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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 11 Jun 2026 21:29:12 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de cámaras trampa | Blogs El Espectador</title>
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        <item>
        <title>Ecuador: crean una «isla inteligente» para salvar a Galápagos de las especies invasoras</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/ecuador-crean-una-isla-inteligente-para-salvar-a-galapagos-de-las-especies-invasoras/</link>
        <description><![CDATA[<p>Galápagos, en Ecuador, fue declarado el primer Patrimonio Mundial Natural de la Humanidad por la biodiversidad única que alberga, pero&nbsp;monitorear esta formación de origen volcánico y suelos accidentados es un reto. Una de sus islas, Floreana, tiene 18 000 hectáreas, una superficie similar a la de Washington D.C. Guardaparques y equipos de conservación se tomaban [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Floreana, en Galápagos, es considerada una isla inteligente gracias a una red de cámaras y sensores que vigilan el territorio en tiempo real.</em></li>



<li><em>El sistema redujo el trabajo de monitoreo de forma drástica, ya que los equipos humanos no tienen que caminar durante días para obtener información.</em></li>



<li><em>El proyecto es una nueva fase de 14 años de trabajo contra las especies invasoras, que contribuyeron a la desaparición de 13 especies endémicas de la isla.</em></li>



<li><em>La meta es declarar a Floreana libre de mamíferos invasores y pasar a una siguiente etapa en la que el sistema permita observar la recuperación de las especies nativas.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Galápagos, en Ecuador, fue declarado el primer Patrimonio Mundial Natural de la Humanidad por la biodiversidad única que alberga, pero&nbsp;<strong>monitorear esta formación de origen volcánico y suelos accidentados es un reto</strong>. Una de sus islas, Floreana, tiene 18 000 hectáreas, una superficie similar a la de Washington D.C. Guardaparques y equipos de conservación se tomaban 12 días para recorrerla y tras caminar 300 kilómetros recogiendo las tarjetas de memoria de 125 cámaras trampa, tenían que volver a sus oficinas a revisar manualmente miles de imágenes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si identificaban una de las 350 especies invasoras que amenazan la flora y la fauna del archipiélago, la información ya era antigua, explica Renato Pérez, coordinador de Innovación Tecnológica del Programa Galápagos de la Fundación Jocotoco. “Por eso, se cambiaron las cámaras convencionales a&nbsp;<strong>cámaras que de forma automática envían las imágenes a la central</strong>”, cuenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/05/puma-fest-2026/">Conoce y regístrate en el Puma Fest: primer Festival Latinoamericano de Periodismo Ambiental</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272942"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/22230838/Floreana-isla-inteligente00610-enero-2026-Bryan-Perez-scaled.jpg" alt="Las islas están rodeadas por una reserva marina, creada en 1998. Foto: cortesía Bryan Pérez" class="wp-image-272942" /><figcaption class="wp-element-caption">Las islas de Galápagos están rodeadas por una reserva marina, creada en 1998. Foto: cortesía Bryan Pérez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Desde febrero,&nbsp;<strong>una red de 48 cámaras conectadas a internet, sensores y trampas envían alertas en tiempo real</strong>&nbsp;al detectar mamíferos invasores. Estos animales depredan huevos de diferentes especies y&nbsp;<a href="https://www.galapagos.org/newsroom/feral-cats-in-galapagos/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">aves y reptiles</a>&nbsp;de tamaños pequeños. La organización Island Conservation señala que los invasores contribuyeron a la&nbsp;<a href="https://www.islandconservation.org/floreana-paradise-waiting-restored" target="_blank" rel="noreferrer noopener">desaparición de 13 especies de la isla</a>, incluyendo el cucuve de Floreana (<em>Mimus trifasciatus</em>).</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Galápagos hoy está liderando el monitoreo inteligente</strong>”, afirma José Cabello, director general para América Latina y el Caribe de Island Conservation. Las tecnologías ya existían, pero esta es la primera vez que se usan en conjunto para monitorear una isla con fines de conservación, explica Pérez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien el objetivo más urgente del proyecto es&nbsp;<strong>erradicar las especies invasoras</strong>, las cámaras también permiten monitorear la reaparición y distribución de las especies nativas una vez que las amenazas desaparecen. Además, a través del sistema se están observando comportamientos entre especies nunca antes vistos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272940"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/22230817/Floreana-isla-inteligente09943-enero-2026-Bryan-Perez-scaled-e1779492418387-768x512.jpg" alt="La instalación del sistema de monitoreo