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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de café | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Colombia en el cómic internacional (VIII). El café colombiano.</title>
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        <description><![CDATA[<p>Hoy dedicaremos este capítulo al café colombiano y empezamos con su gran representante. En febrero de 1966 en el amplio mercado de los comics en Estados Unidos, se lanza una revista con superhéroes juveniles denominada “Teen Titans”,  la cual en su momento tuvo un objetivo político, impulsar los llamados “Cuerpos de Paz” programa de asistencia de Estados Unidos hacia América Latina&#8230;</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Sigue la serie dedicada a <strong><em>Colombia en el cómic internacional, </em></strong>luego de presentar a Batman y Dr. Mid-Nite, que puede leerse aquí: <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/colombia-en-el-comic-internacional-vii-batman-y-el-dr-mid-nite/">https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/colombia-en-el-comic-internacional-vii-batman-y-el-dr-mid-nite/</a></p>



<p>Hoy dedicaremos este capítulo al café colombiano y empezamos con su gran representante. En febrero de 1966 en el amplio mercado de los comics en Estados Unidos, se lanza una revista con superhéroes juveniles denominada “<strong>Teen Titans</strong>”,&nbsp;&nbsp;la cual en su momento tuvo un objetivo político, impulsar los llamados “Cuerpos de Paz” programa de asistencia de Estados Unidos hacia América Latina. Estos jóvenes titanes (entre los cuales estaba&nbsp;<strong>Robin</strong>&nbsp;el amigo de Batman, el&nbsp;<strong>joven Flash</strong>, la&nbsp;<strong>Chica Maravilla</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Aqualad</strong>),&nbsp;se trasladan a un lugar ubicado en los andes suramericanos, llamado&nbsp;&nbsp;<em>Xochatan</em>, en donde el representante de los Cuerpos de Paz es ni más ni menos que&nbsp;<strong>Juan Valdez</strong>, el símbolo del café colombiano en el mundo. Ahora bien, es un Juan Valdez, sin bigote, luce juvenil, seguramente para no desentonar con estos superhéroes.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="990" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/31185403/juan-valdez-tt5-990x1024.jpg" alt="" class="wp-image-103895" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/31185403/juan-valdez-tt5-990x1024.jpg 990w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/31185403/juan-valdez-tt5-290x300.jpg 290w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/31185403/juan-valdez-tt5-768x794.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/31185403/juan-valdez-tt5-1486x1536.jpg 1486w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/31185403/juan-valdez-tt5.jpg 1888w" sizes="(max-width: 990px) 100vw, 990px" /></figure>



<p>No entraremos a recordar la controvertida tarea de los Cuerpos de Paz, especialmente su influencia en el origen del narcotráfico en nuestro país.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="565" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/31185426/juan-valdeztt2-1024x565.jpg" alt="" class="wp-image-103897" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/31185426/juan-valdeztt2-1024x565.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/31185426/juan-valdeztt2-300x165.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/31185426/juan-valdeztt2-768x423.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/31185426/juan-valdeztt2-1536x847.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/31185426/juan-valdeztt2-2048x1129.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Para la fecha de la publicación de la historieta, Juan Valdez era mucho más conocido en Estados Unidos que en Colombia, dado que había sido creado en una campaña publicitaria para divulgar este personaje, que representaba a los caficultores colombianos en el exterior, convirtiéndose en uno de los más exitosos casos de publicidad de un producto.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="839" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/31185814/juan-valdez-comic-1024x839.jpg" alt="" class="wp-image-103899" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/31185814/juan-valdez-comic-1024x839.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/31185814/juan-valdez-comic-300x246.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/31185814/juan-valdez-comic-768x629.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/31185814/juan-valdez-comic.jpg 1301w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Ahora bien, ignoramos si la aparición de Juan Valdez en esta historieta, contó con el permiso en aquella época de la Federación Nacional de Cafeteros.</p>



<p>El café de Colombia, ha sido la imagen positiva del país durante su historia reciente y el mundo de la historieta y la caricatura no podía ser la excepción, durante este recorrido lo hemos mencionado gracias a Juan Valdez, pero hay muchas más menciones en diferentes medios. Este capítulo dará un repaso, que el lector puede acompañarlo con una tasa de café colombiano, el mejor del mundo!&nbsp;</p>



<p><br>&nbsp;<img loading="lazy" decoding="async" width="320" height="381" class="wp-image-104124" style="width: 391px" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/07163214/BizarroColumbian.jpg" alt="" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/07163214/BizarroColumbian.jpg 320w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/07163214/BizarroColumbian-252x300.jpg 252w" sizes="auto, (max-width: 320px) 100vw, 320px" /></p>



<p><br>Dan Piraro es un conocido pintor, ilustrador y caricaturista conocido por su tira cómica&nbsp;<strong><em>Bizarro</em></strong>, la cual es publicada en diversos periódicos y revistas del mundo. Aquí, una precisamente aparecida en el famoso magazín&nbsp;<em>The New Yorker</em>, en la cual se juega con la figura del crítico gastronómico, cual catador de café que menciona que su tasa contiene, guijarros, fragmentos de cerámica y huesos prehistóricos, a lo cual, le responde el camarero, que es un café “100% precolombino”, haciendo referencia a una frase recurrente, para hablar del sabor del café colombiano.</p>



<p><img loading="lazy" decoding="async" width="777" height="298" class="wp-image-104125" style="width: 567px" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/07164303/Chicken-wings.jpg" alt="" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/07164303/Chicken-wings.jpg 777w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/07164303/Chicken-wings-300x115.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/07164303/Chicken-wings-768x295.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 777px) 100vw, 777px" /><br>&nbsp;<br><strong><em>Chicken Wings</em></strong><em>&nbsp;(Alas de Pollo),</em>&nbsp;es un cómic dirigido especialmente para publicaciones de aviación, creado por los hermanos Michael y Stefan Strasser, es muy popular entre las personas relacionadas con el mundo de la industria aeronáutica. Aquí uno de los protagonistas, se prepara para la inspección de un funcionario de la Administración Federal de Aviación y entre otras cosas tiene preparado el mejor café colombiano que pudo encontrar.<br>&nbsp;<br>&nbsp;<img loading="lazy" decoding="async" width="850" height="276" class="wp-image-104126" style="width: 500px" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/07165200/frazz.jpg" alt="" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/07165200/frazz.jpg 850w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/07165200/frazz-300x97.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/07165200/frazz-768x249.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 850px) 100vw, 850px" /><br>&nbsp;<br><strong><em>Frazz</em></strong>, es una popular tira cómica creada por el artista Jeff Mallett, cuyo protagonista, Edwin “Frazz” Frazier es un conserje en una escuela y termina siendo el mentor de los estudiantes, especialmente de Caufield, un niño genio que se aburre con la calidad de la educación. Aquí una escena con un profesor, en la cual Frazz le comenta que no consiguió café colombiano, pero que el mexicano y el costarricense están increíbles.