensable.</em></p>



<p><em>No es menor que, en el contexto actual, una figura como Paloma Valencia surja como una de las candidatas con mayores posibilidades de alcanzar la Presidencia. Su nombre no solo encarna una opción política, sino también la continuidad —y en ella, la reinterpretación— de una historia larga, compleja y, en muchos aspectos, decisiva para Colombia.</em></p>



<p><em>En La Conspiración del Olvido, creemos que recordar es un acto de resistencia. Por eso, esta colaboración no es solo un aporte académico y narrativo: es una invitación a mirar de frente aquello que muchas veces preferimos no ver. Porque solo entendiendo las raíces, podremos, como sociedad, decidir con mayor conciencia el rumbo que queremos tomar.</em></p>



<p class="has-text-align-right"><em>Ramón García Piment y Claudia Patricia Romero Velásquez.</em></p>
</blockquote>



<p></p>



<p>El apellido Valencia en Colombia está presente en varias poblaciones de Caldas, Antioquia y Norte de Santander, pero tambien se encuentra en Cauca, particularmente en Popayán. Por mucho tiempo, la creencia fue que su origen tenía un tronco común. Sin embargo, gracias a la revisión de documentos históricos, facilitada por la digitalización de archivos eclesiásticos y civiles realizada a finales del siglo pasado por una iglesia de los Estados Unidos, hemos podido finalmente resolver este enigma. Este esfuerzo se apoya, a su vez, en la labor acumulada durante siglos por la Iglesia Católica, cuyos sacerdotes registraron con rigor en los libros sacramentales los principales hechos de la vida humana. Son precisamente estos registros: bautismos, matrimonios y defunciones, los que hoy permiten reconstruir con mayor claridad el linaje y la memoria de nuestros antepasados.</p>



<p>En realidad, se trata de dos linajes totalmente distintos. Judíos conversos los unos y cristianos viejos los otros, militares los unos y los otros no. Los unos favorecidos por la corona española, los otros perseguidos y vigilados por la inquisición. Cada uno de ellos ha dado hasta ahora un Presidente de Colombia.&nbsp; Pero como hay una brillante candidata que hace parte de los Valencia de Popayán: la Doctora Paloma Valencia Laserna, puede ser que haya un presidente más.</p>



<p>Debo comenzar advirtiendo a todos, que el relato histórico no es una pintura en blanco y negro de héroes y villanos, sino un paisaje colorido. Es una historia de hombres y mujeres reales con aspiraciones y sueños, con creencias e intereses de diversos ordenes, como siempre ha sido. La conquista, la colonia y la vida republicana es más parecida a las obras del pintor mexicano Diego Rivera, quien en su mural sobre la conquista, muestra sinópticamente todos los elementos humanos del periodo. Entremos pues en materia.</p>



<p><strong>La familia Valencia de Caldas, Antioquia y Pamplona.</strong></p>



<p>El primer Valencia con registro que llegó a la Tierra Firme, como se conocía la Colombia actual, fue un Capitán de Infantería llamado Juan de Valencia, quien aparece comandando un regimiento español asentado en la ciudad de Santa Ana de los caballeros de Anserma (Caldas), en la segunda mitad del siglo XVI. La población fundada por el Mariscal Jorge Robledo en 1539 era el sitio de conexión, entre las regiones del sur y el noroccidente del país, durante las épocas de la conquista y el inicio de la colonia.</p>



<p>Dicho militar tuvo un hijo en estas tierras, quien también ingresó a la vida militar y fue Capitan de Infantería igual que su padre, siendo su nombre Juan de Valencia y Ramírez de la Serna. Se sabe, que llegó hasta la región de Rionegro (Antioquia) a mediados del siglo XVII.&nbsp; De sus numerosos hijos proceden probablemente, todos los Valencia de Caldas y de Antioquia.</p>



<p>Sin embargo, el más famoso de ellos fue el también Capitan de Infantería Pedro de Valencia Antolínez Beltran, quien a fines del siglo XVII se dirigió hasta la región de lo que hoy es Marinilla (Antioquia). Por alguna razón que no sabemos, dos de sus hijos varones llamados Bernardino y Joaquín, se trasladaron desde allí a principios del siglo XVIII al norte del país, a la ciudad de Pamplona de Indias, fundada en 1549 por Pedro de Ursúa y Ortún Velázquez de Velasco. Allí se casaron con dos hermanas, Antonia y Beatriz Villamizar Pinedo.</p>



<p>Es así como se crea una línea separada de sus ancestros antioqueños, en una lejana, verde y próspera ciudad del norte del país, y se olvida el verdadero origen de los Valencia pamploneses. Los dos hermanos reciben grandes extensiones de tierra entregadas en encomienda, y se convierten en una de las estirpes más cultas y distinguidas de la región. Sus mujeres eran amantes de la música, y sus hombres gente culta e incentivadora de tertulias literarias en Pamplona.</p>



<p>La encomienda tuvo su origen en el antiguo sistema feudal castellano, y al ser implementado en la américa española mediante la Cedula Real de 1503 por Isabel la Católica, suponía el gobierno del designado encomendero sobre un territorio específico, en el cual ejercía tareas de justicia y administración. Debía enviar recaudo de impuestos a la corona y podía emplear la mano de obra indígena, a cambio de garantizar sus condiciones de vida y evangelizarlos. Esto último suponía la cercana relación del encomendero con las comunidades religiosas que hicieron presencia para ello, como los franciscanos, los dominicos y finalmente los jesuitas.</p>



<p>Hay que recordar que el sistema de encomienda en lo que hoy es Colombia duró hasta cerca de 1620, siendo que para esa época ya estaba en declive en el resto de los nuevos territorios. El encomendero estaba siendo reemplazado por los llamados corregidores, funcionarios directos de la corona que ya existían en España, y que pasaron a presidir los ayuntamientos, ejercer justicia (primera o segunda instancia), y administrar la gestión económica y la política local.</p>



<p>Precisamente uno de estos corregidores del Rey, fue quien provocó la famosa revuelta del 4 de julio de 1810 en Pamplona, días antes del grito de independencia en Santa Fe, la capital del Virreinato de la Nueva Granada.</p>



<p>Para aportar contexto, debemos decir en primer término que una de las capitulaciones de la revuelta comunera, había contemplado que se creara el nuevo Corregimiento del Socorro separado del de Tunja, y que sus corregidores fueran de origen criollo (es decir nacidos en América). Fue así como en 1795 se crearon los corregimientos de Socorro y Pamplona, y el Virrey Ezpeleta tuvo el buen tino de proponer como primeros titulares a dos criollos, quienes ejercieron brillantemente sus cargos. Ya vencidos sus periodos, el Rey Carlos IV bajo propuesta del ministro Godoy a quien los criollos americanos tenían cierta inquina, nombró a dos españoles en los cargos, lo cual contrarió grandemente la sociedad de las dos ciudades.</p>



<p>En el caso de Pamplona, el designado era Don Juan Bastús y Falla, un abogado catalán. El referido jurista que debía tomar posesión ante el cabildo de Pamplona, por ser la cabecera del corregimiento, lo hizo ante el cabildo de Girón, más leal a la corona y que también correspondía a su jurisdicción. Con tal conducta ya comenzó ofendiendo a la clase dirigente pamplonesa, que la tomó como una afrenta. Instalado en la ciudad, Bastús protagonizó además un altercado con el alcalde José Javier Gallardo y Guerrero, al no permitir que el referido se sentara a su lado en la sesión del cabildo, alegando que el corregidor era de mayor rango al ser un representante del Rey. Los afectados interpusieron varias demandas ante la Real Audiencia de Santa Fe. Sin embargo, el punto culminante de la enemistad entre el corregidor y la sociedad pamplonesa se produjo cuando, después del levantamiento de Caracas, se prohibieron preventivamente las reuniones y diversiones en la ciudad de Pamplona.  A pesar de ello Doña Agueda Gallardo de Villamizar, una hermana del alcalde agraviado y viuda de un rebelde comunero, decidió celebrar la fiesta religiosa de San Pedro con música en las calles, el 29 de junio de 1810. El corregidor respondió abriendo proceso contra la dama, y la encarceló por desacato.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="502" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19190150/Casa-Agueda-Gallardo-1024x502.png" alt="" class="wp-image-128101" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19190150/Casa-Agueda-Gallardo-1024x502.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19190150/Casa-Agueda-Gallardo-300x147.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19190150/Casa-Agueda-Gallardo-768x376.png 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19190150/Casa-Agueda-Gallardo.png 1339w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Casa de la prócer Doña Agueda Gallardo y Guerrero. <br>Pamplona, Norte de Santander (Colombia).</figcaption></figure>



<p>Cinco días después el día 4 de julio, ocurrió una multitudinaria asonada callejera previamente organizada, en la que participaron José Rafael y Pedro Juan Valencia, dos nietos de Bernardino de Valencia. Los rebeldes tomaron preso al corregidor Bastús, y el 31 de julio conformaron una junta de gobierno provisional para la ciudad, de la cual formó parte José Rafael Valencia. Su hermano Pedro Juan fue designado como uno de los jefes de las milicias de defensa de la ciudad. Desde ese momento los miembros de la familia Valencia tomaron partido, a favor de la independencia del país.</p>



<p>Ya en la era republicana<strong>,</strong> a fines del siglo XIX, se presentaron en Colombia varias confrontaciones civiles armadas, donde se atacaron militarmente los dos partidos políticos mayoritarios: el liberal y el conservador. La más importante de ellas fue conocida como la Guerra de los Mil Días (1899-1902). Los Valencia de Pamplona siempre habían sido jefes políticos del partido conservador en su región, y por eso participaron en esa guerra. Varios descendientes de Joaquin de Valencia, uno de los dos hermanos que habían llegado a Pamplona a comienzos del siglo XVIII, fueron generales del ejercito conservador: Ramón González Valencia, Manuel María Valdivieso Valencia y Rafael Valencia Camargo.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="817" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19191746/General-Ramon-Gonzalez-Valencia-1-817x1024.png" alt="" class="wp-image-128103" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19191746/General-Ramon-Gonzalez-Valencia-1-817x1024.png 817w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19191746/General-Ramon-Gonzalez-Valencia-1-239x300.png 239w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19191746/General-Ramon-Gonzalez-Valencia-1-768x963.png 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19191746/General-Ramon-Gonzalez-Valencia-1.png 880w" sizes="(max-width: 817px) 100vw, 817px" /><figcaption class="wp-element-caption">El General Ramón González Valencia Presidente de la República de Colombia (1909-1910) al centro con bastón, rodeado de sus familiares los generales Valencia de Pamplona. Ajuste digital.</figcaption></figure>



<p>De ellos tuvo especial brillo el General Ramón González Valencia, quien había participado en acciones militares desde 1876, por lo cual tenía un gran bagaje militar. En la guerra se destacó su papel en la Batalla de Palonegro, y en la toma de Cúcuta. El 21 de noviembre de 1902 fue, además uno de los firmantes del Tratado de Chinácota (Norte de Santander), en el que se acordaron las bases para terminar el conflicto armado.</p>



<p>Una vez terminada la guerra, el General González Valencia participó en las elecciones de 1904, como formula vicepresidencial del General Rafael Reyes Prieto, quien fue elegido Presidente de la Republica. Pero el ambiente político y jurídico de la época se afectó gravemente, con la supresión del Consejo de Estado ejecutada por el presidente Reyes, mediante acto legislativo del 22 de abril de 1905.</p>



<p>Esta medida fue seguida de un intento de golpe de estado contra Reyes, liderado por el General Manuel María Valdivieso Valencia primo del vicepresidente, el 20 de diciembre de 1905. &nbsp;El General González Valencia decidió entonces renunciar a la Vicepresidencia de la República. En respuesta Reyes clausuró el Congreso de la República, convocó una Asamblea Nacional Constituyente, y gobernó como un “dictador político”, hasta los violentos actos de protesta popular suscitados en Bogotá del 9 al 13 de marzo de 1909, después de los cuales abandonó el poder. El General Ramón González Valencia fue entonces designado Presidente de la República, el 3 de agosto de 1909, por la misma Asamblea Nacional Constituyente convocada por Reyes en 1905, con el encargo de terminar el período presidencial hasta 1910.&nbsp; Se posesionó el 7 de agosto, y convocó una nueva Asamblea Nacional Constituyente, la cual procedió más tarde a redactar la Reforma constitucional de 1910, y a elegir al antioqueño Carlos Eugenio Restrepo, como Presidente de la República para el periodo 1910-1914.</p>



