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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Guacamayas | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Boquerón, un gran puerto en las entrañas de Bogotá</title>
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        <description><![CDATA[<p>Boquerón es uno de los páramos que bordea a Bogotá y un puerto de montaña de alto nivel para los ciclistas aficionados. Ascender sus 16 kilómetros y enamorarse de sus curvas es una tentación, en circunstancias que nos obligan a explorar nuevas rutas. Bogotá, 18 de agosto de 2020. Boquerón es uno de los balcones [&hellip;]</p>
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<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/DSC08694.jpg" alt="" class="wp-image-78165" /></figure>



<p></p>



<p><em>Boquerón es uno de los páramos que bordea a Bogotá y un puerto de montaña de alto nivel para los ciclistas aficionados. Ascender sus 16 kilómetros y enamorarse de sus curvas es una tentación, en circunstancias que nos obligan a explorar nuevas rutas.</em></p>



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<p><strong>Bogotá, 18 de agosto de 2020</strong>. Boquerón es uno de los balcones más impresionantes que tiene Bogotá. Como todos los páramos, es muy alto, frío y casi siempre está cubierto de las nubes que duermen en su cima. Boquerón es hijo del Sumapaz y hermano del Verjón.</p>



<p>Con una altitud de 3206 msnm, Boquerón es un puerto de montaña atractivo para los ciclistas y atletas, que llegan por dos caminos: por la Avenida Boyacá o por San Cristóbal (antigua vía al Llano). En esta ocasión, detallaré el ascenso por la segunda vertiente.</p>



<p>La antigua vía al Llano dejó de ser usada masivamente, tras la inauguración del túnel de Bóqueron, en 1999. Antes, todo el tráfico de carga, pasajeros y particular serpenteaba por los barrios del suroriente de Bogotá. No obstante, cuando hay cierres en el corredor principal, el camino vuelve a cumplir su función original.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78166 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/DSC08681.jpg" alt="" class="wp-image-78166" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Sebastíán Tabares, Luis Olaya, Valentina Rozo, Camilo Guevara. César Penagos y Alejandro Amaya pasan por el mural del barrio Guacamayas</em></figcaption></figure>



<p><strong>Primera parte</strong></p>



<p>La subida inicia a 2604 msnm, en la carrera 10 con calle 34 sur, en el barrio San Isidro de la localidad de San Cristóbal. Inmediatamente aparece una pendiente de unos 400 metros a un promedio del 8% y con una máxima de 12%. La intensidad de este primer momento disminuye al desembocar a una recta que conecta con un inmenso mural.</p>



<p>“Es muy lindo saber que hay lugares tan bonitos dentro de Bogotá, tan cercanos, que no se conocen por miedo o por cosas que han dicho como ‘no vayan por allá’, ‘el sur es peligroso’, pero que sí se puede subir; hay demasiada gente y es super tranquilo, en Bogotá es más la gente buena y los lugares bonitos. Es una subida bien empinada, me encantó”, comenta Valentina Rozo (@lvalentinarozo) , invitada especial de la Sinfonía del Pedal.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78168 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/DSC08718.jpg" alt="" class="wp-image-78168" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Valentina Rozo le pone paso al grupo que pasa por la &#8216;Y&#8217;</em></figcaption></figure>



<p>Los paraderos de los buses del SITP sirven como referencia de los lugares que van pasando, y así aparecen los nombres de los barrios Guacamayas, La Victoria y Bellavista, que conforman el primer tramo de 3.8 kilómetros al 6%. En ese segmento, donde la vía es amplia y el pavimento está en muy buen estado, aparece el primer descanso de unos 200 metros.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78169 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/DSC08734.jpg" alt="" class="wp-image-78169" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Camilo Guevara no pierde la rueda del grupo y va atento a los cambios de velocidad</em></figcaption></figure>



<p>“Es otra de las tantas subidas que tenemos en Bogotá, otro mirador más, espectacular para que vayan y conozcan. La cantidad de ciclistas subiendo es impresionante, cualquier subida o en cualquier rincón donde uno vaya en Bogotá siempre va a encontrar a centenares de ciclistas”, agregó Camilo Guevara (@camilovelo ), un gran aficionado al ciclismo de ruta e invitado especial de la jornada.</p>



<p><strong>Segunda parte</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/07/DSC08425.jpg" alt="" class="wp-image-77366" /></figure>



<p>La siguiente sección está comprendida entre la ‘Y’ y Juan Rey, de una longitud de 4.1 kms con una pendiente promedio de 5%. La señalización va indicando que los barrios Los Alpes, La Grovana, Nueva Delhi y Los Libertadores llenan las bellas montañas de la cordillera oriental, donde nacen las quebrada Toches, Aguamonte, Silverio, Chiguaza, Seca, Morales y Verejones , entre otros afluentes.</p>



