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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Cristo | Blogs El Espectador</title>
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        <title>La CRUZ del CRISTO… by C.L.E.B.O</title>
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        <description><![CDATA[<p>Ya estamos llegando al FINAL de esta MARAVILLOSA FILBO 2024 y por aqui está presente una exponente digna de la literatura de su país la ESCRITORA colombiana, CLAUDIA LUZ ENGRACIA BOSSA OLMOS, quien nos trae una novela para tener en cuenta… “ Es la historia de Donaldo Del Cristo Leal, un hombre hipersexual con ocho [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Ya estamos llegando al FINAL de esta MARAVILLOSA FILBO 2024 y por aqui está presente una exponente digna de la literatura de su país la ESCRITORA colombiana, <strong>CLAUDIA LUZ ENGRACIA BOSSA OLMOS</strong>, quien nos trae una novela para tener en cuenta…</p>



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<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="682" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/01091539/IMG_1249-682x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-100235" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/01091539/IMG_1249-682x1024.jpeg 682w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/01091539/IMG_1249-200x300.jpeg 200w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/01091539/IMG_1249-768x1153.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/01091539/IMG_1249-1023x1536.jpeg 1023w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/01091539/IMG_1249.jpeg 1066w" sizes="(max-width: 682px) 100vw, 682px" /></figure>



<p>“ Es la historia de Donaldo Del Cristo Leal, un hombre hipersexual con ocho hijos y cuatro mujeres; fue abandonado al nacer por un padre andariego y mujeriego, educado por una madre iletrada. Debido a sus méritos intelectuales, Donaldo ocupa el cargo de Juez Once de Instrucción Criminal. Por esto, las experiencias familiares y la promiscuidad, le plantean un conflicto entre el machismo y la justicia, crisis que se acentúa cuando convive con Mónica, coprotagonista, educada por un padre infiel que maltrata a su trabajadora y sumisa esposa.&nbsp;</p>



<p>La novela avanza entre oleadas del presente y el pasado, temporales revividos por voces del recuerdo y digresiones de los personajes, propias de la cotidianidad del ser humano; con los comentarios recalcitrantes y la crítica de un narrador que los juzga, aunque sabe que al final, todos traemos una herencia y una dependencia de las que se debe aprender para evolucionar. Esta OBRA es una verdadera JOYITA que le deja al mundo de las LETRAS digna de CONOCER…”</p>



<p><strong>Claudia Luz Engracia </strong>es nativa de Cartagena de Indias, Colombia. Se desempeña como comunicadora social y periodista; abogada y conciliadora en Derecho; maestra en escrituras creativas y bioética; y promotora de lectura. El amor por las letras y las palabras de. <strong>Engrazia</strong>(seudónimo), proviene del afecto a la lectura y a la escritura que le infundieron sus profesores de español y de redacción tanto del colegio como de las universidades; de la admiración que siente por su abuelo paterno Donaldo Bossa Herazo (Tolú 1904 &#8211; Cartagena 1996), buen ciudadano, escritor e historiador, presidente de la Academia de Historia de Cartagena de Indias &#8211; Palacio de la Inquisición; y de sus frecuentes visitas a la biblioteca Bartolomé Calvo, lugares que también irradiaron su pasión por los libros.&nbsp;</p>



<p>En 2011 como estudiante de la maestría de escrituras creativas de la Universidad Nacional de Colombia, terminó de escribir esta obra de ficción, inicialmente titulada&nbsp;<em>Adicto a mí</em>. Luego de un distanciamiento de doce años, la novela&nbsp;<strong><em>La cruz Del Cristo</em></strong><em>&nbsp;</em>es publicada con ilustraciones y mapas complementarios, tal como lo había soñado, dormida y despierta, en su afán por llevar este mensaje de conciencia al género masculino, a la sociedad colombiana y, por supuesto, a todos los lectores. Como les dejamos aquí una TRABAJADORA incansable en aras de dejar un LEGADO a la LITERATURA…</p>



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<p><strong>FACE 2 FACE</strong></p>





<p>•&nbsp;La escritora&nbsp;está presente con su LIBRO, en&nbsp;el Pabellón 6, piso&nbsp;1, stand 346 de&nbsp;Promolibro. Y en las principales LIBRERÍAS y PLATAFORMAS…</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
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<p><strong><br>CONTINUARÁ&#8230;</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="300" height="168" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/25201115/IMG_1008-1.jpeg" alt="" class="wp-image-99967" /></figure>



<p><strong>CON JABÓN&#8230;! NO COMO PILATOS PORFIS</strong></p>



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        <author>Grupo Juncal un colectivo de autores</author>
                    <category>cafeliterario.co</category>
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        <pubDate>Wed, 01 May 2024 16:05:14 +0000</pubDate>
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                            </item>
        <item>
        <title>Egilona (Siglo XVIII)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/egilona-siglo-xviii/</link>
        <description><![CDATA[<p>Se le recuerda por haber sido la que estuvo al final de una era y por haber sobrevivido a esta para dar comienzo a otra. También conocida como Egilo, sería ella quien testimoniaría el pleno debacle del cristianismo en lo que hoy es España, una vez y los moros consiguieran apropiarse por entero de la [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Se le recuerda por haber sido la que estuvo al final de una era y por haber sobrevivido a esta para dar comienzo a otra. También conocida como Egilo, sería ella quien testimoniaría el pleno debacle del cristianismo en lo que hoy es España, una vez y los moros consiguieran apropiarse por entero de la península ibérica e impusieran en dichos territorios la religión que profesaba su profeta Mahoma.</p>
<p>En algunas crónicas árabes su nombre también aparece como Ailo o Ayluna, pero a pesar de estos tantos nombres, es más bien poco lo que se conoce de Egilona. Se sabe que nació en Toledo, y que sus padres eran un par de acaudalados nobles visigodos, y que posiblemente en su adolescencia pudo haberse visto seducida por un joven llamado Pelayo, quien a la postre acabaría convirtiéndose en el rey de Asturias.</p>
<p>Sin embargo por conveniencias políticas el padre de Egilona considera oportuno casar a su hija con Rodrigo, quien para ese entonces fungía como rey de los visigodos, y quien moriría un par de años más tarde sin enterarse que sería él el último de aquella centenaria dinastía. Pelayo serviría a Rodrigo, y este acabaría muriendo en el año 711 en la Batalla de Guadalete, otra derrota del cristianismo ante la expansión musulmana y tal vez la más definitiva.</p>
<p>Finaliza así la era de los godos abriendo paso a la naciente cultura andaluza, y para tratar de mantener la cercanía con la nobleza de los rezagos godos, Egilona sería desposada por su captor, el primer valí en regir sobre la península, Abd al-Aziz ibn Musa, y de esta manera los musulmanes se permitirían instaurar un cambio menos dramático toda vez que la conquista del islam había sido ya definitiva.</p>
<p>La última reina visigoda de Hispania pasaba a convertirse entonces en la primera reina del imperio musulmán, o así lo creería Egilona, para quien según sus costumbres germanas el matrimonio sería una institución formada por una pareja con la intención de constituir una familia con hijos. Pero no era esta la manera como su marido entendía el deber conyugal, para quien la poligamia y el sistema patriarcal no concedía a ninguna de sus esposas ninguna clase de legitimidad real, y cualquiera de ellas no eran más que objetos de alianzas con los pueblos que iban siendo vencidos en su avanzada territorial.</p>
<p>En ese caso, Egilona pasaba a ser una más de entre tantas. Aun así, según algunas fuentes como la crónica anónima <em>Fath al-Andalus</em>, revelan que Egilona cambiaría su religión y se convertiría al islamismo, bautizándose con el nombre de Umm Asim, cuya traducción es “La madre de Asim”, dejando en claro que habría tenido un hijo varón con Abd al-Aziz ibn Musa.</p>
<p>Otras fuentes históricas como la <em>Crónica del Pacense</em>, indican que Egilona conseguiría</p>
<p>destacarse entre las demás esposas del califa, llegando a ejercer una fuerte influencia en las decisiones que este ejecutaría durante su mandato. En la <em>Crónica mozárabe </em>del año 754 se habla de un marido que llegó a ser convencido por su influyente esposa para que conspirara contra el califato y la ayudara en la restauración de la monarquía visigoda.</p>
<p>Parece que de cualquier forma los demás líderes musulmanes ya habrían advertido de las debilidades de su califa, y queriendo impedir cualquier brote de cristianismo sería Suleimán, califa de Damasco, quien enviaría a Sevilla a cinco de sus más avezados comandantes para que dieran muerte a Abd al-Aziz ibn Musa y a su sibilina mujer.</p>
<p>Pero según parece los esbirros llegarían tarde, ya que para el año de 716 Abd al-Aziz ibn Musa habría muerto asesinado, en lo que algunos cronistas especulan pudo haberse tratado de un envenenamiento por parte de su esposa.</p>
<p>Lo cierto es que muy poco se conoce acerca de la vida de quien sería así la última de una especie y el germen de la siguiente, la amalgama religiosa entre cristianos y musulmanes, pero que varios historiadores discuten se trató de una leyenda y poco crédito le dan a su existencia real.</p>
<p>Siguiendo sin embargo con las crónicas que nos dan cuenta de su vida y sus desventuras, se desconoce el paradero de Egilona luego de la muerte de Abd al-Aziz ibn Musa, y así también el destino de su hijo. Algunos sugieren que pudo haber sido asesinada en Toledo unos dos años después, pero todo alrededor de su historia no pasará de ser una interpretación de los pocos textos que la nombran.</p>
<p>Por su lado los cristianos defienden su presencia histórica, e insisten en que Egilona ciertamente existió, pero que, sobre todo, jamás, renunciaría a la fe de Cristo.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-91683" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/09/269.-EGILONA-243x300.jpg" alt="EGILONA" width="243" height="300" /></p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=91682</guid>
        <pubDate>Sat, 30 Mar 2024 04:20:55 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Egilona (Siglo XVIII)]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>La muerte, el mejor regalo de la vida</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/politica/mi-opinion/la-muerte-mejor-regalo-la-vida/</link>
        <description><![CDATA[<p>Siempre vive a nuestro alrededor desde el momento de su concepción; sin embargo, no ocupa mucho espacio ni tiempo en ese principio. A medida que los años se aligeran con su propio transcurso, la proximidad nos hace reflexionar en ella cada vez un poco más, sin llegar a ser obsesión. Las primeras experiencias nos llegan [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-97155 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/11/Figura-1-Caricatura-de-la-muerte-arrancandose-la-cabeza-realizada-por-Huygens-para-ser-300x260.png" alt="" width="300" height="260" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/11/Figura-1-Caricatura-de-la-muerte-arrancandose-la-cabeza-realizada-por-Huygens-para-ser-300x260.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/11/Figura-1-Caricatura-de-la-muerte-arrancandose-la-cabeza-realizada-por-Huygens-para-ser-150x130.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/11/Figura-1-Caricatura-de-la-muerte-arrancandose-la-cabeza-realizada-por-Huygens-para-ser.png 707w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>Siempre vive a nuestro alrededor desde el momento de su concepción; sin embargo, no ocupa mucho espacio ni tiempo en ese principio. A medida que los años se aligeran con su propio transcurso, la proximidad nos hace reflexionar en ella cada vez un poco más, sin llegar a ser obsesión.</p>
