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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Guillermo Cano | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Mientras haya tinta. En el centenario de Don Guillermo Cano.</title>
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        <description><![CDATA[<p>Mientras haya tinta, es el corto animado que ha producido el periódico El Espectador para conmemorar el centenario del periodista Guillermo Cano Isaza (1925 &#8211; 1986), director del periódico desde 1952 hasta el día en que fue asesinado por orden de las mafias del narcotráfico el miércoles 17 de diciembre de 1986, cuando murió más que un hombre, toda una época de hacer periodismo honesto y comprometido en Colombia.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<figure class="wp-block-post-featured-image"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="2362" height="2362" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18074342/Mientras-haya-tinta.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18074342/Mientras-haya-tinta.jpg 2362w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18074342/Mientras-haya-tinta-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18074342/Mientras-haya-tinta-1024x1024.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18074342/Mientras-haya-tinta-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18074342/Mientras-haya-tinta-768x768.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18074342/Mientras-haya-tinta-1536x1536.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18074342/Mientras-haya-tinta-2048x2048.jpg 2048w" sizes="(max-width: 2362px) 100vw, 2362px" /></figure>


<p><strong>Nota preliminar</strong>: Esta nota fue publicada originalmente en el periódico <em>El Correo del Golfo</em>, en donde el autor publica una columna semanal con su nombre de pila (Dixon Moya).</p>



<p><em>Mientras haya tinta</em>, es el corto animado que ha producido el periódico&nbsp;<em>El Espectador</em>&nbsp;para conmemorar el centenario del periodista Guillermo Cano Isaza (1925 &#8211; 1986), director del periódico desde 1952 hasta el día en que fue asesinado por orden de las mafias del narcotráfico el miércoles 17 de diciembre de 1986, cuando murió más que un hombre, toda una época de hacer periodismo honesto y comprometido en Colombia.</p>



<p>Guillermo Cano Isaza nació en Bogotá, el 12 de agosto de 1925, en un hogar signado por el periodismo. Estudió en uno de los colegios insignes de la ciudad, el&nbsp;<em>Gimnasio Moderno</em>&nbsp;y cuando se graduó de bachiller en 1943 empezó a trabajar en&nbsp;<em>El Espectador</em>, el periódico fundado por su abuelo Fidel Cano Gutiérrez en la ciudad de Medellín. Empezó siendo linotipista (el linotipo era una máquina tipográfica para componer las líneas de los textos impresos), fue reportero taurino, deportivo, antes de columnista. Luego crearía el&nbsp;<em>Magazín Dominical</em>, del cual fue director, lo cual es significativo para quienes hemos escrito alguna línea en ese suplemento literario.</p>



<p>Cano tuvo un bautismo de fuego en 1952, como director de&nbsp;<em>El Espectador</em>, cargo que asumió días más tarde del incendio de la sede del periódico por un grupo de vándalos de orientación conservadora. El periódico era de tendencia liberal y se vivía la violencia política entre los seguidores de los dos partidos tradicionales, liberal y conservador. Entre 1956 y 1959,&nbsp;<em>El Espectador</em>&nbsp;sufrió la censura del gobierno militar, durante la única dictadura que tuvo Colombia.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="618" height="473" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18075013/El-Espectador-en-la-Jimenez.jpg" alt="" class="wp-image-119426" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18075013/El-Espectador-en-la-Jimenez.jpg 618w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18075013/El-Espectador-en-la-Jimenez-300x230.jpg 300w" sizes="(max-width: 618px) 100vw, 618px" /><figcaption class="wp-element-caption">Edificio Monserrate, antigua sede de El Espectador en la Avenida Jiménez.</figcaption></figure>



<p>Don Guillermo, siempre estuvo vinculado al deporte colombiano y en 1960, creó un premio todavía vigente, el&nbsp;<em>Deportista del Año</em>. En 1964,&nbsp;<em>El Espectador</em>&nbsp;se trasladó de su tradicional sede en la céntrica Avenida Jiménez a la Avenida 68 en el occidente de la ciudad.&nbsp;<em>El Espectador</em>&nbsp;es reconocido como el medio que nunca ha dudado en enfrentarse a los grandes poderes del país, cuando está de por medio la defensa de las libertades ciudadanas, la transparencia periodística, la decencia social o la ética política.&nbsp;</p>



<p>El periódico se opuso a la dictadura militar, al llamado&nbsp;<em>Estatuto de Seguridad</em>&nbsp;durante el gobierno de Julio César Turbay, en 1982 denunció las prácticas deshonestas del&nbsp;<em>Grupo Grancolombiano</em>, enorme conglomerado financiero, cuya pauta publicitaria era vital para cualquier medio de comunicación. Al mismo tiempo,&nbsp;<em>El Espectador</em>&nbsp;inició la investigación y denuncia pública sobre el poder del narcotráfico en la política y su influencia nefasta en la sociedad, señalando con nombre propio a los mafiosos, siendo el primer medio en revelar el pasado delincuencial de Pablo Escobar Gaviria y otros narcotraficantes, que posaban como políticos o empresarios emergentes exitosos.&nbsp;</p>



<p>Los criminales se vengaron del periódico, asesinando a Guillermo Cano y haciendo estallar en sus instalaciones una de las bombas más fuertes en la terrible historia del narcoterrorismo que estremeció a las ciudades colombianas. Don Guillermo, como fue conocido el insigne periodista, tenía una columna editorial,&nbsp;<em>Libreta de Notas</em>, en donde consignó sus ideas, sobre lo divino y humano, pero muy especialmente sobre su profesión y el porvenir de Colombia. Un hombre de familia que al frente de su máquina de escribir adquiría estatura de gigante.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="457" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18074645/Los-Cano-Busquets-1024x457.webp" alt="" class="wp-image-119425" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18074645/Los-Cano-Busquets-1024x457.webp 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18074645/Los-Cano-Busquets-300x134.webp 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18074645/Los-Cano-Busquets-768x342.webp 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18074645/Los-Cano-Busquets.webp 1200w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Los Cano Busquets.</figcaption></figure>



