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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Tue, 14 Apr 2026 23:46:05 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Educación en Colombia | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Educación virtual, ética y posibilidad: la búsqueda de una sociedad Neuroafirmativa</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/educacion-virtual-etica-y-posibilidad-la-busqueda-de-una-sociedad-neuroafirmativa/</link>
        <description><![CDATA[<p>En este contexto, la noticia reciente en Red+ Noticias marca un punto de inflexión. La ley ahora obliga a los colegios —públicos y privados— a garantizar clases virtuales como un derecho fundamental para estudiantes que enfrenten condiciones excepcionales. Ya No es una opción: es una obligación legal. La medida está respaldada por el Decreto 1860 de 1994 y el Decreto 1075 de 2015, que reconocen que la presencialidad No puede ser la única vía válida para aprender y que todos los residentes tienen derecho a la educación.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Mar Candela </p>



<p>Hoy traigo esta reflexión, nacida de una conversación reciente y de una inquietud que <strong>No</strong> deja de crecer. La educación virtual se ha instalado como una alternativa, una solución, una promesa. Sin embargo, lo que está en juego <strong>No</strong> es solo la conectividad o el acceso a plataformas. Lo que está en juego es la ética de los procesos, la idoneidad de las herramientas y la posibilidad real de aprender en contextos profundamente desiguales.</p>



<p>La transformación educativa que necesitamos <strong>No</strong> puede ser cosmética. Las <strong>tecnologías de la información y la comunicación (TIC)</strong> deben ser parte estructural de una pedagogía que reconozca las realidades sociales, cognitivas y culturales de quienes aprenden. No obstante, en muchos casos, la virtualidad se convierte en un territorio hostil: para quienes <strong>No</strong> dominan lo digital, para quienes enfrentan barreras psicosociales, para <strong>todas las neurodiversidades Incluyendo los neurotipos</strong> que requieren acompañamiento humano y metodología sensibles.</p>



<p>La educación <strong>No</strong> ocurre en el vacío. Ocurre en cuerpos, en casas, en vínculos. Y muchas veces, esos cuerpos están mal alimentados, esas casas son espacios de violencia o precariedad, y esos vínculos están rotos o ausentes. ¿Cómo se supone que se aprende así?</p>



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<h3 class="wp-block-heading"><strong>El desafío de la nueva normativa respaldada por hechos</strong></h3>



<p>En este contexto, la noticia reciente en <a target="_blank" rel="noreferrer noopener" href="https://redmas.com.co/colombia/Colegios-sin-marcha-atras-Ley-los-obliga-a-permitir-clases-desde-casa-como-derecho-a-estudiantes-en-estas-condiciones-20250805-0045.html">Red+ Noticias</a> marca un punto de inflexión. La ley ahora obliga a los colegios —públicos y privados— a garantizar clases virtuales como un derecho fundamental para estudiantes que enfrenten condiciones excepcionales. Ya <strong>No</strong> es una opción: es una obligación legal. La medida está respaldada por el <strong>Decreto 1860 de 1994</strong> y el <strong>Decreto 1075 de 2015</strong>, que reconocen que la presencialidad <strong>No</strong> puede ser la única vía válida para aprender y que todos los residentes tienen derecho a la educación.</p>



<p>Esta decisión legislativa responde a una realidad que <strong>No</strong> puede seguir ignorándose. La ley busca corregir la exclusión de cientos de miles de estudiantes en Colombia que están fuera del sistema escolar por razones ajenas a su voluntad. Sin embargo, también plantea un reto enorme. Implementar clases virtuales dignas <strong>No</strong> significa enviar tareas por WhatsApp o cualquier tipo de plataforma dentro del ecosistema digital y ciberespacio. Significa rediseñar métodos pedagógicos, formar a los docentes, garantizar plataformas funcionales y asegurar que el aprendizaje sea significativo.</p>



<p>Los docentes también enfrentan desafíos enormes. Muchos <strong>no</strong> tienen condiciones dignas para enseñar a distancia, ni el tiempo para acompañar a cada estudiante según su neurotipo. La relación pedagógica <strong>No</strong> es solo transmisión de información: es vínculo, es cuidado, es presencia.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Mi postura: los diagnósticos como herramienta</strong></h3>



<p>Estoy convencida de que para una gran parte de los neurotipos, lo que hay en internet puede ser útil. Aunque también sé que hay quienes necesitan mucho más: acompañamiento humano, pedagogías adaptadas, vínculos reales. No obstante, seguimos diseñando sistemas que suponen que todos pueden aprender igual, solos, frente a una pantalla.</p>



<p>Aquí es donde mi voz se une con la reflexión de la autora <a target="_blank" rel="noreferrer noopener" href="https://drannacook.com/publications/">A. Cook (2024)</a>. Ella plantea que las conceptualizaciones reductivas de <strong>Las neurodiversidades</strong> limitan la capacidad de los docentes para adaptar sus estrategias. Sin embargo, me surge una observación crítica. Cook critica que el apoyo especializado dependa de un diagnóstico. Si bien estoy de acuerdo en que <strong>no</strong> debemos forzar la normalización ni depender exclusivamente de una etiqueta, me preocupa que se subestime la necesidad real de adaptaciones. Desde mi perspectiva, los diagnósticos <strong>no</strong> son el problema, sino el uso que se les da. Se trata de usar las etiquetas de manera <strong>Neuroafirmativa</strong>, <strong>No</strong> para estigmatizar, sino para informar sobre necesidades específicas y permitir una adecuación respetuosa del entorno.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h3 class="wp-block-heading"><strong>La urgencia de una educación Neuroafirmativa</strong></h3>



<p>La educación virtual es una idea buenísima. Sin embargo, de no llevarse a cabo de una manera idónea, podría ser un desafío mayor y ahondar el problema de la desigualdad. Lo que está mal es que la implementen sin sensibilidad, sin estrategia, sin justicia, sin herramientas, procesos y oportunidades idóneas para que sea efectiva y realmente disminuya la problemática de la falta de escolarización y aumente las posibilidades de aprendizaje.</p>



<p> Aquí es vital diferenciar la <strong>educación virtual</strong>, que debe contar con aulas virtuales en las plataformas —cada plataforma digital representa un espacio físico y, en consecuencia, debería tener un aula virtual con horarios acordados y procesos de acompañamiento como si fuera presencial—, de la <strong>educación a distancia o remota</strong>, que a menudo es un trabajo autodidacta con muy pocas herramientas para hacerlo y muchas veces sin clases de fondo. En Colombia, no se suele hacer esta diferenciación, y la mayoría de las metodologías de formación virtual se convierten automáticamente en remotas y a distancia. Esto es problemático para quienes no son autodidactas y tienen necesidades diferenciales para su proceso de metacognición, lo cual es difícil con los adultos y mucho más con los niños, niñas y adolescentes.</p>



<p> Las <strong>TIC</strong> pueden ser parte de la solución si se usan con conciencia ética, con respeto por la diversidad cognitiva y con un compromiso real por el derecho a aprender.</p>



<p>Además, es urgente hablar de una educación <strong>Neuroafirmativa</strong> en todos los niveles y formatos. Desde los noventa, muchas personas con <strong>Las neurodiversidades</strong> han vivido sin saberlo. Yo supe y fui consciente de mi neuro divergencia a los 40 y solo a los 46 pude tener el privilegio de los diagnósticos. Hay personas que reciben su diagnóstico a los 50, a los 60, e incluso más tarde. Esto <strong>no</strong> solo afecta a estudiantes: también hay docentes neurodivergentes que ni siquiera lo saben. Pensar en el bienestar cognitivo, emocional y social de quienes enseñan es tan urgente como pensar en quienes aprenden.</p>



