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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Tue, 14 Apr 2026 23:46:05 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de autismo neurdivergencias | Blogs El Espectador</title>
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        <title>La “Causa Azul”: El viaje de Caro Montoya y las preguntas que me surgieron</title>
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        <description><![CDATA[<p>Una vida que nos abre preguntas</p>
<p>A partir de su historia, que narra cómo el diagnóstico de Pablo la motivó a crear el &#8220;Sello Pablo&#8221;, me surgieron preguntas que me invitan a un análisis más profundo. Mis reflexiones se centraron en la visión estereotipada e infantilizada del autismo en nuestra sociedad. Pensé en la necesidad urgente de una visión neuroafirmativa que nos permita dejar de ver la neurodivergencia como una patología y abrazarla como una parte natural de la diversidad humana. También me cuestioné: ¿qué pasa con esas familias que no tienen los recursos para brindarles a sus hijos neurodivergentes la atención que necesitan? ¿Dónde están las políticas públicas inclusivas y la flexibilidad curricular que tanto necesita la educación?</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Sello Pablo</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Carolina Montoya Mamá Azul 💙 Conversando con Mar Candela " width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/QpV25T0qWdc?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<h3 class="wp-block-heading has-contrast-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-2cabc372ab8db4e73b5c7c43c5ad84be" style="background-color:#085a89">Neuro diversidades y desafíos</h3>



<p>Hace unas semanas hablé con Carolina Montoya, una comunicadora, empresaria y mamá azul que transformó su vida por completo, convirtiendo su experiencia personal en una oportunidad para mejorar la realidad de las personas que habitan el mundo desde las neurodiversidades. La historia que me compartió sobre su hijo Pablo me confrontó, no como un cuento de superación, sino como un punto de partida para mi propia lucha y resistencia. La suya es una &#8220;causa azul&#8221; que, a través de su relato, me llevó a reflexionar profundamente, pues como mujer neurodivergente y autista, su experiencia me interpela de manera personal.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h3 class="wp-block-heading has-contrast-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-593b8483b924dd881d9701edf4ff1ba7" style="background-color:#1c998d"><strong>Una vida que nos abre preguntas</strong></h3>



<p>A partir de su historia, que narra cómo el diagnóstico de Pablo la motivó a crear el <strong>&#8220;Sello Pablo&#8221;</strong>, me surgieron preguntas que me invitan a un análisis más profundo. Mis reflexiones se centraron en la visión estereotipada e infantilizada del autismo en nuestra sociedad. Pensé en la necesidad urgente de una <strong>visión neuroafirmativa</strong> que nos permita dejar de ver la neurodivergencia como una patología y abrazarla como una parte natural de la diversidad humana. También me cuestioné: ¿qué pasa con esas familias que no tienen los recursos para brindarles a sus hijos neurodivergentes la atención que necesitan? ¿Dónde están las <strong>políticas públicas inclusivas</strong> y la <strong>flexibilidad curricular</strong> que tanto necesita la educación?</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h3 class="wp-block-heading has-contrast-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-88b0f31aa8403ae8aa8377266ae54298" style="background-color:#4ac1c5"><strong>Un diálogo que inspira la acción</strong></h3>



<p>Carolina me miró a los ojos con una sinceridad que me conmovió y me dijo que todo nació por una situación personal que la atravesó. No se trató de una elección para ayudar a una causa abstracta, sino de una respuesta nacida desde su propia realidad. Y esa es la <strong>consciencia</strong> de la que quiero hablar. Ella nos muestra cómo ha evolucionado en su conocimiento y autorreconocimiento de esta realidad, y a través de sus redes sociales, nos invita a celebrar los logros de su hijo, recordándonos que la valía no se mide por neurotipos.</p>



<p>Le expresé mi admiración, mi respeto y mi gratitud por su valentía. El testimonio de Carolina es un espejo que nos muestra las grietas de una sociedad que aún falla a las personas más vulnerables. Ella, una comunicadora que se convirtió en una voz líder, me permitió, a través de su experiencia, ver con aún más urgencia la necesidad de construir un <strong>PEI (Proyecto Educativo Institucional)</strong> que proponga un lenguaje neuroafirmativo y un enfoque que deje de ver la neurodivergencia como un déficit.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h3 class="wp-block-heading has-background" style="background-color:#156b9d"><strong>La invitación a reflexionar juntas</strong></h3>



