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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 16 Apr 2026 23:15:47 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Casa Blanca | Blogs El Espectador</title>
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        <title>La Petrotusa de la derecha después de Washington</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-petrotusa-de-la-derecha-despues-de-washington/</link>
        <description><![CDATA[<p>La reconciliada de dos hombres poderosos, provocadores e incorregibles, Donald Trump y Gustavo Petro, dejó sin palabras a la oposición y la redujo a un par de memes divertidos.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imagen de unos de los memes de autor anónimo que circulan por las redes sociales. </em></p>



<p>Benditos sean los memes que hacen llevadera la cosa política. </p>



<p>La historia política de Colombia tiene un antes y un después tras el encuentro de dos hombres incorregibles: Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, y Gustavo Petro, presidente de Colombia.</p>



<p>Si algo debemos celebrar de la cumbre Petro-Trump o Trump-Petro, como prefieran porque el orden de los protagonistas no altera el éxito, son los divertidos memes que aparecieron al concluir el encuentro, el martes 3 de febrero, día de San Blas, obispo, mártir y patrono de las enfermedades de la garganta. Por fortuna, el presidente supo contener esta vez su lengua, y no tuvo que tragarse ningún sapo, que eso querían sus detractores: verlo humillado como en su momento le pasó a Volodomir Zelenski, el presidente de Ucrania.</p>



<p>Los memes son el nuevo lenguaje de la batalla política. Una reedición&nbsp;de la “malicia indígena” del colombiano que encuentra en el humor una forma legítima de expresarse y en las redes sociales una plaza digital para hacer activismo.&nbsp;</p>



<p>Los memes, todos magníficos, son la prueba gráfica de la Petrotusa de una derecha ansiosa qué esperaba sacarle ventaja a un agravio que no ocurrió. ¿Vieron la imagen de María Fernanda Cabal llegando a la Oficina Oval vestida de domiciliaria de Mcdonald´s o la del <em>Tigre</em> Abelardo De La Espriella con traje de barman sirviendo las cervezas? En la mesa los chistosos pusieron pollo asado y <em>Colombiana la Nuestra</em>; sólo faltó el salchichón y el pan francés.</p>



<p>Pero vean ustedes cómo son las cosas en el país del Sagrado Corazón. Como a Petro le fue bien en su cita con el gringo, los medios ya pasaron&nbsp;la página.&nbsp;No hay análisis apocalípticos, ni panelistas dis<strong>e</strong>rtando sobre lo divino y lo humano; no hay candidatos presidenciales anticipando el acabose si la izquierda gana en mayo, tampoco hay entrevistas extensas a Álvaro Uribe dándolo como el ganador de la jornada, no hay columnistas celebrando la paliza a Petro porque paliza no hubo. Lo que se ve en las fotos es pura amabilidad y caras rozagantes. Petro, el niño díscolo, se ganó el respeto del profe.</p>



<p>Se entiende, pues, el desconcierto, porque no es fácil aceptar que un exguerrillero se pasee como Petro por su Casa… Blanca. </p>



<p>Si a Petro le hubiera ido como a los perros en misa, el tema coparía la agenda mediática de aquí a las elecciones de marzo. La derecha se estaría re-acomodando, envalentonada con la idea de que &#8220;los progres&#8221; son fácilmente derrotables. Todos los candidatos estarían corriendo hacia el Ubérrimo a ver qué ordenaba el que sabemos.</p>



<p>Pero no: están enguayabados, <em>achantados</em>, achicopalados.</p>



<p>Esperaban presenciar a la distancia y vía microondas a un Trump grosero, ofensivo e insolente –de rostro avinagrado- con su némesis Petro, pero no vieron venir (nadie, a decir verdad), que Petro cruzaría la puerta con sonrisa de oreja a oreja, foto autografiada y dedicatoria del hombre más poderoso del planeta.</p>



<p><a href="https://www.clarin.com/mundo/regalo-donald-trump-gustavo-petro-inesperada-dedicatoria-respuesta-presidente-colombia_0_WzK1Irw6f5.html#google_vignette">Recoge el diario El Clarín</a> de Argentina:<em> &#8220;Gustavo. Un gran honor. Amo a Colombia&#8221;, dice la tarjeta con el membrete de la Casa Blanca que acompaña una fotografía de ambos sonrientes y que fue publicada en X por el presidente Petro”.</em></p>



