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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sun, 12 Apr 2026 23:42:13 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de FeminismoArtesanal | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Francy Quiroga: una corona que restaura el alma</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/francy-quiroga-una-corona-que-restaura-el-alma/</link>
        <description><![CDATA[<p>Francy Quiroga es una mujer que ha hecho de su cuerpo una declaración política. Reina de talla grande colombiana, su corona no representa un ideal estético impuesto, sino una afirmación de dignidad. Su historia no se cuenta desde la pasarela, se cuenta desde el territorio emocional y comunitario que ha construido junto a su familia. Su proyecto, la Fundación Por Amor a Mi Vida, es un espacio donde el cuerpo no se juzga, se cuida; donde la autoestima no se exige, se cultiva.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Por Mar Candela Castilla</p>



<p><br><strong>Hoy escribiendo desde Feminismo Artesanal</strong></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Más allá de la corona. Francy Quiroga en conversación con Mar Candela " width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/lIENsKTDwP4?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p></p>



<h2 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">I. 25 de noviembre: el cuerpo como territorio de resistencia</h2>



<p>Cada 25 de noviembre, el mundo conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Esta fecha no solo recuerda a las hermanas Mirabal, asesinadas por la dictadura de Trujillo, sino que también nos obliga a mirar las formas menos visibles de violencia: la que se ejerce sobre los cuerpos que no encajan, sobre las mujeres que no cumplen con los cánones, sobre quienes han sido excluidas por su talla, su historia o su contexto.</p>



<p>Francy Quiroga es una mujer que ha hecho de su cuerpo una declaración política. Reina de talla grande colombiana, su corona no representa un ideal estético impuesto, sino una afirmación de dignidad. Su historia no se cuenta desde la pasarela, se cuenta desde el territorio emocional y comunitario que ha construido junto a su familia. Su proyecto, la Fundación Por Amor a Mi Vida, es un espacio donde el cuerpo no se juzga, se cuida; donde la autoestima no se exige, se cultiva.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h2 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">II. Restaurar el alma, no solo el espejo</h2>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Más allá de la corona. Francy Quiroga en conversación con Mar Candela " width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/lIENsKTDwP4?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>La Fundación Por Amor a Mi Vida nació para acompañar a mujeres que han atravesado situaciones difíciles. Hoy trabaja con todas las mujeres que buscan reconstruirse emocionalmente, recuperar su independencia y reconocerse con dignidad. Allí se ofrecen talleres, asesorías, espacios de bienestar emocional y formación práctica. La apuesta no es solo por el empoderamiento económico, sino por la restauración del alma.</p>



<p>La psicoterapeuta y feminista Susie Orbach, autora de Fat is a Feminist Issue, sostiene que la relación con el cuerpo es una construcción social profundamente atravesada por el género. Francy lo entendió desde su experiencia. Por eso decidió que su corona sería una herramienta de sanación colectiva. En su Fundación, el cuerpo no es un obstáculo, es un punto de partida. La moda no es una cárcel, es una forma de expresión. La autoestima no es un privilegio, es un derecho.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h2 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">III. Una familia que transforma desde el amor</h2>



<p>Nada de esto sería posible sin la familia que acompaña a Francy. Desde la dificultad, han tejido comunidad. Cada integrante aporta desde su saber, desde su tiempo, desde su compromiso. No hay tarea que no compartan, no hay obstáculo que no enfrenten juntos. Lo que hacen no es caridad, es justicia afectiva. Lo que construyen no es solo una fundación, es un refugio ético.</p>



<p>Naomi Wolf, en El mito de la belleza, advierte que la presión estética sobre las mujeres es una forma de control social. Francy ha desactivado ese mito con acción concreta. Camille Paglia, desde una mirada crítica del feminismo cultural, ha defendido la capacidad de las mujeres para resignificar su imagen sin renunciar a su autonomía. Francy encarna esa posibilidad: la de una mujer que no se somete ni se esconde, que lidera con el cuerpo que tiene, con la historia que carga y con la comunidad que la respalda.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Escribo esta columna en memoria de todas las mujeres que están renaciendo, reconstruyéndose y reclamando su lugar. Francy Quiroga es una de ellas. Y también es guía para muchas más. Su corona no está en la cabeza: está en las manos que sostienen, en los ojos que escuchan, en los espacios que transforma. Señalo que no se está reconociendo lo suficiente el valor de mujeres como ella. Señalo que no se está escuchando con la atención debida a quienes, desde la exclusión, han creado espacios de inclusión reales. Francy Quiroga cuenta con mi voz. Mi deber ético es respaldar su liderazgo, su trabajo comunitario y el número de lista que ocupará en cualquier escenario donde se juegue el destino colectivo. Resistir también es cuidar. Cuidar también es nombrar lo que otras personas callan.</p>



<p class="has-contrast-color has-luminous-vivid-orange-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-4be2b912c6edc3246e9944e0220f4a0a">Mis más sinceros agradecimientos a mi compañero de camino, el talentoso fotógrafo colombiano Andrés Reina, y a la maquilladora y asesora de imagen Vanessa Balberry. También agradezco a la fundación Bioentorno por patrocinar la locación. Su apoyo ha sido invaluable en este proceso.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122858</guid>
        <pubDate>Wed, 26 Nov 2025 06:41:18 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Francy Quiroga: una corona que restaura el alma]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Diego Fonnegra, el Guardián de la Memoria del General Santander: La Ley Frente a la Épica</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/diego-fonnegra-el-guardian-de-la-memoria-del-general-santander-la-ley-frente-a-la-epica/</link>
        <description><![CDATA[<p>A raíz de mis dos conversaciones con Diego Fonnegra sobre el propósito del museo y su lucha por la memoria, yo interpreto y parafraseo su visión central: Colombia necesita a Santander ahora más que nunca. La narrativa histórica dominante, como me recalcó Diego, tiende a glorificar la gesta militar de Bolívar, el carisma, el sueño continental. Esta visión omite la obra civilista que le dio forma a la Gran Colombia.</p>
<p>Santander fue el constructor de nuestra institucionalidad. Mientras el Libertador soñaba con proyectos vitalicios y gobiernos centralizados, el Hombre de las Leyes se concentró en la tarea menos glamurosa, aunque más esencial: la fundación de la República sobre la base de la Constitución y la separación de poderes. Su legado nos recuerda que una Nación fuerte no depende de un líder mesiánico.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Por Mar Candela</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16153311/museo-1024x576.jpg" alt="Diego Fonnegra, el guardián de la memoria de Francisco de Paula Santander" class="wp-image-122498" style="width:36px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16153311/museo-1024x576.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16153311/museo-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16153311/museo-768x432.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16153311/museo-1536x864.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16153311/museo.jpg 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Hoy, en una ciudad donde los museos suelen tener amplia visibilidad, este espacio parece contar con menos aliados y divulgadores. Me pregunto por qué. ¿Será que la historia contada desde lo íntimo, desde lo familiar, necesita nuevos caminos para ser escuchada?

Lo cierto es que este museo ofrece una experiencia distinta: la de la memoria tejida con afecto, paciencia y compromiso. Por eso, esta columna es una invitación a quienes aman la historia, la educación y la justicia, a acercarse a este lugar. A escuchar a Diego. A dejarse tocar por su relato. Porque cuidar la memoria también es cuidar el país.</figcaption></figure>



<p>En medio de la fiebre histórica y la constante tensión política que vive Colombia, hemos vuelto a caer en la trampa del maniqueísmo: o estás con Bolívar o estás contra él. Esta cruzada épica nos hace olvidar al arquitecto de la República, al &#8220;Hombre de las Leyes&#8221; que nos puso a funcionar: <strong>Francisco de Paula Santander</strong>. Necesitamos urgentemente equilibrar la balanza en la <strong>Nación</strong>.</p>



<p>Tuve la oportunidad de dialogar con <strong>Diego Fonnegra</strong> en dos ocasiones, y a través de esas conversaciones entendí que el verdadero campo de batalla no es el militar, sino el de la memoria. La <strong>Casa Museo Francisco de Paula Santander</strong> no está en el centro histórico, sino en la antigua <strong>Hacienda El Cedro</strong>, al nororiente de Bogotá (Carrera 7 No. 150-21). Es una casona campesina del siglo XVII, con estilo colonial andaluz, paredes de tapia pisada, que respira más de 400 años de historia de la Sabana. No es un museo estatal, sino un lugar íntimo, tejido a pulso por Diego y su familia, un claro ejemplo de resistencia patrimonial.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Diego Fonnegra, El guardián de la memoria del general Santander. Por Mar Candela " width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/crC0wsVk5GA?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">El Corazón Abierto de la Historia Viva</h3>