Smart Island requirió planificación exhaustiva. Foto: cortesía Bryan Pérez" class="wp-image-272940" /><figcaption class="wp-element-caption">La instalación del sistema de monitoreo Smart Island requirió planificación exhaustiva, aseguran los particpantes. Foto: cortesía Bryan Pérez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los sensores operan con tecnología LoRaWAN (Red de Área Amplia de Largo Alcance), un protocolo de comunicación inalámbrica diseñado para el Internet de las Cosas. Mientras tanto, a través de transmisión inalámbrica, el camino que recorren las imágenes va de las cámaras trampa a antenas instaladas estratégicamente en la isla y después a una antena de internet satelital que&nbsp;<strong>manda las imágenes a un servidor donde la inteligencia artificial las analiza</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En caso de que se detecten depredadores invasores, las alertas llegan a los celulares de los equipos de la Fundación Jocotoco, del Parque Nacional Galápagos y de Island Conservation. También se despliegan en una pantalla en el centro de operaciones de la Fundación en Floreana y Santa Cruz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La meta más próxima, asegura Pérez, es&nbsp;<strong>declarar a Floreana libre de gatos ferales en 2026</strong>. En una siguiente fase se buscará erradicar roedores.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Catorce años de combate a los invasores</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272945"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/22230901/Floreana-isla-inteligente_6268-scaled.jpg" alt="A inicios de 2026, 158 tortugas gigantes fueron liberadas en Floreana. Foto: cortesía Parque Nacional Galápagos" class="wp-image-272945" /><figcaption class="wp-element-caption">A inicios de 2026, 158 tortugas gigantes fueron liberadas en Floreana. Foto: cortesía Parque Nacional Galápagos</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Cristian Sevilla, director de ecosistemas del Parque Nacional Galápagos, asegura que&nbsp;<strong>la principal amenaza para Galápagos y Floreana son las especies invasoras</strong>. Piratas y balleneros que pasaron por la isla en siglos pasados liberaron cabras, cerdos y ganado como reserva de alimento, mientras que los roedores llegaron de manera inadvertida en las embarcaciones. Con los humanos también arribaron gatos y perros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el archipiélago&nbsp;<strong>hay alrededor de 1700 especies introducidas</strong>&nbsp;y, de ellas, unas 350 son consideradas invasoras. Desde hace décadas, el parque trabaja en el control de manera progresiva, enfocándose primero en las de mayor impacto ecosistémico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Floreana, el proceso de erradicación dio sus primeros pasos en 2011. Se trabajó junto a los 150 habitantes de la isla para encontrar alternativas que no tuvieran un impacto en sus cultivos y animales de granja, cuenta Sevilla. Era la primera isla habitada en la que se llevaría a cabo un proceso así, pero la experiencia en las islas sin habitantes humanos ya había dejado lecciones. Aún así, se realizaron estudios de mitigación.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272944"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/22230852/Floreana-isla-inteligente.jpeg" alt="" class="wp-image-272944" /><figcaption class="wp-element-caption">El pachay de Galápagos es un ave esquiva que se consideraba extinta en Floreana, pero que reapareció en 2025. Foto: cortesía Parque Nacional Galápagos</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En 2012 nació el&nbsp;<strong>Proyecto Floreana</strong>, a través del cual se logró controlar cabras ferales y burros. Desde 2023 se busca combatir roedores y gatos ferales con el uso de cebos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los resultados más concretos de la disminución de los invasores es que se volvieron a registrar especies endémicas que habían desaparecido.&nbsp;<strong>A inicios de 2025 se redescubrió el pachay de Galápagos</strong>&nbsp;(<em>Laterallus spilonota</em>), un ave que no se veía desde hace&nbsp;<a href="https://www.jocotoco.org.ec/web2#/ES/Noticias/6360/Pachay_de_Galapagos_redescubierto_en_la_Isla_Floreana_despues_de_casi_dos_siglos" target="_blank" rel="noreferrer noopener">190 años</a>. “La última vez que fue registrado fue con Charles Darwin y ahora se lo ve en todos lados”, dice con emoción Pérez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro hito en la restauración ecológica de la isla fue la&nbsp;<a href="https://www.galapagos.org/noticias/un-regreso-a-casa-para-floreana/?lang=es" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>reintroducción de tortugas gigantes</strong></a>, que volvieron a caminar por Floreana después de 180 años de desaparecer localmente.</p>



