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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Tue, 14 Apr 2026 23:46:05 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Fútbol | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Mundial 2026 ¿Solicitó boletas? Usted entró a la rifa más peleada de la historia del deporte</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/deportes/zona-mixta/mundial-2026-solicito-entradas-usted-entro-a-la-rifa-mas-peleada-de-la-historia-del-deporte/</link>
        <description><![CDATA[<p>Si usted es colombiano y hace unas semanas diligenció el formulario de la FIFA para intentar comprar entradas a la Copa Mundo 2026, conviene empezar con una verdad incómoda, pero necesaria; no perdió por mala suerte. Perdió —o ganó— en una competencia estadística sin precedentes en la historia del deporte. Una rifa global, masiva, feroz, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Si usted es colombiano y hace unas semanas diligenció el formulario de la FIFA para intentar comprar entradas a la Copa Mundo 2026, conviene empezar con una verdad incómoda, pero necesaria; no perdió por mala suerte. Perdió —o ganó— en una competencia estadística sin precedentes en la historia del deporte. Una rifa global, masiva, feroz, en la que la ilusión individual quedó reducida a un porcentaje microscópico.<br><br>Hoy, en la plataforma oficial de reventa de la FIFA, hay disponibles boletas para el duelo Colombia vs. Portugal por un precio máximo de USD 57.500 (un poco más de $210 millones); pero tranquilos, aparece una opción más económica de USD 1.687 (un poco más de seis millones de pesos). Esa doble cara —la oferta oficial de acceso y un mercado que dispara los precios— resume la paradoja de esta preventa masiva con millones de ilusiones y sólo unos pocos que podrán comprar lo que la suerte les negó.<br><br>Iniciando el año, la propia FIFA lo confirmó en su boletín oficial. En apenas 33 días, entre el 11 de diciembre y el 13 de enero, la plataforma oficial recibió más de 500 millones de solicitudes de entradas, verificadas una a una con tarjetas de crédito distintas. Esto representa un récord en la demanda para un evento deportivo, y no fueron clics, no fueron simples visitas, no fueron bots; fueron personas, aficionados reales intentando lo mismo que usted: estar en un partido del mundial más grande de la historia.<br><br><strong>La frialdad de los números</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="584" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/10194125/unnamed-1-1024x584.png" alt="" class="wp-image-125689" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/10194125/unnamed-1-1024x584.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/10194125/unnamed-1-300x171.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/10194125/unnamed-1-768x438.png 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/10194125/unnamed-1.png 1200w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Ahora pongamos los números sobre la mesa. El mundial de 2026 tendrá 104 partidos y, tomando como referencia un promedio de 65.355 espectadores por partido, el aforo total estimado llega a 6.796.920 boletas. Con 500 millones de peticiones por delante, la probabilidad promedio de obtener al menos una entrada en este sorteo fue de aproximadamente 1,36 %; es decir, una boleta por cada 73,6 solicitudes; eso sin contar que parte de esos tiquetes ya se habían asignado en fases previas. <br><br>Esa es la fría estadística. La relación es brutal. En promedio, la probabilidad matemática de éxito fue del 1,36 % por solicitud. Traducido a un lenguaje más cotidiano y para que cualquier desprevenido lo comprenda, por cada 100 personas que pidieron entradas, sólo una o, máximo dos, las obtendrán. Si llevamos la cifra hasta mil solicitudes, sólo 13 o 14 resultarán ganadoras.<br><br>Y ese es apenas el promedio. Porque el promedio, como casi siempre en estadística, esconde más de lo que revela. El mejor ejemplo es el partido Colombia vs. Portugal, que se jugará el 27 de junio en Miami. Según la FIFA, fue el encuentro más solicitado, incluso por encima del partido inaugural y de la gran final en Nueva Jersey. Para ese sólo juego llegaron 30 millones de solicitudes, pero el Hard Rock Stadium tiene capacidad para 65.326 espectadores. El resultado demoledor: la probabilidad de éxito para ese choque es del 0,21 %.<br><br>Al final, la probabilidad real de obtener una boleta para el duelo de Cristiano vs. James es casi nula. De cada 1.000 solicitudes, sólo dos conseguirán entrada. Visto de forma más cruda, una boleta por cada 458 personas que la pidieron. Esto lleva a que más del 99,7 % de los aficionados interesados se quede, por ahora, al margen. En ese contexto, el correo de la FIFA que muchos colombianos esperaban con ansiedad no era una notificación, era el resultado de una lotería global en la que no importó el orden de llegada ni el amor por la camiseta. Fue sólo azar.</p>



<p><strong>Reventa oficial y legal</strong></p>



<p>Pero esta historia no termina ahí. Apenas horas después de que se conocieran los primeros resultados del sorteo, apareció el inevitable epílogo del fútbol moderno: el mercado. En la plataforma oficial de reventa de la FIFA ya hay boletas disponibles para ese Colombia vs. Portugal. Los precios hablan por sí solos; desde USD 1.687 la más barata, en categoría 3, hasta USD 57.500 la más cara, en categoría 1. Aquí terminó la estadística y empezó el dinero.<br><br>Y aquí vale la pena una reflexión más amplia. La FIFA realizó un proceso que parece equitativo, aleatorio y transparente, y seguro que técnicamente lo fue. Pero el fenómeno deja al descubierto una tensión estructural del fútbol de hoy y sus pasiones, esa promesa de democratización frente a la realidad del acceso. El sorteo abre la puerta a todos, sí, pero el mercado posterior la cierra para casi todos.<br><br>Definitivamente, nunca antes un evento deportivo había generado tal volumen de demanda. Nunca antes el fútbol había sido tan global, tan deseado, pero tan escaso. El mundial de EE. UU., México y Canadá, con 48 selecciones, amplió el espectáculo, pero no multiplicó los asientos. Y en esa ecuación, millones de aficionados —colombianos incluidos— quedaron atrapados entre la ilusión, la desilusión y la estadística.<br><br>Y si en algún listado de reventa -oficial o no- encontró entradas a precios estratosféricos, esa cifra no es una anécdota, es la consecuencia más tangible —y cruel— de la demanda que genera la máxima fiesta del fútbol que, cada vez, es un privilegio para pocos. Si ya revisó su correo y no encontró el mensaje esperado, conviene decirlo con claridad; usted no fue víctima de la mala suerte… simplemente, estaba participando en la rifa más peleada que haya conocido el deporte mundial.</p>



<figure class="wp-block-embed aligncenter is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">🎟️BONUS| El mercado secundario apareció<br><br>Hoy ya hay boletas de REVENTA OFICIAL disponibles para 🇨🇴 vs. 🇵🇹 en FIFA Tickets.<br><br>Los precios dicen mucho:<br><br>👉 USD 1.687 la más barata (categoría 3)<br>👉 USD 57.500 la más cara (categoría 1)<br><br>La estadística terminó… y empezó el mercado.💰 <a href="https://t.co/AN01QAmfnl">pic.twitter.com/AN01QAmfnl</a></p>&mdash; 𝗔𝗻𝗱𝗿𝗲́𝘀 𝗡𝗼𝘀𝘀𝗮® (@nossadeportes) <a href="https://twitter.com/nossadeportes/status/2021103778649239841?ref_src=twsrc%5Etfw">February 10, 2026</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
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<p><strong><em>Por:&nbsp;<a href="https://twitter.com/nossadeportes">@nossadeportes</a></em></strong></p>
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        <author>Andrés Nossa @nossadeportes</author>
                    <category>Zona Mixta</category>
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        <pubDate>Wed, 11 Feb 2026 00:43:21 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Mundial 2026 ¿Solicitó boletas? Usted entró a la rifa más peleada de la historia del deporte]]></media:description>
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        <title>Una protesta que debemos aplaudir.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/castroopina/una-protesta-que-debemos-aplaudir/</link>
        <description><![CDATA[<p>En medio de una racha de derrotas, desconexión táctica y apatía visible en el campo, los hinchas de Millonarios decidieron hacer algo inusual: lanzaron sus propios zapatos a la cancha. No fue un acto de vandalismo, sino una metáfora contundente. Un llamado a que los jugadores “se pusieran en los zapatos de la hinchada”, sintieran [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>En medio de una racha de derrotas, desconexión táctica y apatía visible en el campo, los hinchas de Millonarios decidieron hacer algo inusual: lanzaron sus propios zapatos a la cancha. No fue un acto de vandalismo, sino una metáfora contundente. Un llamado a que los jugadores “se pusieran en los zapatos de la hinchada”, sintieran la frustración, el amor y la exigencia que viene con portar esa camiseta.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="1024" height="530" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/27155228/68a7508194bc3.jpeg" alt="" class="wp-image-119742" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/27155228/68a7508194bc3.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/27155228/68a7508194bc3-300x155.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/27155228/68a7508194bc3-768x398.jpeg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>El gesto se volvió viral. Memes, comentarios, análisis tácticos y hasta parodias circularon por redes. Pero más allá del humor, esta protesta merece una lectura más profunda: fue una acción simbólica, creativa y no violenta en un país donde el fútbol suele ser escenario de tragedias.</p>



<p>Colombia ha vivido episodios dolorosos en sus estadios. Según un estudio de la Universidad Central de Bogotá, <strong>cada 20 días muere un hincha por disturbios relacionados con el fútbol</strong>. En los últimos cinco años, más de <strong>250 personas han perdido la vida</strong> por enfrentamientos entre barras bravas, muchas veces armadas con machetes, piedras o armas hechizas.</p>



<p>La violencia en el fútbol no es anecdótica, sino estructural. Las causas son múltiples: intolerancia, falta de pedagogía, ausencia de regulación efectiva y una cultura que normaliza la agresión como forma de expresión.</p>



<p>La acción de los hinchas de Millonarios no solo fue ingeniosa, fue ejemplar. En lugar de recurrir a la violencia, eligieron el símbolo. En vez de romper, propusieron. Y eso, en el contexto colombiano, es profundamente político.</p>



