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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sun, 12 Apr 2026 13:01:22 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Consulados | Blogs El Espectador</title>
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        <title>LA LITERATURA Y LA ATENCIÓN A LAS VÍCTIMAS*</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ese-extrano-oficio-llamado-diplomacia/la-literatura-la-atencion-las-victimas/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cada 9 de abril se conmemora en Colombia el Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas del conflicto armado. Con el ánimo de unirse a la conmemoración, ASODIPLO publica en el blog de hoy un relato sobre la labor que cumplen los consulados en el marco de la Ley 1448 de 2011 y demás normas pertinentes. El Ministerio de Relaciones Exteriores debe garantizar que las víctimas que se encuentren fuera del país sean informadas y orientadas adecuadamente acerca de sus derechos, medidas y recursos; e igualmente, recibir, a través de las Embajadas y Consulados, la solicitud de registro de las víctimas colombianas domiciliadas en el exterior. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p class="p1"><span class="s1">Cada 9 de abril se conmemora en Colombia el Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas del conflicto armado. Con el ánimo de unirse a la conmemoración, ASODIPLO publica en el blog de hoy un relato sobre la labor que cumplen los consulados en el marco de la Ley 1448 de 2011 y demás normas pertinentes. El Ministerio de Relaciones Exteriores debe garantizar que las víctimas que se encuentren fuera del país sean informadas y orientadas adecuadamente acerca de sus derechos, medidas y recursos; e igualmente, recibir, a través de las Embajadas y Consulados, la solicitud de registro de las víctimas colombianas domiciliadas en el exterior. </span><span id="more-98983"></span></p>
</blockquote>
<p class="p1" style="text-align: left;"><span class="s1">LA LITERATURA Y LA ATENCIÓN A LAS VÍCTIMAS*</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">A lo largo de los años de ejercicio literario, he escrito algunos cuentos que tal vez sean válidos, algunos poemas que tal vez no sean tan malos; estoy trabajando en una larga novela que tal vez puede llegar a ser interesante. Todos estos son ejercicios que, como diría Borges, espero que me justifiquen. Sin embargo, mis mayores orgullos como escritor son textos ocultos, casi secretos. Escribí estos textos hace ya varios años y, aunque nunca podré mostrarlos públicamente, cambiaron en forma irremediable lo que entendía por literatura.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La literatura siempre ha sido parte de mi vida, primero como lector, obviamente; pero todo lector es inevitablemente un escritor en potencia. Desde muy pequeño sentí esa necesidad de juntar letras, de tejer historias. ¿Por qué? Por diversión muchas veces, casi siempre por necesidad, por responder a una especie de urgencia, de ansia de escribir.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Nunca tuve del todo claro para qué servía la literatura, de la misma forma en que uno no es consciente de cómo funcionan los nutrientes cuando ingresan a su cuerpo, ni cuál es el mecanismo del agua que bebe o el aire que respira. Solo siente la necesidad de todo eso y entiende que es importante. Sé que no me moriré si dejo de escribir, pero también sé que mi vida se opacaría sustancialmente si lo hiciera.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">No sabía muy bien para qué servía la literatura, pero tenía algunas conjeturas: para divertirse, para aprender cosas útiles, para escapar de la realidad, etc. No me importaba mucho, seguía leyendo, seguía escribiendo, seguía preparándome (sin saber) para un papel que nunca imaginé y que resultó siendo esencial en mi formación como escritor.