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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Mon, 20 Apr 2026 03:41:08 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de FARC | Blogs El Espectador</title>
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        <title>¿Delincuentes a la Tarima?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/castroopina/delincuentes-a-la-tarima/</link>
        <description><![CDATA[<p>La Paz Total fue, desde el inicio, una de las banderas más visibles del presidente Gustavo Petro y una de las apuestas centrales de su victoria electoral. Hoy, con nueve procesos de negociación activos —entre mesas con grupos armados al margen de la ley y esquemas sociojurídicos de paz urbana—, la iniciativa continúa siendo un [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>La Paz Total fue, desde el inicio, una de las banderas más visibles del presidente Gustavo Petro y una de las apuestas centrales de su victoria electoral. Hoy, con nueve procesos de negociación activos —entre mesas con grupos armados al margen de la ley y esquemas sociojurídicos de paz urbana—, la iniciativa continúa siendo un eje prioritario del Gobierno.</p>



<p>Sin embargo, el camino hacia esa paz no ha sido ni tan ágil como se prometió. Basta recordar cuando el presidente aseguró que podría desmovilizar al ELN “en tan solo tres meses”. La realidad ha sido otra: ese grupo armado ha perpetrado múltiples ataques contra las Fuerzas Militares, violaciones al Derecho Internacional Humanitario y ha estado directamente implicado en la crisis humanitaria que afecta al Catatumbo desde hace más de cinco meses.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="657" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/25125301/FllxKyiXgAEaElC-657x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-117407" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/25125301/FllxKyiXgAEaElC-657x1024.jpeg 657w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/25125301/FllxKyiXgAEaElC-192x300.jpeg 192w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/25125301/FllxKyiXgAEaElC-768x1198.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/25125301/FllxKyiXgAEaElC.jpeg 894w" sizes="(max-width: 657px) 100vw, 657px" /></figure>



<p>A esto se suman las fracturas institucionales. La falta de liderazgo del comisionado de paz, Otty Patiño, ha debilitado la interlocución oficial; la inclusión de disidencias de las FARC en las negociaciones, pese a que el acuerdo de 2016 estipulaba que enfrentarían la justicia, genera dudas; y episodios como la captura —y posible extradición— de alias “Araña”, justo al cierre de un ciclo de conversaciones con los Comandos de Frontera, exponen graves incoherencias estratégicas.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/25125336/5QFDJZEXE5DDHCA4DDATWYHB7Y-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-117408" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/25125336/5QFDJZEXE5DDHCA4DDATWYHB7Y-1024x576.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/25125336/5QFDJZEXE5DDHCA4DDATWYHB7Y-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/25125336/5QFDJZEXE5DDHCA4DDATWYHB7Y-768x432.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/25125336/5QFDJZEXE5DDHCA4DDATWYHB7Y.avif 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>El informe La paz, ¿cómo vamos?, elaborado por Vivamos Humanos y la Fundación Paz &amp; Reconciliación, retrata este panorama con nitidez: solo el espacio socio jurídico del Valle de Aburrá recibe una evaluación positiva. El resto presenta retrocesos o estancamientos, lo que evidencia que la Paz Total requiere no solo voluntad política, sino una reorientación táctica que garantice resultados concretos.</p>



<p>&nbsp;La verdadera paz exige procesos de perdón, verdad y garantías de no repetición —elementos que muchos ciudadanos no perciben. Por ello, generó tanta controversia el reciente acto público en Medellín donde algunos negociadores, aún recluidos en la cárcel de Itagüí, fueron autorizados a posar como voceros de paz. Para un sector amplio de la sociedad, este gesto no simbolizó reconciliación, sino impunidad.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="780" height="565" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/25125210/54605478095-96f0abe450-o_48156761_20250622220814.webp" alt="" class="wp-image-117406" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/25125210/54605478095-96f0abe450-o_48156761_20250622220814.webp 780w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/25125210/54605478095-96f0abe450-o_48156761_20250622220814-300x217.webp 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/25125210/54605478095-96f0abe450-o_48156761_20250622220814-768x556.webp 768w" sizes="(max-width: 780px) 100vw, 780px" /></figure>



<p>Y aunque algunos avances son innegables, el país no parece estar preparado emocionalmente ni simbólicamente para ver a antiguos victimarios en la plaza pública. La falta de pedagogía en torno al proceso hace que estas apariciones se interpreten como exaltaciones del prontuario criminal, no como pasos hacia la reconciliación.</p>



<p>El proceso de paz con las FARC dejó lecciones profundas que hoy no pueden ignorarse. El desarme es importante, sí, pero sin un tejido social que lo sostenga —sin justicia restaurativa ni legitimidad ciudadana—, todo acuerdo queda expuesto a la fragilidad de la desconfianza.</p>



<p>Nota final: En un escenario preelectoral, Colombia se enfrenta de nuevo a un dilema histórico: continuar por el camino de la negociación o abrirle paso a las soluciones armadas. Hoy, cuando la Paz Total parece lejana resulta urgente evitar una guerra total.</p>



<p></p>
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        <author>@castroopina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>CastroOpina</category>
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        <pubDate>Wed, 25 Jun 2025 17:56:43 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Delincuentes a la Tarima?]]></media:description>
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        <item>
        <title>JESÚS ABAD COLORADO, UN FOTÓGRAFO DE VERDAD</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/jesus-abad-colorado-un-fotografo-de-verdad/</link>
        <description><![CDATA[<p>Al disparar su cámara, Jesús Abad Colorado nunca elige al azar un objetivo. No fotografía la belleza sino la verdad, por más atroz que ella sea, sin lentes deformantes. Por eso siempre elige rostros, manos y cuerpos horadados por la violencia y el sufrimiento. Su mirada nunca es objetiva, está emocionalmente afectada y comprometida con [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Al disparar su cámara, Jesús Abad Colorado nunca elige al azar un objetivo. No fotografía la belleza sino la verdad, por más atroz que ella sea, sin lentes deformantes. Por eso siempre elige rostros, manos y cuerpos horadados por la violencia y el sufrimiento. Su mirada nunca es objetiva, está emocionalmente afectada y comprometida con el padecimiento de las víctimas y su agonía.</p>



<p>Sus fotografías no tienen objetivos, mucho menos, pretenden ser objetivas. Son radicalmente subjetivas, desgarradoras y verdaderas. Ellas llevan nuestras miradas más allá de las víctimas, de sus heridas insondables y sus cuerpos mutilados. Sus fotografías nos interpelan por cientos de miles de vidas destrozadas y sueños truncados. Su cámara, en un segundo, registra y realza la dignidad de hombres, mujeres, niños y niñas que en vida fueron condenados al olvido y solo son reconocidos en el momento de su atroz muerte. La mayoría, campesinos que durante sus vidas honraron, cuidaron y cultivaron la tierra, la amaron, y de manera injusta y arbitraria fueron sepultados y hasta desaparecidos en sus oscuras entrañas, donde miles aún permanecen anónimos en fosas comunes por encontrar y desenterrar.</p>



<p>Así, Jesús Abad, conjura su ausencia definitiva y los resucita a este mundo. Sus vidas quedan inmortalizadas y grabadas en la recamara de la memoria colectiva. Por eso es un fotógrafo y periodista de verdad. Siempre anda armado con su cámara, con ella apunta y dispara e impide que los proyectiles de los victimarios asesinen también la memoria de sus víctimas. Su cámara es un dispositivo de la historia, nos narra con la fuerza irrebatible de las imágenes las identidades y responsabilidades de los victimarios, pero también retrata sin concesiones nuestra indolencia e insensibilidad frente a lo sucedido.</p>



