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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de feminismo Artesanal | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Suerte de carta a Fidel Cano Don Fidel: : La integridad no se negocia ni se lava de púrpura</title>
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        <description><![CDATA[<p>Ya vimos las excusas públicas que seguramente vienen de un lugar honesto; ahora la pregunta es: ¿De qué manera viene la reparación para aquellas mujeres que tuvieron que salir despavoridas a razón del abuso de poder? El respaldo a la voz de Pilar Cuartas y de las cientos de mujeres que están levantando su palabra es innegociable. Su regreso y su florecimiento serían la prueba de que este diario transforma sus estructuras para que la integridad no sea un concepto abstracto&#8221;.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="876" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/30214356/WMUINTFPZBFG7A4LHWIA64HT6I-876x1024.jpg" alt="mensaje" class="wp-image-127582" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/30214356/WMUINTFPZBFG7A4LHWIA64HT6I-876x1024.jpg 876w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/30214356/WMUINTFPZBFG7A4LHWIA64HT6I-257x300.jpg 257w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/30214356/WMUINTFPZBFG7A4LHWIA64HT6I-768x897.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/30214356/WMUINTFPZBFG7A4LHWIA64HT6I.avif 992w" sizes="(max-width: 876px) 100vw, 876px" /></figure>



<h1 class="wp-block-heading has-contrast-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-5e42045b13b28f51d5dd271b78fef06c" style="background-color:#cc5602"> La integridad no se negocia ni se lava de púrpura</h1>



<p><strong>Reflexiones desordenadas </strong></p>



<p>Don Fidel, leí el editorial oficial del periódico referente a la denuncia que hizo Pilar, así como el trino que le enviaste donde reconociste que aquello nunca debió haber sucedido. </p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<h1 class="wp-block-heading has-base-background-color has-background"><strong>I. De la escucha al resarcimiento: el testimonio de quien hizo camino a Don Fidel</strong></h1>
</blockquote>



<p>Debo reconocer que gran parte de mi empoderamiento profesional, intelectual y activista se lo debo a este <strong>valioso</strong> espacio que he habitado durante años. </p>



<p>Siempre que he necesitado comunicarme contigo ha sido cordial, con la escucha activa; aunque no he tenido la oportunidad de interactuar personalmente, imagino la integridad de tus palabras desde la coherencia. </p>



<p>He aprendido en la distancia sobre tu trabajo y he admirado la capacidad que tienes siempre de poner la cara a las audiencias.</p>



<p> Me acerqué al periódico cuando ni siquiera había terminado los procesos para iniciar la educación superior, cargando apenas con una primaria y un bachillerato validado tras pasar por muchos colegios que no lograron enseñarme. </p>



<p>Tuve que hacer camino al andar, puntada a puntada, para convertirme en la periodista y educomunicadora que hoy soy. En ti encontré a un hombre de oídos abiertos y la posibilidad de ensanchar el eco de mi voz; recibí algunas jaladas de oreja y atravesé el miedo de perder los espacios ganados, ahí estuviste, dándome siempre la oportunidad de crecer. </p>



<p>Por eso hoy escribo desde mi lugar de escribidora; escribo para más que aleccionar y dar demandas éticas —que ojo, sí existen—, quiero anexionar.</p>



<p> Deseo entender qué viene, qué vamos a hacer para desaparecer el lavado púrpura de los medios.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p> Lo ocurrido en Caracol sirvió para que empezaran a abrirse muchas puertas y ventanas, revelando una verdad que ya no puede ocultarse. Ya vimos las excusas públicas; ahora la pregunta es: ¿De qué manera viene la reparación para aquellas mujeres que tuvieron que salir despavoridas a razón del abuso de poder, del acoso laboral y sexual en este <strong>#MeToo Colombia</strong>?</p>
</blockquote>



<p>La gravedad de la situación alcanza niveles alarmantes cuando voces de impecable trayectoria periodística confirman la crisis estructural. <strong>“En El Espectador también acosan y tienen un protocolo poco riguroso, con falencias y que no saben aplicar. Revictimizan a quienes denuncian y las empujan a renunciar. Mi nombre es Pilar Cuartas Rodríguez, fui la primera ‘editora’ de género de un medio tradicional en Colombia (de El Espectador)”</strong>, escribió la periodista al iniciar su denuncia pública. Esta afirmación no es solo un testimonio; es una evidencia del fallo sistémico en la protección de quienes investigan y narran la realidad. El respaldo a la voz de Pilar y de las cientos de mujeres que están levantando su palabra como periodistas es innegociable. Su regreso y su florecimiento serían la prueba de que este diario transforma sus estructuras para que la <strong>integridad</strong> no sea un concepto abstracto.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">II. El laberinto del deseo y la justicia estructural: Puta o no puta, mis derechos no se disputan</h3>



<p>Como defensora de la <strong>sexoafectividad</strong>, me genera una profunda tristeza que estemos llegando a un punto donde las relaciones eróticas se vean mediadas por un punitivismo rígido. Sin embargo, entiendo que esta es la respuesta a décadas de una sordera histórica. </p>



<p>¿Por qué nos cuesta tanto entender la diferencia entre una mirada seductora y la imposición de poder que constituye el acoso?</p>



<p> Sé qué es el acoso, sé qué es la violencia sexual y conozco perfectamente cómo funcionan el abuso de poder y el acoso sexual como una dupla enloquecedora. Cuando decidí traer una versión de la <strong>Marcha de las Putas</strong> a Colombia fue muy difícil; al final del día encontré el camino de la mano de otras mujeres que en ese momento, al igual que yo, no formábamos parte de la línea feminista académica del país. Lo mío son principios; creo genuinamente en que tenemos derecho a vivir como mujeres <strong>putamente libres</strong> en todos los espacios y que, putas o no putas, nuestros derechos no se disputan.</p>



<p> Por eso hoy me sumo al grito de <strong>&#8220;Yo te creo, colega&#8221;</strong> y pregunto: ¿De qué manera va a haber resarcimiento para aquellas mujeres que han levantado la voz dentro del diario?</p>



<p> Como plantea <strong>Silvia Rivera Cusicanqui</strong>, debemos descolonizar nuestros gestos; no basta con el discurso, hay que practicar la coherencia. Desde el <strong>Feminismo Artesanal</strong> reivindicamos todas las formas de ser mujer: la precarizada, la neurodivergente, la afro, la trans, la creadora, la disidente. </p>



<p>Algunas personas dicen que no tengo autoridad para defender esto por ser una mujer liberal, de principios ácratas, que cree que cada mujer lleva dentro de sí una <strong>Puta Sagrada</strong>. Para mí, este es un concepto performático; una respuesta que resignifica una palabra usada históricamente para secundarizar a las mujeres en sus derechos y convertirlos en objeto de estigma. La <strong>mejora</strong> de nuestros protocolos no es un favor, es una necesidad para que la impunidad se detenga.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">III. La ética del cuidado frente al deterioro de los vínculos eróticos</h3>



<p>Me preocupa legítimamente el deterioro de las relaciones eróticas cuando la voluntad se confunde con el abuso de poder. Es una complejidad dolorosa: ¿cómo garantizar que ningún acosador quede impune sin que la &#8220;policía moral&#8221; invada nuestras libertades más íntimas?</p>



<p> Siguiendo la sabiduría de <strong>Lola Cendales</strong>, la educación popular y la educomunicación deben servir para reconstruir el tejido social desde el respeto; la transformación solo es real si nos permite aprender a relacionarnos desde la autonomía.</p>



<p> Las mujeres hemos pasado la mayor parte de nuestra vida cuidándonos de quienes dicen amarnos y de desconocidos que nos violentan. Al mismo tiempo, reconocemos que hay hombres con quienes quisiéramos acercarnos, el miedo es mutuo porque la historia del abuso nunca fue escuchada.</p>



<p> Ahora las relaciones están atravesadas por la sospecha. Esta búsqueda de los derechos <strong>sexoafectivos</strong> libres no puede estar por debajo del sufrimiento de millones de mujeres que fueron abusadas en silencio. El consentimiento es sencillo, un &#8220;no&#8221; debe ser suficiente sin importar el contexto previo. La zozobra del abuso sexual en la que viven tantas mujeres es una realidad que no admite matices complacientes. </p>



<p>¿Estamos listos para construir consensos claros donde el consentimiento sea la regla y la <strong>integridad</strong> sea el límite innegociable? La respuesta no puede ser el silencio ni la negación, debe ser la construcción de espacios donde la libertad no signifique vulnerabilidad.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">IV. Mi fuerza tiene palabra: una apuesta por la reexistencia colectiva</h3>



<p>Finalmente, quiero decirte, <strong>Don Fidel</strong>, que mi saber ya no es una intuición ni un presentimiento; es una comprensión que denuncia y anuncia. Como bien señala <strong>Maya Angelou</strong>: <em>&#8220;Haz lo que puedas con lo que sabes y cuando sepas más, hazlo mejor&#8221;</em>. Hoy sabemos más y por eso te demando, a ti y a toda la redacción, que este momento sea el motor de una <strong>reexistencia</strong> colectiva. </p>



<p>Deseo dejar clara mi admiración profunda por tu historia profesional y por el hombre encarnado en este tiempo; eres hijo de una época distinta que ha sabido abrir espacios para que las mujeres podamos reexistir. Cuestiono el lavado púrpura en cualquier escenario y por eso me animé a escribirte públicamente, como un ejercicio dialógico educomunicativo, no como un juicio ni una indagatoria, sino con genuinas reflexiones. </p>



<p>Sé que tienes la altura intelectual, ética y moral para los ejercicios ejecutivos necesarios; cuentas con oídos abiertos y un auténtico deseo de accionar. Conmigo no cuenten para descomplificar lo que es imposible: esto es multidimensional y atraviesa todas las realidades sociales. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>¿Cómo equilibraremos nuestros derechos eróticos y amatorios con el derecho a una vida libre de violencia sin acudir siempre a lo punitivo? Muchos se escandalizan por la rigidez de las leyes actuales, esas normas no llegaron de la noche a la mañana; fueron décadas de silencios cómplices y de mirar hacia otro lado. La ley es rígida porque la realidad ha sido rígida.</p>
</blockquote>



<p>No tengo idea de cómo resolveremos esto, lo que sé es que debemos iniciar hoy con demandas concretas, confiando en que el futuro será más amable y aprenderemos a equilibrar la balanza entre nuestros derechos afectivos y el derecho a vivir sin violencia machista.</p>



<p> Agradezco a la vida por la autoridad moral que me ha dado este proceso para escribir hoy desde adentro.</p>



<p> Este texto ha sido escrito de la mano de la Inteligencia Artificial en mi rol de escribidora, y me hago cargo de cada una de las palabras y conceptos aquí expresados.</p>



<p> Espero que esta carta toque el corazón de quienes la lean y abramos diálogos a la altura de nuestro tiempo.</p>
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        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127402</guid>
        <pubDate>Tue, 31 Mar 2026 03:24:26 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Suerte de carta a Fidel Cano Don Fidel: : La integridad no se negocia ni se lava de púrpura]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>El Centro Descentrado en medio del Bombardeo a la Infancia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/el-centro-descentrado-en-medio-del-bombardeo-a-la-infancia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Niños asesinados por la guerra han existido siempre, y sin importar el color político, debemos estar de acuerdo en que encontrar otra salida que no sea bombardearles es una urgencia moral.</p>
<p>La visión de que los niños tienen un valor intrínseco y derechos propios es sorprendentemente reciente. Antes de la Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU (1989), la infancia era vista como mano de obra, propiedad o, como vemos en la guerra, carne de cañón.</p>
<p> Que hoy, en este siglo, con todo el conocimiento y la jurisprudencia de derechos humanos, sigamos debatiendo si es legítimo masacrarles porque han sido reclutados (muchas veces secuestrados, coaccionados o engañados) es una regresión brutal.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por Mar Candela Castilla</strong>  &#8211; Feminista Artesanal y Edu-comunicadora</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
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<h1 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">0. ¿Quién diría que el presidente intergaláctico de la vida también autorizaría bombardeos a niños?</h1>



<p>Esta no es una pregunta retórica, es un lamento profundo que nos obliga a confrontar la traición ética. </p>



<p>La infancia ha sido históricamente la moneda de cambio más brutal y dolorosa de todos los conflictos. <strong>La infancia en pleno, niños y adolescentes en todas sus versiones</strong>, no son nuevos en la guerra; han sido <strong>cosificados, convertidos en herramientas y armas</strong>.</p>



<p> ¿Acaso olvidamos las declaraciones en Colombia que redujeron a les menores reclutados a la categoría de <strong>&#8220;máquinas de guerra&#8221;</strong>? Esta lógica deshumanizante es la misma que permite justificar que bombardearlos sea un &#8220;mal necesario&#8221; o un &#8220;daño colateral aceptable&#8221;.</p>



<p class="has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">Desde mi mirada como <strong>Feminista Artesanal y defensora de los derechos fundamentales</strong>, yo nunca voy a aceptar esa lógica. Es un <strong>asesinato de Estado</strong> y una aberración moral. La infancia es sujeto de especial protección. Punto.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>Es cierto que el uso de menores en conflictos es una tragedia histórica universal. <strong>Nuestra propia historia lo demuestra:</strong> <strong>Francisco de Paula de Paula Santander</strong> se sumó a las filas independentistas a los 18 años de edad. Sin embargo, los menores de edad han estado involucrados mucho antes y con edades más tempranas. Desde los <strong>pajes y tamboreros de la Europa medieval</strong> y los <strong>ejércitos europeos del siglo XIX</strong>, hasta los <strong>jóvenes de las Juventudes Hitlerianas</strong> que combatieron en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, la participación de niños y adolescentes ha sido una constante. En la Guerra entre Irán e Irak (1980-1988), la propaganda estatal y religiosa llevó al reclutamiento masivo de jóvenes. Se estima que <strong>más de 550.000 estudiantes</strong> (entre educación primaria y secundaria) fueron enviados al frente, muchos de los cuales eran menores de edad, y algunos reportes de la época, citados por organismos internacionales, sugieren una tasa de mortalidad extremadamente alta entre estos combatientes, utilizados a menudo en misiones peligrosas como barrer minas con sus propios cuerpos. El costo humano fue devastador, dejando a <strong>más de 144.000 niños huérfanos</strong> al finalizar el conflicto (Zargar et al., 2007; RFE/RL, 2022). En Colombia, la vinculación existe desde la <strong>Guerra de los Mil Días</strong> hasta los conflictos contemporáneos, donde se ha documentado el reclutamiento de niños de tan solo <strong>10 o 12 años</strong> por parte de grupos armados ilegales. Al igual que en las milicias contemporáneas en <strong>Yemen, Siria, la República Democrática del Congo</strong> o en las guerras que hoy vemos en <strong>Gaza, Israel, Ucrania o Sudán</strong>, la dependencia del reclutamiento de jóvenes casi niños persiste. Actualmente, en todas las milicias se llevan a los jovencitos, y por un tecnicismo legal se les considera adultos a los 18 años, algo que, a mi juicio, merece una discusión amplia.</p>
</blockquote>



<p><strong>No obstante</strong>, que algo haya ocurrido siempre <strong>no lo hace éticamente correcto</strong>. De hecho, la existencia de niños soldados en la historia solo subraya la falla fundamental de la humanidad. </p>



<p><strong>Niños asesinados por la guerra han existido siempre, y sin importar el color político, debemos estar de acuerdo en que encontrar otra salida que no sea bombardearles es una urgencia moral.</strong></p>



<p>La visión de que los niños tienen un <strong>valor intrínseco</strong> y derechos propios es sorprendentemente reciente. Antes de la <strong>Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU (1989)</strong>, la infancia era vista como mano de obra, propiedad o, como vemos en la guerra, carne de cañón.</p>



<p> Que hoy, en este siglo, con todo el conocimiento y la jurisprudencia de derechos humanos, sigamos debatiendo si es legítimo masacrarles porque han sido reclutados (muchas veces secuestrados, coaccionados o engañados) es una regresión brutal.</p>