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Mi primera salida como diplomático me llevó a un consulado fronterizo. Allí, mi trabajo consistió principalmente en tomar declaraciones de víctimas del conflicto armado en Colombia. La primera medida de reparación que reciben las víctimas es ser escuchadas. Por esto es tan importante que los agentes consulares estén en disposición de escuchar oralmente las declaraciones y convertirlas en escritos veraces y coherentes, y no simplemente exigir a las víctimas que traigan las declaraciones escritas. El acto de ser escuchado por otro ser humano con el que se puede compartir el dolor es el primer e indispensable paso para sanar. Fue entonces cuando entendí para qué servía todo lo que había aprendido en todos esos años. La literatura sirve para vivir, para hacer la vida.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Mi trabajo era narrar. Al principio lo tomaba como una labor administrativa: creía que debía registrar simple y rutinariamente los hechos que me contaban las víctimas. Por supuesto, no era así. Las personas que llegaban a mi oficina cargaban con un montón de recuerdos, de indicios, de hechos. Mi trabajo era convertir ese archipiélago de memorias en una historia, es decir, hacer literatura.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">No se malentienda lo que afirmo. No inventaba nada, tampoco trataba de que los textos quedaran “bonitos”. La literatura tiene una dimensión innegablemente estética, pero frente a la vital importancia de lo que la gente me contaba, ¿qué importancia podía tener la estética? Mucha, por supuesto. La forma de contar es la que hace la historia. Las preocupaciones estéticas en las que normalmente me detenía perdieron sentido y dieron lugar a nuevas preocupaciones, a consideraciones más puras, más esenciales. Dejó de ser importante adornar los textos para que se leyeran bonitos, habría sido una falta de respeto buscar eufemismos y palabras rebuscadas para describir una violación, una masacre; dejó de ser importante impresionar al lector: el material con el que trabajaba era impresionante en sí mismo, así que todo adorno solo le estorbaría. En cambio, necesitaba que la historia fuera clara, que se entendiera la forma en que cada evento se encadenaba, la forma en que cada actor participaba. No podía reducir a un informe burocrático unas historias tan humanas, pero caer en sensiblerías también era una falta de respeto; era malbaratar en sentimentalismos un dolor que era tan auténtico.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Los costos psicológicos y físicos de la toma de declaraciones a lo largo de varios años es algo que quienes trabajan con víctimas conocen muy bien. En ese entonces la Cancillería no tenía ningún sistema de apoyo al respecto y hoy en día siguen siendo insuficientes. Por otra parte, gané una nueva forma de entender la literatura y creo nunca habría llegado a entenderla sin esa experiencia. Seguro habrá otras maneras de entenderla, pero esta es la que me guía desde entonces: la comprensión de la literatura como un ejercicio genuino para articular la vida, para abordar la existencia y, especialmente, para darle sentido.  No me refiero únicamente a la crónica como forma o a la tragedia como material; me refiero a la literatura más allá del adorno, más allá del calambur; a la literatura como tejido mismo en el que nos entendemos, desde lo lúdico y los solemne, desde la histórico y lo fantástico, desde el acto genuino de desnudarnos y tratar de entender con honestidad, y fallar, por supuesto, y de nuevo intentarlo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Me esforcé, de verdad me esforcé por escribir lo mejor que pude. No sé qué tan bien lo hice, pero sé que intenté darle forma no solo al dolor, sino a la esperanza, al absurdo, al miedo. Luché por encontrar la mejor manera de narrar lo inenarrable. Bien decía Alfonso Reyes que el ejercicio de la poesía es como la batalla de Jacob contra el ángel: una lucha contra lo inefable, una batalla perdida de antemano que de todas formas hay que dar. Yo nunca lo había imaginado, pero llevaba años preparándome para esa batalla, escribiendo a diario: poemas, cuentos, ensayos, lo que fuera; no importaba. Tenía mis armas afiladas y luché tan bien como pude.