<p><strong>La resiliente y perenne estirpe Valencia de Popayán.</strong></p>



<p>Hacia fines del siglo XVI el ancestro más antiguo conocido de esta línea familiar era Don Diego de Castillejo un caballero al parecer de origen judío y casado con la señora Catalina de Valencia que, según las pocas informaciones disponibles, residía en la ciudad de Oran en Argelia al norte de Africa. Muchos miembros de la comunidad judía de España se habían refugiado en el norte de Africa, después de la emisión del Edicto de Granada por parte de la Reina Doña Isabel I de Castilla, que ordenaba la expulsión de los judíos.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="945" height="654" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19201509/Edicto-de-Granada.png" alt="" class="wp-image-128106" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19201509/Edicto-de-Granada.png 945w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19201509/Edicto-de-Granada-300x208.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19201509/Edicto-de-Granada-768x532.png 768w" sizes="(max-width: 945px) 100vw, 945px" /><figcaption class="wp-element-caption">Edicto de Granada (Decreto de la Alhambra) del 31 de marzo de 1492, emitido por los Reyes Católicos. Ajuste digital.</figcaption></figure>



<p>Tal decreto estuvo vigente en España hasta 1968, cuando el dictador Franco lo derogó. Orán había sido tomado por los españoles en 1509, y tenían allí un emplazamiento militar, el Fuerte de Santa Cruz. Vale decir de otra parte, que Castillejo, aunque era un antiguo apellido español, también fue llevado por algunos miembros de la comunidad judeoconversa de España, entre ellos Don Gonzalo de Castillejo, quien a mediados del siglo XV llegó a ser maestresala del Rey Don Juan II de Castilla, el padre de la misma reina Isabel.</p>



<p>Una costumbre usada en España en esa época, de la que también echaron mano quienes tenían origen judío, era llevar primero el apellido de la madre y no el del padre. Por eso no debe extrañar, que el hijo de Don Diego de Castillejo se llamara Miguel de Valencia y Castillejo. A partir de ahí, esta línea genealógica usará el apellido Valencia.</p>



<p>A principios del siglo XVII, Miguel de Valencia atraviesa el mar y se instala en Málaga, donde de su unión con Ana de Aranda Sendía nace Manuel de Valencia y Aranda. Éste último es quien, en la segunda mitad del siglo se embarca para el continente americano, y se instala en Popayán. Allí nace en 1678 su hijo Pedro de Valencia y Aranda, del matrimonio con Ana de Aranda Forcallo.</p>



<p>Pedro de Valencia y Aranda es un personaje fascinante, por su brillante estrategia para dar un rumbo al ascenso social de su familia en el nuevo mundo. Acontecía que el Rey Felipe V de Borbón había creado en 1717 el Virreinato de Nueva Granada, separando este territorio del Virreinato del Perú. Sin embargo, en 1723 se suspendió la existencia de esta jurisdicción, aparentemente por problemas de viabilidad financiera.</p>



<p>Aunque ya desde 1621 existía una Real Casa de la Moneda en Santa Fe de Bogotá, lugar donde se acuñaban las monedas de diversas denominaciones y composiciones de metal, que cumplían los estándares de la corona, Don Pedro escribe a España en 1725. Allí argumenta la conveniencia de crear una nueva Casa de la Moneda en Popayán, dada la dificultad de traslado de los metales a la capital, y la pérdida eventual de parte de este en el trayecto.&nbsp;&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="915" height="664" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19202248/Casa-de-la-moneda-Popayan.png" alt="" class="wp-image-128107" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19202248/Casa-de-la-moneda-Popayan.png 915w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19202248/Casa-de-la-moneda-Popayan-300x218.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19202248/Casa-de-la-moneda-Popayan-768x557.png 768w" sizes="auto, (max-width: 915px) 100vw, 915px" /><figcaption class="wp-element-caption">Casa del Tesoro Real de Popayán, construida en 1729 por Don Pedro de Valencia, según planos del arquitecto Antonio García. Popayán (Colombia). Ajuste Digital.</figcaption></figure>



<p>En respuesta, el Rey Don Felipe V de Borbón ordena a la real Audiencia de Santa Fe en 1726 revisar la viabilidad del asunto, encontrando razones válidas para la creación de la nueva casa de la moneda en Popayán (ceca), la cual se formaliza mediante Cédula Real en 1729. El edificio fue construido a partir de ese mismo año. Allí se inicia la gran fortuna de los Valencia, porque en 1747 el Rey Fernando VI nombró al hijo de Don Pedro llamado Pedro Agustín de Valencia y Fernández del Castillo, tesorero perpetuo de la casa de la moneda, cargo que éste ocupó hasta su muerte.</p>



<p>En los libros de cuentas de su mayorazgo, reportaron hasta 1785 haber invertido más de 300.000 pesos de plata (equivalentes a más de 50 millones de dólares de hoy), para la creación y manutención de la referida casa de la moneda. De otra parte, y no descuidando además el contacto directo con la corona, el hijo mayor de Don Pedro Agustín de Valencia y Fernández del Castillo, llamado Francisco de Valencia y Sáenz del Pontón, fue enviado a la madre patria, con el fin de concluir allá sus estudios.</p>



<p>A distancia desde España, asumió el cargo de Tesorero de la ceca a la muerte de su padre en 1788. Aunque en verdad, quien tomaba cuenta de la ceca en Popayán era su hermano Joaquin de Valencia. Pero al año siguiente, el Rey decidió suprimir el cargo de tesorero remplazándolo por el de administrador, y dejó la ceca bajo control directo de la corona. A pesar de ello, mantuvo el cargo de tesorero en cabeza nominal del mismo Francisco hasta su muerte.</p>



<p>En compensación por la supresión de su cargo, y gracias a la cercanía del rey Carlos IV con Francisco de Valencia y Saénz del Pontón, el Rey decidió ennoblecerlo con el título de I Conde de Casa Valencia, mediante Despacho Real en 1789. En España Don Francisco fue también Consejero de Indias, y Caballero de la Orden de Carlos III.</p>



<p>Se configuró así el imponente ascenso social de una línea familiar, que pasó de judeoconversa a tener noble titulado, lo cual no fue único, pero no deja de ser notable. Hay que recordar que la legislación vigente en España después del Decreto de la Alhambra, contemplaba la necesidad de tener registro de limpieza de sangre, para ser funcionario de la corona. Se requería gran habilidad, para evadir tal requerimiento.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="796" height="393" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19204756/expulsion-sefardie-1492.png" alt="" class="wp-image-128108" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19204756/expulsion-sefardie-1492.png 796w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19204756/expulsion-sefardie-1492-300x148.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19204756/expulsion-sefardie-1492-768x379.png 768w" sizes="auto, (max-width: 796px) 100vw, 796px" /><figcaption class="wp-element-caption">Expulsión de los judíos de España (año de 1492). Óleo sobre lienzo, 313 x 281 cm. Pintado en 1889 por Emilio Sala. Actualmente en el Museo del Prado, Madrid.</figcaption></figure>



<p>El Condado de Casa Valencia que existe hasta hoy, contempla ser Grande de España, y sus titulares son descendientes directos del primer conde. No obstante, hay que aclarar desde ya, que no es que los Valencia de Popayán desciendan de un noble y grande de España, sino todo lo contrario: es un noble y grande de España quien desciende de la antigua casa Valencia de Popayán. Los Valencia de Popayán descienden todos, de los hermanos del Conde que se quedaron en América.</p>



<p>La línea más conocida continúa en Popayán, con el mismo Don Joaquín de Valencia y Saénz del Pontón, el cual se casó con su pariente Doña Joaquina Ramona Valencia y Hurtado, y tuvo varios hijos, dos de los cuales fueron Antonio y Mariano. &nbsp;Durante los finales del siglo XVIII se dedicaron a sus haciendas, donde trabajaba un numeroso contingente de esclavos negros y servidumbre indígena.</p>



<p>La calma llegó a su fin, cuando se dio el levantamiento de Quito contra las autoridades de la corona en 1809. Recordemos que, desde mayo de 1808 el Rey Fernando VII había sido encarcelado por orden de Napoleón Bonaparte. Esta noticia ya era pública en las clases altas de América. La sublevación liderada por el Marqués de Selva Alegre Don Juan Pedro Montufar, había terminado con la creación de una Junta de Gobierno en Quito, bajo la dirección del mismo Marqués, quien incluso era llamado su alteza serenísima. Las noticias llegaron a Popayán en agosto de 1809, y más tarde el mismo marqués envió comunicaciones a Popayán y a otras ciudades, invitándolas a unirse a la sublevación. El gobernador de Popayán Don Miguel Tacón de Tacón y Rosique, quien era un militar de formación naval, convocó un cabildo abierto, llamó a la creación de milicias para prevenir un ataque de los de Quito, estableció control sobre las comunicaciones que entraban y salían de la ciudad, y prohibió hablar de temas de gobierno en los lugares públicos. En tales medidas fue apoyado por el Alférez Real Don Antonio Tenorio, jefe militar de la ciudad.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="839" height="438" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19210012/Casa-de-la-familia-Valencia.png" alt="" class="wp-image-128109" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19210012/Casa-de-la-familia-Valencia.png 839w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19210012/Casa-de-la-familia-Valencia-300x157.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19210012/Casa-de-la-familia-Valencia-768x401.png 768w" sizes="auto, (max-width: 839px) 100vw, 839px" /><figcaption class="wp-element-caption">Casa de la Familia Valencia, hoy Museo Nacional Guillermo Valencia. Construida en el siglo XVIII, según planos del sacerdote y arquitecto empírico Marcelino Pérez de Arroyo y Valencia. Popayán (Colombia).</figcaption></figure>



<p>Para empeorar la situación, un año después también en agosto llegaron las noticias del levantamiento del 20 de julio de 1810, en Santa Fe de Bogotá. El gobernador Tacón decidió crear entonces una Junta de Seguridad bajo su control, para intentar mantener el poder. Sin embargo, la misma Junta comenzó a tener sus propios adeptos en contra del gobernador. Miembro de esa Junta fue un sacerdote de la familia Valencia: Marcelino Pérez de Arroyo y Valencia.</p>



<p>Y es que los miembros más influyentes de la familia Valencia de Popayán, eran en ese momento dos hijos de una hermana del I Conde de Casa Valencia: Doña Francisca Antonia Valencia Sáenz del Pontón, de su matrimonio con el dominicano Andrés Pérez de Arroyo.&nbsp; El mayor era el referido sacerdote que había nacido en 1764, venía de haber sido Vicerrector del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario en Bogotá, y ya era reconocido por sus numerosas obras como arquitecto empírico, que aún hoy engalanan la ciudad de Popayán.</p>



<p>El otro era el amigo personal del Sabio Caldas, Santiago Pérez de Arroyo y Valencia nacido en 1775, quien para la época ya era un gran jurista y académico. Había sido alcalde de Popayán, e igual que su hermano había descollado como Vicerrector del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Una vez lograda la independencia fue Senador de la República, y ejerció liderazgo político en Popayán hasta su muerte, en 1845. Además, fue uno de los firmantes del Acta de Constitución de la Universidad del Cauca.</p>



<p>Estos dos grandes hombres que fueron ideólogos y próceres de la patria, mantuvieron a la familia Valencia en la línea favorable a las ideas de la independencia, sin participar nunca en la lucha armada, porque se trataba de personas contrarias a la guerra. Con su liderazgo, la familia transitó sabiamente a la era republicana.</p>



