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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Guerra Fría | Blogs El Espectador</title>
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        <title>ПЕРЕМЕН (Cambios)</title>
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        <description><![CDATA[<p>Se analiza la evolución del aparato represivo de la Unión Soviética, desde sus orígenes históricos en la Revolución de 1917 hasta su colapso en 1991. Se enfoca un análisis en las instituciones clave que moldearon al Estado soviético, como la Cheka, el NKVD y la KGB, destacando cómo el uso sistemático del terror, fue fundamental para consolidar el poder y garantizar la supervivencia del régimen. A pesar de contar con un sistema de control altamente estructurado, estas organizaciones no lograron anticipar ni evitar la caída del régimen. Sin embargo, el colapso no puede atribuirse simplemente a una falla de estas instituciones. Mas bien podemos decir que el aparato represivo no desapareció, sino que evolucionó y persistió en la Federación Rusa bajo nuevas formas y nombres, pero manteniendo un modus operandi similar. El artículo busca responder cómo un sistema aparentemente sólido pudo colapsar y, al mismo tiempo, cómo sus mecanismos de represión lograron sobrevivir y adaptarse a un nuevo contexto político.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p>Por: Tomás Francisco Flórez Romero </p>



<figure class="wp-block-image alignleft size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1920" height="2560" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06213125/tomasflorez-edited-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-116645" style="width:205px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06213125/tomasflorez-edited-scaled.jpg 1920w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06213125/tomasflorez-edited-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06213125/tomasflorez-edited-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06213125/tomasflorez-edited-1152x1536.jpg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06213125/tomasflorez-edited-1536x2048.jpg 1536w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /></figure>



<p><em>Internacionalista y jurista en formación en la Escuela Mayor de Nuestra Señora del Rosario, Tomás nos guía en un fascinante viaje a través del tiempo, explorando los hilos del poder, la seguridad y el autoritarismo. Con una prosa magistral, nos adentra en las entrañas del aparato de seguridad soviético y ruso: desde su pasado imponente, pasando por un presente incierto, hasta proyectar posibles escenarios futuros. Tomás Francisco es un ciudadano del mundo, formado para liderar. Y, sin duda, en un futuro cercano, estará llamado a gobernar.</em></p>



<p></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>El título de este artículo tiene una vasta profundidad política y social. ПЕРЕМЕН! o Хочу перемен! en ruso significa cambios o queremos cambios, así llevo por título una de las canciones insignias del grupo de post-punk y rock soviético -Кино-. Esta canción ha sido acreditada a numerosas causas en contra de los vastos sistemas autoritarios. Como ejemplo muy breve, tuvo protagonismo en el intento de golpe de estado a Mijaíl Gorbachov en 1991, la crisis constitucional rusa de 1993, cantada por opositores de Putin en Moscú en 2011 y no menos importante durante el Euromaidán de 2013 en Ucrania. Esta canción sigue siendo un himno de esperanza y lucha contra el totalitarismo. </p>
</blockquote>



<p>Desde el Kremlin hasta los vastos llanos de Ucrania; del desierto abrasador que envuelve el aeródromo de Baikonur (pieza clave del programa espacial soviético) hasta Vladivostok y la remota provincia de Kamchatka. Quince repúblicas, 22,4 millones de kilómetros cuadrados y 285 millones de habitantes: eso era la Unión Soviética, y aún había más. En el corazón, Moscú, y en su centro, el imponente edificio de Lubianka, sede del temido NKVD, más tarde transformado en la omnipresente KGB. Es fácil imaginar el caos, la paranoia y el desorden burocrático que se habrán entretejido en sus pasillos. Largos muros, ventanas opacas, expedientes acumulados y agentes (hombres, mujeres, civiles encubiertos) encargados de vigilar, escuchar e intervenir en cada rincón del vasto territorio soviético.</p>



<p>Todo este entramado de control tenía ecos de una distopía orwelliana: una maquinaria totalitaria donde Stalin ocupaba el lugar del <em>Hermano Mayor</em>, y la <em>Policía del Pensamiento</em> encontraba su reflejo en las redes de inteligencia del régimen. No se trataba solo de gobernar, sino de dominar el alma del ciudadano: imponer el miedo, fabricar la verdad y borrar cualquier margen para la duda. Fueron las décadas de vigilancia y redes de inteligencia impenetrables que forjaron las bases del miedo y la obediencia. Este modelo se derrumbó un 25 de diciembre de 1991, cuando un reformista con ideales jóvenes y una visión de apertura anunció en televisión el fin de la URSS. Su nombre: Mikhail Gorbachev. Si este sistema controlaba cada rincón del imperio, ¿cómo fue posible que se desplomara tan abruptamente en una noche cálida de navidad?</p>



<p></p>



<p>En el siglo XX, el imperio ruso no sabía qué hacer; estaba en crisis. La autarquía zarista de Nicolás II no pudo articular la salida de los problemas económicos y sociales que enfrentaba Rusia. La Primera Guerra Mundial agravó muchísimo más la situación: miles de soldados muertos, la moral de los ciudadanos estaba por el piso y hambrunas generalizadas llevaron a la susodicha revolución rusa.</p>



<p>En un abrir y cerrar de ojos, Vladímir Lenin se alzó como líder al derrocar, con el apoyo de los bolcheviques, algunos socialistas y liberales, la monarquía zarista. Así se proclamó la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, más tarde conocida como la Unión Soviética. Entre 1917 y 1920, el país enfrentó una cruenta guerra civil, con los bolcheviques enfrentando a los contrarrevolucionarios, conocidos como los “blancos”. Fue en este contexto que surgió la necesidad de garantizar la consolidación y supervivencia del recién fundado Estado. No solo era momento de fortalecer la inteligencia, sino también de instaurar un sistema de seguridad riguroso. Para ello, el Partido Comunista creó la Cheka(ВЧК). Una organización encargada de perseguir a los autodenominados “enemigos del pueblo” y de ejercer vigilancia y control estatal sobre los individuos. Este fue el comienzo de la etapa de control autoritario que definiría a la Unión Soviética.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06214046/red-terror-639684-1024x576.webp" alt="" class="wp-image-116646" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06214046/red-terror-639684-1024x576.webp 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06214046/red-terror-639684-300x169.webp 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06214046/red-terror-639684-768x432.webp 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06214046/red-terror-639684-1536x864.webp 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06214046/red-terror-639684.webp 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Fotografía de Cody Marsh, <a href="https://www.nationalgeographicla.com/fotografo/nat-geo-image-collection"><em>Nat Geo Image Collection</em></a></figcaption></figure>



