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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Fri, 10 Apr 2026 21:25:52 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Carrera Diplomática | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Carta a El Tiempo sobre editorial &amp;#8220;Diplomacia con requisitos&amp;#8221;</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ese-extrano-oficio-llamado-diplomacia/carta-a-el-tiempo-sobre-editorial-diplomacia-con-requisitos/</link>
        <description><![CDATA[<p>A raiz del editorial del diario El Tiempo del 29 de junio del corriente año, la Asociación Diplomatica y Consular remitió la siguiente carta que compartimos, por considerarla de interés general. Bogotá, 30 de junio 2025 SeñoresDiario El TiempoCiudad. Estimados señores: En relación con el Editorial del 29 de junio “Diplomacia con requisitos”, la Asociación [&hellip;]</p>
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<p></p>



<p>A raiz del editorial del diario El Tiempo del 29 de junio del corriente año, la Asociación Diplomatica y Consular remitió la siguiente carta que compartimos, por considerarla de interés general.</p>



<p></p>



<p>Bogotá, 30 de junio 2025</p>



<p>Señores<br>Diario El Tiempo<br>Ciudad.</p>



<p>Estimados señores:</p>



<p>En relación con el Editorial del 29 de junio “Diplomacia con requisitos”, la Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO- se permite formular las siguientes consideraciones.</p>



<p>Afirman ustedes, sin asidero probatorio y contra toda evidencia, que, “no todos los embajadores pueden ni deben ser diplomáticos de carrera. En la diplomacia moderna y en el ejercicio práctico de las relaciones internacionales, la designación de representantes especiales, aliados políticos, expertos sectoriales o voces provenientes del sector privado o la academia ha sido una constante no solo en Colombia, sino en buena parte del mundo. Ser embajador no es un derecho exclusivo de quienes ingresaron por concurso a la carrera diplomática, ni debería serlo.” Estas afirmaciones desconocen el mandato constitucional consagrado en el artículo 125 de la Carta Política, que establece la Carrera como regla general para el ingreso y ascenso en el empleo público, sin perjuicio de las excepciones que la propia Constitución o la ley contemplen, como ocurre con el nombramiento de embajadores. Sin embargo, el carácter excepcional de esta figura no puede convertirse en una puerta abierta para designar, sin ningún tipo de requisitos, a quienes representan los intereses de la Nación y de todos los colombianos en el exterior. Por el contrario, debe ser una oportunidad para fortalecer el servicio exterior y consolidar la Carrera Diplomática como columna vertebral de la política exterior del Estado.</p>



<p>Eximir de requisitos a quienes ocupan los cargos de mayor responsabilidad en materia internacional no solo resulta contradictorio, sino que también pone en riesgo la ejecución coherente y eficaz de la política exterior del país. Basta observar la composición del cuerpo diplomático en países que han logrado consolidar una política exterior exitosa: el 100 % de los embajadores pertenecen a la Carrera Diplomática en Austria, Dinamarca, Estonia, Irlanda, Suiza y Tailandia; el 99 % en Alemania, Portugal, España, Turquía y el Reino Unido; el 98 % en Brasil, Grecia, Egipto, el Vaticano y Finlandia; y más del 90 % en Japón, Australia, Noruega, Nueva Zelandia, Países Bajos y Francia. En contraste, en Colombia la ley únicamente exige que el 20 % de los embajadores sean de carrera. La mayoría de los Estados, en cambio, establece como mínimo el nombramiento del 70 % de embajadores de carrera como jefes de misión.</p>



<p>Menos cierto es que, la Carrera Diplomática sea limitada en términos de pluralidad. De hecho, nuestra composición étnica refleja precisamente la diversidad de la población colombiana, toda vez que la Carrera Diplomática está integrada en su gran mayoría por personas que se auto identifican (criterio utilizado por el DANE en el censo poblacional de 2018) como mestizos, blancos, afro colombianos e indígenas. Pero la Carrera Diplomática no solo refleja étnicamente al país sino que es inclusiva, con miembros de la comunidad LGTBIQ+ y mujeres, todos funcionarios que además provienen de todas las regiones de Colombia. Si se aprecia con rigor el nivel socio económico de los miembros de la Carrera Diplomática, es evidente que laCarrera es en realidad un sistema que permite no solo a profesionales idóneos ingresar por concurso de méritos y ascender en el servicio exterior sino que genera movilidad social y económica, con la consecuente reducción proporcional del índice de desigualdad, que sitúa a Colombia, desafortunadamente, en un deshonroso lugar.</p>



<p>Coincidimos en el análisis certero del editorial, en cuanto a que las reformas de años recientes, si bien, han ampliado las posibilidades de ingreso al servicio diplomático, deben profundizarse, lo cual estará lejos de lograrse si se persiste en eliminar requisitos que garantizan la idoneidad para el ejercicio del cargo y que fundamenta un sistema democrático basado en el mérito.</p>



