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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Barbacoas-Nariño | Blogs El Espectador</title>
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        <title>200 años de prensa escrita en Nariño</title>
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        <description><![CDATA[<p>El Pezcador de Barbacoas (1825) es el primer periódico publicado en lo que actualmente es el departamento de Nariño. </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
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<p></p>
</div>



<p>Como bien lo anota Sergio Elías Ortiz en su importante estudio sobre la imprenta y las publicaciones del sur de Colombia durante el siglo XIX: “<em>Le cabe a Barbacoas el honor de haber sido la primera entre las ciudades de Nariño en tener un establecimiento de imprenta y la primera también en la iniciación del periodismo”</em>, en razón a que, como anota Gustavo Arboleda en su investigación sobre “<em>La imprenta en el occidente colombiano</em>”, a raíz de las guerras de independencia introdujo Mariano Rodríguez una imprenta en 1825, publicando el periódico “<em>El Pezcador</em>”.</p>



<p>Al respecto, se hace las siguientes precisiones. Si bien la imprenta de tipos móviles es un invento realizado por Gutenberg en 1440, llegó tardíamente a la Nueva Granada, ya antes había llegado a México en 1535, a Lima hacia 1660, a La Habana en 1707, y a Santafé de Bogotá en 1738, así mismo se habla de un impresor que había en Cartagena en el siglo XVIII, logrando una extensión mayor en el siglo XIX, en ciudades como Bogotá, Cartagena &nbsp;y Popayán principalmente, de tal manera que la imprenta de Mariano Rodríguez en Barbacoas la ubica como una de las primeras en todo el territorio de la actual Colombia.</p>



<p>De Mariano Rodríguez poco se sabe, inclusive hay investigaciones y obras de ficción que lo confunden con Mariano Ospina Rodríguez, presidente de la república en dos ocasiones 1857-1858 y 1858-1861, inclusive en una novela se cae en este error, al mencionar que la imprenta fue importada de Francia por el mencionado político conservador. Las pesquisas adelantadas han llevado a encontrar los siguientes datos: José Mariano Rodríguez Velasco, nació en Barbacoas en 1803, fueron sus padres Ignacio Rodríguez (Barbacoas, 1780) y María Velasco (Barbacoas, 1785), quienes contrajeron nupcias en 1800, fueron sus hermanos Pedro, Rafael, Luis y María. De tal manera que a la edad de 22 años inicia sus labores como impresor y periodista. Dichos datos se han encontrado en la <em>Gaceta Oficial</em> del 26 de febrero de 1857, donde se publica una sentencia en razón al pleito que se suscitó cuando el Gobernador de la Provincia, Enrique Diago, nombra en 1854 dos designados para reemplazar al Gobernador, lo cual se hizo irregularmente, implicando en ello al impresor.</p>



<p>En cuanto al periódico “<em>El Pezcador</em>”, Gustavo Arboleda anota: “<em>Fue a raíz de la independencia, apenas apagadas las últimas descargas de la tropa de Mosquera contra Agualongo, cundo introdujo don Mariano Rodríguez una pequeña imprenta a Barbacoas, la primera que existió en lo que hoy es departamento de Nariño. Estrenóse con El Pezcador (sic) pequeña hoja periódica. De dicho papel hay constancia en la Gaceta de Colombia</em>”. Se ha revisado la <em>Gaceta de Colombia</em>, los años 1825 y 1826, sin encontrar ninguna referencia en ellos a <em>El Pezcador</em>, continuamos en la pesquisa, ya que esta publicación va hasta el número 566, correspondiente al jueves 29 de diciembre de 1831, lo que realmente implica una detenida labor de ratón de biblioteca. El propio Ortiz anota que ha sido imposible dar con un número de este periódico, esto en razón a que Barbacoas ha sufrido múltiples incendios, además del clima no tan propicio para conservar elementos de esta especie.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="559" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31114042/BARBACOAS-PRENSA-1885-559x1024.jpg" alt="Hoja volante, Barbacoas 1885. " class="wp-image-110893" style="width:355px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31114042/BARBACOAS-PRENSA-1885-559x1024.jpg 559w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31114042/BARBACOAS-PRENSA-1885-164x300.jpg 164w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31114042/BARBACOAS-PRENSA-1885.jpg 730w" sizes="(max-width: 559px) 100vw, 559px" /></figure>