<p>Don Guillermo se casó con la periodista Ana María Busquets, una española muy colombiana, quien llegó a nuestro país a los cuatro años, con sus padres, escapando de la Guerra Civil. Doña Ana María a sus 90 años sigue muy activa, como presidenta de la&nbsp;<em>Fundación Guillermo Cano Isaza</em>. Con Don Guillermo, formó una bonita familia de cinco hijos y ha sido columnista de&nbsp;<em>El Espectador</em>. Fidel Cano Correa, sobrino de Don Guillermo, es el actual director del diario.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18171632/Guillermo-Cano-caricatura-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-119454" style="width:467px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18171632/Guillermo-Cano-caricatura-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18171632/Guillermo-Cano-caricatura-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18171632/Guillermo-Cano-caricatura-1152x1536.jpg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18171632/Guillermo-Cano-caricatura-1536x2048.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18171632/Guillermo-Cano-caricatura-scaled.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption class="wp-element-caption">Don Guillermo Cano, caricatura de Dixon Acosta Medellín. </figcaption></figure>



<p>En lo personal, siempre he estado vinculado con&nbsp;<em>El Espectador</em>, desde hace unos años con un blog en el cual escribo de todo un poco, ocasionalmente artículos para el periódico e incluso caricaturas, pero todo inició con cartas como lector que fueron publicadas en el periódico, cuando era estudiante de Sociología en la Universidad Nacional y veía con preocupación el auge del narcotráfico y su incidencia en el sistema axiológico (de valores) de nuestra sociedad. Saber que era Don Guillermo, quien escogía las cartas de los lectores, me produce un sentimiento especial de afecto nostálgico.&nbsp;</p>



<p>Si hay una palabra que se repite para definir a Don Guillermo Cano, es decencia. Como suele suceder con grandes personalidades, su vida y obra viene siendo reconocida luego de su muerte. El&nbsp;<em>Premio Mundial de la Libertad de Prensa UNESCO</em>, lleva su nombre y su lucha en defensa de la libertad de prensa, dio origen a la Resolución 29 de la Asamblea General de Naciones Unidas, que condenó la violencia contra los periodistas.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="640" height="947" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18075253/640px-Busto_de_Guillermo_Cano_Isaza.jpeg" alt="" class="wp-image-119428" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18075253/640px-Busto_de_Guillermo_Cano_Isaza.jpeg 640w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18075253/640px-Busto_de_Guillermo_Cano_Isaza-203x300.jpeg 203w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /></figure>



<p>No deja de ser frustrante, que en los puestos de recuerdos en las ciudades colombianas, se vendan camisetas con la imagen de Pablo Escobar, criminal abominable, como si fuera un héroe del cual pudiéramos sentirnos orgullosos, mientras que una de sus víctimas, verdadero paladín de la verdad, el trabajo y la honestidad, Guillermo Cano Isaza, no sea tan reconocido. Nos queda el busto que hizo en su honor, el gran artista colombiano Rodrigo Arenas Betancur en Medellín.</p>



<p>Por ello, qué buena idea la de&nbsp;<em>El Espectador&nbsp;</em>de lanzar&nbsp;<em>Mientras hay tinta</em>, corto animado, que ojalá llegue a todo el mundo, para divulgar la vida y obra de un colombiano admirable. Aquí dejo el tráiler, con el sonido de fondo de una máquina de escribir:&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=ZqWgwc1dOlo">https://www.youtube.com/watch?v=ZqWgwc1dOlo</a></p>



<p><strong>Dixon Acosta Medellín</strong></p>



<p>En lo que sigo llamando Twitter me encuentran como @dixonmedellin y exploro el cielo azul en Bluesky&nbsp;como @dixonacostamed.bsky.social</p>



<p></p>
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        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
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        <pubDate>Tue, 19 Aug 2025 10:28:25 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Mientras haya tinta. En el centenario de Don Guillermo Cano.]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>Los libros que recomendó leer don Guillermo Cano</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/los-libros-que-recomendo-leer-don-guillermo-cano/</link>
        <description><![CDATA[<p>El Ministerio de las Culturas declaró 2025 como el &#8220;Año Guillermo Cano&#8221; al cumplirse el primer centenario de su nacimiento. Quienes conocieron al director de El Espectador sabían de su obsesión por la lectura y la literatura. Tributo a su coraje.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>La biblioteca personal de don Guillermo Cano se conserva 39 años después de su vil asesinato. Foto: cortesía Fernando Cano. </em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-388dc8190a98d0186f6c1dfd2cc49ab1"><strong><em>“Leía todo lo que caía en mis manos, hasta libros prohibidos”:</em> Guillermo Cano, periodista colombiano (1925-1986)</strong></p>



<p>Para ser un buen periodista se necesita lo mismo que para ser un buen escritor: ser ante todo un buen lector. Y don Guillermo Cano, director durante 34 años del periódico más antiguo de Colombia, fue un lector voraz e incansable desde niño, incluso hasta agotar la luz de las velas. Leía literatura con la misma pasión con que leía las cartas que le enviaban amigos y lectores.&nbsp;</p>



