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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Belle Epoque | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Margaretha Geertruida Zelle “Mata Hari” (1876-1977)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/margaretha-geertruida-zelle-mata-hari-1876-1977/</link>
        <description><![CDATA[<p>La “femme fatale” por excelencia, tal vez no fue tan fatal, y, aunque sí, muy mujer. Margaretha era hija de un comerciante de sombreros, tenía tres hermanos, y ningún recuerdo tuvo de una madre que murió cuando ella era apenas una niñita. Su padre decide volver a casarse y es cuando su hija se muda [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>La “femme fatale” por excelencia, tal vez no fue tan fatal, y, aunque sí, muy mujer. Margaretha era hija de un comerciante de sombreros, tenía tres hermanos, y ningún recuerdo tuvo de una madre que murió cuando ella era apenas una niñita. Su padre decide volver a casarse y es cuando su hija se muda con su padrino, al tiempo que asiste a una escuela de una estricta formación especializada en instruir a las mujeres para convertirse en docentes, y en donde tendría un corto idilio con el director de la academia. A sus 16 años Margaretha era ya una damisela que destacaba por sus atractivos físicos, y luego de haberse conocido del escandaloso amorío sería despedida del instituto y tendría que mudarse a la casa de un tío.</p>
<p>Para 1895 un militar cuarentón andaba buscando esposa y quiso ir directo al grano. Publicó una nota en un periódico y Margaretha vio en este prestante hombre, 20 años mayor que ella, una oportunidad para garantizar una cierta estabilidad económica en su vida, y por lo que decidió responder al anuncio. La pareja comenzó un breve compartir a través de misivas, para finalmente contraer nupcias a mediados de ese mismo año, cuando la esposa estaba por cumplir 19 años.</p>
<p>El marido sería trasladado a Java, donde se estableció con su joven mujer, y con quien tendría dos hijos. Cuatro años más tarde el mayor de ellos contrajo una enfermedad que nunca llegó a esclarecerse, y que acabaría quitándole la vida. Según parece, los niños de la pareja fueron envenenados por un sirviente vengativo que quiso tomar represalias contra el maltrato del militar. La muerte del hijo haría que el marido se sumergiera en la bebida, descuidara a su familia y precipitara el fin de su matrimonio con Margaretha.</p>
<p>Durante este periodo Margaretha exploraría las danzas de la cultura javanesa, las técnicas amatorias orientales, y especialmente la danza del folklor balinés, y que serían toda su fuente de arte, talento y seducción, conocimientos todos que le servirían años más tarde en su conquista de Europa.</p>
<p>La pareja regresa a Países Bajos y se divorcian legalmente en 1902, y un año más tarde, rebuscándose la vida, Margaretha dictaría lecciones de piano para luego ofrecerse como dama de compañía, y dado su precaria situación económica acabaría posando como modelo de desnudos para pintores, bajo el seudónimo de Lady MacLeod, valiéndose del apellido de su exmarido.</p>
<p>En 1904 se establece en París y decide poner en práctica sus conocimientos brahmánicos, explayar su potencial artístico y deslumbrar con su belleza, y es en medio de una Europa que andaba por aquellos días despertando el interés exótico por las culturas de oriente, la <em>Belle Époque</em>, cuando nace entonces la figura enigmática de una mujer conocida como Mata Hari.</p>
<p>Esta mujer de larga cabellera oscura y de unas facciones heredadas de su madre, decía provenir de una dinastía de Java de la cual era su princesa, y cuyo nombre significaba “Sol”. Margaretha había elegido presentar un espectáculo único de danza erótica, y para eso se había bautizado con ese nombre por el que sería conocida y recordada: <em>Mata </em>(ojo) y <em>Hari </em>(día), el “ojo del día”, que es así como le llaman los malayos al gran astro. El mito de la princesa iría cobrando forma y Margaretha se convencería de su propio engaño, y que ya no se discute, al haberse comprobado que la supuesta princesa no tendría ningún descendiente oriental.</p>
