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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Clan Char | Blogs El Espectador</title>
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        <title>La culpa fue del primer beso</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-culpa-fue-del-primer-beso-caso-char/</link>
        <description><![CDATA[<p>“Hay besos problemáticos (…) hay besos que engendran la tragedia”, escribió la poetisa Gabriela Mistral, como si se anticipase cien años al drama de Luis Rubiales. El mundo se le puso patas arriba al (ahora ex) presidente de la Real Federación Española de Fútbol por el beso abusivo a la futbolista Jenni Hermoso, que esta [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: right"><em>“Hay besos problemáticos (…) hay besos que engendran la tragedia”,</em> escribió la poetisa Gabriela Mistral, como si se anticipase cien años al drama de Luis Rubiales.</p>
</blockquote>
<p>El mundo se le puso patas arriba al (ahora ex) presidente de la Real Federación Española de Fútbol por el beso abusivo a la futbolista Jenni Hermoso, que esta semana lo denunció ante la Fiscalía española; en el entretanto Woody Allen propuso una solución: <em>“pedir disculpas y asegurar que no lo volverá a hacer. Y hecho eso, seguir los dos adelante”. </em></p>
<p>En cierto sentido pienso lo mismo que el director de cine: ¡El tipo no mató a nadie! Sin embargo, sus argumentos terminaron por hundirlo. Se le olvidó eso de que a veces menos es más. Prefirió enredarse en la palabrería a pedir perdón: agachar la cabeza o ponerse colorado una vez. Donde sobra la soberbia, falta la humildad.</p>
<p>Sin ser abogado del diablo, me parece desmesurada la reacción mundial. Oí decir, por ejemplo, que este episodio le ha hecho daño a la marca España. ¿Qué dirán entonces de Colombia, donde tenemos todas las plagas juntas: narcotráfico, bandas criminales (incluidas las venezolanas Tren de Aragua y Los Maracuchos); paramilitarismo, guerrilla y disidencias más  corrupción política y empresarial? Hay demasiadas cosas importantes en que pensar y no pensamos en ellas porque perdimos el orden de las prioridades. El mundo se parece a esos matrimonios que se están viniendo abajo pero uno de los dos cree que su problema son las goteras en el techo.</p>
<p>Nos horroriza un beso no consentido pero permanecemos indiferentes sabiendo que en este planeta de locos vivimos entre asesinos, violadores, corruptos, pedófilos, malandros y otras calañas humanas, sin contar que un desquiciado moscovita tiene ganas de oprimir el botón del cataclismo, a no ser que el Apocalipsis ambiental se le adelante. —<em>“A lo mejor esa sea la solución final a nuestro problemas”</em>, me dijo esta semana alguien.</p>
<p>El mundo futbolístico, tan ofendido ahora, no ha dejado de llenar estadios en protesta por la corrupción y el acoso sexual que campean en ese deporte. Es decir, se hacen cochinadas con el dinero de los aficionados, y estos actúan como si no fuera con ellos. La industria enriquece a unos pocos y luego esos ricos usan su capital como afrodisiaco.</p>
<p>Nos persignamos por un beso a la fuerza pero nos mantenemos incólumes ante las atrocidades que ocurren a diario, muchas en nuestras narices. Cuando agreden a alguien en la calle nos hacemos los pendejos o cambiamos de acera para no perdernos, de lejitos, los detalles de la escena. Hay un cinismo natural en el ser humano y las redes sociales son perfectas para camuflar ese descaro, nuestra falta de empatía. Desde una pantalla tiramos la piedra y escondemos la mano. En la vida real asumimos que no tenemos velas en las tragedias ajenas: “¡<em>De malas como la piraña mueca!”</em>.</p>