<p>Quise saber qué pasó con la biblioteca de don Guillermo. Se lo pregunté al periodista y fotógrafo Fernando Cano Busquets, su hijo, quien asumió la dirección, junto con su hermano Juan Guillermo, tras el asesinato del director de <strong>El Espectador,</strong> el 17 de diciembre de 1986:&nbsp;<em>“Esa biblioteca existe parcialmente en el apartamento de mi madre. Creo que alcanzó a tener unos cuatro o cinco mil libros. Estaban los clásicos, muchos libros de historia, colecciones sobre Colombia (geografía, historia, artes plásticas, artesanía, ensayos económicos). La mayoría eran novelas policíacas, detectivescas, hechos históricos novelados. Literatura latinoamericana y española”.</em></p>



<p>De su padre mantiene vívido el recuerdo de cuando iban en familia los fines de semana a la finca<em>&nbsp;Fidelena</em>, cerca de Bogotá.&nbsp;<em>“Después de leer, revisar </em><strong>El Espectador</strong><em> y comunicarse por radioteléfono para orientar la edición del día siguiente, no paraba de leer las dos o tres novelas que había llevado”</em>, me cuenta.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="619" height="1010" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/16124431/ZETA-100-ANOS-CANO-TINTA-INDELEBLE-final-2.jpg" alt="" class="wp-image-119352" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/16124431/ZETA-100-ANOS-CANO-TINTA-INDELEBLE-final-2.jpg 619w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/16124431/ZETA-100-ANOS-CANO-TINTA-INDELEBLE-final-2-184x300.jpg 184w" sizes="auto, (max-width: 619px) 100vw, 619px" /></figure>



<p>Sobre sus libros favoritos nos venimos a enterar por el libro&nbsp;<em><strong>“Tinta indeleble: Guillermo Cano, vida y obra”</strong>&nbsp;</em>(650 páginas, sello Aguilar), escrito a varias manos (Marisol Cano Busquets, Jorge Cardona Alzate, Carlos Mario Correa Soto y Maryluz Vallejo Mejía), con participación de <strong>El Espectador</strong>, Grupo Bolívar y la <a href="http://fundacionguillermocano.com.co/">Fundación Guillermo Cano Isaza,</a> que preside su viuda, doña Ana María Busquets de Cano. Una obra de obligatoria lectura que debería estar en la biblioteca de todo periodista y estudiante de periodismo para comprender la grandeza y el legado de este mártir y maestro del periodismo colombiano.</p>



<p>&#8220;Cada año más y más personas celebran el Día de la Libertad de Prensa y muestran que Guillermo Cano no murió en vano. Su legado es crucial en nuestra lucha colectiva para la libertad de expresión y en contra de los ataques a periodistas y trabajadores de los medios de comunicación&#8221;, escribió Irina Bokova, siendo directora general de la Unesco.</p>



<p>&#8220;Su <em>Libreta de apuntes </em>no fue una columna convencional, <em>era un cruce entre opinión y narración, lo más parecido a un ensayo cronicado o a una crónica ensayística dividida en tres o cuatro actos</em>. (&#8230;) <em>Cada domingo sorprendía al lector por los cambios de tema:  pasaba del escándalo del momento a un recuerdo de juventud, a una apasionada reseña literaria, a un divertimento en clave de sátira sobre un político de sus desafectos o traía a colación una entrevista polémica&#8221;, </em>se lee en el prólogo.<em> </em>La obra reproduce a manera de antología muchas de sus crónicas y textos de opinión.</p>



<p>De la página 487 en adelante, la periodista Maryluz Vallejo Mejía escribe lo siguiente: “Cuando Jorge Valencia Jaramillo, director de la revista Pluma, le pidió la lista de sus cinco libros preferidos, excluyendo la&nbsp;<em>Biblia&nbsp;</em>y&nbsp;<em>El Quijote</em>, el director escogió: la&nbsp;<strong><em>Odisea</em></strong>, de Homero;&nbsp;<strong><em>Hamlet</em></strong><em>,</em>&nbsp;de Shakespeare; los&nbsp;<strong>Episodios Nacionales</strong>, de Benito Pérez Galdós,&nbsp;<strong><em>Cien años de soledad</em>,</strong>&nbsp;de Gabriel García Márquez y&nbsp;<strong><em>La alianza</em></strong>, de James Michener&#8221;.</p>



<p>Quizás tres de esas novelas no necesiten presentación y tal vez sobra decir que don Guillermo fue maestro de Gabo cuando éste ingresó a <strong>El Espectador </strong>como reportero en los años 50. De los otros dos libros podemos decir que <em><a href="https://www.zendalibros.com/nueva-edicion-de-la-quinta-y-ultima-serie-de-los-episodios-nacionales-de-galdos/">Episodios nacionales</a></em> son 46 novelas, divididas en cinco series, que relatan hechos clave ocurridos en España en los albores del siglo XIX, en tanto que <em>La alianza</em>, como se lee en la contraportada, deslumbra por el paisaje asombroso de África del Sur, además de recorrer Indonesia, Francia, Holanda e Inglaterra. “La presentación dramática de personajes reales y ficticios sobre el fondo de acontecimientos históricos es una técnica narrativa en la que Mr. Michener se ha acreditado hace tiempo como reconocido maestro”.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="376" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/08114210/ZETA-100-ANOS-CANO-LIBROS-BAJA-1024x376.jpg" alt="" class="wp-image-119084" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/08114210/ZETA-100-ANOS-CANO-LIBROS-BAJA-1024x376.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/08114210/ZETA-100-ANOS-CANO-LIBROS-BAJA-300x110.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/08114210/ZETA-100-ANOS-CANO-LIBROS-BAJA-768x282.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/08114210/ZETA-100-ANOS-CANO-LIBROS-BAJA.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>La escritora Maryluz Vallejo relata que el propio don Guillermo contó en sus columnas acerca de su reencuentro con Balzac, “el autor de la gran&nbsp;<em>Comedia humana</em>, en quien adivina algo garciamarquiano y en García Márquez algo balzaquiano”.</p>



