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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Fernando Pessoa | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Remedios caseros (y literarios) contra la soledad</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/remedios-caseros-y-literarios-contra-la-soledad/</link>
        <description><![CDATA[<p>Tarde o temprano, todos estaremos solos; así que podemos hacernos el favor de entrenar la soledad desde ahora. Por mi parte, espero que Luvina llegue con la lluvia.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-d6a38e1defef8ea74bb2e5a022027cba"><strong>“Si te resulta imposible vivir solo, es que naciste esclavo”</strong> (El libro del desasosiego, Fernando Pessoa, página 293).</p>



<p>Tarde o temprano la soledad nos alcanzará. Un día seremos ese único punto en una ficha del dominó. </p>



<p>Cuando vives solo, siempre te preguntas cuánto tiempo pasará antes de que alguien descubra tu cadáver en caso de que mueras en solitario. ¿En qué parte del apartamento ocurrirá el deceso? ¿En la alcoba mientras me desamarro los zapatos? ¿En la cocina al preparar la limonada sin azúcar? ¿En la sala durante una sesión de lectura? ¿En el estudio mientras escribo la siguiente columna para <strong>El Espectador</strong>? ¿En la ducha mientras acaricio el cuerpo con el estropajo? ¿En la ventana mientras, incrédulo, contemplo a esa gente que conversa más con sus perros que con los vecinos?</p>



<p>(…)</p>



<p>La muerte debe ser como esas visitas desagradables que llegan sin ser invitadas.</p>



<p>El titular de prensa al día siguiente podría ser contradictorio: <em>“Murió felizmente solo, rodeado del amor de Luvina y sus libros”</em>. —¿Y quién carajos es <em>Luvina</em>?, se preguntarán. </p>



<p>Es seguro que en algún momento sonará el teléfono y dirán del otro lado que soy un maleducado por no contestar y este maleducado, cual santa paloma, dando sus primeros paseos de reconocimiento en el más allá, confirmando, feliz, lo que sospeché desde un principio: que algo mejor nos espera al otro de la vida. Me niego a creer que la única que conocemos sea resultado de un accidente cósmico. Que somos polvo de estrellas sí creo, pero también me gusta creer en la existencia de un espíritu invencible (un <em>daimonion</em>) que sobrevive a esta carne humillada por el tiempo.</p>



<p>Estoy solo por elección. Y por ahora. Es una soledad elegida en la que encuentro bienestar emocional, paz espiritual, tranquilidad infinita. Sin apegos, sin dependencias, aprendiendo a valerse por uno mismo hasta donde sea humanamente posible, con el silencio cotizándose al alza. Para el relajo, tengo a mis amigos, la familia y el parche literario cualquier fin de semana, pues monje anacoreta no soy aunque mala idea no es. Y los hijos no se tienen para remediar la soledad, porque ellos están ocupados pavimentando su propio camino.</p>



<p>Me gusta la soledad, no sé si por el hecho de haber crecido como hijo único; aunque tengo hermanos por parte de papá y hermanos por parte de mamá, crecí con mis abuelos maternos. Eso de los <em>medio hermanos</em> suena feo. Muchos somos hijos de la generación de madres-padres que trajeron hijos al mundo sin saber para qué. La generación actual al menos tiene claro que no quieren traer criaturitas para ponerlas a pasar angustias.</p>



<p>Preguntémonos, pues, si tenemos hijos para multiplicar el amor o las soledades.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-4813d5a938b6a3cd7990eb0c933efa1e"><strong>“Ay de ti si, habiendo nacido libre, capaz de bastarte a ti mismo y vivir apartado, la penuria te fuerza a convivir. Esa si es tu tragedia, la que arrastras contigo. Nacer libre es la mayor grandeza del hombre…”. </strong>(El libro del desasosiego, Fernando Pessoa).</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Remedio 1: Reconozca su <em>daimonion</em></strong></p>



<p>Celebre su libertad, no la eche a perder. La convivencia castra los sueños individuales si no se hacen acuerdos desde el principio. Poca paciencia me queda para lidiar 24/7 con los dramas o el mal carácter ajeno. Aguantarse a uno mismo ya es todo un reto. </p>



