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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Cauca | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Vamos directo a convertirnos en el país más caro del hemisferio</title>
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        <description><![CDATA[<p>En Ecuador y otros países del hemisferio, cuando el gobierno anunció el aumento del precio de la gasolina, provocó furias inauditas que terminaron en choques con autoridades, heridos, muertos y destrucción de la propiedad privada y lugares públicos. Hubo ríos de gente marchando contra sus gobiernos, ya fueran de derecha o de izquierda, pero todos [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-medium wp-image-94485 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/277365350_1693954887655966_5430219112013672380_n-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/277365350_1693954887655966_5430219112013672380_n-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/277365350_1693954887655966_5430219112013672380_n-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/277365350_1693954887655966_5430219112013672380_n-768x576.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/277365350_1693954887655966_5430219112013672380_n-1024x768.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/277365350_1693954887655966_5430219112013672380_n-1200x900.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/277365350_1693954887655966_5430219112013672380_n.jpg 2048w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>En Ecuador y otros países del hemisferio, cuando el gobierno anunció el aumento del precio de la gasolina, provocó furias inauditas que terminaron en choques con autoridades, heridos, muertos y destrucción de la propiedad privada y lugares públicos. Hubo ríos de gente marchando contra sus gobiernos, ya fueran de derecha o de izquierda, pero todos enojados.</p>
<p>Siendo países productores de petróleo, merecemos tener gasolina (derivada del petróleo) a precios diferenciales en comparación con aquellos países que no lo tienen y deben comprarlo. Este fue un tema que el hoy ministro del Interior Fernando Velasco, cuando fue Senador por el Cauca, defendió por más de diez años en el Congreso, pero nunca logró consensos ni bancada para tal iniciativa.</p>
<p>Durante años, de manera tradicional, los colombianos esperamos el anuncio del alza de la gasolina en enero, y a partir de allí, los precios de los productos de la canasta familiar y de todas las cosas que se comercian e implican transporte suben de precio con porcentajes moderados. A veces, el gobierno da la línea, mientras que otras veces, la gente sube los precios de acuerdo con el contexto social y la oferta y la demanda.</p>
<p>Este imaginario económico en los pueblos, veredas y barrios de la ciudad sigue funcionando. El problema radica en que ahora, cada vez que el gobierno anuncia un aumento en el precio de la gasolina, la gente común que no está en línea directa de la directriz del gobierno, aumenta los precios de lo que vende de manera autónoma y automática.</p>
<p>Por ejemplo, el vendedor de arepas, aguacates o fresas, escucha en la radio que este mes subió la gasolina cuatrocientos pesos y el mes siguiente seiscientos, entonces él, de manera autónoma, le sube el precio a su producto. Esto es lo que hace que los usuarios, la gente común que va a comprar, sientan que cada día la vida es más cara. Y al paso que vamos, nos vamos a convertir en el país más caro del hemisferio</p>
<p>Asimismo, la gente que vende en la plaza de mercado escucha que sube el valor del dólar y aumenta el precio de sus productos, ya sea por el tema de la guerra en Ucrania o por otras causas. Al preguntarles por el alza, la respuesta suele ser que todo está más caro debido a la guerra en Ucrania y Rusia o al aumento del dólar. Y si bien esto puede ser cierto, no es tan simple como se piensa.</p>
<p>Por supuesto, el tema económico del país es mucho más complejo que esto. El encarecimiento de la vida en Colombia es resultado de factores macro y microeconómicos, tanto nacionales como internacionales, la inflación y otros temas relacionados con la política económica del gobierno, la banca y el Banco de la República. En este texto, nos estamos enfocando en un asunto sencillo pero grave que afecta a la población común, a la gente de a pie.</p>
<p>Con la llegada de un gobierno de izquierda de corte socialista, la gente creía que sería más fácil salir a comprar, que el dinero de los pobres tendría más valor y que las condiciones de vida, en cuanto a la carestía y la economía, mejorarían. Sin embargo, las cosas no han sido así y seguimos siendo pobres en un país costoso para los ricos.</p>
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        <author>Marco Antonio Valencia</author>
                    <category>LA CASA ENCENDIDA</category>
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        <pubDate>Tue, 09 May 2023 11:01:10 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Vamos directo a convertirnos en el país más caro del hemisferio]]></media:description>
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        <title>Nueva edición de “Litoral Recóndito&amp;#8221;, libro de Sofonías Yacup Caicedo.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/nueva-edicion-litoral-recondito-libro-sofonias-yacup-caicedo/</link>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp; La primera edición de este importante libro fue publicada por el autor en 1934, Bogotá: Editorial Renacimiento; la segunda edición apareció en 1976, Buenaventura, : Asociación para la Defensa de los Recursos Naturales y del Patrimonio Sociocultural del Litoral Pacífico, prólogo de A. Libreros; la tercera edición apareció en 1990, editorial y prólogo igual [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_93772" aria-describedby="caption-attachment-93772" style="width: 207px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-93772" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/03/LITORAL-RECÓNDITO-207x300.jpg" alt="Edición Unicauca, 2022. " width="207" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/03/LITORAL-RECÓNDITO-207x300.jpg 207w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/03/LITORAL-RECÓNDITO-103x150.jpg 103w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/03/LITORAL-RECÓNDITO.jpg 346w" sizes="(max-width: 207px) 100vw, 207px" /><figcaption id="caption-attachment-93772" class="wp-caption-text">Edición Unicauca, 2022.</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>La primera edición de este importante libro fue publicada por el autor en 1934, Bogotá: Editorial Renacimiento; la segunda edición apareció en 1976, Buenaventura, : Asociación para la Defensa de los Recursos Naturales y del Patrimonio Sociocultural del Litoral Pacífico, prólogo de A. Libreros; la tercera edición apareció en 1990, editorial y prólogo igual a la anterior.</p>
<p>El sello editorial de la Universidad del Cauca publicó en 2022 la cuarta edición, la cual forma parte de la colección <em>Posteris Lvmen</em>, con la cual se busca conmemorar los 200 años de la fundación de la Universidad en 2027, fecha para la cual se espera publicar cien títulos, siendo este uno de los escogidos para iniciar la colección. El libro lleva un prólogo del profesor caucano Alfredo Vanín, donde resalta el significativo aporte de Yacup al pensamiento afrocolombiano.</p>