<p>Sin embargo, nada nos puede conmover más que la historia trágica del mártir que la familia Valencia sacrificó, en el altar de la patria. En 1806 a la muerte del I Conde de Casa Valencia, lo sucedió su hijo Pedro Felipe Valencia y Codallos, nacido en 1767. Era un militar de escuela, que había obtenido el grado de Coronel de Infantería, y era Caballero de la Real Orden de Santiago.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="795" height="901" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19220225/pedro-de-Valenc.jpg" alt="" class="wp-image-128111" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19220225/pedro-de-Valenc.jpg 795w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19220225/pedro-de-Valenc-265x300.jpg 265w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19220225/pedro-de-Valenc-768x870.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 795px) 100vw, 795px" /><figcaption class="wp-element-caption">Retrato del II Conde de Casa Valencia Don Pedro Felipe Valencia y Codallos. (Colección familiar- Ajuste Digital).</figcaption></figure>



<p>Había desempeñado además cargos de importancia diplomática y civil, primero durante el reinado de Carlos IV, y después en la era napoleónica, en la que llegó a ser Consejero de Estado y Secretario General del Gobierno. Gracias a lo cual era visto con recelo en ciertos círculos. Durante ese último periodo, el Conde visitó Paris y el contacto con la corriente ilustrada cambió su opinión frente a la emancipación de las naciones americanas. Así, cuando viajó desde España a Santa Fe de Bogotá, poco después del grito de independencia de 1810, inmediatamente estableció relaciones de amistad con los rebeldes Francisco José de Caldas, Camilo Torres y Jorge Tadeo Lozano, en la época de la “patria boba”.</p>



<p>Estando en su casa de Popayán en 1816, fue tomado preso por el General Sámano después de la Batalla de la Cuchilla del Tambo. Fue llevado a la capital, donde se le acusó de infidencia a la corona, por haber redactado escritos de apoyo ideológico a la independencia, y por contribuir financieramente con la causa. Fue condenado a muerte por el General Pablo Murillo y sus oficiales, y ejecutado por fusilamiento el 5 de octubre de 1816.</p>



<p>Decadas después, en el seno de la familia de Joaquín Valencia Quijano y Adelaida Castillo Silva, nació en Popayán en 1873, un niño llamado Guillermo Valencia Castillo. Quedó huérfano de madre a los 7 años, y de padre en su adolescencia. Su hermano Joaquín lo matriculó en el Seminario Menor de Popayán, que regentaban los padres vicentinos franceses, entre ellos el Padre Juan Bautista Malézieux, con quien comenzó su formación como poeta. Inició después estudios universitarios, en la carrera de Filosofía y Letras de la Universidad del Cauca.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="736" height="796" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19221247/Guillermo-Valencia.png" alt="" class="wp-image-128113" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19221247/Guillermo-Valencia.png 736w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19221247/Guillermo-Valencia-277x300.png 277w" sizes="auto, (max-width: 736px) 100vw, 736px" /><figcaption class="wp-element-caption">El Gran Maestro Guillermo Valencia Castillo (1873-1943) poeta y político colombiano (Colección familiar- Ajuste Digital).</figcaption></figure>



<p>Terminó sus estudios en Paris adonde fue enviado como parte del cuerpo diplomático colombiano, y por ello pudo asistir al Instituto de Francia, y a La Sorbona. Poemas como “Anarkos”, “Croquis”, o “San Antonio y el centauro”, hacen parte de las mejores letras del idioma español. En su vida política fue también Representante a la Cámara, Senador de la República, y candidato presidencial del Partido Conservador.</p>



<p>Se casó el Maestro Valencia con Doña Josefina Muñoz, y uno de sus hijos fue Guillermo León Valencia, quien cursó estudios de Derecho en la Universidad del Cauca y después de una brillante carrera política, ganó la Presidencia de la República en 1962. Era el segundo período presidencial del llamado Frente Nacional.</p>



<p>El estado debió enfrentar un grupo de autodefensas campesinas liderado por Pedro Antonio Marín, quien usaba el alias de Manuel Marulanda Vélez o “Tirofijo”. Este personaje que había sido inicialmente liberal fue mudando al comunismo, en concordancia con el llamado hecho en 1949 por la Dirección del Partido Comunista Colombiano. Se refugiaron en la región de Planadas (Tolima), que habían bautizado como: “República de Marquetalia”.</p>



<p>El presidente Valencia ordenó una operación militar conocida como “Operación Marquetalia”, en la cual fue bombardeado el enclave guerrillero de este grupo campesino rebelde. La situación fue hábilmente transformada en “mito fundacional”, por la llamada Guerrilla de las FARC, que lo usó para justificar su accionar criminal de práctica de extorsiones a ganaderos y comerciantes, secuestros extorsivos, reclutamiento y abuso sexual de menores, etc. La estructura armada afirmó ser una resistencia campesina, contra la acción represiva del estado colombiano.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="459" height="612" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19222537/Guillermo-Leon-Valencia.png" alt="" class="wp-image-128114" style="width:574px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19222537/Guillermo-Leon-Valencia.png 459w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19222537/Guillermo-Leon-Valencia-225x300.png 225w" sizes="auto, (max-width: 459px) 100vw, 459px" /><figcaption class="wp-element-caption">El Doctor Guillermo León Valencia Muñoz, Presidente de la República de Colombia (1962-1966). (Colección familiar- ajuste digital).</figcaption></figure>



<p>Su gobierno logró sin embargo pacificar el país, atacando con éxito en muchos lugares el fenómeno del bandolerismo rural, que afectaba gravemente la productividad en el campo. Criminales sanguinarios y muy famosos como Efraín González conocido como “El siete colores”, o José William Aranguren alias “Desquite”, fueron perseguidos y dados de baja por el ejército.</p>



<p>La Doctora Paloma Valencia Laserna, miembro de la novena generación de su estirpe en este país, es una de las candidatas presidenciales de Colombia, en las elecciones que se llevaran a cabo en los próximos días. Es así como, la nación podría tener un presidente Valencia más.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="384" height="477" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/20115005/Paloma-Valencia-1.png" alt="" class="wp-image-128123" style="width:644px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/20115005/Paloma-Valencia-1.png 384w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/20115005/Paloma-Valencia-1-242x300.png 242w" sizes="auto, (max-width: 384px) 100vw, 384px" /><figcaption class="wp-element-caption">Paloma Valencia Laserna, Candidata presidencial para las Elecciones 2026-2030. (Fotografía: Tomás Francisco Flórez Romero).</figcaption></figure>



<p><strong>REFERENCIAS</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Quintero, M. (1976). El Capitan Cristobal Quintero. Boletín de Historia y Antigüedades Órgano de la Academia Colombiana De Historia. (63) No. 713, 211.</li>



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<li>Soria, E. Díaz, A. &nbsp;(2019). Los judeoconversos en el mundo ibérico. Universidad de Córdoba Servicio de Publicaciones.</li>



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<li>Congregación de la Misión. (2026). Juan Bautista Malézieux https://historia.vicentinos.co/misioneros/misioneros/</li>



<li> Enciclopedia Banco de la República (2026). Guillermo Valencia.</li>
</ul>



<p><a href="https://enciclopedia.banrepcultural.org/index.php/Guillermo_Valencia">https://enciclopedia.banrepcultural.org/index.php/Guillermo_Valencia</a></p>



<ul class="wp-block-list">
<li> Harold Alvarado Tenorio. Ajuste de Cuentas. (2026). Guillermo Valencia.</li>
</ul>



<p><a href="https://www.antologiacriticadelapoesiacolombiana.com/guillermo_valencia.html">https://www.antologiacriticadelapoesiacolombiana.com/guillermo_valencia.html</a></p>



<ul class="wp-block-list">
<li> Olave, G (2013). El eterno retorno de Marquetalia: sobre el mito fundacional de las FARC-EP. Folios Segunda época (37) Primer semestre, 149-166.</li>



<li>Henao, D. (2015). Bandolerismo rural en el Bajo Cauca, Magdalena Medio y el Nordeste antioqueño (Colombia), Revista de Historia Regional y Local (7) No. 14, 1953-1958 ISSN: 2145-132X</li>



<li>Señal Memoria RTVC (2026). Guillermo León Valencia Muñoz.</li>
</ul>



<p><a href="https://www.senalmemoria.co/la-voz-del-poder/guillermo-leon-valencia-munoz">https://www.senalmemoria.co/la-voz-del-poder/guillermo-leon-valencia-munoz</a></p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p><strong>ANEXO 1: ARBOL GENEALOGICO DEL GENERAL RAMON GONZALEZ VALENCIA</strong></p></blockquote></figure>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="589" height="762" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19223457/Imagen11.jpg" alt="" class="wp-image-128115" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19223457/Imagen11.jpg 589w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19223457/Imagen11-232x300.jpg 232w" sizes="auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px" /></figure>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p><strong>ANEXO 2: ARBOL GENEALOGICO DE LA DOCTORA PALOMA VALENCIA LASERNA</strong></p></blockquote></figure>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="589" height="762" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19223611/Imagen12.jpg" alt="" class="wp-image-128116" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19223611/Imagen12.jpg 589w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19223611/Imagen12-232x300.jpg 232w" sizes="auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px" /></figure>
]]></content:encoded>
        <author>Ramón García Piment</author>
                    <category>La conspiración del olvido</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128098</guid>
        <pubDate>Mon, 20 Apr 2026 03:41:05 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19141044/la-conquista-D-Riviera.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[EL LINAJE DE LOS VALENCIA, Dos casas, un apellido: estudio histórico de los Valencia en Colombia. (Por Carlos Valdivieso)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ramón García Piment</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Crónica de una memoria rescatada: la odisea de Antommarchi</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/cronica-de-una-memoria-rescatada-la-odisea-de-antommarchi/</link>
        <description><![CDATA[<p>Durante más de un siglo, unas láminas anatómicas de extraordinaria belleza y precisión viajaron en silencio a través del tiempo, cruzando imperios, guerras y continentes, hasta quedar sepultadas en el olvido. Lo que comenzó como un encuentro improbable entre ciencia, arte y poder en la Europa napoleónica, terminó convertido en un enigma dormido en los archivos de Colombia. Esta es la historia de ese largo extravío… y del gesto apasionado que, contra toda lógica, logró devolverle la voz a la memoria</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><em>Por Ramón García Piment y Claudia Patricia Romero</em></p>



<p>El mejor legado que se puede tener de una persona es el de poder transmitir, a futuras generaciones y a las propias, no solo la información ni el conocimiento, sino la pasión por el desarrollo y la inventiva humana, que se traduce en cultura. Los mecanismos para transmitir la pasión a generaciones no conocidas han sido siempre una tarea muy difícil, pues requieren múltiples artilugios que permitan apreciar las consideraciones, separar las confidencias, remover los recuerdos y tener un criterio claro, completo y libre de ruidos, el cual une el futuro con el pasado en pensamiento, palabras, idiomas, invenciones e interpretaciones.</p>



<p>Estella Restrepo Zea logró, en muchas ocasiones, llevó estas interpretaciones del pasado a nuestro presente y del presente al futuro lejano. Sus estudios, carácter, propósitos y formación le permitieron crear un mecanismo capaz de comunicar la ciencia, la tecnología, la política y el arte de los siglos XVIII y XIX en sus investigaciones, que perpetuaron sus hallazgos, sacándolos de un letargo temporal hacia una perseverancia, así como las flores en primavera, que son muchas, pero pocas las que dan fruto.</p>



<figure class="wp-block-image alignleft size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="803" height="816" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28221822/Aloys-Senefelder.png" alt="" class="wp-image-127514" style="aspect-ratio:0.9840796726042628;width:290px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28221822/Aloys-Senefelder.png 803w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28221822/Aloys-Senefelder-295x300.png 295w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28221822/Aloys-Senefelder-768x780.png 768w" sizes="auto, (max-width: 803px) 100vw, 803px" /></figure>