<p>Me gusta pasar tiempo conmigo. Todos deberíamos otorgarnos ese derecho. Empiecen con hábitos simples como almorzar solos, caminar solos o ir solos al cine. Son <em>remedios caseros</em> para entrenar nuestra soledad. Además, si leen a Philip Pullman se darán cuenta de que uno nunca está del todo solo. En su trilogía <em>La materia oscura</em> cada personaje tiene un <em>daimonion</em>; es decir, el alma de la persona, con forma de animal, que le hará compañía toda la vida, sentado sobre su hombro. Ahora que lo sabe, póngale nombre y rostro a su <em>daimonion.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Remedio 2: Hágase amigo del espejo</strong></p>



<p>Deberíamos ser auto-suficientes. Si he de soportar berrinches o una cara estreñida que sea la mía al mirarme al espejo. <em>“Soy suficiente para mí”.</em> La terapeuta británica Marisa Peer nos exhorta a repetirnos esa frase como mantra. Desde niño me lo he repetido tanto que termine por aceptar que nunca estoy solo. Verse al espejo para observar sin miedo cómo el reloj le da forma a las arrugas y a las canas; no así a las ganas que se cultivan con actividad física y una alimentación equilibrada, donde no falten las verduras, las frutas y el agua&#8230; para usted y para su <em>daimonion</em>. </p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Remedio 3: Construya una pasión</strong></p>



<p>La soledad afecta a 9 millones de personas en el Reino Unido. La cosa es tan grave que debieron crear el Ministerio de la Soledad. Se dice que la mitad de los ancianos ingleses viven solos. Pueden pasar semanas sin tener contacto con sus semejantes. Así, con un mundo que nos desplaza, nos aísla y nos desahucia en vida, la vejez no tiene nada de lindo.</p>



<p>En Colombia las cosas no son distintas: Cuando converso con personas en la calle la queja es la misma: se sienten solas, pero también ansiosas, pero también prisioneras del aburrimiento. Soledad, ansiedad y aburrimiento son un cóctel peligroso. Cada vez veo gente jubilada que vivió siempre para trabajar y nunca se preocupó por cultivar sus pasiones: sin saber cómo vivir ahora, es fácil beber de ese cóctel peligroso. Ponga sus pasiones en la lista de prioridades personales. No aplace más.  Escriba en una hoja cinco actividades que nunca hizo por falta de tiempo, y busque la manera de realizarlas ahora. </p>



<p>Conozco gente que se siente sola incluso teniendo pareja. Una pareja no es la solución a nuestros vacíos existenciales, del mismo modo que no lo son el dinero ni la fama. Deberíamos solucionar nuestras carencias afectivas antes de ser la pareja de alguien.</p>



<p>Ser popular tampoco es un seguro contra los efectos de la soledad. El comentarista deportivo <a href="https://www.futbolred.com/curiosidades-de-futbol/ivan-mejia-alvarez-confeso-momentos-de-depresion-y-soledad-tras-el-retiro-dramatico-relato-video-203003">Iván Mejía </a>confesó que se siente solo y deprimido, él que tiene más de medio millón de seguidores en su cuenta de X.  <em>“Yo soy un hombre solo y a ratos triste. Esos momentos de soledad te llevan a la sobrepensadera. Entonces, cuando llega eso, es fácil no aceptarse a sí mismo y encontrar enemigos que no hay”,</em> dijo.</p>



<p>La soledad también consumió al presentador de televisión Fernando González Pacheco, una de las personas más queridas en este país. Pacheco murió en soledad y deprimido en la habitación de un hospital, luego de pensar en el suicidio, que así se lo contó en 2019 el actor Carlos ‘El Gordo’ Benjumea al programa <em>“Se dice de mí”.</em></p>



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<iframe title=" A Pacheco tocó salvarlo de varios intentos de suicidio : Carlos  El Gordo  Benjumea | Caracol TV" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/grU0wXSH9iM?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p><em>“Para él fue muy duro que las nuevas generaciones de público no lo reconocieran, entonces se fue llenando de amargura y terminó encerrándose”,</em> contó Benjumea. &nbsp;</p>



