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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 16 Apr 2026 02:23:57 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Donald Trump | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Grietas del dólar</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/tejiendo-naufragios/grietas-del-dolar/</link>
        <description><![CDATA[<p>Si el dinero vale por la confianza que genera su emisor, entonces el bien más valioso que tiene cualquier banco central no es el oro, sino su reputación.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Existe una pregunta que parece trivial pero que es inquietante si se piensa a profundidad: ¿por qué el dinero tiene valor?</p>



<p>La respuesta es incómoda: <strong>en la actualidad el dinero es un acuerdo colectivo</strong>. Y, <strong>como toda promesa, su valor depende enteramente de quien promete.</strong></p>



<p>Si el dinero vale por la confianza que genera su emisor, entonces <strong>el bien más valioso que tiene cualquier banco central no es el oro, sino su reputación</strong>. Esa reputación descansa en cosas concretas: que el banco central tome decisiones técnicas y no políticas, que existan instituciones que den certeza sobre el futuro y que el gobierno no gaste a voluntad o que imprima billetes para tapar huecos fiscales.</p>



<p><strong>En el caso específico del dólar, su valor depende de que Estados Unidos sea un actor predecible dentro del orden internacional</strong>. Al euro lo respalda el BCE y la disciplina del bloque europeo, a menudo criticada por su rigidez en momentos de crisis. El yen japonés se sostiene sobre décadas de institucionalidad robusta. El franco suizo es sinónimo de estabilidad. Ninguna de estas monedas necesita que alguien las defienda: su valor lo ampara la trayectoria del sistema que las emite.</p>



<p>El dólar, además de lo anterior, tiene un ecosistema que ninguna moneda ha replicado. No es solo que concentre más de la mitad de las reservas internacionales de los bancos centrales del mundo. El petróleo, el gas y la mayoría de las materias primas se negocian en dólares, igual que la deuda de decenas de naciones. La mayor parte del comercio global —incluso entre países que no tienen ninguna relación directa con Estados Unidos— se factura y liquida en esa moneda. <strong>Todo esto crea un ciclo que se autorrefuerza: el planeta usa el dólar porque todos lo necesitan</strong>. </p>



<p><strong>Aquí es donde la segunda presidencia de Donald Trump deja de ser un fenómeno político para convertirse en un problema monetario global</strong>.</p>



<p>No se trata de ideología. Hay argumentos legítimos para reducir impuestos, revisar tratados comerciales o cuestionar consensos del libre mercado. <strong>El problema no es la dirección de las políticas: es su naturaleza errática</strong>. La imprevisibilidad erosiona las instituciones, lo que impacta en las monedas del planeta.</p>



<p>Para países como Colombia, esto no es un asunto abstracto. Cuando el dólar incorpora incertidumbre, el peso la multiplica. Una divisa volátil encarece las importaciones, presiona la inflación y complica la deuda externa. <strong>Lo que pasa en Washington incide en el bolsillo de los colombianos antes de que llegue a los titulares de los periódicos.</strong></p>



<p>Tomemos los aranceles como ejemplo. En abril de 2025, la administración Trump anunció aranceles generalizados contra prácticamente todos sus socios comerciales. El problema no fue exclusivamente el impacto comercial. <strong>Una medida aplicada intempestivamente ofrece un mensaje de inestabilidad. Si las reglas cambian a voluntad del presidente de Estados Unidos, los dólares incorporan un riesgo que no tenían antes.</strong></p>



<p>A esto se agrega la relación de Trump con la Reserva Federal. Ha exigido que baje las tasas y ha dicho que puede remover a Jerome Powell a su antojo. Hasta ahora no lo ha hecho, pero el daño está hecho. <strong>Los mercados no esperan a que el banco central sea capturado para actuar. Les basta con que la posibilidad parezca real.</strong></p>



<p>Para rematar, en mayo de 2025, Moody&#8217;s rebajó la calificación crediticia de Estados Unidos, quitándole la última triple A que le quedaba. El impacto técnico es limitado, pero el simbolismo es devastador: <strong>no tiene la máxima calificación</strong> <strong>el país que emite la moneda en la que se comercia y se pagan las deudas.</strong> </p>



<p>Las políticas de Trump no solo siembran desconfianza, también generan un daño estructural. <strong>Los gobiernos, las empresas y los bancos comienzan a dudar sobre usar el dólar en sus operaciones.</strong></p>



<p>La señal más significativa no está en los noticieros, sino en lo que podríamos llamar la &#8220;plomería financiera&#8221;: la infraestructura invisible que hace posible que el dinero fluya entre países. Y esa plomería, que durante décadas corrió casi exclusivamente por tuberías denominadas en dólares, está siendo rediseñada. <strong>Los países no anuncian que van a dejar el dólar; simplemente construyen otras opciones.</strong></p>



<p>Esta plomería es relevante gracias a que <strong>el ecosistema del dólar no depende solo de la confianza, sino de la infraestructura que la hace operativa</strong>. Es costoso cambiarse a otra moneda si los sistemas de pago, los protocolos de liquidación y las redes de compensación están construidos alrededor del dólar. Pero <strong>si existe una infraestructura alternativa, y es funcional, la decisión deja de ser técnica y se vuelve política.</strong> <strong>Ahí está el verdadero riesgo.</strong></p>



<p>Por ejemplo, el proyecto mBridge —una plataforma de divisas digitales entre los bancos centrales de China, Hong Kong, Tailandia, los Emiratos y Arabia Saudita— ha acumulado ya más de 55.000 millones de dólares en transacciones. El sistema chino de pagos CIPS procesó el equivalente a 24 billones en 2024, triplicando su volumen desde 2020. <strong>No estamos ante un relevo inminente, sino ante el montaje de opciones para prescindir del dólar.</strong></p>



<p><strong>Trump no solo está erosionando la reputación de la Reserva Federal o el perfil crediticio del Tesoro. Está minando el ecosistema que hace que el mundo elija el dólar por encima de otras monedas.</strong> El riesgo no es una crisis inmediata. Es algo más insidioso: la acumulación de recelo mientras se construye otra cañería.  </p>



<p>El mundo creyó en el dólar porque Estados Unidos se comportó como un emisor en el que valía la pena creer. Sin embargo, <strong>la fe, como el dinero, no se legisla ni se decreta: se sostiene gracias a la solidez de la estructura y a la serenidad de lo estable.</strong> La reputación del dólar se mantiene en pie mientras las paredes no se agrieten, pero tambalea con el trino de las aves.</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Niño</author>
                    <category>Tejiendo Naufragios</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127005</guid>
        <pubDate>Thu, 19 Mar 2026 01:37:44 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Grietas del dólar]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Niño</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La Petrotusa de la derecha después de Washington</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-petrotusa-de-la-derecha-despues-de-washington/</link>
        <description><![CDATA[<p>La reconciliada de dos hombres poderosos, provocadores e incorregibles, Donald Trump y Gustavo Petro, dejó sin palabras a la oposición y la redujo a un par de memes divertidos.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imagen de unos de los memes de autor anónimo que circulan por las redes sociales. </em></p>



<p>Benditos sean los memes que hacen llevadera la cosa política. </p>



<p>La historia política de Colombia tiene un antes y un después tras el encuentro de dos hombres incorregibles: Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, y Gustavo Petro, presidente de Colombia.</p>



<p>Si algo debemos celebrar de la cumbre Petro-Trump o Trump-Petro, como prefieran porque el orden de los protagonistas no altera el éxito, son los divertidos memes que aparecieron al concluir el encuentro, el martes 3 de febrero, día de San Blas, obispo, mártir y patrono de las enfermedades de la garganta. Por fortuna, el presidente supo contener esta vez su lengua, y no tuvo que tragarse ningún sapo, que eso querían sus detractores: verlo humillado como en su momento le pasó a Volodomir Zelenski, el presidente de Ucrania.</p>



<p>Los memes son el nuevo lenguaje de la batalla política. Una reedición&nbsp;de la “malicia indígena” del colombiano que encuentra en el humor una forma legítima de expresarse y en las redes sociales una plaza digital para hacer activismo.&nbsp;</p>



<p>Los memes, todos magníficos, son la prueba gráfica de la Petrotusa de una derecha ansiosa qué esperaba sacarle ventaja a un agravio que no ocurrió. ¿Vieron la imagen de María Fernanda Cabal llegando a la Oficina Oval vestida de domiciliaria de Mcdonald´s o la del <em>Tigre</em> Abelardo De La Espriella con traje de barman sirviendo las cervezas? En la mesa los chistosos pusieron pollo asado y <em>Colombiana la Nuestra</em>; sólo faltó el salchichón y el pan francés.</p>



<p>Pero vean ustedes cómo son las cosas en el país del Sagrado Corazón. Como a Petro le fue bien en su cita con el gringo, los medios ya pasaron&nbsp;la página.&nbsp;No hay análisis apocalípticos, ni panelistas dis<strong>e</strong>rtando sobre lo divino y lo humano; no hay candidatos presidenciales anticipando el acabose si la izquierda gana en mayo, tampoco hay entrevistas extensas a Álvaro Uribe dándolo como el ganador de la jornada, no hay columnistas celebrando la paliza a Petro porque paliza no hubo. Lo que se ve en las fotos es pura amabilidad y caras rozagantes. Petro, el niño díscolo, se ganó el respeto del profe.</p>



<p>Se entiende, pues, el desconcierto, porque no es fácil aceptar que un exguerrillero se pasee como Petro por su Casa… Blanca. </p>



<p>Si a Petro le hubiera ido como a los perros en misa, el tema coparía la agenda mediática de aquí a las elecciones de marzo. La derecha se estaría re-acomodando, envalentonada con la idea de que &#8220;los progres&#8221; son fácilmente derrotables. Todos los candidatos estarían corriendo hacia el Ubérrimo a ver qué ordenaba el que sabemos.</p>



