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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 16 Apr 2026 23:15:47 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de autonomía territorial | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Sobre el borrador del proyecto de ley de distribución de competencias</title>
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        <description><![CDATA[<p>Intervención en fase de diálogo social El Plan Nacional de Desarrollo 2022 – 2026, “Colombia, potencia de la vida”, pasará a la historia como uno de los planes más democráticos de este país, por el proceso de participación que reunió más de 6.500 proposiciones y la presencia de más de 250.000 colombianos y colombianas en [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Intervención en fase de diálogo social</strong></p>



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<p>El Plan Nacional de Desarrollo 2022 – 2026, “Colombia, potencia de la vida”, pasará a la historia como uno de los planes más democráticos de este país, por el proceso de participación que reunió más de 6.500 proposiciones y la presencia de más de 250.000 colombianos y colombianas en los 51 Diálogos Regionales Vinculantes, según información reportada por el Departamento Nacional de Planeación.</p>



<p>Sin duda, este ejercicio ha sido una de las mejores tareas de este gobierno, aunque el abandono posterior del documento y de su hoja de ruta le ha pasado factura no solo al gobierno nacional sino a toda Colombia. Celebro, sin embargo, su construcción en torno al agua y la vida.</p>



<p>Sobre el agua, centro de este documento histórico de la planeación en Colombia, clave recordar las cifras oficiales de evaluación del componente de calidad, las cuales son elocuentes: de los 1.103 municipios y distritos, únicamente 80 cumplen con los indicadores de suministro de agua apta para consumo humano en zonas urbanas y rurales; 539 cumplen con el tratamiento de aguas residuales, y 1.021 con la disposición final adecuada de residuos sólidos (MinVivienda). Todo esto en un país anfibio, atravesado por ríos caudalosos y hasta “voladores”.</p>



<p>Siempre recurrí a una metáfora para referirme positivamente a este plan: decía que si levantábamos el texto y lo escurriéramos, caería agua. En tiempos de cambio climático y de estrés ambiental, en un país anfibio que hoy se queda sin agua en las grandes ciudades, y donde millones carecen de acceso a este recurso, una hoja de ruta así es lo que estábamos esperando.</p>



<p>Aplico ahora la misma metáfora al nuevo borrador de ley de distribución de competencias:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>¿Qué tanta agua escurre este documento?</li>



<li>¿Qué tanta vida y derechos constitucionales fluyen de sus páginas?</li>



<li>¿Qué tanta autonomía territorial propone?</li>



<li>¿Cómo frena la recentralización que ha marcado al Estado colombiano?</li>



<li>¿Qué ha cedido el Estado central y qué ha transferido a los territorios?</li>
</ul>



<p>Este borrador, en fase de diálogo social, ha sido titulado por el Comité del Gobierno Nacional:</p>



<p><em>“Por la cual se dictan normas orgánicas sobre asignación, distribución de competencias y recursos entre la Nación, las entidades territoriales y las entidades beneficiarias del Sistema General de Participaciones con el fin de fortalecer la autonomía territorial, la descentralización y el cierre de brechas, de conformidad con los artículos 151, 356 y 357 de la Constitución Política y se dictan otras disposiciones”.</em></p>



<p>Su ajuste, conforme al diálogo social en curso y a los debates que enfrentará en el Congreso, dará plena vigencia al Acto Legislativo 03 de 2024. Se trata de una oportunidad única para transformar un Sistema General de Participaciones que, aunque cumplió un papel importante en determinados aspectos, ha distribuido históricamente con base casi exclusiva en población y recursos, dejando de lado otros criterios fundamentales como la prevalencia ambiental, étnica, fronteriza, la geografía o los impactos derivados del conflicto armado en los territorios.</p>



<p>El Acto Legislativo 03 de 2024 —fruto de un gran Acuerdo Nacional— clama por una norma transformadora en materia de distribución de competencias y autonomía territorial. No resolverá por sí sola todos los problemas de la organización territorial —bien evidenciados por la Misión de Descentralización—, pero es un punto de partida fundamental hacia una segunda ola descentralizadora en Colombia. Un camino que durará años, con nuevas reformas constitucionales, orgánicas y ordinarias, pero que apunta a algo más profundo que la descentralización: la autonomía territorial real.</p>



<p>La Ley de Distribución de Competencias es una oportunidad histórica que no pueden desaprovechar ni el Ejecutivo ni el Congreso. Tampoco las autoridades territoriales: gobernadores, diputados, alcaldes, concejales, ediles y edilas, líderes y lideresas sociales quienes hoy conforman una gobernanza territorial cada vez más vigilante frente a los abusos del clientelismo y del mal uso de los recursos públicos.</p>



<p>El borrador, elaborado por un equipo técnico de altísimo nivel, cuenta con 176 páginas y cerca de 200 artículos. Su propósito declarado: fortalecer la autonomía, la descentralización y avanzar hacia la equidad y el cierre de brechas. Un documento que toca todos los ámbitos de la organización territorial y que merece lecturas y análisis múltiples, pues compromete derechos constitucionales como la salud, la educación, el agua y el saneamiento básico, la asociatividad territorial, la paz, la diversidad étnica y ambiental, entre otros.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Mi aporte inicial al diálogo social —además de los que he realizado en calidad de consultora y asesora en esta temática— lo traduzco hoy en un conjunto de <strong>preguntas provocadoras</strong>, pensadas para suscitar la reflexión crítica del Equipo Técnico.</p>



<ol start="1" class="wp-block-list">
<li>¿Escurre agua este documento como lo hacía el Plan Nacional de Desarrollo? ¿Coloca la vida, el agua y el cambio climático en el centro de la política pública y la organización territorial?</li>



<li>¿Atiende el clamor de la geografía de la esperanza: fronteras, mares, territorios étnicos y rurales históricamente marginados por un Estado racista y clasista? ¿Cede la geografía ganadora ante esa geografía olvidada?</li>



<li>¿Transforma la categorización discriminatoria basada en población y recursos? ¿Veremos pronto un nuevo mapa que reconozca diferencias y otorgue competencias y recursos reales para equilibrar el territorio?</li>



<li>¿Existen fondos de convergencia y de solidaridad que hagan viable la equidad y la asociatividad territorial?</li>



<li>¿Se despojan los sectores del ego centralista y del síndrome salvador del Estado centro? ¿El diseño se hace en clave de derechos constitucionales?</li>



<li>¿Se abandona el lenguaje centralista que entiende la descentralización como una concesión o un favor del Estado centro?</li>



<li>¿Qué competencias se transfieren efectivamente a los territorios y cómo se reflejará esto en la administración pública?</li>



<li>¿Se elimina o se transforma la figura de la certificación, que ha impedido a cientos de municipios manejar directamente recursos esenciales para salud y educación?</li>



<li>¿La educación, la salud, el agua y el saneamiento se leen desde la diversidad, interculturalidad, ruralidad y la ruralidad dispersa? ¿Qué respuesta concreta da la ley a las imágenes de niños en chalupa para llegar a sus escuelas convertidas en trincheras para la guerra; campesinos cargando enfermos en hamaca para buscar un centro de salud que no existe, mujeres ancestrales muriendo en partos sin atención médica cercana?</li>



<li>¿La asociatividad territorial sigue viéndose como “alianza de pobres” sin fondos reales ni incentivos efectivos? ¿Cómo cifran el éxito de la asociatividad territorial para el cierre de brechas? </li>



<li>¿Las redes locales que propone la ley garantizarán verdadera gobernanza territorial? La gente en los territorios está cansada de la corrupción, de fotos y refrigerios sin proyectos ni impactos.</li>