<p>No se trata de que todos los hinchas deban quitarse los zapatos. Se trata de que todos los equipos, barras y aficionados encuentren formas de hacerse sentir sin que la pasión termine en pérdidas humanas o materiales. Que el fútbol sea espacio con cabida a &nbsp;crítica, pero también de creatividad, de catarsis sin sangre.</p>
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        <author>@castroopina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>CastroOpina</category>
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        <pubDate>Wed, 27 Aug 2025 20:53:57 +0000</pubDate>
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        <title>¿Cuántos puntos necesita Colombia para clasificar al Mundial 2026?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/deportes/zona-mixta/cuantos-puntos-necesita-colombia-para-clasificar-al-mundial-2026/</link>
        <description><![CDATA[<p>Foto: FCF. El gol de Vinicius al minuto 98 fue un baldado de agua fría para la Selección de Colombia el pasado jueves. Lo que parecía un punto de oro para recuperar la confianza se convirtió en un golpe debilitador en lo anímico para un equipo que parece complicar su camino hacia la Copa del [&hellip;]</p>
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<p class="has-text-align-center"><strong><em>Foto: FCF.</em></strong></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"></blockquote>



<p>El gol de Vinicius al minuto 98 fue un baldado de agua fría para la Selección de Colombia el pasado jueves. Lo que parecía un punto de oro para recuperar la confianza se convirtió en un golpe debilitador en lo anímico para un equipo que parece complicar su camino hacia la Copa del Mundo 2026, que se disputará en EE. UU., México y Canadá.</p>



<p>A falta de cinco partidos y con tres derrotas consecutivas, el equipo de Néstor Lorenzo pasó de pelear los primeros lugares a luchar por su cupo al Mundial “como sea”, y aunque la clasificación que antes de la Copa América 2024 parecía un simple trámite, parece que ahora se ha complicado más de lo pensado.</p>



<p>Sin embargo, pese a los recientes resultados negativos, los números aún permiten el optimismo. Aunque en el imaginario el margen de error es mínimo, el promedio histórico de puntos en las eliminatorias desde que se juegan en el formato todos contra todos a ida y vuelta, no da para alarmarse exageradamente.</p>



<p>Lo que sí es cierto es que Colombia necesita sumar urgentemente para evitar el repechaje y asegurar su clasificación directa lo antes posible, y esto debería hacerlo desde el próximo martes cuando enfrente a un rival directo, Paraguay, en el Metropolitano de Barranquilla desde las 7:00 p. m.</p>



<p><strong>Los datos para clasificar</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large"><img decoding="async" width="1024" height="614" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22215752/1000718374-1024x614.png" alt="" class="wp-image-113332" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22215752/1000718374-1024x614.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22215752/1000718374-300x180.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22215752/1000718374-768x461.png 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22215752/1000718374-1536x922.png 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22215752/1000718374-2048x1229.png 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Desde que las Eliminatorias Sudamericanas adoptaron el formato de todos contra todos en 1998, el sexto puesto –último en clasificar directamente en esta oportunidad– ha necesitado en promedio 23,42 puntos (44,74 % del total en juego).</p>



<p>El séptimo lugar, que ahora da acceso al repechaje, ha requerido en promedio 20,28 puntos (38,75 % del total disponible). Entonces, según estas cifras que promedian los puntos y porcentajes de las siete eliminatorias pasadas, Colombia necesita al menos 24 puntos, mejor 25, para no depender de otros resultados y llegar directamente al mundial.</p>



<p>Actualmente, con 19 puntos en 13 jornadas (36,38 % del total posible-18 partidos), la Tricolor sigue en zona de clasificación directa, pero con un margen muy reducido. En porcentaje, para alcanzar la media histórica del sexto puesto, debe sumar al menos 5,16 puntos adicionales, o sea 6, (9,55 % del total de los 18 juegos y 40 % de los puntos que restan).</p>



<p>Esto implica que un empate y dos victorias sellarían el boleto al mundial. Dos victorias parecen suficientes y con 25 puntos difícilmente bajaría del sexto lugar. Una victoria y dos empates sería riesgoso, pero también le permitiría, mínimo, jugar la repesca. Si la selección sólo lograra entre uno y cuatro puntos más, entraría en una zona de tropiezos que lo podría dejar fuera en una combinación de otros resultados.</p>



<p><strong>¿Cómo están las otras selecciones?</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="819" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22215952/IMG-20250322-WA0001-819x1024.jpg" alt="" class="wp-image-113333" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22215952/IMG-20250322-WA0001-819x1024.jpg 819w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22215952/IMG-20250322-WA0001-240x300.jpg 240w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22215952/IMG-20250322-WA0001-768x960.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22215952/IMG-20250322-WA0001.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px" /></figure>



<p>Con 15 puntos aún en disputa, sólo una selección superó ya el umbral histórico de clasificación, mientras que las demás aún deben sumar. Argentina lidera con 28 puntos (53,84 % del total posible) y prácticamente tiene su cupo asegurado. Ecuador, con 22 puntos (42,30 %), está cerca, pero aún necesita al menos dos puntos para llegar al promedio del sexto puesto.</p>



<p>Brasil, con 21 puntos (40,38 %), también está en una zona de relativa seguridad, pero requiere tres puntos más para superar el umbral de clasificación directa. Lo de Colombia es sencillo, necesita 5,16 puntos para llegar al promedio del sexto lugar y evitar el repechaje.</p>



<p>Uruguay y Paraguay, el próximo rival colombiano, están empatados con 20 puntos (37,04 % del total posible), y aún no alcanzan el promedio histórico del sexto puesto (44,74 %). Para lograrlo, ambos necesitan sumar al menos 4,16 puntos más (7,70 %). Esto significa que una combinación de una victoria y un empate los acercaría a la clasificación directa. De aquí la importancia del juego del martes.</p>



<p>En la parte baja de la tabla, Bolivia (13 puntos, 24,07 %) es el mejor ubicado entre los que aún están fuera de la zona de clasificación directa. Sin embargo, para alcanzar el promedio histórico del sexto puesto (44,74 %), necesita sumar aproximadamente 11,16 puntos (20,67 %). </p>



<p>Comparado con Colombia, que le lleva seis puntos, la diferencia es significativa. Mientras que a la Tricolor le bastaría con 5,16 puntos para asegurar su boleto, Bolivia requiere casi el doble. Su lucha será por el puesto de repechaje.</p>



<p>Más abajo, Venezuela (12 puntos, 22,22 %) está en una situación similar, necesitando 12,16 puntos (22,52 %) para seguir en la pelea. Perú (10 puntos, 18,52 %) requiere 14,16 puntos (26,22 %), lo que lo deja con un margen mínimo de error. Finalmente, Chile (9 puntos, 16,67 %) es el más rezagado y debería sumar 15,16 puntos (28,07 %), una cifra inalcanzable, lo que lo deja sin opciones de clasificación directa.</p>



<p><strong>Calendario: rivales directos y duelos clave</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="885" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22222613/IMG-20250321-WA0119-885x1024.jpg" alt="" class="wp-image-113339" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22222613/IMG-20250321-WA0119-885x1024.jpg 885w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22222613/IMG-20250321-WA0119-259x300.jpg 259w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22222613/IMG-20250321-WA0119-768x888.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22222613/IMG-20250321-WA0119.jpg 920w" sizes="auto, (max-width: 885px) 100vw, 885px" /></figure>



<p class="has-text-align-center"><strong><em>Foto: Conmebol</em></strong>.</p>



<p>De los cinco partidos que definirán el destino de Colombia, tres de ellos serán en casa, lo que representa una ventaja clave. Los encuentros contra Paraguay, Perú  y Bolivia serán determinantes, pues son rivales directos en la tabla. Ganar estos duelos en Barranquilla dejaría a Colombia con 28 puntos y totalmente asegurado en la cita mundialista del próximo año.</p>



<p>En junio se viene el campeón del mundo, y tal como pasó con Brasil, esos puntos en territorio argentino no están en la cuenta, en principio. Entonces, si Colombia logra sumar por lo menos ocho puntos más, llegaría a 27 (51,92 %), una cifra que en ediciones anteriores siempre garantizó una clasificación directa y sin sobresaltos. </p>



<p>Más allá de la deuda en los puntos, la gran preocupación es el juego, la concentración y el manejo desde el banco. Después de la excelente Copa América pasada, el rendimiento de Colombia marca una tendencia a la baja, y esas tres derrotas seguidas lo confirman. No hay alerta máxima, pero la racha negativa debe parar ya.</p>



<p>Al final, a pesar del bajón futbolístico, Colombia sigue dependiendo de sí misma. Es más, un empate y dos victorias serían suficientes para clasificar sin sobresaltos, y el duelo del martes ante una Paraguay en alza será la primera gran prueba para cambiar el rumbo y mirar hacia el norte con más confianza.</p>



<p>Nos vemos en las redes:&nbsp;<a href="https://www.facebook.com/EnCalienteQ" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em><strong>@encalienteq</strong></em></a></p>



<p>Por:&nbsp;<a href="https://twitter.com/nossadeportes" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em><strong>@nossadeportes</strong></em></a></p>
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        <author>Andrés Nossa @nossadeportes</author>
                    <category>Zona Mixta</category>
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        <pubDate>Sun, 23 Mar 2025 14:05:00 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Andrés Nossa @nossadeportes</media:credit>
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        <title>Colombia, Millonarios y la reconciliación</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/de-ti-habla-la-historia/colombia-millonarios-y-la-reconciliacion/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por: Jerónimo Carranza Bares El 9 de julio hizo su debut con la camiseta de Millonarios el goleador Falcao García, hijo del fútbol, ese Dios que nos hace sufrir y gozar en cuerpo ajeno. Nunca he sido hincha de &#8216;Millos&#8217;, ni de Santa Fe, aunque acompañé a mis amistades a ver el Expreso Rojo en [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por: Jerónimo Carranza Bares</strong></p>



<p>El 9 de julio hizo su debut con la camiseta de Millonarios el goleador Falcao García, hijo del fútbol, ese Dios que nos hace sufrir y gozar en cuerpo ajeno. Nunca he sido hincha de &#8216;Millos&#8217;, ni de Santa Fe, aunque acompañé a mis amistades a ver el Expreso Rojo en los cinco partidos que he presenciado en el Campín, dos de ellos clásicos cuyos resultados ya olvidé. Pero en este otro partido le hice fuerza al campeón de las 22 estrellas, amistoso en el que el &#8216;Tigre&#8217; Falcao emitió rugidos que dejaron hambrientos a los aficionados, aunque el equipo de su corazón y para el que él no había jugado como profesional, sacó la casta en la cancha Monumental de Núñez, la de River Plate, preferida del Tigre y donde es todo un ídolo.</p>



