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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Mon, 02 Nov 2026 02:31:42 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Ecuador Archives | Blogs El Espectador</title>
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        <title>El Escudo de las Américas revela el interés de Estados Unidos en los recursos naturales de América Latina</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/el-escudo-de-las-americas-revela-el-interes-de-estados-unidos-en-los-recursos-naturales-de-america-latina/</link>
        <description><![CDATA[<p>En marzo de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hizo público el denominado Escudo de Las Américas, una iniciativa de ese país que se presentó como una alianza regional para combatir el narcotráfico y el crimen organizado transnacional. En ese momento fueron 12 países de América Latina los que se unieron a la [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La iniciativa impulsada por Donald Trump a la que se han sumado, hasta ahora, 17 presidentes de América Latina tiene como marco la lucha contra el narcotráfico y la criminalidad organizada.</em></li>



<li><em>Sin embargo, analistas políticos y economistas de la región coinciden en señalar que el interés principal de Estados Unidos es el acceso a los recursos naturales, en especial a los minerales estratégicos que hay en los países de América Latina.</em></li>



<li><em>La iniciativa también se enmarca en la disputa geopolítica entre Estados Unidos y China.</em></li>



<li><em>Los expertos mencionan que en el centro del interés por los minerales estratégicos están la industria de las armas y la inteligencia artificial, que requieren grandes cantidades de estos recursos.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">En marzo de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hizo público el denominado <strong>Escudo de Las Américas</strong>, una iniciativa de ese país que se presentó como una alianza regional para combatir el narcotráfico y el crimen organizado transnacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese momento fueron <strong>12 países de América Latina</strong> los que se unieron a la iniciativa. Los presidentes de Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Trinidad y Tobago fueron parte de esa primera foto en la que aparece Trump sentado en una mesa rodeado de estos mandatarios, todos de pie. Chile, sin embargo, estuvo presente solo como observador, su adhesión formal al Escudo de Las Américas se concretó en septiembre.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/?p=280385&amp;preview=true">“Los acuerdos que está firmando Estados Unidos sobre minerales críticos llegan un poco tarde, pero con agresividad” | ENTREVISTA</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_268541"><img decoding="async" src="https://es.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/03.jpeg" alt="" class="wp-image-268541" style="aspect-ratio:1.5000937558597411;width:8000px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El litio figura en la lista de minerales estratégicos que interesa a Estados Unidos. Foto: cortesía de AP Photo/Rodrigo Abd.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora son <strong>17 los países de América Latina y El Caribe que forman parte del Escudo de Las Américas</strong>. Entre los últimos que se han sumado están Colombia, con Abelardo de la Espriella, y Perú, con Keiko Fujimori, tras ganar las elecciones presidenciales. Guatemala, Jamaica y Belice también se han unido a esta coalición, mientras Bahamas permanece como observador. Todos los presidentes que se han unido a esta propuesta impulsada por Estados Unidos son afines, en términos ideológicos, a la política de Estados Unidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“No es un acuerdo amplio en que todos los países pueden intervenir, sino que es una propuesta que surge desde Washington y que tiene que ver con intereses estratégicos de los Estados Unidos. <strong>Es una iniciativa vertical que tiene connotaciones políticas, económicas y militares</strong>”, dice el economista ecuatoriano Alberto Acosta, ex presidente de la Asamblea Constituyente de Ecuador.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Acosta agrega que <strong>el combate al narcotráfico y al crimen organizado es un pretexto de Estados Unidos</strong> para establecer “un manejo económico que le garantice el <strong>control del suministro de los recursos estratégicos</strong>«, entre los que se encuentran minerales como el litio y el cobre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde Chile, el economista Fernando Estenssoro, director del doctorado en Estudios Americanos de la Universidad de Santiago de Chile, es más duro en su crítica a esta iniciativa, a la que cataloga como <strong>“nefasta para la soberanía de la región”</strong> y enmarcada en la <strong>pugna geopolítica de Estados Unidos con China.</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_274573"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/08160019/image-from-rawpixel-id-27357697-original-scaled.jpg" alt="China y Estados Unidos han manifestado su interés por los minerales estratégicos para la transición energética que se encuentran en países de Latinoamérica. Foto: Flickr - The White House" class="wp-image-274573" style="aspect-ratio:1.4997070884592854;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">China y Estados Unidos han manifestado su interés por los minerales estratégicos que se encuentran en países de Latinoamérica. Foto: Flickr – The White House</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Estenssoro agrega que <strong>el interés de Trump está en “los recursos naturales, en el petróleo, en el cobre”, en los minerales críticos y las tierras raras</strong> porque “Estados Unidos está en el proceso final de su declinación hegemónica, por tanto, ellos consideran que los recursos de nuestro continente, sobre todo Sudamérica, no pueden ir a parar a manos del ‘enemigo’ [China], sino que tienen que quedar en manos de Estados Unidos”.<a href="https://tinyurl.com/MongabayLatamWA" target="_blank" rel="noopener"></a><a href="https://tinyurl.com/MongabayLatamWA" target="_blank" rel="noopener"></a></p>



<h2 class="wp-block-heading">El interés por los recursos naturales</h2>



<p class="wp-block-paragraph">“Tenemos más de 20 millones de kilómetros cuadrados y <strong>nuestros países son privilegiados en todo tipo de recursos naturales</strong>. También en tierras raras y en los minerales estratégicos que son necesarios para la digitalización y para las nuevas tecnologías”, comenta Estenssoro sobre el interés de Estados Unidos en los recursos naturales de América Latina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estenssoro menciona que en Sudamérica está “la mayor reserva de petróleo del mundo”, refiriéndose a Venezuela. “<strong>Tenemos litio, tenemos Amazonía en Sudamérica, una gran fuente de recursos naturales</strong> y, además, un recurso en sí mismo porque presta servicios ecosistémicos. Tenemos agua, desde México hasta la Patagonia”, advierte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En América del Sur, por ejemplo, se ubica el denominado <strong><a href="https://es.mongabay.com/2019/02/triangulo-del-litio-salares-bolivia-chile-argentina/">Triángulo del litio</a>, un espacio geográfico entre Argentina, Bolivia y Chile</strong> que concentra la mayor cantidad de reservas mundiales de este elemento, que es un componente básico para almacenar energía en las baterías que alimentan vehículos, teléfonos, plantas solares, entre otros equipos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Sudamérica también tiene grandes reservas de otro mineral estratégico: el cobre.</strong> Un material de gran demanda en la industria de la construcción por su importancia para la fabricación de cables eléctricos, tuberías y sistemas térmicos, además de ser importante para la industria automotriz por su uso en la fabricación de motores y componentes electrónicos. <strong>El primer productor de cobre en el mundo es Chile, mientras que Perú ocupa el tercer lugar en la lista</strong>. En ambos países, China es el principal comprador de este mineral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, el interés en el cobre no está solo en estas dos naciones. Aunque <strong>Argentina y Colombia no han sido grandes protagonistas en la industria del cobre</strong> en la región, <strong>actualmente&nbsp; buscan abrirse paso en el mercado global</strong>, señala una <a href="https://es.mongabay.com/2026/07/cobre-transicion-energetica-nuevos-proyectos-se-expanden-ecosistemas-sensibles-tierras-comunitarias-colombia-argentina/" target="_blank" rel="noopener">investigación publicada por Mongabay Latam</a> en julio de este año. El potencial es claro: el 40 % de las reservas mundiales de este metal se encuentran en Latinoamérica por lo que Estados Unidos, China e incluso la Unión Europea están en la búsqueda de nuevas alianzas con los países de la región.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la <a href="https://www.state.gov/translations/spanish/declaracion-conjunta-relativa-a-la-defensa-de-la-soberania-en-el-hemisferio" target="_blank" rel="noopener">Declaración conjunta relativa a la soberanía del hemisferio</a>, publicada por el Departamento de Estado de Estados Unidos, el 22 de septiembre de 2026, se mencionan los <strong>tres pilares del Escudo de Las Américas: económico, de seguridad y coordinación multilateral.</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280401"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/15225943/Escudo-de-Las-Americas-Casa-Blanca.jpg" alt="Inicialmente fueron 12 presidentes de América Latina lo que se unieron al Escudo de Las Américas. Ahora son 17 los que forman parte de esta iniciativa norteamericana. Foto: cortesía Casa Blanca. " class="wp-image-280401" style="aspect-ratio:1.5;width:1200px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Inicialmente fueron 12 presidentes de América Latina lo que se unieron al Escudo de Las Américas. Ahora son 17 los que forman parte de esta iniciativa norteamericana. Foto: cortesía Casa Blanca</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El que se refiere a la economía dice específicamente que se va a potenciar <strong>“la</strong> <strong>cooperación económica, explorando mecanismos de control de las inversiones, salvaguardando las cadenas de suministro de minerales críticos</strong> mediante un abastecimiento diversificado y confiable; y promoviendo normativas sobre proveedores de confianza para la infraestructura digital, que se apliquen de forma no discriminatoria”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Es un juego de palabras, porque <strong>lo que quieren es asegurarse el control de los recursos naturales</strong>”, comenta Acosta sobre el texto que se incluye en la declaración de Estados Unidos. En ese contexto, menciona los tratados bilaterales de inversiones que el país norteamericano está firmando con los países que forman parte del Escudo de Las Américas. Por ejemplo,&nbsp; menciona el convenio suscrito con Ecuador, en marzo de este año, “para asegurar el acceso a los recursos estratégicos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 4 de febrero de 2026, Ecuador y Estados Unidos firmaron un acuerdo marco para la cooperación que incluye el suministro y procesamiento de minerales estratégicos como oro, cobre, plomo y tierras raras, además de manufacturas industriales y productos del sector forestal y maderero. El acuerdo ha sido cuestionado por el Legislativo ecuatoriano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En marzo de 2026, Chile y Estados Unidos también firmaron una <a href="https://www.subrei.gob.cl/sala-de-prensa/noticias/detalle-noticias/2026/03/13/chile-y-estados-unidos-firman-declaraci%C3%B3n-conjunta-sobre-minerales-cr%C3%ADticos-y-tierras-raras" target="_blank" rel="noopener">Declaración Conjunta</a> para establecer consultas de mecanismos que fortalezcan las cadenas de suministro de minerales críticos y tierras raras. Ese mismo mes, Perú y Estados Unidos firmaron un <a href="https://www.gob.pe/institucion/rree/noticias/1347576-canciller-hugo-de-zela-suscribio-memorandum-de-entendimiento-sobre-minerales-criticos-en-washington-d-c" target="_blank" rel="noopener"><em>Memorándum</em> de Entendimiento</a> sobre cooperación en minerales críticos y tierras raras.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Lo que se quiere es minimizar la presencia de China en el continente”</strong>, dice Acosta sobre la importancia geopolítica de esta iniciativa. Pero también suma otro componente detrás del Escudo de Las Américas: “la militarización de las sociedades”.</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Territorios militarizados?</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Para Acosta lo que está haciendo Estados Unidos es utilizar esta guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado “<strong>para asegurarse el control de nuestros países</strong>”. Pone como ejemplo “la ley que se aprobó [en Ecuador] hace un par de meses [en agosto]” porque “abre la puerta a la militarización de los territorios donde hay minerales para romper la resistencia de las comunidades que defienden esos espacios vitales, señalándolos como narcoterroristas de ser del caso”.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_246382"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/10/06143245/Cobre-Agencia-Andina.jpeg" alt="" class="wp-image-246382" style="aspect-ratio:1.5;width:1800px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El cobre es un mineral estratégico que tiene a Chile y Perú entre sus principales productores a nivel mundial. Foto: Agencia Andina</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Y es que Donald Trump, durante su intervención en la versión 81 de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, el pasado 22 de septiembre, dijo que «Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas contra América ganen terreno en ningún lugar del hemisferio occidental. Y, de ser necesario, utilizaremos nuestro poderío militar sin igual para asegurar los vitales intereses nacionales de Estados Unidos».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Trump aprovechó la asamblea de la ONU para realizar una reunión con los presidentes y representantes de los países que forman parte del Escudo de Las Américas que estuvieron en Nueva York. Durante la cita mencionó la riqueza natural de estos países y les pidió evitar que potencias externas hostiles se apoderen de ella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ricardo Soberón, ex director ejecutivo de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida) de Perú, también habla de lo que significa el Escudo de Las Américas para el país y para&nbsp; Latinoamérica. “El costo de haber suscrito ese acuerdo político es demasiado grande para Perú porque acarrea acuerdos sobre inversiones, sobre explotación de minerales estratégicos, una posición frente a China y al puerto de Chancay. Hay muchas cosas por fuera de la lucha contra la criminalidad. A mi juicio, <strong>ha sido un terrible error</strong>. No ha habido una interlocución, un diálogo, un acuerdo entre países”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Soberón considera lamentable que Perú y otros países de la región hayan <strong>“agachado la cabeza a este acuerdo”</strong> que, supuestamente, no es vinculante porque no es un tratado internacional, sino un acuerdo político. El problema es que <strong>“debajo de ese paraguas van a venir una serie de cartas, acuerdos, memorándum de entendimiento”</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El experto peruano también menciona los acuerdos sobre minerales estratégicos firmados con Argentina, Chile, Perú, Bolivia, y lo sucedido en Venezuela, donde Estados Unidos “se ha adueñado del sector petrolero a partir de una decisión militar”. El ex jefe de Devida precisa que el <strong>Escudo de Las Américas ha logrado “asentar su presencia en la región sin ofertas financieras concretas”</strong> y recuerda que iniciativas como el Plan Colombia contaban con fondos comprometidos, pero que en esta ocasión solo se trata de “discursos vacíos de Donald Trump y Marco Rubio, utilizando la mayor presión política posible y los hechos del 3 de enero en Caracas que&nbsp; permiten dar cuenta de lo que es capaz de hacer Estados Unidos en la región”.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Los minerales detrás de la tecnología</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Para Alberto Acosta, lo que Estados Unidos pretende es asegurar la tecnología para la inteligencia artificial, la cual requiere gran cantidad de minerales. “Actualmente, el consumo de minerales no solo es para la transición energética, sino que hay otros dos rubros que no siempre aparecen: <strong>el armamentismo y la inteligencia artificial”</strong>, precisa.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_270375"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/10122214/Data-center-de-google.jpg" alt="Un data center construido en Estados Unidos. Foto: Creative Commons Attribution 2.0 Generic" class="wp-image-270375" style="aspect-ratio:1.7777777777777777;width:2000px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Los minerales estratégicos y minerales críticos son necesarios para los sistemas de inteligencia artificial. Foto: Creative Commons Attribution 2.0 Generic</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de <strong>las armas se requieren minerales de punta para su elaboración y lo mismo sucede con la inteligencia artificial</strong>. La lista de minerales usados para la fabricación de armas incluye grafito, cobalto, aluminio, litio, manganeso y tierras raras, entre otros. En el caso de la inteligencia artificial están el cobre, el litio, el níquel, el cobalto y las tierras raras, entre otros. “Ambas cosas tienen mucho que ver con los intereses de Washington. Estados Unidos es un imperio en decadencia y su talón de Aquiles es la tecnología”, asegura Acosta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El economista ecuatoriano agrega que el gobierno de Trump está tratando de <strong>“disputar espacios tecnológicos con China”</strong> y parte de esa disputa es asegurar el acceso a minerales estratégicos. “No sólo son minerales, agua, biodiversidad, sino que, simultáneamente, Washington cuenta todavía con una gran ventaja comparativa que es su fortaleza militar”, menciona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estenssoro también entra al campo de la disputa por los minerales estratégicos y las tierras raras y pinta un panorama para los próximos 15 o 30 años cuando “la escasez de los recursos sea brutal”. “Eso lo saben todas las agencias estratégicas, está probado por Naciones Unidas, solo que antes se veía como un futuro muy lejano y hoy día está aquí”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la pugna con China por la tecnología, dice Estenssoro, “los últimos espacios que se están disputando son los microchips”, comenta, pues la industria automotriz, que era la gran industria de Estados Unidos y de Europa, ahora está siendo copada por marcas chinas. “Es cuestión de tiempo, quizá en cinco años la Boeing sea de capitales chinos. <strong>La tendencia es que China va subiendo y Estados Unidos va bajando</strong>”. En este contexto, añade Estenssoro, “el Escudo de Las Américas busca establecer un protectorado económico sobre nuestros países. Es una política de recolonización”.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_272563"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/15033047/Donald-Trump-y-Xi-Jiping-Casa-Blanca.jpg" alt="" class="wp-image-272563" style="aspect-ratio:1.4887780548628429;width:597px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Mientras Estados Unidos es una potencia en descenso, China está en ascenso, dicen los expertos. Foto: Casa Blanca.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Ricardo Soberón agrega que para el caso peruano, “en términos de minerales tradicionales como oro, plata, níquel, zinc”, <strong>lo que busca Estados Unidos es “asegurar las cadenas de suministro</strong>”, y en el caso de los minerales estratégicos, “generar las condiciones para que la empresas norteamericanas y no las chinas sean las que aseguren la compra y venta de esos minerales”. “Estamos en un proceso de confrontación empresarial donde la capacidad de influencia china es fuerte, pero Estados Unidos ha dejado muy claro que en el hemisferio occidental nadie va a entrar a reemplazarlo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hizo público el denominado Escudo de Las Américas en marzo de 2026 . <strong>Foto:</strong> cortesía Casa Blanca.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
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        <pubDate>Wed, 21 Oct 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
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        <title>Tráfico ilegal de orquídeas Dracula: las venden incluso antes de ser “descubiertas” por la ciencia &amp;#124; ESTUDIO</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/trafico-ilegal-de-orquideas-dracula-las-venden-incluso-antes-de-ser-descubiertas-por-la-ciencia-estudio/</link>
        <description><![CDATA[<p>Las flores de las orquídeas del género Dracula se asemejan a animales fantásticos. Esta particularidad las pone en el centro de un comercio internacional con dificultades para comprobar que los ejemplares tienen un origen legal. Este es el hallazgo central del artículo Dracula bajo amenaza: demanda persistente de un taxón de orquídeas amenazado y de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>El género de orquídeas Dracula enfrenta un comercio internacional con serias dificultades para comprobar el origen legal de los ejemplares.</em></li>



<li><em>Este es el principal hallazgo de un estudio que analizó los registros de exportación de especies amenazadas y que fue publicado en Biological Conservation.</em></li>



<li><em>Entre 1977 y 2022, se exportaron 112 083 individuos vivos de 121 especies, a pesar de que el 93 % de especies del género están amenazadas por la sobreexplotación.</em></li>



<li><em>Los autores proponen que el género pase al Apéndice I de CITES, la categoría más estricta de la convención que regula el comercio de especies amenazadas.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Las flores de las <strong>orquídeas del género <em>Dracula</em></strong> se asemejan a animales fantásticos. Esta particularidad las pone en el centro de un comercio internacional con dificultades para comprobar que los ejemplares tienen un origen legal. Este es el hallazgo central del artículo <em>Dracula bajo amenaza: demanda persistente de un taxón de orquídeas amenazado y de distribución restringida</em>, publicado en junio pasado en la revista <em>Biological Conservation</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Sabemos que las <em>Dracula</em> <strong>son de las orquídeas más deseadas entre los coleccionistas</strong>”, dice Edicson Parra-Sánchez, autor principal del artículo e investigador senior del Christ’s College de la Universidad de Cambridge. Además de la apariencia, su nombre fantástico, que viene del latín y significa “pequeño dragón” –no hace referencia directa al famoso vampiro de la ficción de Bram Stoker–, y su amplia gama de colores están entre las características que las vuelven atractivas, de acuerdo con el especialista.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El género <em>Dracula</em> comprende 133 especies</strong> que <a href="https://powo.science.kew.org/taxon/urn%3Alsid%3Aipni.org%3Anames%3A30001158-2">se distribuyen</a> desde México por Centroamérica y hasta Perú. Sin embargo, la diversidad se <a href="https://phytokeys.pensoft.net/articles.php?id=182821">concentra en Colombia y Ecuador</a>. Solo este último país alberga 62 especies.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/10/demetrio-pacheco-defensor-ambiental-peru-asesinato-roberto-pacheco-entrevista/">Demetrio Pacheco, defensor ambiental en Perú: “El Estado podría haber evitado el asesinato de mi hijo” | ENTREVISTA</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279814"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07115531/Dracula-anthracina-endemica-de-colombia_by-Edicson-Parra-scaled.jpg" alt="La Dracula anthracina es una orquídea endémica de Colombia. Foto: cortesía Edicson Parra-Sánchez" class="wp-image-279814" style="aspect-ratio:0.75;width:1920px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">La <em>Dracula anthracina</em> es una orquídea endémica de Colombia. Foto: cortesía Edicson Parra-Sánchez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Parra-Sánchez y un equipo de especialistas de Ecuador, Colombia, Costa Rica y el Reino Unido <strong>analizaron 34 087 registros de comercio</strong> reportados en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) entre 1977 y 2022.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los autores encontraron <strong>datos que indican irregularidades e incluso tráfico ilegal</strong>. Más especies amenazadas por la extracción que las reportadas como comercializadas, países de exportación no nativos, altos volúmenes reportados como propagados artificialmente cuando se trata de especies difíciles de reproducir en laboratorio y venta incluso antes de que la especie exista formalmente para la ciencia son algunas de las alertas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Marco Monteros, especialista en orquídeas, el trabajo de sus colegas permite corroborar con datos algo que para los orquideólogos es evidente desde hace años. “Las personas que trabajamos en la parte taxonómica nos damos cuenta de que e<strong>xisten muchas especies nuevas floreciendo en el extranjero</strong>”, dice el director ejecutivo de Fundación Ecominga, una organización no gubernamental ecuatoriana.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279816"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07115627/Edicson-Parra-Sanchez-e1791384644333.jpeg" alt="El orquideólogo Edicson Parra-Sánchez es el autor principal del estudio. Foto: cortesía Edicson Parra-Sánchez" class="wp-image-279816" style="aspect-ratio:1.569767441860465;width:1080px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El orquideólogo Edicson Parra-Sánchez es el autor principal del estudio. Foto: cortesía Edicson Parra-Sánchez</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279829"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07140058/andreettae_by_Luis-baquero-scaled.jpg" alt="Dracula andreettae es nativa de Colombia y Ecuador. Foto: cortesía Luis Baquero" class="wp-image-279829" style="aspect-ratio:0.6625;width:1696px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Dracula andreettae</em> es nativa de Colombia y Ecuador. Foto: cortesía Luis Baquero</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Lo anterior quiere decir que <strong>los ejemplares salieron de manera ilegal e irregular</strong> de los países de origen, con graves impactos para la conservación de especies únicas que están restringidas a pequeñas zonas geográficas de bosques nublados y bosques húmedos de montaña, precisa Monteros.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Exportaciones con volúmenes sospechosos</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Según el estudio, entre 1981 y 2022 se exportaron 112 083 individuos vivos de 121 especies de <em>Dracula</em>, lo que equivale al 91 % de especies del género. Sin embargo, un porcentaje mayor, <strong>el 93 % está amenazado por la sobreexplotación</strong>, de acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).</p>