<li>¿Cómo beneficia a los territorios en construcción de paz y a las fronteras abandonadas?</li>



<li>¿Estamos frente a una estructura que impulsa una verdadera descentralización y la autonomía territorial, o más bien ante la creación de instituciones aún más centralistas que las previstas en la Ley 1454 de 2011?</li>



<li>¿Realmente contribuirá al cierre de brechas sociales, económicas e institucionales?</li>



<li>¿Se reduce el Estado centro?</li>
</ol>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Cierre de esta reflexión preliminar</p>



<p>Sin duda, este proyecto ofrece respuestas positivas a varias de estas inquietudes; sin embargo, la gran pregunta que queda abierta es: ¿hasta dónde alcanza realmente la transformación que propone?</p>



<p>Como estudiosa de la organización territorial, celebro este momento histórico y este borrador de proyecto. Celebro el debate nacional que debe darse sobre inclusión, equidad territorial, cambio climático, gobernanza y construcción del Estado social de derecho desde los territorios. </p>



<p>Este país debería estar hoy en <strong>clave de construcción de un nuevo Acuerdo Nacional</strong>: la <strong>Ley de Distribución de Competencias</strong>.</p>



<p>Nota final: Que escurra agua y vida de este documento. Eso es lo más importante. </p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Liliana Estupiñán Achury</author>
                    <category>Una habitación digital propia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120517</guid>
        <pubDate>Thu, 18 Sep 2025 20:00:57 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Sobre el borrador del proyecto de ley de distribución de competencias]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Liliana Estupiñán Achury</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Una recentralización sobrediagnosticada. ¿Por qué no se avanza?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/una-habitacion-digital-propia/una-recentralizacion-sobrediagnosticada-por-que-no-se-avanza/</link>
        <description><![CDATA[<p>Si algo valoro del debate actual es que varios temas entraron en la discusión pública y han dejado de estar en manos del monopolio de uno que otro analista, de las élites nacionales, regionales y locales, de algunos políticos (lo digo en sentido positivo) o de la burocracia enquistada por siglos, amparada en la supuesta [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
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<p>Si algo valoro del debate actual es que varios temas entraron en la discusión pública y han dejado de estar en manos del monopolio de uno que otro analista, de las élites nacionales, regionales y locales, de algunos políticos (lo digo en sentido positivo) o de la burocracia enquistada por siglos, amparada en la supuesta “meritocracia”. La descentralización y la autonomía han logrado tener rostro de mujer, de niños, de paz, de derechos, de profesores, de salud y de agua apta para la vida. Y esto es un avance.</p>



<p>Estos temas han dejado de ser exclusivos de los economistas, técnicos expertos y de ciertos gurús de las cifras, de algunos análisis comparados, de líneas jurisprudenciales sin análisis crítico y de datos y más datos, eso sí, casi nunca relacionados con el Estado social de derecho, con los derechos y con la dignidad en los territorios. O de constitucionalistas o administrativistas que han convertido este asunto en un entuerto técnico y aburrido en los programas de derecho. Más Orlando Fals Borda, menos técnica y normas en el análisis de la organización territorial. </p>



<p>Debo reconocer que la Misión de Descentralización cumplió parte de la tarea que debía hacer: poner las cifras en cuestión. Cifras que hoy recitan autoridades de todos los niveles de gobierno, congresistas, magistrados, jueces y más —aunque más de uno no se toma la molestia de citar la fuente—. Ya dejó de ser un tema tabú, propio de políticos regionales o de los egoísmos o las inseguridades propias de la burocracia del gobierno central, y ha adquirido un tinte más democrático e incluso comunitario. Antes se pedía autonomía por la autonomía. Hoy esa autonomía ya no es un simple estribillo ni una consigna de las autoridades o de los políticos de turno.</p>



<p>A la Misión y a otros estudios se les deben los análisis que hoy saturan —por fortuna— el diagnóstico sobre la organización territorial. Recentralización que, tal como lo señala el informe de la Misión, tiene varias aristas: una Nación que se apropió de buena parte de los recursos y del gasto social; un diseño institucional de la descentralización elaborado desde la “geografía de las oportunidades”, en desconocimiento de la otra geografía —la que representa la naturaleza, la diversidad étnica y cultural, las fronteras y la escasa agua con la que contaremos en las próximas generaciones—; un triángulo de oro extendido en el que cinco ciudades – Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga- concentran el “74%% del PIB (sin actividad extractiva), el 83% de la actividad industrial y el 82,4% del crédito país” (Misión de Descentralización); y una división político-administrativa cifrada en departamentos cuyas capitales reproducen la misma lógica centralista (consultar Informe Final de la Misión de Descentralización).</p>



<p>No daré cifras; más bien los invito a revisar el informe Final de la Misión de Descentralización y muchos estudios más que, por fin, hablan de lo que discutimos desde hace muchos, pero muchos años: la construcción de una organización que no logra la equidad territorial, o la existencia de una descentralización que no leyó la geografía de la esperanza.</p>



<p>Pero, ante tamaño diagnóstico —hoy en boca de muchos, por fortuna— seguimos sin atinar a resolver este enorme problema. Quizás este asunto sí amerite una cirugía radical en el texto constitucional, pero nadie está preparado para ese debate en este momento. La reglamentación del Acto Legislativo No 03 de 2024, esto es, la ley de distribución de competencias —de la cual aún no conocemos el proyecto de borrador y que hasta ahora se ha construido desde el alto gobierno central— apenas resolverá una parte del asunto. Dicen que están enredados en porcentajes y sectores. Ojalá que el enfoque territorial, diferencial y de derechos los contagie tanto a ellos como al Congreso, que pronto entrará a hacer la tarea legislativa orgánica.</p>



<p>Lo importante es reconocer que el Sistema General de Participaciones, tal como está distribuido (población y recursos), contribuye a la inequidad. ¿Qué hacer para nivelar la cancha? Insisto: lo del Sistema General de Participaciones es apenas una parte del trabajo de equidad y de solidaridad territorial que debemos emprender, durante décadas, para superar el abandono. Ni hablar de las propuestas antidemocráticas de referendo que ahora aparecen por ahí, con las que apenas se beneficiarían unas pocas ciudades &#8211; impuestos de renta y patrimonio para administración directa de los departamentos y del distrito capital. ¡Así no es! Cierre de filas ante tamaña desfachatez.</p>



<p>Pero ahí no termina el problema de la cuestión territorial. Se deben emprender muchas reformas para lograr una geografía de las oportunidades, más allá del “triángulo ampliado o extendido”. Esta es una asignatura que está de moda en estos momentos. No perdamos el impulso de lo que se ha llamado la “segunda ola de la descentralización”. En 34 años se avanzó, pero el modelo de descentralización se agotó. ¿Qué sigue?</p>



<p>La otra parte del asunto es que esta nueva conversación ya es polifónica, pluralista y ha salido del monopolio analítico de estos asuntos. Poco a poco, las comunidades —desesperadas— hablan de descentralización y de autonomía territorial. Algo se salió de curso del centralismo a ultranza, y eso ya no tiene marcha atrás. Sin duda, una nueva gobernanza territorial se está cocinando en Colombia.</p>



