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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Bogotá | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Festival De lo Sagrado Universal</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/liarte-dialogo-sobre-arte/festival-de-lo-sagrado-universal/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hasta el 8 de junio se realiza De lo Sagrado Universal, un festival que abarca desde el performance contemporáneo hasta las músicas de los pueblos originarios de la Amazonia, desde el góspel de San Andrés hasta la danza contemporánea franco-argelina. De lo Sagrado Universal es un encuentro de tradiciones y lenguajes artísticos que siguen la [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta el 8 de junio se realiza <strong>De lo Sagrado Universal</strong>, un festival que abarca desde el performance contemporáneo hasta las músicas de los pueblos originarios de la Amazonia, desde el góspel de San Andrés hasta la danza contemporánea franco-argelina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De lo Sagrado Universal es un encuentro de tradiciones y lenguajes artísticos que siguen la premisa de la fuerza mítica que nos atraviesa como seres humanos, lo inefable, lo que no se puede nombrar, pero que tenemos en nuestro espíritu y alma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De lo Sagrado Universal se realiza en <strong>Bogotá</strong>, <strong>Barranquilla</strong>, <strong>Bucaramanga</strong>,<strong> Envigado</strong>, <strong>Pasto</strong>, <strong>Quibdó</strong>, <strong>Riohacha</strong>, <strong>Cartagena</strong>, <strong>Leticia</strong> y <strong>Valledupar</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La programación incluye 27 funciones de ocho compañías internacionales, y 20 artistas y compañías nacionales. Hay conciertos, danza, teatro, performances, instalaciones inmersivas, exposiciones y rituales contemporáneos de encuentro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Bogotá, el Festival De lo Sagrado Universal se puede disfrutar en el Centro Nacional de las Artes, Teatro Colón, Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo y Teatro Colsubsidio. <strong>23 funciones de entrada libre para el público</strong>.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-9-16 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="De Lo Sagrado Universal" width="422" height="750" src="https://www.youtube.com/embed/Tb75F4oHT7Y?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<p class="wp-block-paragraph">En el Museo Santa Clara se pueden visitar las exposiciones “Concordancia vital: lo sagrado en María Teresa Hincapié” y “Entonces llamó a un arcángel” de David Felipe Escobar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el Museo Nacional se puede ver la muestra “Caminos de Agua| Memorias, prácticas y resistencias del Darién”. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la Iglesia San Ignacio, el Teatro La Candelaria, además de la localidad de Bosa, también hay posibilidad de disfrutar De lo Sagrado Universal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además de las obras artísticas, <strong>De lo Sagrado Universal</strong> cuenta con actividades de mediación en Bogotá y en regiones: conversaciones, talleres y espacios de reflexión que profundizan el encuentro entre las obras y el público, y convierten la experiencia del arte en un acto colectivo y consciente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="mailto:liartedialogosobrearte@gmail.com">liartedialogosobrearte@gmail.com</a> / <a href="https://www.instagram.com/liarteconarte/">@LiarteconArte</a></p>
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        <author>Lilian Contreras Fajardo</author>
                    <category>Liarte: diálogo sobre arte</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130093</guid>
        <pubDate>Sat, 06 Jun 2026 17:52:13 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Festival De lo Sagrado Universal]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Lilian Contreras Fajardo</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Serie “Artescopio” presenta a Bogotá a través de la mirada de diez artistas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/liarte-dialogo-sobre-arte/serie-artescopio-presenta-a-bogota-a-traves-de-la-mirada-de-diez-artistas/</link>
        <description><![CDATA[<p>El 4 de junio a las 7:00 p.m. Canal Capital estrena “Artescopio”, una serie documental que explora la relación entre el arte y Bogotá, a través de la mirada de cineastas, músicos, artistas urbanos y visuales, fotógrafos, paisajistas, muralistas, ilustradores y hasta cirqueros. Cucharita de Palo, Manu Mojito, Pablo Watusi, 1280 Almas, John Gaitán, May [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">El <strong>4 de junio</strong> a las <strong>7:00 p.m.</strong> Canal Capital estrena “<strong>Artescopio</strong>”, una serie documental que explora la relación entre el arte y Bogotá, a través de la mirada de cineastas, músicos, artistas urbanos y visuales, fotógrafos, paisajistas, muralistas, ilustradores y hasta cirqueros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cucharita de Palo, Manu Mojito, Pablo Watusi, 1280 Almas, John Gaitán, May Rojas, Carmen Gil Vrolijk, Natalia Santa, Diana Wiesner y La Gata Cirko son los artistas que en “Artescopio” narran su forma de mirar y plasmar a Bogotá en su estética artística.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque parece obvio, muchas veces se olvida que una ciudad o un barrio no significa lo mismo para todos porque cada vivencia está ligada al sentimiento, y por eso es que los lugares están más ligados a la memoria que a la historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, la fachada de una casa que pasa desapercibida para muchos es la inspiración para las ilustraciones de <strong>Cucharita de Palo</strong>; o los charcos que tanto nos incomodan son la materia prima de las “charcografías” del artista visual <strong>John Gaitán</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Justamente, “<strong>Artescopio</strong>” se estrena con el capítulo protagonizado por John Gaitán y es perfecto porque los televidentes podemos darnos cuenta de cómo a través de su mirada Bogotá deja de ser solamente una ciudad acelerada para convertirse en un territorio lleno de detalles invisibles que cuentan historias silenciosas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con diez episodios, ocho videocasts y tres especiales “<strong>Artescopio</strong>” nos permite a los televidentes redescubrir Bogotá a través del arte que transforma el paisaje cotidiano.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="¡Las &amp;apos;charcografías&amp;apos; de John Gaitán llegan a #Artescopio!" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/6r7l7eM3HCs?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Los episodios</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Artescopio</strong>” propone un recorrido por una Bogotá múltiple y cambiante: desde los cerros del sur y el oriente hasta el centro, Chapinero y las periferias; una ciudad atravesada por acentos, colores, noches, sonidos y formas distintas de habitarla. Una ciudad que no puede verse ni entenderse como un solo lugar, porque está hecha de muchas ciudades que conviven al mismo tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El sonero <strong>Pablo Watusi</strong> aparece como una figura clave para comprender la riqueza ‘afrocachaca’ presente en Colombia. Su voz y su trayectoria celebra la mezcla de las raíces afro y la experiencia bogotana contemporánea. Una tradición que emociona a varias generaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por su parte, <strong>Manu Mojito</strong>, artista queer de Bogotá que a través de su obra ha logrado darles voz, rostro y visibilidad a las personas trans de la ciudad; habla sobre su trabajo que rompe estereotipos y prejuicios, convirtiéndose en una apuesta artística y política profundamente transformadora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La serie también dedica un espacio importante al arte urbano y a las expresiones que nacen en la calle. Allí aparece <strong>May Rojas</strong>, un joven artista que viene de la periferia y del street art. Su proyecto Bogotá Colors ha logrado transformar no solo los imaginarios sobre Ciudad Bolívar y sus habitantes, sino también la relación que la propia comunidad tiene con su territorio. Actualmente, Bogotá Colors y El Paraíso se han convertido en nuevos referentes turísticos y culturales de Bogotá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro de los nombres destacados son los de Carmen <strong>Gil Vrolijk</strong>, y La Quinta del Lobo, que conforman una compañía de altísimo nivel artístico. A través de las artes vivas y las nuevas tecnologías crean obras de una potencia estética única. Aunque sus propuestas parten de lo local, su calidad y lenguaje escénico les permiten dialogar con el mundo y conectar con audiencias internacionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El recorrido creativo continúa con <strong>La Gata Cirko</strong>, la compañía precursora del circo contemporáneo en Colombia. Gracias a su trayectoria y trabajo artístico, hoy Bogotá es un referente latinoamericano y mundial del circo contemporáneo. Durante más de veinte años han construido espectáculos que mezclan acrobacia, teatro físico y poesía visual, demostrando que el cuerpo también puede narrar historias profundas y conmovedoras.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>1280 Almas</strong>, banda fundamental del rock colombiano, recuerda que desde los años 90 han retratado en sus canciones la vida urbana, las contradicciones de Bogotá y las emociones de varias generaciones. Su presencia en la serie permite entender cómo el rock también hace parte de la memoria cultural de la ciudad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El universo íntimo y emocional de la ilustradora <strong>Lizeth León</strong>, conocida como Cucharita de Palo, ha construido uno de los retratos más bellos y sensibles de Bogotá. A través de sus ilustraciones y de su libro Fachadas Bogotanas, le rinde un homenaje amoroso a la ciudad autoconstruida, a los barrios populares y a sus habitantes. Su obra nos recuerda que la historia de Bogotá no solo habita en los grandes edificios o centros patrimoniales, sino también en las fachadas diversas, cotidianas y vivas de los barrios populares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el capítulo dedicado a <strong>Natalia Santa</strong>, el cine aparece como una herramienta para explorar los vínculos familiares, los silencios y las emociones cotidianas. La directora colombiana comparte una mirada profundamente humana sobre las historias que construye y sobre la manera en que la memoria influye en su obra audiovisual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Artescopio</strong>” cierra con <strong>Diana Wiesner</strong>, una de las paisajistas más importantes del país. Su trabajo demuestra que el paisaje también puede ser una forma de arte y de transformación social. A través de proyectos ecológicos y urbanos, Wiesner propone una relación más armónica entre la ciudad, la naturaleza y las comunidades.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="771" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/04113618/Artescopio-Cucharita-de-Palo-1024x771.jpg" alt="" class="wp-image-129959" style="width:1024px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/04113618/Artescopio-Cucharita-de-Palo-1024x771.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/04113618/Artescopio-Cucharita-de-Palo-300x226.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/04113618/Artescopio-Cucharita-de-Palo-768x578.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/04113618/Artescopio-Cucharita-de-Palo.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em>La artista Cucharita de Palo, una de las protagonistas de la serie &#8220;Artescopio&#8221;.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="mailto:liartedialogosobrearte@gmail.com">liartedialogosobrearte@gmail.com</a> / <a href="https://www.instagram.com/liarteconarte/">@LiarteconArte</a> </p>
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        <author>Lilian Contreras Fajardo</author>
                    <category>Liarte: diálogo sobre arte</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129957</guid>
        <pubDate>Thu, 04 Jun 2026 16:38:14 +0000</pubDate>
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                            </item>
        <item>
        <title>Obras son amores y en Bogotá enormes trancones</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/obras-son-amores-y-en-bogota-enormes-trancones/</link>
        <description><![CDATA[<p>La calidad de vida de los bogotanos se ha visto enormemente afectada por tanta obra de construcción. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Nadie duda de que las grandes obras de infraestructura traen enormes beneficios para una ciudad como Bogotá, especialmente en materia de movilidad. El problema aparece cuando se anuncian y no se hace lo necesario para mitigar los impactos negativos durante el tiempo de construcción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de esos impactos negativos es la calidad de vida de los ciudadanos que, en Bogotá, se ha convertido en una verdadera tortura. Por eso, muchos bogotanos le han pedido al alcalde, Carlos Fernando Galán, no abrir más frentes de obra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Actualmente, son numerosos los frentes de construcción abiertos en calles y avenidas de la ciudad. Algunos ya se han entregado, pero esto no se ha traducido en una reducción de los tiempos de desplazamiento. Por el contrario, grandes proyectos como la primera línea del metro, la avenida 68 o la intersección de la calle 13 con la avenida Las Américas han convertido la movilidad en una verdadera pesadilla en varios puntos de la capital.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para colmo, tanto el director del <strong><a href="https://www.idu.gov.co/">Instituto de Desarrollo Urbano</a></strong> (IDU), Orlando Molano, como el alcalde Carlos Fernando Galán, cuando hablan de estas construcciones, en lugar de insistir en que se entregarán en el futuro —sin certeza de si será cercano o lejano—, lo hacen como si fueran a terminarse en 24 horas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al parecer, tampoco se pensó en la calidad de vida de los bogotanos, quienes hoy deben permanecer más de una hora en un trancón para un solo desplazamiento. Imagínese el nivel de estrés que puede sentir una persona si debe trasladarse varias veces al día.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto, por supuesto, puede afectar la salud física y mental, ya que implica un estrés permanente. Por eso sorprende la evidente inoperancia de la secretaria de <strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/la-culpa-es-de-los-taxistas/">Movilidad</a></strong>, Claudia Díaz, quien no implementa estrategias conjuntas con otras entidades para reducir la congestión vehicular en Bogotá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No creo que sea difícil considerar medidas como establecer uno o dos días de clases virtuales en colegios y universidades, flexibilizar los horarios laborales en entidades públicas del Distrito y la Nación, o incluso ampliar el trabajo remoto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todas estas estrategias, por pequeñas que parezcan, ayudarían a mitigar el impacto negativo que tanta obra ha tenido en la vida de los bogotanos. Sorprende que no se hayan implementado desde la Secretaría de Movilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Está bien que el alcalde Galán y el director del IDU hayan decidido retirar la polisombra instalada durante la administración de Claudia López, que convirtió a Bogotá en la “capital mundial de la polisombra”. Sin embargo, dado que no se han retirado grandes extensiones de esta malla verde, también deberían enfocarse en mejorar la calidad de vida de los ciudadanos afectados por tantas obras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque, señoras y señores, las obras son amores… pero en Bogotá también significan enormes trancones.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por cierto: </strong>recuerdo que cuando Carlos Fernando Galán tomó posesión del cargo, le ordenó a sus secretarios permanecer en el terreno y abandonar la comodidad de las oficinas ¿Sí será la secretaria de Movilidad está obedeciendo?</p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127935</guid>
        <pubDate>Fri, 17 Apr 2026 14:04:36 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>La culpa es de los taxistas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/la-culpa-es-de-los-taxistas/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los mismos taxistas se han encargado de crearse mala fama. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">No sé lo que podrá estar ocurriendo en ciudades como Medellín, Cali, Barranquilla, Cartagena, entre otras, pero lo que sí es cierto —y nadie puede negarlo— es que en <strong><a href="https://bogota.gov.co/">Bogotá </a></strong>existe desconfianza y prevención hacia el transporte en taxi. Esto no solo se debe a los hechos de inseguridad en los que se han visto involucrados conductores de este servicio de transporte urbano, sino también a los constantes abusos en el cobro de las carreras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podrán decir los taxistas y las empresas que no todos son así, que, así como hay conductores abusivos, también los hay honrados, y que estos son muchos más. No dudo que sea cierto. El problema es que hay un viejo y conocido refrán que dice: “Cría fama y acuéstate a dormir”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si el uso del servicio de transporte urbano individual a través de plataformas ha aumentado de manera exponencial, mucha responsabilidad recae en los propios taxistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hablemos las cosas como son: de cada diez taxis que circulan en Bogotá, ocho son conducidos por personas que no son sus dueños. En la capital del país se ha vuelto común el alquiler de estos vehículos, por los que se debe pagar una cuota bastante alta como producido, quedando el resto para el conductor del turno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De esta manera, el propietario del taxi pone el vehículo, muchas veces, en manos de un desconocido, de quien poco sabe y sobre quien desconoce si realmente prestará un buen servicio o si, por el contrario, utilizará el carro para cometer alguna fechoría.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo anterior, sumado a los cobros abusivos por parte de algunos conductores que alteran el taxímetro, ha provocado una desconfianza en la ciudadanía que, lejos de disminuir, aumenta cada vez que se conoce un caso de “paseo millonario” en el que está involucrado un taxi.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por supuesto, la consecuencia de esta situación es que gran parte de los bogotanos prefiera utilizar servicios de transporte a través de plataformas, no necesariamente porque sean más económicos, sino porque ofrecen una mayor percepción de seguridad y transparencia en las tarifas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si los bogotanos se inclinan por este tipo de servicios —llámense Didi, Uber u otros—, en buena medida es porque los mismos taxistas, con ciertas prácticas reiteradas, han contribuido a generar la desconfianza ciudadana y el consecuente traslado de los usuarios hacia estas alternativas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo más llamativo de este panorama es que, aun con la evidente pérdida de usuarios, no se percibe una intención real de cambio dentro del gremio. Es como si a las empresas que los agrupan poco les importara la situación, y tampoco se observa en muchos conductores una voluntad clara de mejorar y corregir. Se asemejan, en cierta forma, a aquellos políticos que, aun sabiendo que las dinámicas de comunicación han cambiado radicalmente desde los años 80, se resisten a modernizarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este contexto, resulta urgente que tanto las autoridades como los gremios del sector asuman un papel más activo en la regulación, supervisión y transformación del servicio. No basta con defender la legalidad del taxi tradicional; es necesario garantizar condiciones reales de seguridad, transparencia y calidad que permitan recuperar la confianza de los usuarios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De lo contrario, el desplazamiento hacia las plataformas digitales continuará siendo inevitable. En un entorno donde el ciudadano prioriza su seguridad y su bolsillo, el servicio que no evoluciona está condenado a quedarse atrás. La pregunta no es si el cambio debe ocurrir, sino si quienes hoy integran el gremio de taxistas están dispuestos a hacerlo antes de que sea demasiado tarde.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/en-el-uribismo-se-averguenzan-de-su-expresidente-ivan-duque/">Nota recomendada: ¿En el uribismo se avergüenzan de su expresidente Iván Duque?</a></strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127851</guid>
        <pubDate>Sun, 12 Apr 2026 21:37:04 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>LA SOCIEDAD DE AMIGOS DE LA LUZ</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/la-sociedad-de-amigos-de-la-luz/</link>
        <description><![CDATA[<p>Este texto nace de una convicción profunda: enseñar al que no sabe es una de las obras más altas del espíritu humano y uno de los deberes más fecundos de la vida social. A través de una defensa apasionada de la educación como luz que redime y dignifica, se exalta a quienes entregan su saber para arrancar al pueblo de las tinieblas de la ignorancia. Frente a quienes siembran desesperanza, se alza el ejemplo luminoso de Bogotá y de su Instituto de Artes y Oficios, junto a los maestros que allí forjaron ciudadanos y futuro. Es una invitación a reconocer que mientras exista enseñanza comprometida, no todo está perdido para nuesrra sociedad.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Por: Ramón Garcia Piment y Claudia Patricia Romero</p>