<p>Con el paso de los años, donde los derechos han sido conquistados por las comunidades tradicionalmente excluidas en un país mestizo que posa por blanco, el libro ha ido teniendo cada vez más lectores y más estudios que tratan de comprender -tarea no siempre fácil- el proceso de aislamiento de una gran parte del país, donde la riqueza natural y humana aparecen en abundancia extrema, lo cual vislumbró ya Yacup en un periodo de entreguerras en donde la República Liberal buscaba poner a un país conservador y católico al día en los derechos humanos, pese a lo cual los verdaderos cambios no llegaban a esos territorios recónditos.</p>
<p>Son varios los pensadores y escritores que ven en este libro la génesis de los estudios sociopolíticos que permiten comprender como se ha desarrollado el pensamiento afrocolombiano, por ello Alfredo Vanín, en prólogo al libro de Martán Góngora (2010), anotaba: “ <em>Helcías Martán… pasará a formar parte de la elite de la intelectualidad del Pacífico que descollará a finales de la primera mitad del siglo XX, con Sofonías Yacup, el primero en proponer una voz propia del Pacífico con Litoral recóndito (1934). Martán Góngora siguió a Yacup con Evangelios del hombre y el paisaje (1944), al lado de Guillermo Payán Archer y su poemario La bahía iluminada (1944), Arnoldo Palacios y Las estrellas son negras (1948), y todos los escritores que continuarían el trabajo de ampliar la naciente escritura del Pacífico</em>”.</p>
<p>Y Fabio Martínez, en prólogo al libro <em>Antología Íntima</em> (2010) de Hugo Salazar Valdez, anota: “<em>Solo es a partir de la década del treinta que el Chocó vuelve a ser tema de discusión en el Congreso de la República, a través de dos insignes hijos de esta tierra, que utilizando el estrado de la política vuelven a poner en el centro del debate a esta región ignorada por el Gobierno Central: me refiero a los parlamentarios Sofonías Yacup y Diego Luis Córdoba. El primero lo hizo a través de sus propuestas legislativas como parlamentario, las cuales quedaron consignadas en el libro canónico, Litoral recóndito, publicado por primera vez en 1934. La obra es un interesante estudio socioeconómico del Chocó escrito desde el fondo de sus raíces</em>.”</p>
<p>Y Darío Henao Restrepo iría aún más allá, al encontrar las raíces sociales de <em>Changó, el gran putas¸</em> obra de Zapata Olivella, al afirmar: “<em>Una  novela  de  las  dimensiones  de  Changó,  el  gran  putas,  sin  lugar  a  dudas  una  de  las  más  importantes  en  su  género  en  América  Latina,  no  se  explicaría  sin  todo  el  periplo  intelectual  y  las  preocupaciones  que  movieron  en  su  vida  a  Manuel  Zapata  Olivella, inquietudes que trascendieron hasta los problemas actuales de las negritudes en Colombia. En 1943, junto con Aquiles Escalante, Sofonías Yacup, Rogerio Velásquez y Natanael Díaz hizo la primera  manifestación  en  Bogotá  de  la  presencia  africana  organizando  el  Día  del  Negro</em>.”</p>
<figure id="attachment_93773" aria-describedby="caption-attachment-93773" style="width: 128px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" class="size-full wp-image-93773" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/03/LITORAL-RECÓNDITO-SOFONÍAS-YACUP.jpg" alt="Edición príncipe, 1934. " width="128" height="208" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/03/LITORAL-RECÓNDITO-SOFONÍAS-YACUP.jpg 128w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/03/LITORAL-RECÓNDITO-SOFONÍAS-YACUP-92x150.jpg 92w" sizes="(max-width: 128px) 100vw, 128px" /><figcaption id="caption-attachment-93773" class="wp-caption-text">Edición príncipe, 1934.</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>Creo que en el país estamos en mora de tener un estudio completo sobre la vida y obra de Yacup, para no quedarnos en el mero dato o en la anécdota, esta labor contribuiría perfectamente al desarrollo del pensamiento afrocolombiano, entendiendo así sus diferentes matices y evitaría el hacer juicios apresurados sobre obras que de una u otra manera han marcado el desarrollo intelectual colombiano.</p>
<p>Un colegio del municipio de La Tola en el pacífico nariñense lleva su nombre, con seguridad los consagrados profesores que ahí trabajan mantendrán vivo el pensamiento de Yacup desde las entrañas mismas de ese litoral recóndito. Por nuestra parte, en 2021 publicamos el libro “En el litoral recóndito”, cuyas primeras líneas evocan un homenaje al autor: “En 1934, Sofonías Yacup denunciaba la situación de abandono y de desidia centralista frente a una realidad que no es diferente a la actual; lo recóndito se reconoce como lo alejado, lo olvidado y lo distante; por su parte, el litoral siempre será visto desde el enfoque de frontera, un límite puesto o impuesto”.  Aquí, la preposición “en” permite avizorar el camino seguido por un sencillo lector frente a la propuesta del escritor caucano, esa fue nuestra intención y creemos haber logrado el propósito.</p>
<p>Sofonías Yacup Caicedo (Guapi, 1895 ​- Santiago de Cali, 1947), fue hijo de un inmigrante libanés llegado al Cauca, Juan Yacup, próspero comerciante que tenía negocios en Chocó, Valle, Cauca y Nariño, su madre fue Felisa Caicedo de la más profunda estirpe guapireña. Creció como un privilegiado, estudiando en Pasto con los jesuitas y los filipenses. Prosiguió sus estudios de derecho en la Universidad del Cauca y los culminó en Bogotá en la Universidad Libre. Un incendio en Guapi arrasó con la fortuna familiar y le obligó a empezar de cero.</p>
<p>Reconocía que gracias a los negocios de su padre llegó a ser Representante y Diputado por los departamentos de Valle, Cauca y Nariño. Pero gracias a su inteligencia destacada y a su hondo sentido humano alcanzó a ser un reconocido líder afrocolombiano. Fue intendente del Chocó, magistrado del Tribunal Superior de Aduanas, juez del Circuito de Guapi, director de la Escuela Comercial y Carrera Administrativa de Cali. Publicó también el libro “La institución del Jurado” Quibdó: Imprenta Oficial, 1936; así como artículos en diferentes revistas y periódicos del país, particularmente en Bogotá, Cali, Pasto y Popayán. Dejó inéditos los libros “Historia sobre la costa del Pacífico” y “Cartas y Discursos Políticos y Sociológicos”, los cuales quizá reposan en manos de sus herederos, los cuales, al ser publicados, contribuirían al estudio de su pensamiento.</p>
<figure id="attachment_93774" aria-describedby="caption-attachment-93774" style="width: 171px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-93774" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/03/SOFONIAS-YACUP-171x300.jpg" alt="Don Quijote, Pasto, 1924. " width="171" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/03/SOFONIAS-YACUP-171x300.jpg 171w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/03/SOFONIAS-YACUP-86x150.jpg 86w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/03/SOFONIAS-YACUP-768x1346.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/03/SOFONIAS-YACUP-584x1024.jpg 584w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/03/SOFONIAS-YACUP.jpg 1003w" sizes="auto, (max-width: 171px) 100vw, 171px" /><figcaption id="caption-attachment-93774" class="wp-caption-text">Don Quijote, Pasto, 1924.</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>El 15 de junio de 1924, la revista Don Quijote, Órgano de la Federación de Maestros de Nariño, incluía esta breve nota, con la cual cerramos este artículo:</p>