<p>Debemos <strong>problematizarlo</strong>: no hay que adaptarse a la idea de que hay que asesinar a algunos niños para salvar una <strong>Nación</strong>. La estrategia militar y la táctica deben ser lo suficientemente inteligentes para atacar a los grupos al margen de la ley sin asesinarles. <strong>Debe haber otra manera</strong>, y cualquier político de este siglo que justifique el uso o la masacre de la infancia en la guerra está traicionando no solo sus promesas, sino el mínimo estándar de humanidad.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">1. La Inacción del Centro y el Desafío de la Alternancia</h2>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/19025304/jh-1024x576.jpeg" alt="El centro descentrado en medio del bombardeo a niños en el gobierno Petro" class="wp-image-122583" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/19025304/jh-1024x576.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/19025304/jh-300x169.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/19025304/jh-768x432.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/19025304/jh.jpeg 1214w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>En Colombia, tengo que decirlo, el centro político no está articulado. Está disperso, desorientado y, a menudo, se confunde con una postura que es más bien tibia o, peor aún, decorativa. Lo he repetido y lo reitero ahora: mientras el centro no comprenda su diversidad interna ni el espectro amplio que lo compone, será muy difícil vencer a los extremos.</p>



<p><strong> El punto no es la moderación por la moderación, sino una articulación con discernimiento y un sentido profundamente histórico.</strong></p>



<p>La gran ironía que veo en el nuevo liberalismo es esta búsqueda de una postura sobria en medio de una cultura política que no sabe complementar, no sabe escuchar, y mucho menos sabe tejer. En lugar de construir puentes reales, se repiten fórmulas viejas entre conservadores y liberales que simplemente ya no responden a los dilemas de nuestro tiempo.</p>



<p>Por eso necesitamos <strong>alternancia real, no continuidad ideológica</strong>. La política posmoderna, querida gente, no se divide simplemente entre derecha y izquierda. El espectro es mucho más amplio, complejo e interdependiente. Pensar que todo se reduce a esa dicotomía binaria empobrece terriblemente el debate. Colombia necesita aprender a <strong>tejer una alternativa distinta</strong>, una que no se base en el miedo ni en la repetición, sino en la <strong>construcción ética de lo público</strong>.</p>



<p>Esta inacción del centro se traduce en un <strong>desorden absoluto</strong> y una incapacidad manifiesta para convertirse en una fuerza política atractiva. El centro, con líderes serios y un proyecto claro, debería estar convocando hoy a la base de abstencionistas, a esos <strong>millones de colombianas y colombianos</strong> que se derrotaron a sí mismos, que ya no votan, y que perdieron la esperanza en la democracia participativa con justa razón. Estamos entregando el país a los extremos porque no hemos encontrado la manera de ser esa fuerza política sólida que la mayoría anhela, una fuerza que cree que la política va más allá de la izquierda o de la derecha, y donde la diversidad sí es posible. Necesitamos un país donde todas las personas, que aunque piensen y digan diferente, estén dispuestas a dar lo mejor de sí, sin dar cabida a criminales o a gente anti-derechos.</p>



<p>El fracaso de la izquierda no debería ser, simplemente, la victoria de la derecha; debería ser <strong>el inicio de la reforma partidista</strong> de un país que transforma la política en posibilidad. </p>



<p>Esta transformación exige dignidad: para seducir a la ciudadanía que perdió la esperanza, no bastan las propuestas; <strong>se necesitan liderazgos dignos de la investidura</strong>. </p>



<p>El centro no ha logrado unirse en lo fundamental y, en cambio, ha optado por <strong>coaliciones absurdas</strong> en vez de seducir a los abstencionistas y transformar el partidismo de una buena vez. Necesitamos creer que sí hay esperanza y futuro. En medio de esta caricatura y la tragedia, estamos entregando el país al fanatismo y a los extremos, y no deberíamos estar en esta posición.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Esta tibieza que critico resuena con la voz de la anarquista Emma Goldman. Si bien estoy convencida de que el anarquismo y el anticapitalismo como marcos políticos de acción han perdido la batalla y que el reformismo partidista es la única opción real para transformarlo todo, la ética de Goldman es fundamental. Ella nos recordaba que la verdadera emancipación, el verdadero cambio, no puede venir de estructuras que solo maquillan la opresión. Goldman nos invita a rechazar esa pasividad y esa tibieza del centro, que es una forma de inacción que solo beneficia al <em>statu quo</em> y que convierte al centro en una caricatura. El centro debe acercarse a esta radicalidad ética, y hacerlo desde la acción partidista reformista, que es el único camino viable para la transformación profunda que buscamos. Sobre esto nos habló en su ensayo <em>La Tragedia de la Emancipación de la Mujer</em>.</strong></li>
</ul>



<p>Y en esa misma línea de ética pública, la pensadora boliviana <strong>Silvia Rivera Cusicanqui</strong> nos enseña que el verdadero acto político se teje desde la praxis comunitaria y en el <strong>cuerpo-territorio</strong>. Para ella, la democracia no es solo un voto, sino una acción constante de <strong>descolonización del poder</strong> que se gesta desde las bases, algo que podemos encontrar en su obra <em><strong>Un pensamiento aymara</strong></em>.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">2. Alejandro Gaviria: Marginado Partidista Necesario</h2>



<p>En medio de esta desorientación, la gran épica democrática sigue siendo cada vez que la ciudadanía logra quitarle una silla a un corrupto en el Congreso. <strong>Aún así</strong>, mi deseo —al parecer inviable en esta coyuntura— es ver a Alejandro Gaviria en el Senado. Él debería estar ahí.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/19025304/jh-1024x576.jpeg" alt="El centro descentrado en medio del bombardeo a niños en el gobierno Petro" class="wp-image-122583" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/19025304/jh-1024x576.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/19025304/jh-300x169.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/19025304/jh-768x432.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/19025304/jh.jpeg 1214w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<ul class="wp-block-list">
<li>Es increíble que el centro no haya entendido el caudal político y la marca propia de Alejandro Gaviria: es un <em>speaker</em> intelectual con una trayectoria académica y ejecutiva probada. <strong>Y es precisamente por estas calidades profesionales y éticas que no creo en las narrativas que lo han tildado de &#8216;traidor&#8217; u &#8216;oportunista&#8217;</strong> simplemente por haber tomado una decisión pragmática ante el dilema electoral. Yo confío plenamente en su integridad. Su decisión fue una muestra de madurez política: <strong>priorizar la acción sobre la pureza ideológica</strong>. Decidió juntarse desde la fe en la posibilidad y votar por su contrario político, algo que solo hace una persona que realmente ama la democracia y ama a la gente. Había que escoger el menor de dos males para evitar un mal mayor. De eso se trata la política partidista.</li>
</ul>



<p>El voto que él y decenas de <strong>políticos y políticas</strong> entregaron al Gobierno actual no era un juramento de lealtad al <strong>Mandatario</strong>; era un compromiso condicional con la ciudadanía, una esperanza de que él fuese un demócrata de oídos abiertos.</p>



<p>Esta decisión de <strong>&#8220;bajarse del delirio de superioridad moral&#8221;</strong> y actuar en la contingencia resuena con la filosofía de <strong>Hannah Arendt</strong>. Para ella, la esencia de la política reside en la <strong>acción</strong> y en el <strong>juicio</strong> dentro del <em>ámbito público</em>, incluso cuando el juicio es difícil. La acción de Gaviria es un ejemplo de la <em>vita activa</em> arendtiana <strong>(el concepto de Arendt para la &#8220;vida activa&#8221; o la &#8220;acción&#8221; pura, que se opone a la mera supervivencia y a la fabricación de objetos)</strong>, que se centra en la <strong>responsabilidad histórica</strong> ante la crisis y no en la pureza ideológica. Arendt desarrolla esta idea profundamente en su obra magna <em><strong>La Condición Humana</strong></em>.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">3. La Decadencia Ética: El Bombardeo a la Infancia</h2>



<p>Y ahora, la parte más dolorosa. Ya nos enteramos de que este Gobierno ha bombardeado a <strong>niños y niñas</strong>. La polémica actual por el Guaviare se suma al informe de, al menos, <strong>otro bombardeo</strong> que costó la vida a menores el pasado octubre, demostrando una dolorosa recurrencia. Esto es una traición a la promesa inicial del <strong>Mandatario</strong> de que “no van a morir más niños bombardeados” y nos obliga a aceptar una verdad incómoda: el <strong>Gobernante</strong> no es diferente a ningún otro que haya autorizado bombardear campamentos con <strong>menores</strong> asumiendo el riesgo como una decisión personal de Estado. Es de <strong>los mismos de siempre</strong>, solo que a la izquierda. Un encantador de serpientes a la izquierda no es diferente a un encantador de serpientes a la derecha.</p>



<p>No soy experta en seguridad. Soy <strong>ciudadana activista, defensora de la vida y de la memoria</strong>. La ética no es un lujo. Es una urgencia, y más aún cuando se gobierna.</p>



<p class="has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">El Gobierno justifica bombardear para evitar que los grupos armados recluten a menores como escudos humanos. Debemos ir más profundo en la causa. Esos niños y niñas llegan ahí, muchas veces, por la <strong>pobreza, la miseria y el abandono</strong>, sin oportunidades reales para una calidad de vida que les permita tener acceso a sus derechos fundamentales. Llegan a ese lugar creyendo que van a tener una vida digna, que están existiendo por un bien superior a sus miserables vidas, <strong>pues sí, millones de niños se sienten miserables en este mundo</strong>. En esa profunda vulnerabilidad es que les lavan el cerebro para que hagan parte de estos grupos infames. Esto es cuando llegan engañados; ni hablar cuando son realmente secuestrados. El llamado &#8216;reclutamiento forzoso&#8217; es una forma de suavizar lo que realmente pasa. La criminalidad de estos grupos no se puede justificar, <strong>Aún así</strong>, sí se puede explicar. Y si hay un nicho delincuencial, es el <strong>hambre, el abandono y la miseria</strong>, acompañado de maltrato y abuso, que acompaña a cientos de niños colombianos que luego están allá, en el monte, dando la vida por una causa que ni siquiera entienden, aprendida de memoria por resignación. <strong>No puede ser que el país que con orgullo cree en Dios mayoritariamente, con ese mismo orgullo, justifique el bombardeo a niños por alguna razón.</strong> Esa lógica plantea una pregunta que nos debería helar la sangre: <strong>¿quién decide qué vida vale más? ¿Desde qué lugar se toma esa decisión?</strong></p>



<p>Esta pregunta nos lleva al dilema ético fundamental. <strong>Michael Walzer</strong>, en su libro <em><strong>Guerras Justas e Injustas</strong></em>, nos advierte que incluso en contextos de guerra hay <strong>límites morales que no pueden cruzarse</strong>. Y desde la óptica feminista, la teórica <strong>Joan Tronto</strong>, desde la ética del cuidado, recuerda que la <strong>vulnerabilidad</strong> debe ser el centro de toda decisión pública. En este sentido, bombardear en nombre de la paz es una contradicción que normaliza el lenguaje de guerra. Gobernar, al final del día, es cuidar.</p>



<p>El Derecho Internacional Humanitario es claro: los <strong>menores</strong> reclutados siguen siendo <strong>víctimas</strong>, no combatientes legítimos. ¿Cómo puede entonces justificarse su muerte como daño colateral? La contradicción entre el opositor, que denunciaba, y el <strong>Gobernante</strong>, que justifica, no es solo política: es ética.</p>



<p>El sociólogo <strong>Avishai Margalit</strong>, en <em><strong>La Sociedad Decente</strong></em>, nos recuerda que la legitimidad política se destruye cuando se traicionan los principios sin reconocerlo. Justificar la muerte de <strong>niños y niñas</strong> que deberían ser protegidos es una humillación radical a la base ética del <strong>Estado</strong>. Como bien lo dijo <strong>Silvia Rivera Cusicanqui</strong>: <strong>“el poder tiende a reciclar sus violencias”</strong>.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">4. El Deber de No Callar y la Coherencia que Exigimos</h2>



<p>Como <strong>Feminista Artesanal</strong>, me niego a aceptar que la ética se suspenda a conveniencia. Ninguna estrategia, por &#8220;necesaria&#8221; que sea, justifica la muerte de <strong>menores</strong>. La vida no es una variable táctica. Los niños y las niñas no son escudos. La infancia es sujeto de especial protección. Callar ante su muerte sería traicionar lo esencial.</p>



<p>Por eso, citar a la gran <strong>Rosa Luxemburgo</strong> antes de que me encasillen en cualquier extremo, es necesario: <strong>“El deber de quien piensa es no callar”</strong>.</p>



<p>Como <strong>Edu-comunicadora</strong>, pienso en voz alta. La coherencia ética no es un adorno del discurso, es la base para defender los derechos fundamentales, incluso —y sobre todo— desde el poder. Bombardear <strong>niños y niñas</strong> es inaceptable. Reclutar <strong>menores</strong> es crimen de lesa humanidad. Que sea &#8216;legal&#8217; no lo hace correcto. <strong>El actual gobernante no debió ser quien diera la orden o autorización al bombardeo de niños.</strong></p>



<p>Esta reflexión se amplió por la fuerza de la realidad: el tiempo me pasó por encima y esta decadencia absoluta apareció. La coherencia exige nombrar lo que duele, incluso cuando incomoda. Porque la ética no se posterga. Porque la infancia no se negocia. Porque la memoria no se calla.</p>



<p><strong>Agradecimiento:</strong> Agradezco especialmente a la productora audiovisual Kelmen Gómez, quien hizo posible la producción y realización del video de opinión que hoy les presento, el cual grabé días antes del bombardeo a <strong>menores</strong>. Su sensibilidad, profesionalismo y compromiso con la palabra ética hicieron posible que esta reflexión tuviera también una dimensión visual y pedagógica. Gracias por ayudarme a sostener la voz cuando más se necesita.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Bibliografía y Fuentes de Consulta</h3>



<p>Aquí se detallan las fuentes y autores citados en esta columna de opinión para consulta de todas las personas:</p>



<p><strong>Filosofía Política y Ética</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Arendt, Hannah.</strong> <em>La Condición Humana</em> (1958).</li>



<li><strong>Margalit, Avishai.</strong> <em>La Sociedad Decente</em> (1996).</li>



<li><strong>Tronto, Joan.</strong> <em>Moral Boundaries: A Political Argument for an Ethic of Care</em> (1993). (Ética del Cuidado)</li>



<li><strong>Walzer, Michael.</strong> <em>Guerras Justas e Injustas</em> (1977).</li>
</ul>



<p><strong>Pensamiento Crítico y Feminismo</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Goldman, Emma.</strong> <em>La Tragedia de la Emancipación de la Mujer</em> (1910).</li>



<li><strong>Luxemburgo, Rosa.</strong> Frase célebre: “El deber de quien piensa es no callar”.</li>



<li><strong>Rivera Cusicanqui, Silvia.</strong> <em>Un pensamiento aymara</em> y otras obras.</li>
</ul>



<p><strong>Fuentes Históricas y Contexto de Conflictos Armados</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Radio Free Europe/Radio Liberty (vía JNS.org).</strong> (2022). <em>Iran&#8217;s sickening use of child soldiers</em>. (Detalla la movilización de más de 550.000 estudiantes al frente y la alta mortalidad entre combatientes en la Guerra Irán-Irak).</li>



<li><strong>Zargar, M., Araghizadeh, H., Soroush, M.R., &amp; Khaji, A.</strong> (2007). <em>Iranian casualties during the eight years of Iraq-Iran conflict</em>. Revista de Saúde Pública, 41(6). (Estudio académico que proporciona datos sobre muertes totales y el número de niños huérfanos por la guerra).</li>



<li><strong>Refworld (UNHCR).</strong> <em>Child Soldiers Global Report 2001 &#8211; Iran</em>. (Documenta el uso extensivo de niños soldados por Irán en la guerra).</li>
</ul>



<p><strong>Fuentes Periodísticas sobre la Controversia en Colombia</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>El País América Colombia</strong> y otras fuentes (2025). Informes sobre el bombardeo en Guaviare, la confirmación de la muerte de menores, y los reportes de otros casos en meses previos bajo el actual gobierno. </li>