<p>Si esta columna ha despertado tu curiosidad, te invito a ver el diálogo que sostuvimos. Este texto es solo el <strong>abrebocas</strong> de una conversación que nos lleva por la <strong>reflexión</strong> y el peso de la <strong>exclusión</strong>. Su historia no solo me inspiró. Es un faro de esperanza que invita a la acción. Su capacidad para transformar su vida en una causa, su resiliencia y su lucha por un mundo más justo, nos recuerda a todas las personas que el camino hacia la inclusión es un deber.</p>



<p><strong>Te invito a ver la entrevista completa aquí:</strong>  </p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Carolina Montoya Mamá Azul 💙 Conversando con Mar Candela " width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/QpV25T0qWdc?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>Te invito a seguir a Caro Montoya, a conocer de primera mano su trabajo y a unirte a su causa. <strong>Busca ahora mismo su cuenta de Instagram @caromontoyamz.</strong> Su causa es la de todas las personas.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Colofón</strong></h3>



<p>Agradezco de corazón a mis compañeras de este viaje educativo por su tiempo y a cada persona que lea esta columna.Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a la <em>Fundación Bio Entorno</em> por brindarnos su valiosa locación para llevar a cabo este evento. Su compromiso con la comunidad y su apoyo incondicional han sido fundamentales para el éxito de nuestra iniciativa Educomunicativo desde Feminismo Artesanal. </p>



<p>Un agradecimiento muy especial a su presidenta, <em>Silvana Mojica</em>, cuyo liderazgo y dedicación han hecho posible que esta colaboración florezca. Gracias por creer en nuestra causa y por su incansable esfuerzo en promover un entorno más sostenible y solidario. Esta es la perspectiva de una escribidora Educomunicadora y feminista Artesanal. Fotografía: Andrés Reina</p>



<p>Con cariño para una audiencia sentipensante.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120426</guid>
        <pubDate>Mon, 15 Sep 2025 23:07:06 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La “Causa Azul”: El viaje de Caro Montoya y las preguntas que me surgieron]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Educación virtual, ética y posibilidad: la búsqueda de una sociedad Neuroafirmativa</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/educacion-virtual-etica-y-posibilidad-la-busqueda-de-una-sociedad-neuroafirmativa/</link>
        <description><![CDATA[<p>En este contexto, la noticia reciente en Red+ Noticias marca un punto de inflexión. La ley ahora obliga a los colegios —públicos y privados— a garantizar clases virtuales como un derecho fundamental para estudiantes que enfrenten condiciones excepcionales. Ya No es una opción: es una obligación legal. La medida está respaldada por el Decreto 1860 de 1994 y el Decreto 1075 de 2015, que reconocen que la presencialidad No puede ser la única vía válida para aprender y que todos los residentes tienen derecho a la educación.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Mar Candela </p>



<p>Hoy traigo esta reflexión, nacida de una conversación reciente y de una inquietud que <strong>No</strong> deja de crecer. La educación virtual se ha instalado como una alternativa, una solución, una promesa. Sin embargo, lo que está en juego <strong>No</strong> es solo la conectividad o el acceso a plataformas. Lo que está en juego es la ética de los procesos, la idoneidad de las herramientas y la posibilidad real de aprender en contextos profundamente desiguales.</p>



<p>La transformación educativa que necesitamos <strong>No</strong> puede ser cosmética. Las <strong>tecnologías de la información y la comunicación (TIC)</strong> deben ser parte estructural de una pedagogía que reconozca las realidades sociales, cognitivas y culturales de quienes aprenden. No obstante, en muchos casos, la virtualidad se convierte en un territorio hostil: para quienes <strong>No</strong> dominan lo digital, para quienes enfrentan barreras psicosociales, para <strong>todas las neurodiversidades Incluyendo los neurotipos</strong> que requieren acompañamiento humano y metodología sensibles.</p>