<p>Link de Informe Final de Misión de Descentralización: https://misiondescentralizacion.dnp.gov.co/SiteAssets/Paginas/MMXXIV/Informe%20final%20Misión%20de%20Descentralización.pdf</p>
]]></content:encoded>
        <author>Liliana Estupiñán Achury</author>
                    <category>Una habitación digital propia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=119835</guid>
        <pubDate>Fri, 29 Aug 2025 19:34:29 +0000</pubDate>
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                            </item>
        <item>
        <title>¿Por qué le temen a la autonomía territorial?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/una-habitacion-digital-propia/por-que-le-temen-a-la-autonomia-territorial/</link>
        <description><![CDATA[<p>Red X: @LiliEstupinanAc La reforma constitucional que cursa en el Congreso de la República sobre el Sistema General de Participaciones es de naturaleza política, ¡así debe ser! La organización territorial, en sus diversos componentes, hace referencia a la distribución territorial del poder en toda la geografía colombiana. De hecho, dicho componente territorial está presente en [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Red X: @LiliEstupinanAc</p>



<p>La reforma constitucional que cursa en el Congreso de la República sobre el Sistema General de Participaciones es de naturaleza política, ¡así debe ser! La organización territorial, en sus diversos componentes, hace referencia a la distribución territorial del poder en toda la geografía colombiana. De hecho, dicho componente territorial está presente en la mayoría de las constituciones políticas adoptadas por los Estados que se tildan de democráticos, y Colombia no es la excepción. A menos que sigamos con el sino centralista de marras.</p>



<p>Nuestra constitución hace referencia al tema de la organización territorial desde los mismos principios que deben leerse de forma concordada e íntegra: república unitaria, Estado social de derecho, descentralización, autonomía territorial, democracia, participación, pluralismo y diversidad étnica y cultural, entre otros. Además, varios artículos consignados en diversos títulos del texto político hacen referencia al asunto de la distribución del poder en el territorio; pero de manera especial, los títulos 11 y 12 se dedican al tema de la arquitectura territorial y al de los recursos. Es que no es una cuestión de poca monta, es un tema político trascendental y de organización del Estado. Por eso, la intervención debe realizarse desde el constituyente primario o del constituyente derivado y/o secundario, como sucede actualmente (Congreso). Es una materia que no puede dejarse en manos de los técnicos ubicados especialmente en Bogotá, y que han administrado el centralismo de marras.</p>



<p>Cualquier intervención seria que se realice en clave de organización territorial debe ir más allá de la mera descentralización y más bien leerse a tono o en conjunto con el principio de la autonomía<strong><em> </em></strong>o la verdadera apuesta territorial del constituyente de 1991. Sin embargo, la constante centralista que ha marcado a Colombia y que tuvo su peor escenario en el marco de la Constitución Política de 1886, la cual reversó todos los avances de la fase federal, sigue presente. Este sino territorial pervive en el marco de una república unitaria que posa de descentralización y de autonomía, pero completamente afectada, en los últimos 33 años, por una tendencia recentralizadora.</p>



<p>El principio de la <strong><em>autonomía territorial</em></strong> tiene consecuencias políticas, administrativas, tributarias, fiscales y más. Es el señor principio de la organización territorial aún en ciernes, y es que mientras la partitura y todo se escriban desde el centro, pues poco avance tendremos. La fortuna de Cali, Bogotá, Medellín y hasta de Barranquilla debe cundir a toda la geografía nacional, algo debemos hacer para superar la inequidad y hacer una verdadera descentralización de las oportunidades. Eso del Sistema General de Participaciones es apenas uno de los temas a intervenir, por eso celebro el vestido de autonomía y de constituyente derivado y/o secundario que hoy ejerce el Congreso de la República.</p>



<p>Miedos abundan sobre este tema. La centralización no solamente es la constante, también es el marco que le impide avanzar al Estado colombiano: ¿por qué hemos llegado hasta este punto?, ¿por qué la autonomía se observa con desdén y sospecha?, ¿por qué la marca centralista hace de las suyas cada vez que se discuten los asuntos de la distribución territorial del poder?, ¿qué entidades públicas y privadas se aferran al centralismo y por qué?, ¿quiénes son los que usan los lentes del pasado y leen con desconfianza todos o casi todos los cambios propuestos en materia de organización territorial?</p>



<p>Hoy pululan afirmaciones centralistas como estas: descentralización sí, pero no así. Autonomía sí, pero no así. Es como volver al 2016, cuando se decía: paz sí, pero no así. Esa parece ser la constante: negarnos a la posibilidad de construcción de un país incluyente y equitativo.</p>



<p>Preguntas y respuestas como estas son el pan de cada día para los que nos dedicamos al estudio de la descentralización y la autonomía territorial. Vamos con más: región sí, pero no así; loot sí, pero no así; nuevas entidades territoriales sí, pero no así; territorios indígenas sí, pero no así; nuevas tipologías de entidades territoriales sí, pero no así. Siempre es mejor la lectura bogotanizada y <em>andinizada</em>, preferiblemente desde los señores que han controlado toda la administración del Estado desde siempre. Y yo les respondería: estado centro, sí, pero no así. &nbsp;</p>



<p>La coyuntural discusión sobre la Reforma al Sistema General de Participaciones invoca la misma tendencia negadora de siempre: &#8220;reforma al Sistema General de Participaciones sí, pero no así&#8221;. Y así vamos. ¿Por qué? Hablan los que han hecho la tarea de la recentralización en los últimos 33 años. Toda una acumulación de maletas y recursos para el Estado central. ¿Y la geografía de la esperanza dónde queda? La organización territorial ya presenta serios síntomas de un estado de cosas inconstitucional. Si no leemos con perspectiva política y constitucional y, a manera de Paz y Estado social de derecho en los territorios, nada que hacer. Las cifras les darán siempre para negarlo todo; ¿será que podemos quitarnos y quitarles los lentes de 1886?</p>



<p>¿Qué dijo el informe final de la Misión de Descentralización? — de la que tuve la fortuna de fungir por algún tiempo como equipo técnico de su director —: dicho informe partió su análisis de la primera ola descentralizadora, esa que tiene su punto de partida en el Acto Legislativo 1 de 1886 y anotó:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>[…] 38 años después, Colombia sigue siendo uno de los países más inequitativos de América Latina, el continente más inequitativo del mundo. Todavía es cierto que el lugar en el que nacemos y vivimos determina las probabilidades de muerte del infante y su madre al momento del parto, la esperanza de vida al nacer, el goce de las redes de acueducto y alcantarillado, el resultado de las pruebas saber, los años de escolaridad, la cantidad y calidad de las carreteras, la conexión a la internet, la posibilidad de acceder al crédito y empleos, así como la exposición a las guerras. </p>
<cite>(redrinde.org, 2024)</cite></blockquote>



<p>Esa geografía de la esperanza hoy no tiene la más mínima posibilidad de cerrar las brechas del dolor y la crueldad. Pues ante los datos y las cifras que hoy ventilan por doquier para echar otra vez para atrás todo lo logrado; el constituyente secundario y/o derivado (Congreso) se sostiene, ¡por fortuna!, en reformar uno de los componentes de la organización territorial, nada más ni nada menos, que el Sistema General de Participaciones, el mismo que devuelve a los territorios los recursos que recoge el Estado centro para que de manera <strong><em>autónoma</em></strong>, las entidades puedan construir la Paz y el Estado social de derecho, tremenda tarea que no puede hacer el Estado central.</p>



<p>Dicen que las competencias no están. Yo les pregunto: ¿han leído toda la Constitución?, ¿han analizado los principios constitucionales, cada uno de los títulos que hacen referencia al asunto territorial, pero de manera especial, la responsabilidad histórica y constitucional que tienen las entidades territoriales en la construcción de la dignidad y el Estado social de derecho? Competencias es lo que tienen y desde el mismísimo texto político. Con las reformas anteriores al tema de los recursos (2001 y 2007), realmente hicimos sustitución de la constitución, nos fuimos en contra de los grandes pilares: autonomía, Estado social de Derecho y descentralización.  Y el recorte no dejó espacio para la construcción de la geografía de la oportunidades. </p>