<p>María Fernanda Cabal, quien todavía no se repone del desplante que le hizo su propio partido al bajarla del bus presidencial, desatinó al decir en redes sociales: <em>“Muy bien Petro, el que hace caso no se equivoca. Llegará a Colombia más trumpista que Trump”.</em></p>



<p>Téngase en cuenta que el apunte viene de mujer que es más trumpista que Trump y que, hasta donde sé, aun así no ha tenido la dicha de estrechar su mano.</p>



<p>Esto no es un partido de fútbol, pero casi: ella, sentada en la banca, está viendo a otro hacer los goles. En una fiesta sería la&nbsp;<em>comepavo.</em></p>



<p>De una persona como ella, que aspira a ser algún día la presidenta de Colombia,&nbsp;se espera un comentario menos infantil, porque esto que posteó resulta escuelero, sin fondo y sin forma. Decir por decir cualquier cosa, con el mismo esfuerzo con el que opina, de oídas, el ciudadano equis en un bus de transporte urbano. &nbsp;</p>



<p>No hay ni medio análisis inteligente sobre lo que pasó en Washington. Hay, eso sí, mucha rabia mal disimulada. No se les pide actuar como la cohorte de aduladores, ni el comité de aplausos. Pero si cuesta demasiado reconocer un logro sin ruindad, quizás callar resulte más apropiado.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Con la visita de Petro a Washington ganó Colombia y eso nos incluye a todos, también a la insufrible doctora Mafe Cabal. </h2>



<p>La derecha debe saber que no hubo sumisión por parte de Petro. Lo que hizo fue pedirle de manera explícita a Donald Trump trabajar unidos como países para hacer grande no América, sino a las Américas, y eso incluye al Norte, al Centro y al Sur.&nbsp;</p>



<p>No se puede negar que Petro demostró ingenio y sentido de hermandad&nbsp;al poner la S en la gorra del MAGA, porque entiende algo que los demás no: el valor de la geopolítica en un mundo descuadernado. Hacer&nbsp;a América grande de nuevo significa empoderar a un territorio vasto, que va desde Alaska hasta la Patagonia, de Canadá a Chile.&nbsp;</p>



<p>En redes sociales ya hay una versión actualizada de la cachucha. </p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="880" height="588" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/04195845/ZETA-ZETA-WASHINGTON-2.jpg" alt="" class="wp-image-125443" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/04195845/ZETA-ZETA-WASHINGTON-2.jpg 880w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/04195845/ZETA-ZETA-WASHINGTON-2-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/04195845/ZETA-ZETA-WASHINGTON-2-768x513.jpg 768w" sizes="(max-width: 880px) 100vw, 880px" /></figure>



<p>Aunque suene pretencioso, a Petro le cabe en la cabeza no un país, sino un continente entero. Solo lamento que no le haya regalado un ejemplar en inglés de “Cien años de soledad”, como recordatorio de <a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/con-este-discurso-gabriel-garcia-marquez-recibio-el-premio-nobel-article-487139/">la soledad que agobia a América Latina</a>, cuarenta y cuatro años después de que García Márquez lo dijera en su famoso discurso en Estocolmo, vestido de Nobel.</p>



<p>La derecha “celebra” que Petro entró por una puerta lateral y sin honores. Lo importante es que salió sin horrores de la Casa Blanca y reconciliado. La reconciliación fue un hecho y el asunto de los mejores <em>enemiguis </em>quedó en el pasado. Petro es un líder al que otros líderes pueden estar mirando hoy.</p>



<p>Querían ver a Petro mal trajeado para criticarlo, pero Petro nos sorprendió a todos, luciendo muy majo y para nada tieso, con su pinta sofisticada, todo un lord. <em>Lord Petrosky </em>le dicen sus seguidores. &nbsp;</p>



<p>Se le notó seguro de sí mismo todo el tiempo. Las imágenes hablan por sí solas. Lo demás, como decíamos en el colegio, son patadas de ahogado.</p>