<p>Solemos asociar la Noche de los Cuchillos Largos con la purga política liderada por el nazismo en 1934, pero esta tuvo un antecedente mucho menos conocido. El 18 de abril de 1918, más de mil agentes de una organización hasta entonces desconocida irrumpieron en más de 500 hogares de ciudadanos sospechosos de traición en Moscú. Esta organización desconocida era la Cheka.Durante esta redada masiva, todos los sospechosos fueron detenidos y varios terminaron en lo que será repetidamente mencionado en este artículo: el pabellón de fusilamiento. La Cheka comenzó con apenas 400 funcionarios, pero rápidamente se transformó en un aparato represivo de gran escala, superando los 2.000 agentes en poco tiempo. Con la consolidación de esta organización aparece un personaje clave: León Trotski, uno de los principales arquitectos de la Revolución Rusa y del Ejército Rojo. Él mismo advirtió que el terror adoptaría formas extremas para proteger la revolución. Irónicamente, fue ese mismo terror el que acabaría por devorarlo.</p>



<p>En esta maquinaria de represión, ningún ciudadano estaba a salvo, ni siquiera los mayores de ocho años, quienes podían ser fusilados por “delitos contra el pueblo”. La Cheka no se limitó a aplicar la violencia: llevó las atrocidades humanas al límite. Prisioneros eran sometidos a torturas tan inhumanas como verterles agua helada sobre el cuerpo a temperaturas bajo cero, transformándolos literalmente en estatuas de hielo en los ambientes del frio soviético. Para muchos, la opción “más piadosa” era recibir una bala de 7.62×54mm en la cabeza: o mejor llamado, ser fusilado. Lenin sostenía con frialdad que no debía temblar la mano al fusilar a miles si eso significaba salvar la revolución. Para él, la violencia era una herramienta legítima del Estado revolucionario. Décadas más tarde, esas mismas palabras fueron calcadas por Ernesto “Che&#8221; Guevara, en su discurso ante la ONU en 1964, donde afirmaba sin titubeos: <em>&#8220;Sí, hemos fusilado; fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario.&#8221;</em></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="800" height="450" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06214306/che.jpg" alt="" class="wp-image-116647" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06214306/che.jpg 800w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06214306/che-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06214306/che-768x432.jpg 768w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption class="wp-element-caption">Tomado de <em>Archivo Centro de Estudios Che Guevara</em></figcaption></figure>



<p>Antes de abordar la evolución de la Cheka, es fundamental recordar que esta organización fue el punto de partida del llamado Terror Rojo. El historiador estadounidense William Henry Chamberlin ofreció una estimación moderada, —si se permite el sarcasmo— de 50.000 personas ejecutadas por esta temida institución solo durante el periodo de la Guerra Civil Rusa. Un número escalofriante que, para muchos estudiosos, se queda corto frente a la verdadera magnitud del terror desatado.</p>



<p></p>



<p>La Cheka pasó en 1922 a llamarse la OGPU (ОГПУ), o Dirección Política Unificada del Estado. Era más de lo mismo, pero con otro nombre y mucho peor. En esta organización se introdujeron los famosos campos de trabajo forzado: los Gulags. Tras la muerte de Lenin en 1924, Trotsky intentó posicionarse como uno de los líderes del Partido Comunista. Su adversario era Joseph Stalin. Trotsky fue expulsado del partido comunista por su oposición y crítica al modelo que promovía Stalin, y fue forzado al exilio: primero en Kazajistán, luego en Turquía y finalmente en México.</p>



<p>La OGPU pasó a llamarse el NKVD (НКВД), o Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos. Durante 30 años, el NKVD inició una campaña para erradicar a todos los opositores políticos y enemigos del Estado. Stalin ya estaba consolidado como líder de la URSS. Se materializó una conspiración para asesinar a Trotsky en México. El 20 de agosto de 1940, Trotsky fue embestido por Ramón Mercader, un agente soviético y comunista español entrenado por el NKVD. Es curioso que Trotsky ayudó a construir el aparato autoritario y militarizado del Estado soviético, incluyendo la fuerte represión de opositores. Pero cuando perdió la lucha interna, ese mismo aparato se volvió contra él. Podemos encontrar un caso similar en Cuba con Camilo Cienfuegos, quien lideró la revolución junto a su copartidario Fidel Castro. Cienfuegos desapareció en un supuesto accidente aéreo, tras lo cual se ha especulado que Castro se habría sentido amenazado por la influencia de Cienfuegos en el contexto de la consolidación y conservación de su poder.</p>



<p>Los regímenes autoritarios, especialmente los de corte comunista, tienden a presentar patrones similares, aunque muchos defensores de la política moderna lo nieguen o lo atribuyan al argumento barato de que estos modelos eran sinónimo de &#8220;comunismo no verdadero&#8221;. Los regímenes totalitarios no se definen únicamente por cómo articulan sus organismos de control sobre el pueblo y la seguridad, sino también por cómo manipulan la información. Stalin se centró, entre otras cosas, en borrar a Trotsky no solo de la política, sino de la historia misma. Podríamos resumir esta lógica totalitaria con una célebre máxima de George Orwell: <em>&#8220;Quien controla el pasado, controla el futuro; y quien controla el presente, controla el pasado.&#8221; </em>Cosa que intentó Stalin, que, por beneficio de la historia, fracasó.</p>