<p>“<em>Dr. Sofonías Yacup. Una de las mentalidades más altas entre la juventud colombiana. Su voluntad indomable unida a sus grandes dotes de parlamentario, lo han llevado de triunfo en triunfo en su corta pero muy fecunda carrera política. La intensa labor que ha hecho en estos dos últimos años como Diputado a las Asambleas del Valle y Nariño y como Representante al Congreso acreditan sus títulos a la gratitud de los pueblos que le confiaron su representación. El Magisterio primario de Nariño le atributa, de modo especial, en esta ocasión, sus agradecimientos por la defensa que hizo a los Normalistas en la Asamblea que acaba de clausurarse</em>”.</p>
]]></content:encoded>
        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=93771</guid>
        <pubDate>Fri, 03 Mar 2023 13:32:17 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Nueva edición de “Litoral Recóndito&#8221;, libro de Sofonías Yacup Caicedo.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">J. Mauricio Chaves Bustos</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Educar para los Derechos Humanos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-casa-encendida/educar-los-derechos-humanos/</link>
        <description><![CDATA[<p>En un mundo en constante cambio y evolución, es crucial que todos comprendamos la importancia de los derechos humanos y su impacto en nuestra vida diaria. Los derechos humanos son un conjunto de libertades y garantías que tienen todas las personas sin importar su nacionalidad, raza, género, religión u orientación sexual. Estos derechos incluyen el [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>En un mundo en constante cambio y evolución, es crucial que todos comprendamos la importancia de los derechos humanos y su impacto en nuestra vida diaria.</p>
<p>Los derechos humanos son un conjunto de libertades y garantías que tienen todas las personas sin importar su nacionalidad, raza, género, religión u orientación sexual. Estos derechos incluyen el derecho a la vida, la libertad de expresión, la libertad de asociación, la igualdad ante la ley y muchos otros más.</p>
<p>Sin embargo, a pesar de que los derechos humanos están protegidos por leyes y tratados internacionales, aún existen muchas personas que los desconocen o no les otorgan la importancia que merecen.</p>
<p>Por ello, es necesario socializar estos derechos de manera efectiva para que todas las personas los comprendan y los apliquen en su día a día. La educación en derechos humanos desde temprana edad es una herramienta fundamental para lograr este objetivo.</p>
<p>Esto significa que debemos estar atentos a posibles violaciones y denunciarlas ante las autoridades competentes. Además, es importante que las personas se organizan y se unan para exigir el respeto de sus derechos y para luchar contra la discriminación y la injusticia.</p>
<p>Los derechos humanos son una herramienta valiosa para proteger a las personas de la opresión y la violencia, y para garantizar que todos tengan las mismas oportunidades y libertades. Sin embargo, muchas veces son violados por gobiernos y poderosos que buscan imponer su autoridad y controlar a la población.</p>
<p>Sin embargo, en muchos países, incluidos aquellos afectados por conflictos armados, estos derechos están siendo gravemente vulnerados por grupos guerrilleros, alzados en armas, paramilitares y narcotraficantes.</p>
<p>Muchas personas son víctimas de ejecuciones extrajudiciales, secuestros y torturas por parte de estos grupos armados. Además, la violencia y el terror que estos grupos ejercen sobre la población civil pueden causar la fuga y desplazamiento forzado de personas, que son privadas de sus hogares y comunidades y que pueden sufrir la pérdida de sus bienes y medios de subsistencia.</p>
<p>El derecho a un juicio justo también está en peligro en estos contextos, donde las personas pueden ser detenidas arbitrariamente y retenidas sin proceso, y donde los sistemas de justicia son débiles o ineficaces. Los grupos armados también pueden impedir el acceso de las personas a servicios básicos como la educación y la atención médica, lo que pone en peligro su derecho a la salud y a la educación.</p>
<p>Los derechos de las mujeres y las niñas son especialmente vulnerables en estos contextos, ya que son víctimas de violencia sexual y otros abusos, incluido el secuestro y la explotación sexual. Las mujeres y las niñas también pueden ser discriminadas en el acceso a la educación y otros servicios básicos, lo que agrava su vulnerabilidad y su exclusión.</p>
<p>Es importante destacar que estas violaciones a los derechos humanos no son solo un problema para las personas afectadas directamente, sino que también tienen un impacto negativo en la estabilidad y la seguridad de las comunidades y del país entero</p>
<p>Proteger los derechos humanos y garantizar que se respete la ley y la justicia es responsabilidad de todos los estamentos de gobierno. Esto incluye el fortalecimiento de los sistemas de justicia, la promoción de la igualdad, la no discriminación, la protección y el apoyo a las víctimas, así como a los grupos más vulnerables.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Marco Antonio Valencia</author>
                    <category>LA CASA ENCENDIDA</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=93535</guid>
        <pubDate>Sat, 11 Feb 2023 11:13:05 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Educar para los Derechos Humanos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Marco Antonio Valencia</media:credit>
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        <item>
        <title>El habitante de calle</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-casa-encendida/el-habitante-de-calle/</link>
        <description><![CDATA[<p>HaY gente que duerme en la calle. Popayán es albergue de miles de personas que huyen de la violencia o la pobreza. Personas que buscan salvar su vida, refugio y solidaridad de sus familiares, paisanos y amigos. Algunos más, son ciudadanos extranjeros, migrantes y vulnerables en busca de una oportunidad laboral para sus vidas. Muchos [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>HaY gente que duerme en la calle.</p>
<p>Popayán es albergue de miles de personas que huyen de la violencia o la pobreza.</p>
<p>Personas que buscan salvar su vida, refugio y solidaridad de sus familiares, paisanos y amigos. Algunos más, son ciudadanos extranjeros, migrantes y vulnerables en busca de una oportunidad laboral para sus vidas.</p>
<p>Muchos de ellos, tan solo han llegado a engrosar esa larga fila de habitantes de calle sufriendo las penalidades del hambre y dificultades de salud. Incluso no tienen donde realizar sus necesidades fisiológicas y menos dónde dormir.</p>
<p>Sabemos que las alcaldías de cada municipio tienen programas de asistencia temporal, pero de ninguna manera esas ayudas son permanentes.</p>
<p>El fenómeno de gente sin hogar –que vive en la calle–, es cada día más fuerte en todo el territorio nacional, incluyendo la capital del Cauca y sus municipios a lo largo de la carretera Panamericana.</p>