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Hoy, como cada nueve de abril, se conmemora el día nacional de la memoria y la solidaridad con las víctimas y pienso en todas esas historias que pasaron, literalmente, por mis manos. Pienso en las personas que las tejieron conmigo, pienso en los textos que estarán custodiados en algún lugar oculto, dos mil o tres mil páginas de la historia de la violencia en Colombia. Millones de letras que guardan las historias que ayudé a construir. Nunca se publicarán, pero valió la pena escribirlas, valió la pena luchar, aunque saliera maltrecho y vencido. Valió la pena porque esta guerra, la de la palabra, nunca cesa y sigo luchando, ahora con nuevas armas, ahora con todo lo que aprendí en esa batalla.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">*Carlos García, es Ingeniero Químico con maestría en Eduación y estudiante de doctorado en Pensamiento Complejo. Primer Secretario de Carrera Diplomática y actualmente coordinador de divulgación y selección para el ingreso a la Academia Diplomática.</span></p>
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        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=98983</guid>
        <pubDate>Tue, 09 Apr 2024 19:01:06 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[LA LITERATURA Y LA ATENCIÓN A LAS VÍCTIMAS*]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>CONVOCATORIA REVISTA ORBIS EDICIÓN No. 27:  Avances y desafíos del servicio consular colombiano*</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ese-extrano-oficio-llamado-diplomacia/convocatoria-revista-orbis-edicion-no-27-avances-desafios-del-servicio-consular-colombiano/</link>
        <description><![CDATA[<p>La Asociación Diplomática y Consular de Colombia ha reservado la edición 27 de la revista Orbis, que saldrá en el presente año, al análisis sobre los avances y desafíos del servicio consular colombiano. Invitamos a todos los funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores, a altos funcionarios de las demás instituciones del Estado, al Cuerpo Diplomático [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>La Asociación Diplomática y Consular de Colombia ha reservado la edición 27 de la revista Orbis, que saldrá en el presente año, al análisis sobre los avances y desafíos del servicio consular colombiano.</p>
<p>Invitamos a todos los funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores, a altos funcionarios de las demás instituciones del Estado, al Cuerpo Diplomático acreditado en Colombia o en otros países, académicos y a todos los interesados, a presentar artículos sobre el servicio consular de Colombia.<span id="more-93798"></span></p>
<figure id="attachment_83805" aria-describedby="caption-attachment-83805" style="width: 232px" class="wp-caption alignleft"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-medium wp-image-83805" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2021/04/Portada-Orbis-2021-232x300.jpg" alt="" width="232" height="300" /><figcaption id="caption-attachment-83805" class="wp-caption-text">Portada revista Orbis N.25<br />-Sin título-<br />Autora: Nohemí Pérez</figcaption></figure>
<p>Para estos efectos, presentamos una lista de temas sugeridos como orientación a los autores:</p>
<p>&#8211; Papel de los consulados en la integración social, cultural y económica de los connacionales.</p>
<p>&#8211; Perfiles de la diáspora.</p>
<p>&#8211; El fomento de las relaciones con el Estado receptor en la protección de los intereses de los connacionales.</p>
<p>&#8211; El papel de los consulados en la atención a sujetos de especial protección en situaciones de riesgo y vulnerabilidad.</p>
<p>&#8211; Víctimas del conflicto armado en el exterior y población en movilidad humana.</p>
<p>&#8211; Los asuntos consulares y a cooperación judicial: logros y retos.</p>
<p>&#8211; La asistencia a connacionales: desafíos y proyecciones.</p>
<p>&#8211; El régimen de visas en Colombia.</p>
<p>&#8211; Los trámites consulares: naturaleza y alcance.</p>
<p>&#8211; Las necesidades del servicio consular colombiano.</p>
<p>&#8211; Desarrollo histórico y marco normativo: nacional e internacional.</p>
<p>&#8211; Derecho consular comparado.</p>
<p>&#8211; Migración y servicios consulares.</p>