<p> Es necesario construir una política social educativa posibilista, que incluya herramientas, procesos y oportunidades para una sociedad <strong>Neuroafirmativa</strong>. Una sociedad que reconozca la diversidad desde la experiencia del aprendizaje y también desde la experiencia de la enseñanza. Como señala el artículo <strong>&#8220;Las neurodivergencias: una revisión del concepto en la educación superior hispanohablante&#8221;</strong> de <strong>Amador Fierros et al. (2021)</strong>, la verdadera flexibilidad <strong>no</strong> se logra con horarios adaptados, sino rompiendo con la homogeneización para construir una pedagogía que valore y se nutra de los saberes, experiencias y culturas propias de cada persona.</p>



<p>Al final de esta reflexión, quiero compartir algo que <strong>No</strong> siempre se dice en voz alta. Soy una mujer autista tipo 2, con alta sensibilidad. También he visto el mundo como disléxica, disgráfica, con algo de discalculia y otras condiciones que, aunque difíciles de nombrar, han sido parte de mi forma de aprender, de sentir, de existir. Contarlo puede parecer revictimizante. Nadie debería tener que hablar de estas cosas tan abiertamente. Sin embargo, ahora es el momento de hacerlo mientras que abrimos camino a una sociedad <strong>Neuroafirmativa</strong> donde nadie tenga que hablar sobre estas situaciones y vivir vulnerable ante una sociedad excluyente, clasista y profundamente capacitista.</p>



<p> Es por eso que guardar silencio para mí <strong>No</strong> es opción. Hablo desde el conocimiento hecho piel, desde la experiencia encarnada, porque sé que lo personal es político. Y al contar estas cosas, sé que puedo estar alineando la vida de otras personas, especialmente de niños, niñas, jóvenes y todas las personas que vienen atrás en su proceso de auto reconocimiento neurodivergente.</p>



<p> Mi historia <strong>No</strong> es excepción: es testimonio. Y como tal, merece ser dicha.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Colofón: El camino apenas comienza</strong></h3>



<p>Quiero cerrar esta columna invitando a la acción. La normativa que mencioné es un reflejo de que el mundo está cambiando, impulsado en gran medida por la labor de la <strong>UNESCO</strong> para que los países adopten medidas que garanticen una educación inclusiva. La educación virtual es una herramienta poderosa, sí, <strong>no obstante</strong> <strong>No</strong> la solución definitiva. </p>



<p>El verdadero trabajo comienza ahora, en las aulas y en las mentes de todas y todos nosotros, reconociendo que cada persona merece una educación digna.</p>



<p>Agradezco su tiempo de lectura y su disposición a reflexionar conmigo sobre estos temas. Para quienes deseen profundizar, aquí les comparto lo que llevo de mi trabajo de investigación en el primer semestre de maestría en educación e interculturalidad con énfasis en inclusión: </p>



<p><iframe title="Sustentación final - educación neuro afirmativa" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/Euj7pZFLxVU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>



<p> Sigamos en este camino de construcción y aprendizaje.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=118996</guid>
        <pubDate>Thu, 07 Aug 2025 18:56:42 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Educación virtual, ética y posibilidad: la búsqueda de una sociedad Neuroafirmativa]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>La Contundencia Argumentativa en la Comunicación: Un Viaje hacia la Verdad</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/la-contundencia-argumentativa-en-la-comunicacion-un-viaje-hacia-la-verdad/</link>
        <description><![CDATA[<p>La habilidad para reconocer las luces y sombras de nuestras interacciones nos permite navegar por las complejidades del diálogo humano con empatía y respeto</p>
<p> Así, podemos construir puentes entre diferentes perspectivas y promover una comprensión más profunda sobre cualquier tema coyuntural. La comunicación no solo tiene el poder de transformar sociedades; también puede ser un vehículo para cultivar armonía en nuestras relaciones diarias.</p>
<p> Al comprometernos con un diálogo consciente y reflexivo, avanzamos hacia una convivencia más pacífica y enriquecedora.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-contrast-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-4b4c6d02553c4d3032ffe0e9053392d6" style="background-color:#c5981b"><em><strong>Dedicatoria al marge</strong></em><strong><em>n</em> y contexto</strong></p>



<p>A ti, compañera de causa, a quien mis lógicas, palabras y argumentos torpes e hirientes han alejado de mis procesos. ¡Lo siento!</p>



<p> No menciono tu nombre por respeto, para no exponerte a opiniones que podrían  poner sal en las heridas.</p>



<p> Sé que eres una mujer valiosa; gracias por sacudirme la vida desde el conflicto, la incomodidad  e incompatibilidad.</p>



<p>Me gustaría saber si mis palabras llegaron a ti.</p>



<p> Te agradezco a ti Raúl Fernando Díaz  eres referente en mi vida profesional, intelectual  y personal gracias por ser implacable con mis errores u horrores humanistas y convertirte en  juez evaluador de mis acciones.</p>



<p>Gracias por tejer y destejer conmigo tantas verdades urgentes.</p>



<p> Cada persona que genuinamente busque mejorarse como individuo  encontrará en su camino a un Raúl Díaz. </p>



<p>Ya sabes que cuentas conmigo  desde la diferencia; ruego a la vida que podamos seguir navegando este mar de contradicciones en armonía por muchos años más.</p>



<p>Las reflexiones desordenadas de hoy surgen a raíz de un diálogo complicado que sostuve en diciembre, donde erré en mi tono, tino y tacto al expresar pensamientos sin filtro y sobre estimulada mental y sensitivamente .</p>



<p> Lamentaré toda la vida la manera en que dije las cosas y me dolerán los daños emocionales que mis palabras causaron esa noche fue un horror emocional.</p>



<p>No puedo recoger mis palabras, solo reflexionar y mejorar para aportar más al mundo que me rodea desde mi realidad. </p>



<p class="has-contrast-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-203a1bd94d7ea6d6f31cfa0fa7cf1369" style="background-color:#bb8f16"><strong><em>Introducción</em> con mayéutica </strong></p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Pronto compartiré en alguna de las columnas que estaré publicando en este nuestro espacio de reflexiones desordenadas una precisión sobre la necesidad de la mayéutica en la comunicación. He descubierto cómo las preguntas adecuadas pueden abrir espacios para el diálogo y permitir que las personas lleguen a sus propias conclusiones. Este método, utilizado por Sócrates, no solo enriquece nuestras conversaciones, sino que también fomenta un entendimiento más profundo y colaborativo entre quienes participan en el intercambio de ideas.</p></blockquote></figure>



<p class="has-contrast-color has-luminous-vivid-amber-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-752fbfdf3395f7319f9536970ce8f3e9"><strong>Ahora si la historia de hoy</strong></p>



<p>En el calor del momento, alguien me tildó de &#8220;narcisista&#8221;.</p>



<p> Repliqué que sabía que no tenía ese diagnóstico; me sorprendió que alguien con un certificado profesional en psicología afirmara que &#8220;generalmente las personas narcisistas no lo reconocen&#8221;.</p>



<p> Le respondí que había revisado ese diagnóstico y  me increpó  afirmando que, por ser feminista Artesanal, no podía debatir con argumentos de índole intelectual o académico.</p>