<p>Con el transcurrir de los años Barbacoas llegó a tener 12 imprentas durante el siglo XIX, las primeras ocho enumeradas por Ortiz (1935) y las otras fruto de la investigación que adelantamos, son éstas: 1. Imprenta de Mariano Rodríguez; 2. Imprenta de Joaquín N. Paz; 3. Imprenta de la Calle Nueva; 4. Imprenta Liberal; 5. Imprenta de los Hijos de E. Pérez; 6. Imprenta de Bernardo Díaz del Castillo; 7. Tipografía de Pérez Sarasti Hermanos; 8. Imprenta de los Hermanos del Valle; 9. Imprenta de M. Marceliano Márquez; 10. Imprenta de V. A. Rodríguez, 1867; 10. Imprenta de Dalmiro L. Rosero, con publicaciones en el año de 1887; 11. Tipografía de Silva. 1871. Aparece publicado en esta imprenta: “El procurador del circuito de Barbacoas, Fruto T. Gutiérrez a los señores Daniel y Miguel W. Angulo y al público.”; 12. Imprenta del Pueblo. 1885. Aparece publicada en esta imprenta: “Manifestación”, del 6 de Mayo de 1885, por Manuel Hipólito Quiñones.</p>



<p>Los periódicos de este periodo circulan mensual o quincenalmente, Ortiz (1935), menciona que Idelfonso Díaz del Castillo, de Barbacoas, fue el fundador del primer diario en el sur de Colombia, quizá sea el periódico La Costa (1891), donde fungió como codirector, junto con Francisco Albán. De tal manera que a Barbacoas se le debe no solamente ser la cuna del periodismo en Nariño, sino también en haber circulado el primer diario. Los periódicos que cita Ortiz son:&nbsp; El Pezcador (1825) imprenta de M. Rodríguez; Boletín Comercial (1858); La Palestra (1870), Órgano de la Sociedad Democrática, bajo la dirección de Sergio Solís; El Montañés, Órgano de la Sociedad Barbacoana, Imprenta de La Calle Nueva, (1876), director Clodomiro Díaz del Castillo; El Ciudadano (1886), director Rubén Hurtado y Ponce; La Costa: periódico político y de variedades. Imprenta de los Huérfanos de E. Pérez (1891), directores Idelfonso Díaz del Castillo y Francisco Albán; El Telembí: periódico político, noticioso e industrial (1897), director Rubén Hurtado y Ponce, Imprenta de los Hijos de E. Pérez, se publicaba mensualmente; La Voz Liberal: periódico bimensual, político y literario, Órgano del Comité. Tipografía de los Hijos de E. Pérez (1897); El Liberal (1898), directores Eladio Pérez y Etiel Cortés; El Telégrafo: política, comercio, variedades y noticias, director Avelino Córdoba Bravo. Imprenta de los Hijos de E. Pérez. (1897); Boletín Noticioso (1899).</p>



<p>Fruto de la investigación que se viene adelantando, se han encontrado los siguientes: Boletín Industrial, Imprenta de Rodríguez, 1859; El Triunfo: periódico político y de variedades, publicado por el Órgano Nacionalista, en la Imprenta de M. Marcelino Márquez, publicado el primer número el 8 de julio de 1897 y el número 5 el 1 de noviembre de 1897; Revista del Liceo Nariño, volumen 1, publicado el 15 de mayo de 1897; Registro Municipal: Órgano de los Intereses del Distrito, Tipografía de Bernardo Díaz del Castillo, volumen 1 No. 1. 20 de julio de 1893; La Empresa: publicación quincenal. Tipografía de los Hijos de E. Pérez, 1883; Anales del Municipio. Imprenta de Pérez Hermanos, 1879-1883; El Montaraz, Imprenta Liberal, 1878 – 1882. Director, Clodomiro Díaz del Castillo, publicación quincenal; La Época: periódico de la juventud, Imprenta de Rodríguez, 1867.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img decoding="async" width="701" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31114218/BARBACOAS-PRENSA-1886-701x1024.jpg" alt="Hoja volante, Barbacoas 1884. " class="wp-image-110894" style="width:392px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31114218/BARBACOAS-PRENSA-1886-701x1024.jpg 701w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31114218/BARBACOAS-PRENSA-1886-205x300.jpg 205w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31114218/BARBACOAS-PRENSA-1886-768x1122.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31114218/BARBACOAS-PRENSA-1886-1052x1536.jpg 1052w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31114218/BARBACOAS-PRENSA-1886.jpg 1186w" sizes="(max-width: 701px) 100vw, 701px" /></figure>



