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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 16 Apr 2026 23:15:47 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Derecha colombiana | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Mas Allá de Paloma y Cepeda</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/voto-coyuntural-la-victoria-de-la-democracia-participativa-y-la-soberania-del-criterio/</link>
        <description><![CDATA[<p>Democracia o Tiranía: El Dilema del Centro Político<br />
La llegada de liderazgos como el de Jennifer Pedraza es un respiro de higiene institucional, pero la política no es un ejercicio de idolatría. Mi voto es una apuesta por la coherencia frente a la &#8220;desdemocratización&#8221; que amenaza nuestras instituciones. Como educomunicadora, sostengo que el activismo no puede ser moneda de cambio del poder ni una estrategia de validación para los mismos de siempre.</p>
<p>Hoy, el centro político se encuentra en una encrucijada crítica. La incapacidad de sus liderazgos para conciliar disimilitudes internas ha dejado una fragmentación que daña profundamente la coyuntura nacional. Ante esta dispersión, el voto debe dejar de ser un acto simbólico para convertirse en pragmatismo ético: es preferible defender una democracia imperfecta que facilitar el camino hacia una tiranía moderna.</p>
<p>Habitar el mundo como una mujer soberana implica proteger la arquitectura constitucional por encima de los personalismos. Si el Congreso se inclina hacia un extremo, el equilibrio exige una presidencia que garantice la independencia institucional. En esta primera vuelta, la apuesta por la moderación es la única salvaguarda para que todas las personas conservemos, por encima de todo, el derecho fundamental a disentir.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Así estoy viendo el panorama</p>



<p class="has-contrast-color has-luminous-vivid-orange-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-d786512ce7eef29aea377001065044e1">Jennifer Pedraza: la fuerza de una trayectoria de lucha</p>



<p>Empiezo celebrando una victoria que constituye un acto de higiene institucional y un respiro para la salud de nuestras instituciones: la llegada de Jennifer Pedraza al Senado. Mi voto por ella, del cual fui orgullosa divulgadora en mis espacios de construcción —humildes, jamás modestos—, no es un hecho menor. Estamos hablando de una mujer que, antes de cumplir 40 años, ya es senadora, tras una vida entera dedicada al activismo desde los 14 años. Su carrera ha sido coherente, valiente y situada. Conquistar la única curul de izquierda que se mantiene firme fuera del petrismo es una hazaña histórica que marca un precedente para la izquierda que no se vende. Quitarles esas sillas a la vieja guardia de los conservadurismos abstractos y a los corruptos de siempre es una ganancia directa para las ciudadanías. Esta victoria me llena de alegría y orgullo, pues representa la apuesta por liderazgos que, desde la juventud y la técnica, disputan el poder con manos limpias; un fenómeno que me recuerda a <strong>Hannah Arendt</strong>, quien en su obra <em>La condición humana</em> sostiene que la acción política es el espacio donde los individuos se revelan en su singularidad. Desde esa mirada académica, confirmo que lo de Jennifer es un renacimiento de la acción política genuina frente a la burocracia deshumanizante que tanto nos ha costado erradicar.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-background" style="background-color:#c25f19">2. El voto no es discipular: la tensión por el trabajo sexual</h3>



<p>Es fundamental aclarar que mi apoyo a Jennifer es un voto coyuntural que reconoce tensiones inevitables, pues la política no es un ejercicio de idolatría, sino de confrontación honesta. Nunca seré una feminista abolicionista; es una postura que he sustentado por casi dos décadas y que me llevará, seguramente, a dar debates profundos con ella. Como alguien que honra la memoria y el legado de <strong>Maya Angelou</strong>, me sumo a su voz y a su historia de vida. Angelou fue una mujer que habitó la experiencia del trabajo sexual en su juventud y la reconoció con una honestidad brutal, negándose a ser definida por el estigma. Su legado es un recordatorio de que la dignidad humana es innegociable. Me inspira profundamente su convicción de que &#8220;hacemos lo que podemos con lo que sabemos, y cuando sabemos más, lo hacemos mejor&#8221;. Desde esta ética, entiendo que la reglamentación del trabajo sexual no es un capricho, es una justicia histórica necesaria; el activismo que transforma debe mirar la realidad de frente, sin la venda del prejuicio que tanto daño ha causado a las mujeres que, como Angelou, supieron sobrevivir y elevarse por encima de la mirada que intentaba silenciarlas.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">3. La ética del activismo frente al poder</h3>



