<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/tag/bicicleta/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Tue, 14 Apr 2026 23:46:05 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/11163253/cropped-favicon-96-32x32.png</url>
	<title>Blogs de bicicleta | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
        <item>
        <title>Las travesías en bicicleta son una especialidad en el ciclismo aficionado</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/las-travesias-en-bicicleta-son-una-especialidad-en-el-ciclismo-aficionado/</link>
        <description><![CDATA[<p>Pedalear durante varios días seguidos, con maletas abordo y con un destino definido es toda una especialidad, que puede convertirse en un estilo de vida. Cada año vemos más ciclistas yendo de turismo en bicicleta.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Bogotá, 8 de enero de 2025. </strong>En el ciclismo aficionado y recreativo encontramos una amplia baraja de prácticas que hacen de este deporte una fuente casi inagotable de nuevas experiencias. Una de esas ‘modalidades’ es la travesía, tal vez, una de las más exigentes y a la vez más satisfactoria por lo que esta implica.</p>



<p>Hablar de travesías en bicicleta es hablar de recorridos largos, fortaleza, experiencia, exploración, reflexión y turismo. Pongo como ejemplo mi más reciente viaje entre Bogotá y San Agustín, en el departamento del Huila que realicé con mi amigo Arkadiusz Peryt de Polonia, durante la última semana de 2024.</p>



<p>Esta ‘mini’ travesía de cuatro días, 550 kiómetros, 20 aguaceros, 15 cervezas, 12 tintos y un pinchazo, para mí fue mucho más que pedalear como un autómata. Inconscientemente, estuve recogiendo mis pasos, pues este mismo trayecto Bogotá-San Agustín, fue mi primer viaje largo en bicicleta, en junio de 2014, año en el que apenas me había contagiado con el ‘virus’ del ciclismo.</p>



<p>Dicho de otra manera, estaba celebrando 10 años de esa mi primera travesía, que había repetido en la Semana Santa de 2022. En ambas ocasiones me había embarcado en solitario, confiado de mi capacidad de estar conmigo mismo durante varios días, una de las cualidades deseadas para soretear las travesías.</p>



<p>Diez años después, con muchísimos kilómetros en las piernas y experiencias acumuladas, disfruté de esa gran capacidad física de hacer las mismas jornadas que hice en 2014, pero sin sentirme tan agotado como en aquella ocasión. Rodar 150 kilómetros diarios en promedio, con 5 kilos de peso extra, hoy me parece que es la medida justa para mi gusto y mis capacidades.</p>



<p class="has-text-align-center has-primary-background-color has-background"><strong>Trayecto:</strong></p>



<p class="has-text-align-center has-primary-background-color has-background"><strong>Primer día</strong>: Bogotá – El Espinal<br><strong>Segundo día</strong>: El Espinal – Neiva<br><strong>Tercer día</strong>: Neiva – Guadalupe<br><strong>Cuarto día</strong>: Guadalupe – San Agustín</p>



<p>Soy huilense, entonces, tengo una conexión especial con esta región llena de gente amable y parajes entrañables. En especial, he sido ‘víctima’ de una atracción por San Agustín, aquel palacio de fauna y flora, ciudad arqueológica del sur de Colombia. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165621/PHNK5612-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-115548" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165621/PHNK5612-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165621/PHNK5612-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165621/PHNK5612.jpg 960w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Mirador del Río Magdalena y represa de Betania en el departamento del Huila</em></figcaption></figure>



<p>Ya perdí la cuenta de las veces que he visitado ese lugar y las camitas que he realizado visitando sus maravillas naturales, como la laguna que le da vida al río Magdalena, en el páramo de las papas, en el límite geográfico entre el Huila y el Cauca.</p>



<p>Una ‘mini’ travesía ciclística como esta ya contiene todo lo que un gran viaje de dos semanas implica: cambios bruscos del clima, retos mecánicos, pueblos atractivos, caseríos para olvidar, miedos, pequeños descubrimientos.</p>



<p>Uno de los asuntos llamativos es la respuesta del cuerpo a lo largo de la travesía, porque muchos están enseñados a hacer un día de fondo a la semana, pero desconocen sus capacidades o debilidades en una seguidilla de salidas intensas. </p>



<p>Cuando hay que rodar más de cien kilómetros, durante más de cinco horas y varios días seguidos, la situación es muy dinstina. Por eso me gusta más la travesía que particiar en un Gran Fondo.</p>



<p>Al margen de lo anterior, es necesario decir que llevar una maleta ligera, otra de las recomendaciones más básicas, es tan importante como ir bien acompañado, otro aspecto crucial para disfrutar el camino.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165231/PJMU5857-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-115546" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165231/PJMU5857-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165231/PJMU5857-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165231/PJMU5857.jpg 960w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Arek Peryt, un polaco aficionado al ciclismo, en el alto de Pericongo</em></figcaption></figure>



<p>En esta ocasión, mi amigo extranjero ‘Arek’, fue la mejor rueda posible, pues no sólo coincidíamos en el ritmo del pedaleo, la calma en el manejo de las dificultades, sino que estábamos sintonizados con un carácter flexible propicio para negociar la mayoría de las decisiones tomadas sobre los lugares en los cuáles parar, dónde y qué comer, entre otros asuntos de convivencia, que a lo largo de los días son determinantes. La comunicación es clave. ¡Pilas!</p>



<p>El polaco convertido en escarabajo lleva una larga estadía en Colombia, por lo que está más que adaptado a nuestra cultura. No era su primera, ni su última travesía en bicicleta. Este profe de inglés de una universidad privada de Bogotá ha tenido la oportunidad de pedalear trechos largos en sitios icónicos de Europa y, más recientemente, en China, donde vivió los años de pandemia.</p>



<p>Es un ciclista. Con ello quiero decir que es un minimalista. Un estoico. No hay otra manera de ser ciclista, eso se aprende con el paso de los años. ¿Qué se aprende? A navegar la vida tal cual como venga en el siguiente kilómetro. Se disfruta o se sufre lo que hay en el tiempo presente y punto.</p>



<p>&#8211; ¿Sobre qué conversan durante 150 kilómetros? &#8211; Me preguntó Alejandra, cuando llegamos a Neiva.</p>



