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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de gatos | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Tigrillo: el pequeño gato silvestre que peligra por el Arco Minero en Venezuela</title>
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        <description><![CDATA[<p>La polémica minería ilegal que ha proliferado en el famoso Arco Minero del Orinoco tiene una nueva víctima. El tigrillo ha sido desplazado por la deforestación, ha quedado sin presas y estaría siendo intoxicado con el mercurio que queda en los ríos luego de la extracción del oro. Como la mayoría de pequeños félidos, hay [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<ul>
<li><em>La polémica minería ilegal que ha proliferado en el famoso Arco Minero del Orinoco tiene una nueva víctima. El tigrillo ha sido desplazado por la deforestación, ha quedado sin presas y estaría siendo intoxicado con el mercurio que queda en los ríos luego de la extracción del oro.</em></li>
<li><em>Como la mayoría de pequeños félidos, hay muchos vacíos de información sobre el tigrillo. En países como Costa Rica y Panamá está siendo desplazado por cultivos a gran escala y en Colombia se cree que los perros ferales y asilvestrados estarían afectando sus poblaciones.</em></li>
<li><em>Tres investigadores usan diferentes herramientas para aprender sobre un félido que necesita protección urgente, pues se encuentra en estado Vulnerable según la Lista Roja de especies de la UICN.</em></li>
</ul>
<p>En la megadiversa selva amazónica venezolana, hogar de ancestrales pueblos indígenas y de caudalosos ríos que alimentan la Represa del Guri, donde se encuentra la principal hidroeléctrica del país, vive el tigrillo (<em>Leopardus tigrinus</em>), un pequeño y esquivo félido del que apenas hay especímenes en las colecciones zoológicas nacionales. <strong>Lo poco que se sabe del tigrillo ha sido “efecto colateral” del estudio de sus hermanos mayores, el puma y el jaguar</strong>, o de estudios y expediciones más amplias a áreas naturales protegidas.</p>
<p>A la dificultad de estudiarlo, se suma el decreto del <a href="https://es.mongabay.com/2018/01/venezuela-arco-minero-indigenas/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-wpel-link="internal">Arco Minero del Orinoco</a> en 2016, un área de 111 000 kilómetros cuadrados equivalente al doble del territorio de Costa Rica, donde se entregaron cientos de concesiones mineras pero donde quienes explotan el oro, coltán y diamantes son, en gran medida, las guerrillas colombianas, las bandas armadas locales e incluso grupos de mineros brasileños.</p>
<p>A pesar que desde hace casi una década no hay expediciones científicas en la zona, el biólogo Ilad Vivas López, actualmente residenciado en España, propuso un plan al <a href="http://ivic.gob.ve/" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas</a> para recorrer el convulso e intervenido territorio del sur del Orinoco, así como las cordilleras costeras y andinas de Venezuela, en busca del pequeño félido. Su objetivo es corroborar cómo y en qué forma la minería y la pérdida de bosque han afectado y están afectando a las poblaciones de tigrillo en Venezuela.</p>
<figure id="attachment_239576" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-full wp-image-239576" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/01/14210114/Leopardus-tigrinus-Procat.jpg" sizes="(max-width: 980px) 100vw, 980px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/01/14210114/Leopardus-tigrinus-Procat.jpg 980w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/01/14210114/Leopardus-tigrinus-Procat-768x576.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/01/14210114/Leopardus-tigrinus-Procat-610x458.jpg 610w" alt="Leopardus tigrinus. Foto: ProCAT." width="980" height="735" /><figcaption class="wp-caption-text">Leopardus tigrinus. Foto: ProCAT.</figcaption></figure>
<p>Actuando en solitario pero con décadas de experiencia, el plan de Vivas es regresar a su país e investigar durante diez años al tigrillo o <a href="https://especiesamenazadas.org/taxon/chordata/mammalia/carnivora/felidae/leopardus/gato-de-monte" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">gato de monte</a>, como se le conoce en Venezuela y donde se le declaró <a href="http://www.iacseaturtle.org/docs/marco/venezuela/Venezuela%20-%20Decree%20No.%201.485,%20G.O.R.V.%20No.%2036.059%20of%2011-09-1996.pdf" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">especie vedada de caza en 1996</a>. El pequeño animal está catalogado como Vulnerable por la <a href="https://www.iucnredlist.org/species/54012637/50653881" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza</a> (UICN), que estima una población de tan solo unos 9 000 a 10 000 individuos en Latinoamérica.</p>
<p>La experiencia de Vivas como investigador, junto a reconocidos expertos en félidos como María Abarca y <a href="http://www.catsg.org/index.php?id=653" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">Wlodzimierz Jedrzejewski</a>, coautores del libro<em> <a href="https://explora-projects.com/explora-felinos.html" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">Felinos de Venezuela</a></em>, lo ha llevado a <strong>centrar su atención en el estudio del tigrillo para ampliar el poco conocimiento que se tiene de la especie y establecer si la deforestación, la fragmentación de su hábitat y la minería ilegal podrían extinguirlo</strong> antes de que puedan entender su hábitat y comportamiento.</p>
<p>“El punto clave del tigrillo es que tiene un rango de tolerancia muy bajo a las perturbaciones ambientales, su nicho alimenticio es más restringido que el del resto de felinos del género <em>Leopardus</em> —exceptuando al margay (<em>Leopardus wiedii</em>)—, su tasa reproductiva es menor y depende de los bosques primarios. Es difícil verlo en hábitats no amazónicos”, detalla Vivas.</p>
<p>Y es que el tigrillo madura sexualmente cerca de los dos años y medio, mucho más tarde que otros félidos; cada temporada de celo dura sólo entre tres y nueve días, y tras una gestación de unas diez a once semanas tienen, generalmente, una sola cría.</p>
<p>Lee más | <a href="https://es.mongabay.com/2023/07/ecuador-napo-agoniza-entre-aparicion-de-nuevos-focos-de-mineria-falta-de-control-del-estado/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-wpel-link="internal">Ecuador: Napo agoniza entre la aparición de nuevos focos de minería y la falta de control del Estado</a></p>
<h3>Mercurio y deforestación: dos riesgos letales para el tigrillo</h3>
<p>Vivas dice que es poco lo que se sabe del tigrillo, como ocurre con la mayoría de los félidos pequeños, y tiene la hipótesis de que, con la llegada de miles de mineros al Orinoco, este gato silvestre se ha tenido que desplazar y sus poblaciones han disminuido. Para comprobarla tendrá que visitar áreas mineras en los estados de Bolívar y Amazonas, ganarse la confianza de las comunidades indígenas donde deberá alojarse y recorrer parques nacionales con escasa o nula presencia estatal, pero donde dominan grupos armados.</p>
<p>Su plan de investigación contempla diversas etapas. La primera es hacer un análisis, en plataformas de datos abiertos de la NASA, para establecer cuáles son mejores lugares para instalar cámaras trampa. Las fotos y videos serán usados en modelos predictivos que permitan estimar tasas de crecimiento y viabilidad poblacional, basados en la cantidad y frecuencia de reproducción y si hay intercambio de individuos entre poblaciones de tigrillo bien diferenciadas.</p>
<p>Vivas ya sabe de las dificultades que enfrentará. Durante dos años ocupó el cargo de coordinador administrativo del <a href="http://www.inparques.gob.ve/" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">Instituto Nacional de Parques</a> (Inparques), en el que evaluó proyectos turísticos y científicos, gestionó apoyo a técnicos y presentó informes de campo.</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-244799" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/02234731/TIGRILLO_003.png" sizes="(max-width: 999px) 100vw, 999px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/02234731/TIGRILLO_003.png 999w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/02234731/TIGRILLO_003-768x405.png 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/02234731/TIGRILLO_003-610x322.png 610w" alt="" width="999" height="527" /></p>
<p>“Sabemos que hay reportes de minería en el Parque Nacional Yapacana (donde el Ejército de Liberación Nacional (ELN), las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y la Guardia venezolana hacen minería ilegal de oro <a href="https://es.mongabay.com/2022/11/la-mina-de-oro-en-la-que-trabajan-de-la-mano-eln-disidencias-de-colombia-y-la-guardia-venezolana/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-wpel-link="internal">en conjunto</a>), de las sensibilidades del tigrillo al agua contaminada con mercurio y del impacto de la deforestación que lo obliga a trasladarse por la migración de sus presas. Pero no lo podemos confirmar con total certeza, sólo lo suponemos, por eso quiero ir”, asegura.</p>
<p><strong>La presencia de tumores cancerígenos en los jaguares del sur del Lago de Maracaibo, en las áreas cercanas a la extracción petrolífera, así como la muerte de tigrillos apenas dos o tres días después de beber agua con alta concentración de mercurio</strong>, abren otra línea de investigación sobre las afectaciones a los félidos por cuenta de la minería en el sur del Orinoco. “(El mercurio) es peor que el plomo, afecta mucho más rápido y de forma más intensa a los ecosistemas”, dice Vivas.</p>
<p>En esto coincide la bióloga <a href="https://scholar.google.co.ve/citations?user=m_Wg6egAAAAJ&amp;hl=en" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">María Abarca</a>, quien señala que el primer félido que podría desaparecer en el Arco Minero sería el tigrillo, pues es más sensible a las alteraciones ambientales que sus congéneres más grandes. “Sería el primero en desaparecer. Los felinos son más sensibles al mercurio, bien sea por la bioacumulación en sus presas como por presencia del metal en el agua. Pero el tigrillo es más vulnerable que el jaguar”, comenta.</p>
<figure id="attachment_244879" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" class="wp-image-244879 size-full" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/04204537/INFO_TIGRILLO-scaled.jpg" sizes="(max-width: 2048px) 100vw, 2048px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/04204537/INFO_TIGRILLO-scaled.jpg 2048w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/04204537/INFO_TIGRILLO-768x960.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/04204537/INFO_TIGRILLO-1229x1536.jpg 1229w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/04204537/INFO_TIGRILLO-1639x2048.jpg 1639w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/04204537/INFO_TIGRILLO-610x762.jpg 610w" alt="Ilustración: Kipu Visual." width="2048" height="2560" /><figcaption class="wp-caption-text">Ilustración: Kipu Visual.</figcaption></figure>
<p>La investigadora añade que <strong>la minería afectaría mucho más al tigrillo</strong> no solo por consecuencias directas sino también <strong>por actividades conexas como la apertura de caminos de acceso para mineros, lo que aumentaría la cacería de sus presas por parte de humanos y perros</strong> que son llevados a la zona.</p>
<p>La mayoría de las presas del esquivo gato silvestre son roedores y marsupiales de menos de 100 gramos de peso, pequeños lagartos, aves y hasta insectos. También hay registro de presas más grandes como coatíes, lapas y conejos, aunque no hay evidencia contundente de que sean parte habitual de su dieta en libertad.</p>
<p>Abarca advierte que <strong>la pérdida del tigrillo en áreas donde actúa como depredador tope también eliminaría el control de roedores y otros pequeños animales, llevando a una sobrepoblación de estas especies.</strong></p>
