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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de cine silente colombiano | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Películas del cine mudo vuelven a la pantalla grande para conversar con el presente</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/liarte-dialogo-sobre-arte/peliculas-del-cine-mudo-vuelven-la-pantalla-grande-conversar-presente/</link>
        <description><![CDATA[<p>Desde este miércoles 22 de febrero y hasta el próximo 1º de marzo la Cinemateca de Bogotá presenta el “Ciclo Cine Sin Tiempo”, en la que rescatan obras maestras del cine silente claves para poder releer la historia del cine y reencontrarnos con universos poéticos cuya energía aún puede contagiar al presente. La inauguración, programada [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Desde este miércoles 22 de febrero y hasta el próximo 1º de marzo la <a href="https://cinematecadebogota.gov.co/noticia/ciclo-cine-tiempo-obras-maestras-del-cine-silente-se-presenta-en" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><strong>Cinemateca de Bogotá</strong></a> presenta el “<strong>Ciclo Cine Sin Tiempo</strong>”, en la que rescatan obras maestras del cine silente claves para poder releer la historia del cine y reencontrarnos con universos poéticos cuya energía aún puede contagiar al presente.</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-medium wp-image-93652 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/Ciclo_Cine_Mudo_Liarte-300x300.png" alt="" width="300" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/Ciclo_Cine_Mudo_Liarte-300x300.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/Ciclo_Cine_Mudo_Liarte-150x150.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/Ciclo_Cine_Mudo_Liarte-768x768.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/Ciclo_Cine_Mudo_Liarte-1024x1024.png 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/Ciclo_Cine_Mudo_Liarte.png 1081w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>La inauguración, programada para el 22 de febrero en la Sala Capital de la Cinemateca de Bogotá, está a cargo del especial “<strong>Accidentes de la historia</strong>”, compuesto por tres películas incompletas del período silente del cine colombiano: “<strong>El amor, el deber y el crimen</strong>” de Pedro Moreno Garzón y Vincenzo di Doménico (1925), “<strong>La tragedia del silencio</strong>” de Arturo Acevedo Vallarino (1924) y “<strong>La novela familiar</strong>” (Invasión Cine, Inédito) acompañadas con <strong>música en vivo</strong> del ensamble de Carlos Quebrada.</p>
<p>Esta función especial busca que los espectadores se acerquen a estos fragmentos como si fueran obras plenas, obras en las que intervino inicialmente el impulso creador de sus autores, pero cuyo resultado está determinado por las contingencias de la historia.</p>
<p>Este evento, organizado en alianza con la Fundación Patrimonio Fílmico y que se puede disfrutar con entrada libre, cuenta con el conversatorio entre Pedro Adrián Zuluaga, Carlos Quebrada y Jerónimo Atehortúa, quien el 2 de marzo estrena en cines “<strong>Mudos testigos</strong>”, una historia de ficción que codirigió con Luis Ospina.</p>
<p><a href="https://www.facebook.com/watch/?v=715720106882836">https://www.facebook.com/watch/?v=715720106882836</a></p>
<p>En “Ciclo Cine Sin Tiempo: obras maestras del cine silente” los cinéfilos pueden disfrutar en la pantalla grande una selección total de once películas nacionales e internacionales en las que “la modernidad late con fuerza y el uso poético de los recursos cinematográficos tiene la capacidad de interpelar y perturbar el modo en que vemos el mundo”, dicen los organizadores.</p>
<p>Por ejemplo, “<strong>Vampyr</strong>” y “<strong>La caída de la casa de Usher</strong>” son obras donde la plasticidad de la imagen y el clima onírico y oscuro suspenden la aproximación causal y lógica al mundo.</p>
<p>En el programa de cortometrajes de la cineasta francesa <strong>Germaine D</strong>ulac hay un esfuerzo por revitalizar el arte de narrar, lejos de los códigos decimonónicos de la novela; mientras que en “<strong>Amanecer</strong>” y “<strong>La golondrina y el herrerillo</strong>” vibra una pulsión realista, que entiende que la imaginación en el cine se da en un proceso de tensión con la realidad.</p>