<pre class="wp-block-verse">No hubo oportunidad para explicar el desasosiego que me causó esa afirmación. ¿Para qué trabajamos en salir de la ignorancia y estudiamos? ¿Para qué cultivamos un pensamiento profundo si somos considerados del "sin lugar" y no importa cuánto conocimiento tengamos? ¿Qué les hace creer que una intelectual Artesanal, o como les gusta apodar a quienes son pensadores empíricos "intelectuales orgánicos", no puede exigir solidez en la información? ¿Debo censurar mis conocimientos y argumentos por ser Artesanal? He tejido y destejido mi intelectualidad tantas veces como ha sido necesario en mis 46 años, y continuaré haciéndolo.</pre>



<p>Esa noche fui salvaje y torpe al hablar; nada justifica el modo en que me expresé. Aunque al principio no quería disculparme, consideré ético hacerlo después de que un amigo me puso el espejo del feminismo y me hizo entender que el principio de proporcionalidad en nuestras acciones cotidianas debe aplicarse siempre.</p>



<p> No fue una noche agradable; sufrí por días y envié un audio tratando de &#8220;esclarecer&#8221;, sospecho que no fui escuchada</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p> Mis pensamientos rumiantes me llevaron a reflexionar sobre la intelectualidad y el conocimiento, ideas que llevaba cuatro años profundizando. No fue hasta el dolor sentido aquella noche de diciembre de 2024 que logré decantar todo esto.</p><cite>memorias de la escribidora que soy </cite></blockquote></figure>



<p>Todo es aprendizaje; todas las cosas posibles pasarán, como he aprendido con el tiempo, tal como lo dicta la Ley de Murphy sobre los multiversos, perfectamente aplicable a las multirealidades humanas.</p>



<p> Inicio mis entradas de este año esperando que ustedes se encuentren lo mejor posible, llenos de energía vital para enfrentar la cotidianidad del año recién iniciado.</p>



<p>La contundencia argumentativa se basa en la claridad y solidez de un argumento respaldado por evidencia y lógica. En un mundo donde la información fluye rápidamente, es crucial entender lo que realmente significa argumentar con claridad y solidez.</p>



<p><strong> </strong></p>



<p class="has-luminous-vivid-amber-background-color has-background"><strong> <em>Reflexión 1: La Importancia del Conocimiento Hecho Piel</em> , la semiótica y la Educomunicación </strong></p>



<p><strong> </strong>La contundencia<strong> </strong>argumentativa debe incluir las experiencias empíricas.</p>



<p> Desde el empirismo y mis propias vivencias como estudiante y aprendiz de investigadora, he denominado este tipo de conocimiento como <strong>&#8220;conocimiento hecho piel&#8221;</strong>.</p>



<p> Valorar el empirismo es esencial, ya que así cómo el conocimiento basado en metodologías cualitativas, cuantitativas o mixtas genera riqueza en los saberes. también lo hace el empirismo desde su lugar .</p>



<p>Este tipo de conocimiento promueve transformaciones auténticas al ser más que datos fríos; es producto de experiencias vividas.</p>



<p><strong> La semiótica</strong>, por su parte, es el estudio de los signos y símbolos, así como de su interpretación y significado en diferentes contextos.</p>



<p> Esta disciplina nos ayuda a entender cómo se construyen los significados a través de la comunicación y cómo los signos pueden influir en nuestra percepción del mundo.</p>



<p> La semiótica es esencial para los comunicadores, ya que permite analizar cómo se transmiten mensajes y cómo estos pueden ser interpretados por diferentes audiencias.</p>



<p> Es fundamental para el efectivo desarrollo de la comunicación para la vida</p>



<p><strong> La *<em>Educomunicación</em></strong> es fundamental para los comunicadores ,las audiencias, interlocutores y la comunicación cotidiana . No solo fomenta una mejor comprensión de los mensajes, sino que empodera a las personas para convertirse en ciudadanos críticos y activos en su entorno.</p>



<p class="has-luminous-vivid-amber-background-color has-background"><em><strong>Reflexión 2: Reconociendo el Sesgo y las Falacias</strong></em></p>



<p><strong> El &#8220;sesgo</strong>&#8221; se define como una inclinación que afecta nuestra percepción y juicio. Aunque son inevitables, es fundamental cuestionarlos y reconocer su influencia. Un tipo específico es el &#8220;sesgo de confirmación&#8221;, que distorsiona nuestra capacidad para evaluar argumentos objetivamente</p>



<p><strong> Las falacias </strong>son errores en el razonamiento que debilitan un argumento.</p>



<p> Una &#8220;falacia argumentativa&#8221; puede parecer válida a primera vista, sin embargo no lo es al analizarla detenidamente. Por eso, debemos ser críticos y no aceptar todo lo que parece contundente.</p>



<p class="has-luminous-vivid-amber-background-color has-background"><strong><em>Reflexión 3: Influencias Culturales y Emocionales</em> </strong></p>



<p> La comunicación es un acto tanto racional como emocional, lo que enriquece nuestro diálogo.</p>



<p>Nuestras creencias están influenciadas por factores emocionales y culturales.</p>



<p> Esta realidad debe ser parte del debate. </p>



<p>La <em>Educomunicación</em> permite abordar diferencias desde una perspectiva educativa, fomentando un diálogo constructivo.</p>



<p class="has-luminous-vivid-amber-background-color has-background"><em><strong>Reflexión 4: Perspectivas Filosóficas</strong></em></p>



<p> Filósofas como Simone de Beauvoir nos recuerdan la importancia de cuestionar estructuras sociales. Judith Butler destaca cómo nuestras identidades están construidas socialmente, lo que resalta la necesidad de entender nuestros sesgos al comunicar ideas.</p>



<p> La epistemología feminista de Donna Haraway desafía nociones tradicionales de objetividad, enfatizando que el conocimiento siempre está situado.</p>



<p class="has-luminous-vivid-orange-background-color has-background"><strong>Reflexión extra</strong></p>



<p>Los periodistas deben ser guardianes de la verdad basada en hechos concretos. Nuestra misión es evitar caer en debates filosóficos que desvíen nuestra atención de lo esencial: informar con precisión y ética.</p>



<p> La <em>Educomunicación</em> ayuda a construir puentes entre diferentes perspectivas. </p>



<p class="has-background" style="background-color:#b0500b"><em><strong>Colofón: El Poder Transformador de la Comunicación en la Era de la Inteligencia Artificial</strong></em> </p>



<p>En esta era de inteligencia artificial, donde la información fluye casi instantáneamente y los diálogos a menudo se tornan acalorados, se hace urgente involucrar herramientas como la semiótica y la mayéutica en el ejercicio comunicacional.</p>



<p> La semiótica nos permite desentrañar los significados detrás de los signos y símbolos que utilizamos, ayudándonos a comprender cómo nuestras palabras pueden ser interpretadas de diversas maneras. Por otro lado, la mayéutica nos invita a cuestionar y profundizar en nuestras propias ideas y las de los demás, fomentando un diálogo constructivo.</p>



<p> Al integrar estos enfoques en nuestra comunicación, podemos lograr un tono que combine tino y tacto competente. </p>



<p>Esto es fundamental para sostenernos en una paz cotidiana, incluso en medio de la dificultad.</p>



<p> La habilidad para reconocer las luces y sombras de nuestras interacciones nos permite navegar por las complejidades del diálogo humano con empatía y respeto</p>



<p> Así, podemos construir puentes entre diferentes perspectivas y promover una comprensión más profunda sobre cualquier tema coyuntural. La comunicación no solo tiene el poder de transformar sociedades; también puede ser un vehículo para cultivar armonía en nuestras relaciones diarias.</p>



<p> Al comprometernos con un diálogo consciente y reflexivo, avanzamos hacia una convivencia más pacífica y enriquecedora. </p>