<p>Entre las décadas de 1930 y 1940, Stalin logró perfeccionar su aparato represivo, lo que dio paso a las temidas purgas estalinistas. El historiador Yuval Noah Harari, en su libro <em>Nexus</em>, relata que hacia 1930 aproximadamente un 10% del total de 144.000 oficiales del Ejército Rojo fueron enviados al pabellón de fusilamiento. Las cifras exactas, según el autor, son alarmantes: 154 de 186 comandantes de división (83%), ocho de nueve almirantes (90%), trece de quince generales del ejército (87%) y tres de cinco mariscales (60%) fueron eliminados por orden del régimen, cayendo en las garras del NKVD.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="415" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06214633/SovietArmy72jsqz1xmz031-768x415-1.jpg" alt="" class="wp-image-116648" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06214633/SovietArmy72jsqz1xmz031-768x415-1.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06214633/SovietArmy72jsqz1xmz031-768x415-1-300x162.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption class="wp-element-caption">Tomado de <em>Amboy Guardian</em></figcaption></figure>



<p>Por parte de los líderes del partido, la suerte no fue mucho mejor que la de los oficiales del Ejército Rojo. Un tercio de los antiguos bolcheviques —militantes afiliados al partido antes de 1917 y artífices de la revolución— no sobrevivieron a la represión. De los treinta y tres hombres que conformaban el Comité Central en 1917, catorce fueron fusilados (42%). De los 139 miembros del Comité Central del Partido en 1934, se eliminaron noventa (alrededor del 70%). Solo un 2% logró evitar la ejecución y participó en el Congreso del Partido en 1939. Guénrij Yagoda fue el encargado de llevar a cabo las purgas y ejecutar los asesinatos al mando del NKVD. Como no podía ser de otra manera, fue ejecutado en 1938. Lo reemplazó Nikolai Yezhov, quien en tan solo dos años encarceló y mandó al paredón a millones de personas antes de, podrá usted adivinarlo, correr la misma suerte: ser ejecutado. De los treinta y nueve generales originales del NKVD tras la Segunda Guerra Mundial, solo dos vivieron para contarlo. El destino de los demás, es fácil de pronosticar: fusilamiento. &nbsp;Podemos afirmar sin temor a exagerar que ser director del NKVD, ¡era uno de los empleos más letales del mundo!</p>



<p>Es increíble repasar los eventos de la Segunda Guerra Mundial y recordar que los soviéticos emergieron como vencedores. El estalinismo, en ese sentido, fue uno de los sistemas políticos más eficaces jamás diseñados: logró imponer el control total incluso si para ello hubo que aniquilar a los suyos, digno todo de un régimen comunista. El asesinato masivo de oficiales del Ejército Rojo probablemente explique el desastroso desempeño militar soviético en 1941. Pero claro, también fue la fórmula perfecta para que a nadie se le ocurriera rebelarse contra el régimen de Stalin. Qué curioso: el poderío soviético no solo aplastaba al enemigo, sino también —y con el mismo entusiasmo— a sus propios soldados.</p>



<p>Para comprender completamente la red estalinista y el absurdo protagonismo del NKVD, es imprescindible conocer la historia de Pavel Rychagov, piloto y comandante en jefe de la Fuerza Aérea Soviética, condecorado con la Orden de Lenin. Durante la era de Stalin, la URSS se industrializó a un ritmo vertiginoso, pero esa industria estaba dirigida, en gran medida, por la negligencia y la incompetencia. Innumerables accidentes marcaron la historia industrial soviética —uno particularmente grave ocurrió en 1986, al que se discutirá más adelante—. El apartado aeronáutico soviético distaba mucho de ser eficiente: las aeronaves de combate eran mal diseñadas y defectuosas. Rychagov, un hábil piloto con experiencia en el frente (combatió tanto en la Guerra Civil Española como en los primeros años de la Segunda Guerra Mundial) se atrevió a confrontar a Stalin y, sin titubeos, declaró: <em>&#8220;Volar aviones soviéticos es como volar ataúdes.&#8221; </em>Dos días después de esta denuncia, Rychagov fue arrestado bajo cargos de conspiración antisoviética. Su esposa también fue detenida, acusada de tener supuestos vínculos trotskistas que la conectaban con una red de conspiradores militares. Para sorpresa de nadie en aquel contexto, el 28 de octubre de 1941 ambos fueron ejecutados.</p>



<p></p>



<p>El NKVD pasó por diferentes denominaciones hasta convertirse en el Comité para la Seguridad del Estado, más conocido como KGB (КГБ), desempeñando un papel crucial durante la Guerra Fría. Con este giro geopolítico, sus funciones se transformaron, ampliándose hacia un espectro mucho más internacional. La KGB se enfocó particularmente en el contraespionaje y el robo de tecnología occidental más allá de sus habituales procedimientos de control totalitario a los individuos soviéticos. Un ejemplo bastante particular fue el desarrollo del Tupolev TU-144, un avión supersónico de pasajeros extrañamente similar al Concorde de fabricación europea, uno de los espías encargados de traficar información fue arrestado por autoridades occidentales en 1977, su nombre Serguei Fabiev, condenado a 20 años de prisión. Esta aeronave tuvo la extraordinaria oportunidad de deshacerse en pleno show aéreo de París en 1973, mostrando la supremacia soviética de los malos diseños y la desatención de la industria. La carrera espacial también se vio influida por estas prácticas. Las cápsulas iniciales del programa Soyuz guardaban un enorme parecido con sus contrapartes estadounidenses. Un ejemplo aún más evidente fue el Burán, el transbordador espacial soviético que, tanto en su diseño como en su tecnología, era prácticamente idéntico a los transbordadores desarrollados por la NASA.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="861" height="571" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06215825/tu144.jpg" alt="" class="wp-image-116649" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06215825/tu144.jpg 861w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06215825/tu144-300x199.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06215825/tu144-768x509.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 861px) 100vw, 861px" /><figcaption class="wp-element-caption">Tomado de <em>Radio Europa Libre</em></figcaption></figure>