<figure id="attachment_239575" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-239575" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/01/14210111/LEOPARDUS-TIGRINUS-FUNDACION-JAGUAR.jpg" sizes="auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/01/14210111/LEOPARDUS-TIGRINUS-FUNDACION-JAGUAR.jpg 1200w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/01/14210111/LEOPARDUS-TIGRINUS-FUNDACION-JAGUAR-768x511.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/01/14210111/LEOPARDUS-TIGRINUS-FUNDACION-JAGUAR-610x406.jpg 610w" alt="Leopardus tigrinus. Foto: Fundación Jaguar." width="1200" height="799" /><figcaption class="wp-caption-text">Leopardus tigrinus. Foto: Fundación Jaguar.</figcaption></figure>
<p>Salvar a este félido también requiere capacitar a las comunidades del sur del Orinoco que se enfrentan no solo a desplazamiento, explotación sexual y trabajo esclavo <a href="https://www.fundaredes.org/2023/03/29/informe-anual-fundaredes-2022/" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">como ha documentado la ONG Fundaredes</a>, sino a una crisis humanitaria que los empuja a la minería ilegal, incluso, bajo presiones de grupos armados que explotan a los indígenas y los bosques, como han vuelto a <a href="https://efectococuyo.com/la-humanidad/indigenas-de-amazonas-piden-a-fiscalia-constatar-presencia-de-grupos-armados-en-sus-territorios/" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">denunciar líderes indígenas en junio de 2023</a>.</p>
<p>Considerando estas limitaciones, entre las medidas estipuladas en la etapa final del plan de investigación que se ha trazado el biólogo venezolano Ilad Vivas está <strong>promover un cambio de actividades entre las comunidades rurales que lleve a cambiar la caza furtiva por la guía turística y la minería por la producción agroforestal.</strong></p>
<p>Esto ya ha funcionado en Venezuela para proteger jaguares y aves, formando a campesinos en la instalación de cámaras trampa, la agroforestería con cacao y café o la producción de “carne de monte” como la babilla (<em>Caiman crocodilus</em>) y el chigüire (<em>Hydrochoerus hydrochaeris</em>), cuya caza está prohibida en Venezuela, pero están incluidas en la lista de especies cuyas poblaciones naturales son aprovechables para consumo humano sostenible. Para Vivas, estas estrategias podrían ser más efectivas que crear áreas protegidas específicas para garantizar la conservación del tigrillo.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-244800" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/02234927/TIGRILLO_001.png" sizes="auto, (max-width: 999px) 100vw, 999px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/02234927/TIGRILLO_001.png 999w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/02234927/TIGRILLO_001-768x405.png 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/02234927/TIGRILLO_001-610x322.png 610w" alt="" width="999" height="527" /></p>
<p>Lee más | <a href="https://es.mongabay.com/2023/07/los-paisajes-modificados-por-el-hombre-y-la-red-vial-brasilena-libro/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-wpel-link="internal">Los paisajes modificados por el hombre y la red vial brasileña</a></p>
<h3>El reto de seguirle la pista al tigrillo</h3>
<p>“Quien no es experto podría confundir a un tigrillo con un cunaguaro u ocelote (<em>Leopardus pardalis</em>) o margay (<em>Leopardus wiedii</em>) e incluso con un gato común por su tamaño”, dice Vivas. En comparación con el ocelote, la órbita del ojo es más pequeña y las orejas menos redondeadas, mientras que su cola es más larga que sus extremidades posteriores.</p>
<p>Las hembras pesan apenas entre 1,5 y 3,2 kilogramos, con un largo de 43 a 51 centímetros, y los machos alcanzan entre 1,8 y 3,5 kilos, con un tamaño de 49 a 83 centímetros. El largo de la cola puede variar entre los 20 y los 42 centímetros.</p>
<p><strong>Se estima que estos pequeños félidos viven entre 15 y 21 años y habitan en ambientes tan variados que van desde los bosques amazónicos hasta las montañas andinas tropicales, e incluso los páramos, muy cerca de glaciares.</strong> Los registros suelen darse en alturas que van desde los 600 hasta los 4 800 metros sobre el nivel del mar (msnm).</p>
<p><iframe loading="lazy" class="flourish-embed-iframe" title="Interactive or visual content" src="https://flo.uri.sh/visualisation/14612734/embed" width="100%" height="500" frameborder="0" scrolling="no" data-mce-fragment="1"></iframe></p>
<p>“Para 2016 quedaban menos de 11 000 individuos, con una reducción de entre 10 % y 40 % anual para toda la distribución en Latinoamérica. Aún la tasa mínima del 10 % anual es demasiado alta para que sobreviva sin ayuda”, detalla Ilad Vivas.</p>
<p>“(El tigrillo) es muy complicado de estudiar porque es muy pequeño, ocupa áreas boscosas muy grandes y se requieren muchas cámaras trampa para verlo”, explica María Fernanda Puerto-Carillo, del <a href="https://twitter.com/ProyectoSebraba" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">Proyecto Sebraba</a> (enfocado en jaguares en Venezuela). Como ocurre con otros investigadores, el conocimiento que Puerto-Carillo ha obtenido sobre el tigrillo ha sido a través del extenso estudio que viene haciendo del jaguar.</p>
<figure id="attachment_244706" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-244706" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/31235457/Tigrillo-7.png" sizes="auto, (max-width: 1032px) 100vw, 1032px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/31235457/Tigrillo-7.png 1032w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/31235457/Tigrillo-7-768x506.png 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/31235457/Tigrillo-7-610x402.png 610w" alt="" width="1032" height="680" /><figcaption class="wp-caption-text">En Venezuela, el tigrillo está seriamente amenazado por la contaminación con mercurio en el Arco Minero y está siendo desplazado por la deforestación que causa esta actividad de manera ilegal. Foto: servalito – iNaturalist.</figcaption></figure>
<p>Por ahora, Vivas parece ser el único científico que se enfocará de lleno en el estudio de la especie en Venezuela, luego de que otros investigadores que lo estudiaban fallecieron o se enfocaron en otros félidos. ONG y científicos <a href="https://es.mongabay.com/2020/06/crisis-ong-venezuela-adaptacion-organizaciones-de-conservacion/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-wpel-link="internal">enfrentan las dificultades de la crisis humanitaria compleja</a> venezolana para seguir investigando, lo que implica, muchas veces, abandonar las visitas de campo por falta de fondos, inseguridad o fallas frecuentes de servicios públicos.</p>
<p>Las autoridades de Inparques, en el estado de Bolívar, y de la Oficina de Diversidad Biológica de Venezuela no respondieron a las peticiones de información que se les realizó para conocer sobre el estado de la especie y los planes de conservación.</p>
<p><strong>Las pocas noticias que se tienen sobre el tigrillo están relacionadas con acciones en donde se les mata o se les mantiene en condiciones inadecuadas.</strong> En abril de 2023, por ejemplo, el Ministerio Público detuvo a dos hermanos por <a href="http://www.mp.gob.ve/index.php/2023/04/26/ministerio-publico-imputo-a-dos-hermanos-por-presunta-caza-ilicita-de-un-tigrillo-en-monagas-2/" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">cacería ilegal de un individuo</a> y posesión de armas de fuego tras una pesquisa por homicidio. En el 2022, un tigrillo en cautiverio fue rescatado y rehabilitado después de un decomiso en una prisión, y ahora se <a href="https://www.instagram.com/reel/CcSjqVRgZMV/?igshid=NzJjY2FjNWJiZg%3D%3D" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">encuentra en el Zoológico Leslie Pantín</a> en el céntrico estado venezolano de Aragua.</p>
<p>Gran parte de la literatura científica sobre el tigrillo está relacionada con ejemplares que han sido atropellados, fotografías en plataformas de ciencia ciudadana e imágenes de cámaras trampa que a veces pasan años sin captar a este pequeño félido. “No hay históricamente estudios enfocados en tigrillo en Venezuela sino por encuentros de listas taxonómicas en algún área o encuentros estudiando jaguares. No sabemos mucho sobre uso de hábitat o comportamiento”, añade la bióloga María Abarca.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-244806" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/03010006/TIGRILLO_002.png" sizes="auto, (max-width: 999px) 100vw, 999px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/03010006/TIGRILLO_002.png 999w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/03010006/TIGRILLO_002-768x405.png 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/03010006/TIGRILLO_002-610x322.png 610w" alt="" width="999" height="527" /></p>
<p>La complejidad para estudiar al tigrillo es tal que, tras <a href="https://www.scielo.br/j/paz/a/VjmwQcbYvQDjZprjtfzhhDH/?lang=en" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">estudios taxonómicos y genéticos</a>, hace menos de una década se descubrió que la subespecie <em>Leopardus tigrinus guttulus</em>, ubicada en el Bosque Atlántico de Brasil, Argentina y Paraguay, en realidad era una especie diferente. El <em>Leopardus tigrinus guttulus</em> entonces se convirtió en <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0960982213013213" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external"><em>Leopardus guttulus</em></a>, conocido como <a href="https://es.mongabay.com/2013/12/cientificos-hallan-una-nueva-especie-de-felinos-en-brasil/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-wpel-link="internal">tirica</a>.</p>
<p>En 2023 todavía se reconocen tres subespecies: en Costa Rica y Panamá está el<em> Leopardus tigrinus</em> <em>oncilla</em>, considerada endémica. En Colombia, Ecuador, Perú, parte de Bolivia y las cordilleras de Venezuela está el <em>Leopardus tigrinus pardinoides</em>, mientras que en el sur de Venezuela y noreste de Brasil está el <em>Leopardus tigrinus tigrinus</em>. Los expertos consultados aseguran que, hasta el momento, esa es la clasificación oficial. Aunque sospechan que esas subespecies podrían ser especies distintas, la falta de estudios no permite corroborarlo.</p>
<p><iframe loading="lazy" class="iframe-class" title="YouTube video player" src="https://www.youtube.com/embed/eZfjoFIKSMI" width="710" height="515" frameborder="0" scrolling="yes" data-mce-fragment="1"></iframe></p>
<p>Lee más | <a href="https://es.mongabay.com/2023/07/la-ardua-tarea-de-conservar-arboles-que-estan-a-punto-de-desaparecer-en-colombia/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-wpel-link="internal">La ardua tarea de conservar ocho especies de árboles que están a punto de desaparecer en Colombia</a></p>
<h3>Buscando heces de tigrillo en Costa Rica y Panamá</h3>
<p>Mientras que los avances en el conocimiento del tigrillo en Venezuela parecen depender del trabajo que hará Ilad Vivas, el genetista Torrey Rodgers, de la Universidad de Utah, Estados Unidos e integrante del <a href="https://costaricawildlife.org/es/portfolio-items/oncilla-conservation/" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">Proyecto Oncilla en Costa Rica y Panamá</a>, estudia al tigrillo en estos países centroamericanos a través de sus heces, con la técnica del <a href="http://www.oncillaconservation.org/" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">ADN ambiental (eDNA)</a> que se ha usado <a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s10344-012-0675-6" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">anteriormente</a> para estudiar a otros félidos.</p>