<p>Los habitantes de la calle (generalmente) viven en condiciones precarias, enfrentan problemas de salud física y mental, no tienen acceso a servicios básicos como agua potable y servicios sanitarios. Al vivir sin techo, son vulnerables a la violencia y el abuso.</p>
<p>La población mayoritaria les tiene miedo, los rechaza, los denuncia por sospecha y pide a las autoridades que los saque de sus zonas residenciales simplemente por temor. Los habitantes de la calle enfrentan desafíos terribles de necesidad, exclusión, abandono y olvido.</p>
<p>Son el producto de la pobreza, y están en la calle por factores económicos, sociales y personales. Lo menos que esperan de la sociedad mayoritaria es empatía, solidaridad y apoyo.</p>
<p>Hay que decirlo, si bien algunos habitantes de calle son humildes y excelentes personas, algunos son presa de un resentimiento social grave, o el hambre los ha vuelto agresivos y peligrosos. ¿Qué hacer para ayudarlos?</p>
<p>Ahora que vienen elecciones y nuestros líderes preparan agendas de soluciones simples y concretas, desde El Nuevo Liberal les invitamos a incluir soluciones en sus programas de gobierno para este importante sector de la población que, por desprotegida y vulnerable, requiere atención.</p>
<p>En Popayán el alcalde nos dice que faltan 25 mil viviendas para satisfacer la demanda. Es necesario, entonces, incluir viviendas subsidiadas y programas de alquiler con precios que personas vulnerables puedan acceder.</p>
<p>Para salir de la calle se requieren atención con oportunidades. No solamente se requiere comida y ropas (que todo sirve, claro) pero también se requiere apoyo en asesoría laboral y financiera que les permita mejorar sus vidas.</p>
<p>Las respuestas a la pobreza y falta de hogar no se pueden planificar solamente desde oficinas, es necesario invitar a los mismos habitantes de calle, o a los que recientemente han salido de ellas, para hacer  parte de la implementación de programas de asistencia social, económica y de empleo.</p>
<p>Se requiere, señores políticos y líderes sociales, mayor inversión para políticas públicas, programas y servicios. Y claro, no olvidar, cambios en la cultura y las actitudes de la sociedad.</p>
<p>No es un asunto de cifras únicamente. También es asunto de sensibilizar la conciencia humana y colectiva para reconocer que hay seres humanos que lo han perdido todo y no tienen nada.  Que, quienes  gozamos del privilegio de vivir bajo un techo tenemos la invitación moral de ser solidarios y empáticos con la gente que vive en la calle.</p>
<p>&nbsp;</p>
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        <author>Marco Antonio Valencia</author>
                    <category>LA CASA ENCENDIDA</category>
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        <pubDate>Sat, 28 Jan 2023 23:25:45 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El habitante de calle]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Marco Antonio Valencia</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Los maestros del Cauca en paro por la salud del Cauca</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-casa-encendida/los-maestros-del-cauca-paro-la-salud-del-cauca/</link>
        <description><![CDATA[<p>  Los problemas de salud de los maestros de aula por causas laborales incluyen una variedad de afecciones recurrentes como el estrés laboral, el síndrome de fatiga crónica, el dolor de espalda, el síndrome de burnout; sumados a problemas de salud mental, como la depresión y la ansiedad. Pero de igual manera, son víctimas de todo [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-93262" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/2d95ddad-9f72-4d83-8827-679f6039b954-300x169.jpg" alt="" width="300" height="169" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/2d95ddad-9f72-4d83-8827-679f6039b954-300x169.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/2d95ddad-9f72-4d83-8827-679f6039b954-150x84.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/2d95ddad-9f72-4d83-8827-679f6039b954-768x432.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/2d95ddad-9f72-4d83-8827-679f6039b954-1024x576.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/2d95ddad-9f72-4d83-8827-679f6039b954-1200x675.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/2d95ddad-9f72-4d83-8827-679f6039b954.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" />  <img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-93264" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/20a0f1c6-f7ea-425a-9376-d794d5b430e2-169x300.jpg" alt="" width="169" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/20a0f1c6-f7ea-425a-9376-d794d5b430e2-169x300.jpg 169w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/20a0f1c6-f7ea-425a-9376-d794d5b430e2-84x150.jpg 84w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/20a0f1c6-f7ea-425a-9376-d794d5b430e2-768x1365.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/20a0f1c6-f7ea-425a-9376-d794d5b430e2-576x1024.jpg 576w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/20a0f1c6-f7ea-425a-9376-d794d5b430e2.jpg 900w" sizes="auto, (max-width: 169px) 100vw, 169px" /> <img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-93265" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/23761cde-9b34-497c-aeaf-f0a84f1556b4-169x300.jpg" alt="" width="169" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/23761cde-9b34-497c-aeaf-f0a84f1556b4-169x300.jpg 169w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/23761cde-9b34-497c-aeaf-f0a84f1556b4-84x150.jpg 84w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/23761cde-9b34-497c-aeaf-f0a84f1556b4-768x1365.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/23761cde-9b34-497c-aeaf-f0a84f1556b4-576x1024.jpg 576w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/23761cde-9b34-497c-aeaf-f0a84f1556b4.jpg 900w" sizes="auto, (max-width: 169px) 100vw, 169px" /></p>
<p>Los problemas de salud de los maestros de aula por causas laborales incluyen una variedad de afecciones recurrentes como el estrés laboral, el síndrome de fatiga crónica, el dolor de espalda, el síndrome de burnout; sumados a problemas de salud mental, como la depresión y la ansiedad.</p>
<p>Pero de igual manera, son víctimas de todo tipo de enfermedades generadas por la edad, el medio ambiente, los virus, el clima, la alimentación, las enfermedades hereditarias, los accidentes, los temas de violencia, entre muchos otros.</p>
<p>El trabajo de los profesores es con la comunidad. Además de labores administrativas, la enseñanza y cuidado de niños y adolescentes es demandante en todo sentido. Genera estrés, obliga al sedentarismo, y se minimiza el tiempo para el cuidado propio y el bienestar físico y mental.</p>
<p>Los profesionales de la salud frente a estas situaciones suelen ofrecer apoyo para estas afecciones a través de programas de prevención y tratamientos varios; pocas veces recomendaciones para mejorar las condiciones laborales.</p>
<p>Sumemos además, que en una geografía tan accidentada como el Cauca siempre hay riesgos con   accidentes de transporte y eventualidades varias en las aulas de escuelas rurales. Mención aparte merecen todos los peligros que conlleva trabajar en zonas de conflicto o con presencia de actores armados,  que involucra estrés y traumas emocionales por amenazas, extorsiones, desplazamientos forzados, secuestros y homicidios (a sí mismos o las familias de sus estudiantes).</p>