<p>Yo no tenía ninguna expectativa de verlo, informado apenas horas antes por el amigo pródigo, que nunca desampara las causas justas. Al encontrarnos, él me contaba que, contra el viento y la llovizna helada, se había ido diez días antes hasta la Plaza de Bolívar para escuchar las bandas veteranas del punk y el ska latinoamericanos, un gran cartel de músicos que vibró en paz por los muertos de Palestina. Según su relato, fueron agrupándose las hinchadas de los equipos que conviven en la ciudad. En un lado se hicieron los de Millos, en la otra parte los de Santa Fe, se hicieron con los de Cali a un lado, luego llegaron los de Nacional, pensé que se iba a armar el güiro, decía él y de pronto aparecieron los del América. Pero no cabían y “ahí sí dije”, citándolo de nuevo: se armó el güiro. Al final, cupieron todos. Nada de tropel y me fui a poguear con los de Santa Fe. Todo bien, concluyó su relato. No lo podía creer, ni él ni yo. Apurados por el almuerzo, antes del amistoso en Buenos Aires, nos cogió la tarde para ver el partido completo de Francia contra España, por la semifinal de la Eurocopa celebrada en Alemania, al tiempo que la cita máxima de América se despliega en Estados Unidos, tierra colonizada por los latinoamericanos.</p>



<p>En este momento, el fútbol en Europa es un tema político. En la injusta razón globalista, se ve representada la figuración de nacionales cuya piel negra y luz ultraja a los retardatarios de una derecha expuesta y a la vez mimetizada en siglos de racismo europeo. Azotada por el fortalecimiento de las ideas nazistas consistentes con una unidad continental autocrática y plutocrática, la derecha se implanta en el relieve de los elementos estructurales de la cultura. El consumo del fútbol, en primer lugar, destaca las realizaciones concretas de la lucha de clases en esta esfera de la ideología, en donde los antiguos proletarios del “viejo continente” -un remoquete remozado- se ven opuestos a los recién llegados, a los del “estercolero cultural”, como bautizó un portavoz del partido de la ultra derecha española VOX, al barrio de Mataró, en Barcelona. En esta localidad creció el jugador Lamine Yamal, quien empujó la victoria sufrida de España y a sus 16 años, una distancia en comparación con los 25 que adornan a la estrella vencida en esta justa, el modélico Kylian Mbappé, reconocido por su posición política, al constituirse el Frente Popular de izquierdas y el centro en la Asamblea francesa, contando con su apoyo público.&nbsp; España juega con la aguerrida Inglaterra, equipo que también cuenta en la mayoría del plantel con descendientes de la codicia británica, cultura que ha acaparado el mundo con su sistema de creencias desde su pequeña porción de la isla del norte europeo. Ciudadanos de una nueva era, la de los cambios estructurales en la conciencia, nos llevan a pensar en un partido difícil, donde los jugadores guardan la compostura en las canchas, mientras los fanáticos se lanzan botellas con los rivales de turno, hoy los holandeses, quienes también se vieron primeros y fueron derrotados en franca lid.</p>



<p>Volviendo a las pasiones de Colombia y Argentina, pero en el amistoso de los clubes, Millonarios expuso a sus nuevos refuerzos, además del Tigre. Se destaca el arquero Iván Arboleda, quien jugó 2021 y 2022 con su compañero Falcao en el Rayo Vallecano, el equipo del barrio obrero y antifascista de Vallecas, en Madrid y luego jugó en el Newell´s Old Boys de Rosario, Argentina, para llegar después en Anorthosis Famagusta, de Chipre. Oriundo de Tumaco, el arquero demostró calidad en sus intervenciones frente a &#8216;Las Gallinas&#8217;, mote del equipo bonaerense y cariñoso en este caso, dada mi inclinación por ese animal que nos alimenta y protege a sus crías, lo mas que puede. Hasta ser devoradas. River Plate, también conocido como el club millonario, presentó la cantera de nuevos talentos en la competencia riverplatense, donde se proyecta el joven centrocampista Franco Mastantuono, quien a sus dieciséis años puso a temblar el arco albiceleste con un palazo en los últimos minutos. Con un lindo juego defensivo del equipo colombiano, buen partido del capitán y defensa Andrés Llinás, de méritos para tomar un cupo en la selección de este país, que sufrió su paso a la final de la Copa América, ante Uruguay, donde la población afrouruguaya de la banda oriental del Río de La Plata cuenta con una historia influyente, al igual en su curtida tradición futbolística. Sea cual fuere el campeón en la final contra Argentina, salud a la victoria obtenida por el gol de Jefferson Lerma y a la entrega de sus catorce compañeros.</p>
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        <author>detihablalahistoria</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>De ti habla la historia</category>
                    <category>Deportes</category>
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        <pubDate>Sun, 14 Jul 2024 16:21:27 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Colombia, Millonarios y la reconciliación]]></media:description>
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        <title>Que se entienda: Colombia no juega &amp;#8220;amistosos&amp;#8221;</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/deportes/zona-mixta/se-entienda-colombia-no-juega-amistosos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Jhon Córdoba celebra su gol ante Rumania en Madrid. Foto: FCF. Después de la fecha FIFA en la que la Selección de Colombia ganó, jugando bien, dos partidos importantes ante rivales europeos (España y Rumania), se han escuchado y leído muchos mensajes con los que se le quiere bajar el pulgar al equipo dirigido por [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-center has-small-font-size"><mark style="color:#f46502" class="has-inline-color"><strong><em>Jhon Córdoba celebra su gol ante Rumania en Madrid. Foto: FCF.</em></strong></mark></p>