<p>Estos análisis genéticos permiten mejorar el conocimiento en la ecología y dieta del animal, así como establecer su distribución, abundancia y densidad para estimar el tamaño de las áreas necesarias para su conservación. Asimismo, Rodgers espera que con suficientes muestras podría determinarse si el <em>Leopardus tigrinus oncilla</em> es también <a href="https://www.researchgate.net/publication/316880566_A_revised_taxonomy_of_the_Felidae_The_final_report_of_the_Cat_Classification_Task_Force_of_the_IUCNSSC_Cat_Specialist_Group" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">una especie separada</a>. Además, el Proyecto Oncilla intenta posicionar al tigrillo como una especie bandera: con su protección se busca también la protección de los páramos donde vive, ubicados a más de 2 800 msnm, así como de la variedad única de animales y plantas que se encuentran en este ecosistema.</p>
<figure id="attachment_244705" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-244705" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/31235335/Tigrillo-4.png" sizes="auto, (max-width: 988px) 100vw, 988px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/31235335/Tigrillo-4.png 988w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/31235335/Tigrillo-4-768x575.png 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/31235335/Tigrillo-4-610x457.png 610w" alt="" width="988" height="740" /><figcaption class="wp-caption-text">Tigrillo captado en cámara trampa en Costa Rica. Foto: Walter Bello Villalobos.</figcaption></figure>
<p>Rodgers, como Vivas, tampoco ha visto un tigrillo en estado silvestre, pero sospecha que casi nadie lo ha hecho en Panamá. “En Ciudad de Panamá casi nadie sabe que el tigrillo existe porque la población humana está altamente concentrada en ciudades, zonas a las que el gatito nunca se acerca”, dice.</p>
<p>En los planes del Proyecto Oncilla está visitar el Cerro Fábrega que se localiza cerca de la frontera de Panamá con Costa Rica, al noroeste del país, pues se sospecha que allí puede habitar el tigrillo, luego de que <a href="https://www.researchgate.net/publication/321354876_A_High-Elevation_Record_of_the_Little_Spotted_Cat_Leopardus_tigrinus_oncilla_from_Western_Panama" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">encontraran heces en 2016</a> en el <a href="https://es.tourismpanama.com/naturaleza-y-parques/parques-nacionales/parque-nacional-volcan-baru/" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">Parque Nacional Volcán Barú</a>.</p>
<p>“Me alegro cuando consigo una muestra, una sola”, dice el científico sobre la difícil recolección de heces de tigrillo. Esto le ha permitido conocer un poco de la dieta del pequeño animal y hoy saber que entre sus presas favoritas hay especies endémicas de roedores y pequeños reptiles endémicos de Panamá y Costa Rica.</p>
<p>Rodgers también busca entender si las causas del melanismo, que genera <a href="https://www.crhoy.com/ambiente/fotografo-capta-tigrillo-con-mutacion-genetica/" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">un pelaje totalmente negro</a> en el tigrillo, tiene relación con la cantidad de luz solar que reciben los bosques tupidos donde se le ha registrado, o si existe una competencia con los cultivos de café, que en Costa Rica se están trasladando a terrenos de mayor altura debido al cambio climático, alcanzando las zonas en donde habita el tigrillo.</p>
<p>Lee más | <a href="https://es.mongabay.com/2023/07/investigador-que-usa-la-ciencia-para-defender-al-bosque-de-agua-mexico-entrevista/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-wpel-link="internal">El investigador que usa la ciencia para defender al Bosque de Agua en México | ENTREVISTA</a></p>
<h3>Conservando al tigrillo cerca de Bogotá</h3>
<p>Desde las oficinas del Proyecto de Conservación de Aguas y Tierras (ProCAT) en Bogotá, su director científico, José Fernando González-Maya, habla con entusiasmo sobre la protección del tigrillo lanudo, como se le conoce a la especie en Colombia. El biólogo y doctor en Ciencias Biomédicas muestra un cuadernillo ilustrado sobre la especie que incluye una guía para evitar que el félido ataque a animales de granja y cómo reportar un encuentro o avistamiento.</p>
<p>Líder de una reciente investigación publicada en la revista científica<a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0273750" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external"> Plos One </a>sobre la distribución de la especie en Colombia, González-Maya es un reconocido investigador de pequeños carnívoros y félidos, con gran experiencia en Colombia y Costa Rica.</p>
<figure id="attachment_244704" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-244704" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/31235246/Tigrillo-3.png" sizes="auto, (max-width: 1280px) 100vw, 1280px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/31235246/Tigrillo-3.png 1280w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/31235246/Tigrillo-3-768x432.png 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/31235246/Tigrillo-3-610x343.png 610w" alt="" width="1280" height="720" /><figcaption class="wp-caption-text">Tigrillo captado en cámara trampa en Colombia. Foto: iNaturalist.</figcaption></figure>
<p>“Cuando le hablas de biodiversidad a los bogotanos piensan en zonas boscosas alejadas pero no en la ciudad. Sin embargo, en Bogotá tenemos tigrillos que a veces aparecen arrollados en la Séptima (una famosa avenida del norte de la ciudad)”, explica González-Maya, quien revela que fue en 2010 cuando ProCAT recibió el primer aviso de un tigrillo que estaba atacando gallinas en los cerros que bordean la capital colombiana.</p>
<p>Entre los logros en conservación que se tienen desde entonces se cuenta la incorporación de <a href="https://es.mongabay.com/2023/01/el-desafio-de-conservar-al-tigrillo-lanudo-en-colombia/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-wpel-link="internal">áreas de protección para el tigrillo</a> en los estudios de las zonas de influencia de los proyectos del Grupo de Energía de Bogotá; el <a href="https://www.car.gov.co/uploads/files/5ef51db990b48.pdf" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">Plan de manejo y conservación del tigrillo de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca</a> (autoridad ambiental regional); el trabajo de conservación con el <a href="https://www.facebook.com/ParqueJaimeDuque/videos/tigrillo-en-nuestra-reserva-natural-jaime-duque/1768921609831028/?locale=es_LA" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">parque temático Jaime Duque</a>, que posee un pequeño bosque en medio de un nodo industrial cerca de la capital, y la <a href="https://www.change.org/p/anla-col-no-permitan-el-megaproyecto-de-torres-de-energ%C3%ADa-que-destruye-el-h%C3%A1bitat-del-tigrillo-lanudo-en-tabio-salvemosaltigrillodetabio-rodsuarezca-minambienteco-ricardolozanop-car-cundi-grupoenergiabog" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">presión ciudadana</a> en el 2020 para detener un proyecto de electricidad en los alrededores de Bogotá que afectaría el hábitat del félido.</p>
<p><iframe loading="lazy" class="iframe-class" title="YouTube video player" src="https://www.youtube.com/embed/0-flnP0BYY8" width="710" height="515" frameborder="0" scrolling="yes" data-mce-fragment="1"></iframe></p>
<p>A pesar de las amenazas que enfrenta el tigrillo por la pérdida de su hábitat en Colombia, parece que tiene una ventaja en los alrededores de Bogotá. González-Maya asegura que cerca de la capital no hay pumas ni jaguares pero sí tigrillo, lo que lo convierte en un depredador tope en la zona y, por lo tanto, en la especie sombrilla que permite medir el estado de salud de los ecosistemas y en un embajador de la conservación.</p>
<p>Para él, salvar al tigrillo ya no es un objetivo lejano, sino que velar por su conservación implica cuidar los bosques y páramos que rodean a Bogotá y que surten de agua a un gran porcentaje de la ciudad.</p>
<p>A diferencia de la minería en Venezuela o la destrucción de hábitats en Costa Rica, en Colombia la principal amenaza son los perros ferales, asilvestrados por negligencia, de mayor tamaño que el felino y que actúan en manadas. En este tema, al igual que en todos los demás, también faltan muchos estudios.</p>
<p><em><strong>Imagen destacada:</strong> Actualmente hay tres subespecies del tigrillo, pero los investigadores piensan que podrían ser tres especies diferentes. <strong>Foto:</strong> Hugo David Caverzasi.</em></p>
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<p class="story-contents__font-paragraph " data-mrf-recirculation="Enlaces Párrafos"><i>El artículo original fue publicado por Jeanfreddy Gutiérrez Torres </i><i>en Mongabay Latam. </i><a href="https://es.mongabay.com/2023/08/tigrillo-pequeno-gato-silvestre-que-peligra-por-arco-minero-venezuela/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-mrf-link="https://es.mongabay.com/2023/08/gato-andino-recrudecen-amenazas-que-complican-futuro-de-esta-especie/"><i>Puedes revisarlo aquí.</i></a></p>
<p class="story-contents__font-paragraph " data-mrf-recirculation="Enlaces Párrafos"><i>Si quieres leer más sobre </i><a href="https://es.mongabay.com/list/animales/" data-mrf-link="https://es.mongabay.com/list/animales/"><i>animales</i></a><i> en Latinoamérica, </i><a href="https://es.mongabay.com/list/animales/" data-mrf-link="https://es.mongabay.com/list/animales/"><i>puedes revisar nuestra colección de artículos.</i></a><i> Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam, </i><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" data-mrf-link="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/"><i>puedes suscribirte al boletín aquí</i></a><i> o seguirnos en </i><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" data-mrf-link="https://www.facebook.com/MongabayLatam/"><i>Facebook</i></a><i>, </i><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" data-mrf-link="https://twitter.com/MongabayLatam/"><i>Twitter</i></a><i>, </i><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" data-mrf-link="https://www.instagram.com/mongabaylatam/"><i>Instagram</i></a><i> y </i><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" data-mrf-link="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/"><i>YouTube</i></a><i>.</i></p>
</div>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=95930</guid>
        <pubDate>Tue, 15 Aug 2023 20:27:28 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/WhatsApp-Image-2023-08-15-at-3.26.33-PM.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Tigrillo: el pequeño gato silvestre que peligra por el Arco Minero en Venezuela]]></media:description>
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        <title>Gato andino: recrudecen las amenazas que complican el futuro de esta enigmática especie</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/gato-andino-recrudecen-las-amenazas-complican-futuro-esta-enigmatica-especie/</link>
        <description><![CDATA[<p>La minería y los perros pastores son las principales amenazas para el gato andino, la especie en mayor riesgo y con menos políticas de protección en los cuatro países donde habita: Perú, Bolivia, Chile y Argentina. La caza del gato andino para rituales ha ido decayendo, pero continúan las matanzas del animal como resultado de [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<ul>
<li><em>La minería y los perros pastores son las principales amenazas para el gato andino, la especie en mayor riesgo y con menos políticas de protección en los cuatro países donde habita: Perú, Bolivia, Chile y Argentina.</em></li>
<li><em>La caza del gato andino para rituales ha ido decayendo, pero continúan las matanzas del animal como resultado de las supersticiones. Los casos de atropellos del félido van en aumento.</em></li>
<li><em>No hay un registro actualizado sobre la cantidad total de gatos andinos. Llegar a verlos sigue siendo un reto que profundiza la permanente degradación de su ecosistema natural, situado en sectores altoandinos.</em></li>
</ul>