<p><strong>Los múltiples rostros de la verdad</strong></p>



<p>Sin duda, los testimonios de sus incontables y dolorosas imágenes nos permiten comprender y ver la verdad contenida en esta paradójica reflexión de Kafka: <em>“Es difícil decir la verdad; <a>porque si bien es cierto que solo es una, también es cierto que es algo vivo y, por tanto, <strong>tiene un rostro vivo y cambiante”</strong></a><strong>.</strong></em> Esos cientos de rostros, fue lo que nos reveló en su discurso Jesús Abad Colorado, al recibir el Gran premio a la Vida y Obra de un periodista en la clausura de los premios Simón Bolívar de Periodismo 2024<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a> y narrarnos con sus fotografías el intrincado laberinto de violencias en que vivimos y miles mueren atrapados.</p>



<p>Porque no es cierto, en nuestra compleja realidad social y política, que una imagen valga más que mil palabras. Todas esas imágenes están inscritas y son consecuencia de una oscura trama de intereses y conflictos que apenas estamos vislumbrando, gracias a rigurosas investigaciones realizadas en los últimos años por el Centro Nacional de Memoria Histórica<a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a> y el Informe final de la Comisión para el esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la no Repetición.</p>



<p>Para conocer esas terribles verdades y sus responsables, por acción u omisión, hay que ver el documental “<strong><em>No hubo tiempo para la tristeza</em></strong>”<a href="#_edn3" id="_ednref3">[iii]</a>, en donde aparecen numerosas fotografías de Jesús Abad Colorado, y consultar el portal de la Comisión de la Verdad y su informe final “<strong><em>Hay futuro, si hay verdad”</em></strong><a href="#_edn4" id="_ednref4">[iv]</a>. Gracias a ellos y la incansable reportería gráfica de Jesús Abad, sabemos que la verdad “<strong><em>tiene un rostro vivo y cambiante”, </em></strong>que no es otro que el de las víctimas y sus victimarios. Un rostro tan vivo y mutante que en ocasiones es intercambiable e indescifrable, pues las víctimas de ayer se convierten en victimarios mañana, formando así una maraña de terror y venganzas interminables, que todavía no cesa y muchos pretenden prolongar indefinidamente en nombre de la justicia.</p>



<p><strong>Más allá de las víctimas y los victimarios</strong></p>



<p>Lo más cruel y paradójico es que el mayor número de víctimas hayan sido y sigan siendo los campesinos, las comunidades indígenas y negras, convertidas por todos los actores armados, desde los legales e institucionales hasta los ilegales, insurgentes y paramilitares, en carne de cañón y en masa de maniobra de sus mortíferas estrategias militares. Es lo que está sucediendo hoy en El Plateado, en Chocó, en Arauca, Putumayo, en el norte del Cauca, en Antioquia, para solo referir los territorios y las poblaciones más victimizadas.</p>



<p>Ayer, esos campesinos para sobrevivir al asedio del Ejército Nacional en Marquetalia, se convirtieron en guerrilleros y luego, obnubilados por sus victorias y delirios de poder, se ensañaron contra otros campesinos en su disputa territorial contra el ejército y los paramilitares. Luego, para el sostenimiento de sus filas, se transformaron en liberticidas e hicieron del secuestro una industria. Ahora son narcodependientes, traficantes y cancerberos de economías ilegales, que desafían y sepultan las esperanzas de la “Paz Total”.</p>



<p>Y, en medio de ese degradado entramado criminal, otros muchos campesinos, también para sobrevivir o cobrar venganza, se vistieron de paramilitares. Hasta llegar al extremo gubernamental de que otros campesinos, portando el uniforme del Ejército Nacional, en cumplimiento de órdenes y supuestas políticas de “seguridad democrática”, como la Directiva 029 de 2005<a href="#_edn5" id="_ednref5">[v]</a>, asesinaran a miles de jóvenes campesinos y citadinos, disfrazándolos de guerrilleros y sepultándolos como “falsos positivos”<a href="#_edn6" id="_ednref6">[vi]</a>.</p>



<p>Pero lo más inaudito es que todos los anteriores victimarios revistan sus crímenes con narrativas inverosímiles como la defensa de la democracia, la justicia social, la revolución y hasta la soberanía nacional. Narrativas que Jesús Abad Colorado con el valor, la sensibilidad, la fidelidad de sus lentes y la contundencia de sus fotografías, desnuda y deshace por completo, revelándonos verdades que no se pueden seguir ocultando con las lentes deformantes de instituciones, intereses y privilegios al servicio de los victimarios, amparados en sus coartas criminales, sean ellas supuestamente democráticas, revolucionarias y hasta populares.</p>



<p>La vida y obra periodística de Jesús Abad Colorado nos ha revelado esa terrible verdad en cientos de fotografías, confrontándonos con los rostros de miles de víctimas y los de unos cuantos victimarios, que todavía cínicamente evaden sus responsabilidades históricas gracias a la complacencia de millones de ciudadanos que los admiran y de un poderoso corifeo de medios periodísticos que los adulan, excusan y hasta llaman “salvadores de la patria”. Solo cabe esperar que la JEP no sea inferior al único desafío histórico que quizá pueda cumplir: contarnos todas las verdades, identificar a sus principales responsables y sancionarlos simbólicamente, pues no hay penas para el tamaño, número y gravedad de sus execrables crímenes. Muchos menos para reparar a sus innumerables víctimas, su desaparición irreversible y el dolor inconsolable de sus descendientes.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/jesus-abad-colorado-gran-premio-a-la-vida-y-obra-de-un-periodista-en-los-premios-simon-bolivar-2024-noticias-hoy/">https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/jesus-abad-colorado-gran-premio-a-la-vida-y-obra-de-un-periodista-en-los-premios-simon-bolivar-2024-noticias-hoy/</a></p>



<p><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://centrodememoriahistorica.gov.co/">https://centrodememoriahistorica.gov.co/</a></p>



<p><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://www.youtube.com/watch?v=das2Pipwp2w">https://www.youtube.com/watch?v=das2Pipwp2w</a></p>



<p><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://www.comisiondelaverdad.co/">https://www.comisiondelaverdad.co/</a></p>



<p><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://www.infobae.com/america/colombia/2021/02/19/este-fue-la-directiva-029-de-2005-que-reglamento-el-pago-de-recompensas-de-hasta-3800000-a-militares-por-capturar-o-dar-de-baja-a-guerrilleros/">https://www.infobae.com/america/colombia/2021/02/19/este-fue-la-directiva-029-de-2005-que-reglamento-el-pago-de-recompensas-de-hasta-3800000-a-militares-por-capturar-o-dar-de-baja-a-guerrilleros/</a></p>



