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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sun, 12 Apr 2026 02:41:09 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Especies amenazadas | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Tiburones martillo, jaguares y bagres tendrán mayor protección tras acuerdos en la COP15 de Especies Migratorias</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/tiburones-martillo-jaguares-y-bagres-tendran-mayor-proteccion-tras-acuerdos-en-la-cop15-de-especies-migratorias/</link>
        <description><![CDATA[<p>El 49 % de las especies migratorias está en declive. Es una de las conclusiones centrales de los expertos en la 15° Reunión de la Conferencia de las Partes (COP15) de la&nbsp;Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres&nbsp;(CMS). Reunidos en el Pantanal, Brasil, entre el 23 y 29 de marzo, los [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La convención de las Naciones Unidas sumó 40 especies a sus apéndices I y II, que otorgan diferentes niveles de protección.</em></li>



<li><em>La evidencia científica muestra que casi la mitad de las poblaciones de especies migratorias protegidas por el tratado están en declive y el 24 % enfrenta extinción.</em></li>



<li><em>El tiburón martillo común y el gran tiburón martillo, que estaban en el Apéndice II, ahora están también en el Apéndice I, que ofrece el nivel de protección más estricto.</em></li>



<li><em>En la conferencia también se aprobaron planes de acción para jaguares y bagres migratorios de la Amazonía, especies emblemáticas de América Latina.</em></li>
</ul>



<p>El 49 % de las especies migratorias está en declive. Es una de las conclusiones centrales de los expertos en la 15° Reunión de la Conferencia de las Partes (COP15) de la&nbsp;<strong>Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres</strong>&nbsp;(CMS). Reunidos en el Pantanal, Brasil, entre el 23 y 29 de marzo, los gobiernos miembros acordaron nuevas medidas para proteger y conservar estas especies, consideradas uno de los&nbsp;<a href="https://ecuador.wcs.org/Recursos/Noticias/articleType/ArticleView/articleId/26039/CoP15-CMS-los-gobiernos-adoptan-medidas-y-protecciones-historicas-para-especies-marinas-de-agua-dulce-y-terrestres-en-la-CoP15-de-la-CMS.aspx" target="_blank" rel="noreferrer noopener">indicadores más visibles de la integridad ecológica</a>.</p>



<p><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/03/mar-argentino-oscuras-sin-observador-a-bordo-flota-pesquera/">La minería china se expande en Nicaragua sin consulta, con denuncias de impactos y desplazamientos | INFORME</a></p>



<p>“Contamos con una de las Conferencias de las Partes más exitosas en la historia de la Convención”, dijo João Paulo Capobianco, presidente de la COP15. Uno de los acuerdos más importantes fue la inclusión de 40 especies y poblaciones de aves, animales terrestres y vida acuática en los Apéndices I y II de la Convención, que otorgan cada uno&nbsp;<strong>diferentes niveles de protección para promover la conservación</strong>.</p>



<p>Dos especies de&nbsp;<strong>tiburones martillo</strong>&nbsp;del género&nbsp;<em>Sphyrna</em>, el&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/short-article/2026/03/alertan-no-comer-gatuzo-semana-santa-tiburon-peligro-extincion-argentina/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">gatuzo</a>&nbsp;(<em>Mustelus schmitti</em>), la<strong>&nbsp;nutria gigante</strong>&nbsp;(<em>Pteronura brasiliensis</em>) y varias especies de&nbsp;<strong>aves playeras</strong>&nbsp;figuran entre las especies protegidas. También ganaron la máxima protección tres especies de<strong>&nbsp;tiburón zorro</strong>&nbsp;del género&nbsp;<em>Alopias</em>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271062"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/01171635/55159694151_3650776175_k.jpg" alt="" class="wp-image-271062" /><figcaption class="wp-element-caption">La COP15 de la CMS se realizó en el Pantanal, Brasil. Foto: cortesía Ueslei Marcelino/MMA</figcaption></figure>



<p>Aunque&nbsp;<strong>la pesca dirigida de tiburón está prohibida en Ecuador</strong>, sí se permite su pesca incidental. En marzo de 2024 la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES)&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2024/03/cites-sanciona-ecuador-suspende-comercio-de-tiburones-oceanos/">prohibió la comercialización de tiburón zorro</a>&nbsp;desde Ecuador, pero hasta esa fecha, el país&nbsp;<a href="https://www.infobae.com/america/medio-ambiente/2022/03/01/en-ecuador-se-dispararon-las-exportaciones-de-aletas-de-tiburones-protegidos-en-2021/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">exportaba toneladas</a>&nbsp;cada año. “Ecuador debe prohibir el aprovechamiento o captura de estas especies y ello incluye la pesca incidental. La prohibición debería incluir la retención, el desembarque y la comercialización de estos tiburones”, señala Sebastián Valdivieso, director de Wildlife Conservation Society (WCS) Ecuador.</p>



<p>Los gobiernos también aprobaron 15 nuevas acciones concertadas, planes de cooperación internacional entre Estados, para especies como el chimpancé (<em>Pan troglodytes</em>), el cachalote del Pacífico Oriental Tropical (<em>Physeter macrocephalus</em>), el pelícano peruano (<em>Pelecanus thagus</em>) y las rayas de la familia&nbsp;<em>Mobulidae</em>. Además, se adoptaron 10 planes de acción, entre ellos, el&nbsp;<strong>Plan de Acción Regional Multiespecie para los Bagres Migratorios Amazónicos</strong>&nbsp;y el&nbsp;<strong>Plan Regional de Acción para la Conservación del Jaguar</strong>&nbsp;(<em>Panthera onca</em>).</p>



<p>La conferencia también resaltó la necesidad de abordar amenazas como la minería del fondo marino, el cambio climático, la contaminación por plásticos, la pesca incidental, la contaminación marina, el ruido submarino y la cacería ilegal de fauna silvestre.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_242922"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/30201216/Shutterstock-Alopias-pelagicus.jpg" alt="" class="wp-image-242922" /><figcaption class="wp-element-caption">Tiburón zorro pelágico. Foto: cortesía Oceana</figcaption></figure>



<p>Las decisiones se tomaron con base en&nbsp;<a href="https://www.cms.int/news/new-report-decline-populations-migratory-species-animals-covered-un-treaty-worsens" target="_blank" rel="noreferrer noopener">evidencia científica</a>&nbsp;que no solo demuestra que el&nbsp;<strong>49 % de las poblaciones de especies migratorias protegidas por el tratado están declinando</strong>. Además, el&nbsp;<strong>24 % de las especies enfrentan la extinción</strong>. Para la Convención, esto refuerza las advertencias de que la pérdida de hábitat, la sobreexplotación y las barreras de infraestructura están acelerando la disminución de especies que atraviesan fronteras nacionales.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Los resultados en la práctica</h2>



<p>“Este es un logro increíble y, lo que es mejor, es un ejemplo real de cómo la evidencia científica informa las&nbsp;<strong>políticas ambientales</strong>”, dice Shourya Alva, oficial de políticas de la Fundación Charles Darwin.</p>



<p>El Apéndice I agrupa especies en peligro de extinción y obliga a los Estados Partes a implementar en sus territorios&nbsp;<strong>protección estricta de las especies</strong>, prohibiendo su captura y fomentando la&nbsp;<strong>restauración de sus hábitats y corredores migratorios</strong>. “Lo que hace a la CMS especial comparada con CITES es que no solo protege a los animales, sino también a sus hábitats”, resalta Alva.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271053"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/01171559/55162419065_5748696d2b_k.jpg" alt="" class="wp-image-271053" /><figcaption class="wp-element-caption">Rio da Prata Recanto Ecológico, en Jardim, Mato Grosso do Sul, en medio de la región del Pantanal. Foto: cortesía Ueslei Marcelino/MM</figcaption></figure>



<p>La inclusión de las especies en el Apéndice II, por otro lado, busca promover la&nbsp;<strong>cooperación internacional de las partes para la conservación</strong>. Ahora, alrededor de 1200 especies están listadas en los apéndices de la Convención, creada hace 47 años.</p>



<p>Alva atribuye parte del éxito de la COP15 a que la Convención solo tiene&nbsp;<a href="https://www.cms.int/parties" target="_blank" rel="noreferrer noopener">133 partes</a>, 132 países más la Unión Europea. Al no estar las grandes potencias como Estados Unidos, China o Rusia, llegar a consensos es más factible, explica. No obstante, reconoce que la ausencia de estos países también es negativa, pues en allí no hay obligación de aplicar las decisiones sobre las especies migratorias.</p>



<p>Otro punto positivo de la CMS es que la inclusión en el Apéndice I de la CMS se ve como un paso necesario para que las especies entren en el Apéndice I de CITES. Esto prohibiría totalmente su&nbsp;<strong>comercio internacional</strong>&nbsp;y ayudaría a&nbsp;<strong>combatir el tráfico ilegal</strong>. Así lo explica Alex Hearn, profesor de biología marina de la Universidad San Francisco de Quito.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271057"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/01171615/55168088556_37c43a99a1_k.jpg" alt="" class="wp-image-271057" /><figcaption class="wp-element-caption">Reunión de países amazónicos durante la COP15 de Especies Migratorias. Foto: cortesía Fabio Freitas/MMA</figcaption></figure>



<p>La limitante de la CMS es que la aplicabilidad de los acuerdos solo es en los territorios nacionales, por lo que algunas especies listadas que se distribuyen en aguas internacionales continúan desprotegidas. Sin embargo, el&nbsp;<strong>Tratado de Altamar</strong>&nbsp;podría brindar protección a las especies en peligro fuera de las aguas jurisdiccionales, de acuerdo con Pelayo Salinas de León, coinvestigador principal del proyecto de ecología y conservación de tiburones de la Fundación Charles Darwin.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Mayor protección para los tiburones martillo</h2>



<p>El&nbsp;<strong>tiburón martillo común&nbsp;</strong>(<em>Sphyrna lewini</em>) y el&nbsp;<strong>gran tiburón martillo&nbsp;</strong>(<em>Sphyrna mokarran</em>) ya estaban en el Apéndice II y ahora también están en el Apéndice I de la CMS. Este es el nivel de protección más estricto del tratado. El Gobierno ecuatoriano presentó la propuesta, que se basó en dos pilares, de acuerdo con Salinas de León.</p>



<p>El primero es que ambas especies están en&nbsp;<strong>Peligro Crítico de extinción</strong>&nbsp;según la Lista Roja de Especies Amenazadas y el segundo es que sus rutas migratorias son predecibles, recurrentes y cruzan múltiples fronteras nacionales.</p>



<p><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/03/mar-argentino-oscuras-sin-observador-a-bordo-flota-pesquera/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">El mar argentino a oscuras: qué se pierde cuando no hay un observador a bordo de la flota pesquera</a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_262674"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/07/17205407/Researcher-and-SHH_Credit-to-Pelayo-Salinas.jpg" alt="" class="wp-image-262674" /><figcaption class="wp-element-caption">Un investigador observa a tiburones martillo común. Foto: cortesía Pelayo Salinas de León</figcaption></figure>



<p>Organizaciones científicas, como la Fundación Charles Darwin y la Universidad San Francisco de Quito, han investigado durante años a los tiburones de Galápagos para obtener información que permita&nbsp;<strong>establecer políticas de protección y conservación</strong>.</p>



<p>Estudios han revelado que el&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/07/epica-travesia-alicia-tiburon-martillo-dar-a-luz-ecuador-panama/"><em>Sphyrna lewini</em></a>, por ejemplo, migra entre Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica y aguas internacionales al oeste de Galápagos.</p>



<p>Los&nbsp;<strong>tiburones martillo son depredadores</strong>&nbsp;y controlan el sobrecrecimiento de las especies marinas, contribuyendo al equilibrio del océano. Además, el martillo común es emblemático de Galápagos, por lo que&nbsp;<strong>también tiene una importancia económica</strong>, ya que atrae al archipiélago a miles de turistas cada año.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271054"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/01171603/55162521531_19f1fc7342_k-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-271054" /><figcaption class="wp-element-caption">Segmento de alto nivel de la COP15 de Especies Migratorias. Foto: cortesía Rogério Cassimiro/MMA</figcaption></figure>



<p>Durante las negociaciones, Perú fue el único país que presentó una objeción. A los representantes peruanos les preocupaba que otorgar la más alta protección a las dos especies afectaría a la&nbsp;<strong>pesquería del tiburón martillo liso&nbsp;</strong>(<em>Sphyrna Zigaena</em>), legal en ese país y de la que dependen las flotas artesanales de pesca en las temporadas y cuotas habilitadas por el Instituto del Mar del Perú.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271060"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/01171627/55176085494_2c57da1a81_k.jpg" alt="" class="wp-image-271060" /><figcaption class="wp-element-caption">Amy Fraenkel, secretaria ejecutiva de la CMS, recibe un peluche de tiburón al cierre de la COP15. Varias especies de tiburones ganaron protección. Foto: cortesía Ueslei Marcelino/MMA</figcaption></figure>



<p>Finalmente, el Gobierno peruano retiró su objeción. Para Salinas de León, se trató de un temor infundado, ya que las especies que ahora están en el Apéndice I de la Convención son diferentes al&nbsp;<em>S. zigaena</em>&nbsp;y sí es posible diferenciarlas.</p>



<p>La información disponible hasta el momento señala que el tiburón martillo común no se mueve hacia aguas peruanas, por lo que no correría riesgo de caer en sus artes de pesca. Por otro lado, hay muy poca información del gran tiburón martillo debido a la&nbsp;<strong>drástica disminución de sus poblaciones</strong>.</p>



<p>Aunque la&nbsp;<strong>pesca dirigida e incidental de los tiburones martillo está prohibida en Ecuador</strong>, con la propuesta se busca fortalecer la colaboración internacional para evitar la extinción de las especies.</p>



<p>Alex Hearn señala que en Panamá existe un mercado para los tiburones juveniles, a pesar de que su pesca también está prohibida allí. Por eso, enfatiza en que sirve de poco que haya prohibiciones cuando la falta de control afecta a las especies. “Esta decisión promoverá mejor sintonía entre países”, dice el especialista.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El plan para conservar bagres amazónicos</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271058"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/01171618/55168439474_4749512322_k.jpg" alt="" class="wp-image-271058" /><figcaption class="wp-element-caption">Panel de Bagres Migratorios de la Amazonía. Foto: cortesía Fabio Freitas/MMA</figcaption></figure>



<p>La COP15 también aprobó planes de acción para el jaguar y los bagres migratorios amazónicos, dos especies emblemáticas de América Latina.</p>



<p>El&nbsp;<strong>Plan de Acción Regional Multiespecie para los Bagres Migratorios Amazónicos</strong>&nbsp;fue propuesto por Brasil y contó con el respaldo de países como Ecuador y Perú. La aprobación da continuidad a lo acordado en la COP14, cuando el dorado (<em>Brachyplatystoma rousseauxii</em>) y la piramutaba (<em>Brachyplatystoma vaillantii</em>) fueron incluidos en el Apéndice II de la CMS.</p>



<p>No solo estas dos especies se beneficiarán del Plan de Acción. Fernando Anaguano, especialista en vida silvestre de WCS Ecuador, explica que e<strong>n la cuenca amazónica hay unas 30 especies de bagres</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_252656"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/07/02214221/1-scaled.jpg" alt="La minería ilegal avanza en los ríos amazónicos que ingresan al Parque Nacional Madidi, en Bolivia. En estos afluentes se instalan dragas que remueven el fondo de los ríos. Foto: Iván Paredes." class="wp-image-252656" /><figcaption class="wp-element-caption">La minería ilegal avanza en los ríos amazónicos que ingresan al Parque Nacional Madidi, en Bolivia. En estos afluentes se instalan dragas que remueven el fondo de los ríos. Foto: Iván Paredes</figcaption></figure>



<p>“Con este plan, las múltiples instituciones que realizamos actividades de conservación de los bagres vamos a poder coordinar actividades a nivel de comunidades indígenas y de pescadores que aprovechan este recurso”, señala Anaguano.</p>



<p>Los grandes bagres migratorios recorren hasta 11 000 kilómetros ida y vuelta entre los Andes y el Atlántico. Durante esta migración se enfrentan a presiones como la contaminación y el cambio del curso de los ríos por la&nbsp;<strong>minería ilegal</strong>&nbsp;y la presencia de&nbsp;<strong>hidroeléctricas que interrumpen su viaje</strong>.</p>



<p>El plan establece una hoja de ruta común para conservar hábitats y corredores migratorios, fortalecer el conocimiento científico, indígena y local, y promover prácticas pesqueras sostenibles.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Una alianza para fortalecer la protección del jaguar</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265811"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/08130746/jaguar-cover.jpg" alt="En Bolivia no se han registrado nuevas incautaciones de partes de jaguar desde enero del 2019. Esto significaría que las mafias han encontrado otras formas de tráfico. Foto: Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza de los Países Bajos (UICN NL)." class="wp-image-265811" /><figcaption class="wp-element-caption">El tráfico de parte de jaguares sigue siendo un foco de crimen organizado en la región. Foto: Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza de los Países Bajos (UICN NL)</figcaption></figure>



<p>El Plan de Acción Regional para la Conservación del Jaguar fue propuesto por México y Brasil. Los Estados parte del área de distribución de la especie, entre México y el norte de Argentina, adoptaron el Plan. Este busca conservar el hábitat,&nbsp;<strong>recuperar las poblaciones del jaguar</strong>&nbsp;y sus presas, trabajar en la coexistencia, detener la caza y el comercio ilegal, fomentar las capacidades y la concientización, y promover el conocimiento y la información.</p>



<p>Sebastián Valdivieso, de WCS Ecuador, explica que este es el resultado de varios años de trabajo. En 2018, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), WCS y Panthera promovieron una reunión regional en la que se lanzó la&nbsp;<a href="https://faolex.fao.org/docs/pdf/mul222763.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Hoja de Ruta para la Conservación del Jaguar al 2030</a>.</p>



<p>Después, se concretó el Programa de Trabajo Conjunto entre CMS y CITES, con el objetivo de que las dos convenciones cooperen en las medidas y mecanismos necesarios para la conservación del jaguar.&nbsp;<strong>Una de las mayores amenazas que enfrenta la especie es el tráfico ilegal</strong>. El gran felino americano está en ambos apéndices de la CMS, dándole la mayor protección en los territorios jurisdiccionales, mientras tanto, CITES contribuye a combatir el tráfico ilegal.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271059"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/01171622/55176001518_482b4149d3_h.jpg" alt="" class="wp-image-271059" /><figcaption class="wp-element-caption">El jaguar fue una de las especies que ganó protección regional en la COP15 de la CMS. Foto: cortesía: Ueslei Marcelino/MMA</figcaption></figure>



<p>El reciente Plan aprobado se aplicará a todos los países firmantes de la Convención de Especies Migratorias. Aunque países como Colombia y algunos centroamericanos no son Estados parte, Valdivieso espera que se sumen activamente, dado que sí son firmantes de&nbsp;<a href="https://cites.org/eng/disc/parties/index.php" target="_blank" rel="noreferrer noopener">CITES</a>.</p>



<p>“En general hemos tenido muy buenos resultados”, dice sobre la COP15 Valdivieso. “Tenemos planes muy concretos de trabajo y compromiso político para fortalecer la conectividad”, añade. La siguiente edición de la COP coincidirá con los 50 años de la CMS, también conocida como la&nbsp;<strong>Convención de Bonn</strong>, por lo que se realizará en esa ciudad alemana en 2029.</p>



<p><em><strong>*Imagen principal:</strong> el tiburón martillo está En Peligro Crítico de extinción. <strong>Foto:</strong> cortesía Enrique Uribe/Misión Tiburón Costa Rica</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/ana-cristina-alvarado/">Ana Cristina Alvarado</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/04/tiburones-martillo-jaguares-bagres-mayor-proteccion-acuerdos-cop15-especies-migratorias/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127628</guid>
        <pubDate>Sat, 04 Apr 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <title>Perú: la pesca con palangre amenaza a los albatros, pero científicos buscan soluciones</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/peru-la-pesca-con-palangre-amenaza-a-los-albatros-pero-cientificos-buscan-soluciones/</link>
        <description><![CDATA[<p>Miles de&nbsp;albatros atraviesan todo el océano Pacífico&nbsp;desde Nueva Zelanda para alimentarse frente a las costas de Perú y Chile. Les atrae la alta productividad del ecosistema de la corriente de Humboldt, pero no son los únicos que llegan. También lo hacen&nbsp;embarcaciones que pescan con palangre. Los albatros van tras las carnadas, se quedan enganchados en [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Miles de albatros viajan cada año desde diferentes partes del mundo para alimentarse en aguas peruanas, pero se encuentran con los anzuelos de las pesquerías de palangre.</em></li>



<li><em>Aunque cada embarcación pesquera captura pocas aves, el gran tamaño de las flotas artesanales provoca mortalidad significativa de individuos de especies amenazadas.</em></li>



<li><em>El albatros de Chatham y el albatros de Galápagos están entre las especies de mayor preocupación.</em></li>



<li><em>Científicos peruanos y neozelandeses usan seguimiento satelital para conocer las rutas de las aves y prueban medidas de mitigación con miras a orientar políticas públicas.</em></li>
</ul>



<p>Miles de&nbsp;<strong>albatros atraviesan todo el océano Pacífico</strong>&nbsp;desde Nueva Zelanda para alimentarse frente a las costas de Perú y Chile. Les atrae la alta productividad del ecosistema de la corriente de Humboldt, pero no son los únicos que llegan. También lo hacen&nbsp;<strong>embarcaciones que pescan con palangre</strong>. Los albatros van tras las carnadas, se quedan enganchados en los anzuelos y mueren bajo el agua. Para&nbsp;<strong>disminuir su mortalidad</strong>, científicos peruanos y neozelandeses&nbsp;<strong>están estudiando estas aves y probando medidas de mitigación</strong>.</p>



<p>“Las posibilidades de que se produzca una captura incidental en la pesquería de tiburón [<em>Isurus oxyrinchus y Prionace glauca</em>] son menores que en la pesquería de perico [<em>Coryphaena hippurus</em>]”, dice en conversación con&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;Javier Quiñones, biólogo marino del Instituto del Mar del Perú (IMARPE), sede Callao.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/03/chile-kast-frena-areas-protegidas-salares-normas-ambientales-boric/">Chile: Kast frena las áreas protegidas en salares y otras 37 normas ambientales aprobadas por Boric</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270687"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/18224730/Albatros_peru-2026-03-16-at-12.58.48.jpeg" alt="" class="wp-image-270687" /><figcaption class="wp-element-caption">Carlos Zavalaga (izquierda) y Dave Bell, colocando un GPS satelital a un albatros de Buller del norte en la Isla Forty-four, Chatham, Nueva Zelanda. Foto: cortesía Carlos Zavalaga</figcaption></figure>



<p>Esta es una de las conclusiones sobre las pesquerías que se traslapan con las temporadas de alimentación de al menos 21 especies de&nbsp;<strong>albatros, petreles y pardelas</strong>&nbsp;que, además de Nueva Zelanda, provienen de Galápagos, Ecuador, el sur de Chile y zonas subantárticas.</p>



<p>Quiñones atiende la llamada desde una embarcación que tiene como pesca objetivo al perico y que zarpó desde el&nbsp;<strong>puerto de Ilo</strong>, en el sur de Perú. Se embarcó para probar el uso de plomos con el objetivo de que los anzuelos se hundan rápidamente fuera del alcance de las aves buceadoras. Esto es parte de un proyecto que lleva a cabo con su colega Ana Alegre, también del IMARPE, y el Departamento de Conservación de Nueva Zelanda.</p>



<p>En una iniciativa anterior,&nbsp;<strong>Quiñones acompañó a</strong>&nbsp;<strong>pescadores de tiburón azul y diamante</strong>&nbsp;y probó líneas de espantapájaros en popa, mitigación lateral, retención de carnadas que no capturaron presas y buenas prácticas de disposición de vísceras de tiburón. “Estamos probando qué va a funcionar y qué no”, puntualiza el especialista.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270683"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/18224718/Albatros_peru-2026-03-12-at-22.46.56.jpeg" alt="" class="wp-image-270683" /><figcaption class="wp-element-caption">Línea espantapájaros artesanal de bajo costo para evitar las capturas incidentales de aves marinas durante el lance del espinel. Foto: cortesía Javier Quiñones</figcaption></figure>



<p>Determinar qué funciona en los países donde se distribuyen estas aves, tomando en cuenta las diferencias en los artes de pesca utilizados y la magnitud de las pesquerías, será fundamental para proteger a un grupo que está entre&nbsp;<strong>las aves más amenazadas del mundo</strong>, según el Acuerdo para la Conservación de los Albatros y Petreles (<a href="https://www.acap.aq/es/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">ACAP</a>, por sus siglas en inglés).</p>



<p>Los albatros cumplen un papel importante en los ecosistemas marinos. Se desempeñan como depredadores y carroñeros de alto nivel trófico en el océano abierto, contribuyendo a<strong>&nbsp;regular poblaciones de peces, calamares y crustáceos</strong>. También llevan nutrientes del océano hacia ecosistemas insulares a través de sus excrementos.</p>



<p>Además,&nbsp;<a href="https://iaato.org/blog/world-albatross-day-conserving-albatrosses-and-the-oceans-they-roam" target="_blank" rel="noreferrer noopener">son indicadores de la salud del océano</a>. Los cambios en sus poblaciones o comportamiento pueden reflejar alteraciones en la disponibilidad de presas, cambios climáticos o presión pesquera.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Una migración sorprendente para alimentarse</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270679"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/18224656/IMG_3753-salv-bait-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-270679" /><figcaption class="wp-element-caption">Albatros de Salvin toma una carnada del arte de pesca. Foto: cortesía Javier Quiñones</figcaption></figure>