<p>Pero no: están enguayabados, <em>achantados</em>, achicopalados.</p>



<p>Esperaban presenciar a la distancia y vía microondas a un Trump grosero, ofensivo e insolente –de rostro avinagrado- con su némesis Petro, pero no vieron venir (nadie, a decir verdad), que Petro cruzaría la puerta con sonrisa de oreja a oreja, foto autografiada y dedicatoria del hombre más poderoso del planeta.</p>



<p><a href="https://www.clarin.com/mundo/regalo-donald-trump-gustavo-petro-inesperada-dedicatoria-respuesta-presidente-colombia_0_WzK1Irw6f5.html#google_vignette">Recoge el diario El Clarín</a> de Argentina:<em> &#8220;Gustavo. Un gran honor. Amo a Colombia&#8221;, dice la tarjeta con el membrete de la Casa Blanca que acompaña una fotografía de ambos sonrientes y que fue publicada en X por el presidente Petro”.</em></p>



<p>María Fernanda Cabal, quien todavía no se repone del desplante que le hizo su propio partido al bajarla del bus presidencial, desatinó al decir en redes sociales: <em>“Muy bien Petro, el que hace caso no se equivoca. Llegará a Colombia más trumpista que Trump”.</em></p>



<p>Téngase en cuenta que el apunte viene de mujer que es más trumpista que Trump y que, hasta donde sé, aun así no ha tenido la dicha de estrechar su mano.</p>



<p>Esto no es un partido de fútbol, pero casi: ella, sentada en la banca, está viendo a otro hacer los goles. En una fiesta sería la&nbsp;<em>comepavo.</em></p>



<p>De una persona como ella, que aspira a ser algún día la presidenta de Colombia,&nbsp;se espera un comentario menos infantil, porque esto que posteó resulta escuelero, sin fondo y sin forma. Decir por decir cualquier cosa, con el mismo esfuerzo con el que opina, de oídas, el ciudadano equis en un bus de transporte urbano. &nbsp;</p>



<p>No hay ni medio análisis inteligente sobre lo que pasó en Washington. Hay, eso sí, mucha rabia mal disimulada. No se les pide actuar como la cohorte de aduladores, ni el comité de aplausos. Pero si cuesta demasiado reconocer un logro sin ruindad, quizás callar resulte más apropiado.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Con la visita de Petro a Washington ganó Colombia y eso nos incluye a todos, también a la insufrible doctora Mafe Cabal. </h2>



<p>La derecha debe saber que no hubo sumisión por parte de Petro. Lo que hizo fue pedirle de manera explícita a Donald Trump trabajar unidos como países para hacer grande no América, sino a las Américas, y eso incluye al Norte, al Centro y al Sur.&nbsp;</p>



<p>No se puede negar que Petro demostró ingenio y sentido de hermandad&nbsp;al poner la S en la gorra del MAGA, porque entiende algo que los demás no: el valor de la geopolítica en un mundo descuadernado. Hacer&nbsp;a América grande de nuevo significa empoderar a un territorio vasto, que va desde Alaska hasta la Patagonia, de Canadá a Chile.&nbsp;</p>



<p>En redes sociales ya hay una versión actualizada de la cachucha. </p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="880" height="588" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/04195845/ZETA-ZETA-WASHINGTON-2.jpg" alt="" class="wp-image-125443" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/04195845/ZETA-ZETA-WASHINGTON-2.jpg 880w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/04195845/ZETA-ZETA-WASHINGTON-2-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/04195845/ZETA-ZETA-WASHINGTON-2-768x513.jpg 768w" sizes="(max-width: 880px) 100vw, 880px" /></figure>



<p>Aunque suene pretencioso, a Petro le cabe en la cabeza no un país, sino un continente entero. Solo lamento que no le haya regalado un ejemplar en inglés de “Cien años de soledad”, como recordatorio de <a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/con-este-discurso-gabriel-garcia-marquez-recibio-el-premio-nobel-article-487139/">la soledad que agobia a América Latina</a>, cuarenta y cuatro años después de que García Márquez lo dijera en su famoso discurso en Estocolmo, vestido de Nobel.</p>



<p>La derecha “celebra” que Petro entró por una puerta lateral y sin honores. Lo importante es que salió sin horrores de la Casa Blanca y reconciliado. La reconciliación fue un hecho y el asunto de los mejores <em>enemiguis </em>quedó en el pasado. Petro es un líder al que otros líderes pueden estar mirando hoy.</p>



<p>Querían ver a Petro mal trajeado para criticarlo, pero Petro nos sorprendió a todos, luciendo muy majo y para nada tieso, con su pinta sofisticada, todo un lord. <em>Lord Petrosky </em>le dicen sus seguidores. &nbsp;</p>



<p>Se le notó seguro de sí mismo todo el tiempo. Las imágenes hablan por sí solas. Lo demás, como decíamos en el colegio, son patadas de ahogado.</p>



<p>Con la visita de Petro a Washington ganó Colombia y eso nos incluye a todos, también a la insufrible doctora Mafe Cabal y a esa derecha que todavía no encuentra un calmante efectivo contra los efectos de la Petrotusa, que ya va por su cuarto año&#8230; y nadie sabe si se hará extensiva cuatro más. </p>



<p>Creo yo que ahora si el mandatario se merece una buena borrachera.&nbsp;¡Salud, míster Petro! Ja ja ja (&#8230;)</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125425</guid>
        <pubDate>Thu, 05 Feb 2026 12:05:52 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La Petrotusa de la derecha después de Washington]]></media:description>
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            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El oso de la oposición colombiana</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/el-oso-de-la-oposicion-colombiana/</link>
        <description><![CDATA[<p>Gran oso el que hizo la oposición en Colombia frente a las relaciones de Colombia y Estados Unidos, </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>No es extraño el silencio de la oposición al Gobierno de Gustavo Petro frente al giro que han dado las relaciones entre los presidentes de Colombia y los Estados Unidos. Ese mutismo, lejos de ser casual, resulta coherente con la situación incómoda en la que han quedado quienes, sin compartir las ideas del primer mandatario, han protagonizado uno de los episodios más desafortunados y ridículos de la historia <strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/de-carlos-gaviria-a-wally/">política </a></strong>reciente del país. Hoy, cuando el diálogo entre ambos gobiernos se ha reencauzado, la oposición parece no encontrar palabras para explicar sus propias actuaciones.</p>



<p>Lo anterior se debe, en buena medida, a la mediocridad con la que la mayoría de los políticos de oposición han ejercido este oficio durante el período presidencial de Gustavo Petro. En lugar de asumir su rol natural dentro de una democracia —vigilar, criticar con argumentos, proponer alternativas y señalar errores con responsabilidad— optaron por el camino más fácil y menos digno: el del ruido, la intriga y la búsqueda de apoyos externos para debilitar al gobierno de turno.</p>



<p>Distinto habría sido el escenario si, en vez de enviar cartas al secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, o al propio Donald Trump, quejándose y sembrando sospechas, se hubieran dedicado a advertir con rigor los posibles errores de la política exterior colombiana y a indicar rutas sensatas para corregirlos. Ese es el comportamiento esperable de una oposición seria, madura y comprometida con el interés nacional, no de un grupo político que parece confundir la crítica con el sabotaje.</p>



<p>El problema no fue solo la existencia de esas cartas o de esos viajes, sino el mensaje que transmitían: la idea de que Colombia no podía resolver sus diferencias internas por sus propios medios y necesitaba la intervención directa de una potencia extranjera. En algunos casos, incluso, se actuó como si se quisiera que la Casa Blanca asumiera funciones propias de la Fiscalía General de la Nación, o que una fuerza militar estadounidense debía intervenir en territorio colombiano. Tales planteamientos, además de absurdos, resultan profundamente peligrosos.</p>



<p>Hoy, cuando Donald Trump y Gustavo Petro han dialogado y las tensiones han disminuido, quienes promovieron esas iniciativas han optado por el silencio absoluto. No hay explicaciones, no hay autocrítica, no hay reconocimiento del error. Pareciera que descubrieron, demasiado tarde, que a un jefe de Estado con quien realmente le interesa hablar es con otro jefe de Estado, y no con intermediarios que llevan y traen chismes como si se tratara de una disputa de vecindario.</p>



<p>Tal vez también comprendieron que a un personaje como Donald Trump no se le convence simplemente con visitarlo, halagarlo o adularle el color de los ojos. La política internacional se mueve por intereses, no por simpatías personales ni por relatos exagerados sobre supuestas catástrofes institucionales. En ese terreno, la oposición colombiana demostró una alarmante falta de comprensión y de profesionalismo.</p>



<p>Lo más indignante de toda esta situación es que algunos sectores de la oposición hayan considerado, siquiera como hipótesis, la posibilidad de un bombardeo estadounidense en territorio colombiano sin que ello les pareciera una violación flagrante de la soberanía nacional. Resulta paradójico que quienes suelen presentarse como defensores del orden, la patria y las instituciones hayan sido tan ligeros al momento de poner en riesgo principios fundamentales del Estado.</p>



<p>Por actuaciones como estas, considero que la oposición a Gustavo Petro se ha ejercido con un alto grado de mediocridad, del cual solo se han salvado unos pocos, contados con los dedos de una sola mano. Son escasas las voces que han entendido que hacer oposición no significa incendiar el país ni buscar auxilio en el extranjero, sino contribuir, desde la diferencia, a mejorar las decisiones públicas.</p>



<p>Es posible que Donald Trump y Gustavo Petro no se conviertan en los mejores amigos cuando se concrete la tan esperada cita, pero lo cierto es que ambos seguirán dialogando, porque a ninguno de los dos le interesa escalar un conflicto innecesario. El pragmatismo y el interés mutuo siempre terminan imponiéndose en las relaciones entre Estados.</p>



<p>Mientras tanto, la oposición colombiana debería aprender a ser más profesional en su oficio. Ha quedado, ante la opinión pública, como la vecina que le dice al novio que su novia le es infiel y este, lejos de terminar la relación, decide llevarla al altar. Una metáfora sencilla, pero elocuente, que resume el fracaso de una estrategia basada más en el chisme y la exageración que en la política seria y responsable que el país necesita.</p>



