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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de fiestas | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Fiestas en el Pacífico nariñense</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/fiestas-pacifico-narinense/</link>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp; La fiesta permite purgar las penas, pero también reconstruir los lazos de amistad, de ahí la impronta social que tienen para la humanidad, para la sociedad en general; son momentos de esparcimiento que le permiten al alma reposar en la calma del gusto del cuerpo, bien sea en el baile, en la comida, en [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_72478" aria-describedby="caption-attachment-72478" style="width: 238px" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-medium wp-image-72478" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/01/CARNAVAL-DEL-FUEGO-TUMACO-238x300.jpg" alt="Fiestas en el Pacífico nariñense" width="238" height="300" /><figcaption id="caption-attachment-72478" class="wp-caption-text">Fiestas en el Pacífico nariñense.</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>La fiesta permite purgar las penas, pero también reconstruir los lazos de amistad, de ahí la impronta social que tienen para la humanidad, para la sociedad en general; son momentos de esparcimiento que le permiten al alma reposar en la calma del gusto del cuerpo, bien sea en el baile, en la comida, en la celebración como tal, por eso la fiesta es la mejor forma de catarsis que pueda experimentarse; cuando éstas tienen la connotación de ser públicas, es decir compartidas por un grupo amplio, un pueblo, una ciudad, una región, permiten afianzar las identidades, ya que en la fiesta se transmite lo heredado, sin dejar por ello de permitir la necesaria innovación, tan propia del ser humano. En la fiesta continuamos siendo lo que fueron nuestros ancestros, y en los jóvenes y en los niños se replicará, de una u otra forma, el ejercicio mágico de volvernos mundanos y celebrar la vida.</p>
<p>El Pacífico nariñense no podía ser la excepción, las principales ciudades, como Tumaco, Barbacoas, El Charco y Olaya Herrera, muestran sus calles adornadas con luces de colores, y en los puertos y muelles éstas se confunden con las hermosas luces del firmamento, que para estas fechas se pone mucho más hermoso; en ciudades más pequeñas, como Roberto Payán, Magüi Payán, Salahonda, Mosquera, La Tola e Iscuandé, la modestia de los presupuestos municipales guarda la discreción con los adornos públicos, aunque en todos estos hermosos municipios, son los particulares quienes se encargan de darle el toque festivo, con luces o con velitas, con bolitas de navidad o con bombas infladas, y todos con esa alegría que es tan propia de estos territorios.</p>
<p>La música, siempre la música, no puede faltar en estas temporadas; su majestad la salsa, que siempre estará animando el cuerpo y el espíritu de los negros, quienes hacen gala, en cualquier momento y en cualquier lugar, de esa cadencia con que les regaló la naturaleza y que despierta la envidia de blancos, indios y mestizos, no hay que negarlo; los ritmos modernos también hacen su aparición, la electrónica y el electropop, quizá por dar gusto a los turistas, así que en las discotecas esto es lo que prima; el reggaetón, que pese a todos los disgustos que pueda darnos a unos cuantos, sigue siendo del gusto de muchos que hacen gala en sus ritmos; pero también el vallenato, algunos merengues, y para gusto muy particular de quien esto escribe, en algunos lugares se escucha las tonadas del Caballito Garcés, los villancicos de Jeremías Quintero, así como la voz inconfundible de Tito Cortés y otros boleristas famosos, ya casi en peligro de extinción.</p>
<p>Las fiestas son una manifestación de lo religioso y lo profano, por ello cada pueblo busca guardar su particularidad desde la celebración de aquello que considera importante para mantener su cultura, su tradición, para pervivir en la historia de lo lúdico, de tal manera que aquí aparecen los gustos, las herencias, sin desconocer la colonialidad manifiesta en gustos que fueron impuestos, en modas que desconocieron las alteridades y en creencias que a fuerza de látigo se asignaron. Sin embargo, el negro africano resguardó, disfrazadas de tonadas españolas, sus propias historias, así lo atestiguan las décimas, tan propias de este maravilloso territorio; en imágenes cristianas, resguardó las devociones a sus propias divinidades, Kalunga y Changó, junto a otros dioses tutelares, siguen siendo venerados tras las figuras impuestas; igual pasó con los indígenas, hoy los Awá y Eperara Siapaidara que habitan el territorio, sus dioses siguen presentes en su cosmogonía, algo más animista, y que se han resistido a perecer.</p>