<p>Los albatros de Chatham (<em>Thalassarche eremita</em>) realizan esta sorprendente&nbsp;<strong>migración de más de 7000 kilómetros</strong>&nbsp;en un tiempo récord de entre siete y 15 días. Las aves utilizan los vientos de deriva del Pacífico sur como una carretera y vuelan sin aparente descanso. Aunque sí lo hacen, ya que durante el viaje, un hemisferio de su cerebro duerme mientras el otro permanece despierto.</p>



<p>Esa primera carretera los conduce a la isla de Chiloé, en el sur de Chile. “Después, agarran la segunda carretera, que son los vientos alisios, que van del suroeste al noroeste, y llegan hasta aguas del sur del Perú”, describe el biólogo marino.</p>



<p><strong>A 200 metros de profundidad, donde la plataforma continental se quiebra, se forma un</strong>&nbsp;<strong>frente oceánico</strong>. Allí las aguas frías costeras se encuentran con las aguas oceánicas cálidas, generando turbulencia. Esto provoca un boom de fitoplancton, que a su vez desencadena la producción de pequeñas especies de crustáceos y cefalópodos o “calamares pequeñitos y medianos”, explica Quiñones. “Ahí están comiendo los albatros en cantidad”, relata.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270678"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/18224648/Albatros_peru-2026-03-11-at-19.38.05.jpeg" alt="" class="wp-image-270678" /><figcaption class="wp-element-caption">Javier Quiñones sostiene un albatros de Chatham antes de colocarle un transmisor satelital. Foto: cortesía Carlos Zavalaga</figcaption></figure>



<p>Ya en la zona,&nbsp;<strong>a las aves también les atraen las carnadas</strong>&nbsp;<strong>usadas en las pesquerías de tiburón y perico</strong>. Además, los pescadores arrojan al mar las vísceras de los tiburones pescados y eso funciona como un imán. “Es como un manjar para los albatros y petreles”, de acuerdo con el especialista. Esta práctica incidiría en una mayor interacción entre las aves y las embarcaciones, por lo que se están planteando medidas destinadas a mitigar este impacto.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Seis especies enfrentan mayor peligro</h2>



<p><strong>El albatros de Chatham está clasificado como&nbsp;<a href="https://www.iucnredlist.org/search?query=Thalassarche%20eremita&amp;searchType=species" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Vulnerable</a></strong>&nbsp;por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Es una de las que más preocupa a Quiñones y a su colega Carlos Zavalaga, director de la Unidad de Investigación de Ecosistemas Marinos de la Universidad Científica del Sur en Perú.</p>



<p>Esta especie, explica Zavalaga,&nbsp;<strong>se reproduce en un lugar muy delimitado</strong>: en una cueva de una pequeña isla neozelandesa, de la que toma su nombre. “Eso significa que estos albatros están sumamente restringidos a una localidad en particular, si pasa algo, toda la población desaparecería”, dice el investigador.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270682"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/18224714/Albatros_peru-2026-03-12-at-22.46.56-1.jpeg" alt="" class="wp-image-270682" /><figcaption class="wp-element-caption">Mitigación lateral artesanal de bajo costo construida con palos de bambú y palos de escoba de color anaranjado para disuadir la presencia de aves marinas durante el recojo del espinel. Foto: cortesía Javier Quiñones</figcaption></figure>



<p>Otra especie de gran interés es el&nbsp;<strong>albatros de las Galápagos</strong>&nbsp;(<em>Phoebastria irrorata</em>), un ave que vuela unos 1400 kilómetros desde Ecuador para alimentarse en aguas peruanas. El ave está&nbsp;<strong>clasificada en Peligro Crítico</strong>, una categoría previa a la extinción en estado natural.</p>



<p>Esta especie también se reproduce en una sola isla, en Española, lo que la hace bastante vulnerable, de acuerdo con Zavalaga. “El gran esfuerzo que se hace [por protegerlos en las zonas de reproducción] se diluye cuando los albatros son tan vulnerables en aguas peruanas”, explica.</p>



<p>Asimismo, a los especialistas les preocupa el albatros de Salvin (<em>Thalassarche salvini</em>) y el petrel negro (P<em>rocellaria parkinsoni</em>), provenientes de Nueva Zelanda y ambos clasificados como Vulnerables por la UICN.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/03/ecuador-biodiversidad-valle-intag-riesgo-licitacion-minera/">Ecuador: vuelve la preocupación por la biodiversidad del valle de Íntag ante el anuncio de una nueva licitación minera</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270681"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/18224711/Albatros_peru-2026-03-12-at-22.46.56-2.jpeg" alt="" class="wp-image-270681" /><figcaption class="wp-element-caption">Captura incidental de un petrel de barbilla blanca. El ave fue liberada. Foto: cortesía Javier Quiñones</figcaption></figure>



<p>Quiñones ha identificado que el petrel de barbilla blanca (<em>Procellaria aequinoctialis</em>) y la pardela de patas rosadas (<em>Ardenna creatopus</em>) son bastante&nbsp;<strong>agresivas a la hora de competir por las carnadas</strong>, lo que las vuelve más&nbsp;<strong>susceptibles a caer en anzuelos</strong>. La primera anida en varias islas subantárticas y la segunda cría a sus polluelos únicamente en la isla Mocha y en el archipiélago Juan Fernández, en Chile. Las dos están clasificadas como Vulnerables.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La pesca es incidental y la mortalidad es alta</h2>



<p><strong>La pesca artesanal de perico se realiza de octubre a febrero</strong>. El albatros de Galápagos es una de las especies que más coincide con esta pesquería, especialmente en el norte de Perú. Pero también concurren el petrel de barbilla blanca, la pardela de patas rosadas y el albatros de Salvin, de acuerdo con Quiñones.</p>



<p>La pesca artesanal de tiburón, legal en Perú para ciertas especies, se da<strong>&nbsp;entre mayo y agosto</strong>. En esos meses&nbsp;<strong>hay mucha densidad de albatros y petreles</strong>&nbsp;en aguas del sur de Perú, señala el biólogo de IMARPE. El albatros de ceja negra (<em>Thalassarche melanophris</em>), que proviene de la isla chilena Diego Ramírez, el punto más austral de Chile, y el petrel de barbilla blanca son las especies que más coinciden. También llegan el albatros de Buller (<em>Thalassarche bulleri</em>), una especie que anida en varias islas neozelandesas, y el de Chatham.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270676"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/18224642/Albatros_peru-2026-03-11-at-20.11.22.jpeg" alt="" class="wp-image-270676" /><figcaption class="wp-element-caption">A estas aves marinas les atraen las carnadas usadas en las pesquerías de tiburón y perico, lo que se convierte en un alto riesgo para ellas. Foto: cortesía Javier Quiñones</figcaption></figure>



<p>En este contexto, varias especies de&nbsp;<strong>aves marinas son víctimas de la pesca incidental</strong>. “El número de aves capturadas por una embarcación en un viaje puede ser cero o solo una o dos, sin embargo, dado el gran tamaño de estas flotas, la cantidad de pesca incidental y la mortalidad pueden ser motivo de preocupación para estas especies”, dice vía email Jeffrey Mangel, director científico de Pro Delphinus Perú, una organización dedicada a la conservación de la fauna marina.</p>



<p>Las aves pueden&nbsp;<strong>tragarse o engancharse a los anzuelos del palangre</strong>, también conocido como espinel, o pueden enredarse en las líneas del arte de pesca. Las pesquerías de redes de enmalle también representan un peligro para estos animales.<br>En muchas ocasiones,&nbsp;<strong>se ahogan ante la imposibilidad de liberarse</strong>&nbsp;y en otras pueden resultar severamente heridos. “Incluso si es que logran escapar o son liberados por los pescadores, pueden quedar con heridas que les podrían causar la muerte”, añade Mangel.</p>



<p>Aunque no hay números definitivos de cuántas aves mueren cada año en aguas peruanas, las estimaciones basadas en muestreos y entrevistas “arrojan números alarmantes”, advierte Zavalaga. “Hablamos de cientos, hasta&nbsp;<strong>miles de individuos muertos solo en Perú</strong>”, puntualiza.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Seguimiento satelital para desarrollar soluciones</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270686"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/18224727/Albatros_peru-2026-03-16-at-12.58.48-1.jpeg" alt="" class="wp-image-270686" /><figcaption class="wp-element-caption">Carlos Zavalaga con un albatros real del norte en la isla Forty-four, Chatham, Nueva Zelanda. Foto: cortesía Carlos Zavalaga</figcaption></figure>



<p>Nueva Zelanda tiene un programa intensivo de&nbsp;<strong>seguimiento satelital de aves marinas</strong>, de acuerdo con Igor Debski, asesor científico principal del área marina del Departamento de Conservación del país.</p>



<p>El programa ya ha mostrado las rutas migratorias a través del Pacífico de varias especies de albatros y petreles y ha contribuido a orientar proyectos colaborativos entre las instituciones peruanas y neozelandesas destinados a&nbsp;<strong>mitigar la captura incidental</strong>, añade el especialista. Este año se colocaron 20 transmisores satelitales en albatros de Chatham.</p>



<p>El seguimiento satelital busca determinar cuánto tiempo interactúan las aves con las embarcaciones, explica Zavalaga, quien ha participado en los estudios. “Una vez que identifiquemos esto, podemos dar recomendaciones con base científica”, anticipa.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270677"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/18224646/Albatros_peru-2026-03-12-at-20.56.35-e1773880729261.jpeg" alt="" class="wp-image-270677" /><figcaption class="wp-element-caption">Dispositivos para medir la velocidad de hundimiento de los anzuelos para las pruebas de mitigación, brindados por el departamento de conservación de Nueva Zelanda. Foto: cortesía Jairo Calderón</figcaption></figure>



<p>Por ahora los científicos están trabajando en entender mejor las rutas en las que se encuentran las aves y las embarcaciones y en determinar cuáles son&nbsp;<strong>los mejores métodos de mitigación</strong>. Quiñones ya encontró que el uso de líneas de espantapájaros durante la pesquería de tiburón redujo la frecuencia de buceo de las aves hacia las artes de pesca en un 96 %, según lo documentó en un&nbsp;<a href="https://www.researchgate.net/publication/397037579_Enabling_mitigation_measures_in_the_southern_Peruvian_artisanal_longline_fleet_targeting_sharks_to_reduce_the_bycatch_of_albatrosses_and_petrels_ABSTRACT_I_Introduction_II_Operational_Characteristics_" target="_blank" rel="noreferrer noopener">reporte</a>&nbsp;publicado a finales de 2025.</p>



<p>La línea de espantapájaros adaptada a la pesquería de tiburón consiste en colocar en la popa un palo de eucalipto de unos siete metros. A la punta se ata un sedal o línea de polietileno que cae de manera perpendicular hacia el mar. Y en la línea se sujetan cabos rojos y cintas iridiscentes que con el movimiento asustan a las aves, evitando que se acerquen. Esta es una&nbsp;<strong>medida de disuasión económica</strong>&nbsp;y que se fabrica con materiales locales. No tiene que usarse durante toda la temporada, sino solo durante el otoño y el invierno, cuando hay mayor densidad de aves.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270685"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/18224724/Albatros_peru-2026-03-11-at-20.11.23.jpeg" alt="" class="wp-image-270685" /><figcaption class="wp-element-caption">Albatros de Galápagos y petreles de barbilla blanca se pelean por descartes de vísceras de tiburón. Foto: cortesía Javier Quiñones</figcaption></figure>



<p>Ahora queda por conocer qué funcionará mejor en la pesquería de perico. Una vez que los científicos tengan respuesta a esas preguntas, tendrán que ser elevadas a políticas nacionales para promover su adopción, empezando por capacitar a los pescadores.</p>



<p>Quiñones cree que el tema se debe abordar de manera integral, motivándolos a capacitarse a través de incentivos económicos y reconocimientos a quienes demuestren el uso de buenas prácticas mediante videos.</p>



<p>Entre tanto, Zavalaga señala que la colaboración internacional seguirá siendo clave en la&nbsp;<strong>investigación para la conservación</strong>&nbsp;de estas aves marinas altamente migratorias que contribuyen al equilibrio de los océanos.</p>



<p><em><strong>*Imagen principal:</strong> un albatros de Salvin saca la carnada del anzuelo sin resultar herido. <strong>Foto:</strong> cortesía Javier Quiñones</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/ana-cristina-alvarado/">Ana Cristina Alvarado</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/03/peru-pesca-palangre-amenaza-albatros-cientificos-soluciones/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127056</guid>
        <pubDate>Fri, 20 Mar 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19115038/Albatros_peru.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Perú: la pesca con palangre amenaza a los albatros, pero científicos buscan soluciones]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <title>Perú: monitores comunitarios y un dron con cámara térmica le siguen el rastro al mono choro cola amarilla</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/peru-monitores-comunitarios-y-un-dron-con-camara-termica-le-siguen-el-rastro-al-mono-choro-cola-amarilla/</link>
        <description><![CDATA[<p>Unas figuras resplandecientes se mueven en el follaje de los árboles. Algunas saltan entre las ramas y desaparecen debajo de ellas para reaparecer metros más allá. Otras se desplazan lentamente entre las hojas mientras que ciertas figuras permanecen en un mismo lugar, emitiendo un brillo que las hace visibles en medio del follaje del bosque. [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La experiencia de combinar el monitoreo terrestre, que se basa en escuchar al bosque, con el uso de un dron que capta el calor se utilizó en el área de Conservación Privada Hierba Buena Allpayacu, uno de los hábitats del mono choro cola amarilla.</em></li>



<li><em>Esta experiencia duró ocho meses y estuvo a cargo de la organización Yunkawasi en coordinación con el comité de monitoreo de la Asociación de Conservación Oso Dorado, de Corosha, en la región de Amazonas, y la presencia de exploradores de National Geographic.</em></li>



<li><em>Las imágenes permiten observar a los monos en pleno movimiento mientras se desplazan entre las copas de los árboles.</em></li>



<li><em>La experiencia se replicará en la Concesión de Conservación Cerro El Adobe, colindante con la Reserva Comunal Chayu Nain, y en el Área de Conservación privada Copallin, vecina del Santuario Nacional Cordillera de Colán.</em></li>
</ul>



<p>Unas figuras resplandecientes se mueven en el follaje de los árboles. Algunas saltan entre las ramas y desaparecen debajo de ellas para reaparecer metros más allá. Otras se desplazan lentamente entre las hojas mientras que ciertas figuras permanecen en un mismo lugar, emitiendo un brillo que las hace visibles en medio del follaje del bosque.</p>



<p>Son&nbsp;<strong>imágenes captadas por un dron con cámara térmica</strong>&nbsp;—DJI Mavic 3T— fabricado para detectar fuentes de calor. Y en este caso, se utilizaron como parte de un proyecto de&nbsp;<strong>monitoreo en los bosques peruanos para identificar a una especie considerada en Peligro Crítico de extinción: el mono choro cola amarilla</strong>&nbsp;(<em>Lagothrix flavicauda</em>).</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Cámara de drone termal registra a mono choro de cola amarilla" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/amUBqeH7Z1c?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>Durante ocho meses, los monitores de la Asociación de Conservación Oso Dorado, liderada por mujeres, junto con especialistas de&nbsp;<a href="https://yunkawasiperu.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Yunkawasi</a>&nbsp;—organización dedicada a la protección del mono choro cola amarilla—, pusieron en marcha<strong>&nbsp;un programa de monitoreo que combina el seguimiento de la especie desde tierra con la vigilancia desde el aire</strong>.</p>



<p>“Queríamos encontrar un método adicional que nos permita ser más precisos en el monitoreo de los monos. Vamos por el tercer año que están funcionando los comités de monitoreo que son hermosos porque lo realiza gente de la comunidad”, dice Fanny Cornejo, directora de Yunkawasi. “En este camino, con esta metodología validada, quisimos agregar un componente, el dron con cámara térmica, para complementar la información que se estaba obteniendo con los monitores”, agrega.</p>



<p>La experiencia se realizó en el Área de Conservación Privada (ACP) Hierba Buena Allpayacu, en el territorio de la Comunidad Campesina Corosha, ubicada&nbsp;<strong>en la región Amazonas, uno de los hábitats del mono choro cola amarilla</strong>. En esta área protegida, los monitores de la Asociación de Conservación Oso Dorado han implementado, desde hace tres años, un sistema de monitoreo efectivo de esta especie, de la mano de Yunkawasi. El proyecto también ha contado con el apoyo de National Geographic; la Universidad de Bostón, en Estados Unidos; New England Biolabs Foundation; y Critical Ecosystem Partnership Fund (CEPF).</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/03/jaguares-ganaderos-proyecto-mexico-demuestra-que-pueden-compartir-territorio/">Jaguares y ganaderos: un proyecto en México demuestra que pueden compartir el territorio | ESTUDIO</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270603"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17121839/2025_03-Amazonas-Drone-MonoChoroDeColaAmarilla-%C2%A9GersonFerrer-Yunkawasi31.jpg" alt="" class="wp-image-270603" /><figcaption class="wp-element-caption">Imagen con acercamiento del dron con cámara térmica en la que se ve un mono choro con cola amarilla. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La experiencia de seguir a los monos</h2>



<p>“En realidad, al monito choro de cola amarilla nunca lo había visto en vivo en mi niñez, pero sí sabía que había en mi población”, cuenta Lizeth Arista, una de las dos primeras mujeres que se animaron a formar parte del equipo de monitoreo en la ACP y que ahora es coordinadora del comité de monitoreo de la Asociación de Conservación Oso Dorado. “Había guías que salían al campo y yo me entusiasmé, me decía: yo quiero verlo y conocerlo”.</p>



<p>Arista llevaba varios años haciendo peluches del mono junto con un grupo de mujeres que desde 2009 organizaron la asociación antes de salir al bosque como parte del equipo de guías y monitores que protegen la ACP. “Cuando llegué a verlo me gustó la forma de los monitos, cómo corrían y gritaban. Me emocionó bastante y me animé a seguir en este trabajo”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270616"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17122012/Amazonas_TallerTecnologia_NatGeo_Corosha_%C2%A9MariaAlbornoz_76.jpg" alt="" class="wp-image-270616" /><figcaption class="wp-element-caption">Lizeth Arista utilizando un dron, en pleno trabajo de monitoreo del mono choro cola amarilla. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<p>Las expediciones para el monitoreo de los monos, cuenta Arista, se realizan durante cuatro a 10 días en el bosque, generalmente, una vez al mes. “Los recorridos los hacemos de día, desde las 6 de la mañana hasta casi el mediodía, porque los monitos de 11 a 12 pm se duermen. Cuando se despiertan retomamos el recorrido porque&nbsp;<strong>los monitos continúan desplazándose en medio del bosque montano hasta las 6 de la tarde</strong>. Los monos de cola amarilla se duermen a las 6 de la tarde. Tienen sus horarios establecidos”, cuenta.</p>



<p>Para Arista y su equipo identificar a los monos en medio del bosque “ahora resulta fácil”.&nbsp;<strong>Los reconocen por “los sonidos” que emiten y por “cómo se van moviendo los árboles” cuando se desplazan</strong>. “Cuando se mueven los árboles ya vemos que los monos están ahí. Vamos a ese sitio y ahí les encontramos. A veces también pelean, así sabemos cómo encontrarlos”.</p>



<p>No siempre fue fácil hacerlo, dice Arista, pero en estos dos años han aprendido a reconocer sus voces, sus movimientos y los lugares “donde los monos se quedan a dormir”. “Si no los encontramos en un sitio, vamos a otro y ahí los encontramos”.</p>



<p>El mono choro cola amarilla es una especie endémica que <strong>solo habita en los bosques primarios premontanos, montanos y nublados del norte de Perú</strong>, entre los 1000 a 2800 metros sobre el nivel del mar, principalmente en los departamentos de Amazonas y San Martín, aunque también se los encuentra en pequeñas áreas de La Libertad, Huánuco y Loreto. Recientemente se ha ubicado una población en Junín que aún está en estudio. <strong>Son monos que pasan su vida sobre los árboles, casi nunca se mueven por el suelo.</strong> Por ello, quienes realizan el monitoreo de esta especie tienen que saber identificarlos en medio de la espesura del bosque.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Mono choro de cola amarilla" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/qqvjKI8-6J4?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>“Los bosques donde vive el mono choro cola amarilla son escarpados, retadores físicamente. Por tanto,&nbsp;<strong>la idea de utilizar este dron fue tener información más detallada sobre los grupos que los monitores ubican desde el suelo</strong>. Es increíble porque al estar a la altura de los monos con el dron, puedes contar exactamente cuantos son, tener datos específicos de edad, de sexo, que a veces desde el suelo es difícil”, explica Cornejo.</p>



<p>También se buscaba saber si resultaba más rápido que los monitores ubiquen a los monos desde el suelo o ubicarlos desde el aire.&nbsp;<strong>El resultado fue que los monitores logran ubicarlos antes que los drones</strong>. Con un dron, explica Cornejo, se utiliza una metodología en base a grillas —líneas guía horizontales y/o verticales— que se van recorriendo para obtener información de los animales. “Pero el bosque es amplio y en los bosques montanos la gente local es tan conocedora de esos ámbitos que encuentra a los monos en base al oído, es decir, cuando vocalizan o cuando las ramas se quiebran mientras saltan”, afirma la investigadora.</p>



<p>También los encuentran en base a los restos de alimentos, como frutos a medio comer, con las huellitas de los dientes de los monos o al ver una bromelia deshojada que tiene la hoja masticada. “El dron no ve todo eso”, puntualiza Cornejo.</p>



<p>La especialista señala que el dron, en este caso, no ha podido reemplazar a una persona o un equipo a la hora de hacer un censo poblacional. “Esta tecnología todavía no está a la altura de los retos de trabajar en los Andes”, comenta y explica algunos obstáculos que la tecnología encuentra en lugares geográficos complejos como los bosques nublados de la vertiente oriental de los Andes peruanos, en lo que se denomina selva alta.</p>



<p>“Pensábamos que tal vez un dron termal puede encontrar más rápidamente a los monos y que de esta forma la gente de la comunidad no necesitaba subir a la montaña para ubicarlos. Pero los resultados nos demuestran que el dron sí puede encontrar a los monos y tenemos imágenes muy buenas, pero es mejor que los ubique una persona que está muy bien entrenada para hacerlo”, comenta Christopher Allen Schmitt, explorador de National Geographic y profesor asociado de Antropología y Biología en la Universidad de Boston, quien también formó parte de esta experiencia.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270612"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17121942/Amazonas_TallerTecnologia_NatGeo_Corosha_%C2%A9MariaAlbornoz_41.jpg" alt="" class="wp-image-270612" /><figcaption class="wp-element-caption">El trabajo con los monitores comunitarios se viene desarrollando hace unos tres años y comienza a replicarse en otras zonas. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<p><strong>Uno de los inconvenientes es la señal</strong>, pues debe permanecer conectado al mando. Si bien el dron tiene un desplazamiento de 20 kilómetros, el problema surge cuando existen pequeñas montañas o microvalles en el terreno, “lo que es común en los Andes”, de tal forma que “los 20 kilómetros se transforman en unos cuantos cientos de metros”, ya que se pierde la señal por las variaciones geográficas, agrega.</p>



<p><strong>Otra limitación es que el dron requiere condiciones atmosféricas y de clima sin lluvia o humedad alta.</strong>&nbsp;“Esto en bosque nuboso es también retador porque siempre está lloviendo. Si empieza a llover un poquito el dron regresa. Si hay neblina fuerte con gotitas en el aire, el dron tampoco puede fusionar”, explica Cornejo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270630"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17123249/P6012852.jpg" alt="" class="wp-image-270630" /><figcaption class="wp-element-caption">Los monitores revisando el sistema de monitoreo del mono choro cola amarilla. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La información desde el aire</h2>



<p>Lo que&nbsp;<strong>sí ha permitido el dron es tener detalles específicos de la composición de la población de monos</strong>&nbsp;que se ubican durante el monitoreo. Esto es posible porque el dron tiene dos cámaras. Una de ellas capta el calor de los cuerpos en los árboles y una segunda funciona como una cámara fotográfica con la que se puede realizar acercamiento a los objetos, lo que permite obtener detalles. “Hemos podido ver diferentes atributos de los monos.&nbsp;<strong>Son datos específicos de edad, de sexo que a veces en el suelo es difícil distinguir y en particular por la topografía</strong>”.</p>



<p>También desde el aire ha sido posible observar qué están haciendo, explica la investigadora. “Lo que se hacía era mantener el dron en sobrevuelo.&nbsp;<strong>Desde el suelo se veían sombras de varios monos, pero desde el aire se podía identificar cuántos eran y si eran hembras o machos, adultas o juveniles</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270601"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17121820/2025_03-Amazonas-Drone-MonoChoroDeColaAmarilla-%C2%A9GersonFerrer-Yunkawasi1.jpg" alt="" class="wp-image-270601" /><figcaption class="wp-element-caption">Las figuras blancas corresponden a monos que han sido captados por en dron con cámara térmica. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<p>En el caso de las imágenes captadas por el lente térmico, las diferencias se manejan en base a la temperatura y a las diferencias que estas temperaturas ofrecen en una gama de colores. “Se puede elegir utilizar la gama de colores en tonos morados con amarillos, como lo hicimos para algunos videos y otros en tonos grises. De acuerdo a la cantidad de luminosidad que emiten los monos se puede detectar su presencia”.<strong>&nbsp;La gama de colores y la luminosidad se va graduando en el dron para obtener mejores resultados.</strong></p>