<p>Aprender a vivir en soledad es la cátedra para la que nadie nos prepara.  Nos toca ser autodidactas y entre más rápido empecemos, mejor. Hasta las parejas más felices estarán solas cuando uno de los dos muera, a no ser que tengan la dicha de Georgina y Daniel. <em>“Pareja de adultos mayores muere el mismo día y hora en Colombia: estuvieron casados por 65 años”,</em> dicen las noticias. Que afortunados fueron la señora Muñoz y el señor Hernández –ella de 85 años, él de 88- que no conocieron ni la viudez ni la soledad, porque murieron casi al mismo tiempo, con kilómetros de diferencia, el pasado 24 de mayo, dejando ocho hijos, como lo registró <strong><a href="https://www.elespectador.com/colombia/medellin/la-historia-de-la-pareja-que-duro-65-anos-casada-y-murio-el-mismo-dia-en-antioquia">El Espectador</a>.</strong></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Remedio No 4: ¡Con libros no hay soledad!</strong></p>



<p>Leer literatura es un remedio ya probado para combatir la soledad. Los buenos libros son la mejor compañía posible. ¡Hay tanta gente ahí dentro que me basta con abrir uno para permitir que un montón de personas entren a mi casa, sin que me fastidien! Escribió Pessoa:<strong> <em>“He reparado muchas veces en que algunos personajes de novela llegan a tener para nosotros una importancia que nunca podrían alcanzar los que son nuestros conocidos y amigos, los que hablan con nosotros y nos oyen, en la vida visible y real”.</em></strong></p>



<p>Sin embargo, me asalta la idea de adoptar un gato: se llamaría <em>Luvina</em>. Por su condición de maestros espirituales, estos felinos son poseedores de “valores humanos” que le enseñan a la gente a vivir mejor; eso dijeron unos expertos en el <a href="https://open.spotify.com/episode/1VQnlsUwQKg2SY53JUZwq1?si=yYU7IMeVQae8IzpqDrBmGg">podcast</a><strong> </strong><em>Ojalá lo hubiera sabido antes.</em></p>



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<iframe title="Spotify Embed: 58 | 7 lecciones espirituales que podemos aprender de los gatos" style="border-radius: 12px" width="100%" height="152" frameborder="0" allowfullscreen allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy" src="https://open.spotify.com/embed/episode/1VQnlsUwQKg2SY53JUZwq1?si=yYU7IMeVQae8IzpqDrBmGg&#038;utm_source=oembed"></iframe>
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<p>Ahí perdonará el <a href="https://www.elespectador.com/la-red-zoocial/prefieren-tener-una-mascota-en-lugar-de-un-nino-papa-francisco-se-pronuncia/?outputType=amp">Papa Francisco</a>, quien salió otra vez a protestar porque <em>“las familias prefieren tener un gato o un perrito en lugar de un niño&#8221;.</em></p>



<p>Espero que <em>Luvina</em> llegue con la lluvia y no se coma mis libros. <em>Luvina </em>es una metáfora poética de la soledad en el cuento bellísimo de Juan Rulfo. </p>