<h2 class="wp-block-heading">De Hong Kong a las piedras volcánicas</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272941"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/22230827/Floreana-isla-inteligente01951-enero-2026-Bryan-Perez-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-272941" /><figcaption class="wp-element-caption">Las antenas permiten el funcionamiento del sistema interconectado en Floreana. Foto: cortesía Bryan Pérez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El concepto de «isla inteligente» o Smart Island fue desarrollado por la necesidad de vigilar islas mientras se disminuye el impacto en los monitores humanos y en el ambiente, explica Cabello, de Island Conservation.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Floreana,&nbsp;<strong>la implementación del sistema tomó meses</strong>&nbsp;de coordinación entre múltiples organizaciones, incluyendo Wildlife Protection Solutions (WPS) y Smart Parks.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las antenas se fabricaron en Ecuador continental, viajaron vía aérea hasta la isla Santa Cruz, luego vía marítima a San Cristóbal y finalmente a Floreana. Las antenas existentes para comunicaciones internas y el monitoreo de la Reserva Marina fueron integradas al sistema gracias a la “visión” de la Dirección del Parque Nacional, señala Cabello. En otras islas donde trabaja la organización, la apertura no ha sido la misma.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272943"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/22230846/DJI_0697-acantilado-Floreana-enero-2026-Bryan-Perez-scaled.jpg" alt="Un acantilado en Floreana, la sexta isla más grande del archipiélago. Foto: cortesía Bryan Pérez" class="wp-image-272943" /><figcaption class="wp-element-caption">Un acantilado en Floreana, la sexta isla más grande del archipiélago de Galápagos. Foto: cortesía Bryan Pérez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las cajas que contienen el cerebro de Smart Island fueron fabricadas en Santa Cruz, Estados Unidos, y siguieron un camino similar a las antenas y una vez en la isla, algunas fueron llevadas hasta los puntos de instalación a espalda por los funcionarios del Parque y de Jocotoco.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La primera fase consistió en configurar el sistema</strong>. Probaron rangos de señal, identificaron obstrucciones del terreno y midieron la cobertura. “Hubo mucho testeo”, asegura Pérez. Las zonas rocosas, los acantilados y el interior ondulado y volcánico de la isla creaban interferencias, pero las resolvieron con expansores de señal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Con el fenómeno de El Niño puede haber florecimiento y crecimiento acelerado</strong>, lo que puede afectar cómo las ondas se transmiten en terreno”, explica el especialista de Island Conservation. El evento climático está pronosticado para mediados de año. Por eso, también tomaron en cuenta este factor para evitar interferencias.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272936"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/22230746/Floreana-isla-inteligente01926-enero-2026-Bryan-Perez-scaled.jpg" alt="Miembros del equipo de Jocotoco y Island Conservation instalando el &quot;cerebro&quot; de Smart Island. Foto: cortesía Bryan Pérez" class="wp-image-272936" /><figcaption class="wp-element-caption">Miembros del equipo de Jocotoco y Island Conservation instalando el «cerebro» de Smart Island. Foto: cortesía Bryan Pérez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/colombia-empresarios-antioquenos-acumularon-tierra-baldia-llanos-orientales-vendieron-a-menonitas/">Colombia: empresarios antioqueños acumularon tierra baldía en los Llanos Orientales y la vendieron a una colonia menonita</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Las cámaras se importaron desde Hong Kong</strong>&nbsp;y se colocaron en sitios prioritarios, donde el equipo tenía mayor dificultad para acceder. Paralelamente se instalaron 600 trampas mandíbula, llamadas&nbsp;<em>doggle traps</em>, con sensores Smart Parks. Al cerrarse, la trampa genera una alerta automática que llega al sistema central. Toda la información se centraliza en Earth Ranger, una plataforma gratuita de monitoreo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sevilla señala que aunque la inversión inicial es alta, a largo plazo&nbsp;<strong>el sistema reducirá los riesgos de accidentes y el uso de recursos</strong>.</p>



<h2 class="wp-block-heading">450 ojos para proteger a Floreana</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272937"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/22230756/Floreana-isla-inteligente00685-enero-2026-Bryan-Perez-scaled.jpg" alt="Las aves están entre los grupos de especies amenazados por mamíferos invasores. Foto: cortesía Bryan Pérez" class="wp-image-272937" /><figcaption class="wp-element-caption">Las aves están entre los grupos de especies amenazados por mamíferos invasores. Foto: cortesía Bryan Pérez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El sistema de monitoreo inteligente opera de manera continua</strong>&nbsp;y en los primeros 100 días de operación captó más de 250 000 imágenes. La inteligencia artificial analizó cada una y filtró unas 3000 como alertas de posible presencia de mamíferos invasores. El equipo humano solo tuvo que revisar estas fotos y ya no el total como en el pasado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No todo es perfecto.