<p>Me despido por ahora con la gratitud de siempre hacia ustedes mis lectores por cada minuto de su tiempo invertido en esta lectura. </p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=110468</guid>
        <pubDate>Sat, 18 Jan 2025 01:16:04 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La Contundencia Argumentativa en la Comunicación: Un Viaje hacia la Verdad]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>La letra con sangre ya no entra</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-letra-con-sangre-ya-no-entra/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los profes me odiarán por lo que voy a escribir. Suplico que el castigo no sea tan severo. Me encomiendo a Flaubert, Zweig, Capote y Gabo.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p>Tengo un sueño recurrente: estoy en clase de matemáticas, veo a la profesora Margoth y mi terror aumenta… &nbsp;Viene directo hacía mí. Me siento pegado al pupitre. Quiero escapar y no puedo. Quiero despertar y tampoco.</p>



<p>(…)</p>



<p>Siempre es lo mismo: una pesadilla sin final conocido. ¿Qué significa? &nbsp;</p>



<p>Nos referirnos con nostalgia a la escuela. La más maravillosa de todas las etapas, solemos decir, pero de seguro lo decimos por aquello del relajo, los compinches, las papas chorreadas a la hora del descanso y las vacaciones; no necesariamente por el quebradero de cabeza que nos causó el señor Aurelio Baldor y mucho menos por el inventario de castigos acumulados por nuestras faltas disciplinarias.</p>



<p>De las lágrimas en primaria, donde se nos amenazaba con la monja sin cabeza, pasamos al terror del bachillerato, donde el principal monstruo era la citación al acudiente o la matricula condicional. Nos defendíamos diciendo que ese profe mala leche <em>nos la tenía montada</em>. A veces sí, pero la mayoría de veces no era cierto. En mi curso angelitos&nbsp;propiamente no había. &nbsp;</p>



<p>Bueno, también se notaba cuando un maestro no preparaba la clase, pero, por lo general, nadie chistaba&#8230; y menos los vagos.&nbsp;</p>



<p>El primer castigo fue en tercero de primaria. Tenía deseos de orinar y la profesora no me dejó ir hasta cuando vio, en mis ojos casi llorosos y las piernas en junta extraordinaria, que la cosa era en serio. La <em>teacher</em> decía que uno debía aprender a aguantar. Que no había que malacostumbrar al cuerpo. ¡La odié con toda mi vejiga infantil!</p>



<p>De adulto sigo sin entender por qué tocaba pedir permiso para cumplir con las necesidades biológicas. ¿Acaso aquella maestra era un cuerpo glorioso? No fue divertido ver el suelo encharcado: Varios compañeros se hicieron en los pantalones.</p>



<p>Yo era entonces un inocente chiquillo (no he cambiado mucho, la verdad), de pelo lacio y arisco, al que había que domar con agua de panela. El pelo quedaba como el de un puercoespín. Que cuento de gomina ni que nada.</p>



<p>No fui un alumno problemático pero tampoco un modelo a seguir, ni el que mejores notas sacaba, porque sinceramente estudiar no me gustaba mucho que digamos. Salvo <em>Español </em>que era mi materia favorita. Eso sí, preguntaba de todo y opinaba de todo, hasta de lo que no sabía. Descubrí que los profesores aprecian más a los que participan en clase. Me hice querer. Procuraba ir dos pasos adelante. Esa sigue siendo una clave del éxito en la vida, reforzada por una frase que le repetía la abuela a las visitas los domingos por la tarde. —<em>Prefiero atajar a tener que arriar.</em> Y no hablaba de ganado.</p>



<p>Nunca fui <em>el sapo </em>y nunca me tuvieron sobrenombre. Odié los apodos y no los colocaba para que me llamaran por ni nombre que para eso tengo dos. Dos nombres. También.</p>



<p>Si no le llevé manzanas a la profe, fue porque en mi casa había calor de hogar pero no manzanas de sobra. </p>



<p>Para los tímidos como yo los libros fueron y siguen siendo un refugio seguro; en esos momentos de soledad dichosa nacieron mis ganas de escribir. Luego di mis primeros pasos como periodista en el periódico escolar, al igual que Gustave Flaubert, el autor de la celebrada novela <em>Madame Bovary</em>.</p>



<p>Azriel Bibliowicz hace la siguiente afirmación sobre el escritor francés en “Historia de una cama”, página 53: <em>“En el colegio trabaja en un periódico satírico y en él maltrata a todos los que le desagradan: alumnos, profesores y las personas de Rouen que lo incomodaban. Lo expulsan por pendenciero y desobediente”.</em></p>



<p>Recuerdo que al director del periódico estudiantil, donde yo colaboré, lo expulsaron del colegio por escribir un editorial dirigido a la rectora: <em>“Si no vives para servir, no sirves para vivir”. </em>Entendí muy temprano que a veces se usa la prensa para pequeñas venganzas, desquites. El periódico dejó de circular. ¿Les parece una amenaza a la libertad de expresión? También creo que al compañero se le fue la mano.</p>



<p>Otro que causó dolores de cabeza al profesorado fue Truman Capote, el autor de <em>A sangre fría</em>. Gerald Clarke dice lo siguiente en “La biografía definitiva” (página 66): <em>“Sus profesores solo veían una parte de sus berrinches. El profesor de biología casi perdía los estribos con Truman porque se pasaba toda la clase peinándose. (…) Truman no le hacía caso y seguía peinándose como si tal cosa. Sus notas reflejaban su descreída actitud (…) aprobó muy justo todas sus asignaturas. Ninguna de aquellas asignaturas, se decía él, le ayudaría a prepararse para su papel en la vida. Porque ya había decidido lo que quiera ser: sería escritor”.</em></p>



<p>Se cumplen 100 años del natalicio de Capote. Nació en 1924. Un día les hablaré sobre él. Su vida fue una novela.</p>



<p>En séptimo supe que quería ser periodista. Como Truman. Agradezco al colegio que ayudó a descubrir tempranamente mi vocación. </p>



<p>En quinto de primaria tuve una profesora con aspecto de bruja: Blanca era tan blanca como su nombre, coloradita, siempre vestía pantalón y blusa escotada; tenía pecas y un genio de los mil demonios. Creo que me lo contagió. No me acuerdo si tenía verrugas en la cara. El primer reglazo con regla de madera me lo gané por no saber el resultado de una multiplicación. Reprimenda que se combinaba con cien cuclillas delante de los otros.</p>



<p>—Para que escarmiente, vociferaba ella.</p>



<p>Pero uno no escarmentaba, porque ni siquiera conocía el significado de la palabra.</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>&#8220;Desde niño tuve que interrumpir mi educación para ir a la escuela&#8221;: Bernard Shaw. (Citado por Gabriel García Márquez en <em>Vivir para contarla</em>).</p></blockquote></figure>



<p>No recuerdo castigos severos en bachillerato. Tal vez en sexto grado, imberbe, debí permanecer de pie mirando hacia la pared por media hora, de espaldas a los demás, mientras el profesor dictaba la clase, y lo ponía a uno como el ejemplo del mal ejemplo. Ese día me confié. Por ser de apellido Velásquez por lo general era el último al que le revisaban las tareas o le tomaban la lección. Muchas veces empezaron de atrás hacia adelante.&nbsp;Ni por esas llegué a odiar el colegio con el odio visceral que debió experimentar Stefan Zweig, el escritor austriaco, para escribir lo que escribió:</p>