<p>&#8211; Acciones para el fortalecimiento del servicio consular colombiano: retos y oportunidades del fortalecimiento de la carrera diplomática y consular.</p>
<p>CRITERIOS PARA LA PRESENTACIÓN DE ARTÍCULOS</p>
<p>Quienes tengan interés en presentar artículos deben informar al Comité Editorial de la Asociación, durante las próximas semanas, el tema y enfoque escogidos, al correo orbis@diplomaticos-colombia.org. Una vez el Comité les comunique su aprobación, deberán remitir el texto final al correo señalado a más tardar el 10 de abril del 2023.</p>
<p>Todas las propuestas deben cumplir con las siguientes condiciones:</p>
<p>&#8211; Ser textos de análisis y/o de naturaleza académica.</p>
<p>&#8211; Calidad, rigor en el contenido, redacción correcta y amable.</p>
<p>&#8211; El artículo deberá tener una extensión de entre 5 y 10 páginas. Se deberá presentar en tamaño carta, letra Arial 12 a doble espacio, y podrá ser redactado en español o inglés.</p>
<p>&#8211; En caso de presentar una reseña, esta deberá ser sobre un libro o documento relacionado con el tema de esta edición de la revista y que haya sido publicado en los últimos cinco años. La reseña deberá tener entre 1 y 2 páginas y las mismas características de fuente e interlineado señaladas para los artículos.</p>
<p>&#8211; En el caso de autores que pertenezcan a la Carrera Diplomática y Consular de Colombia, sus textos deben ajustarse además a los siguientes parámetros:</p>
<p>&#8211; No comprometer la política exterior de Colombia.</p>
<p>&#8211; Respetar la confidencialidad o especial grado de reserva frente a los asuntos que, por la naturaleza de nuestra actividad en el Ministerio de Relaciones Exteriores, así lo requieren, incluyendo la información contenida en los archivos.</p>
<p>El Comité Editorial velará por la aplicación de estos criterios y por una presentación equilibrada de enfoques temáticos y puntos de vista.</p>
<p>ELEMENTOS MÍNIMOS DEL ARTÍCULO</p>
<figure id="attachment_90952" aria-describedby="caption-attachment-90952" style="width: 232px" class="wp-caption alignright"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-90952" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/07/Portada-Orbis-2022_Alta_-232x300.jpg" alt="" width="232" height="300" /><figcaption id="caption-attachment-90952" class="wp-caption-text">Portada Orbis N. 26. Vestíbulo Palacio de San Carlos. Foto Oficina de Prensa Ministerio de Relaciones Exteriores</figcaption></figure>
<p>&#8211; Título: Mayúscula inicial y cuerpo del texto en minúscula (salvo en caso de nombres propios). Letra en negrita. Ejemplo: El proceso de toma de decisiones en la política exterior colombiana.</p>
<p>&#8211; Autor: Nombres completos y apellidos. En mayúscula sostenida, con asterisco al final. Letra en negrita. Ejemplo: POR PORFIRIO BARBA JACOB*.</p>
<p>&#8211; Reseña del autor: Inicia con el nombre del autor, seguido de su cargo y/o rango en la Carrera Diplomática (si aplica), después un resumen de su hoja de vida (máximo 810 caracteres con espacios) y letra inclinada.</p>
<p>&#8211; Fotografía del autor: Debe ser una imagen reciente a color, vertical, tomada del pecho hacia arriba, frontal, con un tamaño no inferior a 1200 pixeles y una resolución mínima de 300 ppp.</p>
<p>&#8211; Subtítulos: Inicial en mayúscula, y el cuerpo en minúscula sostenida salvo en los nombres propios. Letra en negrita.</p>
<p>ESTRUCTURA DEL ARTÍCULO</p>
<p>Se sugiere incluir una introducción que no exceda el 10 % de artículo. En ella se debe presentar brevemente el tema, la hipótesis y la justificación. También se recomienda el uso de subtítulos en el cuerpo del artículo, que diferencien los principales elementos del análisis. La conclusión, al igual que la introducción, no debe exceder el 10 % del texto, y además de retomar los principales elementos del texto puede incluir valoraciones y/o recomendaciones.</p>
<p>Una vez se verifique el cumplimiento de los parámetros señalados, el Comité Editorial podrá enviar el texto al corrector de estilo para ajustes.</p>
<p>Las ediciones de la revista Orbis se pueden consultar en la página www.diplomaticos-colombia.org</p>
<p>¡Quedamos atentos a recibir sus textos!</p>