<p><strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/a-trump-le-importa-el-petroleo-no-la-democracia/">Nota recomendada: A Trump le importa el petróleo, no la democracia</a></strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124635</guid>
        <pubDate>Tue, 13 Jan 2026 16:29:57 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El oso de la oposición colombiana]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Sevillano</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Ese hombre que tú ves ahí&amp;#8230;</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/ese-hombre-que-tu-ves-ahi/</link>
        <description><![CDATA[<p>Ninguna canción describe mejor al presidente de Estados Unidos, que aquella titulada “Ese hombre”, cantada con garbo por la española Rocío Jurado. Donald Trump: “Gran necio, estúpido engreído, egoísta y caprichoso”.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Donald Trump, presidente de los Estados Unidos. Imagen tomada de su cuenta oficial en la red social X, antes Twitter. </em></p>



<p>Aunque mi opinión debe importarle un bledo al presidente de los Estados Unidos, pienso que Donald Trump parece más un invento (defectuoso y a la vez peligroso) de la inteligencia artificial, y no una persona racional que debería comportarse como el presidente de la nación (todavía) más poderosa del globo.</p>



<p>Sin ser psiquiatra, no dejo de preguntarme: ¿Qué clase de complejo de inferioridad lo lleva a hacer lo que hace, a decir lo que dice, a pensar como piensa? Quizás la respuesta no la conozcamos mientras esté vivo y mucho me temo que tampoco después de muerto.&nbsp;Cuando se desclasifiquen los archivos del presente, seremos apenas un recuerdo igual que él. </p>



<p>Lo que queda claro, con todo y lo que está pasando, es que se necesita un solo hombre para arrodillar al mundo, como si el mundo hubiera perdido la voluntad de defenderse. El responsable es <em>ese hombre que tú ves ahí</em>.</p>



<p></p>



<p class="has-large-font-size"><em>Ese hombre que tú ves ahí</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-0cc9aaf88500287911bf5941434f400a"><strong>(Se llama Donald Trump)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Que parece tan galante</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-00b6453ecbfb4de98456ecee086210e6">(Invitó a María Corina Machado a Washington y, por otro lado, hablando sobre su reunión con el presidente Gustavo Petro, pactada para la primera semana de febrero, afirmó lo siguiente: &#8220;La gente de Colombia es increíble&#8221;).</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Tan atento y arrogante</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-bcb5f5113e747746633ffba32f7a6d02"><strong>(Respondió la llamada del presidente colombiano después de llamarlo “enfermo”)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Lo conozco como a mí</em></p>



<p class="has-large-font-size"><em>Ese hombre que tú vas ahí</em></p>



<p class="has-large-font-size"><em>Que aparenta ser divino</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-9d5c1b757320a3ab857080bfbaa04ff4"><strong>(Con ínfulas del emperadorcito que se cree dios griego. La revista </strong><em><strong>The New Yorker</strong> </em>afirma <a href="https://www.newyorker.com/news/letter-from-trumps-washington/why-donald-trump-wants-greenland-and-everything-else">en este articulo</a> que el poder global de Donald Trump no tiene límites, salvo uno, dicho por él mismo: <strong>&#8220;Mi propia moralidad. Mi propia mente. Es lo único que puede detenerme&#8221;.&nbsp; </strong></p>



<p class="has-contrast-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-e1cf415b150d031c89ec693780f8002d"><em>Tan afable y efusivo</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-b9a1857d405010f72a647ab89062a192"><strong>(Tan suave con el régimen venezolano y cortés con la nueva presidenta Delcy Rodríguez)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Solo sabe hacer sufrir</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-11121095d9d84c38cec0a06012d010d3"><strong>(Que lo digan el preso Nicolás Maduro y los miles de migrantes deportados)</strong></p>



<p class="has-large-font-size"><em>Es un gran necio</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-ca7a59ff7ff243daafc193a04877b2ea"><strong>(Desconoce la Constitución y las leyes de su país)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Un estúpido engreído</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-7abbd158a85938d27a910711ed3ad79c"><strong>(Aparte de mentiroso, impulsivo y manipulador)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Egoísta y caprichoso</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-7009b3885532bf8dd1993ca106a28715"><strong>(Se quiere robar Groenlandia)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Un payaso vanidoso</em></p>



<p class="has-large-font-size"><em>Inconsciente y presumido</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-97abe6f6fa0c678b227738bea107026f">(“Todos los excesos de Donald Trump, que van desde las amenazas provocadoras a las burlas groseras, las comparaciones hirientes o los desprecios públicos, dibujan una personalidad narcisista y “alcohólica” como la definio Ssie Wiles, la todopoderosa jefa de gabinete del presidente”, <a href="https://elpais.com/internacional/2026-01-09/las-palabras-son-las-armas-de-trump.html">escribe Antoni Gutiérrez</a>, consultor político, en El País de España).</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Falso, enano, rencoroso</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-3e87f3f0bb34f6f1fa4b8a41395e114b">(En la red abundan los artículos sobre Trump, el mitómano y vengativo. Aunque mide 1,90, destaca más por su baja estatura moral, pues aparece en la lista del pedófilo Jeffrey Epstein).</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Que no tiene corazón</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-b35b5c5915a3898112cf89afaad8b7c7"><strong>(Y si lo tiene es de piedra)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Lleno de celos</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-0bb86b2f1f55f3a8c3979569f1175860"><strong>(Por el petróleo ajeno)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Sin razones ni motivos</em></p>



<p class="has-large-font-size"><em>Como el viento impetuoso</em></p>



<p class="has-large-font-size"><em>Pocas veces cariñoso</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-b087e9dcc5657f3a7f39afe6e1e43e9a"><strong>(Sabrá Mandrake o Melania Trump)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Inseguro de sí mismo</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-7a04f5abbad7015ecd3d07fb006d364c"><strong>(Pero tiene plata y ya sabemos que el que tiene plata, marranea&#8230; y quiere más)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Soportable como amigo</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-03352685087f14622660e7295561e87f"><strong>(Y ni siquiera, porque a Elon Musk, el Rey Midas de la tecnología, lo sacó a empellones de la Casa Blanca, después de ser mejores amigos)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Insufrible como amor</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-4f2bb9c87c47f6261beb0b04458d696b"><strong>(Insoportable como enemigo, porque la palabra amor no figura en su vocabulario)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Ese hombre que tú ves ahí</em></p>



<p class="has-large-font-size"><em>Que parece tan amable</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-c2f56552e0a990e3c29ead6e70a466fa"><strong>(Pero en realidad es fastidioso e irritante por autócrata, racista, misógino, xenófobo y aporofóbico)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Dadivoso y agradable</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-fc3c60260c131374ce9eb1b8f8bbbf3e"><strong>(Más bien desagradable: Perdonó a Juan Orlando Hernández, el expresidente de Honduras que cumplía una pena de 45 años de prisión en EE.UU. por narcotráfico)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Lo conozco como a mí</em></p>



<p class="has-large-font-size"><em>Ese hombre que tú ves ahí</em></p>



<p class="has-large-font-size"><em>Que parece tan seguro</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-74f5915b1d7278339c37786870e957d1"><strong>(De seguro se está llevando el mundo por delante)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>De pisar</em> <em>bien por el mundo</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-ad3ae14887a4ee9f1f47d227f32844da"><strong>(Pisotear debemos decir)</strong> </p>



<p class="has-large-font-size"><em>Solo sabe hacer sufrir.</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-864a06138a376ee3972df3ce5a6d8d52">(Lo último: Anunció ataques por tierra en México para desmantelar el narcotráfico, aunque después de los bombarderos en Venezuela, ahora necesita el permiso del Congreso. Que no se confíen Colombia, ni el presidente Gustavo Petro).</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><strong>Espere mañana en este blog:</strong> <em><strong>¿A cuál de los presidenciables beneficia la intromisión&nbsp;de EE.UU. en Venezuela?</strong></em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Rocio Jurado - Ese Hombre (Cover Audio)" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/HbDEY0VGnIM?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124467</guid>
        <pubDate>Sat, 10 Jan 2026 13:04:59 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/10075338/ZETA-ZETA-TRUMP.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Ese hombre que tú ves ahí&#8230;]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>A Trump le importa el petróleo, no la democracia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/a-trump-le-importa-el-petroleo-no-la-democracia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Estoy de acuerdo con quienes opinan que la única manera de sacar a Nicolás Maduro del poder en Venezuela era a través de una intervención militar, porque las vías de diálogo ya estaban agotadas y era claro que el dictador no saldría del Palacio de Miraflores por voluntad propia. La pregunta del millón es si [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Estoy de acuerdo con quienes opinan que la única manera de sacar a Nicolás Maduro del poder en Venezuela era a través de una intervención militar, porque las vías de diálogo ya estaban agotadas y era claro que el dictador no saldría del Palacio de Miraflores por voluntad propia.</p>



<p>La pregunta del millón es si el gobierno de los Estados Unidos era el indicado para hacer esa tarea.</p>



<p>Nicolás Maduro tendrá que responder judicialmente en los Estados Unidos por el delito de narcotráfico y pare de contar; de modo que a las víctimas del régimen no habrá quien las repare, entre otras cosas porque a Donald Trump le importan poco las personas que resultaron afectadas por los años de dictadura en Venezuela.</p>



<p>Sí, señores: a Donald Trump no le importan las víctimas de Nicolás Maduro. De ser así, habría entregado al dictador en manos de la Corte Penal Internacional y no a un tribunal de los Estados Unidos.</p>



<p>Tampoco le importa la democracia, porque ¿cómo se explica que no haga nada por Haití, Nicaragua y Cuba, y además por El Salvador, donde Nayib Bukele está incubando una dictadura, aunque sea de derecha?</p>



<p>Lo que le importa a Donald Trump es el petróleo y, para hacerse a los petrodólares, hará todo lo que esté en sus manos para controlar su compra y venta.</p>