<p>Dos años de travesías entre heladas inclementes y pueblos inhóspitos no le habían dejado aún una evidencia concreta. El biólogo Anthony Pino cumplía su quinta salida de exploración en el límite de Lampa y Ayaviri, en Puno, sierra del Perú. Era también su quinto intento por presenciar al enigmático objeto de estudio para la tesis de pregrado que preparaba: el gato andino. Pero aquella mañana de 2015, don Honorio, ganadero afincado siempre sobre los 3 500 metros de altura, por fin accedió. En su casa, cercana del centro poblado Chullunquiani, Honorio extendió una lliclla (manta típica de los andes peruanos) que envolvía la piel disecada y completa de un <strong>gato andino.</strong> Así, Anthony Pino y su compañero de investigación, Dennis Huisa, vieron por primera vez al félido que buscaban sin tregua. Con el hallazgo, sin embargo, confirmaron también que, aunque ya se iba perdiendo, la práctica de rituales con la especie seguía vigente.</p>
<p><strong>“Tengo colegas que llevan más de 20 años estudiando al gato andino y no han podido verlo. Estar frente a este animal resulta muy extraño”, dice Pino.</strong></p>
<p>No hay un consenso actual entre los estudiosos del félido con respecto a su cantidad poblacional. La última cifra oficial da cuenta de 1 378 individuos adultos esparcidos en los cuatro países que conforman el ámbito de vida de la especie: Perú, Bolivia, Chile y Argentina. La estimación fue producto de un trabajo de la <a href="https://gatoandino.org/" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">Alianza Gato Andino</a> (AGA), organización multinacional integrada por investigadores y científicos, y la publicó la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), en 2016. La UICN, además, incluyó al gato andino dentro de su <a href="https://www.iucnredlist.org/species/15452/50657407" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">Lista Roja de especies en la categoría En Peligro</a>, y evalúa las nuevas categorías de amenazas que enfrentan sus poblaciones. Especialistas consultados para este reportaje resaltan que el crecimiento de las fronteras ganaderas, los ataques de los perros de puna y la minería son los principales factores de riesgo para el futuro de esta especie. El peligro de los rituales ahora es menos gravitante, pero por muchos años fue la actividad más perjudicial.</p>
<p>En estudios posteriores, los investigadores constataron que la caza de gatos andinos para el “tincacho” era una práctica cada vez más rara. Si había lugares donde la tradición permanecía, las familias aimaras y quechuas utilizaban pieles recibidas de sus antepasados. El ritual había dejado de ser la amenaza más fuerte para la especie.</p>
<p>Gabriel Llerena es biólogo y director de Pro Carnívoros, una asociación de profesionales orientados a la conservación de la biodiversidad en el sur del Perú. Según considera, dos factores habrían abonado a la merma del “tincacho”: los preceptos religiosos impartidos en las comunidades altoandinas y la migración de generaciones recientes desde sus pueblos a las ciudades. “En el ritual, el gato andino era considerado un representante de Dios o del apu, y se le pedía por la productividad”, explica Llerena. Con la llegada de grupos que profesan la religión adventista y la difusión de su postura contra los ídolos o deidades, subraya el experto, la costumbre empezó a perderse.</p>
<p>Anthony Pino, miembro de la Alianza Gato Andino, remarca que los hijos o nietos de quienes cultivaban la tradición no han asimilado la convicción en el ritual, por cuanto <strong>ya no viven en los pueblos de sus familias y sólo retornan a su lugar de origen cada cierto tiempo.</strong></p>
<p>Lee más | <a href="https://es.mongabay.com/2023/07/chile-carretera-amenaza-a-una-de-las-especies-arboreas-mas-longevas-del-mundo/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-wpel-link="internal">Chile: proyecto de carretera amenaza a una de las especies arbóreas más longevas del mundo</a></p>
<h3>Superstición, una amenaza permanente</h3>
<p>El gato andino (Leopardus jacobita) habita los sectores de roquedales y próximos a bofedales, situados por encima de los 3 500 metros de altura, en las regiones peruanas de Áncash, Junín, Ayacucho, Arequipa, Cusco, Moquegua, Puno y Tacna. El mapa de distribución de la especie se extiende hasta las zonas altoandinas de Bolivia, Chile y el norte de la estepa patagónica de Argentina. Se trata de ámbitos donde también vive la vizcacha, roedor que es el principal alimento del félido.</p>
<p>La mayor altura en la que ha sido captado <strong>el animal supera los 5 000 metros, mientras que los registros a menor altitud (menos de 1 000 metros) corresponden a la zona central de Chile.</strong> Sin embargo, los avistamientos y capturas de imágenes con cámaras trampa en los cuatro países son muy escasos. En Perú, por ejemplo, los expertos calculan que no hay más de 50 registros de gatos andinos vivos obtenidos para estudios. En Bolivia, hasta hace 20 años, se contaban apenas 25.</p>
<p>La coordinadora administrativa de la AGA en Bolivia, Lilian Villalba, una de las pocas profesionales que ha podido ver al gato andino, estima que este animal tiene un uso de hábitat de entre 35 y 45 kilómetros cuadrados. El gran rango de hogar del gato andino se debe, entre otras cosas, a que no encuentra su alimento en áreas pequeñas. Así lo han determinado los análisis elaborados por la organización internacional que trabaja para la conservación del félido. “Por eso no hay muchos individuos en un mismo sitio y las densidades poblacionales son bajas”, menciona Villalba.</p>
<figure id="attachment_244551" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-244551" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27011241/Foto-2-AGA-scaled.jpg" sizes="auto, (max-width: 2560px) 100vw, 2560px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27011241/Foto-2-AGA-scaled.jpg 2560w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27011241/Foto-2-AGA-768x512.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27011241/Foto-2-AGA-1200x800.jpg 1200w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27011241/Foto-2-AGA-1536x1024.jpg 1536w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27011241/Foto-2-AGA-2048x1366.jpg 2048w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27011241/Foto-2-AGA-610x407.jpg 610w" alt="" width="2560" height="1707" /><figcaption class="wp-caption-text">Por muchos años los rituales altoandinos en que se utilizaban pieles de gatos andinos fueron la principal amenaza para la especie. Foto: Anthony Pino.</figcaption></figure>
<p>Daniel Cossios, especialista en biodiversidad y zoología, relata a Mongabay Latam que los primeros avistamientos del gato andino en Perú fueron en 1957, en Arequipa, y 1969, en Puno. A partir de 2003, él realizó los hallazgos y evaluaciones iniciales de heces y pieles que permitieron ir trazando las coordenadas por donde el animal transitaba. Encontró fecas en diversos puntos, desde Junín hasta Tacna, en los andes peruanos, y también trabajó con heces de Bolivia y Argentina. “Esto te informa sobre la posición exacta, te dice dónde estuvo el animal, mientras que las pieles pueden pertenecer a un gato andino que fue atrapado muy lejos”, señala.</p>
<p>El investigador recuerda que en localidades como Covire y Candarave, en Tacna, o Jihuaña, Acollo y Laraqueri, en Puno, conversó con pobladores que poseían pieles para el ritual del ya infrecuente “tincacho”. Lo que allí continúa, resalta con preocupación, además de la amenaza constante de los perros pastores, son las supersticiones, es decir, el hábito de gente que mata gatos andinos o de pajonal porque cree que atraerán la mala suerte.</p>
<p><strong>“Pasa, sobre todo, en el sur del Perú. Piensan que, si ven uno de estos gatos, van a pasarla mal a menos que lleguen a matarlos”, narra Daniel Cossios.</strong></p>
<figure id="attachment_244881" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-244881 size-full" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/04210418/INFO_GATO-ANDINO-scaled.jpg" sizes="auto, (max-width: 2048px) 100vw, 2048px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/04210418/INFO_GATO-ANDINO-scaled.jpg 2048w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/04210418/INFO_GATO-ANDINO-768x960.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/04210418/INFO_GATO-ANDINO-1229x1536.jpg 1229w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/04210418/INFO_GATO-ANDINO-1639x2048.jpg 1639w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/04210418/INFO_GATO-ANDINO-610x762.jpg 610w" alt="Ilustración: Kipu Visual." width="2048" height="2560" /><figcaption class="wp-caption-text">Ilustración: Kipu Visual.</figcaption></figure>
<p>Lee más | <a href="https://es.mongabay.com/2023/07/pobladores-indigenas-mueren-por-exposicion-al-humo-de-incendios-en-amazonia/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-wpel-link="internal">Por lo menos 230 pobladores indígenas mueren al año por exposición al humo de los incendios en la Amazonía | ESTUDIO</a></p>
<h3>Perros que acaban con una especie</h3>
<p>Aun cuando su presencia resulta extraña, y hasta misteriosa, de lo que el gato andino no puede escapar con facilidad es de los perros domésticos y los que acompañan a los ganaderos en las zonas altoandinas.</p>
<p>Estos perros a veces andan sin supervisión humana y se han convertido en predadores del félido, además de vectores de las enfermedades mortales que este contrae. A partir de las exploraciones científicas en campo, algunos rasgos que caracterizan a estos perros no supervisados son la mala alimentación y el total descuido sanitario por parte de sus dueños. “Los comuneros les dan lo poco que tienen de comer, por eso suelen escaparse de noche para cazar”, detalla Gabriel Llerena. Y al ser perros que no están desparasitados ni vacunados, pero que tienen el mismo territorio de desplazamiento, anota el biólogo, transmiten sus males a otros carnívoros.</p>
<p>Una de las últimas evidencias gráficas de un gato andino enfermo fue captada por un turista en el norte de Chile, y ello ha vuelto a poner en alerta a la Alianza Gato Andino: <strong>“Se le nota en la cara cuando el gato está demacrado y no es saludable”.</strong></p>
<p>El Programa para la Mitigación de Amenazas de los Perros Domésticos y Asilvestrados, tiene un enfoque sobre el gato andino en el sector boliviano de la cordillera de Apolobamba y el norte de la Patagonia argentina, en Mendoza. Su coordinador, Juan Carlos Huaranca, afirma que los perros representan un riesgo fuerte sobre toda la biodiversidad a lo largo de la cordillera de los Andes. “En el norte del altiplano, área de Bolivia y Perú, atacan a vicuñas; y en Argentina, a guanacos. La probabilidad de que ataquen gatos andinos es muy alta”.</p>
<p>Más grave todavía, en palabras de Huaranca, es la transmisión de parásitos o enfermedades como el moquillo. Diversos reportes acerca de ambas amenazas (ataques y enfermedades) han llegado a la oficina del programa desde las zonas de intervención, pero también de otros lugares donde las dos complicaciones se están intensificando.</p>
<figure id="attachment_244552" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-244552" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27011517/FOTO-3-COSSIOS.jpg" sizes="auto, (max-width: 1110px) 100vw, 1110px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27011517/FOTO-3-COSSIOS.jpg 1110w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27011517/FOTO-3-COSSIOS-768x495.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27011517/FOTO-3-COSSIOS-610x393.jpg 610w" alt="" width="1110" height="716" /><figcaption class="wp-caption-text">Desde que realizó sus primeras investigaciones, en 2003, el biólogo Daniel Cossios llegó a varios poblados donde se practicaba el “tincacho”. Foto: Daniel Cossios.</figcaption></figure>
<p>Lee más | <a href="https://es.mongabay.com/2023/07/transformar-cuevas-en-santuarios-la-mision-para-conservar-murcielagos-entrevista/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-wpel-link="internal">Transformar cuevas en santuarios: la misión para conservar a los murciélagos | ENTREVISTA</a></p>