<p>¿Quién dijo que las competencias no están? La Constitución hizo la tarea de la organización territorial. El gran reto ahora es organizarlas a manera sectorial, territorial, plural, gradual y de forma asimétrica. La geografía es distinta y amerita de lentes de compasión en el ejercicio técnico que se avecina —ese sí, posterior a lo que decida el constituyente derivado y/o secundario en su análisis político. La Constitución es política y la organización territorial, también lo es.</p>



<p>Discuten los técnicos entre 46.5%, 39.5%, 37% y hasta un 30% en materia de participaciones para los territorios, no vaya a ser que por allá se pierdan los recursos —en esa que llaman la Colombia profunda. Pero ninguna cuenta les va a cuadrar si el Estado centro no suelta maletas y el acumulado de poder logrado en más de cien años, pero tampoco se logrará, si las entidades territoriales no asumen la responsabilidad histórica de construir territorios en clave de dignidad y de Estado social de Derecho. Y cuando digo las entidades territoriales, me refiero a todas las que explícitamente trae el artículo 286 de la Constitución Política y las que se creen en el futuro.  Sin duda, la escandalosa acumulación del poder que ha logrado el Estado centro en los últimos 33 años nos ha llevado a este momento histórico en donde actores/as de izquierda, centro y derecha, organizaciones y agremiaciones territoriales, sociedad civil y más, se han unido por un pilar constitucional: la autonomía territorial.</p>



<p>Celebro al constituyente derivado y/o secundario que nos está librando de una asamblea constituyente dedicada de forma exclusiva al tema de la organización territorial. Esta reforma parcial y tímida, en mi criterio, (39.5%) alivia parte del problema de la organización territorial. Faltan muchas cosas más, pero al menos volvemos al espíritu del constituyente de 1991.</p>



<p>Nota 1: Agradecimiento a la revisión y lectura inicial de Lucy Pataquiva.</p>



<p>Nota 2: Esta columna no representa el pensamiento de ninguna institución. Hace parte de mi ejercicio doctrinal, constitucional y como columnista/bloguera de EL ESPECTADOR.</p>
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        <author>Liliana Estupiñán Achury</author>
                    <category>Una habitación digital propia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=107697</guid>
        <pubDate>Wed, 06 Nov 2024 03:12:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/05220926/Columna-de-opinion-dominical-9.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Por qué le temen a la autonomía territorial?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Liliana Estupiñán Achury</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Quieres saber cómo una bicicleta barata y de mala calidad ha sido trascendente en mi vida?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/quieres-saber-como-una-bicicleta-barata-y-de-mala-calidad-ha-sido-trascendente-en-mi-vida/</link>
        <description><![CDATA[<p>La bici, la neuro divergencia y la mujer Para  mi No tiene sentido que después de décadas de lograr una vida propia contra todo pronóstico, de ser inquebrantable frente a un sistema opresor e injusto, no sea capaz de mantenerme saludable para disfrutar del resultado.</p>
<p> No quisiera palidecer frente a mi propio proyecto social, político y personal.</p>
<p> Es un reto y también es un privilegio poder darle prioridad a estas cosas en una sociedad donde aproximadamente el 80% de las personas adultas, mayoritariamente mujeres, viven solamente para pagar el diario. De este porcentaje, un 60% son mujeres y un 20% son minorías sociales. Estos datos provienen de estudios recientes sobre la distribución del ingreso y la pobreza en Colombia, como los publicados por la Contraloría General de la República y la CEPAL.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-medium is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="200" height="300" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21163443/pedaleando-200x300.jpg" alt="Mujer ,neuro divergencia y pedal ." class="wp-image-106979" style="aspect-ratio:1.3333333333333333;object-fit:cover;width:229px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21163443/pedaleando-200x300.jpg 200w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21163443/pedaleando-683x1024.jpg 683w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21163443/pedaleando-768x1152.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21163443/pedaleando.jpg 1000w" sizes="(max-width: 200px) 100vw, 200px" /><figcaption class="wp-element-caption"><strong>Reflexiones profundas y la bicicleta</strong></figcaption></figure>



<details class="wp-block-details is-layout-flow wp-block-details-is-layout-flow"><summary>Existen cosas pequeñas que nos empoderan para siempre. En mi vida, fue la bicicleta barata y de mala calidad que me ayudó a sentirme libre.</summary>
<p></p>
</details>



<p class="has-contrast-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-9a335a5dd00c43dcb2562997efeb1bbf" style="background-color:#ca5908"><strong>Introducción :  la bicicleta en la historia de hoy </strong></p>



<p>Por estos días, agradezco a la vida  lo afortunada que fui incluso en el mismísimo infierno. </p>



<p>Digo &#8220;por estos días&#8221; debido a Sofía Delgado, que nos trae a la memoria a Yuliana Zamboni y a las decenas de niños y niñas abusados en Colombia, sometidos a todo tipo de violencia y luego a la muerte. </p>



<p>Casi siempre, estas historias están atravesadas por la interseccionalidad de los diferentes frentes sociales.</p>



<p> Siempre pienso que estar viva es un milagro, y la mejor forma de honrarlo es compartiéndome &#8220;a pedacitos&#8221; con el mundo que me rodea, por si mis reflexiones desordenadas les son útiles.</p>



<p>No siempre amé mi vida, porque desde que nací tuve todos los motivos para despreciarla.</p>



<p> Ahora que puedo celebrarla y que sé que es un privilegio, la vivo para compartirla.</p>



<p>A los 11 años, fui abandonada por mi madre. Por diferentes asuntos inherentes a su realidad, nos dejó a mis hermanos y a mí junto a un padre violento, a quien hoy considero un hombre despreciable</p>



<p> Esa es otra historia.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="835" height="519" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21170025/ninabci.jpg" alt="" class="wp-image-106983" style="aspect-ratio:4/3;object-fit:cover" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21170025/ninabci.jpg 835w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21170025/ninabci-300x186.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21170025/ninabci-768x477.jpg 768w" sizes="(max-width: 835px) 100vw, 835px" /></figure>



<p> Existen muy pocas historias positivas de mi infancia, ya que fue una infancia sin derechos. </p>



<p>Como les he contado, no pude ser niña, ni adolescente, ni joven. </p>



<p>Me convertí  en &#8221; adulta&#8221;  es muy difícil de describir, una especie de colcha de retazos con lo que pude en ese proceso tan sagrado que es la infancia, la adolescencia y la juventud.</p>



<p>Aprendí a montar bicicleta a los 11 años en una bici destinada al uso de cuatro niños, con muy pocas oportunidades para practicar.</p>



<p> La bicicleta era de pésima calidad, y confieso que en realidad nunca aprendí a ser ciclista; simplemente aprendí a pedalear y amo hacerlo.</p>



<p> Ahora estoy tratando de ser una adulta eficiente y no ha sido sencillo; sin embargo, es un deleite.</p>



<p>Hoy comparto un texto extenso, como ya es habitual.</p>



<p> Escribo para quienes desean leerme, en un documento de Word con fuente Times New Roman, tamaño 12. </p>



<p>El texto tiene aproximadamente 1,300 palabras y se desarrolla en unas 6 a 7 páginas. </p>