<p>De modo que quienes se alegraron en Colombia —hablo de los políticos de la derecha que deliran cuando se les pone una cámara y un micrófono de algún medio de comunicación, y que se valen de las redes sociales para expresar cuanta tontería se les ocurre y demostrar la mediocridad con la que se ha abordado la oposición a Gustavo Petro— pueden ir haciendo nuevas cuentas, pensar mejor y analizar qué tan bueno para nuestro país es tener a Donald Trump de vecino.</p>



<p>Por supuesto, no faltó tampoco quien, en medio de la euforia y el fanatismo desmedido, se le ocurriera proponer una intervención militar de los Estados Unidos en nuestro país, sin pensar primero que, si Trump entra en Colombia, de aquí no lo saca nadie, y que el próximo presidente se vería obligado a ser una especie de peón del mandatario norteamericano.</p>



<p>Así mismo sucederá en Venezuela. Dudo que ese supuesto período de transición sea corto; esto durará años, por lo menos mientras Donald Trump permanezca en la Casa Blanca.</p>



<p><strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/de-carlos-gaviria-a-wally/">Nota recomendada: De Carlos Gaviria a Wally</a></strong></p>



<p>Algo similar podría ocurrir en nuestro país en caso de que, tras un ataque a campamentos del ELN, de las disidencias o del Clan del Golfo en territorio venezolano, se dé una persecución en caliente y los militares estadounidenses se vean obligados a ingresar a territorio colombiano. De aquí no los saca nadie, y ahí sí los calenturientos de la extrema derecha, como Abelardo de la Espriella y Lina Garrido, podrán entender un refrán que dice, a la letra:<br><strong>“Cuidado con lo que deseas, porque se te puede cumplir.”</strong></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124333</guid>
        <pubDate>Mon, 05 Jan 2026 23:23:26 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/30163527/Donald-Trump-asumio-la-presidencia-de-Estados-Unidos-y-prometio-su-reiterado-lema-de-campana-Make-America-great-again.-Foto-X-Donald-Trump-editada-scaled-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[A Trump le importa el petróleo, no la democracia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Sevillano</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Intelectuales de derecha contra intelectuales de izquierda (caso Venezuela y “Hay Festival”)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/intelectuales-de-derecha-contra-intelectuales-de-izquierda-caso-venezuela-y-hay-festival/</link>
        <description><![CDATA[<p>En la batalla cultural que libra hoy el mundo para imponer las ideas, los intelectuales colombianos se corrigen o vapulean unos a otros. “Muchos escritores van al Hay Festival a meter cocaína”, dijo Carolina Sanín en su monólogo quincenal, y la cosa pasó como si nada.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>De izquierda a derecha, los escritores colombianos Juan Gabriel Vásquez, Laura Restrepo, Giuseppe Caputo y Carolina Sanín. </em></p>



<p>¿Qué cosa es un intelectual y para qué sirve? No lo sé, pero les prometo averiguarlo. Mientras tanto, observo las peleas entre aquellos a quienes llaman intelectuales. Celebremos la polémica, pues es señal de que (todavía) no se han extinguido. Celebremos incluso si nuestros intelectuales nadan en la orilla por temor a ahogarse en la profundidad de los debates.</p>



<p>A dos escritores, Carolina Sanín y Juan Gabriel Vásquez, les chocó la carta que otra escritora, Laura Restrepo, envió al <em>Hay Festival</em>, anunciando que se marginaba del evento en rechazo a la presencia de la líder política venezolana María Corina Machado, quien pidió la intervención militar de su país por parte de Estados Unidos. Ya vimos: Los <em>Reyes Magos</em> le cumplieron el sueño de forma anticipada.</p>



<p>En <a href="https://open.spotify.com/episode/6tHf6EsvUb6HzvAbsoKrbC">su monólogo</a> para <em>Cambio</em>, Sanín se arrogó el derecho de corregir la carta de Restrepo, y lo hizo en términos despectivos. La tildó de taimada, lambona, “esta señora”, adolescente de colegio, “un numerito”.</p>



<p>A la voz de Restrepo se sumaron otras veces, todas corregidas por la cultísima Sanín. <em>“Chambonada de textos”,</em> dijo refiriéndose a los escritos de Laura Restrepo, Giuseppe Caputo y Mikaelah Drullard (escritora dominicana).</p>



<p>A Caputo lo llamó perezoso por, según ella, no esforzarse por escribir mejor<em>. “Estoy perezosa yo también con la lengua, ya estoy</em> <em>caputesca</em>”, dijo una Sanín experta en inventar palabras.</p>



<p><em>“De paso mátenla”,</em> sugirió porque Drullard declaró que tampoco ella estaba dispuesta a compartir el mismo espacio con la cuestionada Nobel de Paz. &nbsp;</p>



<p>Luego dijo que hicieron de María Corina alguien “moralmente asesinable”, en referencia a <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/catalina-ruiz-navarro/maria-corina-machado-en-el-hay-festival">esta columna</a> de Catalina Ruiz Navarro en <strong>El Espectador</strong>, a la que califica de <em>“barrabasadas”.</em></p>



<p>Pero Sanín no es la única persona de derecha que cuestiona a los intelectuales de izquierda, como si estos fueran responsables de la tragedia que viven Venezuela y los venezolanos. &nbsp;</p>



<p>En <a href="https://letraslibres.com/politica/el-imperialismo-bueno-de-laura-restrepo/16/12/2025/">Letras Libres</a>, Juan Carlos Méndez escribió: <em>“Laura Restrepo conoce cuál es el único futuro deseable para millones de venezolanos: de aquí a la eternidad, soportar la corrupción, las caravanas de refugiados, la miseria humillante, el saqueo y la muerte <strong>solo para que ella pueda asistir tranquila a los eventos literarios del mundo</strong>”.&nbsp;</em></p>



<p>En <a href="https://www.lasillavacia.com/opinion/la-raya-que-laura-restrepo-no-quiere-cruzar">La Silla Vacía</a>, Isabel Arroyo escribió: <em>“Considero, en síntesis, que, al cancelar su participación en el&nbsp;</em>Hay<em>, nuestra querida novelista, lejos de estar haciendo una valiente declaración en contra de la opresión de los pueblos, <strong>encontró razones para, al igual que otros intelectuales de izquierda, seguir ignorando el sufrimiento de los venezolanos</strong>. Esa es la raya que no parece dispuesta a cruzar”.</em></p>



<p>En <a href="https://elpais.com/america-colombia/2025-12-29/sobre-el-caso-de-laura-restrepo-y-el-hay-festival.html">El País de España</a>, Juan Gabriel Vásquez escribió<em>: “Al cancelar su participación en el festival, y al hacerlo con el argumento de que el festival había invitado a una mujer cuyas posiciones no comparte,&nbsp;</em><strong><em>Laura Restrepo&nbsp;abdicó del principal deber de un intelectual público: entrar en el debate”.</em></strong></p>



<p>Haciendo de abogado del diablo, me gustaría conocer el manual de deberes y derechos de los intelectuales, si es que algo así existe. Yo creo que tan lícito es participar del debate como marginarse de él. De hecho, el silencio es una forma de protesta válida. A diferencia de los políticos, que deben rendir cuentas por sus actos y están obligados a poner la cara siempre, no se puede pretender meter a los escritores a la fuerza dónde y con quien no quieren estar. La estatura de un intelectual y la de un político no son equiparables; hacerlo es prácticamente un insulto con los primeros.</p>



<p>Además, Vásquez no entendió que en el terreno de las ideas al callar, al ausentarse, ya se ha dicho demasiado. Marginarse es una forma lícita de protestar y a la protesta se le debe considerar otra forma del debate. Ese es el mensaje y no hay arrogancia en ello. Y aunque suene grosero, el intelectual, quizás por el hecho de serlo, debe sentirse con el permiso de estar o no estar donde se le dé la gana.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La estatura de un intelectual y la de un político no son equiparables; hacerlo es prácticamente un insulto con los primeros.</h2>



<p>Podríamos, en cambio, preguntarle a quien corresponda cuál es el propósito de invitar a una líder política, con ansías de poder, a un evento literario, que eso se supone es el <em>Hay Festival</em>.</p>



<p>Mientras escribo estas líneas, lo que muchos temían acabó sucediendo. El ejército estadounidense sacó por la fuerza a Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela. Corina Machado, la manzana de la discordia, se ha declarado triunfal: <a href="https://www.infobae.com/venezuela/2026/01/03/maria-corina-machado-estamos-preparados-para-hacer-valer-nuestro-mandato-y-tomar-el-poder/"><em>“Estamos preparados para hacer valer nuestro mandato y tomar el poder”.</em>&nbsp;</a> Mientras tanto, Trump tomó las riendas del país hasta que <em><a href="https://www.bbc.com/mundo/live/cg5g7y081dpt">“se pueda llevar a cabo una transición segura”</a>, según recogió la BBC.</em> Es decir, la nación vecina entró en un rio revuelto, ganancia de pescadores. Por ahora, Machado quedó descartada para gobernar, porque no tiene <em><a href="https://www.elmundo.es/internacional/2026/01/03/69595ef9fdddffe7018b45b0.html">“ni el respeto ni el apoyo de su país”</a></em><strong>,</strong> dijo Trump. Ella le dedicó su Premio Nobel de Paz a Trump y Trump le agradeció con palabras de menosprecio. </p>



<p>Es que, señoras y señores, incluida doña Carolina Sanín, el problema de fondo no es si unos escritores van o no van a un evento cultural por la inquina hacia fulana o perencejo; el problema de fondo es si estamos o no de acuerdo con el hecho de que el autoritario Donald Trump profane la soberanía de otro país y a qué costo en términos de vidas humanas, como la de los lancheros interceptados y enseguida ejecutados sin fórmula de juicio. Y, lo más grave, qué consecuencias traerá la intromisión de Estados Unidos en Venezuela para los demás países de la región. </p>