<p>En enero, mientras el mundo católico conmemora la fiesta de la epifanía, o la visita de los reyes magos al niño Jesús, en los andes nariñenses se celebra la fiesta de Negros y Blancos, con la connotación de que en algunos municipios de la costa nariñense también se juega, en El Charco, por ejemplo, se denomina fiesta de Negritos y Cholitos, donde la población en su mayoría afrodescendiente, se tintura la cara de blanco, y al son de chirimías celebran esta fiesta, que tuvo su origen en el Cauca esclavista, cuando los esclavos pidieron un día de asueto y se dedicaron a rememorar sus costumbres.</p>
<p>Quizá la fiesta más importante de la región en enero, tanto de Colombia como de Ecuador, es la fiesta del Nazareno de Magüi Payán; cuenta la tradición que un negro esclavo se encontraba de cacería por estos lugares, de repente vio la imagen del Nazareno, la cual fue llevada a varios lugares, sin embargo desaparecía de éstos y aparecía nuevamente donde fue encontrada, a tal punto que se decidió ahí fundar el pueblo; los creyentes se afirman en sus milagros, llegando a ser tan conocido que en la primera semana de enero el pueblo recibe habitantes de varios rincones del país y del extranjero, siendo una oportunidad para mostrar sus tradiciones ancestrales; las fiestas van desde el 28 de diciembre al 6 de enero; inician con la alborada, en donde al son de cununos, maracas y guasá se saluda esta imagen; el día 4, los visitantes, que como hemos dicho llegan de varios países, participan de una caravana; el día 5, en la noche, se hace la balsada, una hermosa costumbre del Pacífico, en donde una balsa es hermosamente decorada con palmas, flores y luces de colores, se pasea por el río una imagen religiosa, y es seguida por los padrinos y madrinas, encargados de amenizar las fiestas; el día 6 se inicia con la alborada, luego la procesión con la imagen del Nazareno que recorre el poblado, y en la noche el cierre del encuentro internacional de patrimonio cultural marimba cantos, danza y música del Pacífico, que este año celebró el 4º encuentro, con la presencia de interpretes de la marimba de Ecuador, Guatemala y Colombia, toda una muestra de arte y música, verdaderos patrimonios de la humanidad.</p>
<p>Tumaco tiene varias celebraciones importantes: Carnaval del Fuego, Onomástico y Festival del Currulao. El origen del Carnaval del Fuego se remonta al año 1959, durante la alcaldía militar del capitán Pizza Benítez, buscando dotar a los bomberos de una máquina extintora, se creó esta fiesta para recoger fondos, eligiendo como primer Reina del Fuego a Ligia Rosasco Llorente; se celebra una semana antes del inicio de la cuaresma, durante cinco días el pueblo entero se lanza a las calles, hay reinado, desfiles de carrozas, se celebra un hermoso desfile náutico, encuentro de música tradicional durante la noche afro, el día del cierre se lanza agua a granel y harina, y se cierra con la presentación de importantes orquestas en la cancha San Judas Tadeo. El Onomástico o Fiestas de San Andrés de Tumaco, se celebra cada 30 de noviembre, la noche anterior se conoce como la Serenata a Tumaco, con la participación de reconocidos grupos musicales y cerrando la noche con juegos pirotécnicos; el siguiente día inicia con desfiles alegóricos, presentación de grupos folclóricos, muestras gastronómicas y una gran fiesta de cierre en la cancha. El Festival del Currulao se celebra en diciembre, el origen se remonta a 1987, es un escenario de encuentro de sabedores de la cultura musical del Pacífico; se organizan eventos como el Espectáculo Marino, que como su nombre lo dice se hace frente a las playas de El Morro, con presentaciones de músicos y danzantes, así como un impresionante evento de juegos pirotécnicos; la Tarde Afro, donde niños y jóvenes muestran sus propias interpretaciones, anclados por la tradición pero también avivados por los esfuerzos innovadores; Foro sobre cultura negra, un espacio que permite entablar un diálogo entre la academia y los saberes populares ancestrales. Este espacio permite un encuentro de saberes entre los municipios del pacifico nariñense, entre los departamentos de Chocó, Valle, Cauca y Nariño, así como de encuentro entre Colombia y Ecuador, principalmente con las poblaciones de San Lorenzo, Limones, Esmeraldas, Chota y Borbón.</p>