<p>En las mismas redes sociales desadaptados despotricaron del congresista <a href="https://www.publimetro.co/noticias/2023/08/20/con-apasionado-beso-frances-miguel-polo-polo-presento-a-su-nueva-novia-en-redes/">Polo Polo </a>por besar a una rubia durante un concierto. Aunque no es santo de mi devoción, tiene derecho a besarse con una mujer, con un hombre o con quien se le dé la gana, mientras el otro o la otra se lo permitan. La vida privada de los demás no me incumbe, su orientación sexual menos. La noticia no debería ser con quien se besuquea el muchachito aquel, sino qué ha hecho como congresista, pues al fin de cuentas los “honorables” viven de nuestros bolsillos pero los ciudadanos no vivimos de sus besos.</p>
<p>Me parece que el de Luis Rubiales fue un beso nacido en el éxtasis de la emoción, en el fragor de la celebración por el título mundial de las jugadoras españolas. Esa euforia absurda propia de los fanatismos: al fútbol, a la religión, a los artistas y aún a los políticos. ¿No me creen? Por ahí circula la foto de un señor con la imagen de Uribe tatuada en la pierna.</p>
<p>Quizás lo suyo fue un exceso de serotonina, la hormona de la felicidad, cuya deficiencia nos tiene jodidos y a las puertas del manicomio: los suicidios están disparados, y así la depresión y otras enfermedades mentales.  Jamás se nos ocurriría hacer una marcha para que los gobiernos le paren bolas a la salud mental. ¿O sí? Condenemos el beso de la discordia pero salgamos a protestar para que en serio las mujeres reciban un trato justo en materia de salarios y posiciones de poder, por ejemplo.</p>
<p>Nuestros problemas comenzaron cuando perdimos la inocencia. Vayan cuarenta años atrás cuando jugábamos a las “escondidas americanas” o al “beso robado” en los aguinaldos decembrinos. Yo fui muy de​ malas porque pocas veces encontré a la niña que me gustaba; eso sí, recuerdo que algunas chicas se dejaban encontrar facilito del chico que les traía loquitas. Obvio: Ese no era yo. Tan cándido fui que una vez, ya grandecito, me dijeron: <em>“los besos no se piden, se dan y ya”.</em>  Entonces, ¿en qué quedamos? (¡<em>Palo porque bogas, palo porque no bogas!) </em>Ni siquiera fui hábil con los besos <em>andeniados</em>, esos que parecen besos sietemesinos entre la mejilla y los labios, que dejan iniciado a cualquiera… y uno con ganas de recitar a Neruda: <em>“En un beso sabrás todo lo que he callado”.</em></p>
<p>Lo de Rubiales demuestra que los tiempos cambiaron: hoy los besos sí o sí se piden para no tener que cantar como su compatriota <a href="https://youtu.be/dypf9GN5LbI?si=GO9_xLY1UsK8J6tn">Dyango</a>:</p>
<blockquote><p><em> </em><em>“La culpa fue del primer beso / </em><em>Un beso /  </em><em>El primer beso que le di”.</em></p></blockquote>
<p><iframe title="dyango   El primer beso" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/dypf9GN5LbI?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Cualquier acto que involucre a hombres y mujeres es sometido al escarnio público, toca ir en punta de pies por la vida, no sea que nuestros ojos nos condenen primero que nuestras acciones.  O llegará el día en que nos pongan anteojeras, como a los caballos, para no mirar a los lados, no sea que nos lleven al estrado acusados por una mirada con doble intención… de esas que desvisten… o matan.</p>
<p><em>“Los hombres tienen miedo y las mujeres se creen intocables”, trinó la actriz  </em><a href="https://twitter.com/Amparo_Grisales/status/1699402503874326865?t=Xs3OHEGom1V8igE6uOPOYw&amp;s=08">Amparo Grisales</a>, tras la agresión de una muchacha a un muchacho.</p>
<p>Volviendo al cuento, se repite el caso del <a href="https://www.youtube.com/watch?v=aHB3vsDQopg"><u>Dalai-Lama</u></a>, cuando besó en la boca a un niño, en respuesta al beso que aquel le dio en la mejilla, y luego sonriente el hombre de la túnica anaranjada le acercó su lengua, en lo que pudo ser el primer beso con lengua de Dios.   —Una de dos, pensé: O al lama le llegó la demencia senil o quería hacer una broma que salió asquerosamente mal ante los ojos de una raza humana con la moral superior. No sé hasta qué punto aquel escándalo afectó la reputación del budismo.</p>