<p>Todo lo anterior implica en el deber ser (ético y administrativo) tener un sistema de salud robusto, eficiente y vigoroso; pero los más de 10 mil maestros afiliados a ASOINCA, el sindicato de maestros del Cauca, creen que COSMITET la empresa que les presta salud desde hace 22 años, cada vez es más negligente y trabaja más por su bienestar económico que por la salud de los maestros.</p>
<p>Y para ejemplo, citan que en los dos últimos años han fallecido 122 maestros por temas de salud, fallas de hospitalización, demoras de servicio, dejadeces médicas, entre otras.</p>
<p>Y esa es la razón fundamental para un paro de maestros que inicio el lunes 16 de enero e involucra marchas por la ciudad, obstrucción de vías y “toma pacífica” de la catedral de Popayán.</p>
<p>ASOINCA busca proyectarse desde los medios de comunicación y redes sociales para que el país escuche sus quejas, denuncias y señalamientos.</p>
<p>El paro de docentes es un intento por gestionar acuerdos con el Consejo Directivo del Fondo de Prestaciones Sociales del Magisterio, donde tienen asiento los ministros de Educación, Hacienda y Trabajo; para que acepte su propuesta de organizar a Popayán y Cauca como región; y así poder organizar y contratar la prestación de salud de otra manera; y claro, con otros operadores diferentes a COSMITET.</p>
<p>El gobierno nacional está llamado a atender las denuncias y tramitarlas como corresponde.</p>
<p>Por un lado, para atender el reclamo del gremio docente que parece justo; y en segundo lugar, para no dilatar el ingreso a clases e inicio de labores para el año escolar 2023.</p>
<p>Solicitan los maestros el acompañamiento y los buenos oficios de la Iglesia Católica Colombiana como organismo facilitador a través del arzobispo de Popayán Omar Alberto Sánchez, quien tiene un asiento en la Comisión de Paz para tramitar un acuerdo con el ELN. Esperamos que así sea.</p>
<p>Queda por decir, que apoyamos a los maestros en su causa y estamos listos como medio de comunicación para socializar su proyecto por una mejor salud del gremio.</p>
<p>Máxime cuando las jornadas de paro están siendo llevadas con expresiones artísticas, sin confrontaciones violentas, vandalismo ni daños a la ciudad, hechos que suelen causar repudio general y rechazo ciudadano a las causas y jornadas de protesta social.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Marco Antonio Valencia</author>
                    <category>LA CASA ENCENDIDA</category>
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        <pubDate>Wed, 18 Jan 2023 05:12:11 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Los maestros del Cauca en paro por la salud del Cauca]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Marco Antonio Valencia</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Alcaldes, llegó una gran oportunidad</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-casa-encendida/alcaldes-llego-una-gran-oportunidad/</link>
        <description><![CDATA[<p>Más allá de llenar cementerios y engrosar la lista de viudas y huérfanos, toda guerra es inútil. Dos guerras mundiales y miles de muertos al menudeo en tiroteos de poca monta (aquí y allá) nada importante han resuelto en ninguna parte del planeta. Por eso celebramos desde el departamento del Cauca que el gobierno logre [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Más allá de llenar cementerios y engrosar la lista de viudas y huérfanos, toda guerra es inútil.</p>
<p>Dos guerras mundiales y miles de muertos al menudeo en tiroteos de poca monta (aquí y allá) nada importante han resuelto en ninguna parte del planeta.</p>
<p>Por eso celebramos desde el departamento del Cauca que el gobierno logre un cese al fuego con grupos armados de todas las tendencias para intentar, una vez más, la paz en el territorio colombiano.</p>
<p>Tenemos tantos muertos en el Cauca por conflictos armados distintos, que realmente un respiro para pensar en cómo acabar con la violencia es una bendición.</p>
<p>En cada municipio nuestro vivimos un temor que no permite aflorar la resistencia ciudadana para convocar la paz como una necesidad vital de territorio.</p>
<p>La guerra nos tiene fracturados como sociedad en el Cauca. Por culpa de la violencia nuestros  líderes se esconden, se callan, se exilian, transigen, se hacen los de la vista gorda, los matan.</p>
<p>La guerra nos ha impedido que tengamos identidad propia, leyendas comunes, amor por la tierra que nos habitamos, acontecimientos que nos unan, y mucho menos una movilización contundentes de todos los sectores sociales en los 42 municipios gritando ¡basta ya, no más guerra!</p>
<p>Al parecer somos una raza anestesiada en el dolor, la sangre y el desgarramiento del otro.</p>
<p>Una raza indiferente y cobarde que tiene como bandera el silencio y el agache de cabeza cuando hay una masacre, una toma de pueblo, un secuestro, un atentado.</p>
<p>Por tanto, todo esfuerzo de paz en el Cauca hay que respaldarlo. Ponerle gente, convertirlo en tema de conversación en todas partes.</p>
<p>La tregua, la paz, el cese de actividades que nos darán los grupos armados debe ser una oportunidad para sentarse y conversar asuntos de convivencia como sociedad civil.</p>
<p>La gobernación, los alcaldes deben convocar, sino la sociedad civil debe hacerlo.</p>
<p>Pensar en el futuro, pensar en la región implica meterle malicia indígena, como se le dice al saber popular; pero también estrategias científicas, como les gusta decir en las universidades a sus propuestas.</p>
<p>¿Cómo integrarnos como caucanos? ¿Cómo unirnos como habitantes de esta región? Son grandes temas y grades preocupaciones.</p>
<p>Tenemos que superar las dificultades raciales que nos desunen, las desigualdades económicas que nos fragmentan, pero sobre todo frenar los prejuicios que nos desgarran.</p>
<p>De qué vale poder elegir gobernantes si seguimos viviendo en la miseria de la guerra, si continuamos matándonos como enemigos mortales.</p>
<p>Si la gente se auto exilia de miedo todos los días.</p>
<p>Humanizar la vida, dejar la indiferencia ante el dolor ajeno, son tareas comunes y necesarias.</p>
<p>¿Será que la tregua nos permite vivir una vida normal en todas las carreteras del Cauca?</p>
<p>Que nuestros líderes y el gobierno nacional identifiquen nuestras falencias.</p>
<p>Pero que todos, como ciudadanos podamos decir algo al respecto, sería lo ideal.</p>
<p>Convocar un referendo por la paz en el Cauca, es buena idea, por ejemplo.</p>
<p>Para lograr la tan anhelada la paz, hay que dejarnos de hacernos los de la vista gorda cuando pasa una desgracia frente a nuestros ojos.</p>
<p>Que hable el gobernador, que hablen los alcaldes. Que hablen los gremios, que hable la gente.</p>
<p>La Paz en Colombia, pasar por el Cauca.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Marco Antonio Valencia</author>
                    <category>LA CASA ENCENDIDA</category>
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        <pubDate>Wed, 04 Jan 2023 16:09:44 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Alcaldes, llegó una gran oportunidad]]></media:description>