<p><a href="#_ednref6" id="_edn6">[vi]</a> <a href="https://www.elcolombiano.com/colombia/jep-revela-nombres-de-victimas-de-falsos-positivos-botas-congreso-BK25949594">https://www.elcolombiano.com/colombia/jep-revela-nombres-de-victimas-de-falsos-positivos-botas-congreso-BK25949594</a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=109052</guid>
        <pubDate>Fri, 06 Dec 2024 16:36:19 +0000</pubDate>
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        <title>LA DEMOCRACIA MUERE ENTRE PARADOJAS HISTÓRICAS Y TRAMOYAS INSTITUCIONALES</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/la-democracia-muere-entre-paradojas-historicas-y-tramoyas-institucionales/</link>
        <description><![CDATA[<p>La democracia muere en Colombia entre paradojas históricas, como tener la más intensa y devastadora violencia política del continente y el conflicto armado interno más prolongado con cerca de 450.666 muertos[i], junto a la más sofisticada tramoya institucional de elecciones celebradas ininterrumpidamente durante 67 años, desde el Frente Nacional en 1957. Seguramente por ello, desde [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>La democracia muere en Colombia entre paradojas históricas, como tener la más intensa y devastadora violencia política del continente y el conflicto armado interno más prolongado con cerca de 450.666 muertos<a id="_ednref1" href="#_edn1">[i]</a>, junto a la más sofisticada tramoya institucional de elecciones celebradas ininterrumpidamente durante 67 años, desde el Frente Nacional en 1957. </p>



<p>Seguramente por ello, desde el colombiano más humilde hasta el más encumbrado; desde el casi analfabeta hasta el más erudito académico, considera que todavía vive en una de las democracias más longevas y estables del continente americano. Exceptuando, obviamente, la estadounidense, que hoy se encuentra en su fase agónica bajo el liderazgo de un autócrata como Donald Trump. Un autócrata que exhibe con orgullo su perfil de gánster político<a id="_ednref2" href="#_edn2">[ii]</a> impune en lugar de estadista, puesto que incitó la toma del Capitolio el 6 de enero de 2021 para desconocer e impugnar el legítimo triunfo electoral del presidente Joe Biden, sin consecuencia judicial y menos política alguna. </p>



<p>Más bien todo lo contario, acaba de ser electo presidente por más de 71 millones de estadounidenses, cubriéndose así de inmunidad e impunidad. Algo muy parecido nos sucedió con la reelección del presidente Uribe entre el 2006-2010. Una reelección posible después de la aprobación de un artículito de la Constitución mediante la comisión del delito de cohecho, que le costó la condena a cárcel a sus ministros del Interior y Justicia, Sabas Pretelt de la Vega y de Salud, Diego Palacio Betancourt<a id="_ednref3" href="#_edn3">[iii]</a>, en el escándalo conocido como la “Yidispolítica”. </p>



<p>En la reelección de ambos presidentes, Trump y Uribe, la legitimidad democrática, que presupone la legalidad y el respeto a la Constitución, fue sustituida por su legitimidad carismática, pues a sus millones de electores nada les importó que ellos desconocieran en forma olímpica las reglas del juego democrático e incluso promovieran delitos. </p>



<p>Así, en forma imperceptible, muere la democracia en nombre de las elecciones, siendo esta la mayor paradoja de los tiempos aciagos que corren. Lo han demostrado en otras latitudes mandatarios tan distintos como Putin, Bukele, Ortega y Maduro, desde orillas ideológicas y políticas opuestas, pero con una personalidad carismática y autoritaria que los reviste y autoproclama como salvadores de sus pueblos, pero también victoriosos e impunes sepultureros de la democracia y el Estado de derecho, elegidos y admirados por millones de sus seguidores.</p>



<p><strong>La Tramoya De Elecciones Contra La Democracia</strong>.</p>



<p>Lo paradójico es que todo ello se realiza bajo la tramoya de las elecciones, que por sí solas parecen conferir legitimidad a semejantes gobernantes electos y estabilidad a la democracia. Tramoya en las dos acepciones del diccionario de la Real Academia Española (RAE). La primera, como <em>“conjunto de dispositivos manejados durante la representación teatral para realizar los cambios de decorado y los efectos escénicos”</em> y, la segunda, <em>“de enredo dispuesto con ingenio, disimulo y maña”</em>. Ambos atributos son propios de las mencionadas elecciones, sin que por ello se pueda afirmar que sean suficientes para la existencia de la democracia. Más bien suele suceder todo lo contrario.</p>



<p>En nuestro caso, los dos sentidos se cumplen simultáneamente, gracias al ingenio y la astucia de la llamada “clase política”, más allá incluso de las ideologías de derecha, centro o izquierda que exhiban sus líderes y partidos políticos. Basta recordar la “democrática” fórmula del Frente Nacional, que permitió “<em>realizar cambios de decorado y efectos escénicos</em>” durante 16 años, conservando casi intacto el Statu Quo para garantizar que el “país político” continuará viviendo a expensas del “país nacional”.</p>



<p>Se institucionalizó, entonces, aquello contra lo que Gaitán siempre luchó y le costó su vida: <strong><em>“el triunfo de las oligarquías liberales y conservadores”</em></strong> de una manera tan estable, civilista y antidemocrática que perdura y resiste hasta el presente, bloqueando o recortando tímidas reformas sociales como la agraria, laboral, pensional y de salud de este gobierno, que la oposición tilda de mamertas y comunistas porque supuestamente amenazan de muerte la democracia.</p>



<p><strong>Del Golpe de Opinión al robo de las elecciones y el holocausto de la Justicia.</strong></p>



<p>Así lo hizo el entonces presidente Carlos Llera Restrepo<a id="_ednref4" href="#_edn4">[iv]</a> cuando escamoteó y burló el triunfo del general Gustavo Rojas Pinilla en 1970, obtenido legítimamente en las urnas. Lo más irónico y paradójico es que a ese mismo general lo catapultaron y sentaron líderes civiles de ambos partidos en el solio presidencial en 1953, mediante un “golpe de opinión” promovido por el patricio liberal Darío Echandía y el conservador Mariano Ospina Pérez.</p>



<p>Tales acontecimientos, ambos profundamente antidemocráticos, se consumaron en nombre de la democracia y son por ello el mejor ejemplo de un <strong>“<em>enredo dispuesto con ingenio, disimulo y maña</em>”</strong>, como terminó siendo el juicio en el Congreso contra el general Rojas Pinilla promovido por los mismos que lo llevaron a la Presidencia. Enredo que solo en ocasiones extremas queda al desnudo y nos revela así el disimulo y la maña de esa falsa civilidad que exhiben impúdicamente supuestos líderes democráticos y jefes de Estado. </p>



<p>Una civilidad acostumbrada a gobernar en complicidad con el poder militar y su impunidad histórica casi absoluta, sin asumir responsabilidad alguna por la violación sistemática y generalizada de los derechos humanos y las libertades públicas, sin las cuales no existe democracia. </p>



<p>Así sucedió hace 39 años, el 6 y 7 de noviembre de 1985, cuando el poder civil, representado por el presidente Belisario Betancur, actuó en complicidad con el poder militar y en nombre de la democracia decapitó la cúpula de la rama judicial y fueron sacrificados 11 magistrados, al no atender el llamado de “cese el fuego” que imploraba el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Alfonso Reyes Echandía. <br></p>



<p>Como lúcida y valientemente lo expresó el entonces Procurador General de la Nación, Carlos Jiménez Gómez, en su denuncia ante la Cámara de Representantes: <em>“En el Palacio de Justicia <strong>hizo crisis en el más alto nivel el tratamiento que todos los Gobiernos han dado a la población civil en el desarrollo de los combates armados</strong>”.</em> Ese es el típico tratamiento de las dictaduras, apenas comparable con el bombardeo de Pinochet a la Casa de la Moneda en Chile en 1971 contra el presidente Salvador Allende. Ambos operativos, respaldados por numerosos líderes civiles y ejecutados por militares, destruyeron en lugar de retomar los dos edificios republicanos, arrasando de paso con la democracia. </p>