<p>En ambos casos los hechos ocurrieron en público y ese debería ser un atenuante a la hora de juzgárseles. Muchas bajezas se hacen con la puerta cerrada, así que dudo mucho en la maldad inmediata de quien tiene todos los reflectores encima, aunque obviamente eso no exonera a ninguno de los dos personajes por su conducta inapropiada. Sin embargo, no he visto a nadie despelucarse porque dos machos del balompié se besan como producto del mismo fanatismo.</p>
<p><em>“Le salió así y justo lo tomó la cámara. Así que tengo mala suerte. ¿Qué tengo que hacer, matarlo? No puedo, lo necesitamos”,</em> respondió Iván Rakitic cuando le preguntaron por el <a href="https://www.espn.co.cr/video/clip/_/id/7368967">sorpresivo beso</a> que le dio Daniel Carriço al celebrar el título del Sevilla en la Europa League en 2014, tras vencer al Benfica por penales.</p>
<blockquote><p><em>“Jesús le dijo: «¡Judas! ¿Con un beso me traicionas a mí, el Hijo del hombre?» Cuando los discípulos vieron lo que iba a pasar, le dijeron a Jesús: —Señor, ¿los atacamos con la espada?”.</em> Lucas 22:48-53</p></blockquote>
<p>Ya sabemos cómo terminó el desventurado de Judas Iscariote, arrepentido y colgado de un árbol, tras el beso más infame de la historia. No sabemos qué le espera al español tras la investigación por “presunto delito de agresión sexual”. Ya sabemos que los ricos suelen usar el dinero para evadir a la justicia. No creo que 30 monedas de oro lo salven del juicio final que imponen unas redes sociales implacables e inquisidoras. O a lo mejor lo perdonan, caso cerrado y, cursi, se pone a celebrar cantando una de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=u_hFhRgRdRQ">Yuri</a>:</p>
<blockquote><p><em>“Dame un beso, no no / </em><em>Dame un beso, no no </em></p></blockquote>
<p style="text-align: center"><strong>Lapidario semanal</strong></p>
<p><strong>LUNES:</strong> ¿A cuánto estamos en términos de tiempo y dinero para que una familia de inmigrantes libaneses llegue a la Casa de Nariño por obra y gracia de su poder económico?</p>
<p><strong>MARTES:</strong> Alex Char puntea en las encuestas para ser el alcalde de Barranquilla. El libro <em>“La Costa nostra: la historia no autorizada de los Char, el clan político más poderoso de Colombia”</em> también es primero entre los libros más vendidos.  Conclusión: la gente que lee no es la misma que vota.</p>
<p><strong>MIÉRCOLES:</strong> Andan con el cuento de que “Barranquilla es la Miami de Latinoamérica”. Pregunta: ¿Con o sin los pobres?</p>
<p><strong>JUEVES:</strong> El chiste de la semana: Que al llegar Arturo Char a cárcel la Picota, los otros presos gritaron con alborozo: “Olímpica… se metióooooo”.</p>
<p><strong>VIERNES:</strong> Fíjense que los últimos escándalos de corrupción nos llevan a la hermosa Barranquilla, la misma ciudad a la que <a href="https://www.youtube.com/watch?v=j8ElCh65bzk">Joe Arroyo</a> le cantó: <em>“Del Caribe aflora / Bella, encantadora, con mar y río / Una gran sociedad”.</em> Favor no confundir sociedad con suciedad. El periódico de don Luis Carlos contó que un exsenador y un exgobernador recibieron a Arturo Char en la cárcel. Pendientes, pues, de las fotos en las páginas sociales.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=96222</guid>
        <pubDate>Sat, 09 Sep 2023 23:28:27 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La culpa fue del primer beso]]></media:description>
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        <title>La insoportable levedad… de ser periodista… en tiempos de “La Costa Nostra”</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-insoportable-levedad-periodista-tiempos-la-costa-nostra/</link>
        <description><![CDATA[<p>&#8220;Hay un periodismo prescindible, por el que no vale la pena sacrificar un árbol, y hay otro periodismo de tal valor y tan imprescindible que por él vale la pena sacrificar un bosque”: Javier Darío Restrepo (1932-2019) La última semana he tenido conversaciones muy extrañas conmigo mismo. Me levanto preguntándome si es posible que el [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>&#8220;Hay un periodismo prescindible, por el que no vale la pena sacrificar un árbol, y hay otro periodismo de tal valor y tan imprescindible que por él vale la pena sacrificar un bosque”: <strong><a href="https://fundaciongabo.org/es/etica-periodistica/recursos/las-100-mejores-frases-de-javier-dario-restrepo-sobre-etica-periodistica">Javier Darío Restrepo </a></strong>(1932-2019)</p></blockquote>