<p>Por tal razón, esta escribidora advierte que pone el corazón en cada letra y espera ser leída del mismo modo, sin reproches respecto a la extensión de la narrativa.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-contrast-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-f94b5f0b6fdf5b058577b42cf584f1f8" style="background-color:#cc6a24">Reflexión Desordenada 1: Enfrentando Retos y Sueños Postergados</h3>



<p>Hoy me reconcilié con mi bicicleta después de un accidente, por fortuna no catastrófico,  sin embargo  me dejó afectada y con miedo a salir a rodar  hace 7 meses, días más, días menos.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21163430/biciquieta-1024x576.jpg" alt="La Bicicleta un Mar de posibilidades" class="wp-image-106977" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21163430/biciquieta-1024x576.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21163430/biciquieta-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21163430/biciquieta-768x432.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21163430/biciquieta.jpg 1032w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p> Pese a mis problemas de vista y motricidad fina, y mi falta de gusto por el ejercicio, decidí enfrentar el reto de regresar a la bici. </p>



<p>Mi hiperactividad mental siempre ha preferido actividades no físicas, y confieso que a veces desearía tener un cuerpo mecánico para dejar de pensar en ejercitarme.</p>



<p> Como aún no es mi tiempo para aprender a nadar, el deporte que más me llama la atención, y con el que soñaba de niña, es aprender a bucear. </p>



<p>Sin embargo, hoy a los 45 años, aún no es el tiempo para mí convertirme por lo menos ;  en una nadadora promedio, eso es un sueño que tengo que seguir postergando.</p>



<p> A ver cuándo puede ser un objetivo, si es que lo logro en esta vida.</p>



<p> He subido los 9 kg que había perdido durante los meses que monté bicicleta antes de ese acontecimiento  me había costado un par de años lograr hacerlo  diariamente, al verme otra vez derrotada  concluí que debía regresar a ella y retome.</p>



<h4 class="wp-block-heading has-background" style="background-color:#d0681e">Reflexión Desordenada 2: Retomando la Rutina y Superando la Inactividad</h4>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="870" height="580" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21163423/bicipoder.jpg" alt="Rodar y vivir" class="wp-image-106976" style="aspect-ratio:4/3;object-fit:cover" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21163423/bicipoder.jpg 870w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21163423/bicipoder-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21163423/bicipoder-768x512.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 870px) 100vw, 870px" /></figure>



<p>El sol había bajado un poco cuando salí a montar bicicleta. </p>



<p>Aunque podría llover, quise probarme a mí misma después de tanto tiempo sin montar. Este periodo de inactividad me ha afectado en muchos aspectos.</p>



<p> Mi objetivo era volver a una rutina diaria de una hora, como lo hice durante casi nueve meses antes del accidente.</p>



<p> Después de mi paseo, regresé a casa para seguir avanzando en mi trabajo para el anteproyecto de mi maestría y, por supuesto, retomar las tareas domésticas.</p>



<p>¡siempre podemos regresar a los lugares donde hemos amado la vida! </p>



<p>Regrese a la bici.</p>



<h4 class="wp-block-heading has-background" style="background-color:#e5660c">Reflexión Desordenada 3: El Placer de Pedalear como Reflejo del Placer de Crecer</h4>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21163409/bici2.jpg" alt="Regresar a donde hemos amado la vida" class="wp-image-106974" style="aspect-ratio:4/3;object-fit:cover" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21163409/bici2.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21163409/bici2-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21163409/bici2-768x512.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Había olvidado cuánto disfruto rodar en mi bicicleta de manera desordenada, sin rumbo fijo, con mucho cuidado. </p>



<p>La adrenalina de saber que mis condiciones me obligan a ser extremadamente cautelosa es emocionante. Es una forma de superar mis miedos, de vencer obstáculos y de ser más que una simple superviviente del día a día.</p>



<p> Rodé durante 30 minutos y volví a sentir ese viento en la cara que tanto me gusta, esa sensación de que el mundo se detiene mientras pedaleo.</p>



<p>La bici y yo retomamos nuestra historia como cuando tenemos que retomar la historia de los traumas y abrazarlos para continuar la vida.</p>



<h4 class="wp-block-heading has-background" style="background-color:#d8620f">Reflexión Desordenada 4: Compromiso con el Autocuidado y la Disciplina</h4>



<p>Una vez más, reafirmo mi firme deseo de autocuidado físico, con la meta de volver a rodar una hora diaria para finalmente cumplir mi objetivo de complementar, ojalá con alguien que me acompañe si no hay cómplice lo hare  sola, encontrare  la rutina de autocuidado físico con algún otro tipo de ejercicio que me favorezca de manera integral.</p>



<p> Por ahora, serán 30 minutos diarios para volver a adquirir disciplina y resistencia, ya que llevaba casi 8 meses peleada con mi bicicleta.</p>



<p>¿Cómo esto puede significar tanto ? ¿Les pasa? ¿tienen alguna asignatura pendiente en la vida que les frustre y al mismo tiempo les estimule?  Me gustaría  conocer sus historias para no sentirme  &#8220;cabesitostada&#8221;.</p>



<h4 class="wp-block-heading has-background" style="background-color:#da6918">Reflexión Desordenada 5: Un Viaje de Renacimiento y Autoconciencia</h4>



<p>Mi vida ha estado llena de aventuras, de luces y sombras, de varios renacimientos y metamorfosis. Los últimos cinco años han sido los más complejos en términos de conciencia y empoderamiento en mi salud mental. </p>



<p>He descuidado mi salud física. No he encontrado la manera de equilibrar el autocuidado físico y mental. ¡saben como hacer esto sin apoyos económicos , con el tiempo adecuado y dependiendo solo de la &#8220;fuerza de voluntad&#8221; para mi ha sido un reto que nunca he logrado superar del todo. </p>



<h4 class="wp-block-heading has-background" style="background-color:#cb5c0d">Reflexión Desordenada 6: El Legado de Ser un Estandarte Político</h4>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="725" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21170117/biciarena-1-725x1024.jpg" alt="" class="wp-image-106984" style="aspect-ratio:4/3;object-fit:cover" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21170117/biciarena-1-725x1024.jpg 725w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21170117/biciarena-1-212x300.jpg 212w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21170117/biciarena-1-768x1085.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21170117/biciarena-1.jpg 1011w" sizes="auto, (max-width: 725px) 100vw, 725px" /></figure>



<p>Me he convertido en mi propio objeto de estudio, en mi propia rata de laboratorio.</p>



<p> Ese es el legado.</p>



<p> Año tras año, me convertí en un estandarte político desde las diferentes realidades que me atraviesan en este momento de mi vida. </p>



<p>Hoy más que nunca y menos que mañana, quiero que todo esto tenga sentido, principalmente para mi hija, y por esa misma línea, para todas las personas que lo necesiten como un punto de referencia y motivación en su camino.</p>



<p>La letra es un territorio político más cuando estamos en una sociedad liquida  donde queremos hablar  mucho y poco escuchamos.</p>



<p> Donde solemos leernos mucho sin detenimiento  y no existe la voluntad poliética de leernos  con calidad mutuamente .</p>



<p>Esta escribidora a fuerza de la dislexia y disgrafia insiste en escribirles para organizar sus ideas, y  tejer su camino sin sentirse sola  mientras les acompaña.</p>



<p> Escribir es un privilegio y ser leída una recompensa.</p>



<p>  Mi bici me enseñó a caerme y levantarme siempre y eso aplica a todo ¿tienen lecciones para la vida  aprendidas con su bici? </p>