<li>Se recomienda buscar las publicaciones bajo los títulos como <em>&#8220;Un bombardeo de las fuerzas militares pone en apuros a Petro por la muerte de varios menores de edad&#8221;</em> o <em>&#8220;Cuatro niños más murieron en otro bombardeo&#8230;&#8221;</em></li>
</ul>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122582</guid>
        <pubDate>Wed, 19 Nov 2025 08:02:57 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/19025304/jh.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El Centro Descentrado en medio del Bombardeo a la Infancia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Lilia Méndez: El Feminismo Artesanal que Teje una Nueva Realidad y Recicla el Destino</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/lilia-mendez-el-feminismo-artesanal-que-teje-una-nueva-realidad-y-recicla-el-destino/</link>
        <description><![CDATA[<p>Lilia creció en la pobreza, enfrentó la discriminación y conoció el dolor más profundo que puede experimentar una madre: la humillación a su hijo. El día que su niño fue expulsado del colegio por no tener el uniforme, ese evento terrible, no la hundió. ¡Ese golpe la impulsó a una meta monumental! Ella tomó esa vergüenza y con la Fundación Tato, la convirtió en uniformes dignos para cientos de niñas y niños.</p>
<p>Esto es el Feminismo Artesanal: la capacidad única de las mujeres de tejer y destejer la realidad desde sus propias manos, desde su entorno inmediato</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Nosotras, las que estamos dispuestas a transformar el mundo, sabemos que la inspiración no viene de un cuento de hadas.</p>



<p>Yo lo digo con todas mis letras: Lilia Méndez no es una simple recicladora. Es una &#8220;<strong>Ingeniera Social del Capital Humano</strong>&#8221; autodidacta  y una muestra viva del <strong>Feminismo Artesanal</strong>.</p>



<p> Ella ha tomado el trauma, la escasez y la discriminación, y los ha convertido en la materia prima de un imperio ético.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Lilia Méndez del reciclaje de carreta al reciclaje al  transformador de vida - Con Mar Candela " width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/POiBnDHT4PU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">¡Escúchenme bien, todas las personas!  Nace del barro, del dolor y de una convicción innegociable. La historia de <strong>Lilia Méndez</strong> es esa clase de inspiración; es la prueba irrefutable de que la pobreza, antes que una condena económica, se desactiva con herramientas, procesos y oportunidades más que con poder mental.</h2>



<h3 class="wp-block-heading">I. El Feminismo Artesanal: Tejer y Destejer la Realidad</h3>



<p>Lilia creció en la pobreza, enfrentó la discriminación y conoció el dolor más profundo que puede experimentar una madre: la humillación a su hijo. El día que su niño fue expulsado del colegio por no tener el uniforme, ese evento terrible, no la hundió. <strong>¡Ese golpe la impulsó a una meta monumental!</strong> Ella tomó esa vergüenza y con la Fundación Tato, la convirtió en uniformes dignos para cientos de niñas y niños.</p>



<p>Esto es el <strong>Feminismo Artesanal</strong>: la capacidad única de las mujeres de <strong>tejer y destejer la realidad</strong> desde sus propias manos, desde su entorno inmediato. Es la acción de remendar el tejido social roto que el patriarcado, el clasismo y la pobreza nos impusieron. Lilia no esperó a un decreto; ella usó su resiliencia y su propia iniciativa para coser un futuro diferente. Al fundar Ora Marianis, ella no solo sumó fuerzas; creó un activo económico colectivo donde antes solo había despojo.</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>La investigación sobre emprendimiento femenino confirma que la resiliencia y la autoeficacia son factores clave para que las mujeres, aún en contextos difíciles, logren impulsar negocios y obtener mayor participación laboral, demostrando su capacidad de negociar y construir su propia posición de responsabilidad. <br><a href="https://cladea.org/wp-content/uploads/2022/01/paper-126.pdf"><strong>PERSPECTIVA TEÓRICA SOBRE LOS FACTORES QUE IMPULSAN EL EMPRENDIMIENTO FEMENINO</strong></a></p></blockquote></figure>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">II. La Urgencia de la Metacognición: El Saber Como Liberación</h3>



<p>En nuestra conversación vía whasapp  , Lilia manifestó  su deseo de terminar la primaria y el bachillerato. Ella lo sabe: a pesar de todo su éxito y de su inmenso intelecto práctico, hay una sed de conocimiento formal que la llama.</p>



<p>Hay gente que dice que el estudio no sirve para nada, porque confunde la educación con la riqueza monetaria. <strong>¡Qué ingenuidad!</strong> </p>



<p>El estudio tiene un costo mayor que el dinero. Es nuestra herramienta más poderosa para liberarnos de la ingenuidad. La educación, en su sentido más amplio —la psicoeducación, la lectura, el discernimiento— nos permite tener <strong>agenda y agencia propia</strong> sobre nuestra vida.</p>



<p>Nos libera de viejos conceptos, de normas patriarcales y de narrativas clasistas.</p>



<p>Una mujer con educación sabe cómo defenderse de la manipulación. No solo hablo de ir a una universidad; hablo de la <strong>capacidad de la metacognición</strong>, de pensar sobre cómo pensamos.</p>



<p> Es lo que permite a Lilia transformarse nuevamente, evolucionar de líder gremial a <em>speaker</em> y escritora. </p>



<p>La Mentalidad de Crecimiento que la sacó de la carreta ahora la impulsará hacia la biblioteca.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong>Ver el Respaldo Académico:</strong> La Mentalidad de Crecimiento es la creencia de que las habilidades pueden desarrollarse con esfuerzo. Los estudios indican que las personas con esta mentalidad atribuyen sus errores a la falta de esfuerzo, no a la falta de habilidad, y buscan activamente aprender para enfrentarse a futuros reveses. <a href="https://desarrollo-infantil.iadb.org/es/innovaciones/region_lac/mentalidad-de-crecimiento-para-un-mejor-futuro"><strong>MENTALIDAD DE CRECIMIENTO PARA UN MEJOR FUTURO (BID/IPA)</strong></a></p>
</blockquote>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">III. El Hilo de Esperanza que nos Une</h3>



<p>Lilia Méndez, la mujer que nos enseñó a reciclar la adversidad en propósito, nos deja la lección más importante del <strong>Feminismo Artesanal</strong>: el trabajo más revolucionario no es el que se hace en la tribuna, sino el que se hace en el día a día, con las manos, tejiendo dignidad en la comunidad.</p>



<p>Yo tengo profunda curiosidad por el futuro de esta historia de vida. Estoy segura de que pronto les contaré sobre su desarrollo académico e intelectual, ese nuevo capítulo que le permitirá afinar las herramientas para su liberación total.</p>



<p>A todas las personas que me leen hoy: ¡Despierta tu mentalidad recicladora y teje una nueva realidad! Ha sido un honor compartir con ustedes este espacio hoy para darles a conocer a Lilia Méndez. De corazón a corazón.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Lilia Méndez del reciclaje de carreta al reciclaje al  transformador de vida - Con Mar Candela " width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/POiBnDHT4PU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>Este encuentro personal fue posible gracias a la generosa colaboración del fotógrafo y artista visual <strong>Andrés Reina</strong>, la asesora de imagen colombiana <strong>Vanessa Valveri</strong>, y la <strong>Fundación Bio Entorno</strong>, quienes proporcionaron la locación para este diálogo.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122307</guid>
        <pubDate>Tue, 11 Nov 2025 01:38:18 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/10211804/ll-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Lilia Méndez: El Feminismo Artesanal que Teje una Nueva Realidad y Recicla el Destino]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿De qué Hablamos Cuando No Stalkeamos? La ética de la escucha en el diálogo con Santiago Rivas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/de-que-hablamos-cuando-no-stalkeamos-la-etica-de-la-escucha-en-el-dialogo-con-santiago-rivas/</link>
        <description><![CDATA[<p>untos las relaciones humanas, la escucha, la necesidad de desarmar el ego. Algo que me impactó fue que no le molestó que le dijera la verdad: que no siempre entiendo de qué habla, que no siempre estoy de acuerdo. Aun así, conectamos. De corazón a corazón.</p>
<p>Esta búsqueda de la conexión profunda tiene un eco en el feminismo académico. El conocimiento, nos recuerda la filósofa Audre Lorde, no puede depender solo de la racionalidad; tiene que estar al servicio del sentimiento. La ética de la escucha —el proyecto Ante el dolor de los demás de la Universidad de los Andes lo subraya— se concentra en cómo se recibe al otro, más allá del cuerpo sufriente, comprendiendo su contexto relacional.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Hablando con el gran Santiago Rivas. - Mar Candela desde la Educomunicación flexiones desordenadas." width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/V2NbXuNTF1k?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p><a href="https://youtu.be/V2NbXuNTF1k?si=8aNtHZJo0YvJI71z.">https://youtu.be/V2NbXuNTF1k?si=8aNtHZJo0YvJI71z.</a></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>En esta modernidad tardía, la interconectividad nos da la ilusión de cercanía. Creemos que conocer a alguien es seguirlo, rastrear sus <em>posts</em>, consumir fragmentos de su vida digital.</p>



<p class="has-luminous-vivid-orange-background-color has-background"> <strong>Mas <em>stalkear</em> no es conocer.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Las herramientas digitales nos permiten acceder, sí, <strong>no obstante</strong> no necesariamente comprender. Conocer implica otra cosa: <strong>mirarse a los ojos, sin intermediaciones, en un momento de quietud.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Conocer es un espacio donde se activa el discernimiento y, sobre todo, donde se suspende el prejuicio. <strong>Conectar el alma —lo que sea que eso signifique— es un acto de presencia, no de consumo.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>La comunicación auténtica no ocurre en la velocidad del <em>scroll</em>. Sucede en el espacio de la interpersonalidad reflexiva. Como plantea la investigadora <strong>Klondy Ordoñez Núñez</strong> en sus estudios sobre la brecha digital en educación: “La construcción del vínculo requiere más que interacción técnica; exige procesos de escucha, reconocimiento y reciprocidad” (<em>La construcción educomunicativa virtual en tiempos de pandemia</em>, 2020).</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>No basta con estar conectados, hay que estar disponibles. <strong>La interconectividad no garantiza ni intimidad ni comprensión.</strong> Nos volvemos expertos en personas que nunca hemos mirado de frente, y eso nos aleja de la posibilidad de descubrirlas realmente.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">Romper la Burbuja, la Paternidad Consciente y la Ética de la Ternura</h3>



<p>Hace años sigo a Santiago Rivas. Lo sigo sin haberlo escuchado completo nunca. La vida me come viva, y sus contenidos me llegan por partes. <strong>Soy una lectora fragmentada de un profesional que va más allá de esa fragmentación.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Aun así, aprendo. Es un hombre que se declara abiertamente de izquierda y que tiene un alto tono activista en sus temas. <strong>Sin embargo, su valor radica en otra parte:</strong> <strong>mantiene un admirable equilibrio entre su voz propia y la ética profesional que exige el periodismo serio.</strong> No es un fanático. Es un hombre de izquierda que no le teme a la autocrítica.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Su visión de la masculinidad, del país y, sobre todo, su mirada sobre la <strong>paternidad</strong> son <strong>transformadoras</strong> y <strong>disruptivas</strong>. En nuestro encuentro, por ejemplo, quedó claro que su <strong>unión afectiva</strong> es una <strong>decisión ética</strong> que rompe los esquemas de las normalidades impuestas.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Su elección de vivir en <strong>concubinato</strong> sin la necesidad del &#8220;papelito&#8221; o la bendición judicial es, en sí misma, una declaración política. Su paternidad, asumida con un profundo sentido de privilegio y responsabilidad, refleja esa misma <strong>honestidad radical</strong> que yo admiro.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>La búsqueda no es ser un &#8220;superpapá&#8221;, <strong>sino</strong> un padre presente que concilia su vida profesional con su vida personal, entendiendo el amor familiar como un lujo. <strong>Es un ejercicio constante de coherencia.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Hace mucho tiempo quería hablar con él. Quería hacer el experimento de verlo cara a cara. <strong>Fue hermoso, créeme.</strong> Llegó en bicicleta. Nos reímos. Hablamos como si estuviéramos en una sala sin audiencia.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Pensamos juntos las relaciones humanas, la escucha, la necesidad de desarmar el ego. Algo que me impactó fue que no le molestó que le dijera la verdad: que no siempre entiendo de qué habla, que no siempre estoy de acuerdo. <strong>Aun así, conectamos. De corazón a corazón.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Esta búsqueda de la conexión profunda tiene un eco en el feminismo académico. El conocimiento, nos recuerda la filósofa Audre Lorde, no puede depender solo de la racionalidad; tiene que estar al servicio del sentimiento. <strong>La ética de la escucha</strong> —el proyecto <em>Ante el dolor de los demás</em> de la Universidad de los Andes lo subraya— se concentra en <em>cómo se recibe</em> al otro, más allá del cuerpo sufriente, <strong>comprendiendo su contexto relacional.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>En estos días, una tuitera se ensañó con una opinión suya. No entendía por qué, <strong>aunque</strong> luego supe que había rencillas previas. Eso es lo que suele pasarme: <strong>me acerco a las ideas, no a las rencillas.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Lo único que pienso es que este país necesita menos fanatismo y más escucha. Necesitamos una educomunicación con procesos de <strong>metacognición sólidos</strong>. Escuchar. Entender. Comprender. Discernir. </p>



<p class="has-luminous-vivid-orange-background-color has-background"><strong>Necesitamos aprender de la otredad mental y social.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Para mí, la ética educativa trata y tratará siempre de la honestidad. No solamente con mis fuentes, con mis invitados, <strong>sino</strong> con la audiencia y conmigo misma. <strong>Este encuentro con Santiago Rivas fue eso: un ejercicio genuino.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Una conversación sin máscaras. Un diálogo que dice: aquí estamos, intentando entendernos. <strong>Un pequeño acto de resistencia contra la polarización.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Dato curioso: este encuentro fue programado hace varias semanas. Alcancé a subirlo hace unos días. Entre el trabajo, la vida diaria y las coyunturas, apenas pude sentarme a escribir. <strong>Qué bueno poder hacerlo ahora, cuando la reflexión ya se ha macerado.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Gracias, Santiago, por haberte sentado a hablar con esta desconocida.</p>



<p>Y gracias a quienes leen estas líneas. Sé que soy <strong>escribidora</strong>, no escritora. Escribo para abrir conversación, no para cerrarla. Invito a la acción ética, no a la cátedra. <strong>Sigo creyendo que, a pesar de todo, aún es posible hablar de corazón a corazón.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h3 class="wp-block-heading">🎉 Agradecimientos: La conversación que también fue paisaje</h3>



<p>Agradecimientos especiales al grupo de producción que hizo posible este encuentro: al artista visual, videógrafo y fotógrafo <strong>Andrés Reina</strong>, cuya mirada sensible acompañó cada instante; a la maquilladora y asesora de imagen <strong>Vanessa Balveri</strong>, por su cuidado y calidez. Un reconocimiento muy especial a la <strong>Fundación Bio Entorno</strong>, por permitirnos grabar en su espacio, una organización que trabaja por transversalizar los derechos de la tierra con los derechos humanos. Gracias a su presidenta, <strong>Silvana Mujica</strong>, por abrirnos las puertas con generosidad y convicción ética. <strong>La conversación también fue paisaje, y ese gesto lo hizo posible.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>🎥 Te invito a ver el diálogo completo. No es una entrevista, es un encuentro. Un espacio donde las ideas se cruzan con la ternura política, donde la escucha se vuelve acto ético. Aquí está: </p>



<p><a href="https://www.google.com/search?q=https://youtu.be/V2NbXuNTF1z%3Fsi%3D8aNtHZJo0YvJI71z" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://youtu.be/V2NbXuNTF1k?si=8aNtHZJo0YvJI71z</a>.</p>