<p>Un tratamiento que recientemente se repitió violentamente contra la población juvenil en el paro nacional del 2021, bajo la presidencia de Iván Duque, cuyo lema de “Paz con legalidad” terminó siendo paz con letalidad, pues dejó entre 46 víctimas mortales según la ONU<a id="_ednref5" href="#_edn5">[v]</a> y 80 para diversas organizaciones de derechos humanos, como “Rutas del Conflicto”<a id="_ednref6" href="#_edn6">[vi]</a>.</p>



<p><strong>La Tramoya de incivilidad y criminalidad del ELN</strong>.</p>



<p>Para completar semejante tramoya de incivilidad y criminalidad, hoy supuestos rebeldes del ELN exigen cínicamente al gobierno su reconocimiento como organización política insurgente, pero realizan un paro armado en el Chocó que alcanza un nivel de degradación insuperable y ahoga a miles de familias campesinas en el confinamiento de la desesperación, el hambre y la muerte, mucho más profundo que el agua de los ríos desbordados que las circundan. </p>



<p>Semejante comportamiento no es otra cosa que la criminalidad propia de un grupo armado organizado y como tal no tiene cabida reconocer al ELN como un grupo rebelde con proyecto político. </p>



<p>Sin libertad de locomoción de la población campesina no hay política, sino confinamiento, miedo y desolación, que es lo propio de los criminales y los reaccionarios con sus campos de concentración. </p>



<p>Por todo lo anterior, sin superar la paradoja mortal de la violencia política, el entramado de imposturas de esta tramoya estatal cacocrática y la supuesta civilidad de nuestros gobernantes y opositores armados, continuaremos muriendo en el ensueño de ser la democracia más longeva y estable de Suramérica. </p>



<p>Longeva en perpetuar múltiples violencias, desfalcar los bienes y el presupuesto público en beneficio de cacocratas disfrazados de políticos. Pero también muy estable en cavar trincheras y fosas comunes en defensa de una democracia y un Estado de derecho que ha sido condenado en 50 ocasiones por la Corte Interamericana de Derechos Humanos<a id="_ednref7" href="#_edn7">[vii]</a> por violaciones sistemáticas y generalizadas de los derechos fundamentales de su población, como las más de 6.000 víctimas de la Unión Patriótica<a id="_ednref8" href="#_edn8">[viii]</a> y su exterminio como partido político.</p>



<p><strong>Últimas noticias de la Tramoya nacional criminal.</strong></p>



<p>Para terminar, las noticias de esta semana condensan en forma inverosímil tan desolador escenario. Conocimos la absolución de Santiago Uribe<a id="_ednref9" href="#_edn9">[ix]</a> por falta de pruebas concluyentes en la conformación del grupo paramilitar de los llamados 12 apóstoles, por lo cual su hermano, el expresidente Álvaro Uribe, dio gracias a Dios, como si se tratará de un milagro celestial, que seguro espera se repita en la investigación penal en su contra por los delitos de soborno a testigo y fraude procesal. </p>



<p>Continuó con el reconocimiento de los miembros del Secretariado de la extinta Farc-Ep de haber reclutado cerca de 18.677 niños y niñas entre 1996 y 2016, según la imputación realizada por la JEP<a id="_ednref10" href="#_edn10">[x]</a>, además de cometer graves delitos contra su integridad personal, abusos y violencia sexual<a id="_ednref11" href="#_edn11">[xi]</a>. Y, por si fuera poco, el presidente Gustavo Petro nombra como gestor de paz a Hernán Giraldo<a id="_ednref12" href="#_edn12">[xii]</a>, temible jefe paramilitar del Bloque Tairona, apodado “taladro” por ser sindicado de la violación sexual de más de 200 niñas menores de edad, prontuario de depredador sexual por el cual fue expulsado de la jurisdicción de Justicia y Paz <em>“por seguir en la vía del crimen, ligado principalmente a delitos sexuales contra menores”</em><a id="_ednref13" href="#_edn13">[xiii]</a>. </p>



<p>Ante semejante tramoya criminal nacional, asistimos a la rehabilitación y absolución de numerosos victimarios, bien por cuestionados fallos judiciales o resoluciones gubernamentales, que terminan revictimizando y mancillando la memoria y dignidad de miles de víctimas. </p>



<p>Al anterior tramado y tinglado de impunidad, se suma la forma vergonzosa y oprobiosa en que el representante a la Cámara, Miguel Polo Polo<a id="_ednref14" href="#_edn14">[xiv]</a>, agredió a la Madres de Soacha al botar a la basura cientos de botas de plástico que simbolizaban la memoria de sus hijos ejecutados extrajudicialmente, cuyo número asciende a 6.400 “falsos positivos” que investiga la JEP<a id="_ednref15" href="#_edn15">[xv]</a> por los cuales ya han sido imputados numerosos agentes de la Fuerza Pública<a id="_ednref16" href="#_edn16">[xvi]</a>. </p>



<p>Crímenes que ahora niega cínicamente el representante Polo, contra toda la evidencia judicial demostrada por la JEP<a id="_ednref17" href="#_edn17">[xvii]</a>. Sin duda, estamos sumergidos en un desastre nacional no solo por causa de las lluvias, sino por la degradación ética y política de quienes persisten en llamar democracia a esta tanática tramoya institucional y defender este supuesto Estado de derecho que condena a millones de sus cándidos pobladores a malvivir y morir sin haberles garantizado el ejercicio de sus derechos ciudadanos básicos: los civiles: a la vida, libertad, propiedad, seguridad y justicia; los políticos: a elegir, expresarse y oponerse sin temor a ser asesinados o desaparecidos y los sociales a vivir en paz en un medio ambiente sano y a salvo de catástrofes evitables, con empleos decentes, pan, techo, educación, salud y dignidad, que es lo mínimo que garantiza, promueve y existe en toda auténtica democracia.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/informe-final-comision-de-la-verdad/conflicto-dejo-450666-muertos-los-datos-que-revelo-la-comision-de-la-verdad/">https://www.elespectador.com/colombia-20/informe-final-comision-de-la-verdad/conflicto-dejo-450666-muertos-los-datos-que-revelo-la-comision-de-la-verdad/</a></p>



<p><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/regresa-un-ganster-a-la-casablanca-blanca/">https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/regresa-un-ganster-a-la-casablanca-blanca/</a></p>



<p><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://www.elcolombiano.com/colombia/corte-suprema-confirma-condenas-a-exfuncionarios-de-uribe-por-caso-yidispolitica-BK25498845">https://www.elcolombiano.com/colombia/corte-suprema-confirma-condenas-a-exfuncionarios-de-uribe-por-caso-yidispolitica-BK25498845</a></p>



<p><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/la-noche-en-que-lleras-restrepo-reconocio-el-triunfo-de-rojas-pinilla-parte-ii-article-417288/">https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/la-noche-en-que-lleras-restrepo-reconocio-el-triunfo-de-rojas-pinilla-parte-ii-article-417288/</a></p>



<p><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://www.hchr.org.co/documentos/el-paro-nacional-2021-lecciones-aprendidas-para-el-ejercicio-del-derecho-de-reunion-pacifica-en-colombia/">https://www.hchr.org.co/documentos/el-paro-nacional-2021-lecciones-aprendidas-para-el-ejercicio-del-derecho-de-reunion-pacifica-en-colombia/</a></p>



<p><a href="#_ednref6" id="_edn6">[vi]</a> <a href="https://rutasdelconflicto.com/especiales/victimas-mortales-paro">https://rutasdelconflicto.com/especiales/victimas-mortales-paro</a></p>