<p>Durante el transcurso de la Guerra Fría, la KGB se consolidó como la institución con mayor despliegue internacional de espías. Un claro reflejo de su participación exterior se dio en la revolución húngara de 1956, una revuelta popular que fue aplastada por completo por el Ejército Rojo. El 29 de octubre de ese mismo año el líder militar de Hungría respondió con una negociación diplomática con el estado soviético, el líder fue removido un día después por la KGB. Este episodio se repitió nuevamente en 1969 con la insurrección de Checoslovaquia. La participación de la KGB en el control totalitario fue conocida como la segunda ola del terror rojo<strong>,</strong> un periodo caracterizado por la expansión del miedo y la represión más allá de las fronteras soviéticas. Este clima de tensión incluso se reflejó en la política estadounidense, donde el senador Joseph McCarthy, impulsado por una profunda paranoia anticomunista, comenzó a denunciar indiscriminadamente a funcionarios en Washington, acusándolos de ser espías comunistas ante el Senado. Se estima que más de 10.000 personas perdieron sus empleos y dando un resultado de al menos cien personas bajo las rejas.</p>



<p>El poder consolidado de la KGB no tenía comparación. En 1964, el secretario general de la URSS, Nikita Khrushchev, atravesaba una fuerte pérdida de apoyo político tras proponer un alejamiento del modelo estalinista. A esto se sumó su manejo fallido durante la Crisis de los Misiles en Cuba, que debilitó aún más su imagen. En ese contexto, Vladímir Semichastny, entonces jefe de la KGB jugó un papel clave en promover su destitución. El 13 de octubre, Khrushchev fue sorprendido en el aeropuerto de Vnukovo por Semichastny y otros altos funcionarios de la cúpula; fue llevado al Kremlin y, en cuestión de 24 horas, presentó su renuncia voluntaria al cargo. El control de esta agencia no fue menor en Afganistán, influyendo significativamente en el dominio político de este territorio. Para sorpresa de la KGB, Hafizullah Amin tomó el control del país; era menos susceptible al control soviético y mantenía comunicación regular con el gobierno estadounidense. Eventualmente, la KGB lo calificó como un espía americano y, durante la Operación Tormenta-333, fue eliminado. Esta operación abrió las puertas a la conocida guerra soviético-afgana.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="400" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06220244/Chernobyl_Rooftop-1.jpg" alt="" class="wp-image-116650" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06220244/Chernobyl_Rooftop-1.jpg 600w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06220244/Chernobyl_Rooftop-1-300x200.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px" /><figcaption class="wp-element-caption">Tomado de Igor Kostin / <em>Novosti Press Agency</em></figcaption></figure>



<p>El 26 de abril de 1986 ocurrió el desastre nuclear por la ya mencionada negligencia del entramado estatal soviético en Chernóbil. Este accidente fue encubierto no solo por el aparato de inteligencia soviético, sino por todo el complejo estatal. Se suprimieron todas las noticias sobre el accidente, subestimando su gravedad tanto, para los ciudadanos soviéticos, como para la comunidad internacional. La prioridad de las autoridades no fue la evacuación inmediata, sino evitar la difusión de la información. Se cortaron las líneas telefónicas y se comunicó a los empleados de la planta nuclear que no se trataba de un desastre nuclear, por lo que se prohibió la evacuación, no solo de los trabajadores, sino también de los habitantes de la cercana ciudad de Prípiat. Este actuar tuvo un costo enorme en la salud de millones de personas en Ucrania, Bielorrusia y Rusia, costo que hoy en día se sigue pagando. Ningún ciudadano soviético se atrevió a cuestionar o intervenir, pues cualquier gesto de ese tipo podía terminar con la visita poco agradable de algún funcionario estatal en su hogar. Nuevamente, el historiador Yuval Noah Harari relata una anécdota personal cuando visitó Chernóbil como turista: su guía le dijo que “los occidentales estamos acostumbrados a que las preguntas traen respuestas, pero los ciudadanos soviéticos crecieron con la idea de que las preguntas traen problemas”.</p>



<p></p>



<p>La década de los 80 estuvo marcada por el ascenso de una figura política clave en la Unión Soviética: Mijaíl Gorbachov. Sus reformas, conocidas como Glásnost (transparencia) y Perestroika (reestructuración), generaron una evidente incomodidad entre las cúpulas más conservadoras del Estado soviético. A finales de los 80, el tablero geopolítico cambió drásticamente. En Polonia, Wojciech Jaruzelski dejó el poder, abriendo paso a una transición democrática influenciada, en parte, por el movimiento obrero Solidaridad y el impulso simbólico del Papa Juan Pablo II. Mientras tanto, en 1987, el presidente estadounidense Ronald Reagan se dirigía enérgicamente a Gorbachov frente a la puerta de Brandeburgo, proclamando: <em>“Mr. Gorbachev, tear down this wall!”</em> (“¡Señor Gorbachov, derribe este muro!”). Ni la Statsi ni la KGB pudieron anticipar que, apenas dos años después, el 9 de noviembre de 1989, el muro de Berlín caería, marcando el principio del fin para la Guerra Fría.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="760" height="507" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06220544/reaganpaul.jpg" alt="" class="wp-image-116651" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06220544/reaganpaul.jpg 760w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/06220544/reaganpaul-300x200.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 760px) 100vw, 760px" /><figcaption class="wp-element-caption">Tomado de <em>National Catholic Registrer</em></figcaption></figure>



<p>Era evidente: la URSS ya no estaba haciendo las cosas bien, y para muchos en el aparato soviético, Gorbachov parecía estar jugando a favor de Occidente. En agosto de 1991, Vladimir Kryuchkov, entonces director de la KGB encabezó un intento de golpe de Estado contra Gorbachov. El objetivo era claro: recentrar el poder en manos del Estado soviético y frenar las reformas que amenazaban la estructura tradicional del régimen. Sin embargo, el golpe fracasó apenas dos días después de haberse iniciado. Este intento fallido marcó la caída definitiva del aparato de control e inteligencia que la KGB había representado durante décadas. Fue, en definitiva, la estrepitosa caída del poder soviético.</p>