<p>La última semana he tenido conversaciones muy extrañas conmigo mismo. Me levanto preguntándome si es posible que el periodismo sea un moribundo en fase terminal, ¿o acaso soy un agorero más? Me imagino con 18 años y cuestiono ¿para qué diablos estudiar periodismo? ¿Vale la pena o mejor me quedo durmiendo? Hablar solos parece cosa propia de la edad y de la pandemia.</p>
<p>Me cuentan que las salas de redacción desaparecen (vendieron el edificio del diario <a href="https://www.larepublica.co/empresas/el-diario-el-colombiano-se-alista-a-abandonar-la-historica-sede-que-tiene-en-envigado-3643315">El Colombiano</a>), y ahora las noticias se escriben desde la casa de los reporteros. Si la cosa es así, ¿a qué hora están yendo al lugar de los hechos? ¿Reemplazaron la grabadora y la libreta de notas por los audios de WhatsApp para evitar la fatiga?</p>
<p>Dice<strong> Ómar Rincón</strong>, catedrático y crítico de medios: <em>“Sí, vale la pena estudiar periodismo y con más razón ahora que está en crisis. Pero debería estudiar periodismo quien tenga esa pasión por contar historias, por joder a los poderes, por mirar distinto a la humanidad, por encontrar otras perspectivas para contar, por innovar y crear formatos distintos. Tenemos que volver a enseñar el oficio con su pasión de reportería en el contexto de los nuevos formatos narrativos y de nuevas éticas periodísticas. No podemos seguir haciendo un periodismo jurásico”.</em></p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-95491" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/FOTO-JURADO-OMAR-RINCÒN-225x300.jpeg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/FOTO-JURADO-OMAR-RINCÒN-225x300.jpeg 225w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/FOTO-JURADO-OMAR-RINCÒN-113x150.jpeg 113w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/FOTO-JURADO-OMAR-RINCÒN.jpeg 768w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></p>
<p>Como si no estuviera entre el agua y la pila bendita, la semana empezó con pie izquierdo para el periodismo, acosado por la banalización de las redes sociales y luchando por reconquistar audiencias esquivas. Editorial Planeta vetó el libro “La Costa Nostra”, de Laura Ardila, (¡mataron el tigre y se asustaron con el cuero!) y desde su <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/laura-ardila-arrieta/el-libro-sobre-los-char-que-planeta-censuro/"><strong>denuncia en El Espectador</strong></a>, muchas voces han protestado, y no faltó quien propuso boicotear a esa editorial española, pero me pongo a pensar si más bien no deberíamos estar enojado con un clan familiar que ha llevado sus tentáculos políticos y económicos a niveles sórdidos.</p>
<p>¿Somos cómplices por comprar en sus tiendas, apoyar al Deportivo, Junior, escuchar Olímpica Stereo o tener cuenta en su banco? ¿Qué posición debe asumir uno a sabiendas de que tales negocios generan puestos de trabajo para gente necesitada?</p>
<p>Me queda la duda de si sirve de algo no comprarles el pan recién horneado. Los líos de esa familia debe resolverlos la justicia y no los ciudadanos, que lo único que podemos hacer es aplicar una sanción social de forma individual, pero <em>una golondrina no hace verano</em>.</p>
<p>Vamos a lo de fondo: los hechos demuestran que el verdadero poder en Colombia es económico y no político como nos han hecho creer; cada vez más ese poder se concentra en unas poquitos apellidos, que, songo zorongo, se han ido haciendo con los medios de comunicación, los cuales deberían ser (y no siempre son) garantes de las libertades y defensores de las democracias.</p>