<p>Recomiendo <a href="https://elpais.com/opinion/2026-01-03/fuerza-bruta-en-venezuela.html">este editorial </a>del diario español El País: <em><strong>&#8220;No existe transición legítima bajo tutela extranjera ni democracia posible si el futuro de un país se administra desde fuera como un protectorado&#8221;.</strong></em> Por otra parte, el análisis de The New Yorker es contundente: <a href="https://www.newyorker.com/news/q-and-a/the-brazen-illegality-of-trumps-venezuela-operation">la operación de Trump en Venezuela fue ilegal.</a> </p>



<p>Esa es la pepa de la almendra, y por las malquerencias de los unos hacia los otros, no deberíamos distraer la discusión sobre lo que debe importarnos. Si quitamos eso, todo lo que nos queda es una guerra de egos, la obligación de rellenar espacios y columnas, hablar por hablar, escribir por escribir, las veleidades de unos y otros que no se han tomado en serio su rol de intelectuales, quizás porque tampoco ellos saben para qué diablos sirve un intelectual en pleno siglo XXI.</p>



<p>El vil asesinato del presidente Salvador Allende (Chile, 1973), orquestado por Nixon y Kissinger, ilustra la gravedad del problema en que se encuentra América Latina tras la captura de Nicolás Maduro. Más allá de los cargos de narcoterrorismo y otros delitos en su contra, la región se enfrenta a un gobernante soberbio que busca imponer por la fuerza su propia doctrina política. De hecho, Trump ha venido metiendo las narices en elecciones que deberían ser libres, señalando quién es digno de ser elegido y quién no. <a href="https://cnnespanol.cnn.com/2025/12/02/latinoamerica/influencia-trump-elecciones-latinoamericanas-orix"><em>“Muy seguramente lo va a intentar hacer en Colombia”</em>,</a> le dijo un analista a CNN.</p>



<p>No se pueden alentar voces como la de María Corina Machado, que antes y después de recibir el Premio Nobel de Paz propuso una salida irracional como solución a un régimen igual de irracional. Había que sentar un precedente contra esa actitud desquiciada. Intelectuales como Laura Restrepo lo hicieron de manera valiente.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Se abre otro debate</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="891" height="357" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/04075050/ZETA-ZETA-HAY-FESTIVAL-LOGO.jpg" alt="" class="wp-image-124294" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/04075050/ZETA-ZETA-HAY-FESTIVAL-LOGO.jpg 891w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/04075050/ZETA-ZETA-HAY-FESTIVAL-LOGO-300x120.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/04075050/ZETA-ZETA-HAY-FESTIVAL-LOGO-768x308.jpg 768w" sizes="(max-width: 891px) 100vw, 891px" /></figure>



<p>Al margen de esta discusión, me parece que el monólogo de Sanín abre un nuevo debate por el grueso calibre de otras afirmaciones suyas: <em>“El Hay Festival me parece muy lamentable de muchas maneras. Son unos señores y unas señoras, ricos y ricas en su mayoría más conspicua (…) que vienen de Bogotá y se ponen guayabera (…) y hay conversaciones que en su mayoría son muy malas (…) lo que me pareció siempre fue que se trata de hacer charlas para que los señoras y las señoras de las élites, aunque sean brutos, sientan que son inteligentes y cultivados porque pueden entender esas charlas, que son una manera de rebajar los libros (&#8230;) <strong>Creo que cumple esa función: que las élites se sientan inteligentes porque asisten a unas charlas, porque además las entienden, y eso evita que lean los libros (…)”.</strong></em></p>



<p>Sentí pena por los señores y las señoras de <em>alta alcurnia</em>, y más pena sentí al ver que nadie, empezando por los señores y las señoras de la sociedad bogotana, ha salido a defenderse de los insultos. </p>



<p>Sanín fue más lejos: <em>“Muchos escritores van allá, al Hay Festival de Cartagena, a meter cocaína. (…) Y probablemente también a buscar mujeres; esa no me consta, la de la cocaína sí”, </em>dijo. Me parece muy raro que, a pocas semanas de su realización (29 de enero al 1º de febrero), el <em>Hay Festival</em> brille por su silencio. </p>



<p>El mundo se habrá jodido para siempre el día en que todo nos resbale, incluso lo que opinen los intelectuales. </p>



<p>Con todo, Venezuela debe dolernos. Trump ha pisoteado la dignidad del pueblo venezolano dentro de Estados Unidos y ahora los pisotea en su propia casa. <strong>Para saber cuál es el lado correcto de la historia, los colombianos no podemos olvidar que la independencia se la debemos a un venezolano, no a un gringo.  </strong></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124276</guid>
        <pubDate>Sun, 04 Jan 2026 13:15:50 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Intelectuales de derecha contra intelectuales de izquierda (caso Venezuela y “Hay Festival”)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Seis bancarrotas de Trump</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/tejiendo-naufragios/seis-bancarrotas-de-trump/</link>
        <description><![CDATA[<p>Trump se vanagloria de que “se hizo a sí mismo”. Sin embargo, las cifras dicen lo contrario. Cuando tenía tres años, las empresas de Fred Trump, su papá, le consignaban 200 mil dólares anuales. Él monto subió cuando se graduó, llegando al millón de dólares . En su cumpleaños número cuarenta, la cifra llegó a [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Trump se vanagloria de que “se hizo a sí mismo”. Sin embargo, las cifras dicen lo contrario.</p>



<p><strong>Cuando tenía tres años,</strong> <strong>las empresas de</strong> <strong>Fred Trump</strong>, su papá, le consignaban <strong>200 mil dólares anuales</strong>. Él monto subió cuando se graduó, llegando al <strong>millón de dólares </strong>. En su cumpleaños número cuarenta, la cifra llegó a <strong>5 millones</strong>. En 1999, tras la muerte de su padre, Trump recibió <strong>52,2 millones de dólares de la época</strong>.</p>



<p>Este dinero no fue suficiente para que Donald iniciara su emporio: de acuerdo al New York Times, él solicitó préstamos a la empresa inmobiliaria de su padre por un monto de <strong>413 millones de dólares</strong>. Afirma el diario que no devolvió la mayoría de los préstamos y que no pagó intereses.</p>



<p>A pesar de los préstamos y regalos de su papá, las empresas de Donald Trump quebraron seis veces:</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>Trump Taj Mahal (1991)</strong></p>



<p>La primera declaración de bancarrota de Trump fue probablemente la más significativa a nivel personal. El Trump Taj Mahal, un casino en Atlantic City, <strong>entró en bancarrota apenas un año después de su apertura</strong>. Para obtener los fondos necesarios durante este proceso, <strong>Trump se vio obligado a vender activos personales que incluían un yate de 85 metros y su aerolínea Trump Shuttle</strong>.&nbsp;Tras la reestructuración, Trump cedió el 50% de la propiedad del casino a los tenedores de bonos a cambio de tasas de interés más bajas y plazos más extensos para saldar sus deudas.</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>Bancarrotas de 1992</strong></p>



<p>El año 1992 fue particularmente difícil para el imperio empresarial de Trump, con tres de sus propiedades declarándose en bancarrota:</p>



<p><strong>Trump Plaza Hotel and Casino</strong>&nbsp;(Atlantic City)</p>



<p><strong>Plaza Hotel</strong>&nbsp;(Nueva York)</p>



<p><strong>Trump Castle Hotel and Casino</strong>&nbsp;(posteriormente renombrado Trump Marina)</p>



<p>Estas tres bancarrotas, junto con la del Taj Mahal el año anterior, ocurrieron como <strong>resultado de negocios con excesivas deudas en relación a su capacidad de generación de ingresos</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>Trump Hotels and Casino Resorts (2004)</strong></p>



<p>En 2004, <strong>la empresa matriz que controlaba las propiedades de casinos de Trump entró en bancarrota con $1.800 millones en deuda</strong>. Para entonces, Trump había consolidado varias de sus propiedades, incluyendo la readquisición del Taj Mahal en 1996, bajo esta entidad corporativa.</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>Trump Entertainment Resorts (2009)</strong></p>



<p>La sexta y última bancarrota ocurrió en 2009, cuando Trump Entertainment Resorts (anteriormente Trump Hotels &amp; Casino Resorts) se declaró en quiebra nuevamente, <strong>esta vez con $50 millones en activos y $500 millones en deudas</strong>.</p>



<p>Trump usó las quiebras para su beneficio: “He utilizado las leyes de este país&#8230; las leyes de bancarrota, para hacer un buen trabajo para mi compañía, para mí, para mis empleados y mi familia”. En otra ocasión afirmó: <strong>“Juego con las leyes de bancarrota… son muy buenas para mí”</strong>. Y no se equivocaba: después de la bancarrota de 2004, <strong>recibió un aumento de su salario base de $1.5 millones a $2 millones</strong>. En otras palabras, Trump recibió 500 mil dólares anuales en recompensa de su desastroso manejo financiero.</p>



<p>Cuando le preguntaron por sus quiebras, declaró que “prácticamente todas las personas sobre las que lees en las portadas de las secciones de negocios han hecho uso de la ley de bancarrota”. Sin embargo, <strong>menos del 20% de las compañías públicas con activos superiores a los $1.000 millones se han declarado en quiebra en los últimos 30 años</strong>.</p>



<p>De acuerdo a BBC, <strong>durante los cuatro años de su primera presidencia, Trump perdió cerca de 700 millones de dólares</strong>. Entre las razones de las pérdidas está la pandemia de Covid, que afectó sus hoteles y complejos turísticos. La segunda razón es el Asalto al Capitolio, que generó que muchas organizaciones y empresas se alejaran de él. Entre los que se alejaron estaba el Deutsche Bank, único banco que le prestaba después de seis bancarrotas. En enero del 2021 anunciaron que no volverían a prestarle dinero. El mayor problema fueron las investigaciones criminales en las que se vio involucrado. Entre ellas, la que inició la <strong>Corte Suprema, quien le ordenó que entregara a los Fiscales de Nueva York sus declaraciones de impuestos y otros registros financieros</strong>.</p>