<p class="wp-block-paragraph">La tarde del 27 de junio de 1872, por las calles bogotanas, llamaba la atención un titular del extinto periódico LA ILUSTRACIÓN, dirigido por el ideólogo conservador Manuel María Madiedo: “<em>la luz no se ha hecho para ponerse debajo del celemín”.</em> El titular no hacía precisamente referencia a la parábola bíblica en la que Jesús expresaba, en el Evangelio de San Lucas, que nadie enciende una lámpara para luego ponerla en un lugar escondido o cubrirla con un cajón o celemín (en alusión a los recipientes utilizados para medir capacidad, según las traducciones bíblicas españolas), sino para colocarla en una repisa, a fin de que los que entren tengan luz. La referencia bíblica continúa señalando que los ojos son la lámpara del cuerpo y que, si la visión es clara, todo el ser disfrutará de la luz; pero si está nublada, todo permanecerá en la oscuridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El artículo hacía referencia directa a la fundación del Instituto de Artes y Oficios, el cual brindaba enseñanza a estudiantes de bajos recursos en horarios nocturnos, con materias que resultaban benéficas tanto para ellos como para la sociedad bogotana del momento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Llamaba la atención, la planta de profesores que brindaban gratuitamente sus enseñanzas allí: entre los que se destacaban los radicales que fueron presidentes y rectores de universidades, entre los que se destacan Indalecio Liévano, José María Samper, Antonio Vargas Vega, Rafael Zerda Bayón, Liborio Zerda, Rafael Nieto París y José María González Benito. Dicho instituto abrió el camino para la conformación de diversas vertientes académicas, que impulsaron, meses después, la creación de la Academia de Ciencias Naturales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la chispa de luz que originó esta explosión de formación científica y académica fue la de la fundación de una “sociedad secreta”, un año antes por el químico Rafael Zerda Bayón, La Sociedad buscaba disipar las oscuras sombras de la ignorancia por medio de la brillante luz de la instrucción, compuesta con amplios conocimiento en ciencias y un elevado altruismo, patriotismo, dulzura de carácter y, sobre todo, el gran cúmulo de generosidad que abriga el corazón de sus integrantes, quienes se iniciaban instruyendo a los demás docentes y a los estudiantes ávidos de conocimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sus encuentros tenían lugar en uno de los edificios más antiguos de la ciudad, en uno de los salones del convento de la Concepción en la carrera novena, en un ambiente conventual y de recogimiento. Bajo el manto de la noche, iluminados por lámparas de aceite, los asistentes se llenaban de conocimientos en la gramática, la aritmética, la geometría aplicada, la higiene pública y privada, la geografía, la química, la física industrial, la mecánica aplicada, la botánica, la cosmografía, la geología, la mineralogía y la economía política, que se fundían en criterios de librepensadores entre la ciencia y la situación del actual estado de formación del país, entre unión de federaciones y poder centralista. Los iniciados tenían como ceremonias, las clases magistrales que ayudaban a comprender el contexto de lo que rodeaba la naciente y convulsiva nación. Ninguno de ellos atisbaba que este destello nocturno era solo el ojo tranquilo del huracán de las guerras civiles que dominaron el siglo XIX.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La sociedad de la luz, paradójicamente, no era secreta ni oscura, tenía la antítesis de los ocultismos, de lo guardado, afanosa de causas nobles, que no necesitaba de clandestinidad, y tenía un firme propósito. &nbsp;Se gestaba así un apostolado con mixtura entre cristianismo, ciencia y patriotismo. Los constructores del pensamiento buscaban llenar los vacíos que evidenciaban en sus análisis e interpretaciones como resultado del reconocimiento de una nación llena de necesidades, pero con ímpetu de crecimiento, autonomía, pluralismo y pluriclasismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de ello, sus escritos, testimonios y pensamientos dejaban entrever que nada llenaba sus expectativas. José María González, uno de los hacedores de esta historia, nos deja ver en sus escritos que lo deslumbraba la suprema indiferencia de la naturaleza ante los dolores del hombre. ¡Pobre ser pasivo llevado fatalmente hacia ignorados destinos!</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>“Risa y llanto;<br>El cielo en tanto<br>Sigue su curso imparcial,<br>Puesto que al fin es igual<br>Nuestra risa o nuestro llanto”</p><cite>José María González</cite></blockquote></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Tal vez, el encuentro de estas altas personalidades en un país que buscaba sobresalir del anarquismo y de esa eterna guerra impetuosa bipartidista, en donde habían tormentas que hacían que se mezclaran en el torbellino de la sociedad personajes de la política, de las letras, militares y de las artes y ciencias, creando amalgamas entre la academia y la vida política.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A continuación, nos permitimos transcribir el documento publicado en el periódico <em>La Ilustración</em> del 27 de junio de 1872, hallado dentro de una autobiografía inédita de José María González Benito. Dicho manuscrito se encuentra inserto en un libro de cuentas corrientes de los clientes de la Ferrería de Pacho (1880–1885), identificado en el tomo 480 del subfondo Despacho de la Secretaría de Hacienda, fondo Despacho del Poder Ejecutivo, sección República del Archivo General de la Nación.</p>



