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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Tue, 14 Apr 2026 23:46:05 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Consejo de ministros | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Abusos presidenciales</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/abusos-presidenciales/</link>
        <description><![CDATA[<p>Durante el gobierno de Iván Duque fui bastante crítico por la toma abusiva del entonces primer mandatario a los espacios de televisión en el horario Prime para hacerle propaganda a su gestión, haciéndola ver bonita, así todos supiéramos que era un desastre. Hoy por supuesto, lo soy también del abuso que está cometiendo, Gustavo Petro, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Durante el gobierno de Iván Duque fui bastante crítico por la toma abusiva del entonces primer mandatario a los espacios de televisión en el horario Prime para hacerle propaganda a su gestión, haciéndola ver bonita, así todos supiéramos que era un desastre.</p>



<p>Hoy por supuesto, lo soy también del abuso que está cometiendo, Gustavo Petro, también para hacer ver bonita su desastroso gobierno y mostrarse como un presidente que lidera a su equipo pasando al tablero a cada ministro para que dé explicaciones de su gestión.</p>



<p>Eso, por un lado, porque por otro lado vemos que también se volvió costumbre en el Gobierno, grabar determinado evento en donde participe el primer mandatario para luego retransmitirlo en la parrilla nacional por televisión en el horario Prime, así no diga nada interesante.</p>



<p>Al parecer, en el Gobierno Nacional especialmente en el sistema de medios públicos RTVC, en su afán de alabar todo cuando hace y dice Gustavo Petro, se les olvidó lo que significa una Alocución Presidencial y cuál es su objetivo.</p>



<p>Esto raya en el abuso por parte de la Casa de Nariño porque la Alocución Presidencial no se hizo para que el presidente de turno declame discursos interminables, ni para que se haga ver en un consejo de ministros como el profesor regañón que pasa a sus alumnos al tablero para regañarlos y masacrarlos con preguntas.</p>



<p>Si se criticó a Iván Duque por su exposición excesiva en la televisión colombiana, también se debe criticar a Gustavo Petro por las mismas razones, porque es claro que se está utilizando a un medio de comunicación, en este caso la televisión, para dar espacio a la difusión de un discurso, mucho más que a la exposición de proyectos y anuncios especiales.</p>



<p>Debo confesar que estoy de acuerdo con el senador Miguel Uribe Turbay quien ha interpuesto una tutela para evitar que este tipo de abusos presidenciales sigan cometiéndose.</p>



<p><strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/abogado-de-ciro-ramirez-asegura-que-en-la-declaracion-de-los-testigos-hay-muchas-contradicciones/">Nota recomendada: Abogado de Ciro Ramírez asegura que en la declaración de los testigos hay muchas contradicciones</a></strong></p>
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        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
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        <pubDate>Fri, 28 Mar 2025 02:34:21 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Abusos presidenciales]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Sevillano</media:credit>
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        <title>El pódcast con veneno de Alejandro Gaviria y Ricardo Silva</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-podcast-con-veneno-de-alejandro-gaviria-y-ricardo-silva/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cuando dos personas se juntan para charlar sobre la realidad o los políticos, necesariamente están desnudando sus propias almas. Escuchar el podcast “Tercera Vuelta” es asistir al desdoblamiento de los egos: el de Silva y el de Gaviria. Hablemos de la microélite colombiana.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-1660386f326a0d442ed0536af9f8c000"><strong>Si el pez muere por la boca, escribamos. </strong></p>



<p>Qué pereza escuchar un podcast donde los que conversan, Alejandro Gaviria y Ricardo Silva Romero, paisa uno, bogotano el otro, están de acuerdo en todo y, de ñapa, se dedican un episodio mutuo en solitario para hablar maravillas de sus respectivos libros. Ellos, tan críticos de la sociedad del espectáculo, son indulgentes con la sociedad del mutuo elogio, quizás porque con la amistad pasa lo mismo que con el amor: hace que a uno se le nuble la razón.</p>



<p><em>“Tercera vuelta”</em> (supongo que se llama así porque sus protagonistas se sitúan en eso que llaman el <em>Centro </em>del espectro político), es, en esencia, un pódcast que le habla a ese país que detesta a Gustavo Petro. Sin  importar el tema elegido, Gaviria tiene la habilidad de situar al presidente como ejemplo de cualquier cosa, por lo general mala, incluso si la charla versa sobre literatura o asuntos existencialistas.</p>



<p>Uno de los últimos episodios es especialmente revelador: <em>“¿Qué queda después del consejo de ministros?” </em>(10 de febrero de 2025):</p>



<p>Alejandro Gaviria: <strong>—<em>“Después de cinco horas ahí, yo me tenía que salir un rato. Para respirar. Iba al baño y me echaba agua en la cara y decía: ´Esto es el caos´.</em></strong></p>



<p>(A través de un trino, esta semana Gaviria añadió: <em>&#8220;Petro es una muy mala persona&#8221;</em>). </p>



<p><em>Ricardo Silva: “Esos consejos de ministros a mí me llegaron por mi mamá que trabajó en gobiernos y fue, entre otros cargos, secretaria del consejo de ministros. Y era un cargo que le fascinaba. Porque era anotar todo lo que pasaba (…) llevar las actas y pasarlas después a mano en unos libros que eran históricos. En esos libros estaba todo lo que había sucedido en todos los gobiernos de la historia de Colombia y eran <strong>secretos importantísimos</strong> y <strong>absolutamente confidenciales</strong> hasta no sé cuántos años después.</em></p>



<p><em>Alejandro Gaviria: —10, 15 o 20.</em></p>



<p>Desde mi primer empleo (año 1990), aprendí que uno no habla mal de la empresa. Si está inconforme se retira con algo de dignidad, pero no despotrica de quien lo alimenta.&nbsp;Ya sabemos cómo terminó Alejandro Gaviria: echado por el presidente y cargando a cuestas el sambenito de la deslealtad. El prefirió moverse en el “caos” antes que renunciar, porque -seamos honestos- es mejor ser empleado que desempleado, más si se tienen aspiraciones políticas o ambiciones burocráticas futuras.</p>