<p>La educación <strong>No</strong> ocurre en el vacío. Ocurre en cuerpos, en casas, en vínculos. Y muchas veces, esos cuerpos están mal alimentados, esas casas son espacios de violencia o precariedad, y esos vínculos están rotos o ausentes. ¿Cómo se supone que se aprende así?</p>



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<h3 class="wp-block-heading"><strong>El desafío de la nueva normativa respaldada por hechos</strong></h3>



<p>En este contexto, la noticia reciente en <a target="_blank" rel="noreferrer noopener" href="https://redmas.com.co/colombia/Colegios-sin-marcha-atras-Ley-los-obliga-a-permitir-clases-desde-casa-como-derecho-a-estudiantes-en-estas-condiciones-20250805-0045.html">Red+ Noticias</a> marca un punto de inflexión. La ley ahora obliga a los colegios —públicos y privados— a garantizar clases virtuales como un derecho fundamental para estudiantes que enfrenten condiciones excepcionales. Ya <strong>No</strong> es una opción: es una obligación legal. La medida está respaldada por el <strong>Decreto 1860 de 1994</strong> y el <strong>Decreto 1075 de 2015</strong>, que reconocen que la presencialidad <strong>No</strong> puede ser la única vía válida para aprender y que todos los residentes tienen derecho a la educación.</p>



<p>Esta decisión legislativa responde a una realidad que <strong>No</strong> puede seguir ignorándose. La ley busca corregir la exclusión de cientos de miles de estudiantes en Colombia que están fuera del sistema escolar por razones ajenas a su voluntad. Sin embargo, también plantea un reto enorme. Implementar clases virtuales dignas <strong>No</strong> significa enviar tareas por WhatsApp o cualquier tipo de plataforma dentro del ecosistema digital y ciberespacio. Significa rediseñar métodos pedagógicos, formar a los docentes, garantizar plataformas funcionales y asegurar que el aprendizaje sea significativo.</p>



<p>Los docentes también enfrentan desafíos enormes. Muchos <strong>no</strong> tienen condiciones dignas para enseñar a distancia, ni el tiempo para acompañar a cada estudiante según su neurotipo. La relación pedagógica <strong>No</strong> es solo transmisión de información: es vínculo, es cuidado, es presencia.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Mi postura: los diagnósticos como herramienta</strong></h3>



<p>Estoy convencida de que para una gran parte de los neurotipos, lo que hay en internet puede ser útil. Aunque también sé que hay quienes necesitan mucho más: acompañamiento humano, pedagogías adaptadas, vínculos reales. No obstante, seguimos diseñando sistemas que suponen que todos pueden aprender igual, solos, frente a una pantalla.</p>



<p>Aquí es donde mi voz se une con la reflexión de la autora <a target="_blank" rel="noreferrer noopener" href="https://drannacook.com/publications/">A. Cook (2024)</a>. Ella plantea que las conceptualizaciones reductivas de <strong>Las neurodiversidades</strong> limitan la capacidad de los docentes para adaptar sus estrategias. Sin embargo, me surge una observación crítica. Cook critica que el apoyo especializado dependa de un diagnóstico. Si bien estoy de acuerdo en que <strong>no</strong> debemos forzar la normalización ni depender exclusivamente de una etiqueta, me preocupa que se subestime la necesidad real de adaptaciones. Desde mi perspectiva, los diagnósticos <strong>no</strong> son el problema, sino el uso que se les da. Se trata de usar las etiquetas de manera <strong>Neuroafirmativa</strong>, <strong>No</strong> para estigmatizar, sino para informar sobre necesidades específicas y permitir una adecuación respetuosa del entorno.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h3 class="wp-block-heading"><strong>La urgencia de una educación Neuroafirmativa</strong></h3>



<p>La educación virtual es una idea buenísima. Sin embargo, de no llevarse a cabo de una manera idónea, podría ser un desafío mayor y ahondar el problema de la desigualdad. Lo que está mal es que la implementen sin sensibilidad, sin estrategia, sin justicia, sin herramientas, procesos y oportunidades idóneas para que sea efectiva y realmente disminuya la problemática de la falta de escolarización y aumente las posibilidades de aprendizaje.</p>