<p>*COMITÉ EDITORIAL de la Asociación Diplomática y Consular de Colombia</p>
<p>+57(1) 381 4298 y 381 4000 ext. 1844</p>
<p>Carrera 6 N. 9-46</p>
<p>Ministerio de Relaciones Exteriores orbis@diplomaticos-colombia.org</p>
]]></content:encoded>
        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=93798</guid>
        <pubDate>Mon, 06 Mar 2023 15:05:16 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[CONVOCATORIA REVISTA ORBIS EDICIÓN No. 27:  Avances y desafíos del servicio consular colombiano*]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>LA DIFERENCIA ENTRE EMBAJADOR Y CÓNSUL: De los rangos, cargos y otras confusiones de la carrera diplomática (Segunda Parte)*</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ese-extrano-oficio-llamado-diplomacia/la-diferencia-embajador-consul-los-rangos-cargos-otras-confusiones-la-carrera-diplomatica-segunda-parte/</link>
        <description><![CDATA[<p>“Segundas partes nunca fueron buenas”, decía Don Miguel de Cervantes por interpuesta persona en el Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, más exactamente a través del Bachiller Sansón Carrasco en diálogo con el buen Sancho Panza, precisamente en la segunda parte de su inmortal obra, en muestra del gran sentido del humor del genial [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_56319" aria-describedby="caption-attachment-56319" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" class="wp-image-56319 size-medium" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/the-consul-louis-fauvel-painting-the-acropolis-at-the-background-louis-dupre-300x263.jpg" alt="the-consul-louis-fauvel-painting-the-acropolis-at-the-background-louis-dupre" width="300" height="263" /><figcaption id="caption-attachment-56319" class="wp-caption-text">&#8220;El Cónsul Louis Fauvel pintando la Acrópolis&#8221; del pintor Louis Dupre.</figcaption></figure>
<p>“Segundas partes nunca fueron buenas”, decía Don Miguel de Cervantes por interpuesta persona en el <em>Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha</em>, más exactamente a través del Bachiller Sansón Carrasco en diálogo con el buen Sancho Panza, precisamente en la segunda parte de su inmortal obra, en muestra del gran sentido del humor del genial escritor. Ese libro es muestra de todo lo contrario, así como en el cine lo fue <em>El Padrino II.</em> El lector juzgará si esta columna lo es frente a su antecesora o simplemente confirma la máxima de Cervantes. Para quienes no tuvieron oportunidad de leer la primera columna, aquí va el enlace:</p>
<p><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/ese-extrano-oficio-llamado-diplomacia/los-rangos-otras-confusiones-la-carrera-diplomatica"><u>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ese-extrano-oficio-llamado-diplomacia/los-rangos-otras-confusiones-la-carrera-diplomática</u></a></p>
<p><span id="more-56318"></span>En aquella nota, titulada “De los rangos y otras confusiones de la carrera diplomática”, hablábamos de situaciones, algunas cómicas otras no tanto, en las que se confunden los rangos del escalafón diplomático, al menos en Colombia, la cual fue generosamente calificada y aprovecho para agradecer los comentarios y observaciones. Hubo quienes compartieron otras divertidas (o crueles) anécdotas, como quien manifestaba que el Jefe de Misión lo presentaba como “su” consejero personal, lo que me recuerda que algunos embajadores confunden el nombre de su posición con la de emperadores.</p>
<p>Pero volviendo a nuestro tema, varios de los amables corresponsables me preguntaron sobre un tema que muchos fuera de nuestro gremio no tienen claro: la diferencia entre embajador y cónsul. Vamos a intentar aclararlo o al menos darle fundamento a la confusión. Sea necesario decir que anteriormente aludimos a los rangos que no necesariamente coinciden con los cargos, pues en el caso del embajador, es una categoría de la carrera diplomática, pero también es un puesto; en el caso del cónsul, por el contrario, es un cargo. No existe la categoría de cónsul en la carrera diplomática.</p>