<p>En Colombia los cargos políticos también se usan como <em>escampadero</em>, Casi podría apostar que Alejandro Gaviria aterrizó en el gobierno de Gustavo Petro para terminar de darle forma a un libro que ya estaba escribiendo: <em>“La explosión controlada”, </em>el cual, si lo vemos bien, parece su desquite. Dicha publicación, en medio de un agitado año preelectoral, será un buen tema para otra entrada de este blog.</p>



<p>En el mismo episodio, Silva y Gaviria -acaso la versión actualizada de Abelardo Forero Benavides y Ramón De Zubiria-, confiesan la amistad que los une con Carolina Sanín y Daniel Samper hijo, tan antipetristas como ellos. Deben ser <em>delicios</em>amente predecibles las charlas cuando se juntan los cuatro, cada uno con cohorte propia en las redes sociales. </p>



<p><em>“Tercera vuelta”</em> es un programa con uniformidad de opinión, donde, a falta de réplica, hay comité de aplausos entre sus anfitriones, que más parecen hermanos siameses, unidos por los mismos pensamientos. <strong>Ojalá los dos se escucharan después de grabarse. Silva tiene la costumbre (a modo de muletilla), de repetir las últimas líneas de Gaviria, rara vez se oye ese nivel de condescendencia en el sentido contrario. </strong>Con esas palabras en mente, escuchen desprevenidamente cualquier capítulo.</p>



<p>Es por esa misma razón que uno agradece la existencia de periódicos que todavía privilegian la pluralidad, porque el mundo real es como el arco iris, no en blanco y negro. ¡Hasta en los mejores matrimonios hay desacuerdos! </p>



<p>No obstante, se les agradece a ambos las referencias literarias y ensayísticas, (además de las cinematográficas y musicales), que dan cuenta de lo cultos y buenos lectores que son.</p>



<p>Sobre el libro <em>“El desdén de los dioses”,</em> escrito por Gaviria (con revisión de Silva, como se lee en los agradecimientos), el escritor bogotano hace una defensa en otro episodio:</p>



<p><em> “Me parece un librazo. (…) Parece gula pero yo quiero que estos best seller lleguen a más lectores. (..) <strong>Yo creo que tú eres un escritor, yo creo que ese es el puerto de tu función en el mundo</strong>. (…) </em><strong>El desdén de los dioses</strong><em><strong> es una confirmación maravillosa de ello.</strong> Veníamos de dos libros estupendos. A mí me encantó </em>La Explosión controlada<em> (…) No estoy nublado por el afecto ni por la admiración. (…) Allí no hay rencores, ni hay trapos al sol, ni hay bajezas…”.</em></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Un pódcast que exalta los egos sobre el disenso, reduce su discurso al tamaño de la burbuja de unos pocos privilegiados. </strong></h2>



<p>En un país quebrado por la polarización, léase por los políticos, un pódcast que exalta los egos sobre el disenso, reduce su discurso al tamaño de la burbuja de unos pocos privilegiados. En la burbuja está la llamada élite, familias con pedigrí; y a su lado, apellidos que si bien no forman parte del establecimiento, han sido empleados por él y saboreado las mieles del poder, formando una especie de microélite: La pequeña burguesía.</p>



<p>—<em>&#8220;En Colombia la farándula son los políticos&#8221;, </em>dice Ricardo Silva en el mismo episodio sobre el consejo de ministros, como si olvidara que enfrente tiene a un tecnócrata que actúa como político cuando le conviene, pues ha sido dos veces ministro (de Salud y Educación) y aspirante a candidato presidencial, además de funcionario de la Federación Nacional de Cafeteros y el Departamento de Planeación Nacional. En sus ratos libres, el exministro Uniandino está dedicado a defender a ultranza el sistema de salud (EPS), creado bajo la Ley 100 de 1993. Como ningún periodista se lo ha preguntado, desde esta tribuna le pregunto si lo hace a título personal.</p>



<p>En otro episodio, titulado <em>“¿Te han chuzado?”</em> (28 de junio de 2024), Gaviria afirma lo siguiente:</p>



<p><em>“Yo suelo caminar aquí por el barrio donde grabamos y recordé esta semana una conversación que tuve con un vecino, que fue ministro de Hacienda </em>(…)<em> Él había sido ministro en los años 80. Y él me contó una historia (…) sobre un tema que ha estado en el centro de la discusión de estos días </em>(&#8230;) <em>el presidente Petro, de manera vehemente y bastante asertiva, diciendo, nosotros no chuzamos. Y lo que está diciendo es: ´Yo nunca he dado la orden´. La historia que me contó este señor era la siguiente: ´No tiene que dar la orden. El poder usa formas más sutiles de transmitir ese tipo de cuestiones problemáticas´.</em> (…)</p>



<p>Luego Gaviria lee un aparte de uno de sus escritos (<em><a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/alejandro-gaviria/el-rey-y-los-cortesanos-column-202146">“El rey y los cortesanos”</a></em><strong><em>, </em>El Espectador, </strong>mayo de 2010)<strong>,</strong> donde habla <em>“de una disputa histórica entre Enrique II y Tomás Becket en el año 1164”</em>, para rematar diciendo, en referencia a cualquier gobernante, aunque esta vez hacía alusión a Petro, quien fue objeto de tales señalamientos a mediados de 2024: <em>“No hay que dar la orden, siempre hay cortesanos dispuestos a ir un poco más allá”.</em></p>



<p>Me quedé pensando si esta clase de insinuaciones las aplica también al gobierno de Juan Manuel Santos, del que formó parte como ministro de Salud durante buena parte de su doble periodo presidencial (2010-2018).</p>



<p>Mucho de lo que en Colombia denominan élite intelectual, por alguna razón, termina conectada con el poder. </p>