<p>Por su parte, en “<strong>El inquilino</strong>” ya están presentes los típicos tropos del cine de Alfred Hitchcock, quizá el más grande creador de formas cinematográficas de la primera mitad del siglo XX, mientras que en “<strong>La caja de Pandora</strong>” de G. W. Pabst hay un perturbador estudio del deseo masculino y la representación femenina; una película que a los ojos de hoy resulta sumamente pertinente y audaz, lejos de cualquier reduccionismo o moral monolítica.</p>
<p><a href="https://www.facebook.com/CinematecaBta/posts/pfbid06ZVZkr51QicoZSR7BWLogLkRuVoTrFrWpukWBwo7CyQU4MKqSxBgYXE6KgVhBAafl">https://www.facebook.com/CinematecaBta/posts/pfbid06ZVZkr51QicoZSR7BWLogLkRuVoTrFrWpukWBwo7CyQU4MKqSxBgYXE6KgVhBAafl</a></p>
<p><a href="mailto:liartedialogosobrearte@gmail.com">liartedialogosobrearte@gmail.com</a> / <a href="https://www.instagram.com/liarteconarte/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">@LiarteconArte</a></p>
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        <author>Lilian Contreras Fajardo</author>
                    <category>Liarte: diálogo sobre arte</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=93651</guid>
        <pubDate>Wed, 22 Feb 2023 13:36:30 +0000</pubDate>
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        <title>Una mirada a &amp;#8220;Garras de Oro&amp;#8221; (1926), película silente colombiana.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/una-mirada-garras-oro-1926-pelicula-silente-colombiana/</link>
        <description><![CDATA[<p>Garras de Oro (1926), es un verdadero clásico del cine colombiano silente, cuyos fragmentos han sido conservados y restaurados por la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano, una obra que a punto de cumplir cien años de su realización se revela como una brillante realización artística, que mezcla el documental con la ficción, anticipándose a la fusión de géneros.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-81518" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/Garras_de_oro-624182018-mmed-206x300.jpg" alt="" width="206" height="300" /></p>
<p>Garras de Oro (1926), es un verdadero clásico del cine colombiano silente, cuyos fragmentos han sido conservados y restaurados por la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano, una obra que a punto de cumplir cien años de su realización se revela como una brillante realización artística, que mezcla el documental con la ficción, anticipándose a la fusión de géneros.</p>
<p><span id="more-81517"></span></p>
<p>Una película muy importante por su contenido histórico, político y social, pero además por su contribución artística. Dirigida por P. P. Jambrina (nombre apócrifo del director Alfonso Martínez Velasco) y producida por <em>Cali Films</em>. Desde temprana época, la ciudad de Cali se proyectaba como uno de los bastiones de la cinematografía colombiana. Resulta impresionante ver el despliegue de recursos utilizados en esta cinta, en un momento incipiente del cine colombiano.</p>
<figure id="attachment_81519" aria-describedby="caption-attachment-81519" style="width: 204px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" class="size-full wp-image-81519" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/Alfonso-Martínez-Velasco.jpeg" alt="" width="204" height="247" /><figcaption id="caption-attachment-81519" class="wp-caption-text">Alfonso Martínez Velasco</figcaption></figure>
<p>Presentada en los créditos como “cine-novela”, sobre un episodio histórico, doloroso para los colombianos, la pérdida de Panamá en 1903, en acción promovida por el presidente Teodoro Roosevelt de Estados Unidos, país al que se denomina <em>Yanquilandia</em> en el filme. La cinta se filmó y exhibió de manera clandestina, pues se trata de un documento de denuncia, no solo hacia Estados Unidos, por su directa intervención en la separación panameña, sino hacia el gobierno colombiano, por su inacción y haber recibido la indemnización de 25 millones de dólares, años más tarde. Todos los que participaron lo hicieron con nombres supuestos y de la mayoría se desconoce cualquier dato biográfico. El director y productor, Alfonso Martínez Velasco fue un destacado empresario, político e intelectual caleño.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-81520" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/EPIYOLC6KJHMBIAMRGW7GVBRHA-300x165.jpg" alt="" width="300" height="165" /></p>