&nbsp;<strong>La IA todavía está siendo entrenada</strong>, por lo que Pérez estima que de los 3000 archivos, solo el 2 % correspondía a amenazas reales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cuando llega una alerta, el equipo activa de inmediato un protocolo</strong>. El tiempo de respuesta es de 30 minutos. Además, cada mañana, el líder del grupo de campo revisa la data acumulada antes de asignar zonas de patrullaje. Así los grupos se dividen con base en zonas prioritarias y no a partir de decisiones intuitivas. “Podemos tomar decisiones de una forma más inteligente basándonos en la data”, afirma Pérez. Asimismo, cuando las trampas emiten alertas, el equipo acude al punto.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272935"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/22230736/Floreana-isla-inteligente00628-enero-2026-Bryan-Perez-scaled.jpg" alt="Las islas Galápagos están ubicadas a 965 kilómetros de la costa de Ecuador en el Océano Pacífico. Foto: cortesía Bryan Pérez" class="wp-image-272935" /><figcaption class="wp-element-caption">Las islas Galápagos están ubicadas a 965 kilómetros de la costa de Ecuador en el océano Pacífico. Foto: cortesía Bryan Pérez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Será posible liberar a Floreana de los gatos ferales este 2026?</strong>&nbsp;“Quisiera decir que sí, porque tenemos las capacidades y todos estamos alineados para que eso sea posible”, responde Cabello.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este año no será fácil por el Fenómeno de El Niño, que al provocar un crecimiento vegetacional acelerado producirá&nbsp;<strong>más alimento disponible para los invasores</strong>&nbsp;y posibles cambios en su comportamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora está en curso la fase dos, para la que se compraron 100 cámaras adicionales.&nbsp;<strong>La meta es tener 450 cámaras</strong>. “Tendríamos ojos cada 35 hectáreas. Se podrá tener todo tipo de data sobre las especies endémicas de la isla”, dice Pérez.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272939"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/22230807/Island_Conservation_Floreana_smart_island_iguana_frigatebirds_do-camera-trap-Febrero-2026-Fundacion-Jocotoco.jpeg" alt="Las cámaras captaron una interacción pocas veces antes vista entre fragatas e iguanas marinas. Foto: cortesía Fundación Jocotoco" class="wp-image-272939" /><figcaption class="wp-element-caption">Las cámaras captaron una interacción pocas veces vista entre fragatas e iguanas marinas. Foto: cortesía Fundación Jocotoco</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Una vez que se instalen todas las cámaras, la isla tendrá cobertura total, lo que resultará en un beneficio adicional: el&nbsp;<strong>control del tráfico de especies</strong>. Pérez explica que estos equipos capturan imágenes en alta definición y permiten la identificación de personas que transitan por el área protegida. “Va a ser muy difícil que alguien llegue a la isla sin ser visto”, añade.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sevilla&nbsp;<strong>espera que el sistema se replique en otras islas de Galápagos</strong>&nbsp;para mejorar la toma de decisiones para la conservación y la protección del archipiélago.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Smart Island se instalará en otras islas del mundo, adelanta Cabello. Ahora, Island Conservation está trabajando en una campaña de levantamiento de fondos para adquirir los equipos para el Archipiélago de Juan Fernández, en el centro del mar chileno.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> las cámaras trampa recientemente instaladas en Floreana tienen conexión a internet. <strong>Foto:</strong> cortesía Bryan Pérez</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/ana-cristina-alvarado/">Ana Cristina Alvarado</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/ecuador-floreana-isla-inteligente-salvar-galapagos-especies-invasoras/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130012</guid>
        <pubDate>Sat, 06 Jun 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <title>Un refugio en las alturas: cámaras trampa en copas de árboles revelan la presencia de mamíferos en una reserva amenazada de México</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/un-refugio-en-las-alturas-camaras-trampa-en-copas-de-arboles-revelan-la-presencia-de-mamiferos-en-una-reserva-amenazada-de-mexico/</link>
        <description><![CDATA[<p>A 35 metros de altura, la selva se percibe totalmente distinta. A diferencia del piso, donde se tienen los pies bien plantados sobre la tierra, en el&nbsp;dosel de los árboles&nbsp;es posible observar cómo la vegetación se conecta entre sí. Para notar esa arquitectura natural, hay que prestar mucha atención: las ramas revelan los senderos que [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Aunque por años se consideró defaunada, la región de Los Tuxtlas, en el sureste de México, conserva una notable riqueza de especies, incluso en lo alto del dosel, pese al avance histórico de la agricultura y la ganadería.</em></li>