<p>Con la visita de Petro a Washington ganó Colombia y eso nos incluye a todos, también a la insufrible doctora Mafe Cabal y a esa derecha que todavía no encuentra un calmante efectivo contra los efectos de la Petrotusa, que ya va por su cuarto año&#8230; y nadie sabe si se hará extensiva cuatro más. </p>



<p>Creo yo que ahora si el mandatario se merece una buena borrachera.&nbsp;¡Salud, míster Petro! Ja ja ja (&#8230;)</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Thu, 05 Feb 2026 12:05:52 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La Petrotusa de la derecha después de Washington]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <item>
        <title>Uta Hagen (1919-2004)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/uta-hagen-1919-2004/</link>
        <description><![CDATA[<p>Se recuerda desde muy pequeña imitando las conductas de los demás, imaginando situaciones y creando personajes, y así sería esa mañana en la que un Mercedes Benz descapotable la llevaría al puerto donde la esperaba el barco con destino a los Estados Unidos: “Al pasar por los pueblos, yo saludaba desde el coche a los [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Se recuerda desde muy pequeña imitando las conductas de los demás, imaginando situaciones y creando personajes, y así sería esa mañana en la que un Mercedes Benz descapotable la llevaría al puerto donde la esperaba el barco con destino a los Estados Unidos: “Al pasar por los pueblos, yo saludaba desde el coche a los paseantes, emulando a una princesa, actuando como si lo hubiera hecho toda mi vida.” Seis años tenía Uta cuando se despidió de Alemania, y lo cierto es que no lloró porque se sintiera triste, sino por esa manía de andar imitando a todos: “Lloré ese día, pero solamente porque los adultos lloraban.”</p>
<p>Su padre era un historiador y su madre una cantante de ópera, por lo que Uta recibió una amplia formación cultural que perfilaría su vocación artística. Comentaba que “en casa, leer era tan importante como comer.” Al llegar a América la familia se estableció en Madison, Wisconsin, y para 1937 Uta se mudaría a New York para dar inicio a su carrera como actriz.</p>
<p>Ese mismo año, integrando la compañía de Eva Gallienne, Uta debutaría con notoriedad interpretando a Ofelia, en la obra de <em>Hamlet, </em>seguida por el papel de Nina en <em>La gaviota, </em>de Antón Chejov, y así también le dio vida a Santa Juana en la obra de George Bernard Shaw. Y sería en las tablas, encarnando a Desdémona, de <em>Otelo,</em> donde conocería al actor José Ferrer, y con él entablaría una relación que los llevaría a los tablados del altar. Y a pesar de reconocer que la maternidad fue un asunto que la angustió hasta la edad de los 40 años, Uta se convertiría en madre de una niña a la que llamó Leticia. “La lucha entre la profesión y la maternidad no me preocupaba. Lo que me preocupaba era mi formación.”</p>
<p>Pero entonces la prometedora carrera de Uta, que esperaba despegar de los tablados para alcanzar la gran pantalla, y en donde ya comenzaba a cosechar sus primeros frutos, tuvo que verse truncada por un asunto que no tendría por qué limitar el arte: la política. Eran los años en que el macartismo se empeñó en su persecución en todos los frentes, y por sus relaciones con algunos colegas Uta sería incluida en la lista negra de Hollywood, y de esta forma se le excluiría para que no pudiera participar de ninguna forma en la industria cinematográfica. “Logré sobrevivir a los teléfonos pinchados, al FBI, a tener que andar de puntillas, a mirar de soslayo en los cafés para comprobar que no me escucharan. Sobreviví en un estado mental más sano que muchos otros. No tuve que luchar contra la culpa ya que no traicioné a nadie. Ni guardé rencor por haber sido ‘acusada’”.</p>
<p>Hagen sorprendió a su marido manteniendo una relación con un actor, lo que en medio de aquella sociedad tan conservadora consolidaría a la pareja como una relación definitivamente digna de figurar en la penosa lista negra de Hollywood. El matrimonio se divorció para el año de 1948, y un año antes ya Uta estaba buscando la forma de no declinar en su sueño de consagrarse como actriz, y se le ocurrió que tal vez su bagaje y su experiencia fueran ya suficientes como para aventurarse en la labor de dar clases y enseñar.</p>