<p>En primera  vuelta voy con Fajardo .No tengo reparo en decirlo: mi distancia con Iván Cepeda es total. Su ambigüedad frente a la tiranía de Maduro —esa puesta en escena de &#8220;comillas&#8221; con los dedos al hablar de dictadura—, su apertura a una Constituyente y el respaldo de grupos alzados en armas al modelo de gobierno, comprometen la paz real. En este escenario, mi voto coyuntural busca elegir el menor mal posible para el próximo periodo presidencial de cuatro años. La disputa es entre una democracia participativa imperfecta versus la posibilidad de una tiranía, donde los activismos terminan siendo moneda de cambio para las &#8220;jugaditas&#8221; dentro del poder. El petrismo ha instrumentalizado las causas sociales, y esto es más evidente que nunca. Defiendo que los activismos deben ser multipartidistas y transversales; no pueden ser una moneda de cambio, pues son el ADN de nuestras luchas. El activismo que transforma es el que llega al poder para servir. Mi postura dialoga con <strong>Chantal Mouffe</strong>, politóloga belga que propone el &#8220;pluralismo agonístico&#8221;, concepto que explica cómo la democracia sana debe permitir el conflicto genuino entre adversarios, evitando que los partidos coopten las causas sociales para convertirlas en mercancía electoral; por eso insisto en que el activismo no puede ser una simple estrategia de validación de los mismos de siempre.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">4. Dictaduras modernas y la urgencia de la cívica</h3>



<p>En Colombia, nuestra educación cívica es deficiente; olvidamos en el cansancio del diario vivir que nuestra democracia se sostiene sobre el equilibrio de los cuatro poderes fundamentales. Las dictaduras modernas ya no nacen de guerras, sino de estrategias de manipulación que se apalancan en la legalidad para cooptar instituciones desde el Congreso, tal como vimos en Venezuela. Un presidente de la misma línea que la mayoría del Congreso puede hacer lo que quiera, mientras una presidenta —por extrema que sea— no podrá imponerse ante un Legislativo contrario. Mi postura es pragmática: quiero un país en democracia, donde podamos construir escuelas cívicas —lejos del adoctrinamiento— y vivir sin miedo. En primera vuelta, mi apuesta es Sergio Fajardo, quien representa mis valores; suplico al universo el milagro de su elección. En segunda vuelta, no votaré por quien respalde el modelo actual. Mi reflexión se apoya en <strong>Boaventura de Sousa Santos</strong>, sociólogo que analiza las democracias en crisis desde el Sur Global; él nos recuerda que el peligro inminente es la &#8220;desdemocratización&#8221; que ocurre cuando las instituciones pierden su independencia. Nos toca ser coyunturales; mientras los extremos se culpan, nos falta una fuerza política sobria, intelectualmente capaz de reconocer lo bueno de sus contrarios y lo malo de sus semejantes.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">5. Habitar el mundo como una mujer putamente libre</h3>