<p>&#8211; Sobre todo, y sobre nada- le respondí</p>



<p>Porque de conversar sobre el clima, pasamos a describir la jornada anterior o hablar sobre lo que está por venir. En ocasiones practicamos nuestro speaking en inglés, en otras he trato de aprender algo de polaco con el polaco y, cuando no, hablamos sobre las mujeres de nuestros sueños y dónde podríamos encontrarlas. !Don Quijote y Sancho!</p>



<p>Sin duda ser buen conversador o intentar serlo, es más que necesario. Aunque, también hay muchos kilómetros del valiosísimo silencio.</p>



<p class="has-text-align-center has-primary-background-color has-background"><strong>‘Leyes’ de la travesía:</strong></p>



<p class="has-text-align-center has-primary-background-color has-background">Bicicleta en buen estado<br>Óptimas condiciones físicas<br>Equipaje ligero (menos de 3 kilos)<br>Pedalear sin afán<br>Actitud estoica<br>Planificación de la ruta<br>Detenerse a disfrutar paisajes<br>Disfrutar la gastronomía regional<br>Ser buena compañía consigo mismo o con otros<br>Cargar efectivo</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="767" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165812/GGXH4767-767x1024.jpg" alt="" class="wp-image-115549" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165812/GGXH4767-767x1024.jpg 767w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165812/GGXH4767-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165812/GGXH4767-768x1025.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165812/GGXH4767.jpg 959w" sizes="(max-width: 767px) 100vw, 767px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Momento &#8216;seco&#8217; entre Gigante y Garzón en el departamento del Huila</em></figcaption></figure>



<p>Diez años después de mi primer viaje Bogotá – San Agustín en bicicleta, puede apreciar algunas variaciones, por ejemplo, la mejoría de la vía entre Neiva y San Agustín, la cual está terminando de ser repavimentada. ¡Un punto a favor de dicho destino!</p>



<p>Hace diez años no existía la represa del Quimbo, cuya construcción cambió muchísimo el paisaje entre Gigante y Garzón. En 2014, aprecié solamente la represa de Betania, por hablar de algo polémico para muchos opitas. Noté que los pueblos por los que pasamos, en su mayoría, están más plagados de motocicletas y ruido.</p>



<p>Pero no sólo aprecié cambios arquitectónicos, sino humanos. Mis amigos que visité en la primera ocasión ahora son padres y madres de niños de 10 años. ¡Hemos ido navegando la vida, cada quien a su manera, sin duda!</p>



<p>En mi interior advertí una gran fortaleza física y espiritual. Lo resalto porque ha pasado una década desde la primera vez y, en este tiempo he visto a mucha gente pasar por esta orilla. No sé cómo, pero me he sabido mantener en <strong>pedal de lucha.</strong></p>



<p>Para no alargar el cuento, termino detallando que el recorrido ciclístico terminó en esos cuatro kilómetros de subida al 7% de dificultad que preceden la entrada triunfal a San Agustín, sobre la cual nos acompañó un un aguacero enceguecedor, sin precedentes. Cada gota era un porrongado de agua.</p>



<p>En ese pueblo de la magia arqueológica, nos alojamos en la Finca Tierra Activa, ubicada en la vereda el Purutal, un punto estratégico para las actividades turísticas.</p>



<p>No sé cuál sea mi próxima travesía, si mi cuarto viaje a la costa Caribe o mi primer gran tour a Quito, Ecuador o, una exploración a los llanos orientales. Lo que sí tengo claro, es que cuento con el entusiasmo para dar el primer pedalazo.</p>



<p>Agradecimientos:</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165933/UIWPE5564-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-115550" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165933/UIWPE5564-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165933/UIWPE5564-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165933/UIWPE5564-1152x1536.jpg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/06165933/UIWPE5564.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p>Alejandra Vallejo con quien compartimos un par de cervezas y una cena rápida en Neiva<br>Hugo Calderón y Patricia Trujillo por las cervezas, la comida abundante y el alojamiento en Guadalupe<br>Daniela Trujillo por las achiras originales y el tinto en Altamira<br><a href="https://tierractiva.com/">Finca Alojamiento Tierra Activa</a> en San Agustín por acogernos con tanto cariño</p>



<p><a href="https://www.strava.com/clubs/746143/posts/34406268">Galería de fotos</a></p>



<p>Escrito por César Augusto Penagos Collazos<br>Instragram: la_sinfonia_del_pedal</p>
]]></content:encoded>
        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=110136</guid>
        <pubDate>Thu, 09 Jan 2025 13:53:33 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/09084421/OVXK0474.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Las travesías en bicicleta son una especialidad en el ciclismo aficionado]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">César Augusto Penagos Collazos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Defender la naturaleza en bicicleta</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ciencia-para-el-buen-vivir/defender-la-naturaleza-en-bicicleta/</link>
        <description><![CDATA[<p>Se solicita a todos los entes gubernamentales y privados del país y del planeta, el emprendimiento de acciones concretas para transformar la infraestructura de las ciudades de tal manera que se privilegie la movilidad limpia en bicicleta, a través de vías seguras y adecuadas; instalación de bici-parqueaderos en puntos estratégicos y especialmente en entradas de humedales, bosques y demás ecosistemas que promuevan el conocimiento de la biodiversidad.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Por primera vez, en octubre de este año, Colombia será el país anfitrión de la Conferencia de las Partes (COP16), órgano rector o autoridad de todos los países que han suscrito el Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB). Firmado inicialmente por 156 naciones y la Comunidad Europea en la Cumbre de la Tierra realizada en 1992, entró en vigor el 29 de diciembre de 1993.</p>



<p>A la fecha, 196 países han suscrito este convenio, que tiene como objetivos conservar la diversidad biológica, utilizar sus componentes de forma sostenible y favorecer la participación justa y equitativa de todas las personas mediante el acceso &nbsp;y la transferencia apropiada de tecnologías pertinentes, así como una financiación apropiada.</p>



<p>Se han realizado 14 reuniones ordinarias de las partes y una extraordinaria. De 1994 a 1996 las reuniones se realizaron cada año y desde entonces se realizan cada dos años, la última tuvo lugar en Montreal, Canadá, en diciembre del 2022.</p>



<p>La COP adoptó la misión para 2030 de emprender medidas urgentes para detener e invertir la pérdida de la diversidad biológica, garantizando la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven del uso de recursos genéticos, asegurando los medios necesarios para lograrlo. Así mismo, acogió la visión para 2050 de conservar, valorar y restaurar la biodiversidad a nivel nacional, manteniendo servicios de los ecosistemas y sosteniendo el planeta sano en beneficio de todas las personas.</p>