<p><em>“… si he de ser sincero</em> –afirma en <em>El mundo de ayer</em>, página 54- <em>todos mis años de colegio no fueron si no un constante fastidio, un aburrimiento que aumentaba año tras año la impaciencia por librarme de aquella tarea fatigosa (…) que nos amargó de una manera consciente la época más hermosa y libre de nuestras existencia”.</em></p>



<p>Cuenta que maestros y alumnos se sentían felices <em>“cuando al mediodía sonaba la campana del colegio, que les devolvía la libertad a ellos y a nosotros”.</em></p>



<p>Y, para que no quede duda de su aversión, añade una frase lapidaria. <em>“…el único momento dichoso, verdaderamente alado, que debo a la escuela, fue el día en que sus puertas se cerraron para siempre detrás de mí”.</em></p>



<p>¿Saben? <em>&#8220;El mundo de ayer&#8221; </em>es un libro que toda persona debería leer al menos una vez en su vida. </p>



<p>Lo más tenaz del cuento que les cuento es que los castigos del aula tenían su continuación en el<em> hogar dulce hogar.</em></p>



<p>¿Les suena esta frase?: —¡En la casa arreglamos! Pónganle tono dramático, labios apretados y un rostro que parecía trasfigurado. Puro suspenso en vivo y en directo. Para qué Netflix. Aquella frase, y la famosa <em>&#8220;a la salida nos vemos&#8221; </em>del buscapleitos del salón, parecía un adelanto del juicio final. Nunca fui de peleas. </p>



<p><em>En la casa arreglamos</em> significaba que tocaba enderezarlo a uno. En mi caso la de esos arreglos fue la abuela materna, alma bendita. Me salvé de muchas<em> pelas </em>por ser el nieto favorito, aunque algunas veces terminé debajo de alguna cama -hasta donde no llegaba la chancla pero sí el palo de la escoba- o agarrado de las enaguas de la tía Lucila.</p>



<p>El mismo trato benévolo debió experimentar Gabriel García Márquez, cuya madre fue bastante comprensiva por su mala ortografía, que <em>“…sigue asustando a los correctores de mis originales”,</em> como contó en <em>Vivir para contarla</em>. En la página 193 de la biografía confesó que doña Luisa Santiaga escondía de su papá Gabriel Eligio <em>“algunas de mis cartas para mantenerlo vivo, y otras me las devolvía corregidas y a veces con sus parabienes por mis progresos gramaticales y el buen uso de las palabras”.</em></p>



<p>Lo anterior demuestra que hasta las personas con faltas ortográficas pueden aspirar al Premio Nobel de Literatura. Pero primero póngase a escribir con el juicio que lo hizo Gabo. </p>



<p>Siempre he dicho que la buena ortografía es cuestión de sentido estético. Hay palabras que se ven feas, como una persona con los zapatos sucios, cuando están mal escritas. Comparto lo que se dice por ahí: nadie debería graduarse sin haber aprobado un examen de ortografía. ¿Están de acuerdo? </p>



<p>Como eslogan <em>&#8220;la letra con sangre entra&#8221;</em> quedó desterrado. Menos mal porque de violencia ya está bueno en este país. Sin embargo, hay quienes lamentan tanta permisividad ahora. Yo en cambio lamento que la pitonisa no haya dado con el chiste del sueño recurrente con mi profesora de matemáticas.</p>