<p> Quisiera conocerlas.</p>



<h4 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">Reflexión Desordenada 7: La Fuerza del Tejido Social y el Amor</h4>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="721" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21165936/bicirestauracion-1-721x1024.jpg" alt="" class="wp-image-106982" style="aspect-ratio:4/3;object-fit:cover" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21165936/bicirestauracion-1-721x1024.jpg 721w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21165936/bicirestauracion-1-211x300.jpg 211w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21165936/bicirestauracion-1-768x1091.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21165936/bicirestauracion-1.jpg 1009w" sizes="auto, (max-width: 721px) 100vw, 721px" /></figure>



<p>Nada de lo que he logrado sería posible sin las personas que he encontrado en el camino.</p>



<p> Voy para una maestría gracias al milagro del amor y el compromiso auténtico. No sería posible con mi simple esfuerzo; me debo al tejido social entre mujeres, primeramente a mi determinación, a la sociedad conyugal que decidí tejer y que tuve la suerte de que saliera bien, y luego al tejido entre mujeres. </p>



<p>Yo soy ustedes, yo soy nosotros y nosotras. ustedes son parte de mi.</p>



<p> Esa es una de mis mayores victorias.</p>



<h4 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">Reflexión Desordenada 8: Esperanza y Gratitud en el Camino del Autocuidado</h4>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="626" height="358" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21165821/mayor-bici.jpg" alt="" class="wp-image-106981" style="aspect-ratio:4/3;object-fit:cover" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21165821/mayor-bici.jpg 626w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21165821/mayor-bici-300x172.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 626px) 100vw, 626px" /></figure>



<p>Por ahora, regreso a mi bicicleta como el mayor refugio sensorial, agradecida por todas las personas que han creído en mi proceso. </p>



<p>Como neuro divergente  hoy más que nunca valoro esos refugios sensoriales.</p>



<p>Estoy esperanzada en que la mujer semilla que soy y he sido siga sembrándose y dando fruto a través de su vida, para sí misma y para las otras.</p>



<p> Mi meta es llegar a la tercera edad  con vida y salud física y mental para disfrutar de los frutos dulces de cada uno de los procesos que en esta vida me correspondió asumir.</p>



<p> Este ejercicio de poner un numero me ha sido útil para no distraerme más en el camino con asuntos ajenos a mi interés profundo.</p>



<p>   Tú que me lees   ¿Haz puesto un numero a tu existencia?</p>



<p> Mi numero es  70 más seria un regalo.</p>



<h4 class="wp-block-heading has-background" style="background-color:#bf5407">Reflexión Desordenada 9: El Privilegio y el Reto de Priorizar el Autocuidado</h4>



<figure class="wp-block-image size-full is-style-rounded wp-duotone-dark-grayscale"><img loading="lazy" decoding="async" width="848" height="483" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21170209/bici1-1.jpg" alt="" class="wp-image-106985" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21170209/bici1-1.jpg 848w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21170209/bici1-1-300x171.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21170209/bici1-1-768x437.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 848px) 100vw, 848px" /></figure>



<p>Para  mi No tiene sentido que después de décadas de lograr una vida propia contra todo pronóstico, de ser inquebrantable frente a un sistema opresor e injusto, no sea capaz de mantenerme saludable para disfrutar del resultado.</p>



<p> No quisiera palidecer frente a mi propio proyecto social, político y personal.</p>



<p> Es un reto y también es un privilegio poder darle prioridad a estas cosas en una sociedad donde aproximadamente el 80% de las personas adultas, mayoritariamente mujeres, viven solamente para pagar el diario. De este porcentaje, un 60% son mujeres y un 20% son minorías sociales. Estos datos provienen de estudios recientes sobre la distribución del ingreso y la pobreza en Colombia, como los publicados por la <a href="https://www.contraloria.gov.co/documents/20125/5512686/05.+Indicadores+pobreza+y+desigualdad+Reformas+2014-2021.pdf/c57add99-cc40-0eb9-16ba-d08562b37968?t=1705497850874&amp;download=true">Contraloría General de la República</a> y la <a href="https://www.cepal.org/es/publicaciones/47796-dinamica-la-pobreza-colombia-siglo-xxi">CEPAL</a>.</p>



<h6 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background has-small-font-size"><strong>Colofón</strong></h6>



<p>Estas reflexiones desordenadas fluyeron desde una experiencia íntima que quise compartir con ustedes. </p>



<p>No he olvidado mi promesa de hablar sobre la propuesta de la pena de muerte a  viradores en Colombia, solo que estoy tomando mi tiempo para escribir al respecto</p>



<p>. Como siempre, agradezco a todas y cada una de las personas que deciden leerme. Les mando un abrazo.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>ComunicadoraParaLaVida #Educomunicación #FeminismoArtesanal #MarCandela #PutamenteLibre #Escribidora #Opinión</li>
</ul>



<hr class="wp-block-separator has-text-color has-base-color has-alpha-channel-opacity has-base-background-color has-background is-style-default" />