<h2 class="wp-block-heading">&#8220;La última novedad literaria, preferiblemente en clave de novela policiaca, podía darle la primicia de un hecho que pronto sería noticia&#8221;: </h2>



<p>La literatura influyó en su trabajo periodístico.&nbsp;<em>“Cuando no estaba oliendo las ´chivas´ con su olfato ´canino´, estas lo perseguían hasta en sus momentos de reposo dedicados a la lectura. La última novedad literaria, preferiblemente en clave de novela policiaca, podía darle la primicia de un hecho que pronto sería noticia, o que recientemente había saltado a la primera plana”,&nbsp;</em>cuenta Vallejo.</p>



<p>Ella pone como ejemplo la coincidencia entre la lectura&nbsp;<em>Voraz como el mar</em>, de Wilbur Smith, una novela sobre la lucha contra las multinacionales petroleras, coincidiendo con un desastre ecológico en el Mediterráneo, en cuyas aguas se derramaron miles de barriles de petróleo.</p>



<p>El 26 de diciembre de 1982, don Guillermo les contó a los lectores de su columna&nbsp;<em>Libreta de Apuntes</em>&nbsp;cómo se hizo lector en la infancia, y cómo este hábito lo alejó de un vicio que él combatió: la televisión.</p>



<p><em>“Leía todo lo que caía en mis manos, hasta libros prohibidos </em>(…) <em>Pero leía también en Villeta, en la casita llamada paradójicamente Villa Luz, pero donde no había luz eléctrica, alumbrado por las lámparas de petróleo hasta la ´hora de toque de queda´ </em>(…) <em>y luego a la luz de una vela, hasta que la cera derretida ya no daba para más. Me acostumbré, pues, a leer y para mí continúa siendo la lectura mi distracción predilecta. Estoy, pues, vacunado anti-televisión”.</em><em></em></p>



<p><em>“Tinta indeleble: Guillermo Cano, vida y obra” </em>es el libro más completo que se ha escrito sobre este hombre valiente que entendió como pocos para qué se es periodista. Su sacrificio, a manos de la mafia colombiana, nunca será en vano mientras haya periodistas que ejerzan este oficio con apego a ética y a la verdad, como lo hizo él durante más de cuarenta años de entrega al periodismo. Habrían sido muchos años más si unos mafiosos cobardes no ponen precio a su cabeza.</p>



<p>Pero en realidad don Guillermo no murió: sigue vivo en cada línea y en cada párrafo que escribió.  </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/16125159/ZETA-100-ANOS-CANO-BIBLIOTECA-2-1-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-119356" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/16125159/ZETA-100-ANOS-CANO-BIBLIOTECA-2-1-1024x768.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/16125159/ZETA-100-ANOS-CANO-BIBLIOTECA-2-1-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/16125159/ZETA-100-ANOS-CANO-BIBLIOTECA-2-1-768x576.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/16125159/ZETA-100-ANOS-CANO-BIBLIOTECA-2-1-1536x1152.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/16125159/ZETA-100-ANOS-CANO-BIBLIOTECA-2-1.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Biblioteca de don Guillermo Cano. Foto: cortesía Fernando Cano.</em></p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Sun, 17 Aug 2025 13:17:46 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Los libros que recomendó leer don Guillermo Cano]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Otro Día del Periodista sin don Guillermo Cano</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/don-guillermo-cano-martir-del-periodismo-colombiano/</link>
        <description><![CDATA[<p>¡La falta que hace don Guillermo Cano en Colombia! Semblanza y homenaje al mártir  del periodismo colombiano, a través del testimonio de quienes trabajaron a su lado, a propósito del Día del Periodista y del “Año Guillermo Cano”, así declarado por el Ministerio de Cultura en el centenario de su nacimiento.   </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Foto: Archivo El Espectador. Don Guillermo Cano Isaza, director de El Espectador (1925-1986).</em></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>“Mataron a Guillermo Cano (…) Acaba de pasar. Por eso no quiero volver a Colombia. Están matando a mis amigos”: Gabriel García Márquez en “Un vida”, la biografía sobre el Nobel.</strong></h2>



<p>Don Guillermo Cano fue el periodista que en esencia todos deberíamos ser. Su valentía es la prueba de que el periodismo se lleva en la sangre hasta el día de la muerte. Su sacrificio habrá valido la pena cuando el periodismo colombiano sea otra vez lo que fue en sus mejores épocas. Salía de su periódico amado, hace casi cuarenta años, cuando la mafia le cobró con balas su gallardía. El periodismo quedó huérfano. Se dice Día del Periodista pero no feliz.</p>



<p>Don Guillermo dijo lo que se tenía que decir, publicó verdades, hizo lo que periodísticamente tocaba hacer durante una de las épocas más oscuras de Colombia, sino la más oscura. La suya fue, como escribió Antonio Caballero <em>“una vida digna de haber sido vivida”.</em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-fundaci-n-guillermo-cano-isaza wp-block-embed-fundaci-n-guillermo-cano-isaza"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="MKMpbqQQUR"><a href="https://fundacionguillermocano.com.co/guillermo-cano/visiones-multiples/vida-digna-ser-vivida/">La vida digna de ser vivida</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;La vida digna de ser vivida&#8221; &#8212; Fundación Guillermo Cano Isaza" src="https://fundacionguillermocano.com.co/guillermo-cano/visiones-multiples/vida-digna-ser-vivida/embed/#?secret=oq2MLgd1hP#?secret=MKMpbqQQUR" data-secret="MKMpbqQQUR" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p>Para que valga la pena ser periodista en Colombia, el mejor tributo para alguien de su estatura moral es respetar y exigir respeto por los principios de este oficio.</p>