<pre class="wp-block-preformatted has-small-font-size"><em>“Enseñar al que no sabe, no solo es un precepto fraternal de la enseñanza, altamente civilizadora del Evangelio, sino el principio social más bello y fecundo que sea dable concebir. </em><br><em><br>Elevad a precepto religioso tan hermoso principio; es una de las glorias más brillantes de la doctrina cristiana. </em><br><em><br>Por eso, los gobiernos que establecen y fomentan tan admirable enseñanza, no solo practican un gran deber a los ojos de la patria, sino que cumplen con una obligación sacratísima de fe y de conciencia, cuya sanción remuneradora, no solo se halla aquí en el mundo, sino más allá de los dinteles del sepulcro.</em><br><em><br>Y los utilísimos ciudadanos que consagran su saber y su tiempo a obra tan santa y tan bella y tan fecunda, son dignos, muy dignos del mayor encomio y recompensa, a los ojos de los hombres y a las miradas de Dios.</em><br><em><br>Esto es practicar el dogma inmortal de que todos los hombres somos hijos de ese Dios y hermanos en Él por el origen y por el destino.</em><br><em><br>Dichosos los que tales bienes derramen sobre la tierra, redimiendo y redimiendo gratuitamente a sus pobres hermanos, de las tinieblas de la ignorancia, muerte del alma, del cuerpo y del porvenir.</em><br><em><br>Oh! ¡De cuantos bienes es deudora la patria a estos apóstoles generosos de la luz, que hace buenos a los hombres para que sean felices en la vida y bienaventurados en la eternidad!</em><br><em><br>¡Cuánto más vale esta hermosa labor que la de aquellos espíritus verdaderamente infernales que han vivido apagando en las almas la suave lumbre de toda consolada esperanza; y que después de su muerte, no han legado a las generaciones sino la horrible pestilencia de sus desoladas lucubraciones!... </em><br><em><br>Semejante a esas pavesas de los escombros de un inmenso incendio, que no arroja sino humareda sofocante entre el infecto hedor de los cadáveres carbonizados…</em><br><em><br>Triste misión, que, en vez de mejorar los hombres, trabaja por hacerlos desgraciados en la vida; ¡y quizá réprobos más allá de los resplandores del sol!</em><br><em><br>Honor y eterno loor a Bogotá, que cuenta en su seno maternal un bello “Instituto de Artes y oficios”.</em><br><em><br>En él se enseña a las pobres masas populares la gramática, la aritmética, la geometría aplicada, la higiene pública y privada, la geografía, la química, la física industrial, la mecánica aplicada, la botánica, la cosmografía, la geología, la mineralogía y la economía política, mientras llegan a esta capital los útiles para el establecimiento de una escuela primaria, en que se prepare al pueblo menos adelantado para las bellas y útiles enseñanzas de que se ha hecho mérito. </em><br><em><br>Y honor y eterno loor también a los filantrópicos profesores, ciudadanos: Felipe Zapata,  Antonio Vargas Vega,  Milán Díaz, Luis Lleras,  Ruperto Ferreira, Indalecio Liévano, Francisco Marulanda, Francisco Bayón,  José María González Benito,  Francisco Montoya,  Nicolás Sáenz, Liborio Zerda, Rafael Zerda Bayón,  Florentino Vezga, Alejo Quintero y Rafael Nieto París.</em><br><em><br>¡He aquí héroes del bien público! ¿Y cómo no levantar nuestro acento para entonar un aplauso en su honra, ofreciendo sus nombres al reconocimiento de la patria?</em><br><em><br>Este encomio es un deber para nosotros y un alto honor para nuestro propio nombre; que lo hay; y muy elevado, en aplaudir el bien que hacemos, en testimonio de nuestra buena voluntad en honra de esa bella obra.</em><br><em><br>He ahí verdaderos amigos del pueblo, verdaderos republicanos y verdaderos demócratas, que enseñan al hombre a ser ciudadano; con ello y  en ello a gozar del gran derecho de la soberanía pública.</em><br><em><br>Esto es hermoso, es agradable, es consolador.</em><br><em><br>No, no está todo perdido, allí en donde, ciudadanos ilustrados, consagran la luz de su alma y el calor de su corazón a dar vida a sus hermanos semimuertos para sí, para sus familias y para su patria. </em><br><br>M.M.M (Manuel María Madiedo)<br></pre>



