<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/tag/centenario/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sat, 11 Apr 2026 22:07:20 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/11163253/cropped-favicon-96-32x32.png</url>
	<title>Blogs de Centenario | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
        <item>
        <title>Mientras haya tinta. En el centenario de Don Guillermo Cano.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/mientras-haya-tinta-en-el-centenario-de-don-guillermo-cano/</link>
        <description><![CDATA[<p>Mientras haya tinta, es el corto animado que ha producido el periódico El Espectador para conmemorar el centenario del periodista Guillermo Cano Isaza (1925 &#8211; 1986), director del periódico desde 1952 hasta el día en que fue asesinado por orden de las mafias del narcotráfico el miércoles 17 de diciembre de 1986, cuando murió más que un hombre, toda una época de hacer periodismo honesto y comprometido en Colombia.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<figure class="wp-block-post-featured-image"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="2362" height="2362" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18074342/Mientras-haya-tinta.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18074342/Mientras-haya-tinta.jpg 2362w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18074342/Mientras-haya-tinta-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18074342/Mientras-haya-tinta-1024x1024.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18074342/Mientras-haya-tinta-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18074342/Mientras-haya-tinta-768x768.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18074342/Mientras-haya-tinta-1536x1536.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18074342/Mientras-haya-tinta-2048x2048.jpg 2048w" sizes="(max-width: 2362px) 100vw, 2362px" /></figure>


<p><strong>Nota preliminar</strong>: Esta nota fue publicada originalmente en el periódico <em>El Correo del Golfo</em>, en donde el autor publica una columna semanal con su nombre de pila (Dixon Moya).</p>



<p><em>Mientras haya tinta</em>, es el corto animado que ha producido el periódico&nbsp;<em>El Espectador</em>&nbsp;para conmemorar el centenario del periodista Guillermo Cano Isaza (1925 &#8211; 1986), director del periódico desde 1952 hasta el día en que fue asesinado por orden de las mafias del narcotráfico el miércoles 17 de diciembre de 1986, cuando murió más que un hombre, toda una época de hacer periodismo honesto y comprometido en Colombia.</p>



<p>Guillermo Cano Isaza nació en Bogotá, el 12 de agosto de 1925, en un hogar signado por el periodismo. Estudió en uno de los colegios insignes de la ciudad, el&nbsp;<em>Gimnasio Moderno</em>&nbsp;y cuando se graduó de bachiller en 1943 empezó a trabajar en&nbsp;<em>El Espectador</em>, el periódico fundado por su abuelo Fidel Cano Gutiérrez en la ciudad de Medellín. Empezó siendo linotipista (el linotipo era una máquina tipográfica para componer las líneas de los textos impresos), fue reportero taurino, deportivo, antes de columnista. Luego crearía el&nbsp;<em>Magazín Dominical</em>, del cual fue director, lo cual es significativo para quienes hemos escrito alguna línea en ese suplemento literario.</p>



<p>Cano tuvo un bautismo de fuego en 1952, como director de&nbsp;<em>El Espectador</em>, cargo que asumió días más tarde del incendio de la sede del periódico por un grupo de vándalos de orientación conservadora. El periódico era de tendencia liberal y se vivía la violencia política entre los seguidores de los dos partidos tradicionales, liberal y conservador. Entre 1956 y 1959,&nbsp;<em>El Espectador</em>&nbsp;sufrió la censura del gobierno militar, durante la única dictadura que tuvo Colombia.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="618" height="473" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18075013/El-Espectador-en-la-Jimenez.jpg" alt="" class="wp-image-119426" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18075013/El-Espectador-en-la-Jimenez.jpg 618w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18075013/El-Espectador-en-la-Jimenez-300x230.jpg 300w" sizes="(max-width: 618px) 100vw, 618px" /><figcaption class="wp-element-caption">Edificio Monserrate, antigua sede de El Espectador en la Avenida Jiménez.</figcaption></figure>