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            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El problema de la minería ilegal en el Cauca</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-casa-encendida/problema-la-mineria-ilegal-cauca/</link>
        <description><![CDATA[<p>En el Cauca tenemos minería de oro, platino, carbón, plata, azufre y materiales de construcción que genera regalías y transferencias importantes para la economía del Departamento y municipios beneficiarios. La Agencia Nacional de Minería tiene reportadas 6 zonas mineras en las comunidades negras y otras 6 en trámite (para un total de 12), mientras que [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_92039" aria-describedby="caption-attachment-92039" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-92039" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/10/fotoFundalet-300x169.jpg" alt="Buscar oro en la incertidumbre" width="300" height="169" /><figcaption id="caption-attachment-92039" class="wp-caption-text">fotoFundalet</figcaption></figure>
<p>En el Cauca tenemos minería de oro, platino, carbón, plata, azufre y materiales de construcción que genera regalías y transferencias importantes para la economía del Departamento y municipios beneficiarios.</p>
<p>La Agencia Nacional de Minería tiene reportadas 6 zonas mineras en las comunidades negras y otras 6 en trámite (para un total de 12), mientras que las comunidades indígenas tienen 8 zonas declaradas y 3 solicitudes (año 2018)</p>
<p>Ese mismo informe dice que en el Departamento hay 250 títulos mineros legales y unas 450 solicitudes de permisos y autorizaciones de particulares para poder dedicarse a la minería dentro del territorio.</p>
<p>Habitamos un departamento donde coexiste la minería legal, ilegal y de subsistencia.</p>
<p>La minería de subsistencia está regulada por leyes de competencia de los alcaldes que limitan el volumen de metal a recoger, que prohíben las actividades subterráneas y el uso de maquinaria o explosivos, además de un sinnúmero de restricciones. De allí que muchos ciudadanos prefieran entonces dedicarse a la minera ilegal, es decir, gestionar minas no inscritas frente a las Alcaldías o la Agencia Nacional de Minería.</p>
<p>Para los expertos en el tema, más de la mitad de la producción del Cauca se obtiene de forma artesanal y ancestral, y, por ende, es minería de subsistencia lograda a través de mecanismos  precarios, burdos y limitados. La otra mitad se obtiene a través de empresas legales que tienen título minero usando maquinaria y tecnología especial.</p>
<p>Curiosamente, los municipios y terruños donde más oro se extrae en el Cauca se caracterizan por tener condiciones paupérrimas en calidad de vida de sus gentes y ausencia de servicios básicos en las poblaciones. Es decir, que la riqueza no se revierte en el territorio: de allí el argumento de los agentes del Gobierno pidiendo formalizar esas minas.</p>
<p>Se supone que si hay minería legal, la actividad sería rentable y ofrecería mejor calidad de vida, con políticas de cuidado del medio ambiente. Pero es sólo una suposición.</p>
<p>Mientras tanto, algunos particulares, que el Gobierno denomina “bandas criminales” organizan minas aprovechando la ausencia del Estado y logran que la gente trabaje en ellas sin ningún tipo de condiciones de seguridad social o física. Se estima que buena parte del conflicto armado que existe en esos municipios tiene que ver con actores armados apropiándose a la fuerza de las minas. Y anualmente se reportan entre 5 y 10 accidentes en minas subterráneas ilegales en el Cauca.</p>
<p>La explotación de oro de aluvión en Colombia representa tan solo el 2% a nivel mundial y lo que aporta el Cauca puede estar alrededor del 7% únicamente, ni siquiera el 10%.</p>
<p>Desde los años ochenta, inversionistas internacionales le han puesto el ojo a los recursos naturales para dinamizar su economía y el Gobierno Nacional ha generado reformas a las leyes para permitir la inversión de capital extranjero en la explotación minero-energética.</p>
<p>Esos procesos distintos de explotación han generado conflictos entre empresas mineras extranjeras y comunidades locales que denuncian destrucción de los sistemas ambientales. Para los caucanos, las minas son espacios de trabajo, lugares donde viven y subsisten, mientras que para las empresas multinacionales son sólo zonas para explotar y comercializar e ignoran -o desatienden-los daños sociales, de salud o ambientales que se generan por su accionar.</p>
<p>Como sea, la minería es importante para el Cauca, y las comunidades que viven de ella de manera artesanal y ancestral requieren, no sólo apoyo, sino protección, atención y acompañamiento.</p>
<p>Editorial / El Nuevo Liberal</p>
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        <author>Marco Antonio Valencia</author>
                    <category>LA CASA ENCENDIDA</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=92038</guid>
        <pubDate>Wed, 05 Oct 2022 19:09:45 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El problema de la minería ilegal en el Cauca]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Marco Antonio Valencia</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>¿Departamento del Pacífico?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/departamento-del-pacifico/</link>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp; Fruto de esta pandemia que ha despertado toda clase de sentimientos, desde los solidarios que hermanan a unos con otros con el único fin de ayudar sin esperar nada a cambio, hasta las atroces discriminaciones no solamente a enfermos de Covid-19 o a supuestos portadores, sino también al personal de la salud, médicos que [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_75280" aria-describedby="caption-attachment-75280" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-75280" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/05/mapas-region-pacifica-Colombia-300x256.jpg" alt="Pacífico colombiano. " width="300" height="256" /><figcaption id="caption-attachment-75280" class="wp-caption-text">Pacífico Colombiano.</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>Fruto de esta pandemia que ha despertado toda clase de sentimientos, desde los solidarios que hermanan a unos con otros con el único fin de ayudar sin esperar nada a cambio, hasta las atroces discriminaciones no solamente a enfermos de Covid-19 o a supuestos portadores, sino también al personal de la salud, médicos que son sacados por los gerentes de los bancos, enfermeros a quienes no se les permite entrar a los supermercados para abastecerse. Y ni qué decir de esos animales de sangre fría, llamados politicastros, quienes han hecho de esta crisis un pretexto más para enriquecerse bajo el amparo de la necesidad colectiva. En épocas de crisis aflora realmente el ser humano en su naturaleza plena, eso está más que comprobado en este país de todos y de nadie.</p>
<p>Por otra parte, he escuchado permanentemente el llamado a la unidad nacional, al respeto por las leyes y la Constitución. Y junto a ello surgen los empaches de cargos y administradores, unos buscando el bien común y otros el mero protagonismo. Como la ficción se alimenta de la realidad, salió a flote la célebre frase de uno de los protagonistas de la serie “Juego de tronos”: “Cualquier hombre que tiene que decir, yo soy el rey, no es un verdadero rey”, olvidando que no estamos en una monarquía, así muchos lo quieran, y mucho menos que necesitemos de reyes o príncipes. Los malos remedos nos han hecho tanto mal, sobre todo cuando sobreponen sus intereses particulares a los comunes.</p>
