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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sat, 04 Apr 2026 22:23:30 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Educomunicación | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Diego Fonnegra, el Guardián de la Memoria del General Santander: La Ley Frente a la Épica</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/diego-fonnegra-el-guardian-de-la-memoria-del-general-santander-la-ley-frente-a-la-epica/</link>
        <description><![CDATA[<p>A raíz de mis dos conversaciones con Diego Fonnegra sobre el propósito del museo y su lucha por la memoria, yo interpreto y parafraseo su visión central: Colombia necesita a Santander ahora más que nunca. La narrativa histórica dominante, como me recalcó Diego, tiende a glorificar la gesta militar de Bolívar, el carisma, el sueño continental. Esta visión omite la obra civilista que le dio forma a la Gran Colombia.</p>
<p>Santander fue el constructor de nuestra institucionalidad. Mientras el Libertador soñaba con proyectos vitalicios y gobiernos centralizados, el Hombre de las Leyes se concentró en la tarea menos glamurosa, aunque más esencial: la fundación de la República sobre la base de la Constitución y la separación de poderes. Su legado nos recuerda que una Nación fuerte no depende de un líder mesiánico.</p>
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<p>Por Mar Candela</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16153311/museo-1024x576.jpg" alt="Diego Fonnegra, el guardián de la memoria de Francisco de Paula Santander" class="wp-image-122498" style="width:36px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16153311/museo-1024x576.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16153311/museo-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16153311/museo-768x432.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16153311/museo-1536x864.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16153311/museo.jpg 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Hoy, en una ciudad donde los museos suelen tener amplia visibilidad, este espacio parece contar con menos aliados y divulgadores. Me pregunto por qué. ¿Será que la historia contada desde lo íntimo, desde lo familiar, necesita nuevos caminos para ser escuchada?

Lo cierto es que este museo ofrece una experiencia distinta: la de la memoria tejida con afecto, paciencia y compromiso. Por eso, esta columna es una invitación a quienes aman la historia, la educación y la justicia, a acercarse a este lugar. A escuchar a Diego. A dejarse tocar por su relato. Porque cuidar la memoria también es cuidar el país.</figcaption></figure>



<p>En medio de la fiebre histórica y la constante tensión política que vive Colombia, hemos vuelto a caer en la trampa del maniqueísmo: o estás con Bolívar o estás contra él. Esta cruzada épica nos hace olvidar al arquitecto de la República, al &#8220;Hombre de las Leyes&#8221; que nos puso a funcionar: <strong>Francisco de Paula Santander</strong>. Necesitamos urgentemente equilibrar la balanza en la <strong>Nación</strong>.</p>



<p>Tuve la oportunidad de dialogar con <strong>Diego Fonnegra</strong> en dos ocasiones, y a través de esas conversaciones entendí que el verdadero campo de batalla no es el militar, sino el de la memoria. La <strong>Casa Museo Francisco de Paula Santander</strong> no está en el centro histórico, sino en la antigua <strong>Hacienda El Cedro</strong>, al nororiente de Bogotá (Carrera 7 No. 150-21). Es una casona campesina del siglo XVII, con estilo colonial andaluz, paredes de tapia pisada, que respira más de 400 años de historia de la Sabana. No es un museo estatal, sino un lugar íntimo, tejido a pulso por Diego y su familia, un claro ejemplo de resistencia patrimonial.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Diego Fonnegra, El guardián de la memoria del general Santander. Por Mar Candela " width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/crC0wsVk5GA?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">El Corazón Abierto de la Historia Viva</h3>



<p>El museo es el hogar de un legado que <strong>Diego Fonnegra, su custodio, y yo interpretamos</strong> como una necesidad histórica. Él, con más de 70 años, es el principal guardián. Su perfil como <strong>historiador, visionario y exfuncionario público</strong> que trabajó en la transformación de la Dirección de Turismo en el Instituto Distrital de Cultura y Turismo, da un peso especial a su labor de defensor del territorio y de la memoria. <strong>Su pasión es lo que desarma mi propio cinismo</strong> sobre la gestión de la memoria nacional. Es un lugar que está vivo, y gran parte de su magia reside en las <strong>maquetas vivientes</strong> que Diego, con su voz especial y profundamente conmovedora, hace viajar a todas las personas en el tiempo a la época.</p>