<br>&nbsp;<br>&nbsp;<img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="612" class="wp-image-104127" style="width: 300px" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/07165734/Simpsons-cafe-colombiano.png" alt="" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/07165734/Simpsons-cafe-colombiano.png 400w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/07165734/Simpsons-cafe-colombiano-196x300.png 196w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /><br>&nbsp;<br>Los<strong><em>&nbsp;Simpson</em></strong>, no solo han sido una de las series animadas más exitosas en la historia de la televisión, aparecen en libros de historietas, y en un episodio, algo surrealista, en el cual unos monos alados atacan a los habitantes de Springfield, el matón de la escuela,&nbsp;<em>Nelson Mandela Muntz</em>&nbsp;(no me he equivocado, ese es su nombre completo), corre en compañía del borracho del pueblo,&nbsp;<em>Barney Gumble</em>, a quien le caería bien un café colombiano.<br>&nbsp;<br>&nbsp;<br><img loading="lazy" decoding="async" width="730" height="224" class="wp-image-104128" style="width: 500px" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/07165846/1997-04-02-picking-coffee2.gif" alt=""><br>&nbsp;<br>&nbsp;<br><strong><em>Arlo y Janis</em></strong>, son una pareja típica estadounidense, de clase media y edad media también, quienes protagonizan una simpática tira cómica, escrita y dibujada por Jimmy Johnson desde 1985. Aquí intentan comprar café, una experiencia que puede resultar tan compleja como comprar vino o queso.<br>&nbsp;<br><img loading="lazy" decoding="async" width="725" height="244" class="wp-image-104129" style="width: 500px" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/07165939/cg55fe4be02e83f.jpg" alt="" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/07165939/cg55fe4be02e83f.jpg 725w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/07165939/cg55fe4be02e83f-300x101.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 725px) 100vw, 725px" /><br>&nbsp;<br>Otra tira cómica que ha sido muy popular es&nbsp;<strong><em>Rudy Park</em></strong>, creada por Theron Heir y Darrin Bell, cuyo protagonista atiende un café internet, por lo cual, el tema del café colombiano no es extraño.<br>&nbsp;<br><img loading="lazy" decoding="async" width="298" height="89" class="wp-image-104130" style="width: 500px" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/07170413/frank-and-ernst.png" alt=""><br>&nbsp;<br>&nbsp;<br>Ahora un verdadero clásico de la industria del cómic,&nbsp;<strong><em>Frank y Ernest</em></strong>&nbsp;(que en español se conocen como Justo y Franco), desde 1972 se viene publicando, al menos en 1200 periódicos del mundo, gracias a Bob Thaves y luego por su hijo Tom Thaves. Aquí los protagonistas, comentan que Brasil y Colombia, han fundado la OPERK (un juego de palabras, en la que mezclan la&nbsp;<em>OPEP</em>, la organización de países exportadores de petróleo y&nbsp;<em>perk</em>, que es un término usado para designar el procesamiento del café).<br>&nbsp;<br><img loading="lazy" decoding="async" width="256" height="335" class="wp-image-104132" style="width: 250px" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/07171218/black_lagoon__lifesavers_agreement_page_3_by_meganekkoplymouth241_d9faib9-fullview.png" alt="" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/07171218/black_lagoon__lifesavers_agreement_page_3_by_meganekkoplymouth241_d9faib9-fullview.png 256w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/07171218/black_lagoon__lifesavers_agreement_page_3_by_meganekkoplymouth241_d9faib9-fullview-229x300.png 229w" sizes="auto, (max-width: 256px) 100vw, 256px" /><br>&nbsp;<br>&nbsp;<br>Cerramos este capítulo del café colombiano en el cómic, con un manga japonés de acción,&nbsp;<strong><em>Black Lagoon</em></strong>, del ilustrador Rei Hiroe, que ha tenido gran repercusión internacional. Se trata de una corporación de mercenarios piratas que se enfrenta a otras organizaciones criminales del mundo.&nbsp;<br>&nbsp;<br><img loading="lazy" decoding="async" width="270" height="299" class="wp-image-104133" style="width: 300px" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/07171331/Ep10Roberta205.jpg" alt=""><br>&nbsp;<br>Aquí un doble descubrimiento, pues no solo se refiere al café colombiano, sino a&nbsp;<strong><em>Roberta</em></strong>, quien realmente se llama&nbsp;<strong><em>Rosarita Cisneros</em></strong>, una colombiana, de pasado turbulento, que es personaje frecuente de este manga, convertido en animé para la televisión.<br>&nbsp;<br>Esta historia continuará…</p>



<p><strong>Dixon Acosta Medellín</strong></p>



<p>En lo que sigo llamando Twitter, a la hora del recreo me encuentran leyendo cómics como: @dixonmedellin&nbsp;</p>


<figure class="wp-block-post-featured-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="242" height="360" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/31191330/Teen_Titans_v.1_1.webp" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/31191330/Teen_Titans_v.1_1.webp 242w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/31191330/Teen_Titans_v.1_1-202x300.webp 202w" sizes="auto, (max-width: 242px) 100vw, 242px" /></figure>


<p></p>



<p></p>
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        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
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        <pubDate>Sat, 24 Aug 2024 12:21:07 +0000</pubDate>
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        <title>DEMIAN, los DIOSES y la GUERRA…by L.Z</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/cafeliterario-co/demian-los-dioses-la-guerraby-l-z/</link>
        <description><![CDATA[<p>En una NOCHE donde el PAMPERO… ese viento musical de notas armoniosas y maravillosas que hacen del encuentro en que rememoran los cincuenta años de emociones compartidas; en algunos casos y  un aparte para degustar sensaciones… &nbsp; Tendrán en nuestro cuentista de la BUENA PIPA…Dn LITO ZANARDI un exponente multifacético de un BIOQUÍMICO, BATERISTA y [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>En una NOCHE donde el PAMPERO… ese viento musical de notas armoniosas y maravillosas que hacen del encuentro en que rememoran los cincuenta años de emociones compartidas; en algunos casos y  un aparte para degustar sensaciones…</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Así fue una NOCHE MÁGICA…" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/wgrSmSxzDTg?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tendrán en nuestro cuentista de la BUENA PIPA…Dn LITO ZANARDI un exponente multifacético de un BIOQUÍMICO, BATERISTA y el ESCRITOR  que HOY nos trae…</p>
<p><strong>“DEMIAN, los DIOSES y la GUERRA</strong></p>
<p><strong><span class="s3"><span class="bumpedFont20">Hermann Hesse era un escritor alemán que se hizo famoso, especialmente, por una novela, </span></span><span class="s4"><span class="bumpedFont20">Demian</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">. No fue lo único que escribió ni, tal vez, su mejor obra, pero </span></span><span class="s4"><span class="bumpedFont20">Demian</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> logró convertirse en una especie de best seller en una época en donde todavía esa palabra, que designa al libro </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">más vendido</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">, no se había instaurado para </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">calificar </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">el éxito económico de un suceso editorial. </span></span></strong></p>
<p class="s5"><strong><span class="s3"><span class="bumpedFont20">Cuando </span></span><span class="s4"><span class="bumpedFont20">Demian</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> fue publicado por primera vez</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> en</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">el año 1919 —la primera edición en castellano es de 1930—</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">, al ser el relato una historia de </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">adolescentes </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">muchos creyeron que su mismo autor debía serlo. En aquell</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">os</span></span> <span class="s3"><span class="bumpedFont20">tiempos</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">, si bien empezaba a insinuarse la publicidad como un método inapelable y fructífero para la difusión de casi cualquier cosa, todavía no se había convertido en un procedimiento ineludible, de modo que bien podía</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">n</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> el rostro y la historia personal de alguien permanecer en un discreto anonimato a pesar de ser exitoso. Las fotos de los autores no abundaban en las páginas de los periódicos, y, a lo sumo, se los podía conocer por las fotos en blanco y negro que, a veces, se incluían en las contraportadas. No era el caso de Hesse, en realidad un casi desconocido</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> para el gran público</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">. </span></span></strong></p>