<p class="has-text-align-center"><strong>IGNACIO GÓMEZ, director de <em>Noticias Uno</em></strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="757" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213033/A-CANO-NACHO-1024x757.jpeg" alt="" class="wp-image-111411" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213033/A-CANO-NACHO-1024x757.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213033/A-CANO-NACHO-300x222.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213033/A-CANO-NACHO-768x568.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213033/A-CANO-NACHO-1536x1135.jpeg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213033/A-CANO-NACHO-2048x1514.jpeg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Foto: Archivo El Espectador. </em></p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-ec530c9ae77cb2b0f660f95c07e66aae"><strong>Fue legendaria su fama como buen titulador.</strong></p>



<p>A Guillermo Cano lo conocí prácticamente desde mis primeras letras, porque mi papá hacía verificación de si habíamos aprendido a leer o no, poniéndonos a leer en voz alta los artículos de <strong>El Espectador</strong>. Personalmente, lo conocí un lunes de julio de 1986, cuando entré a trabajar como reportero del equipo de <em>Informes Especiales</em> que dirigía Fabio Castillo y que más tarde, bajo mi dirección, se empezó a llamar PIE, Periodismo Investigativo <strong>El Espectador.</strong></p>



<p>En esa época ya conocía su papel, por ejemplo, frente al gobierno semimilitar de Julio César Turbay, frente a los abusos de los bancos y las denuncias contra el Grupo Gran Colombiano, su descubrimiento de Gabriel García Márquez como escritor y su pasión por el club deportivo Santafé, del que fue uno de sus fundadores.</p>



<p>En el mundo del periodismo digital de hoy no se entiende la dificultad de titular para un medio impreso; eso depende del tamaño y la página asignados. Se trata de utilizar pocas palabras y Guillermo Cano era el maestro en ese tema. Era legendaria la forma como había resuelto la titulación de la toma del Palacio de Justicia: <em>“A sangre y fuego”.</em></p>



<p>Estaba pendiente de cada detalle durante la elaboración del diario. Era común que él se metiera al archivo a buscar la foto correcta de la edición del día siguiente o verlo en la biblioteca consultando periódicos viejos para sus columnas. Era un demócrata, que fue definitivo para que la democracia se mantuviera en su época.</p>



<p>Yo creo que si Guillermo Cano viviera el periodismo no sería como el que se está haciendo hoy en Colombia. <strong>Fue paradigma y mantuvo en alto la vara del periodismo colombiano.</strong> <strong>A los demás colegas les daría vergüenza ser corruptos o hacer las cosas que hoy hacen políticamente si don Guillermo Cano estuviera vivo.</strong></p>



<p>Era muy dulce para hacer sus reclamos. Recuerdo la primera charla con él. Fue sobre un error que había cometido yo al convertir una queja de la Procuraduría en una investigación. Me angustié mucho y él me tranquilizó. Me dijo que eso me iba a pasar muchas veces como periodista y que lo que tenía que hacer era evitarlo cada vez más.  A un colega, al que le decíamos <em>Platanito</em>, por dejarse <em>chivear</em> con un informe sobre el Palacio de Justicia, le dijo: <em>“Ay, muchacho, ¡cómo te fue a pasar eso!”.</em> Ese fue todo el reproche”.</p>



<p>Cuando entré a trabajar a <strong>El Espectador</strong> ya se hablaba de que Pablo Escobar iba a matarlo. Ya habían matado a gente de <strong>El Espectador</strong>, se sabía que ser de <strong>El Espectador</strong> significaba un riesgo para la vida: desde el conductor de la redacción hasta el director, que ya entonces era símbolo del periodismo colombiano.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-7cab3b0a99a07df93524ce90000744d1"><strong> “Era una época en la que el oficio no lo enseñaban en las universidades, sino que se aprendía al píe de la vaca, respirando tinta de imprenta, y El Espectador tenía los maestros mejores y de buen corazón pero de mano dura. Guillermo Cano había empezado allí desde las primeras letras, con notas taurinas tan severas y eruditas que su vocación dominante no parecía ser de periodista sino de novillero”: Gabriel García Márquez en “Vivir para contarla”.</strong></p>



<p class="has-text-align-center"><strong>OSCAR ALARCÓN, columnista de El Espectador</strong> <strong>y autor de <em>Microlingotes</em></strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="354" height="472" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213057/A-CANO-ALARCION.jpeg" alt="" class="wp-image-111412" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213057/A-CANO-ALARCION.jpeg 354w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213057/A-CANO-ALARCION-225x300.jpeg 225w" sizes="auto, (max-width: 354px) 100vw, 354px" /></figure>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-530a086ade24503e84dd619052db25e5"><strong>Don Guillermo Cano encarnó el valor de la verdad. </strong></p>



<p>Varias veces en sus <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/oscar-alarcon/guillermo-cano">columnas de opinión</a>, Óscar Alarcón ha referido sus recuerdos sobre el maestro de periodistas.</p>