<p>Es de destacar que, la meritocracia precisamente disminuye prácticas indeseables para el acceso al servicio público, como el clientelismo y, con el, la corrupción, que con sus desmesurados niveles han sido uno de los obstáculos principales para el desarrollo de Colombia. La meritocracia es el pilar fundamental del Estado moderno y, por eso, tanto las potencias, como la mayoría de naciones, han establecido servicios exteriores conformados por funcionarios que ingresan a la carrera diplomática mediante concurso de méritos, ascienden a las distintas categorías según prueben sus competencias en evaluaciones y capacitación así como en el ejercicio diplomático y son embajadores de Carrera los que representan a esos Estados.</p>



<p>La discrecionalidad no puede conllevar al retroceso en la profesionalización del servicio exterior. No basta para Colombia un servicio exterior cada vez más diverso e incluyente, sino que además debe ser ante todo y sobre todo profesional, idóneo y competente.</p>



<p>Atentamente,</p>



<p>Junta Directiva<br>Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO-</p>



<figure class="wp-block-image alignleft size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="656" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01234301/IMG_1708-656x1024.jpg" alt="" class="wp-image-117635" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01234301/IMG_1708-656x1024.jpg 656w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01234301/IMG_1708-192x300.jpg 192w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01234301/IMG_1708-768x1199.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01234301/IMG_1708-984x1536.jpg 984w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01234301/IMG_1708-1312x2048.jpg 1312w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01234301/IMG_1708.jpg 1320w" sizes="(max-width: 656px) 100vw, 656px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="670" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01234328/IMG_1707-670x1024.jpg" alt="" class="wp-image-117636" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01234328/IMG_1707-670x1024.jpg 670w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01234328/IMG_1707-196x300.jpg 196w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01234328/IMG_1707-768x1174.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01234328/IMG_1707-1005x1536.jpg 1005w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/01234328/IMG_1707.jpg 1320w" sizes="(max-width: 670px) 100vw, 670px" /></figure>
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        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=117630</guid>
        <pubDate>Wed, 02 Jul 2025 04:49:28 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Carta a El Tiempo sobre editorial &#8220;Diplomacia con requisitos&#8221;]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Asociación Diplomática y Consular de Colombia</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>UN PRÉSTAMO SALVADOR*</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ese-extrano-oficio-llamado-diplomacia/un-prestamo-salvador/</link>
        <description><![CDATA[<p>El Fondo de Empleados de Carrera Diplomática y Consular, FEMDI, fue creado hace más de 30 años por los diplomáticos de carrera pertenecientes a la Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO. La Asociación Diplomática incluso donó el capital inicial, con lo que el Fondo dio el primero de sus grandes pasos como entidad de [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-small-font-size">El Fondo de Empleados de Carrera Diplomática y Consular, <strong>FEMDI</strong>, fue creado hace más de 30 años por los diplomáticos de carrera pertenecientes a la Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO. La Asociación Diplomática incluso donó el capital inicial, con lo que el Fondo dio el primero de sus grandes pasos como entidad de naturaleza solidaria para sus miembros: los diplomáticos de carrera. Pero, ha ido más allá de su nicho natural, con un sentido de responsabilidad social, vinculándose a diferentes campañas en favor de poblaciones marginadas de Colombia, fundaciones o atendiendo diversas calamidades en nuestro país. El blog de hoy refiere a una anécdota personal de un diplomático de carrera, que ilustra ese sentido solidario del <strong>FEMDI</strong>.</p>



<div class="wp-block-media-text is-stacked-on-mobile"><figure class="wp-block-media-text__media"><img decoding="async" width="139" height="138" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/23171926/logo-FEMDI.webp" alt="FEMDI - FONDO DE EMPLEADOS PERTENECIENTES A LA CARRERA DIPLOMATICA Y CONSULAR" class="wp-image-107050 size-full" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p class="has-text-align-center has-large-font-size">FEMDI- Fondo de Empleados de la Carrera Diplomática y Consular</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"></p>
</div></div>



<p>En el año 2011, el gobierno de Colombia decidió abrir una embajada en Abu Dhabi, la capital de los Emiratos Árabes Unidos, siendo la primera misión diplomática colombiana en la península arábiga. Nuestro país llegaba un poco tarde a una cada vez mas importante región del mundo, abandonando nuestra tendencia provinciana de ver sólo al norte (<em>réspice polum</em>) o a algunos vecinos (<em>réspice similia</em>); en cualquier caso, era algo tan novedoso que debíamos reconocer nuestra poca información sobre un destino tan interesante.</p>



<p>Fui nombrado ministro plenipotenciario en la naciente embajada, siendo  embajador, Roberto Vélez Vallejo, ex gerente de la <em>Federación Nacional de Cafeteros</em>, quien ya había sido diplomático en Malasia y gustaba de trabajar con los funcionarios de carrera, como garantía de éxito en la gestión. Se desarrolló una excelente relación profesional y personal con el embajador Vélez, pero los primeros días en los Emiratos fueron tan fascinantes como complejos.</p>