<p>Don Guillermo, siempre estuvo vinculado al deporte colombiano y en 1960, creó un premio todavía vigente, el&nbsp;<em>Deportista del Año</em>. En 1964,&nbsp;<em>El Espectador</em>&nbsp;se trasladó de su tradicional sede en la céntrica Avenida Jiménez a la Avenida 68 en el occidente de la ciudad.&nbsp;<em>El Espectador</em>&nbsp;es reconocido como el medio que nunca ha dudado en enfrentarse a los grandes poderes del país, cuando está de por medio la defensa de las libertades ciudadanas, la transparencia periodística, la decencia social o la ética política.&nbsp;</p>



<p>El periódico se opuso a la dictadura militar, al llamado&nbsp;<em>Estatuto de Seguridad</em>&nbsp;durante el gobierno de Julio César Turbay, en 1982 denunció las prácticas deshonestas del&nbsp;<em>Grupo Grancolombiano</em>, enorme conglomerado financiero, cuya pauta publicitaria era vital para cualquier medio de comunicación. Al mismo tiempo,&nbsp;<em>El Espectador</em>&nbsp;inició la investigación y denuncia pública sobre el poder del narcotráfico en la política y su influencia nefasta en la sociedad, señalando con nombre propio a los mafiosos, siendo el primer medio en revelar el pasado delincuencial de Pablo Escobar Gaviria y otros narcotraficantes, que posaban como políticos o empresarios emergentes exitosos.&nbsp;</p>



<p>Los criminales se vengaron del periódico, asesinando a Guillermo Cano y haciendo estallar en sus instalaciones una de las bombas más fuertes en la terrible historia del narcoterrorismo que estremeció a las ciudades colombianas. Don Guillermo, como fue conocido el insigne periodista, tenía una columna editorial,&nbsp;<em>Libreta de Notas</em>, en donde consignó sus ideas, sobre lo divino y humano, pero muy especialmente sobre su profesión y el porvenir de Colombia. Un hombre de familia que al frente de su máquina de escribir adquiría estatura de gigante.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="457" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18074645/Los-Cano-Busquets-1024x457.webp" alt="" class="wp-image-119425" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18074645/Los-Cano-Busquets-1024x457.webp 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18074645/Los-Cano-Busquets-300x134.webp 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18074645/Los-Cano-Busquets-768x342.webp 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18074645/Los-Cano-Busquets.webp 1200w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Los Cano Busquets.</figcaption></figure>



<p>Don Guillermo se casó con la periodista Ana María Busquets, una española muy colombiana, quien llegó a nuestro país a los cuatro años, con sus padres, escapando de la Guerra Civil. Doña Ana María a sus 90 años sigue muy activa, como presidenta de la&nbsp;<em>Fundación Guillermo Cano Isaza</em>. Con Don Guillermo, formó una bonita familia de cinco hijos y ha sido columnista de&nbsp;<em>El Espectador</em>. Fidel Cano Correa, sobrino de Don Guillermo, es el actual director del diario.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18171632/Guillermo-Cano-caricatura-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-119454" style="width:467px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18171632/Guillermo-Cano-caricatura-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18171632/Guillermo-Cano-caricatura-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18171632/Guillermo-Cano-caricatura-1152x1536.jpg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18171632/Guillermo-Cano-caricatura-1536x2048.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18171632/Guillermo-Cano-caricatura-scaled.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption class="wp-element-caption">Don Guillermo Cano, caricatura de Dixon Acosta Medellín. </figcaption></figure>



<p>En lo personal, siempre he estado vinculado con&nbsp;<em>El Espectador</em>, desde hace unos años con un blog en el cual escribo de todo un poco, ocasionalmente artículos para el periódico e incluso caricaturas, pero todo inició con cartas como lector que fueron publicadas en el periódico, cuando era estudiante de Sociología en la Universidad Nacional y veía con preocupación el auge del narcotráfico y su incidencia en el sistema axiológico (de valores) de nuestra sociedad. Saber que era Don Guillermo, quien escogía las cartas de los lectores, me produce un sentimiento especial de afecto nostálgico.&nbsp;</p>