<p class="wp-block-paragraph">Este texto autobiográfico permaneció inédito durante más de un siglo, debido al fallecimiento repentino de su autor en Bogotá el 28 de julio de 1903, y fue dado a conocer en el número 19 de la revista <em>Memoria</em> del Archivo General de la Nación.  (2018). El artículo completo puede consultarse en el siguiente enlace:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://forjadoresdeidentidad.weebly.com/uploads/1/1/6/9/116932585/autobiografia_de_jos%C3%A9_mar%C3%ADa_gonzalez_benito_c.pdf">https://forjadoresdeidentidad.weebly.com/uploads/1/1/6/9/116932585/autobiografia_de_jos%C3%A9_mar%C3%ADa_gonzalez_benito_c.pdf</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Este hallazgo documental nos recuerda que los archivos no solo resguardan papeles, sino también vidas, silencios y memorias aplazadas. Textos como este, rescatados del margen de los libros de cuentas y del olvido institucional del tiempo, nos invitan a leer la historia desde sus pliegues más discretos. Conspirar contra el olvido es, en este sentido, un acto de responsabilidad cultural y de justicia histórica: volver a poner en circulación estas voces es permitir que dialoguen con el presente y sigan interrogando nuestro pasado. En esa tarea silenciosa, paciente y necesaria, los archivos continúan siendo un territorio donde la memoria se defiende, línea a línea, del paso del tiempo.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ramón García Piment</author>
                    <category>La conspiración del olvido</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125183</guid>
        <pubDate>Mon, 26 Jan 2026 02:39:51 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/25213339/sociedad-de-amigos-de-la-luz.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[LA SOCIEDAD DE AMIGOS DE LA LUZ]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ramón García Piment</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El Concejo de Bogotá: la virtualidad convertida en excusa y salario asegurado</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/el-concejo-de-bogota-la-virtualidad-convertida-en-excusa-y-salario-asegurado/</link>
        <description><![CDATA[<p>Si la ciudadanía pusiera un mínimo de atención a la ligereza con la que el Concejo de Bogotá decide sesionar desde la comodidad de una pantalla, otro sería el mapa político de la capital. Más de un cabildante estaría hoy empacando cajas. Y no porque su labor de control político fuese mala o buena, sino [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Si la ciudadanía pusiera un mínimo de atención a la ligereza con la que el <a href="https://concejodebogota.gov.co/cbogota/site/edic/base/port/inicio.php"><strong>Concejo de Bogotá</strong> </a>decide sesionar desde la comodidad de una pantalla, otro sería el mapa político de la capital. Más de un cabildante estaría hoy empacando cajas. Y no porque su labor de control político fuese mala o buena, sino por algo más grave: porque han convertido la virtualidad en un refugio conveniente, una excusa perfecta y, sobre todo, un abuso de la confianza pública.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que comenzó en enero de 2024 —con la propuesta del entonces presidente del Concejo, Juan Baena, de sesionar virtualmente “por salud pública” debido a los incendios en los cerros— terminó siendo el desayuno que anunció el almuerzo: los concejales descubrieron que, bajo cualquier pretexto, podían trabajar desde casa mientras ocho millones de bogotanos salían a cumplir sus obligaciones sin que el humo, el agua o la falta de ella, les impidiera poner un pie en la calle.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después vinieron los racionamientos de agua. Y, como si se tratara de una extensión natural de esta nueva comodidad institucionalizada, la virtualidad volvió a imponerse. El Congreso de la República, no queriendo quedarse atrás, se sumó a la tendencia, mientras colegios, universidades, bancos, centros comerciales y toda empresa imaginable operaban con normalidad. El mensaje fue claro: para estas dos instituciones públicas, un día sin agua amerita quedarse en casa. Para el resto de la ciudad, no.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la verdadera puerta giratoria del abuso institucional está en otra práctica aún más inquietante: conectarse virtualmente a sesiones presenciales bajo la figura de “incapacidad médica” o, peor, la caja negra de las excusas públicas: la “<strong>calamidad doméstica</strong>”. Un término tan amplio, tan imposible de verificar y tan conveniente, que hoy sirve lo mismo para justificar una gripa que para decir que se rompió una tubería. ¿Prueba? Ninguna. ¿Consecuencia? <strong>Un día de trabajo pagado puntualmente.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Semana tras semana, Bogotá ve desfilar a concejales que se conectan desde donde mejor les convenga, o que aparecen diez minutos antes de finalizar la sesión para registrarse y cobrar más de 1.5 millones de pesos. Lo de menos es el compromiso con el debate público. Lo importante es asegurar el pago.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí están los datos que obligaron al Concejo a entregar vía Derecho de Petición a <strong>Confidencial Noticias</strong>: entre enero y noviembre de 2025, sin excusa médica de por medio, Rocío Dussan registró 24 asistencias virtuales; Donka Atassanova, 15; Edisson Julián Forero, 13; Quena Ribadeneira, 13; Óscar Ramírez Vahos, 13… y así hasta completar un vergonzoso top 15. Una lista que, en un país con mayor rigor cívico, sería suficiente para provocar indignación pública y sanción electoral inmediata.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La concejal Dussan aseguró que sus ausencias se deben a una situación familiar delicada. Atassanova, en cambio, negó la información. Lo cierto es que <strong>Confidencial Noticias</strong> tiene los documentos oficiales firmados por la Secretaría General. Se acabaron las ambigüedades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El vicepresidente del Concejo, Juan David Quintero, intenta justificar la práctica señalando que los concejales trabajan más en la calle que en el recinto. Una afirmación que busca desplazar la discusión, pero no responde el punto central: si el trabajo de calle es tan fundamental, ¿por qué entonces se conectan virtualmente solo cuando conviene, y no cuando realmente el trabajo externo lo requiere? ¿Por qué coinciden tantas conexiones virtuales con protestas o simples jornadas de conveniencia personal?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más indignante aún es su defensa de las conexiones virtuales frente a quienes “llegan diez minutos antes de que finalice la sesión citada o convocada” para registrarse y cobrar. Como si la existencia de una mala práctica justificara otra. Como si los ciudadanos debieran agradecer que no les roben por varias vías al mismo tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El problema no es la virtualidad. Es la desfachatez. Es la construcción de un sistema de excusas que convierte al Concejo en una institución donde algunos trabajan cuando quieren, como quieren y desde donde quieren, sin consecuencias reales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y mientras tanto, Bogotá sigue pagando. Paga el salario, paga el tiempo, paga la negligencia y paga, sobre todo, el costo de un Concejo que ha confundido la representación con la comodidad, el deber con la conveniencia y la virtualidad con el ausentismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si algo necesita esta ciudad con urgencia no es una nueva reforma política ni más discursos sobre la transparencia. Lo que necesita es que los votantes empiecen a usar su memoria en las urnas. Porque, si la ciudadanía decidiera castigar estas prácticas, no quedaría duda: más de un concejal estaría hoy buscando trabajo. Y por primera vez en mucho tiempo, Bogotá ganaría.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Este es el top de los concejales de Bogotá que parecen estar encantados con la virtualidad:</strong></p>