<p>Es así como se desarrolla este ingenioso proceso de transmisión intergeneracional de memoria: Estella nos llevó a un viaje histórico que inició en 1796, en Múnich, donde nos encontramos con Aloys Senefelder, un dramaturgo y músico checo que no tenía mucha fama en sus actuaciones, por lo que el destino lo llevó a incursionar en la escritura del arte dramático con su obra <em>Mathilde von Altenstein</em>, a la que no logró conseguirle un editor. Por ello, decidió realizar una serie de ensayos a fin de poder replicar las publicaciones a través del estampado de una matriz que resultara como un método económico de impresión para difundir sus obras de teatro. En medio de su experimentación, escribió la lista de la ropa que llevaría a la lavandería en una piedra lisa con una crayola; así encontró la técnica que se denominaría en adelante como litografía, considerada uno de los inventos tecnológicos más revolucionarios de la época, cuya fama Senefelder no dimensionó.</p>



<figure class="wp-block-image alignleft size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="819" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28222313/Paolo-Mascani.png" alt="" class="wp-image-127515" style="aspect-ratio:0.9768244206105152;width:288px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28222313/Paolo-Mascani.png 800w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28222313/Paolo-Mascani-293x300.png 293w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28222313/Paolo-Mascani-768x786.png 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></figure>



<p>Por la misma época, en 1780, en la Universidad de Siena (Italia), el profesor de medicina Paolo Mascagni estaba encontrando los primeros resultados de sus investigaciones sobre el sistema linfático humano, lo que lo llevó a documentar y describir más de la mitad de los elementos anatómicos linfáticos que conocemos hoy en día. Sus hallazgos los realizaba a través de la disección de numerosos cadáveres en condiciones consideradas peligrosas e imprudentes, acompañado por un nutrido grupo de dibujantes que plasmaban, con excelencia artística, el fruto de la herencia del exquisito Renacimiento. Sus descubrimientos quedaron consignados inicialmente en la publicación <em>Vassorum lymphaticorum corporis humani Historia et iconographia</em> y, posteriormente, en la <em>Anatomía Universia</em> (publicada <em>post mortem</em>), que lo consagraron como uno de los más notables anatomistas de todos los tiempos.</p>



<p>Las dificultades de reproducción de sus dibujos, dada su meticulosa definición y detalle, llevaron a los sucesores del legado de Mascagni —Bernardo y Aurelio— a conformar una sociedad anónima para la publicación póstuma de sus obras, contratando como curador y editor al médico Francesco Antommarchi, quien en ese momento estaba siendo recomendado por el cardenal Joseph Fesch para ser el médico de Napoleón Bonaparte. Fue así como, en la isla de Santa Elena, desde 1818, donde permaneció el emperador preso luego de su derrota en la batalla de Waterloo, se encontraron estos personajes.</p>



<figure class="wp-block-image alignleft size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="589" height="641" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28224611/Francesco-Antommarchi.png" alt="" class="wp-image-127516" style="aspect-ratio:0.9189219987465101;width:264px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28224611/Francesco-Antommarchi.png 589w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28224611/Francesco-Antommarchi-276x300.png 276w" sizes="auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px" /></figure>



<p>En ese pequeño y árido islote africano estaban confinados Bonaparte y Antommarchi, quienes conjugaron los dibujos inéditos de la anatomía de Mascagni con la novedosa tecnología de la litografía, cuya idea había sido traída por uno de los visitantes al depuesto emperador: el general Louis François Lejeune, quien estaba fascinado por esta técnica luego de conocer los talleres de Senefelder durante la campaña alemana de las guerras napoleónicas de 1808. Así se confabularon el arte con la innovación técnica, y estas, a su vez, con las invenciones médicas y el poderío político en una obra majestuosa titulada <em>Planches anatomiques du corps humain executées d’après les dimensions naturelles accompagnées d’un texte explicatif, par F. Antommarchi</em>, publicada en París en 1826, cuya edición fue dedicada a Napoleón.</p>



<p>Las 83 láminas anatómicas del cuerpo humano, de tamaño real, que componen la obra, gozan de una precisión y detalle únicos para la época y aun para nuestros días. Litografiadas con especial cuidado, nos conducen a un estudio detallado de cada una de las capas, desde los músculos del cuerpo hasta el esqueleto, dejando una increíble expresividad de los modelos, que semejan estar vivos en medio de una naturaleza vegetal reducida, con el fin de mostrar la grandeza de las proporciones antropomórficas como un canon divino. Tal magnificencia plasmada en el proyecto de las litografías representó para Napoleón su descanso y refugio cuando los guardias presionaban fuertemente su ánimo. Más de una vez fue este pasatiempo el alivio que redujo el peso de sus horas, pues “amaba estudiar el hombre físico y compenetrarse con el hombre moral”, según lo describió el mismo Antommarchi en su diario.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="474" height="622" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28225144/planches-anatomiques.jpg" alt="" class="wp-image-127517" style="width:650px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28225144/planches-anatomiques.jpg 474w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28225144/planches-anatomiques-229x300.jpg 229w" sizes="auto, (max-width: 474px) 100vw, 474px" /></figure>



<p>Al morir Napoleón en 1821, Francesco Antommarchi partió a tierras americanas, atracando su barco en Brasil, en Colombia, en México y finalmente en Cuba hacia 1838. El médico encontró en Santiago de Cuba un lugar de remanso a su duro vivir, en compañía de su primo Antonio Benjamín Antommarchi, hacendado cafetero, y de su hermano menor José María Antommarchi, quien estaba casado con la cucuteña Victoria García-Herreros y Santander, con quien tuvo once hijos.</p>



<p>Francesco se dedicó en Cuba al estudio de la fiebre amarilla y trabajó intensamente por combatirla. También llevó a cabo, en la hija del marqués de Moya, gobernador de Cuba, la primera operación de cataratas realizada en la isla, logrando el más completo éxito, lo que desembocó en la fundación de un hospital para que pudieran beneficiarse de sus servicios los numerosos pacientes que sufrían afecciones oculares, encomendándose su dirección a Francesco Antommarchi. La isla había declarado una epidemia de fiebre amarilla que él contrajo, falleciendo a causa de esta enfermedad el 3 de abril de 1838. Luego de su deceso, su hermano José María viajó a Venezuela, donde se estableció hasta su muerte. Su viuda, Victoria García-Herreros, decidió regresar a San José de Cúcuta (Colombia), acompañada de las pertenencias y legado de su esposo y de su cuñado. Tras establecerse en la ciudad fronteriza, su hija Hortensia se casó con José Vásquez Durán.</p>



<p>Ya en Bogotá, José y Hortensia concibieron a Ana Francisca Vásquez Antommarchi, quien años después se casó con Juan Manuel Carrasquilla Hernández, hijo del afamado médico y filósofo Juan de Dios Carrasquilla Lema, egresado del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario y del San Bartolomé, conocido por haber sido el primer jefe del Departamento Nacional de Agricultura —que luego se convertiría en el Instituto Nacional de Agricultura—, miembro de la Sociedad de Medicina y Ciencias Naturales, autor de numerosos estudios sobre paludismo y lepra, profesor de medicina de la Universidad Nacional de Colombia y creador del Instituto Carrasquilla para el estudio de la lepra y otras enfermedades infecciosas, donde instituyó un suero llamado leprina, que contenía el cultivo del bacilo de Hansen.</p>



<p>Ana Francisca conocía la pasión de su suegro por la medicina y la anatomía, por lo que decidió entregarle las láminas que con esmero cuidó su tío abuelo y conservó su madre durante tantos años. Sin embargo, el doctor Carrasquilla decidió donar las láminas, junto con libros y estudios, a la Biblioteca de la Universidad Nacional de Colombia antes de su muerte en 1908.</p>



<p>Pasaron muchos años, y las láminas, perdidas y cubiertas de polvo, reposaban entre miles de libros universitarios. En algún momento del siglo XX fueron dobladas por la mitad, cosidas y empastadas, desconociendo su origen y sus aventuras errantes, extraviadas en el olvido del sótano de la Biblioteca de la Universidad, hasta que, en la década de los sesenta, en medio de los ímpetus de los movimientos estudiantiles y bajo la rectoría del médico José Félix Patiño, el doctor Andrés Soriano Lleras, dedicado médico y entusiasta de la historia de la medicina, avistó un deteriorado y húmedo empaste cuyo contenido parecía ser de buena factura. Pensó en llevarlo a su recién creado museo de historia de la medicina del ente universitario; sin embargo, no encontró suficiente información. El museo funcionó hasta su muerte, en 1974.</p>



<p>Ya nadie vivo podía dar fe de esta epopeya, que se perdía sin recuerdo y sin dolientes. Sin embargo, el destino confabulaba contra el olvido de tan importante obra y, para ello, se valió de la pasión escondida de una talentosa historiadora que siempre quiso ser médica: la antioqueña Estella Restrepo Zea, quien había ingresado como docente a la Universidad Nacional de Colombia en 1975. Durante más de una década buscó piezas y artefactos antiguos utilizados en la enseñanza de la medicina. En 1988 encontró una posible veta que sirviera a su investigación y, junto con el decano de Medicina, Augusto Corredor, trabajó para la reapertura del museo, que se llevó a cabo en 1991. Durante su proceso investigativo encontró los apuntes del doctor Soriano y, con ello, el hallazgo de las extrañas láminas.</p>



<p>Conformó entonces el Grupo de Investigación sobre Historia de la Medicina; trabajó con litógrafos y artistas; entrevistó a profesores de la Facultad de Medicina y a académicos como Zoilo Cuéllar; realizó visitas a museos y bibliotecas de París, Florencia y Siena; leyó el diario de Antommarchi; consultó los programas de anatomía de la Facultad de Medicina de la Universidad durante el siglo XIX y la primera mitad del XX; indagó con bibliotecólogas de la Universidad Nacional de años anteriores, y logró aclarar lo fundamental de las preguntas que daban tantas vueltas en su cabeza. Con ello, consiguió desenmarañar la majestuosa trama histórica, volviéndola más valiosa que las mismas láminas, maravillosas por su tradición artística y tecnológica al servicio de la ciencia.</p>



<p>Su impulso no se detuvo allí, pues Estella tenía la misión de evitar que estas piezas volvieran a perderse en el abandono. Emprendió entonces el propósito de restaurarlas en el mejor laboratorio del país y, una vez reintegradas a su forma original, almacenarlas en un espacio especialmente diseñado con las mejores tecnologías de conservación en el Archivo Histórico del alma mater. Logró reproducirlas digitalmente con la mayor resolución y definición existentes a nivel global y, finalmente, consiguió la reproducción numerada de cincuenta réplicas, que fueron entregadas a igual número de instituciones académicas y de memoria en el mundo, a través de la Comisión de la Universidad Nacional para el Bicentenario de la Independencia, conformada por el Gobierno Nacional como reconocimiento al desarrollo de la cultura del mundo en Colombia.</p>



<p>Pero esa pasión que nos permitió desentrañar esta enorme odisea tuvo un nombre propio: Estella Restrepo Zea. Una mujer de semblante sereno, acento paisa y una sensibilidad profunda por los estudios sociales. En ella se adivinaba, casi de forma natural, una vocación temprana por la medicina, como si desde niña hubiese cultivado una sed silenciosa por comprender el cuerpo y sus misterios.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28220854/Estella-Restrepo-Zea.png" alt="" class="wp-image-127513" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28220854/Estella-Restrepo-Zea.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28220854/Estella-Restrepo-Zea-300x225.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28220854/Estella-Restrepo-Zea-768x576.png 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Fotografia de Estella Restrepo Tomada por su Hijo Juan Manuel Martinez, con ajuste digital.</em></figcaption></figure>



<p>Esa inclinación se transformó, con los años, en una disciplina rigurosa y en una constancia admirable, que la llevaron a recorrer los caminos de la historia con la precisión de quien observa, pero también con el cuidado de quien comprende. Su trato, firme y a la vez maternal, marcó a quienes la acompañaron en sus investigaciones —como Ona Vileikis—, guiándolos con la paciencia de quien no solo enseña, sino que forma.</p>



<p>Historiadora de oficio y por vocación, Estella dedicó su vida a explorar los vínculos entre la medicina, la ciencia y la sociedad. Durante décadas, desde su labor como docente en la Universidad Nacional de Colombia, no solo investigó, sino que sembró preguntas, despertó curiosidades y abrió caminos. Fue, en esencia, una tejedora de memoria: alguien capaz de ver en los fragmentos dispersos del pasado una historia viva, esperando ser contada.</p>