<li><em>Un nuevo estudio instaló 21 cámaras trampa a más de 30 metros de altura en la Estación de Biología Tropical de Los Tuxtlas, uno de los tres últimos grandes fragmentos de selva tropical al norte del continente.</em></li>



<li><em>Las cámaras registraron 14 de las 18 especies de mamíferos arborícolas esperadas en la zona, confirmando que las copas de los árboles son clave para comprender la salud del ecosistema y la vida de estas especies.</em></li>



<li><em>Entre los hallazgos más sorprendentes está la reaparición del cacomixtle (Bassariscus sumichrasti), un mamífero que no había sido observado en la estación en casi 15 años.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">A 35 metros de altura, la selva se percibe totalmente distinta. A diferencia del piso, donde se tienen los pies bien plantados sobre la tierra, en el&nbsp;<strong>dosel de los árboles</strong>&nbsp;es posible observar cómo la vegetación se conecta entre sí. Para notar esa arquitectura natural, hay que prestar mucha atención: las ramas revelan los senderos que recorren los mamíferos que habitan las alturas. “Para moverte, tienes que empezar a pensar como mono saraguato, como martucha o como tlacuache”, dice el biólogo mexicano&nbsp;<strong>José Juan Flores-Martínez</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/09/humedales-costeros-agua-dulce-aliados-mexico-contra-cambio-climatico/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Humedales costeros de agua dulce: los aliados olvidados de México contra el cambio climático</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante más de una década estudiando mamíferos desde el suelo en la&nbsp;<strong>Estación de Biología Tropical de Los Tuxtlas</strong>, en Veracruz, al sureste de&nbsp;<strong>México</strong>, Flores-Martínez nunca dejó de mirar hacia arriba. La curiosidad por explorar ese otro mundo lo llevó a imaginar lo que podría documentarse si se instalaran&nbsp;<strong>cámaras trampa</strong>&nbsp;en las copas de los árboles. Montarlas en la&nbsp;<strong>Reserva de la Biósfera de Los Tuxtlas</strong>, donde se encuentra la estación, prometía mostrar otra dimensión de este paisaje de selva tropical&nbsp;<strong>profundamente fragmentado&nbsp;</strong>y rodeado por zonas dedicadas a la&nbsp;<strong>agricultura y la ganadería</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La sorpresa tras el nuevo monitoreo fue mayúscula: a pesar del historial de pérdida de hábitat que enfrenta la reserva desde hace más de 50 años, los resultados refuerzan la urgencia de protegerla. El equipo logró registrar&nbsp;<strong>14 de las 18 especies de mamíferos arborícolas esperadas para la zona.</strong>&nbsp;Entre ellas destacó el&nbsp;<strong>cacomixtle</strong>&nbsp;<em>(Bassariscus sumichrasti)</em>, un mamífero que no se había observado en la estación en casi 15 años, según revela el&nbsp;<a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/ece3.70812?af=R">estudio publicado</a>&nbsp;en la revista&nbsp;<em>Ecology and Evolution</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Por años se ha considerado a la región de Los Tuxtlas como un área&nbsp;<strong>defaunada</strong>”, dice Flores-Martínez, investigador y académico del&nbsp;<strong>Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México</strong>&nbsp;(<a href="https://www.ib.unam.mx/">IBUNAM</a>). “Algunos académicos la han considerado así, pero en un estudio que hicimos a nivel del piso, vimos que las especies que ellos mencionan como no registradas en sus artículos, sí aparecían en nuestros registros y en gran número”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa percepción, explica, cambia aún más al observar lo que ocurre en las copas. En el dosel hay especies totalmente arborícolas, pero también otras que se desplazan entre los árboles y el suelo, compartiendo los mismos sistemas. “Por eso, complementar la parte de arriba nos iba a ayudar a manejar con mucho cuidado esa ‘defaunación’, porque los resultados que tenemos en el dosel nos dicen claramente lo contrario:&nbsp;<strong>es una región que todavía se puede conservar</strong>, y en la que aún se pueden realizar bastantes estudios”, advierte el especialista.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_264897"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/09/11100521/Captura-de-pantalla-2025-09-11-a-las-3.03.50-a.m.png" alt="" class="wp-image-264897" /><figcaption class="wp-element-caption">Fotografías de los mamíferos registrados en el dosel del Estación de Biología Tropical de Los Tuxtlas. (A) Individuo hembra de A. palliata, (B) Individuo macho de A. palliata, (C) B. sumichrasti, (D) C. derbianus, (E) C. mexicanus, (F) D. marsupialis, (G) E. barbara, (H) L. wiedii, (I) N. narica, (J) P. opossum, (K) P. flavus, (L) S. aureogaster, (M) S. deppei, (N) T. mexicana y (O) T. nudicaudus. Foto: cortesía «Mamíferos del dosel de la Estación de Biología Tropical de Los Tuxtlas», parte del Instituto de Biología, UNAM, la Estación de Biología Tropical Los Tuxtlas, y Ciencia y Comunidad por la Conservación, A.C.