<p>En el marco de los esfuerzos emprendidos por la COP16, el profesor Camilo Andrés Julio Vergara, egresado de la Maestría en Educación de nuestra Universidad Pedagógica Nacional, lideró el desarrollo del IX Diplomado ambiental en bici 2024, centrando la atención en aportar a la conservación de la biodiversidad. Esta propuesta formativa va más allá de un curso de corta duración, pues constituye una estrategia educativa relevante para emprender acciones concretas para disminuir la huella de carbono, mitigando la emisión de gases efecto invernadero y luchando por la conservación de miles de especies en humedales, bosques y páramos de Bogotá y sus alrededores.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="896" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20231846/Profesor-Camilo-Andres-Juli-Vargara-creador-del-DAB-2-1024x896.jpeg" alt="" class="wp-image-105633" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20231846/Profesor-Camilo-Andres-Juli-Vargara-creador-del-DAB-2-1024x896.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20231846/Profesor-Camilo-Andres-Juli-Vargara-creador-del-DAB-2-300x263.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20231846/Profesor-Camilo-Andres-Juli-Vargara-creador-del-DAB-2-768x672.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20231846/Profesor-Camilo-Andres-Juli-Vargara-creador-del-DAB-2.jpeg 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Profesor Camilo Andrés Julio Vergara, fundador del Diplomado Ambiental en Bici (DAB).</figcaption></figure>



<p>El Diplomado ambiental en bici (DAB) es un espacio formativo de promotores ambientales que nació hace nueve años cuando el profesor Camilo, lo formuló como parte de su tesis de Maestría en Educación realizada en la línea de investigación Pedagogía Urbana de la Universidad Pedagógica Nacional. Abarca 10 sesiones de trabajo en bici con un total de 80 horas, a través de las cuales se conocen humedales, huertas, bosques y una parte del páramo de Sumapaz perteneciente a la jurisdicción de Bogotá, destacando las experiencias de líderes ambientales que luchan por la conservación de estos ecosistemas.</p>



<p>El IX DAB inició el pasado 28 de julio con la exploración del humedal Santa María del Lago, ubicado en la localidad de Engativá, que cuenta con una extensión de 10.86 hectáreas. Clasificado como área protegida, alberga 86 especies de aves y una rica variedad de flora y fauna autóctonas. Durante las demás sesiones, los participantes rodaron por la ciudad reconociendo la biodiversidad del bosque urbano de Ciudad Montes, la huerta los Copetones, el humedal Capellanía, la reserva Thomas van der Hammen, el humedal de la Libélula y parte del Páramo de Sumapaz ubicado en la localidad de Usme.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232012/Estudiantes-del-IX-DAB-Bosque-urbano-Ciudad-Jardin-1-1024x768.jpeg" alt="" class="wp-image-105634" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232012/Estudiantes-del-IX-DAB-Bosque-urbano-Ciudad-Jardin-1-1024x768.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232012/Estudiantes-del-IX-DAB-Bosque-urbano-Ciudad-Jardin-1-300x225.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232012/Estudiantes-del-IX-DAB-Bosque-urbano-Ciudad-Jardin-1-768x576.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232012/Estudiantes-del-IX-DAB-Bosque-urbano-Ciudad-Jardin-1-1536x1152.jpeg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232012/Estudiantes-del-IX-DAB-Bosque-urbano-Ciudad-Jardin-1.jpeg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Estudiantes IX DAB 2024 Bosque Urbano Ciudad Jardín.</figcaption></figure>



<p>Dentro de las experiencias comunitarias que defienden la naturaleza desde los territorios se conoció la huerta de los Copetones, el museo itinerante de la bici promovido por Motato, los emprendimientos rurales de Sumapaz y los colectivos ambientales de suba que luchan por proteger la reserva Thomas van der Hammen, entre otros.</p>



<p>Dentro de las principales luchas ambientales estudiadas, se destaca la adopción del Acuerdo de Escazú en Colombia y las movilizaciones en contra de la implementación actual del trazado de la avenida ALO, que destruirá parte de algunos humedales de la ciudad, entre ellos, una zona del humedal Capellanía.</p>



<p>El Diplomado cerró el pasado 15 de septiembre con la graduación de 102 promotores ambientales, dentro de los cuales me incluyo, con mucho orgullo, porque viví esta maravillosa experiencia formativa, pasando del rol de profesor de la UPN , exrector, a estudiante de uno de nuestros apreciados egresados, el profe Camilo, quien &nbsp;es parte de los más de 40.000 egresados de la UPN que lideran diversas experiencias educativas transformadoras en diferentes territorios de Colombia.</p>



<p>En la sesión de cierre se dio lectura al manifiesto de la bici – rumbo a la COP16, que se llevará en bicicleta desde Bogotá hasta Cali, para ser leído ante la Conferencia de las partes COP16. Este manifiesto constituye una clara expresión ciudadana de defensa de la naturaleza y la necesaria transformación de nuestro actual modelo de desarrollo basado en el extractivismo y en la destrucción de los ecosistemas y el planeta.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="739" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232054/Graduacion-de-promotores-ambientales-IX-DAB-1-1024x739.jpeg" alt="" class="wp-image-105635" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232054/Graduacion-de-promotores-ambientales-IX-DAB-1-1024x739.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232054/Graduacion-de-promotores-ambientales-IX-DAB-1-300x216.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232054/Graduacion-de-promotores-ambientales-IX-DAB-1-768x554.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232054/Graduacion-de-promotores-ambientales-IX-DAB-1-1536x1108.jpeg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232054/Graduacion-de-promotores-ambientales-IX-DAB-1.jpeg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Graduación de promotores ambientales IX DAB 2024.</figcaption></figure>