<p>Finalmente, hablo amparada en los artículos 18, 19 y 20 de nuestra Constitución. Siguiendo a <strong>Rita Segato</strong>, antropóloga fundamental que nos invita a un feminismo &#8220;de territorio&#8221; y no de escritorio, entiendo que mi mayor objetivo en la vida es ser una mujer putamente libre, y mi mayor deseo para todas las mujeres, enfáticamente en Colombia, es que podamos vivir así. Segato explica que el poder patriarcal se sostiene en la capacidad de controlar los cuerpos y los proyectos de vida; por eso, el feminismo debe ser un pensamiento que libera al territorio del miedo. Defiendo la democracia coyunturalmente. Estoy convencida de que si el Congreso es mayoritariamente petrista, lo lógico para el equilibrio es que la presidencia no lo sea. Es difícil y tensionante escoger entre un hombre de izquierda y una mujer de derecha; la realidad es que el riesgo de perder los derechos por una deriva autoritaria es un precio que no podemos pagar. Ante este panorama, les pregunto: ¿estamos dispuestas y dispuestos a proteger la arquitectura de nuestra democracia, o dejaremos que la idolatría política nos ciegue hasta perder el derecho a disentir?</p>



<h2 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">El centro Colombiano </h2>



<p><strong> Nos repiten en los extremos una y otra vez  &#8221; el centro no existe&#8221; ¿Si no existimos porque nos  &#8220;dan lora&#8221; por el voto?</strong> El ejercicio del sufragio en el actual panorama político trasciende la mera simpatía partidista para convertirse en un acto de defensa institucional y soberanía popular. Al analizar la dispersión de las fuerzas de centro, resulta evidente que la incapacidad de figuras como <strong>Sergio Fajardo</strong> y <strong>Claudia López</strong> para consolidar una coalición robusta generó una fragmentación que afecta la coyuntura nacional. No obstante, la participación activa en primera vuelta por opciones que representen la moderación —como la candidatura de <strong>Fajardo</strong>— sostiene la promesa de una democracia plural. Este compromiso se fundamenta en el <strong>Artículo 3 de la Constitución Política de Colombia</strong>, el cual establece que la soberanía reside exclusivamente en el pueblo; por tanto, el voto no es un símbolo vacío, sino la herramienta jurídica para evitar el ascenso de modelos de gobierno con tintes autoritarios o simpatías hacia regímenes dictatoriales.</p>



<p>La decisión de quienes integran el centro político, ante la posibilidad de un escenario de segunda vuelta, debe orientarse hacia un pragmatismo ético que priorice la estabilidad del Estado social de derecho sobre las imposiciones morales de los extremos. Siguiendo el <strong>Artículo 40 constitucional</strong>, la participación política constituye el núcleo de la democracia y exige elegir alternativas que, aunque se consideren imperfectas, aseguren la continuidad del trabajo social y la inclusión simbólica. En conclusión, votar a conciencia significa rechazar las narrativas que validan figuras vinculadas a ideologías totalitarias, como las representadas por <strong>Iván Cepeda</strong> en su afinidad con modelos externos, para proteger la esencia de la participación ciudadana y la libertad de pensamiento en todas las personas.</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126810</guid>
        <pubDate>Sun, 15 Mar 2026 04:45:12 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Mas Allá de Paloma y Cepeda]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Con Uribe en juicio, la Derecha queda en el peor de los mundos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/con-uribe-en-juicio-la-derecha-colombiana-queda-en-el-peor-de-los-mundos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Con Álvaro Uribe en medio de un juicio penal, la Derecha en Colombia está hoy maniatada. Todo lo que pueden hacer, por ahora, es leer los trinos del presidente Petro para tener tema de queja, conversación o escándalo.  </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imagen tomada de la emisión de Noticias Caracol. </em></p>



<p>El mismo tiempo que lleva Gustavo Petro gobernando, 30 meses, es el tiempo que la Derecha se ha dedicado a criticar y demonizar, con argumentos o sin ellos.</p>