<p>Una intelectualidad verdaderamente&nbsp;independiente ayudaría a comprender que Gustavo Petro, más allá de su propia figura e historia personal, representa un proyecto de Izquierda, con defectos y virtudes, como los proyectos que abandera la Derecha, pero que, a diferencia de ésta, puso el mayor número de muertos y víctimas para llegar donde ahora está. Con seguridad, al <em>Progresismo </em>y a sus líderes les tomará un tiempo largo entender lo que significa, doscientos años después, ostentar el poder que tanta sangre les costó. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>Ahora que Silva y Gaviria anuncian su primer libro a cuatro manos, ojalá puedan mostrarnos una visión menos sesgada de la realidad colombiana.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=111830</guid>
        <pubDate>Sun, 23 Feb 2025 12:39:36 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>¿Gustavo Petro es o no es Aureliano Buendía?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/gustavo-petro-es-o-no-es-aureliano-buendia/</link>
        <description><![CDATA[<p>El presidente de la República tiene al país engolosinado hablando de él. Cuatro escritores colombianos afilaron sus plumas. La culpa la tienen Gabriel García Márquez y Aureliano Buendía.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p>Hay escritores de izquierda y los hay de derecha. Es probable que existan también escritores apáticos en cuestiones políticas. En tiempos convulsos la tibieza del centro no parece una buena idea. </p>



<p>Por estos días, en que los ánimos están caldeados, en los medios compiten el verbo y la verborrea, el análisis y las acusaciones, los juicios y la defensa…</p>



<p>Uno de esos escritores, Carlos Granés, sacó toda su artillería discursiva contra el presidente Gustavo Petro, en un medio nacional y en otro internacional. Todavía nos encandila  lo sucedido durante el primer consejo de ministros por televisión.<em> “Lo que más me impresiona de todo este debate</em> –me dijo una internauta- <em>es que la gente crea que hay que diagnosticar al presidente, en lugar de entender el problema”.</em></p>



<p>En su columna<em> &#8220;Petro tuiteando en Macondo&#8221;, Granés, </em>un escritor de derecha<em>, </em> interpretó a su manera la obra de un escritor de Izquierda (Gabriel García Márquez), dejando clara su aversión al mandatario. Lo hace en <em>La Silla Vacía</em>, portal con una clara postura <em>antipetrista</em>, que además vigila al poder y a los poderosos. Una versión exprés del mismo artículo apareció en el diario ABC de Madrid.</p>



<p>Abreviando el cuento, Granés dijo que al presidente le está sentando mal su obsesión por la lectura. Habla del <strong><em>“efecto misterioso que tienen las novelas en la cordura o la locura de los lectores”,</em></strong><em> </em>se refiere a <em>Don Quijote</em> y de cómo<em> “a Alonso Quijano se le secó el cerebro de tanto leer historias de caballería”; </em>señala que a Petro<em> “se le difuminaron las fronteras entre la realidad y la fantasía” </em>y arguye que confunde a Colombia con Macondo, al tomar al coronel Aureliano Buendía como su <em>“alter ego ficticio” </em>en el mundo real.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="400" height="270" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14185100/AURELIANO-GRANES.jpg" alt="" class="wp-image-111623" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14185100/AURELIANO-GRANES.jpg 400w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14185100/AURELIANO-GRANES-300x203.jpg 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-2b2cd956235c42c3a885d2f7b8be5bd3"><em>“<strong>Ambos encarnan el peor delirio de todos, el que necesita para materializarse la inmolación de los otros, el que demanda la concurrencia de pueblos, de ejércitos, de naciones enteras”, </strong></em>dice Carlos Granés sobre Gustavo Petro y Aureliano Buendía.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="300" height="531" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14165925/A-LIBRO-CIEN-ANOS-DE-SOLEDAD.jpg" alt="" class="wp-image-111602" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14165925/A-LIBRO-CIEN-ANOS-DE-SOLEDAD.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14165925/A-LIBRO-CIEN-ANOS-DE-SOLEDAD-169x300.jpg 169w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></figure>



<p>Muchas cosas hay para rebatir lo dicho por el antropólogo social bogotano. Diré algunas antes de cederles la palabra a tres escritores (<strong>Daniel Ángel, John Jairo Junieles y Javier Correa</strong>), quienes accedieron a dar su opinión sobre el tema.</p>



<p>Hay lectores, millones, obsesionados con la obra de Gabo (especialmente con <em>Cien años de soledad</em>), y todavía no se nos ha vaciado la cabeza por leerlo y releerlo; al contrario, la lectura puede hacer más lúcida a la gente. O menos tonta, para no parecer pretensioso.</p>



<p>Es incorrecto decir que <em>Aureliano Buendía</em> es un alter ego ficticio, pues todos los personajes de Gabo tienen sustento en la realidad, dicho por él mismo y reafirmado por Mario Vargas Llosa en su “<em>Historia de un deicidio”.</em> El coronel encarna al propio abuelo del escritor y al general Rafael Uribe Uribe, un hombre de ideas liberales. El propio Gabo es <em>Melquiades</em> o <em>Melquiades </em>es Gabo, como quieran, y eso está demostrado tanto en la biografía de Gerald Martin como en <em>Las claves de Melquiades</em>, el libro que escribió el hermano del Nobel, Eligio García Márquez.</p>



<p>Leer a Gabo implica comprender su pensamiento político (plasmado en sus novelas, cuentos y columnas), para poder entender el poder que su literatura ha ejercido sobre los lectores y, de manera particular, sobre algunos gobernantes, no solo en Colombia. Se sabe de su amistad entrañable con varios presidentes. La lista de poderosos atraídos por su magnetismo y extasiados con sus libros está en la misma biografía para quien quiera darse por enterado.  </p>



<p>Así que es fácil comprender, en parte, las razones de Gustavo Petro para invocarlo de tanto en tanto en sus discursos. En un país donde poco se lee —la mayoría sigue viendo con desdén la literatura—, qué bueno que un político, ¡un presidente de la República!, reivindique con sus guiños el placer de la lectura, así sea para que algunos columnistas le den palo. Todo debate es sano, necesario y nos espabila.</p>



<p>Cierro con esto: En la página 440 de <em>Cien años de soledad</em> hay una frase que se me antoja reveladora:<strong> <em>“No se le había ocurrido pensar hasta entonces que la literatura fuera el mejor juguete que se había inventado para burlarse de la gente…”.</em></strong></p>