<p>Ante las puertas que se le cerraron en el cine, Uta concentró su talento en sobresalir como una destacada actriz de los tablados, pero en especial por empezar a ser conocida como una mentora de nuevos actores. Fue tal su don para la pedagogía y la formación actoral, que su carrera como profesora de actores y actrices la mantuvo en vigencia hasta el día de su muerte. “No fui a la cárcel, no me suicidé y, en cuanto a la lista negra que me impidió trabajar en televisión y en el cine, en realidad me salvó de la tentación de entrar en el mundo comercial y de tener que transigir respecto a mis ideales más de lo que ya lo había hecho en Broadway.”</p>
<p>Y sería en Broadway donde conoció en 1957 a su segundo marido, el también actor Herbert Berghof, quien sería su compañero hasta la muerte de él en 1990. En adelante Hagen no pararía de deslumbrar en los tablados, destacándose su papel de Blanche De Bois junto a Anthony Quinn y también junto a Marlon Brando, en la obra <em>Un tranvía llamado deseo</em>, y cuya crítica en el <em>New York Times </em>mencionó lo siguiente<em>: </em>“Uta Hagen carga con el peso de la obra.”</p>
<p>En 1951 sería condecorada con el Premio Tony por su interpretación en <em>The country girl, </em>pero el papel con el que conseguiría demostrar al mundo la gran actriz que era Uta Hagen vendría en 1963 cuando interpretó a Martha en la obra teatral presentada también en Broadway: <em>Who’s afraid of Virginia Woolf?</em>, y que luego sería representada en los teatros londinenses. Esta interpretación le sería reconocida nuevamente con el Premio Tony, y casi cuatro décadas después, para 1999, se le reconocería su larga trayectoria y sería también homenajeada con este premio. En el 2002 fue condecorada con la Medalla de las Artes por el presidente George W. Bush en la mismísima Casa Blanca, y así son muchos los honores y títulos que le han sido otorgados por ser durante décadas una verdadera institución y una maestra en el mundo de la actuación.</p>
<p>Son determinantes en la carrera de todo actor enfrentarse en cualquier momento de su formación con la lectura del par de libros que escribió Hagen: <em>Respect for acting </em>y <em>A challenge for the actor</em>, y si de paso se quieren ampliar los conocimientos a otros campos, también leer el libro que escribió sobre cocina. “No estoy de acuerdo con el famoso dicho de Bernard Shaw: ‘Aquel que puede, hace. El que no puede, enseña.’ A esto yo añadiría: ‘¡Sólo el que puede debe enseñar!’”, opinaba quien se convirtió así en la más grande maestra de todos los tiempos.</p>
<p>Basándose principalmente en el método fundamental del ruso Stanislavski, Uta desarrolló su método propio con sus técnicas personales, y aunque en principio partirá de la dificultad que implicaba cómo educar para convertirse en una buena pedagoga: “Nadie nunca aprende realmente cómo se hace. El estudio de la conducta humana es infinito. Nunca lo vas a entender completamente y eso es lo maravilloso.”</p>
<p>“Entendí perfectamente que debía aprender a ampliar el concepto que tenía de mí, y ahondar en la idea de quién era yo en realidad si lo que deseaba era implicar a mi alma y ponerla al alcance de los distintos personajes.<em>”</em> Uta propone un grado de conocimiento supremo de la propia persona, así como del personaje que se pretende encarnar. “No olvides que en tu vida cotidiana, en todas las formas posibles de dramatización espontánea, tu propio ser es siempre el eje central.”</p>
<p>Quiere que el actor indague en la profundidad de su alma, es decir, que interrogue sus emociones, su psique y la conciencia de su aspecto físico: “Los componentes básicos de los personajes que encarnaremos residen en algún lugar de nuestro ser.” Es por esto que insiste en que el actor debe practicar una continua y vigilante “auto-observación”, práctica que llamó “ejercicios de estiramiento de la identidad”, y en donde se pretende almacenar un amplio registro de situaciones y comportamientos que eventualmente pudieran ser útiles para la construcción de un personaje. La idea sin embargo no es copiar estas maneras y comportamientos sino ahondar en las facetas del alma para poder asumir esos mismos comportamientos en el personaje encarnado.</p>