<p>En horas de la mañana funciona muy bien, dice Cornejo, porque hay una diferencia de temperatura grande entre el bosque y la temperatura corporal de los monos. “<strong>Los videos donde se distingue hasta la colita son usualmente cuando hay esta diferencia de temperatura.</strong>&nbsp;En cambio, hay otros videos en los que se ve todo muy amarillo, eso se debe a que el sol ha calentado la copa de los árboles. En ese caso, se puede distinguir si se mueve el mono, de lo contrario puede confundir”.</p>



<p>La investigadora explica que hay bromelias ubicadas en la parte alta de los árboles y como las bromelias acumulan agua, con el sol se calientan y puede dar la impresión de que se trata de monos durmiendo, lo que genera confusión. En ese caso, dice, se puede utilizar la cámara con zoom para ver los detalles.</p>



<p>Otro detalle que explica Cornejo es que si bien el dron puede distinguir y capturar la imagen de “cualquier cosa que emite calor”, la diferencia es que en los bosques que son el hábitat de estos monos,&nbsp;<strong>“la única especie de día que se está moviendo es el mono choro cola amarilla”</strong>. “Entonces hay poca posibilidad de cometer errores. Quizás en algún momento podamos encontrar un mono machín, pero es poco probable y hasta ahora no nos ha pasado”, agrega.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270613"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17121952/Amazonas_TallerTecnologia_NatGeo_Corosha_%C2%A9MariaAlbornoz_45_2.jpg" alt="" class="wp-image-270613" /><figcaption class="wp-element-caption">Los monitores utilizan drones para estar pendientes de las amenazas al bosque. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<p>Schmitt afirma que el dron es muy bueno para capturar imágenes de los monos y que desde el aire se les puede ver perfectamente con el zoom. “Tenemos videos buenísimos de monos que podemos compartir con la gente para inspirarlos a apoyar la conservación que hace la Asociación de Conservación Oso Dorado y Yunkawasi”.</p>



<p>“<strong>Con el dron podemos ver realmente la vida de los monos</strong>, se les observa cuando están arriba de los árboles, cómo interactúan entre ellos”, comenta Schmitt.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Una experiencia de ciencia ciudadana</h2>



<p>El ACP Hierba Buena Allpayacu no es el único lugar en el que se monitorea el mono choro cola amarilla en coordinación con la comunidad. La experiencia bajo el liderazgo de Yunkawasi también se repite en la Concesión de Conservación Cerro El Adobe, colindante con la Reserva Comunal Chayu Nain, y en el Área de Conservación privada Copallin, vecina del Santuario Nacional Cordillera de Colán. Estos tres lugares forman parte del territorio que es el hábitat de esta especie,&nbsp;<strong>bosques que a lo largo del tiempo se han reducido en un 80 %</strong>&nbsp;aproximadamente.</p>



<p>Junto con la Asociación de Conservación Oso Dorado, en los otros dos espacios donde aún habita el mono choro cola amarilla la población también se ha comprometido con la conservación del monito, cuenta Cornejo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270604"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17121849/Amazonas_copallin_TallerTecnologia_NatGeo_%C2%A9MariaAlbornoz_14.jpg" alt="" class="wp-image-270604" /><figcaption class="wp-element-caption">Monitores revisando la metodología del monitoreo del mono choro cola amarilla. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<p>“En el caso del ACP Copallin, se ha formado un comité de monitoreo en coordinación con los guardaparques de la zona. Y el tercer caso es una concesión de conservación, Cerro El Adobe, liderada por la Asociación de Conservación Chorrera Blanca (Acochoba) liderada por agricultores”, explica Cornejo.</p>



<p>Hasta ahora la experiencia con el dron con cámara térmica solo se ha realizado en el ACP Hierba Buena Allpayacu, pero el proyecto continuará en las otras dos zonas. “Estamos entrando al tercer año de trabajo con estas organizaciones y&nbsp;<strong>lo genial ha sido conectar a la gente local con el uso de tecnología</strong>. Si bien el dron con cámara térmica no lo hemos manipulado mucho, los comités sí cuentan con drones sin lente termal que utilizan para observar desde el aire las amenazas a esta especie”, dice la investigadora de Yunkawasi.</p>



<p>Cornejo también destaca la participación de las mujeres en los comités de monitoreo, así como el uso de los drones por parte de la población, quienes ahora cumplen funciones que antes estaban solo reservadas a investigadores con la ventaja de que conocen a la perfección estos bosques. “Para mí es uno de los proyectos más lindos que tenemos porque justamente se trata de&nbsp;<strong>lograr esta confluencia de practicar ciencia con la gente local</strong>”, comenta. En ese sentido agrega que ya se está planificando el monitoreo acústico y las investigaciones con ADN ambiental con estas comunidades.</p>



<p>El explorador de National Geographic, Schmitt, agrega que las comunidades conocen mucho a esta especie. “Los ven todos los días, se preocupan por ellos. Viven con ellos. Nosotros, como científicos o biólogos, aportamos nuestro propio conocimiento, que es muy diferente, y que puede complementar el conocimiento que la comunidad ya tiene. Así que la comunidad ya sabe adónde van los monos y pueden pensar por qué van a un determinado lugar. Los conocen mejor”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270615"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17122007/Amazonas_TallerTecnologia_NatGeo_Corosha_%C2%A9MariaAlbornoz_74.jpg" alt="" class="wp-image-270615" /><figcaption class="wp-element-caption">Un monitor trabajando en campo con un dron. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<p>Schmitt también considera que al unir los conocimientos&nbsp;<strong>se pueda comprender mejor a la especie y se responda mejor a sus necesidades</strong>. “Por ejemplo, tenemos experiencia en estudiar su comportamiento sistemáticamente para poder determinar cómo cambia según la disponibilidad de alimentos, la altitud, las precipitaciones o la temperatura. De esta manera, podemos obtener respuestas con mayor certeza que la que se podría obtener solo con la observación”.</p>



<p>“Creo que si el objetivo final de la comunidad es la conservación de los monos, porque conviven con ellos, los ven y los aprecian -dice Schmitt-, podemos complementar ese deseo con métodos que les proporcionen las herramientas necesarias para protegerlos de una mejor manera”.</p>



<p>En esta confluencia de conocimientos, Lizeth Arista habla desde su experiencia con el uso de la tecnología. Explica, por ejemplo, que&nbsp;<strong>han llevado talleres para manejar los drones</strong>, que por ahora manejan sin problema los drones pequeños, pero que le gustaría seguir aprendiendo más. “El dron que ahora estamos trabajando en campo es más grande [dron con cámara termal]&nbsp; tiene más cosas que debemos aprender”. ¿Es fácil manejar un dron?, le preguntamos. “El pequeño sí, pero el grande se me complicaba aún”, responde.</p>



<p>Sin embargo, como dicen los investigadores, las personas de estas comunidades conocen perfectamente a estos animales. “Ahora tenemos un grupo de 12 monitos identificados, hasta les hemos puesto nombre”, cuenta. ¿Es fácil identificar a los monitos?, le preguntamos. “Sí, es fácil”, responde. “A las hembritas las identificamos por su clítoris, que tiene poco vello, y a los machos los podemos identificar porque tienen su mechón más grande que las hembras. Y los juveniles no tienen nada, es más fácil saber cuáles son hembras y cuáles machos”, agrega.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270627"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17123130/Yellow-tailed-woolly-monkey_%C2%A9Wilhelm-Osterman-Yunkawasi-5.jpg" alt="" class="wp-image-270627" /><figcaption class="wp-element-caption">El mono choro cola amarilla está en Peligro Crítico de extinción, según la Lista Roja de la UICN. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<p>Hasta hace un par de décadas, dice Lizeth Arista,&nbsp;<strong>“algunas personas en nuestra comunidad los cazaban”, pero ahora ya no ocurre eso.</strong>&nbsp;Ahora hay interés por la conservación desde que son niños. “A mi hijita menor le gusta el trabajo que hago en el campo. Tiene 10 años y me dice que cuando sea grande le gustaría ser bióloga. Ella ve cómo trabajamos, los materiales que tenemos en el comité. Ella agarra los materiales, sale a observar el bosque con los binoculares y me dice: ‘Cuando sea grande quiero ser bióloga para poder utilizar todos estos materiales’».</p>



<p><em><strong>*Imagen principal:</strong> el mono choro cola amarilla es una especie endémica de los bosques nublados de los Andes orientales de Perú. <strong>Foto:</strong> cortesía Yunkawasi</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/yvette-sierra-praeli/">Yvette Sierra Praeli</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/03/peru-monitores-comunitarios-dron-siguen-rastro-mono-choro-cola-amarilla/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127053</guid>
        <pubDate>Thu, 19 Mar 2026 16:45:56 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Perú: monitores comunitarios y un dron con cámara térmica le siguen el rastro al mono choro cola amarilla]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Científicos proponen extender áreas marinas protegidas para preservar de la pesca al tiburón sedoso &amp;#124; ESTUDIO</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/cientificos-proponen-extender-areas-marinas-protegidas-para-preservar-de-la-pesca-al-tiburon-sedoso-estudio/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los tiburones sedosos no son los más grandes de su género, miden en promedio unos dos metros y medio. Sin embargo, tienen la capacidad de nadar 45 kilómetros diarios. Esta característica que los hace admirables también los vuelve vulnerables. Un estudio reciente encontró que los&nbsp;Carcharhinus falciformis&nbsp;pasan la mitad de su tiempo en zonas pesqueras&nbsp;y el [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Los tiburones sedosos, de los más pescados a nivel mundial, pasan más de la mitad de su tiempo fuera de áreas protegidas, exponiéndose a la pesca industrial.</em></li>



<li><em>Este es uno de los principales hallazgos de un estudio que rastreó desde Galápagos a 40 individuos durante dos años.</em></li>



<li><em>Aunque es una especie de alta movilidad, pasa gran parte de su tiempo dentro de la reserva marina de Galápagos, comprobando la efectividad de esta área protegida.</em></li>



<li><em>Los autores proponen ampliar las áreas protegidas hacia el norte y el oeste, las zonas donde los tiburones enfrentan mayor presión pesquera.</em></li>
</ul>



<p>Los tiburones sedosos no son los más grandes de su género, miden en promedio unos dos metros y medio. Sin embargo, tienen la capacidad de nadar 45 kilómetros diarios. Esta característica que los hace admirables también los vuelve vulnerables. Un estudio reciente encontró que los&nbsp;<strong><em>Carcharhinus falciformis</em>&nbsp;pasan la mitad de su tiempo en zonas pesqueras&nbsp;</strong>y el resto lo pasan dentro de alguna área marina protegida del Pacífico Este Tropical.</p>



<p><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/01/mexico-primer-registro-orcas-depredando-tiburones-estudio/">Científicos logran imágenes únicas de orcas depredando tiburones blancos juveniles en México | ESTUDIO</a></p>



<p>“Están ranqueados como&nbsp;<strong>una de las dos especies más pescadas a nivel mundial</strong>&nbsp;por su tendencia a agregarse en cardúmenes de atún [para alimentarse]”, explica Pelayo Salinas de León, investigador de la&nbsp;<a href="https://www.darwinfoundation.org/es/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Fundación Charles Darwin</a>&nbsp;de Galápagos y coautor del&nbsp;<a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0006320725006950?via%3Dihub" target="_blank" rel="noreferrer noopener">artículo científico</a>&nbsp;publicado a inicios de 2026 en&nbsp;<em>Biological Conservation</em>.</p>



<p>Mientras persiguen su alimento favorito,&nbsp;<strong>caen en cercos de pesca y palangres</strong>&nbsp;–una línea madre de la cual penden múltiples ramales con anzuelos–, describe el investigador. La especie&nbsp;<strong>está clasificada como “Vulnerable”</strong>&nbsp;en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_213839"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2020/04/04154040/P1200788.jpg" alt="" class="wp-image-213839" /><figcaption class="wp-element-caption">Las islas Darwin y Wolf, en Galápagos, son clave para los científicos que estudian tiburones. Foto: cortesía Pelayo Salinas de León</figcaption></figure>



<p>No obstante, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) clasifica a la especie en su Apéndice II. Es decir,&nbsp;<strong>se permite su comercialización</strong>. Además, la Comisión Interamericana del Atún Tropical (CIAT), el organismo de regulación pesquera regional, autoriza que los palangreros retengan hasta un 20 % por peso de tiburón sedoso.</p>



<p>“El 20 % de la captura total de un viaje puede suponer muchas toneladas de tiburón. [El permiso] no discrimina por tallas, sexo, condición reproductiva ni fisiología”, señala Irene Casanova, bióloga marina e investigadora de la organización no gubernamental mexicana&nbsp;<a href="https://www.pelagioskakunja.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Pelagios Kakunjá</a>. Por eso, opina que el artículo de sus colegas es novedoso y necesario. “<strong>Aporta una evidencia útil para la conservación</strong>&nbsp;del tiburón sedoso”, afirma.</p>



<p>El estudio encontró que los tiburones pasaron el 46.95 % de su tiempo dentro de alguna área marina protegida. Si se consideran solo las zonas de protección total, donde la pesca está 100 % prohibida, el tiempo se reduce al 41.76 %. Por los riesgos que los sedosos enfrentan fuera de las áreas marinas protegidas,<strong>&nbsp;los autores sugieren expandir la Reserva Marina Hermandad</strong>, ubicada al noreste de las Islas Galápagos, hacia el norte y el oeste, zonas identificadas de alto riesgo para la especie.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Cuarenta tiburones marcados para estudiar sus trayectos</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269094"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/02170958/Image4_%C2%A9Christopher-Vaughan-Jones.jpg" alt="" class="wp-image-269094" /><figcaption class="wp-element-caption">Los tiburones sedosos son capturados durante la pesca de atunes en pesquerías de cerco y palangre. Foto: cortesía ©Christopher Vaughan-Jones</figcaption></figure>



<p>Los científicos viajaron en embarcación hasta las islas Darwin y Wolf, donde hay una de las&nbsp;<a href="https://www.darwinfoundation.org/es/noticias/todas-las-noticias/el-santuario-marino-de-las-islas-darwin-y-wolf-es-hogar-de-la-mayor-biomasa-de-tiburones-en-el-mundo/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">mayores concentraciones de tiburones en el mundo</a>. Antes de su llegada, prepararon anzuelos sin muerte, es decir, sin la pequeña púa tras la punta, minimizando el daño al animal. “Se lima el mecanismo para retener al tiburón, con lo cual la soltada es más fácil después de instalar el transmisor satelital”, explica Salinas de León.</p>



<p>Una vez que capturan un tiburón, esperan a que esté cansado y lo acercan al lateral de la embarcación. Sin sacarlo del agua, para que pueda respirar, se hace la maniobra de marcaje. En menos de siete minutos, los especialistas&nbsp;<strong>instalan el equipo tecnológico en la aleta dorsal</strong>. “Se prioriza el bienestar del animal”, asegura el investigador de ecología y conservación de tiburones.</p>



<p><strong>Se marcaron 40 individuos: 33 hembras y siete machos</strong>. Los investigadores no saben a ciencia cierta si es que hay épocas del año preferidas por las hembras para nadar en esa zona, si es una zona importante para ellas a lo largo del año o si son más propensas a morder anzuelos. Lo que queda claro al momento es que muchas especies de tiburones tienen una segregación sexual: “chicos por un lado y chicas por otro”, puntualiza Salinas de León.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269092"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/02170949/Image2_%C2%A9PelayoSalinas.jpg" alt="" class="wp-image-269092" /><figcaption class="wp-element-caption">El marcaje debe realizarse en pocos minutos para priorizar el bienestar del animal. Foto: cortesía Pelayo Salinas de León</figcaption></figure>



<p><strong>Reconstruyeron las transmisiones</strong>&nbsp;que duraron más de 30 días. Eso les dejó un total de 38 trayectorias válidas para analizar. Es decir, dos tiburones, una hembra y un macho, pudieron perder sus transmisores. Esto sucede por diferentes razones, por ejemplo, pueden caerse, dañarse u otros animales pueden morderlos.</p>



<p>Durante dos años, los transmisores mostraron en tiempo real la posición de los 38 tiburones, una cantidad de ejemplares que permitió obtener patrones robustos sobre&nbsp;<strong>las rutas migratorias de la especie</strong>.</p>



<p>Una vez que se agotaron las baterías, se filtraron los datos para hacer análisis estadísticos de los movimientos y crear zonas de distribución. Así pudieron conocer la cantidad de tiempo que pasaron en áreas protegidas marinas y en zonas donde operan flotas pesqueras.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/02180534/Infografia-tiburones-ESP-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-269099" /></figure>



<p>Los datos mostraron que los sedosos&nbsp;<strong>pasaron la mayor parte de su tiempo en Galápagos</strong>, con un 36.41 %. “Tenemos datos que muestran que pueden viajar a lo largo de distancias bastante grandes, así que me sorprendió que pasen tanto tiempo en la Reserva Marina de Galápagos”, dice Mahmood Shivji, profesor en Nova Southeastern University, otra de las instituciones que lideró el estudio a través de la&nbsp;<a href="https://saveourseas.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Fundación Save Our Seas</a>&nbsp;y&nbsp;<a href="https://ghriresearch.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">The Guy Harvey Research Institute</a>.</p>



<p>A pesar de su alta movilidad,&nbsp;<strong>pasaron muy poco tiempo en otras áreas protegidas</strong>. Por ejemplo, en la recién creada Reserva Marina Hermandad, ubicada en Ecuador, Colombia, Costa Rica y Panamá, solo pasaron un 3.96 % de su tiempo y menos del 1 % en el Parque Nacional Isla de Cocos, en Costa Rica.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/01/mexico-una-investigacion-con-drones-revela-como-el-turismo-impacta-en-el-tiburon-ballena/">México: una investigación con drones revela cómo el turismo impacta en el tiburón ballena</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Pocos datos pesqueros</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_215103"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2020/05/18010405/IMGL9254.jpg" alt="pesca incidental" class="wp-image-215103" /><figcaption class="wp-element-caption">Imagen de archivo de faenas pesqueras de atún. Foto: José Villacreses</figcaption></figure>



<p>Los investigadores&nbsp;<strong>usaron información de&nbsp;<a href="https://globalfishingwatch.org/es/nosotros/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Global Fishing Watch</a></strong>, una plataforma en línea y de acceso libre que monitorea la actividad pesquera industrial casi en tiempo real. Aunque es una fuente importante, los datos abiertos de embarcaciones no representan a toda la flota que opera en la región.</p>



<p>Salinas de León detalla que los datos disponibles para descargar son del sistema de rastreo AIS (Sistema de Identificación Automática), pero solo una fracción de las embarcaciones pesqueras lo usan. La mayoría tiene el sistema de posicionamiento VMS (Sistema de Monitoreo de Buques), pero&nbsp;<strong>estos datos no están abiertos al público</strong>. Además, puntualiza, gran parte de las embarcaciones de las flotas artesanal y semiindustrial no tienen sistemas de rastreo.</p>



<p>En el artículo se especifica que en el Pacífico Este Tropical, solo Ecuador, Panamá, Costa Rica y Perú proporcionan datos de VMS a Global Fishing Watch. No obstante, los datos solo pueden visualizarse en mapas específicos y no pueden descargarse para realizar análisis científicos detallados.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269097"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/02171004/Tiburon-sedoso-y-tiburon-ballena.-Foto-Thomas-P.-Peschak.jpg" alt="Además del tiburón sedoso, otros estudios demuestran que el tiburón martillo común y el tiburón ballena también usan las zonas estudiadas. Foto: cortesía" class="wp-image-269097" /><figcaption class="wp-element-caption">Además del tiburón sedoso, otros estudios demuestran que el tiburón martillo común y el tiburón ballena también usan las zonas estudiadas. Foto: cortesía</figcaption></figure>



<p>“Creo que&nbsp;<strong>es urgente que se comparta la información</strong>”, dice Irene Casanova, quien junto a Pelagios Kakunjá está rastreando a 30 tiburones sedosos marcados en el Archipiélago de Revillagigedo, México. “La solución sería que los gobiernos hagan obligatorio que se compartan los datos y, sobre todo, que se haga colaboración entre la comunidad científica y los gobiernos”, añade.</p>



<p>Debido a estos vacíos de información, los datos de Global Fishing Watch indicaron un riesgo diario aparentemente bajo para los tiburones sedosos.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Los riesgos fuera de las áreas protegidas: las flotas pesqueras</h2>



<p>Cuando estos grandes depredadores cruzan los límites de las áreas protegidas, corren el riesgo de ser pescados, señala Salinas de León. Durante el rastreo,&nbsp;<strong>hubo tres eventos de pesca de los individuos marcados</strong>. El primero se dio fuera de la Reserva Marina de Galápagos, en aguas ecuatorianas; el segundo sucedió en el área económica exclusiva de Costa Rica; y el tercero, en aguas internacionales, entre el sur de El Salvador y el norte de Ecuador.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269093"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/02170953/Image3_%C2%A9James-Lea.jpg" alt="" class="wp-image-269093" /><figcaption class="wp-element-caption">El tiburón sedoso es la segunda especie de tiburón más capturada a escala global, después del tiburón azul. Foto: cortesía Jame Lea</figcaption></figure>



<p>Los casos se confirmaron porque&nbsp;<strong>los transmisores terminaron en puertos pesqueros</strong>: dos de ellos en Punta Arenas, Costa Rica; y el último en Manta, Ecuador. “Ha habido más eventos, ahora llevamos el trabajo para ver en dónde están esas zonas de desaparición de los transmisores satelitales”, dice el investigador de la Fundación Charles Darwin.</p>



<p>Entre julio y noviembre, al oeste de las Islas Galápagos, en aguas internacionales, hay un fenómeno de afloramiento. Las presas de los sedosos nadan hacia esa zona y los tiburones y las flotas pesqueras van detrás. Aquí es cuando los ‘silkies’, como los llaman cariñosamente por su nombre en inglés, enfrentan mayor esfuerzo pesquero.</p>



<p>“Si vamos a protegerlos,&nbsp;<strong>tenemos que expandir las áreas marinas protegidas</strong>&nbsp;hacia el oeste”, afirma Shivji. El experto en la conservación y el manejo de tiburones y otras especies del océano señala que el Tratado de Altamar, que entró en vigencia a inicios de 2026, es el mecanismo que permitirá que se establezcan áreas marinas protegidas en aguas internacionales. “Como todo, es bastante político y va a tomar tiempo, pero es lo que debemos hacer”, afirma.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_215134"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2020/05/18020208/image001.jpg" alt="pesca incidental" class="wp-image-215134" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto de archivo de pesca de tiburón sedoso. Foto: cortesía WWF</figcaption></figure>



<p><strong>El tiburón sedoso no es el único que se beneficiaría</strong>&nbsp;de esta propuesta. Otros estudios demuestran que el tiburón martillo común y el tiburón ballena también usan esta zona, de acuerdo con Shivji.</p>



<p>El investigador reconoce que la presión pesquera no parará, pero el objetivo es&nbsp;<strong>encontrar herramientas de manejo</strong>&nbsp;que permitan que los tiburones sedosos no desaparezcan. El también genetista señala que la diversidad genética –necesaria para que las especies se adapten y sobrevivan– requiere de “grandes números de individuos”, por lo que hay que implementar medidas antes de que las poblaciones continúen decayendo.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Reforzar las medidas de protección</h2>



<p>Salinas de León opina que hace falta revisar la clasificación del sedoso en la Lista Roja de Especies Amenazadas, pues “<strong>los volúmenes de captura actual son un riesgo</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269096"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/02171002/Silky_shiver_Pelayo_Salinas.max-1000x1000-1.jpg" alt="" class="wp-image-269096" /><figcaption class="wp-element-caption">Los tiburones sedosos pueden vivir unos 35 años y crecer hasta unos 3.5 metros. Foto: cortesía Pelayo Salinas de León</figcaption></figure>



<p>El investigador explica que al comparar a esta especie con otros tiburones con historias de vida similares, se concluye que “<strong>no se puede sostener una pesca severa</strong>&nbsp;durante tanto tiempo”. Estos animales son de crecimiento lento, reproducción tardía y tienen pocas crías, por lo que las poblaciones estarían disminuyendo a un ritmo mayor que su capacidad para reponerse.</p>



<p>Además, a su parecer, todas las especies en la Lista Roja deberían estar incluidas en el Apéndice I de CITES, con el fin de prohibir su comercialización y&nbsp;<strong>promover su protección efectiva</strong>.</p>



<p>El estudio señala que la Comisión Atunera ha implementado medidas, como la&nbsp;<strong>prohibición de retención de tiburones sedosos en buques de cerco</strong>. Aunque es un paso importante, Irene Casanova asegura que se necesita más información biológica para tomar una medida concreta. “Hay una mortalidad postliberación que no es evaluada”, dice.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_262506"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/07/11141643/Captura-de-pantalla-2025-07-11-a-las-10.08.33%E2%80%AFa.m.png" alt="" class="wp-image-262506" /><figcaption class="wp-element-caption">Primer plano del tiburón sedoso. Foto: cortesía Jonathan R Green / Galapagos Whale Shark Project</figcaption></figure>



<p>Para la experta, hay que modificar los artes de pesca y los dispositivos de agregación flotantes, los cuales, asegura, son los que tienen más índice de pesca incidental de tiburón sedoso.</p>



<p>Shivji celebra que junto a sus equipos ya esté trabajando la Comisión Atunera. Asegura que&nbsp;<strong>existe un gran interés en la protección</strong>&nbsp;del tiburón sedoso y del tiburón martillo común. El organismo de regulación pesquera cuenta con observadores que viajan a zonas bastante alejadas, donde por recursos es difícil que los científicos lleguen. Por lo tanto, esta sería una oportunidad para obtener información clave para la conservación.</p>