<ol class="wp-block-list">
<li>Rocío Dussan (24)</li>



<li>Donka Atassanova (15)</li>



<li>Edisson Julián Forero (13)</li>



<li>Quena Ribadeneira (13)</li>



<li>Óscar Ramírez Vahos (13)</li>



<li>María Clara Name (9)</li>



<li>Ana Teresa Bernal (8)</li>



<li>Óscar Bastidas (8)</li>



<li>Cristina Calderón (7)</li>



<li>Leandro Castellanos (7)</li>



<li>Rolando González (7)</li>



<li>Andrés Barrios (6)</li>



<li>Juan Manuel Díaz (6)</li>



<li>Andrés Onzaga (6)</li>



<li>Clara Lucía Sandoval (5)</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/no-conviene-votar-por-una-alianza-de-fanaticos-de-derecha/">Nota recomendada: No conviene votar por una alianza de fanáticos de derecha</a></strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123474</guid>
        <pubDate>Mon, 08 Dec 2025 13:39:17 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/08083843/G7VYbeaXUAATo4A.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El Concejo de Bogotá: la virtualidad convertida en excusa y salario asegurado]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Sevillano</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Guardianes de la Ciclovía, héroes sin capa</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/guardianes-de-la-ciclovia-heroes-sin-capa/</link>
        <description><![CDATA[<p>Bogotá tiene muchos encantos que la hacen única: los imponentes cerros, parques y bibliotecas de todos los tamaños, la Orquesta Filarmónica y, por supuesto, la inigualable Ciclovía, una joya pulida durante 50 años, con la que se descrestan visitantes nacionales y extranjeros. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-post-author"><div class="wp-block-post-author__avatar"><img alt='' src='https://secure.gravatar.com/avatar/76fbbc6a8bc59e74dea0f9400e49066c7bba134e91564ad6e252cc2a98be6a0e?s=48&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/76fbbc6a8bc59e74dea0f9400e49066c7bba134e91564ad6e252cc2a98be6a0e?s=96&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' /></div><div class="wp-block-post-author__content"><p class="wp-block-post-author__name">César Augusto Penagos Collazos</p></div></div>


<p class="wp-block-paragraph">Bogotá tiene muchos encantos que la hacen única: los imponentes cerros, parques y bibliotecas de todos los tamaños, la Orquesta Filarmónica y, por supuesto, la inigualable Ciclovía, una joya pulida durante 50 años, con la que se descrestan visitantes nacionales y extranjeros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo mejor es que este exitoso programa de la Alcaldía de Bogotá va más allá de sus 138 kilómetros de vías libres de automóviles, los domingos y festivos, cuando alrededor de 1.500.000 habitantes salen a practicar las más diversas actividades físicas y recreativas: ciclismo, trote, patinaje, caminata y aeróbicos, entre otras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además de ser considerado el <strong>parque lineal más grande del mundo</strong>, es tal vez, el único producto de exportación de la capital colombiana, pues varias ciudades, en todos los continentes, han implementado su versión de la Ciclovía, México DF, por ejemplo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero más allá de sus impresionantes números, la Ciclovía tiene un ángulo social increíble, a saber, mediante la figura de prestación de servicios, contrata a estudiantes de primeros semestres de carreras profesionales, técnicas o tecnológicas, quienes encuentran en esta actividad un salvavidas económico para ‘coronar’ sus estudios.</p>



<pre class="wp-block-preformatted has-primary-background-color has-background"><strong>Guardianes</strong></pre>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="800" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/23213513/Camp.jpg" alt="" class="wp-image-122801" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/23213513/Camp.jpg 800w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/23213513/Camp-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/23213513/Camp-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/23213513/Camp-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Fotografía IDRD. 23 de noviembre de 2025, recuperado de https://www.idrd.gov.co/ciclovia/boletin-ciclovia</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Este personal es conocido con el nombre de <strong>Guardianes de la Ciclovía</strong>. Siempre uniformados con prendas y bicicletas, mujeres y hombres, llevan los colores de la bandera de Bogotá, son los responsables de hacer los cierres y aperturas de las vías, vigilar los corredores y atender los incidentes en el transcurso de la jornada, que inicia a las 7:00 a.m. y termina a las 2:00 p.m. (Excepto la Av Calle 26, que tiene el horario de 6:30 a.m. a 2:00 p.m.).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Andrés Felipe Estupiñán Manrique</strong>, es uno de los 311 guardianes contratados por el Instituto Distrital de Recreación y Deporte IDRD, en donde también trabajan 29 líderes de ruta y 15 profesionales administrativos, para un total de 355 funcionarios dedicados exclusivamente al correcto desarrollo del programa, que cobra vida los domingos, festivos y dos noches de ciclovía nocturna, en agosto y septiembre. (En estas se realiza el récord Guinness frente a la actividad recreo-deportiva con más duración que fue de 17 horas, el 7 de agosto del 2025).</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/22211423/WhatsApp-Image-2025-11-21-at-12.48.13-PM-2-1024x682.jpeg" alt="Fotografía de Andrés Felipe Estupiñán Manrique" class="wp-image-122744" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/22211423/WhatsApp-Image-2025-11-21-at-12.48.13-PM-2-1024x682.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/22211423/WhatsApp-Image-2025-11-21-at-12.48.13-PM-2-300x200.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/22211423/WhatsApp-Image-2025-11-21-at-12.48.13-PM-2-768x511.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/22211423/WhatsApp-Image-2025-11-21-at-12.48.13-PM-2.jpeg 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Andrés Felipe Estupiñán Manrique no solo es guardián de la Ciclovía, también es un ciclista recreativo consumado.</em></figcaption></figure>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“La ciclovía me ha dado la oportunidad de conocer la ciudad y las actitudes de la gente</em>”, comparte Andrés Felipe, quién en casi cuatro años ha custodiado casi todos los corredores del programa: el circuito del Parque Nacional, tramos de la Avenida Calle 26, Avenida Séptima, Carrera 50, Avenida Boyacá y conexiones en barriales en las localidades de Kennedy, Bosa y el municipio de Soacha.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">‘Pipe’, como lo llaman sus familiares y amigos, cursa sexto semestre de educación física, recreación y deporte, una carrera que conecta a la perfección con la razón de ser de la Ciclovía. Ingresó al programa inspirado por su hermano, quien también fue guardián y hoy es profesional titulado, gracias a las bondades de ese, su primer empleo formal.</p>



<pre class="wp-block-preformatted has-primary-background-color has-background"><strong>La disciplina de los Guardianes </strong></pre>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="683" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/22211411/WhatsApp-Image-2025-11-21-at-12.48.13-PM-1-683x1024.jpeg" alt="Fotografía de Andrés Felipe Estupiñán Manrique" class="wp-image-122743" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/22211411/WhatsApp-Image-2025-11-21-at-12.48.13-PM-1-683x1024.jpeg 683w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/22211411/WhatsApp-Image-2025-11-21-at-12.48.13-PM-1-200x300.jpeg 200w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/22211411/WhatsApp-Image-2025-11-21-at-12.48.13-PM-1-768x1151.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/22211411/WhatsApp-Image-2025-11-21-at-12.48.13-PM-1.jpeg 854w" sizes="auto, (max-width: 683px) 100vw, 683px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>&#8216;Pipe&#8217;, además de ser un escalador de los mejores, compite en criterium.</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Es una gran responsabilidad: madrugar los domingos y festivos, formar en los puntos acordados entre 5:30 y 6:00 a.m. (´Pipe’ vive en Fontibón), mantener en óptimas condiciones la bicicleta y los elementos de trabajo entregados por el IDRD, convivir con los inesperados cambios del clima bogotano y rodar entre 30 y 50 kilómetros.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“Uno está programado con anticipación y así se prepara para levantarse, más temprano o más tarde”</em>, comenta este curtido ciclista de 28 años, que además de ‘patrullar’ los corredores, ha hecho parte de los equipos de comunicaciones, espacio público y gerencia de atención prehospitalaria.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Entre los guardianes hay estudiantes de medicina, distintas ingenierías, como diferentes ciencias: sociales, artísticas, plásticas, etc., una diversidad del conocimiento que le permite al programa ser mucho más que una interconexión de vías, pues ofrece clases de patinaje y ciclismo; actividades lúdicas para los niños; zonas amigables con las mascotas; puestos de control de salud básica; aeróbicos; activación de marcas comerciales y ciclopaseos.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“Una mujer de la tercera edad, en el Park Way, muy juiciosa, siempre salía 10 minutos antes y esperaba a que hiciéramos los cierres y, ella con tranquilidad, hacía una hora de ciclismo en ese circuito; es una de las experiencias más bonitas</em>”, recuerda ‘Pipe’, ferviente practicante de <em>Criterium</em>, una especialidad del ciclismo relativamente nueva en nuestro país.</p>
</blockquote>