<p>En su método plantea unos cuestionamientos que el actor deberá responderse para afrontar el papel dramático, y esto es principalmente considerar qué quiero conseguir y qué tengo que hacer para conseguirlo, y así también los obstáculos que se lo impiden. El actor se interrogará permanentemente, en primera persona y en tiempo presente: ¿Qué me está sucediendo ahora? ¿Quién soy? ¿En qué circunstancias estoy? ¿Cuáles son mis relaciones? ¿Qué hago para conseguir lo que quiero? El estudiante no debe entonces dejar de percibirse en todo momento y no únicamente en los espacios académicos. Destaca la importancia de que el actor esté comprometido con el latinismo: <em>Hic et nunc</em> (“Aquí y ahora”), siempre presente y acoplándose a lo que ocurre en escena, y así mismo llevar esa consciencia a las calles.</p>
<p>Hagen propone una técnica humana y otra externa, teniendo ésta tres aspectos a considerar: el cuerpo como instrumento del movimiento, que “en el caso de un pianista es el piano, en el caso del actor es él mismo”<em>;</em> la voz que debe expresarse espontánea y natural, haciéndola parte integral del personaje; y la dicción que no puede estar afectada de superficialidades. Respecto a las técnicas humanas la idea es llevar la actuación al mayor grado de realismo: “La realidad es teatral”, dice, entendiendo este realismo como la posibilidad para que el actor capte y asuma los comportamientos ajenos y los haga suyos dándole vida a su personaje.</p>
<p>Le pide al actor flexibilidad, saber reconocer las tonalidades de las emociones cuando viajan de un extremo a otro. Dice: “Si un intolerante expresa sus opiniones racistas, me comporto con arrogancia; puedo comportarme como una snob, aunque me considere la más liberal entra las liberales y la más humanista entre las humanistas. Me considero una persona valiente a pesar de que cuando veo un ratón me pongo histérica.”</p>
<p>Para que el proyecto por entero cobre vida, es necesario que el actor sea consciente de la relación que se establece con los demás actores, así como darle un cambio continuo a sus interpretaciones según la relación con el otro: “Si estás durante un tiempo con otro actor y tu interpretación no varía, eres un mal actor.”</p>
<p>Uta será recordada además por el cuidado y el respeto por los actores, sus instituciones y el gremio en general. Mantuvo un trato cariñoso y no permitía que recibieran abusos de ninguna clase, y así mismo sería reconocida activista en favor de la lucha por los derechos de los actores. “Desesperados por actuar, los actores estaban tan confundidos que se permitieron las atrocidades más indignas. En una ocasión, dos jóvenes me preguntaron qué tenían que haber hecho cuando el director de escena les pidió en una audición que se colocaran en fila para medir la longitud de sus penes.” La maestra instó siempre a sus actores para que no permitieran afectar su propia estima y su dignidad y no ceder ante propuestas de este tipo, y así también no tenía reparos al momento de sugerir otros caminos para quien no tuviera ese potencial artístico, como el caso de aquella chica que estaba dubitativa y no sabía si ingresar a la universidad o dedicarse a la actuación. Luego de una prueba Hagen se sinceró: “Querida, ve a la universidad. Lo que el mundo no necesita es otra actriz estúpida.”</p>
<p>En el caso de las mujeres hablaba de un concepto al que llamó “modelo pedagógico feminista”, donde la mentora se presentará como eso, una compañera en el trayecto del conocimiento propio, y por lo cual no gustaba que le llamaran con términos rimbombantes como “gurú” u otro tipo de superlativos.</p>
<p>También fue directora y productora, y junto a Lee Strasberg y Stella Adler, Uta Hagen es considerada sin duda como una de las maestras de formación actoral estadounidenses más representativas. En el Estudio HB, en Greenwich Village, New York, donde Uta ha tenido su academia, han desfilado los nombres de Lizza Minelli, Robert de Niro, Al Pacino, Sigourney Weaver, Whoopi Goldberg, Jack Lemon, entre muchos otros, y ese Hollywood que empezó a destacar en los 70 y que mucho le debe a esa mujer que dio clases hasta el último de sus días, que sería un día de enero de 2004.</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-90556" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/06/279.-UTA-HAGEN.jpg" alt="UTA HAGEN" width="225" height="225" /></p>
<p>&nbsp;</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
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        <pubDate>Sat, 06 Apr 2024 12:18:45 +0000</pubDate>
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