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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Tue, 14 Apr 2026 23:46:05 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de documental colombiano | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Documental sobre Sigifredo López: memoria, poder de información y noticias falsas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/liarte-dialogo-sobre-arte/documental-sobre-sigifredo-lopez-memoria-poder-de-informacion-y-noticias-falsas/</link>
        <description><![CDATA[<p>La película documental “El doble secuestro de Sigifredo López” se estrena en salas el 17 de julio.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>No recordaba nada sobre el <strong>secuestro de los diputados del Valle</strong> (11 de abril de 2002), aparte de la noticia en sí del secuestro por parte de las Farc. Una pena porque en ese tiempo yo vivía en Cali y trabajaba en el noticiero regional NotiPacífico.</p>



<p>Y sobre <strong>Sigifredo López</strong>, debo admitir con vergüenza, que no tenía claro en qué había quedado su proceso con la justicia, aunque trabajaba en El Espectador&#8230;</p>



<p>Esto fue lo primero que pensé cuando Litza y Lizzeth me permitieron ver “<strong>El doble secuestro de Sigifredo López</strong>” para que redactara el boletín de prensa de esta película que se estrena en salas el 17 de julio.</p>



<p>Me vi el documental dos veces y mi conclusión es que como sociedad no entendemos el poder de la información y el peligro de las noticias falsas.</p>



<p>“El doble secuestro de Sigifredo López” es una película documental dirigida por <strong>Alejandro Bernal Rueda</strong>, con la investigación de <strong>Sofía Villamil</strong> y la producción de <strong>DYNAMO</strong> en cabeza de la productora Vivian Valencia, con la producción ejecutiva de Diego Ramírez Schrempp y Andrés Calderón.</p>



<p>El propósito del director es narrar una historia reciente de Colombia a partir de la reconstrucción de este secuestro colectivo del que sólo sobrevivió Sigifredo López. Y lo hace de una forma espectacular porque, por supuesto, cuenta con la voz del político; pero también de los familiares de los diputados, políticos, periodistas, analistas políticos y mucho material de archivo de medios de comunicación y de las Farc.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="El doble secuestro de Sigifredo López - Tráiler oficial" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/XAFFrFzfn4A?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>Para reflexionar los mensajes de Sigifredo sobre la vida, el cómo mantenerse con vida, el tiempo vivido y perdido junto a los seres queridos, la humanidad y la dignidad.</p>



<p>Sorprendente ver el video de las Farc en el que documental cómo se prepararon para el secuestro, cómo lo llevaron a cabo y cómo mantuvieron a estos hombres en la selva.</p>



<p>Asombroso ver, así mismo, el transcurso del país durante cuatro periodos presidenciales (Andrés Pastrana, Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos) y el uso del lenguaje en cada uno de ellos.</p>



<p>Desesperanzador ver el trabajo de las familias para que esta ‘noticia’ local que trascendió a nivel nacional no dejara de serlo, aún cuando Uribe se negó al ‘<strong>Intercambio humanitario</strong>’.</p>



<p>Aterrador ver el discurso de la Fiscalía cuando, diez años después del secuestro (2012), acusó a Sigifredo López de ser cómplice de la guerrilla en la planeación del secuestro.</p>



<p>Frustrante ver cómo los medios de comunicación se prestan -o quedan atrapados- en el poder de la información, la palabra y la imagen, y emiten y emiten un montón de información que, fácilmente, se convierte en una noticia falsa… como se demostró en el caso de Sigifredo López.</p>



<p>Impactante ver que una noticia falsa no la desmiente casi nadie y cómo una noticia deja de ser noticia.</p>



<p>“<strong>El doble secuestro de Sigifredo López</strong>” no es una película política. Desde mi punto de vista es una mirada retrospectiva de las últimas dos décadas de Colombia desde la memoria de Sigifredo López, su familia y los familiares de los otros políticos; desde la mirada de los políticos colombianos y las Farc que ante cámara explican las decisiones del gobierno y la guerrilla; y las muchas horas de material de archivo Es una lección preciosa de historia gracias a los aportes del periodista Jorge Cardona y la escritora Olga Behar.</p>



<p><a href="mailto:liartedialogosobrearte@gmail.com">liartedialogosobrearte@gmail.com</a>&nbsp;– @LiarteconArte </p>
]]></content:encoded>
        <author>Lilian Contreras Fajardo</author>
                    <category>Liarte: diálogo sobre arte</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=118082</guid>
        <pubDate>Tue, 15 Jul 2025 20:46:40 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Documental sobre Sigifredo López: memoria, poder de información y noticias falsas]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Lilian Contreras Fajardo</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Lloré</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/llore/</link>
        <description><![CDATA[<p>Respondan esta pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que lloraron de alegría? El documental &#8220;Los niños perdidos&#8221; (Netflix) retrata nuestra versión colombiana de la Odisea. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imagen tomada de Netflix.</em></p>