<p>A partir de 1905 Mata Hari se dedicará a presentar su peculiar baile, haciendo su debut en el Museo Guimet, y en adelante el espectáculo en el que se le verá bambolearse presentándose semidesnuda, cautivará a hombres y mujeres por igual. Había creado un personaje enigmático que decía haber aprendido sus tácticas y destrezas entre las cortesanas de islas remotas, y cada vez eran más los espectadores que se dejaban seducir por aquella bailarina exótica que aparecía en escena portando un traje translúcido, y que a medida que se contorneaba se iba despojando de sus prendas, hasta llegar a estar apenas cubierta por joyas. Sin embargo no llegaba a desnudarse de un todo, cubriendo sus pechos con dos copas de metal sujetas con cadenas, siendo quizás este acto uno de los primeros shows de striptease.</p>
<p>Fueron varios sus pretendientes, y muchos de estos lograron convertirse en sus amantes. Políticos, militares, empresarios, destacados miembros de la sociedad, hombres con los que Mata Hari confesó haberse acostado por dinero, y a pesar de haber desarrollado una “enorme aversión por el sexo”, luego de su primera relación matrimonial.</p>
<p>Para 1910 había alcanzado tanto renombre, que eran muchas las imitadoras que se presentaban en distintos bares parisinos prometiendo ser la legítima Mata Hari. Mientras tanto la original, veía cómo su espectáculo ya no tenía tanta acogida, y sintiendo que ya su aspecto físico no la favorecía en el tablado, decidió seguir sacándole provecho a sus encantos y a sus poderes femeninos, siendo así que se convirtió en cortesana.</p>
<p>Por aquellos años Mata Hari intenta recuperar la custodia de su hija. Años atrás el padre alegaba respecto a la vida “libertina” de su exmujer, y tras haber perdido a “mi pequeña, mi casa, mi confort”, la bailarina confesaría haberse planteado la idea del suicidio. La tarea de volver a tener a su hija le resultó imposible, y un día cualquiera, sorpresivamente, el padre la apartaría de su madre y se mudaría con ella a otra ciudad.</p>
<p>En el marco de la Segunda Guerra Mundial, y como ciudadana de un país neutral, Mata Hari aprovechó para viajar por Europa sin tantos contratiempos, moviéndose entre Gran Bretaña, España, Francia y Países bajos, suscitando con este ir y venir ciertas suspicacias entre las fuerzas militares. En estas andanzas conoce al que consideró como el amor de su vida, Vadim Maslov, un piloto ruso al servicio de las tropas francesas que luego de un accidente perdería uno de sus ojos, y a quien Mata Hari podría visitar en el hospital únicamente si aceptaba el chantaje de la Deuxième Bureau (Segunda Oficina del Ministerio de Guerra) de trabajar como una espía a las órdenes del servicio secreto francés.</p>
<p>La propuesta de espionaje consistía en seducir al hijo del Kaiser Guillermo II, el heredero príncipe de Prusia, quien comandaba el Frente Occidental, y que tal vez podría tener información valiosa que los franceses pudieran aprovechar. La inteligencia francesa le ofreció a Mata Hari un millón de francos si lograba develar secretos del enemigo, pero sus planes se verían frustrados toda vez que fue capturada en Londres incriminándosele del delito de contraespionaje.</p>
<p>En 1916 Mata Hari fue arrestada apenas desembarcó en el puerto británico de Falmouth, y de inmediato sería interrogada por la Scotland Yard, aceptando los cargos que se le achacaban, ya que las pruebas que la confrontaban parecían irrefutables.</p>
<p>La espía sería descubierta gracias a un mensaje de radio que fue interceptado por los franceses, y en donde los alemanes describían en código a una mujer que trabajaba para ellos como espía y a la que llamaban “H-21”. Sin embargo, todo parece indicar que se trató de una trampa, dado que los alemanes emplearon un código obsoleto y que ya los franceses reconocían, y los detalles eran demasiado específicos, como ofrecer datos bancarios, direcciones, e incluso el nombre de la sirvienta de Mata Hari, dejando en evidencia que el agente secreto H-21 se trataba sin dudarlo de la afamada bailarina. En definitiva, serían los mismos alemanes quienes engañarían a los franceses para que acabaran incriminando a su propia espía.</p>
<p>Al final las tareas de espionaje de Mata Hari serían definitivamente infructuosas. Los alemanes se quejaban de que únicamente ofreciera detalles sexuales de políticos y militares parisinos, y por su lado los franceses no obtuvieron una información que fuera más allá de lo que informaban los diarios españoles de la época, pero ciertamente nada revelador, ningún secreto que sirviera para ganar ventaja sobre el enemigo.</p>
<p>Pese a esto, los franceses lograron demostrar que Mata Hari había entablado relaciones con los alemanes, y les habría aportado algún tipo de información, lo que la convertía finalmente en una traidora, sin importar si esta información fuera relevante o comprometedora.</p>