<p>Después de la fecha FIFA en la que la Selección de Colombia ganó, jugando bien, dos partidos importantes ante rivales europeos (España y Rumania), se han escuchado y leído muchos mensajes con los que se le quiere bajar el pulgar al equipo dirigido por Néstor Lorenzo; inclusive, catalogándolo con ironía y burla como el &#8220;campeón del mundial de amistosos&#8221;.</p>
<p>Nada más lejos de la realidad. Y solo miremos un dato sencillo: según el más reciente escalafón FIFA, del 15 de febrero, la selección nacional ocupa el decimocuarto puesto, con 1.655,29 puntos. Sin embargo, las victorias en su gira europea la impulsarán hasta la posición 12, con 1.664 puntos, según estimaciones de expertos como el periodista español MisterChip y la web especializada https://footranking.com.</p>
<figure id="attachment_98812" aria-describedby="caption-attachment-98812" style="width: 500px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-98812" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/20240327_145022-670x1024.png" alt="Ranking FIFA" width="500" height="764" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/20240327_145022-670x1024.png 670w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/20240327_145022-98x150.png 98w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/20240327_145022-196x300.png 196w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/20240327_145022-768x1174.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/20240327_145022.png 946w" sizes="auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px" /><figcaption id="caption-attachment-98812" class="wp-caption-text"><span style="color: #ff6600">Próximo ránking FIFA, según Míster Chip.</span></figcaption></figure>
<p>Por eso mismo, Colombia no juega &#8220;amistosos&#8221; hace muchos años. Creo que alguna vez lo mencionó el gran José Pekerman, y debe ser así. Los dirigidos por Lorenzo -dejando claro que Colombia no es una de las grandes selecciones del mundo-, eso lo sabemos todos, para que no vaya a venir algún desprevenido a decir que la estamos poniendo al nivel de las campeonas mundiales, hoy tiene un prestigio por consolidar.</p>
<p>En los amistosos, en primer lugar, se gana en confianza, se gana en juego, en coordinación, en generar relaciones futbolísticas y extrafutbolísticas. Se gana en pequeñas sociedades que en una final lo pueden ser todo. James mira de reojo y ya sabe dónde está el hombre que puede anotar. Eso lo dan los juegos, no del todo los entrenos, pero de reojo no podemos mirar el ránking, a ese hay que mirarlo de frente, tenerlo como un objetivo específico más, que sume en la obtención del objetivo general: en este caso inmediato, la Copa América.</p>
<p>Ahora bien, los amistosos no son el objetivo final, pero importan. No es lo mismo para un Top jugar ante el 30 o 40 que medirse contra uno de los 10 o 15 mejores. El ránking FIFA está ahí, es una realidad y nosotros no podemos darnos el lujo de mirarlo sin ganas. ¿Recuerdan esa victoria en 2013 en la última fecha de la Eliminatoria ante Paraguay en Asunción, con doblete de Mario Alberto Yepes? Eso nos metió entre los ocho primeros del ránking y nos puso cabeza de serie en Brasil 2014.</p>
<p>No podemos aventurarnos a suponer, ¿pero ese mundial hubiera sido tan bueno sin ello? Colombia fue al sorteo del mundial como cabeza de serie y así evitó que en primera ronda se tuviera que encontrar con una de las potencias; es más, estar ahí la puso por unos meses como una de las selecciones más importantes del mundo.</p>
<figure id="attachment_98813" aria-describedby="caption-attachment-98813" style="width: 500px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-98813" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/20240327_144851-901x1024.jpg" alt="Ranking fifa abril 2024" width="500" height="569" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/20240327_144851-901x1024.jpg 901w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/20240327_144851-132x150.jpg 132w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/20240327_144851-264x300.jpg 264w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/20240327_144851-768x873.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/20240327_144851.jpg 1051w" sizes="auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px" /><figcaption id="caption-attachment-98813" class="wp-caption-text"><span style="color: #ff6600">Ránking FIFA de abril. @_cambiodejuego.</span></figcaption></figure>
<p>El próximo escalafón FIFA saldrá el próximo miércoles 3 de abril, y allí Colombia aparecerá en el puesto 12. &#8220;Aquí os dejo el nuevo ránking FIFA tras contabilizar todos los partidos que se han disputado en las dos últimas semanas. Argentina sigue Nº1 y amplía su ventaja con Francia, que perdió ante Alemania. España sigue 8ª. Colombia se acerca al TOP-10&#8221;, explicó @2010MisterChip.</p>
<p>Asimismo lo confirmó el portal https://footranking.com y la cuenta @_cambiodejuego. ¿No es importante? Claro que lo es. Colombia y seguro Lorenzo y todos los jugadores tienen claro el objetivo principal. La selección está en deuda y ya es hora de ganar algo, pero que quede claro que estar ahí entre los primeros del ránking FIFA es importante, lo es todo en los sorteos y eso puede marcar un mejor o peor camino en los campeonatos de verdad, verdad. Por eso mismo, Colombia no juega amistosos.</p>
<p>Nos vemos en las redes en <a href="https://www.facebook.com/EnCalienteQ" target="_blank" rel="noopener noreferrer">@encalienteq</a>?</p>
<p>Por: <a href="https://twitter.com/nossadeportes" target="_blank" rel="noopener noreferrer">@nossadeportes</a></p>]]></content:encoded>
        <author>Andrés Nossa @nossadeportes</author>
                    <category>Zona Mixta</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=98809</guid>
        <pubDate>Wed, 27 Mar 2024 21:43:35 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Que se entienda: Colombia no juega &#8220;amistosos&#8221;]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Andrés Nossa @nossadeportes</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>¿Qué es el juego de posición?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/deportes/it-was-born-in-england/que-es-el-juego-de-posicion/</link>
        <description><![CDATA[<p>No debe ser aventurado sugerir que el fútbol le debe mucho de su popularidad a aquellos que lo narraron. Después de todo, hay un número limitado de estadios y un número limitado de plazas en esos estadios y número limitado de partidos para llenar esos limitados lugares en esos limitados estadios, y el fútbol, incluso [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_78688" aria-describedby="caption-attachment-78688" style="width: 657px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-78688 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/09/KOBAMN5EHNHNZIRRHYXU2SR4IE.jpg" alt="" width="657" height="437" /><figcaption id="caption-attachment-78688" class="wp-caption-text">Donde nació todo: Amsterdam</figcaption></figure></p>
<p>No debe ser aventurado sugerir que el fútbol le debe mucho de su popularidad a aquellos que lo narraron. Después de todo, hay un número limitado de estadios y un número limitado de plazas en esos estadios y número limitado de partidos para llenar esos limitados lugares en esos limitados estadios, y el fútbol, incluso en los días de la radio, era un evento de multitudes y un fenómeno de pasiones. ¿Cuántos de todos esos aficionados en Buenos Aires y Sevilla, São Paulo y Nantes, Montevideo y Nápoles, tenían la fortuna de asistir los domingos al fútbol? Muy pocos, en relación con los que vivían, sufrían y deliraban por él. Por eso sus narradores, de voz y de tinta, fueron a la vez inventores, una suerte de demiurgos del fútbol: parieron el juego sobre la imaginación usando los artilugios del lenguaje, quizás como todas las cosas grandiosas que valen la pena.</p>
<p>¿Y qué lenguaje fue ese? Uno nuevo. Nadie lo supo mejor que Gianni Brera, que desde sus letras redactó y diseñó el fútbol italiano. Brera describía las redacciones deportivas italianas a las que llegó en su juventud como un compendio de dos grupos. En uno estaban &#8220;<i>buenos escritores, pero en absoluto pensantes&#8221;  </i>y en el otro técnicos deportivos sin ninguna capacidad narrativa. Él cambió eso con lo que Alberto Papuzzi llamó &#8220;<em>retórica del evento</em>&#8220;, un estilo periodístico en el que la información pasa a un segundo plano dándole prioridad a la reconstrucción evocativa que hace de lo ocurrido el periodista mismo. En el caso de Brera, se trataba de una &#8220;<em>interpretación crítica de un partido de fútbol</em>&#8220;, que es además el nombre de su autobiografía. Para ello, Brera comenzó a crear un nuevo lenguaje, dándole sentido a lo que pasaba en el campo y alejándose de la jerga heredada por los ingleses.</p>
<p>Como el fútbol es un ente vivo que está en perpetuo movimiento, esa práctica, que se repitió en cada rincón al que llegase una pelota y alguien narrase cómo se jugaba con ella, sigue vigente. En ella participan todos: los periodistas, los jugadores, los técnicos deportivos y los aficionados. Así, cuando los neerlandeses aparecieron en escena jugando un fútbol de ciencia ficción, aquello se llamó <em>&#8220;Fútbol Total&#8221;</em>, como la <em>&#8220;Arquitectura Total&#8221;</em>, la <em>&#8220;Energía Total&#8221;</em> y la <em>&#8220;Urbanización Total&#8221;</em>, innovaciones neerlandesas del siglo XX en sus respectivas áreas, dando a entender que ese estilo de juego hacía parte también de una revolución cultural allende del fútbol mismo; y cuando el River Plate del <em>&#8216;Bambino&#8217;</em> Veira arrasaba jugando un fútbol distinto al tradicional que se veía en Núñez, Veira no tuvo reparos en darle el nombre de <em>&#8220;Contraataque Ofensivo&#8221;</em>, llenando de mística a su criatura. De esos mismos lodos, los barros del juego de posición.</p>
<p><strong>Del ajedrez a Johan Cruyff y de Cruyff a todos lados</strong></p>
<p><figure id="attachment_77919" aria-describedby="caption-attachment-77919" style="width: 657px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-77919" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/VTP5K3Y6QVDWLA7Y3Q2NMNQRUM.jpg" alt="" width="657" height="438" /><figcaption id="caption-attachment-77919" class="wp-caption-text">Rinus Michels, el creador del fútbol total</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cruyff fue un jugador único y esto no es un recurso literario. Nadie ha jugado como él. Los ha habido mejores, pero ninguno que jugase de esa forma. Como futbolista, Cruyff había sido el alma del Ajax multicampeón y de la selección de los Países Bajos que fue subcampeona del mundo en 1974. De Rinus Michels, entrenador de aquel Ajax y de aquella selección, se decía que hacía las veces de jefe militar en sus equipos y que concebía a sus futbolistas como soldados, salvo a Johan. El porqué se hace evidente viendo los partidos: no era posible. Cruyff fue una mente ilimitada que entendía que el juego del fútbol como el mundo de los sueños de <em>Inception</em> y no uno sometido a las reglas (de la física, o de lo que sea). Y esa forma de entender el juego no se limitaba a sus acciones, sino a las del colectivo. Si los otros jugadores del Ajax y de la selección eran soldados, él era las órdenes del comando. Michels y Kovacs, el otro entrenador que tuvieron, entrenaban bajo unos principios generales de lo que querían que fuese el equipo y ya en el campo, Cruyff decidía lo que pasaba. Mientras su equipo tenía el balón, organizaba la circulación de la pelota sin tocarla porque sus compañeros lo miraban a él, esperando que este dictase la dirección a la que debían enviar el balón y, además, el lugar al que debían moverse. Así, el lateral derecho terminaba de extremo izquierdo en una jugada y en la otra de mediocampista, mientras el mediocampista iba a jugar de delantero centro en una y de lateral izquierdo en otras, y este a su vez iba a la posición de mediocampista, y viceversa y en cualquier sentido que se le pudiera ocurrir a Cruyff, que era &#8211; y, de nuevo, no es recurso literario &#8211; el que daba las órdenes. Eran nueve jugadores de campo dispuestos a seguir sus instrucciones, y las seguían con fe y convicción religiosa, y un Cruyff que jugaba con libertad para hacer los que quisiese.</p>