<p>Por último, Salinas de León insiste en que dado que los datos muestran que los sedosos pasan más de la mitad de su tiempo en zonas expuestas a la pesca,&nbsp;<strong>es urgente que se formulen políticas pesqueras</strong>&nbsp;basadas en criterios biológicos y enfocadas en la sostenibilidad de los ecosistemas marinos.</p>



<p><strong>REFERENCIA</strong></p>



<p>Vaudo, J. J., Salinas-de-León, P., Logan, R. K., Suarez-Moncada, J., Wetherbee, B. M., &amp; Shivji, M. S. (2026).&nbsp;<em>Pelagic sharks in parks: Marine protected areas in the Eastern Tropical Pacific provide limited protection to silky sharks tracked from the Galapagos Marine Reserve</em>. Biological Conservation, 111658. https://doi.org/10.1016/j.biocon.2025.111658</p>



<p><em><strong>Imagen principal:</strong> un sedoso junto a un cardumen de atún.<strong> Foto: </strong>cortesía Pelayo Salinas de León</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/ana-cristina-alvarado/">Ana Cristina Alvarado</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/02/extender-areas-marinas-protegidas-preservar-tiburones-sedosos-mas-pescados-estudio/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125496</guid>
        <pubDate>Sat, 07 Feb 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Científicos proponen extender áreas marinas protegidas para preservar de la pesca al tiburón sedoso &#124; ESTUDIO]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Las vicuñas y guanacos de Sudamérica enfrentan la amenaza de la sarna, alertan científicos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/las-vicunas-y-guanacos-de-sudamerica-enfrentan-la-amenaza-de-la-sarna-alertan-cientificos/</link>
        <description><![CDATA[<p>En las décadas de 1950 y 1960,&nbsp;las vicuñas estuvieron al borde de la extinción. La caza ilegal para la comercialización de su valiosa lana, una de las más finas del mundo, fue la razón principal de la disminución drástica de la población de una de las cuatro especies de camélidos que habitan en Sudamérica. Dos [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Investigadores han estudiado la enfermedad en los camélidos silvestres de cuatro países: Perú, Bolivia, Argentina y Chile.</em></li>



<li><em>Esta enfermedad de la piel, contagiosa, es causada por un ácaro microscópico que no solo ataca a estas dos especies, sino que también afecta a llamas, alpacas y muchos otros mamíferos.</em></li>



<li><em>La sarna sarcóptica ya ha tenido impactos serios en algunas poblaciones de vicuñas de Perú y Argentina, en las que la disminución fue drástica.</em></li>



<li><em>Los especialistas señalan que se requiere realizar más estudios y estandarizar el manejo de estas especies en todos los países.</em></li>
</ul>



<p>En las décadas de 1950 y 1960,&nbsp;<strong>las vicuñas estuvieron al borde de la extinción</strong>. La caza ilegal para la comercialización de su valiosa lana, una de las más finas del mundo, fue la razón principal de la disminución drástica de la población de una de las cuatro especies de camélidos que habitan en Sudamérica. Dos de ellas —la llama y la alpaca— son domésticas y las otras dos —vicuña y guanaco— son silvestres.</p>



<p><strong>Leer más&nbsp;|&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/11/ojos-del-bosque-comunidades-riberenas-de-peru-instalan-camaras-trampa-para-proteger-la-biodiversidad-del-alto-mayo/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Ojos del bosque: comunidades ribereñas de Perú instalan cámaras trampa para proteger la biodiversidad del Alto Mayo</a></strong></p>



<p>Al igual que la vicuña (<em>Vicugna vicugna</em>),&nbsp;<strong>el guanaco (<em>Lama guanicoe</em>) también ha pasado por periodos de reducción severa de su población</strong>. En los años 60 y 70, el número de guanacos se vio afectado por los permisos para la caza legal de esta especie. “Se otorgaban miles de cupos de caza legal para reducir su densidad y liberar zonas de pastoreo para poner más ovejas”, comenta Pablo Carmanchahi, investigador principal del Grupo de Investigaciones en Ecofisiología de Fauna Silvestre (Giefas) del Conicet y de de la Universidad Nacional del Comahue, en Argentina.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267118"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/24184713/Vicunas-Peru-Hugo-Castillo-10.jpeg" alt="" class="wp-image-267118" /><figcaption class="wp-element-caption">Las vicuñas estuvieron al borde de la extinción en las décadas de 1950 y 1960. Foto: cortesía Hugo Castillo</figcaption></figure>



<p>En las últimas décadas, las poblaciones de ambas especies se han recuperado. Sin embargo, los riesgos no han desaparecido. Aunque “la caza furtiva sigue siendo la principal amenaza” para los camélidos silvestres, según comenta Bibiana Vali, investigadora superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y profesora de la Universidad de Luján, estas especies también enfrentan&nbsp;<strong>otro riesgo para su salud: la sarna sarcóptica</strong>.</p>



<p>Se trata de una&nbsp;<strong>enfermedad de la piel, contagiosa,</strong>&nbsp;causada por el ácaro microscópico excavador&nbsp;<em>Sarcoptes scabiei</em>. Esta enfermedad no solo ataca a estas dos especies, sino que también afecta a llamas, alpacas y muchos otros mamíferos. Según diversos estudios, este parásito ha sido documentado en más de&nbsp;<strong>150 especies de mamíferos</strong>.</p>



<p>Las poblaciones de vicuñas y guanacos en Sudamérica se distribuyen en cinco países: Perú, Bolivia, Paraguay, Chile y Argentina.&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;conversó con expertos en camélidos sudamericanos de Perú y Argentina para tener un panorama de cómo esta enfermedad afecta a las poblaciones de vicuñas y guanacos en los países donde habitan.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La sarna en las vicuñas</h2>



<p>“La sarna sarcóptica es una enfermedad emergente en la fauna silvestre a nivel mundial y hemos observado que&nbsp;<strong>puede tener impactos devastadores en poblaciones pequeñas y aisladas</strong>”, dice Alynn Martin, profesora asistente e investigadora científica de ecología y epidemiología de las enfermedades de la fauna silvestre en el Caesar Kleberg Wildlife Research Institute, de Estado Unidos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267110"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/24184648/Vicunas-Peru-Hugo-Castillo-2.jpeg" alt="" class="wp-image-267110" /><figcaption class="wp-element-caption">Las vicuñas tienen una de de las fibras o lanas más finas del mundo. Foto: cortesía Hugo Castillo</figcaption></figure>



<p>Martin es coautora del estudio&nbsp;<em><a href="https://wildlife.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/jwmg.70125">Desafíos y oportunidades en la mitigación de la sarna sarcóptica en camélidos silvestres de Sudamérica</a></em>, publicado a fines de 2024. Una investigación que se centra en la revisión de estudios previos que se han realizado sobre esta enfermedad en vicuñas y guanacos.</p>



<p>La investigadora detalla que el impacto de “los brotes de sarna en vicuñas y guanacos tiene consecuencias de gran alcance, ya que estas especies no solo son culturalmente importantes para las comunidades locales, sino que también son valoradas por su fibra y contribuyen al sustento de los pueblos andinos”.</p>



<p>Hugo Castillo, docente de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en Perú, y miembro de este grupo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), explica cómo la enfermedad afecta a los camélidos silvestres. “Cuando la enfermedad avanza,&nbsp;<strong>los animales se vuelven presa fácil de depredadores o&nbsp; sucumben por infecciones secundarias</strong>”, explica.</p>



<p>El experto en camélidos detalla que la muerte del animal no se produce por la acción directa del ácaro, sino porque al destruirse la piel por acción del parásito, ingresan otros microorganismos como bacterias y hongos, que generan infecciones generalizadas.&nbsp;<strong>Otra consecuencia de la sarna es que el animal pierde peso</strong>, porque, aparentemente,&nbsp;<strong>deja de comer</strong>&nbsp;por el malestar. “Normalmente encontramos a los animales con sarna con condición corporal baja. Es por ello [también] que mueren”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267120"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/24184719/Vicunas-Peru-Hugo-Castillo-12.jpeg" alt="" class="wp-image-267120" /><figcaption class="wp-element-caption">La sarna sarcóptica es una enfermedad que afecta a camélidos silvestres (vicuñas y guanacos), pero también a camélidos domésticos (la llama y la alpaca), así como a por lo menos 150 especies de mamíferos. Foto: cortesía Hugo Castillo</figcaption></figure>



<p>El investigador también comenta que los casos más icónicos de sarna en Perú están en Ayacucho. Uno de los lugares donde la población de camélidos “se ha visto bastante afectada es la<strong>&nbsp;reserva de Pampa Galeras</strong>”, así como en&nbsp;<strong>Iruro, en Lucanas</strong>, que en el año 2015 llegó a tener una prevalencia del 62 % de la enfermedad. Actualmente, dice Castillo, estas poblaciones se están recuperando.</p>



<p>La Reserva Nacional Pampa Galeras Bárbara D’Achille, ubicada en la provincia de Lucanas, en Ayacucho, es un lugar emblemático para la conservación de la vicuña con una extensión de<strong>&nbsp;6500 hectáreas</strong>. Sin embargo, las vicuñas en esta zona de Ayacucho habitan más allá de la reserva y son las comunidades campesinas de Lucanas, junto con el Estado peruano, las que están comprometidas con la conservación de la especie.</p>



<p>Castillo señala que otra de las zonas con alta prevalencia de sarna en Perú es la<strong>&nbsp;comunidad campesina de Tanta</strong>, en la sierra de Lima. “En 2015 trabajamos, junto con el Serfor [Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre] en esa comunidad y cuando fuimos al&nbsp;<strong>chaccu</strong>&nbsp;—técnica ancestral de captura y esquila de vicuñas—, la prevalencia [de sarna] era de casi&nbsp;<strong>40 %</strong>. Lo que después nos han dicho los pobladores es que prácticamente ya no hay vicuñas, han quedado muy pocas y dispersas”.</p>



<p><strong>Perú es el país con la mayor población de vicuñas</strong>, más de la mitad de la población mundial, según la UICN. En 2016&nbsp; se estimó una población total de 218 000 vicuñas. Este 2025, Serfor realizó un nuevo&nbsp;<a href="https://www.gob.pe/institucion/serfor/noticias/1284022-serfor-censo-nacional-de-vicunas-2025-contabiliza-mas-de-300-mil-ejemplares-y-reporta-nuevas-poblaciones-en-ancash-y-huanuco">Censo Nacional de Vicuñas</a>&nbsp;y, según los resultados preliminares,&nbsp;<strong>el país contaría con más de 300 000 ejemplares</strong>&nbsp;distribuidos en 16 departamentos. Los resultados del censo también indican que la región de Arequipa lidera el registro, con 73 201 vicuñas; seguida de Ayacucho, con 66 121; y Puno, con más de 50 000.</p>



<p>En la lista sigue Huancavelica, con más de 40 000; Apurímac, con 30 000; y Cusco, con 20 000.&nbsp; En Cajamarca se registraron 1475 ejemplares, en La Libertad 1232, en Ica 398. Serfor destacó que entre las novedades del censo figura el hallazgo de nuevas poblaciones en Áncash y Huánuco.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267115"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/24184703/Vicunas-Peru-Hugo-Castillo-7.jpeg" alt="" class="wp-image-267115" /><figcaption class="wp-element-caption">Las cifras preliminares del último censo en Perú indica que hay más de 300 000 vicuñas. Foto: cortesía Hugo Castillo</figcaption></figure>



<p>De las más de&nbsp;<strong>300 000 vicuñas</strong>&nbsp;censadas en Perú, 40 700 están dentro de siete áreas naturales protegidas, informó el&nbsp;<a href="https://www.gob.pe/institucion/sernanp/noticias/1285888-record-historico-sernanp-confirma-mas-de-40-700-vicunas-en-areas-naturales-protegidas-del-peru">Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado</a>&nbsp;(Sernanp). Entre las áreas naturales protegidas con mayor población destaca la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca, en Arequipa, con una población que supera los 30 000 individuos.</p>



<p>“Hasta el último censo, Ayacucho era el departamento con mayor población de vicuñas. Sin embargo, según datos extraoficiales del censo realizado este año,&nbsp;<strong>Arequipa ha superado a Ayacucho en población de vicuñas</strong>. Estos resultados coinciden con el hecho de que la población de vicuñas de Arequipa prácticamente no ha tenido sarna”, comenta el experto en camélidos Hugo Castillo.</p>



<p>En toda esta década, continúa Castillo, regiones como&nbsp;<strong>Ayacucho, Puno, Cusco y Apurímac registraron casos de sarna en algunas de sus poblaciones</strong>. En cambio, Arequipa estuvo libre de sarna, recién hace uno o dos años, más o menos, se han comenzado a reportar casos de sarna en Arequipa, pero en prevalencias muy bajas. “Probablemente esto tenga relación con la mortalidad que ha generado la enfermedad”.</p>



<p>Enrique Michaud, co-presidente de la Alianza Global para el Año Internacional de Pastizales y Pastores 2026, comenta sobre la baja prevalencia de sarna en las poblaciones de vicuñas de Arequipa. “En los últimos congresos que hemos tenido sobre sarna, la región que ha tenido menos porcentaje de sarna o casi cero ha sido Arequipa. Curiosamente es la región donde ha habido un mejor manejo de la sarna en animales domésticos”.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/11/comunidades-descubren-nueva-especie-rana-amenazada-peru/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Corazón del bosque: comunidades descubren una nueva especie de rana amenazada en Perú</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">La enfermedad en los guanacos</h2>



<p>La mayor población de guanacos se encuentra en el sur de la región, entre Argentina y Chile. Se calcula que actualmente existen por lo menos<strong>&nbsp;un millón de individuos de esta especie&nbsp;</strong>y de ellos,<strong>&nbsp;el 95% de la población mundial habita en Argentina</strong>. El resto se distribuye entre Chile (4 %), Perú, Bolivia y Paraguay, según explica Pablo Carmanchahi, investigador principal del Grupo de Investigación en Ecofisiología de Fauna Silvestres (Giefas) del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (Inibioma) del&nbsp; Conicet.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267108"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/24182813/Guanacos-Argentina-Antonella-Panebianco-2.jpeg" alt="" class="wp-image-267108" /><figcaption class="wp-element-caption">La mayor población de guanacos habita en Argentina. Foto: cortesía Antonella Panebianco</figcaption></figure>



<p>Carmanchahi comenta que<strong>&nbsp;la población más abundante está en la Patagonia</strong>, donde en los últimos años viene implementando varias alternativas de manejo con estas poblaciones, entre ellas, el aprovechamiento de la lana, “que tiene casi la misma calidad que la fibra de vicuña”, explica. Al mismo tiempo, realizan monitoreo de la sarna en esta especie.</p>



<p>Melina Anello, investigadora asistente en el Giefas del Conicet, menciona también el brote de sarna que afectó a la población de camélidos en el&nbsp;<strong>Parque Nacional San Guillermo</strong>. “El&nbsp; ingreso [de la sarna] se dio a partir de animales domésticos, llamas, particularmente, que estaban alrededor del parque. La enfermedad se diseminó rápidamente en la población al punto de que ahora se considera una extinción ecológica local de la especie.<strong>&nbsp;Las poblaciones disminuyeron en un 90 % a 95 %</strong>, prácticamente no quedan vicuñas y muy pocos guanacos en el parque”.</p>



<p>Anello comenta que en la provincia de&nbsp;<strong>Tierra del Fuego</strong>, que se ubica en una isla compartida entre Argentina y Chile, hay&nbsp;<strong>poblaciones de guanacos con alta incidencia de sarna</strong>. “Si bien no tenemos números muy precisos, solo estimaciones preliminares, estamos viendo que hay mucha sarna”. Otros casos registrados por la experta están en las provincias de Santa Cruz y de Chucuito, pero no son “muy grandes”. Sin embargo, agrega Anello, faltan datos para saber específicamente cuántos animales hay y cuál es su situación sanitaria, si existe o no la enfermedad y qué tan grave es.</p>



<p>La especialista de Conicet también menciona que realiza&nbsp;<strong>investigaciones genéticas sobre la enfermedad</strong>&nbsp;para entender cuáles son los factores que llevan a que se produzca la enfermedad, cuáles son sus vías de transmisión para evitar que ingresen a nuevas poblaciones. Anello dice también que junto con Carmanchahi están formando una red de investigadores de todos los países donde habitan los camélidos para obtener datos de todo el área de distribución. “Es importante compartir esta información y tomar medidas en conjunto”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267121"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/24192102/Guanacos-en-Argentina-Antonella-Panebianco-scaled.jpeg" alt="" class="wp-image-267121" /><figcaption class="wp-element-caption">En los últimos años se han implementando alternativas de manejo en las poblaciones de guanacos para el aprovechamiento de la lana. Foto: cortesía Antonella Panebianco</figcaption></figure>



<p>Carmanchahi agrega que en 2006 se elaboró un Plan Nacional de Manejo del Guanaco en Argentina, pero que en 2024 fue derogado y se generaron nuevas directrices.</p>



<p>En octubre de 2024 la&nbsp;<a href="https://www.argentina.gob.ar/noticias/la-subsecretaria-de-ambiente-actualiza-el-plan-nacional-para-el-manejo-sostenible-del">Subsecretaría de Ambiente</a>&nbsp;de Argentina actualizó el Plan Nacional para el Manejo Sostenible del Guanaco, mediante el cual habilita a las provincias patagónicas a conformar programas de manejo y aprovechamiento de esta especie.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/dia-mundial-de-los-animales-monitoreo-especies/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Día Mundial de los Animales: cámaras trampa para conservar jaguares y delfines en la Selva Maya y la Amazonía</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Medidas de control</h2>



<p>“La sarna es&nbsp;<strong>una enfermedad que está muy extendida</strong>&nbsp;ya sea en las especies domésticas como en las especies silvestres. Tenemos animales con sarna en muchísimas especies a la vez”, comenta la investigadora argentina Bibiana Vilá, investigadora superior del Conicet, profesora titular en la Universidad de Luján y directora de Vicuñas, Camélidos y Ambiente (Vicam).</p>



<p>Vilá también explica que la situación de la sarna en la población de camélidos “es diferente en distintos contextos”, pues en algunas zonas&nbsp;<strong>las vicuñas conviven con camélidos doméstidos</strong>&nbsp;como llamas y alpacas, o también con ganado vacuno y ovino.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_215831"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2020/06/02043039/vicu%C3%B1as-caza-peru-1.jpg" alt="vicuñas caza perú" class="wp-image-215831" /><figcaption class="wp-element-caption">El chaccu es un ritual ancestral en el que se captura a la vicuña para la esquila. Foto: cortesía Iñigo Maneiro/Sernanp</figcaption></figure>



<p>Vilá comenta que en la zona en la que trabaja —Santa Catalina, en el noroeste de Jujuy,&nbsp; Argentina— la sarna está presente en la población de vicuñas pero con baja prevalencia, entre el 2 % y 3 %. “Hay que estar muy atentos y ver a la sarna como una&nbsp;<strong>enfermedad del ambiente&nbsp;</strong>en la cual se regulan las poblaciones de vicuña”, sugiere la experta.</p>



<p>“Cuando un animal es silvestre sabemos que tarde o temprano, como todo ser vivo, se va a morir, probablemente en la época del año con las condiciones más adversas, pero además, los animales se van a morir del patógeno que está en el ambiente, en este caso, la sarna. Entonces, de alguna manera la sarna ayuda a controlar la población de vicuñas”, agrega. Eso es en las zonas de baja prevalencia, comenta Vilá, donde la sarna está actuando como lo que se llama&nbsp;<strong>“presión de selección”</strong>. Sin embargo, menciona, también se deben tomar en cuenta muchos otros factores del manejo de la vicuña que pueden aumentar la probabilidad de contagio.</p>



<p>“Es importante que cuando se está esquilando y se ve un animal con síntomas de sarna, que se proceda a limpiar todo, porque la sarna se transmite por contacto. Además, hay también&nbsp;<strong>condiciones del manejo</strong>&nbsp;que son muy importantes para&nbsp;<strong>evitar los contagios de sarna</strong>”, comenta Vilá.</p>



<p>La experta también explica que no se debe esquilar a una vicuña con sarna por varias razones. En primer lugar, porque la fibra es de mala calidad y no tiene valor en el mercado. En segundo lugar, porque el animal puede morir por el estrés. “Si al estrés de la esquila le sumamos el estrés de la enfermedad, estamos condenando a ese animal”, añade. Y una tercera razón es que si se esquila a un animal con sarna,&nbsp;<strong>se contamina la zona en donde se esquilan otros animales sanos</strong>, por tanto, se generarían más contagios.</p>



<p>Por ese motivo, Vilá recomienda que cuando se realizan los chaccus se debe&nbsp;<strong>reducir al mínimo el tiempo en el que los animales están encerrados en el corral</strong>, porque pueden haber ingresado animales sanos con animales enfermos, por tanto, es importante no dejarlos dentro del corral de un día para otro. Otro factor a tomar en cuenta son los animales infectados sin síntomas, por tanto, una vez que se esquila una vicuña se debe desinfectar todos los elementos que se utilizan en esta práctica para evitar la transmisión.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267112"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/24184654/Vicunas-Peru-Hugo-Castillo-4.jpeg" alt="" class="wp-image-267112" /><figcaption class="wp-element-caption">Los investigadores cuestionan el uso de Ivermectina en los camélidos silvestres por lo complicado que resulta aplicarle dos dosis. Foto: cortesía Hugo Castillo</figcaption></figure>



<p>La especialista argentina también recuerda que tras la reducción drástica de la especie en las décadas de 1950 y 1960, muchas de las poblaciones actuales se reprodujeron de grupos pequeños, por lo que algunas poblaciones pueden tener&nbsp;<strong>baja variabilidad genética</strong>.</p>



<p>Vilá pone como ejemplo lo que sucedió en el Parque Nacional San Guillermo, en la provincia de San Juan, Argentina, donde había una población de vicuñas y guanacos. Tras la llegada de camélidos domésticos, se presentó un brote de sarna en una población que nunca había estado en contacto con esta enfermedad y, por tanto, no tenían defensas. “<strong>Hubo una gran mortalidad</strong>&nbsp;y, prácticamente, desaparecieron las vicuñas en esa zona”.</p>



<p>Enrique Michaud comenta que en algunas zonas de Perú se utiliza la&nbsp;<strong>Ivermectina</strong>&nbsp;—un antiparasitario— para tratar la sarna en camélidos silvestres. “Desde el año 2000 se viene usando Ivermectina, por ejemplo, en Pampa Galeras, y no se ha controlado la enfermedad”. Michaud precisa que cada país tiene una forma de abordaje distinto y menciona que en Argentina no se utiliza esta medicina porque “tiene una posición más ecológica”, pero que en Perú se usa desde hace más de 20 años.</p>



<p>Hugo Castillo también&nbsp;<strong>cuestiona el uso de Ivermectina en camélidos silvestres</strong>&nbsp;porque la aplicación de una sola dosis, como ocurre con la población silvestre, no tiene buenos resultados. “Desde Argentina un grupo de colegas lanzó un eslogan totalmente válido que decía: una dosis es peor que ninguna. Lo tradicional para manejar la sarna es colocar dos dosis, en un intervalo de 15 días, más o menos. Por tanto, cuando se aplica una única dosis, el tratamiento no se completa, no solucionamos el problema y más bien estamos propiciando que se genere resistencia contra el fármaco”.</p>



<p>Para completar la dosis, explica Castillo, se tendría que&nbsp;<strong>capturar dos veces al mismo animal</strong>, pero eso es complicado cuando se trata de animales silvestres.</p>



<p>Castillo comenta que en 2019, en Iruro, en Lucanas, Ayacucho, se hicieron chaccus con fines sanitarios, es decir que se capturaba a la vicuña para la esquila y al mismo tiempo se aplicaba la Ivermectina. Luego hacían otro chaccu con la misma población que había sido esquilada, pero solo para tratarlos con el medicamento. “Eso se ha comenzado a replicar en otras poblaciones”.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/11/ecos-de-dos-canones-la-expedicion-cientifica-liderada-por-mujeres-que-exploro-el-fondo-marino-en-argentina/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Ecos de dos cañones: la expedición científica liderada por mujeres que exploró el fondo marino en Argentina</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Poca información</h2>



<p>“Durante la última década se han reportado brotes (algunos epidémicos) en poblaciones de vicuñas de Perú, Argentina, Bolivia y Chile”, indica el artículo&nbsp;<em><a href="https://www.researchgate.net/publication/397470699_Aspectos_cientificos_y_tecnicos_de_la_sarna_sarcoptica_en_vicunas_Vicugna_vicugna">Aspectos científicos y técnicos acerca de la sarna sarcóptica en vicuñas</a></em>, publicado por la revista del&nbsp;<a href="https://camelid.org/index.php/es/revista-es">Grupo Especialista en Camélidos Sudamericanos</a>&nbsp;de la UICN. El estudio señala que “es<strong>&nbsp;escasa la información sobre la enfermedad</strong>, en cuanto a su distribución geográfica y prevalencia”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267123"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/24195925/Mapa-de-distribucion-de-la-sarna-en-los-cuatro-paises-Estudio.png" alt="" class="wp-image-267123" /><figcaption class="wp-element-caption">Mapa de distribución de la sarna en vicuñas y guanacos. Fuente: estudio Desafíos y oportunidades en la mitigación de la sarna sarcóptica en camélidos silvestres de Sudamérica</figcaption></figure>