<p>La inteligencia soviética no logró prever cómo la combinación de factores económicos, políticos y sociales acabaría superando incluso al más robusto aparato represivo del Estado. Pero ¿realmente fue así? Un artículo del politólogo japonés Sanshiro Hosaka ofrece una perspectiva diferente: argumenta que la KGB, lejos de ser una víctima del colapso, supo adaptarse e incluso aprovecharse de la apertura económica. Durante la Perestroika, el aparato de inteligencia comenzó una transformación silenciosa, modernizando sus métodos y ajustándose a un entorno cada vez más liberal. Parte de este cambio repentino de sistema fue la infiltración de agentes en empresas y organizaciones civiles, lo que facilitó la creación de sociedades conjuntas con actores extranjeros y permitió una supervisión más cercana de los contratos comerciales. En este proceso, la KGB dejó de actuar únicamente a través de la represión directa para ejercer una influencia estratégica dentro del nuevo sistema capitalista.</p>



<p>Es cierto que la URSS colapsó, pero el imaginario del imperio ruso persistió a través de la Federación Rusa, con un territorio más reducido, sí, pero con una continuidad institucional más profunda de lo que muchos creen. La KGB no desapareció: se transformó en el FSB, su sucesor por derecho divino, que mantiene muchas de las funciones, métodos y estructuras de control político e inteligencia que definieron al aparato soviético. El nombre cambió, pero la lógica del poder persiste. La KGB sigue ahí, solo que ahora habita un cuerpo distinto.</p>



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<h5 class="wp-block-heading">Bibliografía</h5>



<p>Carr, E. H. (1958). <em>The Origin and Status of the Cheka.</em></p>



<p>Chamberlin, W. H. (1935). <em>The Russian Revolution 1917–1921.</em> Londres: he Macmillan Company.</p>



<p>Harari, Y. N. (2024). <em>Nexus.</em></p>



<p>Hosaka, S. (2023). Chekists Penetrate the Transition Economy: The KGB’s Self-Reforms during. <em>Johan Skytte Institute of Political Science</em>.</p>



<p>ONU.ORG. (2012, Agosto 17). <em>Discurso pronunciado por Ernesto Che Guevara</em>. Retrieved from Naciones Unidas : https://www.un.org/content/es/_vidout/video740.shtml</p>