<p>Si muero en soledad, <em>Luvina</em> tendrá siete vidas para llorarme. </p>



<p><strong>FIN</strong></p>



<figure class="wp-block-pullquote has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-391efbc0970694c150de5f6a8d911c03"><blockquote><p><strong><em> “Luvina es un lugar muy triste. (…) Yo diría que es un lugar donde anida la tristeza. (…) Y usted si quiere, puede ver esa tristeza a la hora que quiera. El aire que allí sopla la revuelve, pero no se la lleva nunca. Está allí como si allí hubiera nacido. (…) es oprimente como una gran cataplasma sobre la viva carne del corazón (…) Un lugar moribundo donde se han muerto hasta los perros y ya no hay ni quien le ladre al silencio; pues en cuanto uno se acostumbra al vendaval que allí sopla, no se oye sino el silencio que hay en todas las soledades”</em> </strong>. (Juan Rulfo, <em>Luvina</em>, Obra reunida). </p></blockquote></figure>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Sun, 08 Sep 2024 12:40:19 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>Alias Pessoa: “Fragmentos, fragmentos,  fragmentos”</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/direccion-unica/alias-pessoa-fragmentos-fragmentos-fragmentos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Alias Pessoa Jerónimo Pizarro Pre-textos Colección Textos y Pretextos España, 2013 320 páginas Nunca como ahora, se ha abierto tanto la posibilidad de acceder a la obra rescatada del portugués Fernando Pessoa (1886-1935) que habitara fuera de la galaxia principal de heterónimos suyos (Álvaro de Campos, Alberto Caeiro y Ricardo Reis). Con el propósito de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><em>Alias Pessoa</em><br />
Jerónimo Pizarro<br />
Pre-textos<br />
Colección Textos y Pretextos<br />
España, 2013<br />
320 páginas</p>
<p>Nunca como ahora, se ha abierto tanto la posibilidad de acceder a la obra rescatada del portugués Fernando Pessoa (1886-1935) que habitara fuera de la galaxia principal de heterónimos suyos (Álvaro de Campos, Alberto Caeiro y Ricardo Reis). Con el propósito de permitirnos reconocer su vastísima producción narrativa y poética, acompañada de estudios críticos y biografías, caso del monumental<em> Pessoa. A biography</em> de Richard Zenith, el colombiano Jerónimo Pizarro ha venido liderando su papel de ‘cuidador de rebaños’, todo como parte de colecciones que en Colombia han sido publicadas desde el juicioso oficio de la colección Lusitanía de la editorial Contraluz, así como desde algunos títulos de Taller de edición Rocca, enfocados sobre todo en la publicación de literatura portuguesa contemporánea.<span id="more-94779"></span></p>
<p>Este libro en particular, <em>Alias Pessoa,</em> se suma a la bibliografía crítica sobre el poeta “desconocido de sí mismo” —al decir de Octavio Paz—, como un ensayo alrededor del llamado boom de los estudios pessoanos  “que comenzó a forjarse en 2006 y del cual  es responsable una nueva generación de investigadores del mundo entero” (p. 14), como da fe Jerónimo Pizarro, de entrada a este volumen que sirve de introducción necesaria a la empresa que le ha sido confiada, la de organizar y recuperar la obra aún sin publicar del poeta lusitano y sus poetas cardinales, ello sin contar otros 106 poetas que esperaban hace unos años en ese “baúl lleno de gente”, al decir del italiano Antonio Tabucchi, el salir de su encierro de años, guardados en un archivo inventariado “pero nunca ordenado, suponiendo que esto fuera posible”.</p>
<p>Se trata de “fragmentos, fragmentos, fragmentos”, al decir del propio Pessoa. Ahora su editor y responsable de semejante tarea, se pregunta en Alias Pessoa por la imagen, presencia e incluso existencia de Pessoa, toda vez que hay bastante metafísica rondando por ahí. “La cuestión, por lo demás, no es nueva y podría reformularse de un modo más abstracto y abarcador: ¿existe el autor?” (p. 19).</p>
<p>En un primer momento, Pizarro asume las responsabilidades que le corresponden como editor al revisar el grado de complejidad que asiste una tarea como la de recuperar, clasificar, ordenar, traducir y compilar una obra tan múltiple como la de un poeta hecho de fragmentos, como fragmentos son los que constituyen en suma una obra como la de Soares en su <em>Libro del desasosiego.</em> Por ello, no cabe aquí una lógica totalizadora cuando el conjunto de la obra pessoana reviste tal multiplicidad que Pizarro no duda en acudir a la imagen del “espejo mágico” (“Otra vez te vuelvo a ver / Pero, ay, ¡a mí no me vuelvo a ver! Se partió el espejo mágico en el que me volvía a ver idéntico”.), algo similar a lo que en su poema “Apontamento” Pessoa sentenciara desde la fragmentación como algo irreparable o irreversible:</p>