<pre class="wp-block-preformatted has-primary-background-color has-background"><strong>Los peligros de la Ciclovía</strong></pre>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/23152131/WhatsApp-Image-2025-11-23-at-3.11.38-PM-1024x768.jpeg" alt="" class="wp-image-122788" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/23152131/WhatsApp-Image-2025-11-23-at-3.11.38-PM-1024x768.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/23152131/WhatsApp-Image-2025-11-23-at-3.11.38-PM-300x225.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/23152131/WhatsApp-Image-2025-11-23-at-3.11.38-PM-768x576.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/23152131/WhatsApp-Image-2025-11-23-at-3.11.38-PM-1536x1152.jpeg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/23152131/WhatsApp-Image-2025-11-23-at-3.11.38-PM.jpeg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Aviso en la Ciclovía de la Carrera 50 con calle 8sur, fotografía propia tomada el día 23 de noviembre de 2025</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Por su puesto, en la inmensidad de este parque lineal, tan exitosamente concurrido, hay caídas, choques, peleas, peligros, robos y mucho más. Los guardianes son el primer respondiente de fracturas de clavícula, laceraciones, abrasiones y hasta ataque de perros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchos de los incidentes más comunes tienen relación a la alta velocidad de algunos ciclistas, el ingreso indebido de vehículos eléctricos, ciclomotores, motocicletas y automóviles; presencia de mascotas sin collar; robo del material de señalización (conos y vallas) y presencia de vendedores ambulantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A propósito de los vehículos eléctricos, la administración distrital amparada en la <a href="https://www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/normas/Norma1.jsp?i=68085"><strong>Resolución 160 de 2017</strong></a> y la <a href="https://www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/normas/Norma1.jsp?i=185513"><strong>Ley 2486 del 2025</strong></a>, no permite su ingreso a la Ciclovía con el fin de preservar la integridad de los bogotanos que asisten a este espacio recreo-deportivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">VIDEO: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=dH1Hf1HcTB8&amp;t=29s"><strong>Niño de 5 años sufre grave fractura tras ser arrollado por patineta eléctrica en ciclovía</strong></a></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“Una vez, en la Carrera Séptima con calle 61, entró un ciclomotor a alta velocidad y, yo le dije que no podía estar en ese espacio; el man se bajó y me lanzó puños, por fortuna tuve el respaldo de otros ciclistas y terminaron agarrados entre ellos. Pero no pasó de los lances y la bulla y, el conductor del ciclomotor, al ver tantos ciclistas, se fue…</em>”, comparte ‘Pipe’, simulando los movimientos púgiles de la escena.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Ellos no solamente están expuestos a la imprevisibilidad del clima y de las situaciones mencionadas, también suelen ser objetivo de los ladrones, pues algunos hacen recorridos largos, desde sus casas, hasta los puntos de formación. Según el IDRD, a 10 guardianes les habían robado sus bicicletas de dotación, en lo corrido de 2024.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, ‘Pipe’ ama su trabajo y es optimista al considerar que la Ciclovía, es el plan recreativo y cultural más atractivo de la ciudad. Una verdadera joya de la que todos deberíamos estar muy orgullosos.</p>



<pre class="wp-block-preformatted has-primary-background-color has-background has-medium-font-size"><strong>Redes Sociales Sinfonía del Pedal</strong></pre>



<ul class="wp-block-social-links is-style-logos-only is-content-justification-center is-layout-flex wp-container-core-social-links-is-layout-20959078 wp-block-social-links-is-layout-flex"><li class="wp-social-link wp-social-link-instagram wp-block-social-link"><a href="https://www.instagram.com/la_sinfonia_del_pedal/" class="wp-block-social-link-anchor"><svg width="24" height="24" viewBox="0 0 24 24" version="1.1" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" aria-hidden="true" focusable="false"><path d="M12,4.622c2.403,0,2.688,0.009,3.637,0.052c0.877,0.04,1.354,0.187,1.671,0.31c0.42,0.163,0.72,0.358,1.035,0.673 c0.315,0.315,0.51,0.615,0.673,1.035c0.123,0.317,0.27,0.794,0.31,1.671c0.043,0.949,0.052,1.234,0.052,3.637 s-0.009,2.688-0.052,3.637c-0.04,0.877-0.187,1.354-0.31,1.671c-0.163,0.42-0.358,0.72-0.673,1.035 c-0.315,0.315-0.615,0.51-1.035,0.673c-0.317,0.123-0.794,0.27-1.671,0.31c-0.949,0.043-1.233,0.052-3.637,0.052 s-2.688-0.009-3.637-0.052c-0.877-0.04-1.354-0.187-1.671-0.31c-0.42-0.163-0.72-0.358-1.035-0.673 c-0.315-0.315-0.51-0.615-0.673-1.035c-0.123-0.317-0.27-0.794-0.31-1.671C4.631,14.688,4.622,14.403,4.622,12 s0.009-2.688,0.052-3.637c0.04-0.877,0.187-1.354,0.31-1.671c0.163-0.42,0.358-0.72,0.673-1.035 c0.315-0.315,0.615-0.51,1.035-0.673c0.317-0.123,0.794-0.27,1.671-0.31C9.312,4.631,9.597,4.622,12,4.622 M12,3 C9.556,3,9.249,3.01,8.289,3.054C7.331,3.098,6.677,3.25,6.105,3.472C5.513,3.702,5.011,4.01,4.511,4.511 c-0.5,0.5-0.808,1.002-1.038,1.594C3.25,6.677,3.098,7.331,3.054,8.289C3.01,9.249,3,9.556,3,12c0,2.444,0.01,2.751,0.054,3.711 c0.044,0.958,0.196,1.612,0.418,2.185c0.23,0.592,0.538,1.094,1.038,1.594c0.5,0.5,1.002,0.808,1.594,1.038 c0.572,0.222,1.227,0.375,2.185,0.418C9.249,20.99,9.556,21,12,21s2.751-0.01,3.711-0.054c0.958-0.044,1.612-0.196,2.185-0.418 c0.592-0.23,1.094-0.538,1.594-1.038c0.5-0.5,0.808-1.002,1.038-1.594c0.222-0.572,0.375-1.227,0.418-2.185 C20.99,14.751,21,14.444,21,12s-0.01-2.751-0.054-3.711c-0.044-0.958-0.196-1.612-0.418-2.185c-0.23-0.592-0.538-1.094-1.038-1.594 c-0.5-0.5-1.002-0.808-1.594-1.038c-0.572-0.222-1.227-0.375-2.185-0.418C14.751,3.01,14.444,3,12,3L12,3z M12,7.378 c-2.552,0-4.622,2.069-4.622,4.622S9.448,16.622,12,16.622s4.622-2.069,4.622-4.622S14.552,7.378,12,7.378z M12,15 c-1.657,0-3-1.343-3-3s1.343-3,3-3s3,1.343,3,3S13.657,15,12,15z M16.804,6.116c-0.596,0-1.08,0.484-1.08,1.08 s0.484,1.08,1.08,1.08c0.596,0,1.08-0.484,1.08-1.08S17.401,6.116,16.804,6.116z"></path></svg><span class="wp-block-social-link-label screen-reader-text">Instagram</span></a></li>