<p>Es posible, por qué no, que también el presidente esté usando la literatura como un juego de niños para quitarle grandilocuencia y acartonamiento a sus discursos. Si es así, caímos en su juego: Petro tiene al país engolosinado hablando de él, para bien y para mal.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>DANIEL ÁNGEL,</strong> escritor y profesor de literatura &nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14184916/AURELIANO-ANGEL-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-111617" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14184916/AURELIANO-ANGEL-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14184916/AURELIANO-ANGEL-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14184916/AURELIANO-ANGEL.jpg 972w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-292e37a8bd76d2a5caa9620a5e24c6af"><strong><em>Un hombre que persigue incansablemente el objetivo de su vida siempre será tildado de loco, de utópico.</em></strong></p>



<p>Los personajes de la ficción literaria deben tener rasgos opuestos, deben ser multidimensionales. No pueden ser enteramente buenos (¡qué pereza!) o enteramente malos (¡qué amargura!). Deben ser parecidos a los seres humanos, pues es el lugar de donde provienen. Actuar con bondad, pero también con crueldad, según transcurran los acontecimientos de la narración. Esto pasa cuando son personajes buenos, complejos, no como los de la <em>María</em> de Jorge Isaacs, planos y sin fondo; a diferencia de los personajes de García Márquez, que son profundos, misteriosos, humanos.</p>



<p>Los personajes de García Márquez pueden mentir con la misma facilidad con la que arriesgan su vida por una verdad. Son implacables cuando la situación lo amerita, pero también se acobardan en los momentos menos indicados. En especial el coronel Aureliano Buendía, que es uno de los personajes más entrañables de la literatura mundial: un hombre que arriesga su vida por sus ideales; que sucumbe al frenesí de la violencia buscando “la justicia” y, de este modo, pareciera que enloquece. Un hombre que persigue incansablemente el objetivo de su vida siempre será tildado de loco, de utópico.</p>



<p>Y en esta persecución puede cometer cualquier cantidad de desmanes. Por supuesto, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, se parece al coronel Aureliano Buendía, porque es humano, y así como hace cosas buenas, también las hace mal. Esto no quiere decir que el personaje de ficción sea moralmente superior a otro personaje, simplemente es, y punto. Es decir, que si uno quiere comparar a un ser humano con, por ejemplo, <em>El Quijote de la Mancha</em>, podría hacerlo en buen sentido: <em>“Una persona que lucha incansablemente por la justicia, por los desposeídos”,</em> como también puede hacerlo en el sentido peyorativo: <em>“Era un loco que jamás pudo ver la realidad mientras todo el mundo se burlaba de él”.</em></p>



<p>Así pues, qué bello que un ser humano se parezca a un personaje de la ficción: humano, errado, amoroso, terco, silencioso y, ante todo, mortal, porque cuando un personaje literario sabe que morirá o muere, nos enseña a los demás que cada lucha, que cada segundo de nuestras vidas ha valido la pena.</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>JOHN JAIRO JUNIELES</strong>, escritor y periodista del Caribe colombiano</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="914" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14184950/AURELIANO-JUNIELES-914x1024.jpg" alt="" class="wp-image-111619" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14184950/AURELIANO-JUNIELES-914x1024.jpg 914w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14184950/AURELIANO-JUNIELES-268x300.jpg 268w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14184950/AURELIANO-JUNIELES-768x861.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14184950/AURELIANO-JUNIELES.jpg 1351w" sizes="auto, (max-width: 914px) 100vw, 914px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-7745e4815286dfe20b9c84f1287c4a17"><em><strong>El Libertador no hubiera logrado lo que alcanzó, si no se hubiera inspirado en escritores como Voltaire y Diderot</strong></em>.</p>



<p>Carlos Granés es un destacado analista, gran investigador, y sus libros los recomiendo para conocer muchos colores de ese arcoíris infinito que es nuestra realidad. Sin embargo, da la impresión que rechaza todo aquello que &#8220;simpatice&#8221; con la izquierda ideológica, y esa posición por supuesto arroja una sombra de duda sobre sus argumentaciones.</p>



<p>Por ejemplo, Petro expresa que se inspira en Aureliano Buendía, el personaje de <em>Cien años de soledad</em>, para hacer la revolución que pregona. Bolívar, el Libertador, no hubiera logrado lo que alcanzó, si no se hubiera inspirado en escritores como Voltaire y Diderot; en el mismo sentido, alguna vez le escuché personalmente a García Márquez comentar que Mitterrand -el expresidente francés socialista que abolió la pena de muerte en su país- le dijo que Jean Valjean, personaje principal de la novela <em>Los miserables</em> de Víctor Hugo, era uno de sus héroes personales.</p>



<p>Ahora, los cambios sociales necesitan un acompañamiento colectivo, es inevitable, sobre todo en sus inicios, antes de que lleguen las leyes. Me acuerdo de H.E. Luccock, que decía: <em>&#8220;Nadie puede silbar una sinfonía. Se necesita toda una orquesta para tocarla&#8221;</em> Y lo mismo pasa con cualquier transformación social. &nbsp;</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>JAVIER CORREA CORREA</strong>, escritor, periodista y catedrático</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="688" height="693" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14185014/AURELIANO-CORREA.jpg" alt="" class="wp-image-111621" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14185014/AURELIANO-CORREA.jpg 688w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14185014/AURELIANO-CORREA-298x300.jpg 298w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14185014/AURELIANO-CORREA-150x150.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 688px) 100vw, 688px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-0197083584c8c17ad4e88756a0996055"><em><strong>Necesitamos más Quijotes y más Aurelianos. </strong></em></p>



<p>Me gusta el juego que puedes hacer en respuesta, por aquello de los alter ego. Estoy seguro de que necesitamos más <em>Quijotes </em>y más <em>Aurelianos</em>. </p>



<p>La dialéctica explica que a partir de las contradicciones se avanza, una vez estas son detectadas y superadas. La situación actual en Colombia no me atrevo a calificarla de crisis, sino de oportunidades para que el futuro del país siga fundado en el cambio y no en la perpetuación de la injusticia. De Alonso Quijano &#8211;<em>El Quijote</em>&#8211; y del coronel Aureliano Buendía -el macondiano- aprendí que la supuesta locura es necesaria para imaginar otros mundos y que la terquedad es también clave para construirlos.</p>