<p>Se solicita a todos los entes gubernamentales y privados del país y del planeta, el emprendimiento de acciones concretas para transformar la infraestructura de las ciudades de tal manera que se privilegie la movilidad limpia en bicicleta, a través de vías seguras y adecuadas; instalación de bici-parqueaderos en puntos estratégicos y especialmente en entradas de humedales, bosques y demás ecosistemas que promuevan el conocimiento de la biodiversidad.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232133/Paramo-Sumapaz-registro-DAB-2024-1-1024x576.jpeg" alt="" class="wp-image-105636" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232133/Paramo-Sumapaz-registro-DAB-2024-1-1024x576.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232133/Paramo-Sumapaz-registro-DAB-2024-1-300x169.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232133/Paramo-Sumapaz-registro-DAB-2024-1-768x432.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232133/Paramo-Sumapaz-registro-DAB-2024-1.jpeg 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Páramo de Sumapaz, registro IX DAB 2024.</figcaption></figure>



<p>Es fundamental emprender acciones educativas en bicicleta para fomentar la cultura ciudadana de cuidado y respeto de la naturaleza, construyendo y apoyando huertas comunitarias, protección de fuentes hídricas, ahorro y uso responsable del agua, así como manejo adecuado de residuos sólidos.</p>



<p>Se deben apoyar las organizaciones y colectivos de ciclistas urbanos con el aporte recursos tanto financieros como logísticos, con el fin de desarrollar procesos de investigación y educación ambiental en bicicleta, orientados a la defensa de la naturaleza y los territorios de las comunidades urbanas que desarrollan prácticas sustentables.</p>



<p>Las organizaciones y colectivos de biciusuarios deben articularse en la toma efectiva de decisiones para el desarrollo de políticas públicas, planes de acción y normativas orientadas a convertir la bicicleta en un eje fundamental para la lucha y protección de la naturaleza.</p>