<p class="s5"><strong><span class="s3"><span class="bumpedFont20">Hesse tenía, cuando escribió </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">Demian</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">, más de cuarenta años, demasiados para un hombre de la década del </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">veinte</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">, y, también, de cualquier otra. Sin embargo, como era un gran escritor, podía escribir sobre personajes que gozaban una juventud que él ya no tenía pero de la cual conservaba, como suele pasar, los mejores y más precisos recuerdos. Porque los buenos escritores consiguen desprenderse de sus deseos o miserias personales para relatar historias porque en ellas </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">habita</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> el territorio de la ilusión. Por eso, a veces, nos pasa que cuando conocemos a ciertos autores nos desconciertan porque no se parecen </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">demasiado</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> a lo que dicen. Eso no debería defraudarnos ni mucho menos empujarnos al desdén porque, después de todo, nada obliga a que un autor, como cualquier persona, deba parecerse a sus ilusiones. Alguien puede ser despreciable pero no por eso lo han de ser sus sueños.</span></span></strong></p>
<p class="s5"><strong><span class="s3"><span class="bumpedFont20">Aquella novela se había vuelto a poner de moda en los </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">años </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">setenta, cuando ya Hesse había muerto. Pero las buenas novelas, como ocurre en general con las buenas obras de arte, suelen perdurar</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">,</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> y, si lo hacen por un buen tiempo, consiguen ingresar a la noble y a veces temible categoría de los clásicos. </span></span><span class="s4"><span class="bumpedFont20">Demian</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> fue un clásico y todavía lo es. Sigue habiendo lectores para aquella historia de adolescentes que trataban de vivir una vida en un territorio hostil, como el que </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">había </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">inducido el estallido de</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> la Primera Guerra Mundial</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> en Europa</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">. </span></span></strong></p>
<p class="s5"><strong><span class="s3"><span class="bumpedFont20">Por supuesto leí esa obra cuando yo mismo era un adolescente en medio de tantos otros. Aquel libro nos conmovió a muchos. No es extraño cruzarse</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> hoy</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> con jóvenes que se llaman </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">Demian</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">. Como suele ocurrir, los padres eligen para los hijos un nombre que está relacionado con lo que más quieren y por eso </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">aparecen de tanto en tanto</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> los Juan Domingo, María Eva, Fidel, Ernesto y Camilo y, por supuesto, muchos </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">Demian</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">. Como es </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">natural</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">, no necesariamente </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">los individuos</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> que llevan el nombre </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">de un personaje </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">deben parecerse a él. Finalmente </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">las personas </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">hacen de su vida lo que pueden</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> y con independencia de lo que sus padres imaginaron para ellas</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">. Sin embargo, no puedo dejar de pensar, cuando conozco a un </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">Demian</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">, que algo sé de quién le puso el nombre.</span></span></strong></p>
<p class="s5" style="text-align: left"><strong><span class="s3"><span class="bumpedFont20">Aunque el libro toma el nombre de uno de los personajes, <img loading="lazy" decoding="async" class="size-thumbnail wp-image-94570 alignleft" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/IMG_3533-113x150.jpeg" alt="" width="113" height="150" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/IMG_3533-113x150.jpeg 113w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/IMG_3533-226x300.jpeg 226w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/IMG_3533-768x1021.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/IMG_3533-770x1024.jpeg 770w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/IMG_3533.jpeg 963w" sizes="auto, (max-width: 113px) 100vw, 113px" />el joven</span></span> <span class="s3"><span class="bumpedFont20">Demian</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">, el relato cu</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">enta la historia de </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">Emil Sinclair y de su amistad con </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">él</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">. </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">Demian</span></span> <span class="s3"><span class="bumpedFont20">adquiere el rol de </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">tutor intelectual de Emil, a quién contagia sus aspiraciones </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">morales</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> y una profunda religiosidad, inspirada en el budismo</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">, algo que efectivamente compartía con su autor. </span></span></strong></p>
<p class="s5"><strong><span class="s3"><span class="bumpedFont20">Demian</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> se presentaba como una especie de ser angelical, dotado de una profunda inclinación hacia la bondad y a la vez de una </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">romántica</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> sensibilidad. En el final de la novela, </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">Demian</span></span> <span class="s3"><span class="bumpedFont20">y luego Sinclair son</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">reclutado</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">s</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> por el ejército y enviado</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">s</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> al Frente </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">del Oeste</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">, durante la Primera Guer</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">ra Mundial. Una noche, Sinclair </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">está apostado en el parapeto de una trinchera pestilente</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> y cree ver en el cielo una deidad </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">maravillos</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">a —la madre de </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">Demian</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">—</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">, </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">brillando como un astro y</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">navegando </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">entre las nubes</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">.