<p>Si hay una palabra que se repite para definir a Don Guillermo Cano, es decencia. Como suele suceder con grandes personalidades, su vida y obra viene siendo reconocida luego de su muerte. El&nbsp;<em>Premio Mundial de la Libertad de Prensa UNESCO</em>, lleva su nombre y su lucha en defensa de la libertad de prensa, dio origen a la Resolución 29 de la Asamblea General de Naciones Unidas, que condenó la violencia contra los periodistas.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="640" height="947" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18075253/640px-Busto_de_Guillermo_Cano_Isaza.jpeg" alt="" class="wp-image-119428" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18075253/640px-Busto_de_Guillermo_Cano_Isaza.jpeg 640w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18075253/640px-Busto_de_Guillermo_Cano_Isaza-203x300.jpeg 203w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /></figure>



<p>No deja de ser frustrante, que en los puestos de recuerdos en las ciudades colombianas, se vendan camisetas con la imagen de Pablo Escobar, criminal abominable, como si fuera un héroe del cual pudiéramos sentirnos orgullosos, mientras que una de sus víctimas, verdadero paladín de la verdad, el trabajo y la honestidad, Guillermo Cano Isaza, no sea tan reconocido. Nos queda el busto que hizo en su honor, el gran artista colombiano Rodrigo Arenas Betancur en Medellín.</p>



<p>Por ello, qué buena idea la de&nbsp;<em>El Espectador&nbsp;</em>de lanzar&nbsp;<em>Mientras hay tinta</em>, corto animado, que ojalá llegue a todo el mundo, para divulgar la vida y obra de un colombiano admirable. Aquí dejo el tráiler, con el sonido de fondo de una máquina de escribir:&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=ZqWgwc1dOlo">https://www.youtube.com/watch?v=ZqWgwc1dOlo</a></p>



<p><strong>Dixon Acosta Medellín</strong></p>



<p>En lo que sigo llamando Twitter me encuentran como @dixonmedellin y exploro el cielo azul en Bluesky&nbsp;como @dixonacostamed.bsky.social</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=119421</guid>
        <pubDate>Tue, 19 Aug 2025 10:28:25 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18074342/Mientras-haya-tinta.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Mientras haya tinta. En el centenario de Don Guillermo Cano.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>ERNESTO CARDENAL, VISTO DE ESPALDA.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/ernesto-cardenal-visto-de-espalda/</link>
        <description><![CDATA[<p>En el centenario del poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal (1925 – 2020), publico esta nota que puede tomarse como la fotografía instantánea de un momento, que para el cronista es fragmento de eternidad. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<figure class="wp-block-post-featured-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1200" height="800" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/07061629/Ernesto-Cardenal-y-Garza.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/07061629/Ernesto-Cardenal-y-Garza.jpg 1200w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/07061629/Ernesto-Cardenal-y-Garza-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/07061629/Ernesto-Cardenal-y-Garza-1024x683.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/07061629/Ernesto-Cardenal-y-Garza-768x512.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /></figure>


<p><strong>Nota preliminar: </strong>En el centenario del poeta, escultor y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal (1925 – 2020), publico esta nota que puede tomarse como la fotografía instantánea de un momento, que para el cronista es fragmento de eternidad. </p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="577" height="198" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/07061710/Ernesto-Cardenal-de-espalda.jpg" alt="" class="wp-image-111262" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/07061710/Ernesto-Cardenal-de-espalda.jpg 577w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/07061710/Ernesto-Cardenal-de-espalda-300x103.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 577px) 100vw, 577px" /><figcaption class="wp-element-caption">Fotografía del momento que se rememora en esta breve crónica, Sergio Ramírez hablando al público, Ernesto Cardenal en primera fila y en la tercera un espectador/cronista encorbatado.</figcaption></figure>



<p>La segunda vez que vi a Ernesto Cardenal fue el 25 de agosto de 2006, pero no fue de frente, durante más de una hora estuve observando su blanco cabello juvenil de octogenario, su sonrosada nuca y su espalda, algo encorvada pero nunca demasiado. Es un hombre que se ha arrodillado ante Dios y sus deberes ante la Iglesia y la historia, pero nunca se ha doblegado ante los tiranos. La primera vez fue para un trámite de visa en 2005, cuando Cardenal fue invitado al Festival de Poesía de Medellín y quizás otro día rememore aquella ocasión.</p>