<p>El museo es el hogar de un legado que <strong>Diego Fonnegra, su custodio, y yo interpretamos</strong> como una necesidad histórica. Él, con más de 70 años, es el principal guardián. Su perfil como <strong>historiador, visionario y exfuncionario público</strong> que trabajó en la transformación de la Dirección de Turismo en el Instituto Distrital de Cultura y Turismo, da un peso especial a su labor de defensor del territorio y de la memoria. <strong>Su pasión es lo que desarma mi propio cinismo</strong> sobre la gestión de la memoria nacional. Es un lugar que está vivo, y gran parte de su magia reside en las <strong>maquetas vivientes</strong> que Diego, con su voz especial y profundamente conmovedora, hace viajar a todas las personas en el tiempo a la época.</p>



<p><strong>Parafraseando a Diego,</strong> él afirma con firmeza que todas las personas en Colombia necesitamos conocer esta otra memoria. Comprender que Simón Bolívar es una parte de la historia. Entender que <strong>Santander fue fundamental en la construcción de lo que hoy somos como Nación</strong>. Su preocupación es palpable: abre el corazón del museo a niños y jóvenes, profundamente preocupado por la falta de <strong>divulgadores serios</strong> de la historia y la memoria. Mantiene las puertas abiertas para encontrarse con quienes quieran realmente la historia completa del país.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">La Batalla Grande: Instituciones vs. Caudillismo</h3>



<p>A raíz de mis dos conversaciones con Diego Fonnegra sobre el propósito del museo y su lucha por la memoria, <strong>yo interpreto y parafraseo su visión central</strong>: Colombia necesita a Santander ahora más que nunca. La narrativa histórica dominante, <strong>como me recalcó Diego</strong>, tiende a glorificar la gesta militar de Bolívar, el carisma, el sueño continental. Esta visión omite la obra civilista que le dio forma a la Gran Colombia.</p>



<p>Santander fue el constructor de nuestra institucionalidad. Mientras el Libertador soñaba con proyectos vitalicios y gobiernos centralizados, el <em>Hombre de las Leyes</em> se concentró en la tarea menos glamurosa, aunque más esencial: <strong>la fundación de la República sobre la base de la Constitución y la separación de poderes</strong>. Su legado nos recuerda que una <strong>Nación</strong> fuerte no depende de un líder mesiánico.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">Feminismo Artesanal y la Memoria de las Mujeres</h3>



<p>Como ciudadana y como feminista, me intriga profundamente la historia detrás de los héroes, especialmente la de las mujeres que los rodearon. Me llena de ilusión que la Casa Museo sea una esquinita de historia que se ha mantenido con esfuerzo personal, familiar y social, a pesar de que ha tenido que difuminarse entre los intereses partidistas y los comerciales. <strong>Yo creo</strong> que nuestro deber es recobrar ese hábito de buscar la memoria.</p>



<p>Queremos conocer a esas otras mujeres que fueron claves, cuyos nombres están verificados en fuentes históricas. Es un ejercicio de <strong>Feminismo Artesanal</strong>, buscando los hilos de la historia que cosieron <strong>Manuela Antonia de Omaña y Rodríguez</strong> (su madre, nacida en 1768); su esposa, <strong>Sixta Pontón Piedrahita</strong>; y sus hijas, <strong>Clementina Santander Pontón</strong> y <strong>Sixta Tulia Santander Pontón</strong>. Ellas, aunque no se autodenominaban feministas, sí que lo fueron en sus roles, defendiendo y sosteniendo un legado que hoy podemos visitar.</p>



<p>La historia de Bolívar ya la conozco. Me intriga que tanto sea cierto y que tanto sea fantasía en la historia de las mujeres de la época, como pasó con las Ibáñez, vendidas por una novela con la fantasía del erotismo, sacando de contexto su gran valor en la historia de la <strong>Nación</strong>. Basta con escuchar a Diego Fonnegra para querer conocer más sobre esta parte esencial de la historia.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">El Llamamiento: La Resiliencia de la Memoria</h3>



<p>Quiero como educomunicadora tener la oportunidad de conocer la otra historia y a esas mujeres que no se mencionan tanto. Esta columna es una invitación a la <strong>Resiliencia de la Memoria</strong>. Hago un llamado a <strong>todas las personas</strong>, especialmente a los estudiantes de historia, a proponer actividades educativas en este museo. Me encantaría ver a estudiantes de historia proponer actividades educativas que reactiven este espacio. Es un acto de <strong>justicia histórica</strong> y de <strong>justicia cognitiva</strong> darle a Santander el espacio que merece.</p>



<p>Acérquense a la Casa Museo Santander. Escuchen a Diego Fonnegra. Dejen que su relato detone nuevas preguntas. Cuidar la memoria del <strong>Organizador de la Victoria</strong> y el <strong>Padre de las Leyes</strong> es un acto de resistencia civil que nos enseña a valorar la República que construimos.</p>



<p>Para conocer de cerca el trabajo de Diego Fonnegra y la historia de la casona, puedes una  <a href="https://www.youtube.com/watch?v=OkeZyITC7gU">Entrevista con Diego Fonnegra: “El inquilino de la casona”</a>.</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122497</guid>
        <pubDate>Sun, 16 Nov 2025 20:38:42 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Diego Fonnegra, el Guardián de la Memoria del General Santander: La Ley Frente a la Épica]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La “Causa Azul”: El viaje de Caro Montoya y las preguntas que me surgieron</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/la-causa-azul-el-viaje-de-caro-montoya-y-las-preguntas-que-me-surgieron/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una vida que nos abre preguntas</p>
<p>A partir de su historia, que narra cómo el diagnóstico de Pablo la motivó a crear el &#8220;Sello Pablo&#8221;, me surgieron preguntas que me invitan a un análisis más profundo. Mis reflexiones se centraron en la visión estereotipada e infantilizada del autismo en nuestra sociedad. Pensé en la necesidad urgente de una visión neuroafirmativa que nos permita dejar de ver la neurodivergencia como una patología y abrazarla como una parte natural de la diversidad humana. También me cuestioné: ¿qué pasa con esas familias que no tienen los recursos para brindarles a sus hijos neurodivergentes la atención que necesitan? ¿Dónde están las políticas públicas inclusivas y la flexibilidad curricular que tanto necesita la educación?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Sello Pablo</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Carolina Montoya Mamá Azul 💙 Conversando con Mar Candela " width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/QpV25T0qWdc?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<h3 class="wp-block-heading has-contrast-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-2cabc372ab8db4e73b5c7c43c5ad84be" style="background-color:#085a89">Neuro diversidades y desafíos</h3>



<p>Hace unas semanas hablé con Carolina Montoya, una comunicadora, empresaria y mamá azul que transformó su vida por completo, convirtiendo su experiencia personal en una oportunidad para mejorar la realidad de las personas que habitan el mundo desde las neurodiversidades. La historia que me compartió sobre su hijo Pablo me confrontó, no como un cuento de superación, sino como un punto de partida para mi propia lucha y resistencia. La suya es una &#8220;causa azul&#8221; que, a través de su relato, me llevó a reflexionar profundamente, pues como mujer neurodivergente y autista, su experiencia me interpela de manera personal.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h3 class="wp-block-heading has-contrast-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-593b8483b924dd881d9701edf4ff1ba7" style="background-color:#1c998d"><strong>Una vida que nos abre preguntas</strong></h3>



<p>A partir de su historia, que narra cómo el diagnóstico de Pablo la motivó a crear el <strong>&#8220;Sello Pablo&#8221;</strong>, me surgieron preguntas que me invitan a un análisis más profundo. Mis reflexiones se centraron en la visión estereotipada e infantilizada del autismo en nuestra sociedad. Pensé en la necesidad urgente de una <strong>visión neuroafirmativa</strong> que nos permita dejar de ver la neurodivergencia como una patología y abrazarla como una parte natural de la diversidad humana. También me cuestioné: ¿qué pasa con esas familias que no tienen los recursos para brindarles a sus hijos neurodivergentes la atención que necesitan? ¿Dónde están las <strong>políticas públicas inclusivas</strong> y la <strong>flexibilidad curricular</strong> que tanto necesita la educación?</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h3 class="wp-block-heading has-contrast-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-88b0f31aa8403ae8aa8377266ae54298" style="background-color:#4ac1c5"><strong>Un diálogo que inspira la acción</strong></h3>



<p>Carolina me miró a los ojos con una sinceridad que me conmovió y me dijo que todo nació por una situación personal que la atravesó. No se trató de una elección para ayudar a una causa abstracta, sino de una respuesta nacida desde su propia realidad. Y esa es la <strong>consciencia</strong> de la que quiero hablar. Ella nos muestra cómo ha evolucionado en su conocimiento y autorreconocimiento de esta realidad, y a través de sus redes sociales, nos invita a celebrar los logros de su hijo, recordándonos que la valía no se mide por neurotipos.</p>



