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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de filología | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Palabras moribundas</title>
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        <description><![CDATA[<p>Las palabras también son víctimas. Víctimas de la estupidez humana. Abusamos de las palabras y del lenguaje, usando tanto algunas de ellas que les quitamos su valor, las exprimimos tanto que les quitamos su jugo y su trascendente significado. Empleamos las palabras simplemente porque están de moda, porque nos hacen sentir inteligentes, espirituales o cualquier [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Las palabras también son víctimas. Víctimas de la estupidez humana. Abusamos de las palabras y del lenguaje, usando tanto algunas de ellas que les quitamos su valor, las exprimimos tanto que les quitamos su jugo y su trascendente significado. Empleamos las palabras simplemente porque están de moda, porque nos hacen sentir inteligentes, espirituales o cualquier otra tontería. Es como si de tanto usar algunas palabras -sin comprender su poderoso significado- las desgastáramos y les robáramos su esencia.</p>
<p>Cuanto más de moda se vuelve una palabra, más vacío y superficial se vuelve su significado. La palabra y su significado se reducen, la comprensión del mismo se esfuma, hasta que la palabra se banaliza y se convierte en una moda tonta, una tendencia vulgar, casi como si vandalizáramos su significado.</p>
<p>Personalmente, comienzo a sentir fastidio hacia las palabras que se banalizan al convertirlas en modas. Hay muchas palabras que actualmente me caen mal, siento lástima por ellas y por lo bajo que han caído (aunque no es su culpa), por lo banal en lo que se han convertido. Estas palabras son nuestras víctimas. A veces, no se trata solo de una palabra, sino de una frase o un conjunto de palabras, y eso es aún peor, porque esos nuevos términos me causan un terrible fastidio. Algunas de estas palabras y frases son: resiliencia, empoderamiento, empatía, autenticidad o auténtico, responsabilidad afectiva, tóxico/a, superación, patriarcado, brillar, sé luz, vibrando alto, amén, tu mejor versión, sororidad, namasté&#8230; la lista es larga.</p>
<p>Cuando estas palabras se vuelven moda, comienza la pesadilla de los memes y los mensajes &#8220;edificantes&#8221; y de superación que las utilizan. Las frases con esas palabras invaden las redes sociales, los TikToks o los reels, donde nos presentan mensajes reflexivos sobre ellas, como:</p>
<p>&#8220;¿Tu pareja tiene responsabilidad afectiva? Descúbrelo aquí.&#8221; &#8220;No más relaciones tóxicas, aprende cómo salir de ellas.&#8221; &#8220;Siempre sé auténtico.&#8221;</p>
<p>¿Por qué diablos están tan de moda estas palabras? ¿A qué se debe? ¿Quién las inventa? ¿Y de dónde salen? Son preguntas que me planteo cada vez que escucho a alguien soltar un &#8220;literal&#8221;, &#8220;hater&#8221;, &#8220;total&#8221; o &#8220;cool&#8221;. Es como si hubiera un comité secreto de palabras de moda que se reúne en un búnker subterráneo para decidir qué términos van a invadir nuestras conversaciones y redes sociales.</p>
<p>Ya en serio, es desde la filología, que podemos analizar este fenómeno de la moda lingüística desde varias perspectivas. La filología nos permite comprender cómo las palabras nacen, se transforman y mueren, y cómo se relacionan con la realidad que expresan. Una de estas perspectivas es la sociolingüística que nos dice que el lenguaje es un ser vivo que muta y se adapta a los caprichos de los hablantes. Así que estas palabras de moda son una especie de tatuaje temporal que revela los gustos, la identidad y hasta la moda de los grupos sociales que las usan.</p>