<p>Todavía creo con firmeza en el gobierno del Cambio, pese a las dificultades actuales.&nbsp;</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=111597</guid>
        <pubDate>Sun, 16 Feb 2025 12:23:39 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14190554/AURELIANO-PORTTADA-FINAL.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Gustavo Petro es o no es Aureliano Buendía?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Carolina Sanín contra Gustavo Petro</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/carolina-sanin-contra-gustavo-petro/</link>
        <description><![CDATA[<p>La escritora y profesora de literatura irrumpe en los terrenos de la política y la psiquiatría. ¿Con quién se está juntando la bogotana que está hablando tan feo? Una crítica constructiva a la señora crítica.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imágenes: tomadas de la cuenta del presidente en X y  YouTube.</em></p>



<p>La escritora cachaca se metió con el presidente costeño. </p>



<p>Dice Carolina Sanín que mientras los demás asistíamos en vivo y en directo a un consejo de ministros, ella asistió en diferido a la misa negra de Gustavo Petro. Y como uno a las misas va es a criticar, ella se despachó en revista <em>Cambio </em>con lo que vio y hasta con lo que no vio, pero lo supuso o lo imaginó; para eso es escritora.</p>



<p>Y como buena escritora, tiene la habilidad de envolver dulcemente a la audiencia por medio de la lengua o el lenguaje, es probable que muchos de sus seguidores no la entiendan, pero a un antipetrista le debió sonar bonito cada cosa que dijo.</p>



<p>Picada por el bichito de la política en su rol de crítica literaria, la escritora la emprendió contra el presidente en su último monólogo y, de manera tangencial, contra Vicky Dávila y Laura Sarabia.</p>



<h2 class="wp-block-heading"></h2>



<p>La palabreria que le crítica a Petro es la misma palabreria a la que ella acude sin resolver nada de fondo. Les resumiré los 36 minutos para evitarles la fatiga de verla.</p>



<p>Refiriéndose al consejo de ministros y al mandatario usó las siguientes expresiones: <em>“Exhibición obscena del delirio”, “tortura auditiva”, &#8220;algo satánico&#8221;, “misa negra”, “teatro del absurdo”, &#8220;película de terror&#8221;. &#8220;sadomasoquismo con muchos tonos sexuales”, “morbo televisado”,&#8221;Petro daba miedo&#8221; &#8220;alguien sin alma&#8217;. &#8220;crimen a la hospitalidad&#8221;, <strong>&#8220;la persona que está a la cabeza del Estado está loca&#8221;,</strong> &#8220;la enajenación del loco&#8221; </em>(y aquí trató de orate también a Vicky Dávila);<em> &#8220;un adefesio&#8217;, <strong>&#8220;un abusador sexual&#8221;,</strong> <strong>“deseo de sodomizar a hombres&#8221;,</strong> &#8220;manifestación de un deseo reprimido de penetrar a hombres en la violencia de su monólogo”, (&#8230;) hasta hacerlos decir como dijo Gustavo Bolívar ´yo a usted lo amo, presidente´”; &#8220;Marqués de Sade”, “un sacrilegio”, <strong>“palabras sin significado”,</strong> “la puesta en escena del puro resentimiento&nbsp; social&#8221;, <strong>“sancocho de mierda”, “excrementos con vómitos”.</strong></em></p>



<p></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>No solo de pan, también de palabreria viven ciertos escritores&#8230; </strong></h2>



<p>En especial, las dos últimas oraciones constituyen una forma poco seria de argumentar. La oradora que habla y escribe con floridez se tira todo al final; queriendo ser castiza, rebaja el discurso dentro su propio show. Ah, pero es que no solo de pan, también de palabrería viven ciertos escritores, máxime en estos tiempos en que las diatribas, rebajadas como a la leche, las rinden con el lenguaje de la rabia.</p>



<p>Creo, sinceramente, y con falso respeto, que leer literatura está afectando el estilo refinado de Carolina Sanín. ¿Qué es lo que está leyendo o con quién se está juntando para que ahora hable tan pobremente, tan vulgar, tan del montón?</p>



<p>Todos estamos hablando y escribiendo desde la bronca. Al sugerir con facilismo que al presidente lo habita la locura, Hitler le quedó en pañales a Petro, como si el mundo no estuviera plagado, ayer como hoy, de gobernantes realmente dementes que llevan sus delirios a extremos infernales.&nbsp;Carolina: ¿Te suenan los apellidos Netanyahu o Putin?</p>



<p>Oyéndola entre líneas, y asumiendo que la gente quedó de psiquiátrico luego del consejo de ministros, como lo dio a entender exageradamente, considero que lo que tiene a tanta gente intranquila –ella incluida, por supuesto-, es el hecho de que un país se vea retratado en eso que cada cual critica desde los pedestales de la “superioridad moral”.</p>



<p>Ahí, en esa amplía habitación de Palacio, estaban reflejadas nuestras propias vergüenzas, debilidades y comportamientos. Lo que callamos o lo que gritamos. En ese cuarto unos le protestaban al presidente –las mujeres especialmente-, mientras otros callaban.</p>



<p>Los ministros del gabinete se convirtieron en ese espejo en el que, inconscientemente, nos podemos ver, porque fíjese usted que gente de la Derecha salió en defensa de algunos exfuncionarios de la Casa de Nariño, no necesariamente Benedetti o Sarabia, tan cercanos a ellos ideológicamente.</p>



<p>Lo que vimos fue nuestra muy colombiana manera de descalificar a otros o nuestra forma de defendernos de los demás: en la casa, en la escuela, en la oficina, en la calle, en las redes sociales&#8230; Preguntémonos qué somos cada uno de puertas hacia adentro y si aguantaremos la transmisión en vivo de nuestra intimidad. Yo creo que no. Eso únicamente lo hacían las <em>Kardashian, </em>&nbsp;y por muchos fajos de los verdes. O aquellos famosos criollos que por unos pesitos se someten a los <em>realities</em> para que los demás los conviertan en ropa de trabajo, y luego queden con la autoestima por el suelo; ellos sí de psiquiátrico, aunque todo sea producto de un libreto. &nbsp;</p>