<p>Digámoslo distinto: Lo que en otros tiempos se llamó cuarto poder, refiriéndose a la prensa, se ha convertido en el poder de empresarios con capacidad numérica para hablar de tú a tú con la clase política, y ahora a ese músculo financiero suman su “músculo periodístico”, dejando a los ciudadanos por fuera de la conversación. ¿O cuál sería la razón para meterle capital a un medio de comunicación, aun sabiendo la crisis que enfrenta este negocio? De hecho, los Gilinski (dueños de Semana, El País, El Heraldo, ¡y los que faltan!), ya le aplicaron los santos óleos al diario Q´Hubo de Cali.</p>
<p>Aquí cabe esta pregunta:</p>
<p>—Cuando los poderosos hayan comprado todos los medios, ¿quién nos dirá la verdad?</p>
<p><strong>Alejandra de Vengoechea,</strong> profesora de periodismo en la Universidad Jorge Tadeo Lozano: <em>“El periodismo que me gusta ejercer es aquel que también enseña, instruye, alfabetiza, muestra caminos. Todos sabemos que estamos en crisis, pero necesitamos superar la actitud derrotista. Muchos lectores no saben cuáles son los medios independientes, no saben qué leer, y es parte de lo que hago con los estudiantes en mi curso sobre noticias. Hay medios y gente haciendo esfuerzos titánicos por ser independientes, son como mosqueteros haciendo las cosas bien hechas”.</em></p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-95492" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/ALEJANRA-DE-VENGOECHEA-300x300.jpg" alt="" width="300" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/ALEJANRA-DE-VENGOECHEA-300x300.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/ALEJANRA-DE-VENGOECHEA-150x150.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/ALEJANRA-DE-VENGOECHEA.jpg 400w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>No sería raro que esos grupos de poder, un día se adueñen también de las editoriales que producen libros y, cual amos, definan qué pueden decir o qué deben callar los escritores, pues el caso de “La Costa Nostra” puede ser el principio de algo peor por venir; la preocupación me surge tras conocerse las dimisiones de<a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/juan-david-correa-renuncia-a-planeta-tras-censura-del-libro-la-costa-nostra/"> Juan David Correa</a>, (¡gran periodista!), director editorial de Planeta (Colombia y Ecuador), y Ana Cristina Restrepo (¡gran periodista!), autora de esa misma casa.  (Me pregunto si se trata de renuncias innecesarias o qué efecto positivo pueden tener en un país que menosprecia la valentía y el talento).</p>
<p>En todo caso, al cuento le falta un pedazo, siendo que esa misma editorial publicó en 2020 <strong>&#8220;Los clanes políticos que mandan en Colombia&#8221;</strong> del politólogo <a href="https://twitter.com/LeonVaLenciaA/status/1678739843642191873?t=NlIi1JMicj8v1pd_B7s2iQ&amp;s=08">León Valencia</a>: no es nuevo que el de los Char sea el más poderoso del país. En otro tuit nos recuerda que los Char hicieron echar a <a href="https://twitter.com/LeonVaLenciaA/status/1678739843642191873?t=DRDqS-PI_qmkMSC3DMHfcQ&amp;s=08">Ariel Ávila</a> de la antigua Semana para callarlo.</p>
<p>En ese orden (o desorden) de ideas, aquella frase manida de que Colombia es una de las democracias más antiguas y sólidas de Latinoamérica es tan discutible, como discutible sería seguir afirmando que la prensa es el cuarto poder. No puede ser cuarto poder mientras la muevan intereses extra periodísticos. No puede ser cuarto poder mientras se haga desde los escritorios sin ir a la calle a untarse de realidad, a la espera de que un video se <em>viralice</em> en las redes sociales para construir un titular que, con afán escandaloso o morboso, genere suficientes <em>likes.</em> ¡El síndrome de la chiva  ha muerto, viva el like!</p>
<p>Tengamos claro algo: Que un medio se ufane por tener más lectores únicos al mes no significa que esté haciendo buen periodismo. Además, nos toca aprender a pescar en el río revuelto de las mentiras: <em> “Histórico: Semana.com tiene hoy más lectores digitales que la revista ‘TIME’ y, de lejos, es el medio colombiano más consultado en el mundo, según Comscore”. </em></p>