<p><strong>Parafraseando a Diego,</strong> él afirma con firmeza que todas las personas en Colombia necesitamos conocer esta otra memoria. Comprender que Simón Bolívar es una parte de la historia. Entender que <strong>Santander fue fundamental en la construcción de lo que hoy somos como Nación</strong>. Su preocupación es palpable: abre el corazón del museo a niños y jóvenes, profundamente preocupado por la falta de <strong>divulgadores serios</strong> de la historia y la memoria. Mantiene las puertas abiertas para encontrarse con quienes quieran realmente la historia completa del país.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">La Batalla Grande: Instituciones vs. Caudillismo</h3>



<p>A raíz de mis dos conversaciones con Diego Fonnegra sobre el propósito del museo y su lucha por la memoria, <strong>yo interpreto y parafraseo su visión central</strong>: Colombia necesita a Santander ahora más que nunca. La narrativa histórica dominante, <strong>como me recalcó Diego</strong>, tiende a glorificar la gesta militar de Bolívar, el carisma, el sueño continental. Esta visión omite la obra civilista que le dio forma a la Gran Colombia.</p>



<p>Santander fue el constructor de nuestra institucionalidad. Mientras el Libertador soñaba con proyectos vitalicios y gobiernos centralizados, el <em>Hombre de las Leyes</em> se concentró en la tarea menos glamurosa, aunque más esencial: <strong>la fundación de la República sobre la base de la Constitución y la separación de poderes</strong>. Su legado nos recuerda que una <strong>Nación</strong> fuerte no depende de un líder mesiánico.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">Feminismo Artesanal y la Memoria de las Mujeres</h3>



<p>Como ciudadana y como feminista, me intriga profundamente la historia detrás de los héroes, especialmente la de las mujeres que los rodearon. Me llena de ilusión que la Casa Museo sea una esquinita de historia que se ha mantenido con esfuerzo personal, familiar y social, a pesar de que ha tenido que difuminarse entre los intereses partidistas y los comerciales. <strong>Yo creo</strong> que nuestro deber es recobrar ese hábito de buscar la memoria.</p>



<p>Queremos conocer a esas otras mujeres que fueron claves, cuyos nombres están verificados en fuentes históricas. Es un ejercicio de <strong>Feminismo Artesanal</strong>, buscando los hilos de la historia que cosieron <strong>Manuela Antonia de Omaña y Rodríguez</strong> (su madre, nacida en 1768); su esposa, <strong>Sixta Pontón Piedrahita</strong>; y sus hijas, <strong>Clementina Santander Pontón</strong> y <strong>Sixta Tulia Santander Pontón</strong>. Ellas, aunque no se autodenominaban feministas, sí que lo fueron en sus roles, defendiendo y sosteniendo un legado que hoy podemos visitar.</p>



<p>La historia de Bolívar ya la conozco. Me intriga que tanto sea cierto y que tanto sea fantasía en la historia de las mujeres de la época, como pasó con las Ibáñez, vendidas por una novela con la fantasía del erotismo, sacando de contexto su gran valor en la historia de la <strong>Nación</strong>. Basta con escuchar a Diego Fonnegra para querer conocer más sobre esta parte esencial de la historia.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">El Llamamiento: La Resiliencia de la Memoria</h3>



<p>Quiero como educomunicadora tener la oportunidad de conocer la otra historia y a esas mujeres que no se mencionan tanto. Esta columna es una invitación a la <strong>Resiliencia de la Memoria</strong>. Hago un llamado a <strong>todas las personas</strong>, especialmente a los estudiantes de historia, a proponer actividades educativas en este museo. Me encantaría ver a estudiantes de historia proponer actividades educativas que reactiven este espacio. Es un acto de <strong>justicia histórica</strong> y de <strong>justicia cognitiva</strong> darle a Santander el espacio que merece.</p>



<p>Acérquense a la Casa Museo Santander. Escuchen a Diego Fonnegra. Dejen que su relato detone nuevas preguntas. Cuidar la memoria del <strong>Organizador de la Victoria</strong> y el <strong>Padre de las Leyes</strong> es un acto de resistencia civil que nos enseña a valorar la República que construimos.</p>