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=106972</guid>
        <pubDate>Mon, 21 Oct 2024 22:10:53 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/21163443/pedaleando.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Quieres saber cómo una bicicleta barata y de mala calidad ha sido trascendente en mi vida?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Una constituyente para la desorganización territorial?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/una-habitacion-digital-propia/una-constituyente-la-desorganizacion-territorial/</link>
        <description><![CDATA[<p>Uno de los puntos presentados por el presidente Petro para invocar una Asamblea Nacional Constituyente es el atinente a la organización territorial. Debo reiterar, que siempre he planteado la necesidad de una gran reforma constitucional para la cuestión territorial en Colombia, y sobre esto hablaré más adelante. Otra cosa es si estamos en el momento [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-98760" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/Columna-de-opinión-dominical-5-300x300.png" alt="" width="300" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/Columna-de-opinión-dominical-5-300x300.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/Columna-de-opinión-dominical-5-150x150.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/Columna-de-opinión-dominical-5-768x768.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/Columna-de-opinión-dominical-5-1024x1024.png 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/Columna-de-opinión-dominical-5.png 1080w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>Uno de los puntos presentados por el presidente Petro para invocar una Asamblea Nacional Constituyente es el atinente a la organización territorial. Debo reiterar, que siempre he planteado la necesidad de una gran reforma constitucional para la cuestión territorial en Colombia, y sobre esto hablaré más adelante. Otra cosa es si estamos en el momento oportuno. Pero vuelvo a la propuesta del presidente Petro, un poco extraña, ya que no suelen ser presentadas por los líderes del poder tan beneficiados por el centralismo en América Latina y el mundo –-reitero mi crítica a la salida de madre de régimen presidencial. ¿O será para mayor centralización ante las voces disonantes de algunos/as gobernadores/as? ¿O para responder a las peticiones  de muchas voces clamando más autonomía territorial, principio territorial tan limitado y conservador, muy en el marco del Estado unitario establecido por la Constitución Política de 1991? Quisiera pensar en esta segunda arista, una que lea desde “la geografía de la esperanza”, pues así como está – la cuestión territorial- no construye vida en los territorios bajo criterios de dignidad. Pero hay mucha tela que cortar sobre este tema tan complejo.</p>
<p>Eso de presidencialismo y territorio es tensionante en el marco de Estado unitario, pero también en uno federal. Para la muestra: las provincias argentinas frente al señor Milei,  la contención de los estados de Brasil frente al señor Bolsonaro en plena pandemia, o incluso, la de los estados de Estados Unidos frente al señor Trump. Aunque Venezuela no suele ser el mejor ejemplo, allá hablamos de un federalismo unitario, así de contradictorio este régimen autoritario que de descentralización y de autonomía local más bien poco. Así las cosas, la nominación de la forma de Estado no es suficiente para garantizar autonomía y democracia local: unitarios, regionales o federales, todos cargan sus pecados.</p>
<p>Así que invocar una Asamblea Constituyente para el tema territorial no es descabellado. Y no es descabellado porque este asunto es de alto calado constitucional, nada más ni nada menos que la distribución del poder en el territorio; un tema tan importante que suele quedar plasmado en el componente de principios. Para el caso de la Constitución Política de 1991: autonomía, descentralización, democracia, pluralismo y el eterno Estado unitario que apenas ha tenido un interregno plasmado, entre otras cosas, en las constituciones de 1858 y 1863; un período satanizado por la literatura regeneradora y conservadora que impulsó la constitución centralista de 1886 y que llevó a la actual situación de debilidad de los territorios, un asunto que no ha podido superar el texto político de 1991. Y que no va a superar, con tantos miedos en materia de territorio que se leen en todo el texto constitucional y la carga centralista que cunde.</p>
<p>El tema territorial suele estar en cada una de las constituciones en diversas partes, y de manera especial en la denominada constitución orgánica; reitero que es una asunto de poder que tiene impacto en varias ramas del poder público, por ejemplo, la legislativa. Pero incluso hay todo un capítulo titulado “de la organización territorial” y otro, sobre el dinero para sostener el modelo, que en nuestro caso aparece en el título XII relacionado con el Régimen Económico y de la Hacienda Pública.</p>
<p>Pues el constituyente, cuando funge como originario en el marco de una Asamblea, define nada más ni nada menos que el modelo de la organización territorial: federal, unitario, regional o autonómico y todas las mixturas posibles sobre esta temática. El ejemplo mayor de mixtura lo encontramos en la definición de la forma de Estado de Bolivia, la cual se lee así:</p>
<h6><strong>Bolivia se constituye en un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías. Bolivia se funda en la pluralidad y el pluralismo político, económico, jurídico, cultural y lingüístico, dentro del proceso integrador del país.</strong></h6>
<p>O también la primera apuesta que hizo la convención constitucional chilena &#8211;la progresista&#8211; de ser un Estado regional, eso sí de carácter único e indivisible junto al reconocimiento de territorios especiales y la organización en regiones y comunas autónomas. Pues esta última no gustó mucho, más cuando Chile ha tenido una tradición centralista desconcentrada que apenas ha tenido un cambio democrático bajo el gobierno de Bachelet &#8211;todavía cunden Francia, Napoleón y hasta don Pinochet en ese modelo territorial. En fin, asuntos de gran calado que no podrían ser pensados en clave de constituyente derivado y que solamente serían posibles de intervenir mediante una gran Asamblea Constituyente.</p>
<p>Pero el modelo y los principios apenas serían una parte; la otra estaría dada en repensar la organización territorial como tal: por ejemplo, departamentos sí, pero no así; nacieron para desconcentrar, aunque a la vuelta de unos años ya tienen peso en el camino, cuántos más o cuántos menos –geógrafos y sociólogos más que economistas para este análisis; jugar a la región, pero sin la burla de los últimos treinta años y el modelo afrancesado que adoptamos para impulsarla (suma de departamentos); provincias ¿sí o no? O las pensamos como una simple figura administrativa &#8211;toda una traición a Fals Borda en este asunto&#8211; ¿más o menos municipios? Mejor repensar esa figura municipal, lo rural, la geografía violentada y del abandono. O avanzar mucho más en el tema del pluralismo: municipios campesinos, municipios indígenas, municipios afro, palenqueros y más -esto les asusta mucho- y para el asunto de los territorios indígenas, repensar esta limitada autonomía territorial. Ni pensar en sacar el tema de los recursos que sabemos suelen quedar en el centro o en una que otra ciudad generando un desequilibrio territorial de la madona.</p>
<p>Federalismo sí, pero no como lo quieren los departamentos ricos, todo pa’ ellos y ¿los demás qué?, como lo decía Darío Restrepo, director de la Comisión de Descentralización DNP:</p>
<h6><em><strong>si cada departamento se queda con las rentas directas que recauda en su jurisdicción (impuesto de renta y al patrimonio), el resultado inevitable es un dramático aumento de las desigualdades socio territoriales; los territorios periféricos &#8211;Vaupés, Guanía, San Andrés, Amazonas, Guaviare, Vichada, Arauca, Putumayo, Casanare y Caquetá&#8211; solo recaudarían $4,5 billones de más, es decir 11 veces menos que los departamentos desarrollados .</strong></em></h6>
<p>Las desigualdades ya están a la orden del día, y este Estado unitario centralista es bien culpable del asunto que se refleja en las diferencias en la calidad de vida, el desarrollo de proyectos de vida, precariedad o presencia del Estado social de Derecho en los territorios, en la salud, el derecho de las mujeres, niños, niñas y población vulnerable, en el acceso al crédito público, a la educación, a agua potable y saneamiento básico, y hasta en la posible esperanza de vida. Nacer en Bogotá –en el norte de Bogotá&#8211; no es lo mismo que nacer en la Amazonía. Deberíamos tener las mismas oportunidades, tocaría leer las diferencias y construir una asimetría territorial de discriminación positiva para lograr la construcción del Estado social de Derecho en toda la geografía.</p>
<p>De pensar en federalismo, las lógicas asimétricas, plurales y de equidad territorial tendrán que primar. De lo contrario, sería una organización blanqueada y centralizada con un bonito título para discriminar más.</p>