<h3>La minería degrada su hábitat</h3>
<p>Si bien los peligros que afronta el gato andino son los mismos dentro de los cuatro países que constituyen el mapa de distribución de la especie, en Chile la destrucción de su hábitat por causa de la industria extractivista minera es una preocupación creciente. El investigador y coordinador de campo del programa CATcrafts en Chile, Nicolás Lagos, indica que los yacimientos mineros de oro, plata y cobre operan precisamente en zonas de alta cordillera donde el félido tiene presencia. Las compañías se instalan y para construir sus redes de caminos, de tuberías o de alta tensión, dinamitan cerros e impactan enormes extensiones de territorio.</p>
<p>Lagos considera que sucede, entonces, un efecto cascada: se secan los bofedales (humedales con vegetación permanente) y, al quedar dañados los pastos, las vizcachas ya no tienen alimento y migran. “En consecuencia, el gato andino también va perdiendo su alimento. Con la extracción del agua, las mineras han secado muchas lagunas, salares y bofedales, que son la fuente de vida en el altiplano”, apunta.</p>
<p>Tanto en Chile como en Perú, los avistamientos de gatos andinos han sido pocos. De hecho, en 16 años de trabajos de campo, Nicolás Lagos todavía no ha podido ver al animal de frente. Tiene claro, no obstante, que el salar de Surire, situado a más de 4 200 metros sobre el nivel del mar, en la precordillera altiplánica chilena, es el lugar de su país donde más veces el gato fue observado y fotografiado: unas cinco, en sus cálculos más optimistas.</p>
<p>En Surire, actualmente, la minería ha generado un fuerte impacto contra el ecosistema del félido y la vida de los comuneros. El investigador chileno cuenta que los poblados vecinos del salar están prácticamente vacíos, pues sólo permanecen algunas familias de ancianos pastores. <strong>“La gente más joven se ha ido a la ciudad y dejó de lado su cultura originaria”, anota Lagos.</strong></p>
<p><iframe loading="lazy" class="flourish-embed-iframe" title="Interactive or visual content" src="https://flo.uri.sh/visualisation/14613011/embed" width="100%" height="500" frameborder="0" scrolling="no" data-mce-fragment="1"></iframe></p>
<p>Como resultado de esa migración, la práctica de rituales con gatos disecados casi se ha extinguido, tal cual pasa en las zonas altoandinas peruanas. “Ahora la amenaza central son los grandes proyectos mineros y las pocas trabas legales que tienen para establecerse”, declara.</p>
<p>Del lado peruano, cerca de la frontera con Bolivia, el problema para el gato andino vinculado con la minería está enclavado en La Rinconada, distrito de Ananea, en Puno.</p>
<p>La Rinconada es una ciudad ubicada a más de 5 100 metros de altura próxima a una mina de oro, y a partir de la cual se ha extendido la operación de mineros ilegales y los delitos que esta actividad conlleva: prostitución, sicariato y trata de personas. A diferencia de Chile, aquí la vulnerabilidad del félido está marcada por la minería informal.</p>
<p>Anthony Pino refiere que, en teoría, un sector importante de la distribución de la especie está integrado por el distrito de Cuyocuyo (en Sandia, Puno), La Rinconada y la cordillera de Apolobamba, que abarca parte de los Andes peruanos y bolivianos. “La Rinconada está en un punto fijo del hábitat natural de gatos. Es decir, debería haber muchos allí, pero no nos arriesgamos a hacer algún estudio en ese sector por su nivel de peligrosidad”, sostiene. A juicio del investigador de la AGA, aquel territorio peruano dominado por la minería ilegal fragmenta la población del gato andino.</p>
<p><strong>“En esas zonas que antes de la minería eran ideales para el gato, si ahora ven a esta especie amenazada, se callan; o si lo cazan, no pasó nada”, declara.</strong></p>
<p>La franja de la cordillera de Apolobamba que está en suelo boliviano también registra extracción de oro. Pequeñas cooperativas mineras —al menos 30, de acuerdo con Juan Carlos Huaranca— operan a cielo abierto sin autorización legal sobre el área protegida.</p>
<p><iframe loading="lazy" class="iframe-class" title="YouTube video player" src="https://www.youtube.com/embed/B1w_NqXxecQ" width="710" height="515" frameborder="0" scrolling="yes" data-mce-fragment="1"></iframe></p>
<p>El incremento de estas organizaciones ha sido exponencial durante los últimos años, explica Huaranca, y ya no explotan sólo en las zonas de planicie o donde hay rocas sueltas y arenales. “Ahora están subiendo a la región montañosa de la cordillera, van acercándose cada vez más hacia los sitios de presencia del gato andino”, dice el experto boliviano.</p>
<p>Además de Apolobamba, las evaluaciones especializadas en Bolivia dan cuenta de que el área cercana a la frontera de este país con Perú y Chile, donde está el Parque Nacional Sajama, es habitada por el félido. Otro sector por donde el carnívoro se desplaza, según los mismos estudios, es la frontera entre Bolivia, Argentina y Chile.</p>
<p>“En el parque Sajama hubo la intención de extraer oro. En el Parque Nacional Tunari (Cochabamba), donde se obtuvo un registro reciente del gato, hay fuerte presión de empresas extranjeras para explotar. Y en el Parque Nacional Cotapata (La Paz) las actividades mineras están iniciándose”, señala Huaranca.</p>
<figure id="attachment_244553" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-244553" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27012451/FOTO-4-PINO-reducida-scaled.jpg" sizes="auto, (max-width: 2560px) 100vw, 2560px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27012451/FOTO-4-PINO-reducida-scaled.jpg 2560w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27012451/FOTO-4-PINO-reducida-768x512.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27012451/FOTO-4-PINO-reducida-1200x800.jpg 1200w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27012451/FOTO-4-PINO-reducida-1536x1024.jpg 1536w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27012451/FOTO-4-PINO-reducida-2048x1365.jpg 2048w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27012451/FOTO-4-PINO-reducida-610x407.jpg 610w" alt="" width="2560" height="1707" /><figcaption class="wp-caption-text">Anthony Pino, de la Alianza Gato Andino, es uno de los investigadores que más registros del félido ha obtenido en Perú vía cámaras trampa. Foto: Anthony Pino.</figcaption></figure>
<p>Lee más | <a href="https://es.mongabay.com/2023/07/bolivia-estudio-revela-que-reclusos-de-carcel-utilizan-piel-de-jaguar-para-elaborar-objetos/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-wpel-link="internal">Bolivia: nuevo estudio revela que reclusos de cárcel en Trinidad utilizan piel de jaguar para elaborar objetos y venderlos</a></p>
<h3>Otras áreas de estudio y riesgo</h3>
<p>Pese a que el gato andino habita en escenarios caracterizados fundamentalmente por la aridez y exigua vegetación, un estudio desarrollado en 2022 por el tesista peruano Ausbel Cépida confirma que el carnívoro también utiliza espacios con alta productividad para vivir.</p>
<p>Entre marzo y agosto del año pasado, Cépida incursionó en un bosque de queñuas (del género Polylepis), en la comunidad de Licapa, al norte de Ayacucho, sierra del Perú. Se había propuesto ser el primero en registrar al gato andino en la región donde nació, y medir la densidad de la especie en el bosque que fijó para su evaluación. Luego de un muestreo piloto en que halló huellas y una suerte de letrina frecuentada por el animal, instaló 20 cámaras trampa, de las cuales seis captaron al gato. El tesista asegura que hasta el momento ha constatado que tres de las imágenes corresponden a individuos diferentes, pero su análisis aún continúa.</p>
<p>“Estamos resaltando que los gatos andinos transitan ecosistemas diferentes, bosques en este caso, lo que permite ampliar la perspectiva de nuevos lugares para la conservación”, sostiene.</p>
<p><strong>El bosque donde Ausbel Cépida trabajó se encuentra entre 4 300 y 4 700 metros de altura y concentra grandes cantidades de parches de queñua</strong> (incluidos arbustos y árboles que absorben la humedad del medioambiente), conectados entre sí. Se trata de una particularidad que lo diferencia de otros queñuales donde las agrupaciones de vegetación no necesariamente están juntas.</p>
<p>Cépida indica que los bosques de Polylepis están distribuidos desde Colombia hasta la Patagonia argentina, y que la mayoría se expande sobre zonas rocosas y con pendientes pronunciadas. Por eso, apunta, los resultados de su exploración podrían también acrecentar el interés hacia otras áreas de exploración: “No se han realizado investigaciones en ese tipo de bosques, especialmente, sobre gatos andinos”. Los registros obtenidos por el tesista son, a la fecha, algunos de los últimos del félido vivo, en Perú.</p>
<figure id="attachment_244554" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-244554" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27012656/FOTO-5-PRO-CARNIVOROS-scaled.jpg" sizes="auto, (max-width: 2560px) 100vw, 2560px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27012656/FOTO-5-PRO-CARNIVOROS-scaled.jpg 2560w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27012656/FOTO-5-PRO-CARNIVOROS-768x413.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27012656/FOTO-5-PRO-CARNIVOROS-1536x826.jpg 1536w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27012656/FOTO-5-PRO-CARNIVOROS-2048x1101.jpg 2048w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27012656/FOTO-5-PRO-CARNIVOROS-610x328.jpg 610w" alt="" width="2560" height="1376" /><figcaption class="wp-caption-text">No mide más de 75 cm, pesa entre 4 y 6 kilos, y tiene la cola larga, gruesa y afelpada. En la imagen, un gato andino captado con cámara trampa. Foto:Merinia Mendoza &amp; Ausbel Cépida / Wildlife Conservatión Network , Alianza Gato Andino, Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, Pro carnivoros, Peruvian desert cat, bios peru y Anthony Paqui</figcaption></figure>
<p>Las imágenes más recientes en torno al gato andino remiten a otro serio problema en cuanto a la preservación de la especie.</p>
<p>El 6 de junio de este 2023, miembros de la asociación Pro Carnívoros fueron alertados de que en la carretera Arequipa-Puno, sector correspondiente a la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca, en Perú, un gato andino había sido atropellado. Al parecer, sospecha Gabriel Llerena, uno de los cientos de camiones que transitan diariamente rumbo a las minas cercanas al centro poblado de Imata mató al animal. Quien constató lo ocurrido fue un poblador que desde hace unos meses está en comunicación con Pro Carnívoros ante cualquier incidencia que involucre a la especie. “Teníamos un registro del gato a 500 metros de la carretera. Un bosque llega hasta la curva (donde fue el incidente), y al frente hay otro bosque. Por alguno de esos lugares tenía que pasar el gato”, puntualiza Llerena.</p>
<p>La piel del félido que fue arrollado está ahora en el Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional San Agustín, y será preparada como elemento de estudio. Con este caso, el primero en Perú, según el director de Pro Carnívoros, ya son cuatro gatos andinos atropellados: <strong>hubo dos en Argentina, donde incluso se ha colocado señalética de prevención, y uno en Bolivia el año pasado.</strong></p>
<p>El especialista boliviano Juan Carlos Huaranca dice que no todos los atropellos son reportados. Así que con seguridad el número de casos es mayor. En su país, según precisa, los incidentes vehiculares que han cobrado la vida de gatos andinos también fueron consecuencia indirecta de la actividad minera, puesto que tuvieron lugar en la región de Apolobamba. El peligro en aumento sobre este lugar lo describe así: “Están abriendo caminos por todos lados para llegar a las minas o a las nuevas áreas de explotación, y así se está incrementando la probabilidad de atropellos”.</p>