<p>Le expresé mi admiración, mi respeto y mi gratitud por su valentía. El testimonio de Carolina es un espejo que nos muestra las grietas de una sociedad que aún falla a las personas más vulnerables. Ella, una comunicadora que se convirtió en una voz líder, me permitió, a través de su experiencia, ver con aún más urgencia la necesidad de construir un <strong>PEI (Proyecto Educativo Institucional)</strong> que proponga un lenguaje neuroafirmativo y un enfoque que deje de ver la neurodivergencia como un déficit.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h3 class="wp-block-heading has-background" style="background-color:#156b9d"><strong>La invitación a reflexionar juntas</strong></h3>



<p>Si esta columna ha despertado tu curiosidad, te invito a ver el diálogo que sostuvimos. Este texto es solo el <strong>abrebocas</strong> de una conversación que nos lleva por la <strong>reflexión</strong> y el peso de la <strong>exclusión</strong>. Su historia no solo me inspiró. Es un faro de esperanza que invita a la acción. Su capacidad para transformar su vida en una causa, su resiliencia y su lucha por un mundo más justo, nos recuerda a todas las personas que el camino hacia la inclusión es un deber.</p>



<p><strong>Te invito a ver la entrevista completa aquí:</strong>  </p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Carolina Montoya Mamá Azul 💙 Conversando con Mar Candela " width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/QpV25T0qWdc?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>Te invito a seguir a Caro Montoya, a conocer de primera mano su trabajo y a unirte a su causa. <strong>Busca ahora mismo su cuenta de Instagram @caromontoyamz.</strong> Su causa es la de todas las personas.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Colofón</strong></h3>



<p>Agradezco de corazón a mis compañeras de este viaje educativo por su tiempo y a cada persona que lea esta columna.Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a la <em>Fundación Bio Entorno</em> por brindarnos su valiosa locación para llevar a cabo este evento. Su compromiso con la comunidad y su apoyo incondicional han sido fundamentales para el éxito de nuestra iniciativa Educomunicativo desde Feminismo Artesanal. </p>



<p>Un agradecimiento muy especial a su presidenta, <em>Silvana Mojica</em>, cuyo liderazgo y dedicación han hecho posible que esta colaboración florezca. Gracias por creer en nuestra causa y por su incansable esfuerzo en promover un entorno más sostenible y solidario. Esta es la perspectiva de una escribidora Educomunicadora y feminista Artesanal. Fotografía: Andrés Reina</p>



<p>Con cariño para una audiencia sentipensante.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120426</guid>
        <pubDate>Mon, 15 Sep 2025 23:07:06 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La “Causa Azul”: El viaje de Caro Montoya y las preguntas que me surgieron]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>La Marcha por Miguel Uribe y la Memoria de Diana Turbay:</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/la-marcha-por-miguel-uribe-y-la-memoria-de-diana-turbay/</link>
        <description><![CDATA[<p> Es imperativo que la batalla política se libre en el campo de las ideas, y no se convierta en una batalla a muerte, como el mismo Petro convocaba en televisión nacional y en medios, quién sabe con qué ideas pacifistas en mente, al hablar de &#8220;guerra a muerte&#8221;. El ejercicio partidista no puede ser una guerra a muerte, sino una manera de convivir en la diferencia; nuestro país tiene que ser pluralista. Que el odio se dirija a las acciones injustas, no a las personas.</p>
<p>Los debates, las discusiones y las herramientas políticas legítimas son las únicas armas aceptables; los atentados, nunca.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Un Relato  desde mi experiencia</p>



<h4 class="wp-block-heading has-contrast-color has-base-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-9548767460c826c1073c477f2e8602f8"><strong>reflexiones desordenadas</strong></h4>



<p>El pasado domingo, <strong>Día del Padre</strong>, las calles de Colombia se llenaron de una inusual energía colectiva, marcada por la convocatoria de la <strong>Marcha del Silencio</strong>.<sup></sup> Esta manifestación, más allá de la coyuntura, evocó un doloroso patrón histórico en nuestra <strong>Nación</strong>.</p>



<p>Por ello, mi presencia en esa marcha fue un firme testimonio a favor de los derechos políticos y la libertad de expresión. Nadie debería perder la vida por ejercer sus derechos, por expresar su opinión, por hacer resistencia.</p>



<p>Mi opinión pone el foco en ello: a pesar de su nombre, esta marcha no fue completamente silenciosa. Y aunque hubo personas reclamando que no hubo quietud absoluta, que esto no fue una réplica idéntica de la histórica marcha de Gaitán, la verdad es que hoy en día no es fácil guardar silencio por muchos factores.</p>



<p>Sin embargo, en mis más de 25 años conscientes de activismos y resistencias, asistiendo a manifestaciones, debo reconocer que jamás he presenciado una marcha 100% silenciosa en la práctica, a pesar de las intenciones de sus organizadores. La única verdadera experiencia de silencio coordinado y absoluto a la que he asistido fue una convocada por Héctor Buitrago de <strong>Aterciopelados</strong>, a través del movimiento <strong>Canto al agua</strong>.</p>



<p>El silencio en la marcha por Miguel fue, sin duda, simbólico. No hubo silencio absoluto, aunque sí una clara intención de lograrlo. Fue muy difícil de mantener porque la <strong>marcha necesitaba de sus manifiestos</strong>. Al ser interpartidista y multipartidista, había demasiados desafíos que no permitían el silencio absoluto.</p>



<p>En términos generales, la manifestación fue mayoritariamente pacífica, mayoritariamente cívica y, sí, mayoritariamente silente. Hay que decirlo. Excepto por unos casos aislados de bullicio y violencia que no debieron suceder, no podemos darle protagonismo a esos incidentes.</p>



<p>En algunos momentos, yo misma levanté levemente mi voz hablando de: &#8220;tenemos derecho a vivir sin miedo&#8221;, &#8220;tenemos derecho a ejercer los derechos políticos sin perder la vida por ello&#8221;. Lo dije porque el silencio no era viable en esos instantes, y quien critique eso es posible que no esté entendiendo la coyuntura en la que estamos.</p>



<p>También debo reconocer que me equivoqué llevada por pasiones. Aunque no hice nada extremo ni fui vehemente, si de alguna manera incumplí el silencio y fui contestataria (entre dientes), aún así no estuvo bien.</p>



<p>Honrando la vida de Miguel Uribe Turbay, la <strong>Marcha</strong> trajo a la memoria a su madre, Diana Turbay, una destacada periodista y figura pública cuyo compromiso con la <strong>Democracia</strong> le costó la vida a manos de la violencia.<sup></sup> La situación de Miguel es un eco perturbador de esa misma violencia; resulta horrible que hoy su hijo esté padeciendo exactamente la misma violencia.</p>



<p>Nadie, absolutamente nadie, debería sufrir la violencia por su trabajo o sus convicciones. Es imperativo que la batalla política se libre en el campo de las ideas, y no se convierta en una batalla a muerte, como el mismo Petro convocaba en televisión nacional y en medios, quién sabe con qué ideas pacifistas en mente, al hablar de &#8220;guerra a muerte&#8221;. El ejercicio partidista no puede ser una guerra a muerte, sino una manera de convivir en la diferencia; nuestro país tiene que ser pluralista. Que el odio se dirija a las acciones injustas, no a las personas.</p>



<p>Los debates, las discusiones y las herramientas políticas legítimas son las únicas armas aceptables; los atentados, nunca.</p>



<p>Para ilustrar y argumentar mis decisiones políticas, recurro a los elementos del ejercicio de la autobiografía. Como bien lo expresó Paulo Freire, &#8220;autobiografiarse es un acto político&#8221;; esta columna es, pues, un reflejo de esa convicción, tejiendo mi vida misma con las posturas que defiendo.</p>



<p>Esta columna busca reflexionar sobre esa persistente herida histórica y el clamor que hoy se alza en la <strong>Nación</strong>.</p>



<h3 class="wp-block-heading">El hombre de la camisa blanca, Carolina Soto, la Colombia que tiene futuro y Manuela</h3>



<p>ya sabemos que  ella es el amor de su vida</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="653" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18095531/ac-1-653x1024.jpg" alt="" class="wp-image-117151" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18095531/ac-1-653x1024.jpg 653w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18095531/ac-1-191x300.jpg 191w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18095531/ac-1-768x1204.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18095531/ac-1-980x1536.jpg 980w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18095531/ac-1.jpg 1021w" sizes="auto, (max-width: 653px) 100vw, 653px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="640" height="480" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18105948/Imagen-de-WhatsApp-2025-04-19-a-las-15.40.53_6e2a9523.jpg" alt="" class="wp-image-117154" style="width:27px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18105948/Imagen-de-WhatsApp-2025-04-19-a-las-15.40.53_6e2a9523.jpg 640w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18105948/Imagen-de-WhatsApp-2025-04-19-a-las-15.40.53_6e2a9523-300x225.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /></figure>