<p>Como filosofía, el Fútbol Total de Michels era un sistema rígido cuya revolución tenía que ver con dos cosas: una, que los delanteros participarían activamente de la defensa y los defensores activamente del ataque, y dos, que en consecuencia se defendería presionando y se atacaría con movimientos al espacio. Lo del intercambio infinito de posiciones con el que se suele asociar en todas las reseñas era más consecuencia de la discrecionalidad de Cruyff y de la coherencia de la misma con el sistema de juego. Cuando en 1985, dos años después de retirarse como jugador, Johan Cruyff apareció por primera vez en un campo de entrenamiento como director técnico, algo que con perspectiva se puede ver como un gesto de orgullo, más que de vocación, la expectación no fue poca. ¿A qué iba jugar el equipo de una mente tan singular?</p>
<p>Que sería un equipo ofensivo era algo de Perogrullo, pero jugar al ataque como estilo es tan general como decir que el estilo de Picasso era pintar. Y aquí es donde viene lo realmente importante. Desde finales del siglo XIX, en Inglaterra se comenzó a hablar de <em>&#8220;juego de posición&#8221;</em> o <em>&#8220;juego posicional&#8221;</em> (<em>positional play</em> en inglés), un concepto heredado de otro deporte. En ajedrez, el juego combinativo o táctico es el juego de ataque, el que asume riesgos, el más abierto y vistoso, mientras que el posicional es más especulativo y conservador, dándole un mayor valor a la ocupación territorial de las piezas que a la sucesión de jugadas combinativas para ganar la partida. Este fue inventado en 1873 por el maestro William Steinitz. Aunque el estilo posicional ganó fama de conservador y defensivo, también era un mecanismo para atacar. En Inglaterra se entendía así y se hablaba sobre todo del juego de posición en términos ofensivos. En Países Bajos, sin embargo, la acepción se refería sobre todo a la defensa. Para la muestra, en una crónica del Milan-Ajax de 1974 se puede leer lo siguiente: <em>&#8220;Las acciones ofensivas del Milan, que solo ocasionalmente rompió la defensa del Ajax, fueron socavadas, en parte, gracias a un muy fuerte juego posicional&#8221;;</em> o esta cita de Cruyff, ya en Barcelona, de la pretemporada 1988: <em>&#8220;Lo que ocurre es que, centrándonos en el partido de hoy, los brasileños son unos maestros en el juego de posición y era casi imposible entrar en su zona</em>&#8220;. ¿No es contradictorio?</p>
<p>En un principio sí, pero Cruyff también usaba juego posicional para hablar de fútbol de ataque. Esto quizás como herencia de Keith Spurgeon o Vick Buckingham, quienes fuesen sus entrenadores en el Ajax cuando era adolescente. En su primera temporada en Barcelona, Cruyff, por ejemplo, diría del delantero Julio Salinas que <em>&#8220;su juego posicional es muy bueno y casi siempre el segundo hombre aprovecha que Julio juegue con la cabeza. Yo no le exijo goles a Julio. (&#8230;) La gran ventaja de Salinas es que ni Sanchís ni Gallego [defensas del Real Madrid] podían salir casi nunca, lo que permitía un mayor movimiento a Bakero, así como que todo el equipo presionara hacia adelante&#8221;</em>, mientras que de Hristo Stoichkov criticaría en 1994 lo contrario: <em>&#8220;debe mejorar su juego de posición&#8221;</em>.</p>
<p>Durante sus ocho temporadas en Barcelona, Cruyff hizo gala de una retórica educadora y singular. Sus intervenciones hablando del juego de posición poco a poco comenzaron a filtrarse en el lenguaje de los futbolistas, prensa y afición. En 1991, Santi Nolla escribiría una columna sobre el Barcelona que se aproximaba a su primer campeonato de liga en la hacía constar que <em> &#8220;la táctica azulgrana se basa, principalmente, en el juego posicional. Los entrenamientos del Barça han tendido a lo largo de los dos últimos años a situar a lo jugadores&#8221;</em>. Cruyff mismo solía decir que <em>&#8220;nuestro estilo se basa en el juego de posición y en la velocidad&#8221;</em> y destacaba cuando este era bien aplicado, tanto en lo individual como en lo colectivo, y culpaba a los malos partidos de una ejecución errónea del mismo. Tras una derrota ante el Atlético de Madrid, Albert Ferrer declararía que <em>&#8220;el defecto más grave del Barça radicó en el juego de posición. Nunca nos asentamos en el campo y con la presión del Atlé tico nos costó muchísimo sacar el balón desde atrás&#8221;</em>. Más allá de los títulos, Cruyff había establecido una idea.</p>
<p><strong>El modelo Cruyff</strong></p>
<p><figure id="attachment_78307" aria-describedby="caption-attachment-78307" style="width: 657px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-78307 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/ZDQYEKDWBVEHLJ6SD33QNKZYLY.jpg" alt="" width="657" height="437" /><figcaption id="caption-attachment-78307" class="wp-caption-text">Cruyff, pater noster del Barcelona moderno</figcaption></figure></p>
<p><span style="color: #1a1a1a;font-size: 16px">La revolución del fútbol de finales de los sesentas había acabado con la noción de las posiciones y los puestos en el fútbol.  El Ajax de Michels y Cruyff fue el gran abanderado de ese cambio, pero no fue producto de la generación espontánea: todo el fútbol iba caminando en esa dirección. En 1968, en el libro </span><em style="color: #1a1a1a;font-size: 16px">&#8216;Na Boca do Tunel</em><span style="color: #1a1a1a;font-size: 16px">&#8216;, João Saldanha escribiría lo siguiente: </span><em style="color: #1a1a1a;font-size: 16px">“Hoy, el fútbol, como todo además, evolucionó a pasos gigantescos. La capacidad de resistencia de los jugadores, su habilidad con la pelota están creando situaciones enteramente nuevas con relación a las posiciones clásicas de los sistemas, que están siendo llevados a la rastra por la práctica del juego. Un jugador para ser eficiente tiene que saber jugar en varias posiciones. Tiene que saber defender y atacar, y cualquier sistema moderno que pretenda ser eficiente tiene que comprender que no puede ser rígido. Antes, cuando un jugador invadía la posición de otro compañero, llevaba enseguida una bronca: &#8216;Salí fuera, acá vos entorpeces. Anda a tu lugar&#8217;. Y el entrenador apoyaba esta replica. Un jugador que diga ese hoy no merece entrar al campo. El fútbol, comparativamente, esta caminando para los rumbos del básquet: todos juegan de todo, menos el arquero&#8221;</em><span style="color: #1a1a1a;font-size: 16px">.</span></p>
<p>Con Cruyff, el juego de posición nació (o revivió, más bien, pues se había perdido en los anales de la historia con el cambio de paradigma táctico) a la lengua, pero el logro de Johan no estuvo solo en lo retórico. El Barcelona que creó fue un equipo fundacional. Treinta años después de aquel texto de Saldanha, la revista PLACAR, <em>think tank </em>del fútbol brasileño, titulaba su reseña de la Eurocopa de 1988 con <em>&#8220;La posición murió. Es el momento de la función&#8221;</em>. En ese contexto fue en el que Cruyff comenzó a hablar del juego posicional como base del fútbol de su equipo. Lo que hacían era contracultural. ¿A qué cultura? Pues a la de los equipos famosos del Cruyff jugador, que aunque eran equipos que se organizaban a partir del espacio y la ocupación territorial, entendían la posición como una barrera que necesitaba romperse, con Cruyff, omnipresente, como estandarte de ello.</p>
<p>El caso es que quizás Johan entendió que su forma tan particular de jugar era solo accesible y deseable para un futbolista como él y sabía que no había ninguno. También había entendido que desde fuera del campo su capacidad de incidencia directa en el desarrollo de las jugadas en tiempo real, que era lo que hacía como futbolista, era prácticamente ninguna. Partiendo de esas dos verdades y del deseo de que su equipo atacase todo el tiempo, Cruyff comenzó a diseñar su modelo de juego: una serie de reglas y lógicas internas  que eliminaban todo lo superfluo de la ecuación y buscaban mecanizar el juego, algo que aunque como jugador había despreciado, como entrenador lo encontraba ideal: &#8220;<em>No quiero que los jugadores piensen demasiado en el campo, porque de esta forma das una ventaja al rival. Los equipos con personalidad son aquellos en que cada uno sabe como un autómata lo que debe hacer en cualquier circunstancia y sin parar a meditar la jugada. Para poner un ejemplo, pretendo que cada uno actúe con el balón de la misma forma que uno conduce un coche, sin pararse a pensar en lo que está haciendo&#8221;.</em></p>
<p>Ese modelo de juego constaba de dos herramientas y tres objetivos. Las primeras eran el ritmo y la posición. Sirvan las palabras de párrafos anteriores sobre Salinas como preámbulo del porqué del valor de la posición. También la famosa anécdota de Txiki Begiristain, extremo izquierdo, tras uno de los amistosos de la primera pretemporada, quien declararía que  <em>&#8220;hay momentos en que estoy como ausente porque no me llegan balones. Personalmente, me gustaría participar más en el juego, pero entiendo que esto forma parte del sistema&#8221;, </em>a lo que Cruyff replicaría que había sido el mejor jugador del partido porque era el único que le &#8220;<em>había hecho caso</em>&#8220;. En cuanto al ritmo, para Cruyff era imperativo que la pelota se moviese a la mayor velocidad posible. Que fuese el balón el que corriese, lo que hacía que Johan diera prioridad a condiciones técnicas básicas de control y pase, incluso por encima de otras más valoradas (con motivación suficiente) en la época, y a un alto nivel de concentración —que es como decir intensidad hoy. Sobre los objetivos, estos eran los siguientes: primero, crear situaciones de uno contra uno en ataque; segundo, encontrar a compañeros por detrás de la línea de presión de los rivales; y tercero, que los receptores detrás de esa línea de presión dejasen a un tercer compañero de cara al arco contrario.</p>
<p>Desde esas bases, Cruyff construyó su juego de posición, cuyo resultado era el de un equipo que jugaba de memoria, con pocos toques, abriendo mucho el campo y atacando todo el tiempo, que era además el principal valor defensivo: como el Barcelona atacaba siempre y con una organización rigurosa a nivel posicional, cuando perdía el balón el contrario estaba desorganizado, lejos del arco de los de Cruyff, con poca energía y enfrentando a un Barcelona ya preparado para el juego posicional defensivo.</p>