<p>“Era un ruido infernal la redacción en aquellos tiempos. El tecleo incesante de las máquinas de escribir, los télex que escribían solos, los teletipos de las agencias internacionales, los teléfonos repicando, los noticieros radiales que muchos reporteros sintonizaban con alto volumen. Hasta un colega de judiciales que escribía dictándose así mismo con voz baritonal. Ese era el ambiente ruidoso en el que se producía El Espectador dirigido por Guillermo Cano Isaza en los años 70 y 80, época en la que el computador era apenas una especulación de los futuristas”.</p>



<p>“Guillermo Cano era una persona especial que recorría pausadamente todos los lugares del segundo piso del edificio de la Avenida 68, con una joroba que lo caracterizaba desde joven, heredada de su abuelo Fidel, fundador de <strong>El Espectador</strong>. Igual con su cabello blanco, propio de los Cano, y ahora de quienes fuimos sus discípulos”.</p>



<p>“También iba al archivo de fotografía en donde un día encontró la foto de Pablo Escobar cuando era joven y ladronzuelo precoz, y le sirvió para mostrarlo como un delincuente deseoso de grandeza, de la mala”.</p>



<p class="has-text-align-center"><strong>ALEXANDRA PINEDA, ex reportera, hoy radicada en París   </strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="223" height="223" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08202048/CANO-ALEXANDRA.jpg" alt="" class="wp-image-111405" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08202048/CANO-ALEXANDRA.jpg 223w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08202048/CANO-ALEXANDRA-150x150.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 223px) 100vw, 223px" /></figure>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-17a3676f1ea58d7182720d620e745b21"><strong>Don Guillermo Cano enseñó ética con su ejemplo.</strong></p>



<p>Conocí a don Guillermo Cano en enero de 1980, cuando me contrató para trabajar en <strong>El Espectador.</strong> Yo tenía 25 años y escribir en ese diario era lo que siempre había soñado desde que decidí ser periodista. Trabajé sólo tres años. Hasta ese momento era impensable que don Guillermo fuera asesinado por la mafia.  </p>



<p>Durante los primeros meses me encargué de la información laboral y después empecé a cubrir la Cámara de Representantes y a hacer reportajes.</p>



<p>A don Guillermo lo veíamos poco durante el día pero todas las mañanas, sin falta, salía de su despacho y daba una vuelta por la redacción para saludar. Era una persona afable pero quizás un poco tímida. Recuerdo que en algunas ocasiones se detuvo a preguntarme qué opinaba sobre un tema de actualidad. Lo hizo el día que García Márquez se fue del país tras enterarse de que altos mandos militares tenían planes de detenerlo para interrogarlo. Yo le dije que para mí García Márquez estaba por encima del bien y del mal y que era absurdo que quisieran detenerlo. Al día siguiente encontré mis palabras en el editorial de <strong>El Espectador.</strong>&nbsp;</p>



<p>Así era don Guillermo. Un hombre que sabía escuchar. Era, para muchos de nosotros jóvenes periodistas, <strong>una figura paternal&nbsp;que con su ejemplo nos enseñó una ética en el ejercicio de la profesión</strong>. <strong>Nos enseñó que el buen periodismo tiene que ser independiente de todos los poderes: del poder político, del poder económico, del poder de las armas.</strong>&nbsp;</p>



<p>Sus únicos compromisos inquebrantables eran con la verdad, con la justicia, con el respeto de los derechos humanos. Y con su amada Ana María Busquets.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-cde8f53e85ea7b66a30da9fb792cea00"><strong>“Nadie que no lo conociera de cerca hubiera podido vislumbrar, detrás de esas maneras suaves y un poco evasivas, la terrible determinación de su carácter”: Gabriel García Márquez sobre Guillermo Cano en “Vivir para contarla”. </strong></p>



<p class="has-text-align-center"><strong>ORLANDO HENRÍQUEZ, ex reportero</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213123/A-CANO-ORLANDO-1024x682.jpeg" alt="" class="wp-image-111413" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213123/A-CANO-ORLANDO-1024x682.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213123/A-CANO-ORLANDO-300x200.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213123/A-CANO-ORLANDO-768x512.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213123/A-CANO-ORLANDO-1536x1023.jpeg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213123/A-CANO-ORLANDO-2048x1364.jpeg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Foto: Archivo El Espectador. </em></p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-f6531fbd77ae59493e21efac92f94457"><strong>Si don Guillermo Cano viviera, estaría decepcionado del periodismo colombiano. &nbsp;</strong></p>



<p>Tenía 25 años cuando conocí a don Guillermo Cano en 1983.</p>



<p>Empecé como redactor judicial y terminé como editor encargado de la sección Política, tras el nombramiento del colega Carlos Murcia (q.e.p.d), autor del famoso <em>Periscopio Político</em>, como cónsul en Barcelona, España.</p>



<p>En 1985 le rendimos un homenaje especial a don Guillermo, después de que el Círculo de Periodistas de Bogotá, CPB, le otorgó el Premio Nacional de Periodismo, por su columna dominical <em>Libreta de Apuntes</em>.&nbsp; En esa reunión, en el primer piso del periódico, que tenía su sede en la Avenida 68 con calle 22, don Guillermo nos dijo en tono de humor, palabras más palabra menos, que él padecía de alergia a los homenajes. Sin embargo, bailó muy contento con su señora esposa Ana María Busquets de Cano.</p>



<p>Si don Guillermo viviera, estaría demasiado triste y hasta decepcionado del periodismo que se hace hoy en Colombia, porque siempre defendió la libertad de expresión, la independencia, la objetividad, la veracidad, y la imparcialidad.</p>



<p>Esos principios rectores del periodismo los escribió don Guillermo Cano en 1984 cuando en una especie de premonición dijo: “Solo la independencia, el carácter, la objetividad y el buen criterio del periodista y de los medios pueden vencer estas tormentas terribles del nuevo mundo amenazado por todas partes de la libre información”.</p>