<p>Como dice el profe Camilo: ¡Viva la bici! ¡Viva la vida!</p>



<p>@LeoMartinezUPN</p>
]]></content:encoded>
        <author>Leonardo Fabio Martínez Pérez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Apuntes de Ciencia</category>
                    <category>Ciencia para el buen vivir</category>
                    <category>Ciudad Sostenible</category>
                    <category>Conversar, Sentir y Pensar.... Desde el SUR</category>
                    <category>Derecho para todos</category>
                    <category>Humedales Bogotá</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=105631</guid>
        <pubDate>Sat, 21 Sep 2024 04:26:57 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Defender la naturaleza en bicicleta]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Leonardo Fabio Martínez Pérez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Ausencias temporales en el ciclismo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/ausencias-temporales-ciclismo/</link>
        <description><![CDATA[<p>En condiciones normales, a ningún ciclista profesional o aficionado se le pasa por la cabeza la idea de ‘colgar’ la bicicleta. Imaginarlo o mencionarlo es un sacrilegio. No obstante, nadie está exento de parar temporal o definitivamente por asuntos de fuerza mayor. ¿Les ha pasado? Bogotá, 11 de mayo de 2023. En mis nueve años [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><em><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-94555" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/cuando-parar-es-una-necesidad.png" alt="" width="1080" height="1920" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/cuando-parar-es-una-necesidad.png 1080w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/cuando-parar-es-una-necesidad-84x150.png 84w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/cuando-parar-es-una-necesidad-169x300.png 169w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/cuando-parar-es-una-necesidad-768x1365.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/cuando-parar-es-una-necesidad-576x1024.png 576w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" />En condiciones normales, a ningún ciclista profesional o aficionado se le pasa por la cabeza la idea de ‘colgar’ la bicicleta. Imaginarlo o mencionarlo es un sacrilegio. No obstante, nadie está exento de parar temporal o definitivamente por asuntos de fuerza mayor. ¿Les ha pasado? </em><span id="more-94554"></span></p>
<p><strong>Bogotá, 11 de mayo de 2023</strong>. En mis nueve años de ‘cadencia ciclística’, he sido testigo del retiro temporal de varios de mis conocidos por razones muy variadas, desde los que han sufrido lesiones de consideración, pasando por los que han cambiado de país, hasta los que han enfrentado serias dificultades de convivencia con sus parejas.</p>
<p>Siempre me había sentido orgulloso de haberle dado continuidad a mi pasión, a pesar de momentos difíciles como los confinamientos impuestos en la pandemia; los periodos de altísima carga laboral, como los tiempos de desempleo; las conquistas amorosas, como los fracasos sentimentales. Ni los inviernos, ni las sequías, ni la inseguridad, habían quebrantado mi voluntad.</p>
<p>Pero el día menos esperado, un antiguo propósito habló duro y se hizo escuchar: el aprendizaje de un segundo idioma, al que le había invertido tiempo y dinero, porque antes de ‘convertirme’ al ciclismo, solía asistir a clubes de conversación en inglés, participaba en reuniones, conferencias y eventos relacionados a esa lengua.</p>
<p>Antes de que el ciclismo entrara con tanta fuerza en mi vida, al punto de cambiarlo absolutamente todo, soñaba con complementar mis cursos de inglés estudiados en Bogotá, con un viaje al exterior, donde alcanzaría un punto más alto de bilingüismo.</p>
<p>Así es como recientemente estuve siete meses en Malta, una isla del Mediterráneo, entre Sicilia y Túnez, donde me dejé llevar placenteramente por mis nuevas rutinas.</p>
<p><strong>Parar para respirar </strong></p>
<p><figure id="attachment_94556" aria-describedby="caption-attachment-94556" style="width: 1200px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-94556 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/IMG-20221218-WA0009.jpg" alt="" width="1200" height="1599" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/IMG-20221218-WA0009.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/IMG-20221218-WA0009-113x150.jpg 113w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/IMG-20221218-WA0009-225x300.jpg 225w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/IMG-20221218-WA0009-768x1024.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><figcaption id="caption-attachment-94556" class="wp-caption-text">Carrera popular de Aranjuez, Espana. 10 Kms.</figcaption></figure></p>
<p>Contrario a lo que imaginaba, no extrañé el ciclismo. ¿Cómo puedo explicar eso? Tal vez, hacía mucho tiempo, el cuerpo me estaba pidiendo un descanso, pues hubo épocas largas en los que pedaleé entre 400 y 600 kilómetros semanales y tuve años en los que sumé más de 20 mil kilómetros.</p>
<p>Después de recorrer buena parte del país, de madrugar como ninguno, participar en eventos, crear grupos de ciclistas, enseñar y de emprender, el ciclismo se había convertido en un tatuaje muy personal. Tal vez, inconscientemente, sentir que lo había dado todo, me dio una tranquilidad inesperada para disfrutar con plenitud de un descanso bien merecido.</p>
<p>Tal desapego me permitió probar otras actividades, especialmente el atletismo, una actividad en la que incursioné con mucho respeto. A lo largo de siete meses y en compañía del mar, construí la fortaleza para tomar la partida en una carrera de 10K y de hacer por mi cuenta, media maratón.</p>
<p>Paralelamente, tuve mis momentos de reconexión con la natación, el ajedrez y los ejercicios de fortalecimiento, que a veces derivan en yoga o gimnasia. Todo eso, sumado a las clases de inglés, me permitieron compartir con muchas personas de distintas edades y nacionalidades.</p>
<p><strong>En la distancia</strong></p>
<p><figure id="attachment_94559" aria-describedby="caption-attachment-94559" style="width: 1200px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-94559 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/IMG-20230103-WA0031.jpg" alt="" width="1200" height="1600" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/IMG-20230103-WA0031.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/IMG-20230103-WA0031-113x150.jpg 113w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/IMG-20230103-WA0031-225x300.jpg 225w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/IMG-20230103-WA0031-768x1024.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><figcaption id="caption-attachment-94559" class="wp-caption-text">Caminata intensa por Paris</figcaption></figure></p>
<p>Ese aire fresco me permitió ver con cierto desapego algunas particularidades de nuestra cultura ciclista. En ese desdoblamiento, si así lo puedo llamar, me llevó a considerar que definitivamente en nuestro país está bien consolidada una <strong>cultura ciclista</strong>. La fiebre ya no depende de las conquistas de los ciclistas colombianos en las grandes carreras europeas, pues hemos sabido transformar el ‘<strong>triunfalismo’</strong> en un verdadero estilo de vida.</p>
<p>A través de la vitrina de las redes sociales, algunas imágenes me hicieron recodar que los ciclistas aficionados en Colombia, hemos existido a pesar de tener en contra la falta de vías adecuadas, la intolerancia de los conductores, la inseguridad y, más recientemente, el incremento exponencial de los precios.</p>
<p>Con el sonido de las olas del Mediterráneo, también observaba cierta obsesión en nuestros pedalazos, pues me pareció que, solemos ir más allá de lo normal. Recorridos sobrenaturales, retos impensados y el nivel casi profesional de muchos aficionados, por mencionar algunos aspectos, muestran que para los colombianos montar en bicicleta en más que un deporte.</p>
<p>En mi opinión, el ciclismo no sólo ha canalizado las cualidades atléticas inherentes de muchos compatriotas, sino que ha encauzado ese mar de preocupaciones tan intrínseco de nuestra sociedad. Un sociólogo podría profundizar mi hipótesis, según la cual, buena parte de la rabia colectiva, está siendo ‘procesada’ a pedalazos.</p>
<p>Es evidente el gran cariño construido, hacia el ciclismo, porque, además, ha sido la actividad por excelencia para crear nuevas comunidades ejemplarizantes. Incluso, en algunos casos, gracias a la cultura ciclística, ha sido posible la participación masiva de mujeres y la integración de clases, en un contexto machista y extremadamente inequitativo.</p>
<p>No menos importante es cómo la comercialización de la actividad, ha traído nuevos comportamientos, estilos, modas, que han distorsionado un poco el espíritu deportivo. Sin embargo, eso también hace parte de la cultura ciclística actual.</p>
<p><strong>El regreso</strong></p>
<p><figure id="attachment_94558" aria-describedby="caption-attachment-94558" style="width: 4032px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-94558 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/image00007.jpeg" alt="" width="4032" height="3024" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/image00007.jpeg 4032w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/image00007-150x113.jpeg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/image00007-300x225.jpeg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/image00007-768x576.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/image00007-1024x768.jpeg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/image00007-1200x900.jpeg 1200w" sizes="auto, (max-width: 4032px) 100vw, 4032px" /><figcaption id="caption-attachment-94558" class="wp-caption-text">Primera Vuelta a la Saba, luego de siete meses de ausencia</figcaption></figure></p>
<p>Ya sabemos lo que significa regresar a la bicicleta, luego de una semana de inactividad. Ahora, imagínense, el costo de retomar, luego de siete meses de ausencia sobre el sillín. Prácticamente, es como empezar de nuevo, para lo que hay que tener mucha paciencia.</p>
<p>Sin embargo, encuentro muy necesario volver a ser un principiante, pues es un camino largo, que siempre está lleno de nuevas personas y aventuras. Eso sí, es imprescindible dejar atrás los logros del pasado, para vivir la alegría de cada nuevo pedalazo.</p>
<p>Ahora, dentro mis objetivos deseo combinar el ciclismo, el atletismo, la natación y la gimnasia. Bajo esa misma lógica, proyecto reconectar con mi profesión y explotar otros temas de mi interés que han estado contenidos, como la escritura, el interés por las artes en general, la historia, entre otros campos. La versatilidad es buena para la salud.</p>
<p>Probablemente no sea el mejor momento, pero me invadió el deseo de cambiar de bicicleta, tras una ‘eterna’ relación con mi ‘dama’ de aluminio y, de conformar un dúo ciclístico; me gustaría entrenar y competir en pareja, una variación dentro del ciclismo, que me llama poderosamente la atención.</p>
<p>Como si eso fuera poco, traigo el gran reto de mantener el avance logrado en mi segundo idioma. Ahora más que nunca, mientras voy ‘chupando’ rueda, sin aire, con la lengua de rastra, necesito coequiperos que estén dispuestos a inaugurar el primer club de inglés en bicicleta. <strong><em>What do you make of this?</em></strong></p>
<p>Escrito por César Augusto Penagos Collazos</p>
<p>Instagram: @la_sinfonia_del_pedal</p>
<p>Facebook: La Sinfonia del Pedal</p>
<p>Mail: lasinfoniadelpedal@gmail.com</p>
]]></content:encoded>
        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=94554</guid>
        <pubDate>Thu, 11 May 2023 23:19:23 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/cuando-parar-es-una-necesidad.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Ausencias temporales en el ciclismo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">César Augusto Penagos Collazos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El Crucero, el puerto más largo y bonito de Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/crucero-puerto-mas-largo-bonito-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>La Sinfonía del Pedal realizó una de las rutas más extraordinarias de su historia. Los trazados y los paisajes de los departamentos del Casanare y Boyacá marcaron el derrotero de un destino ciclístico digno de repetirse. El ascenso al Crucero y la vuelta a la Laguna de Tota, se suman a nuestro palmarés de ciclistas [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>La Sinfonía del Pedal realizó una de las rutas más extraordinarias de su historia. Los trazados y los paisajes de los departamentos del Casanare y Boyacá marcaron el derrotero de un destino ciclístico digno de repetirse. El ascenso al Crucero y la vuelta a la Laguna de Tota, se suman a nuestro palmarés de ciclistas aficionados.</p>