<p>Afirmando lo dicho por Ortiz, le cabe a Barbacoas no solamente ser la cuna del periodismo escrito en Nariño, sino haber albergado la primera imprenta y ser la cuna del primer periódico diario que circuló en el departamento y uno de los primeros en el país. La ciudad, también en oro y leyendas cantada, alberga una ancestralidad muy importante para reconocer el derrotero que ha conducido a Nariño a ocupar el puesto que ocupa dentro del marco del desarrollo cultural de la nación, una contradicción si se observa bien, ya que durante muchos años el puerto sobre el Telembí sufrió el abandono estatal por décadas, hasta el punto de que hasta hace pocos años el viejo camino de barro, que era paso obligado entre la costa y la sierra, en donde debían transportarse a “lomo de indio”, fue remplazado por una carretera medianamente digna para una ciudad que tanto pero tanto le ha aportado al departamento y al país.</p>



<p>Es necesario volver la mirada a este territorio que configura el eje principal dentro del triángulo del Telembí, “<em>río el más bello quizás que abrigan las selvas ignoradas del Nuevo Mundo</em>” al decir del célebre libelista ecuatoriano Juan Montalvo, parece inconcebible que en pleno siglo XXI una trocha una a Barbacoas con Magüi Payán, y se hace necesaria la carretera que una a Roberto Payán con Tumaco por el camino que sale a la Guayacana. Barbacoas no puede vivir de glorias pasadas, esa tradición cultural debe implicar un verdadero desarrollo para el territorio, por eso se ve con beneplácito que se construya la sede de la Universidad de Nariño en Barbacoas, así como el puente que comunica por el Telembí a Barbacoas con el camino a Magüi Payán que, como se ha dicho, evoca los viejos caminos de herradura en un país que necesita interconectarse.</p>