<p>En los Emiratos Árabes Unidos por aquellos días los extranjeros que llegaban a trabajar, llamados expatriados, debían tener en cuenta que los factores más costosos eran la vivienda, la salud y la educación, en caso de tener hijos. En la mayoría de los casos de multinacionales o empresas privadas, los expatriados en sus contratos se cuidaban de que esos factores fueran cubiertos por los empleadores y como costumbre los arriendos se pagaban con un año de antelación. La situación para un servidor público colombiano era diferente al de un ejecutivo de una multinacional, pues si bien los funcionarios llegan con unos viáticos para instalación, no alcanzarían a cubrir todo un año de arriendo.</p>



<p>Cuando llegamos con mi esposa a Abu Dhabi, iniciamos la búsqueda de un apartamento y luego de ver diferentes opciones, encontramos uno adecuado en un edificio llamado <em>Al Ain</em> (que se traduce como <em>El Ojo</em> o <em>La Fuente</em>) y que recuerda a la segunda ciudad del emirato de Abu Dhabi. El apartamento tenía como gran ventaja su relativa cercanía con la sede de la embajada de Colombia. Siguiendo la tradición en materia inmobiliaria, nos explicaron que el arriendo debía pagarse por año entero. Ahora bien, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia no podía asumir semejante gasto, como las empresas particulares tenían acostumbrados a los dueños de casas y apartamentos. Los agentes inmobiliarios entendieron y nos dieron una facilidad: entregar dos cheques posfechados cubriendo el valor total.</p>



<p>El problema era que ni siquiera contábamos con chequera disponible, dado que el proceso de abrir cuenta bancaria fue otra odisea y todo por falta de información. El mejor banco era el <em>Abu Dhabi National Bank </em>(ADNB) que daba mayores facilidades, pero por desconocimiento acudimos a los bancos internacionales y sin mencionar en concreto la entidad bancaria, que pensábamos facilitaría el proceso. Craso error, por el contrario, los bancos internacionales suelen considerar a los diplomáticos como clientes riesgosos y problemáticos, bien sea por antecedentes individuales o situaciones globales como el lavado de activos en algunos países.</p>



<p>El caso es que, en términos muy amables, los funcionarios del banco fueron dilatando el proceso de la chequera y los días pasaban. Por un lado, veíamos como se gastaban los viáticos de instalación en el pago diario en el hotel en el cual nos hospedamos, mientras se resolvía el tema de vivienda y en segundo lugar, los amables agentes inmobiliarios nos recordaban que no podían esperar más tiempo.</p>



<p>Fue cuando recordamos el <strong>FEMDI</strong>, como alternativa salvadora. El Fondo de Empleados Diplomáticos, se basa en el concepto de solidaridad entre sus miembros. En el fondo, los diplomáticos asociados pueden solicitar diversos servicios como préstamos con intereses más bajos que los de los bancos. Escribí  narrando la situación, consultando la posibilidad de solicitar un préstamo por la cantidad que cubriría el valor de la renta anual del apartamento y pidiendo que ese dinero fuera transferido a la cuenta de la firma inmobiliaria.</p>



<p>Previamente había consultado, esa posibilidad con los agentes inmobiliarios, quienes dijeron que nunca habían tenido una propuesta similar. Además, porque los dueños de vivienda emiratíes, prefieren los cheques al dinero. Es un tema de su cultura financiera, que luego nos daría algunos dolores de cabeza, para los temas oficiales. Sin embargo, a pesar de resultarles una propuesta exótica, luego de consultar con el dueño del apartamento, este dio su consentimiento. El <strong>FEMDI,</strong> se mostró comprensivo y solidario con el colega que pasaba por esta circunstancia derivada de su designación en tan lejano destino. Se aprobó el préstamo, realizaron la transferencia y gracias a ello, pudimos trasladarnos al apartamento, que llamamos con mi esposa con el sobrenombre cariñoso del “<em>torcidito”,</em> por su diseño, en donde de hecho, residimos durante felices cuatro años, sin duda, gracias al <strong>FEMDI</strong>.</p>



