<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/tag/eduardo-galeano/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sun, 12 Apr 2026 00:42:26 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/11163253/cropped-favicon-96-32x32.png</url>
	<title>Blogs de eduardo galeano | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
        <item>
        <title>Domitila Barrios de Chungara (1937-2012)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/domitila-barrios-chungara-1937-2012/</link>
        <description><![CDATA[<p>No nació al interior de una mina, pero su infancia la vivió toda en ese ambiente ennegrecido de las minas, caracterizadas por el estado deplorable de sus trabajadores y las tantas penurias que en el día a día tendrían que soportar. Nació en la comunidad Catavi, Pulacayo, en la zona del Potosí, donde se ubicaba [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>No nació al interior de una mina, pero su infancia la vivió toda en ese ambiente ennegrecido de las minas, caracterizadas por el estado deplorable de sus trabajadores y las tantas penurias que en el día a día tendrían que soportar. Nació en la comunidad Catavi, Pulacayo, en la zona del Potosí, donde se ubicaba la mina llamada “Siglo XX”.</p>
<p>Tuvo por padre a un excombatiente de la Guerra del Chaco que luego se convirtió en dirigente sindical Benemérito de la Patria, pero que a la postre acabaría oficiando para la policía minera en la labor de sastre. A los diez años, y debido a las condiciones de insalubridad del sector, la madre morirá, y será la misma Domitila la encargada de ayudar a su padre a velar por el cuidado de sus cinco hermanos menores. Su trabajo en las minas de estaño era el que acostumbraba destinársele a las mujeres, que eran las labores de <em>palliri</em>, encargadas de amontonar las piedras, seleccionarlas y luego hacerlas polvo hasta decantar el mineral.</p>
<p>En 1952, casada ya con un minero, y con quien tendría varios hijos de los once que tuvo en total (y de los cuales cuatro morirían), Domitila comenzó a mostrar su liderazgo cuando pasó a integrar el Comité de Amas de Casa del Distrito Minero Siglo XX, convirtiéndose muy pronto en su secretaria ejecutiva.</p>
<p>Como activista procuró la mejora de los salarios haciendo parte de la Campaña Internacional por el Salario Doméstico, siendo reconocida su frase: “Todas somos amas de casa”. Este comité fue determinante al momento de reunir a las mujeres casadas con mineros en distintas locaciones de todo el país, y el conjunto de tantas voces reunidas conseguiría poner en jaque la dictadura de Víctor Paz Estenssoro, y así también los otros gobiernos autoritarios que tuvo que padecer el pueblo boliviano durante varias décadas.</p>
<p>El Comité sirvió también como un órgano de ayuda a los sindicatos de los mineros que estuvieron durante tanto tiempo luchando para mejorar sus condiciones de trabajo. Para 1967 la ya consagrada portavoz del movimiento es detenida y torturada, incriminándosele de subversiva, luego de haber sobrevivido a la barbarie que acabaría siendo la represión militar ordenada por el dictador René Barrientos Ortuño, cuando envió a las tropas de su ejército a que aplacaran el descontento de los mineros de Catavi y Llallagua, quienes se habían rebelado exigiendo a los dueños de las minas cesarán ya con la desmedida explotación. Y si bien consiguió sobrevivir a la que se conocería después como “La masacre de San Juan”, los golpes que le propiciaron durante sus días en prisión, provocaron que Domitila perdiera el hijo que se gestaba en su vientre.</p>
<p>La misma escena volvería a repetirse muchas veces en diferentes centros mineros, como aquella en la que el general Hugo Banzer Suárez, ya consagrado en el poder, y quien permanecería allí durante casi toda la década de los setenta, envió a un pelotón para que apaciguaran como mejor sabían hacerlo los ánimos caldeados de los ingratos trabajadores. Domitila y otros huelguistas se guarecieron en una mina, pero se vieron obligados a salir cuando Domitila acabó dando a luz a un par de mellizos, uno de los cuales no sobrevivió al ambiente tóxico en que nacería en lo profundo de un socavón.</p>