<p>Nos aterramos de lo que vimos por televisión el 4 de febrero, pero no nos ofende el espectáculo que ofrecen senadores y representantes en el Congreso de la República. Los hemos visto celebrar en vivo y en directo el hundimiento de reformas sociales o transmitiendo por redes sociales hechos ofensivos, como aquel día que Miguel Polo Polo se burló de las madres de Soacha al tirar a la basura las botas intervenidas artísticamente para honrar a las víctimas de los falsos positivos.</p>



<p>Mostrarnos como no somos es parte del juego de la doble moral (las caretas que cada cual usa para sobrevivir, <em>yo digo tal cosa o defiendo esta otra, pero al mismo tiempo hago lo contrario</em>), y más en esta época en que las redes sociales inventaron los filtros, porque no nos basta con nuestra esencia. Mejor si la maquillamos un poco aquí y otro poco allá para agradar más. Las mentiras que nos decimos son necesarias para satisfacer a una sociedad hipocrática, empezando por nuestra propia hipocresía.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>La escritora bogotana posa de ser la perfección con piernas para pisar con ellas al que le da la gana. </strong></h2>



<p>Carolina Sanín habló como <em>ñera</em> (y aquí me disculpo con los habitantes de la calle), para burlarse de Laura Sarabia. Con su inocultable clasismo, <em>pordebajeó</em> a otra mujer en cuestión de segundos, y prosiguió con su retahíla como si nada.</p>



<p>La escritora bogotana posa de ser la perfección con piernas para pisar con ellas al que le da la gana. Pura verborrea todo ese&nbsp;monólogo último. Para llenar tiempo, hasta se mofó de la ese (s) final y alargada que usa el presidente, otorgándole significados absurdos, como si las muletillas fueran el gran pecado, y no algo tan humano como las babas. No el chorro de babas de algunos. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>Aceptemos que buena parte de lo que se escribe corresponde a la esfera de las especulaciones. Y no se nos olvide, esto si es real, que Gustavo Petro llegó donde la inmensa mayoría de nosotros no ha llegado ni llegará jamás, así que él ya puede morir en paz, mientras una fila larga de gente compite hoy por ese sueño. Los demás debemos contentarnos con usar el hierro candente de la palabra (la frase es de Stefan Zweig) para juzgar y condenar.</p>



<p>Carolina,&nbsp;no escuches más al presidente porque de pronto terminas en un manicomio. Basta con que te escuches a ti, pues al fin de cuentas vives dentro de un monólogo. No me consta si dentro de una burbuja también.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=111552</guid>
        <pubDate>Thu, 13 Feb 2025 14:50:43 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/13094055/A-SANIN-PETRO.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Carolina Sanín contra Gustavo Petro]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Petro: 5,15%; Canal RCN: 4,63%</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/petro-515-canal-rcn-463/</link>
        <description><![CDATA[<p>Se me hace extraño –tal vez debo decir sospechoso- que con dos eventos extremadamente inusuales (Trump versus Petro y consejo de ministros en horario estelar), a nadie se le haya ocurrido hacer una encuesta para medir la popularidad del presidente Gustavo Petro.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imágenes tomadas de redes sociales. </em></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-82907a538bd1e1e2f910dca11753c100">“Que hablen bien o mal, lo importante es que hablen de mí, aunque confieso que me gusta que hablen mal porque eso significa que las cosas me van muy bien. De los mediocres no habla nadie&#8230;: <strong>Salvador Dalí.</strong></p>



<p>Pasaron tantas cosas en ese consejo público de ministros que, en serio, se podrían escribir muchos ensayos, unos en contra y otros a favor, analizando hasta los pequeños detalles. Por Cristo bendito, me pregunto, por ejemplo, por qué razón, en todo este asunto pasó casi tan de agache el ministro de Gobierno, Juan Fernando Cristo. El fin de semana por fin apareció en <strong>El Espectador</strong> haciendo un llamado a la tranquilidad: <em>“Tampoco es el fin del mundo”,</em> dijo. Y tiene razón. Las crisis surgen para ser resueltas.</p>



<p>En cambio, el fin del mundo podría sobrevenir el 22 de diciembre de 2032 si el asteroide 2024 YR4 cae en el Océano Pacifico al norte de Suramérica, uno de los sitios probables del impacto, según los científicos. Es decir, Colombia podría desaparecer y así todos nuestros males. Pero faltan siete años y dos gobiernos más. &nbsp;</p>



<p>No obstante, cualquier comentarista corre el riesgo de quedar desactualizado u opinando fuera del tiesto, pues están sucediendo demasiadas cosas en lapsos de tiempo muy cortos, que es imposible pensar sobre cada cosa que acontece hoy en Colombia. Es realmente frenético. Y tiene de bueno que la política nos puso a hablar a todos. O todos tenemos algo qué decir. Eso está bien: interesarnos y asumir posiciones como ciudadanos. La tal indiferencia de la que se le acusa a la sociedad siempre. &nbsp;</p>



<p>El detalle que llamó poderosamente mi atención fue el asunto del rating: la manera como los colombianos están pendiente de lo que haga o diga el presidente, caiga bien o caiga mal. Podría decirse de una vez que el gran perdedor del consejo de ministros fue el Canal RCN, que no levanta cabeza (audiencia), pese a tener un reality al aire, perdió frente al presidente. <em>&#8220;Tres millones doscientas mil familias viendo al gabinete”,</em> trinó contento el mandatario.&nbsp;</p>



<p>A cambio de encuestas, hay medición de audiencias. La transmisión del consejo de ministros por televisión obtuvo un rating del 5,15%, (lo cuarto más visto del día), superando la mayor audiencia del Canal RCN el mismo martes (4,63%) y muy cerca de Noticias Caracol del mediodía: 5,49%, según <a href="https://www.elespectador.com/entretenimiento/cine-y-tv/raiting-en-colombia-4-de-febrero-partido-de-colombia-consejo-de-ministros-y-mas/">Kantar IBOPE Media</a>.</p>



<p>Creo que esto merece un análisis reposado. Pensando en esos titulares espectaculares que ciertos medios usan para atraer lectores, alguno podría haber titulado: <em>“Presidente se lleva por delante a canal privado de televisión”.</em>&nbsp; Y seguramente, como este es el tiempo de informarnos a punta de titulares, no faltaría quien dijera con preocupación que el presidente está atentando contra la libertad de expresión, antes de ir al meollo del cuento.</p>