</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Los Tuxtlas: el último fragmento de selva tropical</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En el sureste del estado de Veracruz, la región de Los Tuxtlas guarda los vestigios de una selva tropical que alguna vez fue continua. La presión sobre el territorio —principalmente por el cambio de uso de suelo— aceleró durante décadas la pérdida de hábitat, hasta que en 1998 se tomó la decisión de declarar la zona como Área Natural Protegida, bajo la categoría de Reserva de la Biósfera. Con ello, se buscó frenar —o al menos contener— el deterioro ambiental que amenazaba con desaparecer este ecosistema único.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Actualmente, el área sigue siendo una reserva, pero ya está representada por tres grandes manchones: los últimos remanentes de bosque tropical ubicados más al norte de todo el continente”, explica&nbsp;<strong>Vladimir Rojas-Sánchez</strong>, biólogo y estudiante de doctorado en el Posgrado en Ciencias Biológicas del Instituto de Biología de la UNAM, además de coautor del estudio. “Por eso este es un ecosistema único, es parte de lo poco que queda, de lo que alguna vez hubo”, afirma.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_264898"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/09/11100800/Captura-de-pantalla-2025-09-11-a-las-3.06.54-a.m.png" alt="" class="wp-image-264898" /><figcaption class="wp-element-caption">Ubicación geográfica de la Estación de Biología Tropical de Los Tuxtlas. Mapa: cortesía «Mamíferos del dosel de la Estación de Biología Tropical de Los Tuxtlas», parte del Instituto de Biología, UNAM, la Estación de Biología Tropical Los Tuxtlas, y Ciencia y Comunidad por la Conservación, A.C.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En una de esas zonas núcleo se encuentra la Estación de Biología Tropical de Los Tuxtlas, fundada mucho antes, en 1969, por un grupo de investigadores, con el objetivo de proteger&nbsp;<strong>644 hectáreas</strong>&nbsp;de alto valor biológico. Desde entonces, Los Tuxtlas se ha convertido en un verdadero laboratorio viviente, del que han surgido más de 1500 artículos científicos que exploran distintos aspectos de la historia natural de la zona, detalla Rojas-Sánchez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para el nuevo estudio,&nbsp;<strong>se instalaron 21 cámaras trampa en el dosel</strong>&nbsp;—entre agosto de 2022 y diciembre de 2023—, distribuidas en tres zonas estratégicas: las instalaciones de la Estación de Biología, un área próxima a la comunidad de Lázaro Cárdenas, y otra conectada directamente con el parche principal de vegetación original del volcán San Martín Tuxtla. La ubicación de cada cámara consideró variables ambientales como la altitud, la distancia a asentamientos humanos y cobertura forestal.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_264908"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/09/11130819/Coati-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-264908" /><figcaption class="wp-element-caption">Tamandua&nbsp;<em>(Tamandua mexicana)</em>&nbsp;desplazándose en el dosel de la Estación de Biología Tropical de Los Tuxtlas. Foto: cortesía «Mamíferos del dosel de la Estación de Biología Tropical de Los Tuxtlas», parte del Instituto de Biología, UNAM, la Estación de Biología Tropical Los Tuxtlas, y Ciencia y Comunidad por la Conservación, A.C.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La elección de los árboles no fue al azar. El equipo —guiado por Santiago Xolo, colaborador originario de Lázaro Cárdenas y gran conocedor local de la zona— priorizó aquellos que presentaban ramas que pudieran ser utilizadas por mamíferos arborícolas para desplazarse o alimentarse, y descartó los que representaban riesgos para los escaladores, como ramas muertas o débiles, o la presencia de colonias de insectos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/09/galapagos-cedro-amenaza-migracion-tortugas-gigantes/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Las ingenieras de Galápagos están en peligro: el cedro, un árbol introducido, amenaza la migración de las tortugas gigantes | ESTUDIO</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Instalar cámaras a más de 30 metros del suelo no era una tarea sencilla. Vladimir Rojas-Sánchez, quien ya tenía experiencia escalando estructuras fijas, tuvo que entrenarse en&nbsp;<strong>técnicas de rapel</strong>&nbsp;para llegar con estrictos protocolos de seguridad al dosel. Pero escalar era solo una parte del reto: también había que resolver cómo subir las cuerdas hasta lo más alto. “¿Con una resortera, una caña de pescar, balines, clavos, tuercas?”, dice entre risas José Juan Flores-Martínez. “Fue muy interesante porque empezamos de cero y aprendimos bastante”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una vez más, el desafío era pensar como un mamífero arborícola. No bastaba con instalar las cámaras en ramas accesibles o aparentemente lógicas desde la perspectiva humana. Había que