<p>  Deseo que este ejercicio comunicativo  te toque el alma como me tocó a mí.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Hablando con el gran Santiago Rivas. - Mar Candela desde la Educomunicación flexiones desordenadas." width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/V2NbXuNTF1k?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122004</guid>
        <pubDate>Sun, 02 Nov 2025 21:22:27 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02161740/santi2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿De qué Hablamos Cuando No Stalkeamos? La ética de la escucha en el diálogo con Santiago Rivas]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El Tejido de la Memoria que Duele: Diana Salinas, La Colombiana, y la sociología de la imagen en su nuevo libro</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/el-tejido-de-la-memoria-que-duele-diana-salinas-la-colombiana-y-la-sociologia-de-la-imagen-en-su-nuevo-libro/</link>
        <description><![CDATA[<p>Este libro de Diana Salinas nos recuerda que narrar lo que duele es la forma más poderosa de resistir.</p>
<p>Para terminar, quisiera dejar un par de preguntas abiertas. Piénsalo bien, no es un cierre, es una invitación a que este diálogo se extienda a tu propia vida:</p>
<p>¿Qué verdades estás dispuesta o dispuesto a escuchar, incluso si te incomodan, incluso si te obligan a cambiar la perspectiva sobre tu propia historia?</p>
<p>¿Cómo podemos, desde nuestro lugar de lectores y ciudadanos, honrar el coraje de las periodistas que, como Diana Salinas, tejen la memoria de un país con la filigrana de su ética?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading">✍️ </h2>



<p><em>Por </em>.Mar Candela</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="275" height="183" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31150141/images.jpeg" alt="" class="wp-image-121886" style="width:30px;height:auto" /></figure>



<p class="has-contrast-color has-luminous-vivid-orange-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-9d43f86c288e6e74014fcd1e83a35a53"><strong>¿Sabes lo que es leer a la carrera?</strong> Yo lo sé. Devoré <em>El laberinto del Parqueadero Padilla</em> así, a las carreras. No es mi forma ideal de encontrarme con las palabras.</p>



<hr class="wp-block-separator has-text-color has-luminous-vivid-orange-color has-alpha-channel-opacity has-luminous-vivid-orange-background-color has-background is-style-default" />



<p>Mi manera de leer está profundamente atravesada por la dislexia, por esa necesidad de <strong>comprender con calma</strong>, de volver a los libros al menos dos veces. La primera es casi un acto de supervivencia ante la urgencia de la vida que nos rodea.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>La segunda lectura, la profunda, es mi forma de cuidar el vínculo con la memoria que se pone en juego. </p>



<p><strong>No es una técnica sofisticada; es un acto de respeto al texto que no puede esperar.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>No quise dejar pasar el momento de su lanzamiento. Estuve allí, escuchando las voces que abrazan a Diana Salinas, las preguntas que se le hacen al libro. </p>



<p><strong>Se sentían las tensiones que lo sostienen en el aire.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Mientras tanto, en mi cabeza, se activaba un monólogo que no se apaga fácil. La conclusión es clara: este libro es mucho más que una investigación periodística rigurosa.</p>



<p> <strong>Es una decisión ética, una postura en el mundo.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Es una forma de gritar con todas las letras: &#8220;esto pasó, esto sigue pasando, y alguien, por favor, tiene que contarlo&#8221;.</p>



<p> <strong>Y Diana Salinas lo cuenta sin rodeos.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Lo hace con una pluma valiente que no se esconde de nada, que se expone. </p>



<p>Se arriesga a nombrar lo que muchas personas prefieren callar, <strong>rompiendo el silencio cómplice.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Lo más poderoso es el <em>cómo</em> lo hace. No esperes un informe frío. Espera un tejido. <strong>Un entramado de voces, documentos y silencios que te interpela hasta el hueso.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Recuerdo que en el lanzamiento ella decía, con orgullo, que esto había sido <strong>tejer y tejer</strong>. Y ese esfuerzo se ve, palabra a palabra, en la filigrana de su honestidad profesional.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Como lectora, como Educomunicadora que insiste en el diálogo, como feminista artesanal, el gesto de Diana me conmueve.</p>



<p> Su escritura tiene esa <strong>filigrana ética</strong> que no se negocia: <strong>cada frase está puesta con efecto político.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Hay una sofisticación narrativa que mezcla lo literario y lo periodístico sin perder el hilo. Y hay una valentía que no busca el heroísmo, sino que se asume como parte indispensable de su oficio.</p>



<p> <strong>Una luz sobre la oscuridad.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Esta forma de narrar desde el afecto y el rigor no es casual. </p>



<p>Nos recuerda la importancia de las emociones en la búsqueda de la verdad.</p>



<p>La socióloga boliviana <strong>Silvia Rivera Cusicanqui</strong> nos enseña que las verdades más profundas se anclan en lo que llama la <strong>“sociología de la imagen”</strong>, en la forma en que nuestros cuerpos encarnan la historia. </p>



<p><strong>Su trabajo lo pueden encontrar en <em>Sociología de la imagen: Miradas más allá del colonialismo</em> (2015).</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Su trabajo nos ilumina al entender que <strong>“el proceso de descolonización tiene que empezar por la descolonización de nosotras mismas”</strong>. </p>



<p>Esta es la invitación urgente de la lectura.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<ul class="wp-block-list">
<li class="has-contrast-color has-text-color has-link-color wp-elements-158d1c85500626ead27e4efed2685b78"><strong>🔴 La Exigencia Categórica de Verdad que nos Duele a Todas y Todos</strong></li>
</ul>



<p>Y es precisamente aquí, al confrontar la historia de Jesús María Valle y de <strong>los cuestionamientos a los hermanos Uribe</strong>, donde la relectura nos exige levantar la voz.</p>



<p> <strong>La pausa termina.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><strong>Lo digo de manera determinante y categórica: yo, como ciudadana colombiana y activista defensora de Derechos Humanos, quiero la verdad.</strong></p>



<p> No una justicia de papel, sino una que sea efectiva, transformadora y real.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Este <strong>Estado</strong> que es un <strong>Estado</strong> corrupto, me duele. Duele porque soy nativa de él, crecida en la era de Pablo Escobar, en la Colombia azotada por matazones injustas. </p>



<p><strong>Este Estado tiene que parar.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Tiene que destejerse a sí mismo para volver a tejer la realidad. <strong>Y eso no va a pasar si las agujas de ese tejido no son la verdad.</strong></p>



<p> La fórmula es simple, aunque el camino sea largo.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>No puede haber justicia si todos los responsables no se hacen cargo de sus acciones. Necesitamos que la ciudadanía comprenda que este país va más allá de la derecha y de la izquierda. </p>



<p><strong>Este país se trata de la memoria histórica.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Ambos lados, en el poder político partidista, gritan que hay mentira y que se está reescribiendo la historia, <strong>¡ lo cierto es que en ambos lados hay mentiras que nos impiden avanzar!</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>No sé cómo se hace justicia en un país tan lleno de violencia y engaño. Lo que sé es que el periodismo de Diana Salinas nos obliga a mirar de frente un pasado que ha sido un <strong>Estado narco-guerrillero-paramilitar</strong>, un entramado que no se puede ignorar.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>La gran antropóloga argentina <strong>Elizabeth Jelin</strong> nos recuerda que la memoria es un campo de batalla en constante disputa. Diana, con este libro, ha plantado una bandera fundamental en ese campo, al decirnos que <strong>&#8220;las luchas por la memoria son luchas por la definición del pasado, y en última instancia, del futuro.&#8221;</strong> <strong>Su invaluable análisis se encuentra en <em>Los trabajos de la memoria</em> (2002).</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Como ciudadana, suplico al universo, al cosmos o a cualquier ser superior que se haga cargo de este mundo, si es que hay alguno, que <strong>caiga quien tenga que caer</strong> delante de la justicia. </p>



<p><strong>Es una plegaria necesaria.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Que al fin podamos empezar a reescribir la historia con veracidad y, sobre todo, <strong>con la voluntad política de aliviar el sufrimiento humano que ha atravesado a esta Colombia.</strong></p>



<p> Es la única salida posible.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<ul class="wp-block-list">
<li>🧵 ¿Cómo me prometí leerlo? Algunas pistas para ti</li>
</ul>



<p>No me gusta rayar los libros. Algunas veces lo hago solo por necesidad metacognitiva sin embargo siempre  Prefiero leer con los dedos, con el pecho, con la respiración. Estas son apenas unas pistas, por si quieres hacer el ejercicio conmigo:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Tómate tu tiempo</strong>, aunque la urgencia del país parezca devorarte. Este libro pide pausas, silencios, incluso rabias.</li>



<li><strong>Escucha las voces que aparecen.</strong> No solo la de Diana, sino las de quienes ya no están, las de quienes fueron silenciados.</li>



<li><strong>Permite que te incomode.</strong> No viene a darte respuestas fáciles. Viene a abrir preguntas que duelen.</li>



<li><strong>Conecta con tu propia historia.</strong> ¿Qué has hecho tú con esa memoria?</li>



<li><strong>Comparte lo que <em>sientas</em></strong>. Este libro no pide solemnidad, pide verdad.</li>
</ul>



<p>Y sí, léelo dos veces. No porque no se entienda, sino porque hay libros que no se terminan nunca. Este es uno de ellos.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<ul class="wp-block-list">
<li class="has-contrast-color has-text-color has-link-color wp-elements-9a24145f39cab911d95f4cccf4db43fd">💡 Una invitación y una promesa al final</li>
</ul>



<p><strong>Gracias por acompañarme en esta lectura que no se agota, en esta escritura que no se rinde.</strong> A cada persona que ha leído mis textos, que ha sentido conmigo, que ha pensado desde su cuerpo y su historia: gracias.</p>



<p>Recuerda: <strong>Soy una escribidora, una educomunicadora que genera diálogos de opinión; mi función es abrir conversaciones, no ganar premios de literatura, y por eso me siento en plena libertad de interpelar.</strong></p>



<p>Este libro de Diana Salinas nos recuerda que narrar lo que duele es la forma más poderosa de resistir.</p>



<p>Para terminar, quisiera dejar un par de preguntas abiertas. Piénsalo bien, no es un cierre, es una invitación a que este diálogo se extienda a tu propia vida:</p>



<p><strong>¿Qué verdades estás dispuesta o dispuesto a escuchar, incluso si te incomodan, incluso si te obligan a cambiar la perspectiva sobre tu propia historia?</strong></p>



<p><strong>¿Cómo podemos, desde nuestro lugar de lectores y ciudadanos, honrar el coraje de las periodistas que, como Diana Salinas, tejen la memoria de un país con la filigrana de su ética?</strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121885</guid>
        <pubDate>Fri, 31 Oct 2025 20:09:28 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31150141/images.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El Tejido de la Memoria que Duele: Diana Salinas, La Colombiana, y la sociología de la imagen en su nuevo libro]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Sostenibilidad y Servicio Público: Reflexiones desde la Experiencia de Ricardo Lozano</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/sostenibilidad-y-servicio-publico-reflexiones-desde-la-experiencia-de-ricardo-lozano/</link>
        <description><![CDATA[<p>Lozano nos invita a repensar la sostenibilidad como un ejercicio de autenticidad. No se trata solo de reciclar o conservar, sino de regenerar nuestras emociones, pensamientos y hábitos. Inspirado en las prácticas ancestrales de comunidades indígenas, propone una sostenibilidad que nace del corazón, que se alinea con lo que sentimos y pensamos, y que nos impulsa a actuar con coherencia.</p>
<p>Uno de los momentos más potentes de la conversación gira en torno a la tensión entre lo individual y lo colectivo. Para Lozano, la transformación social comienza con la voluntad individual, pero solo florece en entornos cooperativos. Esta reflexión nos interpela: ¿Cómo podemos construir comunidad sin perder nuestra autenticidad? ¿Cómo tejemos redes que no excluyan, que abracen la diversidad y que reconozcan la dignidad de cada ser?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Mar Candela</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Ricardo Lozano  conversa con Mar Candela " width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/ACzM0yMnmdw?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>En un diálogo íntimo y profundamente humano, Ricardo Lozano —exministro de Ambiente de Colombia— se sienta conmigo para conversar sobre sostenibilidad, servicio público y transformación personal. Lo hace sin pretensiones, con la honestidad de quien ha vivido el Estado desde adentro y ha elegido sembrar esperanza desde la realidad.</p>



<p>Lozano nos invita a repensar la sostenibilidad como un ejercicio de autenticidad. No se trata solo de reciclar o conservar, sino de regenerar nuestras emociones, pensamientos y hábitos. Inspirado en las prácticas ancestrales de comunidades indígenas, propone una sostenibilidad que nace del corazón, que se alinea con lo que sentimos y pensamos, y que nos impulsa a actuar con coherencia.</p>



<p>Uno de los momentos más potentes de la conversación gira en torno a la tensión entre lo individual y lo colectivo. Para Lozano, la transformación social comienza con la voluntad individual, pero solo florece en entornos cooperativos. Esta reflexión nos interpela: ¿Cómo podemos construir comunidad sin perder nuestra autenticidad? ¿Cómo tejemos redes que no excluyan, que abracen la diversidad y que reconozcan la dignidad de cada ser?</p>



<p>En tiempos de polarización, Lozano lanza una advertencia clara: no dejarnos contagiar por el odio, la mentira ni la desinformación. Nos recuerda que la naturaleza no tiene color político, y que el respeto por la diferencia es el único camino posible hacia una Colombia más justa. Su llamado a la unidad y al diálogo es urgente, necesario y profundamente ético.</p>



<p class="has-contrast-color has-luminous-vivid-orange-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-df1541693fe9cb67c35553f7f5ff421b"><strong>Más allá de &#8220;Desde las entrañas&#8221;</strong></p>



<p>Desde su experiencia en el servicio público, reconoce que la verdad y la honestidad no siempre son bienvenidas en la política tradicional. Sin embargo, su apuesta es clara: transformar el dolor en oportunidad, empoderar a las comunidades locales y sembrar esperanza desde la acción concreta. Su testimonio es una brújula para quienes creemos que el Estado puede ser un espacio de cuidado y transformación.</p>



<p>Y como cierre, una invitación valiente: el autoconocimiento como labor de héroes. Lozano nos anima a mirar hacia adentro, a descubrir nuestro verdadero ser y a seguir el corazón. Porque solo desde ahí podemos construir un futuro más sostenible, más justo y más humano.</p>



<p class="has-luminous-vivid-orange-background-color has-background"><strong>Colofón</strong></p>



<p>🌀 Esta conversación me ha pactado profundamente. La sencillez y la calidez de Ricardo Lozano, al aceptar venir a mi humilde espacio para dialogar desde la naturalidad, la opinión y la afectividad, son un regalo para quienes creemos en la educomunicación y el Feminismo Artesanal. Siempre desde la interseccionalidad, agradezco de manera especial a la Fundación Bioentorno por prestar el espacio para que estos diálogos sean posibles. A Silvana Mojica, su presidenta, gracias por respaldar este proyecto durante años y permitir que estos ejercicios educomunicativos, en el marco del ambiente y la bioética, sigan andando con fuerza.</p>



<p>✨ Mi gratitud también va para quienes hacen posible que la palabra se vea y se sienta:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>A Vanessa Valverry, por su talento como maquilladora, que aporta belleza y cuidado a cada encuentro.</li>



<li>A Andrés Reina, artista audiovisual y fotógrafo, por capturar con sensibilidad la esencia de este diálogo.</li>
</ul>



<p>Desde mi rol como Educomunicadora, abrazo con afecto a cada lector que se toma el tiempo de escuchar, ver y reflexionar. </p>



<p>Nos vemos en la próxima entrega. Que la palabra siga siendo puente, tejido y transformación.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
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</div></figure>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120973</guid>
        <pubDate>Thu, 02 Oct 2025 23:19:53 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/02181734/RIC-LOZ-ADE.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Sostenibilidad y Servicio Público: Reflexiones desde la Experiencia de Ricardo Lozano]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La coherencia que incomoda a la política: Luis Carlos Reyes y su salto al ruedo electoral</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/la-coherencia-que-incomoda-a-la-politica-luis-carlos-reyes-y-su-salto-al-ruedo-electoral/</link>
        <description><![CDATA[<p>Esta entrevista fue pregrabada hace más de dos semanas, antes de que el país supiera de sus intenciones. Aunque mi cuestionario estaba listo para abordar las denuncias, el miedo por su seguridad y la angustia por las finanzas de Colombia, lo que realmente sobresalió fue la esencia de su pensamiento. En ese momento, le dije sin rodeos que, en la coyuntura actual, no consideraba que él pudiera ganar la presidencia de la República. Su respuesta fue más que especial, fue una muestra de su carácter.</p>
<p>La reciente movilización de sus seguidores, que lo llevó a preguntarles en redes sociales &#8220;¿Qué quieren que hagamos?&#8221;, no es un juego.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Un aire coyuntural en la política, ahora con la audacia de un nuevo camino</strong></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Mr taxes - Luis Carlos reyes en conversación con Mar Candela" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/bTm7axdSRyQ?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p><strong>Por Mar Candela</strong></p>