<p class="wp-block-paragraph">El volumen anual pasó de 29 plantas en 1982 a un pico de más de 8200 en 2004, cuando <strong>Taiwán envió a Bélgica un solo cargamento de 4650</strong> ejemplares de <em>Dracula cordobae</em>, una especie que hasta ahora solo ha sido registrada en el <a href="https://powo.science.kew.org/taxon/urn%3Alsid%3Aipni.org%3Anames%3A83970-2">suroccidente de Ecuador</a>.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279825"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07135116/cordobae-scaled.jpg" alt="Dracula cordobae es una especie endémica de Ecuador y crece en bosques húmedos y nublados. Foto: cortesía Luis Baquero" class="wp-image-279825" style="aspect-ratio:1.509433962264151;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Dracula cordobae</em> es una especie endémica de Ecuador y crece en bosques húmedos y nublados. Foto: cortesía Luis Baquero</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Si hubieran salido de Ecuador, tendría algo de sentido”, dice Luis Baquero, biólogo especialista en el género <em>Dracula</em> y coautor del artículo. Aun así, <strong>el volumen le parece sospechoso</strong>, pero no solo en este caso. En todos los registros de la base de datos se reportó que los ejemplares fueron propagados artificialmente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Obtener permisos del Ministerio de Ambiente y Energía de Ecuador para colectar ejemplares en la naturaleza es “sumamente difícil”, asegura Baquero. De conseguirlos, después aparece otro reto, que es domesticar la planta y hacer varios ensayos hasta lograr la reproducción en laboratorio. <strong>Obtener una planta con flor puede tomar al menos cinco años</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, dice, las <em>Dracula</em> no son especies comerciales, es decir, no es común encontrarlas en las perchas de los supermercados como sí sucede con las del género <em>Phalaenopsis</em> o <em>Cymbidium</em>. “Es un nicho más específico, <strong>quienes compran <em>Dracula</em> son gente que sabe cultivarlas</strong>”, asegura Baquero.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279824"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07135056/laboratorio3.jpg" alt="Cientos de miles de semillas recién germinadas de orquídeas. Foto: cortesía Luis Baquero" class="wp-image-279824" style="aspect-ratio:1.2630813953488371;width:869px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Cientos de miles de semillas recién germinadas de orquídeas en laboratorio. Foto: cortesía Luis Baquero</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Se sospecha que bajo el nombre de <em>Dracula cordobae</em> deben haberse exportado muchas más especies, considerando que <strong>es muy difícil distinguir la mayoría de especies</strong> cuando se encuentran sin flor”, dice sobre el caso de Taiwán.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pasar una especie por otra es lo que estaría sucediendo de manera general en el comercio de orquídeas, pues <strong>las autoridades portuarias no están capacitadas</strong> para corroborar que lo que se declara corresponde a lo que se exporta o importa, explican los especialistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este caso ilustra uno de los principales hallazgos del artículo: <strong>el 49 % del comercio registrado se originó en países donde la especie no crece de manera natural</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Ecuador controló el 64 % del total de las exportaciones</strong>, lo que señala que desde el país también están saliendo especies no nativas, de acuerdo con Baquero. Le sigue Colombia, con el 18 % de las exportaciones. Mientras tanto, Alemania recibe el 68 % de todos los individuos importados. Estados Unidos desempeña un papel clave como intermediario al conectar con los principales países exportadores e importadores.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Especies no conocidas para la ciencia, a la venta</h2>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279827"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07135143/fuligifera2-scaled.jpg" alt="Dracula fuligifera, la especie que los investigadores encontraron de venta en redes sociales y páginas web antes de que fuera descrita para la ciencia. Foto: cortesía Luis Baquero" class="wp-image-279827" style="aspect-ratio:0.75;width:1920px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Dracula fuligifera</em>, la especie que los investigadores encontraron de venta en redes sociales y páginas web antes de que fuera descrita para la ciencia. Foto: cortesía Luis Baquero</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los autores encontraron que el 89 % de las especies del género, 118 de 133, fueron <strong>descritas a partir de plantas que ya estaban en viveros</strong>. De esos casos, el 69.2 % de los especímenes usados para la descripción estaba fuera del país donde la especie crece de manera silvestre, principalmente en Estados Unidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La mayoría de las especies <em>Dracula</em> <strong>estaban disponibles comercialmente sin que se conociera su identidad taxonómica</strong>, sus requerimientos de hábitat natural o incluso antes de que sus identidades estuvieran debidamente establecidas”, se lee en el artículo. Parra-Sánchez hace una analogía: esto es como si un niño sin documento de identidad saliera de su país de nacimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En relación al momento de la descripción formal, los investigadores revelaron que <strong><em>D. fuligifera</em> fue comercializada antes</strong>, <em>D. tsubotae</em> fue comercializada el mismo año y otras 20 especies fueron comercializadas menos de dos años después. Juntas representaron el 18 % de la base de datos.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279826"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07135127/P1010233-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-279826" style="aspect-ratio:1.4979520187244002;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Luis Baquero, biólogo especialista en el género <em>Dracula</em> y coautor del artículo. Foto: cortesía Luis Baquero</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los investigadores <strong>identificaron algunas de estas especies a través de imágenes que promocionan su comercialización</strong> en redes sociales y páginas web. Los orquideólogos también identifican especies nuevas, todavía no descritas para la ciencia, en ferias y exposiciones internacionales, añade Baquero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“A los pocos años de descubrir una <em>Dracula</em> no puede ser exportada. No hay forma en la que se haya tenido un número [de plantas cultivadas en laboratorios] para exportarla, necesitas volumen”, asegura Parra-Sánchez. Aquí es importante precisar que l<strong>os ejemplares colectados de la naturaleza no pueden ser comercializados</strong> porque pertenecen al patrimonio natural de cada país.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Solo los reproducidos en laboratorio pueden ser comercializados</strong>, pero como explica Baquero, para pedir permisos de colecta, la especie debería estar descrita científicamente&nbsp;y, si es que se lo realiza de manera regular, los ejemplares para la venta deberían salir al menos cinco años después. Por eso, se sospecha que <strong>muchos de los ejemplares comercializados estén siendo extraídos de la naturaleza</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/10/el-nino-extremo-latinoamerica-inundaciones-sequias-pronostican-diciembre-mayores-impactos/">El Niño extremo ya se siente en Latinoamérica: inundaciones y sequías pronostican un diciembre con mayores impactos</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279823"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07135050/laboratorio5.jpg" alt="En laboratorio, las orquídeas son cultivadas in vitro. Foto: cortesía Luis Baquero" class="wp-image-279823" style="aspect-ratio:1.3333333333333333;width:960px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">En laboratorio, las orquídeas son cultivadas in vitro. Foto: cortesía Luis Baquero</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio también documenta que cerca del 10 % de todo el comercio internacional de <em>Dracula</em>, más de 11 000 individuos, se registró bajo identidades inciertas o incompletas. Por ejemplo, <strong>se registraron exportaciones bajo la etiqueta “<em>Dracula sp.”</em></strong>, sin especificar a qué especie exacta pertenecía cada planta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Deberían cambiar las leyes para que la exportación suceda con nombres completos”, sugiere Parra-Sánchez. La regulación actual estaría permitiendo que los exportadores <strong>comercialicen diferentes especies con un solo permiso</strong>, sin necesidad de obtener autorizaciones nuevas, explica el investigador.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A Monteros le preocupan las implicaciones de este comercio ilegal. Muchas especies son endémicas y algunas incluso microendémicas, lo que significa que existen en espacios bastante reducidos. El director ejecutivo de Ecominga ha acompañado casos en los que las personas involucradas en la extracción de vida silvestre no solo remueven individuos aislados, sino que extraen poblaciones enteras. “Se genera un grave riesgo para su permanencia en estado silvestre e incluso <strong>se puede conducir a extinciones locales</strong>”, asevera.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279830"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07140215/chimaera-1-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-279830" style="aspect-ratio:0.6625;width:1696px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">La <em>Dracula chimaera</em> es una orquídea epífita. Foto: cortesía Luis Baquero</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Otro problema, señala Baquero, es que los países de origen están perdiendo el <strong>control sobre sus recursos genéticos</strong>, principalmente en los casos en los que la reproducción en viveros extranjeros está establecida. Esto implica la distribución desigual de los ingresos generados en la comercialización, afectando a los países de origen de las orquídeas.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Propuestas para disminuir la ilegalidad y la irregularidad</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Todas las especies de <strong><em>Dracula</em> están listadas en el Apéndice II de CITES</strong>, que permite el comercio regulado. Esto sucede a pesar de que el 71.5 % de las especies evaluadas por la UICN están catalogadas como amenazadas y que la sobreexplotación es señalada como la principal amenaza para cerca del 90 % de ellas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, <strong>los autores proponen que el género pase al Apéndice I</strong>, que prohíbe el comercio a excepción de que se haya verificado que los especímenes fueron propagados en cautiverio. La medida “proporcionaría protección crítica para especies recién descritas, cuyas poblaciones silvestres permanecen completamente desprotegidas durante el periodo entre la descripción científica y el establecimiento de stocks cultivados verificables”, se lee en las conclusiones.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279828"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07135325/Luisbaquerocampo1-scaled.jpg" alt="El orquideólogo Luis Baquero trabajando en campo. Foto: cortesía Luis Baquero" class="wp-image-279828" style="aspect-ratio:2.644628099173554;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El orquideólogo Luis Baquero trabajando en campo. Foto: cortesía Luis Baquero</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Además, proponen cuatro acciones regulatorias. En primer lugar, eliminar reportes a nivel de género, lo que Baquero considera que podría <strong>ayudar a la trazabilidad</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como segundo punto, plantean <strong>documentar el hábitat natural de origen de las especies</strong> que todavía carecen esta información; tercero, usar código de barras genético/metabolómico para verificar si se trata de plantas silvestres o cultivadas; y, cuarto, establecer periodos de espera obligatorios entre la descripción de nuevas especies y su autorización comercial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“No son acciones demandantes, son esfuerzos que se pueden hacer a pequeña escala y que van a tener una repercusión en toda la red de comercialización”, dice Parra-Sánchez. Aunque reconoce que el puente entre investigación e implementación es largo, este es <strong>el primer paso para proteger a las especies del género <em>Dracula</em></strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>REFERENCIA</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Parra-Sánchez, E., Baquero, L., Ordóñez-Blanco, J. C., Gil-Amaya, K., Edwards, D. P., &amp; Morton, O. (2026). <em>Dracula</em> under siege: Persistent demand for a threatened and range-restricted orchid taxa. <em>Biological Conservation</em>, <em>321</em>, Article 111986. <a href="https://doi.org/10.1016/j.biocon.2026.111986">https://doi.org/10.1016/j.biocon.2026.111986</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> la orquídea Dracula cordobae es especie endémica de Ecuador. Los autores del informe encontraron irregularidades en su comercio internacional.<strong> Foto:</strong> cortesía Luis Baquero</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por</em> <a href="https://es.mongabay.com/by/ana-cristina-alvarado/">Ana Cristina Alvarado</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/10/trafico-ilegal-orquideas-dracula-venden-antes-de-ser-descubiertas-ciencia/" data-type="link" data-id="https://es.mongabay.com/2026/10/trafico-ilegal-orquideas-dracula-venden-antes-de-ser-descubiertas-ciencia/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133831</guid>
        <pubDate>Thu, 08 Oct 2026 17:41:07 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/cordobae.jpg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Tráfico ilegal de orquídeas Dracula: las venden incluso antes de ser “descubiertas” por la ciencia &#124; ESTUDIO]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>Día de los Pueblos Indígenas 2026: la partería indígena como defensa de la vida y la naturaleza</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/dia-de-los-pueblos-indigenas-2026-la-parteria-indigena-como-defensa-de-la-vida-y-la-naturaleza/</link>
        <description><![CDATA[<p>Antes de que un&nbsp;recién nacido&nbsp;respire por primera vez, una&nbsp;partera indígena&nbsp;ya ha leído el territorio. Ha observado la luna y reconocido las&nbsp;plantas medicinales&nbsp;que aliviarán a su madre del dolor, ha preparado infusiones, encendido el fuego y convocado un conocimiento transmitido durante generaciones. En muchas comunidades indígenas, traer una vida al mundo nunca ha sido un acto [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Este año, el Día Internacional de los Pueblos Indígenas reconoce la partería indígena como una práctica que salvaguarda la vida y el bienestar y Mongabay Latam cuenta tres historias en Ecuador, Panamá y México.</em></li>



<li><em>Desde el pueblo guna de Panamá, una investigación sobre medicina tradicional y partería indígena propone fortalecer la formación y reconocimiento de las parteras.</em></li>



<li><em>En la Amazonía ecuatoriana, una iniciativa de salud intercultural con los pueblos achuar y shuar articula conocimientos ancestrales y atención comunitaria para fortalecer el acompañamiento materno.</em></li>



<li><em>En México, una organización ayuujk defiende otras formas de nacer, sanar y acompañar vinculadas con la lengua, el territorio y la cosmovisión comunitaria.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de que un&nbsp;<strong>recién nacido</strong>&nbsp;respire por primera vez, una&nbsp;<strong>partera indígena</strong>&nbsp;ya ha leído el territorio. Ha observado la luna y reconocido las&nbsp;<strong>plantas medicinales</strong>&nbsp;que aliviarán a su madre del dolor, ha preparado infusiones, encendido el fuego y convocado un conocimiento transmitido durante generaciones. En muchas comunidades indígenas, traer una vida al mundo nunca ha sido un acto exclusivamente médico: es también una forma de cuidar el bosque, el agua, las semillas, la lengua y la memoria colectiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese vínculo entre nacimiento y conocimiento ancestral es el eje del&nbsp;<strong>Día Internacional de los Pueblos Indígenas&nbsp;</strong>en 2026, dedicado a&nbsp;<strong>reconocer la partería indígena</strong>&nbsp;como una práctica que salvaguarda la vida y el bienestar. La fecha busca visibilizar el aporte de quienes acompañan los nacimientos, pero también los desafíos que amenazan su continuidad: la falta de reconocimiento institucional, la interrupción de su transmisión entre generaciones y los cambios que atraviesan los territorios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Frente a estas presiones, la partería indígena continúa sosteniendo la salud de miles de familias, especialmente en lugares&nbsp;<strong>donde los servicios médicos son insuficientes</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276025"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07175915/20250622_114755.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276025" /><figcaption class="wp-element-caption">La antropóloga guna Yadixa Del Valle-Guardia entrevista a Cecilia Arango en su casa, mientras una Siggwi Gaed (partera guna), quien la acompañaría durante el parto, permanece sentada al fondo de la vivienda. La imagen refleja la estrecha relación entre las mujeres embarazadas y las parteras guna. Foto: cortesía Yadixa Del Valle-Guardia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Es imprescindible que defendamos los derechos de las mujeres indígenas a tomar decisiones informadas sobre su propio cuerpo y cuidados. La sabiduría tradicional puede proteger las nuevas vidas”, afirmó el secretario general de la ONU, António Guterres, en el&nbsp;<a href="https://www.un.org/ht/node/88724">mensaje oficial</a>&nbsp;de la conmemoración.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;conversamos con tres mujeres de&nbsp;<strong>Panamá</strong>,&nbsp;<strong>Ecuador</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>México</strong>&nbsp;que trabajan por mantener viva la partería indígena desde sus territorios y muestran los retos que enfrentan quienes buscan transmitir estos saberes, ejercerlos y defender el derecho de las comunidades a decidir cómo nacer.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276029"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07180826/Intercambio-de-conocimientos-ancestrales-scaled.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276029" /><figcaption class="wp-element-caption">Recuperar y fortalecer la partería tradicional también significa reconocer el valor de los conocimientos de las mujeres indígenas y su papel en la construcción de autonomía comunitaria. Foto: cortesía Organización de Mujeres Poj Kääj A.C.</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Panamá: la medicina del territorio</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Antes del amanecer, un&nbsp;<em>Inaduled</em>&nbsp;—médico tradicional&nbsp;<strong>guna</strong>— entra al bosque. No habla en voz alta. Antes de cortar una planta medicinal, pide permiso en un susurro a&nbsp;<em>Nabbguana</em>, la Madre Tierra. En la tradición guna, el bosque no es un lugar inerte del que se extraen recursos: los animales, los peces y el agua también forman parte de esa relación y perciben las palabras con las que se acercan a ellos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Solo entonces comienza a recoger las plantas que, después de un cuidadoso proceso de preparación, se convertirán en&nbsp;<strong><em>Muu Ina</em></strong>, el conjunto de medicinas que las parteras conocidas como&nbsp;<strong><em>Siggwi Gaed</em></strong>&nbsp;ofrecen a las mujeres para acompañarlas durante el embarazo, el parto y el posparto en las comunidades de Gunayala,&nbsp;<strong>Panamá</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276021"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07175311/20250614_120302.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276021" /><figcaption class="wp-element-caption">Siggwi Gaed Iguabbidili, partera de la comunidad guna de Aggwadub, transportando Muu Ina (medicina guna) hacia la vivienda de una mujer embarazada. Foto: cortesía Yadixa Del Valle-Guardia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El propio nombre contiene una forma de entender la vida.<em>&nbsp;Muu Ina</em>&nbsp;une&nbsp;<em>Muu</em>, que significa abuela, pero a la vez útero, e&nbsp;<em>Ina</em>, que hace referencia a la medicina. Para la antropóloga e investigadora guna Yadixa Del Valle-Guardia, quien documentó esta práctica en su&nbsp;<a href="https://uwo.scholaris.ca/items/7a643037-b6f4-4283-8b29-a4b3f4c20988">investigación de maestría</a>&nbsp;en The University of Western Ontario, traducirlo únicamente como “medicina de plantas” deja afuera parte de su significado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Representa un conjunto de plantas medicinales y una diversidad de momentos en que las mujeres se tratan”, explica. El&nbsp;<em>Muu Ina</em>&nbsp;acompaña distintas etapas del embarazo:&nbsp;<strong>puede aliviar malestares, preparar el cuerpo para el nacimiento o ayudar en la recuperación después del parto.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En las comunidades guna, la preparación de estas medicinas requiere conocimiento y cuidado. Las plantas se limpian y son molidas sobre una piedra conocida como&nbsp;<em>Aggwa Muu</em>, la “piedra de la abuela”, donde hojas, flores y ramas se transforman en preparados para distintos momentos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276019"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07174630/20250611_135406-scaled.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276019" /><figcaption class="wp-element-caption">Aggwa (piedra) y muu (abuela/partera). Esta piedra de moler representa un objeto de conocimiento y práctica ancestral de las parteras. En ella se procesan plantas medicinales utilizadas para preparar el Muu Ina, la medicina tradicional asociada al cuidado de las mujeres durante el embarazo y el parto. Foto: cortesía Yadixa Del Valle-Guardia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La investigación de Del Valle-Guardia, basada en trabajo etnográfico en ocho comunidades y entrevistas con médicos tradicionales —los&nbsp;<em>Inadulegan</em>, en plural—, las parteras&nbsp;<em>Siggwi Gaed</em>&nbsp;y las mujeres muestra que el&nbsp;<em>Muu Ina</em>&nbsp;forma parte de un&nbsp;<strong>sistema de cuidado</strong>&nbsp;más amplio. Los médicos botánicos preparan las medicinas y las parteras acompañan a las mujeres durante el embarazo, reciben a los bebés y continúan el cuidado después del nacimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Además del&nbsp;<em>Muu Ina</em>, la partera utiliza también su mano y otros elementos”, explica Del Valle-Guardia. “Cuando ella necesita la medicina para la limpieza después del parto, para que limpie todos los residuos que puedan quedar, se la pide al médico botánico”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276022"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07175448/20250615_121813.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276022" /><figcaption class="wp-element-caption">Bun Bibbi, partera guna de la comunidad de Molakedub, cuyo conocimiento proviene de una larga trayectoria de transmisión familiar. Foto: cortesía Yadixa Del Valle-Guardia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Ese acompañamiento también puede cambiar la relación con el sistema de salud convencional. Del Valle-Guardia recuerda el caso de una mujer a quien los médicos habían advertido que su bebé estaba en una posición que podía requerir una cesárea. Ella acudió primero con una partera&nbsp;<strong>porque no quería una intervención quirúrgica</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Te fuiste a ver a la abuela Claudina, ¿verdad? Mira, el bebé está bien, tiene buena posición. Ya no te vamos a practicar la cesárea”, recuerda la investigadora sobre el momento en que el médico confirmó que la operación ya no era necesaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una de las escenas que más marcó a la investigadora fue precisamente con la&nbsp;<em>Siggwi Gaed</em>&nbsp;Claudina, quien&nbsp;<strong>recuperaba las placentas de mujeres</strong>&nbsp;que habían dado a luz en hospitales. Después de limpiarlas y bañarlas ritualmente con cacao, las enterraba bajo su casa.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276023"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07175557/IMG-20250809-WA0025.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276023" /><figcaption class="wp-element-caption">Siggwi Gaed Claudina, partera guna de la comunidad de Uggubseni, sostiene en sus manos dos pequeños nudsugana elaborados en madera de balsa. Estos asistentes espirituales son utilizados durante el Obired, una técnica tradicional para ayudar a colocar al bebé en la posición adecuada para el parto. Foto: cortesía Yadixa Del Valle-Guardia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Las enterraba&nbsp;<strong>para que la inteligencia del bebé no se destruya</strong>”, explica la investigadora. “Me llamó la atención que a ella no le interesa si es su familiar, una comunera o una mujer de otra comunidad la que ha parido. Ella en lo que piensa es en mantener el espíritu de la madre y del bebé bien resguardados&nbsp;<strong>para que tengan una buena salud</strong>&nbsp;más adelante”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero este conocimiento enfrenta un desafío: la falta de relevo generacional. Aunque existe formación para médicos botánicos,<strong>&nbsp;no hay una escuela de partería</strong>&nbsp;desde la propia visión guna. “Hay una urgente necesidad de crear una escuela de formación de parteras”, afirma Del Valle-Guardia. “Si no lo hacemos ahora,&nbsp;<strong>sí estamos en riesgo de que la partería guna desaparezca</strong>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para la investigadora, preservar este conocimiento no significa incorporarlo como un complemento subordinado a otro sistema de salud. “No hay que capacitar a las parteras. Las parteras ya saben”, concluye. “Es al revés: vamos a capacitarnos con los conocimientos de las parteras. Uno no puede estar por encima del otro”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276024"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07175815/PHOTO-2026-08-05-09-04-14.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276024" /><figcaption class="wp-element-caption">La investigadora y antropóloga guna Yadixa Del Valle-Guardia. Foto: cortesía Yadixa Del Valle-Guardia</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Ecuador: nacer en la selva</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En la&nbsp;<strong>Amazonía</strong>&nbsp;ecuatoriana, las&nbsp;<strong>mujeres achuar y shuar</strong>&nbsp;suelen decir que el bosque lo tiene todo: árboles que alimentan, plantas que curan y saberes que acompañan la llegada de una nueva vida. Allí, la partería no es solo una práctica de salud; también es una forma de cuidar el territorio, preservar la memoria de las abuelas y mantener vivo un conocimiento comunitario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese vínculo dio origen hace casi dos décadas a&nbsp;<strong>Ikiama Nukuri</strong>, que en lengua achuar significa “mujeres protectoras de la selva”. La iniciativa nació en 2006, cuando Narcisa Mashienta, mujer shuar y fundadora del programa, conoció de cerca las dificultades que enfrentaban las mujeres achuar para acceder a atención materna.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Había muerte materna no registrada; era súper alta. También había niños que padecían muchas enfermedades”, dice Mashienta. “Desde ahí parte esta iniciativa, del sueño de crear este programa&nbsp;<strong>para poder salvar vidas de niños y mujeres</strong>, pero también de empoderar a las mujeres”, recuerda.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276000"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07161022/IMG_8556-2.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276000" /><figcaption class="wp-element-caption">Una partera realiza una visita de seguimiento a una mujer embarazada. Foto: cortesía Fundación Pachamama</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En ese momento,&nbsp;<strong>muchas mujeres parían solas</strong>, lejos de los centros de salud y sin posibilidad de traslado en una emergencia. Los hospitales podían estar a horas —o días— de distancia y una avioneta era una alternativa costosa que pocas familias podían asumir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mashienta cuenta que la idea de fortalecer la partería tradicional tomó forma durante una ceremonia de ayahuasca junto a Margaret Love, una partera jubilada que visitaba la Amazonía. Allí recibió el llamado. Con el acompañamiento de la&nbsp;<a href="https://www.pachamama.org.ec/"><strong>Fundación Pachamama</strong></a>, organización con la que se aliaron, Ikiama Nukuri comenzó a trabajar para fortalecer los saberes de las parteras sin reemplazarlos, articulándolos con la medicina occidental cuando fuera necesario.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276001"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07161143/IMG_8558-2.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276001" /><figcaption class="wp-element-caption">Parteras de Ikiama Nukuri durante procesos de intercambio de conocimientos y capacitación. Foto: cortesía Fundación Pachamama</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Durante dos décadas, la iniciativa&nbsp;<strong>ha formado una red de mujeres parteras</strong>&nbsp;en comunidades achuar y shuar. Actualmente&nbsp;<strong>reúne a más de 60 parteras y ha acompañado alrededor de 3900 partos</strong>, promoviendo una atención materna más cercana a las prácticas y decisiones de cada comunidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Mashienta, la salud de las mujeres y la protección de la Amazonía son inseparables. “Las mujeres somos las que vivimos en realidad en la naturaleza; la mujer es la que sabe del territorio, sabe de la tierra, sabe de la contaminación. Mientras más salud tengamos,&nbsp;<strong>más vida vamos a tener para seguir cuidando el bosque</strong>”, afirma la lideresa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese vínculo también está en las plantas medicinales que acompañan el embarazo, el parto y el posparto. “La selva es nuestra farmacia, siempre lo decimos.&nbsp;<strong>Si el bosque se contamina, se acaban nuestras plantas medicinales</strong>”, sostiene. “Las mujeres parteras usan la medicina tradicional tal como nos han enseñado nuestras abuelas, por eso hay peligro de que estos conocimientos se pierdan porque nuestras abuelas ya no se quedan muchos años. Por eso queremos que este conocimiento sea pasado a las más jóvenes”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276002"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07161303/IMG_8557-2.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276002" /><figcaption class="wp-element-caption">Ikiama Nukuri busca generar capacidades para las mujeres promotoras de salud comunitaria para que proporcionen una atención materna segura y culturalmente adecuada a mujeres embarazadas. Foto: cortesía Fundación Pachamama</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Mashienta explica que los saberes tradicionales conviven con la medicina occidental cuando existen complicaciones en los partos, pero insiste en que esa relación debe construirse desde el respeto y no desde la imposición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese reconocimiento, sin embargo, todavía enfrenta obstáculos. Cristina Melo, abogada y coordinadora del programa de derechos de la Fundación Pachamama, explica que aunque Ecuador reconoce constitucionalmente la salud intercultural y la medicina ancestral, las parteras indígenas siguen enfrentando barreras para ejercer y articularse con el sistema público de salud.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“No hay la capacidad estatal para cubrir la salud, pero aún así se le monopoliza&nbsp;<strong>y se criminaliza a quienes desean organizarse autónomamente</strong>&nbsp;para poder acceder a ella”, advierte Melo. “Los pueblos indígenas tienen la capacidad y los conocimientos, pero se pone en segundo plano sus sistemas de salud propios”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276003"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07161733/IMG_8553-2.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276003" /><figcaption class="wp-element-caption">Ikiama Nukuri busca aportar soluciones a los problemas de morbimortalidad materna e infantil dentro del territorio achuar y shuar. Foto: cortesía Fundación Pachamama</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276006"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07162408/IMG_8554-2.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276006" /><figcaption class="wp-element-caption">Kit de cuidados de parto que se entregan a mujeres indígenas a través de las parteras. Foto: cortesía Fundación Pachamama</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Mashienta señala que esa falta de reconocimiento&nbsp;<strong>genera temor entre las propias parteras</strong>. “En la Constitución está escrita la interculturalidad plurinacional; quiere decir que debe existir respeto y escucha, pero no los hay”, asevera. “Nosotras como parteras tenemos miedo de asistir un parto: si algún incidente nos pasa o una mujer muere,&nbsp;<strong>somos condenadas a estar en la cárcel</strong>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para la lideresa shuar, la defensa de la partería también es una defensa del bosque. La&nbsp;<strong>contaminación de los ríos, la expansión de actividades extractivas y la pérdida de la selva</strong>&nbsp;amenazan las plantas medicinales y los conocimientos que sostienen la vida comunitaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Si cambia nuestra vida, llega el extractivismo, viene la minería, nos matan nuestras plantas y nos matan a nuestros abuelos, estos conocimientos van a ir desapareciendo”, agrega Mashienta. “Ese es nuestro miedo”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276004"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07161946/IMG_8560-2.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276004" /><figcaption class="wp-element-caption">Las promotoras de salud comunitaria realizan visitas prenatales, asisten partos, ofrecen atención posparto y facilitan la conexión entre las mujeres amazónicas y el sistema de salud pública. Foto: cortesía Fundación Pachamama</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Aun así, Mashienta mira hacia el futuro con esperanza. El mayor logro de Ikiama Nukuri, dice, no es solo haber acompañado miles de nacimientos, sino haber impulsado a mujeres que&nbsp;<strong>hoy son parteras, lideresas y defensoras</strong>&nbsp;de sus comunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Queremos que la partería tradicional no se pierda, que el liderazgo femenino sea valorado y que nuestra población indígena sea escuchada y respetada”, concluye. “La naturaleza y la farmacia que nos da vida nos van a seguir sosteniendo. Cuidamos al pulmón del mundo para toda la gente que respira”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276005"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07162217/IMG_8555-2.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276005" /><figcaption class="wp-element-caption">El objetivo del programa es identificar posibles complicaciones de salud a través de un chequeo médico básico, para orientar a las mujeres indígenas, y para acceder a cuidados pre y post parto. Foto: cortesía Fundación Pachamama</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">México: la memoria de un nacimiento</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Después del parto, la madre y su bebé entran al&nbsp;<strong>temazcal</strong>, un espacio de calor, plantas y acompañamiento familiar donde continúa el cuidado. Para Lilia Heber Pérez Díaz, originaria del pueblo&nbsp;<strong>ayuujk</strong>, esta práctica expresa una manera distinta de entender la vida: “La primera casa de nosotras es el vientre de la madre, luego es el temazcal, luego la casa y luego el pueblo”, sostiene.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Santa María Tlahuitoltepec, en la Sierra Norte de&nbsp;<strong>Oaxaca</strong>, el nacimiento no termina cuando llega un bebé al mundo. Para las mujeres ayuujk, nacer es entrar en relación con un territorio, una comunidad y una memoria que comienza antes del primer aliento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pérez Díaz es coordinadora de la&nbsp;<strong>Organización de Mujeres&nbsp;Poj Kääj</strong>&nbsp;—“Jaguar del viento” en lengua mixe—, que nació en 2009 como un proceso organizativo de mujeres de Santa María Tlahuitoltepec que regresaron a su comunidad después de estudiar fuera, con la intención de poner sus conocimientos al servicio del pueblo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2011 realizaron un diagnóstico sobre las violencias que enfrentaban las mujeres y encontraron una preocupación común:&nbsp;<strong>la pérdida de autonomía para decidir cómo, dónde y con quién parir.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276013"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07172711/Preparacion-del-Temazcal-Tlahui-AL-scaled.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276013" /><figcaption class="wp-element-caption">Preparación del temazcal, un baño de vapor tradicional donde se usan piedras muy calientes y agua con hierbas medicinales. Foto: cortesía Lilia H. Pérez Díaz</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">A partir de esas conversaciones, la organización comenzó a recuperar los testimonios de mujeres y parteras ayuujk, que más tarde se convertirían en un&nbsp;<em><a href="https://open.spotify.com/episode/1wCitF3o8kll1SNrXxJQgf?si=UCltVVQAR86odd3kINugOQ">podcast</a></em>&nbsp;y círculos de escucha. La iniciativa no solo documentó experiencias de parto, sino que abrió preguntas sobre lo que ocurre cuando una comunidad pierde los rituales, los saberes y los vínculos que acompañan la llegada de una nueva vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de esos vínculos está relacionado con la placenta. En la tradición ayuujk, explica Pérez Díaz, “es un elemento fundamental para la identidad de la persona que nació y que le vincula con su espacio territorial”. Cuando el nacimiento ocurre en un hospital,&nbsp;<strong>muchas veces esa relación ritual se interrumpe</strong>&nbsp;y con ella se pierden prácticas familiares y comunitarias.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276014"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07173459/Dialogos-Parto2_Poj-KaaAO-scaled.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276014" /><figcaption class="wp-element-caption">Diálogos que quedaron plasmados en el podcast «Kaxë’ëjkën, parir al calor del hogar y del territorio», de la iniciativa Periodismo de lo Posible. Foto: cortesía Organización de Mujeres Poj Kääj&nbsp;A.C.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los testimonios recogidos por Poj Kääj también revelaron<strong>&nbsp;experiencias de violencia obstétrica</strong>&nbsp;y barreras para las mujeres indígenas, especialmente cuando no pueden comunicarse plenamente en español. Pérez Díaz insiste en que la defensa de la partería no significa rechazar los servicios médicos, sino garantizar que las mujeres puedan decidir sobre sus cuerpos y sus partos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“No debería ser una limitante para tomar decisiones como mujeres que nos embarazamos y que queremos parir, no únicamente en una institución u hospital porque no se tiene otra opción”, afirma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2021, Poj Kääj abrió la&nbsp;<strong>Casa Temazcal</strong>, una construcción de adobe con un temazcal, espacios para masajes y una cocina donde se prepara medicina y alimentos. Allí trabaja Virginia Pérez, cofundadora de la organización y una de las pocas parteras que mantiene vivo este acompañamiento en la comunidad, junto con otras mujeres que comparten sus saberes.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276015"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07173849/Temazcal-AL_-Poj-Kaa.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276015" /><figcaption class="wp-element-caption">La estructura del temazcal resguarda una práctica ancestral vinculada al cuidado, la medicina tradicional y la transmisión de conocimientos entre mujeres y familias. Foto: cortesía Lilia H. Pérez Díaz</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276030"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07181111/Herbario-Ayuujk_Poj-Kaa-AO.jpeg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276030" /><figcaption class="wp-element-caption">Poj Kääj ha desarrollado un herbario ayuujk para la documentación y preservación de sus plantas medicinales. Foto: cortesía Organización de Mujeres Poj Kääj A.C.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El desafío más urgente es la continuidad.</strong>&nbsp;Pérez Díaz explica que muchas parteras ayuujk que conservan estos conocimientos son mujeres mayores, de 60 o 70 años, mientras que son pocas las jóvenes que están aprendiendo. Las abuelas parteras cuentan que recibieron su llamado a través de sueños, pero las nuevas generaciones enfrentan otros ritmos y otras formas de relacionarse con estos saberes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Pérez Díaz, documentar estos conocimientos es importante, pero no suficiente. “No es lo mismo que esté documentado a que la gente lo siga practicando”, explica. La partería vive en las manos de quienes acompañan los nacimientos, en las plantas medicinales nombradas en ayuujk, en los rituales y en la lengua que transmite una forma propia de comprender el cuerpo y el territorio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Si nombramos la partería desde nuestra lengua, que es el contenedor de todos estos conocimientos que nuestras abuelas y abuelos han desarrollado, ahí radica el reconocimiento mismo del existir de los pueblos y comunidades indígenas”, dice.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276016"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07174213/Foto-Lilia-Perez.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276016" /><figcaption class="wp-element-caption">Lilia Heber Pérez Díaz, coordinadora de Poj Kääj. Foto: cortesía Lilia H. Pérez Díaz</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En Santa María Tlahuitoltepec, Poj Kääj busca que las nuevas generaciones puedan imaginar otras formas de nacer y cuidar. Porque cada nacimiento, para las mujeres ayuujk, no solo recibe a una persona: mantiene viva una relación entre la comunidad, la tierra y la memoria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Es por lo que hemos apostado y ahora hay mucha gente de la comunidad que ha empezado a interesarse por el temazcal, que ha empezado a volver a su uso para sanarse y atenderse”, concluye. “Creo y siento que lo estamos logrando, pero también falta mucho por hacer”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276017"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07174331/ARCHIVO-MIRNA-BORREGO-2.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276017" /><figcaption class="wp-element-caption">Las redes de cuidado tejidas por las mujeres ayuujk muestran que el bienestar no depende únicamente de los servicios médicos, sino también de la organización, la solidaridad y el conocimiento colectivo. Foto: cortesía Mirna Borrego</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong>&nbsp;una partera realiza una visita de seguimiento a una mujer embarazada en la Amazonía ecuatoriana.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;cortesía Fundación Pachamama</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/astrid-arellano/"><a href="https://es.mongabay.com/by/astrid-arellano/">Astrid Arellano</a></a></em> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/08/dia-de-los-pueblos-indigenas-2026-la-parteria-indigena-como-defensa-de-la-vida-y-la-naturaleza/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131998</guid>
        <pubDate>Sun, 09 Aug 2026 15:58:59 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Día de los Pueblos Indígenas 2026: la partería indígena como defensa de la vida y la naturaleza]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <item>
        <title>Día Internacional del Guardaparque: más allá de proteger la naturaleza, reconstruyen confianza con comunidades y apuestan por la sostenibilidad</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/dia-internacional-del-guardaparque-mas-alla-de-proteger-la-naturaleza-reconstruyen-confianza-con-comunidades-y-apuestan-por-la-sostenibilidad/</link>
        <description><![CDATA[<p>Algunos de los lugares más impresionantes del mundo son custodiados por guardaparques. Con su labor protegen selvas, manglares, páramos, pampas, humedales y paisajes antárticos. Del buen funcionamiento de esos ecosistemas y del mantenimiento de la biodiversidad dependen los servicios ambientales como el aire puro, el agua fresca o la polinización de alimentos. Por eso, desde [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Este 31 de julio se conmemora el Día Internacional de las y los Guardaparques, establecido en 1992.</em></li>