entender cómo se movían los animales entre las copas. En ocasiones, describen los científicos, las ramas más delgadas e inclinadas resultaban ser ‘pan comido’ para especies tan pesadas como los monos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“No se trataba de enfocar la cámara en la rama por la que yo creía que pasarían los animales o porque fuera accesible para mí”, explica Vladimir Rojas-Sánchez. El equipo se enfrentó a un proceso de ensayo y error: hubo cámaras que debieron reubicarse porque no captaban movimiento alguno. Con el tiempo, y gracias al análisis de los videos, las discusiones entre el equipo en tierra y las observaciones directas en altura, lograron perfeccionar la estrategia. Hoy cuentan con un esquema de monitoreo que ya puede replicarse en otras zonas de la reserva.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_264903"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/09/11102503/a710504e-d54d-4cd4-95bd-5b6dfacd9028.jpg" alt="" class="wp-image-264903" /><figcaption class="wp-element-caption">Instalación de cámaras trampa en el dosel de la Estación de Biología Tropical Los Tuxtlas. En la imagen, Vladimir Rojas Sánchez (arriba) y Miguel E. Jácome Flores (abajo). Foto: cortesía José Juan Flores Martínez</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La vida secreta de los animales</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Durante 16 meses de trabajo, los biólogos lograron capturar momentos únicos de la vida secreta de los mamíferos arborícolas. Con un esfuerzo de 4897 días-cámara, se obtuvieron&nbsp;<strong>casi 3000 registros fotográficos</strong>&nbsp;que confirmaron la presencia de 14 de las 18 especies de mamíferos arborícolas previamente reportadas para la estación biológica. Fue una mirada inédita a cinco órdenes distintos de mamíferos que rara vez se dejan ver desde el suelo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La&nbsp;<strong>martucha</strong>&nbsp;<em>(Potos flavus)</em>, una experta equilibrista que inclina su cola para mantener el balance entre las ramas, fue la especie más abundante del estudio. Le siguieron el&nbsp;<strong>mono aullador o saraguato</strong>&nbsp;<em>(Alouatta palliata)</em>&nbsp;y el&nbsp;<strong>coatí</strong>&nbsp;<em>(Nasua narica)</em>, dos especies que coinciden en los sitios de alimentación e incluso compiten por ellos. En contraste, el&nbsp;<strong>cacomixtle</strong>&nbsp;<em>(Bassariscus sumichrasti)</em>&nbsp;y el&nbsp;<strong>tlacuache cuatro ojos gris</strong>&nbsp;<em>(Philander opossum)</em>&nbsp;apenas se dejaron ver: cada uno apareció una sola vez frente a las cámaras. También fueron escasos los registros del&nbsp;<strong>tigrillo o margay</strong>&nbsp;<em>(Leopardus wiedii)</em>&nbsp;y de la&nbsp;<strong>tayra</strong>&nbsp;<em>(Eira barbara)</em>, dos depredadores esquivos y con índices de abundancia notablemente bajos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio logró registrar&nbsp;<strong>más de dos tercios de las especies de mamíferos arborícolas</strong>&nbsp;conocidas en Los Tuxtlas. Pero no todas fueron detectadas por las cámaras trampa. El&nbsp;<strong>mono araña</strong>&nbsp;<em>(Ateles geoffroyi)</em>, por ejemplo,&nbsp;<strong>no ha sido visto en la estación en más de 30 años</strong>. Su ausencia podría explicarse por sus grandes necesidades de espacio: se desplaza por extensiones amplias de selva y probablemente habita zonas más remotas, cerca del volcán San Martín.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Vladimir Rojas-Sánchez, más allá de que la proporción de especies detectadas sea alta en términos numéricos, lo verdaderamente revelador es lo que eso implica: “Estamos hablando de más de 50 años de pérdida de hábitat en la región, y a pesar de la presión humana, las especies todavía tienen la capacidad de permanecer ahí. ¿Cuáles son las características de las especies y del hábitat que permiten todo esto? Es lo que seguimos explorando y lo que buscamos descubrir ahora”, dice el especialista.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_264899"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/09/11101043/Captura-de-pantalla-2025-09-11-a-las-3.09.56-a.m.png" alt="" class="wp-image-264899" /><figcaption class="wp-element-caption">Coatí (<em>Nasua narica</em>) y mono aullador de manto (<em>Alouatta palliata</em>) alimentándose de hojas de una ceiba (<em>Ceiba pentandra</em>). Ilustración: cortesía Carlos Ortega Contreras</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Considerando que el estudio se llevó a cabo únicamente en las 644 hectáreas de la Estación de Biología, el potencial es enorme, advierte Rojas-Sánchez. Cuando la investigación pueda extenderse al remanente de&nbsp;<strong>casi 1000 hectáreas conectadas al volcán San Martín</strong>, los hallazgos podrían ser aún más reveladores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La fragmentación del hábitat es un proceso que ocurre a nivel global y, desgraciadamente, seguirá avanzando», dice Rojas-Sánchez. “Se estima que en los próximos 50 años aumentará un 33 %.