<p></p>



<p class="has-small-font-size">*<strong>Dixon Moya</strong>. Embajador de carrera Diplomática, escritor por vocación, lleva un blog en el periódico colombiano <em>El Espectador</em> con sus apellidos literarios, en el cual escribe de todo un poco: <a href="http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/">http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/</a>&nbsp; </p>
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        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=107046</guid>
        <pubDate>Wed, 23 Oct 2024 22:22:52 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[UN PRÉSTAMO SALVADOR*]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>LO QUE CALLAMOS LOS DIPLOMÁTICOS*</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ese-extrano-oficio-llamado-diplomacia/lo-callamos-los-diplomaticos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Veía hace poco una entrevista hecha a una diplomática en un contexto de guerra, una diplomática de carrera. En un momento, hacia el final de la entrevista, se escucha claramente cómo se le quiebra la voz. Era natural, dada la situación. En su larga carrera, no era su primera entrevista y siempre ha tenido un [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Veía hace poco una entrevista hecha a una diplomática en un contexto de guerra, una diplomática de carrera. En un momento, hacia el final de la entrevista, se escucha claramente cómo se le quiebra la voz. Era natural, dada la situación. En su larga carrera, no era su primera entrevista y siempre ha tenido un excelente manejo de medios; sin embargo, en este caso particular algunos comentarios negativos, especialmente de los propios colegas, no faltaron. Unos eran típicamente machistas, pero la mayoría se referían a lo supuestamente impropio que era ese atisbo de humanidad en una diplomática. Otros, consideraban justificado ese quebranto. Personalmente lo considero no solo justificado, sino necesario, y hasta recomendable. Intentaré explicarme.<span id="more-97021"></span></p>
<p>No deja de ser curioso constatar que la mayoría de los diplomáticos profesionales hacen pocas publicaciones respecto a su trabajo y es más frecuente que lo hagan cuando se encuentran iniciando la carrera diplomática, e incluso en esas etapas suelen publicar más cosas curiosas de los lugares y acontecimientos que directamente de lo sustantivo de su labor. Es comprensible que en esas etapas uno esté más entusiasmado por publicar debido a la novedad del oficio. Lo mismo ocurre en casi cualquier carrera: un cirujano recién graduado suele tener más interés en publicar fotos de sus cirugías que un cirujano veterano. No se trata de que se haya perdido el interés en el oficio, solo que ya no es una novedad, es una realidad que uno viene ejerciendo cada día durante años.</p>
<p>En el caso de la carrera diplomática, existe otro elemento significativo que restringe nuestra participación en espacios públicos: estamos limitados por ley para expresar opiniones que puedan comprometer la política exterior de nuestro país. En el caso colombiano, específicamente el Decreto Ley 274 de 2000 (que regula el Servicio Exterior) establece en su artículo 81. <em>Prohibiciones Especiales </em>que “<em>Además de las prohibiciones establecidas para los empleados públicos del orden nacional, a los funcionarios pertenecientes a la Carrera Diplomática y Consular y, en general, a los funcionarios del servicio exterior, les está prohibido expresamente: (…) </em></p>
<ol>
<li><em>Hacer declaraciones, revelar asuntos tramitados o de los que hubiere tenido conocimiento por razón de sus funciones, sin la autorización del superior respectivo.</em></li>
</ol>
<p>Esa es una de las razones por la que los diplomáticos de carrera nos dedicamos a hacer nuestro trabajo en la sombra. Construimos documentos por medio de una cuidadosa labor de investigación y consulta con diferentes entidades, realizamos arduas negociaciones con detalles técnicos bizantinos, proporcionamos toda clase de asistencia consular a nuestros connacionales, hacemos todo tipo de trabajos imaginables en las condiciones más inusuales y casi nunca se nos da crédito por ello. Lo que llega a las noticias y redes es el resultado final de un proceso que nosotros realizamos detrás de cámaras. La firma del tratado, la cumbre, la ceremonia, el evento en el que se estrechan las manos y se toman las fotos, son la culminación de una labor que hacemos casi en secreto.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-97022 alignleft" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/images.jpg" alt="" width="275" height="183" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/images.jpg 275w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/images-150x100.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 275px) 100vw, 275px" /></p>
<p>La curiosa excepción de facto a esta regla se puede encontrar con frecuencia en los diplomáticos que no son de carrera, usualmente políticos. Estos sí suelen dedicarse a publicar todo lo que hacen y lo que no hacen. Es comprensible: mientras los funcionarios de carrera (de todas las carreras en general) podemos dedicarnos a trabajar por el futuro de nuestro país, los políticos tienen que dedicarse a trabajar por el futuro de las elecciones. Su trabajo depende de estas. Así que deben esforzarse por hacer publicidad y propaganda constantemente, dedican su vida a ello.</p>