<p>Fue justamente esa investigación la que, en febrero del 2024, declaró que Donald Trump y sus hijos eran culpables por <strong>sobrevaloración fraudulenta de activos</strong>. Durante años inflaron sus activos para obtener préstamos. <strong>La multa que les impusieron fue de 355 millones de dólares</strong>. El 26 de febrero del 2024 apelaron la decisión, argumentando errores jurídicos y excesos en la multa. Por ahora, el caso se encuentra en el limbo jurídico. Si este año hubieran ratificado la condena, Trump y sus hijos deberían pagar más 512 millones de dólares gracias a que la ley impone intereses de 114 mil dólares por día. &nbsp;</p>



<p><strong>Fuentes:</strong></p>



<p><a href="https://cnnespanol.cnn.com/2015/09/17/las-cuatro-declaraciones-de-bancarrota-de-donald-trump-a-detalle">https://cnnespanol.cnn.com/2015/09/17/las-cuatro-declaraciones-de-bancarrota-de-donald-trump-a-detalle</a></p>



<p><a href="https://news.temple.edu/news/2016-10-25/bankruptcy-expert-studies-trump-casinos">https://news.temple.edu/news/2016-10-25/bankruptcy-expert-studies-trump-casinos</a></p>



<p><a href="https://www.forbes.com/sites/danalexander/2022/07/29/donald-trumps-great-escape-how-the-former-president-solved-his-debt-crisis">https://www.forbes.com/sites/danalexander/2022/07/29/donald-trumps-great-escape-how-the-former-president-solved-his-debt-crisis</a></p>



<p><a href="https://www.democracynow.org/2018/10/3/headlines/nyt_trump_s_wealth_comes_from_family_fraud_and_tax_dodging">https://www.democracynow.org/2018/10/3/headlines/nyt_trump_s_wealth_comes_from_family_fraud_and_tax_dodging</a></p>



<p><a href="https://www.nytimes.com/2018/10/02/us/politics/donald-trump-wealth-fred-trump.html">https://www.nytimes.com/2018/10/02/us/politics/donald-trump-wealth-fred-trump.html</a></p>



<p><a href="https://www.nytimes.com/interactive/2018/10/02/us/politics/donald-trump-tax-schemes-fred-trump.html">https://www.nytimes.com/interactive/2018/10/02/us/politics/donald-trump-tax-schemes-fred-trump.html</a></p>



<p><a href="https://thehill.com/homenews/nexstar_media_wire/4873145-how-much-did-trump-inherit-from-his-father">https://thehill.com/homenews/nexstar_media_wire/4873145-how-much-did-trump-inherit-from-his-father</a></p>



<p><a href="https://cnnespanol.cnn.com/2024/02/16/juez-ordena-trump-pagar-caso-de-fraude-civil-en-nueva-york-trax">https://cnnespanol.cnn.com/2024/02/16/juez-ordena-trump-pagar-caso-de-fraude-civil-en-nueva-york-trax</a></p>



<p><a href="https://elpais.com/internacional/2024-02-16/trump-condenado-a-pagar-355-millones-de-dolares-por-inflar-el-valor-de-sus-propiedades.html">https://elpais.com/internacional/2024-02-16/trump-condenado-a-pagar-355-millones-de-dolares-por-inflar-el-valor-de-sus-propiedades.html</a></p>



<p><a href="https://cnnespanol.cnn.com/2024/02/26/trump-hijos-organizacion-apelacion-nueva-york-fraude-trax">https://cnnespanol.cnn.com/2024/02/26/trump-hijos-organizacion-apelacion-nueva-york-fraude-trax</a></p>



<p><a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-56444285">https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-56444285</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Niño</author>
                    <category>Tejiendo Naufragios</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=114503</guid>
        <pubDate>Mon, 14 Apr 2025 14:49:44 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/14093424/Quieb_Trump3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Seis bancarrotas de Trump]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Niño</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Trump, De Niro y Putin: ¿Quieren salvar el mundo o destruirlo?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/trump-de-niro-y-putin-quieren-salvar-el-mundo-o-destruirlo/</link>
        <description><![CDATA[<p>El futuro del planeta está en manos de Donald Trump, Vladimir Putin… ¿y Robert De Niro? En la ficción hay roces entre Estados Unidos y Rusia. En la vida real, Trump y Putin son uña y mugre (¡más mugre que uña!)</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imágenes tomas de las cuentas oficiales de Donald Trump, Netflix y Vladimir Putin en la red social X.</em></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-9ce23a1a94bc5bf015efc36db25f878a"><strong><em>&nbsp;“Fuck Trump”</em></strong><strong><em> (</em></strong><strong><em>“Que le jodan a Trump”): Robert De Niro, en los Premios Tony, </em></strong><strong>2018.</strong><strong></strong></p>



<p>No haré spoiler, pero de entrada diré que “Día Cero”, la serie de Netflix protagonizada por Robert De Niro, no me gustó. Una historia que se podía contar en dos horas o tres episodios se tomó seis, dejándonos claro, eso sí, que a diferencia de lo que ocurre en Colombia, Hollywood siempre encuentra la forma de reencauchar a sus octogenarias estrellas, cuando aquí están en la mala, porque no ahorraron cuando podían hacerlo, porque no cotizaron para un pensión o simplemente porque ya no les dan trabajo.</p>



<p>O sea, Robert De Niro, de 81 años, es elegido para salvar a los Estados Unidos ante una inminente guerra cibernética. El país se ha paralizado: hay apagón y los bancos están locos. Encarna a George Mullen, un veterano de guerra que ya fue presidente. En el mundo real, la avanzada edad de Joe Biden (82 años) y sus problemas de memoria lo obligaron a retirarse de la contienda presidencial, en la que la demócrata Kamala Harris (60 años), perdió con el republicano Donald Trump (78 años). &nbsp;</p>



<p>No tengo nada contra los viejitos (con algo de suerte llegaré allá), pero seamos honestos: parte del problema es seguir eligiendo a políticos longevos, cerrándole&nbsp;el paso a nuevos liderazgos. La culpa es de los electores que no queremos ver más allá de nuestras narices. Pasa en Estados Unidos. Pasa en Colombia. Pasa en Netflix.</p>



<p>En la serie la presidenta es negra y se llama Evelyn Mitchell, (Ángela Bassett), como si el guionista hubiera deseado con el corazón ver sentada en el Salón Oval a una risueña Kamala Harris y no a un desagradable Donald Trump, experto en el arte del matoneo.</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p><strong>Trump y Putin andan <em>“de pipi cogido”, </em>amangualados contra el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski.</strong></p></blockquote></figure>



<p>La serie plantea, entre otros, un tema poco original: la rivalidad histórica entre dos potencias mundiales: Estados Unidos y Rusia. Pero otra vez la realidad contradice el guion, porque los dos imperios, el norteamericano y el ruso, son ahora los mejores nuevos amigos. Como decíamos de jóvenes Donald Trump y Vladimir Putín andan <em>“de pipi cogido” —</em>perdonen la expresión—, amangualados contra el solitario presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski.</p>



<p><em>“El drama que se está produciendo (…) plantea una de las preguntas más inquietantes que nunca había tenido que plantearme sobre mi país: ¿estamos siendo dirigidos por un ingenuo que cree en Vladimir Putin, alguien dispuesto a tragarse íntegramente la retorcida visión del presidente ruso sobre quién inició la guerra en Ucrania y cómo debe terminar? ¿O nos dirige un padrino de la mafia que quiere repartirse territorios con Rusia del mismo modo que actúan los jefes de las familias del crimen? ´</em>Yo me quedo con Groenlandia y tú con Crimea’. ´Yo me quedo con Panamá y tú con el petróleo del Ártico. Y nos repartiremos las tierras raras de Ucrania. Es lo justo´<em>”,</em> escribe un preocupado Thomas L. Friedman en <a href="https://www.nytimes.com/es/2025/02/27/espanol/opinion/trump-putin-ucrania-zelenski.html">The New York Times.</a></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-the-new-york-times wp-block-embed-the-new-york-times"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" title="Al centro del drama Trump-Zelenski hay algo inquietante" src="https://www.nytimes.com/svc/oembed/html/?url=https%3A%2F%2Fwww.nytimes.com%2Fes%2F2025%2F02%2F27%2Fespanol%2Fopinion%2Ftrump-putin-ucrania-zelenski.html#?secret=JiA8QAZdRA" data-secret="JiA8QAZdRA" scrolling="no" frameborder="0"></iframe>
</div></figure>



<p>Como quien dice, Colombia no se volvió Venezuela, pero Estados Unidos podría volverse Rusia, aunque, les confieso, yo prefiero a Trump y Putin de <em>amiguis </em>en vez de <em>enemiguis, </em>porque la hostilidad entre potencias nos regresaría a la <em>Guerra Fría </em>y abre la compuerta hacia una posible Tercera Guerra Mundial, que no necesitamos ahora ni nunca.</p>



<p>¿Está el destino de la humanidad en manos de dos locos? La siguiente es la sentencia que lanzó en 2016 un arrepentido Tony Schawartz, autor de <em>“El arte de la negociación”, </em>el libro que hizo célebre a Trump: <strong><em>“Creo sinceramente que si Trump gana y obtiene los códigos nucleares, hay una excelente posibilidad de que eso conduzca al fin de la civilización”.</em></strong> La cita está en <a href="https://www.newyorker.com/magazine/2016/07/25/donald-trumps-ghostwriter-tells-all">este reportaje</a> de la revista The New Yorker, donde el escritor estadounidense definió la personalidad de Trump <em>“patológicamente impulsiva y egocéntrica”.</em></p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>¿<strong>El principal enemigo de Estados Unidos se llama Donald Trump</strong>?</p></blockquote></figure>



<p><em>“Día Cero”,</em> el thriller político de Netflix, habla de conflictos causados por el petróleo, chivos expiatorios, teorías conspirativas y torturas. El tiempo corre y hay que encontrar al enemigo, que esta vez creó un arma neurológica no cibernética. ¿Alguien duda de que hoy el principal enemigo de Estados Unidos se llama Donald Trump? &nbsp;No hay que buscarle la quinta pata al gato.</p>