<p>La película está divida en varias partes, la primera se inicia el 3 de noviembre de 1903 y muestra a un actor caracterizado como el personaje del Tío Sam (llamado en la película Tío Samuel, símbolo estadounidense), acercándose al mapa de Colombia, para apropiarse de Panamá. Luego los episodios que supuestamente ocurren en una ciudad estadounidense denominada <em>Rasca-Cielo</em>. Realmente es notable la puesta en escena, cualquiera puede pensar que se trata de un filme norteamericano de la época.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-81521" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/color-garras-de-oro-300x220.jpg" alt="" width="300" height="220" /></p>
<p>Como hecho destacado, aparece la primera escena en color de la historia del cine colombiano, pintada a mano, para resaltar la bandera colombiana. Considerando el año de producción, estamos hablando de un evento pionero en la cinematografía hispanoamericana.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-81522" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/hqdefault-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></p>
<p>Las partes finales transcurren en la capital colombiana, aquí designada como Santafé (recordar que su nombre colonial era Santafé de Bogotá) y en exteriores en el río Magdalena. Una de las escenas emblemáticas, es un número de danza oriental con unas bailarinas exóticas denominado el “trío de la serpiente”, que debió haber sufrido la censura de la época, pero al tiempo se convirtió en una de las imágenes promocionales de la película.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-81523" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/gal-garrasdeoro-7-300x169.jpg" alt="" width="300" height="169" /></p>
<p>El alegato patriótico de la cinta se mezcla con una historia romántica, entre un joven estadounidense y una chica colombiana, hija de un funcionario consular, pero también con un thriller que involucra espías en el mundo diplomático. No sólo es un documento histórico importante, se trata de una película realmente muy entretenida. Una cinta que fue censurada y estuvo perdida durante sesenta años. Sea el momento de agradecer a la Fundación Patrimonio Fílmico por su trabajo, para recobrar esta joya del cine colombiano, una obra deslumbrante.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-81524" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/gal-garrasdeoro-14-300x169.jpg" alt="" width="300" height="169" /></p>
<p>Sinceramente, muy recomendable, porque además se puede apreciar en Internet de manera gratuita, para todos los cinéfilos, en particular todos los colombianos, no sólo interesados en el cine, pero además en su historia, deberían verla. Hay varios sitios en donde puede verse, pero prefiero esta versión con la música para la versión restaurada:</p>
<p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=E26BzEI6BMg">https://www.youtube.com/watch?v=E26BzEI6BMg</a></p>
<p><strong>Dixon Acosta Medellín</strong></p>
<p>En Twitter a la hora del recreo me encuentran como @dixonmedellin y <em>en Bluesky como @dixonacostamed.bsky.social</em>. </p>

<figure class="wp-block-post-featured-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1978" height="2560" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2020/12/22080109/Garras-de-Oro-1926-scaled.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2020/12/22080109/Garras-de-Oro-1926-scaled.jpg 1978w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2020/12/22080109/Garras-de-Oro-1926-232x300.jpg 232w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2020/12/22080109/Garras-de-Oro-1926-791x1024.jpg 791w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2020/12/22080109/Garras-de-Oro-1926-768x994.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2020/12/22080109/Garras-de-Oro-1926-1187x1536.jpg 1187w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2020/12/22080109/Garras-de-Oro-1926-1582x2048.jpg 1582w" sizes="auto, (max-width: 1978px) 100vw, 1978px" /></figure>]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
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        <pubDate>Sun, 20 Dec 2020 13:13:29 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</media:credit>
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