<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/tag/familia/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Tue, 21 Apr 2026 17:50:24 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/11163253/cropped-favicon-96-32x32.png</url>
	<title>Blogs de Familia | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
        <item>
        <title>Valor Sentimental, o cómo entender las familias rotas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/liarte-dialogo-sobre-arte/valor-sentimental-o-como-entender-las-familias-rotas/</link>
        <description><![CDATA[<p>Volví a cine. Hace rato no tenía ni tiempo, ni energía para ir a la sala de cine, pero en estos días de vacaciones con Lucho fuimos a cine de 2:00 p.m. Mi hija Laura nos enseñó cómo comprar boletas a través de DaviPlata y de verdad sí quedan más económicas. Decidimos volver a cine [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>Volví a cine. Hace rato no tenía ni tiempo, ni energía para ir a la sala de cine, pero en estos días de vacaciones con Lucho fuimos a cine de 2:00 p.m. Mi hija Laura nos enseñó cómo comprar boletas a través de DaviPlata y de verdad sí quedan más económicas.</p>



<p>Decidimos volver a cine y ver “<strong>Valor sentimental</strong>”, una película noruega dirigida y escrita por <strong>Joachim Trier</strong> en la que dos hijas se reencuentran con su padre Gustav (<strong>Stellan Skarsgård</strong>), tras la muerte de su madre. Este reencuentro, por supuesto, está lleno de sentimientos encontrados y cada una lo vive diferente.</p>



<p>Para Agnes (Inga Ibsdotter Lilleaas) la situación es más fácil porque al ser la más pequeña, sus recuerdos sobre las peleas y el divorcio de sus padres es diferente a los que guarda Nora (<strong>Renate Reinsve</strong>), quien está muy cargada de dolor convertido en ira.</p>



<p>Por su parte, <strong>Elle Fanning</strong> encarna a Rachel, esas personas que se ven envueltas en dinámicas familiares o amorosas que no les corresponden…</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="VALOR SENTIMENTAL - Tráiler Oficial" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/agKyg15Ff9s?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>“<strong>Valor sentimental</strong>” es un gran relato sobre cómo las <strong>familias se van rompiendo generación tras generación</strong>, y cómo los dolores, las penas y los sentimientos no hablados se vuelven tan pesados que no dejan vivir. En esta película la casa física es una gran metáfora de las cargas físicas y mentales que se acumulan décadas tras décadas y de los patrones repetidos.</p>



<p>Me gusta el papel de Agnes, quien se da el tiempo y el espacio para conocer su historia familiar para tratar de entender de dónde viene tanto dolor. Me encanta el padre, Gustav, porque me fue difícil culparlo. Él, un cineasta reconocido, hizo lo que pudo y, desde mi punto de vista, le da una salida a Nora, así no haya sido lo que ella esperaba.</p>



<p>Y esa, para mí, es la gran lección de “<strong>Valor sentimental</strong>”: aprender a <strong>valorar el lenguaje amoroso </strong>que cada persona sabe expresar para aliviar nuestro dolor, así no sea lo que exactamente buscamos o necesitamos. Por algo se comienza y así como el odio y la rabia se alimenta del <em>loop</em>, el amor también.</p>



<p>Mientras estaba en la sala de cine pensé varios momentos que estaba viendo “<strong>La peor persona del mundo</strong>”, otra película del director Joachim Trier… Pero estando en mi casa caí en cuenta que, aunque ambas películas tratan del dolor que afecta nuestra personalidad y nuestra vida, “La peor persona del mundo” se centra en las vivencias de la protagonista y cómo sus actos afectan a sus parejas y amigos; mientras que “Valor sentimental” va más allá y nos muestra dónde nace el dolor… el contexto, el todo.</p>



<p>“Valor sentimental” obtuvo el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes 2025, cuenta con ocho nominaciones a los Golden Globe, incluyendo Mejor Película – Drama y Mejor Película de Habla No Inglesa, y es la candidata oficial de Noruega a los Premios de la Academia 2026.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="554" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/28141704/Sentimental-Value-1024x554.jpg" alt="" class="wp-image-124145" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/28141704/Sentimental-Value-1024x554.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/28141704/Sentimental-Value-300x162.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/28141704/Sentimental-Value-768x415.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/28141704/Sentimental-Value-1536x830.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/28141704/Sentimental-Value.jpg 1998w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-center"><em>Nora y su hermana Agnes en &#8220;Valor sentimental&#8221;.</em></p>