</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> En cierto momento, de esa diosa se desprende una estrella candente.</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> No se trataba de ningún </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">estrella </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">sino de un obús de 88 milímetros enviado por la artillería enemiga para acabar con otros tantos muchachos, más o menos angelicales, que abundaban en los ejércitos de la época. </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">La noche siguiente, </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">en el hospital, </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">durante</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> el sueño incendiado por la fiebre</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">,</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> Sinclair recibe la última visita de </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">Demian</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">, ya </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">convertido en un</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> fantasma, qu</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">i</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">e</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">n</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> se despide </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">de una vez y para siempre</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">.</span></span></strong></p>
<p class="s5"><strong><span class="s3"><span class="bumpedFont20">La imagen definitiva de Sinclair y el encuentro con </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">aquella deidad</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">, permite varias opiniones</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">, que no necesariamente deben coincidir con la inspiración original de Hesse</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">. </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">Tal vez esa forma del dios maravilloso que se anuncia con una corona de colores por sobre el territorio yermo de un frente de batalla y le cae encima, sea un engaño. O que, si bien los sueños son maravillosos es arriesgado creer que </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">pueden dejar</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">de ser sueños porque la realidad es otra cosa mucho más pedestre y peligrosa. También puede leerse ese final como una advertencia pesimista que indica que lo que percibimos como más bello y querible puede encubrir una tra</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">i</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">ción. Puede que </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">también</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> contenga una advertencia: no </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">es</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> posible sustraerse a lo que pasa a nuestro alrededor porque siempre, de un modo u otro, nos obliga a participar </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">de</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> ello.</span></span></strong></p>
<p class="s5"><strong><span class="s3"><span class="bumpedFont20">Los dioses son exigentes y, como finalmente están en alguna parte para hablarles a las personas que creen en ellos, </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">se trata de productos de uso personal</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">. </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">Los soldados alemanes </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">que pelearon durante</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> la Segunda Guerra Mundial llevaban </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">desde 1937 </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">en las hebillas de sus cinturones la leyenda </span></span><span class="s4"><span class="bumpedFont20">Go</span></span><span class="s4"><span class="bumpedFont20">t</span></span><span class="s4"><span class="bumpedFont20">t mit uns</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">, que significa, </span></span><span class="s4"><span class="bumpedFont20">Dios está con nosotros</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">. </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">Los soldados de todos los ejércitos cuentan con argumentos por el estilo porque de otro modo sería intolerable la comisión de actos atroces. Cualquier barbaridad es más aceptable si hay atrás una autoridad mayor que lo sustenta y edulcora el trago amargo de cargarla en el recuerdo.</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> No hay nada mejor que comprometer en esas empresas a los dioses personales de cada uno, que siempre estarán cerca, sea en las hebillas, en los consuelos, o en el granizo de muerte que cae del cielo.</span></span></strong></p>
<p class="s5"><strong><span class="s3"><span class="bumpedFont20">Las imágenes que llegan de los frentes de batalla incluyen siempre jóvenes dispuestos a morir por su dios</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> y también por su patria, elementos que la propaganda bélica suele relacionar para despertar entusiasmo</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">. Las que llegan ahora desde </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">Ucrania y Rusia son</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> elocuentes al respecto. </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">Imagino</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> que entre </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">esos muchachos</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> abundan qui</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">e</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">nes se</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20"> parecen a </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">Demian </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">y a Sinclair. T</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">al vez algunos hayan soñado con ellos. </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">Sospecho que, también, son traicionados día a día por alguna deidad luminosa que los arranca de la vida en un sueño de fiebre.</span></span></strong></p>
<p><strong><span class="s3"><span class="bumpedFont20">Agrego, entonces, </span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">una frase elocuente de</span></span> <span class="s4"><span class="bumpedFont20">Demian</span></span><span class="s3"><span class="bumpedFont20">.</span></span></strong></p>
<p><strong><span class="s4"><span class="bumpedFont20">“</span></span><span class="s4"><span class="bumpedFont20">Todos los dioses y demonios que han existido, ya sea entre los griegos, chinos o cafres, existen en nosotros como posibilidades, deseos y soluciones. Si el género humano se extinguiera con la sola excepción de un niño medianamente inteligente, sin ninguna educación, este niño volvería a descubrir el curso de todas las cosas y sabría producir de nuevo dioses, demonios, paraísos, prohibiciones, mandamientos y Viejos y Nuevos Testamentos</span></span><span class="s4"><span class="bumpedFont20">.”</span></span></strong></p>
<p>Y COLORÍN COLORADO…</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Trailer Hesse&#039;s &quot;Demian&quot;" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/9o3MoZMqUWQ?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
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<p><strong>CON JABÓN&#8230;! NO COMO PILATOS PORFIS</strong></p>
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        <author>Grupo Juncal un colectivo de autores</author>
                    <category>cafeliterario.co</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=97322</guid>