<p>Mata Hari fue arrestada en una habitación de hotel, cerca de los Campos Elíseos. Al momento del allanamiento, pidió permiso a los oficiales parisinos para ir al tocador, y al regresar se presentó completamente desnuda, ofreciendo a sus captores un casco alemán repleto de bombones. La treta no tuvo el resultado que esperaba y dos meses después sería enjuiciada y condenada por espiar en favor del ejército alemán. Los acusadores trataron de incriminarla en pequeños detalles, como el hallazgo de tinta invisible entre las pertenencias de la bailarina, a lo que ella se pretextó indicando que hacía parte de su kit de maquillaje.</p>
<p>La noticia se propagó y suscitó el interés de la prensa internacional. Condenando a Mata Hari, los franceses tendrían un motivo para justificar sus fracasos en la guerra, y qué mejor que inculpar a una celebridad, divorciada y de nacionalidad neutral, y achacarle a esta figura el delito de traición. Mata Hari confesó haber recibido dinero de los alemanes, pero insistió en que su simpatía estaba inclinada del lado de su amada Francia. “¿Una ramera? Sí, pero una traidora, ¡nunca!” Esta sería la sentencia de Mata Hari antes de que fuera condenada a muerte, sirviendo como medida ejemplarizante, y queriendo con esta resolución amedrentar a todo aquel que en adelante se atreviera a traicionar a la patria.</p>
<p>La inculpada intentó defenderse. Envió cartas a los más altos mandatarios de su país para que la socorrieran, alegando que “mis conexiones internacionales se deben a mi trabajo como bailarina, nada más… Debido a que realmente no espié, es terrible que no pueda defenderme.” Quienes la acusaban llegaron incluso a presentar como un argumento el hecho de ser mujer. “Sin escrúpulos, acostumbraba hacer uso de hombres; ella es el tipo de mujer que nació para ser espía”, acusaban los fiscales.</p>
<p>Sin embargo lo más penoso de su proceso judicial sería cuando Maslov, el supuesto amor de su vida, se negó a testificar en favor suyo, diciéndole que le daba lo mismo su futuro y su suerte. Esta noticia sería demoledora para Mata Hari, quien siendo acusada de traición, lo cierto es que se diría que había sido ella la que fue traicionada por la vida misma.</p>
<p>En la madrugada del 15 de octubre de 1917, Mata Hari partió de la cárcel Saint-Lazare en un carro militar color gris, acompañada de un par de monjas y su abogada. Vestía un traje especialmente confeccionado para recibir su última sentencia, y un par de guantes blancos nuevos. Otras fuentes dicen que portaba un vestido escotado que era el único que conservaba y que estaba sucio y maltrecho, y hay quienes añaden un sombrero a su vestimenta. Sea como sea, parece ser que la acusada portaba un broche, y que es el único objeto que se conserva después de la ejecución, y que hoy podemos apreciar en el Museo Fries. La bailarina de 41 años sería traslada a la Fortaleza de Vincennes, donde aguardaba por ella un pelotón de fusilamiento conformado por doce soldados que apuntarían sus rifles de asalto hacia el pecho más famoso de aquella época.</p>
<p>Mata Hari pidió que no la ataran al poste ni le vendaran los ojos, ya que quería mirar de frente a quienes la desafiaban a morir, y a quienes lanzó un beso antes de que dieran la orden de disparar. Un testigo describe la escena: “Lenta, inerte, se acomodó de rodillas, con la cabeza siempre en alto, y sin el menor cambio de expresión en su rostro. Por una fracción de segundo pareció tambalearse allí, de rodillas, mirando directamente a los que le habían quitado la vida. Luego cayó hacia atrás, doblando la cintura, con las piernas dobladas debajo de ella.” Al parecer un oficial se aseguró de que estuviera muerta asestándole de cerca un disparo en la cabeza.</p>
<p>Nadie reclamó sus restos, por lo que la ciencia se valió de ellos para estudios médicos, conservándose embalsamada su cabeza en el Museo de Anatomía de París. Sin embargo un año después cabeza y todo el resto de su cuerpo desaparecería, y hasta el día de hoy se desconoce su paradero. Cien años después de cumplirse el veredicto de la pena capital, el ejército francés desclasificó unos 1.275 folios, esclareciendo el conjunto del proceso, los detalles y la sentencia letal.</p>
<p>Al parecer Mata Hari no sospechaba del problema en el que se estaba involucrando al aceptar su tarea de espionaje. Tal vez lo vivió como una misión excitante, acorde con su personalidad intrépida, como una especie de juego para la que se consideraba la más idónea.</p>