<p><a href="mailto:liartedialogosobrearte@gmail.com">liartedialogosobrearte@gmail.com</a> / <a href="https://www.instagram.com/liarteconarte/">@LiarteconArte</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Lilian Contreras Fajardo</author>
                    <category>Liarte: diálogo sobre arte</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124143</guid>
        <pubDate>Sun, 28 Dec 2025 19:18:56 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/28141600/Valor-Sentimental-scaled.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Valor Sentimental, o cómo entender las familias rotas]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Lilian Contreras Fajardo</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El único lugar donde no eres reemplazable</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/relaciona2/el-unico-lugar-donde-no-eres-reemplazable/</link>
        <description><![CDATA[<p>En el ajetreo de la vida moderna, es fácil perder el norte. Nos la pasamos corriendo, persiguiendo metas laborales, tratando de ascender en el trabajo, de ser los mejores. Y, en medio de esa carrera, a veces, dejamos en segundo plano lo que de verdad importa. Sí, el trabajo es importante. Nos da estabilidad, nos [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<h3 class="wp-block-heading">En el ajetreo de la vida moderna, es fácil perder el norte. Nos la pasamos corriendo, persiguiendo metas laborales, tratando de ascender en el trabajo, de ser los mejores. Y, en medio de esa carrera, a veces, dejamos en segundo plano lo que de verdad importa.</h3>



<p>Sí, el trabajo es importante. Nos da estabilidad, nos ayuda a crecer profesionalmente y a sentirnos productivos. Pero, ¿qué pasa si un día faltamos? Unos días, unas semanas, o, si la vida nos juega una mala pasada, para siempre. Lamentablemente, la respuesta es simple: seremos reemplazados. Así de cruel y así de real. En el mundo laboral, los puestos no pueden quedar vacíos por mucho tiempo. La empresa necesita seguir funcionando, los proyectos deben continuar. Rápidamente, alguien más ocupará nuestro escritorio, nuestra silla, y se encargará de las tareas que nosotros hacíamos.</p>



<p>Y es aquí donde entra la reflexión: el mundo, a pesar de nuestra ausencia, seguirá girando. La vida no espera a nadie y todo sigue andando. Los trabajos se llenan, las responsabilidades se reasignan y la vida laboral sigue su curso. La persona que éramos en ese ámbito, puede ser reemplazada con facilidad.</p>



<p>Pero hay un lugar, un único lugar, donde esto jamás pasará: <strong>la familia</strong>.</p>



<p>La familia es ese espacio sagrado donde nuestra ausencia crea un vacío permanente. Un hueco que nadie, por más que lo intente, podrá llenar. Si has vivido la pérdida de un familiar, sabes de lo que hablo. En el caso de Miguel Uribe, aunque su curul en el congreso fue ocupada rápidamente, el vacío que dejó en su esposa María Claudia, su papá Miguel Uribe Londoño, sus hijas e hijo, perdurará para siempre. No hay sucesor, no hay reemplazo. Lo mismo sucede con cualquier persona. Nadie puede ocupar el lugar de un padre, una madre, un hijo, una hermana, en el corazón de su familia. Ese vínculo es irrompible y único.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h3 class="wp-block-heading"><strong>¿Qué es lo que realmente importa?</strong></h3>



<p>A menudo, nos distraemos con otras prioridades. El grupo de amigos en WhatsApp, los temas laborales que no dejan de sonar, las notificaciones de las redes sociales, el plan del fin de semana. Y, en ese torbellino, a veces demeritamos un mensaje de la familia, lo dejamos para después, como si hubiera algo más urgente.</p>



<p>Es crucial recordar que las amistades, aunque importantes, no son un sustituto para la familia. Los amigos pueden ir y venir, pero la familia está ahí. En las buenas y en las malas. En los momentos de felicidad y en las crisis más profundas. Es la red de seguridad incondicional.</p>



<p>Nos entregamos a las redes sociales, buscando &#8216;likes&#8217; y seguidores, creyendo que la influencia digital nos hace irremplazables. Pero no es así. En el mundo de los influencers, si uno se va, llegará otro con un estilo similar, otra voz, otro activista que continúe la conversación. En Estados Unidos, tras el asesinato de Charlie Kirk, aunque su voz no será la misma, otros seguirán su trabajo. En las redes sociales, uno puede ser fácilmente reemplazable. Sin embargo, para sus hijos, su familia, su mascota, su pérdida es un vacío que nadie jamás podrá llenar.</p>