<p>Una voz que quisieron acallar, y que, al no conseguirlo, lo que lograron sus enemigos fue que se escuchara más fuerte. Domitila gritó. Y fue así como en 1975 tuvo la gran oportunidad de hacerse conocer a nivel mundial, y no desaprovechó la ocasión. Se celebraba en México el Año Internacional de las Mujeres, y siendo la única mujer de clase obrera presente en el evento, Domitila viajaría representando al Comité Minero del Siglo XX para denunciar que la carta magna que fundamentaba las Naciones Unidas, y a la que se suscribía su país, era ciertamente una constitución que parecía favorecer principalmente a los ricos. Sin embargo su discurso se concentró más en la condición de la mujer, destacando la importancia de la igualdad de sexos, para lo cual es preciso entender que la lucha no es contra el hombre, ya que es en pareja que podían hacerle frente al verdadero combate, señalando que ese enemigo finalmente era el mismo sistema, la opresión económica y el dominio capitalista. “La primera batalla a ganar es dejar participar a la compañera, al compañero y a los hijos en la lucha de la clase trabajadora para que este hogar se convierta en una trinchera infranqueable para el enemigo.”</p>
<p>Su participación en este evento logró ponerla en la mira de varias personas que estaban interesadas en contar de primera mano los horrores que tenían que soportar los obreros de las minas bolivianas. <em>Si me permiten hablar… Domitila, una mujer de las minas de Bolivia</em>, de la escritora Moema Viezzer, sería el libro testimonial en el que se recogen las memorias de una mujer que vivió en carne propia los sufrimientos de los mineros, una mujer que nació en la miseria, que perdió a su madre y a varios de sus hermanos a causa de las condiciones de vida de su comunidad, que fue perseguida y tuvo que exiliarse, y que sin embargo mostró siempre un combate pacífico. También se destaca otro libro que recoge otros relatos: <em>¡Aquí también Domitila!</em></p>
<p>En 1978 cuatro mineras reclamaron al gobierno de Banzer que liberara a los mineros y disidentes políticos que tenía presos y les permitieran retornar a sus puestos, que no era mucho pedir, y pedir de paso el regreso del sistema democrático de elecciones en Bolivia. A esta protesta se sumó Domitila, y el puñado de rebeldes serían apoyadas por los sacerdotes Xavier Albó y Luis Espinal, con quienes comenzaron frente al arzobispado de La Paz una discreta huelga de hambre que iría extendiéndose hasta alcanzar las instalaciones del diario <em>Presencia</em>, y a la que en pocos días irían sumándosele otras bocas, y hasta contar a miles de hombres y mujeres que se apostaron en la calle para protestar con hambre. Ante la presión internacional el régimen del general Hugo Banzer Suárez acabaría aceptando las condiciones de los manifestantes, suceso que desencadenó su posterior deceso en el poder.</p>
<p>De nuevo en democracia, ese mismo año Domitila se convierte en la primera mujer en aspirar al puesto de vicepresidenta, siendo la fórmula del líder campesino Casiano Amurrio, que disputó el máximo cargo como representante del partido Frente Revolucionario de Izquierda (FRI). Finalmente en las urnas no saldrían favorecidos, y sin embargo quedaría ya el antecedente de una mujer que abría camino para que otras mujeres se animaran a participar en cargos de elección popular.</p>
<p>En la década de los ochenta Domitila tuvo que huir de su país para exiliarse en Suecia, de donde regresaría un tiempo después para establecerse en Cochabamba, y desde allí apoyar una nueva iniciativa para la fundación de un centro académico que brindara enseñanza a las mujeres más pobres de Cochabamba, y extendiendo su proyecto a la región de Quillacollo.</p>
<p>Es por esto que Bolivia la destaca no solo como una líder sindical sino principalmente como una defensora de los derechos femeninos. Estaba convencida de que Bolivia se liberaría del yugo ancestral que oprimía a su gente y saqueaba a sus tierras, pero esto siempre y cuando supiera reconocer el valor y la importancia de la mujer en esta lucha: “Si la mujer está politizada, si ya tiene formación, desde la cuna educa a sus hijos con otras ideas y los hijos serán otra cosa.”</p>
<p>En el 2004 fundó la asociación política conocida como Movimiento Guevarista. También fue fundadora de la Escuela Móvil de Formación Sindical que lleva su nombre. “Entonces me di cuenta de que en el país hacía falta la formación política. Los mineros estaban solos: los campesinos también. Empecé a dar charlas, era necesario seguir la lucha. Entonces creamos un pequeño grupo que al principio llamamos Escuela Móvil, porque íbamos a un lado y otro. Luego nos hicimos este lotecito, una casita, aquí un cuartico. Y empezamos a trabajar… Evo está en el poder, está alfabetizando al país. Pero la gente necesita la alfabetización política, porque si no sabe dónde hay que ir, cómo hay que ir, entonces no va a poder apoyar nunca, más bien va a estar contra las medidas que va a tomar el gobierno.” Con méritos suficientes, en el 2005 Domitila fue postulada para el Premio Nobel de Paz.</p>
<p>Debido a un cáncer pulmonar, a sus 74 años, Domitila Barrios Cuenca (que ya para el final de su vida no se presentaba como Chungara) no pudo ganarle la batalla a la muerte, y se despide de estas tierras en el año de 2012. El Gobierno de Evo Morales decretó un duelo nacional de tres días, además de concederle de manera póstuma la Orden del Cóndor de los Andes,</p>