<p>Y algo que escucho con más intensidad que nunca es el tema de la regionalización. Parece que ahora despierta el interés, cuando se piensa ya en lo que algunos llaman, no sé qué tan acertadamente, el enfoque del posconflicto. Los políticos saben que dividir es vencer, pero también saben que en los territorios está su principal caudal electoral, ahí donde también está la riqueza. Hoy por hoy, los territorios más abandonados por el Estado, por los gobiernos y por todos, desde el nivel nacional al departamental, son los que más enfrentan la dureza del aislamiento. Los potentados están en sus fincas, desayunando con sus yeguas, eso muchos lo sabemos; lo triste es ver las banderas rojas que se riegan como sangre por entre estos territorios ancestralmente abandonados, el grito de la vendedora de pescado que reclama su derecho al trabajo aún retumba en nuestros oídos, el del vendedor de aguacates en la esquina que vive de eso para su sustento diario. Definitivamente este país no está preparado ni para lo bueno ni para lo malo, en ambas situaciones hay muerte y desolación.</p>
<p>Entonces pienso en Nariño, en sus regiones tan diferenciadas y me pregunto, ¿cuándo a las élites políticas pastusas les ha interesado realmente el Pacifico nariñense? A no ser por el oro que se vertía por sus ríos, desde Barbacoas e Iscuandé, para subir a las sierra y convertirse en el capital de las ambiciones y de los desdenes; a no ser por la tagua y las finas maderas que avanzaban por los esteros, cruzaban ríos y ascendían vertientes para enriquecer a los intermediarios mientras empobrecían a los habitantes y al territorio de Satinga, La Tola o el Charco; o por la palma, el cacao, el palmito y el plátano que se vendía a graneles en las plazas de Pasto y la sierra, mientras en la costa era su único sustento; las mesas gulosas de las rancias familias endogámicas, pletóricas en langostinos, toda clase de pescados y conchas, envanecían a quienes podían adquirirlas, pagando precios de miseria a los pescadores de Tumaco o Salahonda; y nombres perdidos, como Roberto y Magüi Payán, que a los serranos les recuerda solamente los gamonales de antaño.</p>
<p>Únicamente a finales del siglo XIX se construyó un camino que comunicó a Barbacoas con Túquerres, baste leer los diarios de viaje de los aventureros que se adentraron en la maraña de esta vorágine para comprender lo tortuoso del viaje; hasta hace 25 años, era necesario un viaje de más de 12 horas para avanzar menos de 50 kilómetros; recién hasta hace unos pocos años se está pavimentando el trayecto Junín-Barbacoas, con todos los problemas habidos y por haber, aún falta un tramo, pero es una carretera construida con la sangre, el olvido y la desidia de la Sierra a la Costa. Esa endogamia pastusa, transmitida y heredada también por las castas blancas que llegaron al territorio, quisieron siempre mantenerla incomunicada para regodearse en sus vanas riquezas; carretera que debería ser en oro, como bien dicen sus pobladores.</p>
<p>En la década del 30, la línea férrea comunicaba El Diviso con Aguaclara, en 1944 se extendió hasta Tumaco, un tren, que como dijo un viajero que tomó su viaje en la costa, no conducía a ningún lado, como una premonición macondiana del territorio. En la década de 1950, siguiendo los postulados del gobierno nacional, los gobiernos departamentales le dieron la estocada final. Pasaron muchos años para que una carretera medio digna comunicara el centro con la costa, a fines de los 90 se contó con una carretera pavimentada de doble calzada, donde se ve como el tubo del Oleoducto Trasandino irrumpe tanto en hogares como en la geografía del territorio, el mismo que ha traído tantas desgracias a la región.</p>
<p>El serrano en general ocupa puestos de importancia en la costa, la mayoría no ven la hora de salir del territorio, los viernes hacen antesala en las terminales improvisadas, parece que el territorio les molestara; otros aparecen en épocas de vacaciones, son un aliciente para los pobladores que viven de ello, pero también son un problema en playas y sitios naturales, ya que nada les impide dejar ahí las basuras que acaban con los ecosistemas.</p>
<p>Y ni qué decir del entramado socioeconómico generado por la coca. Ahí se siembra y en algunos lugares se procesa. Esto ha traído toda clase de advenedizos, a tal punto que Llorente parece más un pueblo paisa que uno costero nariñense. La violencia hace su curso, la prostitución se acrecienta y los problemas sociales, ajenos al territorio, se apropian y hacen metástasis ahí. Ante la falta de oportunidades laborales, ya que la industria es incipiente, los jóvenes ven en el cultivo y el transporte de la coca una forma de sobrevivencia.</p>
<p>Cuando a inicios del siglo XX se hicieron las divisiones políticas departamentales, se hicieron artificialmente, obedeciendo más a los intereses políticos que a los territoriales, de ahí su nombre; los serranos, especialmente los pastusos, querían generar su propia burocracia, fácil es deducirlo cuando se analizan las élites “intelectuales” que lo propiciaron, dejando siempre a un lado a las provincias; no se consultó con el territorio, indios y negros siempre fueron dejados a un lado, se les impuso las municipalidades, se les impuso alcaldes, se les impuso una plutocracia disfrazada de democracia. Siguiendo el lema romano imperial de <em>divide y vencerás</em>, unos se impusieron sobre otros, creando fronteras imaginarias y artificiosas que siempre fueron en contra del territorio.</p>
<p>Pienso que con el tiempo, siguiendo el curso de las causas sociales propias, aparecerá el territorio autónomo, llámese República, Departamento, Provincia, que aunará a quienes habitan el Chocó biodiverso colombiano. Se dará un gobierno propio, incluyente, que dé respuesta a sus propios requerimientos, que se sustente en su pensamiento y en su cosmogonía. Y, lo siento, la sierra, ni nariñense, ni caucana, ni valluna, debería estar invitada a este concierto.</p>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=75279</guid>
        <pubDate>Fri, 08 May 2020 02:56:54 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Departamento del Pacífico?]]></media:description>
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        <title>El agua está amenazada por todos los frentes</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/300-gotas/agua-esta-amenazada-todos-los-frentes/</link>
        <description><![CDATA[<p>A pesar de ser el séptimo país con mayor disponibilidad de recursos hídricos, Colombia no está administrando muy bien sus fuentes de agua y los estragos ya comienzan a ser notorios. Colombia cuenta con casi la mitad de los páramos del planeta, y que son una de las principales fuentes hídricas que nutren al país, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>A pesar de ser el séptimo país con mayor disponibilidad de recursos hídricos, Colombia no está administrando muy bien sus fuentes de agua y los estragos ya comienzan a ser notorios.</p>