<p>Las personas realmente ocupadas lo tienen claro: su tiempo es valioso, por eso no lo desperdician en lo banal. Son las primeras en responder los mensajes de la familia, porque saben que esos son los verdaderamente importantes. Reconocen que las prioridades no son las notificaciones fugaces, sino los lazos que construyen a lo largo de la vida. Para ellos, el éxito no solo se mide en logros laborales, sino en la solidez de sus relaciones personales más íntimas</p>



<p>Por eso, la próxima vez que te llegue un mensaje al chat familiar, detente. Date el tiempo de responder. Haz esa llamada. Visita a tus padres, a tus hermanos. Porque, al final del día, cuando las luces del trabajo se apaguen, y las notificaciones de los amigos dejen de sonar, cuando pases por una crisis, la familia será lo único que te quedará. Es el verdadero tesoro de la vida, y es invaluable.</p>



<p>Valora a tu familia. Es el único lugar donde siempre serás irremplazable.</p>



<p></p>



<p><strong>Andrea Villate</strong>&nbsp;–&nbsp;mavillateg@gmail.com</p>



<p>Sitio web&nbsp;<a href="https://andreavillate.blogspot.com/">https://andreavillate.blogspot.com/</a></p>



<p>X:&nbsp;<a href="https://twitter.com/AndreaVillate" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;https://twitter.com/AndreaVillate&nbsp;</a></p>



<p>Facebook/&nbsp;&nbsp;<a href="https://www.facebook.com/andreavillateperiodista/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.facebook.com/andreavillateperiodista/</a></p>



<p>Instagram /&nbsp;<a href="https://instagram.com/andreavillate_cielos" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://instagram.com/andreavillate_cielos</a> </p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>ANDREA VILLATE</author>
                    <category>Relaciona2</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120319</guid>
        <pubDate>Sat, 13 Sep 2025 17:16:26 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/13121120/irremplazable-andrea-villate-el-espectador-septiembre-scaled.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El único lugar donde no eres reemplazable]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">ANDREA VILLATE</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>A propósito del cuidado como horizonte</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-ciencias-sociales-hoy/a-proposito-del-cuidado-como-horizonte/</link>
        <description><![CDATA[<p>Pixabay</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Por: Alejandro Martínez A, Universidad Externado de Colombia, Pedagogía de la Ternura y la Posibilidad. </p>



<p>Aprendimos a nombrar el cuidado como advertencia: “Cuidado, mijo”. Muchas veces lo interiorizamos así, como advertencia. Lo escuchamos como callarse, como inhibición, como miedo o como obligación: “Cuidado, mijo, no moleste, no pregunte, no sienta”. También lo aprendimos como control, como disciplina, como vigilancia, como norma, como imposición y como necesidad.</p>



<p>Así lo nombramos, pero en realidad lo aprendimos en los brazos, en las piernas, en las mesas, en las camas, en las casas de quienes nos han querido. Fue a través de esos cuidados que las personas humanas podemos decir que estamos aquí: yo, escribiendo estas líneas, y usted, leyéndolas. Si estamos aquí es porque alguien cuidó de nosotros y nosotras. Y si usted y yo tenemos heridas y vacíos, es porque alguien (persona, grupo o sector social) nos descuidó: en el cuerpo, en el corazón, en las relaciones, en la esperanza.</p>



<p>En este cuidar y descuidar que nos fue configurando, se levantan voces que claman por volver a aquello que nos hizo humanos: el cuidado. Esas voces, que se expresan en las tribunas, en los libros y en las esquinas, han terminado también por plasmarse en textos, en propuestas, en acciones colectivas y en elementos de política pública, como el Plan Nacional de Desarrollo y el CONPES del Cuidado. Entre esas voces que resuenan más cerca están: Maturana, Boff, Toro, Cussianovich… y también mi abuelita, mi mamá, mi tía Elena, Alberto, Pepe y Francisco. En todos ellos y ellas habita ese llamado al cuidado, y al cuidado de lo otro, de lo que sostiene la vida.</p>



<p>Además de esas voces, tengo recuerdos de personas, animales, otredades y sectores sociales siendo cuidados o clamando por serlo. Poco a poco, todas esas voces me conducen al útero: como escenario y como metáfora del cuidado. El rombo, símbolo de muchos pueblos originarios, expresa la sacralidad de lo uterino y de la Tierra como útero de la vida. Bendigo siempre el vientre que me acogió y el que me acoge hoy.</p>