<p class="has-contrast-color has-base-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-3b5afe5dab146eb602dbecf76b92af60">Decidí marchar de la mano de la fundación <strong>Colombia Tiene Futuro</strong>. En este andar, fui acompañada por Manuela Villamizar de la Torre, una joven estudiante de gastronomía de 22 años.</p>



<p>Su presencia fue profundamente significativa, pues ella es parte de la subcolectiva <strong>Feminismo Artesanal Neurodivergencia Sin Resistencias</strong>. Su juventud y su campo de estudio contrastan con la complejidad de la arena política, haciendo su compromiso aún más elocuente y esperanzador.</p>



<p>Manuela caminaba junto a mí portando un modesto cartel de cartulina. Con sencillez, declaraba algo elemental y potente:<strong> &#8220;Nadie debe morir por ejercer sus derechos políticos&#8221;.</strong></p>



<p>Este mensaje resuena con la esencia de nuestro colectivo –la neurodivergencia que no encuentra resistencia en el reconocimiento de su valor y sus derechos–. Se convirtió en un manifiesto silencioso en medio de la marcha.</p>



<p>Fue un privilegio observar y narrar, desde mi rol como <strong>Educomunicadora</strong> y <strong>Periodista para el Desarrollo Humano</strong>, cómo estas voces diversas se unieron en un clamor por la <strong>Democracia</strong> y la vida.</p>



<p>Caminé junto a un hombre en camisa blanca, sin logos ni publicidad. No lo acompañaba una docena de gigantes velando por su seguridad.</p>



<p>Saludaba con amabilidad, ignoraba improperios; firme, sin hacer campaña ni espectáculo, defendió la <strong>Democracia</strong>, el pluralismo y la vida. Se unió a un <strong>País</strong> que clama por una transformación auténtica.</p>



<p>Mi presencia fue en nombre propio y, por supuesto, de quienes coincidían conmigo a pesar de no poder marchar a mi lado. Tuve clarísimo por qué él decidió marchar: vio en ese ejercicio una acción ciudadana a favor de la vida y la libertad política, en contra de la violencia partidista.</p>



<h4 class="wp-block-heading">La Esperanza Encarnada en un Liderazgo</h4>



<p>El futuro es hoy</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18104449/manuela-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-117152" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18104449/manuela-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18104449/manuela-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18104449/manuela-1152x1536.jpg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18104449/manuela.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p>Mi presencia en esta marcha, al lado de lo que algunos llamarían &#8220;las dos extremas&#8221;  ala derecha y a la izquierda de este país, y mi postura &#8221; la linea del medio&#8221;, requiere una explicación. Para ilustrar y argumentar mis convicciones, y para defender la búsqueda de una alternativa política sólida, eficiente y necesaria para pacificar a Colombia a través de políticas posibilistas, constructivistas y teórico-prácticas desde las ciencias diversas, es fundamental que comparta mi propio contexto político.</p>



<p>Ahora mismo, abiertamente, le creo a Alejandro Gaviria. No sé si asumirá el reto proselitista en 2026, si será presidente o senador, o si dejará pasar las elecciones.</p>



<p>Sin embargo, esta opinión mía, con todo el sesgo de confirmación y la subjetividad emocional, quiere dejar sobre la mesa que tuve el privilegio de ver a su esposa, Carolina Soto, y a uno de sus hijos, percibiendo una familia preciosa.</p>



<p>Alejandro podría ser una celebridad que agrega valor a la sociedad colombiana, sin necesidad real de buscar el partidismo para vivir de él. Es un economista con trayectoria, con una marca personal sólida. Podría dedicarse a la <strong>Academia</strong>, a ser un líder motivacional, o un escritor. Con eso, cumpliría su deber productivo en esta sociedad, sin la necesidad de exponer su vida en el partidismo, que es una complejidad.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Transparencia y Coherencia en mi Voz</h4>



<p>Aun debatiéndose entre su faceta intelectual y su parte política, siempre se yergue para defender los principios democráticos y la libertad de conciencia, fundamentales para mí.</p>



<p>No puedo mentirles sobre mis líneas políticas ni mis posturas frente a la vida pública y social. No guardo secretos, guardo intimidad; es mi derecho. He sido un diario ambulante, un estandarte político, solamente para defender el derecho a vivir sin miedo, el derecho a ser una mujer putamente libre. En ese sentido, les digo que nunca les he mentido y no voy a empezar hoy.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Un Liderazgo Deseado para el País</h4>



<p>Definitivamente, le creo a Alejandro Gaviria como ser humano.</p>



<p> Espero aprender mucho de él en los diferentes escenarios donde lo vea.</p>



<p>Llevo seis años analizando su línea de pensamiento. No siempre estoy de acuerdo.</p>



<p> Me agrada saber que es una persona de oídos abiertos con la que puedo disentir sin sentir que eso nos convierte en enemigos. Me gustaría algún día verlo como presidente de este <strong>País</strong>.</p>



<p>Confío en que en algún momento el <strong>País</strong> esté listo para un presidente  sobrio y equilibrado, intelectual y académicamente preparado. </p>



<p>Que busque ser teórico-práctico, sin olvidar la solidaridad, la empatía, creyendo firmemente en las transformaciones sociales posibilistas, en el constructivismo, y valorando tanto lo cualitativo como lo cuantitativo.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Un Viaje de Convicciones y Decepciones: La Política como Trayectoria Personal</h3>



<h4 class="wp-block-heading">Las Raíces de mi Convicción y mi Mirada en la Marcha</h4>



<p>Mi presencia en esa <strong>Marcha del Silencio</strong> no fue una mera coincidencia.</p>



<p>Como <strong>Feminista Artesanal</strong> y <strong>Activista</strong> forjada en la pobreza extrema, en la ausencia de verdaderas oportunidades y herramientas, mi sendero ha sido un constante ganar a pulso cada espacio. Hoy me encuentro radicalmente distanciada de ese punto de partida, gracias a un tejido social y colectivo que me ha sostenido.</p>



<p>Aquí estoy, fortalecida desde mis activismos, hablando abiertamente. Un testimonio vivo de esa transformación.</p>



<p>Siempre he defendido mi derecho a disentir, a cuestionar, a confrontar los hechos. Fue con esa perspectiva única que viví cada instante de la manifestación.</p>



<h4 class="wp-block-heading">El Despertar Político y la Búsqueda de un Lugar</h4>



<p>Durante años, reflexioné sobre mi lugar en el mundo. Descubrí que la inicial creencia de ser &#8220;apolitica&#8221; no era más que una ignorancia.</p>



<p>Como Carol Hanisch articuló fundamentalmente en 1970, &#8220;lo personal es político&#8221;.<sup></sup> Cada aspecto de nuestra existencia está, en esencia, impregnado de esa dimensión ineludible. Me sumergí en el anarquismo y exploré diversos pensamientos políticos. Buscaba comprenderme. Buscaba mi lugar en el mundo con conciencia.</p>



<h4 class="wp-block-heading">La Decepción Partidista y mi Emancipación</h4>



<p>Mi trayectoria política ha sido singular. La decepción llegó al depositar mi confianza en el partidismo, incluso en el progresismo que, en el contexto colombiano, hallaba eco en el <strong>Petrismo</strong>.</p>



<p>Esta desilusión, que nunca he ocultado y por la que he sido vehemente y procaz, me llevó a desencuentros y pérdidas de amistades. Comprendí que muchas se aferraban a proyectos políticos más allá de la convicción. Mientras tanto, yo trabajaba por mi propia emancipación: intelectual, material, social y psicológica.</p>



<p>Hoy, con claridad, afirmo que ya no me identifico con esa vertiente. La esperanza que un día representó se ha disipado en la práctica partidista.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Alianzas Inesperadas y Preguntas Incómodas</h3>



<p>Tuve la capacidad de marchar al lado de la <strong>Iglesia Católica</strong> y de miles de personas que no representan mi sistema de valores. Ese ejercicio me recuerda que lo primero, ante todo, es la vida y la existencia, que quiero una Colombia donde quepamos absolutamente todos. Aunque sea un desafío en medio de la criminalidad y de gente realmente malvada, guardo la esperanza de un mundo donde quepan todos los mundos, y empiezo trabajando por una Colombia donde aquellos seres oscuros se disipen con la luz de quienes decidimos brillar contra todo pronóstico, y podamos tener un país donde sea posible el pluralismo. Nuestras discusiones, virtuales y presenciales, fueron intensas. No pocas compañeras se opusieron a mi presencia en un evento con tales matices.</p>



<p>Si bien muchas decidieron no asistir por diversas razones, el miedo a un estallido social violento fue un factor latente. Afortunadamente, esa tensa expectativa no se materializó.</p>