<p>Dos problemas surgen de esta excepción: el primero es que estas personas terminan saltándose la ley impunemente en muchas ocasiones. A pesar de que no es infrecuente que se extralimiten en sus comentarios, rara vez sufren alguna consecuencia por ello, y cuando la sufren, normalmente es mediante una amonestación simbólica o una simple reinducción que se completa en un par de horas y a la que ni siquiera asisten. Caso contrario al de los diplomáticos de carrera que sí nos vemos sometidos a procesos disciplinarios estrictos por cualquier motivo.</p>
<p>El segundo problema es que, al estar publicando sobre la diplomacia (a pesar de que no deben hacerlo), son ellos los que terminan construyendo un imaginario en torno a lo que es ser diplomático, un imaginario distorsionado y muchas veces nocivo. Terminan construyendo esa idea solemne y elitista del diplomático distanciado de la cotidianidad que poco tiene que ver con la realidad. Un imaginario superfluo que a veces los mismos diplomáticos terminamos comprando innecesariamente.</p>
<p>Los diplomáticos somos servidores públicos y, por definición, los servidores públicos se dedican a servir, especialmente aquellos que optaron por convertir su vocación de servicio en una carrera. Cada rama del sector público tiene sus particularidades y condiciones especiales, los maestros, los administradores públicos, los militares, cada carrera es importante y necesaria. Nos diferencian las circunstancias, en nuestro caso, principalmente, la misionalidad fuera del país, pero nos une una misma característica: la entrega al servicio.</p>
<p>Nos diferencian, también, cosas como la provisionalidad. A nadie se le ocurriría nombrar líder de un comando de asalto a una persona sin experiencia militar, pero pareciera normal nombrar líder de una misión a una persona sin experiencia diplomática. Además, casi nadie se pone a opinar sobre la forma de conducir una misión militar en la selva, pero todo el mundo quiere opinar sobre cómo conducir una misión diplomática en el exterior, aunque el desconocimiento sea el mismo.</p>
<p>Es terrible la encrucijada en la que nos pone el dilema respecto al manejo de la información. Nuestra restricción específica no es un capricho normativo. Tiene sentido que no opinemos abiertamente sobre los temas de nuestro trabajo porque podemos comprometer nuestra misión y con ella los intereses de nuestro país; cualquier diplomático lo sabe. Lo contradictorio es que aprendemos mucho en nuestra labor y todo ese conocimiento queda velado por nuestro deber mientras vemos cómo un ejército de opinadores se dedica a pontificar sobre lo que hacemos. Algunos intentamos cerrar esa brecha desde la academia haciendo un cuidadoso ejercicio de curaduría respecto a aquello que podemos comunicar y aquello que debemos reservarnos. La Asociación Diplomática y Consular, en particular, dedica un gran esfuerzo no solo a posicionar la experticia de nuestros diplomáticos de carrera, sino a gestionar ese conocimiento para hacerlo útil para el público. Nuestra revista Orbis es una de las herramientas que usamos para ello.</p>
<p>Sin embargo, más allá de la expresión pública o no de nuestro trabajo, es nuestra propia naturaleza humana la que muchas veces se ve afectada por esa asimetría comunicativa. Frente al estereotipo artificial que se ha construido en torno a la figura del diplomático, pareciera que no podemos atrevernos a ser humanos por tratar de entrar en un encorsetado paradigma de comportamiento alienante. Nuestra reserva es tomada como ignorancia o desinterés muchas veces, y nuestra humanidad se señala como muestra de debilidad o de desviación punible.</p>
<p>Alguna vez estuve en un búnker -Refugio antibombas- con otros diplomáticos mientras escuchábamos a lo lejos explosiones. El búnker estaba fuera de nuestras oficinas y alguien había tenido la curiosa idea de instalar una mesa de billar, así que nos dedicábamos a jugar torpe y alegremente mientras afuera el mundo parecía caerse a pedazos. Una explosión se escuchó cerca y alguno dijo “¿Sintieron el bum?” a lo que otra persona replicó “Y no es de este perreo intenso”, comentario ante el cual tuvimos para reírnos un rato.</p>
<p>Sé que las personas que estuvieron en esa situación no querrían que mencionara sus nombres ni que siquiera mencionara que ocurrió el hecho. ¿Por qué? No porque ellos consideren que fue algo malo, sino porque sabemos que estaríamos en la palestra pública por algo así. No es difícil imaginar los cuestionamientos ¿Cómo se les ocurre jugar billar mientras afuera hay un ataque?, ¿cómo se les ocurre hacer chistes en medio de la muerte?, y, peor, ¿cómo se les ocurre saber de reguetón? Eso suena muy poco protocolario. Los diplomáticos deberían escuchar solo a Vivaldi y a Erik Satie.</p>
<p>Se trataba de gente que llevaba semanas durmiendo a retazos para enfrentar una doble crisis diplomática y consular en un ambiente de guerra, de gente que estaba luchado día y noche para sacar a sus connacionales del país y para evitar que los sacaran a ellos antes de terminar su labor. Sin embargo, no los juzgarían por eso, sino por ser humanos. Un político, por supuesto, no habría hecho esos chistes, se habría dedicado a tratar de promover una imagen de solemnidad publicitaria que le sería útil para las próximas elecciones.</p>