<p>Sobre el filo del mediodía de ese aciago 17 de diciembre hablamos de manera sucinta sobre la naciente creación del llamado Grupo de Los Ocho, integrado por igual número de países latinoamericanos, que tenía entre sus fines buscar una solución pacífica al candente conflicto centroamericano que se vivía en esa época.</p>



<p>Estaba en el periódico cuando ocurrió el trágico hecho. Al cuerpo de redacción le quedó un indescriptible dolor en el alma. Luego del sepelio, toda la prensa protestó con la Marcha del Silencio por ese vil asesinato de Don Guillermo Cano. Salimos desde la Plaza de Bolívar de Bogotá. Ese día no circuló ningún periódico, tampoco hubo noticieros en radio y televisión.</p>



<p>Don Guillermo ofrendó su vida por la verdad, la honestidad, la rectitud y la defensa de la justicia y la democracia.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e903213ca0bf43c50540c6f3ffe21b9e"> <em>“Todos fuimos cobardes, menos él, que parecía tan tímido. (…) Armado solo con papel periódico y tinta de imprenta, Guillermo Cano, director de El Espectador, fue el primer periodista que tuvo el coraje de hacerles frente a los criminales (&#8230;) Trabajé a su lado muy poco tiempo, pero me alcanzó para descubrir de qué tamaño era la fortaleza de su espíritu. (..) estaba hecho con la misma materia indestructible con que hicieron a su abuelo, don Fidel Cano, que fundó El Espectador y pasó más de la mitad de su vida en la cárcel, perseguido por denunciar las arbitrariedades que los gobernantes cometen cuando los enloquece el poder”: <strong><a href="https://fundacionguillermocano.com.co/noticias/juan-gossain-recuerda-guillermo-cano/">Juan Gossain.</a></strong></em></p>



<p class="has-text-align-center"><strong>MARÍA JIMENA DUZÁN, directora del podcast <em>A fondo</em>  </strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="681" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213206/A-CANO-DUSSAN-1024x681.jpeg" alt="" class="wp-image-111414" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213206/A-CANO-DUSSAN-1024x681.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213206/A-CANO-DUSSAN-300x200.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213206/A-CANO-DUSSAN-768x511.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213206/A-CANO-DUSSAN-1536x1022.jpeg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213206/A-CANO-DUSSAN-2048x1363.jpeg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right"><em>Foto: Archivo El Espectador. </em></p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-80141c68c7bec2bb9f22ed4b416371eb"><strong>Don Guillermo Cano tuvo olfato periodístico.</strong></p>



<p>Ingresó a <strong>El Espectador</strong> recién graduada de bachiller, 16 años, siendo estudiante de Ciencia Política en los Andes. En 2018 contó en el portal <em>Cerosetenta</em> sus recuerdos sobre don Guillermo Cano.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-cerosetenta wp-block-embed-cerosetenta"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="SfjxxH1l22"><a href="https://cerosetenta.uniandes.edu.co/mi-primer-trabajo-como-periodista-maria-jimena-duzan/">Mi primer trabajo como periodista: María Jimena Duzán</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="«Mi primer trabajo como periodista: María Jimena Duzán» — Cerosetenta" src="https://cerosetenta.uniandes.edu.co/mi-primer-trabajo-como-periodista-maria-jimena-duzan/embed/#?secret=mJiKfbwzQ9#?secret=SfjxxH1l22" data-secret="SfjxxH1l22" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p>“Mientras trabajaba con él, me enseñó a hacer dos cosas. La primera que uno no le podía tener miedo a los políticos. Lo segundo, investigar muy bien y conocer cómo se trabajaba con las fuentes, algo que hasta el día de hoy le agradezco profundamente a Guillermo Cano”.</p>



<p>“… Guillermo tenía el olfato del periodista. Él me enseñó la necesidad de salir a buscar y mirar, que es fundamental sobre todo ahora donde el periodismo digital se ha vuelto un periodismo de salón. Yo creo que hay que volver a salir y seguir saliendo, porque siempre es importante saber qué pasa: qué pasa por fuera de los lugares donde uno no puede llegar…”.</p>



<p>“Guillermo me enseñó que el periodismo debía ser independiente, que siempre debíamos tener una posición política, pero ser independientes. Me enseñó a no ser un periodista de cócteles. (…) él no estaba con los poderosos. Y ese desprecio del poder siempre (…) me ha acompañado”.</p>



<p class="has-text-align-center"><strong>ANTONIO ANDRAUS, ex reportero, comentarista deportivo y editor</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="669" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213229/A-CANO-ANDRAUS-669x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-111415" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213229/A-CANO-ANDRAUS-669x1024.jpeg 669w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213229/A-CANO-ANDRAUS-196x300.jpeg 196w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213229/A-CANO-ANDRAUS-768x1176.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213229/A-CANO-ANDRAUS-1003x1536.jpeg 1003w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213229/A-CANO-ANDRAUS-1337x2048.jpeg 1337w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213229/A-CANO-ANDRAUS-scaled.jpeg 1672w" sizes="auto, (max-width: 669px) 100vw, 669px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Foto: Archivo El Espectador. </em></p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-1a8568f5a97a97925f1e418a96acdafd"><strong>Don Guillermo Cano fue director y consejero. &nbsp;</strong></p>



<p>Conocí a don Guillermo en octubre de 1969, siendo corresponsal deportivo del periódico en Cartagena.</p>