        <pubDate>Sat, 25 Nov 2023 12:46:03 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/IMG_20180929_113839196-1200x1600.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[DEMIAN, los DIOSES y la GUERRA…by L.Z]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Grupo Juncal un colectivo de autores</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Dos BREVES HISTORIAS…sin PALABRAS. PARTE VI.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/cafeliterario-co/dos-breves-historiassin-palabras-parte-vi/</link>
        <description><![CDATA[<p>Aquí dos BREVES de las HISTORIAS ; que si BREVES  dos VECES buenas diría la ABUELITA;  que nos ocupan la VIDA… La PRIMERA…CUENTA la LEYENDA que el hay HISTORIAS que no tienen PRECIO pero para todo lo demás existe…una que si lo TIENE…Observe… Aunque Ud no lo CREA..! La SEGUNDA…Hay otras JISTORIAS que valen ORO… [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Aquí dos BREVES de las HISTORIAS ; que si BREVES  dos VECES buenas diría la ABUELITA;  que nos ocupan la VIDA…</p>
<p>La PRIMERA…CUENTA la LEYENDA que el hay HISTORIAS que no tienen PRECIO pero para todo lo demás existe…una que si lo TIENE…Observe…</p>
<p><iframe loading="lazy" title="PARTES DE LA HISTORIA - LO MEJOR DEL PRECIO DE LA HISTORIA" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/zwIdANW_jKY?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Aunque Ud no lo CREA..!</p>
<p>La SEGUNDA…Hay otras JISTORIAS que valen ORO… porque pueden comenzar como movilidad a la ANTIGUA, pero que terminan como el VALIÓSO METAL…</p>
<p><iframe loading="lazy" title="BUICK ROADMASTER 1941 - EL PRECIO DE LA HISTORIA" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/01CypRXYFyw?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Este fue el PRECIO… de las HISTORIA</p>
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<p><strong>CON JABÓN&#8230;! NO COMO PILATOS PORFIS</strong></p>
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        <author>Grupo Juncal un colectivo de autores</author>
                    <category>cafeliterario.co</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=94446</guid>
        <pubDate>Sun, 03 Sep 2023 01:00:57 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Dos BREVES HISTORIAS…sin PALABRAS. PARTE VI.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Grupo Juncal un colectivo de autores</media:credit>
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        <title> Ontmoetingsgracht o Canal de un encuentro</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/deloga-brusto/ontmoetingsgracht-canal-encuentro/</link>
        <description><![CDATA[<p>La intimidad de las personas es un activo escaso en los mercados volátiles (y en los retorcidos) de estos días.  Hoy las redes sociales y sus marañas engañosas determinan nuestras rutinas, distorsionan los horarios y se apoderan (usualmente recibiendo pagos nuestros) de todos los secretos. Ya es costumbre exhibirse y adoptar las prácticas de la [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400">La intimidad de las personas es un activo escaso en los mercados volátiles (y en los retorcidos) de estos días.  Hoy las redes sociales y sus marañas engañosas determinan nuestras rutinas, distorsionan los horarios y se apoderan (usualmente recibiendo pagos nuestros) de todos los secretos. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Ya es costumbre exhibirse y adoptar las prácticas de la autopromoción en la pasarela abierta de las pantallas creyéndose inocentemente digno de la atención del mundo. Contrario a lo que se pregona desde el oportunismo y las ventas que apuntan a nuestra impulsividad, las &#8220;comunidades&#8221; que forman las culturas cibernéticas rara vez unen a diferentes seres humanos  con un propósito común. Son grupos ansiosos, motivados por emociones inmediatas, a duras penas clientes que se dejan desangrar por mercados cada vez más invasivos. Perder el contacto entre humanos, pensar que los chats, las redes sociales o los video juegos sustituyen el impacto y el poder educativo de los encuentros físicos es preferir el inmediatismo a la una existencia medianamente regida por planes, sueños y capacidad en el tiempo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Lo anterior lo he escrito escrito en un blog. Eso no deja de ser paradójico. Ningún pregón sirve si no traemos a colación ejemplos que aterricen su tono. Éste lo traigo desde Amsterdam, una de mis moradas que a veces se resiste a narrar a fondo la historia de sus migrantes (de los refugiados, claro, pero también de otro tipo de desposeídos) y que, por ende, se condena a vivir en su pasado.  Algo así diría el novelista Ilja Leonard Preijffer.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-94864" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-canal-1024x355.jpg" alt="" width="840" height="291" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-canal-1024x355.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-canal-150x52.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-canal-300x104.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-canal-768x266.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-canal-1200x416.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-canal.jpg 1366w" sizes="auto, (max-width: 840px) 100vw, 840px" />        </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">No me deja de alegrar que muchos habitantes de los primeros pisos de las casas de esta ciudad decoren sus ventanas para el deleite de los que pasan por la calle. Con objetos delicados, crean narrativas que sugieren algo de su privacidad, como lo hace cualquiera que seduce con prudencia y sabe dosificar su entrega. Como lo hace cualquier belleza que sabe que su paso fugaz es suficiente para retar al amor.  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Las piezas de porcelana blancas y azul-Delft (gatos congelados miran hacia la calle, figuras de niños regordetes en vestidos tradicionales mandan un beso al cristal, un jarrón ofrece los colores de los tulipanes al transeúnte desconocido) son las que más se encuentran. Sin embargo, a los caminantes más pacientes y atentos se les revelan plantas exóticas cuidadas con esmero de coleccionista, alguna bandera que anuncia orgullosa todos los colores del arco iris, un barco de madera reconstruido a escala miniatura con nostalgia de relojero…</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Invadida a diario por turistas que hormiguean sus calles y canales con ansiedad voraz, las viejas casas del Jordaan y de otros barrios centrales de La Venecia del Norte ofrecen una generosidad al transeúnte que no he podido encontrar en otra parte. Lo participan de sus orgullos cotidianos, comunican los detalles minúsculos de unas vidas que el visitante logra intuir más no aprehender. Le dan a conocer particularidades de las vidas, pero pasan como pájaros por encima de los siempre afanosos personajes que, con celulares, mochilas y horarios de selfie, siempre serán extraños.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">En las casas de la ciudad también hay espacio para grandes nombres grabados en yeso eterno sobre las paredes. Unos son imponentes heráldicas que anuncian la casa de éste o aquel explorador del siglo de oro holandés. También están los símbolos de un esclavista o el anuncio que se congeló bajo una fragancia remota de faros que arrastró un comerciante desde un mar perdido. Vigentes o no, estos símbolos de poder en los pisos altos o los aros de las puertas, no riñen con las decoraciones que los habitantes del Amsterdam actual ofrecen. Sugieren, nunca cuentan con precisión. De ahí su poesía. </span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-94865" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-Viejo.jpg" alt="" width="450" height="600" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-Viejo.jpg 450w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-Viejo-113x150.jpg 113w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-Viejo-225x300.jpg 225w" sizes="auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px" /></p>