<blockquote><p>“A minha alma partiu-se como um vaso vazio. / Caiu pela escada excessivamente abaixo. /Caiu das mãos da criada descuidada. / Caiu, fez-se em mais pedaços do que havia loiça no vaso”.</p></blockquote>
<p>Sumado a ello, el rompecabezas que esta reconstrucción supone cuando la propia idea de su autor y su escritura se presenta en sus mil caras, un prisma tan complejo como los fantasmas que la cruzan desde una pesquisa entre arqueológica y taumatúrgica. Tras esto, y a la pregunta por el autor, su obra y su existencia, concluye Pizarro: “Pessoa desestabilizó, <em>avant la lettre</em>, la famosa triada que Foucault criticó: el autor, el libro, la obra” (p. 27).</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-94783" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/Alias-Pessoa.jpeg" alt="" width="400" height="647" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/Alias-Pessoa.jpeg 400w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/Alias-Pessoa-93x150.jpeg 93w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/Alias-Pessoa-185x300.jpeg 185w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></p>
<p><em>Alias Pessoa </em>reúne algunas anotaciones y revisiones al proceso de rescate del <em>espólio</em> (los bienes y la herencia de ese “drama en gente” de más de cien figurantes) pessoano. No obstante, la resistencia presente a la hora de algunos académicos y críticos sobre la relevancia o no de traer de nuevo a la vida la obra recuperada de su autor, incluyendo estos también su obra escrita en inglés y francés. En este sentido, recuerda Pizarro lo ocurrido en 1966 tras la publicación de la prosa de Pessoa por parte de Ática, seguido de las palabras de Georg Rudolf Lind: “Es previsible que la exhumación sistemática de los baúles cuente, de antemano, con cierta incomprensión por parte de aquellos que no reconocen la necesidad de estas ediciones interminables”. En este grupo de escépticos, según afirma Jerónimo Pizarro, se encontrarían desde João Gaspar Simões —el biógrafo, autor de <em>Vida y obra de Fernando Pessoa</em>— hasta nuestro querido Nuno Judice. A las claras habría, según dicha lógica, un Pessoa esencial junto a otro más o menos apócrifo. Sobre estos <em>espólios</em>, Pizarro añade:</p>
<blockquote><p>Casi todas las ediciones de textos de Fernando Pessoa reúnen materiales dispersos (…). Cada editor debe, pues, definir un área de interés, y después de familiarizarse con cierto núcleo textual, siguiendo la catalogación, recorrer la totalidad del <em>espólio</em> pessoano tratando de garantizar que ningún escrito esté siendo desatendido (p. 126).</p></blockquote>
<p>A la revisión general del baúl pessoano, este <em>Alias Pessoa</em> suma como tema transversal la necesidad de entender lo que significa el “editar, reeditar, sobreeditar y deseditar”, como reza el título de uno de sus capítulos principales. Propone aquí Pizarro un recorrido por la edición como escuela, esto al trazar una matriz bastante sucinta y teniendo como guía el material inédito  —y desde luego póstumo— de Pessoa. De allí que luego aborde el tema del <em>Libro del desasosiego</em> para plantear algunas preguntas alrededor del por qué es necesaria una reedición de esta obra a partir de los errores o correcciones hechas a las distintas ediciones del libro: “¿Qué justificó una nueva edición del <em>Livro do desassossego?</em>”:</p>
<blockquote><p>En primer lugar, como ya se indicó, la necesidad de revisar las transcripciones de todos los textos que habían sido publicados como pertenecientes al <em>Livro.</em></p></blockquote>
<p>Es decir, establecer un texto cuidadoso donde sean cotejados todos los archivos relacionados con este, entre manuscritos, mecanografiados e impresos; revisión de anotaciones, textos abreviados, notas, fechas, etc. Más adelante, la reedición del <em>Livro</em> estará motivada por la necesidad “de excluir un alto número de fragmentos que no debieron haber entrado nunca en la obra, la cual, desde 1982, año de la primera edición, ha circulado con textos destinados a otros proyectos diferentes&#8230;”, versiones que luego, aun a pesar de los trechos añadidos o suprimidos, sumarían 481 fragmentos que componen este libro en su primera parte. La segunda edición del <em>Livro</em>, agrega  más adelante Pizarro,</p>