<p>Orwell, G. (1949). <em>1984.</em></p>



<p>Reagan, R. (2007). <em>National Archives </em>. Retrieved from https://www.archives.gov/publications/prologue/2007/summer/berlin.html</p>
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        <author>Ramón García Piment</author>
                    <category>La conspiración del olvido</category>
                    <category>Política</category>
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        <pubDate>Sat, 07 Jun 2025 03:16:17 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[ПЕРЕМЕН (Cambios)]]></media:description>
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            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Margaret Hilda Thatcher “La dama de hierro” (1925-2013)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/margaret-hilda-thatcher-la-dama-hierro-1925-2013/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cerca a la vía del tren, arriba de la tienda de comestibles de su padre, Margaret y su hermana pasarían su infancia, influenciadas desde pequeñas por las ideas políticas de papá, un predicador metodista que inculcó a sus hijas estas fuertes creencias religiosas. Luego de culminar sus estudios de primaria obtiene una beca para la [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Cerca a la vía del tren, arriba de la tienda de comestibles de su padre, Margaret y su hermana pasarían su infancia, influenciadas desde pequeñas por las ideas políticas de papá, un predicador metodista que inculcó a sus hijas estas fuertes creencias religiosas.</p>
<p>Luego de culminar sus estudios de primaria obtiene una beca para la Escuela Femenina de Grantham Kesteven, mostrando ser una alumna avezada, aparte de destacarse en otras disciplinas como el piano, la poesía, o la práctica de hockey sobre césped y natación. Finalmente obtendría una beca para estudiar Química en Somerville College, Oxford, especializándose en cristalografía de rayos X, y graduándose con honores cuatro años después, obteniendo el título de grado de Bachelor of Science. Durante un breve periodo trabajó en Colchester, en Essesx, como investigadora química de plásticos BX.</p>
<p>Antes de abandonar Oxford, Margaret presidía la Asociación de Conservadores de la Universidad, causando impacto en algunos miembros del Partido Conservador, quienes quisieron postularla como candidata, y a pesar de que en un principio no figurara en la lista autorizada. Fue así como en 1951 Margaret figuraba como candidata conservadora para Dartford, lugar al que se trasladaría, y en el que había trabajado cuando estuvo a cargo de elaborar emulsionantes para la conservación de helados, y en donde de inmediato causaría curiosidad por tratarse de la competidora más joven y la única mujer. Dos veces lo intentó y en ninguna oportunidad lograría un escaño, pero en su última derrota ya se vería el perfil de una promesa que no tendría que esperar mucho para deslumbrar.</p>
<p>En 1951 conoció a Denis Thatcher, un acaudalado empresario con el que se casaría y tendría dos hijos mellizos, lo que impediría en ese momento que Ms. Thatcher se presentara a las elecciones, ya que se dedicaba al cuidado de sus hijos. Sin embargo los primeros años de su matrimonio, y auspiciada por su esposo, Margaret estuvo preparándose en el Colegio de abogados, recibiéndose en la categoría de <em>barrister</em> y obteniendo su especialización en derecho tributario.</p>
<p>Luego de una desgastante campaña, para 1959 es elegida como miembro del Parlamento (MP) por Finchley, y de inmediato comenzaría a mostrar una férrea ideología empeñada en combatir las políticas del gobierno Laborista. En adelante iríamos conociendo a una mujer con posturas que a veces parecerían contradictorias, unas veces acordes con lo que serían sus raíces y afinidades más profundas, y otras denotando cierto toque de modernidad. Es así como se opuso a su Partido cuando quiso conservar el <em>birching </em>(castigo físico que consiste en reprender con una vara) como un método escolar que debía conservarse en las escuelas; pero así mismo sería una de los contados miembros del Partido Conservador que se vio en favor de despenalizar las leyes de homosexualidad y así también legalizar el aborto. También impulsó iniciativas para prohibir la caza de animales, pero aprobaba la pena capital y se mostraba reacia a impulsar medidas que facilitaran la legislación sobre el divorcio.</p>
<p>Al mando de Edward Heath, en 1970 el Partido Conservador gana las elecciones generales y Thatcher es elegida para que oficie como Ministra de Educación y Ciencia. En su cargo redujo el gasto e hizo recortes para el sistema educativo estatal y priorizó la educación básica primaria. Dándole a unos para quitar a otros, como en cualquier decisión política, la promesa del Partido Conservador aprenderá “una valiosa lección. Había incurrido al odio político máximo por el beneficio político mínimo.”</p>
<p>A partir de entonces Margaret Thatcher quiso construir un personaje sólido que pudiera encarar los destinos de su Partido y así mismo de su nación. Muchos cercanos le vieron endurecerse hasta el punto de ser una mujer que sabía mostrarse sin un reflejo de duda, evitando las lágrimas y así también como las risas, y algunos la llamarían como frívola y falta de sentimientos. Lo cierto es que no quería develar signos de debilidad, dedicándose a trabajar en su voz y en su acento, y en especial en esa tonalidad aniñada, como un “gimoteo condescendiente y explicativo”, y así evitar las burlas, como aquella famosa en donde alguien se atrevió a comparar su voz con “un gato deslizándose sobre un pizarrón.”</p>
<p>Para las próximas elecciones el Partido Conservador había perdido su fuerza popular y fue vencido por el Laborista. Heath ya no gustaba y sería el momento en que Thatcher le hiciera frente, siendo así que para 1975 fue elegida como presidenta de su Partido.</p>
<p>Un año más tarde el mundo la conocería como “La dama de hierro”, luego de su discurso en el Ayuntamiento de Kensington, donde combatió con su oratoria los ataques desde la Unión Soviética, siendo bautizada de esta forma por el diario del Ministerio de Defensa soviético, <em>Kránaya</em> <em>Zvezda (Estrella Roja).</em></p>
<p>Unos meses antes de las presidenciales de 1978, los laboristas mostraban cumplidas muchas de sus promesas y era notorio el crecimiento de la economía, por lo que se perfilaban como los favoritos para mantenerse en el gobierno. Sin embargo Thatcher comenzó a repuntar, y fue entonces cuando el primer ministro James Callaghan decidió de manera arbitraria posponer un año las elecciones, a lo que Thatcher respondería tildando a los laboristas de ser unas “gallinas.”</p>
<p>Pero entonces las cosas no le saldrían del todo bien al Partido Laborista, viéndose azotado por las múltiples huelgas que serían conocidas como el “Invierno del descontento”, y que Thatcher aprovecharía impulsando campañas en su contra bajo el eslogan: “El laborismo no está trabajando”.</p>
<p>Fue así como en 1979 el Partido Conservador obtuvo una mayoría de asientos en la Cámara de los Comunes, y logrando posesionar como mandataria a la primera mujer en ocupar el cargo de primera ministra en la historia del Reino Unido. En su discurso desde los aposentos del número 10 de Downing Street, la recién posicionada hizo una alusión a la famosa oración de San Francisco de Asís: “Donde haya discordia, llevemos la armonía. Donde haya error, llevemos la verdad. Donde haya duda, llevemos fe. Y donde haya desesperación, llevemos esperanza.”</p>