<p>y ese mismo año sería inaugurado su busto en el Cementerio General de Cochabamba donde reposan sus restos. La entonces Ministra de Comunicación la despidió en su entierro refiriéndose a ella como “una de las más importantes representantes de la lucha por la democracia en Bolivia.”</p>
<p>En <em>Memorias del fuego </em>Eduardo Galeano la trae a la memoria: “Recuerdo una asamblea obrera, en las minas de Bolivia, hace ya un tiempito, más de treinta años: una mujer se alzó, entre todos los hombres, y preguntó cuál es nuestro enemigo principal. Se alzaron voces que respondieron “El imperialismo”, “La oligarquía”, “La burocracia”… Y ella, Domitila Chungara, aclaró: ‘No, compañeros. Nuestro enemigo principal es el miedo, y lo llevamos adentro’. Yo tuve la suerte de escucharla. Nunca olvidé.”</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-90632" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/07/258.-DOMITILA-BARRIOS-DE-CHUNGARA-2.jpg" alt="DOMITILA BARRIOS DE CHUNGARA" width="273" height="185" /></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=90631</guid>
        <pubDate>Fri, 12 Jan 2024 18:53:35 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Domitila Barrios de Chungara (1937-2012)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Milanas Baena</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La época donde todo es desechable</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/relaciona2/la-epoca-donde-desechable/</link>
        <description><![CDATA[<p>“¿A ti no te parece triste que a veces dejemos de tener contacto con personas que en algún instante llegaron a significarlo todo? Es extraño. Ya sé eso que se dice de que «la vida da muchas vueltas» y «la gente va y viene», pero quizá no deberíamos verlo con tanta normalidad. Porque a mí [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_96360" aria-describedby="caption-attachment-96360" style="width: 768px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="wp-image-96360 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Ana-María-Serrano-Ecuador-Andrea-Villate-El-espectador.jpeg" alt="" width="768" height="570" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Ana-María-Serrano-Ecuador-Andrea-Villate-El-espectador.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Ana-María-Serrano-Ecuador-Andrea-Villate-El-espectador-150x111.jpeg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Ana-María-Serrano-Ecuador-Andrea-Villate-El-espectador-300x223.jpeg 300w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption id="caption-attachment-96360" class="wp-caption-text">Atardecer en Ecuador &#8211; Foto de Ana María Serrano.</figcaption></figure>
<p><span style="font-weight: 400">“¿A ti no te parece triste que a veces dejemos de tener contacto con personas que en algún instante llegaron a significarlo todo? Es extraño. Ya sé eso que se dice de que «la vida da muchas vueltas» y «la gente va y viene», pero quizá no deberíamos verlo con tanta normalidad. Porque a mí me asusta que el ser humano sea capaz de olvidar tan rápido.” </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Me encantó este texto, hace parte del libro “Nosotros en la Luna” de la escritora española Alice Keller.  Una historia de amor entre dos personas que se conocen en las calles de París, Francia. A pesar de tener diferentes formas de ver el futuro y la vida, se enfrentan a desafíos comunes, intentando encontrar cada uno sus sentidos personales. Lo que más me gustó fue ese romance del que ya no se ve. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Siento que últimamente estamos en una época donde todo es desechable, fácil. Si no funciona una relación, chao. Si no me gusta el trabajo o me molesta algo de alguien, chao. Si alguna cosa dijo el amigo que no cayó bien, chao… Si un matrimonio tiene una falla, Chao. Y así con todo… como si las personas, las relaciones, los vínculos, los retos, los empleos fueran de quitar y poner. Como si ya no se luchara por nada. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Antes los noviazgos empezaban lentamente, las invitaciones a salir, la llamada por teléfono, las visitas en casa, la espera… la emoción por la primera vez que se tomaban de la mano. Las largas conversaciones por teléfono. El detalle. Todo hacía que se conocieran mejor las personas. Ahora todo es más fácil y más vacío, no hay tiempo para conocerse.  Una mirada, se gustan, un mensaje en WhatsApp, una cita y a la cama y ya.  Fácil. Y como se llenó rápido esa necesidad, ese gusto, esas ganas… Pues se acaba rápido. No hay tiempo para el amor de verdad. Para las canciones, para sentir de verdad.  