<p>La pragmática, por su parte, nos explica que estas palabras de moda tienen un propósito comunicativo muy concreto. Sirven para expresar emociones, actitudes, valores y hasta juicios; para crear vínculos o diferencias con otros hablantes; para llamar la atención o causar impresión. Son como las señales luminosas en un concierto de rock, donde puedes mostrar si estás en la onda o si eres un espécimen en vía de extinción. ¡Ahí es donde entra en juego el famoso &#8220;cool&#8221;!</p>
<p>Otra perspectiva para abordar el tema es desde la lingüística cognitiva, que investiga cómo el lenguaje refleja y moldea nuestra forma de pensar y percibir el mundo. Las palabras que se ponen de moda pueden revelar aspectos de nuestra cognición, como nuestra imaginación, nuestra memoria, nuestra creatividad o nuestra capacidad de razonar. Y las palabras que se ponen de moda pueden ser metáforas, analogías, neologismos o palabras prestadas de otros idiomas que nos ayudan a comprender y expresar mejor nuestra realidad.</p>
<p>Haciendo una analogía de esas que me gustan, las palabras tendencia (según la lingüística cognitiva) son como las gafas de sol de la moda que distorsionan nuestra percepción y nos hacen creer que somos más interesantes de lo que realmente somos. ¡Ah, la magia del &#8220;empoderamiento&#8221;!</p>
<p>Y aunque me fastidie mucho que las palabras se vuelvan moda y se desgasten de tanto usarlas, en realidad, las palabras que se ponen de moda son mucho más que simples modas. Son el resultado de procesos lingüísticos, sociales y cognitivos complejos y dinámicos, que nos muestran cómo el lenguaje está vivo, respira al unísono con los hablantes, pero en ocasiones se llena de virus y mata fulminantemente algunas palabras.</p>
<p>Y así, mientras las palabras caen víctimas de la moda y la superficialidad, nos encontramos inmersos en un desfile de banalidades lingüísticas. Es como si estuviéramos en un juego de palabras al estilo de &#8216;Adivina la moda literaria&#8217;.</p>
<p>La resiliencia, ese término de moda que nos invita a ser tan fuertes como Hulk, capaces de enfrentar cualquier adversidad sin despeinarnos. Empoderamiento, la palabra que nos hace sentir tan poderosos como los líderes de una revolución, aunque luego volvamos a nuestras aburridas rutinas cotidianas. Y qué decir de la autenticidad, el concepto de moda que nos anima a ser tan genuinos como Pegasos en un mundo lleno de ovejas.</p>
<p>Pero no nos olvidemos de la responsabilidad afectiva, el código moral de las relaciones modernas, donde nos convertimos en “expertos” en evaluar y etiquetar emocionalmente a nuestras parejas. Y, por supuesto, no puede faltar el concepto de toxicidad, esa etiqueta que usamos para señalar a cualquiera que no se ajuste a nuestras expectativas o nos genere incomodidad.</p>
<p>Ah, y no olvidemos las frases motivacionales que nos llegan a través de los memes y los videos de TikTok, donde nos dan lecciones profundas y reveladoras ¡Todo en menos de 15 segundos! Porque, claro, la sabiduría instantánea es la tendencia del momento.</p>
<p>Así que a brillar y nunca olvidar la premisa del momento: sé la mejor versión de ti mismo. Vibra tan alto que tus chakras se conviertan en linternas mágicas. Y recuerda siempre decir &#8216;amén&#8217; después de cada frase, como si estuvieras en un congreso espiritual de memes.</p>
<p>En este circo de palabras vacías, me pregunto si alguna vez recuperaremos el sentido real del lenguaje o “se verán cosas peores”. Mientras tanto, seguiré contemplando con resignación cómo las palabras se convierten en víctimas de nuestra propia estupidez.</p>
<p>¿Por qué no jugar con las palabras, experimentar con ellas, aprender palabras nuevas y no acabar hasta a agonía las palabras tendencia?</p>
<p>Y tú cuéntame, ¿qué palabra te gusta usar más? ¿Qué te dice sobre ti? ¡Namasté!</p>
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        <author>Diana Patricia Pinto</author>
                    <category>Plétora</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=95065</guid>
        <pubDate>Wed, 14 Jun 2023 00:07:09 +0000</pubDate>
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