<p>Por eso es tan importante comprender, aprender y emprender lo que hoy estamos nombrando como cuidado para evitar que se desvanezca o se envilezca bajo perspectivas funcionalistas o mercantilizadas. El cuidado, para convertirse en política, debe mantener la incandescencia humana, política, estética y ética del soporte y el porte de la vida: un paradigma, una ética, una forma relacional con los otros, las otras y las otredades que conviven con nosotros en el planeta.</p>



<p>Cinco peldaños nos pueden ayudar a identificar el cuidado como horizonte civilizatorio en tiempos de desdemocracia, amenaza ecológica y tecnomediación fragmentadora. El primer peldaño es reconocer que hemos vinculado históricamente el cuidado con funciones básicas para la subsistencia; llamamos cuidado a lo funcional o a la asistencia en ello. El segundo consiste en comprender que estas actividades han sido recargadas de manera desigual sobre las mujeres y los sectores empobrecidos, racializados y subordinados de nuestras sociedades.</p>



<p>El tercer peldaño implica reconocer que una perspectiva redistributiva del cuidado es necesaria, pero insuficiente. Necesitamos transitar desde una noción funcionalista hacia una concepción que incorpore lo distributivo, pero que avance aún más: hacia el cuidado como paradigma, como ética y como forma relacional.</p>



<p>El cuarto peldaño nos invita a cuidar con esmero ese tránsito, para que emerja una forma profundamente humanizante del cuidado, capaz de reconectar lo personal y lo colectivo en lo político. Y el quinto peldaño exige una conciencia crítica sostenida, para evitar que el cuidado sea capturado por las lógicas del mercado, la eficiencia instrumental o el asistencialismo despolitizado.</p>



<p>En medio de este escenario de crisis civilizatoria, estos cinco peldaños ofrecen una guía para comprender el cuidado como horizonte de transformación. Si no cultivamos esta mirada amplia, profunda y procesual del cuidado, seguiremos atrapados en paradigmas que sostienen la desigualdad, la exclusión y el agotamiento del mundo. Solo si colocamos el cuidado en el centro de nuestras decisiones (como base efectiva, ética y política) podremos resistir, incluso conjurar el colapso y cultivar mundos posibles donde el cuidado sea el principio organizador de la sociedad otra.</p>



<p>Al final de estas dos páginas, vuelvo a una de las nociones más profundas que aprendí en casa, que en mi memoria se traduce en cariño y caricia. Y lo hago sin dejar de oír a Beatriz Alfaro diciendo: “Cuidado, mijo, que el cuidado es tan importante y bello que seguramente hay un descuidado inventando un <em>jingle</em> y una oferta… cuidado, mijo.”</p>
]]></content:encoded>
        <author>Las Ciencias Sociales Hoy</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Las Ciencias Sociales Hoy</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=116507</guid>
        <pubDate>Wed, 04 Jun 2025 19:16:13 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/04143142/hands-72570_1280.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[A propósito del cuidado como horizonte]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Las Ciencias Sociales Hoy</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La familia ante la agresión capitalista y el liberalismo individualizante</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-ciencias-sociales-hoy/la-familia-ante-la-agresion-capitalista-y-el-liberalismo-individualizante/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por: Alejandro Martínez A* La familia entendida como sujeto democrático, sujeto vital y convivencial, enfrenta hoy una profunda agresión en la que convergen tanto algunos neoconservadurismos como ciertos progresismos. Ambos enfoques, al desconocer la familia como proyecto democrático, apelan al individualismo y al liberalismo, atacando conjuntamente a las familias que consideran su enemigo: unos, porque [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Por: Alejandro Martínez A*</p>



<h3 class="wp-block-heading has-text-align-left has-medium-font-size">La familia entendida como sujeto democrático, sujeto vital y convivencial, enfrenta hoy una profunda agresión en la que convergen tanto algunos neoconservadurismos como ciertos progresismos. </h3>



<p class="has-text-align-left">Ambos enfoques, al desconocer la familia como proyecto democrático, apelan al individualismo y al liberalismo, atacando conjuntamente a las familias que consideran su enemigo: unos, porque no se ajustan al modelo sacralizado del pasado; otros, porque no encajan en el proyecto mercantil e individualista del futuro. </p>