<li><em>En La Paya, Colombia, Hernán Chilito busca restablecer la relación con las comunidades locales, afectada por deudas del Estado y operaciones militares violentas.</em></li>



<li><em>Desde el Parque Nacional Yasuní, Ecuador, Tanya Villalba habla sobre cómo impactan los micromachismos y cómo dejarlos atrás.</em></li>



<li><em>En El Palmar, Argentina, Facundo Alcalde trabaja para incrementar la recaudación del parque con el objetivo de alcanzar la sostenibilidad financiera.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Algunos de los lugares más impresionantes del mundo son custodiados por guardaparques. Con su labor protegen selvas, manglares, páramos, pampas, humedales y paisajes antárticos. Del buen funcionamiento de esos ecosistemas y del mantenimiento de la biodiversidad dependen los servicios ambientales como el aire puro, el agua fresca o la polinización de alimentos. Por eso, desde 1992,&nbsp;<strong>el 31 de julio se celebra el Día Internacional de las y los Guardaparques</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Latinoamérica representa solo el&nbsp;<a href="https://www.worldbank.org/en/news/feature/2013/06/26/latin-america-green-growth?utm_source=chatgpt.com" target="_blank" rel="noreferrer noopener">16 % de la superficie global</a>, pero alberga cerca del&nbsp;<a href="https://publications.iadb.org/publications/english/document/IDB-Group-Natural-Capital-and-Biodiversity-Mainstreaming-Action-Plan-2024-2025.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">40 % de la biodiversidad del planeta</a>, de acuerdo con datos del Grupo del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Sin embargo, en varios países se reportan&nbsp;<strong>recortes presupuestarios para las áreas protegidas y los guardaparques</strong>. También es una región amenazada por el narcotráfico, la extracción legal e ilegal de recursos y la inequidad de género.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/07/mineria-ilegal-colombia-deforestacion-oro-rio-pure/">Minería ilegal en Colombia: deforestación por el oro avanza en el Parque Río Puré y pone en riesgo a pueblos indígenas en aislamiento</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275637"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30153756/foto-tanya-villaba.jpg" alt="" class="wp-image-275637" /><figcaption class="wp-element-caption">Tanya Villalba, a la izquierda, en el norte de la Amazonía ecuatoriana. Foto: cortesía Tanya Villalba</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En este contexto trabajan hombres y mujeres que se enamoraron de la naturaleza y se comprometieron con cuidarla a pesar de que el oficio de guardaparques no sea siempre reconocido.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;habló con tres guardaparques de la región que enfrentan diferentes retos. En el Parque Nacional Natural La Paya, en Colombia, Hernán Chilito insiste en lo fundamental de&nbsp;<strong>trabajar con las comunidades locales para fortalecer los objetivos de conservación</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275648"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30153923/WhatsApp-Image-2026-07-29-at-23.47.47.jpeg" alt="" class="wp-image-275648" /><figcaption class="wp-element-caption">Hernán Chilito, a la izquierda, durante una movilización fluvial. Foto: cortesía Hernán Chilito</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el Parque Nacional Yasuní, en Ecuador, Tanya Villalba demuestra que&nbsp;<strong>una mujer puede liderar el área protegida más grande del territorio continental</strong>, la cual también atrae gran atención internacional por su gran diversidad biológica y cultural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde el Parque Nacional El Palmar, en Argentina, Facundo Alcalde apunta a la&nbsp;<strong>sostenibilidad financiera del área protegida a través del incremento de las visitas y el turismo sostenible</strong>, siempre con base en datos científicos y la precaución.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Colombia: Hernán Chilito busca reconstruir las relaciones con las comunidades</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275647"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30153914/WhatsApp-Image-2026-07-29-at-23.55.50.jpeg" alt="" class="wp-image-275647" /><figcaption class="wp-element-caption">El guardaparques Hernán Chilito inmerso en la selva amazónica de Colombia. Foto: cortesía Hernán Chilito</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando el guardaparque Hernán Chilito llegó al Parque Nacional Natural La Paya en 2016,&nbsp;<strong>la relación entre la institución de Parques Nacionales y las comunidades campesinas “era muy débil”</strong>, asegura. En décadas pasadas, se había realizado una negociación para que 68 familias que habitaban dentro del parque salieran a cambio de acuerdos con diferentes instituciones donde se pagaron los cultivos, predios y mejoras. Pero el Estado quedó en deuda con otros acuerdos, como el de vivienda y el de tierras por diferentes complejidades en los procesos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Con Parques Nacionales se buscó encontrar alternativas y soluciones”, dice el experto en el uso, ocupación y tenencia con comunidades campesinas en parques naturales. Después de varios procesos infructuosos,&nbsp;<strong>consiguieron implementar proyectos productivos sostenibles para la seguridad alimentaria</strong>. También les entregaron árboles frutales de la Amazonía colombiana, incluyendo cacao maraco y chontaduro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego, la Asociación Astracam planteó la necesidad de&nbsp;<strong>conocer los límites del parque</strong>. Se creía que 27 veredas estaban dentro, pero después de hacer reconocimientos, descubrieron que solo 80 familias estaban al interior y otras estaban sobre los bordes.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275645"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30153907/WhatsApp-Image-2026-07-29-at-23.47.47-1.jpeg" alt="" class="wp-image-275645" /><figcaption class="wp-element-caption">El trabajo con comunidades campesinas es fundamental en La Paya, asegura Chilito. Foto: cortesía Hernán Chilito</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://es.mongabay.com/2023/10/parque-la-paya-en-putumayo-azotado-por-el-narco/">La Paya es un parque azotado por el narcotráfico</a>. Sin embargo, mientras avanzaban los diálogos de paz, los guardaparques continuaban con sus acciones. Hasta que en 2019 llegó la cuestionada&nbsp;<a href="https://news.mongabay.com/2023/04/operation-artemis-colombias-failed-military-operation-to-stop-deforestation/">Operación Artemisa</a>.&nbsp;<strong>Esta avanzada militar buscaba controlar la deforestación</strong>, pero en la zona dejó viviendas quemadas, 27 familias afectadas y siete familias judicializadas. Los grupos armados que operan en la región asociaron el despliegue a Parques Nacionales,&nbsp;<strong>convirtiendo a sus guardaparques en objetivo militar</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Los funcionarios no pudieron trabajar con las comunidades hasta 2023</strong>, cuando la comunidad El Triunfo quiso retomar el trabajo de precisión de límites. También hubo un acercamiento con comunidades de Mecaya y Sencella, pero los grupos armados no lo permitieron. Con El Triunfo se plantearon&nbsp;<strong>acuerdos de trabajo para resarcir las relaciones entre la comunidad y Parques Nacionales</strong>, incluyendo acompañamiento psicológico para las familias y acuerdos de convivencia.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275646"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30153911/WhatsApp-Image-2026-07-29-at-23.55.50-1.jpeg" alt="" class="wp-image-275646" /><figcaption class="wp-element-caption">Construcción de la caseta comunal de El Triunfo. Foto: cortesía Hernán Chilito</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El guardaparques destaca los avances en restauración ecológica participativa, construcción de la casa comunal, implementación de seis viveros transitorios e inicio del proceso para la compra de cinco fincas que están dentro del parque. “<strong>El otro logro que se obtuvo es el establecimiento de la confianza de la comunidad y la institución</strong>&nbsp;y el trabajo articulado entre las dos partes, es muy difícil de lograr, pero lo logramos”, resalta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Yo soy parqueano de corazón”, dice y añade que le gusta mucho el trabajo para el que se ha especializado, uno que combina lo social con lo ambiental.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Ecuador: Tanya Villalba alza la voz contra los micromachismos</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275639"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30153823/IMG_6739-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-275639" /><figcaption class="wp-element-caption">El trabajo con las comunidades que habitan dentro y en la zona de influencia del Yasuní es uno de los componentes del manejo del área protegida. Foto: cortesía ©️ Emilia Ulloa/WCS</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para las mujeres guardaparques en Ecuador, no es poco común que sus compañeros las subestimen. Aunque no lo hacen de manera frontal, frases como “<strong>mejor quédate cocinando</strong>”, dejan claros sus pensamientos. “Esto recae en sentir que como mujer estás solo para cocinar y barrer”, dice Tanya Villalba, guardaparque encargada de la administración del Parque Nacional Yasuní. “<strong>Eso repercute porque al final sientes que no tienes las mismas oportunidades</strong>”, agrega.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la campaña “Eso que dices sí importa”, la organización Wildlife Conservation Society recoge 10&nbsp;<strong>frases para identificar y evitar micromachismos</strong>&nbsp;en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas. Los testimonios de las guardaparques revelan que sus compañeros sugieren a través de palabras sutiles que las mujeres no pueden ser brigadistas contra el fuego, que solo son buenas para realizar actividades de oficina o que consiguieron el puesto a través de favores sexuales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/07/nacion-tohono-oodham-tribunales-disputa-muro-construido-ee-uu-mexico/">Nación Tohono O’odham lleva a tribunales la disputa por el muro construído entre EE.UU. y México</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275638"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30153806/jatuncocha.jpeg" alt="" class="wp-image-275638" /><figcaption class="wp-element-caption">La laguna Jatuncocha es uno de los atractivos del Parque Nacional Yasuní. Foto: cortesía Yessenia Ramírez/Parque Nacional Yasuní</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Funcionarias como Villalba demuestran lo equivocados que están. Antes trabajó en atención al usuario en las ventanillas provinciales del Ministerio de Ambiente y cuando tuvo la oportunidad de convertirse en guardaparque, el cambio fue radical. Su turno de 20 días empezó a finales de año. Mientras en gran parte del planeta las familias se reunían por las celebraciones de Navidad y Año Nuevo,&nbsp;<strong>ella y sus colegas estaban incomunicados en medio de la selva</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Extrañaba a su familia, pero decidió quedarse cuando&nbsp;<strong>atestiguó escenas que normalmente se ven solo en portadas de libros</strong>. Aún recuerda una de las especies que vio por primera vez. En un sendero despejado y bajo los rayos del sol, un árbol caía en diagonal. Al acercarse descubrió que una boa grande y pesada que dormía en el tronco había provocado la inclinación. “Esto es lo que enamora a los turistas”, afirma sobre lo maravilloso de la escena.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aprendió a planificar sus actividades y equipaje para los 20 días en el campo, vivir en campamentos,&nbsp;<strong>hacer control y vigilancia, registrar y muestrear fauna</strong>, entre otros. “Ha sido un aprendizaje constante”, admite y cree que ser proactiva le permitió llegar a la administración hace año y medio.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275640"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30153836/IMG_6504-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-275640" /><figcaption class="wp-element-caption">El Parque Nacional Yasuní limita al este con Perú y al oeste con el territorio de la nacionalidad waorani. Foto: cortesía ©️ Emilia Ulloa/WCS</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Con más de un millón de hectáreas de superficie, actividad petrolera, al menos dos pueblos indígenas y pueblos en aislamiento voluntario en el interior del parque, su administración es un reto. A eso se suma la falta de recursos y personal. A pesar de eso, y de amenazas relacionadas a la extracción ilegal de recursos madereros y auríferos, Villalba ha liderado&nbsp;<strong>proyectos de gobernanza participativa y gestión pesquera para fortalecer la protección del área protegida</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Villalba cree que así como ella, otras directoras de áreas protegidas y las guardaparques demuestran que son capaces de hacer trabajo duro y técnico. Cree que esto tiene el efecto de cambiar las actitudes de los hombres. “<strong>Es buscar la equidad de hombres y mujeres, que tengan las mismas oportunidades</strong>”, afirma.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Argentina: Facundo Alcalde apuesta al turismo para la conservación</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275643"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30153844/WhatsApp-Image-2026-07-28-at-14.45.44.jpeg" alt="" class="wp-image-275643" /><figcaption class="wp-element-caption">Facundo Alcalde, derecha, se unió a la escuela de guardaparques en 2006. Foto: cortesía Facundo Alcalde</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">De Iguazú a la Antártida, el guardaparque&nbsp;<strong>Facundo Alcalde se ha dejado impresionar por la naturaleza argentina durante los últimos 20 años</strong>. Ha caminado en medio de la calurosa selva de Misiones por hasta dos días sin encontrar agua, cóndores han volado a pocos metros de su cabeza en la Patagonia y ha visto hasta la humedad del ambiente convertirse en cristales de hielo al sur del continente. “No lo cuento como algo traumático, sino como experiencia de vida, como algo que me sirvió, como algo enriquecedor”, dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque en Argentina los guardaparques se forman en una escuela de dos años y después se van especializando a lo largo de su carrera, asegura que todos deben tener una característica en común: “<strong>Estar preparados para adaptarse a los cambios y a las diferentes funciones</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275654"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30162637/pn_el_palmar_paisaje_ph_parquesnacionales.jpg" alt="" class="wp-image-275654" /><figcaption class="wp-element-caption">El Palmar conserva emblemáticos palmares de&nbsp;<em>Butia yatay</em>. Foto: cortesía Parques Nacionales</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275653"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30162629/carrusel_pn_el_palmar_06.jpg" alt="" class="wp-image-275653" /><figcaption class="wp-element-caption">Un zorro de monte o zorro cangrejero en El Palmar. Foto: cortesía Parques Nacionales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el Parque Nacional Nahuel Huapi trabajó en proyectos de reconversión productiva con comunidades mapuches y criollas. Después, pasó por el&nbsp;<strong>Parque Nacional Iguazú</strong>, el más visitado de Argentina, con hasta 13 000 personas por día en los picos de Semana Santa. En 2022 sumó 14 meses en la base Orcadas, en la Antártida, a cargo de un laboratorio interdisciplinario con 13 proyectos de investigación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego de trabajar un año en la Dirección de Coordinación Operativa en Buenos Aires, asumió la intendencia del&nbsp;<strong>Parque Nacional El Palmar</strong>. Esta área protegida, donde se protegen 8200 hectáreas de las ecorregiones Espinal y Pampa con humedales de importancia internacional, es la sexta más visitada del país.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275641"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30153839/WhatsApp-Image-2026-07-28-at-14.45.03.jpeg" alt="" class="wp-image-275641" /><figcaption class="wp-element-caption">Guardaparques argentinos en la Antártida. Foto: cortesía Facundo Alcalde</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Como especialista en turismo sostenible, está impulsando un&nbsp;<strong>plan para mejorar la calidad de la infraestructura y los servicios con el objetivo de aumentar la recaudación</strong>&nbsp;propia sin afectar el ambiente. Según Alcalde, el parque cubría el 20 % de su presupuesto operativo al inicio de su gestión, en agosto de 2024. El porcentaje subió a 30 % en 2025 y para fines de 2026 se plantea superar el 40 %.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para el guardaparque,&nbsp;<strong>la conservación y el turismo no son incompatibles</strong>. Reconoció que los extremos, tanto el turismo desregulado como el conservacionismo estricto, pueden generar impactos negativos, ya sea ambientales o económicos. Por ahora, trabaja con base en la ciencia, ajustando los procesos a medida que aumentan las visitas y buscando que haya cada vez más eficiencia para que el trabajo de sus colegas se concentre en la protección de la naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> la selva misionera es uno de los ecosistemas más biodiversos de Argentina. <strong>Foto:</strong> cortesía Facundo Alcalde</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/ana-cristina-alvarado/">Ana Cristina Alvarado</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/07/dia-internacional-guardaparque-comunidades-sostenibilidad/" id="https://es.mongabay.com/2026/07/dia-internacional-guardaparque-comunidades-sostenibilidad/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131699</guid>
        <pubDate>Fri, 31 Jul 2026 16:57:48 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/07/WhatsApp-Image-2026-07-28-at-14.48.02.jpeg?quality=60&amp;#038;w=1040" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Día Internacional del Guardaparque: más allá de proteger la naturaleza, reconstruyen confianza con comunidades y apuestan por la sostenibilidad]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>No hace falta una bala: enfermedades de animales domésticos amenazan a los felinos silvestres de Latinoamérica</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/no-hace-falta-una-bala-enfermedades-de-animales-domesticos-amenazan-a-los-felinos-silvestres-de-latinoamerica/</link>
        <description><![CDATA[<p>Andrés Bräutigam es médico veterinario especializado en fauna silvestre y trabaja en un centro de rescate en San Isidro de Heredia, un cantón cercano a San José, la capital de Costa Rica. En 2025 recibió a un pequeño margay (Leopardus wiedii) que, entre sus innumerables pacientes, le es difícil olvidar. Su cuerpo, recuerda, tenía “todas [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La expansión de las actividades humanas y la fragmentación de los ecosistemas están acercando a perros y gatos domésticos a los felinos silvestres de América Latina, facilitando la transmisión de enfermedades.</em></li>



<li><em>Expertos advierten que la combinación de pérdida de hábitat, expansión urbana y tenencia irresponsable de mascotas está creando una crisis silenciosa y poco estudiada.</em></li>