<p>Surge entonces una pregunta fundamental, que resuena con fuerza en mi interior: ¿Por qué no marchamos todos los días por las cientos de vidas perdidas a causa de ejercer sus derechos políticos? ¿Por los líderes sociales que continuamente pierden su vida?</p>



<p>La respuesta es dolorosamente compleja. Sería imposible sostener una movilización diaria de tal magnitud. Lo queramos o no, hay ciertas coyunturas y ciertas marcas personales que marcan pautas mediáticas.</p>



<p>Y cuando digo &#8220;mediáticas&#8221;, no me refiero a la prensa en sí misma, pues la prensa no se manda sola. La prensa se mueve por la coyuntura que se crea hoy en día en medio de la internet. Es la gente la que tiene la capacidad de poner la agenda mediática a través de su performatividad.</p>



<p>Esto fue precisamente lo que pasó aquí. El partido, como era natural, convocó a favor de la vida de Miguel. Fue una movida política, espiritual y filosófica absolutamente lógica. Desgraciadamente, no todos los líderes sociales y no todos los políticos de este <strong>País</strong> tienen ese poder.</p>



<p>Me parece miserable que exista gente en redes sociales usando una obviedad para deslegitimiziar la marcha. Repiten incansablemente que la marcha fue convocada por la derecha. Evidentemente, la víctima fue una persona de derecha. Que la marcha fue hecha por el apellido y el linaje de la víctima. Tal vez haya algo de eso, y eso no le quita fuerza.</p>



<p>Estoy ya tan cansada de que todo, absolutamente todo, se trate de linaje y de clase. Por supuesto que tiene que ver, y muchísimo. El apellido, la cuna, tienen que ver. Eso es una realidad innegable.</p>



<p>Y en vez de revictimizar a Miguel por haber nacido en el hogar que no pidió, en la clase que no eligió, y por tener una mirada política que no es del agrado del petrismo y de quienes no nos identificamos con los valores de la ultraderecha, lo revictimizan por cualquier tema.</p>



<p>Sacan memes, lo señalan con odio como si lo conocieran, como si supieran quién es. Como si algún ser humano mereciera la pena de muerte por lo que dice, piensa y defiende al ejercer sus derechos políticos y ciudadanos.</p>



<p>Es asqueroso ver cómo tantas personas que se hacen llamar defensoras de derechos caricaturizan y deslegitiman esa manifestación. Eso sí, levantan la voz por los cientos de jóvenes víctimas de la violencia que no tienen eco mediático, que no tienen apellido, que no tienen linaje.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Encuentros en el Camino y el Resurgir de una Convicción Liberal</h3>



<h4 class="wp-block-heading">Desafíos y Autorregulación en el Recorrido</h4>



<p>Al llegar a la <strong>Plaza de Bolívar</strong>, nuestra colectiva decidió alejarse. No queríamos ser parte de ninguna manifestación extremista.</p>



<p>Nuestro corazón acompaña firmemente la vida de Miguel y la vida de todas las personas demócratas, que se atreven a expresar su opinión. Me aterra ver cómo la imagen de Miguel puede ser instrumentalizada por diferentes partidos.</p>



<p>A pesar de mi promesa de no reaccionar, de no prestar atención a ningún agresor verbal, en el cierre de la travesía respondí a una ofensa con una exclamación popular: &#8220;¡Gente boba!&#8221;. Un hombre me llamó la atención, y le di toda la razón. Racionalicé y comprendí que mi reacción incitaba a más violencia.</p>



<p>Sin embargo, me cuestioné: ¿Por qué debemos guardar silencio frente a la agresión política de otros, solo por pensar y expresarnos distinto?</p>



<h4 class="wp-block-heading">Una Nueva Identidad Política: El Liberalismo</h4>



<p>Lo cierto es que nuestra marcha fue absolutamente limpia de oportunismo político. Quienes estuvimos allí lo hicimos de corazón, sin camisetas publicitarias; fue precioso.</p>



<p>Fui testigo de que logramos marchar en la diversidad, con autorregulación, a pesar de los pocos violentos. Para mí, es inaceptable la manera en que abuchearon y maltrataron a Claudia López. Marchábamos justamente para intentar integrarnos en la diferencia.</p>



<p>Tuvimos que soportar que nos gritaran &#8220;petristas&#8221; a quienes alguna vez habíamos respaldado a Gustavo Petro y nos habíamos arrepentido. El partidismo es muy difícil. Hoy, con absoluta franqueza, puedo decir que soy una mujer <strong>Liberal</strong> de convicción, hoy más que nunca.</p>



<p>El <strong>Liberalismo</strong> también me ha decepcionado, sí; no obstante, me representa en la mayoría de sus valores. Quizá algo de mí es progresista, aunque estoy decepcionada del progresismo colombiano, y estoy dispuesta a tender puentes en medio de los muros.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Sembrando Esperanza en la Diversidad Democrática</h3>



<h4 class="wp-block-heading">El Futuro Electoral y mis Banderas</h4>



<p>Ya se los digo: voy a poner mi voz y mi criterio a favor de la línea de pensamiento de Alejandro Gaviria, simplemente porque le creo. El día que le deje de creer, se los haré saber, como siempre, transparentemente.</p>



<p>No es cierto lo que dijo un medio de comunicación alternativo. Es un disparate que ahora en bloque me afilié o afilié los lineamientos de este <strong>Feminismo Artesanal</strong> a la derecha. Eso es falso, irresponsable y también violencia política. Lo que sí voy a hacer es dar eco a mi voz en la línea de pensamiento de Alejandro Gaviria porque me representa.</p>



<p>Y, por supuesto, si él decide hacer proselitismo, contará conmigo; seré divulgadora de sus propuestas. El día de hoy lo considero un referente de política equilibrada. No creo las acusaciones de corrupción sin evidencias sólidas, y lo creo muy superior a muchos de los funcionarios que han defendido a este gobierno.</p>



<p>Para mí, la <strong>Democracia</strong> es un ejercicio de conciencia; es el derecho a elegir sin que ello implique una condena perpetua con un político que, en el camino, dejó de representarnos.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Un Clamor por la Vida y la Democracia</h4>



<p>Esta marcha fue un clamor por la vida de Miguel Uribe Turbay y un acto de solidaridad con su familia. Así mismo, fue un tributo a la icónica Diana Turbay.</p>



<p>Esta solidaridad también es política: un apoyo irrestricto a una mujer que perdió la vida ejerciendo sus derechos políticos y ciudadanos, en defensa de la <strong>Democracia</strong>.</p>



<p>Deseo de todo corazón que Miguel venza a la muerte, que nos motive a seguir viviendo en un <strong>País</strong> democrático.</p>



<p>Espero poder tener diálogos educomunicativos con él algún día. Por lo demás, en el 2026 voy a votar en contra de Gustavo Petro a la presidencia, sin respaldar ningún liderazgo ungido por él. Buscaré una persona para el senado a la que pueda depositarle mi esperanza, para defender las causas que me atraviesan: el <strong>Feminismo</strong>, los niños, los jóvenes y las <strong>Neurodivergencias</strong>.</p>



<p>Necesito tener esperanza a pesar de la desesperanza. Escuchar los podcasts de Alejandro, leer sus libros y dialogar con él me dio esperanza. No tengo por qué esconderlo; en un <strong>País</strong> democrático, tengo derecho a vivir sin miedo, a ejercer mis derechos políticos sin perder mi integridad.</p>



<p>Como siempre, mi gratitud. Cada palabra entregada va acompañada de mi más profundo aprecio por el tiempo que cada lector ha invertido en estas publicaciones.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=117134</guid>
        <pubDate>Wed, 18 Jun 2025 16:05:25 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Jennifer Pedraza, Alejandro Gaviria y un Manifiesto Político:</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/jennifer-pedraza-alejandro-gaviria-y-un-manifiesto-politico/</link>
        <description><![CDATA[<p>No voy a esconder nunca mis experiencias humanas porque creo firmemente que las experiencias humanas también constituyen un aporte político para la vida. </p>
<p>Si en algún momento de la historia de Colombia llegan a demostrar que Jennifer Pedraza o Alejandro Gaviria son seres despreciables, como lo es Gustavo Petro y lo han sido tantos políticos en este país, tengan la seguridad que No escatimaré en palabras para opinar dentro de esa coyuntura.</p>
<p>Por el momento, estoy muy agradecida con la vida de que este par estén haciendo su aporte al país desde su lugar, poniéndose y quitándose la camiseta por las razones correctas, No como lo hace Roy Barreras, Benedetti, entre otros.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>La Camiseta de la Convicción</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Hola, gente querida. Después de un largo tiempo, vengo con mis reflexiones desordenadas, siempre desde el periodismo de opinión y la <strong>Edu &#8211; comunicación</strong>, con los principios del <strong>Feminismo Artesanal</strong> y la <strong>Interculturalidad</strong>.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h3 class="wp-block-heading">La chispa de una reflexión: Jennifer Pedraza y la convicción</h3>