<blockquote><p>(&#8230;) marcó el inicio de una tendencia inflacionaria. La inclusión de textos que se podían incertar solo conjeturalmente se disparó y el libro se volvió un baúl donde se depositaban de forma gradual nuevos papeles (p. 186).</p></blockquote>
<p>Como motivo final para justificar una reedición del libro de Bernardo Soares —muy cercano a Pessoa como aquel Álvaro de Campos al que su ortónimo llamaba el “más pessoanamente pessoano en mí”— se propuso una datación crítica, “lo más precisa posible, de todos los fragmentos de la obra, para situar la escritura en el tiempo y comprender mejor su transformación” (p. 188).</p>
<p>Tras poner en relieve lo que Jorge de Sena dice alrededor del Livro, por cuanto en esta obra en particular puede verse claramente la transformación de Pessoa en dos momentos claves dados entre los periodos 1913 y 1929-1932, Pizarro presta especial atención al quizá mayor atributo del <em>Libro del desasosiego:</em></p>
<p>El <em>Livro </em>representa y atestigua dos fases muy diferentes de la producción literaria de Fernando Pessoa: una, de mediados de la década de 1910, que se puede asociar al primer modernismo portugués y a los últimos pasajes imaginarios de un esteticismo literario de origen decadente; y otra, de finales de 1920 y principios de 1930, que se puede relacionar con el segundo modernismo portugués y con la prosa posterior al poema ‘Tabacaria’ (1928), la más espléndida de Pessoa (p. 188).</p>
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<p><em>Alias Pessoa</em> no solo resulta una guia para editores pensada a partir de una obra tan compleja como la del portugués y su galaxia de heterónimos y obra sin publicar o catalogar. Jerónimo Pizarro hace bien en ir hilvanando el proceso del que hace parte a la vez que sigue escribiendo su extenso ensayo sobre la vida y obra de Fernando Pessoa. En este procesos, incluso, se sigue alimentando el mito de una obra cuyo autor permanece velado tras una bio-bibliografía que parece seguirse escribiendo y multiplicándose rizomáticamente, así los flujos y reflujos que cita Pizarro al entrar en un fragmento del <em>Livro</em>, el de “remolinos, remolinos, en la futilidad fluida de la vida”. Aquí, como en tantos otros momentos, emerge el Pessoa plural como el universo, cuando el propio autor elabora unas “No-erratas” que no llega a incluir en el manucrito, cuando acota:</p>
<blockquote><p>Al escribir esta última frase, que dice para mí exactamente lo que define, pensé que sería útil poner al final de mi libro (&#8230;) unas No-erratas y decir: la frase ‘a este incierto movimientos’ (&#8230;) con las voces adjetivas en singular y el sustantivo en plural (p. 195).</p></blockquote>
<p>La maratónica labor de reunir y organizar —el tema de la traducción ocupa también parte de su revisión— una obra tan variopinta y llena de borrones, tachaduras y fantasmas, es de alguna manera puesta sobre la mesa de disección para su escrutinio desde fuera, esto en el reconocimiento del “universo Pessoa” como un vastísimo archivo “felizmente declarado bien de interés nacional y tesoro nacional”. También felizmente, <em>Alias Pessoa </em>no se apresura en conclusiones —creo que deja incluso muchas preguntas a propósito— y resuelve poner al lector frente al intríngulis del texto rescatado, aquí un par de escritos de Pessoa adquiridos por el Ministerio de Cultura de Portugal a finales de 2008. Se trata de “Paseaban un día juntos un cristiano y un católico” y “La pescadera y la lógica”, esto para mostrar de lo que está hecho el oficio de editor.</p>
<p>____________________</p>
<p>Lea esta y otras reseñas en el <em>Periódico de Libros Lecturas Críticas</em> No. 17 (FIlBo 2023) en el siguiente enlace: <a href="https://drive.google.com/file/d/1C5sIFz7dKvpIPRe0QMQt1x1CKwAffKtK/view">PdL </a></p>
<p><img decoding="async" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjtaQ96EOHXwfegE7-UrnOtE_Zo_H1zjr968LAXyNkvoJTdPBj1fxpJpMjmBMbCLhdI13jV_TwsQy9wPY6LyDQeEuos80kLKY76muoz1hMEGvryr8ddoULU0FEX5IF_3-SIsBsNY4cGDQf9Esk30YzA9vNzqwqAJhlB46jmUkgRf4QSQsk-WNMGCh2A4w/w280-h400/Captura%20de%20Pantalla%202023-05-21%20a%20la(s)%209.38.05%20a.%C2%A0m..png" /></p>
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        <author>Carlos Andrés Almeyda Gómez</author>
                    <category>Dirección única</category>
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        <pubDate>Fri, 26 May 2023 03:54:41 +0000</pubDate>
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