<li><em>Enfermedades como la leucemia y el sida felino ya circulan entre poblaciones silvestres, pero la falta de monitoreo y recursos impide dimensionar su verdadero impacto.</em></li>



<li><em>Aunque muchas de estas enfermedades no son mortales en animales domésticos, pueden llegar a ser letales en los gatos salvajes de la región.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Andrés Bräutigam es médico veterinario especializado en fauna silvestre y trabaja en un centro de rescate en San Isidro de Heredia, un cantón cercano a San José, la capital de Costa Rica. En 2025 recibió a un pequeño margay (<em>Leopardus wiedii</em>) que, entre sus innumerables pacientes, le es difícil olvidar. Su cuerpo, recuerda, tenía “<strong>todas las muestras del conflicto felino-humano</strong>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El animal —que se encontraba cerca de la comunidad de Turrialba, en el centro del país— había entrado a un gallinero en busca de alimento. Al verlo acorralando a las gallinas, los perros de la zona lo persiguieron y luego un habitante lo golpeó en el cráneo en represalia. Pero la historia no acabó allí. Tras ser llevado al centro de rescate, Bräutigam y su equipo evidenciaron que el margay, además de las heridas,&nbsp;<strong>estaba infectado con dos enfermedades comunes en gatos domésticos</strong>: sida (FIV) y leucemia felina (FeLV).</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274994"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15221230/Foto-1-Credito_-Andres-Brautigam-1.jpeg" alt="Un margay que llegó al centro de rescate tras ser perseguido por perros y golpeado por humanos. Además del traumatismo, presentaba enfermedades que pudieron ser transmitidas por felinos domésticos. Foto: Andrés Bräutigam" class="wp-image-274994" /><figcaption class="wp-element-caption">Un margay llegó al centro de rescate tras ser perseguido por perros y golpeado por humanos. Además del traumatismo, presentaba enfermedades que pudieron ser transmitidas por felinos domésticos. Foto: cortesía Andrés Bräutigam</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/08/felinos-rescatados-trafico-animales-latinoamerica/">Sin salida: la irreversible realidad de los felinos que son rescatados del tráfico de animales</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Mucho de ese conflicto —dice el veterinario— se deriva de un ecosistema que está altamente alterado”. Es una cadena de eventos desafortunados. Sin un ecosistema conservado en el que el felino pueda desplazarse y camuflarse para cazar a sus presas, y con comunidades humanas que se expanden hacia zonas conservadas, el animal se acerca cada vez más a las personas e interactúa con sus animales de crianza y mascotas, pudiendo contagiarse de enfermedades de las que aún se conoce poco.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La transmisión de enfermedades de animales domésticos a felinos silvestres se ha convertido en una preocupación en aumento</strong>&nbsp;entre grupos de conservación, biólogos y médicos veterinarios. Como asegura Jim Sanderson, fundador y director de la Fundación para la Conservación de los Pequeños Felinos Salvajes (SWCCF, por sus siglas en inglés) y miembro del Grupo de Especialistas en Felinos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN),&nbsp;<strong>“es, sin duda, el asesino silencioso más grave, generalizado y devastador” para los félidos silvestres</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Enzo Aliaga-Rossel, investigador asociado del Instituto de Ecología de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) de La Paz y miembro del Programa de Investigación de Félidos de Bolivia (PIF), explica que el contagio de virus entre la fauna silvestre y los animales domésticos se conoce como “salto zoonótico” y ocurre cuando la actividad humana altera los ecosistemas, ocasionando el contacto estrecho.&nbsp;<strong>Los animales domésticos, comenta, actúan frecuentemente como «puentes epidemiológicos» que transmiten estos patógenos</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, el impacto potencial de las enfermedades “domésticas” no se limita a una sola especie, sino que&nbsp;<strong>puede exponer a diferentes felinos a patógenos peligrosos que, en muchos casos, pueden ser mortales</strong>, asegura la científica brasileña Flavia Tirelli, doctora en Zoología y coordinadora del&nbsp;<em>Geoffroy’s Cat Working Group</em>, una red internacional que lucha por la conservación del gato del bosque o gato montés (<em>Leopardus geoffroyi</em>) y de otros felinos silvestres.&nbsp;<strong>La transmisión de enfermedades pone en riesgo, especialmente, a los felinos silvestres que ya están en peligro de extinción.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274993"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15221227/3-Puma_Credito_Rodrigo-Nunez.jpeg" alt="Además de amenazas como la pérdida de hábitat, la caza y el tráfico de fauna, los felinos silvestres —como el puma de la imagen— se enfrentan a la transmisión de enfermedades de animales domésticos, una problemática que alerta a los científicos y grupos de conservación. Foto: Rodrigo Núñez Pérez" class="wp-image-274993" /><figcaption class="wp-element-caption">Además de amenazas como la pérdida de hábitat, la caza y el tráfico de fauna, los felinos silvestres —como el puma de la imagen— se enfrentan a la transmisión de enfermedades de animales domésticos, una problemática que alerta a los científicos y grupos de conservación. Foto: cortesía Rodrigo Núñez Pérez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Desde los grandes jaguares (<em>Panthera onca</em>) y pumas (<em>Puma concolor</em>), hasta los más pequeños y poco conocidos como el gato de las pampas (<em>Leopardus munoai</em>), el gato colocolo (<em>Leopardus colocola</em>) y la oncilla nebulosa (<em>Leopardus pardinoides</em>),&nbsp;<strong>se enfrentan a los riesgos de contraer enfermedades virales</strong>,<strong>&nbsp;hongos, bacterias o parásitos</strong>&nbsp;de animales domésticos. Se trata de una amenaza en aumento, que no conoce fronteras y de la que los gatos salvajes no pueden huir por instinto.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2023/08/especial-los-pequenos-y-olvidados-gatos-silvestres-de-latinoamerica/">Los pequeños y olvidados gatos silvestres de Latinoamérica</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si a esto se le suman otras presiones como la pérdida de ecosistemas, el avance agrícola y urbano en sus zonas de distribución, su captura para el tráfico de fauna o la caza por retaliación (es decir, como respuesta a los ataques a animales domésticos),&nbsp;<strong>la situación que enfrentan los gatos silvestres es dramática.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta entrega especial,&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;documentó el avance de numerosas enfermedades de animales domésticos que afectan a los felinos silvestres en seis países de la región: México, Costa Rica, Ecuador, Chile, Brasil y Bolivia.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Una amenaza cada vez más cerca</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0006320712003151?via%3Dihub" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Diversos estudios</a>&nbsp;han documentado cómo los gatos y los perros domésticos pueden impactar gravemente la fauna silvestre. Los perros, por ejemplo,&nbsp;<a href="https://mammalia-aequatorialis.org/index.php/boletin/article/view/106" target="_blank" rel="noreferrer noopener">han llevado a la extinción</a>&nbsp;a&nbsp;<strong>11 especies de aves</strong>&nbsp;y han puesto en peligro la supervivencia de&nbsp;<strong>96 especies de mamíferos</strong>. Los gatos cazan y se&nbsp;<a href="https://www.nature.com/articles/s41467-023-42766-6" target="_blank" rel="noreferrer noopener">comen más de 2084 especies</a>&nbsp;de diferentes grupos de animales, de las cuales 347 (16.65 %) están amenazadas de extinción. Además de esto, durante las interacciones, pueden transmitirles enfermedades.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274992"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15221225/4-Ocelote-USFQ-1.jpeg" alt="Un ocelote (Leopardus pardalis) es atendido en el Hospital de Fauna Silvestre (Tueri) de la Universidad San Francisco de Quito. Foto: Carolina Sáenz" class="wp-image-274992" /><figcaption class="wp-element-caption">Un ocelote (<em>Leopardus pardalis</em>) es atendido en el Hospital de Fauna Silvestre (Tueri) de la Universidad San Francisco de Quito. Foto: Carolina Sáenz</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Como explica Tirelli, “la fragmentación del hábitat y la expansión urbana han facilitado en gran medida la transmisión de patógenos entre especies domésticas y silvestres. Cuanto más aumenta esta fragmentación, con más ‘pedacitos’ de áreas naturales modificadas, los humanos traen consigo animales domésticos que pueden transmitir enfermedades a los animales silvestres”. Además, advierte Diego Ramírez-Álvarez, especialista en manejo y conservación de la biodiversidad,&nbsp;<strong>esas enfermedades “se están presentando con mayor frecuencia en los últimos años, debido al aumento de mascotas de libre deambular en territorios silvestres</strong>,<strong>&nbsp;al acortamiento de la interfaz humano-silvestre y a una pésima tenencia responsable de mascotas</strong>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cámaras trampa de biólogos y científicos en distintos países de Latinoamérica han evidenciado cómo los animales domésticos se mueven por las mismas zonas que los silvestre, compiten por recursos y se depredan, incluso al interior de áreas protegidas. “El problema no son el perro o el gato, sino que&nbsp;<strong>las personas no son conscientes de lo que pueden causar a la fauna silvestre</strong>”, señala la médica veterinaria Carolina Sáenz, directora del Hospital de Fauna Silvestre (Tueri) de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ).</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274991"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15221223/5-Traslape-gatos.jpg" alt="Registros de cámaras trampa del Proyecto Felinos do Pampa muestran que gatos silvestres y domésticos circulan por el mismo camino, lo que aumenta el riesgo de transmisión de patógenos. A la izquierda un gato montés (Leopardus geoffroyi) y a la derecha un gato doméstico (Felis catus). Foto: Informe anual Geoffroy&apos;s Cat Working Group 2025" class="wp-image-274991" /><figcaption class="wp-element-caption">Registros de cámaras trampa del Proyecto Felinos do Pampa muestran que gatos silvestres y domésticos circulan por el mismo camino, lo que aumenta el riesgo de transmisión de patógenos. A la izquierda, un gato montés (<em>Leopardus geoffroyi</em>) y a la derecha, un gato doméstico (<em>Felis catus</em>). Foto: Informe anual Geoffroy’s Cat Working Group 2025</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">José Daniel Ramírez, biólogo costarricense, creó el programa “La amenaza invisible” para entender la relación entre las enfermedades de mascotas y los felinos silvestres en su país y para detectar patógenos que podrían pasar desapercibidos entre ellos. En el bosque nuboso de Monteverde, donde trabaja, se encuentran las seis especies de félidos de Costa Rica (jaguar, puma, oncilla, margay, ocelote y yaguarundí).&nbsp;<strong>“En el país, todas están en peligro de extinción y las enfermedades transmitidas por animales domésticos actúan como una presión adicional”</strong>, señala.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los registros de sus cámaras trampa han documentado que el mismo sendero por el que pasa una puma con sus dos crías se convierte, algunas horas más tarde, en el camino de tres perros pastores alemanes. “Esa era una de nuestras cámaras trampa más remotas. Pero no ha sido la única vez ni la única zona. Es una muestra de que están compartiendo el hábitat”, insiste Ramírez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En México, el profesor Heliot Zarza Villanueva, biólogo y vicepresidente de la&nbsp;<a href="https://www.ancjaguar.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar</a>&nbsp;(ANCJ), levanta otra señal de alerta:&nbsp;<strong>“Las áreas naturales protegidas han sido una de las estrategias de conservación más sólidas a nivel mundial. Pero no pueden proteger la biodiversidad por sí solas. Necesitan también de lo que está fuera de sus límites”</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El&nbsp;<strong>último censo de jaguares</strong>&nbsp;coordinado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la ANCJ y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP)&nbsp;<strong>mostró un crecimiento de la población en un 10 % en un periodo de seis años en ese país</strong>, pasando de 4800 ejemplares en 2018 a 5326 en 2024. Sin embargo, los investigadores advierten que este incremento —atribuido a la expansión de áreas protegidas— no significa que la especie esté a salvo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/04/areas-protegidas-territorios-indigenas-refugio-clave-jaguares-amazonia/">Áreas protegidas y territorios indígenas: el refugio clave para los jaguares en la Amazonía</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274990"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15221220/6-Parque_Estadual_do_Turvo_Anderson_Cristiano_Hendgen_06-scaled.jpg" alt="Un margay (Leopardus wiedii) registrado en el Parque Estadual do Turvo, en el estado de Rio Grande do Sul, Brasil. Foto: Anderson Cristiano Hendgen via Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)" class="wp-image-274990" /><figcaption class="wp-element-caption">Un margay (<em>Leopardus wiedii</em>) registrado en el Parque Estadual do Turvo, en el estado de Rio Grande do Sul, Brasil. Foto: Anderson Cristiano Hendgen vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La situación se repite en otros países. “Como investigadores, solíamos ir a áreas naturales, revisar las cámaras trampa y decir: ‘Acá hay muchos ocelotes (<em>Leopardus pardalis</em>), yaguarundíes (<em>Herpailurus yagouaroundi</em>) o margays’, o ‘hay cachorros, juveniles o adultos’, y&nbsp;<strong>creíamos que esa era una muestra de poblaciones saludables y una esperanza de conservación</strong>”, señala Abel Gallo Pérez, biólogo ecuatoriano especialista en felinos silvestres. “Pero&nbsp;<strong>ahora se nos abre una nueva ventana que antes ignorábamos: ¿Y si están enfermos?</strong>&nbsp;Es una amenaza que existe, que pone en riesgo a las poblaciones de felinos silvestres y que puede llevarlas a su colapso”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En palabras de Isabel Hagnauer, veterinaria de Wildlife Rescue Costa Rica, «si desde hace muchísimos años estábamos hablando de que algunas de estas especies están en peligro de extinción,&nbsp;<strong>la posibilidad de que se infecten con estas enfermedades podría hacer que las poblaciones disminuyan mucho más rápido</strong>&nbsp;de lo que hemos visto hasta ahora”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya han ocurrido eventos similares en otras partes del mundo. En Tanzania, a principios de los años 90,&nbsp;<a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/8559247/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">murió un tercio de los leones</a>&nbsp;del Parque Nacional Serengueti a causa del distemper canino (más conocido como moquillo), que fue contagiado por los perros domésticos de las comunidades de pastores masái.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Virus y parásitos, un riesgo invisible y subestimado</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El biólogo Rodrigo Núñez, integrante de la&nbsp;<a href="https://www.alianzajaguar.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">asociación Alianza Jaguar</a>, lleva tres décadas monitoreando felinos en el occidente de México. A través de cámaras trampa ubicadas en la Reserva Chamela-Cuixmala, donde trabaja, pudo ver cómo un ocelote (<a href="https://www.gob.mx/profepa/articulos/ocelote-leopardus-pardalis?idiom=es" target="_blank" rel="noreferrer noopener">especie en peligro de extinción en México</a>) se deterioraba progresivamente. En 2011, el félido era uno de los machos dominantes del área y se encontraba sano y robusto, pero en el transcurso de un año<strong>&nbsp;se convirtió en un animal extremadamente delgado, con cambios y lesiones en la piel</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274989"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15221209/7-Ocelote_Sarna_Credito_Rodrigo-Nunez.jpeg" alt="Ocelote con sarna registrado en la Reserva de la Biósfera Chamela-Cuixmala. Foto: Rodrigo Núñez Pérez" class="wp-image-274989" /><figcaption class="wp-element-caption">Ocelote con sarna registrado en la Reserva de la Biósfera Chamela-Cuixmala. Foto: cortesía Rodrigo Núñez Pérez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Lo más probable es que el ocelote haya muerto de&nbsp;<strong>sarna sarcóptica, una enfermedad causada por ácaros que se alojan en la piel y que se contagia por contacto directo</strong>”, dice el experto. Aunque se cree que esta enfermedad no es muy peligrosa porque los perros y gatos pueden sobrevivir a ella, lo cierto es que la fauna silvestre la pasa “realmente mal”. Animales como los ocelotes y pumas, explica Núñez, “necesitan estar quietecitos para poder acechar a su presa. Si se están moviendo por la comezón, les va a costar mucho trabajo poder cazar. Además, como se quedan pelones (calvos), pierden la protección que les da su camuflaje”.&nbsp;<strong>Ese deterioro los puede llevar hasta la muerte</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El panorama de la transmisión es complejo porque hay distintas formas en las que los animales domésticos pueden contagiar a la fauna silvestre: intercambio de fluidos, secreciones nasales, heces en lugares no debidos e incluso por garrapatas. Enfermedades como el sida felino —también conocido como&nbsp;<strong>virus de la inmunodeficiencia felina (FIV)— y la leucemia felina (FeLV)</strong>, que&nbsp;<strong>suelen transmitirse por contacto directo con fluidos de los gatos domésticos</strong>, inquietan fuertemente a los veterinarios debido a su alta prevalencia en muchos países y la gravedad de las enfermedades asociadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La saliva, mordidas o rasguños típicos en enfrentamientos, por ejemplo, pueden contagiar los virus</strong>&nbsp;que causan inmunodepresión, anemia, pérdida de condición corporal y deterioro general de la salud del animal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho,&nbsp;<a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40395123/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">investigaciones realizadas en Brasil</a>&nbsp;han identificado gatos domésticos que dieron positivo para leucemia felina y que se encuentran al interior de áreas protegidas. “Podemos reconocer esto como una amenaza real y grave para las poblaciones de felinos salvajes, especialmente en áreas protegidas, donde la densidad de estos felinos salvajes tiende a ser mayor”, señala el estudio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además de los virus más conocidos, como los causantes del FIV y el FeLV,&nbsp;<a href="https://revistaft.com.br/doencas-virais-em-felinos-selvagens-nativos-do-brasil/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">un estudio de 2024</a>&nbsp;dedicado a la revisión bibliográfica sobre enfermedades en felinos silvestres de Brasil también destacó&nbsp;<strong>el riesgo de exposición al virus del distemper viral canino (CDV, por sus siglas en inglés), a los adenovirus y al virus de la rabia</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro caso bien documentado en Chile es el de&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2023/08/huina-secretos-de-uno-de-los-felidos-mas-diminutos-australes-de-america/">la güiña</a>&nbsp;(<em>Leopardus guigna</em>). Las poblaciones de este felino silvestre, uno de los más pequeños de América, han contraído&nbsp;<a href="https://meridian.allenpress.com/jwd/article/51/1/199/122517/FELINE-IMMUNODEFICIENCY-VIRUS-AND-FELINE-LEUKEMIA" target="_blank" rel="noreferrer noopener">leucemia felina</a>, inmunodeficiencia felina y&nbsp;<strong><a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2213224420300778?via%3Dihub" target="_blank" rel="noreferrer noopener">endoparásitos gastrointestinales y cardiorrespiratorios</a>&nbsp;de gatos domésticos</strong>, así como&nbsp;<strong><a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/tbed.13807" target="_blank" rel="noreferrer noopener">parvovirus</a>&nbsp;de perros</strong>. Constanza Napolitano, una de las científicas que ha liderado estos estudios y directora del Laboratorio de Genética de la Conservación del Departamento de Ciencias Biológicas y Biodiversidad, de la Universidad de Los Lagos, afirma que “la evidencia de la presencia de estos tres virus de gran importancia epidemiológica la encontramos a través de todo el rango de distribución de la guiña en Chile, por lo que se puede afirmar que&nbsp;<strong>es un problema generalizado en el país y bastante grave por su extensión y magnitud</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274988"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15221207/8-Hembra-colocolo-enferma-en-San-Fernando-Foto-Diego-Ramirez-Alvarez-1.jpeg" alt="Análisis realizados a una gata colocolo, encontrada en San Fernando, Chile, detectaron bacterias resistentes a antibióticos, una situación que preocupa a especialistas. Foto: Diego Ramírez Álvarez" class="wp-image-274988" /><figcaption class="wp-element-caption">Análisis realizados a una gata colocolo, encontrada en San Fernando, Chile, detectaron bacterias resistentes a antibióticos, una situación que preocupa a especialistas. Foto: Diego Ramírez Álvarez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El investigador Enzo Aliaga-Rossel alerta que la<strong>&nbsp;panleucopenia felina (conocida popularmente como moquillo felino</strong>&nbsp;y causada por un virus es perteneciente a la familia&nbsp;<em>Parvoviridae</em>),<strong>&nbsp;es una de las más comunes entre animales domésticos que habitan las zonas rurales de Bolivia</strong>. Según explica, se trata de un virus altamente contagioso, extremadamente resistente y que afecta a diversas especies de fauna silvestre. “Este virus&nbsp;<strong>puede saltar fácilmente entre especies.</strong>&nbsp;Los grandes felinos, como leones o tigres, y también los pequeños, como los gatos monteses, son altamente susceptibles a contraer esta enfermedad”, insiste.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Le decimos ‘amenaza invisible’</strong>&nbsp;porque, desde afuera, puedes ver a los animales ‘normales’, pero cuando haces algunas pruebas específicas te das cuenta que tienen enfermedades que se transmiten por animales domésticos. Y ahí es donde viene la preocupación”, afirma José Rodríguez, de Costa Rica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Claudio Ahumada-Sanhueza, médico veterinario de la Unidad de Rehabilitación de Fauna Silvestre de la Universidad Andrés Bello (<a href="https://vinculacion.unab.cl/servicios/unidad-de-rehabilitacion-de-fauna-silvestre/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">UFAS-UNAB</a>) e integrante del ColoColo Project, en Chile, coincide: “Las enfermedades infecciosas que transmiten animales domésticos, como perros y gatos, terminan siendo súper graves para los animales silvestres porque ellos no están preparados para esto. Terminan enfermándose y, cuando son encontrados,<strong>&nbsp;son casos sumamente difíciles de tratar</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274972"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15201219/3-Proyecto-Sacha-3.jpeg" alt="Una de las crías de ocelote atendidas por la fundación Proyecto Sacha, en su centro en Guayaquil. Son comunes los casos en los que los cachorros son separados de sus madres apenas a días de nacidos para traficarlos o tenerlos como mascotas. Cortesía de Proyecto Sacha." class="wp-image-274972" /><figcaption class="wp-element-caption">Una de las crías de ocelote atendidas por la fundación Proyecto Sacha, en su centro en Guayaquil. Son comunes los casos en los que los cachorros son separados de sus madres apenas a días de nacidos para traficarlos o tenerlos como mascotas. Foto: cortesía Proyecto Sacha</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Esfuerzos comunitarios para superar las dificultades del monitoreo</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">En general, hacer monitoreo de felinos silvestres es una tarea sumamente compleja. Son rápidos, se camuflan, huyen y es muy difícil verlos en entornos naturales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>«Muestrear vida libre es muy difícil. Ir a agarrar tigrillos, pumas o yaguarundíes para hacer un censo de enfermedades requiere mucha logística y muchos recursos”</strong>, asegura la veterinaria Natalia Montero. “Casi no se ha hecho, pero eso no significa que las enfermedades no estén allí”. Por lo mismo, los expertos consultados para este especial coinciden en que —aunque falte evidencia— las enfermedades revisten un riesgo que no puede ignorarse.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274986"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15221200/10-OCELOTE-REINSERTADO.jpeg" alt="Un ocelote que fue atendido por el Hospital de Fauna Silvestre de la USFQ, en Ecuador. Foto: Cortesía Becky Zug" class="wp-image-274986" /><figcaption class="wp-element-caption">Un ocelote es atendido por el Hospital de Fauna Silvestre de la USFQ, en Ecuador. Foto: cortesía Becky Zug</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Aliaga-Rossel, de Bolivia, señala que, además de la dificultad de ver a estos animales en su hábitat natural, otra razón por la que hay pocos estudios es por la<strong>&nbsp;falta de “financiamiento masivo, tecnología de punta y permisos especiales”&nbsp;</strong>para monitorear y tomar muestras en poblaciones de felinos silvestres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La veterinaria Susana Illescas, que se ha encargado de la contención, anestesia y evaluación clínica de grandes carnívoros en proyectos de investigación en México, coincide con Aliaga-Rossel.&nbsp;<strong>La logística en campo para capturar felinos, anestesiarlos y tomar muestras tiene una limitación difícil de ignorar: el presupuesto.</strong>&nbsp;Tomar y procesar muestras implica una costosa cadena de frío, reactivos y laboratorios especializados. Sin estos recursos, conocer la escala y el avance de las enfermedades sigue siendo un desafío.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/el-jaguar-de-las-nubes-por-primera-vez-en-una-decada-captan-a-este-felino-en-lo-mas-alto-de-honduras/">&nbsp;El «jaguar de las nubes»: por primera vez en una década captan a este felino en lo más alto de Honduras</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“A mí un ocelote puesto en la mesa, sólo para hacerle un panel de exámenes de tres enfermedades domésticas [sida felino, leucemia felina y moquillo], me cuesta unos 500 dólares”, dice Eliana Molineros, directora médica del Proyecto Sacha, en Ecuador, que desde 2019 decidió hacerle ese “panel” de pruebas a todos los ocelotes que llegan a su centro de rescate. “Pero es importante hacerlo para tomar las mejores decisiones por ese animal y para todas las especies”, agrega.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274985"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15221157/11-WhatsApp-Image-2026-04-30-at-7.28.32-PM-1.jpeg" alt="La vacunación y esterilización de perros y gatos domésticos hacen parte de las estrategias impulsadas para reducir amenazas sobre félidos silvestres. Foto: Cortesía ColoColo Conservation Project" class="wp-image-274985" /><figcaption class="wp-element-caption">La vacunación y esterilización de perros y gatos domésticos son parte de las estrategias impulsadas para reducir amenazas sobre félidos silvestres. Foto: cortesía ColoColo Conservation Project</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Ante la dificultad de llegar a las poblaciones silvestres, y para hacer frente al avance de las enfermedades, biólogos, veterinarios, centros de rescate y organizaciones de conservación&nbsp;<a href="https://drive.google.com/file/d/1twPVJGCalLS8dD80mzkSsVtYVOyccx3z/view?usp=drive_link" target="_blank" rel="noreferrer noopener">han hecho esfuerzos conjuntos</a>&nbsp;para controlar una de las fuentes del problema:&nbsp;<strong>muestrear a los perros y gatos de las comunidades cercanas a las áreas protegidas y bosques con felinos silvestres</strong>. Así han podido identificar algunas de las enfermedades presentes y han adelantado&nbsp;<strong>campañas de vacunación y esterilización</strong>&nbsp;para los animales domésticos. También han realizado talleres sobre la&nbsp;<strong>tenencia responsable de mascotas y acuerdos con comunidades rurales</strong>&nbsp;aledañas a las áreas protegidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sólo en 2024 se esterilizaron 255 perros domésticos y 196 gatos, y se vacunaron 2020 perros domésticos y 562 gatos de zonas rurales de México, Costa Rica, Ecuador, Chile, Brasil, Bolivia, Perú, Colombia y Argentina. Pero los esfuerzos deben redoblarse e incluir participación de los Estados, pues, como advierte la bióloga Paola Nogales, coordinadora del Programa de Investigación de Félidos de Bolivia, “la frontera entre la salud de las mascotas y la fauna del bosque es hoy más delgada que nunca”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras la ciencia trabaja a contrarreloj y con fondos limitados, los felinos se acercan cada vez más a las poblaciones humanas para sobrevivir a&nbsp;<strong>la fragmentación de su hábitat, una de las principales raíces de estas nuevas amenazas.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274997"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15223550/Foto-7.jpeg" alt="" class="wp-image-274997" /><figcaption class="wp-element-caption">Aún es muy poco lo que se sabe sobre los efectos de virus, bacterias, hongos y parásitos transmitidos por animales domésticos al gato montés. Foto: cortesía Ramiro Pereira Garbero iNaturalist</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> Caoba es una yaguarundí (‘Herpailurus yagouaroundi’) que se contagió de leucemia felina, una enfermedad propia de gatos domésticos, por lo que deberá permanecer en cautiverio en un centro de rescate de Costa Rica. <strong>Foto:</strong> cortesía Centro de Rescate Las Pumas</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/daniela-quintero-diaz/">Daniela Quintero Díaz</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/07/no-hace-falta-una-bala-enfermedades-animales-domesticos-amenazan-felinos-silvestres-latinoamerica/" id="https://es.mongabay.com/2026/07/no-hace-falta-una-bala-enfermedades-animales-domesticos-amenazan-felinos-silvestres-latinoamerica/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
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        <pubDate>Fri, 24 Jul 2026 21:07:35 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[No hace falta una bala: enfermedades de animales domésticos amenazan a los felinos silvestres de Latinoamérica]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <title>Día Internacional de los Tiburones: la carrera científica para salvarlos desde México hasta la Patagonia</title>
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        <description><![CDATA[<p>Cada 14 de julio, conservacionistas y científicos del mundo invitan a detenerse un momento para pensar en unos animales que rara vez inspiran ternura, pero que sostienen el equilibrio de los océanos desde hace más de 400 millones de años. Es el&nbsp;Día Mundial de los Tiburones, una fecha creada para recordar algo que la ciencia [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Un tercio de las especies de tiburones en el mundo está amenazada de extinción, por lo que la ciencia latinoamericana está generando evidencia clave para protegerlos. </em></li>