<p><span style="font-weight: 400">Cualquier día de estos di con una escena digna de cualquier pintor de la Edad de Oro. Amanecía. La ciudad se desprendía de su niebla con luz blanca y limpia (una que Leonardo Padura nombraría “modesta y serena”). Yo caminaba a orillas de uno de los canales. Desde la ventana de un primer piso iluminaba un color cálido, que parecía hablar de una jornada de trabajo o de actividad hogareña pura y silenciosa. Se anticipaba a los turistas y a sus timbres de bicicletas inexpertas, a los chirridos de sus pedales sobreactuados y al ronroneo mortificante de sus botes con megáfonos pregrabados que se tomarían la ciudad antigua dentro de poco, como todos los días. Alrededor de la luz opaca de ese marco, una negrura tentadora, la oscuridad que invita a cualquier sueño o pesadilla.   </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Me acerqué. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Me topé con un viejo en el interior de casa. Lo vi peinado impecable, con los lentes sobre su nariz enorme, leyendo algún periódico. Se veía saludable, salvo por un tubo delgado y amarillento que pasaba por debajo de su nariz. Ni eso le quitaba la pacífica dignidad con la que proyectaba al mundo que despertaba. Me hizo recordar a mi abuelo, para el que, en los últimos años de su invierno, los afanes y las expectativas habían dejado de ser el motor de los días. Alguno de los Pessoas de <i>El libro de desasosiego escribió</i> “Si nuestra vida fuese un eterno estar en una ventana”.</span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-94866" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Casa-viejas-Adam.jpg" alt="" width="800" height="600" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Casa-viejas-Adam.jpg 800w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Casa-viejas-Adam-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Casa-viejas-Adam-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Casa-viejas-Adam-768x576.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>
<p><span style="font-weight: 400">La del viejo estaba un poco abierta y, aún con la brisa lejos, reconocí el olor a café fresco que procedía de la casa del señor y su silencio matinal. Lo más seguro es que ya había pasado por su primera taza. En la ciudad se toma un promedio anual de 8.3 kg de café per cápita, unos 22 gramos al día por persona. Es no es errado decir que cada uno de los 724 mil adultos de Amsterdam consume en promedio al menos 3 tazas de café al día. Sin duda este viejo había incorporado el café a su pacto honesto con la soledad de sus despertares.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">La bebida más tomada en el planeta, después del agua, parece tener una historia de amor con Amsterdam. Hay 116 cafés por cada 100 mil personas; esto es un número significativo si consideramos que San Francisco , que es la ciudad de mayor número de cafés en el mundo (235 por cada 100 mil habitantes), tiene 4.6 millones de residentes, mientras que Amsterdam tiene 1.2 millones. Marcas legendarias y nuevas se mueven entre la niebla o el vapor del verano. habitantes, el aroma de granos recién tostados y prestos para moler impide que el humo empalagoso de la marihuana palidezca el aire (aunque, alguien debe decirlo, ambos hagan a veces tan buena combinación). El café, quiero pensar, es a hoy lo que en su momento fueron en la ciudad el olor a cargas frescas de arenque, a granos bálticos, a alquitrán, linaza y madera para construir nuevos barcos, con los que durante breves, pero intensos años del siglo XVII, las compañías navieras holandesas dominaron los océanos del mundo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Quiero imaginarme que desde el declive de las flotas holandesas, y tras perder tantas batallas contra los ingleses, franceses y españoles, un imperio de sentidos se dobló sobre sí mismo para curar sus heridas. Habrá eligió el silencio, las luces nostálgicas de las farolas y los placeres de tabernas discretas y burdeles intencionalmente mal disimulados. Quiero pensar que desde entonces las ventanas generosas tienen la certeza de ser dignas de una pieza de museo, resistentes a guerras mundiales y a los indicios de una próxima gran extinción motivada por las hordas de personas con afán de selfie y talento nulo para la autenticidad. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Hay presencias que sentimos, a pesar de la distancia. Permanecí inmóvil un rato ante la escena, como queriendo retener la comunión con un mamífero salvaje distraído, tratando de ser discreto desde mis cavilaciones sin desayuno. El viejo me notó en el andén opuesto a su ventana. Se acomodó las gafas sobre los ojos, pues se habían escurrido hasta la punta de la nariz para leer mejor, y me miró unos segundos, como tratando de reconocer a alguien o queriendo entender la razón de mi quietud.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Luego se incorporó con algún esfuerzo y quiso empujar la ventana hacia arriba. Empecé a alejarme por pensar que incomodaba al hombre y creyendo anticipar algún reclamo, pero su voz raspada me hizo volver la mirada. Con un inglés claro, a pesar de los quiebres de su acento, me preguntó: </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400">&#8211; ¿Busca usted algo?</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">&#8211; Viene un amigo, atiné a responder en un holandés que creí digno de esa madrugada. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400">El viejo hizo un gesto con la mano, como disculpándose por distraerme de mi espera. Se dispuso acomodarse de nuevo para continuar su lectura, pero antes de cerrar la ventana dijo:</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400">&#8211; Si su amigo no llega, me avisa. Yo también puedo dejarlo esperando. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400">Se rio por encima de un ataque de tos y repitió la despedida con la mano antes de bajar el marco. Me reí también y lo saludé por última vez. Fingí una llamada a mi celular y avancé hacia el nororiente, rumbo a una de las calles que ya llevaba bicicletas y tranvías hacia el centro de la ciudad.</span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-94867" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Bicis-y-muro.jpg" alt="" width="493" height="657" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Bicis-y-muro.jpg 493w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Bicis-y-muro-113x150.jpg 113w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Bicis-y-muro-225x300.jpg 225w" sizes="auto, (max-width: 493px) 100vw, 493px" /></p>
<p><span style="font-weight: 400">No recuerdo con precisión el resto del día. Seguro hice diligencias y admiré otras cosas de la ciudad de mis ancestros. Pero saqué una conclusión para el oficio que desempeño en un Colegio. En tiempos donde nadie escucha a nadie, sino prefiere venderse con videos fingidos de levedad insoportable, a lo mejor la educación moderna también deba motivar estos encuentros discretos, desprovistos de protocolos y casi nunca celebrados. Los momentos bendecidos por una marca de intimidad compartida con extraños nos pueden dar un respiro de la lógica de competencia constante y consumo irrelevante, pero responsable de la próxima gran extinción. Un gesto entre dos personas, que posiblemente no se vuelvan a ver, da cuenta de un halo de los humanos que se resisten a resumir la existencia a castigos para la ineficiencia y premios para las ventas. No debemos perder la capacidad de asombro ante los pequeños brillos. No debemos permitir que la automatización de la rutina termine opacando la calidez o las pálidas sorpresas que nos guardan caminatas desprevenidas. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400">Ahí quedará el viejo: un refugio discreto para cuando la escoria humana, una vez más, me apriete la garganta. Ese pensionado, lejos de la amargura, mientras se marchita en una relación generosa con el entorno, para mi siempre será consciente de que su intimidad compartida bien vale un espacio destacado en las reservas de las celebraciones.</span></p>
]]></content:encoded>
        <author>Robert Max Steenkist</author>
                    <category>DELOGA BRUSTO</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=94547</guid>
        <pubDate>Thu, 01 Jun 2023 17:20:00 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[ Ontmoetingsgracht o Canal de un encuentro]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Robert Max Steenkist</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>GRANITOS de CAFÉ: PARTE 7 .”SOCA para EMPRENDER…”</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/cafeliterario-co/granitos-cafe-parte-7-soca-emprender/</link>