<p>Por aquellos días, yo prestaba servicios diplomáticos en la Embajada de Colombia en Nicaragua, cuando gobernaba el país centroamericano el ingeniero Enrique Bolaños, un demócrata decente y amable. Había acudido al lanzamiento de “<em>El Reino Animal</em>”, libro de cuentos de otro gran escritor nicaragüense, Sergio Ramírez, en una galería de arte en Managua. Con mi esposa Patricia y el amigo Andrés Gáfaro, llegamos temprano y nos ubicamos en la tercera fila, paulatinamente las sillas fueron rellenándose con los cuerpos de los asistentes, hasta el momento en que arribó Ernesto Cardenal, quien se sentó en la silla de enfrente en primera fila.&nbsp;</p>



<p>Me mantuve obnubilado por un momento de incierta duración, distraído por tener a un personaje histórico y un poeta de su talla tan cerca, algunas personas con menos timidez y sentido del recato, se acercaron para saludarlo y tomarse fotografías. Por mi parte, me figuraba la escena como una especie de signo, casi místico, como los que le gustaba prefigurar e interpretar el mismo Cardenal en su juventud cuando definía sus vocaciones, me imaginaba como el aprendiz silencioso tras el maestro. Luego le presté cuidado a las palabras siempre ineludibles de Don Sergio Ramírez y los comentarios atinados de la escritora Claribel Alegría, otra gloria de las letras de Nicaragua.</p>



<p>Mientras transcurría el evento literario, rememoré las sensaciones que Cardenal me había producido en mi vida. La imagen de Juan Pablo II reprimiéndolo por su participación política en la revolución sandinista. La impresión de la lectura de “Vida Perdida”, el primer tomo de sus memorias, que durante las primeras páginas me pareció de un egocentrismo subido, por la insistencia y repetición de la palabra “yo”, así como la idea de ser un escogido directo de Dios, pero paulatinamente me convencí que se trataba de una confidencia sincera, sin aditamentos literarios, directa y simple, la confesión de un sacerdote, que cuando se viste de poeta, es el más humilde de los pecadores, quien se arrodilla y comienza a expurgar sus culpas frente al juez que puede absolverlo, el implacable lector.</p>



<p>El Cardenal que me ha gustado, el poeta que dejando de lado sus devaneos políticos, imaginó a Marilyn Monroe presentándose ante Dios, sin maquillaje, ni agente de prensa, ni fotógrafos, “sola como un astronauta frente a la noche espacial”, o el que le escribía a una Claudia, ese primer amor, antes que llegara a su vida Jesucristo o la revolución contra tiranos como los Somoza o Daniel Ortega. El Cardenal que reconocía que no le cantaba a las empresas militares, sino a la conquista de una muchacha, que podía ser aquella rosada que vestía pantalones azules, subida a una escalera, cortando manzanas, mientras su hermana pintaba de blanco el porche de la casa, todo ello en Virginia o Alabama. El Cardenal escultor de garzas albinas, como aquella que logré capturar en su taller de artista y guardo en una primorosa jaula sin barrotes en la sala de mi apartamento bogotano.</p>



<p>Ernesto Cardenal quien alguna vez le envió una sentida carta a su mentor y guía espiritual, el padre Thomas Merton desde el&nbsp;<em>Seminario de Vocaciones Tardías</em>&nbsp;ubicado en La Ceja, población cercana a Medellín en Colombia, en la cual escribe: “El seminario está en el campo, el paisaje aquí es muy majestuoso con grandes montañas y se siente la sensación de estar en un país grande…De modo que me siento en un bello lugar contemplativo, cosa que no hubiera encontrado tal vez en ningún otro seminario, y estoy muy contento de estar aquí. Indudablemente Dios me trajo.”</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="640" height="480" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/07062016/Con-Ernesto-Cardenal-1.jpg" alt="" class="wp-image-111263" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/07062016/Con-Ernesto-Cardenal-1.jpg 640w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/07062016/Con-Ernesto-Cardenal-1-300x225.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /><figcaption class="wp-element-caption">Ernesto Cardenal entre un cronista encorbatado y su esposa Patricia. </figcaption></figure>