<p>Hugo Castillo comenta que en 2022 publicó un artículo científico, junto con Pablo Acebes y Solange Vargas, en el que presentan una revisión de las investigaciones que hasta ese momento se habían hecho sobre la sarna en camélidos y que “en ese entonces la información era mínima”. Los investigadores coinciden en que falta información sobre esta enfermedad y cómo esto está afectando a las poblaciones de vicuñas y guanacos.</p>



<p>“Hace unos años, surgió preocupación, principalmente en Perú, porque empezaron a tener<strong>&nbsp;mucha más prevalencia de vicuñas infectadas</strong>. Entonces, se unieron todos los países con la idea de investigar más sobre el tema”, comenta Yanina Arzamendia, investigadora del Grupo de Investigación Vicam, Instituto de Ecorregiones Andinas del Conicet y del Instituto de Biología de la Altura (Inbial) en Argentina.</p>



<p>Arzamendia comenta que se debe&nbsp;<strong>analizar qué está pasando con los manejos</strong>&nbsp;y qué se debe cambiar para que la enfermedad no avance. “Lo que nosotros vemos es que cuando se maneja a pequeña escala y con todas las pautas de bienestar animal, si bien las poblaciones pueden tener la enfermedad, la prevalencia es muy baja, menos del 1 %”, comenta sobre los censos que han realizado con poblaciones de 1000 animales. “Nosotros siempre insistimos en que el manejo de la biodiversidad tiene que tener muchos acuerdos entre todas las partes”, dice Arzamendia.</p>



<p>Paulo Colchao Claux, especialista en Salud de la Vida Silvestre de Wildlife Conservation Society, en Perú, señala que se requiere conocer “cómo se transmite para ver cómo se puede controlar esta enfermedad”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_258743"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/03/21205816/parque-juncal-3-e1742591389600.jpeg" alt="" class="wp-image-258743" /><figcaption class="wp-element-caption">Guanacos en el Parque Andino Juncal, en Chile. Foto: Parque Andino Juncal</figcaption></figure>



<p>“Es muy&nbsp;<strong>difícil eliminar una enfermedad en fauna silvestre</strong>&nbsp;porque hay muchos factores que escapan al control. Sin embargo, se puede reducir las prevalencias y con eso se puede mejorar el manejo de la enfermedad”, comenta Colchao, quien también es coautor del estudio&nbsp;<em>Desafíos y oportunidades en la mitigación de la sarna sarcóptica en camélidos silvestres de Sudamérica</em>.</p>



<p>Colchao también menciona que “la salud de la fauna silvestre cada vez es más relevante a nivel mundial y en Perú también, debido a todos los efectos que está teniendo en los humanos y en el ambiente”. En ese sentido, menciona que la salud de los animales, los ecosistemas y los humanos están relacionados y debería haber una equidad en el manejo de estos. “<strong>Si los animales están saludables es porque los ecosistemas están saludables</strong>, por ende, los humanos deberían estar saludables”.</p>



<p>“Lo que buscamos es impulsar una vigilancia sanitaria de fauna silvestre -agrega Colchao- para colectar datos de enfermedades en fauna silvestre de tal manera de que se haga una alerta y un control temprano de cualquier enfermedad que pueda estar apareciendo en estos animales”.</p>



<p><em><strong>Imagen principal:</strong> vicuñas, en tierras peruanas.<strong> Foto: </strong>cortesía Hugo Castillo</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/yvette-sierra-praeli/"><a href="https://es.mongabay.com/by/yvette-sierra-praeli/">Yvette Sierra Praeli</a></a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2025/11/vicunas-guanacos-sudamerica-enfrentan-amenaza-sarna/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122879</guid>
        <pubDate>Thu, 27 Nov 2025 15:37:48 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/27103615/camelidos-cover.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Las vicuñas y guanacos de Sudamérica enfrentan la amenaza de la sarna, alertan científicos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <item>
        <title>La reubicación de un jaguar genera polémica entre investigadores y autoridades ambientales en Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/la-reubicacion-de-un-jaguar-genera-polemica-entre-investigadores-y-autoridades-ambientales-en-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Tras su captura en el departamento andino de&nbsp;Cundinamarca, el jaguar, transportado por aire en una pesada caja de madera, finalmente toca tierra. Luego de continuar su recorrido remolcado por un tractor, el momento aparece en un video grabado por la autoridad ambiental: un cuidador retira el candado y, con ayuda de una cuerda, desliza la [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>A mediados de octubre de 2025, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) coordinó la translocación de un jaguar que había sido reportado por finqueros en la cuenca baja del río Bogotá.</em></li>



<li><em>La autoridad ambiental justificó la medida como una acción preventiva para proteger tanto a las comunidades rurales como al animal, ante amenazas de caza retaliativa por ataques a ganado.</em></li>



<li><em>Especialistas en fauna silvestre cuestionaron la decisión, calificándola como una intervención sin sustento científico suficiente.</em></li>



<li><em>“Al final, lo translocaron y cambiaron el discurso a un ‘rescate’, cuando acá lo que hubo fue una extracción de un individuo de su hábitat natural”, sostiene José Fernando González Maya, director de la organización ProCAT Colombia.</em></li>
</ul>



<p>Tras su captura en el departamento andino de&nbsp;<strong>Cundinamarca</strong>, el jaguar, transportado por aire en una pesada caja de madera, finalmente toca tierra. Luego de continuar su recorrido remolcado por un tractor, el momento aparece en un video grabado por la autoridad ambiental: un cuidador retira el candado y, con ayuda de una cuerda, desliza la puerta hacia arriba. Pasan unos segundos antes de que el gran felino asome la cabeza, observe a ambos lados para inspeccionar el nuevo entorno y, tras unos pasos cautelosos, se adentre veloz en la selva del norte del departamento de&nbsp;<strong>Vichada</strong>, en las llanuras orientales de Colombia.</p>



<p>En la madrugada del 18 de octubre de 2025, la&nbsp;<strong>Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca</strong>&nbsp;(<a href="https://www.car.gov.co/">CAR</a>)&nbsp;<a href="https://www.car.gov.co/saladeprensa/la-car-libera-al-jaguar-avistado-en-la-cuenca-baja-del-rio-bogota-equipado-con-collar-de-telemetria-satelital-para-su-monitoreo-cientifico#:~:text=El%20ejemplar">coordinó la translocación</a>&nbsp;de un&nbsp;<strong>jaguar macho</strong>&nbsp;<em>(Panthera onca)</em>&nbsp;de 95 kilos, tras múltiples reportes de finqueros sobre su presencia —desde mayo pasado— en las zonas rurales de los municipios de Apulo y Tocaima, en la cuenca baja del río Bogotá. La entidad envió un equipo técnico al área, donde encontraron rastros que indicaban el paso de un felino. En junio, las cámaras trampa instaladas captaron imágenes que&nbsp;<a href="https://www.car.gov.co/saladeprensa/la-car-cundinamarca-confirma-presencia-de-un-jaguar-en-cuenca-baja-del-rio-bogota-y-pide-a-la-comunidad-apoyo-para-su-proteccion">confirmaron la presencia</a>&nbsp;del jaguar. Para inicios de septiembre se ejecutó el operativo final: el jaguar fue capturado y sometido a protocolos de vigilancia médica, comportamiento y alimentación durante un mes, antes de su traslado y liberación.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/condores-andinos-zonas-clave-conservacion/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Ilika y Dasan: los cóndores andinos que ayudaron a descubrir las zonas clave para proteger a su especie</a></strong></p>



<p>“Nos lo decían cuando denunciaban: ‘Si ustedes no lo cogen,&nbsp;<strong>lo vamos a matar</strong>, porque ya nos mató dos o tres vacas, y no vamos a permitir que nos maten más’”, afirma Alfred Ballesteros Alarcón, director de la CAR Cundinamarca, en entrevista con&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>. Por ello, la autoridad ambiental presentó este caso, oficial y mediáticamente, como un “rescate”.</p>



<p>Sin embargo, la decisión de translocar al jaguar no fue bien recibida por especialistas en fauna silvestre. Desde su perspectiva, la medida fue injustificada científicamente y debió considerarse solo como último recurso,&nbsp;<strong>priorizando antes protocolos orientados a la coexistencia</strong>&nbsp;entre comunidades humanas y esta especie.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266801"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/12185334/WhatsApp-Image-2025-10-24-at-05.59.27.jpeg" alt="" class="wp-image-266801" /><figcaption class="wp-element-caption">La CAR Cundinamarca informó que ⁠el jaguar permaneció bajo estrictos protocolos de vigilancia médica, comportamiento y alimentación para asegurar su traslado exitoso. Foto: cortesía CAR Cundinamarca</figcaption></figure>



<p>“La respuesta de una autoridad ambiental no puede ser mover, cada vez que aparezca, un felino o cualquier otro tipo de depredador”, sostiene José Fernando González Maya, director de la organización&nbsp;<a href="https://procat-conservation.org/">ProCAT Colombia</a>. “Le dijimos a la CAR, cuando nos contactó, que nuestra recomendación era hacer una intervención integral. Es decir, ir a&nbsp;<strong>hablar con las comunidades, dar información y llevar métodos disuasorios</strong>&nbsp;para evitar que el jaguar siga comiendo vacas y que las comunidades lo maten. Al final, lo translocaron y cambiaron el discurso a un ‘rescate’,&nbsp;<strong>cuando acá lo que hubo fue una extracción de un individuo de su hábitat natural</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266800"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/12184454/WhatsApp-Image-2025-10-24-at-05.59.30-1.jpeg" alt="" class="wp-image-266800" /><figcaption class="wp-element-caption">Durante el proceso de translocación intervinieron médicos veterinarios, zootecnistas, biólogos y expertos en felinos de la CAR Cundinamarca, de Corporinoquia y de la Universidad Nacional de Colombia. Foto: cortesía CAR Cundinamarca</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Jaguares sin territorio</h2>



<p>En Colombia se han identificado&nbsp;<strong>cinco grandes subpoblaciones</strong>&nbsp;de jaguares. Una se encuentra en el Chocó biogeográfico, al occidente del país, que conecta con Centroamérica; otra en la región Paramillo – San Lucas, en una zona de transición entre el Caribe y la cordillera central de los Andes; una más en la Sierra Nevada de Santa Marta, en el Caribe; otra en la Serranía del Perijá-Catatumbo, hacia el oriente y limitando con Venezuela; y, finalmente, una gran población que se extiende por la Amazonía y la Orinoquía, explica Iván Mauricio Vela, investigador titular del&nbsp;<a href="https://www.humboldt.org.co/">Instituto Humboldt</a>&nbsp;e integrante de la&nbsp;<a href="https://mamiferoscolombia.org/">Sociedad Colombiana de Mastozoología</a>.</p>



<p>El traslado del jaguar desde la región andina hacia la Orinoquía no es solo un viaje de cientos de kilómetros:&nbsp;<strong>para el felino significa enfrentarse a un ecosistema distinto</strong>, con nuevas estructuras de bosque y patrones de clima, explica Vela.</p>



<p>“La Orinoquía tiene muchas más sabanas y serranías, que son altitudes bajas, mientras que en los valles interandinos, a pesar de que también están en zonas bajas, tienen influencia de la Cordillera de los Andes”, detalla el especialista. “Entonces la composición de las plantas, la estructura de los bosques, la precipitación, la presencia o no de cuerpos de agua, y un montón de cosas cambian, porque son biomas diferentes, son regiones geográficas diferentes del país.&nbsp;<strong>Por eso hay que tener en cuenta esto en el momento de mover un animal desde los Andes a la Orinoquía</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266802"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/12185907/WhatsApp-Image-2025-10-24-at-05.59.31-1.jpeg" alt="" class="wp-image-266802" /><figcaption class="wp-element-caption">Jaguar capturado en Cundinamarca, durante sus revisiones previas al traslado a Vichada, durante la madrugada del 18 de octubre de 2025. Foto: cortesía CAR Cundinamarca</figcaption></figure>



<p>Vela también plantea que existen diferencias físicas entre las poblaciones de jaguares del país. Los individuos más cercanos a la Amazonía suelen ser más grandes y corpulentos, mientras que en los Andes, en teoría, tienden a ser más pequeños. Este contraste genera dudas sobre los efectos individuales que pueda tener la translocación de este ejemplar.</p>



<p>“<strong>No sabemos cómo le va a ir</strong>, por eso, para una translocación hay que tener muchas variables en cuenta para saber si es efectivo o no el movimiento del individuo de un lugar a otro”, explica Vela. “La UICN&nbsp;<a href="https://portals.iucn.org/library/sites/library/files/documents/2013-009-Es.pdf">tiene un manual</a>&nbsp;diseñado exclusivamente para la translocación de fauna silvestre, porque es un procedimiento muy complejo:&nbsp;<strong>es prácticamente una lotería</strong>, uno no sabe si le va a ir bien o no. Por eso es importante que la autoridad ambiental dé a conocer los criterios técnicos que justifican mover a un individuo”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266803"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/12190021/WhatsApp-Image-2025-10-24-at-05.59.29.jpeg" alt="" class="wp-image-266803" /><figcaption class="wp-element-caption">Jaguar macho (<em>Panthera onca</em>) de 95 kilos, previo a su translocación. Foto: cortesía CAR Cundinamarca</figcaption></figure>



<p>La presencia de jaguares en Cundinamarca no es algo nuevo. Años atrás,&nbsp;<a href="https://www.wradio.com.co/noticias/actualidad/hallan-primer-jaguar-en-bosques-de-cundinamarca/20170828/nota/3562738.aspx">hubo registros</a>&nbsp;que apuntaban a la presencia de estos felinos en la región, coinciden los especialistas.</p>



<p>“Hace unos siete u ocho años,&nbsp;<a href="https://www.wradio.com.co/noticias/actualidad/hallan-primer-jaguar-en-bosques-de-cundinamarca/20170828/nota/3562738.aspx">registramos un jaguar</a>&nbsp;en otro municipio de Cundinamarca, relativamente no tan lejos de esa zona”, describe José Fernando González Maya. “La CAR hizo cobertura de medios sobre la presencia de jaguar en la jurisdicción. Nosotros en ese momento teníamos un proyecto con ellos y la información se manejó bien, en términos de&nbsp;<strong>celebrar que estaba el jaguar allí</strong>. Poco después, enfrente de Cundinamarca —que se divide con otros dos departamentos por el río Magdalena, el más importante en Colombia—, cruzando el río, en la zona baja, publicamos registros de jaguar también.&nbsp;<strong>Es decir, hay poblaciones alrededor</strong>”, sostiene el especialista.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266805"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/12190250/WhatsApp-Image-2025-10-24-at-05.59.32.jpeg" alt="" class="wp-image-266805" /><figcaption class="wp-element-caption">Personal técnico de la CAR Cundinamarca, de Corporinoquia y de la Universidad Nacional de Colombia, durante la revisión médica del jaguar. Foto: cortesía CAR Cundinamarca</figcaption></figure>



<p>El rango de distribución del jaguar se ha reducido alrededor de un 49 % en Latinoamérica, mientras que&nbsp;<strong>en Colombia la pérdida alcanza aproximadamente el 39 %</strong>, recuerda Laín Pardo, especialista en biodiversidad de la organización&nbsp;<a href="https://www.wwf.org.co/">WWF Colombia</a>.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/millonaria-obra-energia-amenaza-passiflora-refugio-jaguar-bolivia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Una millonaria obra de energía amenaza al santuario Passiflora, refugio del jaguar en la Amazonía boliviana</a></strong></p>



<p>“Por eso, cuando ocurren nuevos registros, a los biólogos y a los ecólogos nos gusta mucho esa información: quiere decir que algo está pasando&nbsp;<strong>y la especie se está moviendo por territorios donde antes no se veían mucho</strong>. Lo primero que llama la atención es eso”, describe el biólogo.</p>



<p>Precisamente, agrega, habría que indagar las razones por las cuales este jaguar se desplazó hacia una zona con alta densidad poblacional, cercana a varios pueblos. “No es anormal tampoco: realmente la gente cree que los animales tienen que estar por allá, en sitios muy recónditos, pero no. Y la zona de Apulo, en Cundinamarca, es bastante interesante, porque allí se están dando procesos de restauración pasiva, con pasturas que se han abandonado y se restauran de manera natural”, agrega Pardo.</p>



<p>Y, de pronto, eso es precisamente lo que el jaguar pudo estar mostrando. “Algo está pasando y probablemente hay más cobertura forestal en donde él podía desplazarse con más tranquilidad. Iba rumbo a algún lado,&nbsp;<strong>pero nos perdimos esa oportunidad de saberlo</strong>; hay procesos que nos perdimos de indagar un poco más a profundidad”, concluye Pardo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266806"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/12190505/WhatsApp-Image-2025-10-24-at-05.59.33.jpeg" alt="" class="wp-image-266806" /><figcaption class="wp-element-caption">El jaguar es colocado en una caja o guacal de madera para su traslado aéreo al departamento de Vichada. Foto: cortesía CAR Cundinamarca</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Siguiendo al jaguar</h2>



<p>La autoridad ambiental confirmó a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que el jaguar&nbsp;<strong>fue equipado con un collar de telemetría y GPS satelital</strong>, herramienta que permitirá conocer en tiempo real sus desplazamientos, comportamiento y adaptación. Además, informó que implementará un monitoreo permanente mediante cámaras trampa para garantizar el bienestar del felino y la estabilidad ecológica de la zona. Sobre el uso de la información recopilada, aclaró que&nbsp;<strong>no está prevista una publicación abierta de los datos</strong>, los cuales se emplearán internamente para el seguimiento del ejemplar y como insumo en futuros estudios o investigaciones.</p>



<p>“La zona donde él estaba no es un corredor felino.&nbsp;<strong>Todavía no tenemos la certeza de cómo apareció en estos municipios</strong>, que son densamente poblados, donde el distrito capital tiene cerca de 10 millones de habitantes”, explica Ballesteros Alarcón, director de la CAR Cundinamarca. “Desafortunadamente, cuando se da el avistamiento de esta clase de especie, también aparecen los cazadores a querer llevarse el ‘trofeo’. Por eso hablamos de ‘rescate’, porque, de no haberlo localizado pronto y haberlo llevado, y luego liberado, seguramente los cazadores lo habrían matado o los finqueros, en defensa de sus animales”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266807"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/12190645/WhatsApp-Image-2025-10-24-at-05.59.21.jpeg" alt="" class="wp-image-266807" /><figcaption class="wp-element-caption">El jaguar en su llegada al sitio de liberación, en el norte del departamento de Vichada, donde la autoridad ambiental y sus especialistas referenciaron la presencia de otros jaguares. Foto: cortesía CAR Cundinamarca</figcaption></figure>



<p>Para definir el lugar de la translocación, la CAR Cundinamarca solicitó la colaboración de la Corporación Autónoma Regional de la Orinoquia (<a href="https://corporinoquia.gov.co/es/">Corporinoquia</a>). “Es la autoridad que tiene jurisdicción en el&nbsp;<strong>corredor felino de la Orinoquía</strong>&nbsp;y con sus expertos se identificó el sitio exacto en donde se debía liberar. La Fuerza Aérea colaboró en el traslado del jaguar en avión hasta un punto y, desde allí, fueron varias horas en vehículo para poder llegar al sitio que la autoridad ambiental nos indicaba como adecuado para su liberación”, detalló el funcionario.</p>



<p>Ballesteros Alarcón aclaró que, aunque la CAR Cundinamarca trabaja actualmente en iniciativas como el “<a href="https://www.car.gov.co/saladeprensa/car-declara-corredor-de-los-felinos-del-ri-o-negro-nace-el-refugio-para-felinos-ma-s-grande-del-centro-de-colombia">Corredor de los Felinos del Río Negro</a>” —una nueva área protegida, ubicada en los municipios de Yacopí y Caparrapí, donde se han logrado acuerdos de conservación de varias especies con las comunidades—, trabajar en la coexistencia en la zona donde este jaguar fue capturado, no fue una opción debido al posible&nbsp;<strong>riesgo de cacería retaliativa</strong>, e insistió en que “el jaguar no es oriundo de esa zona, porque no es un corredor ecosistémico de jaguares. Él allí no tenía especies silvestres con las cuales alimentarse porque es una zona densamente poblada”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266798"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/12182739/WhatsApp-Image-2025-10-24-at-05.59.31.jpeg" alt="" class="wp-image-266798" /><figcaption class="wp-element-caption">El primer vistazo del jaguar al sitio de translocación. Foto: cortesía CAR Cundinamarca</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Crear paisajes de coexistencia</h2>



<p>Los expertos consultados coincidieron en que uno de los mayores retos en la conservación de grandes carnívoros es promover paisajes de coexistencia, donde las comunidades humanas desarrollen percepciones positivas frente a la presencia de estas especies. Este trabajo, señala Iván Mauricio Vela, solo es posible mediante un reiterado proceso de diálogo y educación comunitaria.</p>



<p>En esa línea, el Grupo de Especialistas en Interacciones entre Humanos y Vida Silvestre de la UICN&nbsp;<a href="https://portals.iucn.org/library/sites/library/files/documents/2023-009-Es.pdf">elaboró un manual de coexistencia</a>, que propone los pasos para manejar de manera responsable y sostenible la relación entre las comunidades y la fauna silvestre.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266808"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/12191018/WhatsApp-Image-2025-10-24-at-05.59.30.jpeg" alt="" class="wp-image-266808" /><figcaption class="wp-element-caption">El jaguar se interna en la selva del norte de Vichada, en las llanuras orientales de Colombia. Foto: cortesía CAR Cundinamarca</figcaption></figure>



<p>“Ahora que ocurrió la translocación, es muy importante que se documente e invitamos a la autoridad —dentro de su independencia— a que estos datos sean públicos:&nbsp;<strong>será el primer ejercicio de telemetría de un jaguar sobre cálculos de rango de hogar</strong>”, señala Vela. Es decir, un estudio que permitirá conocer cuánto se mueve un animal dentro de su área habitual de actividad, pudiendo obtener datos del área que utiliza, un ejercicio sin precedentes en Colombia.</p>



<p>“Es invitar a un proceso de ciencia abierta —concluye Vela—, que desde muchas orillas académicas estamos invitando continuamente a todas las organizaciones, gobiernos e instituciones para que haya ese cooperativismo académico y científico, y que esto se dé a conocer”.</p>



<p><em><strong>Imagen principal:</strong> un jaguar que había sido reportado por finqueros en la cuenca baja del río Bogotá, en Colombia, fue capturado y translocado en el departamento de Vichada, al oriente del país. <strong>Foto:</strong> cortesía CAR Cundinamarca</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/astrid-arellano/">Astrid Arellano</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2025/11/reubicacion-jaguar-genera-polemica-colombia/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122535</guid>
        <pubDate>Sun, 16 Nov 2025 17:45:15 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/17125107/WhatsApp-Image-2025-10-24-at-05.59.31-1200x800-1.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La reubicación de un jaguar genera polémica entre investigadores y autoridades ambientales en Colombia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Ilika y Dasan: los cóndores andinos que ayudaron a descubrir las zonas clave para proteger a su especie</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/ilika-y-dasan-los-condores-andinos-que-ayudaron-a-descubrir-las-zonas-clave-para-proteger-a-su-especie/</link>
        <description><![CDATA[<p>A finales de 2018, mientras recorrían el&nbsp;Páramo de Almorzadero, en Santander, monitores comunitarios encontraron dos&nbsp;cóndores andinos&nbsp;(Vultur gryphus)&nbsp;tendidos en el suelo. Aunque seguían con vida,&nbsp;presentaban signos evidentes de envenenamiento. Tras el aviso oportuno, se logró organizar un operativo que trasladó a las aves al Parque Jaime Duque, en Cundinamarca, donde comenzó su proceso de rehabilitación. Ambos [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>El cóndor andino, una de las aves más emblemáticas y móviles de América, enfrenta amenazas globales que dificultan su conservación, especialmente en Colombia, donde se conoce poco sobre su ecología.</em></li>



<li><em>Una investigación reciente identificó las áreas prioritarias para conservar al cóndor andino en este país, donde se enfrenta a amenazas como envenenamientos, persecución y cacería.</em></li>



<li><em>El estudio reveló que el país cuenta con más de 19 500 kilómetros cuadrados de hábitat adecuado para los dormideros de esta especie, pero más del 30 % está en riesgo debido a impactos humanos severos.</em></li>



<li><em>“Si fallamos en la conservación del cóndor, fallamos como países”, advierte el biólogo José Fernando González, uno de los autores del estudio.</em></li>
</ul>



<p>A finales de 2018, mientras recorrían el&nbsp;<strong>Páramo de Almorzadero</strong>, en Santander, monitores comunitarios encontraron dos&nbsp;<strong>cóndores andinos</strong>&nbsp;<em>(Vultur gryphus)</em>&nbsp;tendidos en el suelo. Aunque seguían con vida,&nbsp;<strong>presentaban signos evidentes de envenenamiento</strong>. Tras el aviso oportuno, se logró organizar un operativo que trasladó a las aves al Parque Jaime Duque, en Cundinamarca, donde comenzó su proceso de rehabilitación. Ambos sobrevivieron y recibieron nombres:&nbsp;<em><strong>Illika</strong></em>, una hembra adulta, y&nbsp;<em><strong>Dasan</strong></em>, un macho juvenil. Antes de regresar a su hábitat —en una liberación celebrada como un hito para la conservación en Colombia—,&nbsp;<strong>fueron equipados con rastreadores satelitales</strong>. Así, casi dos meses después, emprendieron el vuelo de regreso a casa: el páramo.</p>



<p>El objetivo de un grupo de investigadores y organizaciones aliadas era vigilar su estado físico, asegurarse de que seguían activos, sin caídas ni complicaciones posteriores a la intervención y manejo en cautiverio. Sin embargo, los datos recolectados comenzaron a revelar algo más:&nbsp;<strong>información muy valiosa sobre sus patrones de movimiento y comportamiento en libertad.</strong></p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/mision-cientifica-descubrio-fondo-marino-uruguay/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Viaje a las profundidades: la misión científica que descubrió el fondo marino en Uruguay</a></strong></p>