<p>¡Feliz Dia del Maestro a los buenos educadores por tanta paciencia! </p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=100852</guid>
        <pubDate>Thu, 16 May 2024 04:44:44 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/12075454/A-PORTADA-BLOG.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La letra con sangre ya no entra]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Escribir en la escuela</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/palabra-maestra/escribir-la-escuela/</link>
        <description><![CDATA[<p>“Escribir es una de las formas que tenemos para estar atentos al mundo y a lo que nos pasa. Escribir forma parte de una tentativa para ser parte del mundo de una forma más reflexiva, más consciente, más plena, más intensa.” Jorge Larrosa El toque mágico de mi ejercicio de escritura no es cosa distinta [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><em>“Escribir es una de las formas que tenemos para estar atentos al mundo y a lo que nos pasa.<br />
Escribir forma parte de una tentativa para ser parte del mundo de una forma más reflexiva,<br />
más consciente, más plena, más intensa.”</em><br />
Jorge Larrosa</p></blockquote>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone  wp-image-69976" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2019/07/escribir-en-la-escuela-300x164.jpg" alt="" width="490" height="268" /></p>
<p>El toque mágico de mi ejercicio de escritura no es cosa distinta a hacer un esfuerzo por mostrar a los demás, principalmente a los estudiantes y los docentes, mi propia experiencia como lector, como escritor, como ser humano. Cuando entro al aula de clases los estudiantes leen mi caminar, mi rostro, mi estado de ánimo; me siento como un actor que se la juega en cada representación para obtener el papel principal; sé que puedo trascender en sus vidas con lo que diga y con lo que haga, con mi ejemplo, y no escatimo esfuerzo ni recurso para intentar dejar huella. Es mi historia de vida la que llevo a cuestas, y es mi ser, la proyección de lo que soy, lo que permite la cercanía comunicativa con mis estudiantes. ¿Qué imagen de maestro deseamos proyectar?, es la pregunta que debe movilizar nuestro quehacer pedagógico si queremos romper con la queja sobre el desdibujamiento del lugar del maestro en la época actual.</p>
<p>Lo primero es crear el nexo afectivo generador de confianza con nuestros estudiantes y esto solo es posible desde la palabra viva. Experimentar las bondades del lenguaje desde el saludo, desde el diálogo sobre aspectos de la convivencia escolar, desde la conversación que indaga sobre los diferentes sucesos que acontecen en nuestro país y en el mundo, desde la reflexión sobre las problemáticas que ocupan nuestra cotidianidad, desde las preguntas que interpelan todo el tiempo a nuestro ser y a nuestra existencia misma.</p>
<p>Somos seres narrativos por naturaleza; por ello Ricoeur plantea “la necesidad de un gran rodeo por el imperio de los signos, de los símbolos, de las normas y por todas las obras que la historia de nuestra cultura ha depositado en nuestra memoria común”<em>, </em>labor donde la escuela juega un papel fundamental<em>. </em>Así que siempre cuento historias y jamás dejo de hacerlo; apegándome a los rituales, propicio espacios en mi programación semanal: “La hora de la reflexión”, “La palabra tiene la palabra” o &#8220;Soñando y escribiendo textos&#8221;. Inicialmente soy el escritor o el narrador, más luego cedo mi rol a mis invitados especiales -los estudiantes, los maestros, los padres de familia&#8230;- que gustosos aceptan el reto, sin saber que ya han mordido un anzuelo del que ya no querrán liberarse.</p>
<p>Pero desmenucemos un poco más el asunto. Comienzo con relatos autobiográficos, abriendo las páginas de mi propia vida; reflexiono sobre mis raíces y reconozco con orgullo mis antepasados –bisabuelos, abuelos, padres-, lo que siento que de ellos llevo en mí. Cómo no recordar aquella época de mi infancia de niño asmático, cuando en lugar de salir a jugar fútbol con mis amigos tenía que entretenerme leyendo libros que me regalaba mi padre, entre ellos la revista <em>Selecciones </em>de Reader&#8217;s Digest y una colección literaria editada, en papel periódico, por el Instituto Colombiano de Cultura, que por aquel entonces tan solo costaba tres pesos.</p>
<p>Recuerdo los maestros que dejaron huella en mi formación, hago una semblanza de mi ingreso al mundo de la lectura y la escritura –al fascinante mundo de los libros- y termino hablando sobre mi vida actual: mis pasatiempos, mis sueños y lo que pienso sobre lo que pasa en el país.</p>
<p>Algunos no ocultan su cara de sorpresa cuando les cuento que de pequeño, antes de descubrir mi vocación como maestro, quería ser arriero como mi bisabuelo en las montañas del viejo Caldas o vendedor de periódicos cuando a la ciudad me trajeron. Miro sus caras de complicidad, muchos levantan la mano, quieren “contar”, los padres, qué querían ser de chicos y estos qué quieren ser cuando grandes. Culminadas las presentaciones, entrego copia de mi relato autobiográfico; con este texto modelo retomo los elementos característicos del texto biográfico y los invito a que lleven al papel sus propios relatos. Este es el tipo de experiencias de escritura que encuentran eco en los estudiantes: las que hablan de ellos mismos, de su percepción del mundo, de sus preocupaciones, de sus sueños&#8230;</p>
<p>Algunos maestros muestran recelo de compartir su historia de vida, entonces les propongo que se apoyen en biografías de escritores o personajes que han sido referentes positivos para el mundo. Se trata de construir esa mirada cronológica tan necesaria para comprender la importancia del estudio del pasado, de las realizaciones humanas, encontrando el hilo del tiempo que une la historia personal, familiar y local con los hilos que nos atan a una historia más general o universal.</p>
<p>Oralidad, lectura y escritura son formas del lenguaje con las que nos representamos y nombramos la realidad. Ellas van irremediablemente de la mano. El maestro actúa como un encantador de la palabra y tiene en sus manos regalar a sus estudiantes su prodigio maravilloso. Con sus palabras contagia humanidad, en sus historias recupera la vocación narrativa de los primeros pueblos como elementos fundantes -como el mito de Bachué, de Rómulo y Remo u otros-, incorpora en sus relatos el sentido de la vida en comunidad, con fuerza creativa modela su relación con la palabra y en sus acciones se confirma.</p>
<p>Ahora sí a contar cuentos, pero cada cuento tiene su cuento. Comparto de qué tradición literaria y géneros proceden, por ejemplo <em>Las mil y una noches, Calila y Dimna, Las fábulas de Esopo, Los cuentos de la China milenaria, Los viajes de Marco Polo, Sidartha, El mundo de Sofía, El viaje al país de los números</em>, enlazando la literatura con la filosofía, con las matemáticas u otras áreas del conocimiento, desde distintas épocas y lugares del mundo, incluida por supuesto la tradición oral colombiana.</p>
<p>La llegada a clase se convierte en un gozo por acceder a las maravillas que habitan en el gran océano de los libros. Está en nuestras manos inquietar a jóvenes y niños para que se sumerjan en sus profundas aguas en la búsqueda de sí mismos, descifrar con ellos esos referentes culturales que dan asidero al presente, interpretar juntos los graves problemas que convulsionan al mundo y ahondar en un acercamiento hermenéutico de nuestra realidad planetaria.</p>
<p>En el hablar hablando, en el leer leyendo y en el escribir escribiendo, no de otra manera se ingresa al mundo letrado. El maestro empieza narrando cuentos, los estudiantes relatan cuentos; el maestro declama poesías, los estudiantes recitan poesías; el maestro comenta los libros de la clase y los que lee en casa, los estudiantes comparten sus lecturas de colegio y de casa; el maestro propone exposiciones modelando primero cómo espera que lo hagan, los estudiantes hacen exposiciones. En consecuencia, es el maestro un atizador de las palabras y un referente para todos sus estudiantes.</p>
<p>Luego vienen las experiencias escriturales. Por ejemplo: entregar el inicio de un cuento para que todos lo continuemos; compartir la síntesis de un texto para estimular una experiencia creativa; leer mapas conceptuales y traducirlos a un escrito; comprender, en textos expositivos, la épica que explica la gesta del Libertador para trasladarla a un guión puesto en escena; etc. Si el maestro hace primero el ejercicio de escritura, la respuesta de sus estudiantes está garantizada, auténtica manera de multiplicar la motivación. “Nuestro maestro no dice lo que hay que hacer, él lo hace y luego nos convida a hacerlo”, es el imaginario que debemos forjar frente a nuestros estudiantes.</p>