<p>Por ejemplo, digo abiertamente que la mujer que más me representa en este momento dentro del poder es la joven <strong>Jennifer Pedraza</strong>. Ella me dijo &#8220;amiga&#8221;, y supongo que desde el principio de la buena fe, que debemos cargar siempre en sus justas proporciones, abrí el corazón a mi simpatía con ella. Con Jennifer me he visto una sola vez en la vida, en una manifestación pública en contra de Hollman Morris hace ya bastante tiempo atrás.</p>



<p>Siempre le he mandado todas mis reflexiones desordenadas cada vez que puedo y la he invitado a tejer caminos juntas.</p>



<p><strong>No</strong> hemos tenido la oportunidad, sin embargo, sospecho que lo vamos a hacer. Sus reflexiones me representan, su manera de hacer el partidismo me representa, y la gallardía con que asume su papel en el mundo me representa. Estoy esperando que esa oportunidad de vernos a los ojos y empezar a tejer una amistad puntada a puntada se dé. Ver si podemos juntas tejer y destejer el camino en acciones concretas.</p>



<p>Hoy quiero agradecerle todo lo que he aprendido de su juventud, de su templanza, de su berraquera. </p>



<p>Me gusta que tenga la capacidad de quitarse la camiseta por las razones correctas. Viendo su video, criticando al camaleónico <strong>Roy Barreras</strong> con toda la razón y explicando por qué &#8220;el chiste se cuenta solo&#8221; y lo detestable que es ver a ese hombre posar de independiente, empecé a reflexionar desordenadamente sobre todo esto.</p>



<p>Ella, jocosamente, dijo: &#8220;Uy amiga, estás para escribir una columna. Jajaja. Totalmente de acuerdo&#8221;.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="&quot;No sea tan DESCARADO&quot;: Jennifer Pedraza se va duro contra Roy Barreras | El Debate" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/ydbdmZffAus?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h2 class="wp-block-heading">Quitarse y Ponerse la Camiseta: Una Reflexión desde la Convicción Política</h2>



<p>Recordemos que, desde este espacio, siempre defenderé la vida como un acto político. Hablo de la vida misma, con su plenitud, con cada instante. Cada posición que tomamos frente a las circunstancias dadas, cada acierto y desacierto.</p>



<pre class="wp-block-verse">Porque sin su existencia, todo se desvanece.</pre>



<p>Estoy convencida de que <strong>No</strong> existe una vida apolítica. </p>



<p>Aunque se opte por el apartidismo o el abstencionismo, ese acto en sí mismo, <em>per se</em>, también es un acto político.</p>



<p><em><strong>Es una elección, una declaración, un eco.</strong></em></p>



<p>Es innegable que en el ámbito de la praxis partidista, la decisión de cambiar de adscripción puede manifestarse como un acto tanto honorable como estratégicamente necesario. Esto, siempre y cuando ocurra por razones constructivistas, éticas y argumentadas a favor de la justicia y la verdad. A favor de evitar el peor de los males.</p>



<p>Aquí surge la pregunta crucial:</p>



<p> <strong>¿Ponerse y quitarse la camiseta dentro del ejercicio partidista constituye una falta de ética?</strong> </p>



<p>Estoy firmemente convencida de que el partidismo es una construcción inherentemente coyuntural. Por ende, aquellos inmersos en este complejo entramado deben, en algún punto de su trayectoria, estar dispuestos a reconfigurar sus alineaciones.</p>



<p>Sin embargo, esta reconfiguración <strong>No</strong> debe bajo ninguna circunstancia responder a intereses subalternos o a una politiquería de corte egoísta. Mucho menos ha de instrumentalizarse como un vehículo para el tráfico de derechos humanos o la desatención de las necesidades ciudadana.</p>



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<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<h4 class="wp-block-heading">El Lenguaje de la Parafernalia y la Digna Cortesía</h4>
</blockquote>



<p>En ese lenguaje de la parafernalia diplomática y la decencia que nos piden: los entredichos, el &#8220;más o menos&#8221;, el &#8220;tal vez&#8221;, el <strong>No</strong> apostar, el dudarlo todo. Esa es la retórica del día a día dentro del partidismo. <strong>No</strong> por una duda honesta, sino por mera estrategia.</p>



<p><em><strong>Un baile de intenciones veladas.</strong></em></p>



<p>Por eso, a quienes hoy vemos abrazándose como amigos, mañana los vemos, quizás, desprestigiándose mutuamente. Mi propuesta es que podamos, con honestidad, reconocer un apretón de manos protocolario. Un abrazo de palmada que <strong>No</strong> transmite nada.</p>



<p><em><strong>Una mera o incipiente cortesía.</strong></em></p>



<p><strong>No</strong> hay ningún problema en tomar café con el contrario político, en almorzar con el contradictor o en saludar por decencia. </p>



<p>Si estamos metidos en el Congreso, debemos dar luces de lo que es la decencia social. </p>



<p><strong>No</strong> hay problema alguno en llevar la fiesta en paz, aun cuando tengamos que debatir fuertemente.</p>



<p>La cosa se pone densa cuando la regla <strong>No</strong> está clara. Cuando <strong>No</strong> podemos enfrentarnos y decirnos: &#8220;tú y yo <strong>No</strong> somos amigos, ni siquiera camaradas. Apenas somos compañeros&#8221;.</p>



<p> Compañeros de congreso, compañeros de partido o compañeros de lo que sea. Al final de la historia, nos estamos acompañando porque es nuestro oficio.</p>



<p>Vamos a trabajar juntos en lo que podamos.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p> Ojalá tengamos la decencia de separarnos con honor y confrontar las ideas y los hechos.</p>
</blockquote>



<p><em>Sin mentiras. Sin exageraciones. Sin polémicas exhibicionistas al servicio de la sociedad del espectáculo.</em></p>



<p>Ojalá un día tengamos una vida partidista de esa altura intelectual, moral y ética.</p>



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<h2 class="wp-block-heading">Lealtades y Oportunidades: Una Postura Innegociable</h2>



<p>Lo digo abiertamente: creo firmemente que hay que trabajar con la gente que nos inspira confianza, con nuestros amigos y aliados. </p>



<p>Es absolutamente estúpido pensar que podemos trabajar en actos tan sensibles con gente absolutamente desconocida. Eso <strong>No</strong> lo hace nadie. Es hipócrita criticar el compañerismo lógico de nuestra especie.</p>



<p>Históricamente, los seres humanos se han juntado en manadas, principalmente desde los intereses profundos, y a esto hay que agregarle confianza. Ninguna comunidad, ningún proceso germina desde la desconfianza. Se hace problemático cuando la manada es de corruptos, mentirosos, tramposos, egoístas y delirantes inútiles. Eso es distinto.</p>



<p>Dentro del partidismo, las cosas todo el tiempo cambian porque los lenguajes <strong>No</strong> son absolutamente transparentes y <strong>pocas veces realmente sabemos quién es quién</strong>. Lo que habla realmente del partidista es su capacidad de tomar decisiones. Soy partidaria del cambio de camiseta las veces que sean necesarias, por las razones correctas. Y crítica absoluta del cambio de camiseta por las razones incorrectas.</p>



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<h2 class="wp-block-heading">La Honestidad en el Cambio de Postura Política</h2>



<p>Sin embargo, debo decir que el joven Polo Polo tiene un punto muy importante. Es el sentido de que muchas personas posan de independientes y lo que son es camaleónicas. Son personas que entraron al oficio de la política como una carrera profesional, sin ideas concretas, sin defensas propias, sin principios claros.</p>



<p>Yo <strong>No</strong> digo que un ser humano deba tener principios inamovibles; eso sería estúpido de mi parte. Lo que digo es que cuando un político decide cambiar de posición y decide pagar el costo de ese cambio de pensamiento, le debe explicación y argumento a la ciudadanía. Y esa acción de cambio de camiseta tiene que ser absolutamente justificada.</p>



<p><em><strong>De lo contrario, se convierte en un acomodamiento.</strong></em></p>



<p><strong>No</strong> es lo mismo que yo decida quitarme la camiseta de un partido porque el partido está atentando contra los pactos y compromisos ideológicos y los acuerdos que se hicieron, y sobre todo atentando contra la ética. A que yo me cambie de camiseta porque necesito más poder para mí dentro de la jerarquía de la democracia, para ganar mejores sueldos, mejores estatus y vivir del poder político. Son cosas distintas.</p>