<p>Se espera que tanto la Gobernación de Nariño como la Alcaldía de Barbacoas, con el apoyo del Ministerio de las Culturas, los Artes y los Saberes, conmemoren este importante bicentenario, nada más ni nada menos que del periodismo y la instalación de la imprenta en Nariño. Que la conmemoración no sea un espectáculo más, sino que se abran concursos sobre la historia local entre los estudiantes y habitantes del puerto fluvial, que se hagan unas jornadas académicas que permitan conocer y reconocer la historia de la ciudad, así como el trasegar por más de doscientos años de historia escrita, que se unan las voces de todos los nariñenses para que esta ocasión no pase desapercibida, como pasan desapercibidos tantos acontecimientos en las periferias de la hermosa ciudad de Atriz.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img decoding="async" width="690" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31114324/BARBACOAS-PRENSA-1900-690x1024.jpg" alt="Boletín Liberal, Barbacoas 1900. " class="wp-image-110895" style="width:470px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31114324/BARBACOAS-PRENSA-1900-690x1024.jpg 690w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31114324/BARBACOAS-PRENSA-1900-202x300.jpg 202w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31114324/BARBACOAS-PRENSA-1900.jpg 730w" sizes="(max-width: 690px) 100vw, 690px" /></figure>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
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        <pubDate>Fri, 31 Jan 2025 16:48:43 +0000</pubDate>
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        <title>Acercamiento a la literatura afronariñense. 1ª entrega: una posible génesis.</title>
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        <description><![CDATA[<p>&nbsp; El objetivo de estos artículos es hacer un acercamiento a la literatura afronariñense, para lo cual se recurrirá a hacer un paneo general de la manera como ha sido tratada por los cánones tradicionales, teniendo como punto de vista el marco sociopolítico desde el cual se ha hecho. Este trabajo lo que menos quiere [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_96514" aria-describedby="caption-attachment-96514" style="width: 228px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-96514" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/barbacoas-1875-228x300.jpg" alt="Barbacoas, 1875. " width="228" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/barbacoas-1875-228x300.jpg 228w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/barbacoas-1875-114x150.jpg 114w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/barbacoas-1875.jpg 367w" sizes="auto, (max-width: 228px) 100vw, 228px" /><figcaption id="caption-attachment-96514" class="wp-caption-text">Barbacoas, 1875.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El objetivo de estos artículos es hacer un acercamiento a la literatura afronariñense, para lo cual se recurrirá a hacer un paneo general de la manera como ha sido tratada por los cánones tradicionales, teniendo como punto de vista el marco sociopolítico desde el cual se ha hecho. Este trabajo lo que menos quiere es racializar un tema que a todas luces es universal, sin embargo, se hace necesario enmarcar las concepciones creativas en los territorios desde sus propios hacedores, de tal manera que las cosmogonías pasen de ser un mero ente abstracto especulativo, para comprenderlos desde el puesto del ser humano en el mundo que habita, ya que a todas luces resulta importante la mirada que tiene el afro, el indígena o el mestizo de ese mundo, que no puede ser igual, ya que tras de sí hay una ancestralidad que demarca esos derroteros. La visión de los vencedore jamás será la misma que la de los vencidos, aunque aquí, como en toda dialéctica, el vencedor puede ser mañana un vencido más y el vencido ser mañana un vencedor más. O lo más importante, lograr llegar a consensos para poder reconocer un territorio como algo común, respetando las diferencias y buscando el bien común. Mera utopía, quizá.</p>
<p>Resulta epistémicamente complicado en este caso separar el territorio y la población de un marco geográfico determinado: el Pacífico nariñense. Sin embargo, debe hacerse esta aclaración en razón a dos puntos concretos: el primero, a que este territorio está ocupado mayoritariamente por afros, en un departamento en donde el 66,5 % son mestizos, 17,8 % son afrodescendientes y el 15,7 % son indígenas (Censo Colombia 2018); y el segundo, en razón a que durante buena parte de la historia regional, fueron los blancos quienes impusieron no solamente los procesos educativos, mayoritariamente excluyentes para los no blancos, así mismo como aquellos que difundieron sus obras o la de los suyos, no sin razón una de las primeras imprentas que llegó a la entonces Nueva Granada fue la de Barbacoas, en 1825, creando para entonces el primer periódico del sur-occidente de la actual Colombia, El Pezcador, y de ahí un sinnúmero de publicaciones periódicas, tanto en Barbacoas como en Tumaco, donde lo que se puede apreciar son los escritos de blancos y mestizos, entre estos los migrantes europeos que llegaron al territorio atraídos por la riqueza, tales como italianos, alemanes, franceses, polacos, entre otros, sumándose a una élite blanca excluyente que aprovechó siempre la mano de obra negra o indígena para fomentar y sostener sus fortunas económicas.</p>
<p>De tal manera que por más de 450 años tanto afronariñenses como indígenas no fueron contemplados dentro de los cánones literarios del departamento de Nariño, por lo menos desde el autorreconocimiento a estos dos grupos sociales, ya que si bien se habla de su lugar de origen, en ningún momento se reconoce este importante acento dentro de las concepciones escriturales que de una u otra manera permiten comprender la manera cómo se narra un territorio común con perspectivas diversas. En muchos casos, lo que hay es un “blanqueamiento” de los autores literarios, obedeciendo al canon bogotano -replicado en el pastuso- de que para poder ingresar a ese canon debía seguir demostrándose una pureza de sangre, teóricamente abolida después de la Independencia, es lo que he llamado el “pastocentrismo”, concepto que se desarrollará más adelante.</p>