<li><em>En Galápagos, un estudio calculó que el turismo de avistamiento de tiburones generó 76 millones de dólares en 2023, superando ampliamente lo que dejaría la pesca ilegal con palangre.</em></li>



<li><em>En el Golfo de California, México, científicos y pescadores artesanales trabajan juntos para convertir un corredor migratorio en un área marina protegida.</em></li>



<li><em>En la Patagonia argentina, transmisores satelitales revelan por primera vez los movimientos del tiburón gatopardo.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Cada 14 de julio, conservacionistas y científicos del mundo invitan a detenerse un momento para pensar en unos animales que rara vez inspiran ternura, pero que sostienen el equilibrio de los océanos desde hace más de 400 millones de años. Es el&nbsp;<strong>Día Mundial de los Tiburones</strong>, una fecha creada para recordar algo que la ciencia repite desde hace décadas: sin depredadores tope, los ecosistemas marinos se desmoronan. Y sin embargo,&nbsp;<strong>más de un tercio</strong>&nbsp;<strong>de las especies de tiburones y rayas del planeta están amenazadas de extinción</strong>, según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). La mayoría es víctimas de la pesca —dirigida o incidental—, que no da tregua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En América Latina, son numerosos los ejemplos donde la ciencia ha emprendido una carrera contra el tiempo para intentar comprender y proteger a estos animales antes de que sea demasiado tarde. En Galápagos, Ecuador,&nbsp;<strong>un estudio</strong>&nbsp;<strong>le pone precio a la industria del turismo de tiburones</strong>&nbsp;para desafiar a la presión pesquera que desde hace años intenta legalizar un método de pesca que pondría en riesgo a los tiburones. En el Golfo de California, México,&nbsp;<strong>un corredor migratorio empieza a mapearse de la mano de los propios pescadores</strong>&nbsp;para convertirse en área protegida. Y en Argentina,&nbsp;<strong>transmisores satelitales están revelando los movimientos de un primitivo tiburón</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;conversó con los científicos detrás de estas tres historias. Esto es lo que están descubriendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/07/ecologo-estudia-mantarrayas-gigantes-guerra-gaza-entrevista/">El ecólogo que estudia las mantarrayas gigantes en medio de la guerra en Gaza | ENTREVISTA</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Ecuador: el avistamiento de tiburones en Galápagos gana puntos contra la pesca ilegal</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274815"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/14134744/JoshuaVela_5C_1499-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-274815" /><figcaption class="wp-element-caption">Tiburón martillo. Foto: Joshua Vela</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Desde hace años el sector pesquero artesanal de la&nbsp;<strong>Reserva Marina de Galápagos</strong>&nbsp;presiona para legalizar el palangre, una línea con cientos de anzuelos prohibida en el área desde el año 2000. El argumento de ciertos pescadores es que el uso del palangre les permitiría acceder a especies de alto valor destinadas a la exportación. Para científicos y conservacionistas, en cambio,&nbsp;<strong>el palangre representa una grave amenaza</strong>: engancha todo lo encuentra en su camino, incluyendo a los tiburones amenazados de extinción que, justamente, son parte de la razón de ser del área protegida. La discusión ha vuelto una y otra vez, pero los científicos de la Fundación Charles Darwin están inclinando la balanza a favor de la conservación. Sus datos demuestran que&nbsp;<strong>el avistamiento de tiburones</strong>&nbsp;<strong>deja ganancias en el archipiélago que sobrepasan con creces las que pudiera dejar la pesca ilegal con palangre</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un equipo de científicos liderados por Gabriel Vianna, coinvestigador principal del Programa de Ecología y Conservación de Tiburones de la Fundación Charles Darwin, calculó que el turismo de avistamiento de tiburones generó, en 2023, un impacto económico de&nbsp;<strong>76 millones de dólares en Galápagos</strong>&nbsp;—cerca del 15 % de toda la economía del archipiélago— y sostuvo directamente unos 1900 empleos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El&nbsp;<strong>tiburón martillo común</strong>&nbsp;(<em>Sphyrna lewini</em>), la estrella de esa industria,<strong>&nbsp;aportó 14.6 millones de dólares</strong>, 30 veces más de lo que llegó a generar la captura de esta especie a nivel nacional, antes de que su comercialización se prohibiera en 2020.&nbsp;<strong>El tiburón ballena sumó otros 5.1 millones en apenas seis meses de temporada</strong>. Son los primeros datos que ponen a Galápagos entre las industrias de buceo con tiburones más grandes del mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según&nbsp;<a href="https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=6017076" target="_blank" rel="noreferrer noopener">la investigación,</a>&nbsp;<strong>la pesca dirigida a los tiburones en las décadas de los 90 y 2000 dio lugar a capturas anuales estimadas entre</strong>&nbsp;<strong>63 000 y 405 000 tiburones</strong>&nbsp;solo dentro de la reserva, creada en 1998. “Esas capturas generaron ingresos netos anuales en Galápagos de entre&nbsp;<strong>0.6 y 9.4 millones de dólares</strong>&nbsp;entre 2000 y 2005”, indica el estudio. Considerando la inflación, los científicos calculan que la pesca ilegal de tiburones en Galápagos, de haber continuado a esa misma escala, habría generado aproximadamente&nbsp;<strong>7.5 millones de dólares en 2023.</strong>&nbsp;Esa cantidad representa solo el 15 % de los ingresos generados por el turismo de observación de tiburones en el mismo año.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El porcentaje real, sin embargo, sería mucho menor, dado que los niveles actuales de pesca ilegal de tiburones son mínimos en comparación con las décadas anteriores. Y es que no hay que olvidar que “a principios de la década de 2010, la caída de los precios de las aletas en el mercado negro, junto con las mejoras en la vigilancia y la aplicación de la ley, provocó un importante descenso de la pesca artesanal ilegal de tiburones dentro de la Reserva Marina de Galápagos”, señala el estudio.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274818"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/14134753/JoshuaVela_5C_5524-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-274818" /><figcaption class="wp-element-caption">Los tiburones martillo forman grandes cardúmenes. Foto: Joshua Vela</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En todo caso, estas cifras calculadas por los científicos de la Fundación Charles Darwin son la pieza que le faltaba a la discusión sobre el palangre. Otra investigación liderada por Vianna y publicada<a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0308597X2600076X" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;en la revista Marine Policy&nbsp;</a>concluye que el uso sostenible de los recursos marinos es esencial para mantener los medios de vida en Galápagos, incluyendo los de los pescadores. Y es que&nbsp;<strong>el turismo consume el 70 % de la producción pesquera artesanal local,</strong>&nbsp;“así que los mismos pescadores terminan beneficiándose de que los tiburones sigan vivos”, dice Vianna.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Abrir una pesquería artesanal de palangre para exportación, en cambio, tendría costos sociales, económicos y ambientales mucho mayores que sus beneficios, costos que terminarían pagando otras industrias, el Gobierno y las comunidades locales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“No se trata de ponerle precio a la vida de un animal”, señala Vianna a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>. “Deberíamos conservar porque los animales tienen su derecho de existir”, agrega. El problema, indica, es que “la conservación en base a ese argumento perdió”. De hecho, “<strong>las poblaciones de tiburones están entre 30 % y 40 % —tal vez entre 20 % y 40 %— de lo que eran hace 50 años</strong>. Tenemos que tener argumentos más efectivos“, explica.</p>



<h2 class="wp-block-heading">México: pescadores y científicos&nbsp;buscan proteger un corredor marino clave para los tiburones</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274819"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/14134809/Marcaje_Isla_Paritda_Marla_Tomorug_Edges_Of_Earth-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-274819" /><figcaption class="wp-element-caption">Marcaje de tiburones en isla Partida. Foto: Marla Tomorug / Edges Of Earth</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Entre Loreto y Los Cabos, en el suroeste del Golfo de California, hay&nbsp;<strong>una autopista submarina</strong>&nbsp;que nadie ve desde la superficie.&nbsp;<strong>Es un corredor migratorio que conecta islas y montañas submarinas, por el que se mueven numerosas especies marinas, entre ellas tiburones</strong>. James Ketchum, cofundador de la organización Pelagios Kakunja, lleva más de una década documentando esos movimientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La especie emblema es el tiburón martillo común,&nbsp;<em>Sphyrna lewini</em>, famoso por formar los grandes cardúmenes que en los años 90 era posible ver en el Golfo de California.</strong>&nbsp;“Lo que estamos haciendo es tratar de recuperar esos grandes cardúmenes que vimos en su tiempo y que básicamente desaparecieron», dice Ketchum.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El corredor cumple varias funciones para la especie:&nbsp;<strong>es zona de alimentación, de reproducción, de descanso y de limpieza</strong>. Además, al estar conectado con las zonas costeras de crianza, el corredor es un espacio de tránsito para las hembras que van a parir cerca de la costa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que distingue a este proyecto es quiénes lo están construyendo. Desde el inicio, casi todo el trabajo de Pelagios Kakunja&nbsp;<strong>se ha hecho de la mano de pescadores artesanales</strong>&nbsp;locales, comunidades con más de 100 años pescando en estos mismos bajos con piola y anzuelo. Son ellos quienes conocen cada roca submarina y quienes han llevado a los investigadores a los sitios exactos donde han podido capturar y marcar a los animales.&nbsp;<strong>Muchos de esos pescadores fueron tiburoneros</strong>&nbsp;hasta hace pocos años; dejaron de serlo ante la escasez de animales y la caída del precio de la aleta a un tercio de lo que valía. Hoy se dedican a la pesca de escama —como pargos o cabrillas — en las mismas montañas submarinas donde antes buscaban tiburones.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274813"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/14134738/Edges-of-Earth_Marla-Tomorug_Mexico_Isla-Partida_Drone-_20240130233218_0031_D-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-274813" /><figcaption class="wp-element-caption">Los pescadores ayudan a los científicos a ubicar a los tiburones para su marcaje. Foto: Marla Tomorug/ Edges Of Earth</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Con algunos de ellos Ketchum y su equipo ya probaron que la transición hacia otras actividades productivas funciona.&nbsp;<strong>En el Parque Nacional Archipiélago Espíritu Santo, que es parte del corredor migratorio, Pelagios Kajunja financió hace unos años una embarcación para que un grupo de pescadores extiburoneros hiciera vigilancia en el área marina protegida</strong>, particularmente en el Bajo de Espíritu Santo donde está prohibido pescar con redes y otras artes de pesca consideradas de impacto. Este año, esos mismos pescadores comenzarán a ofrecer turismo de avistamiento de tiburones y fauna marina. El problema es que la protección que existe en Espíritu Santo se detiene en la frontera invisible del parque nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ejemplo, a solo 20 millas al norte,&nbsp;<strong>en un islote llamado Las Ánimas,</strong>&nbsp;<strong>no existe ninguna protección ni regulación, excepto la veda de tiburones y rayas que dura tres meses</strong>. “Las Ánimas es un área abierta a la pesca”, indica Ketchum. El problema es que los tiburones martillos que nadan protegidos en Espíritu Santo se mueven hacia allí, donde barcos industriales que utilizan redes de cerco se aproximan a pescar, explica el científico. “Tiran sus grandes redes y sacan de todo, incluido los tiburones.&nbsp;<strong>Están básicamente acabando con lo que queda</strong>”, señala Ketchum.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El corredor marino que se quiere proteger —y que es al mismo tiempo una de las Áreas Importantes para Tiburones y Rayas (ISRA) reconocidas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza— cubre justamente esos vacíos. La iniciativa, sin embargo,&nbsp;<strong>deberá nacer de los pescadores</strong>&nbsp;para que pueda ver la luz. “Para que este corredor marino se pueda conservar y proteger, se tiene que involucrar a los pescadores desde un inicio y sean ellos quienes busquen las mejores herramientas para su conservación y manejo”, dice Ketchum.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Científicos empiezan a desentrañar los misterios del tiburón gatopardo en Argentina</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274785"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/13203339/250921M4NC7-768x512.png" alt="" class="wp-image-274785" /><figcaption class="wp-element-caption">El tiburón Gatopardo tiene una sola aleta dorsal, siete hendiduras branquiales en lugar de las cinco, como otros tiburones, y una mandíbula de articulación primitiva. Foto: cortesía Fundación Rewilding</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Durante décadas, lo que se sabía sobre el&nbsp;<strong>tiburón gatopardo</strong>&nbsp;—<em>Notorynchus cepedianus</em>, uno de los depredadores más grandes del mar argentino— era un rompecabezas armado con piezas sueltas: reportes de pesca deportiva, desembarcos ocasionales, observadores a bordo de barcos industriales. Nadie tenía un mapa real de por dónde se movían. Ahora,<strong>&nbsp;gracias a transmisores satelitales ese mapa empieza a dibujarse</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El gatopardo tiene una anatomía que delata su antigüedad evolutiva: una sola aleta dorsal, siete hendiduras branquiales en lugar de las cinco habituales y una mandíbula de articulación primitiva.&nbsp;<strong>Es uno de los tiburones de mayor tamaño que se pueden encontrar en en la Patagonia argentina</strong>&nbsp;—las hembras llegan a medir hasta 2.68 metros— y lo que es más sorprendente: este tiburón podría ser, incluso, un depredador tope más relevante que la propia orca (Orcinus orca).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nelson Bovcon, investigador del Instituto Multidisciplinario para la Investigación y el Desarrollo Productivo y Social de la Cuenca Golfo San Jorge (IIDEPyS-GSJ) y del Instituto de Hidrobiología de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, forma parte del equipo que este año, en colaboración con la Universidad Provincial del Sudoeste y Rewilding Argentina, colocó&nbsp;<strong>ocho transmisores satelitales</strong>&nbsp;en ejemplares capturados en Caleta Malaspina, Chubut, y en Cabo San Antonio, provincia de Buenos Aires.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274787"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/13203350/Marcado_TiburonGatoPardo_-Diciembre-2025_Horacio-Barbieri_06-9-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-274787" /><figcaption class="wp-element-caption">Científicos marcan un tiburón gatopardo para seguir sus movimientos. Foto: cortesía Fundación Rewilding</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La técnica de marcado es artesanal. Dado que&nbsp;<strong>estos animales nadan muy cerca de la costa,</strong>&nbsp;los pescan con caña apenas unos pocos metros desde la playa, meten al animal en escasos centímetros de agua para inmovilizarlo sobre una camilla y en menos de dos minutos lo miden, lo sexan y lo liberan. “Nadan tan cerca de la costa que a veces los agarramos de la cola y los sacamos hacia fuera. De noche escuchas los coletazos; con la linterna ves el brillo de los ojos. Es increíble la cantidad que suele haber”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los datos que empezaron a llegar confirmaron los movimientos de estos animales para entender cómo ocupan el territorio marítimo.&nbsp;<strong>Todos los ejemplares monitoreados se movieron hacia el norte</strong>&nbsp;y al menos una hembra recorrió, casi en línea recta, la distancia completa entre Chubut y la provincia de Buenos Aires. Otro ejemplar nadó 300 kilómetros de ida y vuelta entre Caleta Malaspina y el Golfo Nuevo en un mismo verano. Los hallazgos también están apuntando hacia la posibilidad de que estos animales no nadan siempre pegados al lecho marino como se pensaba, sino que ocupan toda la columna de agua, aunque esto sigue siendo una hipótesis.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El gatopardo está clasificado como Vulnerable por la UICN, aunque Bovcon aclara que esa categoría es, sobre todo, precautoria: es una de las pocas especies cuyo esqueleto no se calcifica</strong>, así que no hay forma de determinar con certeza la edad de un ejemplar ni, por lo tanto, cuántas camadas puede llegar a tener en su vida. Lo que sí hay son testimonios de pescadores que documentan una reducción de la población en las últimas tres generaciones. Además, “se conocen matanzas importantes en la década de los 80 y 90. Iban pescando y mataban de a 15, 20 ejemplares. Era algo anecdótico”, cuenta Bovcon.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274786"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/13203345/250921M4NC8-768x512.png" alt="" class="wp-image-274786" /><figcaption class="wp-element-caption">Tiburón gatopardo, en el Parque Patagonia Azul. Por la característica de su esqueleto no hay forma de determinar con certeza las edades de los ejemplares. Foto: cortesía Fundación Rewilding</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La amenaza hoy no es tanto la pesca dirigida —nadie sale a buscar gatopardos— sino la incidental. De hecho,&nbsp;<strong>aparecen con frecuencia en las redes agalleras</strong>&nbsp;<strong>costeras de Buenos Aires que los pescadores instalan para capturar otras especies</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La función del gatopardo en el ecosistema, así como la de todos los tiburones, es indelegable. Al ser depredadores topes,&nbsp;<strong>regulan las poblaciones de otras especies marinas y garantizan el equilibrio de la cadena alimenticia</strong>. Aunque son numerosas las preguntas que aún permanecen sin respuesta para entender a esta enigmática especie, conocer sus movimientos es el primer paso para protegerla.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal: </strong>los tiburones se encuentran en la cima de la pirámide trófica. Al cazar, también se alimentan de peces heridos o enfermos, lo que regula las poblaciones de otras especies, manteniendo la salud y el equilibrio de los ecosistemas marinos. <strong>Foto: </strong>Joshua Vela</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/michelle-carrere/">Michelle Carrere</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/07/dia-internacional-tiburones-carrera-cientifica-para-salvarlos-mexico-ecuador-argentina/" id="https://es.mongabay.com/2026/07/dia-internacional-tiburones-carrera-cientifica-para-salvarlos-mexico-ecuador-argentina/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131164</guid>
        <pubDate>Tue, 14 Jul 2026 23:52:28 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Día Internacional de los Tiburones: la carrera científica para salvarlos desde México hasta la Patagonia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <item>
        <title>Seis científicas indígenas llevan el conocimiento ancestral a la academia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/seis-cientificas-indigenas-llevan-el-conocimiento-ancestral-a-la-academia/</link>
        <description><![CDATA[<p>La naturaleza ha sido su laboratorio, las abuelas sus maestras, las plantas medicinales sus instrumentos y la flora y fauna de su entorno su objeto de estudio. Cuando eran niñas no sabían lo que era vestir una bata blanca o manipular un microscopio, pero observar a las aves, bañarse en el río y escuchar los [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Mujeres de diferentes pueblos indígenas de América Latina se enfocan en romper la brecha que existe entre los saberes ancestrales y la ciencia occidental.</em></li>



<li><em>Mongabay Latam presenta las historias de Yarina Tapuy, Avita Taricuarima, Marisel Mamani, Rosa Marina Flores Cruz, Paola Moreno-Roman y Nohora Alejandra Quiguantar.</em></li>



<li><em>Las seis son científicas que buscan que sus investigaciones contribuyan a la conservación de la naturaleza y la defensa de sus territorios.</em></li>