<h2 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background"><strong>Mistes Taxes y El día en que nos encontramos </strong></h2>



<p>Por lo que vemos, por lo que sentimos en el ambiente, Luis Carlos Reyes es una anomalía en nuestra política. </p>



<p>No es el político que se desgañita en debates estériles o el que persigue un titular a cualquier costo.</p>



<p>Es un economista, un profesor, un historiador de voz tranquila y ética innegociable. Y, sin embargo, su vocación pública ha tomado un rumbo que sacude el <em>statu quo</em>: aunque el anuncio oficial aún no ha llegado, sus movimientos con seguidoras y seguidores demuestran que está explorando la posibilidad real de una precandidatura presidencial. </p>



<p>El hombre calmado ha decidido entrar al ojo del huracán.</p>



<p>Se formó en Estados Unidos y, al volver a Colombia, fundó el Observatorio Fiscal de la Javeriana. Su trabajo no fue el de un teórico encerrado, sino el de un vigilante implacable. </p>



<p>Se dedicó a desenterrar las verdades incómodas de las finanzas públicas, a desenmascarar la falta de claridad en los presupuestos y a traducir la jerga económica en un lenguaje que todas las personas pudieran entender. </p>



<p>Esa obsesión le valió el apodo de &#8220;Mr. Taxes&#8221;, el reconocimiento de su firmeza al enseñarnos de dónde viene y a dónde va el dinero de la gente.</p>



<p>Durante el gobierno de Gustavo Petro, asumió la Dirección de la DIAN con una misión titánica. </p>



<p>Lo hizo sin escándalos, con una firmeza que desarma, y su salida fue un acto de coherencia. Testificó y entregó pruebas con una calma que descolocó al sensacionalismo político. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong>No obstante</strong>, las últimas semanas han sido un terremoto. Su postura se ha vuelto una denuncia frontal, un choque de trenes que lo llevó a anunciar que lo denunciará por injuria. &#8220;Presidente, es infame la forma en que politiza usted el genocidio en Gaza solo por estar en desacuerdo con mi candidatura presidencial&#8221;, sentenció. No es el político tradicional, es un hombre que habla sin filtros y sin miedo.</p>
</blockquote>



<p>Aunque está cuestionado, porque en las redes sociales la gente se debate entre creerle o no. Y es que resulta que Luis Carlos, después de que ocupó el cargo con un sueldo cuantioso, decidió contarle al país todo el entramado de corrupción que había detrás, toda esa gente que lo estaba acosando y asediando para intereses no legales. Él argumenta que guardó silencio porque en un principio el presidente Gustavo Petro lo respaldó y de repente dejó de hacerlo.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h3 class="wp-block-heading has-contrast-color has-luminous-vivid-orange-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-5d42548a95eba0bfb28bcee017282fa2"><strong>Periodismo, fe y un diálogo revelador</strong></h3>



<p>Esta columna se basa en la primera entrevista de la nueva temporada de <strong>&#8220;Mujer y Sociedad&#8221;</strong>, uno de mis espacios, junto con <strong>&#8220;Sin Ataques&#8221;</strong>, que me empeño en mediatizar en medio del incesante vaivén de la vida. Mi compromiso profesional de casi dos décadas es siempre el mismo: nunca ocultar mi relación con mis fuentes y, como educomunicadora, revelarles desde qué lugar les hablo.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p> Todo lo que están leyendo es el resultado de mi análisis como Educomunicadora y de mi mirada como activista desde feminismo artesanal y periodista para el desarrollo humano.</p>
</blockquote>



<p>Por alguna razón, mi equipo y yo no sabíamos que Luis Carlos Reyes era un hombre cristiano protestante. Ese detalle, tan personal y profundo, se convirtió en la llave que abrió una conversación extraordinaria sobre la libertad de credo y la relación entre el Estado y la Iglesia. Fue impactante el hecho de que una persona con esos valores haya creído en la línea de pensamiento de Gustavo Petro. Al final, esa conexión entre fe y política me dejó totalmente enganchada. Pude concluir que su manera de confrontar al presidente tiene mucho que ver con su sistema de valores, un código de principios bíblicos que rige su actuar.</p>



<p>Y como colombiana, tengo que defender la libertad de pensamiento, de conciencia y de afiliación. Por eso he sido tan crítica con la inquisición moderna, esa que practican quienes alguna vez fueron perseguidos por sus creencias y hoy intentan someter a las minorías sexuales o a las personas no creyentes. Me revuelve el alma ver cómo las iglesias, que siempre hacen partidismo, se dividen por temas espirituales, <strong>mientras que</strong> se unen para negarle derechos a quienes no piensan como ellas. </p>



<p>Este pregrabado a mi juicio es una joya. </p>



<p>Es un documento valiosísimo que nos permite ver la cara más profunda de los principios y lineamientos de Luis Carlos Reyes.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h3 class="wp-block-heading has-contrast-color has-luminous-vivid-orange-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-33bded06787570a0edc6a7f83f4591e8">Un nuevo capítulo: la precandidatura y sus desafíos</h3>



<p>Esta entrevista fue pregrabada hace más de dos semanas, antes de que el país supiera de sus intenciones. Aunque mi cuestionario estaba listo para abordar las denuncias, el miedo por su seguridad y la angustia por las finanzas de Colombia, lo que realmente sobresalió fue la esencia de su pensamiento. En ese momento, le dije sin rodeos que, en la coyuntura actual, no consideraba que él pudiera ganar la presidencia de la República. Su respuesta fue más que especial, fue una muestra de su carácter.</p>



<p>La reciente movilización de sus seguidores, que lo llevó a preguntarles en redes sociales &#8220;¿Qué quieren que hagamos?&#8221;, no es un juego. </p>



<p>Es un llamado a la acción. Su posible candidatura es una apuesta de altísimo riesgo, una prueba de si la coherencia y la ética pueden, de verdad, incomodar lo suficiente para sacudir las estructuras del poder. </p>



<p>Es la historia de un hombre que decidió dejar la comodidad de su atalaya para saltar al ruedo, y solo el tiempo dirá si la gente está lista para un político que se parece más a un profesor de ética que a un showman.</p>



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<p>Finalmente, un agradecimiento muy especial a mi maquilladora y asesora de imagen <strong>Vanessa Barberi</strong>, al fotógrafo y videógrafo colombiano <strong>Andrés Reina</strong> y a la fundación <strong>Bio Entorno</strong> a cargo de <strong>Silvana Mojica</strong>, quien dedica su vida al cuidado del planeta desde Colombia, por hacer posible un espacio tan agradable para la grabación.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Juzguen ustedes mismos esta conversación. Les invito a ver un diálogo de largo aliento, que supera una hora, de reflexión sincera entre Luis Carlos y yo. Aquí el link:</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Mr taxes - Luis Carlos reyes en conversación con Mar Candela" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/bTm7axdSRyQ?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120206</guid>
        <pubDate>Mon, 08 Sep 2025 05:03:36 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/07235528/Imagen-de-WhatsApp-2025-09-07-a-las-18.16.29_9daa4de6.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La coherencia que incomoda a la política: Luis Carlos Reyes y su salto al ruedo electoral]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La Marcha por Miguel Uribe y la Memoria de Diana Turbay:</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/la-marcha-por-miguel-uribe-y-la-memoria-de-diana-turbay/</link>
        <description><![CDATA[<p> Es imperativo que la batalla política se libre en el campo de las ideas, y no se convierta en una batalla a muerte, como el mismo Petro convocaba en televisión nacional y en medios, quién sabe con qué ideas pacifistas en mente, al hablar de &#8220;guerra a muerte&#8221;. El ejercicio partidista no puede ser una guerra a muerte, sino una manera de convivir en la diferencia; nuestro país tiene que ser pluralista. Que el odio se dirija a las acciones injustas, no a las personas.</p>
<p>Los debates, las discusiones y las herramientas políticas legítimas son las únicas armas aceptables; los atentados, nunca.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Un Relato  desde mi experiencia</p>



<h4 class="wp-block-heading has-contrast-color has-base-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-9548767460c826c1073c477f2e8602f8"><strong>reflexiones desordenadas</strong></h4>



<p>El pasado domingo, <strong>Día del Padre</strong>, las calles de Colombia se llenaron de una inusual energía colectiva, marcada por la convocatoria de la <strong>Marcha del Silencio</strong>.<sup></sup> Esta manifestación, más allá de la coyuntura, evocó un doloroso patrón histórico en nuestra <strong>Nación</strong>.</p>



<p>Por ello, mi presencia en esa marcha fue un firme testimonio a favor de los derechos políticos y la libertad de expresión. Nadie debería perder la vida por ejercer sus derechos, por expresar su opinión, por hacer resistencia.</p>



<p>Mi opinión pone el foco en ello: a pesar de su nombre, esta marcha no fue completamente silenciosa. Y aunque hubo personas reclamando que no hubo quietud absoluta, que esto no fue una réplica idéntica de la histórica marcha de Gaitán, la verdad es que hoy en día no es fácil guardar silencio por muchos factores.</p>



<p>Sin embargo, en mis más de 25 años conscientes de activismos y resistencias, asistiendo a manifestaciones, debo reconocer que jamás he presenciado una marcha 100% silenciosa en la práctica, a pesar de las intenciones de sus organizadores. La única verdadera experiencia de silencio coordinado y absoluto a la que he asistido fue una convocada por Héctor Buitrago de <strong>Aterciopelados</strong>, a través del movimiento <strong>Canto al agua</strong>.</p>



<p>El silencio en la marcha por Miguel fue, sin duda, simbólico. No hubo silencio absoluto, aunque sí una clara intención de lograrlo. Fue muy difícil de mantener porque la <strong>marcha necesitaba de sus manifiestos</strong>. Al ser interpartidista y multipartidista, había demasiados desafíos que no permitían el silencio absoluto.</p>



<p>En términos generales, la manifestación fue mayoritariamente pacífica, mayoritariamente cívica y, sí, mayoritariamente silente. Hay que decirlo. Excepto por unos casos aislados de bullicio y violencia que no debieron suceder, no podemos darle protagonismo a esos incidentes.</p>



<p>En algunos momentos, yo misma levanté levemente mi voz hablando de: &#8220;tenemos derecho a vivir sin miedo&#8221;, &#8220;tenemos derecho a ejercer los derechos políticos sin perder la vida por ello&#8221;. Lo dije porque el silencio no era viable en esos instantes, y quien critique eso es posible que no esté entendiendo la coyuntura en la que estamos.</p>



<p>También debo reconocer que me equivoqué llevada por pasiones. Aunque no hice nada extremo ni fui vehemente, si de alguna manera incumplí el silencio y fui contestataria (entre dientes), aún así no estuvo bien.</p>



<p>Honrando la vida de Miguel Uribe Turbay, la <strong>Marcha</strong> trajo a la memoria a su madre, Diana Turbay, una destacada periodista y figura pública cuyo compromiso con la <strong>Democracia</strong> le costó la vida a manos de la violencia.<sup></sup> La situación de Miguel es un eco perturbador de esa misma violencia; resulta horrible que hoy su hijo esté padeciendo exactamente la misma violencia.</p>



<p>Nadie, absolutamente nadie, debería sufrir la violencia por su trabajo o sus convicciones. Es imperativo que la batalla política se libre en el campo de las ideas, y no se convierta en una batalla a muerte, como el mismo Petro convocaba en televisión nacional y en medios, quién sabe con qué ideas pacifistas en mente, al hablar de &#8220;guerra a muerte&#8221;. El ejercicio partidista no puede ser una guerra a muerte, sino una manera de convivir en la diferencia; nuestro país tiene que ser pluralista. Que el odio se dirija a las acciones injustas, no a las personas.</p>



<p>Los debates, las discusiones y las herramientas políticas legítimas son las únicas armas aceptables; los atentados, nunca.</p>



<p>Para ilustrar y argumentar mis decisiones políticas, recurro a los elementos del ejercicio de la autobiografía. Como bien lo expresó Paulo Freire, &#8220;autobiografiarse es un acto político&#8221;; esta columna es, pues, un reflejo de esa convicción, tejiendo mi vida misma con las posturas que defiendo.</p>



<p>Esta columna busca reflexionar sobre esa persistente herida histórica y el clamor que hoy se alza en la <strong>Nación</strong>.</p>



<h3 class="wp-block-heading">El hombre de la camisa blanca, Carolina Soto, la Colombia que tiene futuro y Manuela</h3>



<p>ya sabemos que  ella es el amor de su vida</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="653" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18095531/ac-1-653x1024.jpg" alt="" class="wp-image-117151" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18095531/ac-1-653x1024.jpg 653w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18095531/ac-1-191x300.jpg 191w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18095531/ac-1-768x1204.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18095531/ac-1-980x1536.jpg 980w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18095531/ac-1.jpg 1021w" sizes="auto, (max-width: 653px) 100vw, 653px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="640" height="480" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18105948/Imagen-de-WhatsApp-2025-04-19-a-las-15.40.53_6e2a9523.jpg" alt="" class="wp-image-117154" style="width:27px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18105948/Imagen-de-WhatsApp-2025-04-19-a-las-15.40.53_6e2a9523.jpg 640w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18105948/Imagen-de-WhatsApp-2025-04-19-a-las-15.40.53_6e2a9523-300x225.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /></figure>



<p class="has-contrast-color has-base-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-3b5afe5dab146eb602dbecf76b92af60">Decidí marchar de la mano de la fundación <strong>Colombia Tiene Futuro</strong>. En este andar, fui acompañada por Manuela Villamizar de la Torre, una joven estudiante de gastronomía de 22 años.</p>



<p>Su presencia fue profundamente significativa, pues ella es parte de la subcolectiva <strong>Feminismo Artesanal Neurodivergencia Sin Resistencias</strong>. Su juventud y su campo de estudio contrastan con la complejidad de la arena política, haciendo su compromiso aún más elocuente y esperanzador.</p>



<p>Manuela caminaba junto a mí portando un modesto cartel de cartulina. Con sencillez, declaraba algo elemental y potente:<strong> &#8220;Nadie debe morir por ejercer sus derechos políticos&#8221;.</strong></p>



<p>Este mensaje resuena con la esencia de nuestro colectivo –la neurodivergencia que no encuentra resistencia en el reconocimiento de su valor y sus derechos–. Se convirtió en un manifiesto silencioso en medio de la marcha.</p>



<p>Fue un privilegio observar y narrar, desde mi rol como <strong>Educomunicadora</strong> y <strong>Periodista para el Desarrollo Humano</strong>, cómo estas voces diversas se unieron en un clamor por la <strong>Democracia</strong> y la vida.</p>



<p>Caminé junto a un hombre en camisa blanca, sin logos ni publicidad. No lo acompañaba una docena de gigantes velando por su seguridad.</p>



<p>Saludaba con amabilidad, ignoraba improperios; firme, sin hacer campaña ni espectáculo, defendió la <strong>Democracia</strong>, el pluralismo y la vida. Se unió a un <strong>País</strong> que clama por una transformación auténtica.</p>



<p>Mi presencia fue en nombre propio y, por supuesto, de quienes coincidían conmigo a pesar de no poder marchar a mi lado. Tuve clarísimo por qué él decidió marchar: vio en ese ejercicio una acción ciudadana a favor de la vida y la libertad política, en contra de la violencia partidista.</p>



<h4 class="wp-block-heading">La Esperanza Encarnada en un Liderazgo</h4>



<p>El futuro es hoy</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18104449/manuela-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-117152" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18104449/manuela-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18104449/manuela-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18104449/manuela-1152x1536.jpg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/18104449/manuela.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p>Mi presencia en esta marcha, al lado de lo que algunos llamarían &#8220;las dos extremas&#8221;  ala derecha y a la izquierda de este país, y mi postura &#8221; la linea del medio&#8221;, requiere una explicación. Para ilustrar y argumentar mis convicciones, y para defender la búsqueda de una alternativa política sólida, eficiente y necesaria para pacificar a Colombia a través de políticas posibilistas, constructivistas y teórico-prácticas desde las ciencias diversas, es fundamental que comparta mi propio contexto político.</p>