<p><a href="#_ednref7" id="_edn7">[vii]</a> <a href="https://corteidh.or.cr/mapa_casos_pais.cfm">https://corteidh.or.cr/mapa_casos_pais.cfm</a></p>



<p><a href="#_ednref8" id="_edn8">[viii]</a> <a href="https://www.minjusticia.gov.co/Sala-de-prensa/Documents/resumen-455-esp.pdf">https://www.minjusticia.gov.co/Sala-de-prensa/Documents/resumen-455-esp.pdf</a></p>



<p><a href="#_ednref9" id="_edn9">[ix]</a> <a href="https://www.semana.com/nacion/articulo/estas-son-las-claves-del-fallo-que-absolvio-a-santiago-uribe-velez/202409/">https://www.semana.com/nacion/articulo/estas-son-las-claves-del-fallo-que-absolvio-a-santiago-uribe-velez/202409/</a></p>



<p><a href="#_ednref10" id="_edn10">[x]</a> <a href="https://www.elespectador.com/judicial/las-cifras-que-tuvo-en-cuenta-la-jep-para-imputar-a-los-exfarc-por-reclutamiento-forzado-noticias-hoy/">https://www.elespectador.com/judicial/las-cifras-que-tuvo-en-cuenta-la-jep-para-imputar-a-los-exfarc-por-reclutamiento-forzado-noticias-hoy/</a></p>



<p><a href="#_ednref11" id="_edn11">[xi]</a> <a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/jep-y-desaparecidos/jep-y-farc-respuesta-del-secretariado-por-imputacion-donde-reconoce-reclutamiento-de-ninos/">https://www.elespectador.com/colombia-20/jep-y-desaparecidos/jep-y-farc-respuesta-del-secretariado-por-imputacion-donde-reconoce-reclutamiento-de-ninos/</a></p>



<p><a href="#_ednref12" id="_edn12">[xii]</a> <a href="https://www.elespectador.com/judicial/hernan-giraldo-serna-el-depredador-sexual-que-fue-nombrado-gestor-de-paz-por-el-gobierno-petro/">https://www.elespectador.com/judicial/hernan-giraldo-serna-el-depredador-sexual-que-fue-nombrado-gestor-de-paz-por-el-gobierno-petro/</a></p>



<p><a href="#_ednref13" id="_edn13">[xiii]</a> <a href="https://www.elespectador.com/judicial/hernan-giraldo-serna-el-depredador-sexual-que-fue-nombrado-gestor-de-paz-por-el-gobierno-petro/">https://www.elespectador.com/judicial/hernan-giraldo-serna-el-depredador-sexual-que-fue-nombrado-gestor-de-paz-por-el-gobierno-petro/</a></p>



<p><a href="#_ednref14" id="_edn14">[xiv]</a> <a href="https://www.pulzo.com/nacion/polo-polo-se-gano-denuncia-penal-botar-basura-obras-madres-soacha-PP4085140A#google_vignette">https://www.pulzo.com/nacion/polo-polo-se-gano-denuncia-penal-botar-basura-obras-madres-soacha-PP4085140A#google_vignette</a></p>



<p><a href="#_ednref15" id="_edn15">[xv]</a> <a href="https://www.jep.gov.co/macrocasos/caso03.html#container">https://www.jep.gov.co/macrocasos/caso03.html#container</a></p>



<p><a href="#_ednref16" id="_edn16">[xvi]</a> <a href="https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/jep-resolucion-conclusiones-imputados-falsos-positivos-catatumbo-sanciones-propias.aspx">https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/jep-resolucion-conclusiones-imputados-falsos-positivos-catatumbo-sanciones-propias.aspx</a></p>



<p><a href="#_ednref17" id="_edn17">[xvii]</a> <a href="https://caracol.com.co/2024/11/14/jep-rechaza-ataque-de-polo-polo-a-tributo-falsos-positivos-estan-probados-judicialmente/">https://caracol.com.co/2024/11/14/jep-rechaza-ataque-de-polo-polo-a-tributo-falsos-positivos-estan-probados-judicialmente/</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=108000</guid>
        <pubDate>Fri, 15 Nov 2024 00:16:56 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/14191206/Captura-de-pantalla-2024-11-15-a-las-1.05.08.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[LA DEMOCRACIA MUERE ENTRE PARADOJAS HISTÓRICAS Y TRAMOYAS INSTITUCIONALES]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Vengan a la tienda de la paz</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/en-esta-tienda-del-barrio-la-candelaria-se-juntan-los-emprendimientos-de-sobrevivientes-del-conflicto-armado-colombiano-y-los-firmantes-del-acuerdo-de-paz/</link>
        <description><![CDATA[<p>Vayan a tomar té de coca o viche si no están muy biches. En esta tienda del barrio La Candelaria se juntan los emprendimientos de sobrevivientes del conflicto armado colombiano y los firmantes del acuerdo de paz.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><em>“…nos quitaron el derecho a morir de viejos”</em>: Martín Cruz, escritor y poeta.</p>
</blockquote>



<p>El centro histórico es mi sitio favorito de Bogotá después de mi casa. Me siento ciudadano de una época lejana que debió ser la mía en otra vida. Recorro sus calles empedradas sin apuro, la vida cultural bulle en la calle o en cualquier teatro, bar o café; en sus librerías soy como niño en dulcería; alelado observo los balcones y, arrastrado por el tiempo, saludo con desdén a Sámano, el virrey de figura jorobada que ordenó fusilar a Policarpa Salavarrieta, o, fascinado, estoy en una tertulia literaria, invitado por el virrey Ezpeleta.</p>



<p>Regreso a La Candelaria una y otra vez… siempre hay una excusa para volver. Es la ciudad en sepia dentro de otra ciudad que presume de moderna. Pero la gente, enferma de afán, pasa por la historia, ignorándola, y en el peor de los casos, pisoteándola. Deberíamos aprender a caminar despacio, porque en la lentitud nos adueñamos del tiempo, de los fantasmas que vigilan la noche, del pasado que no murió si somos capaces de entregamos a la contemplación. El forastero lo sabe. Lo sabe y lo valora. </p>



<p>Siempre hay un pretexto para regresar. </p>



<p>Aquel viernes, por ejemplo, hicimos planes con un amigo para beber algo y ponernos al día.</p>



<p>—Te espero en la <em>Calle La Esperanza</em> —le dije.</p>



<p>Debió abrir los ojos como platos porque nadie en Bogotá llega fácil a una cita por el nombre de una calle.</p>



<p>—Calle 10ª No 4-10, agregué. Arribita del Museo Militar y abajito del Museo de Bogotá, apenas a unos metros de la Librería Separata para más señas.</p>



<p>A la entrada verás una bandera de Palestina. ¡Imposible perderse con esas coordenadas!</p>



<p>Le envié la ubicación por WhatsApp. Se bajó del Transmilenio en la estación Museo del Oro: en cuestión de siete minutos nos encontramos. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>Él pidió una cerveza artesanal y yo un té de coca.</p>



<p>Nos atendió Tania, una líder social del Pacífico, de turbante, trenzas largas, sonrisa acanelada. Huyó con sus hermanos de su natal Tumaco en 2007. Las cosas no han cambiado mucho por allá. El municipio nariñense ocupa el primer lugar en número de homicidios de defensores de derechos humanos, según Indepaz.</p>