<p>Si Petro viaja al exterior, el Centro Democrático sale a proponer que toca ponerle <a href="https://www.elespectador.com/politica/congresista-de-oposicion-pide-regular-viajes-del-presidente-al-exterior-no-mas-derroche-petro-en-emiratos-noticias">límites a los viajes</a><strong> </strong>de los presidentes. Si estalla un nuevo escándalo, le tienden pancartas por todo el país exigiendo un <a href="https://www.infobae.com/colombia/2025/02/16/manifestantes-exigen-juicio-politico-contra-gustavo-petro-en-bogota-con-pancartas-en-el-puente-de-la-calle-100-con-carrera-septima">juicio político ya </a>al presidente. &nbsp;Si Petro se roba el show por televisión, la oposición pide cámaras para contradecirlo. María Fernanda Cabal dijo que <em>“este gobierno es un sancocho de corrupción”</em>, como si escupiera para arriba.</p>



<p>Para completar la dicha (es decir, la desdicha), no hay en el horizonte una figura relevante que saque la cara por la Derecha. Por un lado tienen a una Vicky Dávila inexperta en la cosa pública, que no es de su seno, y del otro lado está Álvaro Uribe con la imagen golpeada por tanto enredo judicial. Es difícil cuantificar si su apoyo será un acto bienhechor o más bien un lastre a lamentar. En la mitad está Germán Vargas Lleras decidiendo si se lanza a su tercera derrota. (Perdió en 2010 y 2018). </p>



<p><strong>Con Uribe en el banquillo de los acusados, por fraude procesal y manipulación de testigos, la Derecha colombiana queda en el peor de los mundos y sin saber qué camino coger de cara a las elecciones del 2026. </strong>La gente observa y se hace preguntas. Cada nuevo capítulo de esta telenovela empeora su genio y figura, mostrándolo como una persona débil, disminuida. Curiosamente, Uribe será la mejor carta que tendrán el Centro y la Izquierda para hacer campaña. Todo depende de si son capaces de descubrir el as bajo la manga.&nbsp;</p>



<p>A medida que su proceso con la ley avanza a paso de tortuga —gracias a unos rábulas expertos en el arte de dilatar—, de igual manera su imagen se sigue deteriorando en el tiempo, pues la exposición mediática negativa, lejos de sumarle, le resta.</p>



<p>El expresidente salió de los juzgados <em>on line</em> de Paloquemao derechito a la plaza pública –a una panadería de Medellín, quiero decir- para anunciar que <em>&#8220;Vamos por el estallido democrático para el 2026&#8221;, </em>mientras pedía veinte cafés con leche para acompañar veinte almojabanitas. Las vi por las redes sociales y eran chiquitas, en minúscula como le gusta a él, que está a punto de venderle las tierritas del Ubérrimo al Estado. La de esa cafetería paisa es la fotografía de lo mucho que ha menguado la popularidad de Uribe. Hoy hacen más bulto sus escoltas, por decirlo jocosamente.</p>



<p>Al margen de cuál sea el veredicto final, su legado, si lo hubo, ya quedó con mácula, <em>“envenenado por la perfidia de la política”</em>, como dijera Stefan Zweig de Octaviano, el primer emperador romano. Uribe pasa a la historia como el primer expresidente en ir a un juicio penal en Colombia, una verdad tan absoluta como que Gustavo Petro figurará en el mismo libro como el primer exguerrillero en gobernar a los colombianos. Sin las calenturas del presente, a las generaciones del futuro les corresponderá sopesar y confrontar el pasado de estas dos figuras políticas.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Hay quienes claman para que Álvaro Uribe se vista de vicepresidente en el tarjetón, fruto de la desesperación temprana.  </strong></h2>



<p>No defiendo a Gustavo Petro —no se mete las manos al fuego por ningún político—, pero sí defiendo un proyecto en el que creo desde joven. Pienso en los miles de colombianos que murieron en una espera que tardó dos largos siglos.</p>