<p>Ahora mismo, abiertamente, le creo a Alejandro Gaviria. No sé si asumirá el reto proselitista en 2026, si será presidente o senador, o si dejará pasar las elecciones.</p>



<p>Sin embargo, esta opinión mía, con todo el sesgo de confirmación y la subjetividad emocional, quiere dejar sobre la mesa que tuve el privilegio de ver a su esposa, Carolina Soto, y a uno de sus hijos, percibiendo una familia preciosa.</p>



<p>Alejandro podría ser una celebridad que agrega valor a la sociedad colombiana, sin necesidad real de buscar el partidismo para vivir de él. Es un economista con trayectoria, con una marca personal sólida. Podría dedicarse a la <strong>Academia</strong>, a ser un líder motivacional, o un escritor. Con eso, cumpliría su deber productivo en esta sociedad, sin la necesidad de exponer su vida en el partidismo, que es una complejidad.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Transparencia y Coherencia en mi Voz</h4>



<p>Aun debatiéndose entre su faceta intelectual y su parte política, siempre se yergue para defender los principios democráticos y la libertad de conciencia, fundamentales para mí.</p>



<p>No puedo mentirles sobre mis líneas políticas ni mis posturas frente a la vida pública y social. No guardo secretos, guardo intimidad; es mi derecho. He sido un diario ambulante, un estandarte político, solamente para defender el derecho a vivir sin miedo, el derecho a ser una mujer putamente libre. En ese sentido, les digo que nunca les he mentido y no voy a empezar hoy.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Un Liderazgo Deseado para el País</h4>



<p>Definitivamente, le creo a Alejandro Gaviria como ser humano.</p>



<p> Espero aprender mucho de él en los diferentes escenarios donde lo vea.</p>



<p>Llevo seis años analizando su línea de pensamiento. No siempre estoy de acuerdo.</p>



<p> Me agrada saber que es una persona de oídos abiertos con la que puedo disentir sin sentir que eso nos convierte en enemigos. Me gustaría algún día verlo como presidente de este <strong>País</strong>.</p>



<p>Confío en que en algún momento el <strong>País</strong> esté listo para un presidente  sobrio y equilibrado, intelectual y académicamente preparado. </p>



<p>Que busque ser teórico-práctico, sin olvidar la solidaridad, la empatía, creyendo firmemente en las transformaciones sociales posibilistas, en el constructivismo, y valorando tanto lo cualitativo como lo cuantitativo.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Un Viaje de Convicciones y Decepciones: La Política como Trayectoria Personal</h3>



<h4 class="wp-block-heading">Las Raíces de mi Convicción y mi Mirada en la Marcha</h4>



<p>Mi presencia en esa <strong>Marcha del Silencio</strong> no fue una mera coincidencia.</p>



<p>Como <strong>Feminista Artesanal</strong> y <strong>Activista</strong> forjada en la pobreza extrema, en la ausencia de verdaderas oportunidades y herramientas, mi sendero ha sido un constante ganar a pulso cada espacio. Hoy me encuentro radicalmente distanciada de ese punto de partida, gracias a un tejido social y colectivo que me ha sostenido.</p>



<p>Aquí estoy, fortalecida desde mis activismos, hablando abiertamente. Un testimonio vivo de esa transformación.</p>



<p>Siempre he defendido mi derecho a disentir, a cuestionar, a confrontar los hechos. Fue con esa perspectiva única que viví cada instante de la manifestación.</p>



<h4 class="wp-block-heading">El Despertar Político y la Búsqueda de un Lugar</h4>



<p>Durante años, reflexioné sobre mi lugar en el mundo. Descubrí que la inicial creencia de ser &#8220;apolitica&#8221; no era más que una ignorancia.</p>



<p>Como Carol Hanisch articuló fundamentalmente en 1970, &#8220;lo personal es político&#8221;.<sup></sup> Cada aspecto de nuestra existencia está, en esencia, impregnado de esa dimensión ineludible. Me sumergí en el anarquismo y exploré diversos pensamientos políticos. Buscaba comprenderme. Buscaba mi lugar en el mundo con conciencia.</p>



<h4 class="wp-block-heading">La Decepción Partidista y mi Emancipación</h4>



<p>Mi trayectoria política ha sido singular. La decepción llegó al depositar mi confianza en el partidismo, incluso en el progresismo que, en el contexto colombiano, hallaba eco en el <strong>Petrismo</strong>.</p>



<p>Esta desilusión, que nunca he ocultado y por la que he sido vehemente y procaz, me llevó a desencuentros y pérdidas de amistades. Comprendí que muchas se aferraban a proyectos políticos más allá de la convicción. Mientras tanto, yo trabajaba por mi propia emancipación: intelectual, material, social y psicológica.</p>



<p>Hoy, con claridad, afirmo que ya no me identifico con esa vertiente. La esperanza que un día representó se ha disipado en la práctica partidista.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Alianzas Inesperadas y Preguntas Incómodas</h3>



<p>Tuve la capacidad de marchar al lado de la <strong>Iglesia Católica</strong> y de miles de personas que no representan mi sistema de valores. Ese ejercicio me recuerda que lo primero, ante todo, es la vida y la existencia, que quiero una Colombia donde quepamos absolutamente todos. Aunque sea un desafío en medio de la criminalidad y de gente realmente malvada, guardo la esperanza de un mundo donde quepan todos los mundos, y empiezo trabajando por una Colombia donde aquellos seres oscuros se disipen con la luz de quienes decidimos brillar contra todo pronóstico, y podamos tener un país donde sea posible el pluralismo. Nuestras discusiones, virtuales y presenciales, fueron intensas. No pocas compañeras se opusieron a mi presencia en un evento con tales matices.</p>



<p>Si bien muchas decidieron no asistir por diversas razones, el miedo a un estallido social violento fue un factor latente. Afortunadamente, esa tensa expectativa no se materializó.</p>



<p>Surge entonces una pregunta fundamental, que resuena con fuerza en mi interior: ¿Por qué no marchamos todos los días por las cientos de vidas perdidas a causa de ejercer sus derechos políticos? ¿Por los líderes sociales que continuamente pierden su vida?</p>



<p>La respuesta es dolorosamente compleja. Sería imposible sostener una movilización diaria de tal magnitud. Lo queramos o no, hay ciertas coyunturas y ciertas marcas personales que marcan pautas mediáticas.</p>



<p>Y cuando digo &#8220;mediáticas&#8221;, no me refiero a la prensa en sí misma, pues la prensa no se manda sola. La prensa se mueve por la coyuntura que se crea hoy en día en medio de la internet. Es la gente la que tiene la capacidad de poner la agenda mediática a través de su performatividad.</p>



<p>Esto fue precisamente lo que pasó aquí. El partido, como era natural, convocó a favor de la vida de Miguel. Fue una movida política, espiritual y filosófica absolutamente lógica. Desgraciadamente, no todos los líderes sociales y no todos los políticos de este <strong>País</strong> tienen ese poder.</p>



<p>Me parece miserable que exista gente en redes sociales usando una obviedad para deslegitimiziar la marcha. Repiten incansablemente que la marcha fue convocada por la derecha. Evidentemente, la víctima fue una persona de derecha. Que la marcha fue hecha por el apellido y el linaje de la víctima. Tal vez haya algo de eso, y eso no le quita fuerza.</p>



<p>Estoy ya tan cansada de que todo, absolutamente todo, se trate de linaje y de clase. Por supuesto que tiene que ver, y muchísimo. El apellido, la cuna, tienen que ver. Eso es una realidad innegable.</p>



<p>Y en vez de revictimizar a Miguel por haber nacido en el hogar que no pidió, en la clase que no eligió, y por tener una mirada política que no es del agrado del petrismo y de quienes no nos identificamos con los valores de la ultraderecha, lo revictimizan por cualquier tema.</p>



<p>Sacan memes, lo señalan con odio como si lo conocieran, como si supieran quién es. Como si algún ser humano mereciera la pena de muerte por lo que dice, piensa y defiende al ejercer sus derechos políticos y ciudadanos.</p>



<p>Es asqueroso ver cómo tantas personas que se hacen llamar defensoras de derechos caricaturizan y deslegitiman esa manifestación. Eso sí, levantan la voz por los cientos de jóvenes víctimas de la violencia que no tienen eco mediático, que no tienen apellido, que no tienen linaje.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Encuentros en el Camino y el Resurgir de una Convicción Liberal</h3>



<h4 class="wp-block-heading">Desafíos y Autorregulación en el Recorrido</h4>



<p>Al llegar a la <strong>Plaza de Bolívar</strong>, nuestra colectiva decidió alejarse. No queríamos ser parte de ninguna manifestación extremista.</p>



<p>Nuestro corazón acompaña firmemente la vida de Miguel y la vida de todas las personas demócratas, que se atreven a expresar su opinión. Me aterra ver cómo la imagen de Miguel puede ser instrumentalizada por diferentes partidos.</p>



<p>A pesar de mi promesa de no reaccionar, de no prestar atención a ningún agresor verbal, en el cierre de la travesía respondí a una ofensa con una exclamación popular: &#8220;¡Gente boba!&#8221;. Un hombre me llamó la atención, y le di toda la razón. Racionalicé y comprendí que mi reacción incitaba a más violencia.</p>



<p>Sin embargo, me cuestioné: ¿Por qué debemos guardar silencio frente a la agresión política de otros, solo por pensar y expresarnos distinto?</p>



<h4 class="wp-block-heading">Una Nueva Identidad Política: El Liberalismo</h4>



<p>Lo cierto es que nuestra marcha fue absolutamente limpia de oportunismo político. Quienes estuvimos allí lo hicimos de corazón, sin camisetas publicitarias; fue precioso.</p>



<p>Fui testigo de que logramos marchar en la diversidad, con autorregulación, a pesar de los pocos violentos. Para mí, es inaceptable la manera en que abuchearon y maltrataron a Claudia López. Marchábamos justamente para intentar integrarnos en la diferencia.</p>



<p>Tuvimos que soportar que nos gritaran &#8220;petristas&#8221; a quienes alguna vez habíamos respaldado a Gustavo Petro y nos habíamos arrepentido. El partidismo es muy difícil. Hoy, con absoluta franqueza, puedo decir que soy una mujer <strong>Liberal</strong> de convicción, hoy más que nunca.</p>



<p>El <strong>Liberalismo</strong> también me ha decepcionado, sí; no obstante, me representa en la mayoría de sus valores. Quizá algo de mí es progresista, aunque estoy decepcionada del progresismo colombiano, y estoy dispuesta a tender puentes en medio de los muros.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Sembrando Esperanza en la Diversidad Democrática</h3>



<h4 class="wp-block-heading">El Futuro Electoral y mis Banderas</h4>



<p>Ya se los digo: voy a poner mi voz y mi criterio a favor de la línea de pensamiento de Alejandro Gaviria, simplemente porque le creo. El día que le deje de creer, se los haré saber, como siempre, transparentemente.</p>



<p>No es cierto lo que dijo un medio de comunicación alternativo. Es un disparate que ahora en bloque me afilié o afilié los lineamientos de este <strong>Feminismo Artesanal</strong> a la derecha. Eso es falso, irresponsable y también violencia política. Lo que sí voy a hacer es dar eco a mi voz en la línea de pensamiento de Alejandro Gaviria porque me representa.</p>



<p>Y, por supuesto, si él decide hacer proselitismo, contará conmigo; seré divulgadora de sus propuestas. El día de hoy lo considero un referente de política equilibrada. No creo las acusaciones de corrupción sin evidencias sólidas, y lo creo muy superior a muchos de los funcionarios que han defendido a este gobierno.</p>



<p>Para mí, la <strong>Democracia</strong> es un ejercicio de conciencia; es el derecho a elegir sin que ello implique una condena perpetua con un político que, en el camino, dejó de representarnos.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Un Clamor por la Vida y la Democracia</h4>



<p>Esta marcha fue un clamor por la vida de Miguel Uribe Turbay y un acto de solidaridad con su familia. Así mismo, fue un tributo a la icónica Diana Turbay.</p>



<p>Esta solidaridad también es política: un apoyo irrestricto a una mujer que perdió la vida ejerciendo sus derechos políticos y ciudadanos, en defensa de la <strong>Democracia</strong>.</p>



<p>Deseo de todo corazón que Miguel venza a la muerte, que nos motive a seguir viviendo en un <strong>País</strong> democrático.</p>



<p>Espero poder tener diálogos educomunicativos con él algún día. Por lo demás, en el 2026 voy a votar en contra de Gustavo Petro a la presidencia, sin respaldar ningún liderazgo ungido por él. Buscaré una persona para el senado a la que pueda depositarle mi esperanza, para defender las causas que me atraviesan: el <strong>Feminismo</strong>, los niños, los jóvenes y las <strong>Neurodivergencias</strong>.</p>



<p>Necesito tener esperanza a pesar de la desesperanza. Escuchar los podcasts de Alejandro, leer sus libros y dialogar con él me dio esperanza. No tengo por qué esconderlo; en un <strong>País</strong> democrático, tengo derecho a vivir sin miedo, a ejercer mis derechos políticos sin perder mi integridad.</p>



<p>Como siempre, mi gratitud. Cada palabra entregada va acompañada de mi más profundo aprecio por el tiempo que cada lector ha invertido en estas publicaciones.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=117134</guid>
        <pubDate>Wed, 18 Jun 2025 16:05:25 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La Marcha por Miguel Uribe y la Memoria de Diana Turbay:]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Urgente Elección Radical: Un Día de la Madre en Colombia para Desafiar el Mandato</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/urgente-eleccion-radical-un-dia-de-la-madre-en-colombia-para-desafiar-el-mandato/</link>
        <description><![CDATA[<p>Un Grito de Rebeldía Maternal: ¡Basta de Violencia Vicaria!</p>
<p>¡Escúchenme, mujeres, madres, hijas, hermanas! Desde las entrañas de mi experiencia y el palpitar constante de mi trabajo con cada una de ustedes, levanto hoy mi voz con la fuerza de un volcán dormido que despierta. Como mujeres herederas de todas las formas y representaciones del feminismo, no podemos callar. No somos las mujeres de antaño que tenían que guardar silencio por falta de herramientas. No tenemos que soportar en silencio la crueldad de un sistema que nos arrebata lo más sagrado: una vida digna junto a nuestros hijos. Hoy, en este Día de la Madre en Colombia, y ojalá mi voz llegue a más partes, levanto mi voz como es costumbre para estar en contra de una celebración teñida de rosa absolutamente superficial. Esto tiene que ser un grito contundente, persistente y resistente contra la infamia de la violencia vicaria que no va a apagarse en ningún momento.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="574" data-id="115769" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/11144405/m1-1024x574.jpg" alt="Un Grito de Rebeldía Maternal: ¡Basta de Violencia Vicaria!