<p>Hice lo que una persona sensata debe hacer. Buscar un medio fiable para contrastar semejante fábula. Y en efecto: Los datos del diario La Vanguardia de España echan por el piso la afirmación de Semana, que osa compararse  con una revista prestigiosa y con un siglo de historia, que circula en el país más poderoso del mundo con cinco veces más el número de habitantes que tiene Colombia. Semana (con 27 millones de usuarios, según ella) se compara con <a href="https://www.lavanguardia.com/vida/20230305/8798487/revista-time-cumple-100-anos.html"><strong>Time</strong></a> que tiene 100 millones de lectores online.</p>
<p>—¿Qué moraleja deja esto? Que hoy toca contrastar la información de ciertos medios leyendo otro para detectar quién miente a través de un titular o una portada de revista. <em>¿Dónde está la bolita, dónde está ella? </em></p>
<p>Tampoco puede ser cuarto poder mientras a los periodistas se les paguen sueldos miserables que los obligan a buscar ingresos adicionales para sobrevivir. Una infidencia: El otro día, en un evento literario, un periodista desempleado agradeció el jugo en caja y la empanada que ofrecieron los anfitriones, pues -me dijo- ese era su desayuno y confiaba en poder almorzar más tarde en la casa de algún familiar. Increíble pero cierto.</p>
<p><strong>Matador</strong>, periodista y caricaturista. “<em>He escuchado siempre a los periodistas quejarse de su sueldo y eso no es de ahora. Nos vendieron una idea romántica del periodismo, que era el mejor oficio del mundo y cosas por el estilo. Pero no hay tal. Siempre he visto a periodistas comiendo de lo que sabemos pero de eso no se habla. Lo otro es que Colombia es un país al que no le gusta leer y así es más fácil sembrar una mentira en ese terreno abonado que es la idiotez.  Lo que interesas son los clicks y no la verdad. Manipular al lector es lo de ahora; afortunadamente, hay un resurgimiento del periodismo independiente que es muy valioso en las actuales circunstancias”.</em></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-95493" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/MATADOR-300x300.jpg" alt="" width="300" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/MATADOR-300x300.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/MATADOR-150x150.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/MATADOR-768x768.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/MATADOR-1024x1024.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/MATADOR.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>Si una editorial se atortola frente a unos políticos con intenciones de llegar a la Casa de Nariño, que así se lo dijo Laura Ardila a María Jimena Duzán en <a href="https://open.spotify.com/episode/0lXrT9Evl8KKlTmflwKiy3">A fondo</a>, mañana otro tipo de miedo podría gestarse cuando ese poder económico nos gobierne. Sepa el lector que los señores Nayib Bukele en El Salvador y Donald Trump, en Estados Unidos, eran empresarios antes de meterse a políticos, y ambos buscan, como sea, ser presidentes reelegidos. Porque eso de pasarse las leyes y la Constitución por la faja no ocurre solo en Colombia.</p>
<p>Con todo, la censura a “La Costa Nostra” deja ver que en este país son las mujeres (hablo de la ex congresista Aída Merlano y la reportera Laura Ardila), quienes llevan los pantalones bien puestos, por no decir lo que se dice en estos casos.</p>
<p>Ahora bien, supongamos que mañana otra casa editorial publica el comentado libro sin que le tiemble la imprenta. ¡Fantástico! Es lo que deseamos para conocer lo que hay debajo del tapete, pero de nada sirve una denuncia, por más ruidosa, si las autoridades no actúan, como enhorabuena están actuando en el caso Odebrecht: Unos audios inculpan a <a href="https://www.elespectador.com/judicial/odebrecht-el-espectador-le-explica-el-caso-de-corrupcion-y-por-que-oscar-ivan-zuluaga-esta-contra-las-cuerdas/"><strong>Oscar Iván Zuluaga</strong></a> e hijo, pero como cosa rara el que quería ser presidente ya se declaró inocente.</p>