<p>Los diplomáticos escuchamos reguetón, nos asustamos, hacemos chistes tontos, disfrutamos de pequeños momentos en medio del caos, vamos a la playa o al museo de la ciudad que visitamos si es que tenemos media hora libre (algo que rara vez ocurre) en medio de nuestro trabajo. Mientras otra gente está en las redes tratando de destacar tanto como pueda, tratando de construir una imagen de la que vive, nosotros estamos trabajando en el frente de guerra, figurado o literal, haciendo aquello a lo que hemos dedicado nuestra vida: ayudar, servir a la gente. No necesitamos el reconocimiento que requieren otro tipo de oficios (aunque no estaría de más tenerlo), pero sí necesitamos acabar con ese imaginario nefasto para que la gente entienda que somos humanos y que pueden contar con nosotros, aunque no estemos haciendo publicidad con nuestro trabajo.</p>
<p>*Carlos Arturo García Bonilla es ingeniero de la Universidad Industrial de Santander con maestría en Educación. Primer Secretario de Carrera Diplomática y actualmente, Coordinador de Selección y Capacitación en la Academia Diplomática de la Cancillería.</p>
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        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
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        <pubDate>Mon, 30 Oct 2023 14:53:48 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[LO QUE CALLAMOS LOS DIPLOMÁTICOS*]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>EL MALESTAR DEL FUNCIONARIO DEL CAMBIO**</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ese-extrano-oficio-llamado-diplomacia/malestar-del-funcionario-del-cambio/</link>
        <description><![CDATA[<p>*El contenido de cada blog es responsabilidad exclusiva de los autores y por lo tanto no compromete ni representa a la Asociación Diplomática y Consular de Colombia, ASODIPLO. El pasado 1º de agosto, la Unión de Funcionarios de Carrera Diplomática y Consular de Colombia -UNIDIPLO- publicó en su cuenta de Twitter –ahora X- una carta [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right; padding-left: 160px;"><em>*<strong>E</strong></em><strong><em>l contenido de cada blog es responsabilidad exclusiva de los autores y por lo tanto no compromete ni representa a la Asociación Diplomática y Consular de Colombia, ASODIPLO.</em></strong></p>
<p>El pasado 1º de agosto, la Unión de Funcionarios de Carrera Diplomática y Consular de Colombia -UNIDIPLO- publicó en su cuenta de Twitter –ahora X- una carta abierta al Presidente de la República, Gustavo Petro Urrego, manifestando el descontento de aproximadamente 150 funcionarios de carrera diplomática, actualmente sindicalizados, por la permanencia en el actual gobierno de prácticas contrarias a la meritocracia, un concepto afín con la idea de justicia social que se esperaba de este gobierno.<span id="more-95940"></span></p>
<p>Hay que preguntarse por qué en Cancillería se otorgan diversas facilidades para nombramientos políticos, mientras que a los funcionarios de carrera se les niega el nombramiento en un determinado país, incluso cuando existen razones de fuerza mayor. Recientemente, a una funcionaria le negaron su solicitud de ser nombrada en un país cercano a Colombia porque sus padres son ancianos y dependen de ella; a otro funcionario de carrera se le negó un destino que solicitó cuando requirió un tratamiento médico y, más aún, lo trasladaron a un país con desabasto total de un medicamento que necesita tomar diariamente; a otra funcionaria se le negó el traslado que pidió a un país donde reside su padre, quien está en fase terminal y ella es hija única, etcétera, por mencionar sólo algunos casos que conozco de manera directa.</p>
<p>A esto se adicionan las jornadas extendidas involuntarias, exceso de carga laboral, asignación de funciones incompatibles entre sí, situaciones de acoso laboral, injusticias en las evaluaciones, fallas tecnológicas en las plataformas de trámites en los consulados, con la entendible molestia del usuario, el estrés que ello genera en el funcionario, y el consecuente deterioro de su salud mental y física. Los cuadros de desbalances de salud, en todos los frentes, repercuten en los servicios que recibe la comunidad colombiana en el exterior y pueden afectar también el adecuado desempeño de las delicadas tareas y acciones diplomáticas en favor de la política exterior colombiana y de los altos intereses de la Nación.</p>
<p>Parte del ejercicio de la carrera diplomática y consular es la atención a los colombianos que se encuentran en el exterior por motivos de turismo, trabajo, estudios, etcétera. Lo que se exige al funcionario, el principio de la asistencia consular, es el buen trato al colombiano que se encuentra en un país extranjero y presenta alguna dificultad, incluso si sus acciones han violado las leyes del país receptor.</p>
<p>En los consulados se atienden colombianos víctimas de secuestro, trata de personas, violencia doméstica, accidentes o emergencias médicas, víctimas indirectas de desapariciones, turistas varados por precariedad económica, detenidos, entre otras tipologías de asistencia en las que se espera un trato humano y apegado a derecho por parte del funcionario. Del mismo modo, el cónsul que estudia una solicitud de visa debe tener en cuenta el principio de unidad familiar al momento de emitir un pronunciamiento y considerar muy bien el escenario antes de negarle a un extranjero reunirse con su familia. Es paradójico que el funcionario no reciba ese mismo trato en su propia casa.</p>