<p>Lo suyo ahora es la bebida ancestral. De eso vive. El emprendimiento se llama Afrotumac. <em>“Con el viche queremos unir territorio y ciudad”</em>, dice emocionada. <em>“Es un legado ancestral, hecho a base de caña y diferentes tipos de plantas, con propiedades curativas”. </em> Según Tania, en algunas botellas de viche curado se pueden encontrar hasta 40 plantas diferentes.</p>



<p><em>“Todo hace parte de la espiritualidad, la medicina con la que nuestros antepasados se curaban, y aún las parteras los usan en los partos. Es un legado que quiero mantener”.</em></p>



<p>Me dio un <em>chorrito</em> y me quedé con ganas de otro. <em>“Es bueno para la tensión y la próstata”</em>, añade, muy convencida.</p>



<p><em>“Quiero salir adelante. Las víctimas merecemos otras oportunidades, no que nos vean como personas que no valemos. Ya no podemos quedarnos en el pasado. Quiero que haga parte de mi historia, pero no de mi presente ni de mi futuro”,</em> relata esta madre soltera.</p>



<p>Nos enseñó todos los productos que venden en este lugar, más de 35 emprendimientos de regiones azotadas por el conflicto armado (Nariño, Cauca, Huila, Sierra Nevada de Santa Marta, Caquetá o Putumayo): chocolate, chocolatinas, varios tipos de cerveza, galletas, libros escritos por los sobrevivientes de la guerra, morrales de excombatientes del colectivo <em>La Montaña</em>, camisetas, variedad de cafés y diferentes muñecas de trapo que si hablarán contarían los procesos de sanación por los que han pasados las mujeres sobrevivientes, productos medicinales a base de coca, joyería y arte indígena hecho por mujeres que perdieron a sus hijos en la guerra,</p>



<p>Cada producto integra memorias de sus territorios y saberes ancestrales elaborados por víctimas del conflicto armado que llegaron desplazadas a Bogotá y a la cual se sumaron después algunos firmantes de la paz.<strong> </strong>Son personas que han pasado por demasiado, lo mínimo que merecen es no ser ignoradas.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/22112716/Tienda-paz-2-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-101155" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/22112716/Tienda-paz-2-1024x1024.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/22112716/Tienda-paz-2-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/22112716/Tienda-paz-2-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/22112716/Tienda-paz-2-768x768.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/22112716/Tienda-paz-2.jpg 1496w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>La tienda se llama <strong>Memorias Colombia</strong> – <strong>Emprendimientos de paz</strong>. Nació en la virtualidad en 2020 y desde finales de 2023 funciona en esta casa. Síganla en<strong> </strong><a href="https://www.instagram.com/memoriascolombia">Instagram</a>.</p>



<p>Vayan o pidan a domicilio. Compren un regalo aquí. Con lo que recaudan, pagan arriendo, servicios y empleado; las ganancias van a los colectivos. </p>



<p>¡Hagamos las paces con nuestro pasado! </p>



<p>En uno de los estantes vi este libro: “<em>El último fusil, relatos y poemas</em>,” (editorial Teoría y Praxis), escrito por Martín Cruz Vega, un ex guerrillero, nacido en Marquetalia, Caldas, (1964), a quien llamaban Rubín Morro en las montañas. Martín fue el encargado de coordinar la dejación de las 9.000 armas de las FARC-EP, las cuales <em>“pasaron a custodia de las Naciones Unidas para la construcción de los tres monumentos convenidos en el Acuerdo Final de La Habana”, </em>como cuenta en el libro.</p>



<p>Lo abrí en cualquier página y este poema encontré:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="has-text-align-center"><em>“Nos quitaron la risa, los prados y sus múltiples colores.</em></p>



<p class="has-text-align-center"><em>La noche oscura se hizo interminable, nos apagaron los faroles de las aulas, nos prohibieron decir la verdad, nos despojaron de la educación, pisotearon nuestra historia, hicieron de Bolívar un recuerdo y, sobre él, una legalidad que nos oprime, que nos lacera, que nos hizo abrazar el justiciero metal.</em></p>