<p>El arma se llama Proteus,<em> “capaz de </em>infringir una lesión cerebral a distancia con precisión quirúrgica, una lesión cuyo origen nunca podría rastrearse&#8221;. (¿Encuentran parecidos razonables con el software espía <em>Pegasus</em> en Colombia?)</p>



<p>Hay momentos interesantes donde los diálogos dicen mucho del mundillo político real:</p>



<p>—<strong><em>&#8220;El mérito será tuyo si tengo razón. Si me equivoco, me sacas de esto. Así funciona ¿no?&#8221;,</em> </strong>le dice el expresidente Mullen a la presidenta Mitchell.</p>



<p>En otra escena, Carl Otieno (McKinley Belcher III), de la <em>Comisión Día Cero</em>, le dice al expresidente sobre un posible sospechoso:</p>



<p>—Señor: hay formas más rápidas de comprobar si dice la verdad.&nbsp;</p>



<p>—La historia nos vigila, Carl.&nbsp;</p>



<p>En otro episodio sucede este diálogo envenenado entre conspiradores:  </p>



<p>—No estoy muy involucrado, dice Roger Carlson (Jesse Plemons), yerno y mano derecha del expresidente.</p>



<p>—<em>&#8220;Entonces involúcrate. Haz que se enfoquen en Moscú. Todos saben que los malos son ellos. (&#8230;) Me da gusto por ti. Me alegra ver que Mollen aún confía en ti. Si supiera lo que yo sé, creo que ya no te vería igual&#8221;, r</em>esponde Robert Lyndon, (Clark Gregg), un ricachón que busca pescar dólares en río revuelto.</p>



<p>¿La vieron? ¿Les gustó? ¿Qué calificación le dan? Yo: 5 sobre 10.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="ZERO DAY | Official Trailer | Netflix" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/qu06CTsmPks?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=112547</guid>
        <pubDate>Sat, 08 Mar 2025 11:59:07 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/07185213/A-DIA-CERO.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Trump, De Niro y Putin: ¿Quieren salvar el mundo o destruirlo?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Quién defiende al presidente Gustavo Petro?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/quien-defiende-al-presidente-gustavo-petro/</link>
        <description><![CDATA[<p>Réplica a tres columnistas (Piedad Bonnett, Ramiro Bejarano y Juanita León) y un llamado a los escritores e intelectuales de este país: Colombia los necesita.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-contrast-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-49d00d4ce29b6afdb004945281fd17b7"><em>Foto: tomada de YouTube. </em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-e3c057dfb089f926f96b8a53776b4870">Las palabras de Stefan Zweig, refiriéndose a Cicerón, son oportunas para el señor presidente: <em><strong>&#8220;En el torbellino de su ambición, ese hombre incansable nunca encontró tiempo para reflexionar en paz y extraer la suma de su saber, de su pensar&#8221;.</strong></em></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"></p>



<p>El presidente Petro no es lo peor que ha habido. Aquí seguimos hablando de él después de treinta y un meses. </p>



<p>El otro día el analista Germán Yances me decía que <em>“la oposición, con tal de no darle a ganar un punto a Petro, se puso del lado de Trump”. </em>Creo que está en lo cierto. ¡Hay que leer las cosas que dijeron el fin de semana los columnistas!</p>



<p>En <strong>El Espectador</strong>, (<a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/ramiro-bejarano-guzman/diagnostico-reservado">“Diagnóstico reservado”</a>), Ramiro Bejarano le achaca su primer triunfo internacional a Trump gracias a la torpeza de Petro. <em>“Le propinó la más estruendosa muenda que no olvidará mientras viva y pasará a la historia como la más grande humillación sufrida por Colombia, que nos hizo recordar la pérdida del canal de Panamá…”.</em></p>



<p>No, mi querido Ramiro, esta no es <em>“la más grande humillación” </em>que ha sufrido esta sufrida nación.</p>



<p>Nada iguala las vergüenzas que hemos pasado planetariamente tras la separación de Panamá, vendida por la bicoca de 25 millones de dólares, bajo el gobierno del conservador Manuel José Marroquín. Vender un brazo no es una tragedia menor. Ni qué hablar del estigma que nos legaron los narcos a partir de los años 80: al presidente Samper le quitaron la Visa tras el escándalo de los narco-casetes y quedamos como un país de mafiosos. Cómo olvidar la humillación en pleno Mundial de fútbol (USA 94), por el autogol frente a Estados Unidos, que le costó después la vida al tristemente célebre Andrés Escobar. &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-left has-contrast-color has-text-color has-link-color wp-elements-59dbc3864e916a69c0bb200651d99d2a">Petro le demostró al mundo que el miedo a un gigante no es una opción cuando están de por medio vidas humanas. Mostró su talante humanista frente al patán arrogante. Otra hubiera sido la historia si David huye al ver a Goliat </p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-f410a27e1a0143823250347ab4fdc799">Comparto lo dicho por el jurista <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/rodrigo-uprimny/trump-petro-colombia-y-los-migrantes/">Rodrigo Uprimny</a>: <em>&#8220;A pesar de mi crítica a la imprudencia de Petro, creo que el verdadero villano </em>(&#8230;) <em>es Trump, porque su actitud y sus decisiones frente a los migrantes son inhumanas e injustas&#8221;. </em></p>



<p>¡Qué exagerado o sobreactuado el columnista Bejarano! Más adelante asevera que Petro <em>“hoy es el hazmerreír del planeta”</em>.</p>



<p>Después de un siglo largo, el mundo ya no recuerda que fuimos los dueños de Panamá. O que en su momento  (1989), Gabriel García Márquez condenó en una columna del diario Granma de Cuba la intervención de Estados Unidos en Panamá,&nbsp; en tiempos de George Bush papá y el dictador Antonio Noriega. Los escritores e intelectuales algo tenían que decir contra esa tiranía norteamericana.</p>



<p>En cambio, yo sí recuerdo que el mayor hazmerreir del mundo, a la fecha, sigue siendo Cesar Gaviria tras la fuga de Pablo Escobar. Se burló de todo un país desde la Cárcel de La Catedral. Pena ajena sentimos. De esas narco-épocas nada que nos levantamos y la&nbsp;violencia se mantiene por el negocio, socio.</p>



<p>No creo que el mundo se esté riendo de Petro. No somos el ombligo del universo. El planeta está pendiente de las locuras de Trump (cada día sale con una nueva) o de si habrá un nuevo orden mundial a partir de su guerra comercial. Desde hace rato, estamos en un desorden mundial que mejor echémonos a llorar o pongámonos en cadena de oración. La quejadera es lo de estos tiempos.</p>



<p>En su columna <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/piedad-bonnett/entre-bravucones">“Entre bravucones”</a> también exagera nuestra escritora Piedad Bonnett al hablar de los <em>“cientos de colombianos que perdieron sus citas para las visas y tuvieron gastos imprevistos y zozobra. Y todo para terminar reculando y bajando la cabeza, en un acto que no sólo lo humilló a él sino al país entero”.</em></p>



<p>¡Qué horrible ese verbo recular! Solo intenten conjugarlo en los diferentes tiempos, empezando por el yo reculo y tú también. Peor esa otra expresión: <em>patrasear </em>(echarse atrás), verbo pronominal usado coloquialmente en Colombia.</p>



<p>Retroceder, claudicar o desistir suenan más elegantes. &nbsp;</p>



<p>Recuerdo que cuando llegó la pandemia a Colombia, en marzo de 2020, yo tenía mi cita para entrevista en la embajada para renovar la visa. La cancelaron por culpa del virus y la entrevista se postergó para dos años después; luego la corrieron para 2024. Lo que quiero decir es que ni morí ni el mundo se acabó entonces. Hace un año largo tengo la visa y ni maleta tengo, quizás porque no sufro de <em>estadouniditis</em>.</p>



<p>Se tiene la visa porque nunca se sabe cuándo realmente se va a necesitar. Con ella o sin ella, la vida sigue.</p>



<p>¿Saben que si extraño? Esas épocas en que los escritores colombianos asumían, sin dobleces, una postura política respecto a lo que pasaba en el mundo. Eran menos domésticos, se tenía una visión amplía del presente, mirando más allá de lo evidente. Por encima de las gafas se ve la sala de nuestra casa.</p>



<p>Recordemos que en 2001, Gabriel García Márquez y otros escritores y artistas firmaron una carta de protesta contra el gobierno español (a cargo del conservador José María Aznar), por exigirle visa a los colombianos para entrar a la que se supone es nuestra Madre Patria. Lo secundaron Fernando Botero, Álvaro Mutis, Fernando Vallejo, William Ospina, Darío Jaramillo Agudelo y Héctor Abad Faciolince.</p>



<p><em>&#8220;Los hispanoamericanos no podemos ser tratados por España como unos forasteros más. (&#8230;) Somos hijos, o si no hijos, al menos nietos o bisnietos de España&#8221;,</em> se quejaron los intelectuales por escrito. Estoy seguro de que de haber existido Twitter, habrían trinado en esa red social que —para gusto de unos y disgusto de otros—, es el telegrama de nuestro tiempo. La forma de comunicarnos cambió, nosotros envejecemos y queremos que todo siga siendo como antes. No señores: el mundo que conocimos quedó atrás.</p>



<p>Cuando recibió el Premio Nobel, en 1982, Gabo tomó la vocería por el continente en el discurso que tituló <em>“La soledad de América Latina”.</em> (Escucharlo <strong>aquí </strong>en la voz de Gabo).</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-spotify wp-block-embed-spotify wp-embed-aspect-21-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Spotify Embed: &quot;La soledad de América Latina&quot;, por Gabriel García Márquez" style="border-radius: 12px" width="100%" height="152" frameborder="0" allowfullscreen allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy" src="https://open.spotify.com/embed/episode/6nOC9r4ffXNFljN3LuaBCy?utm_source=oembed"></iframe>
</div></figure>