<span id="more-81268"></span>
</blockquote>



<p><strong>Bogotá, 9 de diciembre de 2020</strong>. Como si nos hubiéramos metido en <em>La Vorágine</em> de José Eustasio Rivera, nos vimos sumergidos en el piedemonte llanero en busca de aventuras ciclísticas dignas de ser contadas. El ánimo explorador nos condujo a Aguazul, la segunda población más grande del Casanare, un departamento clave en la historia de Colombia.</p>



<p>La Ruta Libertadora, como habíamos denominado este proyecto, en homenaje a la gesta independentista del ejército de Simón Bolívar que arrancó en esa región, también podría llamarse ‘La Ruta del Agua’, por cuanto en la geografía trasegada están los ríos Cusiana, Unete, quebradas y chorros y la inmensa y majestuosa Laguna de Tota.</p>



<p>Aguazul es sinónimo de tierra fértil, pues al estar justo en la transición entre la llanura y la cordillera oriental tiene una amplia actividad productiva: ganadería extensiva, cultivos de arroz, plátano, yuca, palma de aceite, café y maíz. Además, el municipio de casi 50 mil habitantes recibe regalías del campo petrolero Cupiagua.</p>



<p><strong>El Crucero</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81272"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/GOPR0813.jpg" alt="" class="wp-image-81272" /><figcaption class="wp-element-caption">Primero metros de recorrido; el clima seco fue nuestro aliado</figcaption></figure>



<p>El gran propósito de nuestro plan era escalar el puerto de montaña pavimentado más largo de Colombia: El Crucero. Este coloso es más extenso que el Alto de Letras, pues lo supera con sus 96 kilómetros de subida, contados desde el corazón de Aguazul o los 91 kilómetros del segmento en la aplicación Strava, una longitud importante que le da la categoría del <strong>Gran Coloso de Colombia</strong>.</p>



<p>Con el respeto que merece un gigante de esa magnitud, empezamos a pedalear pasadas las 6:00 de la mañana, el domingo 6 de diciembre. Los rayos anaranjados del sol nos acompañaron de inmediato, mientras el espacio se engalanaba con nubes tenues, geométricamente diseñadas por el viento.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-81270 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01198.jpg" alt="" class="wp-image-81270" /><figcaption class="wp-element-caption">Primero kilómetros entre Aguazul y Boquerón</figcaption></figure>



<p>Los primeros 13 kilómetros nos llevaron al alto del Cogoyo, un tramo al 3.3%, pero con algunas curvas del 10 y 11%. La zona está marcada por un túnel de árboles y un clima agradable de 27 grados centígrados, ideal descansar de las mangas y las chaquetas. Puntos de referencia: Río Únete, planta de abastecimiento Cupiagua, Batallón y Monterralo.</p>



<p>Posteriormente, pedaleamos seis kilómetros, entre Cichaca y Boquerón, al 6.6% en promedio, con algunos metros al 10 y 12%. Aquí quedamos listos para descender cinco kilómetros, la bajada más larga de todo el recorrido. Casi de inmediato llegamos a la única población de todo el trayecto: Pajarito. Como llevábamos la hidratación y el refrigerio en el vehículo acompañante, no fue necesario hacer ninguna parada.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81273"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01243.jpg" alt="" class="wp-image-81273" /><figcaption class="wp-element-caption">Bajada de cinco kilómetros entre Boquerón y Pajarito</figcaption></figure>



<p>Entre Pajarito y el páramo de Toquilla (kilómetro 76), hay 43.5 kilómetros al 4.9%, lo que significa una ganancia de 2.150 metros. En el corazón de este segmento se encuentra la parte más dura del Crucero: 24 kilómetros al 6.2%, con permanentes pasos por sectores de doble dígito. La carretera suele ser engañosa, pues hay espacios, donde se ve plana, a pesar de que su dificultad no baja del 8%.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81274"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01270.jpg" alt="" class="wp-image-81274" /><figcaption class="wp-element-caption">Guillermo Pinillos en solitario en uno de los puente más largas de la zona</figcaption></figure>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><span style="color: #ff6600">“Es un puerto muy exigente y exquisito, recomendado para todos, aunque no es fácil, los segmentos son muy variables, hay unos del 8, 10 y 12%. Me pareció curioso que hay un falso plano al 8:8%, así que no se confíen, porque es un tramo muy quema piernas. La vía está buena en un 95% y se puede transitar tranquilamente”, aseguró Guillermo Pinillos, quien se fugó desde el kilómetro 15 y realizó el ascenso en cinco horas y 27 minutos.</span></p>
</blockquote>



<p>Hasta este punto de la vía encontramos algunos puntos de referencia como el hotel – restaurante adornado con un semáforo y el Alto de virgen. Siempre, muy majestuoso, permanece al costado derecho, fluyendo en contravía, el Río Cusiana, de aguas claras y azuladas, cuna por excelencia de las truchas.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81275"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01287.jpg" alt="" class="wp-image-81275" /><figcaption class="wp-element-caption">Asistencia en carretera, no hubo paradas</figcaption></figure>



<p>Es imposible no hacer referencia a la majestuosidad de la naturaleza protegida por el marco legal del Parque Natural Regional Siscunsí – Ocetá, un ecosistema típico de alta montaña tropical, conformado en su mayor parte por áreas de páramo, pastizales, rastrojo y bosque altoandino, colindante con el lago de Tota y el PNN Pisba.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81276"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01331.jpg" alt="" class="wp-image-81276" /><figcaption class="wp-element-caption">Michael Andrés Arias Giraldo</figcaption></figure>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><span style="color: #ff6600">“Es un puertazo, yo creo que es de las mejores subidas que tiene Colombia, los paisajes son increíbles, el río acompañándonos casi todo el camino, puentes y cascadas. Es el puerto más largo del país con rampas muy duras, algunas del 12% y 13%. Hubo algunas lloviznas, pero regulamos y al final lo logramos y fue una experiencia increíble, muy agradecido con la Sinfonía del Pedal”, expresó Michael Andrés Arias Giraldo, uno de los exploradores que proyectaba escalar, entre ocho y nueve horas, muy distante a las cinco horas y 32 minutos de su registro.</span></p>
</blockquote>