<figure id="attachment_244555" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-244555" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27013059/FOTO-6-PINO-reducida.jpg" sizes="auto, (max-width: 2312px) 100vw, 2312px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27013059/FOTO-6-PINO-reducida.jpg 2312w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27013059/FOTO-6-PINO-reducida-768x432.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27013059/FOTO-6-PINO-reducida-1536x864.jpg 1536w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27013059/FOTO-6-PINO-reducida-2048x1152.jpg 2048w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27013059/FOTO-6-PINO-reducida-610x343.jpg 610w" alt="" width="2312" height="1300" /><figcaption class="wp-caption-text">Puno, en Perú, es uno de los sectores que conforman el rango de distribución del gato andino. Los trabajos de investigación allá son intensos. Foto: Anthony Pino.</figcaption></figure>
<p>En medio de toda esta cadena de alarmas en torno al gato andino, la coincidencia quizá más lamentable dentro de los países del rango de distribución es la falta de políticas sólidas para la protección de la especie. En Perú, el decreto supremo 004-2014 del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego categoriza al gato andino como animal “En Peligro de extinción”. Anthony Pino subraya que más allá del documento no existe un plan de manejo o conservación enfocado en el félido.</p>
<p>Una situación similar a la de Bolivia, donde pese a que el gato andino fue incluido en un libro rojo de especies amenazadas, opina Lilian Villalba, nada se traduce en acciones concretas. Chile también contempla al gato andino entre sus especies bajo peligro y tiene una ley que regula la caza de animales silvestres. Lo grave, resalta Nicolás Lagos, es que no hay políticas públicas de protección ambiental para detener los grandes proyectos mineros en lugares donde habita la especie. Conservar al gato andino supone así una tarea tan ardua como poder llegar a observarlo.</p>
<figure id="attachment_244556" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-244556" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27013243/FOTO-8-AUSBEL-CEPIDA-scaled.jpg" sizes="auto, (max-width: 2560px) 100vw, 2560px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27013243/FOTO-8-AUSBEL-CEPIDA-scaled.jpg 2560w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27013243/FOTO-8-AUSBEL-CEPIDA-768x432.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27013243/FOTO-8-AUSBEL-CEPIDA-1536x864.jpg 1536w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27013243/FOTO-8-AUSBEL-CEPIDA-2048x1152.jpg 2048w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27013243/FOTO-8-AUSBEL-CEPIDA-610x343.jpg 610w" alt="" width="2560" height="1440" /><figcaption class="wp-caption-text">El gato andino también vive en los bosques de queñua. Aquí una imagen captada dentro de uno de esos ecosistemas situado en Ayacucho, Perú. Foto:Merinia Mendoza &amp; Ausbel Cépida / Wildlife Conservatión Network , Alianza Gato Andino, Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, Pro carnivoros, Peruvian desert cat, bios peru y Anthony Paqui</figcaption></figure>
<p><em><strong>*Imagen principal: </strong>Pocos estudiosos del gato andino han podido verlo. En Perú no habría más de 50 registros del félido a través de cámaras trampa.<strong> Foto: </strong>Merinia Mendoza &amp; Ausbel Cépida / Wildlife Conservatión Network , Alianza Gato Andino, Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, Pro carnivoros, Peruvian desert cat, bios peru y Anthony Paqui.</em></p>
<p class="story-contents__font-paragraph " data-mrf-recirculation="Enlaces Párrafos"><i>El artículo original fue publicado por </i><a href="https://es.mongabay.com/by/enrique-vera/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-mrf-link="https://es.mongabay.com/by/enrique-vera/"><i>Enrique Vera</i></a><i> en Mongabay Latam. </i><a href="https://es.mongabay.com/2023/08/gato-andino-recrudecen-amenazas-que-complican-futuro-de-esta-especie/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-mrf-link="https://es.mongabay.com/2023/08/gato-andino-recrudecen-amenazas-que-complican-futuro-de-esta-especie/"><i>Puedes revisarlo aquí.</i></a></p>
<p class="story-contents__font-paragraph " data-mrf-recirculation="Enlaces Párrafos"><i>Si quieres leer más sobre </i><a href="https://es.mongabay.com/list/animales/" data-mrf-link="https://es.mongabay.com/list/animales/"><i>animales</i></a><i> en Latinoamérica, </i><a href="https://es.mongabay.com/list/animales/" data-mrf-link="https://es.mongabay.com/list/animales/"><i>puedes revisar nuestra colección de artículos.</i></a><i> Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam, </i><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" data-mrf-link="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/"><i>puedes suscribirte al boletín aquí</i></a><i> o seguirnos en </i><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" data-mrf-link="https://www.facebook.com/MongabayLatam/"><i>Facebook</i></a><i>, </i><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" data-mrf-link="https://twitter.com/MongabayLatam/"><i>Twitter</i></a><i>, </i><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" data-mrf-link="https://www.instagram.com/mongabaylatam/"><i>Instagram</i></a><i> y </i><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" data-mrf-link="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/"><i>YouTube</i></a><i>.</i></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=95928</guid>
        <pubDate>Tue, 15 Aug 2023 20:23:23 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Gato andino: recrudecen las amenazas que complican el futuro de esta enigmática especie]]></media:description>
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        <title>ESPECIAL &amp;#124; Los pequeños y olvidados gatos silvestres de Latinoamérica</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/especial-los-pequenos-olvidados-gatos-silvestres-latinoamerica/</link>
        <description><![CDATA[<p>En América Latina habitan 17 especies de félidos, de las cuales cinco de ellas aún no han sido evaluadas. Los científicos coinciden en que, con excepción del puma y el jaguar, poco se conoce sobre su biología, ecología y estado de conservación. Faltan investigadores y recursos económicos para realizar estudios que permitan conocer mejor a [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<ul>
<li><em>En América Latina habitan 17 especies de félidos, de las cuales cinco de ellas aún no han sido evaluadas. Los científicos coinciden en que, con excepción del puma y el jaguar, poco se conoce sobre su biología, ecología y estado de conservación. Faltan investigadores y recursos económicos para realizar estudios que permitan conocer mejor a estos animales.</em></li>
<li><em>La principal y común amenaza que enfrentan es la pérdida de hábitat por la deforestación y la ampliación de la frontera agropecuaria, pero también están en riesgo por el tráfico ilegal de vida silvestre, la cacería, el mascotismo y la minería.</em></li>
<li><em>Mongabay Latam presenta una serie de reportajes que abordan la situación actual de cinco de las especies pequeñas de félidos más amenazadas de Latinoamérica: el gato andino, el huiña, el tigrillo, el tirica y el margay.</em></li>
</ul>
<p>Probablemente quienes lean esta nota no hayan escuchado hablar nunca de ellos. A diferencia de sus “hermanos más mediáticos” –los jaguares y los pumas–,  estos escurridizos <strong>félidos</strong> son poco conocidos. De hecho, muchos expertos los consideran crípticos, es decir, animales difíciles de diferenciar a simple vista. Algunos son más pequeños que un gato doméstico, por lo que observarlos en estado silvestre es una hazaña para muchos científicos y encontrar pistas o rastros de su paso es como hallar una aguja en un pajar.</p>
<p><strong>“No hay más estudios sobre el huiña porque es poca la gente que se ocupa del tema, y es poca la gente porque no existen planes concretos de estudio”,</strong> dice Martín Monteverde, director de Ecosistemas Terrestres del Centro de Ecología Aplicada del Neuquén, en la Patagonia argentina. El huiña es un pequeño gato silvestre que apenas pesa 2.5 kilos. Es de hábitos nocturnos, acostumbra a hacer nidos en las copas de los árboles y su sonido se parece más al de un ave que al de un félido. Además, es tan pequeño y difícil de observar que le basta con herbazales que lleguen a la altura de las rodillas de un humano para transitar por zonas forestales, y hasta agrícolas, sin ser detectado.</p>
<p>El huiña no es el único pequeño gato poco estudiado. El tirica no supera el metro de largo, es estilizado, tiene el hocico angosto, una cola corta y fina, y un pelaje más áspero que el de otras de sus especies hermanas. Habita en el Bosque Atlántico de Paraguay, Brasil y Argentina, pero su hogar cada vez se encuentra más disminuido, por lo que ha quedado confinado a pequeños parches de bosque.</p>
<figure id="attachment_244867" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-244867" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/04173050/tirica-6-768x512.jpeg" alt="Hasta hace muy poco se creía que el tirica (Leopardus guttulus) era una subespecie del tigrillo (Leopardus tigrinus). Esto muestra lo difícil que es diferenciarlos y lo poco estudiados que están los pequeños félidos en Latinoamérica. Foto: © K. Musálem - iNaturalist." width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">Hasta hace muy poco se creía que el tirica (Leopardus guttulus) era una subespecie del tigrillo (Leopardus tigrinus). Esto muestra lo difícil que es diferenciarlos y lo poco estudiados que están los pequeños félidos en Latinoamérica. Foto: © K. Musálem – iNaturalist.</figcaption></figure>
<p><strong>El tirica sigue siendo un animal lleno de misterios que fue descrito como una nueva especie apenas diez años atrás.</strong> Y aunque fue escogido como la mascota oficial de los Juegos Sudamericanos (ODESUR) en Paraguay el año pasado, la mayoría de los paraguayos no lo conocen y no logran diferenciarlo de otras especies como el margay o el ocelote.</p>
<p>“Muchas veces lo que conocemos de los pequeños felinos es información casual, ocasional e incluso incidental, es decir, se obtiene información de ellos cuando se están haciendo estudios sobre otras especies”, dice José Fernando González Maya, director científico del Proyecto de Conservación de Aguas y Tierras (<a href="https://procat-conservation.org/" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">ProCAT</a>) y copresidente del <a href="https://smallcarnivore.org/" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">Grupo de Especialistas en Pequeños Carnívoros de la UICN</a>.</p>
<p>En esta serie, Mongabay Latam profundiza sobre lo que se sabe y se desconoce de cinco pequeños gatos silvestres que enfrentan los mayores obstáculos para su conservación: <a href="https://www.iucnredlist.org/species/15452/50657407" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">el gato andino</a> <em>(Leopardus jacobita)</em>, en la categoría En Peligro; <a href="https://www.iucnredlist.org/species/15311/50657245" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">el huiña</a> <em>(Leopardus guigna)</em>, <a href="https://www.iucnredlist.org/species/54012637/50653881" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">el tigrillo</a> <em>(Leopardus tigrinus)</em> y <a href="https://www.iucnredlist.org/species/54010476/54010576" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">el tirica</a> <em>(Leopardus guttulus) </em>en estado Vulnerable, y <a href="https://www.iucnredlist.org/species/11511/50654216" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">el margay</a> <em>(Leopardus wiedii)</em>, registrado por la UICN como Casi Amenazado.</p>