<p>Al final del acto, sólo atine a acercarme y saludarlo, con eso bastaba, las palabras sobran frente a quien las sabe todas. Luego tuvimos otros momentos, pero esos me los guardo, me quedo con la imagen eterna de las hebras de algodón de su cabello, que caían desde su boina negra y su nuca rosada, aquella bordeada por un sencillo sayal de lino, en lugar de una fastuosa túnica. Porque Ernesto debía ser el único Cardenal que vestía como el más humilde sacerdote. Al fin y al cabo, un poeta de vocaciones eternas.</p>



<p><strong>Dixon Acosta Medellín</strong></p>



<p>En lo que sigo llamando Twitter recuerdo sacerdotes poetas como @dixonmedellin&nbsp;y comienzo a explorar el cielo azul en Bluesky como&nbsp;@dixonacostamed.bsky.social&nbsp;</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=111258</guid>
        <pubDate>Fri, 07 Feb 2025 11:27:35 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/07061629/Ernesto-Cardenal-y-Garza.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[ERNESTO CARDENAL, VISTO DE ESPALDA.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>En el centenario de Álvaro Mutis</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/centenario-alvaro-mutis/</link>
        <description><![CDATA[<p>Nota preliminar: Esta columna se publica simultáneamente en El Correo del Golfo, en donde su autor firma con sus apellidos de pila. El 25 de agosto se cumple el centenario del gran escritor colombiano Álvaro Mutis, de quien en septiembre se conmemoran diez años de su desaparición física de este mundo. Mutis, un poeta transmutado [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_95979" aria-describedby="caption-attachment-95979" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95979" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/alvaro-mutis--300x180.jpeg" alt="" width="300" height="180" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/alvaro-mutis--300x180.jpeg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/alvaro-mutis--150x90.jpeg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/alvaro-mutis--768x461.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/alvaro-mutis-.jpeg 1000w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-95979" class="wp-caption-text">Álvaro Mutis</figcaption></figure></p>
<p><em><strong>Nota preliminar</strong></em>: Esta columna se publica simultáneamente en <em>El Correo del Golfo</em>, en donde su autor firma con sus apellidos de pila.</p>
<p>El 25 de agosto se cumple el centenario del gran escritor colombiano Álvaro Mutis, de quien en septiembre se conmemoran diez años de su desaparición física de este mundo. Mutis, un poeta transmutado en novelista, creador entre otros libros, de la saga del navegante <em>Maqroll el Gaviero</em>. El ganador de los premios <em>Príncipe de Asturias </em>(1997) y <em>Cervantes</em> (2001), a quien le quedaron debiendo el Nobel, tuvo una vida tan fascinante como su obra, un hombre cosmopolita y políglota, que sin embargo suspiraba por la “tierra caliente”, una región tan amplia como indefinible que los bogotanos identificamos por fuera de nuestra fría comarca.</p>
<p><span id="more-95978"></span></p>
<p>A pesar de vivir en Europa y radicarse en México, Mutis era un enamorado de la finca cafetera en la que pasó largas temporadas en su infancia y juventud, lo que se lee y huele en sus primeros poemas. Sin embargo, el mar fue su debilidad y siempre que podía navegaba en persona o mediante su alter ego, el mencionado <em>Maqroll</em>. Álvaro Mutis se declaró poeta, pero siendo consciente que resultaba muy difícil vivir de su pasión literaria, desempeñó diversos oficios, fue locutor y periodista radial, así como trabajó en relaciones públicas de diversas empresas, especialmente en petroleras como la <em>Esso</em>, en la cual tuvo un incidente que le llevaría unos meses a la cárcel, experiencia que como sucedió con otros renombrados escritores, le serviría como acicate literario, pasando de la poesía a la prosa.</p>
<p>Hombre de cultura enciclopédica, ironizaba diciendo que el último suceso destacable en la historia humana, había sido la caída de Constantinopla, defensor del régimen monárquico, reaccionario ilustrado que detestaba la política lo que no impidió ser uno de los mejores amigos de Gabriel García Márquez. Es memorable la anécdota cuando Mutis ante un bloqueo creativo de Gabo, le llevó un ejemplar de la novela Pedro Paramo de Juan Rulfo y le dijo: “Lea esa vaina, carajo, ¡para que aprenda!”.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-95980" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Mutis-locutor-300x200.jpeg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Mutis-locutor-300x200.jpeg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Mutis-locutor-150x100.jpeg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Mutis-locutor-768x512.