<p class="has-text-align-left">En contraste, la familia representa un espacio de cuidado y solidaridad humana que el capitalismo tiene en la mira, bombardeándola de manera constante y, a menudo, imperceptible. Este ataque se manifiesta, por un lado, desde los ultraconservadores, que ven a la familia como un recurso funcionalista, sometiéndola a las religiones del consumo y la prosperidad; y, por otro, desde los progresismos liberalizados, que espiritualizan el consumo sin religión.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size">En un contexto donde el capitalismo neoliberal y ciertos progresismos, plegados a lógicas individualizantes, han invadido el ámbito familiar con el culto al ego y al &#8220;yo quiero, yo necesito, yo merezco, me gusta&#8221;, es urgente reimaginar y reafirmar un propósito humano y humanizante de la familia. Esta defensa responde a una agresión que se expresa no solo en la mercantilización de las relaciones familiares, sino también en la promoción de un individualismo que debilita los lazos y destruye las solidaridades.</h3>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size">Actualmente, el modelo capitalista y su cultura no solo atacan a la familia desde su sistema económico y productivo, sino que han logrado infiltrarse en el ámbito emocional e íntimo, promoviendo una visión de relaciones afectivas basadas en el consumo y la satisfacción inmediata. Este capitalismo emocional, que convierte los sentimientos en mercancía y las experiencias en transacciones, intenta reducir la convivencia familiar a una serie de intercambios individuales centrados en preferencias egoístas y pasajeras. La dictadura del “yo quiero&#8221;, en la que los deseos personales se imponen sobre las necesidades del colectivo, erosiona las bases de la convivencia y convierte a la familia en una suma de individuos desconectados, unidos únicamente por la búsqueda de satisfacción personal que rinden culto a las pantallas y festejan sus vidas en los centros comerciales, las discotecas, los lugares de divertimento y los estadios.</h3>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size">Defender la familia desde una perspectiva democrática implica comprenderla en tres dimensiones fundamentanles como sujeto democrático, como sujeto vital y como sujeto convivencial. Cada uno de estos fundamentos subraya una dimensión claves de la familia como espacio de cuidado y solidaridad humana, que responde a los desafíos de una sociedad marcada por el consumismo, el individualismo y la mercantilización de las relaciones. Estas tres nociones reflejan cómo la familia puede resistir y redefinir su lugar en el contexto contemporáneo, actuando como una fuerza de cohesión, solidaridad y resistencia ante los embates de un sistema y una cultura que la agreden con banderas azules y rosadas.</h3>



<h3 class="wp-block-heading">Familia como sujeto democrático</h3>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size">En un entorno donde el neoconservadurismo y el neoliberalismo buscan imponer una estructura autoritaria o fragmentaria, la familia democrática es aquella que se democratiza y democratiza a sus integrantes. Es un espacio de participación y justicia donde todos sus miembros, sin importar su edad o género, tienen voz y protagonismo. Esta familia no es solo un espacio privado de aprendizaje democrático, sino también un agente activo de democracia en la sociedad, coaprendiendo con sus miembros el valor de la justicia, la equidad y la responsabilidad compartida. Así, los integrantes crecen colectivamente comprendiendo la importancia de la participación y del respeto a los derechos, fortaleciendo su papel como ciudadanos responsables y activos en sus comunidades y sociedades.</h3>



<h3 class="wp-block-heading">Familia como sujeto vital</h3>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size">El proceso de destrucción de los entornos de habitabilidad del planeta exige un cambio radical en nuestra relación con el entorno donde estamos siendo y con las generaciones futuras. En este contexto, la familia vital asume un rol protector de la vida en todas sus formas, promoviendo una ética de sostenibilidad y no-violencia hacia la naturaleza. No solo se preocupa por la supervivencia de sus miembros, sino que también actúa como un núcleo de protección de la habitabilidad del planeta, inculcando en sus integrantes formas relacionales de cuidado de la vida y del equilibrio ecológico. Este enfoque desafía la lógica de explotación y consumo que caracteriza al capitalismo actual, promoviendo desde las familias una relación armónica y amorosa con el entorno como casa común.</h3>



<h3 class="wp-block-heading">Familia como sujeto convivencial</h3>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size">En un mundo donde el individualismo y la mercantilización emocional han fragmentado los lazos humanos, la familia convivencial es un espacio de construcción de vínculos afectivos profundos y duraderos. Aquí, la solidaridad y el apoyo mutuo son los principios que guían la convivencia, creando un entorno donde cada miembro se siente valorado y protegido. Esta familia rechaza la lógica transaccional de las relaciones y fomenta una cultura de cuidado y reciprocidad, en la que el bienestar colectivo es una prioridad. En la casa de &#8220;nosotros&#8221;, se vivencia el valor del apoyo mutuo y la importancia de una convivencia basada en el respeto y la empatía, cualidades fundamentales para enfrentar los retos de la sociedad actual.</h3>