<li><em>Cuatro de ellas son las primeras mujeres de sus familias en estudiar una carrera universitaria.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La naturaleza ha sido su laboratorio, las abuelas sus maestras, las plantas medicinales sus instrumentos y la flora y fauna de su entorno su objeto de estudio</strong>. Cuando eran niñas no sabían lo que era vestir una bata blanca o manipular un microscopio, pero observar a las aves, bañarse en el río y escuchar los relatos de sus pueblos las preparó para llegar a la universidad y convertirse en las primeras científicas de su familia y, en muchos casos, de sus comunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Siempre tuve una pregunta para todo lo que mis abuelos me decían. ¿Por qué el río crece? ¿Por qué el pez respira dentro del agua? ¿Por qué las aves vuelan? Quería encontrar las respuestas y por eso quise ser bióloga”, cuenta&nbsp;<strong>Avita Taricuarima, científica del pueblo indígena kukama, de Perú</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/06/yarina-tapuy-cientifica-kichwa-revela-misterioso-mundo-insectos-ecuatorianos/"><strong>Yarina Tapuy: la científica kichwa que revela el misterioso mundo de los insectos ecuatorianos</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa niña que caminaba más de 10 kilómetros diarios a través de la selva amazónica para ir a la escuela jamás imaginó que a sus 32 años ya habría publicado un artículo científico, estaría por graduarse de la carrera de biología y sería&nbsp;<strong>parte de la lista de&nbsp;<a href="https://www.explorers.org/about/history-including-famous-firsts/">The Explorers Club</a>, que reconoce a los 50 mejores investigadores del planeta</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Yarina Tapuy tampoco habría pensado que a esa misma edad ya habría descrito 14 especies nuevas de insectos ni Alejandra Nohora Quiguantar que llegaría a integrar el&nbsp;<a href="https://www.sp-amazon.org/es">Panel Científico por la Amazonía</a></strong>.<strong>&nbsp;Si a la pequeña Marisel Mamani le hubiesen dicho que en su adultez viajaría a Suecia para realizar un doctorado, a Paola Moreno-Roman que estudiaría en la Universidad de Stanford o a Rosa Marina Flores Cruz que lograría utilizar la ciencia para luchar contra las amenazas a su pueblo, no lo habrían creído.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Todas ellas son científicas de diferentes pueblos y nacionalidades indígenas de&nbsp;<strong>Bolivia, Colombia, Ecuador, México</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Perú</strong>&nbsp;que, gracias a sus hallazgos, no solo han aportado a la biología, sino que han logrado demostrar que los conocimientos ancestrales pueden ser una parte esencial de la ciencia.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273809"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18161104/YAPUY-2.jpg" alt="" class="wp-image-273809" /><figcaption class="wp-element-caption">Gracias a sus estudios, la ecuatoriana Yarina Tapuy ganó una beca para estudiar una maestría en Entomología durante dos años en el Instituto Nacional de Investigaciones Amazónicas, en Manaos, Brasil. Foto: cortesía Yarina Tapuy</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pero uno de sus principales retos ha sido abrirse paso en un campo históricamente ocupado por los hombres. Según datos de la&nbsp;<a href="https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000393768">Unesco</a>,&nbsp;<strong>solo una de cada tres científicos en el mundo es mujer</strong>. “Partamos de que ya existe una baja representación de mujeres en la investigación científica a nivel mundial, pero c<strong>uando uno va a buscar la participación de mujeres indígenas en ciencias, no existe un mapeo de esa situación, no hay cifras</strong>”, explica Janeth Bonilla, vicepresidenta de la fundación Kichwa Institute of Sciences, Technology and Humanities (<a href="https://kisth.org/">Kisth</a>), la cual apoya y visibiliza el trabajo de las científicas de pueblos y nacionalidades indígenas de Ecuador.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/marisel-mamani-cientifica-aymara-busca-reducir-uso-agroquimicos-bolivia/">Marisel Mamani: la científica aymara que busca reducir el uso de agroquímicos en Bolivia</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que explica Bonilla es otro de los desafíos que están enfrentando estas investigadoras: son invisibles en las estadísticas. A esto&nbsp;<strong>se suman la falta de recursos económicos, los prejuicios y la discriminación dentro de la academia</strong>&nbsp;y la necesidad de visibilizar no solo su trabajo, sino que la ciencia también se construye en los territorios.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273956"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/22225541/Tras-vencer-retos-de-idioma-cultura-y-duelos-Mamari-cursa-un-doctorado-en-Suecia-y-busca-identificar-la-mayor-coleccion-de-hongos-Trichoderma-de-America-Latina-scaled.jpg" alt="Tras vencer retos de idioma, cultura y duelos, Mamari cursa un doctorado en Suecia y busca identificar la mayor colección de hongos Trichoderma de América Latina" class="wp-image-273956" /><figcaption class="wp-element-caption">Tras vencer retos de idioma, cultura y duelos, Mamani cursa un doctorado en Suecia y busca identificar la mayor colección de hongos Trichoderma de América Latina. Foto: cortesía Marisel Mamani</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En este informe especial,&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;presenta las historias de estas seis científicas indígenas de Latinoamérica que buscan que sus investigaciones contribuyan a la conservación y defensa de sus comunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/paola-moreno-roman-cientifica-quechua-lleva-microscopios-papel-escuelas-rurales-peru/">Paola Moreno-Roman: la científica quechua que lleva microscopios de papel a escuelas rurales de Perú</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Ciencia desde y para las comunidades</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Sus visitas diarias a la chagra en su infancia, sin saberlo, fueron los primeros pasos de Nohora Alejandra Quiguantar en la biología</strong>. En su comunidad Mellamués, ubicada en las montañas de Nariño,&nbsp;<strong>entre el Pacífico y la Amazonía colombiana</strong>, las&nbsp;<strong>plantas medicinales</strong>&nbsp;de la huerta tenían un rol fundamental. Con ellas, su abuela curaba enfermedades, asistía los partos y protegía su legado ancestral. Y, gracias a esas mismas plantas, Quiguantar obtuvo su título de bióloga.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su tesis de grado se enfocó en la&nbsp;<strong>identificación de 90 especies y sus usos</strong>, pero, al inicio, sus resultados fueron invalidados por no apegarse de forma estricta al método científico. Ante eso,<strong>&nbsp;implementó una metodología comunitaria para contar la historia de su pueblo a través de las plantas</strong>&nbsp;y, a pesar de la resistencia a sus métodos, se graduó como bióloga.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273771"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/17215733/Captura-de-pantalla-2026-06-17-a-las-2.56.49-p.m.png" alt="Perfil Paola Moreno-Román - Perú - Científicas indígenas" class="wp-image-273771" /><figcaption class="wp-element-caption">Paola Moreno-Roman, bióloga y genetista de origen quechua. Foto: cortesía Paola Moreno-Roman</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Mi trabajo de investigación no lo estaba haciendo para la universidad, sino para la gente”, explica a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;sobre este proceso en el que colaboraron las madres, lideresas, parteras, docentes y taitas de su comunidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/06/nohora-alejandra-quiguantar-mujer-pasto-cientifica-colombia/"><strong>Nohora Alejandra Quiguantar: la mujer pasto que convirtió la búsqueda de justicia para su abuela en una carrera científica</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Romper esa brecha que existe entre los saberes ancestrales y la ciencia occidental es uno de los objetivos de Quiguantar y sus colegas</strong>. Un estudio publicado en&nbsp;<a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1462901125001352#sec00">Science Direct</a>&nbsp;demuestra que el “enfoque estructurado y sistemático para comprender el mundo natural”, refiriéndose al método científico tradicional, “parece erosionar la sabiduría y legitimidad del conocimiento indígena”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273830"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18173828/NOHORA-Central-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273830" /><figcaption class="wp-element-caption">La investigación de la colombiana Nohora Quiguantar documentó conocimientos sobre plantas medicinales y alertó sobre la desaparición de saberes conservados históricamente por abuelas y parteras. Foto: cortesía Ricardo Vejarano/Vorágine</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El artículo, por otro lado, resalta las oportunidades de articular las prácticas científicas con los saberes ancestrales, ya que esto conduce a estrategias de conservación más completas y eficaces, además de reconocer y valorar los aportes que han tenido estos pueblos durante siglos de observación y convivencia con la naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/06/rosa-marina-flores-cruz-cientifica-afrozapoteca-investigacion-ambiental-mexico/"><strong>Rosa Marina Flores Cruz: la científica afrozapoteca que sigue el camino del viento en México</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Para Yarina Tapuy, científica kichwa de la provincia de Napo, ubicada en la Amazonía ecuatoriana, los conocimientos que le heredaron sus antepasados y las experiencias que vivió en su comunidad, Capirona, han sido esenciales para estudiar insectos.</strong>&nbsp;Por ejemplo, desde que era niña, sabía que la picadura de la hormiga conga era una de las más fuertes o que hay abejas que pican y otras que no tienen aguijón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“En el caso de los bichos, hay muchas cosas que ya sabía y después la ciencia me sirvió para entender qué hay detrás. Prácticamente es lo mismo, pero con diferente explicación”, dice a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;Tapuy, quien&nbsp;<strong>ha descrito 14 especies nuevas de escarabajos</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273819"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18164350/AVITAT1-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273819" /><figcaption class="wp-element-caption">Avita Taricuarima es la primera indígena peruana en formar parte de The Explores Club, una asociación internacional de científicos con más de 100 años de antigüedad. Foto: Patrick Murayari</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, más allá de que sus aportes a la ciencia estén publicados en revistas indexadas, su sueño es que la comunidad los pueda usar para su protección. Uno de sus objetivos es crear una fundación en la Amazonía que se enfoque en promover el desarrollo comunitario para&nbsp;<strong>fomentar la participación activa de los pueblos indígenas en las investigaciones</strong>&nbsp;y que no sean tratados solo como objeto de estudio.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273831"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18174136/PAOLA-MORENO-1-central.png" alt="" class="wp-image-273831" /><figcaption class="wp-element-caption">Paola Moreno-Roman lleva a las escuelas y comunidades un microscopio de bajo costo hecho de papel y ha impulsado proyectos educativos en escuelas rurales de Perú. Foto: cortesía Paola Moreno-Roman</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“La ciencia no solo debe recolectar datos, sino compartirlos”, dice Taricuarima, quien coincide con Tapuy en que la información que se extrae debe regresar a los territorios. Un&nbsp;<a href="https://iopscience.iop.org/article/10.1088/1748-9326/aaf300">artículo&nbsp;</a>realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Colorado muestra que&nbsp;<strong>el 87 % de los estudios enfocados en cambio climático han seguido un modelo extractivo</strong>. Esto quiere decir que investigadores ajenos a las comunidades han utilizado los conocimientos de los pueblos indígenas sin su participación en la toma de decisiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/06/avita-taricuarima-biologa-kukama-amazonia-peruana-conocimiento-cientifico-comunidad/"><strong>Avita Taricuarima: la bióloga kukama de la Amazonía peruana que devuelve el conocimiento científico a su comunidad</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Además,&nbsp;<strong>los resultados no han sido socializados ni utilizados para beneficiar a los lugares de donde se extrajeron los datos</strong>. Este es un aspecto que muchas veces se critica a la ciencia occidental y que estas mujeres buscan cambiar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Taricuarima, por ejemplo, se ha enfocado en el estudio de los peces, ya que son la principal fuente de alimento de su pueblo, los kukama, conocidos como gente de río</strong>. La idea de su primer&nbsp;<a href="https://repositorio.iiap.gob.pe/items/da06c031-ac80-4bc3-bb43-f86fbf47215f">artículo</a>&nbsp;como coautora, publicado en la revista Zoonotic Parasite, surgió mientras tomaba una sopa de pescado. En las escamas, recuerda, encontró unos gusanos de color blanco y, tras analizarlos en el laboratorio, descubrió que eran dañinos para la salud.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con la intención de proteger a las comunidades amazónicas, continuó analizando otros parásitos con potencial zoonótico presentes en los peces. “No les digo que dejen de comer, sino que les recomiendo buenas prácticas para alimentarse sin perder riqueza cultural o nuestra identidad”, explica la bióloga.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora,&nbsp;<strong>su tesis está enfocada en analizar bacterias de aguas calientes o termófilas para degradar diferentes tipos de microplásticos</strong>, lo cuál ayudaría a proteger sus ríos. “Cada logro, lo comparto con mi comunidad. Al ser la primera en todo esto, ellos aprenden de lo que yo aprendo”, dice Taricuarima.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273801"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18155213/La-boliviana-Marisel-Mamari-es-bioquimica-y-la-primera-mujer-de-su-familia-en-llegar-a-la-Universidad.-Foto_-cortesia-Marisel-Mamari-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273801" /><figcaption class="wp-element-caption">La boliviana Marisel Mamani es bioquímica y la primera mujer de su familia en llegar a la Universidad. Foto: cortesía Marisel Mamani</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Una herramienta contra las amenazas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Además del contacto con la naturaleza,&nbsp;<strong>las amenazas que afectan su territorio también han incentivado a estas mujeres a estudiar ciencias</strong>. “La preocupación que tengo por estos peces, porque hay minería ilegal [que contamina las aguas con mercurio] y pesca, es lo que me ha motivado. Quiero proteger mis recursos y rescatar lo que aún tenemos haciendo llegar mi voz a más lugares”, explica la bióloga kukama sobre sus esfuerzos para conservar lo que aún queda para su “gente del río”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273829"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18173527/central-1.jpg" alt="" class="wp-image-273829" /><figcaption class="wp-element-caption">La historia de Rosa Marina Flores Cruz se cruzó con la expansión de la energía eólica en Oaxaca, cuando comenzaron a instalarse cientos de aerogeneradores y a firmarse contratos de renta de tierras en comunidades del Istmo. Foto: cortesía Rosa Marina Flores Cruz</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Rosa Marina Flores Cruz conoce de cerca lo que es enfrentar los impactos negativos de actividades que ponen en riesgo a la “gente de las nubes” o Binnizá, que es el nombre con el que el pueblo zapoteco se reconoce.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La historia de la experta afrozapoteca se relaciona con la expansión de la energía eólica en Oaxaca, sobre todo, en el Istmo de Tehuantepec, que entre 2007 y 2012 vivió el crecimiento más acelerado de la energía eólica en México. Allí se ubica su natal Juchitán que, poco a poco, se fue transformando por los aerogeneradores.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273878"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/19161057/NOHORAQUIGUANTAR15-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273878" /><figcaption class="wp-element-caption">La colombiana Quiguantar busca demostrar que el conocimiento heredado de su comunidad también podía reclamar su lugar en la ciencia. Foto: cortesía Ricardo Vejarano/Vorágine</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Al final, mi decisión de estudiar Ciencias Ambientales tuvo que ver con todo eso”, dice Flores Cruz. En 2007, salió de su comunidad para cursar esta carrera en Michoacán, en un campus de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y después una maestría enfocada en conflictos territoriales, capitalismo verde y resistencias comunitarias en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).</p>



<p class="wp-block-paragraph">A través de sus investigaciones,&nbsp;<strong>Flores Cruz también ha analizado los impactos del terremoto de septiembre de 2017 en el Istmo de Tehuantepec.</strong>&nbsp;Su estudio se centra en un proyecto de reconstrucción de cocinas liderado por mujeres, el cual no solo buscó reparar daños físicos, sino reactivar la economía local.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En el caso de Marisel Mamani, su respuesta ha sido contra otra amenaza: el uso desmedido de pesticidas.</strong>&nbsp;Según&nbsp;<a href="https://www.sudamericarural.org/index.php/nuestra-produccion/dialogos/dilogo/224?utm_source=chatgpt.com">datos</a>&nbsp;del Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica, la importación y el uso de plaguicidas en Bolivia se incrementó en un 400 % entre 2005 y 2016.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273804"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18160019/MAMANI-4-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273804" /><figcaption class="wp-element-caption">El objetivo de Mamani es generar controladores naturales de plagas agrícolas, para lo cual trabaja junto a productores cafetaleros de su país. Foto: cortesía Marisel Mamani</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Durante su maestría en Ciencias Biológicas y Biomédicas,&nbsp;<strong>esta científica aymara logró demostrar que era posible destruir la pared celular de hongos dañinos para el mango y eliminar las larvas de la mosca de la fruta en el suelo sin uso de pesticidas</strong>. Siguiendo su línea de estudio, publicó un&nbsp;<a href="https://drive.google.com/file/d/15amW3fz70TDT0GQrLsZFK_f0sp8VG_eG/view">artículo</a>&nbsp;sobre la diversidad de Trichoderma en la Amazonía boliviana y su potencial para el&nbsp;<strong>control de enfermedades del café sin utilizar químicos</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Mamani, más allá de los hallazgos, lo más importante de estas investigaciones ha sido&nbsp;<strong>la incorporación de los saberes locales en el proceso</strong>. “Ellos me hablan de los rituales y yo los respeto. La ciencia no puede estar separada de la parte ancestral”, dice la científica sobre su trabajo con los productores de café en las Yungas de La Paz, que son quienes aportaron con su conocimiento y, al mismo tiempo, se han beneficiado de sus hallazgos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273832"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18174645/ROSA-MARINA-FLORES-1-central.jpg" alt="" class="wp-image-273832" /><figcaption class="wp-element-caption">Rosa Marina Flores Cruz trabaja entre la investigación ambiental y la defensa del territorio Binniza’ en el Istmo de Tehuantepec, una región donde el viento forma parte central de la vida cotidiana. Foto: cortesía Nisaguie Flores</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Rompiendo estereotipos</h2>



<p class="wp-block-paragraph">“Yo quería ser una Jane Goodall de Perú en la selva amazónica. Era el único ejemplo de científica que tuve por muchísimos años”, dice Paola Moreno-Roman. Esta bióloga quechua se refiere a un problema que también experimentaron sus colegas:&nbsp;<strong>la falta de referentes mujeres indígenas en ciencias ambientales que demostraran que este camino era posible.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Con el fin de cambiar esta realidad,&nbsp;<strong>Moreno-Roman es parte del proyecto&nbsp;<a href="https://foldscope.com/">Foldscope</a>, ideado por investigadores de la Universidad de Stanford, que consiste en llevar un microscopio de papel sintético a las comunidades</strong>&nbsp;para fomentar el uso de estas herramientas a las cuales ni ella ni otras tantas científicas indígenas tuvieron acceso durante su infancia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La educación me ha abierto las puertas y es mi rol contribuir de diferentes formas, no solo con el microscopio, sino también para apoyar a las personas a que puedan usarlo y perseguir los sueños que ellos tengan”, dice la científica que estudió en Yale y en Stanford. Moreno-Roman también usa sus redes sociales, a través del perfil Yachaq Warmi (Mujeres en STEM), para&nbsp;<strong>difundir la ciencia y mostrar el trabajo de otras científicas de toda la región.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273828"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18171549/DURANT1-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273828" /><figcaption class="wp-element-caption">Durante una década, Avita Taricuarima, indígena kukama kukamiria, trabajó como guía turística en la Amazonía peruana sin olvidar su sueño de niña: ser científica. Foto: Patrick Murayari</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado,&nbsp;<strong>Taricuarima espera que su incorporación a la lista The Explorers Club 50, en la que se reconoce a las personas que están aportando a la ciencia, la conservación y la exploración, motive a otras niñas a seguir su ejemplo</strong>. “Este no solo es un paso para mí, sino para las que vienen detrás. Para hacerlas sentir que son escuchadas y valoradas y que podemos hacer muchas cosas”, dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Quiguantar, Tapuy y Mamani no solo han sido las primeras de sus familias en obtener una licenciatura, sino también de sus comunidades, donde han demostrado que hay otras opciones para las mujeres</strong>. “A nosotras justamente nos han enmarcado en unos roles de reproducción y cuidado. Cuando iba a empezar la carrera, los comentarios eran que era una pérdida de tiempo, que ya tenía edad para casarme o mantener un marido”, cuenta Quiguantar.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273846"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/19043307/Captura-de-pantalla-2026-06-18-a-las-9.32.18-p.m.png" alt="Perfil Paola Moreno-Román - Perú - Científicas indígenas" class="wp-image-273846" /><figcaption class="wp-element-caption">Durante el taller de capacitación de Moreno-Roman en Cajamarca, los docentes participan en prácticas de montaje y uso de sus Foldscopes. Foto: cortesía Paola Moreno-Roman</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora, es parte del Panel Científico por la Amazonía y ha llevado su mensaje de inclusión y conservación a eventos internacionales como las Conferencias de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP). También publicó junto a otros investigadores un&nbsp;<a href="https://www.researchgate.net/publication/376831275_Evaluacion_Rapida_de_la_Diversidad_Biologica_y_Servicios_Ecosistemicos_de_la_CuencaRegion_Amazonica_CAPITULO_4_Dialogo_de_saberes_y_conocimientos_tradicionales_asociados_a_la_diversidad_biologica">artículo</a>&nbsp;sobre la necesidad de reconocer el rol de los sabedores tradicionales y proteger sus conocimientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Flores Cruz ha roto otro estereotipo: el de la científica de bata blanca</strong>. Tras culminar su maestría, decidió tomarse un respiro de la producción de artículos y enfocarse más en el trabajo comunitario y territorial para encontrar otras formas de investigar fuera del espacio académico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora está estudiando una licenciatura en Comunicación y forma parte del colectivo Red Futuros Indígenas, que agrupa a mujeres indígenas con formación en ciencia, humanidades, psicología y ciencias biológicas para reflexionar sobre metodologías que se impulsen desde los territorios.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273822"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18165021/Avita-trabajando-3-Foto_-Patrick-Murayari-scaled.jpg" alt="“La ciencia no solo debe recolectar datos, sino compartirlos”, dice Taricuarima. Foto: Patrick Murayari" class="wp-image-273822" /><figcaption class="wp-element-caption">“La ciencia no solo debe recolectar datos, sino compartirlos”, dice Taricuarima. Foto: Patrick Murayari</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El camino recorrido por estas investigadoras demuestra que la ciencia no se limita a las paredes de un laboratorio ni se valida únicamente con una publicación indexada</strong>. Al proteger los ríos, conservar la selva y defender sus recursos, están inspirando a las próximas generaciones de niñas indígenas a entender que sus entornos y las enseñanzas de sus abuelas también son parte de la ciencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Sus historias están transformando el panorama de la investigación en América Latina</strong>, dejando claro que el rigor académico y la identidad cultural no son caminos excluyentes. Como dice Mamani: “Hacer ciencia no es olvidar tus raíces”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>Ilustración de portada: </strong>Juan Pablo Dellacha</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/isabel-alarcon/">Isabel Alarcón</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/seis-cientificas-indigenas-llevan-conocimiento-ancestral-academia/" id="https://es.mongabay.com/2026/06/seis-cientificas-indigenas-llevan-conocimiento-ancestral-academia/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130822</guid>
        <pubDate>Sat, 27 Jun 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Seis científicas indígenas llevan el conocimiento ancestral a la academia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <title>Día Mundial de las Tortugas Marinas: tres historias dan esperanza en América Latina </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/dia-mundial-de-las-tortugas-marinas-tres-historias-dan-esperanza-en-america-latina/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cada año, el 16 de junio, se conmemora el&nbsp;Día Mundial de las Tortugas Marinas.&nbsp;La fecha llega este año con un panorama que mezcla esperanza y urgencia.&nbsp;Un estudio global&nbsp;publicado por el Grupo de Especialistas en Tortugas Marinas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) reveló que décadas de esfuerzos de conservación están [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Dos playas en Ecuador producen hasta el 99.9% de crías macho de tortuga golfina, convirtiéndose en el primer refugio identificado que trabaja frente a la feminización que el cambio climático está provocando en poblaciones de tortugas de todo el mundo.</em></li>



<li><em>Las comunidades afrodescendientes del Chocó colombiano, que históricamente cazaban tortugas, llevan más de una década protegiéndolas.</em></li>



<li><em>Investigadores argentinos colocaron por primera vez transmisores satelitales a machos de tortuga laúd, las más grandes de las marinas, revelando sus lugares de alimentación.</em></li>



<li><em>Un estudio global halló que poblaciones de tortugas se están recuperando, pero la pesca incidental, el cambio climático y la contaminación por plásticos siguen amenazando su supervivencia.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Cada año, el 16 de junio, se conmemora el&nbsp;<strong>Día Mundial de las Tortugas Marinas.</strong>&nbsp;La fecha llega este año con un panorama que mezcla esperanza y urgencia.&nbsp;<a href="https://iucn.org/news/202504/new-global-assessment-reveals-hope-marine-turtles-highlights-urgent-need-continued-1" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Un estudio global</a>&nbsp;publicado por el Grupo de Especialistas en Tortugas Marinas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) reveló que décadas de esfuerzos de conservación están dando resultado.&nbsp;<strong>Más del 40 % de las poblaciones de tortugas marinas son consideradas actualmente de bajo riesgo y baja amenaza,</strong>&nbsp;frente al 23 % registrado en 2011. Sin embargo, el mismo estudio advierte que la pesca incidental sigue siendo la amenaza más urgente para las tortugas marinas en todo el mundo, junto a otros riesgos como el desarrollo costero, la contaminación por plásticos, el cambio climático y la captura directa de tortugas y sus huevos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En América Latina, tres historias iluminan tanto los avances como los desafíos que enfrentan estas especies en el Pacífico y el Atlántico Sur. En Ecuador, investigadores descubrieron que dos playas de la provincia de Esmeraldas son&nbsp;<strong>refugios únicos en el Pacífico Oriental</strong>&nbsp;para la resiliencia de las tortugas golfinas (<em>Lepidochelys olivacea</em>) frente al cambio climático.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Lee más | L<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/06/puma-fest-2026/">lega el PUMA FEST: I Festival Latinoamericano de Periodismo Ambiental</a></h4>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia, las comunidades afrodescendientes del Chocó protagonizan una transformación profunda: de consumir tortugas a protegerlas, mientras la ciencia advierte la necesidad de acompañar esas iniciativas para que sean realmente beneficiosas. Y en Argentina, un equipo de investigadores logró por primera vez rastrear por satélite a machos de tortuga laúd (<em>Dermochelys coriacea</em>) en el Atlántico Sur, develando los movimientos de los individuos más desconocidos de la especie más grande de todas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273699"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15232127/Eclosion-Portete-2022-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273699" /><figcaption class="wp-element-caption">Eclosión de tortugas en playa Portete, Ecuador. Foto: cortesía Rubén Vinueza Chérrez y Estefanía Sánchez-Flores</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Ecuador: el refugio de tortugas macho</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En la costa noroccidental de Ecuador, donde el bosque del Chocó llega hasta el mar y una capa permanente de nubes filtra la luz del sol, dos playas guardan un secreto que la comunidad científica tardó décadas en descubrir: casi todas las crías de tortuga golfina que nacen allí son machos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hallazgo,&nbsp;<a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s10584-025-04050-y#Tab2" target="_blank" rel="noreferrer noopener">publicado en octubre de 2025 en la revista Climatic Change,</a>&nbsp;podría ser una de las noticias más importantes para la conservación de tortugas marinas en el Pacífico Oriental. Y su historia comenzó, casi por casualidad, con una pregunta sobre el cambio climático.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Necesitábamos un bioindicador para evaluar los efectos del cambio climático en comunidades pesqueras», recuerda Rubén Vinueza Chérrez, biólogo marino y uno de los autores del estudio. En 2017, trabajando con la cooperación técnica alemana en el proyecto Procambio, propuso a los reptiles —y en particular a las tortugas marinas— como esa ventana para leer el clima. La razón es biológica: el sexo de las tortugas depende de la temperatura de incubación de los huevos.&nbsp;<strong>A más calor, más hembras. A más frío, más machos.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que encontraron al instalar los primeros sensores en los nidos de Portete y Galera —en la provincia de Esmeraldas, al norte de Ecuador— fue sorprendente. Las temperaturas promedio de incubación fueron de apenas 27 °C en Portete y 27.3 °C en Galera, muy por debajo de los más de 30 °C que se registran en la mayoría de playas de anidación del mundo. El resultado: entre el 99.9 % y el 99.3 % de las crías nacidas entre 2018 y 2022 fueron machos.https://www.youtube.com/embed/eJ2w6CRTfM8?si=XAWtnbiuwwYOaRxU</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Tortuga golfina anidando en playa Portete, Ecuador. Video: Rubén Vinueza Chérrez y Estefanía Sánchez-Flores.&nbsp;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos resultados son clave. De hecho, en la gran barrera de coral, en Australia,&nbsp;<strong>hasta el 99 % de las tortugas verdes que nacen son hembras</strong>, al igual que en el norte de Chipre. En Turquía, la cantidad de tortugas nacidas hembras alcanza el 74 %. Esta tendencia, asegura la investigación, “conlleva una&nbsp;<strong>marcada desproporción entre sexos</strong>&nbsp;que puede afectar el éxito reproductivo y, por consiguiente, la viabilidad a largo plazo de las poblaciones, así como la reducción del éxito de eclosión”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Para la comunidad científica es urgente encontrar estas zonas que podrían ser refugios del cambio climático. Necesitamos definir qué playas están todavía generando machos”, explica Vinueza Chérrez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La clave está en la geografía. Portete y Galera se encuentran dentro del corredor del Chocó, uno de los ecosistemas más húmedos del planeta. La presencia de bosque, la nubosidad constante y la humedad&nbsp;<strong>reducen la entrada de radiación solar,</strong>&nbsp;manteniendo las temperaturas locales significativamente más bajas que en otras zonas tropicales de anidación. Además, la temporada de anidación de la golfina —de agosto a noviembre— coincide con los meses más frescos del año en la región.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio proyectó las temperaturas futuras de los nidos bajo tres escenarios del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático. Las conclusiones son alentadoras: incluso en el peor escenario posible —el de desarrollo intensivo en combustibles fósiles—, la probabilidad de que las temperaturas superen los 30.5 °C (el umbral a partir del cual se producen hembras) llegaría al 71 % en Portete y al 68 % en Galera hacia finales de siglo. En otras palabras, aun en ese escenario extremo, una porción relevante de los nidos seguiría produciendo machos.https://www.youtube.com/embed/97Sta8sVHIc?si=LOOWgIB6ncCwzNIk</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Eclosión de tortugas marinas en playa Portete, Ecuador. Video: Rubén Vinueza Chérrez y Estefanía Sánchez-Flores.&nbsp;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, el futuro de estas playas no depende solo del clima. Portete, aunque protegida, enfrenta la presión del turismo de un hotel cercano en Mompiche. Galera, más inaccesible, está por ahora más resguardada. Ambas integran el Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Ecuador, pero «ser área protegida no garantiza el cien por ciento», advierte Estefanía Sánchez-Flores, coautora del estudio e investigadora en ingeniería ambiental. La urbanización, los perros sueltos en las playas, las luces artificiales y la pesca incidental siguen siendo amenazas reales. Conservar estos refugios, concluyen los investigadores, requiere no solo proteger el clima, sino también el bosque y la oscuridad de la noche.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Colombia: una tortuga viva vale más que una tortuga muerta</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En Nuquí, un municipio del departamento del Chocó colombiano, hay personas que cada noche, entre julio y diciembre, recorren la playa esperando el rastro inconfundible de una tortuga que sube a desovar. Cuando la encuentran, esperan en silencio hasta que termina. Luego recogen los huevos y los trasladan a corrales protegidos donde permanecerán hasta la eclosión. El propósito del traslado es&nbsp;<strong>proteger los nidos</strong>&nbsp;de las mareas que pueden arrastrar los huevos mar adentro o de los perros que excavan la arena para devorarlos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Cuando los huevos eclosionan, las dejamos [a las tortugas] caminar solas hacia donde suena la ola», cuenta Jorge Enrique Murillo Palacio, integrante del Consejo Comunitario General Los Riscales. «Es muy difícil que una tortuga se devuelva para arriba. Siempre busca la parte de abajo». Esa caminata importa:&nbsp;<strong>la playa queda grabada en el vientre del animal,</strong>&nbsp;como un mapa, y cuando la tortuga es adulta regresa al mismo lugar a anidar.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273702"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15232333/WhatsApp-Image-2026-06-10-at-12.55.43-PM.jpeg" alt="" class="wp-image-273702" /><figcaption class="wp-element-caption">Las comunidades de Nuquí miden la caparazón de las tortugas que anidan para llevar un registro y compartir la información con las autoridades ambientales. Foto: cortesía Lander Murillo, comunidad de Coqui</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Murillo forma parte del Consejo Comunitario General Los Riscales, autoridad territorial que administra más de 31 469 hectáreas en el municipio de Nuquí y que lleva más de&nbsp;<strong>10 años coordinando la conservación de tortugas marinas</strong>&nbsp;en la zona. “Para nosotros es algo muy lindo porque estamos contribuyendo a que esa especie pueda seguir existiendo en el planeta”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No siempre fue así.&nbsp;<a href="https://www.researchgate.net/publication/398392690_Uso_y_percepcion_de_las_tortugas_marinas_en_el_municipio_de_Nuqui_Choco_Colombia_Implicaciones_para_su_conservacion" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Un estudio publicado en 2025 en la revista Ethnoscientia,</a>&nbsp;con trabajo de campo realizado en 2015 por Laura Soto-Cortés y Dennis Castillo-Figueroa en las comunidades de Jurubirá, Panguí y la cabecera de Nuquí, documenta una relación histórica mucho más compleja entre estas comunidades afrodescendientes y las tortugas marinas que llegan al Pacífico colombiano para reproducirse, todas en la lista roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN): la tortuga carey (<em>Eretmochelys imbricata</em>), en Peligro Crítico; la caná o laúd (<em>Dermochelys coriacea</em>), Vulnerable; la verde (<em>Chelonia mydas</em>), en Peligro; y la tortuga golfina (<em>Lepidochelys olivacea</em>), Vulnerable.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/agua-comunidades-indigenas-campesinos-afrodescendientes-darien-vidas-acuaticas-museo-nacional-colombia/">La tenacidad del agua: comunidades indígenas, campesinos y afrodescendientes del Darién llevan sus vidas acuáticas al Museo Nacional de Colombia</a></h4>