<p>Colombia cuenta con casi la mitad de los páramos del planeta, y que son una de las principales fuentes hídricas que nutren al país, siendo estos territorios grandes retenedores de agua donde las lluvias se regulan y que constituyen una poderosa fuente hídrica. Sin embargo los páramos son áreas vulnerables a los cambios climáticos y durante los últimos años se ha notado su deterioro.</p>
<p>Las cuencas más importantes del país, Amazona, Orinoquía y Magdalena-Cauca, presentan problemas de contaminación debido a las operaciones industriales, empresas químicas, de cosméticos, ganadería y agricultura, y de la misma forma han sido afectadas las cuencas menores en las vertientes Pacífico y Caribe. Así también los acuíferos han sufrido estos impactos ocasionados por la avaricia o el gozo de un momento, una época, el placer momentáneo de una cultura que no prevé, y que ni siquiera pareciera cuestionarse respecto a lo insostenible que resulta su modelo.</p>
<p>Los glaciares pierden un centímetro diario de nieve. En los últimos cien años pasamos de tener casi 400 kilómetros de superficies nevadas a contar con un poco más del 10%, y se estima que estas áreas nevadas no lograrán sobrevivir hasta la mitad de este siglo. Sube así mismo el nivel de los mares.</p>
<p>El clima está trastornado en todo el globo. La temperatura aumenta año tras año. El Fenómeno del Niño y el de la Niña. En algunos lugares las inundaciones devastan regiones y en otras partes las sequías tampoco dan tregua.</p>
<p>En Colombia abunda el agua en aquellos territorios menos poblados, y de manera inversa donde más se concentra su gente se cuenta con menos recursos hídricos.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-63780" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/07/270.png" alt="Fotografía: ingeniería.bogota.unal.edu.co" width="227" height="222" /></p>
<p>Fuente: elespectador.com / sostenibilidad.semana.com</p>
<p>Fotografía: ingeniería.bogota.unal.edu.co</p>
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        <author>Bastián Baena</author>
                    <category>300 GOTAS</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/?p=63779</guid>
        <pubDate>Tue, 20 Nov 2018 23:26:55 +0000</pubDate>
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        <title>LA NARIZ DE POPAYÁN</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-casa-encendida/la-nariz-popayan-2/</link>
        <description><![CDATA[<p>En algún momento de la historia, por más de doscientos años, la Torre del Reloj, bautizada por el poeta Guillermo Valencia como ‘La nariz de Popayán’, fue la estructura más alta de la ciudad.  Y ha sido por siempre uno de los monumentos sobresalientes en el inventario del patrimonio arquitectónico de nuestra Ciudad Blanca. Construida [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-55822 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/04/torre-del-reloj-300x199.jpg" alt="torre-del-reloj" width="300" height="199" />En algún momento de la historia, por más de doscientos años, la Torre del Reloj, bautizada por el poeta Guillermo Valencia como ‘La nariz de Popayán’, fue la estructura más alta de la ciudad.  Y ha sido por siempre uno de los monumentos sobresalientes en el inventario del patrimonio arquitectónico de nuestra Ciudad Blanca.</p>
<p>Construida en el lado contiguo a la catedral Nuestra Señora de la Asunción y a la casa arzobispal, en la carrera séptima con calle quinta, representa sin duda un legado de ideología europea, pero especialmente la marca de España en Popayán.  Y esto lo podemos afirmar por la gran similitud de la torre con edificaciones erigidas junto al Palacio Saldañuela, en Burgos, la Casa Blanca de Medina del Campo y el Castillo de Curiel en Valladolid.  Incluso, podríamos compararla con La Giralda, nombre con el cual se reconoce el campanario de la catedral de Sevilla, donde se llevan a cabo, al igual que en Popayán, unas procesiones de Semana Santa.  Esa estructura es imponente y llena de detalles lujosos.</p>
<p>Se cuenta que la Torre del Reloj fue construida bajo el arzobispado de Cristóbal Bernardo de Quiroz, español que vino desde México para asumir las tareas encomendadas por el Papa en nuestra comarca, dentro de cuyos proyectos estaba el tener un medio de comunicación efectivo de la curia con los ciudadanos, y nada mejor que una torre de campanas.  Incluso, varios documentos reseñan que el dinero con el que se empezó a levantar este edificio provino de su bolsillo; luego se recibieron algunos aportes  provenientes de “las encomiendas de indios” y, finalmente, completado mediante limosnas de los buenos -y pudientes- católicos de la ciudad.  Una placa de plomo reseña que la puesta de la primera piedra -de una obra que tardaría nueve años en construirse- se realizó el 30 de mayo de 1673 bajo el nombre de Torre de la Plaza Mayor.</p>
<p>Y como la libertad de los esclavos en Colombia vino a darse legalmente en 1821, suponemos que, además de indios, fueron muchos los esclavos que trabajaron en una obra que al inicio fue de tres pisos.  En ella se invirtieron 96 mil ladrillos y se consolidó con paredes de tres metros de espesor.  Con los sucesivos terremotos de la ciudad, se han realizado algunos cambios de altura, pero sigue siendo imponente y majestuosa a pesar de su aparente sencillez.</p>
<p>Se le vino a llamar Torre del Reloj porque allí fue instalado un reloj de bronce -sin minutero- traído de Londres en 1737, por una donación de particulares, y que funcionaba con dos pesas de plomo.  La falta del minutero ha generado la leyenda de que en Popayán no pasa el tiempo, y si pasa, a los patojos no les importan los minutos sino las horas.  Sobre el plomo de las pesas hay que reseñar que, en las revueltas de la independencia, el General Antonio Nariño las robó para mandar a construir balas con ellas.  Un pequeño detalle histórico que las gentes de la ciudad todavía no le perdonamos al prócer traductor de los Derechos del Hombre.</p>
<p>Muchas leyendas se han tejido alrededor de la Torre, una de las cuales tiene que ver con la ‘Ñapanga llorona’ que se escucha a la medianoche en los días de luna en ‘La calle de las catedrales’.  Un alma en pena que inicia su paseo en el templo de San José, se detiene en la Torre y sigue por el andén de la catedral hasta el santuario de Belén, pasando por las capillas de La Encarnación y La Ermita.  Otra tiene que ver con el llanto de ‘Ernestina’, la niña que nació en el campanario en días de la independencia cuando varios insurgentes se escondían en su interior.  Y, claro: “la que dice a ciencia cierta” que allí reposan los huesos de Don Quijote de la Mancha, y que quien aspire a ser poeta o escritor, tiene que venir hasta este santuario de ‘La ciudad letrada de Colombia’ y poner sus manos sobre las paredes de la Torre para impregnarse del ingenio, el alma y la sabiduría del más famoso de los hidalgos de la literatura universal.</p>
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]]></content:encoded>
        <author>Marco Antonio Valencia</author>
                    <category>LA CASA ENCENDIDA</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/?p=55821</guid>
        <pubDate>Thu, 13 Apr 2017 01:43:33 +0000</pubDate>
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