<p>En Mosquera, del 24 al 27 de enero, se llevan a cabo las fiestas patronales de San Francisco de Sales; se organizan también las balsadas, antes descritas, los actos religiosos propios de estas celebraciones; también se organizan eventos deportivos que reúnen a practicantes de toda la región y la presentación de importantes grupos folclóricos y reconocidos artistas de carácter internacional. Es la oportunidad también para poder apreciar el currulao, los arrullos, así como de escuchar a los decimeros y trovadores que se congregan en esta ocasión.</p>
<p>Roberto Payán celebra, del 8 al 12 de febrero, el Carnaval Cuenca de los Ríos, nombre que evoca la posición estratégica dentro de la estrella fluvial colombiana; un encuentro de derroche de alegría en uno de los municipios más hermosos del Pacífico nariñense, ahí se hace reinado, eligiendo a la Reina Madre y a la Reina del Carnaval, se organizan hermosas balleneras que pasean a las concursantes por el Telembí y se remata con una sensacional fiesta, donde participan artistas propios e invitados. También se conmemoran las fiestas patronales de San José Obrero, del 23 de abril al 2 de mayo, paralelo a las celebraciones religiosas, se llevan a cabo torneos deportivos, muestras gastronómicas; infaltables las balsadas y el novenario, con arrullos y muestras musicales acompañadas con los instrumentos tradicionales.</p>
<p>En El Charco se conmemora la Fiesta de la Virgen del Carmen, del 14 al 16 de julio; se organizan las balsadas, organizadas por los fiesteros de los diferentes barrios y veredas del municipio; paralelo a las fiestas religiosas, se llevan a cabo torneos deportivos, principalmente de futbol; los pobladores aprovechan estas fiestas para celebrar matrimonios, primeras comuniones y bautizos; una oportunidad para probar las delicias de la región, como el sancocho de pescado o de gallina, la pelada o el pargo. El 24 de junio se conmemora las fiestas patronales de San Juan Bautista, primitivo nombre del poblado, sin embargo, han sido desplazadas por las primeras.</p>
<p>En Barbacoas, el municipio más importante de la región del Telembí, se lleva a cabo la Fiesta de la Virgen de Atocha, del 6 al 16 de agosto; se venera esta imagen desde hace siglos, seguramente fue traída por un devoto madrileño, quien quiso replicar esta devoción en suelo americano; con el paso de los siglos, la imagen llegó a ostentar uno de los tesoros más grandes de Colombia y América, desgraciadamente en 1992 fueron robados y nunca han sido recuperados; la fiesta alterna las celebraciones religiosas propias del catolicismo, con novenarios, rosarios y procesiones; en los barrios se nombran padrinos y madrinas, quienes organizan hermosos espacios, decorados con palmas y luces, para así realizar la respectiva novena; de igual manera se organizan eventos deportivos y culturales, muestra gastronómica, y se le da participación a todos quienes veneran la imagen, inclusive se destina un día para que la población indígena Awá le rinda el respectivo homenaje; el día 14 se hace la tradicional balsada, sin duda alguna uno de los actos más esperados por todos los asistentes y en la noche el parque Mosquera se llena de luces con los juegos pirotécnicos; el día 15, día de la Virgen de Atocha propiamente dicho, se inicia con la alborada, misa y procesión; y en la noche la rumba se toma la ciudad, con la presentación de importantes grupos nacionales e internacionales.</p>