<p>La llegada al Páramo de Toquilla está precedida por un paso a nivel del Río Cusiana, lugar en el que las montañas lucen escarpadas y filosas. La vía serpentea y se deja ver a lo lejos con sus curvas insinuantes. El paso por Toquilla es uno los momentos más mágicos de esta ruta, pues a lado y lado aparecen lagunas naturales, adornos que plantaron los dioses en un valle sobre los 3.000 metros sobre el nivel del mar.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81277"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01345.jpg" alt="" class="wp-image-81277" /><figcaption class="wp-element-caption">Río Cusiana en zona de páramo</figcaption></figure>



<p>También, en medio de la nada y a la orilla de la carretera, hay un monumento conmemorativo de un hecho amargo: la masacre de 15 personas perpetrada por paramilitares del Casanare, en el año 2001. No hay duda de que el ciclismo nos permite conocer lo bonito y lo horrendo.</p>



<p><strong>Parte final del Crucero</strong></p>



<p>Tras surtir el valle de Toquilla, el puerto termina con 8 kilómetros duros, al 5.2% de dificultad promedio, con rampas del 10 y 12%, capaces de poner a cualquiera en apuros. Aquí es donde se pone a prueba el cuerpo y la mente, porque como dijo Nairo Quintana “Cuando se cansan las piernas, se pedalea con el corazón”.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81278"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01334.jpg" alt="" class="wp-image-81278" /><figcaption class="wp-element-caption">David Triana, uno de los integrantes más destacados de a Sinfonía del Pedal</figcaption></figure>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><span style="color: #ff6600">“Es un puerto muy bonito, la vista es maravillosa. En cuanto a exigencia, de uno a diez, le pongo siete, porque tiene unos repechos duros y sus respectivos descansos”, complementó David Triana, quien el día anterior había escalado el Crucero por el costado de Sogamoso, surtiendo 250 kilómetros desde Bogotá. Desde Aguazul, su tiempo fue de cinco horas y 39 minutos.</span></p>
</blockquote>



<p>En mi caso, puedo decir que es una de las rutas más bonitas que ha realizado al Sinfonía del Pedal. A pesar de que íbamos temerosos por el posible mal estado de la vía, encontramos una carretera agradable, con tres pasos destapados muy cortos y transitables en bicicleta de ruta. Este puerto no tiene comparación por la inigualable belleza del Río Cusiana, el canto de las aves y el halo salvaje y solitario de las montañas.</p>



<p>Mi tiempo fue de cinco horas y 32 minutos, muy por encima de las expectativas. “Hombre de poca fe”, me dijeron, pero en la vida, como en el ciclismo, es mejor ir de menos a más. Eso sí, la calidad de esta experiencia fue posible gracias al equipo logístico integrado por Tatiana Nossa (fisioterapeuta, fotógrafa, asesora) y Jaime Bautista (conductor acompañante y consejero de la Sinfonía del Pedal).</p>



<p><strong><a href="https://www.youtube.com/watch?v=Kx11YqWMmfU&amp;feature=youtu.be">VIDEO: El Crucero, el puerto más largo y bonito de Colombia</a></strong></p>



<p><strong>Vuelta a Tota</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81279"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01477.jpg" alt="" class="wp-image-81279" /><figcaption class="wp-element-caption">Vuelta a la Laguna de Tota, recompensa al esfuerzo</figcaption></figure>



<p>Al siguiente día, como recompensa, la Sinfonía del Pedal hizo una salida de puro placer: La vuelta a la Laguna de Tota. Suficientes fueron sus 48 kilómetros de perímetro para experimentar una alta dosis de alegría.</p>



<p>A pesar del dolor en las piernas, el paisaje inigualable de la laguna más grande Colombia, fue más que un incentivo para rodar en completa armonía. Eso sí, un par de repechos duros, nos pusieron a respirar finito, esa mañana del lunes 7 de diciembre.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81280"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/La-Sinfonia-en-Aguazul.jpg" alt="" class="wp-image-81280" /><figcaption class="wp-element-caption">Equipo logístico: César Penagos, Tatiana Nossa y Jaime Bautista</figcaption></figure>



<p>Ojalá, ustedes ciclistas aficionados, se animen a conocer estas maravillas de nuestra geografía y vivan su propia vorágine.</p>



<p><strong><a href="https://www.facebook.com/LaSinfoniaDelPedal/posts/1781589388659289">ÁLBUM DE FOTOGRAFÍAS RUTA LIBERTADORA</a></strong></p>



<p>Escrito por César Augusto Penagos Collazos</p>



<p>Instagram: @la_sinfonia_del_pedal</p>



<p>Facebook: @LaSinfoniaDelPEdal</p>



<p>Twitter: @Sinfonia_Pedal</p>



<p>Club Strava: La Sinfonía Del Pedal</p>



<p>Mail: <a href="mailto:lasinfoniadelpedal@gmail.com">lasinfoniadelpedal@gmail.com</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=81268</guid>
        <pubDate>Wed, 09 Dec 2020 20:35:17 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2020/12/07164251/DSC01210-1-scaled.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El Crucero, el puerto más largo y bonito de Colombia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">César Augusto Penagos Collazos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Letras, un puerto para graduarse como ciclista aficionado</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/letras-puerto-graduarse-ciclista-aficionado/</link>
        <description><![CDATA[<p>El páramo de Letras es el puerto de montaña mítico por excelencia en Colombia y uno de los más largos del mundo. Su trazado inicia en Mariquita a 495 msnm y termina en el límite entre los departamentos del Tolima y Caldas, a 3679 msnm. Dicho ascenso es una prueba decisiva para los ciclistas aficionados, [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>El páramo de Letras es el puerto de montaña mítico por excelencia en Colombia y uno de los más largos del mundo. Su trazado inicia en Mariquita a 495 msnm y termina en el límite entre los departamentos del Tolima y Caldas, a 3679 msnm. Dicho ascenso es una prueba decisiva para los ciclistas aficionados, que siempre estamos en la búsqueda de nuevos y más exigentes retos.</p>