<p>Las primeras experiencias nos llegan en diferentes turnos a todos. La mía, la trajo a colación mi prima hermana y amiga de niñez, Marina Angulo, cuando me preguntó si recordaba la muerte de otro primo hermano, Pacho Angulo. Una muerte tan estúpida que ocurrió tomándose unas cervezas en una tienda en la esquina de la calle 74 con la carrera 46 probablemente en la mitad de los años cincuenta. Forcejeando con un compañero de tragos, la pistola se disparó matándolo instantáneamente. La bala le entró por un costado de la nariz, dejando un hueco pequeño y le salió por la parte de atrás de la cabeza formando un hueco grande.</p>
<p>Fue el primer cadáver que vi en mi vida, el de mi papá el segundo, y nunca más vi a otro. Ni al de mi madre. Marina, andaba buscando respuestas a el porqué le costaba trabajo dar pésames, y me hizo recordar que fui yo quien les llevó la noticia de la muerte de Pacho a todos ellos, pensando que ese trauma era la respuesta de su incapacidad de responder adecuadamente. A ella también le afectó esta experiencia, y ambos podíamos tener como unos siete u ocho años. Yo, soy unos meses mayor que ella.</p>
<p>Por eso, la muerte es un regalo de la vida. Es la apertura al conocimiento total por el cual especulamos por toda nuestras vidas bajo las premisas de una recompensa al final de ella; al menos, con esas creencias nos crían. A unos, católicos, con las expectativas de esa religión al llegar el final; otros, protestantes, testigos de Jehová, anglicanos, judíos, musulmanes, ateos y hay tantas creencias en el sancocho, que confunde a los mismos dioses adorados.</p>
<p>Los católicos esperan o el cielo, el purgatorio o el infierno después de su muerte. <a href="http://www.laverdadcatolica.org/F46.htm">http://www.laverdadcatolica.org/F46.htm</a> El cielo si no tienen pecados mortales o veniales, el purgatorio para purificar su alma antes de entrar al cielo, y el infierno para aquellos que mueren en pecado mortal. Para aceptar esta filosofía, tienes que reconocerla por fe. No puedes cuestionar las explicaciones y tienes que colocar estas teorías como bases de tu existencia. Porque si lees entre las líneas y aplicas un sentido común fuera del dogma de esta fe, encuentras demasiadas incongruencias formando la duda y pérdida de este conocimiento.</p>
<p>Los Testigos de Jehová, creen en la resurrección aquí en la tierra. <a href="http://www.jw.org/es/publicaciones/libros/Ense%C3%B1a/verdadera-esperanza-para-los-seres-queridos-que-han-muerto">http://www.jw.org/es/publicaciones/libros/Ense%C3%B1a/verdadera-esperanza-para-los-seres-queridos-que-han-muerto</a> Los que tengan tiempo y deseen obtener un mejor entendimiento a esta teoría, lean sus explicaciones. Pero otra vez, necesitas tener el dogma de la fe y creer ciegamente en la interpretación de sus creencias; porque no importa qué tanto trates de aplicar objetividad a la lectura, sus confusiones saltan a la vista a una mente fuera de sus concepciones.</p>
<p>Los musulmanes esperan el paraíso, y en él, mujeres bellas, hombres jóvenes, agua, frutas, vino y riquezas. <a href="http://blogs.periodistadigital.com/totalitarismo.php/2007/09/24/el-paraiso-por-el-cual-mueren-y-matan-lo-1">http://blogs.periodistadigital.com/totalitarismo.php/2007/09/24/el-paraiso-por-el-cual-mueren-y-matan-lo-1</a> Sí notarán lo mismo que yo al tratar de definir este lugar, ¿en donde? ¿En un cielo? Me suena más como la definición que los católicos le dan al infierno. No trato de ofender a los creyentes; lo que sucede es que a mi mente atea no le cabe la posibilidad de que esa pueda ser una recompensa para alguien que siga las reglas y normativas de un grupo religioso. Todas esas cosas, se encuentran en esta vida. ¿Por qué no buscarlas y gozarlas ahora que están a nuestra disposición en vez de esperar a la muerte?</p>
<p>Los judíos, están todavía esperando a su Mesías, y con su llegada, la resurrección de los muertos. <a href="http://www.gotquestions.org/Espanol/Judaismo-judios.html">http://www.gotquestions.org/Espanol/Judaismo-judios.html</a> Y el reino mesiánico será aquí en la tierra. <a href="http://www.judaismohoy.com/article.php?article_id=1350">http://www.judaismohoy.com/article.php?article_id=1350</a> En este último vínculo confiesan que hasta ellos mismos están confundidos con la interpretación a lo que viene en esta era. Por lo tanto, si para esas personas que pasan una vida entera leyendo e interpretando los textos del tora es imprecisa, qué se puede esperar para nosotros los incrédulos.</p>
<p>El budismo cree en la reencarnación. <a href="http://www.proyectoafri.es/cd8ejerc/ejercfrelig/cr1bach/doc-3_inf__budismo.htm">http://www.proyectoafri.es/cd8ejerc/ejercfrelig/cr1bach/doc-3_inf__budismo.htm</a>. Este vínculo está un poco mal codificado, pero se entienden claramente las cuatro verdades del budismo: dolor, origen del sufrimiento, destrucción del sufrimiento y el camino para destruir el sufrimiento. En estos tiempos actuales, aprendemos a lidiar con los dolores a la machota. Algunos recurren a las muletas como el alcohol, drogas o vicios de otra índole; otros los enfrentamos como debe ser: uno al tiempo y con la calma que requiera cada situación.</p>
<p>En el mensaje que intercambiamos Marina y yo, me preguntó “que qué pensaba yo de la muerte”. Le respondí que no me asustaba y que cuando llegara el momento, la agarraba por los cuernos como debía ser. Mi cuerpo, lo dono a un hospital para que utilicen los órganos que se puedan usar para salvar algunas vidas; y lo inutilizable, que les sirva para hacer cualquier tipo de práctica que necesiten hacer los estudiantes de medicina.</p>
<p>La vida hasta ahora solo ha podido probar la existencia de un cerebro capaz de desarrollar un sinnúmero de actividades a la vez y que posiblemente lo podríamos entrenar a hacer muchísimas cosas más. Sin embargo, a pesar de la coexistencia de la ciencia con la religión, no han podido ni siquiera lograr un acercamiento que posibilitara un existencia en común. Dios es producto de una imaginación temerosa del hombre al contemplar el infinito espacio entrelazado con los seres que vivimos en la tierra.</p>
<p>A falta de explicaciones lógicas, preferimos utilizar un pavor a lo inconocible y aplicar deducciones aceptándolas como verdades, aunque no las podamos comprobar. Es preferible vivir en ese espacio incongruente, que aceptar la posibilidad de la inexistencia de Dios.</p>
<p>Al momento de mi muerte, estoy casi seguro que, aunque mi corazón haya dejado de latir, mi cerebro continuará funcionando presenciando escenas a mi alrededor incapacitando reacciones consideradas normales de la vida. Una vez mi cerebro pare de crear reacciones químicas y eléctricas, es cuando ocurrirá el mejor regalo de la vida: la muerte, y el conocimiento total de la verdad absoluta.</p>
<p>&nbsp;</p>
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        <author>Ben Bustillo</author>
                    <category>Mi Opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=97154</guid>
        <pubDate>Thu, 09 Nov 2023 14:13:01 +0000</pubDate>
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                            </item>
        <item>
        <title>Santa Clara de Asís (1194-1253) </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/santa-clara-asis-1194-1253/</link>
        <description><![CDATA[<p>Chiara Scifi se inspiró en la figura de un tal Francisco que por aquel entonces andaba fundando su propia orden, y cuyos preceptos religiosos la inquietarían al punto de acabar desprendiéndose de todo en su vida para perseguir su causa apostólica. Fue tal la devoción y el interés que manifestaba por su amigo, que solía [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Chiara Scifi se inspiró en la figura de un tal Francisco que por aquel entonces andaba fundando su propia orden, y cuyos preceptos religiosos la inquietarían al punto de acabar desprendiéndose de todo en su vida para perseguir su causa apostólica. Fue tal la devoción y el interés que manifestaba por su amigo, que solía llamarse a sí misma como la “la humilde planta del bienaventurado Francisco.”</p>
<p>Clara nació en una familia rica. Su padre era un conde y su madre una aristócrata a la que caracterizaba su férrea creencia cristiana, por lo que era común que emprendiera peregrinaciones a Bari, Santiago de Compostela y a Tierra Santa. Supuestamente durante el embarazo la madre había tenido una revelación que le prometía el alumbramiento de una niña que habría de iluminar el mundo, y de allí que le escogiera el nombre de “Clara”.</p>
<p>La pequeña se criaría pues en un contexto bastante piadoso, alejada de los demás niños y al interior de un palacio que raras veces abandonaba, y desde muy niña empezaría a mostrar un fervor religioso que la llevaba a largas rutinas diarias de oraciones, las cuales solía contar por medio de piedritas, y así también manifestaba una devoción extrema a través de castigos, mortificándose con el uso de cilicios.</p>
<p>Esta niña no prometía la vida tradicional de la mujer de hogar, por lo que se negaría a contraer nupcias con el marido que sus padres le habían elegido, y puesto que lo suyo más parecía seguir a un tipo andrajoso que andaba de visita en Roma, fortaleciendo su propio movimiento religioso.</p>
<p>Clara se quedó prendada de la figura carismática de Francisco de Pietro de Bernardone, humilde revolucionario con autoridad pontificia para predicar a su manera y estilo la palabra de Cristo, y escuchándole sus filosofías desde un asiento en la iglesia de San Rufino la pequeña mística decidiría que su más sincera vocación sería la entrega absoluta a la voluntad de su Dios, comandada por el orador que tenía al frente.</p>
<p>La futura santa se le presentó a Francisco, quien ya había oído acerca de la devoción de Clara, y a quien aceptaría como a su compañera de batalla, señalando que era preciso “quitar del mundo malvado tan precioso botín para enriquecer con él a su divino Maestro.” Fue así como Francisco se convertiría para Clara en su mentor y guía y espiritual, a lo que el Papa Benedicto XVI comentaría años más tarde: “Para Clara, sobre todo al principio de su experiencia religiosa, Francisco de Asís no solo fue un maestro cuyas enseñanzas seguir, sino también un amigo fraterno.” Junto a su amigo, Clara expresaba libremente sus sentimientos, sus dolencias, temores y debilidades, y sin embargo ante sus novicias presentaba una actitud en firme, renovada, convencida, fortalecida por las palabras y la compañía de Francisco.</p>
<p>Después de pasado el Domingo de Ramos de 1212, la intrépida y decidida Clara emprendía un viaje clandestino con rumbo hacia la Porciúncula, que era una pequeña capilla que Francisco había adaptado en la parte trasera de Nuestra Señora de los Ángeles, y en donde un grupo de frailes con antorchas en mano esperaba por ella para celebrar el ritual de iniciación a la Orden franciscana. Clara había huido de su palacio para postrarse de rodillas ante el Cristo de San Damián y declarar un voto de renuncia al mundo y sus placeres, “por amor hacia el santísimo y amadísimo Niño envuelto en pañales y recostado sobre el pesebre.”</p>
<p>La recién iniciada prometió lealtad absoluta a su amigo Francisco. A continuación se despojó de sus prendas de niña rica y se vistió con un rústico sayal tejido de retazos, cambió su cinturón de joyas por un sencillo cordón, y una vez Francisco cortó su pelo rubio Clara pasaría a ser oficialmente una miembro de la Orden de los Hermanos Menores, siendo transferida al convento de las benedictinas de San Pablo para que desde allí comenzara su vida de apostolado. Sin embargo su estancia en dicho convento resultaría siendo pasajera, ya que al enterarse sus padres del paradero de su hija, la rebelde novicia emprendería un nuevo escape, esta vez con destino a la iglesia de San Ángel de Panzo.</p>