<p>“La hembra se desplazó, en menos de dos días, más de 300 kilómetros”, explica la bióloga María Alejandra Parrado Vargas, investigadora de la organización&nbsp;<a href="https://procat-conservation.org/">PROCAT Colombia</a>. “Llegó hasta el otro extremo, en la Sierra Nevada de Santa Marta, y comenzó a darnos luces para comprender que no estamos hablando de ‘los cóndores de Santander’ o ‘los cóndores de Santa Marta’, ni de poblaciones del centro, sur o norte del país,&nbsp;<strong>sino de una población compartida entre el Caribe y los Andes nororientales de Colombia</strong>”.</p>



<p>Los resultados de este monitoreo, junto con los obtenidos por otros tres cóndores rastreados en Ecuador, fueron publicados en la revista&nbsp;<em>Perspectives in Ecology and Conservation</em>&nbsp;en una&nbsp;<a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2530064424000282">reciente investigación</a>&nbsp;<strong>que identifica las áreas prioritarias de conservación para el cóndor andino en Colombia</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_236084"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2022/08/17075318/Ph.-Fausto-Sa%CC%81enz-co%CC%81ndores-silvestres-rehabilitados-con-bandas-alares-para-liberacio%CC%81n.jpg" alt="" class="wp-image-236084" /><figcaption class="wp-element-caption">Dasan e Ilika, cóndores silvestres rehabilitados con bandas alares para su liberación. Foto: cortesía Fausto Sáenz</figcaption></figure>



<p>“Fuimos desmenuzando la ecología de la especie y aprovechando la información sobre los individuos”, explica José Fernando González Maya, director de PROCAT Colombia. “Nos preguntamos: ‘Bueno, ¿cuáles son esos sitios clave?’. A partir de ahí, empezamos a utilizar la información derivada de todos estos individuos para identificar cuáles eran las principales características que explican por qué los cóndores escogen ciertos sitios y no otros. Es decir, no se reproducen aleatoriamente ni escogen cualquier sitio.&nbsp;<strong>Entonces dijimos: identifiquemos esas particularidades y busquemos dónde se repiten.</strong>&nbsp;De cierta forma, podremos predecir los sitios más importantes para conservar a la especie”.</p>



<p>Los resultados mostraron que Colombia cuenta con al menos&nbsp;<strong>19 571.33 kilómetros cuadrados de hábitat adecuado</strong>&nbsp;para dormideros de esta especie, pero más del 30 % de esta área se encuentra actualmente bajo riesgo de conservación debido a&nbsp;<strong>severos impactos antropogénicos</strong>. Por ello, los especialistas sugieren acciones diferenciadas para cada zona priorizada, de acuerdo con las amenazas potenciales generadas por las actividades humanas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266116"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/17180955/Condor-silvestre-macho-adulto-usando-dormidero-en-el-paramo-El-Almorzadero-Ph_-Fausto-Saenz--scaled.jpg" alt="" class="wp-image-266116" /><figcaption class="wp-element-caption">Cóndor silvestre macho adulto usando dormidero en el páramo de Almorzadero. Foto: cortesía Fausto Sáenz</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Dormideros seguros para sobrevivir</h2>



<p>El cóndor andino, una de las aves más emblemáticas y móviles de América, enfrenta una amenaza global que pone en riesgo su supervivencia. Su capacidad para recorrer grandes distancias complica la planificación de su conservación, especialmente en países como Colombia, donde su ecología aún es poco conocida, explican los especialistas.</p>



<p>La situación es especialmente grave en este país: desde la década de 1980, el cóndor fue considerado extinto en varias localidades y&nbsp;<strong>hoy se encuentra catalogado como en peligro crítico</strong>. Durante los últimos treinta años, los esfuerzos de conservación se han centrado en reintroducciones y manejo local, pero a decir de los especialistas, estas acciones no han logrado priorizar ni coordinar adecuadamente las medidas necesarias para garantizar la recuperación efectiva de la especie.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_236080"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2022/08/17074209/Ph.-Fausto-Saenz-Hembra-adulta-cuidando-su-huevo-Primer-registro-de-nido-activo-en-2014-en-la-cordillera-oriental-Colombiana-segundo-para-Colombia-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-236080" /><figcaption class="wp-element-caption">Hembra adulta cuidando su huevo. Este es el primer registro de un nido activo en 2015 en la Cordillera Oriental colombiana, y el segundo para Colombia. Foto: cortesía Fausto Sáenz</figcaption></figure>



<p>“Si fuéramos muy conservadores y parsimoniosos, casi tendríamos que dejar libres todos los Andes para que existieran grandes poblaciones de cóndores”, explica González Maya. “Pero en este caso lo que necesitábamos era priorizar. No podíamos abarcar toda su distribución ni todas sus zonas de vuelo, así que decidimos enfocarnos en aquellas áreas más importantes y críticas:&nbsp;<strong>las zonas reproductivas</strong>. Al asegurar los sitios de anidación, garantizamos que la población pueda sostenerse a mediano y largo plazo, y así plantearnos metas de conservación más realistas”.</p>



<p>Según la investigación —en la que participaron investigadores de organizaciones como The Peregrine Fund, la Universidad Autónoma Metropolitana, la Universidad Industrial de Santander y el Pyrenean Institute of Ecology—,&nbsp;<strong>los cóndores andinos pueden recorrer más de 300 kilómetros en un solo día.</strong>&nbsp;Pero cuando llega el momento de descansar, estas majestuosas aves no eligen cualquier sitio:&nbsp;<strong>prefieren acantilados y laderas montañosas empinadas</strong>, donde encuentran refugio frente a depredadores y el clima extremo. Estos dormideros no solo les brindan seguridad, sino que también les permiten despegar y aterrizar con mayor facilidad.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_236071"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2022/08/17070158/01-Ph_-Fausto-Sa%CC%81enz.JPG-Alejandra-manipulando-co%CC%81ndores-para-instalacio%CC%81n-de-rastreadores-satelitales.jpg" alt="" class="wp-image-236071" /><figcaption class="wp-element-caption">María Alejandra Parrado Vargas manipulando cóndores para instalación de rastreadores satelitales. Foto: cortesía Fausto Sáenz</figcaption></figure>



<p>“A esto también le sumamos que, generalmente, esta especie utiliza estos sitios para mantenerse alejada de sus principales amenazas,&nbsp;<strong>como los humanos</strong>”, explica Parrado Vargas. Sin embargo, incluso en esos lugares apartados, el impacto humano sigue presente. El caso de Illika y Dasan lo demuestra con claridad. Ambos cóndores mostraron signos de envenenamiento tras alimentarse de carroña contaminada.</p>



<p>“<strong>Allí se encontró un toxicológico que se llama organofosforado</strong>, que es ampliamente usado en el manejo agropecuario, pero también para el control de especies como perros ferales, perros domésticos mal manejados, e incluso pumas en zonas como los páramos”, señala Parrado Vargas.</p>



<p>Los cebos tóxicos, colocados con otros objetivos, terminan afectando a los carroñeros como el cóndor, que llega a alimentarse de estos restos sin distinguir el riesgo.&nbsp;<strong>“Es una práctica ampliamente utilizada y no la hemos visto solo con estos dos cóndores”</strong>, advierte la especialista.</p>



<p>Tomando todo esto en cuenta, el estudio se propuso identificar&nbsp;<strong>Áreas Prioritarias de Conservación&nbsp;</strong>(APC) en Colombia, tomando como base los dormideros confirmados y cruzando esta información con los niveles de amenaza definidos por el<strong>&nbsp;Índice de Huella Humana</strong>&nbsp;(HFI, por sus siglas en inglés). El objetivo no era solo mapear los refugios más usados por la especie, sino convertir esa información en una&nbsp;<strong>herramienta útil para tomar decisiones concretas:</strong>&nbsp;priorizar zonas clave, enfocar esfuerzos de conservación y mitigar con mayor eficacia las amenazas que siguen afectando al cóndor andino en su hábitat natural.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_236073"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2022/08/17072447/Hembra-adulta-Ph_-Fausto-Sa%CC%81enz.jpg" alt="" class="wp-image-236073" /><figcaption class="wp-element-caption">Ilika, hembra adulta. Foto: cortesía Fausto Sáenz</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Rastrear el vuelo del cóndor</h2>



<p>La investigación se realizó dentro de la distribución histórica del cóndor andino en los Andes colombianos,&nbsp;<strong>en un territorio que abarca más de 83 000 kilómetros cuadrados</strong>, entre los 1800 y 500 metros sobre el nivel del mar. Esta extensa área fue definida con base en la información más reciente sobre la presencia y distribución de la especie en el país.</p>



<p>Para identificar los sitios de descanso más relevantes, los investigadores recopilaron datos de tres fuentes clave: el seguimiento satelital de Illika y Dasan, monitoreados en el noreste de Colombia entre 2019 y 2021; el registro de tres cóndores —un macho juvenil y dos hembras subadultas— marcados en Ecuador entre 2014 y 2019, también con transmisores satelitales; y observaciones directas en dormideros comunales y ocasionales, así como en un sitio de anidación, realizadas entre 2014 y 2021 en distintas zonas de los Andes colombianos.https://www.youtube.com/embed/VqEiMrlt5iE?si=bPyB1UzJlA5EfJVn</p>



<p>El seguimiento del vuelo de llika y Dasan&nbsp;<strong>logró más de 4600 registros GPS</strong>, lo que permitió identificar&nbsp;<strong>461 sitios de dormidero en todo el país</strong>. Diez de estos fueron verificados directamente en campo. El análisis reveló un patrón claro: los cóndores prefieren descansar en&nbsp;<strong>acantilados empinados, expuestos al viento y al sol, baja densidad del aire y orientación sur</strong>, como crestas o salientes rocosas.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/mercurio-amenaza-tortugas-delfines-tiburones-especies-latinoamerica-l-lecturas-ambientales/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Mercurio amenaza a tortugas, delfines, tiburones y más especies en Latinoamérica | Lecturas ambientales</a></strong></p>



<p>Con base en la información recolectada, los investigadores desarrollaron un modelo espacial que permitió clasificar los dormideros según su probabilidad de uso. Determinaron que aquellos con una probabilidad superior al 43 % reúnen las condiciones ideales para el descanso y la supervivencia del cóndor andino. Estas zonas fueron delimitadas como Áreas Prioritarias de Conservación (APC).</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266118"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/17182921/Captura-de-pantalla-2025-10-17-a-las-11.26.33-a.m.png" alt="" class="wp-image-266118" /><figcaption class="wp-element-caption">Áreas Prioritarias de Conservación (APC) para el Cóndor Andino en Colombia. Los colores representan áreas prioritarias a escala de paisaje. Verde: áreas de bajo riesgo con una alta probabilidad de selección de refugio (APC Tipo I). Amarillo: áreas con riesgos medios para la conservación y alta probabilidad de selección de refugio y áreas con superposición de presión antropogénica (APC Tipo II). Rojo: áreas de alto riesgo para la conservación del Cóndor Andino con alta probabilidad de selección de refugio y alta presión antropogénica (APC Tipo III)</figcaption></figure>



<p>“No se trata simplemente de decir ‘hay que protegerlos’, porque eso se vuelve genérico”, señala José Fernando González Maya, director de PROCAT Colombia. “Es evaluar qué tanto inciden las actividades humanas en esos lugares y, según eso, priorizar: lo que está bien conservado hay que mantenerlo así, y lo que está más alterado es donde tenemos que trabajar más fuertemente con las comunidades humanas”. Así,&nbsp;<strong>la propuesta establece un gradiente de intervención</strong>, que va desde la protección estricta de ecosistemas aún intactos, hasta la implementación de estrategias de manejo participativo en las zonas más afectadas por la actividad humana, sostiene el especialista.</p>



<p>A partir de este enfoque, los investigadores identificaron tres tipos de APC. Las&nbsp;<strong>Tipo I</strong>&nbsp;corresponden a áreas en buen estado de conservación, con amenazas mínimas o naturales, que deben mantenerse tal como están. Las&nbsp;<strong>Tipo II</strong>&nbsp;presentan una presión humana intermedia, pero aún albergan dormideros adecuados, por lo que son aptas para acciones de restauración y manejo socioecológico. Finalmente, las&nbsp;<strong>Tipo III</strong>&nbsp;agrupan zonas con alta presión antropogénica —muchas cercanas a zonas urbanas— y requieren intervenciones urgentes junto a las comunidades locales. Esta clasificación permitió diseñar una hoja de ruta de conservación diferenciada, adaptada a los desafíos específicos que enfrenta la especie en cada territorio.</p>



<p>“Era necesario saber qué condiciones socioeconómicas teníamos en estas zonas para poder hacer acciones de soluciones basadas en la naturaleza, a través de esta especie, y que estas faciliten la mejora en los sistemas del bienestar y la calidad de vida en comunidades”, explica Parrado Vargas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266121"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/17183255/Casa-en-el-salto-refugio-de-montana-Santander-cerca-a-segundo-nido-activo-del-condor-Andino-en-Colombia_Ph.-Fausto-Saenz.jpg" alt="" class="wp-image-266121" /><figcaption class="wp-element-caption">Casa en el refugio de montaña Santander, cerca del segundo nido activo del cóndor andino en Colombia. Foto: cortesía Fausto Sáenz</figcaption></figure>



<p>Tras definir las APC, los investigadores visitaron zonas con riesgo medio y alto por impacto humano para observar amenazas locales más específicas. Entrevistaron a comunidades, instalaron cámaras trampa y detectaron factores como la competencia con zopilotes, la presencia de perros ferales y el uso de cebos envenenados. “<strong>Fuimos a ver cómo se relacionaban las comunidades humanas con la especie</strong>&nbsp;a través de sus percepciones y de las interacciones socioecológicas, y si había amenazas más a escala local,&nbsp;<strong>como el envenenamiento, la persecución con disparos o la propia cacería</strong>”, explica Parrado Vargas. Estos hallazgos revelaron dinámicas invisibles en los mapas, pero fundamentales para la conservación.</p>



<p>En resumen, la mayoría de las APC Tipo I —las mejor conservadas— se encuentran en el norte de los Andes y dentro del Parque Nacional Natural Sierra Nevada de Santa Marta. En cambio, las Tipo II y III, más afectadas por la actividad humana, se concentran fuera de esta zona y del nororiente andino. Un punto clave es el corredor de páramos de la cordillera Oriental, que atraviesa Cundinamarca, Boyacá, Santander y Norte de Santander: allí se concentra la mayor variedad de zonas prioritarias. Por el contrario, los Andes centrales y del sur ofrecen menos hábitats adecuados para el descanso del cóndor y están más alterados por el ser humano, lo que reduce las áreas Tipo I y aumenta las de mayor intervención.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266119"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/17183109/Perros-en-carronas-experimentales_-paramo-el-Almorzadero_Maria-Alejandra-Parrado-Vargas.png" alt="" class="wp-image-266119" /><figcaption class="wp-element-caption">Perros en carroñas experimentales, en el páramo de Almorzadero. Foto: cortesía María Alejandra Parrado Vargas</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">El futuro del cóndor y las comunidades locales</h2>



<p>Parrado Vargas insiste en que la conservación del cóndor andino no puede limitarse solo a trazar líneas en un mapa. Aunque la creación de áreas protegidas o zonas de manejo es valiosa, considera que las estrategias deben ir más allá.</p>



<p>“A veces vemos como la única herramienta de conservación la definición de áreas protegidas o la delimitación de zonas de manejo, pero efectivamente&nbsp;<strong>hay otras acciones que se pueden hacer también con las comunidades</strong>”, señala.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266122"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/17183436/Capacitacion-monitoreo-participativo-y-gobernanza-comunidad-paramo-el-Almorzadero-como-medio-para-la-conservacion-del-condor-Andino-en-Colombia_Fausto-Saenz.jpg" alt="" class="wp-image-266122" /><figcaption class="wp-element-caption">Capacitación sobre monitoreo participativo y gobernanza con la comunidad del páramo de Almorzadero, con el objetivo de conservar al cóndor andino en Colombia. Foto: cortesía Fausto Sáenz</figcaption></figure>



<p>Involucrar a las poblaciones locales no solo ayuda a reducir amenazas para la fauna, sino que también puede contribuir a&nbsp;<strong>disminuir la pobreza estructural</strong>, sostiene la especialista. Escuchar sus saberes, integrar sus necesidades y sumar su conocimiento tradicional es clave para construir políticas públicas más justas, efectivas y sostenibles en los territorios donde aún sobrevuelan los cóndores. En eso coincide González Maya.</p>



<p>“La conservación del cóndor es una invitación nacional, es un reto que tenemos como país e incluso como continente”, concluye el especialista. “El cóndor es nuestro emblema, está en nuestro escudo, es el ave nacional y representa a todos los países andinos.&nbsp;<strong>Si fallamos en la conservación del cóndor, fallamos como países</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266123"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/17183547/Ph-Maria-Alejandra-Parrado-hembra-adulta-en-vuelo.jpg" alt="" class="wp-image-266123" /><figcaption class="wp-element-caption">Hembra adulta en vuelo. Foto: cortesía María Alejandra Parrado Vargas</figcaption></figure>



<p><strong>REFERENCIA</strong></p>



<p><em>Parrado-Vargas, M. A., González-Maya, J. F., Reu, B., Margalida, A., Sáenz-Jiménez, F. y Vargas, F. H. 2024. Identifying priority conservation areas for the Andean Condor in Colombia. Perspectives in Ecology and Conservation.</em></p>



<p><em><strong>Imagen principal:</strong>&nbsp;cóndores andinos en vuelo.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;cortesía Fausto Sáenz</em></p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/astrid-arellano/">Astrid Arellano</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2025/10/condores-andinos-zonas-clave-conservacion/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121717</guid>
        <pubDate>Sun, 26 Oct 2025 14:00:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/24162729/Ph.-Fausto-Saenz.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Ilika y Dasan: los cóndores andinos que ayudaron a descubrir las zonas clave para proteger a su especie]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Viaje a las profundidades: la misión científica que descubrió el fondo marino en Uruguay</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/viaje-a-las-profundidades-la-mision-cientifica-que-descubrio-el-fondo-marino-en-uruguay/</link>
        <description><![CDATA[<p>Desde la sala de control del buque de investigación&nbsp;Falkor (too), Alvar Carranza observa las imágenes transmitidas por el&nbsp;ROV SuBastian, sumergido a más de 230 metros en aguas del mar uruguayo, cuando finalmente ve los&nbsp;arrecifes. En 2010, el biólogo marino y su equipo los habían detectado usando tecnología de mapeo, pero pasaron quince años hasta que [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La expedición número 100 del Schmidt Ocean Institute se llevó a cabo en aguas uruguayas y fue la primera exploración profunda del margen continental del país, marcando un hito para la ciencia nacional.</em></li>



<li><em>La misión conocida como Uruguay Sub200, liderada por científicos uruguayos, utilizó tecnología de punta como el buque Falkor (too) y el ROV SuBastian, capaz de alcanzar profundidades de hasta 4500 metros.</em></li>



<li><em>Se descubrió un extenso sistema de arrecifes de coral vulnerables de aguas frías, se registraron al menos 30 posibles nuevas especies para la ciencia y, por primera vez, se exploraron los restos del naufragio ROU Uruguay.</em></li>



<li><em>Las transmisiones en vivo permitieron que miles de personas siguieran los descubrimientos en tiempo real.</em></li>
</ul>



<p>Desde la sala de control del buque de investigación&nbsp;<em>Falkor (too)</em>, Alvar Carranza observa las imágenes transmitidas por el&nbsp;<em>ROV SuBastian</em>, sumergido a más de 230 metros en aguas del mar uruguayo, cuando finalmente ve los&nbsp;<strong>arrecifes</strong>. En 2010, el biólogo marino y su equipo los habían detectado usando tecnología de mapeo, pero pasaron quince años hasta que pudo observarlos con sus propios ojos. “Hola, ¿qué tal? Tanto tiempo”, alcanzó a decir antes de romper en llanto, mientras desde&nbsp;<strong>Uruguay</strong>&nbsp;miles de personas seguían el emotivo momento a través de una transmisión en vivo.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/descubrimiento-cocodrilos-caribe-mexicano-nuevas-especies/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Descubrimiento en el Caribe mexicano: los cocodrilos se adaptaron a las islas y se transformaron en nuevas especies</a></strong></p>



<p>A su lado, la oceanógrafa Leticia Burone, también conmovida hasta las lágrimas, agregó: “Era una duda que teníamos: si estas estructuras, si estos corales iban a estar vivos o no. Pues bien, ahora los tenemos en la pantalla”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266065"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14192103/FKt250812-S0839-20250904T154446Z-0-scicam-CoralLandscape.jpg" alt="" class="wp-image-266065" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Desmophyllum pertusum</em>, una especie de coral pétreo de crecimiento lento de aguas frías, y un pez trompetero (<em>Notopogon sp.</em>). La imagen se capturó a 203 metros de profundidad durante una inmersión con ROV en el borde exterior de la Plataforma Continental, cerca de la cabecera del cañón submarino de José Ignacio. El sitio se encuentra bajo la influencia de la corriente de Brasil, que transporta aguas tropicales y agua antártica intermedia reciclada. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>El hallazgo marcó un momento histórico para la ciencia marina en Uruguay. Durante 29 días de misión —culminada el 19 de septiembre de 2025— el equipo <em><strong>Uruguay Sub200</strong></em>, conformado por científicos uruguayos e internacionales y respaldado por el <strong><a href="https://schmidtocean.org/">Schmidt Ocean Institute</a></strong>, logró confirmar algo inédito: los <strong>arrecifes de coral de aguas profundas</strong> frente a la costa uruguaya no solo existen, sino que están prosperando y floreciendo. Lo que encontraron superó todas las expectativas. Formados por <strong><em>Desmophyllum pertusum</em></strong> —un coral pétreo de aguas frías, de crecimiento lento y recientemente catalogado como <strong>vulnerable a la extinción</strong>— estos arrecifes se revelaron más grandes, más saludables y más llenos de vida de lo que nadie imaginaba.</p>



<p>Aquel arrecife que Alvar Carranza y Leticia Burone describieron en vivo para el público era uno de los complejos más grandes:&nbsp;<strong>cubre un área de 1.3 kilómetros cuadrados</strong>&nbsp;—el equivalente a más de 180 canchas de fútbol— y su montículo más alto alcanza los 40 metros de altura.</p>



<p>“Cuando comunicamos el hallazgo en 2010, no sabíamos si eran realmente arrecifes de coral o gigantescas rocas con coral encima”, explica Carranza, académico de la Universidad de la República y el Centro Universitario Regional del Este, a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>. “Sabíamos que había coral ahí, pero resultó que toda la estructura era arrecife: coral sobre coral, sobre coral. Desde que los encontramos, yo decía: ‘Tengo que volver para ver esto con un submarino, con cámara, con algo…’. Era una cosa pendiente. La reacción ya la vio todo el mundo: yo me emocioné hasta las lágrimas, literalmente, al ver que estaban vivos”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266067"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14194552/FKt250812-S0848-20250912T102634Z-280-scicam-New_Bamboo_Coral.jpg" alt="" class="wp-image-266067" /><figcaption class="wp-element-caption">Una posible nueva especie de coral bambú fue documentada a una profundidad de 2415 metros en la base del cañón submarino de Cabo Polonio, frente a la costa de Uruguay. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Pero eso no fue todo. El equipo descubrió al menos&nbsp;<strong>30 especies potencialmente nuevas para la ciencia</strong>&nbsp;—entre esponjas, caracoles y crustáceos— y documentó cientos de organismos jamás registrados en aguas uruguayas, como calamares de cristal, el enigmático pulpo&nbsp;<em>dumbo</em>&nbsp;y peces trípode.</p>



<p>“Yo trabajo con el fondo, con el sedimento, con su morfología y con lo que está dentro de él”, explica Burone, académica de la Universidad de la República. “Allí también vamos a estudiar la fauna —la microfauna, la meiofauna—&nbsp;<strong>que no se ve, pero está</strong>. Me parece que la cantidad de especies nuevas que puedan aparecer también abre otro mundo. Son trabajos muy minuciosos, que llevan tiempo y se hacen bajo lupa, con microscopio, pero aportan muchísimos datos para la biodiversidad”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266078"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14201811/FKt250812-S0844-20250909T193810Z-scicam-Calliosthoma_GreenShrimp_1.jpg" alt="" class="wp-image-266078" /><figcaption class="wp-element-caption">Una esponja (<em>Haliclona sp</em>), sobre un gran montículo de coral pétreo&nbsp;<em>Desmophyllum pertusum</em>, documentada a 269 metros de profundidad. Esta inmersión se realizó cerca de la cabecera del cañón submarino de Cabo Polonio. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Lo mismo podría decirse de las muestras tomadas a lo largo de la expedición, agrega Carranza: “Las muestras de la columna de agua, del plancton y las muestras macro que obtenía el ROV con sus manitos y bracitos… en todo hay cosas nuevas para describir”.</p>