<p>Acababa de cubrir la Serie Mundial de Béisbol Aficionado, en República Dominicana, y a mi regreso, me encontré con la grata noticia de que viajaría a cubrir los Juegos Bolivarianos, en Maracaibo, Venezuela, con el colega Isaías González y con el reportero gráfico, Humberto Rojas. Vine a Bogotá unos días antes de los Bolivarianos para conocer a mis compañeros de viaje y a la redacción de deportes, que encabezaba&nbsp;el inolvidable director de Deportes, Mike Forero-Nougués. Y fue don Mike, quien me llevó a la oficina de don Guillermo.&nbsp;Yo tenía 22 años.</p>



<p>Don Guillermo era un verdadero director. Tenía conocimiento de todo, y nunca se le escapaba nada de lo que fuera noticia. Rondaba por la redacción, de sección en sección, escuchando a los redactores y participando en las tertulias de los periodistas; contribuyendo como verdadero consejero y director, sobre&nbsp;qué era lo importante y por dónde se podía desarrollar la noticia. Vivía mejor informado que muchos redactores.</p>



<p>Recuerdo una charla muy larga y&nbsp;nostálgica. A don Guillermo con don Mike y doña Ana María, su esposa, les correspondió la cobertura de los Juegos Olímpicos de Munich 1972, cuando el &#8221;septiembre negro’’ de la magna cita deportiva. A su regreso, en una tarde cualquiera, don Guillermo apareció, como&nbsp;siempre&nbsp;lo hacía, después del mediodía en la redacción, y a boca de jarro, lo rodeamos para&nbsp;conocer sus impresiones sobre lo acontecido. Fue memorable su disertación de los&nbsp;hechos y de lo que había significado el resquebrajamiento de los Juegos por cuestiones&nbsp;políticas, que en el deporte no cabe por ningún ángulo.</p>



<p>Jamás supimos sobre un posible atentado contra su vida. Nunca tuvo escolta. Nunca&nbsp;utilizó los servicios de un conductor. Todas las noches salía en su Subaru camino a su residencia solo. Nunca intuimos que la verticalidad del periódico frente a la delincuencia organizada, podría ser un factor determinante para que vilmente lo asesinaran aquella nefasta noche del 17 de diciembre de 1986.</p>



<p>Las cosas han cambiado tanto en el periodismo que a uno le queda difícil en estos momentos delinear lo bueno de lo malo. El apetito político obnubila a muchos colegas y&nbsp;a otros, les queda grande ser por lo menos ecuánimes e imparciales. Ser periodista es&nbsp;ser&nbsp;periodista. Y&nbsp;punto.</p>



<p class="has-text-align-center"><strong>Héctor Hernández, director de <em>Primera Página</em></strong></p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-d43312cf7bd7e5e4700cd532c6acf479"><strong>Don Guillermo Cano fue un periodista serio e independiente. </strong><strong></strong></p>



<p>Trabajé con don Guillermo desde 1985 hasta el día del asesinato. Era reportero judicial.</p>



<p>El día de su muerte, estuve con él en su oficina haciendo la polla de fútbol: jugaba el Cali y el Club América. Don Guillo era muy tímido, pero en materia noticiosa muy directo. Si a uno lo <em>chiveaban,</em> lo abordaba y le decía: <em>&#8220;Mire a ver qué más hay&#8221;</em> y no lo volvía a determinar.&nbsp; Lo castigaba a uno con la indiferencia.&nbsp; Pero si uno <em>chiveaba</em>, todo el día lo buscaba. Y subía sus abundantes cejas, y le repetía a cada nada:<em> &#8220;buena, buena&#8221;.</em></p>



<p>Él era riguroso y le daba a uno rienda suelta si estaba bien argumentado. Ese periodismo serio e independiente muy poco se ve ahora. En <em>Primera Página</em>, medio que dirijo, hacemos el periodismo de los ochentas, el que llevaba a la práctica don Guillo.</p>



<p>Todas las charlas con él eran memorables. Sobre hechos noticiosos. Sobre enfoques, sobre a qué fuentes acudir, etcétera.</p>



<p>Don Guillermo hacía lo que él creía que debía hacer. Unos días antes del asesinato, dio una entrevista en la que dijo que a uno lo pueden matar saliendo del periódico,&nbsp;pero no con la certeza de que lo fuesen a hacer. Nunca me imaginé que se fueran a meter con semejante institución y a la vez, una persona tan indefensa físicamente.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-d50fa78b59691cdd5b01ca1273f04aeb">“Lo único que se me ocurrió entonces, ofuscado por la conmoción, fue el mismo impulso instintivo de siempre: llamar por teléfono a Guillermo Cano para que me contara la noticia completa, y para compartir con él la rabia y el dolor de su muerte”: <strong>Gabriel García Márquez.</strong></h2>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Gabo reportero en El Espectador de los años 50, en la sede de la Avenida Jiménez con 4a. Foto: Archivo El Espectador. </em></p>



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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="HFhKnLuQKr"><a href="https://fundacionguillermocano.com.co/guillermo-cano/visiones-multiples/mis-memorias-guillermo-cano/">De mis memorias: Guillermo Cano</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;De mis memorias:&lt;br&gt; Guillermo Cano&#8221; &#8212; Fundación Guillermo Cano Isaza" src="https://fundacionguillermocano.com.co/guillermo-cano/visiones-multiples/mis-memorias-guillermo-cano/embed/#?secret=JLjoGu9Lx0#?secret=HFhKnLuQKr" data-secret="HFhKnLuQKr" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=111394</guid>
        <pubDate>Sun, 09 Feb 2025 13:10:07 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Otro Día del Periodista sin don Guillermo Cano]]></media:description>
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