<p>En Olaya Herrera, Bocas de Satinga, se lleva a cabo el Carnaval Municipal, una semana antes de la Semana Santa, lugar en donde se puede apreciar la cultura de la región Sanquianga, muestras gastronómicas, elección de la Señorita Simpatía, torneos deportivos y la celebración del día del agua, en donde no hay quien salga librado de su buen baldado, que cae como una verdadera bendición frente al sol canicular que acompaña a quienes festejas estas hermosas fiestas; paralelamente se lleva a cabo el Encuentro de Música del Pacífico, lugar donde se reúnen los principales exponentes de la música del territorio, tanto locales como invitados de otros departamentos y países, una maravillosa oportunidad para deleitarse con los sones de marimbas, guasás y cununos. También se celebran las Fiestas del Señor de la Misericordia, las cuales se llevan a cabo del 5 al 14 de septiembre, las novenas se reparten entre los diferentes barrios y veredas, donde hacen hermosos altares, se realizan arrullos y se celebran misas; en la víspera se hacen las famosas balsadas, para lo cual los niños, especialmente, recogen las mejores flores para adornar las embarcaciones, que van iluminadas y recorren los esteros hasta llegar al puerto, para dirigirse al templo y celebrar una misa comunal.</p>
<p>En La Tola se celebra el Carnaval del Fuego, con reinado, muestras gastronómicas, eventos deportivos y todas las manifestaciones culturales propias de la región, además del remate con música y baile. Del 16 al 25 de octubre se conmemoran las fiestas patronales en honor a San Rafael, se abren con un hermoso desfile, con la participación de todas las entidades municipales; son famosos los machines, hombres disfrazados de criaturas entre lobos y osos, quienes con un fuete asustan a los espectadores, y muchas comparsas acompañadas al son de cununos. El 8 de diciembre se lleva a cabo la fiesta de la Purísima, donde se venera la imagen de la Virgen Inmaculada, celebrándola con arrullos y con danzas propios de la región.</p>
<p>En Salahonda – Francisco Pizarro, se lleva a cabo el 5 de enero el Juego de los Cholos, en el amanecer del día 6 se hace un velorio simulado, posteriormente se ubica un cepo, donde pagan multa quienes han agarrado a los cholos, quienes disfrazados hacen toda clase de pilatunas para divertir a la gente; organizan un barco de agua donde los hombres lucen trajes llamativos, un barco de tierra en donde van las mujeres y un barco perdido con gente vestida rústicamente. También se lleva a cabo el Carnaval del Fuego, antes de la cuaresma, con presentaciones de grupos folclóricos, danzas autóctonas, así como con la presentación de artistas musicales ampliamente reconocidos, se juega con agua y harina, hay muestras gastronómicas y eventos deportivos. Del 15 al 26 de noviembre se celebran las fiestas patronales de Nuestro Señor del Mar, con una tradición de más de 115 años; con una alborada musical inicia las celebraciones, los barrios y veredas preparan hermosas balsadas, que mágicamente recorren los esteros de este bello municipio, para finalmente llegar al casco municipal y celebrar una misa campal que se hace generalmente en el sector de La Playa, un lugar verdaderamente paradisiaco, donde se ha llevado la imagen que se venera.</p>
<p>En Santa Bárbara de Iscuandé se celebran los Carnavales, quince días antes del inicio de la cuaresma, se organiza reinado donde participan las lindas representantes de barrios y veredas, no puede faltar el agua y la música, especialmente el último día, donde se suben a la tarima importantes cantantes que interpretan las tonadas del gusto de los iscuandereños. La primera semana de diciembre se celebran las fiestas patronales de Santa Bárbara, con muestras culturales, musicales y gastronómicas; se hace el novenario, repartidas por barrios y veredas, generando una especie de sana competencia para ver quienes hacen los mejores altares y las mejores balsadas, para finalmente celebrar una eucaristía en comunidad; se llevan a cabo eventos deportivos y algunos años se han llevado a cabo el Festival de la cocada, la conserva y el guarapo, oportunidad para degustar estas delicias tan propias del Pacifico nariñense; para el cierre de estas fiestas, se organiza una verbena con la presentación de reconocidos músicos reconocidos a nivel internacional.</p>
<p>Las fiestas religiosas obedecen a las diferentes advocaciones de vírgenes y santos, con la particularidad que le da cada municipio; de igual manera las fiestas del fuego se han ido extendiendo a casi todos los municipios del Pacífico nariñense, momentos propicios para mostrar al mundo su variedad cultural, la riqueza en biodiversidad y la singularidad con que se sienten identificados cada uno de estos hermosos municipios que, pese al conflicto interno colombiano, a la presencia de grupos ilegales, al narcotráfico que es su peor pesadilla, saben celebrar la pulsión de la vida, que ahí siempre, siempre florecerá.</p>