<p><strong>¿Qué es el juego de posición?</strong></p>
<p><figure id="attachment_78700" aria-describedby="caption-attachment-78700" style="width: 657px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-78700" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/09/ORBI4AFNFZCUDFGH6QVR3X2T5U.jpg" alt="" width="657" height="438" /><figcaption id="caption-attachment-78700" class="wp-caption-text">Si Cruyff es el Antiguo testamento, Van Gaal es el Nuevo</figcaption></figure></p>
<p>Después de Cruyff, otros construyeron sobre modelos semejantes. Principalmente Louis van Gaal, que llegó al primer equipo del Ajax tres años después de la salida de Johan rumbo a Barcelona, y a la Ciudad Condal poco más de doce meses luego del último partido de Cruyff como entrenador culé,  tomó ese compendio de reglas y le añadió muchas otras más. Por ejemplo, que &#8220;c<i>uantos mas triángulos tengas en tu sistema, más sencillo será jugar porque los jugadores sin pensar ya están en la posición&#8221;. </i>Más tarde, discípulos de uno o de otro, o de los dos, o solo admiradores de ese trabajo, como Lillo, desarrollaron los modelos de juego de sus equipos basados en esos fundamentos.</p>
<p>En consecuencia, el juego de posición no es más que un modelo de organización en el fútbol basado en tomar como referencia el espacio ocupado del terreno de juego (la posición cierta de los jugadores, en lugar de la posición a ocupar en el futuro, que sería más del Fútbol Total) en busca de encontrar recepciones a la espalda de la línea de presión del rival. Para lograrlo, el juego de posición desarrolla estructuras zonales en todas (sobre todo en ataque, pues en defensa suele admitir marcajes al hombre) las fases del juego, fijando a jugadores en posiciones que permitan que el balón progrese de la manera deseada. La idea es que mediante una ocupación racionalizada y estructurada de los espacios, fijando posiciones a lo ancho y por detrás de las líneas de presión, el balón progrese con mayor facilidad en el campo y se generan situaciones constantes de uno contra uno en ataque. Así, en un juego de posición perfecto, los once jugadores están ubicados cada uno en una zona determinada para cada fase del juego, sin redundancias posicionales (es decir, sin que haya más de un jugador en una zona específica), espaciados en una distancia de relación perfecta para que el balón progrese rompiendo líneas de presión rival, con jugadores dando amplitud, para crear espacio a lo ancho entre las líneas del rival, otros profundidad para espaciar las líneas del rival a lo largo y otros fijando entre líneas para dar referencia de progresión y aprovechar la desorganización del contrario. Normalmente, esto lo hacen creando triángulos y rombos para circular la pelota con puntos de apoyo fácilmente reconocibles para quien posee el balón y con una postura corporal que potencie esa circulación.</p>
<p>Hoy, el juego de posición o posicional hace parte del lenguaje propio del fútbol. Está en boga en conversaciones técnicas y de estadio, pues tras el éxito indiscutible de equipos que aplicaron ese modelo de organización, muchos otros se han acercado a él en busca de ese éxito. Como el Barcelona de Cruyff, van Gaal, Rijkaard, Guardiola y sus sucedáneos  es el principal ejemplo de los logros del modelo, y en Barcelona este ha sido usado dentro de la filosofía original de Cruyff para atacar y tener el control del juego a través de la posesión del balón, se suele confundir el juego posicional con el de posesión o pase, que aunque suelen converger en uno mismo, no lo son.</p>
<p>Si bien Cruyff propuso esa serie de reglas, objetivos y métodos para poder atacar y jugar como él quería, otros entrenadores la han usado para jugar de diversas formas. José Mourinho (<em>&#8220;Me gusta que mi equipo tenga un juego posicional muy bueno y que los jugadores sepan claramente cómo han de posicionarse&#8221;</em>), asistente técnico de Louis van Gaal en Barcelona, ha creado desde el juego de posición equipos que atacaban como un rayo; Antonio Conte o Juan Carlos Osorio, lo han utilizado para crear sistemas de salida de balón versátiles que se saltan líneas del rival y facilitan la creación de ocasiones en un juego directo; y otros tantos para conservar la posesión como mecanismo defensivo.</p>
<p>El juego de posición es, en últimas, una herramienta para el diseño de equipos. En la práctica, ese manual de reglas es solo una guía. Los entrenadores deciden por un lado cuales son esas zonas a ocupar, si hay que darle libertad a uno o más jugadores de saltarse esa ocupación espacial, si desea crear esas estructuras en todas las fases, o saltarse alguno de los mandatos, o cualquier otra combinación posible. Porque al final, el fútbol sigue siendo lo mismo de siempre: veintidós jugadores, un balón, dos arcos y el objetivo de marcar más goles que el otro equipo.</p>
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        <author>Eduardo Ustáriz</author>
                    <category>It was born in England</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=78687</guid>
        <pubDate>Tue, 08 Sep 2020 02:05:10 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Qué es el juego de posición?]]></media:description>
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        <title>[CRÓNICA] El día que casi muero en el templo ‘Sakroakuarios’ de los Taos en Santander</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/politica/politicamente-insurrecto/el-dia-casi-muero-en-el-templo-sakroakuarios-de-los-taos-en-santander/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por: Juan Diego Perdomo Alaba &#8211; @perdomoalaba La Selección Colombia jugaba la fase de grupos del mundial de Italia 90. Yo estaba en primero de primaria y recién salía de vacaciones de mitad de año.  Mi mamá, en ese época tan inquieta por buscar refugio espiritual tras su separación de mi padre, se unió a [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_447" aria-describedby="caption-attachment-447" style="width: 480px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-447" title="Templo ‘Sakroakuarios’ " alt="Templo ‘Sakroakuarios’ " src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2016/10/FB_IMG_1476120009278.jpg" width="480" height="320" /></a><figcaption id="caption-attachment-447" class="wp-caption-text">Templo ‘Sakroakuarios’</figcaption></figure></p>
<p style="text-align: justify">Por: <strong>Juan Diego Perdomo Alaba &#8211; @perdomoalaba</strong></p>
<p style="text-align: justify">La Selección Colombia jugaba la fase de grupos del mundial de Italia 90. Yo estaba en primero de primaria y recién salía de vacaciones de mitad de año.  Mi mamá, en ese época tan inquieta por buscar refugio espiritual tras su separación de mi padre, se unió a un grupo taoísta que lideraba en Cartagena una señora de nombre Gloria, de estatura pequeña, charlatana pero buena gente.</p>
<p style="text-align: justify">En vacaciones siempre acostumbrábamos viajar al interior del país a visitar a la familia. Pero en esta ocasión mamá me sorprendió:</p>
<p style="text-align: justify">–Diego, nos vamos para el paraíso.</p>
<p style="text-align: justify">– ¿Hay piscina mami?</p>
<p style="text-align: justify">–De todo: columpios, animales, comida en abundancia.  Es una finca donde conocerás a Jesús.<span id="more-50574"></span></p>
<p style="text-align: justify">La idea no me cuadró mucho; me causó escozor y miedo.  A pesar de mis siete años, era bastante perspicaz. Algo tenía que ver con la secta a la que asistía, pensé.  Un día de junio nos montamos Gloria, mi mamá y yo, en un Brasilia que tomamos en el Pie de la Popa. Después 12 horas de viaje, nos bajamos en la vía que une a Charalá, Santander, con Duitama en Boyacá, muy cerca de la reserva forestal Santuario de Flora y Fauna de Virolín.</p>
<p style="text-align: justify">Nos recibieron unos personajes de barba poblada, pelo largo y túnicas blancas. Olían a humo de leña. Muy amables, nos guiaron a una maloca, una especie de barraca maloliente con piso de barro. No había camas sino esteras con frazadas de lana de oveja. Todo muy rústico en un ambiente bastante rupestre.</p>
<p style="text-align: justify">No había piscina, ni columpios, ni comida en abundancia. Estábamos en el Templo Vegetal Sakroakuarius, en la finca Bogotacito, en Gámbita, Santander. Más de 500 hectáreas de misterio y secretismo. Todo el que llegaba quería conocer a la reencarnación de Jesús o Samael Johav Bahtorh, como se hacía llamar ese enigmático personaje hijo del líder del templo, a quien se le atribuían poderes sobrenaturales de sanación corporal y espiritual.</p>
<p><figure id="attachment_448" aria-describedby="caption-attachment-448" style="width: 461px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-448" title="Templo ‘Sakroakuarios’ adentro, una de sus barracas. " alt="Templo ‘Sakroakuarios’ adentro, una de sus barracas. " src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2016/10/FB_IMG_1476120044451.jpg" width="461" height="346" /></a><figcaption id="caption-attachment-448" class="wp-caption-text">Templo ‘Sakroakuarios’ adentro, una de sus barracas.</figcaption></figure></p>
<p style="text-align: justify">Efectivamente eran los Taos, una misteriosa iglesia que dice tener contacto con los extraterrestres.  Allí viven cerca de 4 mil monjes, hombres y mujeres que buscan acercarse a la perfección a través de la meditación y las escrituras. Hacen parte de la &#8216;Sacra iglesia Tao Crística universal’,  liderada por Kelium Zeus Induseus, el “mesías extraterrestre”, un longevo personaje de estatura media que nunca hablaba, la razón que daban era que se encontraba en “ayuno verbal”: &#8220;es que tiene tanto poder al hablar, que cuando lo hace ocurren tragedias en el mundo”, decía un monje con rasgos indígenas.</p>
<p><figure id="attachment_446" aria-describedby="caption-attachment-446" style="width: 432px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-446" title="Luis Gustavo Morales Sierra, 'Kelium Zeus Induseus' líder de los Taos" alt="Luis Gustavo Morales Sierra, 'Kelium Zeus Induseus' líder de los Taos" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2016/10/FB_IMG_1476119934832.jpg" width="432" height="576" /></a><figcaption id="caption-attachment-446" class="wp-caption-text">Luis Gustavo Morales Sierra, &#8216;Kelium Zeus Induseus&#8217; líder de los Taos</figcaption></figure></p>
<p style="text-align: justify">Cayó la noche. Nos ofrecieron una colada insípida con pan integral sin levadura. Los Taos son vegetarianos. No había televisor ni radio. Tampoco luz. Me acurruqué con mi mamá en una estera fría. No podíamos dormir por los turupes del suelo arcilloso, era incómodo. Amaneció. A las 4 de la mañana nos levantaron, hacía un frío soportable. Nos invitaron a participar en ejercicios de artes marciales. Nos bañamos sin jabón en unas regaderas colectivas y para defecar tocaba en unas letrinas improvisadas. Ya estaba fastidiado y mi mamá le reprochaba a Gloria a dónde putas nos había traído. Desayunamos patilla.</p>