<p>Si bien en la historia, inicialmente la figura del cónsul fue de mayor jerarquía que la de embajador, no es lo que sucede actualmente y quizás por ello se origine la confusión. Durante la República romana, el cónsul era un alto magistrado que incluso podía ser comandante del ejército, mientras que el origen del embajador fue más bien humilde y peligroso. En el Antiguo Testamento ya se menciona la figura de aquellos mensajeros enviados por los gobernantes, quienes en ocasiones eran sacrificados para enviar una respuesta de guerra a una oferta de paz. Desde el Renacimiento, el concepto del embajador ha venido creciendo en importancia hasta llegar al día de hoy, como el máximo representante entre los países, tal como fue definido en el Congreso de Viena de 1815.</p>
<p>Así las cosas y para quienes preguntaban, en el caso colombiano el embajador es el diplomático de mayor jerarquía en otro país o ante un organismo internacional; mientras que el cónsul, aunque cuenta con carácter diplomático, tiene una función especialmente dirigida a la comunidad del país de origen en el país receptor, para atender sus diversos trámites, consultas y necesidades.</p>
<p>Hay varias categorías de cónsul. Está el cónsul general central (son pocos y tienen unas prerrogativas similares a la del embajador), los cónsules generales, los cónsules de primera y de segunda (este último, siempre será motivo de bromas), así como el vicecónsul (mientras que no se habla de vice-embajador, por ejemplo). Así las cosas, podría interpretarse que los consulados están supeditados a las embajadas, por ejemplo, ningún cónsul podría hacer declaraciones de orden político, lo que podría hacer el embajador, si está debidamente autorizado por la Cancillería para este tipo de manifestaciones.</p>
<p>Las embajadas siempre están en ciudad capital del otro país o en la ciudad más importante, mientras que los consulados pueden estar en diferentes localidades del país receptor y su instalación generalmente depende del número de compatriotas que residen en una región en particular. Ahora bien, cuando la oficina consular está integrada a la sede de la embajada, quien lleva la responsabilidad consular suele ser un funcionario de la misma misión diplomática, por lo cual se habla del encargado de funciones consulares y no de cónsul; pero suele ser algo complicado de explicar a los usuarios, para quienes ese funcionario es el cónsul y no son infrecuentes situaciones incómodas. Puede ocurrir que el encargado de funciones consulares en reuniones con la comunidad, sea más reconocido que el mismo embajador, lo cual es injusto para los dos funcionarios, quienes pueden ver alterada su relación laboral por estas situaciones espontáneas.</p>
<p>En este caso hablamos de dos cargos específicos (embajador y cónsul), pero la confusión puede llegar a extremos insospechados cuando mezclamos rangos y cargos. Puede suceder que el embajador sea de nombramiento de confianza y su segundo no sea un ministro plenipotenciario sino precisamente un embajador de carrera. Como suele suceder entre los militares, los funcionarios de carrera damos el trato de embajador a quien ha llegado a esa categoría tras 25 años de esfuerzo, evaluaciones y pruebas, pero en ocasiones, esto puede ser causa de más de un dolor de cabeza. Recuerdo a un embajador político que llegó hasta el punto de la exasperación pues no soportaba que, al segundo, los demás funcionarios le llamaran también embajador.</p>
<p>Debo decir que la intención de esta columna y su antecesora no es de profundidad académica. Para quienes desean profundizar en el tema, pueden consultar las Convenciones de Viena, de relaciones diplomáticas de 1961 y de relaciones consulares de 1963, así como el Decreto 274 de 2000, que regula el servicio exterior en Colombia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Dixon Moya. </strong>Ministro Plenipotenciario, ha prestado servicios en Venezuela, Nicaragua y Emiratos Árabes Unidos, actualmente Cónsul de Colombia en Chicago.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
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        <pubDate>Wed, 10 May 2017 15:16:42 +0000</pubDate>
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