<p>Para conocer de cerca el trabajo de Diego Fonnegra y la historia de la casona, puedes una  <a href="https://www.youtube.com/watch?v=OkeZyITC7gU">Entrevista con Diego Fonnegra: “El inquilino de la casona”</a>.</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122497</guid>
        <pubDate>Sun, 16 Nov 2025 20:38:42 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Diego Fonnegra, el Guardián de la Memoria del General Santander: La Ley Frente a la Épica]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿De qué Hablamos Cuando No Stalkeamos? La ética de la escucha en el diálogo con Santiago Rivas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/de-que-hablamos-cuando-no-stalkeamos-la-etica-de-la-escucha-en-el-dialogo-con-santiago-rivas/</link>
        <description><![CDATA[<p>untos las relaciones humanas, la escucha, la necesidad de desarmar el ego. Algo que me impactó fue que no le molestó que le dijera la verdad: que no siempre entiendo de qué habla, que no siempre estoy de acuerdo. Aun así, conectamos. De corazón a corazón.</p>
<p>Esta búsqueda de la conexión profunda tiene un eco en el feminismo académico. El conocimiento, nos recuerda la filósofa Audre Lorde, no puede depender solo de la racionalidad; tiene que estar al servicio del sentimiento. La ética de la escucha —el proyecto Ante el dolor de los demás de la Universidad de los Andes lo subraya— se concentra en cómo se recibe al otro, más allá del cuerpo sufriente, comprendiendo su contexto relacional.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Hablando con el gran Santiago Rivas. - Mar Candela desde la Educomunicación flexiones desordenadas." width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/V2NbXuNTF1k?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p><a href="https://youtu.be/V2NbXuNTF1k?si=8aNtHZJo0YvJI71z.">https://youtu.be/V2NbXuNTF1k?si=8aNtHZJo0YvJI71z.</a></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>En esta modernidad tardía, la interconectividad nos da la ilusión de cercanía. Creemos que conocer a alguien es seguirlo, rastrear sus <em>posts</em>, consumir fragmentos de su vida digital.</p>



<p class="has-luminous-vivid-orange-background-color has-background"> <strong>Mas <em>stalkear</em> no es conocer.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Las herramientas digitales nos permiten acceder, sí, <strong>no obstante</strong> no necesariamente comprender. Conocer implica otra cosa: <strong>mirarse a los ojos, sin intermediaciones, en un momento de quietud.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Conocer es un espacio donde se activa el discernimiento y, sobre todo, donde se suspende el prejuicio. <strong>Conectar el alma —lo que sea que eso signifique— es un acto de presencia, no de consumo.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>La comunicación auténtica no ocurre en la velocidad del <em>scroll</em>. Sucede en el espacio de la interpersonalidad reflexiva. Como plantea la investigadora <strong>Klondy Ordoñez Núñez</strong> en sus estudios sobre la brecha digital en educación: “La construcción del vínculo requiere más que interacción técnica; exige procesos de escucha, reconocimiento y reciprocidad” (<em>La construcción educomunicativa virtual en tiempos de pandemia</em>, 2020).</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>No basta con estar conectados, hay que estar disponibles. <strong>La interconectividad no garantiza ni intimidad ni comprensión.</strong> Nos volvemos expertos en personas que nunca hemos mirado de frente, y eso nos aleja de la posibilidad de descubrirlas realmente.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">Romper la Burbuja, la Paternidad Consciente y la Ética de la Ternura</h3>