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Mutis-locutor.jpeg 980w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p><em>Maqroll</em> apareció primero en un poema y luego dio para siete libros, compendiados en lo que él llamó “<em>Empresas y Tribulaciones de Maqroll el Gaviero</em>”. Como he comentado en esta columna en el pasado, Mutis quizás fue el más célebre actor colombiano de doblaje de voz, en la versión en español de la serie de televisión “<em>Los Intocables</em>”, aquellos agentes de la ley contra la mafia de Chicago, liderados por Eliot Ness. Para quienes quieran escucharlo, aquí pueden hacerlo:</p>
<p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=y-V9RGMo14w">https://www.youtube.com/watch?v=y-V9RGMo14w</a></p>
<p><figure id="attachment_95981" aria-describedby="caption-attachment-95981" style="width: 206px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95981" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/mansion-de-araucaima-206x300.jpg" alt="" width="206" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/mansion-de-araucaima-206x300.jpg 206w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/mansion-de-araucaima-103x150.jpg 103w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/mansion-de-araucaima.jpg 596w" sizes="auto, (max-width: 206px) 100vw, 206px" /><figcaption id="caption-attachment-95981" class="wp-caption-text">Mansión de Araucaima</figcaption></figure></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-95982" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Ilona-llega-con-la-lluvia-200x300.jpeg" alt="" width="200" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Ilona-llega-con-la-lluvia-200x300.jpeg 200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Ilona-llega-con-la-lluvia-100x150.jpeg 100w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Ilona-llega-con-la-lluvia-768x1152.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Ilona-llega-con-la-lluvia-683x1024.jpeg 683w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Ilona-llega-con-la-lluvia-1200x1800.jpeg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Ilona-llega-con-la-lluvia.jpeg 1280w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /></p>
<p>El cine no le fue extraño a Mutis, quien había trabajado como representante de <em>20th Century Fox</em> y <em>Columbia Pictures</em> para América Latina en Bogotá. Hasta la fecha, hay dos versiones cinematográficas de obras suyas, realizadas por directores colombianos, “<em>La Mansión de Araucaima</em>” (Carlos Mayolo, 1986), basada en un relato del cual se dice fue producto de una apuesta del escritor con su amigo el director Luis Buñuel, para demostrarle que se podía realizar una obra de “gótico tropical”. Así mismo, la inolvidable “<em>Ilona llega con la lluvia</em>” (Sergio Cabrera, 1995), la única cinta en la que <em>Maqroll</em> ha aparecido, lo cual no deja de ser un desperdicio, pues el personaje da para una saga de películas o una serie de televisión.</p>
<p>No puedo dejar de mencionar una anécdota que tuve con el gran Mutis. Alguna vez, en la Feria del Libro de Bogotá, durante una conferencia del laureado escritor, le hice una pregunta incómoda, concretamente si pensaba “matar” a <em>Maqroll el Gaviero</em> en alguna novela, algunos espectadores me chiflaron y el escritor me miró con un gesto entre curioso, drástico y compasivo, respondiendo de manera diplomática, me dijo que todavía era prematuro pensar en la muerte del personaje, lo cual desató la euforia de sus seguidores y me salvó de ser inmolado por alguna turba poética enfurecida. Luego corrí a comprar uno de sus libros y saliendo del recinto, le pedí un autógrafo, aunque mi bolígrafo justo no quería funcionar, volvió a mirarme con el mismo gesto inefable y fue paciente hasta que el artefacto funcionó y dibujó su firma.</p>
<p>El encuentro lo recuerdo con gracia y compasión, los mismos sentimientos que seguro le inspiré a uno de los más grandes escritores del siglo XX. A quien guste de la lectura de relatos con personajes solitarios que transcurren en mares embravecidos o en calma, recomiendo que se sumerjan en el universo literario de Mutis y de ese aventurero taciturno llamado <em>Maqroll</em>.</p>
<p><strong>Dixon Acosta Medellín</strong></p>
<p>En lo que antes se llamaba Twitter aparece ocasionalmente como @dixonmedellin</p>
]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=95978</guid>
        <pubDate>Sun, 20 Aug 2023 13:10:11 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[En el centenario de Álvaro Mutis]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
</rss>