<p>En ese sentido, Polo Polo tiene razón en señalar a los acomodados.</p>



<p>En lo que <strong>No</strong> tiene razón es en afirmar que toda persona independiente <strong>No</strong> está pagando el precio de ser oposición en el país. ¡Claro que sí pagamos el precio por doble partida! En la derecha y en la izquierda extrema nos castigan. Ser liberal <strong>No</strong> debería ser una atadura en alguno de los extremos políticos.</p>



<p>El verdadero liberalismo es sobriedad política, son argumentos, son contextos, son coyunturas y, sobre todo, tiene que ser honestidad.</p>



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<h4 class="wp-block-heading">Compromisos Genuinos y Visión de País</h4>



<p>Yo me comprometo genuinamente a <strong>No</strong> llamar amigo a quien <strong>No</strong> es mi amigo. Y darle el lugar de compañero, si es que lo es, o de camarada, en caso que así lo sea. También puede ser un ilustre desconocido con el que tengo simpatías. Deberíamos empezar por hacer eso: por apretar las manos, por dar abrazos de palmada.</p>



<p>Ojalá <strong>No</strong> nos diéramos abrazos de ese tipo y nos abrazáramos únicamente cuando realmente nos mueve una conexión profunda.</p>



<p>Yo <strong>No</strong> creo en la defensa de partidos políticos. Yo creo en la defensa de ideas, de personas, de seres humanos. De seres humanos ilustres, de seres humanos que están apostando algo. Y si hay alguien en este país que está apostando algo es aquella persona de ideas sobrias, de pensamientos honestos.</p>



<p>Personas que están dispuestas a perder la credibilidad de sus compañeros partidistas y soportar campañas de desprestigio si es necesario con tal de <strong>No</strong> apostarle a la farsa partidista.</p>



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<h5 class="wp-block-heading">Politiqueros de oficio: Roy Barreras y Armando Benedetti</h5>



<p><strong>No</strong> podemos comparar el cambio de camiseta de personajes como <strong>Armando Benedetti</strong> o <strong>Roy Barreras</strong>. Son politiqueros de oficio. Viven y vivirán siempre del Estado, mientras tengan la manera de conseguir votos y hacer negociaciones coyunturales. Eso es todo. Son personajes que lo único que les interesa es vivir de la teta del Estado.</p>



<p>Y eso ha sido evidente en toda su trayectoria.</p>



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<h1 class="wp-block-heading">Alejandro Gaviria: Un cambio de camiseta que genera confianza política</h1>



<p>En contraste, y a diferencia de los politiqueros de oficio, <strong>No</strong> lo podemos comparar con <strong>Alejandro Gaviria</strong>, un funcionario público al que le indican cualquier cantidad de errores e incluso quieren hacerlo ver como un personaje siniestro.</p>



<p> Quienes lo señalan lo hacen como si tuvieran las manos limpias, como si no tuvieran corrupción por la cual responder en su partido y en sus dinámicas de gobierno, y lo hacen sin una sola prueba contundente sobre lo que señalan. </p>



<p>No me refiero a los distintos errores y equívocos del exministro, sino a las insinuaciones de que él es un corrupto. </p>



<p>Nunca olvidaré a la mujer que en un almuerzo me dijo que él era un facilitador de la corrupción de las <strong>EPS</strong>.</p>



<p>Predican en contra de <strong>Alejandro Gaviria</strong> en los pasillos y en las redes sociales. Y lo único que yo veo es a un hombre que ha tenido la capacidad de reconocer sus errores, de dudar, de cuestionar. Yo lo he cuestionado en varias ocasiones; <strong>No</strong> tenemos pensamientos gemelos, todo lo contrario, en ocasiones disentimos. Lo que nos une es el deseo de querer un país con futuro, con posibilidad real de transformación.</p>



<p>Yo lo he seguido durante 6 años desde la primera vez que lo entrevisté. A fuego lento, desde mi lugar de enunciación que hoy es no solo desde el <strong>Feminismo Artesanal</strong>, sino desde la <strong>otredad mental</strong>. He experimentado su paciencia en medio de mi hiperactividad mental, mis reflexiones desordenadas, mis equívocos verbales y escriturales.</p>



<p> Lo he leído una y otra vez para cuestionar. Y siempre me he dado cuenta que me encuentro con un ser humano asumiendo sus posturas de frente y alguien a quien <strong>No</strong> le han podido demostrar corrupción.</p>



<p>Hoy me permito opinar abiertamente sobre la &#8220;cambiadera de camiseta&#8221; de <strong>Alejandro Gaviria</strong>, como algunos dicen. Nunca he visto que cambie de posición sin argumentos. Lo digo yo: esa cambiadera de camiseta ha sido totalmente justificada, aunque a veces parece difusa, cuando uno busca los argumentos encuentra las razones.</p>



<p>Mientras que Gustavo Petro se llena la boca diciendo que Alejandro es un traidor y que es la peor decisión que ha tomado en su gobierno a la hora de delegar ministerios, yo lo que veo es que <strong>Alejandro Gaviria</strong> le entregó su marca personal, su caudal político, su nombre propio al proyecto de Gustavo Petro. Le llaman a eso petrosantismo.</p>



<p>La ultraderecha quiere hacernos creer que existe tal cosa, y yo me permito dudar. Tal vez una línea de la posibilidad partidista sí se sienta a sí misma como petrosantista, eso <strong>No</strong> lo sé. Lo que sí sé es que si eso existe, Alejandro <strong>No</strong> forma parte de eso. </p>



<p>Porque si fuera así, estaría actualmente de ministro viviendo del salario y del prestigio que da el cargo.</p>



<p>La gente repite un millón de veces que a Alejandro lo echaron. Parece que <strong>No</strong> se escucharan a sí mismos, que <strong>No</strong> pensaran al hablar.</p>



<p> Un ser humano con una sola neurona sabe que si se enfrenta abiertamente a un presidente de la República será despedido.</p>



<p> Eso <strong>No</strong> ocurre solo en Colombia, máxime si te vas en contra de Gustavo Petro. Quienes trabajaron con Gustavo Petro en la alcaldía saben que es así. Gustavo jamás ha aceptado un contradictor.</p>



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<h3 class="wp-block-heading">Vocación Política: Un Compromiso con la Justicia y la Independencia</h3>



<p>Yo estoy aquí para hablar desde la <strong>Edu &#8211; comnicación</strong> y el periodismo para el desarrollo humano con todos mis principios interculturales.</p>



<p> Como una persona que ha pagado el precio de la independencia y <strong>No</strong> ha traficado jamás con los derechos, <strong>No</strong> se ha enriquecido con sus causas sociales. He tenido una comunidad social absolutamente diversa en todos los pensamientos posibles. </p>



<p>Eso sí, con algo en común: el deseo de un país distinto, el deseo de herramientas, procesos y oportunidades reales.</p>



<p>En ese sentido, tengo toda la autoridad política para decirles que voy a defender la democracia de este país. </p>



<p>Y eso incluye la independencia, el pensamiento crítico, y por supuesto, que en el Congreso existan partidos independientes.</p>



<p>Defiendo el derecho a cambiarse de camiseta las veces que sea necesario por las razones correctas, por lo menos por razones de principios y de ética. </p>



<p><strong>No</strong> le como a esos principios solapados de diplomacias que <strong>No</strong> son nada claras en las reglas del juego. Y espero que si algún día estoy lista para hacer partidismo, lo pueda hacer desde la independencia de pensamiento.</p>



<p><strong>No</strong> quiero un país donde se diga que hay democracia participativa, que hay libertad, sí y solo sí el pensamiento es de extrema derecha o de extrema izquierda.</p>



<p>Hoy quería dejar estas reflexiones y pedirles, por favor, que se piensen muy bien sus postulados para la vida.</p>



<p> Que <strong>No</strong> coman cuentos de campañas artificiosas en contra de personas que ni siquiera conocemos.</p>



<p> Que nos demos las oportunidades que necesitamos de indagar: quién es el político, qué ha hecho y por qué lo ha hecho, cuándo lo hizo, antes de lanzar un juicio de valor.</p>



<p><strong>Hacer partidismo en este país es muy difícil.</strong></p>



<p> Hacer partidismo es muy complejo, sin perder la paz, sin perder la salud mental y, sobre todo, manteniendo los principios.</p>



<p>Por supuesto que sé que necesitamos estar en un partido muchísimas veces, porque <strong>No</strong> siempre se puede avanzar en la política a través de ejercicios de firmas y procesos democráticos totalmente independientes.</p>



<p> <strong>No</strong> toda persona puede hacer una carrera en el ejercicio de la política, dentro de las jerarquías de poder, sin el apoyo de un partido.</p>



<p>Honestamente, muy pocas marcas personales podrían hacer un ejercicio que les permitiera llegar al Congreso o a la Cámara o a cualquier cargo de elección popular, sin un partido y sin invertir plata de dudosa procedencia.</p>