Como si el amor fuera algo desechable.   Ya no se dedican canciones, boleros, letras hermosas… ahora todas las canciones de reggaeton solo hablan de sexo, de placer, de engaños. Nada comparado con las letras hermosas de Armando Manzanero, de Felipe Pirela, de Luis Miguel, de Andrés Cepeda, de Fonseca. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Sé que la tecnología ha traído muchas cosas buenas, ahora estamos conectados, el hecho que podamos hablar con alguien en tiempo real en un chat, vernos en cámara a cientos de kilómetros de distancia, es maravilloso, entre muchas otras cosas… pero creo que nos estamos desconectando del corazón y de las cosas bonitas que tienen la vida por tomar tan frívolamente las relaciones humanas.  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Hay relaciones que se acaban solo con bloquear a otro, como si el amor fuera un botón que se apaga y listo. Cambian de pareja y de amigos como si fuera tan fácil como cambiar de chaqueta. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Yo se que hay relaciones que llegan a su fin, amistades que por más que uno intente ya llegaron hasta ahí, o decepciones tan fuertes que uno dice, aquí no hay nada que hacer… pero como que se daban el tiempo.   Como esa teoría de que la vida se asemeja a un tren, donde sube y se bajan algunos en cada estación y hay otros quienes permanecen todo el camino.  Pero hasta eso se está perdiendo como si todos con todos fuéramos meras estaciones. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Al igual que el libro que les mencioné al comienzo a mi me asusta esa frivolidad de las relaciones de ahora y que se olviden tan rápido de lo vivido.  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">En Prime Video encontré la serie Hombres de 1996, protagonizada por Margarita Rosa de Francisco y Nicolas Montero. En esa época la vi, la pasaban por RCN  y la disfruté tanto que ahora la volví a ver. Al ver una serie de esa época, queda claro cómo ha cambiado todo. Hasta el hecho de que uno tuviera que esperar 8 días para ver el siguiente capítulo.  Tal vez la generación de esa época teníamos más capacidad de espera que la generación de ahora que todo es rápido y tal vez por eso las cosas valiosas no duran porque todo es corriendo, no se da la oportunidad de decantar las cosas que pasan. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">¿Será que estamos perdiendo el norte… que importan más las cosas de afuera que las de adentro, que todo termina siendo tan banal y superficial?  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Tal vez era verdad lo que decía el escritor Eduardo Galeano: </span></p>
<p><b>Vivimos en un mundo donde el funeral importa más que el muerto, la boda más que el amor y el físico más que el intelecto. Vivimos en la cultura del envase, que desprecia el contenido.  </b></p>
]]></content:encoded>
        <author>ANDREA VILLATE</author>
                    <category>Relaciona2</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=96359</guid>
        <pubDate>Sun, 17 Sep 2023 01:28:14 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La época donde todo es desechable]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">ANDREA VILLATE</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Hoy, nada más que hoy</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/relaciona2/hoy-nada-mas-hoy/</link>
        <description><![CDATA[<p>“Nos convencemos a nosotros mismos de que la vida será mejor después de casarnos, después de tener un hijo y después de tener otro. Entonces nos sentimos frustrados porque los hijos no son lo suficientemente grandes y que seremos más felices cuando lo sean. Después de eso nos frustramos porque son adolescentes (difíciles de tratar). [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_96220" aria-describedby="caption-attachment-96220" style="width: 840px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="wp-image-96220 size-large" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Hoy-nada-mas-que-hoy-andrea-villate-El-Espectador-1024x768.jpeg" alt="" width="840" height="630" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Hoy-nada-mas-que-hoy-andrea-villate-El-Espectador.jpeg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Hoy-nada-mas-que-hoy-andrea-villate-El-Espectador-150x113.jpeg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Hoy-nada-mas-que-hoy-andrea-villate-El-Espectador-300x225.jpeg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Hoy-nada-mas-que-hoy-andrea-villate-El-Espectador-768x576.jpeg 768w" sizes="(max-width: 840px) 100vw, 840px" /><figcaption id="caption-attachment-96220" class="wp-caption-text">Port d’Andratx, Mallorca, España. Foto: Angélica Villate (Mi hermanita)</figcaption></figure>