<p class="has-text-align-center"><em>Nos han quitado los derechos, los deberes se agigantan en impuestos miserables, nos quitaron el derecho a morir de viejos, nos labraron las bóvedas de la muerte para quedar insepultos en los andenes, en las fuentes de los ríos, en cualquier basurero o en un cantón militar apagaron la eternidad de los sueños, solo nos dejaron la lucha por la vida, por la paz y la esperanza y volver a soñar como los niños”.</em></p>
</blockquote>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=101152</guid>
        <pubDate>Thu, 23 May 2024 02:14:04 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/22112451/Tienda-paz-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Vengan a la tienda de la paz]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Urabá: la reserva natural más grande de futbolistas en Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/deportes/tenis-al-reves/uraba-la-reserva-natural-mas-grande-de-futbolistas-en-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por el fervor de las victorias, solemos olvidar los orígenes de nuestros ídolos de la Selección. Ignoramos que la mayoría proviene de lugares insospechados, casi inaccesibles. Y que el fútbol colombiano ha vivido de tierras como Pescaito, Tumaco, Buenaventura, Chocó y, en especial, el Urabá, una zona rica pero de gente pobre en su mayoría, [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p align="JUSTIFY">Por el fervor de las victorias, solemos olvidar los orígenes de nuestros ídolos de la Selección. Ignoramos que la mayoría proviene de lugares insospechados, casi inaccesibles. Y que el fútbol colombiano ha vivido de tierras como Pescaito, Tumaco, Buenaventura, Chocó y, en especial, el Urabá, una zona rica pero de gente pobre en su mayoría, reconocida por la producción bananera y las masacres de los 90. Pero a pesar de tanta escasez, en este rincón de Antioquia, a nueve horas de Medellín por una carretera de huecos y tierra desprendida, nacieron siete jugadores que ya disputaron un Mundial de fútbol.</p>
<p align="JUSTIFY"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-large wp-image-130" alt="CuadradoShock" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2014/11/CuadradoShock-1024x682.jpg" width="1024" height="682" /></a></p>
<p align="JUSTIFY"><span id="more-16986"></span></p>
<p align="JUSTIFY">Es tanta la demanda de futbolistas de esta región de indígenas, mulatos, zambos y mestizos, que en los últimos tres mundiales a los que Colombia acudió, Urabá, con cerca de 600.000 habitantes, tuvo más representantes que Bogotá, con casi 9 millones. ¿Por qué? En parte porque ellos nacen aptos para competir gracias a la elasticidad que adquieren con el baile, pues vivir en el Urabá es como ir bailando por la vida. Cuando viajamos a esta tierra para encontrar respuestas, vimos a un niño de 10 años en la playa de Necoclí que mientras jugaba fútbol, al mismo tiempo bailaba y cantaba por una champeta que sonaba desde una tienda de enfrente. La destreza de ese niño con el balón, como la de sus compañeros, se relaciona con el estilo de vida, con la cultura y con la música que interpretan sus cuerpos. Y esa lírica de sus movimientos se suma al biotipo común en los habitantes de esta zona: espontáneas figuras atléticas, piernas largas y una fortaleza física que se explica por la ascendencia afro.</p>
<p align="JUSTIFY">Y todas esas gracias naturales las ejercitan a diario. El joven futbolista que vimos cavar en la playa de Turbo, el alumno de un profesor que corta plátanos en la vereda Guapa de Chigorodó y el niño que le ayuda a su abuela a coger gallinas en Necoclí. Todos en su infancia se entrenaron sin pretenderlo para el fútbol: <strong>Juan Guillermo Cuadrado</strong> en un lodazal cerca de la represa La Guitarrita, donde jugaba con sus amigos a pie limpio; <strong>Camilo Zúñiga</strong> en el río Chigorodó, donde nadaba todos los días con su primo Nicolás; y <strong>Luis Amaranto Perea</strong> en alguna bananera de Currulao (corregimiento de Turbo), donde les llevaba comida a los trabajadores.</p>
<p align="JUSTIFY">En pocas palabras, en esta tierra podrán existir una cantidad de personalidades y acentos como el costeño de Córdoba, el pacífico del Chocó y el paisa de Medellín. Pero sólo hay dos clases de hombres: los que tienen biotipo de futbolistas y los que no. Y los segundos son una minoría casi clandestina. Lo frustrante es que esas habilidades no les garantiza el profesionalismo. Todo lo contrario: son sólo el punto de partida de un camino muy largo. Y quienes lo logran superar se lo deben en gran parte a unos mártires olvidados que alguna vez los guiaron, a unas personas de mirada noble que fueron sus entrenadores y al mismo tiempo sus padres de la vida.</p>
<p align="JUSTIFY"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-large wp-image-147" alt="EstaVA" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2014/11/EstaVA-682x1024.jpg" width="682" height="1024" /></a></p>
<p align="JUSTIFY">Con el ánimo de encontrar a esos sujetos de intención altruista, el fotógrafo Luis Bernardo y yo viajamos a nuestro primer destino, la Unidad Deportiva Jaime Ortiz Betancur de Chigorodó: un complejo de tres canchas peladas, donde unos 1.100 niños de 13 escuelas se turnan los espacios para entrenar cada semana. En este lugar rodeado por plantaciones, el olor a banano nunca desaparece, pero los nativos ya no lo perciben por costumbre. A 200 pasos de la cancha principal, se ven unos adolescentes haciendo fila junto a una bodega abandonada. Todos sujetan sus botellas vacías y las van llenando con el agua de un tubo que lleva años siendo la fuente de hidratación de todos los prospectos de este pueblo. Martha Bedoya conoce bien ese grifo porque a pesar de nacer en Medellín, lleva 44 años viviendo del fútbol aquí: un tiempo como arquera aficionada y la mayoría como entrenadora de su escuela Linares. <strong>“Siempre tuve el estigma de lesbiana”</strong>, dice con una voz gruesa. “Pero así le gusté a mi esposo”, agrega con una sonrisa y enseguida con un gesto de lamento por su asesinato en el 99.</p>
<p align="JUSTIFY">La violencia fue la peor contrincante del fútbol en esos tiempos de masacres y disparos a dedo. “Los niños no entrenaban porque sus padres se los prohibían”, añade Martha. “Para venir a esta cancha había que pasar por el puente (sobre el río Chigorodó) y ahí <strong>se oía mucha bala</strong>, se hablaba de mucha muerte”. Pero sin tanta paranoia de metralla como antes, este deporte pasó a ser en este siglo una tendencia. Por eso, luego, cuando recorramos las calles, veremos tantos locales llenos de jóvenes jugando fútbol en Play Station y tantas tiendas deportivas que exhiben camisetas de la Selección y de Nacional, en su mayoría. Y además de volverse una moda, el fútbol se convirtió en una salvación después de la guerra. Aquí todos esperan a que algún cazatalentos los descubra jugando, los mire justo en el segundo en el que hacen una gambeta y les prometa que esta actividad los sacará de pobres.</p>
<p align="JUSTIFY">–¿Son buscadores?–, le preguntan unos futbolistas a Édgar González, quien nos acompaña en el recorrido por esta ciudad.</p>
<p align="JUSTIFY">–No, son periodistas–, responde ante la cara de decepción de todos.</p>
<p align="JUSTIFY">La ilusión de que ese cazatalentos aparezca (como ocurre ocasionalmente) es la razón de que los entrenadores continúen en sus escuelas a pesar de recibir poco o nada de dinero. Álvaro Milton Cano, en su caso, no puede sólo vivir del fútbol, como trató de hacerlo en un principio, hace 24 años. Además de entrenar a 92 niños, también trabaja en la emisora <i>Banana Stéreo, 88.5 f.m., </i>que funciona en una casa adecuada junto al terminal de transportes y a la que Álvaro llega justo después de los entrenamientos para producir su programa diario de vallenatos.</p>
<p align="JUSTIFY"><i>¡Bueeenaj tardeh, son lah 6:25 de la tarde, hora del Cacique de la juntaaa! Recuerden: ¡Hoy e’ vierne de locuraaaa!</i></p>
<p align="JUSTIFY">Esa voz también se escucha al mediodía a la hora de ‘Banadeportes’, el otro programa que conduce él solo en esta cabinita abrasante que te empaña los lentes. Y con esa misma voz grita y regaña en los entrenamientos por los que han pasado Zúñiga, Luis Amaranto Perea y <strong>Aquivaldo Mosquera</strong>, quien integró la Selección durante la eliminatoria a Brasil. Esta parte de su vida, la de formar prospectos, continúa entre satisfacciones y lamentos.</p>
<p align="JUSTIFY">“Es un poco injusto que uno les enseñe todo, les dé para los pasajes y a veces para unos zapatos, y que ellos se lucren después y no le retribuyan a uno cuando se vuelven profesionales. Pero yo sigo entrenándolos porque me gusta, nada más”, dice Álvaro Milton, que con 44 años está cursando el último semestre de licenciatura en educación física en la Universidad Católica del Oriente.</p>