<p> Así que, por supuesto, muchas veces toca estar en un partido y luego simplemente quitarse la camiseta por principios éticos. Así son las cosas.</p>



<p>El petrismo secuestró los derechos humanos en este país como causa. Al petrismo le sirve el feminismo de las mujeres serviles a sus beneficios, y las causas sociales también le sirven única y exclusivamente para generar votos.</p>



<p><strong>No</strong> crean que para mí es fácil hoy escribir esta columna, cuando yo creí genuinamente en Gustavo Petro y le di el ícono de mi voz. Fue al primer político que le di mi eco públicamente.</p>



<p>Y la historia de cómo terminé a su lado <strong>No</strong> es una historia fantástica entre amigos, fue una historia de resistencia feminista. </p>



<p>Nunca olvidaré que subir al balcón a mí me costó una batalla seria desde el activismo, porque fue la primera vez que me &#8220;faltoneó&#8221;. Solo que <strong>No</strong> se lo permití. Hubo una pelea, y solo hay una testigo que ya <strong>No</strong> sé ni dónde está en este mismo instante.</p>



<p>A Gustavo Petro tuve que hacerle cumplir su palabra tres veces referente a las búsquedas que yo tenía con los activismos, y nunca tuvo que ver ni con plata, ni con venta de votos, ni con servilismo. </p>



<p>Eran cosas pequeñas, y si en lo poco <strong>No</strong> sabes cumplir, en lo mucho menos. </p>



<p>Si el defensor de las minorías le falla a una sola mujer, le fallará a un país entero. Esa fue mi lógica.</p>



<p>Hoy en estas reflexiones desordenadas manifiesto que estoy de acuerdo con que los activistas reciban apoyos y hagan alianzas estratégicas con los líderes políticos que consideran favorables a su causa.</p>



<p> Estoy de acuerdo con que logren espacios de poder y puedan conseguir trabajo, educación y mejorías para sus grupos y nichos de acción participativa. <strong>No</strong> lo considero corrupto.</p>



<p>Lo que <strong>No</strong> estoy de acuerdo es que esto se considere como una especie de matrimonio hasta la muerte. </p>



<p>Tenemos que tener la dignidad de quitarnos la camiseta las veces que sea necesaria y <strong>No</strong> sentirnos culpables. </p>



<p>Cualquier cosa que nos haya dado un político —un cupo para el colegio, una cancha en el parque, la posibilidad de un sueldo por un contrato de algún tema, cualquier cosa que hayamos ganado con nuestros talentos trabajando para ese político— fue algo que nos ganamos; <strong>No</strong> es caridad. Y tenemos derecho a renunciar, a alejarnos sin ser estigmatizados y sin ser castigados por hacerlo.</p>



<p>Yo estoy harta de que los activistas y todas las personas que hacemos trabajo social, seamos equivalentes a los payasos de restaurante que jalan a la gente para que vayan a almorzar. </p>



<p>Es decir, que &#8220;nos toque&#8221; buscarle votos a alguien para poder lograr alguna incidencia, porque <strong>No</strong> tenemos otro poder que <strong>No</strong> sea nuestra voz y tenemos que hacer alianzas con políticos partidistas que nos darán la oportunidad de ser escuchados y de formar parte de procesos de injerencia solo si logramos conseguir votos.</p>



<p>Y ahí empieza la batalla campal entre activismos.</p>



<p> Poco se habla de cómo los líderes sociales muchas veces están defendiendo a un político únicamente por el cupo universitario que le prometió a su hijo, o la cancha del barrio, o por el carguito —porque es eso, un cargo minúsculo— que le podrán inventar, o por las alianzas estratégicas que permitan que sus fundaciones puedan licitar con éxito. </p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>No crean que soy ciega también a los entramados corruptos que ocurren desde los activismos barriales.</strong></h2>



<p>Sé de qué les hablo y también sé que es muy difícil <strong>No</strong> caer en tentación cuando en casa hay hambre y hay miseria, y se tiene un corazón con ganas de hacer cosas por el barrio, por la comunidad, sin un solo peso.</p>



<p>Es que corrupción <strong>No</strong> es solamente eso de llevar carros llenos de dinero para repartir plata por votos.</p>



<p> Los votos también se transan con alianzas estratégicas: el líder comunitario que apoya a un edil, o a alguien más poderoso, para que le permita algún día avanzar en la enorme cadena de la jerarquía partidista.</p>



<p> El edil que aspira a estar en la Cámara o en el Concejo, y claro, este concejal o representante de cámara que aspira a más, también tiene alianzas en otro lado y así sucesivamente.</p>



<p>Esto en sí mismo <strong>No</strong> sería despreciable si se trabajara con rectitud.</p>



<p>Yo tuve el privilegio de ser un activista independiente. </p>



<p>El precio lo he pagado en mi propia carne y en mi propia piel.</p>



<p> Tengo 46 años, voy apenas a terminar una maestría, validé primaria y bachillerato y he vivido de la solidaridad del tejido social y de la contención de la familia que construí.</p>



<p> Y sí, sigo siendo un ama de casa, para muchas feministas algo casi que despreciable.</p>



<p>Hice de mi sociedad conyugal el hilo que sostuvo mi tejido para convertirme en la mujer que soy. </p>



<p>Millones de mujeres <strong>No</strong> tienen la posibilidad de un hogar donde su compañero pueda contenerles financieramente, moral y socialmente mientras que hacen su activismo. </p>



<p>Esa es la única razón por la cual yo he podido revelarme una y otra vez del oportunismo de los machos en el poder y de algunas feministas que se vendieron a la farsa del partidismo del cambio actual.</p>



<p>Cuenten conmigo para rescatar las causas sociales del secuestro ideológico en que muchos y muchas activistas se encuentran. </p>



<p><strong>Mi sueño era superarme, estudiar, algún día ser trascendente. </strong></p>



<p>Compartir los aprendizajes con el ánimo de que esto sea semilla y afecte positivamente a cualquier persona que me lea o escuche. Y sobre todo, vivir de mi trabajo social, de mis talentos, de mis estudios en algún momento.</p>



<p><strong>No</strong> puede ser que aspiremos a vivir de lo que somos y hacemos sea cuestionado. </p>



<p>Y <strong>No</strong> puede ser que les parezca normal que muchas personas vivan de la trampa politiquera e injusto que un activista, de su trabajo social.</p>



<p>Cada vez que pido pruebas y evidencias de la corrupción de <strong>Alejandro Gaviria</strong>, nadie da razón.</p>



<p> Lo único que tienen es un montón de frases artificiosas en contra suya. Hay que ver qué dice el tiempo.</p>



<p> Lo cierto es que aquí quien está cuestionado por corrupción es el gobierno de Petro, y quien tiene que rendir cuentas en este instante es el presidente y todo su equipo de trabajo durante la campaña y durante el gobierno.</p>



<p>En cuanto a Alejandro, si alguien llega a demostrar que realmente es un corrupto, juro que haré una columna al respecto. Por ahora, él tiene mi voto de confianza, desde el principio de la buena fe. </p>



<p><strong>No</strong> por apasionamientos, sino porque he tenido la oportunidad de estudiar sus pasos, de cuestionarlo e incluso de confrontarlo y aprender sobre su línea de pensamiento.</p>



<p><strong>No</strong> voy a esconder nunca mis experiencias humanas porque creo firmemente que las experiencias humanas también constituyen un aporte político para la vida. </p>



<p>Si en algún momento de la historia de Colombia llegan a demostrar que <strong>Jennifer Pedraza</strong> o <strong>Alejandro Gaviria</strong> son seres despreciables, como lo es Gustavo Petro y lo han sido tantos políticos en este país, tengan la seguridad que <strong>No</strong> escatimaré en palabras para opinar dentro de esa coyuntura.</p>



<p>Por el momento, estoy muy agradecida con la vida de que este par estén haciendo su aporte al país desde su lugar, poniéndose y quitándose la camiseta por las razones correctas, <strong>No</strong> como lo hace <strong>Roy Barreras</strong>, <strong>Benedetti</strong>, entre otros.</p>



<p><strong>Colofón:</strong></p>



<p>Mis textos, desde hace un tiempo, son el resultado de una colaboración intrínseca con la inteligencia artificial. Sin embargo, es mi intelecto el ojo rector, asegurándome de que cada componente de esta composición represente con absoluta fidelidad lo que deseo expresar y, sobre todo, cómo lo concibo, minimizando así cualquier posible desliz a razón de la dislexia. Como siempre, les recuerdo: soy escribidora, <strong>No</strong> escritora.</p>



<p>Muchas gracias por llegar hasta el final de esta lectura, como siempre valoro su tiempo, compañeras y compañeros, y de alguna manera, amistades invisibles.</p>
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        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=116660</guid>
        <pubDate>Sat, 07 Jun 2025 05:50:58 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
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