<p><iframe loading="lazy" class="flourish-embed-iframe" title="Interactive or visual content" src="https://flo.uri.sh/story/1989292/embed" width="100%" height="500" frameborder="0" scrolling="no" data-mce-fragment="1"></iframe></p>
<p>Lee más | <a href="https://es.mongabay.com/2023/08/venezuela-focos-de-mineria-ilegal-deforestacion-en-territorio-yekwana-y-sanema/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-wpel-link="internal">Venezuela: monitoreo satelital detecta 70 focos de minería ilegal y 934 hectáreas deforestadas en territorio ye’kwana y sanema</a></p>
<h3><strong>Falta de estudio y dificultades para investigar</strong></h3>
<p>El vacío de información sobre muchas de las especies pequeñas de félidos es gigantesco. José Fernando González asegura que “para la mayoría de ellas, no conocemos aspectos muy básicos de su ecología y su biología, además que ignoramos su estado de conservación”.</p>
<p>Este gran desconocimiento, explican los científicos, alcanza incluso a las especies de félidos más grandes, a pesar de que se ha generado mucha más información sobre el puma y el jaguar que sobre todas las demás. Los gatos silvestres más pequeños, además, no son tan carismáticos como sus hermanos mayores, lo que los pone en una fuerte desventaja. ¿Por qué? Pues porque son muy pocos los científicos que los estudian y escasos los recursos y la inversión destinada a investigarlos.</p>
<p><strong>Un obstáculo más que aleja a los investigadores de este grupo de félidos es que se trata de especies elusivas y muy complicadas de estudiar,</strong> ya que requieren grandes esfuerzos de muestreo en campo. En algunos casos, hay científicos que han tardado años en verlos o que simplemente nunca los han visto en estado silvestre. Por ello, las cámaras trampa juegan un rol clave para confirmar su presencia en los ecosistemas.</p>
<figure id="attachment_244793" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-244793" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/02223431/guina-jerry-laker-1-768x512.jpg" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/02223431/guina-jerry-laker-1-768x512.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/02223431/guina-jerry-laker-1-1200x800.jpg 1200w" alt="" width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">El huiña es enigmático hasta en su maullido. El sonido captado por Joel Sartore, fotógrafo de National Geographic en Fauna Andina, una reserva chilena de rehabilitación y cría, parece una mezcla entre pájaro y gato. Foto: Jerry Laker.</figcaption></figure>
<p>“Hay colecciones donde todavía se encuentran ejemplares de los cuales hay incertidumbre taxonómica, donde no sabemos sus nombres precisos. Todo eso va complicando la situación”, asegura el director de ProCAT.</p>
<p>El mejor ejemplo está en todos los obstáculos confirmados por aquellos investigadores que, a pesar de las dificultades, llevan años tratando de estudiar especies tan escurridizas como el huiña y el margay.</p>
<p>“¿Cuántos gatos huiña vi en los más de 15 años que llevo estudiando la especie? En la naturaleza y vivo, ninguno, sólo dos que habían sido cazados”, confiesa el biólogo Martín Monteverde.</p>
<p>Si observar en estado silvestre a este pequeño habitante de los bosques andinos del sur de Argentina y Chile puede catalogarse como una hazaña, encontrar pistas o rastros de su paso es como ganarse la lotería. Por ejemplo, la dificultad para encontrar heces impide tener un mayor conocimiento sobre los componentes de la dieta del huiña, por lo que ahora abundan las hipótesis no confirmadas: <strong>“Seguro come roedores, pequeños mamíferos y reptiles.</strong> ¿Aves? Como pasa bastante tiempo arriba de los árboles es muy probable que también. Los rastros de pájaros muertos al pie de las distintas especies de árboles del género <em>Nothofagus</em> permiten suponerlo, lo mismo que la posibilidad de que depreden nidos para comer los huevos”, sugiere Monteverde.</p>
<figure id="attachment_244635" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-244635 size-large" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/28192220/Foto-Phaola-Merubia-2-767x800.png" alt="" width="767" height="800" /><figcaption class="wp-caption-text">Los ojos grandes respecto a su cara, su pelaje y tamaño —más cuando es un cachorro— hacen ver al margay como un tierno gato doméstico y algunas personas lo capturan para tenerlo como mascota. Foto: Phaola Merubia.</figcaption></figure>
<p><strong>El margay, más conocido como el trapecista de los árboles, posee una enorme agilidad, pues pasa casi todo el tiempo moviéndose entre ramas.</strong> Este pequeño félido moteado, con dorso café de diversas tonalidades, se diferencia de otras especies por su larga cola, que puede medir más del 70 % de la longitud de la cabeza y cuerpo, además de tener unos grandes ojos que lo hacen ver tierno y llamativo. Sin embargo, esto no lo ha salvado de formar parte de la lista de los pequeños gatos silvestres olvidados. “La verdad es que no hay suficiente información del margay por falta de fondos, no es por falta de interés”, comenta Sasha Carvajal, bióloga y doctora en Ecología de Vida Silvestre.</p>
<p>Si bien la necesidad de obtener más información es un factor común para todos los félidos latinoamericanos, González —<a href="https://es.mongabay.com/2023/01/el-desafio-de-conservar-al-tigrillo-lanudo-en-colombia/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-wpel-link="internal">coautor de la revisión más completa sobre el tigrillo en Colombia</a>— considera que esta es una de las especies que requiere atención urgente porque todavía tiene una gran incertidumbre taxonómica. Es probable, por ejemplo, que el tigrillo que habita en Costa Rica y Panamá sea una especie diferente a la que vive en la cordillera de los Andes, “y al ser una especie diferente, estaría muy restringida, casi que micro endémica de las zonas altas de la Cordillera de Talamanca”, asegura González.</p>
<p>Mientras tanto, el biólogo venezolano Ilad Vivas, quien se propuso estudiar en detalle al tigrillo en Venezuela, asegura que “quien no es experto podría confundir a un tigrillo con un cunaguaro u ocelote, con un margay e incluso con un gato común por su tamaño”.</p>
<figure id="attachment_244706" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-244706" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/31235457/Tigrillo-7-768x512.png" alt="" width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">En Venezuela, el tigrillo está seriamente amenazado por la contaminación con mercurio en el Arco Minero y está siendo desplazado por la deforestación que causa esta actividad de manera ilegal. Foto: servalito – iNaturalist.</figcaption></figure>
<p><strong>El gato andino, como buen félido, también es esquivo y difícil de observar.</strong> De todas las pequeñas especies, es el que habita a mayores alturas, en zonas rocosas, áridas y de escasa vegetación. Es por eso que su dieta está restringida a pocas especies como la rata cola de pincel, la vizcacha, el chinchillón o el pericote panza gris.</p>
<p>Es poco lo que se sabe sobre sus poblaciones. La última cifra oficial da cuenta de 1378 individuos adultos esparcidos en los cuatro países que conforman el ámbito de vida del gato andino: Perú, Bolivia, Chile y Argentina. Quienes lo investigan coinciden en que ya es momento de hacer una nueva evaluación. “Tengo colegas que llevan más de 20 años estudiando al gato andino y no han podido verlo. Estar frente a este animal resulta muy extraño”, dice el biólogo peruano Anthony Pino.</p>
<p><strong>Conocer más sobre el tirica es otra de las grandes deudas de la ciencia, sobre todo si se considera que lleva pocos años siendo estudiado</strong> como una nueva especie y no como una subespecie del tigrillo. “Es una especie que puede tener actividad de día y noche. Además, son animales raros, esquivos y los horarios de actividad de repente son impredecibles. Quizás puede ser al amanecer o al atardecer”, dice Paula Cruz, doctora en Ciencias Biológicas e investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) de Argentina. En pocas palabras, alrededor de este pequeño gato silvestre abunda la incertidumbre.</p>
<p><iframe loading="lazy" class="flourish-embed-iframe" title="Interactive or visual content" src="https://flo.uri.sh/visualisation/14611818/embed" width="100%" height="500" frameborder="0" scrolling="no" data-mce-fragment="1"></iframe></p>
<p>Lee más | <a href="https://es.mongabay.com/2023/08/atropellamientos-de-animales-silvestres-en-ecuador-estudio/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-wpel-link="internal">Más de 5 000 atropellamientos de animales silvestres se registraron en los últimos 15 años en Ecuador | ESTUDIO</a></p>
<h3><strong>Todos están perdiendo sus hogares</strong></h3>
<p>“La situación en general de los felinos pequeños en Latinoamérica es preocupante porque están sufriendo fuertes amenazas relacionadas principalmente con la deforestación, que lleva a la pérdida de hábitat”, dice el biólogo José Fernando González Maya.</p>
<p>Todos los científicos que vienen estudiando al huiña, al tirica, al margay, al tigrillo y al gato andino coinciden en que les preocupa que estos pequeños gatos se están quedando sin hogar.</p>
<p>El huiña habita en los bosques templados y patagónicos de la cordillera de los Andes y sólo hasta hace poco se supo que su límite podría llegar casi hasta el desierto de Atacama, donde podía vivir entre matorrales y bosques más secos. Sin embargo, la amplia superficie que ocupa está muy fragmentada y vive en regiones con mucha presencia humana, en medio de actividades agroindustriales y un entramado de vías que debe sortear. <strong>“La frecuencia de atropellos que vemos es alta, igual que el ataque que sufren por perros que no están controlados por sus dueños”, apunta Constanza Napolitano, profesora asociada en el laboratorio de Genética de la Conservación de la Universidad de los Lagos.</strong></p>
<figure id="attachment_244628" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-244628" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/28190251/guina_eduardo-silva-rodriguez_2-1600x1742-1-1-768x512.jpg" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/28190251/guina_eduardo-silva-rodriguez_2-1600x1742-1-1-768x512.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/28190251/guina_eduardo-silva-rodriguez_2-1600x1742-1-1-1200x800.jpg 1200w" alt="" width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">Los científicos aseguran que el huiña es un animal muy difícil de estudiar, incluso mediante signos indirectos como las heces. Foto: Eduardo Silva Rodríguez.</figcaption></figure>
<p>Tener un espacio amplio para desplazarse no es garantía de seguridad. El tigrillo y el margay, por ejemplo, han perdido enormes cantidades de hábitat.</p>
<p>La UICN afirma que no se espera que las áreas protegidas por fuera de la Amazonía conserven poblaciones viables de margay en los próximos años. El problema se acentúa más pues las estimaciones —según una investigación de Esteban Payán, biólogo y líder del programa Grandes Felinos para América Latina de Wildlife Conservation Society (<a href="https://www.wcs.org/" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">WCS</a>), para su tesis doctoral— sugieren que la especie no es tan abundante en ese bioma. Además, la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG) calculó, en un escenario pesimista, que toda la región amazónica podría perder hasta 23,7 millones de hectáreas al 2025.</p>
<p><strong>“El punto clave del tigrillo es que tiene un rango de tolerancia muy bajo a las perturbaciones ambientales,</strong> su nicho alimenticio es más restringido que el del resto de felinos del género Leopardus —exceptuando al margay—, su tasa reproductiva es menor y depende de los bosques primarios. Es difícil verlo en hábitats no amazónicos”, detalla Ilad Vivas.</p>