<p>Margaret Thatcher asumió las riendas de una nación en la que había un malestar social generalizado y un despertar racista, además de un descontento por buena parte de los ingleses, debido al incremento de extranjeros en territorio británico. Su popularidad creció más de diez puntos luego de pronunciarse respecto a las medidas inmigratorias: “El carácter británico ha hecho mucho por la democracia, por las leyes, y ha hecho tanto por todo el mundo que si existe algún temor que pueda inundarnos, la gente va a reaccionar actuando de manera hostil con aquellos que vienen… [las minorías] añaden más a la riqueza y variedad de este país. En el momento en el que la minoría amenaza en convertirse en grupo grande, la gente se asusta.” Sus políticas limitaban el número permitido de inmigrantes asiáticos, permitiendo en el caso de los vietnamitas que no sobrepasaran los diez mil.</p>
<p>Thatcher continuó reduciendo el presupuesto para la inversión en la educación superior, por lo cual la Universidad de Oxford no quiso nunca conferirle ningún título honorífico, diferente de como había venido siendo con los demás primeros ministros que tuvieron a Oxford como su alma mater.</p>
<p>Cada semana sabía rendir cuentas a la reina Isabel II -según es costumbre y deber para cualquiera que esté ocupando su cargo-, manteniendo con la Corona muy buenas relaciones y ganándose la confianza de la reina respecto a los asuntos de Estado. “Siempre encontré la actitud de la reina hacia el trabajo de gobernar absolutamente correcta… las historias de lucha entre ‘dos mujeres poderosas’ eran demasiado buenas como para ser un invento.”</p>
<p>Se dio entonces lugar a la Guerra de las Malvinas. Los habitantes de las Falkland Islands se mostraban en su mayoría a favor de conservar la soberanía del imperio, y sin embargo Argentina reclamó su potestad sobre el territorio, dando inicio a un combate desigual en el que los suramericanos apenas se verían apoyados por algunos países de la región. Tras 74 días de combate los ingleses se proclamaban victoriosos, lo que catapultó a Thatcher para que en las elecciones de 1983 fuera reelecta en su cargo de primera ministra. Dicho episodio le traería secuelas de por vida a su imagen de mujer implacable, y las decisiones que tomó para encarar el combate la han llevado a ser tildada por muchos como una “criminal de guerra”.</p>
<p>Los años siguientes emprendería quizás la más dura batalla en su historial político, queriendo reducir el poder sindicalista y teniendo que enfrentarse a un sinnúmero de huelgas que pondrían en jaque la economía de todo un país. Para 1984 más de un 10% de las minas de carbón que eran propiedad del Estado habían cesado sus actividades generando el despido de unos 20.000 mineros. Dos tercios de los mineros entraron en paro, pero la Dama de hierro se negaba a dar su brazo a torcer. En algún momento declaró, refiriéndose a algunos que no apoyaban sus propuestas al interior de su Partido: “¡Gira tú si lo deseas, la dama no se va a girar!”</p>
<p>En uno de sus discursos más fervientes la mandataria se atreve a comparar las Malvinas con la guerra que está dando contra los mineros: “Tuvimos que luchar con el enemigo en el exterior en las Malvinas. Siempre tenemos que estar alerta del enemigo interno, el cual es más difícil de combatir y más peligroso para la libertad.”</p>
<p>Ese año de 1984 se contaron 1.221 paros. Un año después el gobierno anunciaba el cierre de 25 minas de carbón, generando un efecto económico notable en comunidades enteras, y estimando una pérdida de más de 1.500 millones de libras esterlinas, además de la caída de esta moneda frente al dólar estadounidense.</p>
<p>Luego de estos años de gobierno los desempleados alcanzaban la cifra de los tres millones y la industria había caído en un 30%; sin embargo en adelante comenzaría una recuperación paulatina, la economía se estabilizó, la inflación se redujo y así la tasa de desempleo. Thatcher se salió con la suya y, aunque no consiguió el cese de paros, sí conseguiría que cada año fueran menos, y hasta que en 1994 se privatizaran todas las empresas mineras. Curiosamente lo que no permitió nunca es que se privatizara el ferrocarril.</p>
<p>Los buenos resultados obtenidos durante el periodo reciente se verían justificados en las urnas. El Partido Conservador se atornillaba en el poder, y Margaret Thatcher era electa por tercera vez consecutiva para que continuara al mando del destino político de los ingleses.</p>
<p>Con los disidentes políticos irlandeses también mostraría su temple de acero: “El crimen es el crimen; no hay nada de político.” Por varias de sus medidas que acabarían afectando al pueblo irlandés, un político de aquel país le llamaría “la bastarda más grande que hemos conocido.” Sobrevivió así a un intento de asesinato en el Hotel Brighton por parte del movimiento IRA, donde cinco personas acabaron muertas, mientras que la temible Margaret resultaría ilesa.</p>
<p>Otro de sus rasgos más notorios sería su desafío frontal para encarar al comunismo y apoyar al presidente estadounidense Ronald Reagan en el marco de la Guerra Fría. Esta alianza representaría actualizar parte del arsenal inglés, adquiriendo misiles para submarinos y triplicando las fuerzas nucleares de su ejército. “El socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero… de los demás.”</p>
<p>A finales de la década de los noventa estuvo muy presente mientras los líderes Mijaíl Gorbachov y Ronald Reagan comenzaban a derrumbar el muro de humo que dividió a las dos potencias durante décadas: “Ahora ya no estamos en una Guerra Fría… Estamos en una nueva relación mucho más amplia de lo que la Guerra Fría fue.”</p>
<p>La invasión de Kuwait en Medio Oriente a través de tropas iraquíes a la cabeza de Saddam Hussein la sorprendería en Estados Unidos. De inmediato la dama de hierro se manifestó a favor de llevar una ofensiva militar, poniendo a disposición sus ejércitos para dar inicio a la Guerra del Golfo, e instando al presidente George H.W. Bush a que no vacilara en tomar medidas bélicas: “Este no es momento de flaquear”, sería su recomendación, y que casi podría confundirse con una orden.</p>
<p>Por otro lado no se mostró nunca cercana a la Comunidad Europea (antigua Unión Europea). Firmó un par de tratados mercantiles, pero cada vez se mostraba más reacia a participar de un sistema federal y una centralización de la toma de decisiones. Se negaba a renunciar a su independencia estatal y ceder su mando. En una conferencia en Brujas discrepaba del sistema: “No hemos retrocedido exitosamente las fronteras del poder del Estado en Gran Bretaña, solo para volverlas a ver impuestas a un nivel europeo, con un súper-Estado europeo ejerciendo un nuevo dominio desde Bruselas.”</p>
<p>En este tercer periodo la popularidad de Thatcher se vio gravemente afectada. Un impuesto conocido como el <em>poll tax </em>acabó por generar malestar social y así también al interior de su propio Partido, quienes tampoco compartían la visión de Thatcher respecto a la integridad europea.</p>
<p>Para 1990 no quiso insistir más, y a sus 66 años acabó por dimitir de su cargo como primera ministra y como cabeza de su Partido. Pasó a despedirse de su amiga la reina Isabel, hizo un par de llamadas a algunos de sus colegas en todo el mundo, dio un último discurso ante la Cámara de los Comunes, y dejó su casa del número 10 de Downing Street mostrando tal vez y por vez primera una actitud de congoja. “Estoy muy feliz de haber dejado al Reino Unido en un mucho mejor estado del que estaba cuando llegamos al poder hace once años y medio”, diría al despedirse.</p>
<p>El Partido Conservador le consiguió su remplazo logrando recomponer el rumbo de su mandato, siendo así que para las elecciones siguientes consiguieron una vez más, y por cuarto periodo consecutivo, reafirmarse en el poder.</p>