&nbsp;<strong>Por eso es tan importante entender cómo estos ambientes fragmentados aún pueden albergar a tantas especies.</strong>&nbsp;Ese conocimiento se podrá aplicar en otros lugares, y qué mejor ejemplo que Los Tuxtlas, una región que ha demostrado conservar un alto porcentaje de sus mamíferos remanentes”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_264904"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/09/11102659/926fe09d-d290-4ba9-a496-6cd64993b849.jpg" alt="" class="wp-image-264904" /><figcaption class="wp-element-caption">Equipo de la Estación de Biología Tropical Los Tuxtlas. De izquierda a derecha: Canek Ledesma, Alejandro Ugalde, Marco Yañez Chacón, J. Vladimir Rojas Sánchez, Brenda Guzmán, José Juan Flores Martínez, Miguel E. Jácome Flores. Foto: cortesía Ciencia y Comunidad por la Conservación</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La esperanza para las especies</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Trabajar con un guía comunitario como&nbsp;<strong>Santiago Xolo</strong>&nbsp;ha abierto nuevas posibilidades para involucrar a más personas de la comunidad de Lázaro Cárdenas en los proyectos de investigación. Tanto él como su hermano Daniel, que no solo conocen Los Tuxtlas como la palma de su mano, sino que también poseen un profundo conocimiento sobre la flora y fauna local, se están capacitando en técnicas de escalada e incluso han logrado despertar el interés de niñas y niños por la conservación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Siempre me ha gustado la conservación, desde el principio, porque aprendo cosas nuevas en la reserva y en el ambiente. Nunca vamos a acabar de aprender”, dice Santiago Xolo. Para él, es clave que la frontera agrícola no siga avanzando sobre la selva. “Lo estamos viendo en la comunidad:&nbsp;<strong>hasta donde hay potreros, hasta ahí, y que no siga</strong>, porque nos vamos a perjudicar nosotros mismos por el cambio climático que viene”, advierte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los biólogos ahora trabajan en conseguir financiamiento para incluir a más comunidades y&nbsp;<strong>capacitar monitores especializados en cámaras trampa en dosel</strong>. Además, buscan que el estudio sirva como justificación para la&nbsp;<strong>adquisición de terrenos adyacentes a la Estación de Biología</strong>, como una acción urgente para fortalecer la función ecológica y protección de la zona a largo plazo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lejos de ser un territorio perdido, Los Tuxtlas representa una oportunidad tangible para replantear cómo entendemos y valoramos los paisajes alterados. En palabras de Vladimir Rojas-Sánchez, este estudio no solo es un aporte científico, sino también un llamado urgente a no ignorar la zona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Por supuesto que puede ser más carismático conservar un área enorme de selva, pero estos ambientes fragmentados van a seguir y se continuarán fragmentando”, concluye el especialista. “<strong>Dar por hecho que están defaunados o en declive es un error gravísimo</strong>. Que sea más pequeño o que esté fragmentado no significa que no se deba conservar. Tenemos que cambiar esa retórica, porque estos espacios son la mayoría… y son lo que nos va a quedar para conservar”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_264901"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/09/11101602/Captura-de-pantalla-2025-09-11-a-las-3.14.30-a.m.png" alt="" class="wp-image-264901" /><figcaption class="wp-element-caption">Parte del equipo de trabajo del proyecto “Monitoreo de mamíferos del dosel en la Estación de Biología Tropical Los Tuxtlas, Veracruz”. En la imagen, Marco Yánez Chacón (izquierda) y Santiago Xolo (derecha). Foto: cortesía Vladimir Rojas-Sánchez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>REFERENCIA</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Rojas-Sánchez, J. V., Coates, R. I., Sánchez-Cordero, V., Lavariega, M. C. y Flores-Martínez, J. J. 2025. Diversity and Abundance of the Species of Arboreal Mammals in a Tropical Rainforest in Southeast Mexico. Ecology and Evolution.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>Imagen principal:</strong>&nbsp;mono aullador o saraguato, en el dosel de la Estación de Biología Tropical Los Tuxtlas.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;cortesía «Mamíferos del dosel de la Estación de Biología Tropical de Los Tuxtlas», parte del Instituto de Biología, UNAM, la Estación de Biología Tropical Los Tuxtlas, y Ciencia y Comunidad por la Conservación, A.C.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/astrid-arellano/">Astrid Arellano</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2025/09/camaras-trampa-copas-arboles-revelan-presencia-mamiferos-mexico/">Puedes </a></em><a href="https://es.mongabay.com/2025/09/ecosistemas-invisibles-lucha-contra-crisis-climatica/"><em>revisarlo aquí</em>.</a></p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
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        <pubDate>Fri, 12 Sep 2025 20:12:09 +0000</pubDate>
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