<h2 class="wp-block-heading alignwide" id="we-re-a-studio-in-berlin-with-an-international-practice-in-architecture-urban-planning-and-interior-design-we-believe-in-sharing-knowledge-and-promoting-dialogue-to-increase-the-creative-potential-of-collaboration" style="font-size:clamp(17.371px, 1.086rem + ((1vw - 3.2px) * 1.094), 27px);line-height:1.1">Familia democracia</h2>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size"><a></a>La fórmula que recoge al sujeto democrático, vital y convivencial en la familia es &#8220;Familia democracia&#8221;, que se opone precisamente a los tremendos cataclismos que se ciernen sobre la humanidad: la destrucción de la democracia, la habitabilidad del planeta y la disrupción tecnológica deshumanizadora. &#8220;Familia democracia&#8221; es una visión crítica y, al mismo tiempo, esperanzadora de la familia como espacio de cuidado y solidaridad, fundamental para la construcción de una sociedad justa, solidaria y sostenible. Frente a los modelos que intentan instrumentalizar a la familia o convertirla en un espacio de transacciones emocionales, este proyecto de defensa propone un avance paradigmático hacia una familia que sea pilar de respeto, justicia y solidaridad.</h3>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size"><a></a>Así entendida, la familia se convierte en un sujeto activo y emergente de la democracia y en un fundamento indispensable para una sociedad que necesita espacios de equidad, apoyo y colaboración genuinos. La familia democrática, vital y convivencial no es solo el soporte de sus integrantes, sino también un modelo de convivencialidad que puede resistir la mercantilización y el individualismo que pretenden dominar todos los ámbitos de la vida. En ella reside una esperanza de construir un mundo en el que el bienestar colectivo, la democracia, sea el pilar fundamental de la convivencia humana, resguardando las auténticas relaciones de cuidado y solidaridad que nos unen como personas, sociedad y especie.</h3>