<p>Estella Restrepo falleció el 1 de enero de 2019, dejando su investigación como fuente para la memoria y su pasión cultural para el mundo, Estella aun nos acompaña en esta odisea eterna por la memoria.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ramón García Piment</author>
                    <category>La conspiración del olvido</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127511</guid>
        <pubDate>Sun, 29 Mar 2026 03:59:26 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Crónica de una memoria rescatada: la odisea de Antommarchi]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ramón García Piment</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Cartografía de un Origen Sefardí</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/cartografia-de-un-origen-sefardi/</link>
        <description><![CDATA[<p>A mediados del año 2019 publiqué un artículo titulado &#8220;Nuestro origen sefardí&#8221;, motivado por los anhelos de muchos colombianos que, en su momento, soñaron con obtener la nacionalidad española por su ascendencia sefardí. La idea surgió al escuchar crónicas contadas con pasión por personas fascinadas con un pasado recién descubierto. Recuerdo especialmente el caso de [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>A mediados del año 2019 publiqué un artículo titulado <em>&#8220;Nuestro origen sefardí&#8221;</em>, motivado por los anhelos de muchos colombianos que, en su momento, soñaron con obtener la nacionalidad española por su ascendencia sefardí. La idea surgió al escuchar crónicas contadas con pasión por personas fascinadas con un pasado recién descubierto. Recuerdo especialmente el caso de un magistrado que podía pasar horas narrando cómo sus ancestros, cargados de ilusiones, llegaron en champanes a estas tierras hostiles y, con perseverancia, fundaron poblaciones que hoy aún conservan vestigios de su vida.</p>



<p>Hoy, tras haber recorrido el camino que el destino me trazó —el de reconstruir muchas de esas historias mediante el análisis de árboles genealógicos y sus vínculos con la madre patria—, en el ocaso de aquel proceso de concesión de nacionalidad por parte del Gobierno español, puedo afirmar que no solo se reencontraron muchas personas con su identidad, sino que también un &#8220;perdón&#8221; pronunciado por el Rey de España, cinco siglos después, logró entrelazarnos a todos en una historia compartida: una historia de historias, sistémica y mágica, que abrió las puertas a sus hijos desterrados.</p>



<p>Hoy me tomo la libertad de retomar muchas de las ideas de aquel primer escrito, ya vistas en perspectiva, con el único propósito de conspirar contra el olvido. </p>
</blockquote>


<div class="wp-block-post-author"><div class="wp-block-post-author__avatar"><img alt='' src='https://secure.gravatar.com/avatar/b7e3bfc56e31675fd8045bd441137163237c819ee5e3941e5c905b9dc8ca28de?s=48&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/b7e3bfc56e31675fd8045bd441137163237c819ee5e3941e5c905b9dc8ca28de?s=96&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' /></div><div class="wp-block-post-author__content"><p class="wp-block-post-author__name">Ramón García Piment</p></div></div>


<p>Un enigma profundo y a veces contradictorio se experimenta al descubrir nuestro propio pasado que puede ser tan apacible como tormentoso. Llega un momento en la vida en que los seres humanos buscan una referencia en el pasado lejano, indagando sus orígenes, para quizás descubrir que la vida es un círculo.</p>



<p>Casi todos tenemos referencias de nuestros padres y abuelos; algunos afortunados han llegado a conocer a sus bisabuelos y, muy pocos, a sus tatarabuelos. De ellos, es evidente que ha habido una transferencia cultural, un legado cromosómico y memético, que incluye costumbres, tradiciones, religión, herencias gastronómicas e incluso dichos y malos hábitos. Dependiendo de la cercanía o el rechazo, estos patrones pueden llevarse con orgullo o con prejuicio.</p>



<p>Por un momento, luego de encontrar el hilo que conduce a las generaciones antiguas desde nuestro nacimiento, empezamos a experimentar un viaje al pasado que supone historias de amores, relaciones, pasiones y, hasta conveniencias que unieron parejas que sembraban una semilla de sus seres hasta llegar a nosotros. La primera generación, la de nuestros padres lleva dos familias, dos tradiciones diferentes, dos culturas. Cada subida de generación, de manera matemática duplica las familias y tradiciones, hasta tener un universo, una mixtura cultural, una amalgama que puede ascender en 20 generaciones, cerca del año 1492 hasta a más de dos millones familiares antepasados.</p>



<p>Es ahí donde podemos descifrar historias de nuestro pasado, mezclas de razas, mezclas de ideologías, de sueños, eso marca nuestra identidad. La fórmula de la identidad se da entre la memoria y el lugar o territorio, que algunos autores han citado como <em>Lieu de mémoire</em>. Pensamientos marcados en nuestras mentes unidos a un espacio físico se incrustan en el mismo ADN. Es por eso que en ocasiones actuamos de manera particular al sentir un espacio que nunca hallamos visitado antes, pero que sentimos familiar. Eso pasa con los sabores, colores, ambientes y olores. Esa es la llamada herencia epigenética y también <em>resonancia identitaria</em>.</p>



<p>Esa idea tiene un espacio en la neurociencia, dado que el hipocampo y áreas colindantes codifican tanto el espacio como ellugar, espacios específicos pueden evocar recuerdos de nuestros antepasados o emocionales que configuran nuestra identidad. Esto tiene sentido neurológico: los recuerdos se organizan en un marco espacial que puede ser activado por sensaciones de familiaridad.</p>



<p>Al elaborar árboles genealógicos de nuestros antepasados, estamos conectándonos con nuestra propia historia, no solo de consanguineidad, para descubrir una línea de sangre o linaje, que en genética puede apoyar a encontrar rasgos dominantes, sino que también estamos redescubriendo lugares donde habitaron nuestros antepasados.</p>



<p>En este punto nos encontramos con una historia fascinante que hasta hace poco tenía poco o nulo interés, y era nuestro origen sefardí, pues conecta de manera directa nuestro pasado casi común, como latinoamericanos con la península ibérica. Los sefardíes son los descendientes de los judíos que vivieron en España y Portugal hasta 1492 cuando los Reyes Católicos los expulsaron de los Reinos de Castilla y Aragón por motivos más que todo religiosos, pues los reyes buscaban una homogenización religiosa, lo que implicaba una persecución a los musulmanes y judíos que se encontraban en gran parte de la Penisla ibérica. esa persecución traía consigo una conversión de los judíos, y un castigo a los no conversos, para hacer esta cacería, surge la Inquisición en 1478, como empresa encargada de perseguir a los conversos sospechosos de judaizar, pues eran una amenaza para la ortodoxia católica y la unidad del reino.</p>



<p>Esos motivos obligaron a los sefardíes a salir de la península en una de las más grandes a diásporas migratorias de todos los tiempos. Los judíos salieron principalmente a territorios del imperio otomano y a algunas regiones del mundo árabe, pero unas buenas porciones de judíos encontraron refugio en la América recién descubierta.</p>



<p>Muchos expulsados viajaron hacia Holanda, Inglaterra y Alemania para fusionarse con los asquenazíes o judíos que habían llegado a esa región milenios atrás. Algunos peregrinos se dirigieron a Portugal, donde inicialmente no existían restricciones religiosas bajo el reinado de Juan II. Sin embargo, tras su fallecimiento, su sucesor, el rey Manuel I, enamorado de la hija de los Reyes de España, decidió expulsar a los infieles de su territorio portugués, como un obsequio para su futura esposa. Tal como lo expresó Enrique Serrano: “Desde entonces y durante siglos, nadie se sentía plenamente libre y seguro en los campos y las ciudades de las Españas, pues temían que algún remoto antepasado comprometiese su nombre o el de los suyos o que, al contraer matrimonio con su amada, estuviese heredando sin quererlo la desdicha y el encono que truncan los destinos de los hombres”.</p>



<p>España, madre patria de América, trajo consigo durante la conquista no solo la inclusión del idioma y la imposición de la religión católica a través de las misiones, sino que también aportó cientos de mudéjares (moros) y judíos (sefardíes) con identidades difusas, disfrazadas de catolicismos, cuyos ritos eran considerados herejías por la Inquisición.</p>



<p>Durante la época de la colonización de América, muchos de ellos llegaron a las colonias españolas y portuguesas en el continente. Esto ocurrió principalmente a través de las rutas comerciales y la movilidad de los conversos, que, aunque se habían convertido al cristianismo, continuaron practicando en secreto el judaísmo, lo que se conoció como los &#8220;marranos&#8221; o &#8220;criptojudíos&#8221;. Aunque la Inquisición en las colonias latinoamericanas persiguió ferozmente a aquellos que intentaban practicar el judaísmo de forma clandestina, los sefardíes que llegaron a América dejaron una huella profunda en las comunidades latinoamericanas, especialmente en países como México, Colombia, Venezuela, Argentina, Brasil y Perú. Los descendientes de estos sefardíes, a veces sin saberlo, mantuvieron ciertas costumbres, apellidos, e incluso palabras de origen judeoespañol (ladino), que se transmitieron a lo largo de los siglos.</p>



<p>Para los americanos, quienes llegaban de España eran considerados españoles sin distinción alguna, lo que propició una fusión de culturas tan profunda que logró borrar la huella de sus orígenes. Numerosos estudios han identificado ciertos indicios que permiten reconstruir piezas de este inmenso rompecabezas genealógico. Es aquí donde surgen los conectores como respuestas a nuestras formas de ser, permitiéndonos conocernos un poco más.</p>



<p>Más allá de la certeza sobre si nuestro origen es o no sefardí, según los análisis patronímicos de los apellidos, la tradición indica que era costumbre judía españolizar su identidad, buscando una relación de los apellidos con el tipo de trabajos desarrollados (Guerrero, Tinajero, Barbero, Zapatero, Ferrer, Ballesteros), cualidades físicas (Calvo, Cano, Pardo, Moreno), lugares de residencia (Roca, Ríos, Romero, Montes, Plazas, Rosas, Flores, Calle), toponimias (Ávila, Córdova, Villavicencio, Quiroz, Zamora, Lugo, Santander, Salamanca), o simplemente su nombre patronímico (Sancho a Sánchez, Gonzalo a González, Ramiro a Ramírez). Así, los procesos masivos de indagación ancestral recrearon una torre de Babel, complicando los análisis de árboles genealógicos de quienes intentan conectar su identidad presente con el momento previo al Edicto de Granada que expulsó a los judíos de España.</p>



<p>Ese fue un largo viaje de todo un pueblo hacia el olvido de su identidad. El propósito de preservar sus vidas los llevó a olvidar la lengua hebrea e incluso la forma de leer las inscripciones de las tumbas y los rollos del Torá, como se narra en la historia de la familia santandereana Méndez-Pinto, contada por Enrique Serrano en su novela “Donde no te conozcan”.</p>



<p>Las múltiples expulsiones y el exterminio seguramente generaron en ellos un “sentido del dolor”. Los antiguos hebreos, acusados de haber matado a Jesucristo y de ser “marranos” de las tradiciones cristianas, sentían un profundo dolor en su alma al no poder cumplir con las leyes mosaicas, que indicaban que solo en el templo de Israel se podía adorar a Dios. Si perdían el templo, solo les quedaba el abandono de su fe, lo que los llevó a lamentarse profundamente; lloraron sentándose en tierras extranjeras, colgaron las cítaras, se alejaron de los rabinos, quedándose sin Dios y sin sentido en la historia.</p>



<p>Fue en ese momento cuando ocurrió lo que no explican los libros de historia, las investigaciones sociales, ni los estudios judaicos, lo que solo se conoce desde la fe judeocristiana. Los errantes reaccionaron de manera sistémica, holística e indescifrable, y al encontrar un sentido a lo sucedido, transformaron el dolor en un proceso de purificación y esperanza, transmutando el abandono en capacidad, convirtiendo sus quejas en acciones. Al concatenar sus historias, sintieron que allí estaba Dios, en cada paso de su milenaria tradición. Descubrieron que podían unirse (en aljamas) para orar, crecer, amarse, apoyarse unos a otros; así fue como comenzaron a trabajar en su obra, olvidando su exilio permanente.</p>