<p>Pese al descontento de su padre, su decisión de entregarse a una vida monástica sería muy pronto seguida por su hermana Inés, quien apenas seis días después también escaparía de casa para reunirse con Clara. Luego la seguiría su otra hermana, Beatriz, y años más tarde también su madre, Ortolana, entregaría los últimos años de su vida a la devoción cristiana recluyéndose en el convento de San Damián.</p>
<p>Francisco logró por medio de los camaldulenses del monte Subasio que no solo le donaran la Porciúncula sino que además le confirieran la iglesia de San Damián y su casa contigua, delegando en Clara la tarea de crear una pequeña comunidad y darle vida a su propio convento. Como abadesa del recinto, Clara de Asís pasaría los próximos 41 años de su vida al frente de este hogar, y hasta el día de su muerte.</p>
<p>La casa sirvió para acoger a cuatro mujeres que se hacían llamar Damas Pobres, y que luego serían conocidas como la segunda Orden franciscana o de las Hermanas Clarisas, constituida en rigor para acoger la vida monacal femenina en concordancia con las tareas y preceptos de sus hermanos franciscanos.</p>
<p>El convento de oración abrió sus puertas para que cada vez fueran más las interesadas en las labores de predicar la palabra del Señor, entregarse a tareas de caridad y oración, de trabajo desinteresado y alegre por los pobres y por la persecución espiritual de los valores cristianos. La única condición de aceptación era que la interesada a postulante tomara su decisión voluntaria de ceder todos sus bienes y posesiones a los pobres para entregarse de lleno a la causa franciscana.</p>
<p>Dado las reglas, Clara no podía recibir ayudas ni donaciones, valiéndose de las limosnas que las monjas mendigaban de puerta en puerta, y a quienes según se cuenta su abadesa daba la bienvenida besándoles los pies como un gesto de gratitud. Su empeño en despojarse de lo material llegó al punto de que el mismo Papa se molestaría cuando Clara se negó a recibir algunos bienes que el Santo Oficio quería conferirle a las Hermanas Clarisas. En un comunicado en el que Inocencio IV otorgaba a Clara y a su orden religiosa el “Privilegio de la pobreza”, y que según se dice firmaría <em>cum hilarite magna </em>(“riéndose de buena gana”), el Sumo Pontífice diría casi a regañadientes, rendido ante la terquedad de la monja: “Habéis renunciado a toda ambición de los bienes de este mundo… Las privaciones no os dan miedo… y os concedemos que nadie pueda forzaros a recibir bienes de este mundo…”</p>
<p>Una situación semejante había vivido unos años antes con el Papa Gregorio IX, quien de ninguna manera consiguió convencerla para que aceptara algunos bienes que tenía para ofrecerle, e incluso se atrevió a conminarla de que él como autoridad tenía la potestad de retirarle el voto de pobreza, a lo que Clara contestó: “Santísimo Padre, desatadme de mis pecados, mas no de la obligación de seguir a Nuestro Señor Jesucristo.”</p>
<p>Nunca abandonaría su estilo de visa austero, casi miserable. Dormía en un incómodo tablado con una almohada, pero luego le pareció que esto sería un lujo y se decantó por dormir sobre un jergón de paja, cubrirse con un pedazo de cuero y apoyar su cabeza en un cojín rústico.</p>
<p>Su modo de vida frugal lo patentaba en la mesura y templanza de su dieta, siendo común la práctica del ayuno, en donde durante tres días se alimentaba únicamente a base de pan y agua, y en cuanto al vestir asumió como su atuendo un camisón de cuero de cerdo.</p>
<p>Sus votos de obediencia y pobreza se evidenciaban en cada gesto cotidiano, como aquella de ser ella misma quien disponía de la mesa para servir a sus novicias, y era la encargada de ofrecer agua a estas para lavarles las manos, además de otros cuidados como velar sus sueños y arroparlas durante las noches.</p>
<p>Al interior de su convento los enfermos que Francisco le enviaba no solo encontraban regocijo sino que acababan por curarse de sus padecimientos, enfermedades y dolencias. La monja era un ejemplo vivo del latinismo que reza: <em>Ora et labura. </em>Incansable, Clara solía tener el trabajo manual como parte de sus responsabilidades de rutina, bordando generalmente prendas que eran enviadas a las iglesias de los resquicios más pobres de las regiones aledañas.</p>
<p>No se perdía misa, por más enferma que se encontrara, e incluso en ocasiones tuvieron que transportarla en una camilla y así mismo la acercarían al atrio para que recibiera la comunión. Tenía por costumbre rezar el “Oficio de la cruz”, que era el ruego famoso compuesto por Francisco. Se destacaba por invertir varias horas al día a la oración, hincada de rodillas ante el Crucifijo que años antes le había hablado a Francisco, y ante el cual solía reunirse una vez celebrado el último oficio del día y antes de irse a dormir. A la mañana siguiente, muy temprano, la monjita ya estaría con los preparativos de la jornada, encendiendo las luces y tocando las campanas de la iglesia para anunciar a las novicias la llegada del nuevo día.</p>
<p>En 1215 Francisco otorga oficialmente el título de abadesa a su fiel amiga, y ese mismo año la consagrada monja da a conocer el primer reglamento de vida religiosa para mujeres, un escrito que lograba apartarse de las reglas canónicas monásticas y que sería conocido como <em>Norma de vida para las hermanas, </em>contando con la aprobación del mismísimo Papa Inocencio III. Luego del nombramiento Francisco se desligó de la dirección general de ambas órdenes, cediéndole paso a Clara para que fuera ella quien se ocupara de lleno en la dirección general de su propia orden religiosa.</p>
<p>Son varias las anécdotas milagrosas que Clara se permitió en vida, como aquella de multiplicar al igual que Jesús la cantidad de los panes durante una cena, o aquella en la que el Papa visitó las instalaciones del convento de San Damián y antes de cenar le pidió a la religiosa que hiciera el favor de bendecir los alimentos, luego de lo cual en cada mendrugo de pan aparecería mágicamente la señal de la cruz.</p>
<p>Otra de sus leyendas cuenta de la invasión sarracena de 1240 que amenazaba la toma del convento de San Damián. Clara, quien se encontraba guardando reposo por sus múltiples enfermedades, pidió la llevaran a las puertas del monasterio y le alcanzaran el cáliz de plata en el que se reservaba el Santísimo Sacramento, y siendo esta su única arma, combatiría a los musulmanes a punta de plegarias y rezos. Se cuenta que del cáliz provino una voz aniñada que dijo: “Yo os guardaré siempre.” La defensa divina tuvo su efecto y los mahometanos se disuadieron incomprensiblemente de saquear el convento. Un año más tarde un evento similar volvería a repetirse, y en donde a la abadesa le bastaron los ruegos para que su convento quedara transformado en una especie de milagroso fortín ineluctable, y cuyo día se ha constituido para los asisienses como fiesta nacional.</p>
<p>Para 1253 el estado de salud de la abadesa se había deteriorado considerablemente. El Papa Inocencio IV se presentó en el convento de San Damián para conferir a Clara el sagrado sacramento de la unción de los enfermos, así como para reafirmar, y a “perpetuidad”, el derecho de ser y permanecer siempre pobre. Clara le pidió la absolviera de sus culpas y pecados, a lo que el Papa contestó: “Quiera yo, hija mía, que tenga yo tanta necesidad como tú de la indulgencia de Dios.” Al marcharse el Papa, Clara comentaría al grupo de monjas que la acompañaban: “Hijas mías, ahora más que nunca debemos dar gracias a Dios, porque, sobre recibirle a Él mismo en la sagrada hostia, he sido hallada digna de recibir la visita de su Vicario en la tierra.” En otra oportunidad el Papa la visitó de nuevo y su comentario al despedirla fue parecido: “Ojalá yo tuviera tan poquita necesidad de ser perdonado como la que tiene esta santa monjita.”</p>
<p>Serían casi 30 años de padecimientos los que estuvo soportando la adolorida monja, y a todo esto no le escuchaban quejarse, y se mantuvo bordando y orando hasta que le alcanzó el aliento. La futura santa solía insistir el lugar donde encontraba su valía para seguir persistiendo con alegría: “Desde que me dediqué a pensar y meditar en la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, ya los dolores y sufrimientos no me desaniman sino que me consuelan.” Nunca dejaría de recibir a obispos, cardenales y toda clase de religiosos y religiosas que acudían al convento de San Damián para pedirle su auxilio.</p>
<p>Inés se trasladó desde Florencia para velar por los cuidados que requería su hermana durante sus últimos días. Varias monjas se turnaban para hacerle compañía de manera permanente, en una agonía que la llevaría a dejar de comer durante dos semanas. Para ese momento ya su amigo Francisco había muerto, y serían tres de sus principales frailes, Junípero, Angel y León, quienes acompañarían a Clara leyéndole la Pasión de Jesús en sus últimos momentos.</p>
<p>Pese a encontrarse en las últimas, Clara parecía mantener un cierto vigor, hasta esa tarde en la que fijó la vista en la puerta de la habitación, por donde vio entrar un séquito de mujeres vestidas de blanco que escoltaban la figura luminosa de la Virgen María portando una corona. La Bienaventurada Madre de Dios se apartaría del coro de ángeles y abrazaría a la futura santa. Murió acompañada de sus hermanas, algunos frailes y monjas, y se comenta que alguien dijo: “Clara de nombre, clara en la vida y clarísima en la muerte.”</p>
<p>La voz corrió por todos los rincones de Asís. Acudieron peregrinos en masa, e incluso las tropas armadas asistieron para hacerle guardia a sus restos, y a la mañana siguiente el Papa en persona se había presentado con un par de cardenales. Todos ya discutían sobre los milagros de la santa, y el Papa no supo si celebrar una misa especial o si convenía seguir los requisitos de rigor, ya que parecía dispuesto a canonizar de inmediato a la religiosa porque así el pueblo lo proclamaba. Uno de sus obispos convenció al Sumo Pontífice que actuara con prudencia y no se precipitara en adelantar un proceso, que igual y dos años después lograría concretarse cuando el Papa Alejandro IV la declarara Santa oficial de la iglesia católica. Son muchos los monasterios e iglesias que llevan su nombre no solo en Italia sino alrededor del mundo, siendo venerada también por las iglesias anglicana y luterana.</p>
<p>Los restos mortales de Clara reposan en la cripta de la Basílica de Santa Clara de Asís, donde sería enterrada sujetando entre sus manos un lirio de metal. Como dato anecdótico, su hermana Inés no solo la siguió en su camino apostólico, sino que además moriría unos días después de la muerte de Clara.</p>
<p>Desde su velación empezó a popularizarse una oración que todavía hoy día se le dedica: “Verdaderamente santa, verdaderamente gloriosa, reina con los ángeles la que tanto honor recibe de hombres en la tierra. Intercede por nosotros ante Cristo, tú, que a tantos guiaste a la penitencia, a tantos a la vida.”</p>
<p>A la santa suele representársele en las pinturas con el hábito particular de las Hermanas clarisas: un velo negro y un sayal color marrón sujetado por un cinturón de tres nudos del que cuelga un rosario. A veces le hemos visto portando una mitra sobre su cabeza, y se le ha dibujado sosteniendo en la mano un báculo, o también el Santísimo con el que defendió sus dominios del ataque de los sarracenos. La flor del lirio, símbolo de pureza y virginidad, suele también asociarse con su figura, y aparece en el escudo de las clarisas combinándose con un báculo y formando juntos una cruz.</p>