<p align="JUSTIFY">El fútbol, como dice el exjugador argentino Jorge Valdano, “es el arte del pobre”; es, como dice Álvaro Milton, “agua-masa en ayunas”. Y ambos, con sus respectivas formas, se refieren al escenario común que nos encontramos en este viaje: guayos pelados o pies descalzos, ropa desgastada o pechos descubiertos, canchas de polvo o improvisadas con palos. Algunos jugadores superan esta rusticidad, pero lo llamativo es que los entrenadores permanecen allí por siempre, porque para ellos no hay ascenso ni un club que los fiche. Ellos sólo forman para luego ver triunfos ajenos.</p>
<p align="JUSTIFY">Continúan con esa labor porque se aferran a un sueño remoto: adquirir los derechos deportivos de un joven y convencer a los clubes profesionales de que les entregue un porcentaje por cada venta futura de ese futbolista. A la ilusión de esos pesos también se agarra el entrenador José Leonel Rengifo, de 66 años, nacido en Cañasgordas (Antioquia) y residente en Necoclí, nuestra segunda parada del viaje.</p>
<p align="JUSTIFY"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-large wp-image-146" alt="EstaSí" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2014/11/EstaSí-1024x682.jpg" width="1024" height="682" /></a></p>
<p align="JUSTIFY">A pesar de la cercanía entre ambas ciudades, el paisaje se transforma con rapidez durante el recorrido de dos horas en bus: de plantaciones de banano a las de plátano hartón, del pasto para ganado a la teca, de un río disminuido al caribe del Golfo. Aquí todo cambia en comparación con Chigorodó: los acentos son más costeños por la influencia de Córdoba, la tierra es más árida y las oportunidades para ser futbolista se reducen. ¡Aún más!</p>
<p align="JUSTIFY">La cancha de La Batea es la única y es el lugar de entrenamiento de las tres escuelas del pueblo. Los niños que juegan allí se encuentran con el caballo de un vecino del sector que se come el poco pasto y a veces deben abrirse camino entre las plumas que salen de la gallera de enfrente. Además, en ese campo esquivan motos y transeúntes que para llegar a sus destinos, prefieren atravesar la cancha que rodearla. Por eso las marcas de llanta sobre la arena amarillenta.</p>
<p align="JUSTIFY">Allí, o a veces en la playa, José Leonel Rengifo entrena niños desde hace 19 años. Llegó al pueblo con dos amigos para montar la Droguería San Sebastián, en el 2000 la vendió y desde entonces se dedicó a formar. Ahora entrena a 65 niños de entre 7 y 13 años, no les cobra mensualidad y depende de un contrato con el municipio que a veces dura meses sin renovación. “Yo vivo apretado, pero espero que vendan al ‘Pato’”, dice mientras se toma un jugo contra el calor más calcinante de esta travesía. ‘El Pato’ es como le dice a Yairo Yesid Moreno, el zurdo que formó en su escuela, que debutó este año con Medellín y que en caso de ser vendido le representaría dividendos a él. “Y ahí tengo otros cuatro niños que van a llegar. Póngale cuidado”, asegura mientras los señala con su índice tembloroso.</p>
<p align="JUSTIFY">Uno de ellos, con apenas 10 años, agarra el balón y evade a un rival de su edad con una bicicleta, como sólo lo haría <strong>Ronaldinho</strong> en un comercial de Nike. Su nombre es Sebastián Murillo y viste una camiseta del <strong>Real Madrid</strong>. La humedad lo disminuye al igual que a sus compañeros y no quiere correr más. Ningún humano querría con esta temperatura de mediodía.</p>
<p align="JUSTIFY"> –Meta pues un gol–, le digo para animarlo.</p>
<p align="JUSTIFY">–Neeee… Qué caloh–, responde con un gesto de insolencia.</p>
<p align="JUSTIFY">–Si mete uno le doy una Coca-Cola–, le replico.</p>
<p align="JUSTIFY">–¡¡Va pueh!!–, dice con una sonrisa socarrona.</p>
<p align="JUSTIFY">A la primera que agarró, se sacó a todos sus compañeros, le amagó al arquero y anotó. Volvió hacia mí para cobrarme y se marchó a hidratarse. José Leonel lo regañará después, le pedirá seriedad y me dirá que ese niño necesita mano dura, como la que él mismo aprendió en el Batallón Colombia de Melgar, a finales de los 60. En los 23 meses y ocho días que prestó servicio militar, se enfrentó en tres encuentros con grupos insurgentes y salió ileso de una granada durante un combate en el Quindío. Ese carácter que adquirió por esos días, lo sigue demostrando en las canchas y en el trato con sus alumnos. Una vez le dio un correazo en lo oscuro a un niño que no dejaba dormir al equipo en unos escolares de San Juan de Urabá. Y durante las prácticas actuales, carga dos tarjetas de árbitros para expulsar pendencieros y perezosos porque inculcarles orden en la cancha (y en especial en sus vidas) es la prioridad.</p>
<p align="JUSTIFY"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-large wp-image-149" alt="carajo" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2014/11/carajo-1024x682.jpg" width="1024" height="682" /></a></p>
<p align="JUSTIFY">La función de estos entrenadores en la sociedad es más importante que fabricar súper-campeones: gracias a ellos muchos niños y jóvenes reducen las posibilidades de ser reclutados por cualquier guerra, por la delincuencia o las drogas. Eso lo comprendimos con más claridad en Turbo, nuestra última parada del viaje después de 40 minutos de recorrido desde Necoclí. Uno entiende, apenas con ver el letrero de bienvenida, por qué la consideran capital de esta región: calles anchas, supermercados de cadena y mucho tráfico.</p>
<p align="JUSTIFY">Esta ciudad es convulsionada a cualquier hora, pues limita con Córdoba, Chocó y nueve ciudades de Antioquia, tiene 18 corregimientos incluido el que vio nacer a Luis Amaranto Perea (Currulao), ubicado en la costa oriental del Golfo y al frente del río Atrato. El dinero que produce el puerto, justamente, aumenta los contrastes: por eso hay un estadio de 38 mil millones de pesos y barrios de palafitos donde el mar es alcantarillado. Aquí pude ver camionetas lujosas, pero también a un niño sobre un icopor que remaba en el río con las manos.</p>
<p align="JUSTIFY">En esta ciudad de más de 110.000 habitantes, nos encontramos a John Bernardo Ochoa, entrenador y administrador del estadio J.J. Tréllez, por eso carga 190 llaves en su mochila. Nació hace 49 años en Andes, Antioquia, y llegó en 1970 a Turbo con su familia porque su padre encontró una tierra para cultivar tomates. Pero la guerra siempre lo cercó. De hecho, uno de sus cinco hermanos fue asesinado y enterrado en una fosa común en el 96, cerca de Necoclí. O eso dice que dicen los desmovilizados.</p>
<p align="JUSTIFY">Los años 90 intimidaron a muchos por la guerra que alimentaban paramilitares y guerrilleros. Entre 1993 y 2004, la tasa de homicidio del Urabá antioqueño fue superior a la tasa nacional y se presentaron cerca de 65 masacres que produjeron 449 muertos, 120 de ellos en Turbo, 35 en Chigorodó y 22 en Necoclí.</p>
<p align="JUSTIFY">“A mí a veces me pedían los jóvenes que pasaban por mi escuela que si los dejaba meterse en la cancha un momento. Si los veían jugando, tal vez así los paramilitares no los creían guerrilleros y no los mataban. Por eso siempre he creído que a través del fútbol nosotros salvamos vidas”, reflexiona John Bernardo, que antes de que inauguraran el estadio en el 2012, entrenaba a los niños de la escuela Estrellas 2000 Urabá muy cerca de allí, en un Complejo Deportivo que entre 1997 y el 2001, sirvió como refugio para desplazados de las comunidades chocoanas de la Cuenca del Cacarica y el Bajo Atrato.</p>
<p align="JUSTIFY">El fútbol, un deporte tan simple y juzgado por intelectuales, se convirtió hace mucho en el escape de la violencia, la pobreza y demás angustias. “Y entonces en este punto se origina otra virtud del jugador del Urabá”, agrega John Bernardo. “Quieren superar todo eso que encuentran en las zonas marginales donde viven y lo transforman en coraje. Aquí el jugador no busca un sueño, sino un futuro”. Aquí, diría <strong>Simón Bolívar</strong>, la vocación es hija legítima de la necesidad y por eso juegan con el alma, porque es la única forma de vencer tantos obstáculos.</p>
<p align="JUSTIFY">Y lo triste es que, a veces, esa virtud o ese coraje tampoco es suficiente. En realidad, en esta reserva natural de futbolistas la causa que más incide en sus caminos al profesionalismo es la más intangible de todas: sin suerte, por más talento en los pies, motricidad en los troncos y lírica en los movimientos, los sueños se pueden diluir porque aquí lo justo no siempre prospera.</p>
<p align="JUSTIFY"><em>*Reportaje publicado en 2014 en la revista <a href="http://www.shock.co/">Shock.</a></em></p>
<p align="JUSTIFY"><em>Fotos: Luis Bernardo Cano. </em></p>
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        <author>@JuanDiegoR</author>
                    <category>Tenis al revés</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/tenisalreves/?p=121</guid>
        <pubDate>Wed, 19 Nov 2014 23:20:58 +0000</pubDate>
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