<p>&nbsp;</p>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
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        <pubDate>Fri, 10 Jan 2020 15:59:11 +0000</pubDate>
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        <title>¡Feliz cumpleaños Tumaco!</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/feliz-cumpleanos-tumaco/</link>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp; Cuando se llega a la Perla, es imposible contener la alegría, el cuerpo y el espíritu alcanzan niveles de éxtasis que son inexplicables; por El Pindo o por La Florida, por donde se llegue, Tumaco siempre será una verdadera sorpresa. El olor a mar, a pescado fresco, a cocadas recién hechas, invaden toda la [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_71965" aria-describedby="caption-attachment-71965" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-71965" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2019/11/TUMACO-DESDE-EL-AIRE-300x225.jpg" alt="¡Tumaco!" width="300" height="225" /><figcaption id="caption-attachment-71965" class="wp-caption-text">¡Tumaco!</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cuando se llega a la Perla, es imposible contener la alegría, el cuerpo y el espíritu alcanzan niveles de éxtasis que son inexplicables; por El Pindo o por La Florida, por donde se llegue, Tumaco siempre será una verdadera sorpresa. El olor a mar, a pescado fresco, a cocadas recién hechas, invaden toda la bahía, y la alegría de todas sus gentes son señales inequívocas de que se ha llegado a la ciudad más importante del Pacífico nariñense, fácilmente comprobable cuando se va a cualquiera de los muelles, como en Residencias, donde siempre hay bullicio, algarabía, olor a ceviches y donde las cervezas nunca faltan; por ahí llegan a la ciudad los visitantes de Salahonda y del Sanquianga, vienen cargados de mercancías para intercambiar, de papeles que diligenciar y de emociones para desfogar. Es que se ha llegado a Tumaco.</p>
<p>La ciudad está formada por tres islas: El Morro, La Viciosa y Tumaco; el área rural es inmensa, haciendo de este municipio uno de los más grandes de Colombia, La Guayacana y Llorente, por mencionar algunos lugares, forman parte de este bello territorio; además, como curiosidad, es el único municipio colombiano cuyo territorio está dividido, para llegar a la parte más septentrional, es necesario cruzar todo el municipio de Francisco Pizarro. Y es también zona de frontera, ya que el municipio limita con la hermana república del Ecuador, con quien se mantiene un contacto ancestral permanente, a tal punto que sería impensable, para muchas regiones fronterizas del municipio, pensar su existencia sin ese relacionamiento, no por algo los más grandes vestigios indígenas, bellas y exquisitas piezas en oro y cerámica, la mayoría de ellas saqueadas, forman parte de la cultura denominada Tumaco – La Tolita.</p>
<p>Los turistas buscan llegar cuanto antes al Morro, pocos prestan atención al monumento que está en el camino, es nada más ni nada menos que dedicado al compositor, cantante y bohemio Caballito Garces, autor, entre otras, de la célebre canción La muy indigna; ahí están unas playas exuberantes que encantan a todo el mundo; ahí el Arco del Morro, formado por la fuerza del mar, está el Quesillo, que se levanta solitario un poco más allá, testigo mudo de invasiones, conquistas y guerras, pero también de amores ocultos y de frenesís despachados. Para llegar ahí, se pasa por el Puente del Morro, lugar que se queda grabado en las retinas de propios y ajenos, el mar muestra su grandeza en un color azul verdoso, sostenido por un sol inmenso, como una naranja en el agua, o por una luna enmarcada en un azul profundo, es uno de los lugares preferidos para departir, para reír, para seguir amando todo lo que este universo nos da.</p>
<p>Yendo al Morro, antes de llegar al puente, a mano izquierda, está el tradicional barrio El Bajito, con unas playas de olas que nunca llegan, un mar calmo que permite divisar, en el horizonte, la belleza de este mágico punto de la geografía humana; en las casetas, están siempre los tumaqueños de alma y nervios, esos que piden salsa a granel; los niños que juegan a conquistar el mundo, metiendo sus piececitos en la inmensidad del océano Pacífico; lugar popular de la ciudad, donde se transpira toda la alegría que existe en La Perla.</p>