        <description><![CDATA[<p>Buscando con PROPIEDAD la definición de SOCA…que más podíamos PEDIRLE a quienes son MAESTROS CAFETEROS por TRADICIÓN y ancestrales FAMILIAS, que conocen sus MICROLOTES  para mejorar esa CALIDAD…de un PRODUCTO que hace parte vital de nuestra COTIDIANIDAD, como aquí nos lo CUENTAN aquellos que saben… Ya sabiendo que es la SOCA ..! La FAMILIA de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p class="s5" style="text-align: left">Buscando con PROPIEDAD la definición de SOCA…que más podíamos PEDIRLE a quienes son MAESTROS CAFETEROS por TRADICIÓN y ancestrales FAMILIAS, que conocen sus MICROLOTES  para mejorar esa CALIDAD…de un PRODUCTO que hace parte vital de nuestra COTIDIANIDAD, como aquí nos lo CUENTAN aquellos que saben…</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Agricultura al Día /  ¿Qué es la soca en el cultivo de café?" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/kvfWHqaCZGQ?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p class="s5" style="text-align: left">Ya sabiendo que es la SOCA ..!</p>
<p class="s5" style="text-align: left">La FAMILIA de los VALENCIA SERRATO … caficultores que empezaron comprando CAFÉ en  LA PLATA, HUILA y ahora  TUESTAN, TRILLAN &amp; EXPORTAN  deciden que para que el CIRCULO sea completo; centralizan en su PLANTA de NEIVA; y comienza a EMPRENDER  siguiendo los ejemplos de la FEDERACION NACIONAL de CAFETEROS , crean una MARCA PROPIA comercializándola en lugares EMBLEMÁTICOS del PAÍS y  una BOGOTA cada vez más ávida de PROPUESTAS llenas de experiencias sensoriales y gustativas dignas de los AMANTES del CAFÉ en COLOMBIA y el MUNDO …</p>
<p>Y…</p>
<p><iframe loading="lazy" title="La FAMILIA que creadora…" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/e-PaJ2A-_lc?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Un bello RELATO de la HISTORIA genuina del inicio de estos GRANITOS de CAFÉ… quienes nos dan ese otro COSTADO del néctar de un PRODUCTO noble que nos permiten MARIDARLO con sus toques DULCES &amp; …</p>
<p><iframe loading="lazy" title="El CAFÉ con lo SALADO…" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/hH4Fy--HQ_k?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn">
<p>Que desde lo CONCEPTUAL e INSTITUCIONAL tiene en este CLIP; por donde pasa la VISION y MISIÓN de quienes están jornada a jornada; más allí que en construcción de un EMPRENDIMIENTO… es la VALORIZACIÓN de una PROFESIÓN que se transformó en un ESTILO DE VIDA que con todas las VICISITUDES ahí va…</p>
</div>
<p><iframe loading="lazy" title="Café Soca" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/tUn8k--nkeY?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Si todo es CAFÉ… cuando preparan el LANZAMIENTO en SOCIEDAD de nuevos PRODUCTOS lo hacen a lo GRANDE sin perder esa CALIDEZ de FAMILIA…</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Y el EVENTO…" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/izVzM8fxzKQ?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p><strong>Y ni HABLAR si de la tierra de huilense logramos que cada DETALLE tengan esa AMIGABILIDAD de la REGIÓN…<img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-94789" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/IMG_8609.jpeg" alt="" width="4032" height="3024" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/IMG_8609.jpeg 4032w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/IMG_8609-150x113.jpeg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/IMG_8609-300x225.jpeg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/IMG_8609-768x576.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/IMG_8609-1024x768.jpeg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/IMG_8609-1200x900.jpeg 1200w" sizes="auto, (max-width: 4032px) 100vw, 4032px" /></strong></p>
<p>Que si uno les deja hablar y actuar sacan exquisiteces de todo tipo… que van desde lo DULCE a lo SALADO y con toques MIXTOS…el nos irá mostrando sus PROPUESTAS… con los MARIDAJES…que pregonan y ponen en PRÁCTICA…</p>
<p>NO los deje SOLOS…</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Lo SALADO del CHEF..!" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/4sqYQSKXch4?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Un detalle para CONFORMAR un VALOR ÉTICO &amp; MORAL CORPORATIVO es el EFECTO del que aquí ponemos su TESTIMONIO de…</p>
<p><iframe loading="lazy" title="VOZ e IMAGEN de las CAFICULTURAS…" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/m4qhXtUfxzU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
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<div><strong>CONTINUARÁ&#8230;</strong></div>
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<p><strong>CON JABÓN&#8230;! NO COMO PILATOS PORFIS</strong></p>
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        <author>Grupo Juncal un colectivo de autores</author>
                    <category>cafeliterario.co</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=93672</guid>
        <pubDate>Sat, 25 Feb 2023 13:56:20 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[GRANITOS de CAFÉ: PARTE 7 .”SOCA para EMPRENDER…”]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Grupo Juncal un colectivo de autores</media:credit>
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        <title>El desprecio a la poesía</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/el-peaton/desprecio-la-poesia/</link>
        <description><![CDATA[<p>El desprecio a la poesía por parte del gobierno salvadoreño y su amenaza a la democracia y a la Constitución «Hay mucho más consenso en el odio a la poesía que en la propia definición de lo que realmente es la poesía». Esto manifiesta Ben Lerner en su ensayo El odio a la poesía, que [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>El desprecio a la poesía por parte del gobierno salvadoreño y su amenaza a la democracia y a la Constitución</strong></p>
<p><figure id="attachment_73163" aria-describedby="caption-attachment-73163" style="width: 1360px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/02/nayib-bukele-entre-los-militares-y-dios.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-73163" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/02/nayib-bukele-entre-los-militares-y-dios.jpg" alt="" width="1360" height="905" /></a><figcaption id="caption-attachment-73163" class="wp-caption-text">Nayib Bukele irrumpiendo en la Asamblea Legisativa de El Salvador. Foto: celag.org.</figcaption></figure></p>
<p>«Hay mucho más consenso en el odio a la poesía que en la propia definición de lo que realmente es la poesía». Esto manifiesta <strong>Ben Lerner</strong> en su ensayo <em>El odio a la poesía</em>, que bien pudiera ser el título de esta bagatela sobre <strong>El Salvador</strong>. El 6 de julio de 2019 llegué a ese pequeño país de corazón inmenso con destino al <a href="https://literariedad.co/category/amada-libertad/">Festival Internacional de Poesía <em>Amada Libertad</em></a>, cuyo nombre viene del seudónimo de <strong>Leyla Quintana Marxelli</strong>, poeta asesinada a la sombra del volcán de San Salvador por el ejército y quien se suma a una larga e impune lista de <a href="https://www.youtube.com/playlist?list=PLamv8f3xyKBjg6Ukn0vr3RlaEhKRFQ8OW">poetas caídos en la guerra civil de este país</a> al lado de <strong>Claudia María Jovel</strong>, por ejemplo, <strong>Alfonso Hernández</strong>, <strong>Lil Milagro Ramírez</strong>, <strong>Amílcar Colocho</strong> y el mismo <strong>Roque Dalton</strong>. El nombre de este último pasaba por mi mente en el momento de mi llegada al aeropuerto, mezclado con el insondable sonido de los pájaros de los alrededores, del verde poderoso de las riberas del Pacífico centroamericano y del olor de café que me hacía sentir como en casa; pero mi emoción se volvió aflicción y vergüenza pues, de un modo contundente, la agente de migración que me recibió, después de preguntarme por el motivo de mi viaje y de escuchar mi pudorosa respuesta, me hizo la peor pregunta que jamás nadie podrá volverme a hacer en la vida.</p>
<p>―Conque viene a un festival de poesía, entonces dígame <strong><em>qué es la poesía</em></strong>.</p>
<p>Hubiera preferido decir que el motivo de mi viaje era comer <em>pupusas</em>. Sí, así, a secas: <em>vine a comer pupusas (hermanas gemelas de las arepas de mi montaña andina) y a refocilarme en la cultura cafetera de San Salvador, tan parecida a la de mi amada Pereira</em>. Pero no, fui tan torpe de decir que escribía poesía.</p>
<p>―No sé qué es, señora― atiné a decir, angustiado. Pensé en alguna teoría, en algún autor o alguna autora cuyas palabras o versos ingeniosos me sacaran del inconveniente; sin embargo, no estaba para mentir ese día, ni para deshonrar la poesía (de la que, como ven, no tenía ni tengo hoy idea de qué es, aunque la ame sobre todas las cosas, menos sobre el amor) con una retórica absurda.</p>