<p>Es aún un activo de la Cancillería que funcionarios de carrera, en muchos casos solos, enfermos, sobrecargados y frustrados, sean lo suficientemente serios respecto a su rol y a su responsabilidad con el pueblo colombiano como para hacer un trabajo decente.</p>
<p>Estos males crónicos han sido históricos en la Cancillería, no es algo que haya iniciado con la nueva administración. La frustración procede de la expectativa de cambio que se tenía con respecto a gobiernos anteriores. Los funcionarios de carrera, en muchos casos, tienen orígenes humildes, como los que teóricamente se defienden hoy. Algunos son personas con padres agricultores, secretarias, empleados de oficinas postales, etc. que lograron que su hija o hijo estudiara en una universidad pública, en un instituto público de idiomas -o lo lograron ellos mismos-, o se ganara una beca en una institución privada y, sin tener conexiones políticas, se presentaron a la carrera diplomática y lograron, a través de la excelencia académica, un cupo y un trabajo por mérito propio y de sus familias.</p>
<p>El cuestionamiento que surge entonces es ¿cómo el presidente Petro no reflexiona que dentro de ese cuerpo de funcionarios de carrera puede haber muchos que votaron por él -como en efecto los hay- que están deseosos de contribuir al cambio?; ¿por qué razón elige desconfiar de todo un colectivo donde hay muchos individuos, cada uno con su pensamiento político, pero todos comprometidos con Colombia y entrenados para servirle como Estado?; ¿por qué comete el error, nada estratégico, de continuar maltratando a la carrera diplomática y consular de Colombia y a sus propios funcionarios?; y ¿qué le lleva a pensar que el funcionario de carrera no puede sumarse a la construcción de un cambio bajo su dirección?</p>
<p>El pasado 17 de agosto, a un año de haberle solicitado una cita, el canciller Álvaro Leyva finalmente recibió a los representantes de los sindicatos que existen en la Cancillería, y manifestó su disposición de corregir los males que aquejan a la carrera diplomática. Esto, en mi opinión, no significa nada. A estas alturas, tras 15 años en la Cancillería, considero que la superación del histórico desprecio por la carrera diplomática, y la rectificación de la poca o nula consideración a las situaciones vitales de los funcionarios de carrera, tendrá que verse en hechos.</p>
<p><strong>*Constanza Lucía Sánchez Gómez</strong> es Ingeniera catastral y Geodesta de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas; Consejera de Relaciones Exteriores y actualmente Cónsul de Primera en Ciudad de México.</p>
<p>&nbsp;</p>
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        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=95940</guid>
        <pubDate>Wed, 23 Aug 2023 14:35:41 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[EL MALESTAR DEL FUNCIONARIO DEL CAMBIO**]]></media:description>
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            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>CONVOCATORIA REVISTA ORBIS EDICIÓN No. 27:  Avances y desafíos del servicio consular colombiano*</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ese-extrano-oficio-llamado-diplomacia/convocatoria-revista-orbis-edicion-no-27-avances-desafios-del-servicio-consular-colombiano/</link>
        <description><![CDATA[<p>La Asociación Diplomática y Consular de Colombia ha reservado la edición 27 de la revista Orbis, que saldrá en el presente año, al análisis sobre los avances y desafíos del servicio consular colombiano. Invitamos a todos los funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores, a altos funcionarios de las demás instituciones del Estado, al Cuerpo Diplomático [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>La Asociación Diplomática y Consular de Colombia ha reservado la edición 27 de la revista Orbis, que saldrá en el presente año, al análisis sobre los avances y desafíos del servicio consular colombiano.</p>
<p>Invitamos a todos los funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores, a altos funcionarios de las demás instituciones del Estado, al Cuerpo Diplomático acreditado en Colombia o en otros países, académicos y a todos los interesados, a presentar artículos sobre el servicio consular de Colombia.<span id="more-93798"></span></p>
<p><figure id="attachment_83805" aria-describedby="caption-attachment-83805" style="width: 232px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-83805" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2021/04/Portada-Orbis-2021-232x300.jpg" alt="" width="232" height="300" /><figcaption id="caption-attachment-83805" class="wp-caption-text">Portada revista Orbis N.25<br />-Sin título-<br />Autora: Nohemí Pérez</figcaption></figure></p>
<p>Para estos efectos, presentamos una lista de temas sugeridos como orientación a los autores:</p>
<p>&#8211; Papel de los consulados en la integración social, cultural y económica de los connacionales.</p>
<p>&#8211; Perfiles de la diáspora.</p>
<p>&#8211; El fomento de las relaciones con el Estado receptor en la protección de los intereses de los connacionales.</p>
<p>&#8211; El papel de los consulados en la atención a sujetos de especial protección en situaciones de riesgo y vulnerabilidad.</p>