¡Escúchenme, mujeres, madres, hijas, hermanas! Desde las entrañas de mi experiencia y el palpitar constante de mi trabajo con cada una de ustedes, levanto hoy mi voz con la fuerza de un volcán dormido que despierta. Como mujeres herederas de todas las formas y representaciones del feminismo, no podemos callar. No somos las mujeres de antaño que tenían que guardar silencio por falta de herramientas. No tenemos que soportar en silencio la crueldad de un sistema que nos arrebata lo más sagrado: una vida digna junto a nuestros hijos. Hoy, en este Día de la Madre en Colombia, y ojalá mi voz llegue a más partes, levanto mi voz como es costumbre para estar en contra de una celebración teñida de rosa absolutamente superficial. Esto tiene que ser un grito contundente, persistente y resistente contra la infamia de la violencia vicaria que no va a apagarse en ningún momento." class="wp-image-115769" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/11144405/m1-1024x574.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/11144405/m1-300x168.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/11144405/m1-768x430.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/11144405/m1.jpg 1257w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
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<p><strong>Reflexiones Desordenadas:</strong></p>



<p>Esta es una carta abierta a todas las maternidades.</p>



<p> Principalmente se la dedico a las madres de mi casa y a las madres de mi familia política, la cual es el trabajo de todas las mujeres acogidas en Feminismo Artesanal. </p>



<p>Ustedes que han hecho posible el tejido de Feminismo Artesanal por más de una década son mis hermanas, mi familia política. Y para ustedes también es esta eterna carta ensayo del Día de las Madres. </p>



<p>Reflexionemos juntas, hagamos ese regalo del Día de las Madres. Leámonos mutuamente, estaré atenta a sus mensajes sobre esta publicación.</p>



<p class="has-primary-background-color has-background"><strong>Agradecimiento a la Maternidad Elegida y al Aliado en la Crianza (Papá Responsable)</strong> Agradezco al universo y a la vida el privilegio de haber sido una madre que decidió y eligió.</p>



<p class="has-primary-background-color has-background"> No fue sencillo salir de esa situación emocional, psicológica y, si se quiere, espiritual decadente en la que entré cuando decidí el oficio de ser mamá; fue terrible. Antes de conocer a mi esposo, decía que si algún día sería madre, lo haría sola; no sé en qué carajos estaba pensando al decidir o contemplar la idea de ser una madre soltera.</p>



<p> Agradezco a la vida que no hice semejante cosa, porque no tenía las herramientas psicosociales, emocionales, psicológicas, intelectuales, morales y formativas para ser una madre soltera. </p>



<p>Agradezco a la vida el privilegio de haber encontrado el socio conyugal idóneo para la reproducción, y agradezco su papel fundamental en el desarrollo de esta maternidad, porque reconozco abiertamente que no lo hubiera logrado sola. <em>“La corresponsabilidad en la crianza es un camino hacia la equidad.”</em> (<strong>Montserrat Moreno</strong>, &#8220;La aventura de ser madre&#8221;).</p>



<p class="has-luminous-vivid-orange-background-color has-background"><strong>Homenaje a las Madres Solas y su Lucha</strong> Por eso también este es un homenaje a todas las madres que lo lograron solas, realmente solas, no con tejido familiar extensivo, a aquellas que han estado completamente solas, dependiendo de la caridad, dependiendo del trabajo social, dependiendo de la suerte para poner el pan y la dignidad a ese hijo que, por las razones que sea, se convirtió en su misión más importante en la existencia.</p>



<p> <em>&#8220;La maternidad en soledad impone desafíos económicos y emocionales significativos.&#8221;</em> (<strong>María Ángeles Durán</strong>, &#8220;El trabajo no remunerado en el hogar&#8221;).</p>



<p><strong>Un Embarazo Extendido y las Sombras de la Depresión</strong> Mi embarazo no duró ocho meses de mi existencia, porque mi hija nació a los ocho meses de gestación; este embarazo fue un proceso de dos años, debatiéndome entre mis principios políticos, mis traumas, mis miedos, mi Sin lugar y el profundo deseo de querer ser la madre que nunca tuve y que hubiera querido tener.</p>



<p> Fue muy difícil. Viví la depresión preparto, la depresión posparto, y eso me acompañó durante los primeros ocho años de mi hija; no fue instantáneo deshacerme de esa condición psicológica. <em>&#8220;La salud mental perinatal es un aspecto fundamental del bienestar materno.&#8221;</em> (<strong>Ibone Olza</strong>, &#8220;Psicología perinatal&#8221;).</p>



<p><strong>La Adopción como Maternidad Valiosa y Elegida</strong> Reafirmo con convicción que la maternidad, en todas sus formas – biológica o adoptiva – es un aporte de valor incalculable a nuestra sociedad. Celebrar este día también implica reconocer y honrar a aquellas mujeres que eligen abrazar la maternidad a través de la adopción, ofreciendo amor y cuidado a vidas que no germinaron en sus vientres. Su elección es poderosa y transformadora. La madre que adopta le da una segunda oportunidad de vida digna y fructífera a un niño que habitaba el mundo sin ninguna posibilidad. <em>&#8220;La adopción es un acto de amor que trasciende los lazos biológicos.&#8221;</em> (<strong>Rosa Maestro</strong>, &#8220;Ser padres por adopción&#8221;).</p>



<p class="has-vivid-red-background-color has-background"><strong>La Esencia Singular del Amor Maternal Adoptivo</strong> Afirmamos la singularidad del amor maternal: su florecimiento pleno y verdadero reside en la adopción profundamente deseada, la conexión genuina que une a ese niño y a quien lo elige como madre. No hay manera de que el amor de una tía, una abuela o una mujer de buena voluntad se transforme en el amor de una madre.</p>



<p> Ellas tienen su rol en sus vidas; la maternidad es otra cosa. Muchas veces, las tías solo pueden amar como tías a sus sobrinos.</p>



<p> No puede florecer ese amor maternal, ese amor incondicional que iría hasta el mismísimo infierno para salvar, proteger y defender a un hijo.</p>



<p> Como <strong>Adrienne Rich</strong> nos recuerda en &#8220;Nacido de mujer&#8221;: <em>&#8220;La maternidad es una experiencia potencialmente revolucionaria.&#8221;</em> (Nacido de mujer, Capítulo 1). <strong>Y nacer de mujer no es solamente un asunto biológico; la adopción es otra forma de nacimiento, de renacimiento.</strong></p>



<p><strong> Por eso, la maternidad a través de la elección consciente de la adopción también es profundamente feminista y revolucionaria en un mundo donde a veces pareciera haber una falta de esperanza en nuestra propia especie.</strong> Esta revolución se manifiesta plenamente en la elección consciente de la adopción.</p>



<p><strong>El Misterio del Vínculo Maternal Más Allá de la Biología</strong> Esto explica por qué muchas tías de niños y niñas desaventajados, con procesos psicológicos complejos y traumas, jamás pudieron dar más que un apoyo material y, si acaso, sociocultural; de ahí no pudieron pasar. </p>



<p>Esos niños eran simplemente sobrinos a los cuales acogieron y les brindaron algún tipo de caridad o solidaridad. </p>



<p>De repente, el mágico chip de la maternidad se despertó con otro ser maravilloso, sin su genética, sin su sangre, sin ninguna conexión explicable o justificable, como la gata que adopta perros, el pato que adopta pollos. </p>



<p>Ya vemos cómo en la naturaleza existen casos exóticos de panteras adoptando tigres.</p>



<p> Así funciona la magia de la maternidad: no se impone por la genética. Ni siquiera el parto es una garantía de que la maternidad va a fluir de una manera mágica, positiva y poderosa. <strong>Judith Butler</strong>, en &#8220;El género en disputa&#8221;, nos invita a reflexionar sobre la construcción social de la familia y los lazos afectivos, más allá de la biología: <em>&#8220;Las categorías de sexo, género y deseo tienden a estar desestabilizadas en el contexto de las relaciones familiares no normativas.&#8221;</em> (El género en disputa, Capítulo 3). La adopción desafía las normas tradicionales y revela la potencia del vínculo elegido. <em>&#8220;Las familias se construyen a través de lazos afectivos, no solo biológicos.&#8221;</em> (<strong>María Luisa Solana</strong>, &#8220;Nuevas formas de familia&#8221;).</p>



<p><strong>La Maternidad Elegida como Acto Transformador</strong> Ahí está el montón de personas que reniegan por qué algunas mujeres amaron más a los extraños que a los de su sangre, porque la maternidad va mucho más allá de un acto biológico, de la genética y la ciencia; es una conexión espiritual.</p>



<p> Por usar alguna palabra, no sé qué otra palabra usar. </p>



<p>Por eso es tan fundamental que la maternidad sea elegida. <strong>Aquellas</strong> mujeres que se reproducen erráticamente una y otra vez en condiciones infrahumanas, sin contar con apoyos psicosociales, con salud mental y economía estable, son mujeres que han sido desamparadas por el sistema patriarcal que impuso la maternidad como un deber ser y el aborto como un crimen y pecado.</p>



<p class="has-primary-background-color has-background"> Las madres adoptivas, por las razones que sean, desarrollaron de una u otra manera esa conexión que alguien denominó instinto materno, y no fluye siempre de la misma manera ni con la sangre ni con el proceso de embarazo y parto; a veces aparece, mágicamente, desde la nada, desde un vínculo inexplicable.</p>



<p class="has-primary-background-color has-background"> Lo cierto es que las madres, por las razones que sean, cuando son madres que lo eligieron, hacen de este mundo un lugar mejor. <strong>Silvia Federici</strong>, en &#8220;Calibán y la bruja&#8221;, analiza cómo la imposición de la maternidad bajo el capitalismo ha sido una forma de control sobre los cuerpos femeninos: <em>&#8220;La caza de brujas fue una guerra contra las mujeres&#8230; una tentativa concertada para degradarlas, demonizarlas y destruir su poder social.&#8221;</em> (Calibán y la bruja, Capítulo 3).</p>



<p class="has-primary-background-color has-background"> La elección de la maternidad, en contraposición a la imposición, es un acto de resistencia contra este control. <em>&#8220;La decisión libre sobre la reproducción es un pilar de la autonomía femenina.&#8221;</em> (<strong>Elena Beltrán</strong>, &#8220;Feminismo para principiantes&#8221;).</p>



<p><strong>Las Consecuencias de la Maternidad No Deseada</strong> Aquellas que, aparte de no elegirlo, han tenido que sufrir la maternidad y no saber cómo gestionarla, se convirtieron en las malas madres que todos hemos condenado, generando cadenas de trauma y dolor, aumentando los problemas psicosociales.</p>



<p> Por eso, hoy más que nunca, defiendo el aborto como un derecho, y no lo discuto con nadie. <strong>Simone de Beauvoir</strong>, en &#8220;El segundo sexo&#8221;, argumenta sobre la importancia de la autonomía reproductiva de las mujeres: <em>&#8220;La mujer no debe estar obligada a soportar su destino biológico.&#8221;</em> (El segundo sexo, Capítulo 1). </p>



<p>La defensa del aborto es fundamental para garantizar que la maternidad sea una elección y no un destino impuesto. </p>



<p><em>&#8220;La imposición de la maternidad tiene efectos devastadores en la vida de las mujeres.&#8221;</em> (<strong>Soledad Murillo</strong>, &#8220;La igualdad ausente&#8221;).</p>



<p><strong>El Legado de la Abuela y la Comunicación Pendiente</strong> No tuve la formación intelectual, académica e incluso las herramientas morales y, si se quiere, espirituales para en vida poder sostener este diálogo claro y contundente con las dos mujeres que fueron madres para mí. </p>



<p>La primera, mi abuela, de hecho, a mi abuela es a quien siempre reconocí como una madre, y nunca sostuve una relación homogénea. </p>



<p>A esa mujer la homenajeo todos los días de mi vida, agradezco porque pude despedirme de ella en paz, con amor, con armonía.</p>



<p> Pudimos sostener una conversación profunda, de corazón a corazón.</p>



<p> Pude ver sus ojos con la impotencia de no haber sido una nieta valiente que, pese a la dificultad para la comunicación, juiciosamente la visitara, le diera mis ojos y le dijera quién soy contra todo pronóstico. </p>



<p>Sin embargo, hablábamos ocasionalmente por teléfono, y los últimos años fue divertido y amoroso. </p>



<p><strong>Kimberlé Crenshaw</strong>, aunque su trabajo se centra en la interseccionalidad, una de sus reflexiones sobre la importancia de escuchar las voces marginalizadas resuena aquí: <em>&#8220;La marginación no es meramente una cuestión de desventaja relativa, sino de silenciamiento activo.&#8221;</em> (Mapping the Margins: Intersectionality, Identity Politics, and Violence Against Women of Color, p. 1253). </p>



<p class="has-pale-cyan-blue-background-color has-background"><strong>Mi decisión férrea de comunicarme y valorar la voz de mi abuela en mi existencia, a pesar de las dificultades comunicacionales y de opinión, las dificultades relacionales, va en contra de ese mismo silenciamiento que nos impuso la falta de herramientas para tener un vínculo más cercano, más íntimo.</strong> <em>&#8220;Las relaciones entre mujeres de distintas generaciones son un tesoro de experiencias y aprendizajes.&#8221;</em> (<strong>Nuria Varela</strong>, &#8220;Feminismo para principiantes&#8221;).</p>



<p class="has-pale-cyan-blue-background-color has-background"><strong>La Entrevista Sanadora y la Despedida Amorosa de la Abuela</strong> Recuerdo que muchos días, quizás meses antes de la pandemia y de su partida, la entrevisté como se entrevista a una de las celebridades más importantes del momento. Permití que me contara muchas cosas, y me contó su propia historia de maternidad y de orfandad. Conocí muchas cosas sobre su biografía que supera 80 años, y por supuesto, fue sanador para mí, y sé que para ella, porque la última vez que la vi, la vi con tanto amor y sentí un amor impresionante. </p>



<p class="has-pale-cyan-blue-background-color has-background">Ya no importaron los años de resistencia y pelea, de contradicción; ya no había un adolescente, una joven, una  niña. </p>



<p>Solo estábamos de mujer a mujer, amándonos. </p>



<p>He sido muy feliz por el privilegio que me dio la vida de acompañarla en esa despedida.</p>



<p> <strong>Gloria Anzaldúa</strong>, en &#8220;Borderlands/La Frontera&#8221;, reflexiona sobre la sanación a través de la conexión con las ancestras y la recuperación de historias: <em>&#8220;La india en mi alma&#8230; ha sobrevivido 500 años de genocidio.&#8221;</em> (Borderlands/La Frontera, p. 59). <strong>Nuestro acto de escuchar y conectar con la historia de nuestras ancestras, en el caso de mío con mi  abuela,  obedeció a un acto de sanación y reconocimiento.</strong> <em>&#8220;Reconocer la sabiduría de nuestras mayores es un acto de justicia histórica.&#8221;</em> (<strong>Silvia Chejter</strong>, &#8220;Maternidades y crianza&#8221;).</p>



<p><strong>El Funeral de la Madre y la Complejidad del Despedirse</strong> Nunca voy a sepelios, no importa de quién se trate en mi vida; he asistido a tres. Una cuando era una muchachita de 11 años, y bueno, por ahí estuve, no entendí muy bien el ritual. </p>



<p>El otro cuando falleció un amigo con el que estábamos teniendo cercanía para volvernos mucho más profundos en reflexiones y existencias; en ese tiempo, desde una comunidad católica, tuve que ir, y no fue agradable, no sabía qué hacer, el ritual me sobrepasó, ahí estuve.</p>



<p> Desde entonces dije que no asistiría nunca más porque no entendía lo que implicaba un funeral, me costaba. Cuando falleció mi madre, no participé en absolutamente nada. Mi madre es lo que denominaron la mala madre.</p>



<p> Ese funeral me costó muchísimo, estaba lleno de muchos sofismas, incluso debo decir que un poco de hipocresía de parte de quienes nunca la comprendieron en vida.</p>



<p>Y había una dualidad tremenda entre la mujer que pudimos conocer y la mujer que conoció el mundo no estaba lista. </p>



<p>Yo me enteré solo por internet sobre ese acontecimiento.</p>



<p> <strong>Hoy sé que mi madre merecía todo el amor que le expresaron en su funeral; sin embargo, en aquel momento me consideraba indigna de estar ahí.</strong> No pude despedirme de ella como sé ella hubiera esperado.</p>



<p> No estaba en la capacidad psicológica y emocional para hacer un proceso de metacognición que me permitiera hacer la despedida. </p>



<p>Me consideraba indigna y también contrariada porque en términos absolutamente pragmáticos ella no fue buena madre y siempre nos dio que hacer hasta el último día.</p>



<p> No tuve la nobleza que otros hijos han tenido con las malas madres. Yo escasamente procuré un ser humano decente, aportando desde la solidaridad intrínseca que me ha acompañado.</p>



<p> <strong>Carmen Martín Gaite</strong>, en &#8220;Lo raro es vivir&#8221;, reflexiona sobre el duelo: <em>&#8220;A veces, el duelo por lo que pudo ser es más intenso que el duelo por lo que fue.&#8221;</em></p>



<p class="has-luminous-vivid-amber-background-color has-background"><strong>Reinterpretando la Maternidad</strong> Solo años después de tantas reflexiones, de estudiar, de emanciparme en diferentes aspectos, puedo comprender a la madre que tuve y verla con una compasión política y un amor que, como digo, debo describir como espiritual, ya que no encuentro otra palabra para enunciarlo. Desearía que ella, si de verdad existe algún otro lugar donde están viviendo los muertos, leyera esta carta y yo pudiera sentir de alguna manera su respuesta. Bueno, es solo un deseo y desear es gratis. </p>