<p>Si existe un sentimiento que reúna en sí mismo toda la belleza de la vida es ese que brota espontaneo cuando el alma desemboca en los ojos. Ahí nos damos cuenta de que vivir vale la pena y que todavía se puede tener fe en los semejantes.</p>



<p>Lloré con la historia de <em>Los niños perdidos</em> en el Amazonas colombiano. Y tuve que poner pausa varias veces mientras veía el documental por Netflix para dejarme abrazar por un sentimiento genuino para el que no hay palabra correcta.  </p>



<p>Solo hasta ahora caigo en la cuenta de que aquello sí fue un auténtico milagro, incluso para descreídos como yo. No hay manera lógica, acaso terrenal, de explicar cómo cuatro niños –uno de ellos de brazos- lograron sobrevivir 40 días con sus cuarenta noches en la selva, bajo condiciones inhóspitas, con el peligro acechando. Se repitió en ellos la hazaña bíblica de Jesús solo en el desierto, con todo y serpiente incluida; ya verán por qué. </p>



<p>Mucho podemos aprender de esta nueva parábola que son muchas parábolas al mismo tiempo. </p>



<p>La mayoría nos ahogamos a diario en un vaso de agua, intentando encontrar la salida a problemas que no siempre lo son. A Lesly Mucutuy, la mayor de ellos, que entonces tenía 14 años, las circunstancias le impusieron la quijotesca tarea de no dejar morir a sus tres hermanitos: Soleiny, de nueve; Tien Noriel, de cuatro y Cristin, de un añito. Los cuatro están ahora bajo el cuidado del Instituto de Bienestar Familiar.</p>



<p>¿A cuántos de nosotros con frecuencia nos ha costado trabajo hacernos responsables de nuestra propia existencia? Todo cuanto su madre y abuela le enseñaron para sobrevivir, Lesly lo aplicó en la selva. De nuestros indígenas podemos aprender ese profundo conocimiento que desde niños les inculcan sobre su territorio, y que transmiten de una generación a otra. Salvar la selva es salvarlos a ellos y su legado milenario, pero es también salvarnos a los demás, sin importar el lugar físico que ocupemos en este planeta, porque la selva es un pulmón que nos hermana, con una riqueza inacabable e inabarcable. La selva nos devolvió a los niños, seguimos en deuda con ella.</p>



<p>Desde este lado, nos ufanamos de ser parte de la civilización. Ciertamente no, porque a veces hasta se nos olvida dónde estamos parados. Si usted indaga en la gran metrópoli por la dirección escrita en el papelito, la gente hace muecas, sale corriendo o lo dejan hablando solo, sin haber terminado de lamentarse por estar desubicado. En medio de la manigua no existen las cuadras ni las nomenclaturas. La luz del sol, la fuerza interior y la fe -lo que sea que eso signifique- son las únicas brújulas que se tienen a la mano para no perderse.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Los niños perdidos | Tráiler oficial | Netflix" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/UydRmzD--Yg?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Colombia necesita con urgencia su propia <em>Operación Esperanza</em> para conjurar sus broncas, las reales y las inventadas.</h2>



<p>La película es una lección de vida, y otra, y otra. El ejército del Estado y el ejército indígena, por largo rato atrapados en el desencuentro, se unieron en un noble propósito, cada cual con sus saberes y sus métodos, lo que demuestra que la reconciliación sí es posible. Que todavía podemos remendar, si quisiéramos de corazón, estos corazones deshechos por tanta rabia fermentada. &nbsp;Pongamos de moda la palabra fraternizar a ver si de verdad fraternizamos. Odiarnos ya sabemos. Nos comportamos como almas vivientes pero no sintientes.</p>



<p>Propongo que encierren a todos los políticos en el mismo cuarto para que vean este documental, sin que se sientan obligados a opinar. Nos debemos el silencio los unos a los otros. Antes de la paz, que el silencio esté con nosotros para emprender la búsqueda de esa Colombia refundida en los confines de sus malquerencias. <em>Los niños perdidos </em>nos están hablando. Colombia necesita con urgencia su propia <em>Operación Esperanza</em> para conjurar sus broncas, las reales y las inventadas.</p>



<p>El testimonio de Lesly, recreado con bellísimos dibujos que cobran movimiento ante nuestra mirada, es la cartilla que debemos leer. De esto deberíamos estar hablando: los maestros con sus estudiantes en la escuela, con nuestros hijos en las casas, y entre vecinos en la calle, con el que sube y la que baja en el ascensor, con el que escucha aunque no ve&#8230;</p>