<p>Hace años sigo a Santiago Rivas. Lo sigo sin haberlo escuchado completo nunca. La vida me come viva, y sus contenidos me llegan por partes. <strong>Soy una lectora fragmentada de un profesional que va más allá de esa fragmentación.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Aun así, aprendo. Es un hombre que se declara abiertamente de izquierda y que tiene un alto tono activista en sus temas. <strong>Sin embargo, su valor radica en otra parte:</strong> <strong>mantiene un admirable equilibrio entre su voz propia y la ética profesional que exige el periodismo serio.</strong> No es un fanático. Es un hombre de izquierda que no le teme a la autocrítica.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Su visión de la masculinidad, del país y, sobre todo, su mirada sobre la <strong>paternidad</strong> son <strong>transformadoras</strong> y <strong>disruptivas</strong>. En nuestro encuentro, por ejemplo, quedó claro que su <strong>unión afectiva</strong> es una <strong>decisión ética</strong> que rompe los esquemas de las normalidades impuestas.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Su elección de vivir en <strong>concubinato</strong> sin la necesidad del &#8220;papelito&#8221; o la bendición judicial es, en sí misma, una declaración política. Su paternidad, asumida con un profundo sentido de privilegio y responsabilidad, refleja esa misma <strong>honestidad radical</strong> que yo admiro.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>La búsqueda no es ser un &#8220;superpapá&#8221;, <strong>sino</strong> un padre presente que concilia su vida profesional con su vida personal, entendiendo el amor familiar como un lujo. <strong>Es un ejercicio constante de coherencia.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Hace mucho tiempo quería hablar con él. Quería hacer el experimento de verlo cara a cara. <strong>Fue hermoso, créeme.</strong> Llegó en bicicleta. Nos reímos. Hablamos como si estuviéramos en una sala sin audiencia.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Pensamos juntos las relaciones humanas, la escucha, la necesidad de desarmar el ego. Algo que me impactó fue que no le molestó que le dijera la verdad: que no siempre entiendo de qué habla, que no siempre estoy de acuerdo. <strong>Aun así, conectamos. De corazón a corazón.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Esta búsqueda de la conexión profunda tiene un eco en el feminismo académico. El conocimiento, nos recuerda la filósofa Audre Lorde, no puede depender solo de la racionalidad; tiene que estar al servicio del sentimiento. <strong>La ética de la escucha</strong> —el proyecto <em>Ante el dolor de los demás</em> de la Universidad de los Andes lo subraya— se concentra en <em>cómo se recibe</em> al otro, más allá del cuerpo sufriente, <strong>comprendiendo su contexto relacional.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>En estos días, una tuitera se ensañó con una opinión suya. No entendía por qué, <strong>aunque</strong> luego supe que había rencillas previas. Eso es lo que suele pasarme: <strong>me acerco a las ideas, no a las rencillas.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Lo único que pienso es que este país necesita menos fanatismo y más escucha. Necesitamos una educomunicación con procesos de <strong>metacognición sólidos</strong>. Escuchar. Entender. Comprender. Discernir. </p>



<p class="has-luminous-vivid-orange-background-color has-background"><strong>Necesitamos aprender de la otredad mental y social.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Para mí, la ética educativa trata y tratará siempre de la honestidad. No solamente con mis fuentes, con mis invitados, <strong>sino</strong> con la audiencia y conmigo misma. <strong>Este encuentro con Santiago Rivas fue eso: un ejercicio genuino.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Una conversación sin máscaras. Un diálogo que dice: aquí estamos, intentando entendernos. <strong>Un pequeño acto de resistencia contra la polarización.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Dato curioso: este encuentro fue programado hace varias semanas. Alcancé a subirlo hace unos días. Entre el trabajo, la vida diaria y las coyunturas, apenas pude sentarme a escribir. <strong>Qué bueno poder hacerlo ahora, cuando la reflexión ya se ha macerado.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Gracias, Santiago, por haberte sentado a hablar con esta desconocida.</p>



<p>Y gracias a quienes leen estas líneas. Sé que soy <strong>escribidora</strong>, no escritora. Escribo para abrir conversación, no para cerrarla. Invito a la acción ética, no a la cátedra. <strong>Sigo creyendo que, a pesar de todo, aún es posible hablar de corazón a corazón.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h3 class="wp-block-heading">🎉 Agradecimientos: La conversación que también fue paisaje</h3>



<p>Agradecimientos especiales al grupo de producción que hizo posible este encuentro: al artista visual, videógrafo y fotógrafo <strong>Andrés Reina</strong>, cuya mirada sensible acompañó cada instante; a la maquilladora y asesora de imagen <strong>Vanessa Balveri</strong>, por su cuidado y calidez. Un reconocimiento muy especial a la <strong>Fundación Bio Entorno</strong>, por permitirnos grabar en su espacio, una organización que trabaja por transversalizar los derechos de la tierra con los derechos humanos. Gracias a su presidenta, <strong>Silvana Mujica</strong>, por abrirnos las puertas con generosidad y convicción ética. <strong>La conversación también fue paisaje, y ese gesto lo hizo posible.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>🎥 Te invito a ver el diálogo completo. No es una entrevista, es un encuentro. Un espacio donde las ideas se cruzan con la ternura política, donde la escucha se vuelve acto ético. Aquí está: </p>



<p><a href="https://www.google.com/search?q=https://youtu.be/V2NbXuNTF1z%3Fsi%3D8aNtHZJo0YvJI71z" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://youtu.be/V2NbXuNTF1k?si=8aNtHZJo0YvJI71z</a>.</p>