<p class="wp-block-paragraph">A partir de entrevistas con pescadores locales, la investigación registró&nbsp;<strong>un vínculo multidimensional con las tortugas:</strong>&nbsp;alimenticio, medicinal, ornamental, espiritual y ritual. Se consumían huevos y carne y la grasa del animal se usaba para tratar enfermedades respiratorias. El pene del macho, conocido localmente como «el viril» o «la picha», tenía alta demanda comercial como afrodisíaco, con compradores llegados desde ciudades como Medellín, y&nbsp;<strong>podía venderse entre 18 y 36 dólares.</strong>&nbsp;Incluso existía una práctica ritual llamada ombligada, en la que partes de la tortuga se ahumaban y raspaban para incorporarlas al cordón umbilical de los recién nacidos. De esa manera se les transfería, supuestamente, cualidades como la resistencia en el agua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio también documentó que los propios entrevistados percibían una disminución en las poblaciones y la vinculaban directamente a décadas de captura y consumo. «Cuando yo era muchacho, había mucha tortuga. Uno se iba por aquí, por la playa de Boca Chori,&nbsp;<strong>encontraba 10 nidadas de huevos y la gente se las traía</strong>«, relató uno de los participantes de Jurubirá. Los investigadores concluyen que incorporar estas percepciones y valores culturales locales es indispensable para diseñar estrategias de conservación verdaderamente efectivas y sostenibles en el tiempo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273700"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15232235/image.png" alt="" class="wp-image-273700" /><figcaption class="wp-element-caption">La investigadora Laura Soto-Cortés entrevista a habitantes de las comunidades de Jurubirá, Panguí y Nuquí para conocer su relación con las tortugas marinas. Foto: cortesía Laura Soto-Cortés</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, según Murillo, la transformación en Nuquí es real: quien sea encontrado con carne o concha de tortuga puede ser judicializado. Además, “nos dimos de cuenta de que&nbsp;<strong>una tortuga viva nos puede generar mucha más plata que terminar con su existencia.</strong>&nbsp;Nosotros anteriormente matábamos la tortuga. Pero gracias a Dios desde hace varios años a la tortuga la miramos como una fuente de ingreso, porque hay mucha gente turista que viene acá y de una u otra forma dejan recursos en el territorio”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, la práctica de reubicar huevos, advierten los investigadores ecuatorianos Rubén Vinueza Chérrez y Estefanía Sánchez-Flores, “es complejo” y debe hacerse considerando diversos factores para evitar daños en las tortugas. De acuerdo con los especialistas,&nbsp;<strong>las tortugas seleccionan zonas de playa con perfiles térmicos específicos,</strong>&nbsp;y un nido mal reubicado —demasiado superficial o en una zona más expuesta— puede alterar la temperatura de incubación hasta afectar, incluso, el desarrollo neurológico de las crías. La reubicación puede ser necesaria, coinciden los investigadores, pero debe tomarse como última opción y con conocimiento técnico del perfil térmico de cada playa. No basta con que las tortuguitas lleguen al mar. Importa también cómo llegan.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273703"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15232350/WhatsApp-Image-2026-06-10-at-12.55.44-PM-768x512.jpeg" alt="" class="wp-image-273703" /><figcaption class="wp-element-caption">Huevos de tortugas reubicados por las comunidades de Nuqui. Foto: cortesía Lander Murillo, comunidad de Coqui</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Argentina: los machos invisibles del Atlántico Sur</h2>



<p class="wp-block-paragraph">De las siete especies de tortugas marinas que existen, la laúd (<em>Dermochelys coriacea</em>) es la más grande y una de las más misteriosas. Los adultos pesan entre 200 y 250 kilos —<strong>el ejemplar más grande registrado superó los 900 kilos</strong>—, pero a pesar de su porte, se sabe muy poco de ellas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Victoria González, investigadora del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras de la Universidad Nacional de Mar del Plata y el Conicet, explica que la especie pasa la mayor parte de su ciclo de vida en zonas alejadas de la costa, lo que la hace muy difícil de estudiar. Aunque esta dificultad aplica tanto para hembras como para machos, todo lo que la ciencia conocía provenía de las playas de anidación, donde las hembras salen a desovar y los investigadores pueden acercarse.&nbsp;<strong>Los machos, que nunca abandonan el océano,</strong>&nbsp;permanecían como una incógnita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso empezó a cambiar en aguas cercanas a la costa de la provincia de Buenos Aires, donde un equipo de investigadores logró colocar transmisores satelitales a machos de tortuga laúd. Capturarlos no fue sencillo. La metodología consiste en aproximarse lentamente a los animales con una embarcación y colocar en su camino un aro —similar a uno de básquet, pero mucho mayor— para que entren solos en la red. Una vez retenidos, se los sube a una balsa inflable. «A la cuenta de tres, entre tres o cuatro personas», cuenta González, quien también es investigadora del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP). La colaboración de pescadores artesanales, acostumbrados a trabajar en el mar y a manejar cargas pesadas, fue indispensable.https://www.youtube.com/embed/trMDUNQhxU8</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Científicos marcan tortugas macho en el mar argentino. Video: Proyecto Tortuga Laud-Argentina</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los transmisores, fijados en el caparazón, envían datos de geolocalización cada vez que los animales salen a respirar. Los primeros resultados revelaron comportamientos inesperados: los cuatro machos marcados permanecieron durante semanas en aguas de la plataforma continental argentina, alimentándose en el norte de la provincia de Buenos Aires, muy cerca de la costa y no mar adentro como se pensaba.&nbsp;<strong>«Quizás lo vienen haciendo hace cientos de años, pero no lo sabíamos»</strong>, reflexiona la investigadora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de ellos hizo luego algo diferente a los demás: se desplazó bordeando la costa bonaerense hacia el Rincón, otro sistema de alta productividad donde hay abundancia de medusas, su alimento principal. Los pescadores artesanales empezaron a reportar presencia de medusas en las redes y al poco tiempo los transmisores confirmaron que los animales los seguían. Hacia finales de mayo, los cuatro iniciaron el desplazamiento hacia el norte. Hoy están en el sur de Brasil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A partir de este hallazgo se disparan muchas preguntas, dice González. “¿Cuántas hay? ¿Están separadas en grupos? ¿Están todas juntas?”, se preguntan los investigadores.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273701"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15232327/machos_11jun26.png" alt="" class="wp-image-273701" /><figcaption class="wp-element-caption">Recorrido satelital de las tortugas laúd macho en Argentina. Mapa: cortesía Proyecto Tortuga Laud-Argentina</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Se sabe, por estudios genéticos, que las tortugas laúd que llegan a Argentina provienen principalmente de una pequeña población del norte de Brasil, en el estado de Espíritu Santo, y de colonias en la costa occidental de África, en Ghana, Gabón y Congo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace unos 20 años, hembras muertas en playas argentinas con marcas metálicas colocadas para su identificación en las aletas permitieron comprobar por primera vez la migración transatlántica de la especie. El año pasado, el equipo capturó una hembra que llevaba en las aletas una chapa colocada 11 años antes en el Congo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El seguimiento satelital busca no solo identificar los corredores migratorios una vez que las tortugas llegan a Argentina, sino también&nbsp;<strong>identificar zonas de superposición</strong>&nbsp;con las actividades pesqueras, uno de los principales factores de mortalidad a nivel global, y con los residuos en el mar. La contaminación por plástico es otra amenaza documentada: en tortugas verdes recuperadas muertas es frecuente encontrar bolsas, fragmentos de plástico duro y tapas de botella en el estómago, cuenta González.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El equipo espera colocar cuatro transmisores más en la próxima temporada, si consiguen financiamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> científicos marcan tortugas macho en el mar argentino. <strong>Foto:</strong> cortesía Proyecto Tortuga Laud-Argentina</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/michelle-carrere/">Michelle Carrere</a></em> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/dia-mundial-tortugas-marinas-historias-esperanza-america-latina/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130484</guid>
        <pubDate>Tue, 16 Jun 2026 20:14:58 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/Captura-de-pantalla-2026-06-16-151244.png?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Día Mundial de las Tortugas Marinas: tres historias dan esperanza en América Latina ]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <item>
        <title>Ecuador: crean una «isla inteligente» para salvar a Galápagos de las especies invasoras</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/ecuador-crean-una-isla-inteligente-para-salvar-a-galapagos-de-las-especies-invasoras/</link>
        <description><![CDATA[<p>Galápagos, en Ecuador, fue declarado el primer Patrimonio Mundial Natural de la Humanidad por la biodiversidad única que alberga, pero&nbsp;monitorear esta formación de origen volcánico y suelos accidentados es un reto. Una de sus islas, Floreana, tiene 18 000 hectáreas, una superficie similar a la de Washington D.C. Guardaparques y equipos de conservación se tomaban [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Floreana, en Galápagos, es considerada una isla inteligente gracias a una red de cámaras y sensores que vigilan el territorio en tiempo real.</em></li>



<li><em>El sistema redujo el trabajo de monitoreo de forma drástica, ya que los equipos humanos no tienen que caminar durante días para obtener información.</em></li>



<li><em>El proyecto es una nueva fase de 14 años de trabajo contra las especies invasoras, que contribuyeron a la desaparición de 13 especies endémicas de la isla.</em></li>



<li><em>La meta es declarar a Floreana libre de mamíferos invasores y pasar a una siguiente etapa en la que el sistema permita observar la recuperación de las especies nativas.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Galápagos, en Ecuador, fue declarado el primer Patrimonio Mundial Natural de la Humanidad por la biodiversidad única que alberga, pero&nbsp;<strong>monitorear esta formación de origen volcánico y suelos accidentados es un reto</strong>. Una de sus islas, Floreana, tiene 18 000 hectáreas, una superficie similar a la de Washington D.C. Guardaparques y equipos de conservación se tomaban 12 días para recorrerla y tras caminar 300 kilómetros recogiendo las tarjetas de memoria de 125 cámaras trampa, tenían que volver a sus oficinas a revisar manualmente miles de imágenes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si identificaban una de las 350 especies invasoras que amenazan la flora y la fauna del archipiélago, la información ya era antigua, explica Renato Pérez, coordinador de Innovación Tecnológica del Programa Galápagos de la Fundación Jocotoco. “Por eso, se cambiaron las cámaras convencionales a&nbsp;<strong>cámaras que de forma automática envían las imágenes a la central</strong>”, cuenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/05/puma-fest-2026/">Conoce y regístrate en el Puma Fest: primer Festival Latinoamericano de Periodismo Ambiental</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272942"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/22230838/Floreana-isla-inteligente00610-enero-2026-Bryan-Perez-scaled.jpg" alt="Las islas están rodeadas por una reserva marina, creada en 1998. Foto: cortesía Bryan Pérez" class="wp-image-272942" /><figcaption class="wp-element-caption">Las islas de Galápagos están rodeadas por una reserva marina, creada en 1998. Foto: cortesía Bryan Pérez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Desde febrero,&nbsp;<strong>una red de 48 cámaras conectadas a internet, sensores y trampas envían alertas en tiempo real</strong>&nbsp;al detectar mamíferos invasores. Estos animales depredan huevos de diferentes especies y&nbsp;<a href="https://www.galapagos.org/newsroom/feral-cats-in-galapagos/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">aves y reptiles</a>&nbsp;de tamaños pequeños. La organización Island Conservation señala que los invasores contribuyeron a la&nbsp;<a href="https://www.islandconservation.org/floreana-paradise-waiting-restored" target="_blank" rel="noreferrer noopener">desaparición de 13 especies de la isla</a>, incluyendo el cucuve de Floreana (<em>Mimus trifasciatus</em>).</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Galápagos hoy está liderando el monitoreo inteligente</strong>”, afirma José Cabello, director general para América Latina y el Caribe de Island Conservation. Las tecnologías ya existían, pero esta es la primera vez que se usan en conjunto para monitorear una isla con fines de conservación, explica Pérez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien el objetivo más urgente del proyecto es&nbsp;<strong>erradicar las especies invasoras</strong>, las cámaras también permiten monitorear la reaparición y distribución de las especies nativas una vez que las amenazas desaparecen. Además, a través del sistema se están observando comportamientos entre especies nunca antes vistos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272940"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/22230817/Floreana-isla-inteligente09943-enero-2026-Bryan-Perez-scaled-e1779492418387-768x512.jpg" alt="La instalación del sistema de monitoreo Smart Island requirió planificación exhaustiva. Foto: cortesía Bryan Pérez" class="wp-image-272940" /><figcaption class="wp-element-caption">La instalación del sistema de monitoreo Smart Island requirió planificación exhaustiva, aseguran los particpantes. Foto: cortesía Bryan Pérez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los sensores operan con tecnología LoRaWAN (Red de Área Amplia de Largo Alcance), un protocolo de comunicación inalámbrica diseñado para el Internet de las Cosas. Mientras tanto, a través de transmisión inalámbrica, el camino que recorren las imágenes va de las cámaras trampa a antenas instaladas estratégicamente en la isla y después a una antena de internet satelital que&nbsp;<strong>manda las imágenes a un servidor donde la inteligencia artificial las analiza</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En caso de que se detecten depredadores invasores, las alertas llegan a los celulares de los equipos de la Fundación Jocotoco, del Parque Nacional Galápagos y de Island Conservation. También se despliegan en una pantalla en el centro de operaciones de la Fundación en Floreana y Santa Cruz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La meta más próxima, asegura Pérez, es&nbsp;<strong>declarar a Floreana libre de gatos ferales en 2026</strong>. En una siguiente fase se buscará erradicar roedores.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Catorce años de combate a los invasores</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272945"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/22230901/Floreana-isla-inteligente_6268-scaled.jpg" alt="A inicios de 2026, 158 tortugas gigantes fueron liberadas en Floreana. Foto: cortesía Parque Nacional Galápagos" class="wp-image-272945" /><figcaption class="wp-element-caption">A inicios de 2026, 158 tortugas gigantes fueron liberadas en Floreana. Foto: cortesía Parque Nacional Galápagos</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Cristian Sevilla, director de ecosistemas del Parque Nacional Galápagos, asegura que&nbsp;<strong>la principal amenaza para Galápagos y Floreana son las especies invasoras</strong>. Piratas y balleneros que pasaron por la isla en siglos pasados liberaron cabras, cerdos y ganado como reserva de alimento, mientras que los roedores llegaron de manera inadvertida en las embarcaciones. Con los humanos también arribaron gatos y perros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el archipiélago&nbsp;<strong>hay alrededor de 1700 especies introducidas</strong>&nbsp;y, de ellas, unas 350 son consideradas invasoras. Desde hace décadas, el parque trabaja en el control de manera progresiva, enfocándose primero en las de mayor impacto ecosistémico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Floreana, el proceso de erradicación dio sus primeros pasos en 2011. Se trabajó junto a los 150 habitantes de la isla para encontrar alternativas que no tuvieran un impacto en sus cultivos y animales de granja, cuenta Sevilla. Era la primera isla habitada en la que se llevaría a cabo un proceso así, pero la experiencia en las islas sin habitantes humanos ya había dejado lecciones. Aún así, se realizaron estudios de mitigación.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272944"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/22230852/Floreana-isla-inteligente.jpeg" alt="" class="wp-image-272944" /><figcaption class="wp-element-caption">El pachay de Galápagos es un ave esquiva que se consideraba extinta en Floreana, pero que reapareció en 2025. Foto: cortesía Parque Nacional Galápagos</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En 2012 nació el&nbsp;<strong>Proyecto Floreana</strong>, a través del cual se logró controlar cabras ferales y burros. Desde 2023 se busca combatir roedores y gatos ferales con el uso de cebos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los resultados más concretos de la disminución de los invasores es que se volvieron a registrar especies endémicas que habían desaparecido.&nbsp;<strong>A inicios de 2025 se redescubrió el pachay de Galápagos</strong>&nbsp;(<em>Laterallus spilonota</em>), un ave que no se veía desde hace&nbsp;<a href="https://www.jocotoco.org.ec/web2#/ES/Noticias/6360/Pachay_de_Galapagos_redescubierto_en_la_Isla_Floreana_despues_de_casi_dos_siglos" target="_blank" rel="noreferrer noopener">190 años</a>. “La última vez que fue registrado fue con Charles Darwin y ahora se lo ve en todos lados”, dice con emoción Pérez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro hito en la restauración ecológica de la isla fue la&nbsp;<a href="https://www.galapagos.org/noticias/un-regreso-a-casa-para-floreana/?lang=es" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>reintroducción de tortugas gigantes</strong></a>, que volvieron a caminar por Floreana después de 180 años de desaparecer localmente.</p>



<h2 class="wp-block-heading">De Hong Kong a las piedras volcánicas</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272941"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/22230827/Floreana-isla-inteligente01951-enero-2026-Bryan-Perez-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-272941" /><figcaption class="wp-element-caption">Las antenas permiten el funcionamiento del sistema interconectado en Floreana. Foto: cortesía Bryan Pérez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El concepto de «isla inteligente» o Smart Island fue desarrollado por la necesidad de vigilar islas mientras se disminuye el impacto en los monitores humanos y en el ambiente, explica Cabello, de Island Conservation.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Floreana,&nbsp;<strong>la implementación del sistema tomó meses</strong>&nbsp;de coordinación entre múltiples organizaciones, incluyendo Wildlife Protection Solutions (WPS) y Smart Parks.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las antenas se fabricaron en Ecuador continental, viajaron vía aérea hasta la isla Santa Cruz, luego vía marítima a San Cristóbal y finalmente a Floreana. Las antenas existentes para comunicaciones internas y el monitoreo de la Reserva Marina fueron integradas al sistema gracias a la “visión” de la Dirección del Parque Nacional, señala Cabello. En otras islas donde trabaja la organización, la apertura no ha sido la misma.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272943"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/22230846/DJI_0697-acantilado-Floreana-enero-2026-Bryan-Perez-scaled.jpg" alt="Un acantilado en Floreana, la sexta isla más grande del archipiélago. Foto: cortesía Bryan Pérez" class="wp-image-272943" /><figcaption class="wp-element-caption">Un acantilado en Floreana, la sexta isla más grande del archipiélago de Galápagos. Foto: cortesía Bryan Pérez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las cajas que contienen el cerebro de Smart Island fueron fabricadas en Santa Cruz, Estados Unidos, y siguieron un camino similar a las antenas y una vez en la isla, algunas fueron llevadas hasta los puntos de instalación a espalda por los funcionarios del Parque y de Jocotoco.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La primera fase consistió en configurar el sistema</strong>. Probaron rangos de señal, identificaron obstrucciones del terreno y midieron la cobertura. “Hubo mucho testeo”, asegura Pérez. Las zonas rocosas, los acantilados y el interior ondulado y volcánico de la isla creaban interferencias, pero las resolvieron con expansores de señal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Con el fenómeno de El Niño puede haber florecimiento y crecimiento acelerado</strong>, lo que puede afectar cómo las ondas se transmiten en terreno”, explica el especialista de Island Conservation. El evento climático está pronosticado para mediados de año. Por eso, también tomaron en cuenta este factor para evitar interferencias.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272936"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/22230746/Floreana-isla-inteligente01926-enero-2026-Bryan-Perez-scaled.jpg" alt="Miembros del equipo de Jocotoco y Island Conservation instalando el &quot;cerebro&quot; de Smart Island. Foto: cortesía Bryan Pérez" class="wp-image-272936" /><figcaption class="wp-element-caption">Miembros del equipo de Jocotoco y Island Conservation instalando el «cerebro» de Smart Island. Foto: cortesía Bryan Pérez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/colombia-empresarios-antioquenos-acumularon-tierra-baldia-llanos-orientales-vendieron-a-menonitas/">Colombia: empresarios antioqueños acumularon tierra baldía en los Llanos Orientales y la vendieron a una colonia menonita</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Las cámaras se importaron desde Hong Kong</strong>&nbsp;y se colocaron en sitios prioritarios, donde el equipo tenía mayor dificultad para acceder. Paralelamente se instalaron 600 trampas mandíbula, llamadas&nbsp;<em>doggle traps</em>, con sensores Smart Parks. Al cerrarse, la trampa genera una alerta automática que llega al sistema central. Toda la información se centraliza en Earth Ranger, una plataforma gratuita de monitoreo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sevilla señala que aunque la inversión inicial es alta, a largo plazo&nbsp;<strong>el sistema reducirá los riesgos de accidentes y el uso de recursos</strong>.</p>