<figure id="attachment_244702" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-244702" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/31234913/Tigrillo-5-1-e1690848693153-768x512.png" alt="" width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">Actualmente hay tres subespecies del tigrillo, pero los investigadores piensan que podrían ser tres especies diferentes. Foto: pgkaestner – iNaturalist.</figcaption></figure>
<p>El gato andino también posee un hábitat reducido y fragmentado, que cada vez está en mayor riesgo, pues al preferir ecosistemas de gran altura, su hogar es de los más vulnerables a los efectos del cambio climático. Esto se agrava porque el animal necesita espacios de entre 35 y 45 kilómetros cuadrados para vivir. El gran rango de hogar del gato andino se debe, entre otras cosas, a que no encuentra su alimento en áreas pequeñas. “Por eso no hay muchos individuos en un mismo sitio y las densidades poblacionales son bajas”, menciona Lilian Villalba, científica de la Alianza Gato Andino (AGA) en Bolivia.</p>
<p>El tirica, por otro lado, vive más arrinconado que nunca. Su hogar se restringe únicamente al Bosque Atlántico. “Esta zona está súper transformada y es probable que queden pocas poblaciones de la especie”, comenta González. Paula Cruz agrega que “el ocelote desplaza al tirica, entonces, este último necesita de los corredores de bosque para poder desplazarse. Sin embargo, al no encontrar esos ‘pasillos’, por así decirlo, su área de hábitat se reduce cada vez más”.</p>
<figure id="attachment_244869" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-244869" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/04173059/tirica-4-768x512.jpeg" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/04173059/tirica-4-768x512.jpeg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/04173059/tirica-4-1200x800.jpeg 1200w" alt="Hasta hace muy poco se creía que el tirica (Leopardus guttulus) era una subespecie del tigrillo (Leopardus tigrinus). Esto muestra lo difícil que es diferenciarlos y lo poco estudiados que están los pequeños félidos en Latinoamérica. Foto: © pimentavix - iNaturalist." width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">Hasta hace muy poco se creía que el tirica (Leopardus guttulus) era una subespecie del tigrillo (Leopardus tigrinus). Esto muestra lo difícil que es diferenciarlos y lo poco estudiados que están los pequeños félidos en Latinoamérica. Foto: © pimentavix – iNaturalist.</figcaption></figure>
<p>Lee más | <a href="https://es.mongabay.com/2023/08/acuerdo-de-escazu-es-un-instrumento-que-tiene-que-cobrar-vida-entrevista/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-wpel-link="internal">“El Acuerdo de Escazú es un instrumento que tiene que cobrar vida y no basta con firmar, requiere de voluntad política” | ENTREVISTA</a></p>
<h3><strong>Sobreviviendo entre delitos</strong></h3>
<p>Esteban Payán, biólogo y líder del programa Grandes Felinos para América Latina de Wildlife Conservation Society (<a href="https://www.wcs.org/" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">WCS</a>), considera que las especies más pequeñas de félidos, al igual que el puma y el jaguar, están siendo afectadas por nuevas amenazas que se han acrecentado en los últimos años: los fuegos creados por el humano en ecosistemas como la Amazonía, el Pantanal y el Cerrado, así como un creciente mercado ilegal de partes de los “félidos manchados” (del género <em>Leopardus</em>). Además, estos animales también se enfrentan a la cacería, el mascotismo y hasta la minería legal e ilegal.</p>
<p>El caso del tigrillo es emblemático por la extracción de oro en el conocido <a href="https://es.mongabay.com/2018/01/venezuela-arco-minero-indigenas/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-wpel-link="internal">Arco Minero del Orinoco</a>, un área de 111 000 kilómetros cuadrados, lo que equivale al doble del territorio de Costa Rica. En esta área se entregaron cientos de concesiones mineras para la explotación de oro, coltán y diamantes, un espacio complejo y violento donde operan las guerrillas colombianas, las bandas armadas locales e incluso grupos de mineros brasileños. <strong>En medio de este paisaje, la minería está desplazando al pequeño gato silvestre de su hábitat natural y hasta enfermándolo con el mercurio que queda en los ríos.</strong></p>
<p>“Sería el primer felino en desaparecer. Los felinos son muy sensibles al mercurio, bien sea por la bioacumulación en sus presas como por presencia del metal en el agua”, asegura la bióloga María Abarca, coautora del libro <em>Felinos de Venezuela</em>.</p>
<p>El gato andino es otra de las especies amenazadas por la minería en países como Perú y Chile. El investigador y coordinador de campo del programa CATcrafts en Chile, Nicolás Lagos, indica que los yacimientos mineros de oro, plata y cobre operan precisamente en zonas de alta cordillera donde el félido tiene presencia. Las compañías se instalan y para construir sus redes de caminos, de tuberías o de alta tensión, dinamitan cerros e impactan enormes extensiones de territorio.</p>
<figure id="attachment_244550" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-244550 size-full" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27010740/FOTO-1-scaled.jpg" sizes="auto, (max-width: 2560px) 100vw, 2560px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27010740/FOTO-1-scaled.jpg 2560w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27010740/FOTO-1-768x410.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27010740/FOTO-1-1536x819.jpg 1536w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27010740/FOTO-1-2048x1092.jpg 2048w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/27010740/FOTO-1-610x325.jpg 610w" alt="" width="2560" height="1366" /><figcaption class="wp-caption-text">Pocos estudiosos del gato andino han podido verlo. En Perú no habría más de 50 registros del félido a través de cámaras trampa. Foto: Pro Carnívoros.</figcaption></figure>
<p>Lagos considera que se da un efecto cascada: se secan los bofedales (humedales con vegetación permanente) y, al quedar dañados los pastos, presas como las vizcachas ya no tienen alimento y migran. “En consecuencia, el gato andino también va perdiendo su alimento. Con la extracción del agua, las mineras han secado muchas lagunas, salares y bofedales, que son la fuente de vida en el altiplano”, apunta.</p>
<p>En el margay recaen delitos como la cacería por retaliación y el mascotismo debido a su aspecto tierno, el cual se ha convertido en una condena para la especie. Aunque a nivel global la UICN lo considera como una especie Casi Amenazada, en México se encuentra En Peligro debido a la caza indiscriminada de la que fue víctima varias décadas atrás.</p>
<p>Esa cacería la sigue padeciendo en otros países de la región como Colombia y Bolivia ya que, al quedarse sin los bosques donde habita, se queda sin presas para alimentarse y se ve obligado a buscar comida en otros lugares. Es ahí cuando entra en conflicto con los humanos.</p>
<p>“En los gatos chicos la gente no gasta una bala, porque la bala tiene un costo. Entonces, los métodos de retaliación son peores porque les tiran piedras y les ponen trampas. Me parece más sádico”, dice Paola Nogales-Ascarrunz, bióloga del Programa de Félidos de Bolivia.</p>
<figure id="attachment_244638" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-244638 size-large" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/28192602/Margay-Rescatado-CDA-Guaviare-03.23-674x800.jpeg" alt="" width="674" height="800" /><figcaption class="wp-caption-text">Un margay rescatado por la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Norte y el Oriente Amazónico (CDA), autoridad ambiental en el departamento de Guaviare, Colombia. Foto: CDA.</figcaption></figure>
<p>En otros casos los margays son capturados como mascotas, pero al ir creciendo y manifestar sus instintos naturales, empiezan a ser víctimas de maltrato o enferman y mueren al adquirir enfermedades transmitidas por los animales domésticos. <strong>“No se comportará como esperas y te atacará cuando pueda”,</strong> dice Nogales y recuerda el caso de un margay hembra que fue rescatada del cautiverio pero a la que le arrancaron sus uñas, le faltaba un ojo y también los colmillos.</p>
<p>El huiña también es víctima de la cacería cuando se ve obligado a buscar alimento entre animales domésticos. “Es común que te digan que una güiña mató 20 gallinas y se llevó una”, asegura la investigadora Constanza Napolitano. “El problema económico es bastante menor”, aclara Nicolás Gálvez, ingeniero agrónomo y doctor en Manejo de Biodiversidad de la Universidad Católica de Chile.</p>
<figure id="attachment_244630" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-244630" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/28190652/guina_m-tammone-1600x1158-1-1-768x512.jpg" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/28190652/guina_m-tammone-1600x1158-1-1-768x512.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/07/28190652/guina_m-tammone-1600x1158-1-1-1200x800.jpg 1200w" alt="" width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">En Sudamérica, el huiña es una de las especies más pequeñas de la familia felina, ya que apenas supera los dos kilos de peso, menos que los gatos domésticos. Foto: M. Tammone.</figcaption></figure>
<p>Del tirica se sabe que también es víctima de la cacería y, de forma eventual, es capturado para el tráfico de vida silvestre. Sin embargo, en países como Paraguay son pocos los casos conocidos.</p>
<figure id="attachment_244871" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-244871" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/04173110/tirica-2-768x512.png" alt="El tirica habita en el Bosque Atlántico. Este ecosistema se encuentra enormemente reducido en Paraguay, Argentina y Brasil. Foto: © alessandrorocha_eco - iNaturalist." width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">El tirica habita en el Bosque Atlántico. Este ecosistema se encuentra enormemente reducido en Paraguay, Argentina y Brasil. Foto: © alessandrorocha_eco – iNaturalist.</figcaption></figure>
<p>En el 2016, el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible de Paraguay (MADES) intervino un restaurante en Asunción porque el propietario del local tenía, colgadas en las paredes, varias pieles de animales silvestres. Entre ellas había dos de tirica. En octubre de 2018, el MADES rescató a un ejemplar de tirica que estaba en el patio de una casa en San Bernardino, una ciudad ubicada a unos 35 kilómetros de Asunción. Pero estos son sólo dos de los pocos datos oficiales que se tienen.</p>
<p>Hoy uno de los principales objetivos de los científicos es ampliar el conocimiento que se tiene, no sólo de estos cinco félidos, sino de todos los que habitan en el continente americano. “Probablemente Latinoamérica -remarca José Fernando González- es una de las regiones más ricas en diversidad de felinos del mundo y eso nos impone unos retos muy importantes en términos de su conservación”.</p>
<p><em><strong>*Imagen principal:</strong> Ilustración de Kipu Visual.</em></p>
<p class="story-contents__font-paragraph " data-mrf-recirculation="Enlaces Párrafos"><i>El artículo original fue publicado por </i><a href="https://es.mongabay.com/by/antonio-jose-paz-cardona/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-mrf-link="https://es.mongabay.com/by/antonio-jose-paz-cardona/"><i>Antonio José Paz Cardona</i></a><i> en Mongabay Latam. </i><a href="https://es.mongabay.com/2023/08/especial-los-pequenos-y-olvidados-gatos-silvestres-de-latinoamerica/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-mrf-link="https://es.mongabay.com/2023/08/especial-los-pequenos-y-olvidados-gatos-silvestres-de-latinoamerica/"><i>Puedes revisarlo aquí.</i></a></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
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        <pubDate>Tue, 15 Aug 2023 20:19:14 +0000</pubDate>
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