<p>Sin embargo, hay que decir que el ganador aquel día fue el Canal Caracol con la transmisión del partido Colombia-Paraguay (campeonato Sudamericano Sub-20), con 10.73% de audiencia, y que es líder indiscutible del prime time con <em>“Yo me llamo”</em> (12,45%). &nbsp;</p>



<p><em>“El espectáculo sin precedentes generó un rating que superó el del reality de la Casa de los Famosos en TV abierta”,</em> dijo tímidamente <em>La Silla Vacía</em>. Traducción: Petro superó en audiencia al Canal RCN. Y lo hizo con una transmisión de cinco horas. Esto tiene tanto de largo como de ancho.</p>



<p>Mientras los medios ignoran ese análisis, la oposición ya hizo tele-réplica; aunque saben que cualquier pantallazo sirve, ¿alguien los vio? Se han llenado de envidia ante la sagacidad/atrevimiento de Petro de volverse “protagonista de novela” en horario prime, y en consecuencia aquellos oponentes se van a someter a ser medidos con la misma vara del rating. ¡Qué mejor encuesta que esa!</p>



<p>Que el presidente supere en audiencia a un <em>reality show</em> significa por un lado que a una masa importante de colombianos sí le interesa la política y si le preocupa el país, y por otro lado ratificó la crisis que viven los medios, pero en especial el canal de televisión de la Organización Ardila Lulle, OAL.</p>



<p>Desde el día cero se le ha criticado a este gobierno la falta de una estrategia clara de comunicaciones y ahora el presidente se la juega con las transmisiones del gabinete en pleno para que la información llegue descontaminada a los consumidores, sean afectos o desafectos al gobierno. Yo creo que es una jugada acertada, teniendo en cuenta que el mundo de hoy premia la imagen en movimiento sobre la letra escrita y, aunque critiquen al gobernante por auto glorificarse, nadie queda indiferente ante las cosas que dice Petro, así suenen a las de un loco, como le sonaron a Carolina Sanín en la palabrería de su último monólogo, que otro día de la semana comentaré.</p>



<p>Con metidas de pata o no, Petro tiene al país hablando de él. Ha impuesto la agenda informativa. <strong></strong></p>



<p>Es increíble la cantidad de columnas de opinión que se siguen escribiendo sobre lo que pasó la semana pasada. Por ahí vi un artículo que le daba la razón al presidente cuando dijo que el güisqui era peor que la cocaína. “…&nbsp;el alcohol es la droga más dañina en términos globales,&nbsp;superando incluso a sustancias como la heroína y el crack (cocaína fumable)”, se lee en <a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/analistas/el-whisky-es-mas-peligroso-que-la-cocaina-como-dice-petro-la-ciencia-dice-que-si">esta nota </a>de <strong>El Espectador.</strong></p>



<p>Y creo que por largo rato se seguirá hablando del primer consejo de ministros televisado, o al menos hasta que alquilemos balcón para el segundo, que –presumo- dará de qué hablar también.</p>



<p>A lo mejor, en este episodio se cumple el dicho popular:&nbsp;<em>&#8220;Que hablen bien o que hablen mal de uno, pero que hablen&#8221;.</em> Y Petro es buenísimo haciendo que el país hable de él. Para eso no necesita un consejero de comunicaciones.</p>



<p>Desde la posesión, el 7 de agosto de 2022, cuando exigió la espada de Bolívar en el ceremonia, ya sabíamos que sería un presidente rompedor de las formas y con esa actitud –arrogante para unos, inteligente para otros- ha conseguido el suficiente ruido mediático. Petro es provocador, pero ahora nos espantamos. Lo del consejo de ministros fue sumamente provocador, en línea con esa personalidad coherente de la que ahora nos aterramos. Bueno, por algo dicen que el que no ha visto a Dios cuando lo ve se asusta.</p>



<p>En sus análisis, los detractores pasan por alto el hecho de que Petro es un auténtico “animal político”, solo alguien así pudo retar a Donald Trump, y no estamos hablando acá de las consecuencias de sus trinos ni de decisiones erráticas. Por lo mismo tanto, nadie es ajeno a lo que piensa, dice, tuitea o calla.</p>



<p>Por otro lado, editorialistas y columnistas examinan lo que está pasando, centrándose absolutamente en la figura de Petro, pero no se están preguntando, muchos menos analizado, cómo está tomando la gente esto que está pasando. Este presidente llegó al poder con el respaldo no sólo de políticos y partidos, sino de más de 10 millones de colombianos. Sean hoy más o sean menos, a esa masa humana le está hablando hoy el presidente, y nadie debería desconocerlo.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>En materia política, en Colombia se comete el error de pensar más en los políticos que en los electores.</strong><strong></strong></h2>



<p>Le están midiendo el aceite al presidente y eso está bien, pero nadie le está midiendo la temperatura al país al calor de los acontecimientos, que no son pocos. Como todos andan criticando y nadie propone nada –algo muy propio en nuestro ADN latino-, la propuesta más “sensata” se la leí un internauta de las redes sociales: propuso que en cada consejo de ministros haya un eliminado, y no solo un amenazado por convivencia, y que esa decisión se deje en manos de la audiencia a través de votos y llamadas. Eso sería realmente democrático y, con toda seguridad, el primer personaje en salir <em>pitado</em> de la Casa de Nariño sería Armando Benedetti y después Laura Sarabia. Ahí ya se podría acabar el juego para ponerle orden a la casa. &nbsp;</p>



<p>Por primera vez salimos de nuestras zonas de confort, llamémoslo aletargamiento nacional. Nos hemos sacudido y de qué manera. Lástima que no sea medible en la escala de <em>Ritcher </em>para conocer los verdaderos daños y a quiénes afecta, por dentro o por fuera del gobierno. Tal impacto causó la bomba mediática que la oposición rapidito exigió mojar pantalla, pero pocos analistas están hablando de lo que dijeron, porque, insisto, Petro acapara la atención. &nbsp;La idea del presidente les debió parecer buenísima, pero no se le ocurrió a la Derecha en su tiempo, que de seguro habría hecho una gran puesta en escena donde todo saliera divinamente para que el país mantuviera incólume sus vestiduras.</p>