<h2 class="wp-block-heading">450 ojos para proteger a Floreana</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272937"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/22230756/Floreana-isla-inteligente00685-enero-2026-Bryan-Perez-scaled.jpg" alt="Las aves están entre los grupos de especies amenazados por mamíferos invasores. Foto: cortesía Bryan Pérez" class="wp-image-272937" /><figcaption class="wp-element-caption">Las aves están entre los grupos de especies amenazados por mamíferos invasores. Foto: cortesía Bryan Pérez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El sistema de monitoreo inteligente opera de manera continua</strong>&nbsp;y en los primeros 100 días de operación captó más de 250 000 imágenes. La inteligencia artificial analizó cada una y filtró unas 3000 como alertas de posible presencia de mamíferos invasores. El equipo humano solo tuvo que revisar estas fotos y ya no el total como en el pasado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No todo es perfecto.&nbsp;<strong>La IA todavía está siendo entrenada</strong>, por lo que Pérez estima que de los 3000 archivos, solo el 2 % correspondía a amenazas reales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cuando llega una alerta, el equipo activa de inmediato un protocolo</strong>. El tiempo de respuesta es de 30 minutos. Además, cada mañana, el líder del grupo de campo revisa la data acumulada antes de asignar zonas de patrullaje. Así los grupos se dividen con base en zonas prioritarias y no a partir de decisiones intuitivas. “Podemos tomar decisiones de una forma más inteligente basándonos en la data”, afirma Pérez. Asimismo, cuando las trampas emiten alertas, el equipo acude al punto.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272935"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/22230736/Floreana-isla-inteligente00628-enero-2026-Bryan-Perez-scaled.jpg" alt="Las islas Galápagos están ubicadas a 965 kilómetros de la costa de Ecuador en el Océano Pacífico. Foto: cortesía Bryan Pérez" class="wp-image-272935" /><figcaption class="wp-element-caption">Las islas Galápagos están ubicadas a 965 kilómetros de la costa de Ecuador en el océano Pacífico. Foto: cortesía Bryan Pérez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Será posible liberar a Floreana de los gatos ferales este 2026?</strong>&nbsp;“Quisiera decir que sí, porque tenemos las capacidades y todos estamos alineados para que eso sea posible”, responde Cabello.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este año no será fácil por el Fenómeno de El Niño, que al provocar un crecimiento vegetacional acelerado producirá&nbsp;<strong>más alimento disponible para los invasores</strong>&nbsp;y posibles cambios en su comportamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora está en curso la fase dos, para la que se compraron 100 cámaras adicionales.&nbsp;<strong>La meta es tener 450 cámaras</strong>. “Tendríamos ojos cada 35 hectáreas. Se podrá tener todo tipo de data sobre las especies endémicas de la isla”, dice Pérez.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272939"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/22230807/Island_Conservation_Floreana_smart_island_iguana_frigatebirds_do-camera-trap-Febrero-2026-Fundacion-Jocotoco.jpeg" alt="Las cámaras captaron una interacción pocas veces antes vista entre fragatas e iguanas marinas. Foto: cortesía Fundación Jocotoco" class="wp-image-272939" /><figcaption class="wp-element-caption">Las cámaras captaron una interacción pocas veces vista entre fragatas e iguanas marinas. Foto: cortesía Fundación Jocotoco</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Una vez que se instalen todas las cámaras, la isla tendrá cobertura total, lo que resultará en un beneficio adicional: el&nbsp;<strong>control del tráfico de especies</strong>. Pérez explica que estos equipos capturan imágenes en alta definición y permiten la identificación de personas que transitan por el área protegida. “Va a ser muy difícil que alguien llegue a la isla sin ser visto”, añade.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sevilla&nbsp;<strong>espera que el sistema se replique en otras islas de Galápagos</strong>&nbsp;para mejorar la toma de decisiones para la conservación y la protección del archipiélago.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Smart Island se instalará en otras islas del mundo, adelanta Cabello. Ahora, Island Conservation está trabajando en una campaña de levantamiento de fondos para adquirir los equipos para el Archipiélago de Juan Fernández, en el centro del mar chileno.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> las cámaras trampa recientemente instaladas en Floreana tienen conexión a internet. <strong>Foto:</strong> cortesía Bryan Pérez</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/ana-cristina-alvarado/">Ana Cristina Alvarado</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/ecuador-floreana-isla-inteligente-salvar-galapagos-especies-invasoras/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130012</guid>
        <pubDate>Sat, 06 Jun 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/Jocotoco-and-Park-Ranger-Floreana_Smart_Island_team_setup-enero-2026-Bryan-Perez-scaled-1.jpg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Ecuador: crean una «isla inteligente» para salvar a Galápagos de las especies invasoras]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <item>
        <title>La inteligencia artificial se convierte en aliada clave para conservar la biodiversidad de América Latina</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/la-inteligencia-artificial-se-convierte-en-aliada-clave-para-conservar-la-biodiversidad-de-america-latina/</link>
        <description><![CDATA[<p>La inteligencia artificial (IA) es protagonista constante de debates y polémicas sobre los usos que las personas puedan darle, pero&nbsp;en lo que sí parece haber un consenso es en que llegó para quedarse.&nbsp;El lanzamiento de ChatGPT&nbsp;en noviembre de 2022 fue un punto de inflexión en el tema porque eliminó la necesidad de saber programar y, [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta clave para la conservación en América Latina.</em></li>



<li><em>Uno de los principales aportes es el aceleramiento en el procesamiento de datos de campo —desde cámaras trampa hasta bioacústica— permitiendo tomar decisiones en tiempos que antes eran impensables.</em></li>



<li><em>Los expertos advierten sobre la necesidad de que persista un control humano, mientras se busca una mayor financiación y se mitigan impactos ambientales.</em></li>



<li><em>En este especial periodístico Mongabay Latam presenta seis casos donde la IA ha ayudado a conocer más sobre un ave por su canto, identificar posibles nuevas especies de insectos y hasta detectar cuántas plantas sobrevivieron meses después de un voraz incendio.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">La inteligencia artificial (IA) es protagonista constante de debates y polémicas sobre los usos que las personas puedan darle, pero&nbsp;<strong>en lo que sí parece haber un consenso es en que llegó para quedarse.</strong>&nbsp;<a href="https://www.forbes.com/sites/bernardmarr/2023/05/19/a-short-history-of-chatgpt-how-we-got-to-where-we-are-today/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">El lanzamiento de ChatGPT</a>&nbsp;en noviembre de 2022 fue un punto de inflexión en el tema porque eliminó la necesidad de saber programar y, por primera vez, cualquier persona podía interactuar con la IA simplemente escribiendo en su idioma nativo, como si hablara con otra persona. Su uso se expandió rápidamente y cientos de herramientas de IA empezaron a surgir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La ecología y la conservación no fueron la excepción. El uso creciente de la tecnología, como las cámaras trampa y la bioacústica, ya ayudaba a los científicos a monitorear bosques, seguir especies, y elaborar programas y proyectos para la protección de la biodiversidad. Sin embargo,&nbsp;<strong>el gran volumen de información requería de un intenso trabajo por parte de los investigadores para procesarla.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En otras palabras, se generaba un cuello de botella en el que se obtenían datos en poco tiempo, pero&nbsp;<strong>las conclusiones sobre esos datos podían tomar meses e incluso años. Fue precisamente ahí donde la inteligencia artificial empezó a ganarse un espacio.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“El gran paso adelante de la IA no es que identifiquemos aves —los expertos también identifican aves—. Lo interesante con la IA es que nos permite hacer 100 o 1000 veces más procesamiento de datos que antes. Esa es la cosa crítica”, asegura Jörg Müller, profesor de Ecología Animal y Biología Tropical de la Universidad Julius-Maximilians de Würzburg (Alemania) y subdirector del Parque Nacional Bosque Bávaro.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272818"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/21153246/Visualizador-bio-acustica.jpeg" alt="" class="wp-image-272818" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Cuando la selva canta</em>&nbsp;Concepto, dirección científica, diseño y desarrollo del visualizador interactivo: Pedro Galindo Vera. Entrenamiento de Modelos IA: Christian Palma. Datos bioacústicos: Registros de audio de la Reserva Narupa, Fundación de Conservación Jocotoco. Curaduría bioacústica: Niels Krabbe. Procesamiento visual: Espectrograma interactivo generado a partir del audio y etiquetas acústicas por especie.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En América Latina ya existen proyectos que han obtenido resultados que hace unos años parecían imposibles de lograr. En Argentina,&nbsp;<strong>biólogos y físicos trabajan de la mano para grabar y procesar los cantos de un ave esquiva que se creyó extinta durante 40 años</strong>&nbsp;y así conocer más sobre su comportamiento y sus movimientos. En Ecuador, un proyecto científico detecta en tiempo real los sonidos de las motosierras y los disparos para que dos comunidades indígenas kichwa puedan proteger su territorio en la Amazonía. En Colombia, una investigadora se alió con una institución pública para sobrevolar un páramo calcinado y&nbsp;<strong>al procesar los videos de&nbsp;<em>dron</em>&nbsp;reconocer cuántos frailejones murieron y cuántos sobrevivieron</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Instituto Smithsonian trabaja contrarreloj en Panamá para describir la gran variedad de insectos que habita en la isla de Barro Colorado antes de que se extingan, mientras que científicos tratan de identificar por sus manchas a cada jaguar que habita en la Reserva Nacional Tambopata en Perú y&nbsp;<strong>un proyecto innovador en Costa Rica clasificó con precisión y devolvió a los océanos más de una tonelada de conchas que los turistas intentaban sacar ilegalmente del país</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos son sólo algunos de los casos de éxito que Mongabay Latam presenta en este especial periodístico donde la IA se ha convertido en una aliada para conservar la biodiversidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lee más |<a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article">&nbsp;La guardería de frailejones “bebés” que busca restaurar los páramos del Parque El Cocuy en Colombia</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Procesando datos a gran velocidad</h2>



<p class="wp-block-paragraph">“Instalamos cámaras hace 20 o 25 años, cuando tenían rollo. La tecnología de las cámaras evolucionó, son digitales, las puedes dejar cuatro meses en el campo y ahora instalamos hasta 200 cámaras.&nbsp;<strong>Tienes muchas más imágenes que antes y necesitas inteligencia artificial para procesar toda esa cantidad</strong>. En un muestreo, fácil te salen 500 000 imágenes”, dice Mathias Tobler, investigador del&nbsp;<em>San Diego Zoo Wildlife Alliance&nbsp;</em>en Tambopata, Perú.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho,&nbsp;<a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s42977-023-00200-4" target="_blank" rel="noreferrer noopener">un artículo</a>&nbsp;publicado en la revista Biología Futura en 2024 ya mencionaba que la inteligencia artificial, especialmente el&nbsp;<em>deep learning</em>&nbsp;—que utiliza redes neuronales artificiales para imitar el aprendizaje humano, permitiendo que las computadoras procesen datos complejos, reconozcan patrones y realicen tareas de forma autónoma—, ya es muy relevante para la conservación de la biodiversidad porque ayuda a procesar enormes volúmenes de datos que antes eran demasiado lentos de analizar manualmente. Es por esto que&nbsp;<strong>la IA está pasando de ser una herramienta experimental a una infraestructura central para monitoreo, predicción y priorización de acciones de conservación</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con el paso de los años, la IA está pasando, efectivamente, de un rol secundario a uno central en la conservación. Luego de que un voraz incendio consumiera más de 300 hectáreas del páramo de Berlín, en Santander (Colombia), la investigadora Paula Uzcátegui utilizó&nbsp;<em>drones</em>&nbsp;para sobrevolar el área y&nbsp;<strong>con el uso de la IA estimó qué tanto afectó el fuego a los frailejones de la zona, una tarea que a escala manual sería supremamente lenta.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272761"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/20153113/2.jpeg" alt="Enero de 2025, Paula Uzcátegui revisa su celular. Ahí tenía la aplicación con la que etiquetaba el frailejón que veía con respecto a la imagen que tomaron con el dron, para confirmar si estaba vivo o muerto. Foto: Cortesía de Paula Uzcátegui." class="wp-image-272761" /><figcaption class="wp-element-caption">Enero de 2025, Paula Uzcátegui revisa su celular. Ahí tenía la aplicación con la que etiquetaba el frailejón que veía con respecto a la imagen que tomaron con el&nbsp;<em>dron</em>, para confirmar si estaba vivo o muerto. Foto: Cortesía de Paula Uzcátegui.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Desde los&nbsp;<em>drones</em>&nbsp;se pueden ver patrones a una escala a la que antes tú no podías ver. Puedes ver patrones a nivel de cientos de hectáreas y también puedes tener datos de miles de individuos [frailejones]”, comenta Uzcátegui. “La mortalidad la determinamos a partir de la información multiespectral del sensor.&nbsp;<strong>No teníamos que ir al lugar para saber si los frailejones estaban vivos o muertos, sino que se veía por el sensor</strong>”, agrega.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El procesamiento de imágenes de cámaras trampa y satélites para detectar fauna o cambios en la cobertura forestal es uno de los principales desarrollos de la IA en el campo de la conservación, pero no es el único.&nbsp;<a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s42977-023-00200-4" target="_blank" rel="noreferrer noopener">El artículo</a>&nbsp;menciona también&nbsp;<strong>el análisis de bioacústica y textos</strong>, por ejemplo para reconocer cantos de aves o extraer observaciones de redes sociales.&nbsp;<strong>También hay sistemas híbridos más eficientes, como el&nbsp;<em>active learning</em></strong>&nbsp;—subcampo del aprendizaje automático donde el algoritmo elige inteligentemente qué datos necesita aprender en lugar de procesar grandes cantidades de información de forma pasiva—, que reducen el trabajo de etiquetado y clasificación humana casi por completo en algunos casos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque la IA está cada vez más presente en los proyectos, aún no se ha desarrollado todo su potencial. Jorge Ahumada es gerente de conservación en&nbsp;<a href="https://wildmon.ai/mission">WildMon</a>, una ONG dedicada al monitoreo de biodiversidad y conservación de ecosistemas mediante herramientas de IA, y director ejecutivo de&nbsp;<a href="https://www.wildlifeinsights.org/">Wildlife Insights</a>, una plataforma global basada en la nube que con IA ayuda a gestionar, analizar y compartir fotos y datos de cámaras trampa para la conservación de la fauna. Según dice, el campo de la IA en conservación “está ahora comenzando”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El mayor uso lo veo en tratar de desembotellar el procesamiento de la información básica, mientras que los ecólogos se encargan de los análisis más grandes, ya que llevan muchos años enfocados en métodos para trabajar con la biodiversidad. Yo veo que&nbsp;<strong>hay un potencial muy grande para automatizar muchas cosas</strong>”, asegura Ahumada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchos científicos están convencidos de esto. Gabriel Mindlin, director del Laboratorio de Sistemas Dinámicos de la Universidad de Buenos Aires, asegura que “<strong>la inteligencia artificial va a modificar dramáticamente los esfuerzos de conservación</strong>&nbsp;porque va a incorporar un montón de herramientas que permitirán procesamientos masivos de datos cuantitativos para su posterior manejo por parte de expertos”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272795"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/21140728/Clasificacion_4-scaled.jpg" alt="El modelo de IA solo requiere una fotografía para determinar, a partir de cuatro parámetros, si la concha pertenece a la costa del Pacífico o el Caribe. (Foto: FIFCO / Heineken)." class="wp-image-272795" /><figcaption class="wp-element-caption">El modelo de IA solo requiere una fotografía para determinar, a partir de cuatro parámetros, si la concha pertenece a la costa del Pacífico o el Caribe. (Foto: FIFCO / Heineken).</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lee más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/bosques-deforestados-costa-rica-vuelven-a-cantar-decadas-regeneracion/">Bosques deforestados en Costa Rica vuelven a «cantar» tras décadas de regeneración</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">El control sigue siendo humano</h2>



<p class="wp-block-paragraph">“La tecnología CNN [Red Neuronal Convolucional en español] actual es capaz de alcanzar más del 90 % de la precisión humana en la identificación de especies en imágenes de cámaras trampa”, indica&nbsp;<a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s42977-023-00200-4" target="_blank" rel="noreferrer noopener">el artículo</a>&nbsp;publicado en la revista Biología Futura. Sin embargo, reconoce que para llegar a ese éxito&nbsp;<strong>se depende de una gran inversión previa de trabajo humano</strong>, pues se deben tener identificadas las especies para que el modelo pueda aprender.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Los expertos enfatizan en que no se trata de reemplazar a los científicos —es más, consideran que es muy poco probable que esto ocurra—</strong>&nbsp;sino que puedan dedicarse a asuntos de fondo al ahorrarles tiempo en trabajo repetitivo y hasta operativo. Jorge Ahumada afirma que el valor de un científico radica en responder preguntas mucho más complejas que suceden en los sistemas naturales y la inteligencia artificial aún está muy lejos de eso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ejemplo, una de las preocupaciones de Maxim Larrivée, director del Insectario de Montreal, Canadá, es que los insectos están extinguiéndose a gran velocidad y aún se desconoce el nombre de muchos de ellos. En este momento, dice, existen algoritmos de IA capaces de identificar insectos y nombrarlos, pero sólo pueden hacerlo con las especies que conocen. “Lo que hicimos fue dar vuelta al guión y entrenamos a un algoritmo para reconocer insectos —mariposas nocturnas, en este caso— que nunca había visto. De modo que&nbsp;<strong>es capaz de decir: ‘nunca he visto esto, pero se parece mucho a algo que conozco’, y eso ayuda a acotar qué es esta nueva especie y con qué está asociada</strong>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Larrivée, esto es un avance importante porque “todos estos insectos existen allá afuera en el neotrópico y en los trópicos del mundo, pero no tienen nombre porque&nbsp;<strong>no tenemos el ‘ancho de banda’ humano para describirlos y catalogarlos</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272814"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/21150648/WhatsApp-Image-2026-05-20-at-17.12.50-1.jpeg" alt="Científicos en Panamá intentan describir nuevas especies de polillas antes de que se extingan. Foto: Fern Alling/Cortesía STRI." class="wp-image-272814" /><figcaption class="wp-element-caption">Científicos en Panamá intentan describir nuevas especies de polillas antes de que se extingan. Foto: Fern Alling/Cortesía STRI.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pero no solo se trata de procesamiento y análisis de imágenes, sino también de sonidos. “Con los audios nos ha tomado más tiempo, pero ya empezamos a ver resultados. Tenemos la información, pero siempre hace falta una validación humana.&nbsp;<strong>Igual que con las imágenes de cámaras trampa, los audios tienen que pasar por un humano que confirme lo que dice la inteligencia artificial</strong>”, comenta David Parra, director de conservación de la Fundación Jocotoco en Ecuador, sobre el trabajo que realizan en la Amazonía para detectar, por sonido, diferentes especies de animales y amenazas como motosierras y disparos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Argentina, la IA también permitió que un grupo de científicos conociera más sobre la enigmática&nbsp;<strong>gallineta chica (<em>Rallus antarcticus</em>)</strong>. Como esta ave es muy difícil de observar,&nbsp;<strong>sólo a través de sus sonidos pudieron detectar los sitios de la Patagonia donde aún habita</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero no se conformaron con esto: “Lo que se hace bastante es identificar especies por su canto, usando redes neuronales. Lo que estamos haciendo es ir un paso más allá y decir: ‘bueno,<strong>&nbsp;no sólo queremos identificar qué especie está cantando, sino qué individuo de esa especie está cantando</strong>’”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas experiencias de conservación se sustentan en un concepto que aparece cada vez con mayor frecuencia en estudios sobre inteligencia artificial:&nbsp;<em>human in the loop</em>, mediante el cual los expertos participan proporcionando retroalimentación y evaluando las respuestas del sistema durante el entrenamiento del modelo, lo cual es esencial para limitar sesgos y alucinaciones.&nbsp;<strong>La IA trabaja a gran escala y reduce esfuerzo,&nbsp;<a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0169534724002866" target="_blank" rel="noreferrer noopener">pero el humano conserva el control en las etapas críticas</a></strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272727"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/19202318/Gallineta-Chica_Hernan-Povedano-1.jpg" alt="" class="wp-image-272727" /><figcaption class="wp-element-caption">Gallineta chica (Rallus antarcticus), una misteriosa ave que se creyó extinta durante 40 años en la Patagonia argentina. Foto: cortesía Hernán Povedano</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Mi postura definitivamente es: necesitamos a los expertos más que nunca</strong>, y todas las nuevas técnicas, desde el&nbsp;<em>metabarcoding</em>&nbsp;[técnica genética que identifica a la vez a todas las especies presentes en una muestra compleja, como agua o tierra] hasta la acústica, necesitan a los expertos urgentemente”, afirma el profesor Jörg Müller.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yolanda Camacho, bióloga de la Universidad de Costa Rica, asegura que su experiencia utilizando la inteligencia artificial —para clasificar las conchas marinas que se iban a devolver a las playas costarricenses— le permitió comprobar el enorme potencial de esta herramienta para apoyar programas de conservación ambiental.&nbsp;<strong>“A mí sola me hubiera tomado mucho tiempo clasificar las conchas, hubiera tenido que pedir hasta seis meses sabáticos para completar la tarea”</strong>, dice Camacho, pero agrega que la IA no reemplaza el conocimiento y el trabajo de campo de años de un científico, pues su precisión depende completamente de la calidad de datos con los que se entrena el algoritmo. “Como taxónoma tenía que estar constantemente validando lo que la aplicación estaba mostrando.&nbsp;<strong>Si los datos son malos, la respuesta va a ser errónea</strong>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La premisa para Jorge Ahumada es simple:&nbsp;<strong>“no le vamos a creer a la inteligencia artificial todo lo que nos dice. Hay que verificar los datos”</strong>. Y esa verificación está en manos de los investigadores.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272804"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/21141013/Clasificacion_6-scaled.jpg" alt="Yolanda Camacho es taxónoma y asesora científica del proyecto. Ella valida constantemente los resultados de la clasificación para asegurar que la reubicación de las conchas respete las dinámicas naturales de los ecosistemas. (Foto: FIFCO / Heineken)." class="wp-image-272804" /><figcaption class="wp-element-caption">Yolanda Camacho es taxónoma y asesora científica del proyecto. Ella valida constantemente los resultados de la clasificación para asegurar que la reubicación de las conchas respete las dinámicas naturales de los ecosistemas. Foto: cortesía FIFCO / Heineken.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lee más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/mujeres-kewina-indigenas-quechua-restauran-bosques-andinos-proteger-agua-bolivia/">Mujeres kewiña: indígenas quechua restauran bosques andinos para proteger el agua de Bolivia</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">El impacto ambiental y otros retos de la IA</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El&nbsp;<em>boom</em>&nbsp;de la IA en conservación ha traído expectativas pero también preocupaciones. Por ejemplo,&nbsp;<strong>la industria de los centros de datos quiere construir nuevas instalaciones en la Latinoamérica a toda velocidad</strong>, prometiendo inversión, empleo y crecimiento para los países. Sin embargo, las comunidades vecinas a esos centros han mostrado varias preocupaciones, entre las que destacan menos agua y cortes de energía, como lo mostró el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP)&nbsp;<a href="https://www.elclip.org/la-mano-invisible-de-las-big-tech/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">en una investigación</a>&nbsp;de 2025.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las empresas tecnológicas que utilizan agua para el funcionamiento y la refrigeración de estos centros de datos&nbsp;<strong>podrían necesitar&nbsp;<a href="https://theconversation.com/ais-excessive-water-consumption-threatens-to-drown-out-its-environmental-contributions-225854" target="_blank" rel="noreferrer noopener">entre 4200 y 6600 millones de metros cúbicos de agua</a>&nbsp;para 2027</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los expertos consultados para este reportaje reconocen que mitigar y reducir los impactos ambientales es un asunto en el que se debe trabajar, pero también creen que poco a poco la industria tecnológica se enfocará en ser cada vez más sostenible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Juan Lavista Ferres, director científico de datos de Microsoft, comenta que&nbsp;<strong>el principal reto es la transición de la generación eléctrica hacia fuentes de energía renovable para alimentar estos centros de datos</strong>, aunque el mercado de energías renovables aún no es lo suficientemente amplio para satisfacer toda la demanda actual.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272766"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/20153133/WhatsApp-Image-2026-05-12-at-12.20.13-PM-4.jpeg" alt="Gráfico cortesía de Paula Uzcátegui" class="wp-image-272766" /><figcaption class="wp-element-caption">Gráfico cortesía de Paula Uzcátegui</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Hay muchos algoritmos que requieren un montón de generación eléctrica, por ejemplo, los grandes modelos de lenguaje (LLM por sus siglas en inglés), pero es importante destacar que&nbsp;<strong>no todos los algoritmos de inteligencia artificial consumen la misma cantidad de energía porque no están hechos de la misma forma</strong>”, destaca Lavista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pedro Galindo, científico de datos y líder del departamento de Tecnología Aplicada a la Conservación de la Fundación Jocotoco, señala que los modelos más pequeños, como&nbsp;<strong>las redes neuronales convolucionales (CNN), utilizadas para identificar cantos de aves, ranas o mamíferos, son mucho menos exigentes en términos de energía</strong>. Sin embargo, reconoce que casi siempre habrá algún tipo de impacto medioambiental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de las CNN, dice Galindo, a pesar de su bajo consumo, necesitan paneles solares para su alimentación, los cuales contienen minerales específicos que tienen una vida útil limitada. Además, requieren baterías (de litio o gel) para almacenar la energía, lo que añade un impacto adicional, y los componentes electrónicos de estos dispositivos, como las tierras raras y los semiconductores, también contribuyen a afectar el medioambiente.&nbsp;<strong>Si bien considera que siempre hay que buscar el menor impacto posible, se cuestiona: “todo esto también lo tienes en tu teléfono. ¿Por qué no tenerlo a servicio de la conservación?”</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jorge Ahumada plantea un camino a seguir: “Los que estamos trabajando en conservación&nbsp;<strong>debemos hacer mucho más énfasis en la necesidad de regulación ambiental en los países y que las compañías sean responsables en el manejo de la energía</strong>”, y añade que actualmente hay tanta inversión en inteligencia artificial, que lograrlo no debería ser un problema.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272805"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/21141018/Clasificacion_3.jpg" alt="Las jornadas de voluntariado se realizaron en los almacenes de los aeropuertos Juan Santamaría y Daniel Oduber. (Foto: FIFCO / Heineken)." class="wp-image-272805" /><figcaption class="wp-element-caption">Las jornadas de voluntariado se realizaron en los almacenes de los aeropuertos Juan Santamaría y Daniel Oduber. Foto: cortesía FIFCO / Heineken.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que para Ahumada<strong>&nbsp;sí sigue siendo un problema es la financiación</strong>, pues gran parte de ella “todavía está muy orientada a inteligencia artificial en cosas comerciales, un poquito en ciencias aplicadas, pero poco en conservación”. Este es un gran reto porque&nbsp;<strong>las organizaciones que trabajan en el área de biodiversidad a menudo carecen de recursos</strong>, destaca Lavista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los expertos consideran que la IA en conservación debe ser incluyente y participativa, por lo que se debe proyectar su uso no sólo para los científicos sino para las comunidades campesinas y étnicas. Lavista asegura que&nbsp;<strong>“no queremos a nivel de sociedad que el uso de la inteligencia artificial amplíe la brecha digital que se generó entre la gente que sabe usar computadoras y la gente que no las sabe usar”</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Evitar esa brecha a su vez generará nuevos retos como un trabajo intensivo en capacitación y educación, pero es un trabajo que vale la pena “porque la inteligencia artificial permite separar la parte técnica y hacerla mucho más fácil para un grupo mucho más grande de personas”, concluye Ahumada.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen destacada:&nbsp;</strong>Cada una de las especies incluidas en el modelo fue validada por Yolanda Camacho, quien es curadora de colección en el Museo de Zoología de la UCR. Esto con tal de garantizar que la información que recibía la IA fuera exacta.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;cortesía FIFCO / Heineken.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/antonio-jose-paz-cardona/">Antonio José Paz Cardona</a></em> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/05/inteligencia-artificial-aliada-clave-conservar-biodiversidad-america-latina/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
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        <pubDate>Fri, 29 May 2026 15:10:56 +0000</pubDate>
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