<p>Cada hallazgo ha sido como encajar piezas en un gran rompecabezas, explica el científico. “Tenés fragmentos de información, pero mínimos. Yo solía contar que los paleontólogos encuentran un diente fósil y, a partir de ese diente, reconstruyen cómo se vería el animal. Esto es como ver el dinosaurio completo: antes solo veíamos los dientes, pero ahora es como si un paleontólogo viajara al pasado, a&nbsp;<em>Jurassic Park</em>, y pudiera ver todo. Es, esencialmente, lo mismo.”</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266074"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14200535/FKt250812-S0849-20250913T145454Z-scicam-Coral_Reef.jpg" alt="" class="wp-image-266074" /><figcaption class="wp-element-caption">Se documentó la presencia de peces gallineta (<em>Helicolenus dactylopterus</em>), entre corales blandos (<em>Heteropolypus sp.</em>), a 246 metros de profundidad frente a la costa de Uruguay. La inmersión con el ROV se realizó en la cabecera del Cañón de Montevideo, en la ladera superior. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Explorar lo desconocido</h2>



<p>El objetivo de la expedición era ambicioso:&nbsp;<strong>recorrer muchos puntos en poco tiempo</strong>&nbsp;para abarcar la enorme variabilidad ecológica de la zona económica exclusiva de Uruguay. El equipo trabajó desde los 200 hasta los 4000 metros de profundidad, a lo largo de un eje norte-sur que incluyó&nbsp;<strong>seis cañones submarinos</strong>&nbsp;con biogeografías tan distintas como el ambiente subtropical y el subantártico. “Queríamos cubrir todos los gradientes ambientales del área”, explica Carranza.</p>



<p>La posibilidad de hacerlo fue única: “Encontrarnos con esta tecnología de punta fue increíble, porque en nuestro país no tenemos un equipo así a disposición. Creo que en muy pocas partes del mundo debe existir un equipo como este, un barco como este y un ROV como este”, sostiene el científico que lideró durante dos años la solicitud al Schmidt Ocean Institute para llevar a cabo la expedición.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266069"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14195213/FKt250812-20250823-Dive827PreparationAndDeployment-Ingle-7319.jpg" alt="" class="wp-image-266069" /><figcaption class="wp-element-caption">El ROV SuBastian es lanzado desde el buque de investigación Falkor (too), frente a las costas de Uruguay, para explorar las profundidades del océano. Foto: cortesía Alex Ingle / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Los hallazgos no dejaban de sorprender al equipo. Uno de los más fascinantes fue&nbsp;<strong>la convivencia de especies subtropicales y templadas</strong>, favorecida por la confluencia de corrientes cálidas y frías frente a la costa uruguaya. Entre los habitantes registrados en estos arrecifes se encontraban peces colibrí, caracoles de hendidura, meros y tiburones.</p>



<p>Pero una escena aún más inesperada apareció en otro punto de la expedición:&nbsp;<strong>gusanos</strong>&nbsp;<em>Lamellibrachia victori</em>, que habitan en manantiales fríos ricos en metano, creciendo junto a corales de aguas profundas. Dos comunidades que sobreviven gracias a fuentes de energía totalmente distintas —una alimentada por microalimentos de la columna de agua, la otra por compuestos químicos del lecho marino— compartiendo, sin embargo, un mismo y sorprendente paisaje submarino.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266070"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14195345/FKt250812-S0847-20250910T202903Z-0-scicam-chemosynthetic_tubeworms.jpg" alt="" class="wp-image-266070" /><figcaption class="wp-element-caption">Gusanos quimiosintéticos (<em>Lamellibrachia victori</em>) crecen junto a los montículos arrecifales. Si bien no es frecuente, estudios previos han demostrado que es una parte normal de la evolución de la comunidad. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Uno de los momentos más conmovedores para Leticia Burone ocurrió en el cañón submarino<strong>&nbsp;Cabo Polonio</strong>, el más grande del país. Allí, pudo ver cómo las formas del fondo marino se convertían en el hogar de muchos organismos. Pero hubo una imagen que la marcó para siempre: “El&nbsp;<strong>pulpo</strong>&nbsp;bajó delante de la cámara, se dejó caer con las patitas abiertas —sus tentáculos—, y el tipo se paró ahí, como un modelo”, ríe la científica. “Parecía que nos miraba: nunca más se me va a borrar de la mente”. Para ella, fue un instante transformador: ver ese mundo vivo y en movimiento, ahí mismo, cambió por completo su forma de relacionarse con el océano.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266064"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14190950/FKt250812-S0831-20250828T024530Z-0-scicam-OctopusCliff_3.jpg" alt="" class="wp-image-266064" /><figcaption class="wp-element-caption">Un pulpo se mueve entre corales de aguas profundas a 1612 metros, durante una inmersión del vehículo operado remotamente ROV SuBastian, cerca de la histórica estación oceanográfica 320 del HMS Challenger, donde se recolectaron las primeras muestras de coral del país, hace casi 150 años. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Las imágenes que revelaron los secretos del fondo marino fueron posibles gracias al&nbsp;<em><strong>ROV SuBastian</strong></em>, un vehículo submarino no tripulado operado de forma remota por el equipo del Schmidt Ocean Institute. Capaz de descender hasta los 4500 metros, está equipado con cámaras de alta definición, luces potentes y brazos articulados para recolectar muestras del lecho marino. Pero maniobrar un robot así en las profundidades no está exento de riesgos.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/retorno-ciguenas-area-protegida-bolivia-amenazada-invasores-incendios/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">El gran retorno de las cigüeñas a un área protegida de Bolivia amenazada por invasores e incendios</a></strong></p>



<p>“En una ocasión, a 3000 metros,&nbsp;<strong>el submarino se enganchó con un cable de pesca</strong>”, recuerda Carranza. “Además tiene seis kilómetros de fibra óptica entre él y el barco, y los pilotos maniobraron durante 40 minutos para liberarlo. Hubiera sido catastrófico. No volaba una mosca en la sala de control:<strong>&nbsp;era un quirófano</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266071"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14195811/FKt250812-20250823-Dive827PreparationAndDeployment-Ingle-7396.jpg" alt="" class="wp-image-266071" /><figcaption class="wp-element-caption">La científica Leticia Burone, de la Universidad de la República de Uruguay, e investigadores observan imágenes del fondo marino transmitidas en vivo en la Sala de Control del buque Falkor (too). Foto: cortesía Alex Ingle / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Burone cuenta que también enfrentaron inmersiones abortadas por corrientes tan fuertes que arrastraban al vehículo. “La velocidad era tan alta y el sedimento tan inconsolidado que no podíamos ver nada. Eso se transforma en un peligro para la herramienta y para los pilotos. Pero al contrario, cualquier cosita era solucionada de forma tan ágil, que te quedabas impresionadísimo”, explica la científica.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266079"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14203557/FKt250812-20250829-Dive833_Shipwreck-Ingle-1110.jpg" alt="" class="wp-image-266079" /><figcaption class="wp-element-caption">El científico Sebastián Serra y otros investigadores trabajando para identificar corales y otros organismos durante las operaciones del ROV SuBastian. Foto: cortesía Alex Ingle / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Esta tecnología también les permitió lograr otro hito: la expedición fue la primera en explorar los restos del&nbsp;<strong>ROU Uruguay</strong>, un destructor clase cañonera que originalmente sirvió como el USS Baron durante la&nbsp;<strong>Segunda Guerra Mundial</strong>. Estados Unidos lo transfirió a Uruguay en 1952, y fue utilizado durante décadas como patrullero y buque escuela, hasta que en 1995 fue hundido en un ejercicio naval. Hoy, tres décadas más tarde, ese mismo naufragio&nbsp;<strong>se ha transformado en un sorprendente hábitat arrecifal</strong>. El equipo dedicó un día entero a estudiarlo, recopilando datos para entender cómo ha cambiado la estructura con el paso del tiempo y evaluar la posible presencia de contaminantes.</p>



<p>“Para la arqueología submarina uruguaya es un hito porque es la primera vez que se visita un naufragio a 1000 metros de profundidad y aprendimos muchísimas cosas”, agrega Carranza. “Por ejemplo, que en 30 años el destructor pasó de ser un casco desnudo al momento del hundimiento,<strong>&nbsp;a un arrecife con fecha de nacimiento</strong>. Eso sugiere que si uno deja quietito algo en el fondo marino, con suficiente tiempo, la naturaleza lo recobra, mostrando que hay potencial de restauración o de regeneración de los sistemas marinos”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266072"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14200219/FKt250812-S0833-20250829Txx-SS-Shipwreck_01.jpg" alt="" class="wp-image-266072" /><figcaption class="wp-element-caption">El equipo de investigación exploró el naufragio del ROU Uruguay bajo el agua. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>La visita al naufragio del ROU Uruguay tuvo una carga emocional inesperada. En la tripulación científica participaron dos arqueólogos marítimos que entraron en contacto con&nbsp;<strong>extripulantes del buque</strong>&nbsp;para entrevistarlos. Sin embargo, al ver las imágenes del barco en el fondo del mar, comenzaron a compartir historias, datos y anécdotas que enriquecieron aún más la exploración. “Creo que todos lloramos ahí; no se salvó nadie porque fue muy emocionante”, recuerda Burone. “Estar en un ambiente tan alejado de la costa y poder llevar esa información, es una forma también de que la gente se adueñe de ese patrimonio cultural”, agrega la científica.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266073"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14200347/FKt250812-S0833-20250829Txx-SS-Shipwreck_02.jpg" alt="" class="wp-image-266073" /><figcaption class="wp-element-caption">El barco utilizado originalmente durante la Segunda Guerra Mundial fue donado por Estados Unidos a Uruguay en 1952 y hundido en 1995 como ejercicio naval. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>El componente humano estuvo presente en cada momento de la expedición y marcó profundamente a quienes participaron, agrega Burone. Durante la campaña, un hecho conmovió profundamente al equipo: falleció la madre de Alvar Carranza. “Nos desmoronamos de alguna forma”, recuerda la científica. La respuesta fue unánime: respeto, contención y una red de apoyo en medio del océano.</p>



<p>“Alvar es una persona muy querida y eso quedó claro. Todos intentamos sostenerlo y él tuvo la fuerza de continuar”, agrega Burone. Fue un mes intenso, no solo por los hallazgos científicos, sino por lo vivido a nivel emocional. “Uno sube de una forma y baja de otra”, dice. Ese tránsito compartido terminó por consolidar los lazos entre el equipo científico y la tripulación del&nbsp;<em>Falkor (too)</em>, que no solo demostró excelencia técnica, sino una calidad humana que atravesó toda la campaña, afirma la especialista.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266068"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14194749/FKt250812-20250904-ShipToShoreCall-Ingle-3929.jpg" alt="" class="wp-image-266068" /><figcaption class="wp-element-caption">El jefe científico Alvar Carranza, de la Universidad de la República, junto a miembros del equipo, narra en vivo imágenes de las profundidades marinas transmitidas para el público de Uruguay y del mundo. Las tomas fueron captadas por el ROV SuBastian, operado de forma remota por pilotos desde el buque. Foto: cortesía Alex Ingle / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Compartir en tiempo real</strong></h2>



<p>Lo vivido a bordo del&nbsp;<em>Falkor (too)</em>&nbsp;traspasó las paredes del buque. A través de las transmisiones en vivo, miles de personas siguieron la expedición desde sus pantallas, presenciando en tiempo real lo que muy pocos humanos han podido ver.</p>



<p>Para el equipo fue un desafío enorme, pero también una satisfacción profunda. No solo cumplieron sus objetivos científicos, sino que lograron algo igual de valioso:&nbsp;<strong>acercar la oceanografía a la sociedad</strong>. “Uno de nuestros principales propósitos era democratizar la ciencia”, afirma Leticia Burone. Y lo lograron.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266075"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14201220/FKt250812-S0843-20250909T000444Z-scicam-Shark_Gills.jpg" alt="" class="wp-image-266075" /><figcaption class="wp-element-caption">Un tiburón gato de aguas profundas (<em>Scyliorhinus haeckelii</em>) fue documentado a 198 metros en el borde exterior de la plataforma continental, cerca de la cabecera del cañón submarino La Paloma. El sitio está influenciado por la Corriente de Brasil, que transporta aguas tropicales y centrales del Atlántico Sur. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Durante los&nbsp;<em>streamings</em>, el público enviaba preguntas, escuelas compartían dibujos, liceos mandaban tareas inspiradas en la campaña. “Cosas divinas como:&nbsp;<em><strong>‘Imagínense que ustedes son los científicos a bordo del Falkor’</strong></em>”, cuenta Burone con emoción. Al regresar al continente, los especialistas trajeron no solo datos y muestras, sino algo más grande: un hito colectivo, un antes y un después para el país. “Crecimos todos”, resume la investigadora.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266080"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14203734/FKt250812-20250831-Dive834_Samples-Ingle-1671.jpg" alt="" class="wp-image-266080" /><figcaption class="wp-element-caption">La científica Jessica Risaro, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Museo Argentino de Ciencias Naturales, toma submuestras de una estrella de mar para análisis de ADN en el laboratorio principal del buque de investigación Falkor (too), frente a la costa de Uruguay. Foto: cortesía Alex Ingle / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Los datos recolectados durante la expedición orientarán la forma en que Uruguay&nbsp;<strong>gestionará y protegerá sus recursos marinos</strong>, explica Carranza. La gran ventaja es que las propias autoridades ambientales estuvieron embarcadas en la expedición y fueron parte del equipo, así que tienen la información de primera mano.</p>



<p>“También&nbsp;<strong>tenemos material para décadas</strong>&nbsp;o generaciones de investigadores. Tan solo para el análisis de video, tenemos más de 200 horas de grabaciones de alta definición: con cada video, sale más de una tesis. Es básicamente inconmensurable la cantidad de cosas que se pueden hacer con esto”, agrega Carranza.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266076"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14201447/FKt250812-S0846-20250910T103343Z-scicam-Stars_Fish.jpg" alt="" class="wp-image-266076" /><figcaption class="wp-element-caption">Estrellas y corales encontrados a una profundidad de 278 metros. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Por ahora, la información se continuará compartiendo por todas las vías posibles en el corto y mediano plazo: exposiciones en museos, creación de libros, documentales, material didáctico y espectáculos artísticos, entre otros, enlistan los científicos. Estos productos irán surgiendo a medida que se procese la información recopilada.</p>



<p>“Los más veteranos siempre lo repetimos: somos de la generación de Jacques Cousteau y fuimos influenciados por lo que nos mostraba”, concluye Burone. “Para mí era el poeta azul, por sus frases profundas que resumen que uno no puede proteger lo que no conoce. Ojalá, y creo que así será, este trabajo inspire a la juventud de hoy, tal como él nos inspiró a nosotros.”</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266077"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14201544/FKt250812-S0841-20250907T070826Z-0-scicam-Gonatus_2.jpg" alt="" class="wp-image-266077" /><figcaption class="wp-element-caption">Calamar del género Gonatus observado a 1462 metros de profundidad. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p><em><strong>Imagen principal:</strong>&nbsp;un pulpo se mueve entre corales de aguas profundas a 1612 metros, durante una inmersión del vehículo operado remotamente ROV SuBastian, cerca de la histórica estación oceanográfica 320 del HMS Challenger, donde se recolectaron las primeras muestras de coral del país hace casi 150 años.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</em></p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/astrid-arellano/">Astrid Arellano</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2025/10/mision-cientifica-descubrio-fondo-marino-uruguay/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121456</guid>
        <pubDate>Sun, 19 Oct 2025 14:22:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/17172700/FKt250812-S0831-20250828T024530Z-0-scicam-OctopusCliff_3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Viaje a las profundidades: la misión científica que descubrió el fondo marino en Uruguay]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Día Mundial de las Serpientes: cambiar el miedo por el respeto, la misión de quienes las protegen</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/dia-mundial-de-las-serpientes-cambiar-el-miedo-por-el-respeto-la-mision-de-quienes-las-protegen/</link>
        <description><![CDATA[<p>Para el pueblo indígena bribrí,&nbsp;la serpiente es la protectora del bosque, pero también es enemiga del ser humano. Se cree que cuando una persona la toca, le entrega su espíritu. Por eso, solo los&nbsp;awápa&nbsp;o chamanes pueden manipularlas. Esta creencia y la falta de información sobre cómo evitar mordeduras han llevado a que los humanos las [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Las serpientes son temidas, pero tres expertos aseguran que son tranquilas y que hay que conocer cómo evitar mordeduras y cómo actuar ante ellas.</em></li>



<li><em>En Ecuador, la Fundación Herpetológica Gustavo Orcés promueve este campo desde 1989 y sus miembros creen que han sembrado una semilla importante en el país.</em></li>



<li><em>En Costa Rica, una familia indígena estudió durante cinco años a una serpiente venenosa para conocer por primera vez cómo se comporta en su medio natural.</em></li>



<li><em>En Bolivia, cuatro biólogos conformaron una organización para rescatar a serpientes en Santa Cruz de la Sierra y educar a la población sobre estas especies.</em></li>
</ul>



<p>Para el pueblo indígena bribrí,&nbsp;<strong>la serpiente es la protectora del bosque</strong>, pero también es enemiga del ser humano. Se cree que cuando una persona la toca, le entrega su espíritu. Por eso, solo los&nbsp;<em>awápa</em>&nbsp;o chamanes pueden manipularlas. Esta creencia y la falta de información sobre cómo evitar mordeduras han llevado a que los humanos las despedacen con sus machetes cuando las encuentran en el bosque.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/07/trampa-mortal-animales-peligro-extincion-mueren-ahogados-canal-de-la-patria-argentina/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Trampa mortal: animales en peligro de extinción mueren ahogados por fallas ambientales y técnicas en el Canal de la Patria en Argentina&nbsp;</a></strong></p>



<p>Esta realidad trasciende culturas, de acuerdo con Sebastián Hernández, indígena bribrí y propietario de la&nbsp;<strong>Estación Biológica Kéköldi</strong>, en el Caribe costarricense. María Elena Barragán, herpetóloga ecuatoriana, explica que los seres humanos se sienten afines y atraídos a animales con ojos redondeados y orejas, es decir, que se les parezcan, lo que ayudaría a explicar el rechazo hacia las serpientes. Además, la colonización española, dice, reforzó la idea de la&nbsp;<strong>serpiente como símbolo del mal</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_262570"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/07/14170113/Kogto-Wak-is-tagged-chipped-sexed-and-ready-to-go.jpeg" alt="" class="wp-image-262570" /><figcaption class="wp-element-caption">Un grupo interdisciplinario trabajó en la inserción de los radiotransmisores para el proyecto en Kéköldi. Foto: cortesía Bushmaster Conservation Program</figcaption></figure>



<p>En realidad son especies tranquilas, dicen Hernández y Barragán. Luis Alejandro Galvez, biólogo boliviano que rescata y difunde información sobre estos reptiles, coincide. “Cuando se ven amenazadas, como toda especie, se van a defender”, dice Hernández. Añade que&nbsp;<strong>las mordeduras suelen darse por negligencia humana</strong>, por ejemplo, por no usar botas en el bosque o por accidentes, cuando alguien cae cerca de una serpiente.</p>



<p><strong>Difundir protocolos de prevención</strong>&nbsp;y capacitar, principalmente a las comunidades más alejadas sobre cómo actuar ante mordeduras, es clave para cuidar la salud de la población y evitar ataques por temor o represalia que pongan en peligro las poblaciones de serpientes.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_262575"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/07/14170453/IMG_1167-scaled-e1752513772426.jpg" alt="" class="wp-image-262575" /><figcaption class="wp-element-caption">El biólogo Luis Galvez sostiene una yope (<em>Bothrops diporus</em>) con el gancho herpetológico, durante un rescate. Foto: cortesía Luis Galvez</figcaption></figure>



<p>“Es un grupo de animales importante”, asegura Barragán, pues ayuda a mantener el&nbsp;<strong>equilibrio de los ecosistemas</strong>. Además, explica, del mismo veneno se extrae el suero para atender el envenenamiento y ahora es usado para desarrollar medicamentos para tratar enfermedades como el Parkinson y distintos tipos de cáncer.</p>



<p>En este&nbsp;<strong>Día Mundial de las Serpientes</strong>,&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;habló con los tres expertos en serpientes sobre sus proyectos científicos, educativos y de rescates para conservar a uno de los grupos menos entendidos y apreciados del reino animal.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Una herpetóloga lidera un centro pionero en Ecuador</strong></h3>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_262578"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/07/14170802/Cuidado-y-manejo-de-Verrugosa-scaled-e1752514044782.jpg" alt="" class="wp-image-262578" /><figcaption class="wp-element-caption">Cuidado y manejo de la verrugosa del Chocó (<em>Lachesis acrochorda</em>). Foto: cortesía María Elena Barragán</figcaption></figure>



<p>A finales del siglo XX, el biólogo francés Jean-Marc Touzet ya tenía evidencia de que Ecuador albergaba una gran biodiversidad. Esto lo motivó a crear, en 1989, la&nbsp;<strong>Fundación Herpetológica Gustavo Orcés</strong>&nbsp;para promover el estudio y la divulgación de conocimiento sobre los anfibios y reptiles, de acuerdo con María Elena Barragán, directora ejecutiva de la entidad.</p>



<p>El&nbsp;<strong>Vivarium de Quito</strong>&nbsp;es el principal proyecto de la fundación. Allí viven 300 ejemplares en cautiverio, que provienen de colectas para&nbsp;<strong>estudios científicos</strong>&nbsp;y de&nbsp;<strong>decomisos de vida silvestre</strong>&nbsp;realizados por las autoridades. Los&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2024/08/huellas-en-la-arena-trafico-tortugas-charapa-ecuador/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">reptiles son las especies más traficadas de Ecuador</a>. La mayoría no podrán ser liberados porque no se sabe de dónde fueron extraídos. La Fundación enfrenta grandes desafíos económicos para estabilizar y mantener a cada individuo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_262577"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/07/14170654/FCAT-capacitacion-1-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-262577" /><figcaption class="wp-element-caption">María Elena Barragán, directora de la Fundación Herpetológica Gustavo Orcés, imparte capacitaciones a comunidades que tienen un alto índice de conflictos con serpientes. Foto: Cortesía María Elena Barragán</figcaption></figure>



<p>En el Vivarium, especialistas recopilan información sobre comportamiento y biología. “Eso ha significado 50 publicaciones asociadas a especies de reptiles y anfibios de Ecuador”, dice. Además, en el centro se han capacitado alrededor de 3000 estudiantes de pregrado y posgrado. Barragán fue una de esas estudiantes.</p>



<p>En 1990, mientras estudiaba biología, visitó el Vivarium y se quedó encantada. Se unió al equipo en una época en la que la herpetología era casi solo para hombres. Poco a poco le dieron más responsabilidades y con el pasar de los años vio que cada vez había más mujeres en el campo. “Como mujer en un medio de hombres, tu voz no es tomada en cuenta, eso me ha ayudado a reforzar mi carácter, ahora que tengo 56 años no le pido permiso a nadie para hacer mi trabajo”, afirma.</p>



<p>La fundación también hace rescates, ya que en la capital ecuatoriana hay especies inofensivas como la falsa coral (<em>Lampropeltis triangulum</em>) y en el noroccidente del Distrito Metropolitano de Quito hay serpientes venenosas como la&nbsp;<strong>verrugosa del Chocó</strong>&nbsp;(<em>Lachesis acrochorda</em>). Además, miembros de la entidad capacitan a equipos como el de la Unidad de Protección del Medio Ambiente de la Policía en el manejo, ya sea para el rescate o el decomiso.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_262580"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/07/14170947/serpiente.jpeg" alt="" class="wp-image-262580" /><figcaption class="wp-element-caption">Serpiente caracolera del género Dipsas. Foto: Thomas Nicolon</figcaption></figure>



<p>En 1993 crearon el&nbsp;<strong>programa de educación en prevención de accidentes provocados por mordeduras de serpientes</strong>. Barragán estima que han capacitado a unas 5000 personas de todo el país en cómo evitar y actuar ante los accidentes. Por este conocimiento y experiencias, miembros de la fundación participaron en la creación del primer protocolo para el&nbsp;<a href="https://aplicaciones.msp.gob.ec/salud/archivosdigitales/documentosDirecciones/dnn/archivos/AC_00153_2017%2021%20NOV.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">manejo clínico para el envenenamiento por mordeduras de serpientes</a>, publicado en 2017 por el Ministerio de Salud Pública.</p>



<p>La herpetóloga destaca una alianza que la fundación estableció con comunidades de la zona del Chocó Andino, en el noroccidente de Quito, para capacitar a mujeres en el tejido de brazaletes con los colores de la coral. “Cuando hay economía alrededor de las serpientes, las personas les ven con otros ojos. Ese para mí es el camino de esperanza”, reflexiona.</p>



<p>Después de 35 años de trabajo de la fundación, Barragán cree que hay una nueva visión: “Ya no es el animal al que hay que machetear, ahora la gente ve que son importantes, que ayudan a consumir roedores. Estamos poniendo la semilla en buena tierra”.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Un costarricense investiga la vida secreta de las serpientes</strong></h3>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_262571"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/07/14170121/DSC_0480.jpg" alt="" class="wp-image-262571" /><figcaption class="wp-element-caption">Sebastián Hernández ha participado en proyectos de investigación de aves, anfibios y otros grupos de animales. Foto: cortesía Bushmaster Conservation Program</figcaption></figure>



<p>“Nadie es profeta de su mismo patio”, dice Sebastián Hernández, administrador de un proyecto enfocado en la serpiente matabuey (<strong><em>Lachesis stenophrys</em></strong>), parte de&nbsp;<a href="https://bushmasterproject.com/projects/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">The Bushmaster Conservation Program</a>, que estudia al género de serpientes venenosas&nbsp;<em>Lachesis</em>&nbsp;en Costa Rica.</p>



<p>Su cultura prohíbe la manipulación de cualquier especie animal, pero él está convencido de que la ciencia es necesaria para conservar el territorio. Por eso, construyó una estación biológica que recibe a estudiantes e investigadores interesados en la flora y la fauna de&nbsp;<strong>Kéköldi</strong>, comunidad ubicada entre selvas tropicales, parques naturales y el Caribe.</p>