<p><figure id="attachment_96515" aria-describedby="caption-attachment-96515" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-96515" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/MAPA-BARBACOAS-AAAA-300x207.jpg" alt="Barbacoas, mapa colonial. " width="300" height="207" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/MAPA-BARBACOAS-AAAA-300x207.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/MAPA-BARBACOAS-AAAA-150x103.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/MAPA-BARBACOAS-AAAA-768x529.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/MAPA-BARBACOAS-AAAA-1024x705.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/MAPA-BARBACOAS-AAAA-1200x826.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-96515" class="wp-caption-text">Barbacoas, mapa colonial.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El ingreso del pastuso a la república fue traumático, ya que una pequeña casta, beneficiada durante más de tres siglos por las prebendas heredadas por los mal llamados conquistadores, y anquilosada en un aislamiento geográfico y social, terminarían por generar un endemismo que buscaba garantizar esa pureza de sangre, por ello no más de 5 familias marcaron el derrotero de una ciudad durante un largo periodo de tiempo. Desde luego que no se puede generalizar, hubo habitantes de la propia ciudad que se sumaron a la causa de la Independencia, movimiento americano que era imparable a inicios del siglo XIX, como aquellos que comprendieron los cambios de una modernidad, incipiente desde luego, que implicaba abrir la ciudad y romper ideológicamente los cercos del Juanambú y del Guáitara.</p>
<p>El territorio de Barbacoas, hoy los 10 municipios que conforman el Pacífico nariñense, perteneció a diferentes entes administrativos durante la colonia: Virreinato del Perú, Virreinato de la Nueva Granada y Presidencia de Quito, dentro de esta última existieron el Partido de Barbacoas y el Partido de Iscuandé, cada uno con teniente de gobernador a cargo. Durante la república, perteneció un breve periodo a Ecuador, luego a la provincia de Popayán, al Estado Soberano del Cauca, al Departamento del Cauca, al Departamento de Nariño, durante un breve periodo al Departamento de Tumaco y finalmente al Departamento de Nariño, sin dejar de mencionar que durante varios periodos fue una Provincia con cierta autonomía política y administrativa. Sin embargo, es también importante reconocer que este territorio ha sentido profundamente el influjo de Quito, Popayán y Pasto, sobre todo por la riqueza aurífera que permitía generar muchas riquezas y enriquecer a las élites de estas ciudades.  Esto, que pareciera trivial, es importante demarcarlo, ya que así permite un acercamiento al influjo que ha tenido el territorio ya que el poder económico y político marcarán el derrotero cultural del mismo.</p>
<p>La “Imprenta de Mariano Rodríguez” llegó a Barbacoas en 1825, ahí se publicó “El Pezcador”, del cual no se conocen sino las referencias que hacen tanto Gustavo Arboleda como Sergio Elías Ortiz, de tal manera que se desconoce el contenido del mismo; las imprentas que funcionaron en la ciudad durante el siglo XIX tienen como propietarios a personajes que descollaron tanto en la política como en la economía regionales: Pérez, Díaz del Castillo, Márquez, Hurtado y Ponce, Córdova y Bravo. El contenido de los periódicos y publicaciones era generalmente de carácter comercial y político, ahí se defendían candidaturas y se anunciaban productos, compra y venta de oro, así como uno que otro chisme de corrillo que buscaba hacerse público.</p>
<p>La imprenta en Pasto aparece en 1837, es decir 12 años después que en Barbacoas, el puerto sobre el Telembí donde se asienta una tradición tipográfica importante, en medio de lo descrito en el párrafo anterior, se encuentran también poemas, los más románticos, algunos breves cuentos y algunas descripciones sobre el territorio y las costumbres que ahí se vivencian. La novela aparece tardíamente en lo que es el actual departamento de Nariño, “La expiación de una madre” de Rafael Sañudo, publicada en 1894, quizá el clima de Barbacoas y del territorio del Pacífico nariñense nos privaron de conocer algunas obras literarias, quizá por entregas, como se acostumbraba a hacerla por entonces en los países de habla hispana.</p>
<p><figure id="attachment_96516" aria-describedby="caption-attachment-96516" style="width: 214px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-96516" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/mapa-barbacoas-1610-214x300.jpg" alt="Barbacoas, 1610. " width="214" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/mapa-barbacoas-1610-214x300.jpg 214w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/mapa-barbacoas-1610-107x150.jpg 107w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/mapa-barbacoas-1610-768x1076.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/mapa-barbacoas-1610-731x1024.jpg 731w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/mapa-barbacoas-1610-1200x1682.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/mapa-barbacoas-1610.jpg 1607w" sizes="auto, (max-width: 214px) 100vw, 214px" /><figcaption id="caption-attachment-96516" class="wp-caption-text">Barbacoas, 1610.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En Tumaco la imprenta aparece en 1878, al igual que en Barbacoas, los apellidos de sus propietarios rememoran a extranjeros que llegaron al territorio y tuvieron buena ventura: Acevedo, Escrucería, Manzi, Ortiz. El contenido igualmente obedece a noticias comerciales, políticas o religiosas. Algunos casos jurídicos son ventilados en sus páginas, y aparecen poemas, cuentos cortos y descripciones del territorio.</p>
<p>Como conclusión de esta primera entrega, en la literatura del periodo no aparecen escritores afronariñenses e indígenas, por lo menos publicados en las páginas de revistas y periódicos de la época, creando así un canon blanqueado, siguiendo los modelos occidentales, que será visibilizado en las primeras décadas del siglo XX en las antologías y estudios de autores publicados en Pasto, Quito, Popayán o Bogotá. Aparecen en este periodo referencias al espacio geográfico, al modo de vida de afros e indígenas, a sus costumbres y algunas tradiciones, inclusive se recogen algunas décimas y cantos que algunos viajeros tuvieron la oportunidad de escuchar, tema en el cual nos detendremos en la siguiente entrega.</p>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
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        <pubDate>Thu, 28 Sep 2023 12:30:48 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Acercamiento a la literatura afronariñense. 1ª entrega: una posible génesis.]]></media:description>
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