<p>Aunque la Derecha siga llamando circo a aquel consejo de ministros, y rezando para que el gobierno se desintegre en átomos volando, en el fondo de su alma al principio se sintieron felices –complacidos con lo que pasó-, pero es posible que hoy se sientan más bien preocupados, porque el desenlace de este momento político no está en manos de ella, de la Derecha digo, sino de Gustavo Petro. Las llamas queman, que no se acerquen.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-378085a61d96d3e413974969a56e44b0"><strong>¿Recuerdan la undécima estrofa del Himno Nacional?</strong> &#8220;<strong><em>Del hombre los derechos / Nariño predicando, El alma de la lucha / Profético enseñó. / Ricaurte en San Mateo / En átomos volando, / «Deber antes que vida», / Con llamas escribió&#8221;.</em></strong></p>



<p>Todo lo que les queda es seguir satanizando cada cosa que diga o haga el mandatario. Si hace un consejo de ministros distinto al primero, con todos los funcionarios bien puestecitos para salir en cámara, aplicados y con sendos informes de sus gestiones —es lo que debería pasar— tampoco eso le gustará a la oposición, y le caerá al gobierno con toda por la cifra, por el tonito o por lo que no se dijo. ¿Insisto: importa lo que digan los detractores o también lo que piense la gente en sus casas? ¿O estamos creyendo que en estos tiempos, en que cambió la manera de comunicarnos, los analistas todavía tienen el poder de moldear a la opinión pública por el solo hecho de salir en un noticiero de televisión o de radio?&nbsp;</p>



<p>Hay quienes piensan que este <em>merecumbé</em> de acontecimientos debe servir para que la Izquierda colombiana salga fortalecida. Yo pregunto: ¿Fortalecida cómo: Con Petro o sin Petro? Pero ese será tema de otro blog.&nbsp;Por aquí los espero.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=111479</guid>
        <pubDate>Mon, 10 Feb 2025 19:16:01 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/10140803/A-CANAL-RCN-scaled.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Petro: 5,15%; Canal RCN: 4,63%]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Le gustó o disgustó el consejo público de ministros?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/le-gusto-o-disgusto-el-consejo-publico-de-ministros/</link>
        <description><![CDATA[<p>Petro la sacó del estadio al abrir las puertas de Palacio por televisión. ¿A qué costo?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imagen tomada de la transmisión por YouTube.</em></p>



<p>Lo que vimos anoche durante el Consejo de Ministros fue una reunión de trabajo normal donde los compañeros de oficina discuten, se quejan, echan puyas, se ofuscan, lanzan al agua al otro, piden cabezas, el jefe jala orejas y entre todos planean. Son humanos en lo bueno y en lo malo. La única diferencia es que en esta ocasión, y por primera vez en la historia colombiana, los ciudadanos tuvimos desde la sala de nuestras casas &#8220;silla propia&#8221; en la reunión del gabinete en la Casa de Nariño. Los ministros se sinceraron frente al país sin hipocresías, acallando o validando las habladurías que reinan en el ejercicio del poder.</p>



<p>Se trató, sin duda, un acto de transparencia y sentido democrático, por supuesto, no exento de riesgos para la imagen del propio gobierno. Acto que el presidente Gustavo Petro aprovechó para aclararle a sus detractores que estaba frente al mar a las 3:00 de la mañana durante el cruce de trinos con su homólogo Donald Trump. Es posible que de ahora en adelante, el mandatario esté obligado a reportar sus entradas al baño o a revelar si también trina desde allí, en aras de saciar el morbo de una oposición y unos precandidatos que no ven la hora de quitarle la silla presidencial.  </p>



<p>Hay quienes piensan que esta apertura de puertas es un postre que se le sirve a la Derecha, pero yo creo que a la Derecha nada le sirve y siempre encontrará un pretexto para caerle al gobierno (<em>palo porque bogas y palo porque no bogas</em>). Los oponentes han demostrado que ese es su papel: enfermos de anemia burocrática no descansarán hasta recuperar el poder que perdieron por el mérito de su propia incapacidad. Sin ir tan lejos, los episodios lamentables del Catatumbo son los platos rotos que dejó Iván Duque por negarse a implementar el Acuerdo de paz, a casi diez años de su firma. A lo mejor esas y otras verdades salgan a la luz de a poco y en horario triple A.</p>



<p>Pero el presidente debe ajuiciar a sus ministros -no es suficiente con pasarlos al tablero o regañarlos-, porque la tarea está a medio hacer, y ningún funcionario debería andar como rueda suelta. El gobierno debe fortalecerse como equipo para superar sus debilidades y sacar adelante la agenda progresista en lugar de alborotar más avisperos. Lo que uno espera es que en el próximo consejo público de ministros haya más hechos qué mostrar, menos quejadera, menos retórica.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Como dicen los muchachos, Petro <em>la sacó del estadio</em> al abrir las puertas de Palacio por televisión. </strong></h2>



<p>Lo que muchos esperan es que también saque a Laura Sarabia y Armando Benedetti de la Casa de Nariño, pues consideran que son la cuota de una Derecha que mancha al primer gobierno genuinamente de Izquierda que tiene Colombia.</p>



<p>Bienvenidos los consejos de ministros en vivo y en directo para que de ese tú a tú, -sin intermediarios que acomoden los mensajes a su parecer-, cada quien saque sus propias conclusiones de lo que pasa en el país -y de las decisiones que se toman al interior del gobierno-; así se le podría poner coto a la <em>especuladera </em>que se pasea impune por las redes sociales, como ocurrió aquel domingo de novelón que desató la crisis Colombia-Estados Unidos, y que, en el colmo del delirio colectivo, llevó a algunos a exigir, otra vez sin pruebas, que se le practiquen exámenes toxicológicos al presidente.</p>



<p>Espero asistir al próximo consejo de ministros por <em>YouTube</em>. ¡Quién no quiere estar en las entrañas del poder, así sea por un ratico!</p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Wed, 05 Feb 2025 12:28:34 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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