<p>Popularmente se le considera patrona de los orfebres y de los clarividentes, y así también como del buen tiempo, por lo que existía la costumbre medieval de las novias que ofrecían un huevo a Santa Clara para que no lloviera el día de sus bodas.</p>
<p>Sin embargo su título oficial de patronaje por parte de la iglesia sería otro. En 1958 el Papa Pío XII nombró a Santa Clara de Asís como patrona de la televisión y de las telecomunicaciones. En la Carta Apostólica manifestó el apoyo de la iglesia a esta nueva tecnología moderna, recomendando su empleo para la divulgación del Evangelio, y declarando la necesidad de una patrona que sepa velar por su buen uso. La decisión de elegir a Clara obedece a la anécdota de aquella vez en que la religiosa, debido a sus dolencias, no pudo asistir a una misa con un motivo navideño. Se dice que Clara tuvo desde su cama una especie de visión en la que pudo estar como presente durante la celebración, sugiriendo una suerte de “televisión espiritual”, explicó el pontífice.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-89833" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/05/242.-SANTA-CLARA-DE-ASÍS-189x300.jpg" alt="" width="189" height="300" /></p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
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        <pubDate>Fri, 15 Sep 2023 05:45:32 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Santa Clara de Asís (1194-1253) ]]></media:description>
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        <title>Musas</title>
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        <description><![CDATA[<p>Esos espíritus o presencias etéreas a los que acude el poeta en busca de inspiración, esas figuras divinas con las que quiere toparse la mano creativa del pintor, las ninfas por las que espera ser abordado el músico que compone una melodía, esas fuerzas poderosas que como representaciones femeninas asisten a los artistas dotándolos de [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Esos espíritus o presencias etéreas a los que acude el poeta en busca de inspiración, esas figuras divinas con las que quiere toparse la mano creativa del pintor, las ninfas por las que espera ser abordado el músico que compone una melodía, esas fuerzas poderosas que como representaciones femeninas asisten a los artistas dotándolos de magia y creatividad, esos son los seres mitológicos a los que se les conoce como musas. La palabra musa significa “canción” o “poema”, y según parece la devoción por estos seres es originaria de Pieria, en Tracia, muy cerca de donde se ubicaba el monte Olimpo. La versión que más prolifera cuenta que fueron engendradas después de nueve noches de amor ininterrumpidas entre Zeus, gran dios del Olimpo, y la titánide Mnemósine, diosa de la memoria, y que solían acompañar al dios de las artes, el mítico Apolo, con quien tendrían casi todas algún amorío y una que otra descendencia divina, además de aprender de él los distintos oficios artísticos. Su primera aparición, luego de su nacimiento, fue cantar en coro el triunfo de los dioses olímpicos sobre los titanes, celebrando la victoria que eternizaría a su padre en el poder de los cielos. Hacia el siglo VIII antes de Cristo la creencia en las musas se extendía por todo el territorio de la Hélade, siendo una creencia que ciertamente inspiraría el arte de la Antigua Grecia, ya que toda suerte de artistas de distintas latitudes estaban convencidos de la existencia de las musas, por lo que el culto y adoración por estas figuras era común entre los poetas, escultores y músicos de la época. Desde Esparta y hasta Roma, y para rendirle tributos a las musas, se erigieron templos, altares, estatuas y toda clase de monumentos donde solían ofrecerse en sacrificio libaciones de agua, leche y miel. En el siglo IV la ya dominante iglesia romana prohibió el culto y la adoración a las musas, considerándoles rituales paganos que eran contrarios a los preceptos cristianos, y durante el Oscurantismo la invocación a estas presencias míticas podría llegar a ser condenado con la pena capital. Unos dicen que al principio fueron tres musas, otros señalan que fueron cuatro, pero la versión más difundida sería la propuesta por Hesíodo y luego respaldada por Plutarco, quienes distinguieron a nueve musas y las catalogaron según las distintas corrientes artísticas: <strong>Calíope </strong>(Καλλιόπη), “la de la bella voz”, musa de la elocuencia, la belleza y la poesía épica, amante de Apolo y con quien tendría al poeta Orfeo, asesinado por el dios Dionisio, y a quien se le representa coronada con un ramillete de laureles, portando una tabla de escritura y sujetando una lira. Es la mayor de todas y según Homero sería ella la que inspiraría sus epopeyas de <em>La ilíada </em>y <em>La odisea</em>; y también sería la encargada de mediar en la disputa entre Afrodita y Perséfone cuando ambas codiciaban al bello Adonis. Tras la muerte de su hijo y su esposo, esta ninfa acabaría parando en los sótanos del Hades.<strong> Clío </strong>(Κλειώ), “la que ofrece la gloria”, madre de Jacinto, el fiel amigo de Apolo, musa de la Historia y que suele ser representada portando un libro abierto o un rollo de pergamino mientras toca la trompeta. Se dice que fue ella quien enseñó en Grecia el alfabeto de los fenicios. <strong>Erató </strong>(Ἐρατώ), “la amorosa”, musa de la poesía lírica, amante de Apolo, y que suele aparecer con una antorcha encendida, acompañada de un arco y de flechas doradas, tal como Eros, dios del amor, con una corona de rosas ceñida a su cabeza y sosteniendo el instrumento de la cítara mientras un par de tórtolas le picotean los pies. <strong>Euterpe </strong>(Εὐτέρπη), “la muy placentera”, musa de la música, inventora del aulos (flauta doble) y que suele estar acompañada junto a otros instrumentos como el laúd y la guitarra, coronada de rosas y hojas de mirto y que funge como representante del buen ánimo. <strong>Melpóneme </strong>(Μελπομένη), “la melodiosa” era la musa de la tragedia, del ingenio y la imaginación. Su cabeza está encumbrada por una corona de pámpanos y alguna joya que la adorna, siempre cubierta de coloridas prendas, calzado alto, llevando una máscara de aspecto triste en una de sus manos, y en la otra un puñal ensangrentado (en otras versiones empuña un cetro), mientras reposa sobre una maza como símbolo de que el oficio del teatro requiere un compromiso para nada sencillo, así como de un gran talento. Triste, solitaria, descontenta a pesar de sus privilegios, y representante consumada del drama. <strong>Talía </strong>(Θάλεια), “la festiva”, musa de la comedia, anfitriona en festejos, sinónimo de abundancia, será la contraparte de su hermana Melpóneme. Con una mirada inquietante, pícara y divertida, Talía es representada con guirnaldas, calzando sandalias o borceguíes, y portando en su mano una máscara con una sonrisa dibujada. También fue amante de Apolo, y es asociada con los campos, los sembrados y la agricultura. <strong>Terpsícore </strong>(Τερψιχόρη), “la que deleita en la danza”, es la musa del baile, también la que vela por la educación, y suele representársele bailando y tocando el arpa. Es además la madre de las sirenas. Siempre vestida con prendas color blanco, <strong>Polimnia </strong>(Πολυμνία), “la de muchos himnos”, es la musa del canto. Es representada en una actitud meditativa, con un semblante muy serio, reposando su brazo sobre una roca en actitud reflexiva, mientras un velo le cubre parte del rostro y su mirada profunda se posa en los cielos. Lleva algunas cadenas sujetas a su cuerpo, y a veces aparece con un dedo en los labios como señal de silencio y prudencia. Es la creadora de la geometría, la gramática y la lira. Finalmente la menor de las musas, <strong>Urania </strong>(Οὐρανία), “la celestial”, musa de las ciencias y especialmente de la astronomía, otra amante de Apolo que figura portando un ramillete de espigas en su mano derecha y en la izquierda un globo terráqueo, y a sus pies distintos instrumentos de medición como la brújula o el compás. El poder principal de las musas consiste en susurrar al poeta las palabras justas, medidas, mezcla de su conocimiento y sus ideas, otorgándole el disparador necesario para relatar sus pensamientos con elegancia y belleza. Así también aconsejaban a los reyes en el arte de gobernar y socorrían a los oradores en el arte de la retórica, como fuera el caso de Aristeo. La profecía era también un atributo por el que eran conocidas dado su cercanía con el dios profético de Delfos, su amado Apolo. Las musas figuran en los distintos mitos como personajes secundarios, compañeras del dios Dionisio en sus banquetes y con entrada disponible al Olimpo, haciendo apariciones eventuales, como cuando sirvieron de juezas en el duelo musical que tuvo Apolo contra su retador Masias, o cuando las nueve hijas del rey Píero, las Piérides, se atrevieron a desafiarlas en una competencia de canto, terminando convertidas en urracas y sus voces transformadas en graznidos. Otras que no salieron bien libradas después de encarar a las musas fueron las temidas sirenas, que recibieron como castigo el ser desplumadas de sus colas, plumas con las que luego se adornarían las musas con el fin de humillar a las ninfas oceánicas. El cantor Tamiris, hijo de Filamón y de la ninfa Argíope, fue otro personaje al que no le fue bien luego de retarlas y de perder en la contienda. Tamiris había propuesto a las musas acostarse con ellas si salía vencedor en un duelo de canto, pero finamente sería castigado con la ceguera por su <em>hibris, </em>que es como se conoce a la ambición desmedida<em>. </em>Al comienzo de una tarea artística es el momento preciso en que es debido evocarlas, nombrándoles y requiriendo de su consuelo, su gracia y profecía, para que acudan en auxilio de la empresa artística. Es así como a lo largo de la Historia han sido varios los filósofos y poetas que han invocado la asistencia inspiradora de las musas. El ilustre Heródoto nombró a cada uno de sus nueve libros de <em>Historias </em>con el nombre de cada musa. Para impulsar la “armonía cívica y el aprendizaje”, Pitágoras recomendó a los habitantes de Crotona que levantaran un templo en honor a las musas. Platón y Hesíodo también se refieren a las musas en algunos pasajes de sus escritos, y de este mundo antiguo nos queda la biblioteca de Alejandría, la cual se construyó alrededor de un <em>mouseîon </em>(museo), que es como se le llama al “altar de las musas”, y que estaba ubicado muy cerca de la tumba de Alejandro Magno. En tiempos modernos Dante clamará el auxilio de las musas en repetidas ocasiones, como en el caso de <em>La divina comedia, </em>cuando canta desde el Infierno: “¡Oh musas, oh altos genios, ayudadme! ¡Oh memoria que apunta lo que vi, ahora se verá tu auténtica nobleza!” O en el caso de Shakespeare con su obra <em>Enrique V, </em>y en cuyo prólogo podemos leer: “Quién me diera una musa de fuego que os transporte al cielo más brillante de la imaginación; príncipes por actores, un reino por teatro, y reyes que contemplen esta escena pomposa.” John Milton, Góngora, e incontables son los artistas que expresaron sus ansias de convocarlas para que alumbraran sus obras. Hicieron presencia en el antiguo arte romano y luego tuvieron que esperar para reaparecer en el Renacimiento y cobrar mayor fuerza con el Neoclásico, siendo notoria la figura de las musas en los relieves de los monumentos, o en las esculturas que suelen adornar las fuentes. En la Ilustración la mítica presencia de la musa se manifiesta en el arte, y hacia el siglo XVIII volverán a ser símbolo de inspiración divina, como el caso de una logia compuesta por intelectuales y célebres de la época como Voltaire, Franklin y Danton, que era conocida como <em>Les neuf sœurs </em>(Las nueve hermanas). A partir de ese momento la palabra “museo” servirá además para nombrar al lugar donde se recoge historia y conocimiento que quiere compartirse con todos. Safo de Lesbos y más tarde otra poetisa, Sor Juana Inés de la Cruz, fueron llamadas como la “Décima Musa”. Los nombres de las musas aparecen bautizando plantas, árboles, ríos y mariposas, y de diferentes formas se les ha representado en los cuentos, películas, animaciones y videojuegos, y en donde seguirán su tarea de alertar el asombro del artista y servir como un gatillo en su quehacer creativo.</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