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<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122742</guid>
        <pubDate>Mon, 24 Nov 2025 23:00:28 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/22212028/Diseno-sin-titulo-18.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Guardianes de la Ciclovía, héroes sin capa]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">César Augusto Penagos Collazos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Niños de bronce y piedra (entre Bruselas y Bogotá). </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/ninos-de-bronce-y-piedra-entre-bruselas-y-bogota/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hoy quiero hablar de dos niños, hechos respectivamente de bronce y piedra que son símbolos de Bruselas y Bogotá. Ahora bien, aunque uno es mundialmente famoso, el otro siendo un referente en el lenguaje cotidiano bogotano, posiblemente la mayoría de los compatriotas ignora en donde se encuentra. Aquí les cuento en donde está, para que puedan visitarlo en un precioso sitio, dato para colombianos y visitantes extranjeros.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/21234622/Bruxelles-Manneken-Pis-%C2%A9-Visit-Brussels-Jean-Paul-Remy-5-scaled-1-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-122668" /><figcaption class="wp-element-caption">El <em>Manneken Pis</em> monumento emblemático de Bruselas. </figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Nota preliminar</strong>: Este artículo fue publicado originalmente en el periódico&nbsp;<em>El Correo del Golfo</em>, en donde el autor firma una columna semanal con su nombre de pila (Dixon Moya). Las fotografías del “mono de la pila” fueron tomadas por mi esposa, Patricia Mogollón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy quiero hablar de dos niños, hechos respectivamente de bronce y piedra que son símbolos de Bruselas y Bogotá. Ahora bien, aunque uno es mundialmente famoso, el otro siendo un referente en el lenguaje cotidiano bogotano, posiblemente la mayoría de los compatriotas ignora en donde se encuentra. Aquí les cuento en donde está, para que puedan visitarlo en un precioso sitio, dato para colombianos y visitantes extranjeros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Seguramente a algunos les habrá pasado, como me ocurrió la primera vez que visité Bruselas, que una de las primeras cosas fue buscar el&nbsp;<em>Manneken Pis</em>, aquella famosa estatuilla de un niño orinando, una de las atracciones más famosas del mundo entero. Estuve dando vueltas y vueltas, en aquella época, los celulares no tenían las aplicaciones de GPS, mapas interactivos y demás brújulas modernas, quizás esperaba un enorme monumento, en medio de una impresionante plaza, pero la verdad está medio escondida en una esquina.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando encontré al chico que orina, la verdad me sentí decepcionado, pues se trata de una escultura muy pequeña, pero igual, uno termina tomándole mil fotos al pequeño meón y el vestido que le hayan puesto, pues uno de sus atractivos es el cambio frecuente de vestimenta. Con el tiempo, he cambiado mi percepción, hay toda una historia de la escultura de 1618 y ya no me parece sobrevalorado, porque me parece un homenaje a la belleza de lo pequeño y el vecindario tiene acogedores restaurantes y bares.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hago la aclaración porque no quiero revivir el estado de guerra que tuvimos en algún momento entre Colombia y Bélgica, episodio entre curioso, interesante y divertido<strong>,</strong><strong>&nbsp;</strong>como lo sabe bien mi buen amigo Paul Van Halteren, cónsul honorario de Bélgica en Chicago, políglota consumado, quien entiende español perfectamente y espero disfrute con esta lectura. Algún día retomaré aquella declaración de guerra, fruto de un despecho amoroso.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/21234905/Mono-de-la-pila-3-Patricia-Mogollon-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-122669" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/21234905/Mono-de-la-pila-3-Patricia-Mogollon-1024x768.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/21234905/Mono-de-la-pila-3-Patricia-Mogollon-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/21234905/Mono-de-la-pila-3-Patricia-Mogollon-768x576.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/21234905/Mono-de-la-pila-3-Patricia-Mogollon-1536x1152.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/21234905/Mono-de-la-pila-3-Patricia-Mogollon.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En Bogotá, tenemos el siguiente refrán: ¡Vaya a quejarse al mono de la pila!, que tiene su sentido histórico. En 1583 se construyó la primera fuente, ubicada en la Plaza Mayor, hoy Plaza de Bolívar, a donde iban los pobladores del siglo XVI a buscar agua. Las mamás enviaban a los hijos a traer el agua, estos se quejaban constantemente y las madres con su sabiduría les soltaban la frase.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otros dicen que el tema de las quejas era porque justamente la Plaza Mayor, era el sitio escogido de los antiguos santafereños (hoy bogotanos) para lamentarse de las decisiones políticas o situaciones cotidianas. La fuente de piedra dejó de ser la imagen icónica de la plaza principal y empezó un peregrinaje por diferentes sitios de la ciudad, pero la frase nos quedó a los hijos bogotanos para siempre, al menos, los de antes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El refrán era muy popular entre abuelos y padres, posiblemente menos conocido entre la gente joven. Quienes saben del glosario colombiano, como el amigo español Erundino Alonso, nosotros a los rubios les decimos&nbsp;<em>monos</em>, pero considerando la época del inicio de la historia del monumento, puede que&nbsp;<em>mono</em>, se haya entendido como sinónimo de bonito, tal cual, lo entienden los españoles.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una tercera versión, es que como puede apreciarse, en la base de la escultura, aparecen unas figuras que parecen simios. Aparentemente el protagonista del monumento es San Juan Bautista niño, quien también aparece desnudo, como el&nbsp;<em>Manneken Pis</em>. Destaco que el niño de piedra bogotano es más antiguo que el niño de bronce belga.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora bien, la noticia es que el mono de la pila, es decir esa fuente legendaria, existe y está ubicada en el Museo Colonial de Bogotá, uno de los museos más bonitos y desconocidos de Bogotá, ubicado al frente del costado lateral del Ministerio de Relaciones Exteriores, en la Carrera 6 No. 9-77. Desde ahora, los bogotanos y visitantes de la ciudad, lectores de esta columna, no tienen excusa para visitarlo y aprovechen para quejarse con el mono de la pila. Si no lo hacen, el que se quejará seré yo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Dixon Acosta Medellín</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En lo que sigo llamando Twitter me encuentran como @dixonmedellin y exploro el cielo azul en Bluesky&nbsp;como @dixonacostamed.bsky.social</p>


<figure class="wp-block-post-featured-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1200" height="1600" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/21234518/Mono-de-la-pila-1-Patricia-Mogollon.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/21234518/Mono-de-la-pila-1-Patricia-Mogollon.jpg 1200w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/21234518/Mono-de-la-pila-1-Patricia-Mogollon-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/21234518/Mono-de-la-pila-1-Patricia-Mogollon-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/21234518/Mono-de-la-pila-1-Patricia-Mogollon-1152x1536.jpg 1152w" sizes="auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /></figure>]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122665</guid>
        <pubDate>Sat, 22 Nov 2025 14:11:58 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/21234518/Mono-de-la-pila-1-Patricia-Mogollon.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Niños de bronce y piedra (entre Bruselas y Bogotá). ]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Y dónde está el piloto&amp;#8230; de Bogotá?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/y-donde-esta-el-piloto-de-bogota/</link>
        <description><![CDATA[<p>Bogotá está llena de problemas pero afortunados nosotros, los bogotanos, que tenemos el &#8220;segundo mejor alcalde de Suramérica&#8221; (¿?). Un burgomaestre que llenó la ciudad de semáforos y “policías acostados”. El paro motero versus la proliferación de motocicletas revela desorden y falta de visión. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Imagen tomada de la red social TikTok</em> durante el paro motero. </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Podría meter las manos al fuego: No creo que exista una sola familia en Bogotá donde no haya al menos una persona que tenga moto o se movilice en una.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Les cogí miedo a esas máquinas desde principios de los años noventa, y eso que recién estrenaba mis veinte. Debía entregarle algo a mi jefa en par patadas. Un compañero de la oficina se ofreció a llevarme: —<em>Gracias, pero no, prefiero vivir</em>, le agradecí con amabilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No sé cómo diablos me dejé convencer. Era la época del caos en la Carrera Décima y mi amigo <em>serpenteó </em>como loco por la Séptima entre buses y carros, entre smog y más smog, hasta llegar a nuestro destino en la quinta porra. </p>