<p>Basándose en las habilidades que los caracterizaban —seres cultos, laboriosos, ahorrativos, innovadores y asertivos para los negocios— y en sus acciones, surgió un intrincado esquema de comunicación oculta que creó redes comerciales invisibles pero efectivas en cada uno de los puertos europeos. Aprendieron a mantener un perfil bajo, a ser clandestinos dentro de los clandestinos, según explica Ricardo Escobar Quevedo. Además, se preocuparon por no dejar rastro que revelara sus orígenes judíos en España o Portugal, ocultándose de la amenaza de los tribunales de la Inquisición.</p>



<p>En la América colonial se establecieron sus redes de comunicación, intercambio, desplazamiento y comercio, las cuales resultaron efectivas frente a las instituciones de control coloniales. La magia de la transmisión cultural residía en las mujeres, quienes se encargaron de enseñar las prácticas religiosas a las generaciones siguientes como una forma de preservar la identidad mediante la tradición oral y sigilosa. Sin embargo, según las investigaciones de Adelaida Sourdis Nájera, se mimetizaron tanto entre las montañas y selvas, entre los puertos y pueblos lejanos, que, sin proponérselo, se disolvieron con la cultura aprendida, con el idioma español, y asimilaron el catolicismo.</p>



<p>Los hilos conductores de los primeros españoles sefardíes penetraron en estas tierras. Los sefardíes invisibles nombraron regiones conquistadas en recuerdo de su estirpe, como el caso del español de raíz sefardí Gonzalo Jiménez de Quesada, quien fundó una población sobre el río Magdalena, cerca de Barrancabermeja, con el nombre de Torá, en homenaje a su sangre oculta. Historias similares ocurrieron posteriormente con regiones como Antioquia, conquistada por el mariscal sefardí Jorge Robledo, u otros territorios y poblaciones subsiguientes, como Armenia.</p>



<p>La independencia de Colombia trajo un nuevo aire a los colonos, transformando el territorio en un lugar ideal para visibilizarse sin temor a represiones. El Correo de Curazao, proclamado por Simón Bolívar, autorizó a los miembros de la nación hebrea a establecerse en los puertos de Colombia, gozando de libertad religiosa. Esto permitió la llegada desde las Antillas de comerciantes extranjeros sin aparente credo religioso, quienes se asentaron principalmente en poblaciones de la costa norte sin ser afectados por las guerras civiles bipartidistas del siglo XIX, pues estaban acostumbrados a manejar su identidad. Así, la Ciudad Fenicia (Barranquilla) comenzó a prosperar con la llegada de familias como los Álvarez-Correa, Cortissoz, Curiel, De la Rosa, Dovale, Del Valle, De Sola, Gómez-Casseres, Heilbrón, Henríquez, Isaacs, Jerusum, Juliao, Jimeno, López Penha, Pardo, Pereira, Osorio, Rois, Méndez, Salas Salzedo, Senior y Sourdis.</p>



<p>A finales del siglo XIX, Bogotá experimentó una explosión de prosperidad empresarial similar a la costera, impulsada por otros judíos que llegaron a la capital, algunos de origen asquenazí. Estos incursionaron con sociedades y empresas innovadoras, como Leo Kopp, Rubén Possín y José Eidelman, entre otros. Estos últimos lograron proyectar y ejecutar proyectos inmobiliarios conocidos como los tradicionales barrios Marly y Veinte de Julio, o el increíble proyecto urbano inicialmente llamado “urbanización la Paz”, propuesto en 1919 y renombrado en homenaje al centenario de la independencia como el actual Barrio Siete de Agosto. Allí, según nos cuenta Enrique Martínez Ruiz, Possín construyó su hogar, la Quinta Sión, marcada con el símbolo de la estrella de David.</p>



<p>Empresas de aviación como Scadta (hoy Avianca), Cervecería de Barranquilla, con productos como Gallo Fino, Escudo, San Nicolás o Águila; Cervecería de Colombia (Águila), con productos como La Pola, cuyo nombre se convirtió en el término genérico para la cerveza en el país; clubes de comercio, acueductos, empresas navieras y constructoras de ferrocarriles, son marcas que representan una identidad colectiva nacional, impregnadas de la tenacidad, perseverancia, convicción y esperanza de diversos grupos de inmigrantes, incluidos los sefardíes.</p>



<p>Algunos ritos quedaron arraigados en regiones como el Norte de Santander, donde persiste la tradición cultural de filiación mixta católica y sefardí de consumir el Jueves Santo los siete potajes, que tienen relación directa con el plato de Séder de Pésaj. De igual forma, encontramos el pan ácimo en nuestras panaderías.</p>



<p>Esta narrativa se enlaza con muchas más que surgen de cada árbol genealógico, de cada familia estructura una crónica envolvente. miles de historias se han venido uniendo en un efecto práctico que ha venido pasando desde hace ya 10 años, pues en la búsqueda de esos antepasados, de esas crónicas gran parte de ciudadanos en Colombia se han encontrado con un hito que conecta ese origen común con la península ibérica y con una invitación de los actuales Gobiernos Español y portugués a recuperar esa nacionalidad quitada hace 500 años.</p>



<p>Esto se debe a la promulgación de la Ley 12 de 2015 por el parlamento español, que buscó compensar la expulsión de ciudadanos sefardíes de España en 1492, otorgando la nacionalidad española a quienes lo deseen a través de dicha ley. Su vigencia temporal finalizó el 1 de octubre de 2019 e incluía a los descendientes de los más de 50.000 judíos residentes en España. Esta perspectiva contra-antisemita no solo protege a la comunidad judía dispersa por el mundo tras las conocidas diásporas, sino que también impulsó la búsqueda de los orígenes de muchos ciudadanos globales que han perdido no solo el rastro de sus ascendientes, sino también sus creencias e identidad.</p>



<p>Actualmente, la obtención de la nacionalidad por esta vía ya no está vigente. los últimos trámites para conseguirla por la vía, concluyeron en el presente año parta España y para Portugal aún es posible, pero para residido legalmente en Portugal al menos tres años para poder acceder a este beneficio. Por tanto, en la actualidad, solo quienes puedan demostrar dicha residencia, junto con su ascendencia sefardí validada por la Comunidad Judía de Lisboa u Oporto y el cumplimiento de otros requisitos legales. Los resultados de estas investigaciones de los orígenes familiares hasta ahora dan a conocer el desarrollo de nuevas historias que me encantaría poder publicar próximamente en este espacio. Diversos autores, diversas historias.</p>



<p>Sin temor a interpretaciones disímiles, las tradiciones olvidadas se mimetizaron y fusionaron con lo que hoy es nuestra identidad, encarnada en una idiosincrasia tan difícil de caracterizar entre tanta diversidad. Sentimos nuestras las empanadas, las albóndigas, el mazapán y el cabrito asado. Ya no percibimos diferencias en la mixtura entre judíos, moros, españoles o indígenas, pues nos heredaron su afición por el conocimiento, el territorio, la mística, las artes, el orgullo, el poder, el saludo y la malicia; todas ellas, conspirando en nuestro ser, contra el olvido.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ramón García Piment</author>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>La conspiración del olvido</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=118509</guid>
        <pubDate>Sun, 27 Jul 2025 05:21:59 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Cartografía de un Origen Sefardí]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ramón García Piment</media:credit>
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        <title>200 años del incendio de Barbacoas a manos de Agualongo</title>
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        <description><![CDATA[<p>-Batalla de Barbacoas, 1 de junio de 1824- Como suele suceder en un país donde la historia está asida desde el centro de la nación y desde las capitales de los departamentos, pasó desapercibido el bicentenario de la batalla de Barbacoas, ocurrido un 1 de junio de 1824, lugar en donde Tomás Cipriano de Mosquera [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>-Batalla de Barbacoas, 1 de junio de 1824-</strong></p>



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<p>Como suele suceder en un país donde la historia está asida desde el centro de la nación y desde las capitales de los departamentos, pasó desapercibido el bicentenario de la batalla de Barbacoas, ocurrido un 1 de junio de 1824, lugar en donde Tomás Cipriano de Mosquera sería herido, siendo conocido entonces con el remoquete de “mascachochas”, escenario final del cruento y retrógrado Agustín Agualongo, figura adornada con los lauros de la falsedad antes que con el tamiz de la objetividad, como bien anotaría el historiador Jaime Gutiérrez Ramos.</p>



<p>Mosquera descendía de una de las familias más linajudas del Gran Cauca, habían acumulado una gran fortuna fruto de las minas que poseían y de los extensos terrenos para cultivos y ganadería que habían obtenido merced a favorecimientos hechos a la corona española. Pese a ello, a temprana edad tomó el camino de servir a la causa patriota, ganándose el favor de Bolívar, quien lo ascendió a teniente coronel y a nombró jefe civil y militar de la provincia de Buenaventura, cuya capital era Iscuandé, un escenario que conocía perfectamente en razón a las propiedades familiares que ahí se asentaban, inclusive hoy un municipio de la costa nariñense lleva su apellido en su honor.</p>



<p>Agualongo provenía de las masas populares pastusas, algunos dicen que era indígena, otros que era un mestizo, lo cierto es que los historiadores han tratado de blanquear su figura para darle tintes heroicos desde su propio origen, aludiendo que fue pintor al óleo, que se divorció de su esposa y que, además, fue ascendido a General de los Ejércitos del Rey de España. Todo esto en contravía de los oficios y limitantes propias a quienes estaban por debajo de la rancia élite pastusa, inclusive algunos investigadores afirman que fue pintor de brocha gorda, que el divorcio era imposible para alguien de su rango y que al ostentar un cargo militar tal alto debería reposar el acta de nombramiento en algún archivo, cosa que hasta el momento no aparece.</p>



<p>El acta de inscripción como soldado raso en las milicias de Pasto es suficiente para tener un perfil suyo, además del inicio tardío en el ejercicio militar, mayor de 30 años, para detener la avanzada de los Quiteños en 1811. Lo que es innegable es su sagacidad para moverse en medio de esa élite y lograr ascender al grado de coronel, de imponer a costa de muchas vidas el capricho de mantenerse en la convicción de una corona que ningún merecimiento le había hecho a la ciudad de Pasto, ya que ni fue sede episcopal, ni se creó universidad, ni mucho menos casa de moneda, que era lo que se le pedía.</p>



<p>Mosquera había sido decano de Bolívar a su paso hacia el sur, se había ganado su confianza, sobre todo porque con seguridad su familia dio importantes aportes económicos a la causa de la Independencia, de tal manera que sus ascensos fueron rápidos y sin mayor pericia fue enviado para recoger y proteger el oro que salía de Barbacoas para el Ejército del Sur. Para entonces ya había acaecido la terrible navidad nefanda en 1822, Agualongo había sido vencido por Bolívar en Ibarra y sin más salidas emprendió la huída hacia Barbacoas para apropiarse del oro, salir hacia Tumaco y de ahí encontrarse con las goletas españolas y peruanas.</p>



<p>El propio Mosquera en el informe que dirige al Comandante General del Departamento del Cauca muestra cuales eran las intenciones de Agualongo: tomarse Barbacoas y dejar ahí como gobernador a Francisco Angulo, negro; ponerse en comunicación con Calzón y Canchala que estaban en Los Pastos, recordemos que el primero fue el que fusiló a la ninfa mártir Josefina Obando; que Toro volviera al Valle del Patía y los pueblos de Taminango y alrededores; mientras que Agualongo “<em>debía poner en insurrección a los cantones de </em><em>Tumaco, Esmeraldas, y Costa de la Buenaventura para ponerse en comunicación con los corsarios, recibir auxilios del Perú y emprender sobre el resto del departamento del Cauca obstruyendo de tal modo las comunicaciones de Su Excelencia el Libertador, por mar y por tierra.” </em>(AGN. Sección: República. Fondo: Secretaría de Guerra y Marina. Tomo: 43. Folio:690 Folio: 690r).</p>