<p class="has-luminous-vivid-amber-background-color has-background"><strong>Compartir esto es profundamente político y educacional.</strong></p>



<p class="has-luminous-vivid-amber-background-color has-background"> Que el día de la madre sea también un momento para pensarnos las maternidades desde el rol de hijos y desde el rol social colectivo. Lo que enfrentan las madres no es solamente un capricho elegido; cada una está atravesada por su realidad de clase, su realidad psicológica, cultural, educativa, de género, de etnia y su realidad de neuro tipo y salud mental. </p>



<p class="has-luminous-vivid-amber-background-color has-background">Esa complejidad nos debería llevar a pensarnos las maternidades más lentamente, con mayor responsabilidad. Debemos educomunicar con una pedagogía popular amplia sobre el oficio de ser mamá y cómo la maternidad no debe ser romantizada y, al mismo tiempo, tampoco debe ser satanizada. </p>



<p><strong>Bell Hooks</strong>, en &#8220;Teoría feminista: del margen al centro&#8221;, nos recuerda la importancia de considerar las múltiples intersecciones de la opresión: <em>&#8220;El feminismo es para todo el mundo.&#8221;</em> (Teoría feminista, Introducción). Comprender las maternidades implica analizar estas intersecciones de clase, raza, género y otras categorías. </p>



<p><em>&#8220;La maternidad es una experiencia moldeada por múltiples factores sociales y culturales.&#8221;</em> (<strong>Susana Gamba</strong>, &#8220;Diccionario de estudios de género y feminismos&#8221;).</p>



<p><strong>Reflexión 2: La Maternidad como Asunto Político, la Urgencia del Apoyo y el Reconocimiento Radical de la Maternidad Elegida y la Erradicación de la Violencia</strong> La maternidad para mí ha significado más un asunto político que otra cosa, una <strong>intrincada</strong> complejidad</p>



<p> Solo cuando me hice madre comprendí lo <strong>enrevesada</strong> que es la maternidad, y desde que me embaracé hasta el día de hoy, sigo estudiando la maternidad como fenómeno social, como experiencia íntima y, sobre todo, como herramienta política. Los contextos de las fraternidades importan, importan mucho. Mi madre no lo hizo bien, y quien diga lo contrario miente. </p>



<p>Sin embargo, hoy a los 46 años, tengo claro que nunca tuvo las herramientas para hacerlo bien.</p>



<p>No se trataba de su desamor ni de incompetencia, se trataba de procesos, herramientas y posibilidades verdaderamente idóneas para esa maternidad. Hoy le hago homenaje a las madres de mi familia, a todas las que decidieron, contra todo pronóstico, asumir la maternidad, a <strong>aquellas</strong> que eligieron en medio de la imposibilidad de decidir. </p>



<p>Tengo en mi cabeza en este momento a las madres de mi familia genética y, sin embargo, también pienso en todas las madres de la familia extendida que he tejido desde feminismo Artesanal; a ellas esta publicación, a todas y cada una, este homenaje reflexivo.</p>



<p class="has-light-green-cyan-background-color has-background"> <strong>Kate Millet</strong>, en &#8220;Política sexual&#8221;, analiza cómo las estructuras patriarcales moldean las relaciones de poder, incluyendo la dinámica familiar y la maternidad: <em>&#8220;Nuestra sociedad es patriarcal. </em></p>



<p class="has-light-green-cyan-background-color has-background"><em>Todas las instituciones de nuestra cultura sostienen y extienden la supremacía masculina.&#8221;</em> (Política sexual, Introducción).</p>



<p class="has-light-green-cyan-background-color has-background">Reconocer la maternidad como un asunto político implica desafiar estas estructuras. <em>&#8220;Las políticas públicas deben garantizar el apoyo integral a las maternidades diversas, <strong>asegurando recursos económicos, acceso a la salud física y mental, redes de cuidado y la erradicación de todas las formas de violencia contra las mujeres y sus hijos.</strong>&#8220;</em> (<strong>Eleonor Faur</strong>, &#8220;El cuidado infantil y las desigualdades de género&#8221;).</p>



<p class="has-light-green-cyan-background-color has-background">¡<strong>Un Grito de Rebeldía Maternal: ¡Basta de Violencia Vicaria!</strong></p>



<p class="has-light-green-cyan-background-color has-background">¡Escúchenme, mujeres, madres, hijas, hermanas! Desde las entrañas de mi experiencia y el palpitar constante de mi trabajo con cada una de ustedes, levanto hoy mi voz con la fuerza de un volcán dormido que despierta. </p>



<p class="has-light-green-cyan-background-color has-background">Como mujeres herederas de todas las formas y representaciones del feminismo, no podemos callar. No somos las mujeres de antaño que tenían que guardar silencio por falta de herramientas. No tenemos que soportar en silencio la crueldad de un sistema que nos arrebata lo más sagrado: una vida digna junto a nuestros hijos. </p>



<p class="has-light-green-cyan-background-color has-background">Hoy, en este Día de la Madre en Colombia, y ojalá mi voz llegue a más partes, levanto mi voz como es costumbre para estar en contra de una celebración teñida de rosa absolutamente superficial.</p>



<p class="has-light-green-cyan-background-color has-background"> Esto tiene que ser un <strong>grito contundente, persistente y resistente contra la infamia de la violencia vicaria que no va a apagarse en ningún momento.</strong></p>



<p>¡Ya no más! ¡Ni una madre más con el alma desgarrada! ¡Ni un hijo más utilizado como arma de tortura! La violencia machista ha mutado en esta forma abyecta, utilizando el amor más incondicional para infligir el dolor más profundo. Y nosotras, las madres, nos negamos a seguir siendo víctimas silentes de esta barbarie. Comparto &#8220;mi vida&#8221;, porque autobiografiarse siempre será un acto político, porque &#8220;mi vida&#8221; es un estandarte político. Por si a alguien esta historia le sirve para pensarse su maternidad, para buscar sus propias herramientas de autosanación y de emancipación, y para salir a luchar todos los días en contra del sistema patriarcal que sigue imponiendo la violencia machista desde diferentes lugares, la más potente para las madres: la vicaria.</p>



<p>En este Día de las Madres, mi corazón se expande para honrar a Elena, mi tía madre. Ella fue esa cuidadora excepcional que se comportó como una verdadera madre, brindándonos a sus sobrinos, incluyéndome, su amor y dedicación con las herramientas que tuvo a su alcance. Con ella siempre pude ser yo misma, sin máscaras, incluso en medio de la dificultad. </p>



<p>Reconozco en ella esa entrega amorosa desde su propio sin lugar, una tía que trascendió su rol para maternarnos. </p>



<p class="has-primary-background-color has-background"><strong>Así como no todas las mujeres que pueden reproducirse a través de un parto logran ser madres</strong>, Elena fue una tía madre para mí, resaltando que la maternidad va más allá de la biología y requiere la entrega amorosa y las herramientas para maternar. </p>



<p class="has-primary-background-color has-background">Su tiempo y dedicación contra todo pronóstico marcaron mi vida para siempre. ¡Gracias, Elena, por ser esa luz en mi vida aun en los silencios y distanciamientos!</p>



<p class="has-primary-background-color has-background">Porque como bien señala <strong>Rita Segato</strong>: <em>&#8220;La pedagogía de la crueldad enseña a dañar sin sentir culpa.&#8221;</em> (Rita Segato, &#8220;Las estructuras elementales de la violencia&#8221;, Capítulo 2).</p>



<p class="has-primary-background-color has-background">¡Así es! Como mujeres empoderadas, con la fuerza de nuestra historia y la claridad de nuestros ideales feministas, la crueldad de la violencia vicaria ha roto todas las cadenas del miedo. </p>



<p class="has-primary-background-color has-background">Ha desnudado la vileza de un sistema patriarcal que, en su desesperación por mantener el poder, no duda en destruir el vínculo más sagrado.</p>



<p class="has-primary-background-color has-background">Y en esto resuena la crítica de <strong>Celia Amorós</strong>: <em>&#8220;El patriarcado es un pacto entre varones, un contrato de dominación.&#8221;</em> (Celia Amorós, &#8220;Hacia una crítica de la razón patriarcal&#8221;, Introducción).</p>



<p class="has-primary-background-color has-background">¡Exacto! Este pacto de dominación se cimenta en nuestra vulnerabilidad como madres. Creen que pueden quebrarnos utilizando a nuestros hijos, pero se equivocan.</p>



<p class="has-primary-background-color has-background"> Su crueldad enciende en nosotras una furia justa, una determinación inquebrantable.</p>



<p class="has-primary-background-color has-background"> <strong>Este Día de las Madres resalta la incansable lucha y la poderosa resistencia de las mujeres víctimas de violencia vicaria, cuyas voces silenciadas y el sufrimiento de sus hijos son el motor de nuestra rebelión.</strong></p>



<p class="has-primary-background-color has-background">¡Que cada felicitación se transforme en exigencia de justicia! ¡Que cada abrazo sea un compromiso de lucha! ¡Que cada lágrima derramada se convierta en la fuerza para derribar este sistema opresor! <strong>Este Día de la Madre es nuestro día para levantarnos como un ejército de amor y furia contra la violencia vicaria.</strong> No aceptaremos más silencio, no toleraremos más impunidad. ¡Por nosotras, por nuestros hijos, por todas las madres que han sufrido y sufren esta atrocidad: <strong>BASTA YA!</strong></p>



<p>Que el amor inmenso que sentimos por nuestros hijos sea nuestro escudo y nuestra espada. Que este día no sea una celebración vacía, sino el <strong>punto de inflexión</strong> donde la voz de las madres se alza unida y poderosa contra la violencia vicaria. ¡Que retumbe nuestro grito en cada rincón de esta sociedad hasta que la justicia y la seguridad sean una realidad para cada madre y cada hijo! ¡Este es nuestro manifiesto! ¡Esta es nuestra lucha! <strong>¡Y ganaremos!</strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=115768</guid>
        <pubDate>Sun, 11 May 2025 21:18:11 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/11144405/m1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Urgente Elección Radical: Un Día de la Madre en Colombia para Desafiar el Mandato]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Oigan a Sara Moreno: Una voz desde Canadá para repensar la crianza</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/oigan-a-sara-moreno-una-voz-desde-canada-para-repensar-la-crianza/</link>
        <description><![CDATA[<p>Sara Moreno no es una figura convencional.</p>
<p> Su expertise en el sector financiero internacional le ha proporcionado un análisis pragmático de las dinámicas sociales y económicas. </p>
<p>Sin embargo, su compromiso la ha llevado a materializar Amor Classroom, un proyecto que trasciende las aulas tradicionales para ofrecer una visión del aprendizaje conectada con la realidad actual. </p>
<p>Es una maravilla que una mujer con su trayectoria y visión dedique su tiempo a impartir clases de español en la primera infancia, dejando una valiosa semilla de una visión del mundo donde el cuidado ocupe un lugar protagónico en los diálogos sociales y políticos.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



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<h2 class="wp-block-heading">Ser mujer hoy &#8211; Reflexiones desordenadas</h2>



<p>En el complejo panorama actual, donde las discusiones sobre maternidad y políticas de cuidado adquieren una relevancia ineludible, emerge la figura de Sara Moreno. Administradora de empresas con una sólida trayectoria internacional en finanzas, desarrollada en Colombia, Estados Unidos y Canadá, Moreno reside actualmente en Montreal, donde además de ser madre de dos adolescentes, ha cofundado <strong>Amor Classroom</strong>. </p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Este innovador proyecto, un salón de clases itinerante que promueve una &#8220;nueva manera de ver el mundo&#8221; –en sus propias palabras–, se suma a su labor como profesora de español en varios colegios de elemental y su dedicación a la escritura.</p></blockquote></figure>



<p> A través de este encuentro, exploramos la visión de una profesional cuya experiencia global informa una perspectiva singular sobre los desafíos contemporáneos del cuidado y la educación.</p>



<p class="has-luminous-vivid-orange-background-color has-background"><strong>Reflexión 1: Una administradora global con un aula itinerante</strong></p>



<p>Sara Moreno no es una figura convencional.</p>



<p> Su expertise en el sector financiero internacional le ha proporcionado un análisis pragmático de las dinámicas sociales y económicas. </p>



<p>Sin embargo, su compromiso la ha llevado a materializar <strong>Amor Classroom</strong>, un proyecto que trasciende las aulas tradicionales para ofrecer una visión del aprendizaje conectada con la realidad actual. </p>



<p>Es una maravilla que una mujer con su trayectoria y visión dedique su tiempo a impartir clases de español en la primera infancia, dejando una valiosa semilla de una visión del mundo donde el cuidado ocupe un lugar protagónico en los diálogos sociales y políticos.</p>



<p class="has-luminous-vivid-orange-background-color has-background"><strong>Reflexión 2: Deshilvanando el cuidado desde la experiencia y la academia</strong></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>La perspectiva de Sara sobre el cuidado se nutre de su vivencia personal y profesional, encontrando resonancia en el trabajo de teóricas influyentes.</p>



<p> <strong>Eva Feder Kittay (1999)</strong>, en <em>Love&#8217;s labor</em>, establece la centralidad del cuidado en la estructura social. <strong>Nancy Fraser (1997)</strong>, en <em>Justice interruptus</em>, analiza las imbricaciones entre justicia social y políticas de cuidado. Y la reflexión ontológica de <strong>María Zambrano (1996)</strong> en <em>El hombre y lo divino</em> subraya la esencia fundamental del cuidado en la existencia humana.</p>



<p> El enfoque de Sara busca un equilibrio tangible entre las necesidades integrales de la infancia y los contextos económicos familiares.</p>
</blockquote>



<p class="has-luminous-vivid-orange-background-color has-background"><strong>Reflexión 3: Educando para una nueva visión del mundo</strong></p>



<p><strong>Amor Classroom</strong>, más que un espacio físico, representa la filosofía de Sara: un aprendizaje dinámico y adaptado a las demandas del siglo XXI. </p>



<p>Su labor como educadora de español en Montreal se convierte en un puente cultural y una oportunidad para sembrar en las nuevas generaciones una comprensión más amplia y crítica del mundo.</p>



<p>Su experiencia global enriquece su pedagogía, ofreciendo a sus alumnos una perspectiva informada y diversa.</p>



<p class="has-luminous-vivid-orange-background-color has-background"><strong>Reflexión 4: Un diálogo que resurge con gratitud</strong></p>



<p>La verdad, este material lo había dado por perdido en medio de tantas grabaciones el año pasado y el inesperado trabajo de mi equipo de producción. Pensé que esta grabación no vería la luz.</p>



<p>La gran sorpresa es que este año, con más calma, pudimos encontrar la memoria donde estaba guardada. </p>



<p>Este diálogo con Sara Moreno, una administradora cuya visión ha evolucionado hacia la innovación educativa y una profunda reflexión sobre el cuidado, constituye un aporte significativo al debate actual sobre la maternidad y sus desafíos. Su perspectiva, forjada en la experiencia internacional y el compromiso social, ofrece claves valiosas para repensar nuestros paradigmas. </p>



<p>Invito a conocerla en profundidad en la entrevista completa en mi canal de YouTube, </p>



<p><iframe loading="lazy" title="23 de abril de 2025" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/NoqO7FSC3Yw?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>



<p class="has-luminous-vivid-orange-background-color has-background"><strong>Colofón:</strong></p>



<p> Quiero expresar mi absoluta gratitud al equipo que me acompañó durante algunos meses en el 2024; este fue el último programa que se realizó en el 2024, la última temporada que se llevó a cabo y se desarrolló de la mano de la productora audiovisual Lorena Velázquez Reina @loreverl y la comunicadora Leidy Echeverry @leiecheverry.</p>



<p>Gratitud para ellas. </p>



<p>Como siempre, les seguiré escribiendo,</p>



<p>La Escribidora</p>



<p>Que pretende, desde sus reflexiones desordenadas, buscar nuevos enfoques desde el diálogo entre intersubjetividades y disimilitudes, para intentar dejar este mundo un poquito mejor de cómo lo encontramos.</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=114939</guid>
        <pubDate>Wed, 23 Apr 2025 19:44:18 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Oigan a Sara Moreno: Una voz desde Canadá para repensar la crianza]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
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