<p class="wp-block-paragraph">No valieron mis súplicas para que le mermara a la velocidad. Era demasiado joven y bello para morir. —<em>Fresco, deje sus nervios</em>, me decía toteado de la risa. Por fin llegamos, yo con el credo en la boca, él burlándose de mí; para mis adentros prometí jamás volverme a encaramar en un bicho de esos. Quedé curado y purgado a la vez, dos por el precio de uno con semejante susto. No he roto la promesa desde entonces. Sin más opción, prefiero como Armando: un rato a píe y otro andando. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero al que no quiere caldo, la vida se encarga de darle ración extra. Una de mis hijas acaba de comprarse una motocicleta, contra mi voluntad, claro. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sufro lo indecible porque como conductor de vehículo particular sé desde el siglo pasado lo temeraria que es esta ciudad, la Bogotá de mis amores, que es también la Bogotá de mis terrores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y así, aterrorizado, debe estar el alcalde Carlos Fernando Galán, con una ciudad en obra negra, (1200 frentes de obra, según sus propias palabras); accidentes con muertos por doquier en las vías, el caos vehicular por cuenta de los moteros que se rebelaron por la medida de prohibir el pasajero (parrillero), durante cinco días (30 de octubre al lunes festivo 3 de noviembre) y, para completar, una posible revocatoria de su mandato en marcha.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según la Alcaldía Mayor, la decisión se tomó por la fiesta de <em>Halloween</em> que se presta para accidentes y delitos. Yo creo que la causa fue otra. El jueves y el viernes Bogotá fue sede de la cumbre por el Día Mundial de las Ciudades 2025, de ONU Hábitat. El alcalde, con buena intención pero mal cálculo, quería mostrar una ciudad ordenada (que no existe) y el jueves los ciudadanos quedamos metidos en trancones, los estudiantes obligados a la virtualidad y cientos de ciudadanos varados y echando <em>quimba</em> hacia sus casas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los y las motociclistas son consecuencia de dos fenómenos: la sobrepoblación y las ciudades mal planeadas. Arremeter contra ellos, violando el derecho a la libre locomoción (artículo 24 de la Constitución), sin ponerse en sus zapatos, es culparlos por los errores de terceros, de gobernantes que planifican <em>a la topa tolondra,</em> sin atender la raíz de los males presentes, ni anticiparse a los futuros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bogotá adolece esencialmente de falta de visión urbana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bogotá es una suma de problemas nuevos que se agregan a los viejos sin que haya soluciones reales a la vista. Además, se toman medidas sin que nadie chiste nada y, muchas veces, sin que las autoridades las expliquen de antemano. ¿Por qué Galán llenó a Bogotá de semáforos en las glorietas y de “´policías acostados” en algunas avenidas, además de separadores sin sentido? “Aquí en Suba en un kilómetro puso 16 semáforos”, me cuenta un amigo profesor. “El alcalde render”, así lo llama mi vecino en Facebook.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Señor alcalde y señor secretario de Movilidad: Las glorietas están hechas para que la ciudad fluya, para entrenar la pericia de los conductores y para educarlos en el conocimiento de las normas de tránsito. Nada mejor que una glorieta para que un ciudadano se gradúe de buen conductor. Por algo dicen que quien aprende  manejar en Bogotá, ninguna ciudad le quedará de grande. </p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>A los concejales de Bogotá se los ve metiéndose en asuntos de la nación, no en los de la ciudad que los eligió para cuidar sus intereses.</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Poner semáforos en estas intersecciones es necedad sin necesidad, es invertir recursos que pueden asignarse a otros menesteres. ¿Quién desde el Concejo de Bogotá le hace control político a estas decisiones y al costo que asumimos los ciudadanos vía impuestos? Los concejales brillan por su ausencia, a algunos se los ve metiéndose en asuntos de la nación, no en los de la ciudad que los eligió para cuidar sus intereses y los de sus habitantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tampoco se entiende cómo es que hay puntos de ciertas avenidas donde la velocidad máxima es de 30 kilómetros. En una ciudad con un tráfico caótico y un parque vehicular creciente, lo que se espera del alcalde y de su Secretaría de Movilidad son medidas audaces que permitan un tráfico fluido, en vez de relentizado. &nbsp;Las esperas en las glorietas cuando el semáforo se pone en rojo, sin que haya vehículos del otro lado, significa pérdida de tiempo, consumo innecesario de gasolina y más contaminación&nbsp;&nbsp;Alguien dígale al señor alcalde cuánto tiempo pierden los ciudadanos, embutidos en el tráfico, entre semáforo y semáforo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La solución no es emprenderla contra&nbsp;motociclistas y parrilleros. El problema es planificar un sistema de transporte moderno que no obligue a los ciudadanos a comprar motocicleta o desplazarse en una para ir al trabajo. Mientras el alcalde saca pecho con una primera línea de Metro, a la que faltan más de dos años para ser útil, ya en la ciudad se debería estar hablando de qué sigue después de esa primera parte. ¿O qué: pasarán otros cien años?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aun así tengo mis dudas después de releer el libro “País Posible”, donde Ernesto Rojas, ex director del DANE, retoma el concepto de “la ciudad de los 15 minutos” (creado por el profesor colombiano Carlos Moreno), por una razón sencilla: “En las grandes ciudades los desplazamientos largos e indignos han acabado con el tiempo para la vida en familia, la creatividad, el intercambio social y la diversión”.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="984" height="555" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01071711/PORTADA-PAIS-POSIBLE.jpg" alt="" class="wp-image-121973" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01071711/PORTADA-PAIS-POSIBLE.jpg 984w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01071711/PORTADA-PAIS-POSIBLE-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01071711/PORTADA-PAIS-POSIBLE-768x433.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 984px) 100vw, 984px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso no es todo. El doctor Rojas agrega: “Han fracasado&nbsp;los costosos intentos de construir autopistas urbanas y de ampliar la red vial. Las obras faraónicas de redes de metro han consumido millones de dólares sin haber solucionado el problema de la movilidad urbana; por el contrario, podría pensarse que lo han agravado por haberse convertido en una invitación a extender el perímetro de las ciudades y a adquirir más automóviles”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me lleno de optimismo cuando el experto afirma que “la inmediatez entre los lugares de residencia y los de las actividades sociales permitirá la adopción de modos de transporte más amables con la ecología. Se volverá popular el uso de senderos peatonales, de los canales especializados para el tránsito de bicicletas y el empleo de patinetas y motocicletas eléctricas”, como ya estamos viendo hoy en la capital.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2038, Bogotá “celebrará” el quinto centenario de su fundación, ojalá para entonces los tantos males de hoy, sean apenas un mal recuerdo. Pero vuelvo a ser pesimista, porque Naciones Unidas ya hizo un pronóstico tajante: <a href="https://www.un.org/es/desa/2018-world-urbanization-prospects">“Las ciudades seguirán creciendo, sobre todo en los países en desarrollo”. </a>Para 2050, el 68% de la población vivirá en zonas urbanas, “por lo que el desarrollo sostenible dependerá cada vez más de que se gestione de forma apropiada el crecimiento urbano, especialmente en los países de ingresos medios y bajos…”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una segunda protesta, en la misma semana, para cuestionar el modelo urbano de Bogotá, como lo registra <a href="https://www.elespectador.com/bogota/protesta-durante-el-dia-mundial-de-las-ciudades-cuestiona-modelo-urbano-en-bogota">esta nota</a> de <strong>El Espectador</strong>, demuestra que la gente se está cansando de que otros decidan su destino. El letargo de décadas está dando paso a ciudadanos con un rol activo para incidir en las políticas públicas, como toca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sí, señor alcalde del presente y señores alcaldes del futuro, les hablan a ustedes, a ver si se pellizcan.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121919</guid>
        <pubDate>Sat, 01 Nov 2025 12:11:37 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Y dónde está el piloto&#8230; de Bogotá?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>“Las Ochenteras”: una divertida obra de teatro que revive la Bogotá de los años 80</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/las-ochenteras-una-divertida-obra-de-teatro-que-revive-la-bogota-de-los-anos-80/</link>
        <description><![CDATA[<p>Ana Cristina Botero y Raquel Sofía Amaya, dos autoridades en el arte de la actuación para teatro, cine y televisión, nos transportan a la Bogotá de los años 80, una época en la que los amigos y las familias se encontraban cara a cara, se citaban con más frecuencia para jugar o para compartir las [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Ana Cristina Botero y Raquel Sofía Amaya, dos autoridades en el arte de la actuación para teatro, cine y televisión, nos transportan a la Bogotá de los años 80, una época en la que los amigos y las familias se encontraban cara a cara, se citaban con más frecuencia para jugar o para compartir las anécdotas del día.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una década en la que el centro comercial de moda era Unicentro, ubicado en la Calle 127, que contaba con dos grandes almacenes: Ley y Sears.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fueron los años en que niños y adolescentes cantaban las canciones de <strong>Menudo</strong>, ensayando en grupos de cinco para imitarlos en los actos cívicos del colegio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Era una época en la que los televisores necesitaban antenas instaladas en los techos para captar la señal de los canales, que por entonces eran solo el 1, el 2 y el 3. Este último iniciaba su programación a las 4 de la tarde, dedicada exclusivamente a programas educativos y didácticos promovidos por el Ministerio de Educación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los trabajos escolares y universitarios se realizaban a mano o con máquina de escribir. El papel carbón era la “fotocopiadora” de la época.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la mayoría de hogares había un solo televisor, lo que daba lugar a la “dictadura de los papás”, quienes decidían qué se veía y a qué hora se apagaba el aparato para ir a dormir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las telenovelas extranjeras como <em>La Fiera</em>, <em>Viviana</em>, <em>Colorina</em>, <em>Los ricos también lloran</em>, <em>Tú o nadie</em>, <em>Topacio</em>, <em>Leonela</em>, <em>Cristal</em>; y las producciones nacionales como <em>Camino Cerrado</em>, <em>Casa Brava</em>, <em>Los Cuervos</em>, <em>La Pezuña del Diablo</em>, <em>La Estrella de las Baum</em>, <em>Amándote</em>, <em>Camila</em>, <em>Los Pecados de Inés de Hinojosa</em>, <em>El Gallo de Oro</em>, entre muchas otras, reunían a las familias frente al televisor y se comentaban al día siguiente en el colegio, el trabajo o en el comedor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero esta no era la única “dictadura” en casa. La música también estaba monopolizada, especialmente por las madres, quienes durante el día, mientras hacían los quehaceres del hogar —sobre todo al planchar—, ponían baladas románticas interpretadas por <strong>Camilo Sesto</strong>, <strong>Julio Iglesias</strong>, <strong>Roberto Carlos</strong>, <strong>Lucía Méndez</strong>, <strong>María Conchita Alonso</strong>, <strong>Claudia de Colombia</strong>, <strong>Yuri</strong>, entre otros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las fiestas en casa se animaban con las canciones de <strong>Wilfrido Vargas</strong>, <strong>El Grupo Niche</strong>, <strong>Las Chicas del Can</strong>, <strong>El Binomio de Oro</strong>, <strong>Otto Serge</strong>, <strong>Millie y Jocelyn – Los Vecinos de Nueva York</strong>, <strong>Diomedes Díaz</strong>, y muchos más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuatro comedias de televisión se llevaron el rating en esa década: dos extranjeras (<em>El Chavo del 8</em> y <em>Blanco y Negro</em>) y dos nacionales (<em>Don Chinche</em> y <em>Dejémonos de Vainas</em>).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todas estas pequeñas anécdotas de la vida ochentera son narradas por dos amigas —interpretadas por Ana Cristina Botero y Raquel Sofía Amaya— en la obra de teatro <strong>Las Ochenteras</strong>, que se presenta todos los jueves, viernes y sábados en el <strong>Teatro Belarte de Bogotá</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Las Ochenteras</strong> se ha convertido en una divertida máquina del tiempo, que nos recuerda el viejo y conocido refrán: <em>Recordar es vivir</em>.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120877</guid>
        <pubDate>Sun, 28 Sep 2025 03:22:48 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Sevillano</media:credit>
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