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        <pubDate>Fri, 23 Jun 2023 22:58:35 +0000</pubDate>
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        <title>Jane Fonda</title>
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        <description><![CDATA[<p>Jane fue semilla de un ciprés, o en todo caso fruto de un árbol robusto y enorme, y al crecer, la sombra de este árbol dificultaría que Jane tomara altura, notoriedad, reconocimiento. “Crecí a la sombra de un monumento nacional”, así lo expresó ella misma. Su padre no sólo era el talentoso y querido actor [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Jane fue semilla de un ciprés, o en todo caso fruto de un árbol robusto y enorme, y al crecer, la sombra de este árbol dificultaría que Jane tomara altura, notoriedad, reconocimiento. “Crecí a la sombra de un monumento nacional”, así lo expresó ella misma. Su padre no sólo era el talentoso y querido actor de Hollywood, Henry Fonda, sino que además servía como un modelo ejemplar del hombre estadounidense que encarnaba los valores familiares, el hombre trabajador, consagrado a su oficio y a sus hijos. Pero lo cierto es que de puertas para adentro Henry Fonda era un ser distanciado de las emociones, casi carente de afecto, aparte de ser un mujeriego consumado. “Manifestar y exteriorizar las emociones era algo repugnante, había que guardárselo dentro, y eso es lo que hice”, nos cuenta Jane respecto a su entorno familiar. Ante semejante monumento, Jane hizo siempre lo posible por complacer o deslumbrar de alguna manera a su padre, quien solía reparar en los defectos de su hija, como no en sus virtudes y talentos por explotar. Le recriminaba que estuviera perdiendo la línea y dejándose engordar, a lo que la joven Jane respondió con un trastorno alimenticio desatado por la bulimia. “Vi que los romanos lo hacían después de sus grandes banquetes y empecé a hacerlo con una amiga. No sabía que muchas más personas lo hacían”, reveló años más tarde. Respecto a su madre, Frances Ford Seymour, sería ella quien la bautizaría con el nombre de Jane, supuestamente por ser una pariente lejana de Lady Jane Seymour, tercera esposa de Enrique VIII. Con su madre la experiencia sería mucho más traumática, ya que esta sufría de una severa depresión que finalmente la llevaría a cortarse el cuello mientras permanecía reposando en un sanatorio mental. “No sé por qué pero sentía aversión por ella. Era muy débil. Me pone muy triste”, confiesa Jane mientras ve una vieja foto y repara en el rostro de su madre. Henry quiso ocultar a sus hijos los motivos de la muerte de su esposa, diciéndoles que su madre había muerto por un infarto fulminante, y así lo recuerda Jane: “Vino, soltó la noticia y se fue a rodar una película.” Pero tratándose de un actor reconocido la notica se hizo pública y Jane se enteraría en los medios que su madre se había suicidado. “No lloré. Nunca lloré”, recuerda la actriz respecto a esta época de su vida. Sería entonces a través de la actuación que padre e hija lograran encontrarse y reconocerse. Peter, hermano de Jane y también actor, decía que “sin guion mi padre no puede expresarse. Necesita la máscara para mostrar sus sentimientos.” Es así como años más tarde Jane financiaría la película <em>En el estanque dorado </em>para que su padre, por medio de unas líneas guionadas, pudiera decirle por primera vez: “te quiero.” En un comienzo Jane no mostró un interés particular por seguir los pasos de su padre y de su hermano, pero en 1954 hizo la apuesta, interpretando un papel en la obra teatral en la que actuaba su Henry, <em>The country girl</em><em>. </em>Luego de esta experiencia Jane tomará la decisión de iniciar una carrera actoral. Recibe clases de modelaje, se matricula en la Universidad de Vassar, estudia actuación en el Actors Studio bajo la dirección de Lee Strasberg y afianza sus conocimientos en arte tomando un par de cursos en París. Jane regresa a las tablas con la obra <em>Tall story </em>(Me casaré contigo)<em>, </em>y que en 1960 sería llevada al cine, coprotagonizada por Anthony Perkins, siendo esta su primera aparición en la gran pantalla. En 1962 la veremos en <em>Period of adjustment </em>(Reajuste matrimonial) y en <em>Walk on the wild side </em>(La gata negra), y ya para ese momento es galardonada con el Globo de Oro en la categoría a Nueva Actriz. Un año más tarde protagonizará <em>Sunday in New York, </em>papel controvertido, ya que algunos críticos la tildaron de ser “la peor actriz del año”, mientras que otros se refirieron a ella como “la más encantadora joven actriz.” Para 1964 aparecerá en <em>Los felinos </em>y un año más tarde junto a Lee Marvin en la comedia <em>Cat Ballou </em>(La ingenua explosiva), siendo esta película una de las más taquilleras de aquel año. Por esa misma época se destacan producciones como <em>La jauría humana, </em>con Robert Redford y Marlon Brando; la comedia de 1966 <em>Any Wednesday, </em>y <em>Barefoot in the park </em>de 1967. A mediados de los sesenta Jane se casa con el francés Roger Vadim, quien la dirigió en la película de ciencia ficción <em>Barbarella,</em> con quien tendría a su hija Vanessa y con quien permanecería durante ocho años. Luego de esta película Jane Fonda alcanzará un reconocimiento internacional, destacándose por su sensualismo y consagrándola como una de las <em>sex symbol </em>del momento. La película tenía matices cómicos, eróticos, cósmicos, y se recuerda una de las escenas del inicio en donde Fonda, vestida de astronauta, tendría que hacer un striptease mientras flotaba en el espacio. “Tuve que tomar mucho vodka para rodar esa escena”, recuerda la actriz, quien de cualquier forma al día siguiente tendría que repetir la escena ya que las tomas del día antes no habían gustado al director. Ya consagrada como una figura erótica, Fonda protagoniza el filme de Sydney Pollack, <em>They shoot horses, don’t they? </em>(“Danzad, danzad malditos” o “El baile interminable”), interpretación que le valió su primera nominación a los premios de la Academia. Para 1971 protagonizará junto a Donald Sutherland la película <em>Klute </em>(Mi pasado me condena), donde actuara el rol de una prostituta, y cuya interpretación le mereció el Oscar a la Mejor Actriz, y así también el Globo de Oro, además de haber sido nominada al Premio BAFTA en la misma categoría. En 1972 rodará junto a Yves Montand la película dirigida por Jean-Luc Godard, <em>Tout va bien; </em>para 1973 <em>Steelyard Blues </em>(Material americano); en 1976 el fracaso comercial del director George Cukor, <em>The blue bird, </em>donde también participaron Ava Gardner y Elizabeth Taylor; dos años más tarde se recuerda la cinta <em>California suite </em>y para finales de la década de nuevo es dirigida por Sydney Pollack en la película <em>El jinete eléctrico. </em>Fonda se separa del director francés y para 1973 se casa por segunda vez, en esta ocasión con el líder pacifista Tom Hayden, con quien tuvo a su segundo hijo llamado Troy Garity. Durante los años sesenta Jane Fonda comenzó a mostrar su interés por los movimientos civiles y políticos, consagrándose poco a poco como una reconocida activista en favor de los derechos de las negritudes y otras minorías, o mostrando su inconformismo respecto a la guerra de Vietnam. “Me pregunto cómo había llegado a los 32 años siendo tan ignorante. Tenía que convertirme en activista”, señala la influyente actriz, que se vería inmiscuida con la <em>Panteras negras </em>y así como con el Partido Comunista. Se había comprometido con el activismo y estas tareas las compartía con su agitado ritmo de vida como actriz, asistiendo a reuniones para incentivar a los soldados y luego corriendo para cumplir con el rodaje de una película, lo que acabaría por desatarle trastornos alimenticios, y en especial la anorexia. “Iba a todas partes acelerada y muerta de hambre”, nos comenta en sus memorias. Jane Fonda viaja a Vietnam del Norte y luego de enterarse de cómo los aviones estadounidenses bombardeaban poblaciones civiles, comienza a desatar todo tipo de polémicas y escándalos, participando en programas radiales de las emisoras de Hanoi o fotografiándose sentada sobre una batería antiaérea, y por lo que sería tildada como una sediciosa y traidora de Estados Unidos. La imagen sería publicada en todo el mundo y la prensa la apodaría Hanoi Jane, evento que Fonda recuerda como un episodio del cual se arrepiente. También será conocido el retrato de su ficha policial, en el que aparece con su puño levantado en alto, luego de que fuera arrestada por participar de una protesta pública. En 1970 le decomisaron algunas sustancias ilícitas en un aeropuerto, que Jane alegó se trataba de vitaminas, y que la razón real de sus acusaciones era por motivos políticos e ideológicos. Para comienzos de la década de los años ochenta Jane Fonda se convertirá en la pionera de la instrucción de ejercicios aeróbicos, lanzando una colección de vídeos, siendo el primero de ellos <em>Jane Fonda`s workout challenge </em>y consiguiendo un récord de más de 17 millones de copias vendidas. A través de su propia productora cinematográfica, IPC Films, Jane filmará una serie de películas, entre las que se destacan la comedia <em>Fun with Dick and Jane </em>(Roba sin mirar a quién) y el drama <em>Julia, </em>papel que le valió una vez más el Globo de Oro y nuevamente una nominación al Oscar. Y dos filmes de protesta que tuvieron gran acogida: <em>El regreso </em>(Regreso sin gloria) y <em>El síndrome de China </em>junto a Jack Lemmon y Michael Douglas. En 1980 actúa en <em>Cómo eliminar a su jefe </em>y participa en el éxito comercial que fue la comedia <em>Nine to five, </em>junto a Dolly Parton, para luego filmar junto a Katherine Hepburn y especialmente junto a su padre la adaptación al cine de la obra teatral <em>On Golden pond </em>(En el estanque dorado), y cuyo papel representaría para Henry Fonda el único Oscar de su carrera. El premio sería recibido por su hija, ya que su padre se encontraba en una condición delicada de salud, y moriría cinco meses después de haber sido homenajeado. En 1982 Fonda y su esposo adoptan de manera no oficial a una adolescente afroamericana, hija de una pareja miembros de las <em>Panteras negras. </em>Dos años después la veremos en <em>Agnes de Dios, </em>y dos años más tarde será de nuevo la presentadora durante la gala de los Premios Oscar, ya que nueve años antes había tenido dicha oportunidad. En 1987 interpreta a una mujer con problemas de alcoholismo en el thriller <em>A la mañana siguiente </em>y una vez más es nominada a la codiciada estatuilla. Dos largometrajes más para destacar de finales de la década de los ochenta e inicios de los noventa: del director Luis Puenzo la película <em>Gringo viejo, </em>junto a Gregory Peck, y el drama romántico junto a Robert De Niro, <em>Stanley &amp; Iris </em>(Cartas a Iris). A comienzos de los años noventa Jane pone fin a su matrimonio, por lo que su exesposo, pese a la fortuna de Fonda, tendría que pagar a la actriz acciones de su compañía estimadas en unos 10 millones de dólares. Un año más tarde Jane vuelve a contraer nupcias, y su tercer marido será el adinerado Ted Turner, fundador de la cadena CCN, y de quien se divorciaría diez años más tarde. Luego de tres décadas dedicadas al mundo de la actuación, para 1991 Jane Fonda anuncia su retiro de la industria del cine; sin embargo volvería catorce años después, para el 2005, compartiendo reparto junto a Jennifer Lopez en la taquillera película <em>Monster