<p>Después de ser vencido en El Calvario, Agualongo y un grueso de militares realistas se dirigen por el río Telembí hacia Barbacoas. Para entonces el ejército patriota, al mando del inexperto Mosquera, se prepara para la terrible emboscada que haría Agualongo y la cual sabían de antemano, inclusive prometió la libertad a los esclavos que se aventuraran a detener la avanzada realista, logrando vencer a algunos de ellos. El 1 de junio las fuerzas pastusas llegan a la ciudad, inclusive el soldado Martínez, del batallón Aragón, le asienta un tiro en la cara al comandante caucano, destrozándole la mandíbula inferior, atravesándole la lengua, lo que lo obligó a ceder el mando al coronel Parra. Agualongo, al verse imposibilitado de tomar el cuantioso tesoro, ordena incendiar la ciudad, huyendo e internándose en la selva con su ejército diezmado, quienes serán perseguidos, muchos de ellos atrapados y fusilados en el acto.</p>



<p>En parte que da Agualongo a la Comandancia General de Armas del Cauca, anota: “<em>tuve a bien el retirarme con el honor que acostumbran las tropas militares, sin haber perdido más que diez hombres entre paisanos y tropa nuestra, pero para esto tuvo que volverse en cenizas todo el pueblo</em>” (AGN. Sección: República. Fondo: Secretaría de Guerra y Marina. Tomo: 43. Folio: 689). Triste suerte la de la ciudad de Barbacoas, sobre todo porque algunos historiadores han querido mostrar al ejército patriota como monstruoso, lleno de masones e infieles que no respetaban absolutamente nada, luchando casi que contra un ejército realista formado por “monjas de la caridad” en donde el rosario y la templanza eran sus consignas; no es así, ambos ejércitos cometieron exabruptos que marcaron a nuestros territorios, tales como la nefanda noche del 24 de diciembre de 1822 por parte de los patriotas, la retoma a sangre y fuego de Los Pastos por parte de Agualongo, Boves y Merchancano en 1823 y el terrible incendio de Barbacoas por parte de los realistas pastusos el 1 de junio de 1824, entre muchos otros más.</p>



<p>Mosquera reconoce el valor de los barbacoanos y el apoyo que recibió de estos para resistir a los realistas, “<em>Con todo como hallase yo un apoyo en el patriotismo y decisión de las gentes de la ciudad, me esforcé a resistir la invasión, según lo puntualizo en otros oficios, y salvar al pueblo del degüello que le amenazaba. El entusiasmo de todos los hombres que tuve a mi devoción es inexplicable”, </em>insistiendo en mostrar como la ciudad quedó incendiado, perdiendo ricos y pobres todas sus propiedades, hasta el punto de pedir ayuda para remediar la miseria en que quedaron sus habitantes: “<em>Lo cierto es que los más vieron con serenidad arder sus hogares, sus propiedades, y cuanto tenían de lujo y comodidad, y sin desprenderse de las armas prefirieron la destrucción del enemigo, a la salvación de sus intereses. Han quedado reducidos a la última indigencia en tal estado, que hay personas que no tienen otro alojamiento que el cuartel, en el que resida sin otro recurso que el pequeño lugar que les toca para dormir a la intemperie. Yo faltaría a mi deber sino lo informase a vuestra señoría suplicándole se digne elevar esta noticia al Supremo Gobierno de la Nación para que se atienda con la conmiseración que se merece esta porción de infelices adictos al gobierno de la República, recomendándolos con todo el interés a que se han hecho acreedores”</em> (AGN. Sección: República. Fondo: Secretaría de Guerra y Marina. Tomo: 43. Folio: 691 Folio: 691r).</p>



<p>Diezmado el ejército realista, algunos regresan a Pasto y otros se dirigen al río Mayo, entre estos Agualongo, quien sería atrapado el 24 de junio por su excompañero de armas, el ahora coronel patriota José María Obando, quien sería conducido a Popayán y fusilado el 13 de julio de 1824.</p>



<p>Barbacoas enfrentaría muchas otras batallas, principalmente la del olvido por parte del Estado central, del gobierno departamental, así como el saqueo de sus minas que enriqueció y sigue enriqueciendo más a foráneos que a propios, lugar donde nació una casta política que no ha sabido responder a su comunidad. Barbacoas, en oro y leyendas cantada.</p>