<p><span style="font-weight: 400">“Nos convencemos a nosotros mismos de que la vida será mejor después de casarnos, después de tener un hijo y después de tener otro. Entonces nos sentimos frustrados porque los hijos no son lo suficientemente grandes y que seremos más felices cuando lo sean. Después de eso nos frustramos porque son adolescentes (difíciles de tratar). Ciertamente seremos más felices cuando salgan de esta etapa. Nos decimos que nuestra vida estará completa cuando a nuestro esposo (a) le vaya mejor, cuando tengamos un mejor carro o una mejor casa, cuando nos podamos ir de vacaciones, cuando estemos retirados.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">La verdad es que no hay mejor momento para ser felices que ahora. Si no es ahora, ¿cuándo? Tu vida estará siempre llena de retos. Es mejor admitirlo y decidir ser felices de todas formas. Una de mis frases: Por largo tiempo me parecía que la vida estaba a punto de comenzar. La vida de verdad. Pero siempre había algún obstáculo en el camino, algo que resolver primero, algún asunto sin terminar, tiempo por pasar, una deuda que pagar. Sólo entonces la vida comenzaría. Hasta que me di cuenta que esos obstáculos eran mi vida. Esta perspectiva me ha ayudado a ver que no hay un camino a la felicidad.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">La felicidad es el camino; así que atesora cada momento que tienes y atesóralo más cuando lo compartes con alguien especial, lo suficientemente especial para compartir tu tiempo y recuerda que el tiempo no espera por nadie… así que deja de esperar hasta que bajes cinco kilos, hasta que te cases, hasta que te divorcies, hasta el viernes por la noche, hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, el verano, el otoño o el invierno o hasta que te mueras, para decidir que no hay mejor momento que éste para ser feliz… la felicidad es un trayecto, no un destino.”</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Esto fue escrito por el periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano. En varias etapas de mi vida lo había leído y hasta ahora lo entiendo en cada palabra, porque a veces uno cree que entiende ciertas cosas pero vive diferente a lo que cree entender.  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Hace un par de meses nos reunimos un fin de semana con mis hermanas. Desde hace mucho tiempo no estábamos las 4 juntas, ya que no todas vivimos en Colombia. Fue un fin de semana maravilloso, con mis cuñados y sobrinitos, desayunos, almuerzos, cenas juntos, risas, fotos, en una palabra FELICIDAD.   Experimenté una sensación de no querer estar en ningún otro lugar que no fuera ahí. No habían otras personas con las que quisiera estar que los 9 que estábamos, no cambiaría ni la lluvia que cayó sobre nosotros. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">A veces nos convencemos interiormente de que “seremos felices hasta que…. ” y si eso que tanto esperamos no sucede jamás, entonces seremos infelices siempre?  “Sería feliz si esta situación ocurre de cierta manera….”  Y si no, ¿y si jamás pasa?  Estar esperando que nuestro presente cambie para ahí sí disfrutarlo es la mayor pérdida de tiempo… y lo escribe alguien que perdió mucho tiempo esperando situaciones que jamás pasaron. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">No indica que uno se convierta en un derroche de alegría y risas diariamente, porque cada día tiene sus cosas…  pero es sentir esa plenitud, esa tranquilidad que lo que esté pasando lo está disfrutando, de que no hay otro lugar donde quiera estar que donde está. Hay situaciones que uno no entiende, que son difíciles, pero si hay algo cierto en la vida, es que nada es para siempre. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">No hay peor pérdida de tiempo que esperar algo a futuro, cuando lo único que uno tiene de certeza es lo que hay hoy. La vida está en sesión. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Así que si puedes comer algo que te guste, hablar con tu familia y amigos, hacer algo que te llame la atención, disfrutalo! Esa es la vida. </span></p>
<p><b>“La vida es todo aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes”</b><span style="font-weight: 400">   John Lennon. </span></p>
<p>Andrea Villate &#8211; mavillateg@gmail.com</p>
]]></content:encoded>
        <author>ANDREA VILLATE</author>
                    <category>Relaciona2</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=96219</guid>
        <pubDate>Sun, 10 Sep 2023 01:22:46 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Hoy, nada más que hoy]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">ANDREA VILLATE</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
</rss>