<p>De nada sirve poner en la picota pública las artimañas politiqueras si todo sigue igual y con unos ciudadanos incapaces de analizar, antes de ir a las urnas, la gravedad de ciertos comportamientos, porque mientras la prensa seria busca alertarnos, <a href="https://www.elespectador.com/politica/caravana-recibio-a-bernardo-nono-elias-en-sahagun-tras-salir-de-la-carcel-por-corrupcion/">paisanos salen en romería</a> a recibir con aplausos a un político recién salido de prisión, que no es ningún <em>rockstar,</em> sino alguien que purgó condena por concierto para delinquir y lavado de activos. La escena de la caravana multitudinaria en Sahagún, Córdoba, que todos vimos horrorizados, habla mal de nosotros los colombianos, de nuestro realismo trágico. Esa conducta (la gente celebrando la sinvergüencería) también debe combatirse, porque perdimos el pudor, la moral y la cordura. Muy provechoso sería conversar con un sociólogo y un psiquiatra sobre estas <em>colombianadas</em>.</p>
<p><strong>Claudia Palacios,</strong> periodista y columnista. <em>“Desde hace muchos años estoy recomendando no estudiar</em><em>​</em><em> </em><em>periodismo. Por un lado, hay ciertas carreras (Derecho,  Ciencias Políticas&#8230;) que ofrecen una formación con mejores bases para ejercer el oficio de periodista. Y por otra parte, no existe un mercado capaz de ofrecerles una vida digna a los periodistas. Hay muy mala remuneración, inestabilidad y muy pocas empresas de medios ofrecen condiciones laborales acordes con la ley. Es un mercado muy frágil para la cantidad de gente que estudia periodismo. Un tercer elemento es la estigmatización, de la mano de la polarización, en la que hemos caído los periodistas, el periodismo y los medios. Es un oficio en riesgo, porque depende de la credibilidad, que se ha ido perdiendo, sin querer generalizar. Con mayor razón, hay que estudiar otra carrera para renovar el ejercicio del periodismo, de manera que pueda volver a ser relevante para las audiencias y las democracias”.</em></p>
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<p>Los periodistas somos mortales pero el periodismo debe ser inmortal para salvaguardar las democracias. Debe prevalecer para hacer contrapeso a los demás poderes, incluido el de las billeteras. Me honra escribir para un periódico como <strong>El Espectador</strong> que si bien pertenece a un grupo económico hace un periodismo confiable, riguroso y comprometido con la verdad, sin caer en la chabacanería o el titular tendencioso e irresponsable.</p>
<p>No obstante, me angustia pensar que el periodismo como lo conocimos en sus mejores épocas esté desapareciendo, arrinconado por las malas prácticas, arrastrado por la frivolidad que impera en las redes sociales, donde una gran investigación compite contra memes y videos insulsos, que no exigen del lector ningún esfuerzo mental… como si el pensamiento crítico hubiera caído en desuso.</p>
<p>“El público está cada vez menos interesado en las noticias; TikTok gana terreno”, leí con preocupación en <strong><a href="https://www.elespectador.com/mundo/mas-paises/el-publico-esta-cada-vez-menos-interesado-en-las-noticias-tiktok-gana-terreno-noticias-hoy/?utm_source=interno&amp;utm_medium=boton&amp;utm_campaign=share_notas&amp;utm_content=boton_facebook_share_notas&amp;fbclid=IwAR2wRjYaCNAFvs1gOcH18ud7ry6ZQ0Xo5Y3KaPDx9GeW0N170-uqa56dvbQ">El Espectador</a>.</strong></p>
<p>¿Se debe reinventar el periodismo, del mismo modo que los medios deben con urgencia reeducar a las audiencias? Creo que sí y sí. No hacerlo es condenarlo a la extinción y regresar a la época en la que este oficio todavía no se había inventado y aun así el mundo giraba sin él.  ¡Que el periodismo sea o no relevante para el público depende del propio periodismo, de nadie más!</p>
<p>¿Dónde está la bolita, dónde está ella?</p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=95489</guid>
        <pubDate>Sun, 16 Jul 2023 02:17:01 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La insoportable levedad… de ser periodista… en tiempos de “La Costa Nostra”]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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