<p style="text-align: justify">Mi mamá, en ocasiones ingenua pero con un don de percepción desarrollado, intuyó que algo andaba mal, entonces se afanó a descubrir qué pasaba. Me dio libertad para ir a jugar y así iniciar sus pesquisas. Me fui a la maloca principal a conocer al tal Samael, que decían, era físicamente parecido al Jesús de las películas. Entré, me robé un trozo de patilla y un gajo de uvas frescas, cuando de repente salió, lo vi, me sorprendí, constaté lo que se rumoraba. Lo seguía una horda ávida de un roce suyo, una mirada, una palabra.</p>
<p style="text-align: justify">Escuché el grito de mi mamá llamándome, desesperada, con una totuma llena de frijoles verdes cocidos. “Diego toma, come bien que nos vamos de aquí esta noche” me dijo al oído. –Qué pasó má –le contesté-. Me contó que nos iban a secuestrar, que ya estaban indagando qué bienes tenía para someterla, robarlos y desaparecernos.  Se me aceleró el corazón pero confíe en ella, no era la primera vez que escapábamos del peligro.</p>
<p style="text-align: justify">Catorce años después, en 2004, tras denuncias de habitantes del pueblo de Charalá, un centenar de funcionarios de Fiscalía, Policía, DAS y Ejército ingresó al templo Sakroakuarius con una orden de allanamiento. Pero Kelium Zeus se voló, según versiones a Venezuela. En 2005, la Fiscalía ordenó la detención de Luis Gustavo Morales Sierra (Kelium Zeus) y de a otros siete integrantes, a los que sindica de concierto para delinquir. Ex miembros de la secta, que posteriormente fueron asesinados, la acusaron de asesinatos, secuestros y porte de armas. Las autoridades en el allanamiento descubrieron granadas y municiones de diversos calibres. Según testigos, hubo también abuso sexual a menores.</p>
<p><figure id="attachment_445" aria-describedby="caption-attachment-445" style="width: 506px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-445  " title="'Kelium Zeus Induseus' y su hijo Samael " alt="'Kelium Zeus Induseus' y su hijo Samael " src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2016/10/kELIUM1.jpg" width="506" height="380" /></a><figcaption id="caption-attachment-445" class="wp-caption-text">&#8216;Kelium Zeus Induseus&#8217; y su hijo Samael</figcaption></figure></p>
<p style="text-align: justify">Pasada las 8 de la noche, mi mamá me tomó de la mano y sin más, llegamos a un parqueadero donde nos esperaba un campero Toyota color beige. Al volante iba una señora de cabello corto de unos 45 años. “Móntense rápido y ocúltense bien que ya nos vamos”, dijo la doña con acento rolo. Nos acompañaban tres personas más. Me oculté como pude. Cuando llegamos al portón nos pararon. –Doña Rosa déjeme ver qué hay atrás –dijo alguien-. –Mire no me joda que tengo prisa, llevo a un niño enfermo –ripostó Rosa-. Salimos a gran velocidad. Pude respirar cuando llegamos a Socorro, Santander, a comprar algo de comida. Estábamos hambrientos todos.</p>
<p style="text-align: justify">A finales de marzo de 2007, se rumoró en internet que Kelium Zeus y su hijo Samael habían sido asesinados en octubre de 2006 por grupo armado colombiano. Al parecer Kelium fue delatado por un seguidor suyo por los asesinatos, abusos sexuales, robos, estafas y secuestros que cometieron durante años profanando “la verdadera enseñanza gnóstica”.</p>
<p style="text-align: justify">Llegamos a Bogotá al día siguiente un 18 de junio de 1990. Rosa Pacheco nos invitó a su casa en el barrio Chapinero. En las ventanas de las casas, edificios y negocios había banderas de Colombia. El frío afectó mis bronquios y tosía mucho. Mamá llamó a mi papá para que por favor nos auxiliara porque no teníamos dinero ni ropa, todo lo habíamos dejado en ese lugar. En esa casa me vi el mítico partido Colombia – Alemania que me hizo llorar. Un par de días después llegó mi papá. Rosa nos salvó la vida, pero al día de hoy no sabemos nada de la suya. A Gloria la volvimos a ver en Cartagena y nos contó que ninguna de las fotos que al escondido tomó en el templo Tao salieron.</p>
<p style="text-align: justify">Mis recuerdos de ese episodio llegan hasta la imagen de un Rene Higuita vencido, trastabillando, impotente tratando de alcanzar al animal de Roger Milla que nos cercenó una alegría que por esos tiempos macabros para el país, necesitábamos. Ese día ya estábamos en Gigante, Huila, el pueblo de mi padre. El templo Sakroakuarius aún existe en Santander.</p>
<p><figure id="attachment_449" aria-describedby="caption-attachment-449" style="width: 468px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-449 " title="Camerún  - Colombia, mundial de Italia 90" alt="Camerún  - Colombia, mundial de Italia 90" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2016/10/Milla1990.jpg" width="468" height="295" /></a><figcaption id="caption-attachment-449" class="wp-caption-text">Camerún &#8211; Colombia, mundial de Italia 90</figcaption></figure></p>
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        <author>Juan Diego Perdomo Alaba</author>
                    <category>Políticamente insurrecto</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/politicamente-insurrecto/?p=444</guid>
        <pubDate>Mon, 10 Oct 2016 20:45:50 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[[CRÓNICA] El día que casi muero en el templo ‘Sakroakuarios’ de los Taos en Santander]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Juan Diego Perdomo Alaba</media:credit>
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        <title>Urabá: la reserva natural más grande de futbolistas en Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/deportes/tenis-al-reves/uraba-la-reserva-natural-mas-grande-de-futbolistas-en-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por el fervor de las victorias, solemos olvidar los orígenes de nuestros ídolos de la Selección. Ignoramos que la mayoría proviene de lugares insospechados, casi inaccesibles. Y que el fútbol colombiano ha vivido de tierras como Pescaito, Tumaco, Buenaventura, Chocó y, en especial, el Urabá, una zona rica pero de gente pobre en su mayoría, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p align="JUSTIFY">Por el fervor de las victorias, solemos olvidar los orígenes de nuestros ídolos de la Selección. Ignoramos que la mayoría proviene de lugares insospechados, casi inaccesibles. Y que el fútbol colombiano ha vivido de tierras como Pescaito, Tumaco, Buenaventura, Chocó y, en especial, el Urabá, una zona rica pero de gente pobre en su mayoría, reconocida por la producción bananera y las masacres de los 90. Pero a pesar de tanta escasez, en este rincón de Antioquia, a nueve horas de Medellín por una carretera de huecos y tierra desprendida, nacieron siete jugadores que ya disputaron un Mundial de fútbol.</p>
<p align="JUSTIFY"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-large wp-image-130" alt="CuadradoShock" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2014/11/CuadradoShock-1024x682.jpg" width="1024" height="682" /></a></p>
<p align="JUSTIFY"><span id="more-16986"></span></p>
<p align="JUSTIFY">Es tanta la demanda de futbolistas de esta región de indígenas, mulatos, zambos y mestizos, que en los últimos tres mundiales a los que Colombia acudió, Urabá, con cerca de 600.000 habitantes, tuvo más representantes que Bogotá, con casi 9 millones. ¿Por qué? En parte porque ellos nacen aptos para competir gracias a la elasticidad que adquieren con el baile, pues vivir en el Urabá es como ir bailando por la vida. Cuando viajamos a esta tierra para encontrar respuestas, vimos a un niño de 10 años en la playa de Necoclí que mientras jugaba fútbol, al mismo tiempo bailaba y cantaba por una champeta que sonaba desde una tienda de enfrente. La destreza de ese niño con el balón, como la de sus compañeros, se relaciona con el estilo de vida, con la cultura y con la música que interpretan sus cuerpos. Y esa lírica de sus movimientos se suma al biotipo común en los habitantes de esta zona: espontáneas figuras atléticas, piernas largas y una fortaleza física que se explica por la ascendencia afro.</p>
<p align="JUSTIFY">Y todas esas gracias naturales las ejercitan a diario. El joven futbolista que vimos cavar en la playa de Turbo, el alumno de un profesor que corta plátanos en la vereda Guapa de Chigorodó y el niño que le ayuda a su abuela a coger gallinas en Necoclí. Todos en su infancia se entrenaron sin pretenderlo para el fútbol: <strong>Juan Guillermo Cuadrado</strong> en un lodazal cerca de la represa La Guitarrita, donde jugaba con sus amigos a pie limpio; <strong>Camilo Zúñiga</strong> en el río Chigorodó, donde nadaba todos los días con su primo Nicolás; y <strong>Luis Amaranto Perea</strong> en alguna bananera de Currulao (corregimiento de Turbo), donde les llevaba comida a los trabajadores.</p>
<p align="JUSTIFY">En pocas palabras, en esta tierra podrán existir una cantidad de personalidades y acentos como el costeño de Córdoba, el pacífico del Chocó y el paisa de Medellín. Pero sólo hay dos clases de hombres: los que tienen biotipo de futbolistas y los que no. Y los segundos son una minoría casi clandestina. Lo frustrante es que esas habilidades no les garantiza el profesionalismo. Todo lo contrario: son sólo el punto de partida de un camino muy largo. Y quienes lo logran superar se lo deben en gran parte a unos mártires olvidados que alguna vez los guiaron, a unas personas de mirada noble que fueron sus entrenadores y al mismo tiempo sus padres de la vida.</p>
<p align="JUSTIFY"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-large wp-image-147" alt="EstaVA" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2014/11/EstaVA-682x1024.jpg" width="682" height="1024" /></a></p>
<p align="JUSTIFY">Con el ánimo de encontrar a esos sujetos de intención altruista, el fotógrafo Luis Bernardo y yo viajamos a nuestro primer destino, la Unidad Deportiva Jaime Ortiz Betancur de Chigorodó: un complejo de tres canchas peladas, donde unos 1.100 niños de 13 escuelas se turnan los espacios para entrenar cada semana. En este lugar rodeado por plantaciones, el olor a banano nunca desaparece, pero los nativos ya no lo perciben por costumbre. A 200 pasos de la cancha principal, se ven unos adolescentes haciendo fila junto a una bodega abandonada. Todos sujetan sus botellas vacías y las van llenando con el agua de un tubo que lleva años siendo la fuente de hidratación de todos los prospectos de este pueblo. Martha Bedoya conoce bien ese grifo porque a pesar de nacer en Medellín, lleva 44 años viviendo del fútbol aquí: un tiempo como arquera aficionada y la mayoría como entrenadora de su escuela Linares. <strong>“Siempre tuve el estigma de lesbiana”</strong>, dice con una voz gruesa. “Pero así le gusté a mi esposo”, agrega con una sonrisa y enseguida con un gesto de lamento por su asesinato en el 99.</p>
<p align="JUSTIFY">La violencia fue la peor contrincante del fútbol en esos tiempos de masacres y disparos a dedo. “Los niños no entrenaban porque sus padres se los prohibían”, añade Martha. “Para venir a esta cancha había que pasar por el puente (sobre el río Chigorodó) y ahí <strong>se oía mucha bala</strong>, se hablaba de mucha muerte”. Pero sin tanta paranoia de metralla como antes, este deporte pasó a ser en este siglo una tendencia. Por eso, luego, cuando recorramos las calles, veremos tantos locales llenos de jóvenes jugando fútbol en Play Station y tantas tiendas deportivas que exhiben camisetas de la Selección y de Nacional, en su mayoría. Y además de volverse una moda, el fútbol se convirtió en una salvación después de la guerra. Aquí todos esperan a que algún cazatalentos los descubra jugando, los mire justo en el segundo en el que hacen una gambeta y les prometa que esta actividad los sacará de pobres.</p>