<p>Tras su renuncia le fue conferido el título nobiliario de baronesa Thatcher de Kesteven, en el condado de Lincolnshire, otorgándole una membresía vitalicia a la Cámara de los Lores. Y a pesar de que fuera ella misma quien se hiciera a un costado, no acabaría de sentirse expulsada y traicionada, expresando que “odiaba” regresar a aquellos recintos que finalmente habían terminado por desilusionarla. Confesó que de poder echar el tiempo atrás, no hubiera elegido dedicarse a la política, y que hubiera preferido la vida de una pintora.</p>
<p>Trabajó como asesora para la Philip Morris con un sueldo anual de 250.000 dólares, y cobraba 50.000 por cada discurso al que era convocada. En el marco de la Guerra de Bosnia se pronunció ante la OTAN para que interviniera respecto al genocidio étnico perpetrado por los serbios en los territorios de Gorazde y Sarajevo, refiriéndose a estos crímenes como a un suceso que recordaba los “peores excesos de los nazis” y alertando de que la situación podría convertirse en un nuevo “holocausto.”</p>
<p>La dama de hierro también mostraría su aspecto más noble liderando una fundación que años más tarde tendría que abandonar por falta de recursos financieros. Durante la década de los noventa sería rectora honoraria de la Universidad de William y Mary en Virginia y de la Universidad de Buckingham.</p>
<p>Quiso vivir una vida normal, y aunque ya parecía una tarea difícil de sobrellevar: “El hogar es a donde vienes cuando no tienes nada más que hacer.” Aprovecharía entonces para relatar dos volúmenes de memorias: <em>The Downing Street years </em>y <em>The path to power, </em>y unos años después publicaría un libro sobre asuntos políticos internacionales que dedicó al presidente Ronald Reagan: <em>Thatcher statecraft: strategies for a changing world.</em></p>
<p>Se mostró simpatizante del dictador chileno Augusto Pinochet, quien años antes la habría apoyado durante la intervención a las Malvinas, y a quien saludó con agrado en Londres luego de que éste fuera puesto bajo arresto domiciliario.</p>
<p>En el 2003 murió su compañero de toda su vida, de quien diría se mostró siempre como un leal compañero y quien nunca la hizo sentir sola: “Qué hombre. Qué marido. Qué amigo.” Un año más tarde moriría su hermana y así también su amigo Ronald Reagan.</p>
<p>Los honores y condecoraciones y halagos no se hicieron de esperar. Tony Blair siendo ya primer ministro se refirió a ella como “probablemente el líder laborista más formidable”. Para el 2007 se inauguró una majestuosa estatua de bronce con su figura, ante la cual la modelo en carne propia comentaría: “Hubiera preferido que fuese de hierro, pero el bronce hará que no se oxide.”</p>
<p>Entrado el nuevo siglo Thatcher comenzó a padecer los estragos de múltiples enfermedades cerebrovasculares que le impedirían continuar con su trasegar político. Los achaques empezaron a ser notorios, padeció una fuerte caída en donde se fracturaría el brazo y también le vimos desmayarse durante un discurso en la Cámara de los Lores. Varias veces fue hospitalizada e intervenida quirúrgicamente, y fue debido a su mal estado de salud que tuvieron que cancelar la conmemoración de su cumpleaños número 85.</p>
<p>Muchos sugieren que para ese entonces la dama de hierro sufría algún tipo de demencia senil, hasta el punto de confundir las guerras de las Malvinas con la de Bosnia, o evocar a su difunto marido como si éste aún estuviera con vida, y que olvidaba lo que decía o se le dificultaba hilvanar un par de ideas.</p>
<p>El 8 de abril de 2013 se encontraba en el Hotel Ritz cuando sufrió un accidente cerebrovascular que acabaría ocasionándole la muerte. Al instante la prensa mundial emitió el comunicado de que aquella mujer que se creía casi inmortal como el acero, había dejado finalmente este mundo. Los más altos mandatarios de todas partes se pronunciaron con mensajes de condolencias y muchos fueron los tributos y honores que se le rindieron, y así también muchos otros celebraron su desaparición, como el caso de las 3.000 personas que se dieron cita en el Trafalgar Square para vitorear la muerte de su odiada enemiga.</p>
<p>Su entierro se celebró según su voluntad. No quiso un funeral de Estado, y en cambio se decantó por el tradicional entierro católico con honores militares y que se llevó a cabo en la catedral de San Pablo de Londres. Sus restos reposan junto a los de su marido en el Royal Hospital Chelsea.</p>
<p>Margaret Thatcher supo mantener desde un principio ese talante férreo por el que destacó entre las demás mujeres. En sus primeras medidas para el recorte del presupuesto emitió un comunicado pidiendo más severidad: “No es lo bastante duro”, decía en su misiva. Así mismo sería quien probaría personalmente el armamento que compraba, inclinándose mejor por el modelo de la Ruger que encontraba más precisa que la RUC. Respecto a sus cuidados personales se caracterizó por ser discreta en sus necesidades y lujos, cubriendo parte de sus gastos con su patrimonio propio, cuando pudo haber sido costeado como parte de su oficio. No era pues ninguna despilfarradora, y comprendía como buena administradora el valor del dinero: “Nadie se acordaría del buen samaritano si sólo hubiera tenido buenas intenciones. También tenía dinero.”</p>
<p>Cuando François Mitterrand la conoció dijo: “Tiene los ojos de Calígula pero la boca de Marilyn Monroe.” Y es que su imagen parecería en todo caso contradictoria, o a lo menos polémica, ya que para muchos representó una guerrera ejemplar, mientras que otros la recordarán como a un ser monstruoso y despiadado.</p>
<p>Se le discute sí el que no haya sido propiamente quien más hizo por las mujeres, o al menos no lo suficiente, tratándose de una lideresa que pudo haber apoyado más las causas femeninas, e incluso algunas feministas la han llamado como una “enemiga”. Pese a esto, consideraba el poderío de la mujer como algo grande: “En cuanto se concede a la mujer la igualdad con el hombre, se vuelve superior a él.” Y de esta misma forma comprendía que los asuntos de mayor envergadura estaban también a la altura de la mujer común y corriente: “Cualquier mujer que entienda los problemas de llevar una casa estará más cerca de entender los problemas de llevar un país.”</p>
<p>El “thatcherismo” sería el término acuñado a esa corriente política de fuertes principios patrióticos y nacionalistas, medidas privativas y un liberalismo económico, una rígida moral tradicionalista y, en general, una notable fiereza y determinación política.</p>
<p>Tras once años y 209 días en el poder, no solo sería la primera mujer en ostentar ese cargo, sino quien más permaneció al frente del gobierno durante el siglo XX, y es por esto que la revista <em>Times </em>no dudaría al incluirla entre las mujeres más poderosas del siglo. Son muchos los documentales, series, libros, sátiras o canciones que cuentan de su vida y su personalidad, como la película en la que Meryl Streep encarnó a la dama de hierro, y por cuya actuación ganaría el prestigioso premio de la Academia.</p>
<p>Margaret vivió para verse representada en la gran pantalla, y así tuvo distinciones y reconocimientos de todo tipo, membresías, títulos, medallas, órdenes, y toda clase de condecoraciones que enaltecieron su indiscutida presencia de grandeza en la historia mundial.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-89736" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/05/264.-MARGARET-THATCHER-260x300.png" alt="MARGARET THATCHER" width="260" height="300" /></p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=89735</guid>
        <pubDate>Fri, 23 Feb 2024 06:58:06 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Margaret Hilda Thatcher “La dama de hierro” (1925-2013)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Milanas Baena</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
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