<p class="has-medium-font-size">*Ashoka Fellow, docente Investigador Universidad Externado de Colombia. Maestría Transdisciplinaria en Sistemas de Vida Sostenible. Pedagogía de la Ternura &#8211; Pedagogía de la posibilidad.</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Las Ciencias Sociales Hoy</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Las Ciencias Sociales Hoy</category>
                    <category>Medio ambiente</category>
                    <category>Política</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=107429</guid>
        <pubDate>Wed, 30 Oct 2024 22:59:44 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La familia ante la agresión capitalista y el liberalismo individualizante]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Las Ciencias Sociales Hoy</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Chivos expiatorios… reflejos de la perversión social y familiar</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/psicoterapia-y-otras-posibilidades/chivos-expiatorios-reflejos-la-perversion-social-familiar/</link>
        <description><![CDATA[<p>Delincuencia, drogadicción, alcoholismo, ludopatía, anorexia, bulimia, intentos de suicidio, depresión, fracaso escolar, problemas de comportamiento… se juzgan con altivez e indignación sin tomar en cuenta que sólo están reflejando al sistema en su conjunto.    Parecen ser los únicos equivocados, los problemáticos, los malos a quienes se les carga la culpabilidad, la vergüenza y la [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><em><span style="color: #61b4b5;">Delincuencia, drogadicción, alcoholismo, ludopatía, anorexia, bulimia, intentos de suicidio, depresión, fracaso escolar, problemas de comportamiento… se juzgan con altivez e indignación sin tomar en cuenta que sólo están reflejando al sistema en su conjunto.<span class="Apple-converted-space"> </span></span></em></p>
<p><span class="Apple-converted-space"> <a href="https://mariaclararuiz.com/2018/05/23/chivos-expiatorios-reflejos-de-la-perversion-social-y-familiar/" target="_blank" rel="noopener"><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-11483" src="https://mariaclararuiz.files.wordpress.com/2018/05/chivos-expiatorios-reflejos-de-la-perversion-familiar-y-social.jpg" alt="chivo-expiatorio--familia" width="820" height="238" /></a></span></p>
<p>Parecen ser los únicos equivocados, los problemáticos, los malos a quienes se les carga la culpabilidad, la vergüenza y la violencia de la familia, del país, de la empresa. Son los <b>chivos expiatorios</b>.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Así, el resto de sus miembros pueden mantener sus roles disfuncionales tranquilamente y sin asomo de sospecha, con lo cual se presentan exentos de responsabilidad y libres de la obligación moral de hacer un cambio.<span class="Apple-converted-space"> </span><span id="more-63635"></span></p>
<p><strong><span style="color: #61b4b5;">¿De dónde viene su nombre?</span></strong></p>
<p>Antiguamente existía un ritual judío llamado <i>Yom Kippur</i>, que consistía en una celebración del día de la expiación. Por orden de <i>Yaveh</i>, se elegían dos machos cabríos. El azar dictaminaba que uno de ellos sería sacrificado con todos los honores, rociando con su sangre el arca de la alianza. El otro, llamado Azazel, estaba destinado a cargar con la culpas de todos los pecados del pueblo. Así, el rabino ya purificado y vestido con una túnica blanca, posaba su mano sobre la cabeza del animal y le confesaba los pecados de la comunidad, transfiriéndole simbólicamente las culpas y quedando el pueblo automáticamente limpio de estas.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Después de la ceremonia, el animal era llevado al desierto en calidad de emisario, dejándosele allí en libertad pero lejos, muy lejos, apartado de quienes deseaban vivir una vida digna, es decir ajena a los pecados.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p><span style="color: #61b4b5;"><strong>¿Qué significa en Psicología Chivo expiatorio?<span class="Apple-converted-space"> </span></strong></span></p>
<p><figure id="attachment_11484" aria-describedby="caption-attachment-11484" style="width: 329px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-11484" src="https://mariaclararuiz.files.wordpress.com/2018/05/los-roles-que-asumimos1.jpg" alt="roles-familiares-de-grupo" width="329" height="458" /><figcaption id="caption-attachment-11484" class="wp-caption-text"><em><a href="https://mariaclararuiz.com/2018/05/16/los-roles-que-asumimos/" target="_blank" rel="noopener">Los Roles que Asumimos</a></em></figcaption></figure></p>
<p>Es a partir del simbolismo de este culto que metafóricamente utilizamos en psicología el término <b>chivo expiatorio</b> para denominar al miembro de un sistema como puede ser la familia, el estado, un grupo de trabajo o de amigos, de compañeros de colegio o de instituto e incluso un pequeño grupo de <i>watsapp</i>, en quien se depositan las agresiones desplazadas y quien carga con todas las culpas del sistema. <span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>El mecanismo es generalmente inconsciente y es muy común en grupos con actitudes punitivas hacia los demás, en donde la sensación de culpa llega a ser desbordante y la rigidez no permite hacerla consciente para elaborarla.<span class="Apple-converted-space">  </span>Se da en grupos propensos al castigo, ajenos a la autocrítica, a la<span class="Apple-converted-space">  </span>aceptación de los límites, a la posibilidad de reparación.<span class="Apple-converted-space">  </span>También en sociedades xenofóficas y llenas de prejuicios sociales contra miembros de otros grupos marginales.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p><b>En síntesis, se da en sistemas que prefieren proyectar la culpa afuera antes que asumir la angustiosa expectativa del castigo.<span class="Apple-converted-space"> </span></b></p>