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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
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        <pubDate>Fri, 26 Jul 2024 19:24:04 +0000</pubDate>
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        <title>20 de julio: hablar la historia desde los museos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/liarte-dialogo-sobre-arte/20-julio-hablar-la-historia-desde-los-museos/</link>
        <description><![CDATA[<p>No soy de las que celebro el 20 de julio ni el 7 de agosto porque siempre vi eso muy político, de desfiles militares, instalación de congreso y discursos presidenciales. Sin embargo, con el paso de los años he aprendido que la historia del país también se cuenta desde otras perspectivas y por eso en [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>No soy de las que celebro el <strong>20 de julio</strong> ni el 7 de agosto porque siempre vi eso muy político, de desfiles militares, instalación de congreso y discursos presidenciales.</p>
<p>Sin embargo, con el paso de los años he aprendido que la historia del país también se cuenta desde otras perspectivas y por eso en este #MiércolesdeBlog quiero recomendar parte de la programación que los museos bogotanos brindan a los visitantes y ciudadanos.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95554 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/Museos_20Julio_Liarte-1-300x300.png" alt="" width="300" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/Museos_20Julio_Liarte-1-300x300.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/Museos_20Julio_Liarte-1-150x150.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/Museos_20Julio_Liarte-1-768x768.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/Museos_20Julio_Liarte-1-1024x1024.png 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/Museos_20Julio_Liarte-1.png 1081w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>El <strong>Museo de la Independencia – Casa del Florero</strong> se une al Museo Nacional y lleva a sus instalaciones este miércoles 19 de julio a las 3:00 p.m. “<strong>Pregón del canto del Mochuelo en Bogotá</strong>”, un concierto de gaitas con la agrupación musical “Son de la provincia” a propósito de la exposición temporal “<strong>El vuelo del Mochuelo</strong>” que, hasta septiembre, se puede ver en el Museo Nacional y presenta las voces de quienes viven en Los Montes de María, pero no solo desde la problemática, sino también desde la resiliencia.</p>
<p><iframe loading="lazy" title="“El vuelo de El Mochuelo” en Bogotá" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/p3Mdu7P2j1U?start=75&#038;feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>El Museo de la Independencia inaugura el <strong>20 de julio al mediodía</strong> la exposición “<strong>Actos y actas de independencia</strong>”, la cual, en palabras de los curadores, pone en diálogo algunos archivos y documentos reflejan momentos de la historia nacional en los que diferentes comunidades han buscado, de diversas formas, ser independientes. Estando aquí, vale la pena ver la línea de tiempo de la Independencia, el famoso <a href="http://www.museoindependencia.gov.co/Paginas/iniciodefault.aspx" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Florero de Llorente y, por supuesto, el Acta de la Revolución</a>.</p>
<p>Y hablando del Museo Nacional, que está también celebrando sus 200 años, tiene programado para el sábado 22 de julio a las 10:00 a. m. “<strong>Recorrer la nación: 200 años de ideas, personajes y espacios, Vol. 1</strong>” en el que promete que el espectador reconozca ideas, espacios y personajes que, durante el siglo XIX y principios del siglo XX, movilizaron al museo en su búsqueda por entender la nación. Este evento es gratuito, pero necesita inscripción previa: <a href="https://forms.office.com/r/RJGsZ8AcEK" target="_blank" rel="noopener noreferrer">https://forms.office.com/r/RJGsZ8AcEK</a>.</p>
<p>Aunque es más por el festejo de los 100 años del Banco de la República, vale la pena mencionar la reapertura del <strong>Museo Casa de Moneda </strong>este <strong>23 de julio</strong> al medio día. Luego de dos años de estar cerrado, abre sus puertas nuevamente con una nueva museografía y narrativa para contar la historia de la economía y la producción de billetes y monedas en Colombia, y cómo representa a la sociedad colombiana a través de los usos sociales y culturales del dinero.</p>
<p><a href="https://www.facebook.com/museosbanrep/posts/pfbid0sjRBhpzvyyZeL43qbFa2zZ2KtG3oYUDMhv5QkWBqfcY57pAhHbbrFoTs4m2cbmZEl?locale=es_LA">https://www.facebook.com/museosbanrep/posts/pfbid0sjRBhpzvyyZeL43qbFa2zZ2KtG3oYUDMhv5QkWBqfcY57pAhHbbrFoTs4m2cbmZEl?locale=es_LA</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y como la historia de Colombia la escribimos todos, no sobra visitar en <strong>Fragmentos.</strong> <strong>Espacio de Arte y Memoria</strong> “<strong>Desamadas</strong>”, acción de reparación simbólica con las víctimas de violencia sexual en el conflicto armado colombiano. Abierta hasta el 23 de julio, el visitante puede ver cómo 52 personas comparten sus experiencias y usan la escritura como herramienta terapéutica y liberadora.</p>
<p>La <strong>Casa Museo Quinta de Bolívar</strong> tiene la exposición temporal “<strong>Entremos en materia</strong>”, en la que se destacan los usos sociales de algunos materiales de los siglos XVIII y XIX y su impacto en la consolidación de las artes y oficios en Colombia a través de la colección de este recinto cultural.</p>
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        <author>Lilian Contreras Fajardo</author>
                    <category>Liarte: diálogo sobre arte</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=95525</guid>
        <pubDate>Wed, 19 Jul 2023 17:13:49 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[20 de julio: hablar la historia desde los museos]]></media:description>
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                            </item>
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        <title>La piel que elegimos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/deloga-brusto/la-piel-elegimos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Desde que mataron o encanaron a sus precursores ya no son tan ostentosos ni hacen tan evidente su afán de protagonismo. Eso se lo dejan a unos mimados con ilusión de jeques que adoptaron nuevas elegancias como megáfono de sus poderes heredados. Los que conservan los brillos empalagosos son recicladores de estéticas. Estos nuevos se [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400">Desde que mataron o encanaron a sus precursores ya no son tan ostentosos ni hacen tan evidente su afán de protagonismo. Eso se lo dejan a unos mimados con ilusión de jeques que adoptaron nuevas elegancias como megáfono de sus poderes heredados. Los que conservan los brillos empalagosos son recicladores de estéticas. Estos nuevos se distanciaron del llamar la atención ridículamente porque la primera generación de traquetos les enseñó que más vale una vida de lujos solapados que una cárcel en Estados Unidos o una bala prematura en cualquier acera.</span></p>
<p><figure id="attachment_93294" aria-describedby="caption-attachment-93294" style="width: 376px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-93294 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Estrella-hija-de-narco.jpg" alt="" width="376" height="375" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Estrella-hija-de-narco.jpg 376w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Estrella-hija-de-narco-150x150.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Estrella-hija-de-narco-300x300.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 376px) 100vw, 376px" /><figcaption id="caption-attachment-93294" class="wp-caption-text">Estrella Hermila Ramos creció bajo el yugo y los privilegios de su padre Juan &#8220;Johnny&#8221; Ramos, precursor del Cartel de Sinaloa. Crédito <a href="https://www.instagram.com/shaulschwarz/?hl=en">Shaul Schwarz</a> para la <a href="https://www.marieclaire.com/culture/news/a3279/mexican-drug-cartels/">revista Marie Claire</a></figcaption></figure></p>
<p><span style="font-weight: 400">Una mirada apenas aguda puede <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-43835654">reconocerlos</a>: unos más jóvenes que otros, algunos de ellos con títulos y nombres divinamente, ya adoptados por las élites, pero <a href="https://www.infobae.com/america/mexico/2018/08/03/los-nuevos-narco-juniors-mexicanos-quienes-son-y-cual-es-su-sello/">todos con la misma mirada nerviosa</a>, la misma inseguridad de sus rabos de paja. Son cautelosos, pero logran hacer <a href="https://www.elcolombiano.com/colombia/pelea-de-petro-y-el-fiscal-por-cancelar-mesa-tecnica-de-la-sae-BH20144353">maniobras para comprar Fiscalías</a>. Viajan en asientos privilegiados, tratando de disimular operaciones y rellenos, ostentan conocimientos en financias mundiales, posan de empresarios o integrantes de alguna Unidad de Trabajo Lícito (UTL), pero fallan al disimular.</span></p>
<p><figure id="attachment_93283" aria-describedby="caption-attachment-93283" style="width: 767px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-93283" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/WhatsApp-Image-2023-01-19-at-10.06.19-767x1024.jpeg" alt="Ilustra la posición de la fiscalia frente e los hijos de los mafiosos" width="767" height="1024" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/WhatsApp-Image-2023-01-19-at-10.06.19-767x1024.jpeg 767w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/WhatsApp-Image-2023-01-19-at-10.06.19-112x150.jpeg 112w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/WhatsApp-Image-2023-01-19-at-10.06.19-225x300.jpeg 225w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/WhatsApp-Image-2023-01-19-at-10.06.19-768x1025.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/WhatsApp-Image-2023-01-19-at-10.06.19.jpeg 1196w" sizes="auto, (max-width: 767px) 100vw, 767px" /><figcaption id="caption-attachment-93283" class="wp-caption-text">Comunicado oficial para no hacer investigaciones sobre propiedades de la mafia. Los resultados no hablan por la Fiscalía.</figcaption></figure></p>
<p><span style="font-weight: 400">Pero todavía hay <a href="https://www.elcorreo.com/internacional/america-latina/muere-popeye-jefe-20200207214721-nt.html">algunos</a> que conservan huellas de la era estridente de los carteles. Me crucé con uno en algún aeropuerto, en una de esas caravanas parsimoniosas de emigración en las que unos agentes escanean, otros controlan, otros verifican la validez de los pasaportes y otros conducen a los menos afortunados a las salas aisladas de Alerta Aeropuerto. Me generó un asco que no sentía hace años. No tuve la calma para expresarle mi aversión, o asumir la vocería de una generación que creció entre bombas, secuestros y las esperanzas que generaba una gran Constitución.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">El hombre llevaba por lo menos una cabeza de altura, aunque una jiba le empieza a pegar el mentón a un pecho cansado. Tendría unos cincuenta años. Se ocultaba bajo una gorra cualquiera y se había dejado crecer la barba canosa siguiendo la tendencia del que se quiere venderse como leñador. Tenía los brazos descubiertos. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Yo, que algo sé de las imágenes icónicas de Colombia, reconocí en su antebrazo derecho la mirada burlona de Pablo Escobar Gaviria preso en 1976, cuando sonrió para la foto de registro penitenciario, sabiendo que le apretaba el gaznate al país y que su horda de políticos, agentes, sicarios, patrulleros, <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/yohir-akerman/licencias-que-matan/">directores de controladoras aéreas</a>, traficantes y matones impediría que sobre él cayera alguna forma de justicia seria. </span></p>
<p><figure id="attachment_93297" aria-describedby="caption-attachment-93297" style="width: 715px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-93297" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Pablo_Escobar_Mug-715x1024.jpg" alt="" width="715" height="1024" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Pablo_Escobar_Mug-715x1024.jpg 715w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Pablo_Escobar_Mug-105x150.jpg 105w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Pablo_Escobar_Mug-209x300.jpg 209w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Pablo_Escobar_Mug-768x1100.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Pablo_Escobar_Mug.jpg 800w" sizes="auto, (max-width: 715px) 100vw, 715px" /><figcaption id="caption-attachment-93297" class="wp-caption-text">De Colombian National Police &#8211; Colombia National Registry; <a href="https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=49892673">Colombian National Police</a></figcaption></figure></p>
<p><span style="font-weight: 400">Ya he visto visto camisetas y mugs destinados a turistas pubertos, malinformados y ansiosos por gritarle al mundo que son tan simples como las drogas, el sexo y el reguetón que motiva su vida meimportaculista. Pero una cosa es adoptar estereotipos ramplones en visitas en las cuales gastan poco y delinquen mucho y otra es ofrecer la propia piel como lienzo prostituido por la mafia.</span></p>
<h3><span style="font-weight: 400">El zig zag de la fila volvió a dar sus curvas. Confirmé que el rostro del peor criminal de la historia colombiana no era lo único que el malandrete (que también entraba a mi país de destino) se había tatuado.</span></h3>
<p><span style="font-weight: 400">En el otro brazo estaba lo que también reconocí como patrimonio de mis pesadillas: la estructura de un edificio de por lo menos diez plantas cuyos marcos heridos dejaban ver los pasadizos vaciados por el horror. El tatuador había dibujado con sevicia y precisión la escena desgarradora que generó la bomba contra el DAS el 6 de diciembre de 1989: dos carros en primer plano, uno de ellos un taxi, destruidos por la expansión de más de 500 kilos que los lamesuelas de la cocaína detonaron cobardemente contra la vida de 53 personas, la integridad de otras 600 y la salud mental de un país entero.</span></p>
<p><figure id="attachment_93296" aria-describedby="caption-attachment-93296" style="width: 984px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-93296" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/A33UPAGFYJG4HBQQ4E7VF43SZE.jpg" alt="" width="984" height="655" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/A33UPAGFYJG4HBQQ4E7VF43SZE.jpg 984w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/A33UPAGFYJG4HBQQ4E7VF43SZE-150x100.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/A33UPAGFYJG4HBQQ4E7VF43SZE-300x200.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/A33UPAGFYJG4HBQQ4E7VF43SZE-768x511.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 984px) 100vw, 984px" /><figcaption id="caption-attachment-93296" class="wp-caption-text">Fotos Archivo<a href="https://www.elespectador.com/judicial/la-bomba-contra-la-justicia-article-531711/"> El Espectador</a></figcaption></figure></p>
<p><span style="font-weight: 400">Entre la estupefacción y el asco seguí con la mirada al tipo. Otro tatuaje leí en su nuca: “Plata o plomo”. La caligrafía enrevesada bien podría también anunciar la marca de un lubricante íntimo o el nombre-marca de cualquier reguetonero que canta luchando contra el estreñimiento.</span></p>
<h3><span style="font-weight: 400">Tres marcas se mandó a hacer este pelandrún para venderse como simpatizante de un cartel que asesinó, robó y dañó a través de la cobardía y la bajeza, que incluso traicionó a sus propios integrantes para mantenerse con el negocio y escalar en el poder. </span></h3>
<p><span style="font-weight: 400">El trácala los exhibía sin pena, acaso inconsciente de la vergüenza y la rabia que despierta. Seguía la línea del casquivano, diciéndole a medio mundo que simpatizaba con lo más bajo de la humanidad.  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Supongo que tipos así se extinguirán poco a poco. Seguirán ostentando sus relaciones (ficticias o reales) con los grupos más asquerosos de la historia, retorciendo cada vez más silenciosos narrativas de salvadores y provocadores para justificar su adoración por el que supo hacer las cosas “a su manera” y “no dejarse de nadie”. Algún día los &#8220;artistas&#8221; dejaran de copiar las ostentosidad  y el mercado volverá a preferir el talento a las ganas baratas de atención. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Mientras tanto no es de extrañar que los hilos de la mafia lo operen taimados de corbatas finas y <a href="https://www.portafolio.co/tendencias/las-empresas-fachada-y-bancos-del-capo-rodriguez-orejuela-566276">empresas fachada</a>. Finalmente los números de producción y consumo de cocaína <a href="https://www.bloomberg.com/news/articles/2022-09-01/world-s-biggest-cocaine-producer-rethinks-the-war-on-drugs-q-a#:~:text=Colombia%2C%20the%20world's%20biggest%20producer,backed%20by%20US%20military%20aid.">siguen en escalada</a>. Qué importa el resto si hay un buen negocio&#8230;  </span></p>
<h5><span style="font-weight: 400"><strong>Ningún moralismo acompasa estas palabras.</strong> </span></h5>
<p><span style="font-weight: 400">Todos los seres vivos son cuadros complejos y se construyen a partir de una variedad de grises. Expreso un sentimiento de lástima por alguien que no se sabe discípulo de lo ruin, apenas un instrumento de quienes nunca aceptaron que tenemos que vivir bajo mínimas reglas para no perdernos ante leyes agresivas de la supervivencia del menos peor.</span></p>
<p>Sigo a un <a href="https://www.huffingtonpost.es/entry/paradoja-de-la-tolerancia-karl-popper-hit-daniel-grao_es_5f69e153c5b655acbc6fce71.html">Popper</a>, a lo mejor trastocado por la rabia al expresar mi absoluta resistencia a aceptar o siquiera tolerar este gesto de crueldad descarada. No tolero lo que no tolera unos mínimos principios por la compasión.</p>
<p><span style="font-weight: 400">Tatuarse es la prueba de presencia en el mundo, en palabras de <a href="https://www.academia.edu/40443400/David_Le_Breton_El_tatuaje">David LeBreton</a>. Intervenir la piel es ir más allá del color que nos diferencia o nos une a los otros. Es el paisaje de nuestra vida, las marcas que elegimos expresar, una seña que se abre a los demás para que nos interpreten. </span></p>
<p><figure id="attachment_93295" aria-describedby="caption-attachment-93295" style="width: 578px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-93295" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/IMG_2940-578x1024.jpg" alt="" width="578" height="1024" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/IMG_2940-578x1024.jpg 578w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/IMG_2940-85x150.jpg 85w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/IMG_2940-169x300.jpg 169w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/IMG_2940-768x1360.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/IMG_2940.jpg 1170w" sizes="auto, (max-width: 578px) 100vw, 578px" /><figcaption id="caption-attachment-93295" class="wp-caption-text">Mi propio tatuaje</figcaption></figure></p>
<p><span style="font-weight: 400">Aquel anónimo vocero del crimen canta con nostalgia tribal otra gentuza que arruinó vidas y países y que sigue causando sufrimiento en campos y ciudades. Arma una narrativa de sí mismo basado (al menos en estos tres adefesios) en su simpatía por incontables muertes injustificadas, crueles y feroces.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Las <a href="https://elcomercio.pe/noticias/cartel-jalisco-nueva-generacion/">nuevas generaciones de narcos</a> (que abundan) y terroristas (los de verdad, no los que imponen los dueños de las guerras) son menos ruidosos. Pasan desapercibidos, acaso porque ahora su red de contactos es más sutil y amplia, más silenciosa en la eficiencia de los procesos por estar cada vez más cerca de los poderes. Otro se han quedado con la estética de barrio falseado por el oro y la música fácil, inventándole altura a los oficios ruines. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Ellos, los que controlan el negocio desde <a href="https://www.portafolio.co/tendencias/las-empresas-fachada-y-bancos-del-capo-rodriguez-orejuela-566276">emprendimientos fachada</a> o <a href="https://nsarchive2.gwu.edu/NSAEBB/NSAEBB131/index.htm">cargos públicos</a>, ya no se dan a sumar muertos porque han entendido que lo espectacular de la guerra sucia está reservado para los pobres. Como parte de la estrategia distractora botan al caldero a unos que se tragan un cargamento menor en <a href="https://www.lanacion.com.ar/seguridad/como-es-el-proceso-por-el-que-pasan-las-mulas-para-expulsar-la-droga-nid1699049/">bolsa de condón</a>. Dotan con armas a unos que tienen hambre, más rabia, poco corazón y sangre barata. A otros les ragalan tatuajes. Seguro se lo celebran. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Y sudan sus perfumes discretos cuando ven las filas que hacen los que tienen que hacer inmigración por ventanillas insomnes y no por la que aceptan sus pasaportes diplomáticos o sus <a href="https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/juan-lozano/columna-de-juan-lozano-el-rebajon-733922">torcidos impunes</a>. No se tatúan. No les hace falta. Callan el estigma pestilente en el alma que les tocó. No eligen nada para su piel. Porque no pueden. </span></p>
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        <author>Robert Max Steenkist</author>
                    <category>DELOGA BRUSTO</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=93278</guid>
        <pubDate>Fri, 20 Jan 2023 16:39:47 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La piel que elegimos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Robert Max Steenkist</media:credit>
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