<p>Pero la vida real, la de la cotidianidad, transcurre en La Viciosa, ahí está el comercio, la parte administrativa, los puertos, los mercados, los negocios y también toda la felicidad de la ciudad porteña; la Calle del Comercio, donde se mueve todo en Tumaco, es un lugar de música y conversa permanentes, el tumaqueño es frenético en el hablar, se expresa sin tanto ademán, es sincero y va diciendo lo que piensa; cuando caminan, parecen estar llevando una melodía, por esos sus pasos son rítmicos; ahí, en cualquier esquina, hay agua de coco para refrescarse, chontaduros para espantar el hambre mientras llega la hora del almuerzo o de la merienda, mango viche para recordarnos que estamos vivos. Y música, música por todos lados, porque Tumaco fue, es y será una eterna fiesta.</p>
<p>El Parque Colón tiene una hermosa construcción, que siendo moderna, gracias a una reciente restauración, no deja de evocar esos parques franceses propios del romanticismo, con un sobrio y hermoso monumento a La Libertad; cerca está la Catedral, renovada múltiples veces, debido a los incendios que la devoraron una y otra vez, quizá en su suelo aún reposan los cuerpos decapitados de la patriota quiteña Rosa Zarate y de su esposo Nicolás de la Peña, capturados y asesinados en el Puerto de Tumaco en 1813; ahí, de manera juiciosa, y con el temple propio de los antioqueños, está Jairo García, su esposa y sus hijas, también sus colaboradores, componiendo y recomponiendo la Bicibiblioteca, para que la niñez y la juventud tumaqueña tengan un espacio de esparcimiento en los libros, en la música, en la pintura y en el cine, porque, sin duda alguna, es uno de los procesos sociales culturales más importantes de este territorio Pacífico.</p>
<p>Ahí puede uno encontrarse con Chepe Carabalí y Jefferson Sánchez, siempre pensando en el rescate de los patrimonios humanos de la ciudad, en las glorias pasadas y presentes, en La Marea literaria, evento que han organizado con las uñas, con sus ganas, con el ímpetu propio de la gente negra, en sus brazos llevan la más reciente edición de La Mina, periódico regional que plasma en letras de estilo el quehacer cultural de esa ciudad que llevan en sus entrañas; ahí cerca se puede escuchar al Diablo, el decimero mayor, llamado en el mundo de los vivos Carlos Rodríguez, degustando un encocado de chautiza para animar el espíritu; y también cerca está Telmo Angulo, el decimero menor, rodeado de niños, cuya voz recrea los mitos y tradiciones heredadas; también se puede encontrar a Chepín Carabalí, el decimero del manglar, siempre con una tonada en su cabeza y el ritmo entre sus dedos.</p>
<p>Cerca está el Parque Nariño, ahí están los camperos y las camionetas que lo llevan a la zona rural, siempre hay gente jugando y apostando en improvisadas puestos, ahí los jugos y las cervezas compiten en llamar la atención de los transeúntes; fuera de la iglesia, se levanta un pequeño monumento que recuerda a tantos líderes asesinados en la región, mártires que dieron su vida por las causas sociales de negros e indígenas, de los desposeídos que buscan permanentemente un pedazo de tierra para vivir en paz y descansar sin el remordimiento de más penalidades, ahí algunas placas nos recuerdan la vida en acción de Yolanda Cerón, religiosa asesinada en 2001.</p>
<p>Pero cuando hay fiesta, o cuando no la hay pero se la inventan, todos llegamos a La Cancha, como se le dice comúnmente al Parque San Judas Tadeo; el mismo lugar donde presidió una misa el Papa Juan Pablo II en 1986, un cercado templete y un monumento nos lo recuerdan, así como unas descoloridas fotografías que han sido vandalizadas, lugar que fue rellenado para ganarle territorio al mar, lugar donde la cancha de arena fue pavimentada para recibir a los ilustres visitantes y dejar a los tumaqueños sin su cancha céntrica. Ahí está Chuchú atendiendo plácidamente su negocio, lugar de encuentro, de camaradería, de verdadera amistad, atendido por su propietario, quien se volvió nuestro amigo y nuestro cómplice mudo de nostalgias y efusividades; por ser un lugar estratégico para escuchar los conciertos en el onomástico de la ciudad, así como en las fiestas del Fuego, las mesas son peleadas, pero siempre encontramos la complicidad de su propietario para reservarnos las mejores sillas, y en horas de la noche, cuando la ciudad va buscando sus silencios, Chuchú nos permitía evocar la vieja salsa en sus equipos, entonces aparecían los sonidos de la Sonora Matancera o de la Ponceña, ahí Henry Fiol, a quien tuvimos la fortuna de escuchar en vivo; ahí, todos esos viejos cantantes que se resisten a desaparecer frente a los gustos que van mutando y van variando, inclusive en Tumaco, cuna mundial de la Salsa Choque, donde Plu con Pla hace el deleite de propios y extraños, de jóvenes y de viejos, en el fondo sabemos que entre los sonidos yacen las tonadas de los ancestros que buscaron la libertad a costa de lo que fuese, por eso la marimba nunca desaparecerá.</p>