<p><figure id="attachment_11485" aria-describedby="caption-attachment-11485" style="width: 353px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-11485" src="https://mariaclararuiz.files.wordpress.com/2018/05/violencia-cotidiana.jpg" alt="agresiones-cotidianas" width="353" height="265" /><figcaption id="caption-attachment-11485" class="wp-caption-text"><em><a href="https://mariaclararuiz.com/2012/11/13/violencia-cotidiana/" target="_blank" rel="noopener">La Violencia Cotidiana</a></em></figcaption></figure></p>
<p>Una persona inocente pero de alguna manera vulnerable, se convierte en el depositario de la agresividad del sistema y en receptor de los castigos proyectados. De ahí su nombre de <strong>chivo expiatorio</strong>. Su carácter “emisario” se debe a la capacidad que tiene de asumir el rol de actuar los pecados del sistema, quedando así atrapado en su propia trampa y además sin darse cuenta. <span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p><strong><span style="color: #61b4b5;">El Chivo expiatorio de la Familia</span></strong></p>
<p>A nivel familiar, que es un grupo social en pequeña escala, se pueden observar claramente las dinámicas que llevan a algún miembro a asumir el rol de <b>chivo expiatorio</b>. Es común que sea algún/a hijo/a o una persona enferma la que deba llevar la carga de las ansiedades del sistema para mantener su equilibrio.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p><figure id="attachment_11486" aria-describedby="caption-attachment-11486" style="width: 376px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-11486" src="https://mariaclararuiz.files.wordpress.com/2018/05/no-se-lo-digas-a-nadie.jpg" alt="secretos-familiares" width="376" height="282" /><figcaption id="caption-attachment-11486" class="wp-caption-text"><em><a href="https://mariaclararuiz.com/2017/10/25/pero-no-se-lo-digas-a-nadie/" target="_blank" rel="noopener">Pero no se lo digas a Nadie…</a></em></figcaption></figure></p>
<p>Por ejemplo, nos preguntamos qué pasa con aquel miembro de la familia que fracasa<span class="Apple-converted-space">  </span>permanentemente en su vida mientras los demás gozan del éxito. Así, en ocasiones, se mantiene el equilibrio en algunos sistemas que guardan ocultas dinámicas e historias muchas veces heredadas de generación en generación. <span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Otro ejemplo lamentable pero algo frecuente es el de la mujer que ha experimentado un abuso sexual por parte de<span class="Apple-converted-space">  </span>un miembro de la familia y que inmediatamente o varios años después, desvela su secreto. Pero al contarlo, no sólo se le expresa la desconfianza en la veracidad de su historia sino que además se le trata de loca, paranoica o prostituta, todo con tal de mantener el falso equilibrio, aunque esto suponga en la mujer una depresión, una distorsión en la alimentación o un caos en su vida afectiva.</p>
<p>Sucede también en algunos casos de fracaso escolar o de problemas de comportamiento infantil y adolescente fácilmente adjudicables a causas externas al sistema. Por esto, a veces se ve en las consultas de Psicoterapia a padres y madres llevando a sus hijos con la esperanza de modelar su conducta y sin asomo de intención por revisarse ellos mismos. Algunas veces incluso, cambian de opinión al ver alguna mejoría en su hijo/a y le retiran alegando problemas de tiempo, dinero o disponibilidad.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p><strong><span style="color: #61b4b5;">La función de la Psicoterapia</span></strong></p>
<p>El/la Psicoterapeuta que cae en esta trampa no beneficia de ninguna manera a la familia. Por el contrario, simplemente ayuda a perpetuar su dinámica perversa. El verdadero apoyo consiste en facilitar que el sistema haga consciente su dinámica y en estos casos los cambios pueden llegar a ser sorprendentes.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p><figure id="attachment_11447" aria-describedby="caption-attachment-11447" style="width: 376px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-11447" src="https://mariaclararuiz.files.wordpress.com/2018/05/motivos-de-consulta.jpg" alt="Psicoterapia-Maria-Clara-Ruiz" width="376" height="377" /><figcaption id="caption-attachment-11447" class="wp-caption-text"><a href="https://mariaclararuiz.com/2018/04/04/terapia-psicologica-motivos-de-consulta/" target="_blank" rel="noopener"><em>Motivos de Consulta</em></a></figcaption></figure></p>
<p>Hay un momento en que el conflicto puede y quiere salir del lugar oculto en el que se le ha<span class="Apple-converted-space">  </span>mantenido y es el momento en que el grupo familiar o la persona que acude a la terapia están preparados para ponerlo en palabras, cuestionarlo y escucharlo.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Es ese el momento en que se puede revisar la dinámica de comunicación y los roles, para así reconstruir la identidad y hacer conscientes los miedos a los cambios que pueda traer un movimiento psíquico tan intenso.</p>
<p>Suelen ser los chivos expiatorios quienes acuden a terapia. Al fin y al cabo, ¿de quién ha sido el problema hasta el momento? El proceso<span class="Apple-converted-space">  </span>terapéutico puede ayudar a descubrir las razones de su situación más allá del síntoma y desenmascarar los <b>rasgos del carácter</b> que se han ido formando a lo largo de la vida y que ahora aparecen como corazas imposibles de traspasar.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: center;"><em><span style="color: #61b4b5;">Un día fuiste la víctima, al día siguiente el verdugo. Hoy puedes ser simplemente tú mismo/a en contacto con tus más profundas sensaciones, abrazando el cambio que te espera en el momento menos esperado.</span></em></p>
<p style="text-align: right;"><i style="font-family: angelina; color: #524e4e; font-size: 2em; text-align: right;">María Clara Ruiz</i></p>
]]></content:encoded>
        <author>María Clara Ruiz</author>
                    <category>Psicoterapia y otras Posibilidades</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/?p=63635</guid>
        <pubDate>Wed, 01 Aug 2018 13:28:43 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Chivos expiatorios… reflejos de la perversión social y familiar]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">María Clara Ruiz</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
</rss>