<p>Juan Rey es uno de los barrios con mayor altitud en Bogotá con sus 3060 msnm, un punto en el que el ascenso suma 9 kilómetros y 400 metros de desnivel positivo. Posteriormente, siguen 2 kilómetros planos, entre Juan Rey y Tihuaque, el último barrio de la ciudad por este costado. El carácter rural es evidente por los cultivos de papa, los potreros y las vacas que embellecen el paisaje.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78170 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/DSC08752.jpg" alt="" class="wp-image-78170" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Remate de Alejandro Amaya al llegar a Juan Rey; defiende el uniforme de la Universidad Nacional</em></figcaption></figure>



<p>“Es un puerto que no conocía, me agradó bastante, uno ve muchísima gente, y lo importante del ciclismo es seguir conociendo, porque definitivamente, a veces, uno se cierra a ir siempre a los mismos lugares y se pierde de conocer muchas cosas por prejuicios o por miedos bobos”, compartió Alejandro Amaya (@alejomagno2), integrante del grupo explorador convocado por este blog.</p>



<p><strong>Tercera parte</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-77382 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/07/DSC08471.jpg" alt="" class="wp-image-77382" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Tramo plano entre Juan Rey y Tihuaque, los cultivos de papa hacen parte del paisaje</em></figcaption></figure>



<p>En el último fragmento, hay un kilómetro de la vía en mal estado, muy deteriorado, pero conecta con el pavimento de los últimos 4.000 metros, al 4% de dificultad promedio.</p>



<p>“En los últimos kilómetros se vale chupar rueda, porque el viento es demasiado fuerte. También, es muy llamativo que la parte final de Boquerón es similar a la llegada de Romeral, por el frío, la niebla y la sensación de que el terreno se aplana”, complementó Sebastián Tabares (@sebastabaresm)&nbsp; de la Sinfonía del Pedal.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78171 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/IMG_20200628_083342.jpg" alt="" class="wp-image-78171" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Entrada al páramo de Boquerón, donde la vía pierde inclinación, pero donde el viento y la altitud hacen lo suyo</em></figcaption></figure>



<p>Como es característico en casi todos los páramos, el final del recorrido se divisa desde lejos, lo que anima a muchos a aumentar la velocidad para desprenderse de sus amigos o para alcanzar a los punteros.</p>



<p>“El puerto es atractivo por su exigencia y la belleza oculta del páramo; espero tener la oportunidad de seguirlo visitando muchas veces más”, concluyó Guillermo Pinillos (@guillermo_pinillos) de la Sinfonía del Pedal.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78172 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/Guillermo-Horizontal-.jpg" alt="" class="wp-image-78172" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Guillermo Pinillos en el Boquerón, ese paso angosto que se abre hacia los Llanos orientales de Colombia</em></figcaption></figure>



<p><strong>Explorar, conocer y gozar</strong></p>



<p>Definitivamente, en Bogotá hay mucho terreno por pedalear. El ciclismo es un deporte que nos permite conocer lugares mágicos y es tal vez por esa razón que cada día nos multiplicamos sin descanso. Dejarnos sorprender siempre será un gran aliado de nuestra pasión por las bielas.</p>



<p><a href="https://www.facebook.com/LaSinfoniaDelPedal/posts/1674412716043624">Álbum de fotografías del ascenso a Boquerón</a></p>



<p>Agradecimientos a los pedalistas:</p>



<p>Valentina Rozo @lvalentinarozo</p>



<p>Camilo Guevara @camilovelo</p>



<p>Alejandro Magno @alejomagno2</p>



<p>Sebastián Tabares @sebastabaresm</p>



<p>Luis Olaya @luis_olaya3</p>



<p>Guillermo Pinillo @guillermo_pinillos</p>



<p>Fisioterapeuta-fotógrafa: Tatiana Nossa Caballero @Tatiananc12</p>



<p>Acompañante-escolta: Jaime Bautista @Jaime.Bautista</p>



<p>Escrito por: César Augusto Penagos Collazos</p>



<p>Facebook: @LaSinfoniaDelPedal</p>



<p>Instagram: @la_sinfonia_del_pedal</p>



<p>Mail: <a href="mailto:lasinfoniadelpedal@gmail.com">lasinfoniadelpedal@gmail.com</a></p>
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        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
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        <pubDate>Tue, 18 Aug 2020 19:33:12 +0000</pubDate>
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