<p>&#8211; Víctimas del conflicto armado en el exterior y población en movilidad humana.</p>
<p>&#8211; Los asuntos consulares y a cooperación judicial: logros y retos.</p>
<p>&#8211; La asistencia a connacionales: desafíos y proyecciones.</p>
<p>&#8211; El régimen de visas en Colombia.</p>
<p>&#8211; Los trámites consulares: naturaleza y alcance.</p>
<p>&#8211; Las necesidades del servicio consular colombiano.</p>
<p>&#8211; Desarrollo histórico y marco normativo: nacional e internacional.</p>
<p>&#8211; Derecho consular comparado.</p>
<p>&#8211; Migración y servicios consulares.</p>
<p>&#8211; Acciones para el fortalecimiento del servicio consular colombiano: retos y oportunidades del fortalecimiento de la carrera diplomática y consular.</p>
<p>CRITERIOS PARA LA PRESENTACIÓN DE ARTÍCULOS</p>
<p>Quienes tengan interés en presentar artículos deben informar al Comité Editorial de la Asociación, durante las próximas semanas, el tema y enfoque escogidos, al correo orbis@diplomaticos-colombia.org. Una vez el Comité les comunique su aprobación, deberán remitir el texto final al correo señalado a más tardar el 10 de abril del 2023.</p>
<p>Todas las propuestas deben cumplir con las siguientes condiciones:</p>
<p>&#8211; Ser textos de análisis y/o de naturaleza académica.</p>
<p>&#8211; Calidad, rigor en el contenido, redacción correcta y amable.</p>
<p>&#8211; El artículo deberá tener una extensión de entre 5 y 10 páginas. Se deberá presentar en tamaño carta, letra Arial 12 a doble espacio, y podrá ser redactado en español o inglés.</p>
<p>&#8211; En caso de presentar una reseña, esta deberá ser sobre un libro o documento relacionado con el tema de esta edición de la revista y que haya sido publicado en los últimos cinco años. La reseña deberá tener entre 1 y 2 páginas y las mismas características de fuente e interlineado señaladas para los artículos.</p>
<p>&#8211; En el caso de autores que pertenezcan a la Carrera Diplomática y Consular de Colombia, sus textos deben ajustarse además a los siguientes parámetros:</p>
<p>&#8211; No comprometer la política exterior de Colombia.</p>
<p>&#8211; Respetar la confidencialidad o especial grado de reserva frente a los asuntos que, por la naturaleza de nuestra actividad en el Ministerio de Relaciones Exteriores, así lo requieren, incluyendo la información contenida en los archivos.</p>
<p>El Comité Editorial velará por la aplicación de estos criterios y por una presentación equilibrada de enfoques temáticos y puntos de vista.</p>
<p>ELEMENTOS MÍNIMOS DEL ARTÍCULO</p>
<p><figure id="attachment_90952" aria-describedby="caption-attachment-90952" style="width: 232px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-90952" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/07/Portada-Orbis-2022_Alta_-232x300.jpg" alt="" width="232" height="300" /><figcaption id="caption-attachment-90952" class="wp-caption-text">Portada Orbis N. 26. Vestíbulo Palacio de San Carlos. Foto Oficina de Prensa Ministerio de Relaciones Exteriores</figcaption></figure></p>
<p>&#8211; Título: Mayúscula inicial y cuerpo del texto en minúscula (salvo en caso de nombres propios). Letra en negrita. Ejemplo: El proceso de toma de decisiones en la política exterior colombiana.</p>
<p>&#8211; Autor: Nombres completos y apellidos. En mayúscula sostenida, con asterisco al final. Letra en negrita. Ejemplo: POR PORFIRIO BARBA JACOB*.</p>
<p>&#8211; Reseña del autor: Inicia con el nombre del autor, seguido de su cargo y/o rango en la Carrera Diplomática (si aplica), después un resumen de su hoja de vida (máximo 810 caracteres con espacios) y letra inclinada.</p>
<p>&#8211; Fotografía del autor: Debe ser una imagen reciente a color, vertical, tomada del pecho hacia arriba, frontal, con un tamaño no inferior a 1200 pixeles y una resolución mínima de 300 ppp.</p>
<p>&#8211; Subtítulos: Inicial en mayúscula, y el cuerpo en minúscula sostenida salvo en los nombres propios. Letra en negrita.</p>
<p>ESTRUCTURA DEL ARTÍCULO</p>
<p>Se sugiere incluir una introducción que no exceda el 10 % de artículo. En ella se debe presentar brevemente el tema, la hipótesis y la justificación. También se recomienda el uso de subtítulos en el cuerpo del artículo, que diferencien los principales elementos del análisis. La conclusión, al igual que la introducción, no debe exceder el 10 % del texto, y además de retomar los principales elementos del texto puede incluir valoraciones y/o recomendaciones.</p>
<p>Una vez se verifique el cumplimiento de los parámetros señalados, el Comité Editorial podrá enviar el texto al corrector de estilo para ajustes.</p>
<p>Las ediciones de la revista Orbis se pueden consultar en la página www.diplomaticos-colombia.org</p>
<p>¡Quedamos atentos a recibir sus textos!</p>
<p>*COMITÉ EDITORIAL de la Asociación Diplomática y Consular de Colombia</p>
<p>+57(1) 381 4298 y 381 4000 ext. 1844</p>
<p>Carrera 6 N. 9-46</p>
<p>Ministerio de Relaciones Exteriores orbis@diplomaticos-colombia.org</p>
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        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=93798</guid>
        <pubDate>Mon, 06 Mar 2023 15:05:16 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[CONVOCATORIA REVISTA ORBIS EDICIÓN No. 27:  Avances y desafíos del servicio consular colombiano*]]></media:description>
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