<p><strong>Estuve varias horas en migración avergonzado, por primera vez en mis viajes al extranjero, debido a un motivo distinto al de ser colombiano</strong>, hasta cuando los organizadores del Festival demostraron mi inocencia y disculparon mi torpeza para que pudiera ingresar a disfrutar unos de los mejores días de mi vida. Hoy este recuerdo viene a mi mente revuelto por las recientes imágenes de<strong> los sucesos del 9 de febrero en San Salvador</strong>. El presidente de la República, un <em>millennial</em> narcisista, sultán venido a menos, gato mestizo con ínfulas de tigre, está sentado en la silla del presidente, sí, pero de la Asamblea Legislativa, rodeado por docenas de soldados y policías con chalecos antibalas y fusiles, mientras llora como un niño a quien le prohíben salir a jugar, y dice que acaba de escuchar a Dios, quien le pide sea paciente y mejor se tome la Asamblea otro día.</p>
<p>Muchas personas interrumpieron la trasmisión de los frívolos premios Óscar para ver el intento de golpe de <strong>Bukele</strong>, lo compararon con <strong>Maduro</strong> y su destreza nigromante de hablar con los pájaros; la Sala de lo Constitucional, la ONU, la  OEA, y hasta lo menos imaginado: el embajador y el congreso de Estados Unidos ―aliados del recién estrenado golpista― condenaron la actuación y coincidieron en que usar las fuerzas armadas de ese modo, así como el hecho de tomarse el Legislativo donde el sentido común le decía que no tenía competencia, era irrefutablemente anticonstitucional e iba en contra de la democracia. En resumidas cuentas, sin saberlo, en El Salvador, desde ese día, entre las 4 y las 5 de la tarde, la gente empezó a sentir miedo de que su país se volviera como <strong>Colombia</strong>.</p>
<p>El partido del presidente, <strong>Nuevas Ideas</strong>, había publicado un día antes de la toma, a las 10:16 de la noche, un mensaje, tal vez con pretensiones irónicas, acompañado por la foto del mandatario sonriente, que decía: <strong>«Si esta es la imagen de un líder <em>dictador</em> quiero que El Salvador sea gobernado con su dictadura los siguientes 30 años…»</strong> Al día siguiente, este chiste de mal gusto iba a tomar otras dimensiones cuando empezara la pataleta de <strong>Nayib Bukele</strong> literalmente con un llamado a la insurrección popular, a raíz de que los diputados rechazaran la aprobación de uno de los préstamos solicitados por el Ejecutivo, por 109 millones de dólares, para financiar un plan de seguridad con el fin tácito de bajar los homicidios armándose terriblemente para la guerra. El presupuesto de su gobierno, es preciso recordar, entre junio de 2019 y diciembre de 2020, estipula la estrafalaria cantidad de $1.134’820.000 (MIL CIENTO TREINTA Y CUATRO MILLONES, OCHOCIENTOS VEINTE MIL DÓLARES) para seguridad en un país de seis millones de habitantes. ¿En qué consiste este plan de seguridad? Nadie lo sabe. No ha sido hecha pública su metodología, solo sabemos que esa cifra absurda de dinero destinada a la compra de armas recuerda a <strong>la infame Seguridad Democrática colombiana</strong>, que tiene pendiente en este momento la identificación de doscientas mil personas civiles inocentes en fosas comunes.</p>
<p>A pesar de esto, de la terrible amenaza en que consiste Bukele para su propio país, para sus instituciones, para la cultura, la educación y otros derechos fundamentales que, por lo visto, no son parte de su plan de gobierno, intento demostrar que <strong>también es una amenaza para la poesía</strong>. Y es que el desprecio a la poesía del actual gobierno salvadoreño es descomunal. No me refiero a que crea que los poetas se encuentren amenazados como los ya referidos, sino de algo menos cruel pero de igual vileza: la manera cómo, desde su posición, este mandatario y sus servidores públicos están usando <strong>la imagen sagrada de Roque Dalton</strong> para hacer campaña. Sí, precisamente la imagen del autor de <strong><em>Un libro rojo para Lenin</em></strong>, que si fuera de alguna persona (porque su imagen no le pertenece a nadie, jamás a ningún gobierno) no sería solo de la gente de a pie de El Salvador, sino también de las gentes de espíritu libre de Latinoamérica y del mundo, porque la memoria de Roque Dalton ―quien aconsejaba: <strong>«No olvides nunca/ que los menos fascistas/ de entre los fascistas/ también son/ fascistas»</strong>― está siendo profanada por el tipo de personas que con toda su inteligencia combatió, hasta el punto de decidirse a tomar las armas y con esto perder la vida.</p>
<p>La ignominia nació con sentimientos encontrados, pues desde su cuenta de Twitter, el entonces posesionado <strong>Nayib Bukele</strong> ordenó, el 3 de junio de 2019, la destitución de <strong>Jorge Meléndez</strong>, quien había sido Director de Protección Civil durante diez años por el <strong>FMLN</strong>, a causa de estar <em>acusado del magnicidio de nuestro poeta Roque Dalton</em>; este, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=TcqQp8YgkMs&amp;feature=youtu.be">en una rueda de prensa</a>, al día siguiente, con su cinismo habitual y su silencio imbécil frente a los sucesos del 10 de mayo de 1975<em>,</em> se «defendió», apelando a la tan citada cojera de la justicia y diciendo que le parecía el colmo que quienes hicieron la guerra en su época, del lado de la <strong>ERP</strong>, sean tachados de criminales, cuando tuvieron muchos prisioneros que hoy en día son sus amigos. Por supuesto, podríamos decir, todos son sus amigos, exceptuando Roque, a quien mataron y desaparecieron.</p>
<p>Asimismo, quien más ha arrojado ingredientes oprobiosos a este asunto es la ministra de cultura, <strong>Suecy Callejas Estrada</strong>, quien, <em>gracias a la iniciativa del presidente</em>, también desde su cuenta de Twitter, ha manoseado una y otra vez la figura del poeta con su inclusión en un <em>programa</em> para publicar su obra (que ya se encuentra publicada por <a href="http://www.oceansur.com/catalogo/titulos/el-salvador-monografia">Ocean Sur</a>, por ejemplo, o por el Fondo de Cultura Económica de México y muchas otras editoriales comerciales,  artesanales y cartoneras en el mundo hispanohablante) y construir en la que fuera su casa un centro cultural, cuando es sabido que <b>el poeta ni siquiera tiene una tumba y su crimen está todavía en la impunidad.</b> La ministra, al parecer, nunca ha leído a Dalton y habrá, a lo mucho, buscado en Wikipedia una biografía suya, porque si supiera de quién se trata y hubiese leído con atención los libros <strong><em>Pobrecito poeta que era yo</em></strong>, <strong><em>Las historias prohibidas de Pulgarcito</em></strong> o el célebre <strong><em>El Salvador. Monografía</em></strong>, tendría certeza de que el poeta e intelectual, cuya figura están usando para sacar del camino a sus enemigos políticos, nunca se hubiera prestado para nada relacionado con la afectación de su gente y nunca le hubiera dado la mano ni siquiera a <em>los menos fascistas de entre los fascistas</em>.</p>
<p>La suerte está jugada en este asunto del desprecio a la poesía por parte del gobierno salvadoreño y de su amenaza a la democracia y a la Constitución. Esperemos que haya justicia y memoria con los poetas que han caído en la guerra y que Roque pueda seguir transitando la eternidad, libre como ha sido desde hace ochenta y cinco años. <strong>Esperemos que las instituciones del Estado salvadoreño que desconocen, como yo, qué es la poesía, al menos la respeten</strong>. Y confiemos que el siguiente poema de <strong>William Alfaro</strong>, uno de los grandes poetas contemporáneos de El Salvador, adquiera otra significación para la amorosa y bella gente de este país, que tiene la esperanza de no salir afectada por el sonido de los clarines marciales dispersos en el ambiente después del 9 de febrero del año que corre:</p>
<p style="text-align: center"><strong>Breve apunte sobre mi odio</strong><br />
Odio el nombre de mi país por no poder salvarme</p>
<p><a href="https://twitter.com/amguiral">@amguiral</a> en Twitter</p>
]]></content:encoded>
        <author>Albeiro Guiral</author>
                    <category>El Peatón</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=73162</guid>
        <pubDate>Sat, 15 Feb 2020 15:56:56 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Albeiro Guiral</media:credit>
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