<p>Considero que es innecesario seguir recitando al inicio del año el soso recetario de deberes y derechos formulados en el manual de convivencia. Por el contrario, este ha de ser resultado de mucho debate, y debe consolidarse por tanto como un constructo colectivo. Lispector exalta la vocación inasible y creativa de las palabras y con ellas reafirma su condición humanizante: “Solo me comprometo con la vida que nace con el tiempo y que crece con él”. Mastretta poetiza su compromiso con la existencia: “Yo me comprometo a vivir con intensidad y regocijo, a no dejarme vencer por los abismos del amor, ni por el miedo ni por el olvido, ni siquiera por el tormento de una pasión contrariada.”</p>
<p>Escribo un texto en el que expreso a qué me comprometo como maestro y como ciudadano del mundo, muestro mi condición de espectador capaz de asombrarse y de sobrecogerse con lo que acontece a su alrededor, un ser que no marcha indiferente, que se interroga permanentemente, un ser que necesita de los otros, un maestro que es consciente de la obra delicada en la que participa. El texto termina con las palabras que motivan la propuesta de escritura: Y tú, ¿a qué te comprometes?</p>
<p>¿Qué sucede cuando alguien siente que ha hecho una creación meritoria? Desea compartirla para que otros reconozcan los atisbos de su espíritu creativo. Por ello debemos permitir la lectura en clase de las creaciones de los estudiantes; ese es el mejor estímulo para acrecentar su interés en la lectura y la escritura. “¡Es que se pierde mucha clase!”, podrían refutar algunos, pero este es un detonante hacia futuras propuestas de escritura que no podemos dejar escapar. Detenernos en sus producciones, hacer comentarios es mostrar interés en lo que escriben, es la oportunidad para construir una visión distinta de la lectura y la escritura, para practicar la intertextualidad poniendo en diálogo lo que escriben con lo que han leído o están leyendo en los planes lectores, relacionándolo también con la cantidad de películas disfrutadas y lo aprendido en las distintas áreas.</p>
<p>De entrada rompemos con el fantasma de la página en blanco porque tenemos siempre de qué hablar, en torno a qué fraguar producciones. Como diría Umberto Eco en <em>Apostillas a El nombre de la rosa</em>: “para crear un mundo primero hay que poblarlo, no existen los instantes de iluminación para crear una obra literaria, son la multiplicidad de lecturas y de textos los que van regalándonos la variedad de temáticas, de tramas, de sucesos, de otros mundos y de recursos que luego el escritor, como hábil artesano, sabrá hilvanar en sus creaciones<em>”.</em></p>
<p>Debemos reconocer que nunca nos las sabremos todas. Si la poesía no está en nuestro campo creativo, pues está el mágico recurso de una buena selección de textos poéticos. ¿Cuáles son los poemas que me gustan y por qué? (Neruda, Barba Jacob, Silva, Whitman). Los podemos declamar, leer en voz alta de la pantalla para nuestros estudiantes, escucharlos en la voz de los poetas o de otros –no siempre los poetas tienen la cadencia o el tono que nos place-, disfrutar composiciones poéticas convertidas en canciones. Proponemos el trabajo en pequeños grupos para la puesta en escena de una poesía. Sorteamos nombres de poetas para que cada uno consulte y comparta sus poesías frente a la clase. Y de nuevo el anzuelo creativo: vamos a contestar al clamor del poeta, vamos a tomar unos versos prestados para iniciar nuestro propio poema, vamos a realizar una creación colectiva con la técnica surrealista del cadáver exquisito hasta llegar a hacer nuestra propia creación poética. Previamente hemos indagado las figuras literarias, sin masacrar la poesía en sus conteos métricos, en ese ejercicio fatigante con el que muchos maestros desencantaron a sus estudiantes de la poesía queriendo encontrar sentidos en cada verso. Finalmente, leemos y gozamos nuestras propias creaciones.</p>
<p>¿Para qué teorizar tanto sobre el texto noticia si la materia prima está a nuestro alrededor? Los estudiantes redactan noticias sobre lo que sucede en la escuela: sobre los proyectos o eventos que se encuentran en curso o están por realizarse, sobre las salidas pedagógicas u otros hechos ocurridos en la comunidad. En palabras de Larrosa: “Si pretendemos escribir desde la experiencia, solo podemos escribir lo que nos hace escribir, lo que se nos da a escribir, lo que de alguna forma concierne nuestra escritura, lo que de alguna manera se impone a nosotros, lo que de alguna manera nos importa, lo que nos exige escribir”.</p>
<p>Por esto debemos ir más allá, dar el giro que tanto gustaba a García Márquez: humanizar los hechos noticiosos a través de la crónica periodística, aproximarse a los personajes, indagar lo suficiente para ir al “detrás” de lo aparente. La crónica, un género a caballo entre el periodismo y la literatura, permite incursionar en los hechos cotidianos, en la vida que se juega en la calle, en el parque, en los recovecos de nuestro barrio, de nuestra ciudad, en las plazas de mercado, en ese otro mundo de la vida nocturna, en las márgenes de los habitantes de la calle y en los que han quedado atrapados por las distintas formas de degradación humana.</p>
<p>Basta acercarse a autores consagrados y aprender sus recursos, su estilo. Bajar la literatura de su pedestal y disfrutarla como apropiación de la realidad, que deviene a veces en tragedia o en comedia.</p>
<p>El problema con el ensayo -género híbrido que dialoga con los demás géneros, en el que el autor aparece de cuerpo entero y que permite el mayor despliegue de creatividad-  es que lo hemos convertido en una visión acartonada. Lamentablemente, algunos docentes terminan volviéndolo cuadriculado al ceñirse a su estructura de tesis, argumentos y conclusión, fustigando las veleidades creativas que se toman los estudiantes o pervirtiéndolo al exagerar su uso; ya los jóvenes esperan el balde de agua fría: ¡<em>produzcan un ensayo</em>!, como si se tratara de soplar y hacer botellas. “Menos es más”, esta expresión pone en cuestión el “activismo” al que se ven abocados algunos docentes; no se trata de saturar, se trata de que en cada texto se perfile la mirada del artista; como decía Eco, “quien contempla su obra, la desecha, la retoca, la reelabora y la va puliendo, poco a poco, hasta quedar satisfecho con su producto final”. Dos producciones por periodo es más que suficiente.</p>
<p>Los maestros compartimos la rúbrica con la que se valorará el texto. Utilizamos la coevaluación y la evaluación grupal. Se devuelven las producciones y viene la versión final. Es la cultura de los bocetos en arte, que en el ejercicio de la escritura denominamos borradores. Todo un trabajo juicioso que incorpora aspectos gramaticales, ortográficos y, especialmente, de cohesión y coherencia. Un trabajo que exige tiempo del estudiante y tiempo del profesor. Un trabajo pausado y reflexivo en el que se visualiza la intervención pedagógica y la autonomía que va ganando el estudiante en el monitoreo de su proceso de aprendizaje.</p>
<p>El diario personal y las bitácoras son excelentes pretextos para la producción escrita; su volumen no debe preocupar al docente, pues se trata de escrituras intimistas en las que pueden expresar: ¿qué veo?, ¿qué siento?, ¿qué quiero?, ¿qué me depara el futuro?, preguntas para aprender, para comprender y comprenderse, para reinventarse, para transformar el mundo&#8230;</p>
<p>He mencionado solo algunos tipos de textos, pero hay otros que son de buen recibo por los estudiantes: las cartas, los cuentos dibujados, las reseñas literarias, las historietas&#8230; Larrosa insiste en que no es la sapiencia del docente lo que arrastra al estudiante, sino “&#8230; lo que es, con su propia identidad moral como educador, con el valor y el sentido que le confiere a su práctica, con su autoconciencia profesional”.</p>
<p>En conclusión, lo que trasciende es la manera como el docente comparte lo que sabe y, especialmente, lo que es. El maestro que reflexiona sobre su práctica pedagógica, que no deja apagar su curiosidad por el conocimiento, que expresa su visión crítica de lo que ocurre en el país y en el mundo, que toma en cuenta las particularidades del contexto en que está inserta su comunidad educativa, que utiliza y demuestra las bondades de las redes virtuales, que lee y escribe para sus estudiantes, que exterioriza alegría cuando llega al aula de clase y que se entusiasma con las creaciones de sus estudiantes, es un maestro que ha hecho la mejor elección: su trabajo es su proyecto de vida y los estudiantes su aliciente cotidiano.</p>
<h3>Bibliografía</h3>
<ul>
<li>Eco, Umberto. <em>Apostillas a El nombre de la rosa</em>. Análisis, Núm. 9, 1984, 5-32. Recuperado de <a href="https://www.raco.cat/index.php/Analisi/article/viewFile/41264/88267%26a=bi%26pagenumber=1%26w=100" target="_blank" rel="noopener noreferrer">https://www.raco.cat/index.php/Analisi/article</a></li>
<li>Eco, Umberto. <em>Seis paseos por los bosques narrativos</em>. Harvard University, Norton Lectures, 1992-1993, Editorial Lumen. Recuperado de <a href="https://www.guao.org/sites/default/files/biblioteca/Umberto%20Eco.%20Seis%20paseos%20por%20los%20bosques%20narrativos.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">https://www.guao.org/sites/default/files/biblioteca</a></li>