<p>Este personaje mítico es para muchos un ejemplo de la mujer libertina, concupiscente, inmoral, codiciosa y ávida de dinero, etiquetada como la mujer más fatal, la pecaminosa e impúdica, la seductora de peligro, manipuladora de hombres, mientras que para otros no pasará de ser una inocentona que fue víctima de un entrampamiento, una ingenua que fue engañada y que acabó convertida en el chivo expiatorio que necesitaba la guerra. “No sé si en el futuro se me recordará, pero si así fuera, que nadie me vea como una víctima sino como alguien que nunca dejó de luchar con valentía y pagó el precio que le tocó pagar.”</p>
<p>De cualquier forma, Mata Hari es hoy la representación de una mujer desprovista de vergüenza, seductora, independiente y aventurera, una libertina para muchos, pero en ese mismo sentido un ícono para muchas feministas que destacan la personalidad desafiante de una mujer que también sería condenada por los mismos hombres.</p>
<p>Su historia ha sido llevada al cine, le hemos visto en series, canciones, libros, obras teatrales y una cantidad de documentales que nos cuentan sobre la vida convulsa y extraordinaria de la bailarina espía.</p>
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<p>&nbsp;</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
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        <pubDate>Fri, 09 Feb 2024 06:49:52 +0000</pubDate>
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        <title>Suzanne Valadon (1865-1938)</title>
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        <description><![CDATA[<p>Muchos artistas de la época se vieron seducidos por frecuentar el mítico barrio bohemio de Montmartre para contagiarse del ambiente artístico que pululaba en lo que parecía ser el epicentro de la cultura parisina. Sin embargo a Suzanne el barrio de los poetas, pintores y músicos le sería conferido por destino. Fue una niña que [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Muchos artistas de la época se vieron seducidos por frecuentar el mítico barrio bohemio de Montmartre para contagiarse del ambiente artístico que pululaba en lo que parecía ser el epicentro de la cultura parisina. Sin embargo a Suzanne el barrio de los poetas, pintores y músicos le sería conferido por destino. Fue una niña que creció rodeada del entorno artístico, ya que su madre al enviudar se trasladaría a Montmartre para ejercer los oficios de costurera, criada y lavandera. Poco era el tiempo que podía disponer para velar de su hija, quien a pesar de encontrarse inscrita en un colegio de monjas, solía pasar sus jornadas de estudio dedicada a la pintura o a departir en los espacios donde se respiraba el aroma circense del espectáculo, de lo festivo y lo acrobático. Fue por esto que a los 15 años Suzanne ya se había convertido en una diestra tramoyista, sin embargo un accidente en medio de un ensayo frustró para siempre sus anhelos de saltimbanqui. Criada en el contexto de las tabernas, los bares y cabarets, los teatros de variedades y los salones de baile, Suzanne crecería contagiada de la más auténtica <em>Belle Epoque</em>, contando con la fortuna de no haber nacido bajo el yugo burgués, y permitiéndose una vida callejera, libre, nocturna y bohemia, alejada del estilo consentido y obsecuente de las mujeres de hogar. Así mismo tuvo la posibilidad de codearse con el género masculino en una relación más o menos pareja, sin que le importara obedecer a los compromisos que hubiera tenido que aceptar de haber nacido en una cuna de privilegios. Suzanne empezó a involucrarse en el mundo de la pintura, toda vez que su belleza física y su amistad con sobresalientes pintores de la época, la llevaran al frente de sus lienzos en blanco, sirviendo como una modelo solicitada por lo más ilustres, como es el caso de Edgar Degas, Henri Toulouse-Lautrec y Pierre-Auguste Renoir. Su mirada encantadora de ojos azules supo cautivar más allá de la pintura, y fueron varios los amoríos furtivos que sostuvo con algunos de los pintores. Debido a sus tantos deslices fugaces, a los 18 años Suzanne tendría a su hijo Maurice, quien a la postre se convertiría en uno de los pintores más recordados de la época. A Valadon se le conocía en los bares y cafés por tratarse de esa mujer indomable y contestaria, desafiante y libertina, a la que no por cualquier cosa Toulouse-Lautrec dedicaría un retrato llamado <em>La buveuse </em>(La bebedora). Mientras posaba, aprovechaba para aprender las distintas técnicas y los métodos empleados por los artistas, y con el tiempo fue abandonando la estática posición de modelo para involucrarse de lleno como pintora. Su exposición ante la mirada masculina, hizo de su propia percepción una figura peculiar, y ahora será ella quien