<p>Por entre las casas del barrio Pantano de Vargas, sonidos evocadores nos conducen al Baúl de los Recuerdos, atendido por don Mario y su bonita esposa; él, tiene la pinta de un viejo cubano, siempre elegante y con su fino sombrero que parece sandoneño; su esposa, sentada siempre en la vieja butaca, atendiendo con cariño las pedidas de trago o de cerveza, de los temas que buscan encontrar un turno en la vieja radiola donde suenan los acetatos que nos recuerdan todo lo ido; porque a don Mario no hay quien lo corche, ahí los boleros, los sones, la salsa vieja, uno que otro tango, no pueden faltar, y él sabe con precisión quien los grabó, dónde los grabó y hasta cómo los grabó; cliente fiel, como dice el cantinero a quien es recurrente, siempre el dueño de casa, porque así se siente uno en el Baúl de los Recuerdos, me complacía con diferentes versiones de El Aguacate, aunque la versión de Julio Jaramillo nunca faltó. Pobres y ricos, mujeres emperifolladas o bellas en su simplicidad, jóvenes y viejos, todos se sienten como en una familia, que busca en los recuerdos afianzar la esencia de su existencia.</p>
<p>El Tumaco de Manuel Mideros, mi pana, mi ñaño, quien me permitió conocer la ciudad desde sus entrañas; Panamá, El Morrito, La Cordialidad, La Férrea, desde las cantinas hasta el cementerio, desde la Cancha hasta las veredas del Mirá hasta el Mataje, fueron lugares que Manuel me invitaba a conocer, con el orgullo propio del Tumaqueño, que sabe que su matria chica lo es todo, que su espíritu subyace en lo más simple, como en una comida o en un trago, como en un sermón o en una décima lanzada al aire; él, es el más digno representante de ese pueblo que llevamos en nuestras entrañas, humilde pero altivo, inmenso pero sencillo, y siempre, siempre festivo.</p>
<p>Feliz cumpleaños 379 Tumaco, aunque su historia es milenaria, seguros que es mucho más que coca y narcotráfico, que violencia y abandono; seguros que su fuerza está en su gente maravillosa, buena, honesta y trabajadora; seguros que algún día encontrará su propio destino, cuando no dependa de los demás para planear su propio desarrollo, cuando comprenda que su posición es mucho más privilegiada para lo bueno que para lo malo; cuando quienes allá llegamos, no impongamos las lógicas con las que nos han formado, sino que comprendamos que el territorio tiene su propio andar, ese que lo ha mantenido siempre a flote, el mismo que ha sabido vencer incendios y tsunamis, olas de violencia y catástrofes. Tumaco, ahí estás y estarás siempre, para cantarte con este viejo soneto perdido entre las hojas sueltas de un libro que habla de ti:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hermosa ciudad de las tres islas:</p>
<p>Tumaco, El Morro y La Viciosa;</p>
<p>de guazá, tamboras y marimbas,</p>
<p>en el mar, la Perla más hermosa.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tu Arco enmarca tu belleza,</p>
<p>tus playas son evocación pura</p>
<p>de su gente y su altiveza,</p>
<p>y que tanta fantasía augura.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tienes la belleza de tus mujeres,</p>
<p>que los astros y la luna anhelan,</p>
<p>y que nunca abandonar pidieres,</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>deseos con que los demás te celan,</p>
<p>porque de Tumaco tú eres,</p>
<p>hasta que tus ojos por siempre cierran.</p>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
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        <pubDate>Fri, 29 Nov 2019 16:53:50 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¡Feliz cumpleaños Tumaco!]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">J. Mauricio Chaves Bustos</media:credit>
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