<span id="more-56154"></span>



<p><strong>Bogotá, 2 de mayo de 2017. </strong>Puedo decir que el ascenso en bicicleta al Alto de Letras es un ensayo contra la renuncia. Los extenuantes 80 kilómetros de carretera serpentina son el examen más difícil para todo ciclista aficionado que le guste ostentar de sus proezas sobre la bicicleta. Pasar la prueba, no es más que dominar los crecientes deseos de renuncia que suelen atacar los ánimos de los escarabajos.</p>



<p>Recibí el ‘diploma’ de ciclista aficionado en la tarde del domingo 30 de abril 2017, fecha en la que una espesa neblina cubrió la cordillera, llevando consigo lluvias inesperadas y frío. Inicié el reto en San Sebastián de Mariquita (495 msnm), pueblo de tierra ardiente, dónde había llegado el día anterior en bicicleta, desde Bogotá.</p>



<p>Ese domingo, encaré con mucha paciencia esos primeros 25 kilómetros, hasta el empinado municipio de Fresno, un tramo para calentar el cuerpo. En ese empinado segmento, sobresalían árboles de guanábana, aguacates, y cultivos de café, entremezclados con matas de plátano.</p>



<p>El calentado de fríjoles y el tinto que tomé en aquel pueblo tolimense de acento paisa, me sirvieron de ‘combustible’, hasta el final de recorrido y, dicha parada fue la única de ese &nbsp;riguroso examen para ciclistas aficionados. Tal vez, ‘examen’ es una palabra presumida, más para ese campesino que al verme pasar, comentó socarronamente: “No hay que meterse con los bobos, porque ellos se matan solos”.</p>



<p>El desalentador comentario me recordó el viaje en bici a la Guajira, a principios de 2016, cuando pinché subiendo el alto de Las Pavas, en la vía a Medellín. Allí, con mi cara llena de sudor y grasa, mientras solucionaba el percance mecánico, un niño se me acercó y con la más pasmosa curiosidad me preguntó: “¿Usted es un ciclista de verdad?”. En esa ocasión, sonreí y muy contrariado le pedí al infante que me ayudara con la llanta para que dejara de preguntar.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/IMG_20170430_120751.jpg" alt="img_20170430_120751" class="wp-image-56160" title="últimos kilómetros del ascenso a Letras " /></figure>



<p></p>



<p>A pesar de mis atuendos de ciclista y de los exigentes retos que me impongo, yo no compito, ni me preparo para la Vuelta a Colombia, ni el Tour de Francia, ni el Giro de Italia, pues para eso están los más jóvenes con capacidades extraordinarias, cuyos registros dejan a cualquiera con la boca abierta. Por ejemplo, el mejor tiempo en el Alto de Letras es de 3 horas 34 minutos.</p>



<p>A cambio de eso, en los tres años que llevo de aficionado activo, he desarrollado un gusto por viajar, explorar pueblos, ciudades y conocer rutas &nbsp;en bicicleta. Por ejemplo, dos semanas antes, había escalado 63 kilómetros en mi máquina de aluminio, entre Apulo y Bogotá. A principios de 2016, había recorrido 1600 kilómetros entre la capital colombiana y la Guajira, y a finales de 2014, me había enfrentado al gigantesco reto de pasar los Andes, a través de la ruta que comunica a Argentina con Chile.</p>



<p>Volviendo al ‘examen’, pasé por La Aguadita y luego por Padua, otro pueblo tolimense de acento paisa, donde los campesinos hacían sus remesas, vendían patos, tomaban cerveza y bajaban las cargas de los tradicionales <em>jeeps</em>.&nbsp; Padua es el mejor punto para tomar un descanso, pues luego de ese corregimiento, siguen Las Degaditas, lugar en el que inicia la parte más dura.</p>



<p>Mis ánimos se trastocaron en Mesones, al escuchar que aún me faltaba lo más duro y que por lo menos, en una hora llegaría a la meta. No llevaba ningún aparato para medir la velocidad, ni los kilómetros andados, iba a puro corazón, como se dice en el bajo mundo ciclístico.</p>



<p>Esos últimos kilómetros de curvas sinuosas, fueron una conexión con la naturaleza, el silencio y el agua, pues abundaban las cascadas a lado y lado de la vía. También, fueron una conexión con lo más profundo de mí ser, toda vez que salieron a flote algunas preguntas incómodas como: ¿soy un ciclista de verdad? ¿Quién me mandó a sufrir? ¿Por qué preferí el ciclismo en vez de la natación?</p>



<p>Según los registros, la primera vez que alguien pasó en bicicleta por esa vía, fue a finales de 1950, tiempos en los que se exploraban las vías para la Primera Vuelta a Colombia. “No escuchaba sino el sonido de los sapos y los grillos”, recuerda Efraín Forero, el Indomable Zipa, el primer ciclista en pasar el páramo.</p>



<p>El último tramo lo transité bajo la lluvia y acompañado de un viento tan frío como el de un congelador. Tras seis horas y 27 minutos de lucha, aparecieron los bosques enanos típicos del páramo y me parecía estar concluyendo la jornada. Un verdadero éxtasis de alegría y de dolor.</p>



<p>Pedalazo tras pedalazo, había abierto camino entre la niebla. Curva tras curva, había domado mis demonios. Allá, a 3.679 msnm, a la una de la tarde, luego de siete horas de pedaleo, una mujer del restaurante Sopa de Letras me preguntó desprevenidamente: “¿ustedes por qué hacen eso?”. Hubo un corto silencio. “Por gusto”, le respondí, mientras temblaba como un frailejón.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/IMG-20170430-WA0006.jpg" alt="img-20170430-wa0006" class="wp-image-56159" /></figure>



<p>Por: César Augusto Penagos Collazos</p>



<p>Información y Contacto:</p>



<p>Facebook: @LaSinfoniaDelPedal</p>



<p>Instagram: @La_Sinfonia_Del_Pedal</p>



<p>mail: lasinfoniadelpedal@gmail.com</p>
]]></content:encoded>
        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/?p=56154</guid>
        <pubDate>Tue, 02 May 2017 21:31:38 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2017/05/08111255/DSCN1117-scaled.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Letras, un puerto para graduarse como ciclista aficionado]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">César Augusto Penagos Collazos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
</rss>