nos revele una mirada propia, femenina, sobre esos mismos asuntos que fueron tema central de muchos pintores de su admiración, como es el caso de Cézanne, Manet y Gauguin. Dejaría de ser la musa de otros para convertirse en su propia inspiración. Toulouse-Lautrec se sorprendió enormemente al descubrir algunas pinturas de Suzanne, más aún cuando la avezada pintora no había recibido jamás una instrucción formal. Ambos comenzarían una relación que se prolongaría durante un período en el que el pintor impulsaría la carrera artística de Suzanne, presentándola dentro del circuito de artistas e incluso relacionándola con el afamado Edgar Degas, quien maravillado por el talento de Valadon la convertiría en su alumna, comparándola en sus trazos con el maestro Paul Cézanne y animándole para que no abandonara su arte. Fue entonces cuando lograría consagrarse como pintora. Contrario a la vida de penurias que suele acompañar a los artistas, Suzanne Valadon logró ganar en vida una reputación dentro de los más notables de su época, alcanzando el renombre que le permitió exponer y vender sus cuadros y sacar adelante a su hijo viviendo de su propia pasión. De 1883 a 1893 se conservan varios dibujos de la artista, pero sería a inicios de la década de los noventas cuando la pintora comienza a explorar la vivacidad del color, introduciéndose en las técnicas del óleo y el pastel, y de la mano de su amante Toulouse-Lautrec descubrirá el potencial del color, para luego emplear el método del aguafuerte que le enseñaría su maestro Degas. Sin embargo Valadon nunca quiso imitar a ninguno, consiguiendo desarrollar un estilo genuino, auténtico, único. Pinta naturaleza muerta, paisajes, desnudos y retratos, destacándose en especial el que le hizo a Erik Satie, un hombre con el que tan solo estuvo una noche, y quien según la leyenda le propuso matrimonio y le juró esperar una respuesta afirmativa para toda la vida, juramento que según se dice sostuvo hasta sus últimos días. En 1894 Valadon se convierte en la primera mujer en dirigir la Société Nationale des Beaux-Arts. Una perfeccionista a la que rara vez le convencían sus propias obras, y que se hacía notar por su estilo estrafalario y por sus tantas extravagancias, como aquella de mantener siempre a la mano un racimo de zanahorias, o la de invitar todos los viernes a sus gatos a una cena con caviar, o la de tener por mascota a una cabra para que “se comiera sus malos dibujos”, según testimoniaba. En 1896 se casó con un agente de bolsa con quien conviviría durante trece años, y para 1909, a sus 44 años, inicia una tormentosa relación con André Utter, un electricista de 23 años con aspiraciones de convertirse en pintor y fiel admirador de la obra de Suzanne. Al lado de su mancebo, la artista descubriría una sensualidad hasta ahora inexplorada, que la llevaría a pintar desnudos en los que André servía como modelo, y en el que a su vez ella se retrataba desnuda, como en su obra titulada <em>Adam et Éve</em>, en donde cada uno representa la desnudez de los primeros humanos. Para 1912 Suzanne comienza una serie de pinturas dedicadas a retratar a su familia y a sus amistades, su entorno cotidiano, objetos y animales que la acompañan. Para 1914, en vísperas de la Gran Guerra, la pareja decide contraer matrimonio, y al terminar la guerra se instalan en una vida plagada de comodidades, mudándose a una casona inmensa que es atendida por sirvientes, e incluso dándose un lujo escaso para la época, como lo fue la adquisición de un automóvil. Después de veinticuatro años de convivencia, y ante los múltiples engaños de su marido, Valadon se separa de André, y un año más tarde conocerá a un personaje misterioso con el que pasará los últimos cuatro años de su vida. Se trata de un músico que al parecer conoció en un bar y al que se llevaría a casa para cuidar de él, y no queda muy claro la relación que mantenían, si se trataba de su amante, su amigo o su protegido. Un año antes de su muerte, Suzanne se sorprende al encontrar una de sus pinturas en una exposición de obras realizadas por mujeres notables. Muere a causa de una hemorragia cerebral a la edad de 72 años. En su lecho de muerte la acompañaron nada menos que los pintores Pablo Picasso y Georges Braque. Sus obras se pueden encontrar hoy día en los salones del Centro Georges-Pompidou de París, y así también en el Metropolitan Museum of Art de New York.</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=79712</guid>
        <pubDate>Fri, 15 Jan 2021 23:56:55 +0000</pubDate>
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