in law </em>(La madre del novio), y en adelante la veríamos hacer parte de algunos otros largometrajes como en <em>The Butler </em>(El mayordomo); en<em> This is where I leave you</em> (Ahí se quedan); en el filme <em>Georgia</em> <em>Rule</em> y en <em>Youth </em>(La juventud), dirigida por Paolo Sorrentino. También aparecerá en series televisivas como en <em>The newsroom, </em>y en la serie de Netflix, <em>Grace and Frankie. </em>En el 2005 dará a conocer sus memorias con una autobiografía titulada <em>My life so far, </em>donde cuenta cómo a pesar de haberse criado como atea, ha conseguido encontrar en la devoción a Cristo un sentido profundo de vida, además de practicar la meditación trascendental y el yoga, y por supuesto contarnos algunas anécdotas de lo que ha sido su vida. En el 2009 vuelve a pisar los tablados, y luego de 45 años sin el contacto directo de un público, Jane Fonda regresa a Broadway con la obra teatral <em>33 variations, </em>y cuya interpretación le valdría la nominación al Premio Tony. Para 2009 comenzó una relación con el productor Richard Perry, con quien estaría durante ochos años hasta que decidieran separarse. “No necesito un hombre que me haga sentir bien”, concluye finalmente la actriz. En el 2010 es intervenida quirúrgicamente con una tumorectomía que acabará con el cáncer de mama que le había sido diagnosticado unos meses atrás. En el 2011 publicó un nuevo libro de memorias, <em>Prime Time, </em>esta vez mucho más confidencial, y en donde se permitió compartir sucesos reveladores que marcaron su vida, como la confesión de que a la edad de los 12 años fue violada por un grupo de jóvenes que abusaron de ella en el asiento trasero de un carro. “Siempre pensé que había sido mi culpa; que hice o dije algo que no era correcto”, comenta la veterana actriz. En el 2018 le fue extirpado con éxito un tumor en el labio y ese mismo año la vimos en la película <em>Book Club</em><em>. </em>Jane Fonda ha sido nominada en siete ocasiones al Premio Oscar y se ha alzado dos veces con la estatuilla, también ha ganado el Globo de Oro en cuatro oportunidades, dos Premios BAFTA y un Premio Emmy. Jane Fonda no ha parado nunca en su activismo político: la vimos participando en la televisión chilena para apoyar el plebiscito por el “No” en oposición a la dictadura de Augusto Pinochet; la vimos apoyando la ocupación de la isla de Alcatraz y también apoyando a los nativos norteamericanos y a los sin techo; la vimos junto a Susan Sarandon manifestando su inconformismo ante la guerra contra Irak; la vimos en Ciudad Juárez protestando por los asesinatos masivos de mujeres; la vimos planeando reuniones benéficas para la recaudación de fondos que ayuden a promover la educación sexual y la prevención de embarazos adolescentes; la vimos hombro a hombro en los festines organizados para defender los derechos de los homosexuales y así también protestando por los derechos de los ancianos; la vimos apoyar toda causa referente al movimiento feminista del cual sirve como un ejemplo y modelo a seguir; la vimos protestando su enojo frente a las posturas de Donald Trump, y más recientemente la vimos quejándose cada viernes frente al Capitolio de Washington y liderando protestas por las políticas que afecten al medioambiente, y por lo que ha sido arrestada en cuatro oportunidades. Jane Fonda ha manifestado abiertamente sus ideologías liberales y ha sabido mantener en firme sus posturas. En años recientes, en el marco de la gala de los Globo de Oro, a Jane Fonda le fue otorgado el premio Cecil B. DeMille por su prolífica trayectoria en la industria cinematográfica. Esos ojos saltones de la juventud y que hoy están repletos de experiencia y seguridad, sus tantos cortes, estilos de peinados y cambios de color de su cabello, su porte de dama y sus vestimentas de buen gusto que le han valido en varias oportunidades la distinción y el reconocimiento de ser la “más elegante” de los Oscar. Jane Fonda rompe con todos los moldes para presentarnos un ejemplar bello de la mujer madura. Ícono de la belleza, esta deslumbrante mujer, pese a ser casi nonagenaria, aún conserva una figura esbelta y que envidiaría cualquier jovencita, y es hoy día la imagen de varios productos de belleza, resaltando la hermosura de la mujer madura y que ha sabido envejecer con gracia. Confiesa que se ha hecho un par de retoques estéticos pero que le “encantan las caras viejas. Con historia… La edad es sólo una cosa mental. Yo era más vieja con 20 años”, revela la vitalista Jane, quien desfiló a sus ochenta años en la Semana de la Moda de París junto a la también veterana Helen Mirren, como embajadoras de la imagen L’Oreal, y con esa gracia que la caracteriza comenta que en vez de promocionar cosméticos debería dedicarse a publicitar “aceites para embalsamar”.</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
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        <pubDate>Fri, 05 May 2023 21:40:53 +0000</pubDate>
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        <title>Brujas</title>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Para consagrase como bruja es preciso un estudio de años donde la iniciada comenzará a una edad temprana, cuando las “maestras” raptan a las niñas mientras sus padres dormitan, llevándolas en vuelo al lugar de celebración del aquelarre. Las niñas serán castigadas en caso de que comunicaran a sus padres su secreta formación, además que tenían la misión de guardar los sapos con los que las “maestras” preparan los ungüentos que las hacen volar. A los seis años son seducidas con golosinas y promesas para que abjuren de la fe de Cristo, luego de lo cual se realizará una ceremonia que celebrará la apostasía y que será presidida por el demonio en su figura de macho cabrío: un hombre barbado con aspecto de cabra, de ojos saltones color azabache, garras corvas como de ave de rapiña, con cola de asno y coronado con un par de cuernos. La “maestra” presenta a su “novicia” al macho cabrío con el siguiente rezo: “Señor, ésta os traigo y presento.” La niña se hinca de rodillas ante el diablo, acepta a Satán como su Señor Dios y rechaza su antigua fe con la siguiente oración: “Reniego de Dios, de la Virgen, de todos los santos, del bautismo y confirmación, de ambas crismas, de sus padrinos y padres, de la fe y de todos los cristianos.” La nueva bruja besa la mano izquierda del diablo, así como su boca y su pecho, encima del corazón, y a continuación besará sus genitales para rematar con el “ósculo infame”, el acto de besarle puntualmente en el ano. Acto seguido, Satán la marcará con sus uñas del lado izquierdo de su cuerpo con una señal que le dejará una cicatriz imborrable y cuyo dolor perdurará durante mucho tiempo. La conmemoración acabará con un festejo en compañía de otras brujas que bailarán al son del tamborino y la flauta, y finalmente la nueva bruja es ungida por todo su cuerpo con un menjurje hediondo de color verdinegro antes de ser llevada a dar un paseo por los aires. La <em>notchnitsa</em>, que así las llamaban antaño en los Balcanes, eran las brujitas que atormentaban a los niños en sus habitaciones durante las noches, y a quienes bastaba la presencia de un adulto para que se esfumaran mágicamente. Y es así como en adelante la pequeña bruja tendrá que ganarse un prestigio, realizando todo tipo de maldades como atacar a las personas y a los ganados, destruir las cosechas y proferir blasfemias y otra clase de fechorías, hasta el momento en que obtendrá licencia para ser ella misma quien preparará sus propias pócimas, ponzoñas y polvos, podrá volar y también compartir de tú a tú con el mismísimo demonio, a través de una consigna que dice: “Señor, en tu nombre me unto; de aquí en adelante yo he de ser una misma cosa contigo, yo he de ser demonios.” La categoría más alta la adquieren las más ancianas y expertas que gozan de los afectos y cariños de Satanás, y que servirá como un órgano consultivo que actúa en compañía de media docena de diablillos que rodean siempre a su Dios. Adivinas, pitonisas, hechiceras, clarividentes, expertas en la nigromancia y en el arte del ocultismo, la imagen de las brujas varía según la época y la cultura. Las encontramos retratadas y sus historias están descritas en cuentos, novelas, películas, e incluso en quienes testimonian haberse cruzado con una de ellas. Acompañadas de sapos, serpientes, ratas, arañas, búhos y cuervos, liebres y el infaltable gato negro, una cohorte de mujeres se convoca en un aquelarre celebrado en cementerios o en la profundidad de los bosques, junto al fragor de una hoguera, gozando de un festejo pagano por medio de rituales satánicos, reunidas en conciliábulos donde a través de magia negra invocan al maligno. Ancianas decrépitas que viven aisladas junto a pantanos y lagos fangosos, de aspecto cadavérico y con la piel de un color verdoso, con narices prominentes en las que realza una abultada verruga, desdentadas y de risas agudas, burleteras y macabras, vistiendo una toga negra y portando sobre sus cabezas un sombrero puntiagudo, trepadas en sus escobas mientras surcan los cielos durante la luna llena o agregando un par de alas de murciélago a su pócima mágica, conjurando un hechizo maléfico junto a una caldera donde se cocina la medicina siniestra, el encantamiento diabólico, el mal de ojo, el brebaje demoníaco capaz de corromper y pervertir. Se dice que podían volar y que tenían el poder de metamorfosearse en cualquier animal, virtudes que les servirían para ocultarse y llevar a cabo sus propósitos funestos. Quizás por el culto a Artemisa (Diana para los romanos), diosa griega emparentada con la luna, las brujas eran asociadas a la luna llena y se dice que es durante el plenilunio cuando alcanzarían su máximo poder. La palabra en latín para denominar a la bruja es <em>maleficae, </em>término con el que fueron conocidas en Europa durante toda la época del Oscurantismo y hasta entrada la Edad Moderna. En inglés se les conoce <em>“withc”, </em>en italiano <em>“strega”, </em>en alemán <em>“hexe”, </em>en francés <em>“sorcière”, </em>y decir que la palabra en español, “bruja”, es de una etimología incierta y desconocida. En la Biblia la aparición de la bruja será ocasional, condenadas por Moisés y presentes en la historia de Saúl, quien consultó a una bruja en En-Dor para que le ayudara a comunicarse con el difunto Samuel. En la antigua Grecia la mítica diosa <strong>Hécate</strong>, asociada a la brujería, era invocada a través de ceremonias para que auxiliara a sus devotas en todos sus encantamientos. En la mitología Tesalia era el lugar oscuro donde moraban las brujas, destacándose tres como las más reconocidas: la desgarbada y horripilante <strong>Erictho </strong>con cabellos de serpientes, que habita junto a las tumbas y que sólo sale en noches lluviosas para comunicarse con los muertos; <strong>Pamphile </strong>que aparece descrita por Lucio Apuleyo en <em>El asno de Oro, </em>y quien tiene el poder de metamorfosear a los jóvenes en piedras o animales; y la bruja <strong>Canidia</strong> que se entera de todo lo que sucede al interior de los infiernos. Lo cierto es que la brujería ya era temida y condenada desde tiempos lejanos, remontándonos a la <em>Lex Cornelia </em>que prohibía las prácticas brujeriles castigándolas con la muerte. Hacia comienzos del Medioevo, Clodoveo I, rey de los francos del año 481 al 511, promulgaría otra fuerte ley en contra de las brujas y brujos y que sería conocida como <em>Lex Salica, </em>y hacia el 780 el mismo Carlomagno tipificaría en sus códigos de leyes una condena de prisión a quien fuera juzgado de brujería, además de severos castigos físicos. A lo largo de estos siglos el mundo se vería inundado de relatos verbales y cuentos escritos que describían a las brujas como personajes maléficos, ligadas al demonio, y en donde empezaba a detallarse toda clase de conjuros y reuniones, siendo la más común la ceremonia conocida como <em>Sabbat. </em>Dicho ritual consistía en abjurar <em>in totum </em>de los dogmas cristianos para ser rebautizadas en la fe de Satán, quien finalmente las estigmatizaría con su marca, sellando así un pacto en el que ambas partes se prometían y obligaban: el diablo concedería toda clase de riquezas y poderes mientras que la bruja se mantuviera siempre sumisa a cumplir sus órdenes, además de entregarle su alma para que dispusiera de ella después de morir. El <em>Sabbat </em>pudo haberse derivado de las antiguas fiestas dionisiacas consagradas al dios romano Baco, dios cornudo que se asociaba al festejo, a lo orgiástico y a la ebriedad, a todo lo carnavalesco y especialmente al vino, y también encarnado en otras figuras míticas como Pan o Mithra. Fue a comienzos de la Edad Media que el dios cornudo sería considerado como el propio diablo y sería conocido como Satanás o Lucifer. Tiempo después el ritual pagano del <em>Sabbat </em>pasaría a ser como una especie de “misa negra”, versión renovada del <em>Sabbat</em> y cuyo culto era consagrado a la devoción de demonios como Diane o Hérodiade. En un principio las mujeres acusadas de brujería serían conminadas a confesar sus culpas bajo torturas, logrando que de esta manera la sociedad se convenciera cada vez más de la existencia real de las brujas, y haciendo que su temida fama se difundiera por toda Europa. Para el siglo XIII el papa Inocencio VIII en contubernio con los sacerdotes dominicos daría inicio a una naciente persecución inquisitorial contra las brujas, castigándolas por el cargo específico de herejía. Sin embargo la persecución acérrima contra las brujas, y que se prolongaría durante cuatro siglos, empezaría en 1326 cuando el papa Juan XXIII promulgara una bula pontificia. La cacería se concentraría principalmente en mujeres, ya que la iglesia consideraba al hombre como un servidor elegido por Cristo, siendo así que la mujer, más débil e inferior que el hombre, estaría más propensa a inclinarse por el adversario maligno, y por lo cual en su momento se calculaba un millar de condenadas por cada hombre castigado por el cargo de brujería. El estereotipo de la bruja se reafirmó después de los juicios de la década de los veinte del siglo XV, y ese mismo año con los tantos tratados demonológicos como el escrito por un par de dominicos y conocido como el <em>Malleus maleficarum </em>(Martillo de las brujas), y del cual se imprimirían más de treinta mil ejemplares a lo largo de los siguientes dos siglos. También los predicamentos teológicos de San Bernardino de Siena y las aseveraciones de varios tribunales de justicia acabarían formando una imagen más definida de la bruja, todos estos consolidando su existencia y describiendo con detalle los rituales satánicos que solían celebrarse en lugares alejados del centro urbano o en cementerios donde profanarían las tumbas. Para 1484 la Iglesia Católica reconoce la existencia de la brujería por medio de la bula apostólica <em>Summis desiderantes affectibus. </em>la asociación de la brujería como un crimen de carácter sexual cobraría rigor hacia el siglo XVI, momento en el que ya eran comunes los distintos suplicios a los que eran sometidas las condenadas, y que puede apreciarse en varios grabados alemanes de comienzos de siglo en los que se representan ahorcamientos y decapitaciones, mutilaciones de miembros y brujas ardiendo en las hogueras. En todo tiempo también se contaría con un puñado de personas racionales que se atrevieron a pronunciarse en contra de semejante delirio colectivo, como el caso del valiente y muy cuerdo barón Michel de Montaigne, quien para 1563 escribiría que muchas de estas mujeres pudieran tratarse de mujeres afectadas de “locura”. Para 1571 el Santo Oficio establece por decreto real un tribunal inquisitorial en la Nueva España que le permitiera proceder con legalidad en su persecución de brujas por territorios americanos. En un comienzo los procesos eran dirigidos por el clero, pero tiempo después cualquier laico podía encargarse de llevar a cabo una persecución propia. En 1599 el rey Jacobo I de Inglaterra estableció la vil práctica de pinchar en el ojo a la mujer sindicada de brujería, y en caso de que sangrara quedaría comprobada su indiscutida culpabilidad. Los siglos XVI y XVII las brujas sufrieron la más intensa, terrorífica y sanguinaria persecución, en lo que muchos calculan cobró la vida de unas cien mil almas. La mayoría de víctimas de la Inquisición eran provenientes de familias rurales de bajos recursos. No sólo las mujeres eran condenadas a muerte, ya que era común el castigar con la misma pena a sus hijos, y en especial si se trataba de niñas. Se empleaban jugarretas innobles para determinar la culpabilidad de las sindicadas, como aquella conocida como <em>Hekseenwag </em>(“balanza de las brujas”), y que consistía en echar a la sindicada a un río con los pies y manos atados, y si flotaba es porque ciertamente se trataba de una bruja (ya que estas desalmadas poseían un peso liviano como un pájaro), y en cuyo caso sería rescatada para quemarla viva en una hoguera. Difícil demostrar su inocencia, ya que de igual manera, y en caso de no flotar, la condenada acabaría ahogándose, demostrándose de esta forma su lamentada y tardía inocencia comprobada. Pero no sería sino hasta fines del siglo XVII cuando comenzó a cuestionarse a nivel de sociedad esta práctica que cada vez perdía más su sentido. Para 1602 el pastor reformista Anton Praetorius saldría en defensa de las brujas condenando la tortura a través de un texto titulado <em>Sobre el estudio en profundidad de la brujería y de las brujas. </em>En Francia Louis XVI derogó la condena de pena de muerte y dejó como máximo castigo por brujería el destierro o el exilio; en 1692 en Estados Unidos un jurado de Massachusetts pidió perdón por los Juicios de Salem firmando un arrepentimiento público y comprometiéndose a nunca volver a repetir tan deleznables sucesos; Inglaterra abolió la legislación respecto a la brujería en el año de 1736 y aunque en 1808 se reportaría el último ahorcamiento de una bruja en territorio inglés. Jules Michelet, en 1862, tendría la iniciativa de redimir la figura de la bruja por medio de un libro donde pretendía componer un “himno a la mujer benefactora y a la vez víctima”, una rebelde y una revolucionaria de todos los tiempos, atreviéndose a señalar a la Iglesia Católica como la promotora de la “caza de brujas”, y defendiendo su obra como un escrito de contenido histórico y no un producto de la ciencia ficción. Un verdadero genocidio, una histeria o esquizofrenia colectiva, un feminicidio masivo, un machismo exacerbado que se prolongaría durante siglos, un crimen contra la humanidad que costó la vida de figuras notables como la de <strong>Juana de Arco</strong>. Y así también destacar otras brujas que han tenido un amplio reconocimiento a lo largo de la historia. En 1324 encontramos a <strong>Alice Kyteler, </strong>quien poco pudo hacer para defenderse ante el obispo de Ossory, convirtiéndose en la primera irlandesa en ser condenada por brujería. Una de sus sirvientas atestiguó que Alice solía sacrificar animales vivos en una suerte de ritual demoniaco. Se le inculpaba luego de haber enviudado en cuatro ocasiones bajo sospecha de envenenamiento, pero finalmente conseguiría escapar de su país. En 1593<strong> Maria Holl</strong>, conocida como la “Bruja de Nördlingen”, fue una de las primeras mujeres en lograr defenderse y hasta conseguir ser absuelta de sus acusaciones de brujería. En 1657, en Escocia, <strong>Maggie Wall</strong> sería quemada en una hoguera sobre la que hoy se impone un monumento de roca de más de seis metros coronado de una cruz, y que es un lugar de alto atractivo turístico, pese a que poco se sabe de la vida de Maggie y menos de su juicio, y por lo que muchos la consideran como una simple leyenda. Para 1751 <strong>Anna Schindenwind </strong>sería una de las últimas en ser ajusticiada en la hoguera en una plaza pública alemana. <strong>Joan Wytte, </strong>conocida como el “Hada de Bodmin”, nació en Inglaterra en 1775, y se decía que era vidente y curandera, de una fuerza descomunal, y que estaba poseída por el maligno. Se le recuerda por fea, desdentada y agresiva, y precisamente por revoltosa pararía en la cárcel donde moriría a la edad de los 38 años. Su cadáver fue disecado y años después sus restos fueron profanados para una sesión de espiritismo, tras lo cual dice la leyenda la bruja se manifestaría desde el más allá. <strong>Anna Göldin </strong>será una de las últimas mujeres ejecutadas en Europa, sucedió en Suiza durante el verano de 1782. Hacia finales del siglo XVIII <strong>Marie Catherine Laveau</strong>, una viuda negra que trabajaba como peluquera de las mujeres blancas y adineradas de New Orleans, conocida como la “Bruja peluquera” o la “Reina bruja”, era famosa por sus prácticas de vudú que solía realizar en compañía de su serpiente de nombre “zombi”. Finalmente <strong>Violet Mary Firth Evans</strong><strong>, </strong>nacida hacia finales del siglo XIX, y quien fuera una de las brujas más reconocidas de su tiempo por haberse interesado desde temprana edad en el arte del ocultismo y hasta llegar a convertirse en una experta. Se hacía llamar “Dion Fortune”, y junto a su esposo fundó “Fraternidad de la luz interior”. También se le recuerda por haber apoyado fuertemente a Inglaterra durante los intentos de la ocupación alemana. Sería ya entrado el siglo XX, hacia la década de los setenta, cuando los movimientos feministas se apropiaron de la imagen de la bruja como un emblema de culto y un símbolo de la resistencia femenina. Surge la revista <em>Brujas, </em>de Xavière Gauthier, que exponía en detalle “las prácticas subversivas de los movimientos feministas”, y surgen también los cultos y rituales modernos como la <em>Wicca, </em>que es como hoy se conoce al encuentro de varias mujeres que se reúnen a manera de un antiguo aquelarre. Lo cierto es que gran número de estas mujeres que fueron asesinadas por considerárseles brujas no eran otra cosa que mujeres de ciencia, estudiosas, investigadoras. Muchas de ellas eran parteras y curanderas, cocineras o consejeras, sabias en el conocimiento de plantas e hierbas con los que solían preparar brebajes y remedios, conocedoras de enfermedades que lograban tratar de manera precaria por medio de pócimas basadas en la farmacopea tradicional, y que muchos citadinos y médicos señalaron como prácticas paganas o brujeriles. Les prohibieron legar sus nuevos conocimientos y sus enseñanzas ancestrales y prefirieron silenciarlas en medio de una pira encendida. La escoba sigue siendo hoy símbolo que nos remite a la bruja voladora, así también como a un objeto ligado a la mujer consagrada a las labores del hogar. Tanzania, República Democrática del Congo, Kenia, Ghana, Angola, Nigeria, Papúa Nueva Guinea, Arabia Saudita, Nepal e India son algunos de los más de cincuenta países donde la brujería sigue siendo perseguida y penalizada con castigos de tortura y muerte. Se calcula que en la última década más de veinte mil mujeres han sido condenadas por el cargo de brujería, y en el 2020, por motivos de la pandemia, el creciente número de rezanderas de todas las especies se ha venido multiplicando, por lo que también aumentó la persecución y una nueva cacería.</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
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        <pubDate>Sat, 18 Mar 2023 00:35:49 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Brujas]]></media:description>