<p>En 2019 inició el estudio de la matabuey. Esta serpiente es una de las víboras, como se les llama a las serpientes venenosas, más grandes de América Central. Despierta temor, pues su mordida es de importancia médica, pero también mucha fascinación. Sin embargo, se sabe muy poco de su comportamiento en la naturaleza. Lo que se conoce de la especie es a partir de estudios de individuos en cautiverio.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_262569"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/07/14170104/Beckwo.jpeg" alt="" class="wp-image-262569" /><figcaption class="wp-element-caption">Beck-Wö es una de las cinco matabuey que llevaron un radio transmisor durante cerca de un año en la reserva indígena Kéköldi, en Costa Rica. Foto: cortesía Bushmaster Conservation Program</figcaption></figure>



<p>El proyecto, que se llevó a cabo hasta 2023, consistió en capturar ejemplares vivos para insertarles un&nbsp;<strong>radiotransmisor</strong>&nbsp;que da información diaria sobre su paradero. El primer individuo fue un macho de 2.10 metros de largo y 2.8 kilos. En total se capturaron cinco ejemplares, incluidos hembras y juveniles. Cada radiotransmisor tiene una duración de 12 meses, por lo que antes de que se extinga, volvían a atrapar al animal para extraerle el aparato.</p>



<p>En los cinco años del proyecto, los científicos de The Bushmaster Project y el equipo local de Hernández descubrieron algo hasta ese momento desconocido. En palabras de Hernández,&nbsp;<strong>la temida matabuey es un animal “tranquilo”</strong>. Descansa en su madriguera durante el día y cuando el sol se oculta, sale. Cada noche recorre entre 250 y 500 metros hasta encontrar un punto de paso de fauna silvestre en donde esperará, por horas o incluso tres o cuatro días, a su presa.</p>



<p>Cuando atrapa su alimento, usualmente de roedores, se repliega y permanece inmóvil hasta por 24 días, haciendo digestión. “Después de eso, se prepara para hacer cambio de piel, sale de la madriguera y se va”, relata Hernández. Ireana Hernández, su hija, visitaba cada dos días el punto que revelaba el radiotransmisor, con el objetivo de observar las actividades de la serpiente y recolectar heces para ampliar los estudios.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_262572"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/07/14170126/DSC_0024.jpg" alt="" class="wp-image-262572" /><figcaption class="wp-element-caption">Ireana Hernández se encargó de gran parte del trabajo de campo del proyecto. Foto: cortesía Bushmaster Conservation Program</figcaption></figure>



<p>Por ahora, el proyecto está en pausa, pero Hernández espera que la información recolectada sirva para transformar la mala imagen de la&nbsp;<em>Lachesis stenophrys</em>. “Sé que no voy a cambiar la ideología de las personas, menos de las mayores, pero quizás sí haya un cambio a futuro, trabajando con los niños, enseñándoles que no hay que matarlas, sino que hay que cuidarlas”, reflexiona.</p>



<p>La especie&nbsp;<strong>es un indicador del buen estado de salud de los bosques</strong>, explica Hernández. “Ahorita todavía tenemos bastantes ejemplares, pero me preocupa que su reproducción no es tan fácil por las condiciones del clima”, añade. Además, esta víbora es un controlador biológico, que al comer roedores y pequeños mamíferos mantiene el equilibrio del ecosistema.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/07/paiche-invasor-pez-gigante-amenaza-amazonia-bolivia-reportaje-fotografico/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">El paiche invasor: un pez gigante que amenaza los ríos y la biodiversidad de la Amazonía de Bolivia | Reportaje fotográfico</a></strong></p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Cinco biólogos bolivianos educan para conservar</strong></h3>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_262576"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/07/14170554/IMG_9797-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-262576" /><figcaption class="wp-element-caption">Luis Galvez, Vianca Céspedes, Diego Duarte, Candy Schlief y Christian Trigo integran Jausi. Foto: cortesía Luis Galvez</figcaption></figure>



<p>Cuando el biólogo Luis Alejandro Galvez empezó a&nbsp;<strong>rescatar serpientes en Santa Cruz de la Sierra</strong>, Bolivia, las personas que lo contactaban solían enviarle fotos de los animales después de matarlos. “Ahí recién me preguntaban si era venenosa”, relata.</p>



<p>Después de cinco años, en los que ha rescatado a unos 150 ejemplares y aprovechado cada aviso para educar a la comunidad, Galvez asegura que el mensaje está calando y la percepción sobre estos reptiles está cambiando. “Ahora&nbsp;<strong>más personas saben identificar si es venenosa</strong>&nbsp;o no, algunos incluso saben identificar de qué especie es”, asegura.</p>



<p>A pesar del gran desarrollo urbanístico de Santa Cruz de la Sierra, la ciudad más poblada de Bolivia con 2.3 millones de habitantes,&nbsp;<strong>los conflictos humano-serpiente son frecuentes</strong>. Esto se debe a que está ubicada en un punto de transición de bosque chaqueño, chiquitano y cerrado. Además, el río Piraí bordea la ciudad. En otras palabras, es una zona biodiversa.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_262573"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/07/14170426/4a785be4-035b-4b0a-bb4e-44bbde2c9fe0.jpg" alt="" class="wp-image-262573" /><figcaption class="wp-element-caption">Luis Galvez sostiene una culebra chicoteadora (<em>Chironius exoletus</em>) durante un rescate y liberación. Foto: cortesía Luis Galvez</figcaption></figure>



<p>El biólogo identificó que el Ministerio de Ambiente, la entidad encargada de hacer rescates de fauna silvestre, cuenta con un equipo pequeño que “no abarca tanto trabajo”. Por eso se fue involucrando en esta tarea, hasta que el año pasado, junto a otros cuatro biólogos, conformó&nbsp;<a href="https://www.instagram.com/jausibo/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Jausi Bolivia</a>, un colectivo enfocado en la&nbsp;<strong>difusión de información de reptiles y anfibios en la ciudad de Santa Cruz</strong>. Jausi es el nombre común de la lagartija&nbsp;<em>Ameiva ameiva</em>, una especie “muy conocida y querida en la ciudad”, de acuerdo con Galvez.</p>



<p>La curichera (<em>Hydrodynastes gigas</em>) y la boyé (<em>Boa constrictor</em>) están entre las especies más afectadas por el conflicto con los humanos. De diciembre a marzo, durante la época lluviosa, pero cálida, hay más encuentros. Aunque la mayoría se dan en la periferia, también se dan en los corredores verdes de la ciudad, que han permitido que se mantengan pequeñas poblaciones de serpientes.</p>



<p>Asimismo, el experto ha visto casos en los que personas que vienen de las zonas rurales transportan serpientes a la ciudad, sin su conocimiento, individuos que pudieron acercarse al vehículo en búsqueda de calor.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_262574"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/07/14170437/c2c5899e-3deb-482b-ac5f-1e8b284fd1c6-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-262574" /><figcaption class="wp-element-caption">Jausi organizó eventos educativos y lúdicos por el Día de las Serpientes en 2024. Este 2025 también tienen preparada una agenda de actividades. Foto: cortesía Luis Alejandro Galvez</figcaption></figure>



<p>El equipo de biólogos organiza eventos educativos sobre las especies que habitan en la ciudad y sobre cómo actuar ante su presencia. “Si uno no las molesta, son tranquilas”, asegura. Este 2025, el equipo de Jausi realizará la segunda edición de la&nbsp;<strong>feria Aquí no maj</strong>, por el Día de las Serpientes. Allí lanzarán una guía ilustrada para identificarlas, a la que se podrá acceder con un código QR. Ahora están trabajando en un artículo científico con el listado de las especies de estos reptiles observados en el área metropolitana de Santa Cruz.</p>



<p>A pesar de la gran importancia ecológica de las serpientes, es uno de los grupos de animales que más rechazo genera. Con estas actividades, los integrantes de Jausi buscan que Santa Cruz sea un ejemplo de convivencia equilibrada. “Una vez que eso suceda, vamos a seguir con una Santa Cruz Verde, que es lo que nos caracteriza”, concluye Galvez.</p>



<p><em><strong>Foto principal:</strong>&nbsp;Una boa esmeralda (Corallus batesii) en el Vivarium de Quito. Foto: Thomas Nicolon</em></p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/ana-cristina-alvarado/">Ana Cristina Alvarado</a> en Mongabay Latam. </em><a href="https://es.mongabay.com/2025/07/dia-mundial-de-las-serpientes-conservacion/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Puedes revisarlo aquí.</em></a></p>



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<p></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=118293</guid>
        <pubDate>Wed, 16 Jul 2025 12:14:51 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/21071736/verde.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Día Mundial de las Serpientes: cambiar el miedo por el respeto, la misión de quienes las protegen]]></media:description>
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            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Tráfico de caballitos de mar: el cruel viaje desde las redes de arrastre hacia los mercados asiáticos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/trafico-de-caballitos-de-mar-el-cruel-viaje-desde-las-redes-de-arrastre-hacia-los-mercados-asiaticos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cerca de&nbsp;3000 caballitos de mar fueron retenidos&nbsp;en un operativo de control en Carchi, provincia ecuatoriana fronteriza con Colombia, en mayo de 2025. El caso revela el&nbsp;tráfico ilegal&nbsp;al que son sometidas estas especies icónicas, pero pequeñas y vulnerables. La pesca incidental y dirigida es el origen de un cruel comercio que mueve millones de dólares anuales [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Aunque en Ecuador está prohibido el comercio de caballitos de mar, a mediados de junio la policía dio con un paquete de casi 3000 ejemplares.</em></li>



<li><em>Expertos y autoridades señalan que la mayoría de estos emblemáticos peces son atrapados de manera incidental en redes de arrastre industriales y artesanales.</em></li>



<li><em>Un estudio sostiene que Perú es un punto clave en la millonaria ruta del tráfico ilegal de estos animales, que tienen a Asia como destino final.</em></li>



<li><em>Son demandados para realizar preparaciones medicinales tradicionales que se venden como supuestas curas para el asma o la disfunción eréctil, pero no existe sustento científico que avale sus propiedades medicinales.</em></li>
</ul>



<p>Cerca de&nbsp;<strong>3000 caballitos de mar fueron retenidos</strong>&nbsp;en un operativo de control en Carchi, provincia ecuatoriana fronteriza con Colombia, en mayo de 2025. El caso revela el&nbsp;<strong>tráfico ilegal</strong>&nbsp;al que son sometidas estas especies icónicas, pero pequeñas y vulnerables. La pesca incidental y dirigida es el origen de un cruel comercio que mueve millones de dólares anuales en todo el mundo y que tiene a Perú como uno de los principales países de tránsito y a países asiáticos como destino final.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/06/mineria-submarina-mexico-estados-unidos/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Minería submarina: México se enfrenta a compañía de Estados Unidos que busca extraer fósforo del mar en Baja California Sur</a></strong></p>



<p>“Muchísimos caballitos de mar mueren con las redes de arrastre”, dice Michel Guerrero, biólogo marino ecuatoriano. La creciente presión pesquera y la pérdida de hábitat están entre sus principales amenazas. De las 47 especies de&nbsp;<em>Hippocampus</em>&nbsp;registradas en el mundo, al menos 16 enfrentan<strong>&nbsp;riesgo de extinción</strong>, de acuerdo con&nbsp;<a href="https://projectseahorse.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Project Seahorse</a>, una organización estadounidense dedicada a la conservación y la investigación marina.</p>



<p>Todos los&nbsp;<em>Hippocampus</em>&nbsp;constan en el<strong>&nbsp;Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES)</strong>. Es decir, su comercio internacional se permite siempre y cuando se pruebe que es sostenible. A pesar de esto, no todos los países consienten su extracción. La legislación ecuatoriana, por ejemplo, lo prohíbe.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_262145"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/06/30210121/3000-caballitos-Policia-Nacional-768x449.jpeg" alt="" class="wp-image-262145" /><figcaption class="wp-element-caption">A inicios de mayo de 2025, la policía ecuatoriana interceptó una encomienda que guardaba cerca de 3000 caballitos de mar del Pacífico. Foto: Policía Nacional</figcaption></figure>



<p>En Ecuador, solo se ha registrado el&nbsp;<strong>caballito de mar del Pacífico</strong>&nbsp;(<em>Hippocampus ingens</em>), según información que la Policía Nacional envió a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>. Se ha reportado su distribución en diversas zonas costeras del país, así como en las Islas Galápagos. Guerrero explica que estos pequeños peces viven en áreas donde hay pastos marinos, manglares, algas o corales, pues les sirven de refugio y también les ofrecen estructuras como ramitas de las que se sostienen con la cola.</p>



<p>Los ejemplares confiscados en Carchi habrían sido extraídos del área marítima de la provincia del Guayas, de acuerdo con información que el Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica (MAATE) envió a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p>El paquete que viajó en transporte público terrestre de Guayaquil a Carchi habría tenido como siguiente parada Colombia, presume el MAATE. Desde allí, si la caja no hubiera sido interceptada, habría llegado a Asia, el principal destino del tráfico de estas especies, según el artículo&nbsp;<em><a href="https://conbio.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/cobi.70047" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Using online reports of seahorse seizures to track their illegal trade</a></em>, liderado por la científica Sara J. Foster, de Project Seahorse, y publicado en mayo de 2025 en Conservation Biology.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Son capturados incidentalmente</strong></h3>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_262160"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/06/30222802/Sea-Horse-4-copy-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-262160" /><figcaption class="wp-element-caption">Una pareja de caballitos de mar se refugia entre corales blandos, en Punta Vicente Roca, Galápagos. Foto: Michel Guerrero</figcaption></figure>



<p>Gran parte de los caballitos de mar traficados son capturados de manera incidental, señala la Policía Nacional. El estudio&nbsp;<em><a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0291874" target="_blank" rel="noreferrer noopener">The United States dried seahorse trade</a></em>, publicado en 2023 en Plos One, respalda la afirmación. Es decir, quedan atrapados en redes y aparejos con los que se busca pescar otras especies. La<strong>&nbsp;extracción no intencionada</strong>, dice el artículo científico, “dificulta la recopilación de datos sobre el tamaño de los ejemplares recogidos y la explotación específica de cada especie”.</p>



<p>La&nbsp;<strong>pesca de arrastre de camarón pomada (<em>Protrachypene precipua</em>)</strong>, una pesquería industrial que se realiza fuera de las primeras ocho millas en Ecuador, extrae del mar decenas de especies de manera incidental, relata Guerrero. Los pescadores lanzan desde el barco una red de gran tamaño con un peso que remueve el fondo marino y captura todo lo que encuentra a su paso, incluyendo el camarón, que es la pesca objetivo, y todo tipo de peces y moluscos.</p>



<p>“Es perjudicial, es como meter una excavadora en el fondo marino, se levanta todo”, dice el experto. Este arte de pesca despedaza a las especies que están en el camino. Cuando los pescadores levantan la red, seleccionan su pesca objetivo y especies comerciales, entre ellos, el lenguado (<em>Hippoglossina tetrophthalma)</em>&nbsp;o el caballito de mar, y desechan los individuos heridos o que no atraen interés en los mercados.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_262163"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/06/30223558/Mark-Rosenstein-768x512.png" alt="" class="wp-image-262163" /><figcaption class="wp-element-caption">Los caballitos de mar habitan en zonas donde hay vegetación. Foto: Mark Rosenstein / iNaturalist</figcaption></figure>



<p><strong>La pesca de arrastre está prohibida en Ecuador desde 2013</strong>. Sin embargo, una fuente cercana al Viceministerio de Acuacultura y Pesca, que prefiere mantener su anonimato por seguridad, asegura que se sigue practicando. Además, los caballitos de mar caen en la red langostera, otro arte de pesca artesanal prohibida, y salen a diario en las redes de cerco camaroneras y en las artes de pesca de la flota industrial polivalente, que tienen como objetivo la merluza (<em>Merluccius gayi</em>) y el camarón. Estas dos son permitidas.</p>



<p>La&nbsp;<strong>falta de control a las pesquerías en Ecuador</strong>&nbsp;no es una sorpresa. En 2024, la&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2024/03/cites-sanciona-ecuador-suspende-comercio-de-tiburones-oceanos/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">CITES sancionó al país</a>&nbsp;tras encontrar una discrepancia entre las cifras de exportación e importación de aletas de tiburón de Ecuador y Perú, respectivamente.</p>



<p>El biólogo marino no descarta que también haya pesca dirigida. Los caballitos de mar son bastante vulnerables. La&nbsp;<em>Hippocampus ingens</em>&nbsp;es la especie más grande del género, pero no pasa de los 30 centímetros de altura. Pescadores buzos pueden atraparlos con las manos, con redes pequeñas e incluso –según ha observado la fuente del Viceministerio de Acuacultura y Pesca– con bolsas plásticas.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Tienen una muerte dolorosa</strong></h3>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_262146"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/06/30210125/chifa-clausutado-2024-Foto-Arcsa-768x512.jpeg" alt="" class="wp-image-262146" /><figcaption class="wp-element-caption">En 2024, funcionarios de la Agencia de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria de Ecuador hallaron caballitos de mar disecados en un restaurante chino de una localidad costera. Foto: ARCSA</figcaption></figure>



<p>Los caballitos de mar que sobreviven a la pesca de arrastre mueren más tarde al aire libre o hervidos vivos, de acuerdo con información de la Policía Nacional. Los traficantes someten a los cuerpos a diferentes tratamientos para conservarlos.</p>



<p>Uno de ellos es un proceso de salazón, señala el MAATE, que consiste en deshidratarlos con sal para inhibir el crecimiento bacteriano y prolongar su conservación. También los secan al sol o en hornos rudimentarios. Usan alfileres para que conserven la cola enroscada, una característica considerada atractiva, principalmente para el comercio de souvenirs.</p>



<p>Después los clasifican por tamaño y color. Los embalan cuidadosamente, a menudo en bolsas selladas y frascos para evitar daños durante el transporte. Los transportan por vía terrestre, marítima o aérea, muchas veces escondidos en paquetes postales, equipaje personal o mercancía comercial.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_229951"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2021/11/19001653/Tra%CC%81fico-de-especies-Oceana-Peru-2-768x512.jpeg" alt="" class="wp-image-229951" /><figcaption class="wp-element-caption">Incautación de caballitos de mar en Perú. Foto: cortesía Oceana Perú</figcaption></figure>



<p>Guerrero relata que hasta hace unos años, los caballitos que resultaban de la pesca incidental eran convertidos en recuerdos vendidos en las zonas costeras. Sin embargo, se ha vuelto cada vez más común ver que los movilizan vía terrestre hacia Perú.</p>



<p>Los investigadores de&nbsp;<strong>Project Seahorse</strong>&nbsp;encontraron que en&nbsp;<strong>Perú</strong>&nbsp;se incautaron 823 000 individuos entre 2010 y 2021. Fue el segundo país con más caballitos de mar confiscados, con el 17 %, después de China continental, donde el número ascendió a 1 950 000, equivalente al 40 %. Vietnam quedó en el tercer lugar, con 683 000 individuos, el 14 % del total.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/06/tratado-alta-mar-avanza-conferencia-naciones-unidas-oceanos/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">El tratado de Alta Mar avanza a paso firme en la conferencia de las Naciones Unidas para los océanos</a></strong></p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>La última parada es Asia</strong></h3>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_222942"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2021/02/08160841/HK01SEAHORSES_005-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-222942" /><figcaption class="wp-element-caption">Caballitos secos en una tienda de Hong Kong, donde se pueden encontrar fácilmente. Foto: HK1</figcaption></figure>



<p>El país latinoamericano, sin embargo, sería solo un lugar de paso. Los investigadores encontraron que las d<strong>iez rutas más usadas para el tráfico</strong>&nbsp;de estos peces fueron, en orden descendente, desde Perú a China continental, Hong Kong y Vietnam; desde Filipinas, Vietnam, India y Egipto a China continental y desde Indonesia a Hong Kong, desde Tailandia a China Continental y desde Egipto a los Emiratos Árabes Unidos.</p>



<p>La demanda de caballitos de mar en los países asiáticos responde a su uso en la&nbsp;<strong>medicina ancestral</strong>. Según el MAATE, los ejemplares son triturados hasta convertirlos en polvo para preparar remedios. “Aunque se&nbsp;<strong>carece de sustento científico</strong>, se cree que curan dolencias como el asma o la disfunción eréctil”, indica la respuesta del Ministerio.</p>



<p>El estudio de Project Seahorse, como sugiere el nombre del artículo, se basó en información disponible en línea, por lo que los números recabados solo son “la punta del iceberg”, según&nbsp;<a href="https://www.instagram.com/p/DKNS7luTjNt/?img_index=1" target="_blank" rel="noreferrer noopener">publicaciones</a>&nbsp;de la iniciativa en redes sociales.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_262164"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/06/30223715/rutas-trafico-caballitos-de-mar-e1751323576469.png" alt="" class="wp-image-262164" /><figcaption class="wp-element-caption">Las rutas del tráfico ilegal de caballitos de mar. Imagen: Sara J. Foster</figcaption></figure>



<p>La&nbsp;<strong>media de caballitos de mar confiscados por año entre 2010 y 2021 fue de 349 000</strong>. De manera general, la cifra ascendió con el tiempo. En 2019 hubo mayor número de confiscaciones y más ejemplares confiscados que en todo el periodo analizado. Los científicos estimaron que en los 12 años estudiados, la cifra ascendió a 4.93 millones de individuos.</p>



<p>El&nbsp;<strong>valor promedio por caballito de mar fue de cinco dólares</strong>&nbsp;y los investigadores calcularon que el total de las incautaciones analizadas en la base de datos equivalía a 21.4 millones de dólares.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Cifras dispersas en Ecuador</strong></h3>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_262149"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/06/30210135/operativo-abril-foto-Fiscalia-768x512.jpeg" alt="" class="wp-image-262149" /><figcaption class="wp-element-caption">En abril de 2025, un operativo interinstitucional dio con 19 caballitos de mar en una casa en Manta. Foto: Fiscalía General del Estado</figcaption></figure>



<p>Los números no son claros en Ecuador. El MAATE dice que en 2023 y 2024 no hubo retenciones de caballitos de mar, mientras que la Policía señala que se encontraron 133 en Quito y 44 en Santa Elena, respectivamente. En 2025, el MAATE registra la retención de 2947 ejemplares y la Policía registra 2970 en Carchi, seis en Guayaquil y 21 en Quito. Ninguna de las dos instituciones incluyó el publicitado hallazgo de&nbsp;<a href="https://x.com/PoliciaEcuador/status/1910108614494142937" target="_blank" rel="noreferrer noopener">19 caballitos de mar, junto a 16.5 toneladas de aletas de tiburón</a>, en un operativo realizado el 20 de marzo de 2025 en Manabí.</p>



<p>Las 47 especies de caballitos de mar están enlistadas en la&nbsp;<a href="https://www.iucnredlist.org/search/list?query=hippocampus&amp;searchType=species" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Lista Roja de Especies Amenazadas</a>&nbsp;de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). De ellas, una está&nbsp;<strong>En Peligro Crítico de extinción</strong>, dos están Amenazadas, 14 son Vulnerables, dos están Casi Amenazadas, 14 están catalogadas como Preocupación Menor y 14 constan con información deficiente. El&nbsp;<em>Hippocampus ingens</em>&nbsp;está catalogado como Vulnerable.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_262147"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/06/30210129/En-el-aeropuerto-de-GYE-aprehendimos-a-un-extranjero-por-presunto-delito-contra-la-biodiversidad-transportaba-213-especies-silvestres-2021-Policia-768x512.jpeg" alt="" class="wp-image-262147" /><figcaption class="wp-element-caption">En 2021, miembros de la policía ecuatoriana detuvieron en el aeropuerto de Guayaquil a un extranjero que transportaba 213 caballitos de mar. Foto: Policía Nacional</figcaption></figure>



<p>En el proceso de Carchi se identificó a dos presuntos infractores. Sus nombres, que no pueden revelarse porque la investigación está en curso, constaban en las facturas de envío y recepción del paquete. El MAATE reveló que los implicados serían un ecuatoriano y “presuntamente una persona de origen asiático nacionalizada en Ecuador”.</p>



<p>La pesca de caballitos de mar, especialmente la dirigida, es un problema debido a su&nbsp;<strong>impacto en las poblaciones silvestres</strong>, de acuerdo con información que la Policía Nacional envió a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>. La entidad explicó que su extracción altera el equilibrio ecológico. Estas especies se alimentan de pequeños crustáceos, contribuyendo a regular sus poblaciones y a evitar su proliferación. Además, son indicadores de la salud del ecosistema.</p>



<p>Guerrero cree que hace falta reforzar el control pesquero para proteger a esta especie “icónica”, por su semejanza con los caballos y su cola enroscada y también por su asombrosa biología: en un proceso único en el reino animal,&nbsp;<strong>es el macho el que gesta</strong>&nbsp;y pare diminutas crías completamente desarrolladas.</p>



<p><em><strong>Foto principal:</strong>&nbsp;un caballito de mar se camufla entre algas marinas, en Punta Vicente Roca, Galápagos.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;Michel Guerrero</em></p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/ana-cristina-alvarado/">Ana Cristina Alvarado</a> en Mongabay Latam. </em><a href="https://es.mongabay.com/2025/07/trafico-caballitos-de-mar-cruel-viaje-redes-arrastre-mercados-asiaticos/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Puedes revisarlo aquí.</em></a></p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>



<p></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=117807</guid>
        <pubDate>Thu, 03 Jul 2025 16:35:09 +0000</pubDate>
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