<p align="JUSTIFY">–¿Son buscadores?–, le preguntan unos futbolistas a Édgar González, quien nos acompaña en el recorrido por esta ciudad.</p>
<p align="JUSTIFY">–No, son periodistas–, responde ante la cara de decepción de todos.</p>
<p align="JUSTIFY">La ilusión de que ese cazatalentos aparezca (como ocurre ocasionalmente) es la razón de que los entrenadores continúen en sus escuelas a pesar de recibir poco o nada de dinero. Álvaro Milton Cano, en su caso, no puede sólo vivir del fútbol, como trató de hacerlo en un principio, hace 24 años. Además de entrenar a 92 niños, también trabaja en la emisora <i>Banana Stéreo, 88.5 f.m., </i>que funciona en una casa adecuada junto al terminal de transportes y a la que Álvaro llega justo después de los entrenamientos para producir su programa diario de vallenatos.</p>
<p align="JUSTIFY"><i>¡Bueeenaj tardeh, son lah 6:25 de la tarde, hora del Cacique de la juntaaa! Recuerden: ¡Hoy e’ vierne de locuraaaa!</i></p>
<p align="JUSTIFY">Esa voz también se escucha al mediodía a la hora de ‘Banadeportes’, el otro programa que conduce él solo en esta cabinita abrasante que te empaña los lentes. Y con esa misma voz grita y regaña en los entrenamientos por los que han pasado Zúñiga, Luis Amaranto Perea y <strong>Aquivaldo Mosquera</strong>, quien integró la Selección durante la eliminatoria a Brasil. Esta parte de su vida, la de formar prospectos, continúa entre satisfacciones y lamentos.</p>
<p align="JUSTIFY">“Es un poco injusto que uno les enseñe todo, les dé para los pasajes y a veces para unos zapatos, y que ellos se lucren después y no le retribuyan a uno cuando se vuelven profesionales. Pero yo sigo entrenándolos porque me gusta, nada más”, dice Álvaro Milton, que con 44 años está cursando el último semestre de licenciatura en educación física en la Universidad Católica del Oriente.</p>
<p align="JUSTIFY">El fútbol, como dice el exjugador argentino Jorge Valdano, “es el arte del pobre”; es, como dice Álvaro Milton, “agua-masa en ayunas”. Y ambos, con sus respectivas formas, se refieren al escenario común que nos encontramos en este viaje: guayos pelados o pies descalzos, ropa desgastada o pechos descubiertos, canchas de polvo o improvisadas con palos. Algunos jugadores superan esta rusticidad, pero lo llamativo es que los entrenadores permanecen allí por siempre, porque para ellos no hay ascenso ni un club que los fiche. Ellos sólo forman para luego ver triunfos ajenos.</p>
<p align="JUSTIFY">Continúan con esa labor porque se aferran a un sueño remoto: adquirir los derechos deportivos de un joven y convencer a los clubes profesionales de que les entregue un porcentaje por cada venta futura de ese futbolista. A la ilusión de esos pesos también se agarra el entrenador José Leonel Rengifo, de 66 años, nacido en Cañasgordas (Antioquia) y residente en Necoclí, nuestra segunda parada del viaje.</p>
<p align="JUSTIFY"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-large wp-image-146" alt="EstaSí" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2014/11/EstaSí-1024x682.jpg" width="1024" height="682" /></a></p>
<p align="JUSTIFY">A pesar de la cercanía entre ambas ciudades, el paisaje se transforma con rapidez durante el recorrido de dos horas en bus: de plantaciones de banano a las de plátano hartón, del pasto para ganado a la teca, de un río disminuido al caribe del Golfo. Aquí todo cambia en comparación con Chigorodó: los acentos son más costeños por la influencia de Córdoba, la tierra es más árida y las oportunidades para ser futbolista se reducen. ¡Aún más!</p>
<p align="JUSTIFY">La cancha de La Batea es la única y es el lugar de entrenamiento de las tres escuelas del pueblo. Los niños que juegan allí se encuentran con el caballo de un vecino del sector que se come el poco pasto y a veces deben abrirse camino entre las plumas que salen de la gallera de enfrente. Además, en ese campo esquivan motos y transeúntes que para llegar a sus destinos, prefieren atravesar la cancha que rodearla. Por eso las marcas de llanta sobre la arena amarillenta.</p>
<p align="JUSTIFY">Allí, o a veces en la playa, José Leonel Rengifo entrena niños desde hace 19 años. Llegó al pueblo con dos amigos para montar la Droguería San Sebastián, en el 2000 la vendió y desde entonces se dedicó a formar. Ahora entrena a 65 niños de entre 7 y 13 años, no les cobra mensualidad y depende de un contrato con el municipio que a veces dura meses sin renovación. “Yo vivo apretado, pero espero que vendan al ‘Pato’”, dice mientras se toma un jugo contra el calor más calcinante de esta travesía. ‘El Pato’ es como le dice a Yairo Yesid Moreno, el zurdo que formó en su escuela, que debutó este año con Medellín y que en caso de ser vendido le representaría dividendos a él. “Y ahí tengo otros cuatro niños que van a llegar. Póngale cuidado”, asegura mientras los señala con su índice tembloroso.</p>
<p align="JUSTIFY">Uno de ellos, con apenas 10 años, agarra el balón y evade a un rival de su edad con una bicicleta, como sólo lo haría <strong>Ronaldinho</strong> en un comercial de Nike. Su nombre es Sebastián Murillo y viste una camiseta del <strong>Real Madrid</strong>. La humedad lo disminuye al igual que a sus compañeros y no quiere correr más. Ningún humano querría con esta temperatura de mediodía.</p>
<p align="JUSTIFY"> –Meta pues un gol–, le digo para animarlo.</p>
<p align="JUSTIFY">–Neeee… Qué caloh–, responde con un gesto de insolencia.</p>
<p align="JUSTIFY">–Si mete uno le doy una Coca-Cola–, le replico.</p>
<p align="JUSTIFY">–¡¡Va pueh!!–, dice con una sonrisa socarrona.</p>
<p align="JUSTIFY">A la primera que agarró, se sacó a todos sus compañeros, le amagó al arquero y anotó. Volvió hacia mí para cobrarme y se marchó a hidratarse. José Leonel lo regañará después, le pedirá seriedad y me dirá que ese niño necesita mano dura, como la que él mismo aprendió en el Batallón Colombia de Melgar, a finales de los 60. En los 23 meses y ocho días que prestó servicio militar, se enfrentó en tres encuentros con grupos insurgentes y salió ileso de una granada durante un combate en el Quindío. Ese carácter que adquirió por esos días, lo sigue demostrando en las canchas y en el trato con sus alumnos. Una vez le dio un correazo en lo oscuro a un niño que no dejaba dormir al equipo en unos escolares de San Juan de Urabá. Y durante las prácticas actuales, carga dos tarjetas de árbitros para expulsar pendencieros y perezosos porque inculcarles orden en la cancha (y en especial en sus vidas) es la prioridad.</p>
<p align="JUSTIFY"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-large wp-image-149" alt="carajo" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2014/11/carajo-1024x682.jpg" width="1024" height="682" /></a></p>
<p align="JUSTIFY">La función de estos entrenadores en la sociedad es más importante que fabricar súper-campeones: gracias a ellos muchos niños y jóvenes reducen las posibilidades de ser reclutados por cualquier guerra, por la delincuencia o las drogas. Eso lo comprendimos con más claridad en Turbo, nuestra última parada del viaje después de 40 minutos de recorrido desde Necoclí. Uno entiende, apenas con ver el letrero de bienvenida, por qué la consideran capital de esta región: calles anchas, supermercados de cadena y mucho tráfico.</p>
<p align="JUSTIFY">Esta ciudad es convulsionada a cualquier hora, pues limita con Córdoba, Chocó y nueve ciudades de Antioquia, tiene 18 corregimientos incluido el que vio nacer a Luis Amaranto Perea (Currulao), ubicado en la costa oriental del Golfo y al frente del río Atrato. El dinero que produce el puerto, justamente, aumenta los contrastes: por eso hay un estadio de 38 mil millones de pesos y barrios de palafitos donde el mar es alcantarillado. Aquí pude ver camionetas lujosas, pero también a un niño sobre un icopor que remaba en el río con las manos.</p>
<p align="JUSTIFY">En esta ciudad de más de 110.000 habitantes, nos encontramos a John Bernardo Ochoa, entrenador y administrador del estadio J.J. Tréllez, por eso carga 190 llaves en su mochila. Nació hace 49 años en Andes, Antioquia, y llegó en 1970 a Turbo con su familia porque su padre encontró una tierra para cultivar tomates. Pero la guerra siempre lo cercó. De hecho, uno de sus cinco hermanos fue asesinado y enterrado en una fosa común en el 96, cerca de Necoclí. O eso dice que dicen los desmovilizados.</p>
<p align="JUSTIFY">Los años 90 intimidaron a muchos por la guerra que alimentaban paramilitares y guerrilleros. Entre 1993 y 2004, la tasa de homicidio del Urabá antioqueño fue superior a la tasa nacional y se presentaron cerca de 65 masacres que produjeron 449 muertos, 120 de ellos en Turbo, 35 en Chigorodó y 22 en Necoclí.</p>
<p align="JUSTIFY">“A mí a veces me pedían los jóvenes que pasaban por mi escuela que si los dejaba meterse en la cancha un momento. Si los veían jugando, tal vez así los paramilitares no los creían guerrilleros y no los mataban. Por eso siempre he creído que a través del fútbol nosotros salvamos vidas”, reflexiona John Bernardo, que antes de que inauguraran el estadio en el 2012, entrenaba a los niños de la escuela Estrellas 2000 Urabá muy cerca de allí, en un Complejo Deportivo que entre 1997 y el 2001, sirvió como refugio para desplazados de las comunidades chocoanas de la Cuenca del Cacarica y el Bajo Atrato.</p>
<p align="JUSTIFY">El fútbol, un deporte tan simple y juzgado por intelectuales, se convirtió hace mucho en el escape de la violencia, la pobreza y demás angustias. “Y entonces en este punto se origina otra virtud del jugador del Urabá”, agrega John Bernardo. “Quieren superar todo eso que encuentran en las zonas marginales donde viven y lo transforman en coraje. Aquí el jugador no busca un sueño, sino un futuro”. Aquí, diría <strong>Simón Bolívar</strong>, la vocación es hija legítima de la necesidad y por eso juegan con el alma, porque es la única forma de vencer tantos obstáculos.</p>
<p align="JUSTIFY">Y lo triste es que, a veces, esa virtud o ese coraje tampoco es suficiente. En realidad, en esta reserva natural de futbolistas la causa que más incide en sus caminos al profesionalismo es la más intangible de todas: sin suerte, por más talento en los pies, motricidad en los troncos y lírica en los movimientos, los sueños se pueden diluir porque aquí lo justo no siempre prospera.</p>
<p align="JUSTIFY"><em>*Reportaje publicado en 2014 en la revista <a href="http://www.shock.co/">Shock.</a></em></p>
<p align="JUSTIFY"><em>Fotos: Luis Bernardo Cano. </em></p>
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        <author>@JuanDiegoR</author>
                    <category>Tenis al revés</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/tenisalreves/?p=121</guid>
        <pubDate>Wed, 19 Nov 2014 23:20:58 +0000</pubDate>
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