<p>La niña no tuvo problemas en reconocer que&nbsp;sintió desfallecer y&nbsp;quiso abandonar a sus hermanitos a su suerte. Dios, el destino, el duende de la jungla, o lo que sea que gobierna nuestras almas, puso sosiego en la suya y la reconfortó&nbsp;cuando sintió que solita no podía más con tanta responsabilidad. Al pensar en ella, pienso en mi nieta y en todas las criaturas indefensas del mundo que necesitan nuestra atención y protección. Cambiemos indiferencia por compasión, que no es lástima, ni limosna.&nbsp;</p>



<p>Sé que no estoy haciendo spoiler porque el final de esta historia lo conocemos desde junio de 2023. Lo que no conocíamos son los testimonios de quienes participaron en el rescate, ni las imágenes inéditas, fotografías y videos, de esta que es una auténtica <em>Odisea </em>homérica de los tiempos modernos: el camino que llevó a los niños de regreso a <em>Itaca,</em> nacer otra vez o resucitar, como quieran llamarlo; la vida abofeteando a la muerte dócilmente, el tributo a quienes fallecieron en el siniestro de&nbsp;la avioneta, entre ellos Magdalena Mucutuy, la madre de los pequeños. Ella es otro símbolo del coraje, ella que cuidó de sus niños hasta donde la muerte, la verdadera mandamás, se lo permitió. </p>