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        <title>El poder de rezar El Rosario todos los días: ¡No apto para incrédulos!</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/paulab-laboratorio-digital-un-clic-hace-la-diferencia/poder-rezar-rosario-todos-los-dias-no-apto-incredulos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Tenía 30 años cuando me invitaron a rezar el Rosario en un lugar de Bogotá llamado La Casita de la Virgen, aunque siempre he creído en Dios y en la Virgen María, en ese tiempo era muy inconstante con la oración, solo me acercaba a él cuando tenía problemas. La Casita de la Virgen está [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_78530" aria-describedby="caption-attachment-78530" style="width: 1024px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-78530" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/foto-blog-rosario.jpg" alt="" width="1024" height="1024" /><figcaption id="caption-attachment-78530" class="wp-caption-text">El poder de rezar el Rosario todos los días</figcaption></figure></p>
<p>Tenía 30 años cuando me invitaron a <strong>rezar el Rosario</strong> en un lugar de<strong> Bogotá</strong> llamado <strong>La Casita de la Virgen</strong>, aunque siempre he creído en <strong>Dios</strong> y en la <strong>Virgen María</strong>, en ese tiempo era muy inconstante con la <strong>oración</strong>, solo me acercaba a él cuando tenía problemas.</p>
<p><strong>La Casita de la Virgen</strong> está ubicada en <strong>Bogotá</strong> en la calle 40 con carrera 22, en la localidad de <strong>Teusaquillo</strong>, cerca del <strong>Park Way</strong>. La historia de ese lugar es maravillosa, y aquí es cuando debo decir que sí usted es incrédulo es mejor que no siga leyendo porque todo lo cuestionará.</p>
<p>Era un miércoles en la noche, llegué a aquel lugar a <strong>rezar el Rosario</strong> con una amiga que es muy devota a la <strong>Virgen</strong>. Ese día conocí de cerca cuál es la historia de esa casona en Teusaquillo, en donde todos los días se congregan cientos de personas en las noches a <strong>orar</strong> en un garaje.</p>
<p>Una pareja de esposos decidieron abrir las puertas de su casa para rendirle culto a la <strong>Virgen María</strong> luego de tener extrañas visiones y de sentir desde lo más profundo de su alma, que su hogar debía ser el lugar en donde se congregara la gente para <strong>orar</strong>.</p>
<p>El día que fui a rezar me sentí en realidad muy impresionada de ver la cantidad de gente que llegaba a esa casa. La energía fue tan bonita que recé el Rosario como nunca lo había hecho. Cuando se terminó la<strong> oración</strong> contaron que algunas veces la Virgen se manifiesta dejando en las manos o en el cuerpo escarcha. Eso me quedó sonando, pero como les digo en ese tiempo no era tan devota.</p>
<p>Hoy tengo 36 años y desde hace dos años hago el Rosario todos los días. Ese hábito lo comencé luego de tener dificultades en mi vida personal. Necesitaba tener una <strong>vida espiritual</strong> plena que me ayudara a canalizar mis energías.</p>
<p>Mi abuelita, que desafortunadamente ya no está conmigo, siempre me decía que rezara el Rosario, pero nunca le hacía caso, la verdad me daba pereza. Pero ella contaba que era una lástima que las personas no alcanzaran a dimensionar el poder que tenía hacer el Rosario todos los días, que la Virgen concede todos los deseos si uno lo hace con devoción.</p>
<p>Tenía 34 años y sentía mi vida patas arriba. Y justo en ese momento me acordé de las palabras de mi abuelita. Compré dos camándulas, fui a <strong>misa</strong>, las bendije y comencé a <strong>rezar el Rosario</strong>. Me acuerdo que pedía mucho que mi vida personal cambiara, que me sintiera diferente. Y todo fue fluyendo.</p>
<p>Los cambios en muchos aspectos no se dan de la noche a la mañana. Todo tiene un proceso. Pero sentir que tenía una energía diferente para enfrentar las situaciones era lo que más me gustaba. Tanto así, que después de unos meses de rezarlo, ya no pedía nada. Solo agradecía, porque en la <strong>gratitud</strong> también hay un poder impresionante.</p>
<p>Esta semana estaba rezando el Rosario y cuando lo terminé de hacer mis manos estaban brillando: era escarcha. Pero no una escarcha normal, era tenue, daba visos de todos los colores, pero era impresionante como estaban mis manos. Estaba tan asombrada que de una pensé que era la escarcha que mi hija utiliza para sus <strong>clases virtuales</strong>. Pero se me hacía extraño porque en ese espacio donde estaba rezando no había estado ella con la escarcha. Y me acordé de lo que escuché en<strong> La Casita de la Virgen.</strong></p>
<p>Este tipo de situaciones a muchas personas les cuesta creer, y por eso no le conté a nadie. Pero en el fondo yo sentía que la <strong>Virgen</strong> se me estaba manifestando. Al siguiente día, cuando estaba rezando el Rosario le dije a la Virgen que quería sentir de nuevo su presencia y que me gustaría que se me volviera a manifestar, y que de una u otra forma me hiciera saber qué le gustaría de mí. Cuando terminé, mis manos estaban nuevamente con escarcha, no tan intensa como el día anterior, pero sí se notaba.</p>
<p>Desde hace cinco días se me metió en la cabeza que tenía que contar esto a través de este medio. Muchos dirán que estoy loca, que eso no pasa, que <strong>Dios no existe</strong> y que la Virgen mucho menos, otros intentarán encontrar la explicación científica, pero lo cierto es qué pasó y yo estoy convencida no solo del poder que tiene <strong>rezar el Rosario todos los días</strong>, en todo sentido, sino también estoy convencida que la Virgen se me manifestó.</p>
<p>Si usted que me está leyendo es <strong>católico</strong>, y tal vez está pasando por una situación difícil en este momento, comience a <strong>rezar el Rosario con devoción</strong>. Ore, hablé con Dios, pídale lo que quiere exactamente, refuerce su fe, su esperanza, su caridad, su humildad, su paciencia, su perseverancia, su obediencia y su silencio, y seguramente su vida va a cambiar para bien. el Rosario fortalece la familia y eso sí que es lo más sagrado que un ser humano puede tener.</p>
<p>Ser mejor persona no cuesta mucho.</p>
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        <author>Paula Castillo Lenis</author>
                    <category>PauLab Laboratorio Digital / Un clic hace la diferencia</category>
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        <pubDate>Sat, 29 Aug 2020 21:45:34 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El poder de rezar El Rosario todos los días: ¡No apto para incrédulos!]]></media:description>
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        <title>Pena de muerte vs. Cadena perpetua</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/politica/mi-opinion/pena-muerte-vs-cadena-perpetua/</link>
        <description><![CDATA[<p>Creo que, para opinar sobre lo contencioso del tema, habría que hacerlo separadamente dentro de los ámbitos legal, moral y económico. Cualesquiera de los tres difíciles de confrontar, polémicos con públicos en contra y a favor, y al final, es una decisión personal. El problema es que, nos contunde a todos como sociedad. Los sistemas [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-53650 alignleft" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/01/pena-de-muerte-vs-life-in-prison.jpg" alt="pena-de-muerte-vs-life-in-prison" width="285" height="177" /></p>
<p>Creo que, para opinar sobre lo contencioso del tema, habría que hacerlo separadamente dentro de los ámbitos legal, moral y económico. Cualesquiera de los tres difíciles de confrontar, polémicos con públicos en contra y a favor, y al final, es una decisión personal. El problema es que, nos contunde a todos como sociedad.</p>
<p>Los sistemas legales en el mundo son ambivalentes en cuanto a la pena de muerte. En Estados Unidos, por ejemplo, los delitos que conllevan la pena de muerte a nivel federal están contemplados en el capítulo 18 del USC &#8211; 40 estatutos relacionados con el asesinato de otro – uno con espionaje, y dos más – uno de ellos relacionado al tráfico de drogas en cantidades grandes – y el otro, relacionado con la matanza de algún testigo, jurado u oficial, tocante un juicio contra la atribución de una empresa comercial criminal.</p>
<p>A nivel estatal se ejecuta también con 31 estados a favor y 19 en contra; en 4 de ellos, Colorado, Oregón Pensilvania y Washington existe una moratoria en su aplicación. El tema es diverso, con una profundidad como la del océano y en pocas palabras, su ejecución tan compleja como la propia vida.</p>
<p>En Colombia la prohíbe el Artículo 11 de la Constitución Política: “El derecho a la vida es inviolable.” Suena bien como derecho constitucional, ¿cierto? Pero hay ciertos delitos repugnables que remueve entrañas a cualquier ser pensante, como los delitos sexuales cometidos con la niñez que conllevan a su muerte, o cualquiera – a la hora de la verdad – que tenga que ver con asesinatos de niños. Este tema lo trajo a colación en el 2015 el tal controvertido General Rodolfo Palomino cuando el asesinato de los cuatro niños en Caquetá, pero encontró resistencia de parte del mismo gobierno.</p>
<p>La máxima pena en Colombia es de 60 años de cárcel, porque tampoco existe la cadena perpetua. Sin embargo, una condena de 60 años podría significar una sentencia de muerte camuflada, dependiendo de la edad del condenado.</p>
<p>Desde el punto de vista moral – que implica tácitamente el religioso – nos proyecta inmediatamente a la Biblia, quien en el Antiguo Testamento especificaba patentemente su aprobación en Éxodo 21:12 (asesinato), 22:16 (secuestro), 22:19 (relación sexual con un animal), Levítico 20:10 (adulterio), y no importa cuál traducción o versión se use, todas la transcriben como aceptación. Y si nos vamos al Nuevo Testamento, el simple hecho de ser humanos y pecadores, nos condena a la pena de muerte, Romanos 6:23.</p>
<p>Inverosímil que el libro de Dios, promulgue un testimonio hacia la tolerancia por la pena de muerte, por pecados tan simple como el de poseer la vida. ¿Cuál debería ser nuestro entendimiento al discernir sobre los delitos que deberían ser castigados con la pena de muerte? ¿Una tan salvaje como el de aquél que mata?</p>
<p>El punto de vista económico es otro. ¿Cuánto le cuesta al estado mantener a un individuo en Colombia que es penalizado con 60 años de cárcel? Según Semana en el artículo, “¿Cuánto le cuesta un preso al país?” publicado en septiembre 16 del 2014, dice que es de $13.336.449 anualmente. Multiplique esa cantidad por 60 años, ese individuo le costaría al gobierno $800.186.940 sin incluir inflación. Es una cantidad exorbitante, ¿no les parece?</p>
<p>Pero este artículo no incluye costos de cuando un reo requiere atención especial, como es el caso de Rafael Uribe Noguera, quien está separado de los otros presos (que piden a gritos que lo pongan con ellos) por temor a represalias en su contra. Requiere vigilancia 24 horas al día, comida especial y atención en su preparación.</p>
<p>No importa qué lenguaje se utilice, el leguleyo, el religioso o económico, como pertenecientes a un estrato socio-económico, debemos afrontar que ciertos actos criminales &#8211; como los cometidos contra la niñez – requieren un discernimiento mucho más allá de la comprensión rutinaria de la vida. Pero desafortunadamente intereses económicos e imposiciones religiosas, controlan decisiones de esta envergadura imponiéndonos criterios que debemos aceptar como tal.</p>
<p>Esta columna se trata de mi opinión; y como en ocasiones anteriores, he manifestado que no tengo el conocimiento ni estudios suficientes para promulgar lo que voy a decir; pero es eso precisamente, mi opinión: Si la decisión de la condena de Rafael Uribe Noguera estuviera bajo mi poder, lo pondría con los otros presos bajo la condición de que no lo mataran, pero que hiciesen con él, lo que les viniese en su gana, y así terminaría condenado penal, moral y económicamente.</p>
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        <author>Ben Bustillo</author>
                    <category>Mi Opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/?p=53649</guid>
        <pubDate>Mon, 09 Jan 2017 19:38:59 +0000</pubDate>
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