<p><br>Echo de menos esa época en que los intelectuales colombianos se juntaban epistolarmente ante las injusticias del mundo y sus gobernantes. Los intelectuales eran personas sumamente respetables. Y su opinión necesaria. ¿Dónde está la intelectualidad colombiana? ¿Cuántos son y de qué están hablando hoy? ¿Se podrían contar con los dedos de la mano o son más de cinco?</p>



<p>La prensa del fin de semana fue una perorata al unísono contra Gustavo Petro sobre lo que ya sabíamos, porque la mayoría no están diciendo nada que no sepamos ya. &nbsp;Se repite el mismo discurso antipetrista con diferentes palabras y tonalidades, unos más documentados que otros, unos más rabiosos que otros. Todos quieren ver fuera a Petro rapidito, del mismo modo que el gringo quiere fuera a los colombianos de su reino.</p>



<p>Petro no es perfecto porque gobernar es en sí mismo un acto altamente demencial y suicida, donde las debilidades y vulnerabilidades de cada gobernante quedan expuestas; Petro es humano y como humano no creo que cambie, porque nadie cambia de la noche a la mañana, menos con el timón en las manos. </p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-386a968812241c652b2aa6b638b32731">Volvamos a Cicerón en palabras del escritor austriaco en <em>&#8220;Momentos estelares de la humanidad&#8221;:</em> <strong>&#8220;&#8230; ha sido valeroso y débil, obstinado y, a la vez, deseoso de lisonjas, muy admirado y muy odiado, un carácter tornadizo, lleno de fragilidad y de brillo&#8230;&#8221;: Stefan Zweig.</strong></p>



<p>Lo acusan de narcisismo (la periodista Juanita León sin ser psiquiatra enlistó ese calificativo en el quinto lugar de lo que ella llamó <em>“Cinco rasgos del liderazgo de Petro que reflejó el episodio de Trump”</em>).</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-la-silla-vac-a wp-block-embed-la-silla-vac-a"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="3M95FlbzQi"><a href="https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/cinco-falencias-del-liderazgo-de-petro-que-reflejo-el-episodio-con-trump/">Cinco rasgos del liderazgo de Petro que reflejó el episodio con Trump</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;Cinco rasgos del liderazgo de Petro que reflejó el episodio con Trump&#8221; &#8212; La Silla Vacía" src="https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/cinco-falencias-del-liderazgo-de-petro-que-reflejo-el-episodio-con-trump/embed/#?secret=ggFyLtWOW1#?secret=3M95FlbzQi" data-secret="3M95FlbzQi" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-300ddea9a0d59f3bb4976048f0cb2f66"></p>



<p>Juanita: el egotismo es una característica inherente al poder, en cualquiera de sus formas: político, empresarial, incluso periodístico. Cada quien se engrandece dependiendo qué tanto se crea su propia grandeza. En lo puntual, no se llega a presidente de un país sin una dosis alta de engreimiento.</p>



<p>El arranque del perfil debajo de la nota que firma Juanita León es elocuente: <em>“Soy la directora, fundadora y dueña mayoritaria de La Silla Vacía”.</em> Todos queremos ser grandiosos. O grandiosas. Cada cual se cree dios o semidios a su manera y en sus terrenos. Queremos ser reyes aunque nos falte el reino. </p>



<p>Dice Juanita León: <em>“Esta percepción sobre su estado mental se desprende de los miles de mensajes en redes sociales y memes”. </em>No, Juanita, para determinar el estado mental de cualquier persona la medicina tiene protocolos. Mañana nadie te puede tratar de loca por lo que escribes en tu portal.</p>



<p>Podemos cuestionar y concederle algo al otro como fórmula despolarizadora. William Ospina, crítico de Petro, a quien considero un intelectual de quilates, juicioso, culto e&nbsp;informado, con una mirada universal de la realidad, en su análisis sobre la personalidad de Trump, puso en su columna de <strong>El Espectador</strong> del domingo (<a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/william-ospina/elogio-del-enemigo">“Elogio del enemigo”</a>), una frase en la que todos podríamos examinarnos: <em><strong>“Que otros obren equivocadamente no significa que nosotros estemos haciendo lo justo”.</strong></em></p>



<p>Quizás sea el momento de que el señor presidente y sus detractores miren cuánta paja se les metió en el ojo.</p>



<p></p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=111102</guid>
        <pubDate>Sat, 08 Feb 2025 15:42:49 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Quién defiende al presidente Gustavo Petro?]]></media:description>
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        <title>El “sueño americano” ha muerto. ¡Viva la pesadilla americana!</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-sueno-americano-ha-muerto-viva-la-pesadilla-americana/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿Es Donald Trump el perro que ladra y no muerde o, a sus 78 años, es el perro viejo que late echado? Los invito a construir el sueño colombiano. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Foto de la cuenta de Donald Trump en X.</em><strong></strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-8b93390b3b0585795402fa3a55e1965a"><strong><em>“Nunca voy allá donde haya riesgo. Tengo miedo y tedio de los peligros”:</em> </strong>Fernando Pessoa, en <em>&#8220;El Libro del desasosiego&#8221;</em>, página 88.</p>



<p>El sueño americano nunca me ha trasnochado y menos ahora que el gringo aquel no nos quiere ver ni en pintura. Hagamos uso del derecho a no migrar, propongo yo. Quedarnos quietos para curarnos en salud.</p>



<p>Decía el escritor portugués Fernando Pessoa: <em>“¡Oh, Lisboa, mi hogar!”</em> Yo digo: ¡Oh, Bogotá; oh, Colombia, mi hogar!</p>



<p>No somos ciudadanos del mundo. Ese es un cuento que nos cuentan pero no pasa de ser cuento. Si a usted le niegan una visa, le niegan el derecho a ser ciudadano del mundo. Punto.</p>



<p>—<em>“Aquí no eres bienvenido”. </em>No se lo dijeron así, pero fue lo que le insinuaron cuando le devolvieron los papeles, sin mirarle la cara de estreñido.</p>



<p><em>“América again!”</em> ¡Gringolandia para los gringos!, aunque necesiten de los latinos para limpiarles la mugre. Primero ellos, segundo ellos, tercero ellos. Se las están dando de mucho coffee con milk, alentando un sentimiento antinorteamericano.  ¿Vieron el <a href="https://www.elespectador.com/entretenimiento/gente/quien-es-trevor-noah-el-presentador-de-los-premios-grammy-2025-que-insulto-a-shakira-y-colombia/">insulto a Colombia </a>durante la gala de los Grammy? </p>



<p>Se nos olvidó que primero fuimos nómadas, durante miles años íbamos a cualquier parte o a ninguna parte. Decidimos asentarnos y con el sedentarismo empezaron los problemas. Cada quien sintiéndose dueño de un pedacito del mundo, como ahora lo hace el <em>señor cara de tomate</em>, un mala papa, que levanta su rostro vengador para decirnos que es el dueño de lo que ve y de lo que no se ve.</p>



<p>Estados Unidos le quedó chiquito. Cual Tío Rico, quiere quedarse con Groenlandia, el Canal de Panamá y el Golfo de México… por ahora. </p>



<p class="has-text-align-right has-large-font-size"><strong>¿Es Donald Trump el perro que ladra y no muerde o, a sus 78 años, es el perro viejo que late echado? ¿Amenaza y luego se corre? Démosle tiempo al gringo. &nbsp;</strong></p>



<p>Somos prisioneros del país donde nacimos. Si llegas a otra prisión, los presos de allá te humillarán, te pisotearán, te harán la vida de cuadritos. Pero eso está bien porque al final entenderás, por las malas claro, que eso te pasa por ir a buscar lo que no se te había perdido. Uno no debe estar donde no lo quieren. Insisto: Nos queda el derecho a no migrar. Ahora el mundo está al alcance de un clic para recorrerlo sin salir de casa, dicen los optimistas. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>El sueño americano me tiene sin cuidado. Tampoco me trasnocha el ratón y su ratona. Sí, como dijo Mickey Mouse, cada quien para su <em>jaus </em>(house). Con grilletes o sin grilletes, dignos o indignos, aquí están llegando por docenas. Han despertado por fin del sueño (americano) a la realidad de la vida. Un delincuente convicto los devuelve por delincuentes, hágame el favor. Así de desquiciado está el globo. Un día de estos explota y por fin se acaban todas nuestras angustias. Por ahí como que viene un meteorito a toda. </p>



<p>Ese tipo está loco. La sangre le hierve y por eso está caricolorado a toda hora. O a lo mejor es la hipertensión, qué voy a saber yo. Algo raro debió pasarle en su infancia para que ahora quiera vengarse de la humanidad: los que no somos gringos, aunque nos hagamos los gringos de vez en cuando para sobrevivir.</p>



<p>Un día escribiré un perfil de Donald Trump cuando haya resuelto un par de dudas sobre ese personajillo y los de su entorno: ¿Sufre de complejos? ¿Por qué un hombre paga por acostarse con prostitutas? ¿Acaso cuántas mujeres lo han rechazado en su vida? ¿Qué sabemos de la relación con su madre? ¿Por qué se escondió Melania Trump detrás de un sombrero fúnebre durante la posesión de su marido? Apenas si se le veían los ojos. ¿Estaba apenada esta mujer que, a punto de cumplir 55 abriles, se sigue viendo bella?</p>



<p>Dejemos de creer en el tal sueño americano. Empecemos a construir el sueño colombiano para al menos poder decir, antes de morir, que sabíamos dónde estábamos parados.</p>



<p>Me atengo a lo que dijo Fernando Pessoa: <em><strong>“Podré ir a buscar riqueza a Oriente, pero no riqueza de alma, porque la riqueza de mi alma soy yo mismo, y yo estoy donde estoy, con Oriente o sin él”.</strong></em></p>



<p>También yo estoy donde estoy, con los <em>yunais</em> o sin los <em>yunais.</em></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=111129</guid>
        <pubDate>Tue, 04 Feb 2025 12:51:30 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El “sueño americano” ha muerto. ¡Viva la pesadilla americana!]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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