<li>Larrosa, Jorge. <em>Una invitación a la escritura. </em>Recuperado de <a href="http://ieie.udistrital.edu.co/pdf/Una%20invitaci%C3%B3n%20a%20la%20escritura.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">http://ieie.udistrital.edu.co/pdf/Una%20invitaci%C3%B3n%20a%20la%20escritura.pdf</a></li>
<li>Larrosa, Jorge. <em>El ensayo y la escritura académica</em>. Universidad de Barcelona. Recuperado de <a href="https://www.uv.mx/personal/lenunez/files/2013/06/LR10_ElEnsayoEscrituraAcademica.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">https://www.uv.mx/personal/lenunez/files/2013/06/LR10_ElEnsayoEscrituraAcademica.pdf</a></li>
<li>Larrosa, Jorge. <em>Dar a leer, dar a pensar&#8230; quizá&#8230;entre literatura y filosofía. </em>Recuperado de <a href="https://teorialiteraria2009.files.wordpress.com/2009/04/larrosa-jorge-dar-de-pensar-dar-de-leer-quiza.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">https://teorialiteraria2009.files.wordpress.com/2009/04/larrosa-jorge-dar-de-pensar-dar-de-leer-quiza.pdf</a></li>
<li>Larrosa, Jorge. <em>Escuela, poder y subjetivación</em>. Ediciones de la Piqueta, Madrid, 1995. Recuperado de <a href="http://agmer.org.ar/index/wp-content/uploads/2014/07/Itinerario-3-Escuela-poder-y-subjetivacion.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">http://agmer.org.ar/index/wp-content/uploads/2014/07/Itinerario-3-Escuela-poder-y-subjetivacion.pdf</a></li>
<li>Lispector, Clarice. <em>Agua viva</em>. Recuperado de <a href="https://www.ceciliamaugeri.com.ar/agua-viva-de-clarice-lispector-fragmentos/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">https://www.ceciliamaugeri.com.ar/agua-viva-de-clarice-lispector-fragmentos/</a></li>
<li>Pedroza Doria, Edinson. <em>La escritura creativa y su importancia en la transformación del ser humano</em>. El Espectador, 23 de noviembre, 2012. Recuperado de <a href="https://www.elespectador.com/noticias/soyperiodista/escritura-creativa-y-su-importancia-transformacion-del-articulo-388784" target="_blank" rel="noopener noreferrer">https://www.elespectador.com/noticias/soyperiodista/escritura-creativa-y-su-importancia-transformacion-del-articulo-388784</a></li>
<li>Zambrano, María. <em>Por qué se escribe</em>. Revista de Occidente, tomo XLIV, p. 318, Madrid, 1934. Recuperado de <a href="https://javierbrolo.files.wordpress.com/2012/12/por-que-se-escribe-maria-zambrano.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">https://javierbrolo.files.wordpress.com/2012/12/por-que-se-escribe-maria-zambrano.pdf</a></li>
</ul>
<p><strong>Autor: </strong><br />
Rubén Darío Cárdenas<br />
Gran Rector Premio Compartir 2016</p>
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        <author>Compartir Palabra Maestra</author>
                    <category>Palabra Maestra</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=69975</guid>
        <pubDate>Tue, 30 Jul 2019 21:52:53 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Escribir en la escuela]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Compartir Palabra Maestra</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Las 4 “A” del Derecho a la Educación</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/palabra-maestra/las-4-del-derecho-la-educacion/</link>
        <description><![CDATA[<p>Continuar en el camino de construir una Colombia con mayor equidad y calidad de vida para todos implica el compromiso de todos. Sobre todo en Educación. Concebir la educación como un derecho, no sólo como un servicio, cambia la manera como se construye y desarrolla la política educativa. La educación es un derecho “habilitante” que [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="node-lead font-size-xl">
<p><img decoding="async" class="alignnone wp-image-67314" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2019/02/las-4-a-del-derecho-a-la-educacion-300x164.jpg" alt="" width="518" height="283" /></p>
<p><em>Continuar en el camino de construir una Colombia con mayor equidad y calidad de vida para todos implica el compromiso de todos. Sobre todo en Educación.</em></p>
</div>
<p>Concebir la educación como un derecho, no sólo como un servicio, cambia la manera como se construye y desarrolla la política educativa. La educación es un derecho “habilitante” que permite a las personas salir de la marginalidad y participar activamente en la sociedad. Es crítico avanzar en dicha comprensión.</p>
<p><a href="https://compartirpalabramaestra.org/etiqueta/derecho-educacion">Lea el especial Derecho a la Educación. </a></p>
<p>Ahora bien ¿cómo avanzar en dicha comprensión? ¿Cómo saber el grado de adecuación de las políticas y prácticas de un país al derecho de la educación? ¿Cómo medir la educación como un derecho como medio para avanzar en dicha comprensión? Katarina Tomaseveski propuso organizar las obligaciones estatales relacionadas con el derecho a la educación en un esquema que denominó las 4 A, dimensiones que intentan abarcar o comprender este derecho en su integralidad, además como derecho habilitante. Estas son[<a href="https://compartirpalabramaestra.org/actualidad/articulos-informativos/las-4-del-derecho-la-educacion#r1">1</a>]:</p>
<ol>
<li><strong>Asequibilidad</strong>: asegurar la disponibilidad de una oferta educativa gratuita que cuente con las capacidades adecuadas (maestros y directivos profesionales, infraestructura y dotación adecuadas).</li>
<li value="2"><strong>Accesibilidad</strong>: garantizar a todos y cada uno el acceso pertinente a una educación o educaciones sin discriminación de ningún tipo.</li>
<li value="3"><strong>Aceptabilidad</strong>: asegurar procesos y contenidos relevantes y de calidad, culturalmente apropiados, consecuentes con los derechos humanos.</li>
<li value="4"><strong>Adaptabilidad</strong>: que sea una educación capaz de adaptarse y evolucionar de acuerdo con las necesidades, intereses, capacidades de la sociedad y de cada individuo, con sentido para cada estudiante; que promueva la integración de estrategias sectoriales por el principio de indivisibilidad de los derechos humanos.</li>
</ol>
<p>Katarina habla también de cuatro actores principales que participan en la garantía del derecho a la educación:</p>
<ol>
<li>los niños y niñas como titulares del derecho a la educación y con el deber de educarse</li>
<li>las familias que son las primeras educadoras</li>
<li>el Estado que debe asegurar el derecho a la educación</li>
<li>los educadores a cargo de los procesos de enseñanza aprendizaje</li>
</ol>
<p>Continuar en el camino de construir un país con mayor equidad y calidad de vida para todos implica el compromiso de todos. En Colombia un grupo de organizaciones de la sociedad civil, de la cual hace parte la Fundación Compartir crearon hace ya muchos años la <strong>alianza Educación Compromiso de Todos &#8211; ECT </strong>[<a href="https://compartirpalabramaestra.org/actualidad/articulos-informativos/las-4-del-derecho-la-educacion#r2">2</a>]con el objeto de promover la garantía integral del derecho a la educación, en el marco de la construcción de una sociedad incluyente, democrática y equitativa.</p>
<p>En sus últimos años la alianza creó el <a href="https://www.youtube.com/watch?v=qGvtK9xq6Yo" target="_blank" rel="noopener">Índice del Derecho a la Educación &#8211; IDE</a> con el fin de contribuir a que todos los ciudadanos colombianos avancen en la comprensión de dicho derecho y así aportar en la optimización de recursos y mejores decisiones para su garantía, de parte de cada uno de los actores involucrados que participan en esta.</p>
<p>El IDE se construyó a partir de la información del sector educativo colombiano. Se presentó por primera vez en el año 2015, y en el año 2019 se presentarán nuevos resultados, con la información más reciente con la que pueda contar el país para el sector. Se espera que su divulgación genere conversaciones, a nivel nacional y territorial, que nos ayuden a comprender mejor las brechas que aún mantenemos en materia de educación.</p>
<div>
<p><strong>AUTOR</strong>:<br />
Mary Simpson<br />
Directora  de Desarrollo y Liderazgo Pedagógica<br />
<a href="http://www.fundacioncompartir.org/">Fundación Compartir </a></p>
<hr />
<p><a id="r1" name="r1"></a><br />
[1] Fuente: <a href="http://www.derechoshumanos.unlp.edu.ar/assets/files/documentos/indicadores-del-derecho-a-la-educacion.pdf" target="_blank" rel="noopener">http://www.derechoshumanos.unlp.edu.ar/assets/files/documentos/indicadores-del-derecho-a-la-educacion.pdf</a></p>
<div id="ftn">
<p><a id="r2" name="r2"></a><br />
[2] Corporación Región, CINDE, Fundaciones Corona, Empresarios por la Educación, Terpel, Dividendo y Compartir, Universidad de Los Andes y Unicef.</p>
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</div>
]]></content:encoded>
        <author>Compartir Palabra Maestra</author>
                    <category>Palabra Maestra</category>
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        <pubDate>Tue, 19 Feb 2019 14:01:15 +0000</pubDate>
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