<p>Una decisión de este calado es de Asamblea Nacional Constituyente. ¿Pero el centro estará dispuesto a ceder? ¡Lo dudo! Lo veo dispuesto a maquillar el Estado unitario e irnos así por unos 30 o 50 años más &#8211;para eso no se necesita Asamblea. Apenas hay que pensar en una reforma al sistema general de participaciones que se puede hacer por Acto Legislativo, o una que otra reforma constitucional de mediano calado, para lo que un Acto Legislativo también les queda de maravilla; una reforma a la LOOT o una nueva LOOT, que siga jugando a la asociatividad territorial y que poco puede hacer frente a la autonomía territorial que ya está diseñada en el texto constitucional; una revisión del estatuto tributario; una Ley orgánica para los territorios indígenas –-no todos los pueblos la conciben igual, ojalá logren acuerdos, de los que denominan fondos de compensación y actualización de códigos. Todo esto en mi criterio es de bajo calado o intensidad &#8211;algo así como hagámonos pasito—y se puede hacer en el marco de lo que tenemos sin necesidad de invocar el constituyente originario. Muy conservador todo esto, pero todo apunta para ese norte.</p>
<p>En fin, si nos embarcamos en el asunto de una Asamblea para transformar el modelo territorial, pues que sea en serio, no como lo que pasó en Chile para echarnos para atrás y volver al punto de partida. Recuerden que el centro no suelta en este país y no lo ha hecho por siglos. Otra vez no veo el palo para cerezas. ¡Desafortunadamente el centralismo mata! pero creo que nadie está preparado para dar este debate más allá de sus bolsillos-centro/territorios o individualidades de poder o territoriales.</p>
<p>Nota: Agradecimiento a mi primera lectora, Margarita Suárez Mantilla.</p>
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        <author>Liliana Estupiñán Achury</author>
                    <category>Una habitación digital propia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=98759</guid>
        <pubDate>Sat, 23 Mar 2024 21:07:10 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Una constituyente para la desorganización territorial?]]></media:description>
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        <title>Cambié de opinión sobre el Estado unitario: mero centralismo disfrazado de descentralización</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/una-habitacion-digital-propia/__trashed-4/</link>
        <description><![CDATA[<p>Red X: @LiliEstupinanAc Lo grave del asunto no es cambiar de opinión, lo verdaderamente preocupante es que no hay nada qué hacer frente al infierno que viven los territorios en Colombia, por lo menos esos que están lejos de existir en clave de estado e institucionalidad, dos palabras que invocan: dignidad, “buen vivir”, Estado Social [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Red X: @LiliEstupinanAc</p>
<p>Lo grave del asunto no es cambiar de opinión, lo verdaderamente preocupante es que no hay nada qué hacer frente al infierno que viven los territorios en Colombia, por lo menos esos que están lejos de existir en clave de estado e institucionalidad, dos palabras que invocan: dignidad, “buen vivir”, Estado Social de Derecho con todas sus aristas, acceso a la justicia, servicios públicos, desarrollo pleno de derechos fundamentales y humanos, derechos de la naturaleza, de los animales, goce pleno del derecho fundamental al agua, la salud, la educación, el saneamiento básico, la seguridad alimentaria, el respeto y la igualdad de niñas, niños,  jóvenes, mujeres y de toda la población y el derecho constitucional a la paz.</p>
<p>Todo convoca a la construcción del Estado social y de Derecho en los territorios de forma asimétrica, conforme a sus usos, costumbres, geografía, pueblos y necesidades y con una verdadera distribución territorial del poder, por supuesto sin afectar la unidad. Eso de las dádivas o la famosa frase centralista “les dimos”, realmente ya están mandadas a recoger.</p>
<p>Un nuevo contrato social territorial se avecina: éste nuevo es plural con lentes rurales, campesinos, ancestrales, afro, raizales, palenqueros, urbanos y más. ¿Será que éste centralista Estado unitario, que se piensa desde las autoridades nacionales – ubicadas en Bogotá- está listo para un cambio de <em>chip</em>? ¿Será que la forma de gobierno presidencial y mesiánica que cargamos por siglos, por lo demás tan centralista, algún día entenderá que los asuntos locales ameritan gran reflexión constitucional y reconstrucción del modelo territorial?, ¿será que las autoridades territoriales se tomarán en serio la tarea de tener en sus manos la vida de millones que claman mejores condiciones?</p>
<p>Eso del “estado de cosas inconstitucional” en los territorios habla de una geografía cooptada por la criminalidad. Lo siento, <strong>se robaron la descentralización y con ella la esperanza</strong>.  Esos/as ilegales que se han aprovechado de la sagrada – en mi criterio- elección popular de las autoridades locales, regionales y nacionales, aquí ningún nivel de gobierno se salva. Esos y esas que le han jugado de manera sucia a la democracia  en nombre del “cuartico de hora”: la locura de los contratos -eso de hacernos ricos/as de la noche a la mañana-. Todo en plena violencia, corrupción y tan lejano de los derechos humanos, del pluralismo, de la moralidad, de la paz y de lo público.  Al final, una geografía de la esperanza hecha trizas. Se robaron la plata y la esperanza. Ni local, ni regional, ni nivel central se salvan de esta ignominia.</p>
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<p>Me concentraré en un ejemplo: la Guajira. Todavía tengo en mi cerebro esa imagen de un grifo con agua para la  Guajira como un asunto o logro del señor presidente.  El trino que invoco decía: “Avanzamos en la dotación de agua potable a la Guajira. Esta iniciativa privada ayuda en el esfuerzo integral. Gracias”. Espero que se entienda, ¿cómo es posible una imagen así y a más de 30 años de una supuesta constitución descentralista y con autonomía de las entidades territoriales? No es un tema contra Petro, es que como constitucionalista no concibo este “estado de cosas inconstitucional” por años y décadas. La misma crítica con Duque, Santos y Uribe, todos con el mismo síndrome salvador y propio del mesianismo presidencial-centralista que los cunde.  ¿Y las autoridades territoriales qué hicieron? Repito, nadie se salva.</p>
<p>¿Quién me explica tamaño estado de cosas inconstitucional para el departamento de la Guajira? Esto no es un asunto de hoy, ni se resuelve con <em>show</em> ni la presencia de autoridades nacionales a manera salvadora en los territorios, lo llamaré “el síndrome salvador del Estado centro”, pero tampoco con decretos de emergencia económica, que no calaron en la Corte Constitucional. Un asunto  al que me referiré en otras columnas y que llevó a un pronunciamiento también complejo de parte de este alto tribunal, al considerar que el gobierno no podía hacer uso de los mecanismos extraordinarios para tomar medidas estructurales y de largo plazo, que sin duda están dadas ya y que también abarcan el supuesto tema de la descentralización y de la autonomía territorial. ¿Quién se robó la poquita descentralización y autonomía territorial que concede este egoísta, centralista y clasista Estado unitario?</p>
<p>Pues eso del estado de cosas inconstitucional para los territorios tampoco es nada nuevo, ni para la Guajira ni para el Chocó ni para muchos espacios de esta geografía del abandono. Así lo describió la misma Corte Constitucional, en el año 2017, para el caso de la Guajira (Sentencia T – 032), al constatar <em> “una vulneración generalizada, injustificada y desproporcionada de los derechos fundamentales al agua, a la alimentación, a la seguridad alimentaria y a la salud de los niños y niñas del pueblo Wayúu.&#8221; </em>Además constató que las vulneraciones a los derechos fundamentales son originadas por múltiples causas dentro de las cuales se destacan fallas estructurales del Gobierno Nacional, del Departamento de La Guajira, de los municipios demandados y de algunas de las autoridades tradicionales Wayúu. Aquí nadie se salva. En esa sentencia la Corte Constitucional emitió 210 órdenes para que 25 instituciones trabajaran por la protección de los derechos del pueblo Wayúu al agua, la alimentación y la salud, entre otras medidas. ¿Qué pasó? ¿Sorprende? No.</p>
<p>Nos quedó gustando el modelito francés del Estado unitario, por supuesto, con el mestizaje propio que le hicimos en los últimos doscientos años y la marca española que también nos irradia. Nos quedamos repitiendo como loros eso de las competencias y recursos de los municipios, los departamentos, los distritos, “las ciudades capitales” y más. De ahí no salimos. Satanizamos otros modelo territoriales, nada de eso es de buen recibo para el centralismo. Pues ésta geografía afectada por la guerra y el hambre amerita más de nosotros que seguimos pensando dentro de la caja y que no concebimos salir de la república unitaria, no sea que se nos vaya la mano en materia de distribución territorial del poder.</p>
<p>En fin, el modelo está agotado y con el síndrome de salvador del Estado centro, tampoco haremos mucho. Por supuesto que cambié de opinión: éste es un asunto político que amerita gran revisión constitucional aunque nunca será el momento para tamaña conversación. Con nueva LOOT, fondos de compensación regional, asociatividad territorial -que no avanza- y uno que otro maquillaje, lo que estamos haciendo es limpiando la cara a la barbaridad y el egoísmo del centralismo que mata. El Estado unitario dará más de lo mismo, pero siempre saldrán al paso esos/as que dicen que todavía la constitución del `91 da para más en materia territorial.</p>
<p>Nota: agradecimientos a mis lectores iniciales: Gonzalo Alirio Ricaurte Ballesteros y Margarita Suárez Mantilla.</p>
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        <author>Liliana Estupiñán Achury</author>
                    <category>Una habitación digital propia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=97529</guid>
        <pubDate>Sun, 10 Dec 2023 16:09:25 +0000</pubDate>
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