<p>  Deseo que este ejercicio comunicativo  te toque el alma como me tocó a mí.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
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</div></figure>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122004</guid>
        <pubDate>Sun, 02 Nov 2025 21:22:27 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿De qué Hablamos Cuando No Stalkeamos? La ética de la escucha en el diálogo con Santiago Rivas]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>La coherencia que incomoda a la política: Luis Carlos Reyes y su salto al ruedo electoral</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/la-coherencia-que-incomoda-a-la-politica-luis-carlos-reyes-y-su-salto-al-ruedo-electoral/</link>
        <description><![CDATA[<p>Esta entrevista fue pregrabada hace más de dos semanas, antes de que el país supiera de sus intenciones. Aunque mi cuestionario estaba listo para abordar las denuncias, el miedo por su seguridad y la angustia por las finanzas de Colombia, lo que realmente sobresalió fue la esencia de su pensamiento. En ese momento, le dije sin rodeos que, en la coyuntura actual, no consideraba que él pudiera ganar la presidencia de la República. Su respuesta fue más que especial, fue una muestra de su carácter.</p>
<p>La reciente movilización de sus seguidores, que lo llevó a preguntarles en redes sociales &#8220;¿Qué quieren que hagamos?&#8221;, no es un juego.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Un aire coyuntural en la política, ahora con la audacia de un nuevo camino</strong></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Mr taxes - Luis Carlos reyes en conversación con Mar Candela" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/bTm7axdSRyQ?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p><strong>Por Mar Candela</strong></p>



<h2 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background"><strong>Mistes Taxes y El día en que nos encontramos </strong></h2>



<p>Por lo que vemos, por lo que sentimos en el ambiente, Luis Carlos Reyes es una anomalía en nuestra política. </p>



<p>No es el político que se desgañita en debates estériles o el que persigue un titular a cualquier costo.</p>



<p>Es un economista, un profesor, un historiador de voz tranquila y ética innegociable. Y, sin embargo, su vocación pública ha tomado un rumbo que sacude el <em>statu quo</em>: aunque el anuncio oficial aún no ha llegado, sus movimientos con seguidoras y seguidores demuestran que está explorando la posibilidad real de una precandidatura presidencial. </p>



<p>El hombre calmado ha decidido entrar al ojo del huracán.</p>



<p>Se formó en Estados Unidos y, al volver a Colombia, fundó el Observatorio Fiscal de la Javeriana. Su trabajo no fue el de un teórico encerrado, sino el de un vigilante implacable. </p>



<p>Se dedicó a desenterrar las verdades incómodas de las finanzas públicas, a desenmascarar la falta de claridad en los presupuestos y a traducir la jerga económica en un lenguaje que todas las personas pudieran entender. </p>



<p>Esa obsesión le valió el apodo de &#8220;Mr. Taxes&#8221;, el reconocimiento de su firmeza al enseñarnos de dónde viene y a dónde va el dinero de la gente.</p>



<p>Durante el gobierno de Gustavo Petro, asumió la Dirección de la DIAN con una misión titánica. </p>



<p>Lo hizo sin escándalos, con una firmeza que desarma, y su salida fue un acto de coherencia. Testificó y entregó pruebas con una calma que descolocó al sensacionalismo político. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong>No obstante</strong>, las últimas semanas han sido un terremoto. Su postura se ha vuelto una denuncia frontal, un choque de trenes que lo llevó a anunciar que lo denunciará por injuria. &#8220;Presidente, es infame la forma en que politiza usted el genocidio en Gaza solo por estar en desacuerdo con mi candidatura presidencial&#8221;, sentenció. No es el político tradicional, es un hombre que habla sin filtros y sin miedo.</p>
</blockquote>



<p>Aunque está cuestionado, porque en las redes sociales la gente se debate entre creerle o no. Y es que resulta que Luis Carlos, después de que ocupó el cargo con un sueldo cuantioso, decidió contarle al país todo el entramado de corrupción que había detrás, toda esa gente que lo estaba acosando y asediando para intereses no legales. Él argumenta que guardó silencio porque en un principio el presidente Gustavo Petro lo respaldó y de repente dejó de hacerlo.</p>