<p>No creo que le haya quedado grande ni el país ni el <em>Cambio</em> que prometió. Se enfrentó a unas prácticas insanas y terminó envuelto en ellas; costumbres difíciles de erradicar, porque se aferran al subsuelo burocrático, como raíces de árboles arcaicos. En cuatro años, la tierra no se removerá por osmosis, así que quienes se autodenominan<em> Progresistas</em> deben resistir, aguantar los chaparrones —los presentes y los futuros— hasta lograr que el sueño transformador cuaje; esto es, pasar de la utopía a la acción. &nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="574" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/24092149/A-DERECHA-1024x574.jpg" alt="" class="wp-image-112054" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/24092149/A-DERECHA-1024x574.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/24092149/A-DERECHA-300x168.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/24092149/A-DERECHA-768x431.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/24092149/A-DERECHA.jpg 1348w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Si el <em>Cambio</em> prometido sigue en deuda, no es menos cierto que hoy la Derecha está desubicada. Tan sin norte, que hay quienes claman para que Álvaro Uribe se vista de vicepresidente en el tarjetón, una propuesta sin asidero jurídico, fruto de la desesperación temprana.  </p>



<p>Sin brújula, —malaya sea, no han inventado un <em>Google Maps</em> para políticos— <strong>todavía es temprano para saber cómo&nbsp;les afectará a los candidatos de la Derecha el desenlace del caso Uribe</strong>. Por supuesto, se lo deben estar preguntando, entre ellos, no a él. &nbsp;</p>



<p>Sin discurso ni propuestas, la Derecha se ve obligada a contarle los pasos a Gustavo Petro. Tiene como único libreto hablar mal del presidente. No hacen más que sumarle quejas a su <em>Memorial de Agravios</em>. Pero lo hacen de forma separada, porque ahora que empezó la feria de encuestas, cada quien marca territorio, sin fiarse del vecino y copartidario.</p>



<p>Total: Como opinión pública, la idea que tenemos de la Derecha (sumando cada declaración aislada e improvisada), es la de la golondrina solitaria queriendo atraer el verano electoral. Pero bueno, en política también se valen los <em>palos de ciego,</em> mientras encuentran el mazo para romper la pared de este callejón sin salida.</p>



<p>Cuando la Derecha se una —es lo que pasará cuando los candidatos sin chance queden en la lona—, será interesante ver a este Goliat ya conocido otra vez enfrentado a David ya no tan chiquito, pues tiene el arma más importante: la piedra&nbsp;en la mano… el poder ¿para qué? &nbsp;</p>



<p>Pero David ya no es solamente Gustavo Petro. David es un <em>Progresismo </em>que, por si no se dieron cuenta, mostró los dientes en el primer consejo público de ministros. De golpe podría dar la sorpresa. ¡Por fortuna, no son los horribles años 80s-90s, para hacer política!</p>



<p>Sin saber para dónde agarrar, el único camino que tiene la Derecha es el mismo del resto de nosotros: seguir los acontecimientos a través de los medios para luego, <em>emberracados, </em>vociferar. Al cabo de dos años, ese ha sido el círculo vicioso, el disco rayado, el <em>No me toquen ese vals porque me matan.</em></p>



<p>El país está a la expectativa de si, algún día, el mandatario echará de la Casa de Nariño a Armando Benedetti. Me pregunto si la Derecha –a la que él representa dentro del gobierno- también lo quiere <em>de patitas en la calle</em>. Si tiene tantos secretos como se especula, lo mejor es hacerse pasito. Por el país del <em>Sagrado Corazón</em>, no revolotean las mansas palomas de la política, porque no las hay.</p>



<p>¿En qué cambiaría el ajedrez político si el presidente se deshace de Benedetti? &nbsp;</p>



<p>Para la pregunta del millón, todo lo que se me ocurre es una teoría que podría resumir este momento tan confuso de nuestra historia: <strong>El problema de la Izquierda que nos gobierna hoy, es la Derecha que gobierna a la sombra del señor presidente de la República.</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-56771a16ce265f7162b8917009dc63bd"><em><strong>Prepararé unos huevos benedictinos.</strong> <strong>En el próximo blog les hablaré de la Izquierda-Petrismo-Progresismo.</strong></em></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Mon, 24 Feb 2025 13:16:07 +0000</pubDate>
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