<p>Sí, lloramos porque nos reconocemos humanos, sobrepasados por la tragedia ajena, pero también sobrecogidos por la emoción que producen los finales felices. Nuestra heroína Lesly y sus hermanitos son nuestro <em>cuento de los Hermanos Grimm</em>, <em>El libro de la selva </em>hecho en Colombia. Si no han visto este documental, corran a verlo. Esta epopeya nacional tiene al mundo con los ojos encharcados y el alma saliéndose por los ojos.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="728" height="910" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/20174724/Z-SELVA-1-1.jpg" alt="" class="wp-image-108359" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/20174724/Z-SELVA-1-1.jpg 728w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/20174724/Z-SELVA-1-1-240x300.jpg 240w" sizes="(max-width: 728px) 100vw, 728px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size">El próximo domingo, nueva historia en este blog: <strong>Vivir con esquizofrenia paranoide</strong>.</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=108333</guid>
        <pubDate>Thu, 21 Nov 2024 12:38:33 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Lloré]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <item>
        <title>“Camilo Torres”, reflexión de Marta Rodríguez sobre él y Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/liarte-dialogo-sobre-arte/camilo-torres-reflexion-marta-rodriguez-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>“El amor eficaz”, frase insignia de Camilo Torres Restrepo es el punto de partida de la película documental que estrena, este 16 de febrero, Marta Rodríguez en salas de cine de Colombia. A principios de 2020, cuando entrevisté a la cineasta por “La Sinfónica de los Andes” (su debut en salas de cine comerciales, a [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>“<strong>El amor eficaz</strong>”, frase insignia de <strong>Camilo Torres Restrepo</strong> es el punto de partida de la película documental que estrena, este 16 de febrero, <strong>Marta Rodríguez</strong> en salas de cine de Colombia.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-93601 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/Camilo_Torres_Marta_Rodriguez_Liarte-300x300.png" alt="" width="300" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/Camilo_Torres_Marta_Rodriguez_Liarte-300x300.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/Camilo_Torres_Marta_Rodriguez_Liarte-150x150.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/Camilo_Torres_Marta_Rodriguez_Liarte-768x768.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/Camilo_Torres_Marta_Rodriguez_Liarte-1024x1024.png 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/Camilo_Torres_Marta_Rodriguez_Liarte.png 1081w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>A principios de 2020, cuando <a href="https://www.elespectador.com/entretenimiento/cine-y-tv/documental-de-marta-rodriguez-por-primera-vez-en-cines-comerciales-article-905506/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">entrevisté a la cineasta</a> por “<strong>La Sinfónica de los Andes</strong>” (su debut en salas de cine comerciales, a pesar de estar vigente desde la segunda década del siglo pasado) me dijo que su siguiente película era sobre este personaje que fue su amigo.</p>
<p>Pensé que se trataba de una biografía, pero no. “<strong>Camilo Torres Restrepo, el amor eficaz</strong>” es una reflexión del pensamiento del cura y sociólogo, una deconstrucción desde la retrospectiva, una recapitulación de conceptos y situaciones en Colombia de los últimos 70 años, es la evidencia del Déjà vu del país.</p>
<p>La narración es arriesgada porque por medio de una conversación ficticia entre <strong>Marta Rodríguez</strong> y Camilo Torres el espectador tiene la posibilidad de conocer o saber otros puntos de vista del pensamiento religioso, social y político del cura en el contexto de los 60 y en la actualidad.</p>
<p><strong>Fernando Restrepo</strong> (codirector del largometraje) presta su voz a Camilo Torres, quien confiesa que no lo deja en paz el haberse ido, no haber sabido cómo manejar las cosas, no haber dimensionado la utopía y la revolución.</p>
<p>“<strong>Camilo Torres Restrepo, el amor eficaz</strong>” comienza con una especie de reclamo por parte de la cineasta por la forma en que él hizo las cosas, y a su vez rescata los ideales de él y los pone a conversar con el presente colombiano.</p>
<p><iframe loading="lazy" title="CAMILO TORRES RESTREPO, EL AMOR EFICAZ  - TRÁILER OFICIAL" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/fJo3oyPllv4?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Los problemas sociales y las maneras de solucionar los conflictos se toman la conversación y sirven para contextualizar la historia del país del siglo pasado y los cambios que Camilo Torres proponía a partir del pensamiento de la gente y la conciencia de la movilización colectiva.</p>
<p>Entrevistas de archivo de<strong> Hernando Gómez Serrano </strong>(sicólogo, politólogo en investigador) y <strong>Eduardo Umaña Luna</strong> (abogado, catedrático e investigador 1923-2008) sirven de apoyo para lo anterior, mientras que la intervención del sacerdote jesuita <strong>Javier Giraldo</strong> es fundamental para entender la teología que estudió <strong>Camilo Torres</strong>, la cual básicamente legitimaba la violencia como último recurso cuando se agotaban los caminos; y lo que entonces significaba el compromiso por el cambio social, los conceptos “revolución” y “amor”, que van ligados a la solidaridad, lealtad y ritos sociales.</p>
<p>Durante un buen tiempo “<strong>Camilo Torres Restrepo, el amor eficaz</strong>” es una lección sobre Colombia, sobre el problema de tierras, sobre la violencia y sobre cómo el narcotráfico cambió por completo la visión y la misión de la guerrilla y del ciudadano que se dejó permear por el dinero fácil.</p>
<p><strong>Marta Rodríguez</strong> comenta desde la retrospectiva que, en Colombia, quien denuncia se enfrenta a la muerte, algo que aprendió cuando realizó el documental “<strong>Chircales</strong>” (1967-1972, sobre la explotación laboral y social en una ladrillera).</p>
<p>“<strong>Camilo Torres Restrepo, el amor eficaz</strong>” no es solo una película sobre el cura sociólogo, también lo es sobre la historia de vida y el trabajo de <strong>Marta Rodríguez</strong>, quien no compartió la posición de revolución y armas; pero que sí apostó por un trabajo de denuncia por medio del documental político y social que deja memoria sobre las realidades complejas que enfrentan y viven muchas poblaciones colombianas.</p>
<p>“<strong>Camilo Torres Restrepo, el amor eficaz</strong>” es la segunda película documental de <strong>Marta Rodríguez</strong> que llega a salas de cine comercial, tras “<a href="https://www.retinalatina.org/video/la-sinfonica-de-los-andes/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><strong>La</strong> <strong>Sinfónica de los Andes</strong></a>” (disponible en Retinalatina.org).</p>
<p>Me parece que el ejercicio de ver esta película se complementa perfecto con “<a href="https://www.rtvcplay.co/peliculas-documentales/el-film-justifica-los-medios" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><strong>El film justifica los medios</strong></a>” (disponible en RTVCPlay) que rescata el trabajo de tres pioneros del <strong>cine documental</strong>, Marta Rodríguez, Carlos Álvarez y Carlos Sánchez, quienes comparten con el espectador las motivaciones que tuvieron para coger una cámara y documental la historia de Colombia.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-93602 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/Camilo_Torres_Marta_Rodriguez_Liarte_1-300x300.png" alt="" width="300" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/Camilo_Torres_Marta_Rodriguez_Liarte_1-300x300.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/Camilo_Torres_Marta_Rodriguez_Liarte_1-150x150.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/Camilo_Torres_Marta_Rodriguez_Liarte_1-768x768.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/Camilo_Torres_Marta_Rodriguez_Liarte_1-1024x1024.png 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/Camilo_Torres_Marta_Rodriguez_Liarte_1.png 1081w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p><a href="mailto:liartedialogosobrearte@gmail.com">liartedialogosobrearte@gmail.com</a> / <a href="https://www.instagram.com/liarteconarte/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">@LiarteconArte</a></p>
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        <author>Lilian Contreras Fajardo</author>
                    <category>Liarte: diálogo sobre arte</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=93600</guid>
        <pubDate>Wed, 15 Feb 2023 18:22:02 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[“Camilo Torres”, reflexión de Marta Rodríguez sobre él y Colombia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Lilian Contreras Fajardo</media:credit>
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