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<h3 class="wp-block-heading has-contrast-color has-luminous-vivid-orange-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-5d42548a95eba0bfb28bcee017282fa2"><strong>Periodismo, fe y un diálogo revelador</strong></h3>



<p>Esta columna se basa en la primera entrevista de la nueva temporada de <strong>&#8220;Mujer y Sociedad&#8221;</strong>, uno de mis espacios, junto con <strong>&#8220;Sin Ataques&#8221;</strong>, que me empeño en mediatizar en medio del incesante vaivén de la vida. Mi compromiso profesional de casi dos décadas es siempre el mismo: nunca ocultar mi relación con mis fuentes y, como educomunicadora, revelarles desde qué lugar les hablo.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p> Todo lo que están leyendo es el resultado de mi análisis como Educomunicadora y de mi mirada como activista desde feminismo artesanal y periodista para el desarrollo humano.</p>
</blockquote>



<p>Por alguna razón, mi equipo y yo no sabíamos que Luis Carlos Reyes era un hombre cristiano protestante. Ese detalle, tan personal y profundo, se convirtió en la llave que abrió una conversación extraordinaria sobre la libertad de credo y la relación entre el Estado y la Iglesia. Fue impactante el hecho de que una persona con esos valores haya creído en la línea de pensamiento de Gustavo Petro. Al final, esa conexión entre fe y política me dejó totalmente enganchada. Pude concluir que su manera de confrontar al presidente tiene mucho que ver con su sistema de valores, un código de principios bíblicos que rige su actuar.</p>



<p>Y como colombiana, tengo que defender la libertad de pensamiento, de conciencia y de afiliación. Por eso he sido tan crítica con la inquisición moderna, esa que practican quienes alguna vez fueron perseguidos por sus creencias y hoy intentan someter a las minorías sexuales o a las personas no creyentes. Me revuelve el alma ver cómo las iglesias, que siempre hacen partidismo, se dividen por temas espirituales, <strong>mientras que</strong> se unen para negarle derechos a quienes no piensan como ellas. </p>



<p>Este pregrabado a mi juicio es una joya. </p>



<p>Es un documento valiosísimo que nos permite ver la cara más profunda de los principios y lineamientos de Luis Carlos Reyes.</p>



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<h3 class="wp-block-heading has-contrast-color has-luminous-vivid-orange-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-33bded06787570a0edc6a7f83f4591e8">Un nuevo capítulo: la precandidatura y sus desafíos</h3>



<p>Esta entrevista fue pregrabada hace más de dos semanas, antes de que el país supiera de sus intenciones. Aunque mi cuestionario estaba listo para abordar las denuncias, el miedo por su seguridad y la angustia por las finanzas de Colombia, lo que realmente sobresalió fue la esencia de su pensamiento. En ese momento, le dije sin rodeos que, en la coyuntura actual, no consideraba que él pudiera ganar la presidencia de la República. Su respuesta fue más que especial, fue una muestra de su carácter.</p>



<p>La reciente movilización de sus seguidores, que lo llevó a preguntarles en redes sociales &#8220;¿Qué quieren que hagamos?&#8221;, no es un juego. </p>



<p>Es un llamado a la acción. Su posible candidatura es una apuesta de altísimo riesgo, una prueba de si la coherencia y la ética pueden, de verdad, incomodar lo suficiente para sacudir las estructuras del poder. </p>



<p>Es la historia de un hombre que decidió dejar la comodidad de su atalaya para saltar al ruedo, y solo el tiempo dirá si la gente está lista para un político que se parece más a un profesor de ética que a un showman.</p>



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<p>Finalmente, un agradecimiento muy especial a mi maquilladora y asesora de imagen <strong>Vanessa Barberi</strong>, al fotógrafo y videógrafo colombiano <strong>Andrés Reina</strong> y a la fundación <strong>Bio Entorno</strong> a cargo de <strong>Silvana Mojica</strong>, quien dedica su vida al cuidado del planeta desde Colombia, por hacer posible un espacio tan agradable para la grabación.</p>



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<p>Juzguen ustedes mismos esta conversación. Les invito a ver un diálogo de largo aliento, que supera una hora, de reflexión sincera entre Luis Carlos y yo. Aquí el link:</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
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]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120206</guid>
        <pubDate>Mon, 08 Sep 2025 05:03:36 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La coherencia que incomoda a la política: Luis Carlos Reyes y su salto al ruedo electoral]]></media:description>
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