<p> Aquí es vital diferenciar la <strong>educación virtual</strong>, que debe contar con aulas virtuales en las plataformas —cada plataforma digital representa un espacio físico y, en consecuencia, debería tener un aula virtual con horarios acordados y procesos de acompañamiento como si fuera presencial—, de la <strong>educación a distancia o remota</strong>, que a menudo es un trabajo autodidacta con muy pocas herramientas para hacerlo y muchas veces sin clases de fondo. En Colombia, no se suele hacer esta diferenciación, y la mayoría de las metodologías de formación virtual se convierten automáticamente en remotas y a distancia. Esto es problemático para quienes no son autodidactas y tienen necesidades diferenciales para su proceso de metacognición, lo cual es difícil con los adultos y mucho más con los niños, niñas y adolescentes.</p>



<p> Las <strong>TIC</strong> pueden ser parte de la solución si se usan con conciencia ética, con respeto por la diversidad cognitiva y con un compromiso real por el derecho a aprender.</p>



<p>Además, es urgente hablar de una educación <strong>Neuroafirmativa</strong> en todos los niveles y formatos. Desde los noventa, muchas personas con <strong>Las neurodiversidades</strong> han vivido sin saberlo. Yo supe y fui consciente de mi neuro divergencia a los 40 y solo a los 46 pude tener el privilegio de los diagnósticos. Hay personas que reciben su diagnóstico a los 50, a los 60, e incluso más tarde. Esto <strong>no</strong> solo afecta a estudiantes: también hay docentes neurodivergentes que ni siquiera lo saben. Pensar en el bienestar cognitivo, emocional y social de quienes enseñan es tan urgente como pensar en quienes aprenden.</p>



<p> Es necesario construir una política social educativa posibilista, que incluya herramientas, procesos y oportunidades para una sociedad <strong>Neuroafirmativa</strong>. Una sociedad que reconozca la diversidad desde la experiencia del aprendizaje y también desde la experiencia de la enseñanza. Como señala el artículo <strong>&#8220;Las neurodivergencias: una revisión del concepto en la educación superior hispanohablante&#8221;</strong> de <strong>Amador Fierros et al. (2021)</strong>, la verdadera flexibilidad <strong>no</strong> se logra con horarios adaptados, sino rompiendo con la homogeneización para construir una pedagogía que valore y se nutra de los saberes, experiencias y culturas propias de cada persona.</p>



<p>Al final de esta reflexión, quiero compartir algo que <strong>No</strong> siempre se dice en voz alta. Soy una mujer autista tipo 2, con alta sensibilidad. También he visto el mundo como disléxica, disgráfica, con algo de discalculia y otras condiciones que, aunque difíciles de nombrar, han sido parte de mi forma de aprender, de sentir, de existir. Contarlo puede parecer revictimizante. Nadie debería tener que hablar de estas cosas tan abiertamente. Sin embargo, ahora es el momento de hacerlo mientras que abrimos camino a una sociedad <strong>Neuroafirmativa</strong> donde nadie tenga que hablar sobre estas situaciones y vivir vulnerable ante una sociedad excluyente, clasista y profundamente capacitista.</p>



<p> Es por eso que guardar silencio para mí <strong>No</strong> es opción. Hablo desde el conocimiento hecho piel, desde la experiencia encarnada, porque sé que lo personal es político. Y al contar estas cosas, sé que puedo estar alineando la vida de otras personas, especialmente de niños, niñas, jóvenes y todas las personas que vienen atrás en su proceso de auto reconocimiento neurodivergente.</p>



<p> Mi historia <strong>No</strong> es excepción: es testimonio. Y como tal, merece ser dicha.</p>



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<h3 class="wp-block-heading"><strong>Colofón: El camino apenas comienza</strong></h3>



<p>Quiero cerrar esta columna invitando a la acción. La normativa que mencioné es un reflejo de que el mundo está cambiando, impulsado en gran medida por la labor de la <strong>UNESCO</strong> para que los países adopten medidas que garanticen una educación inclusiva. La educación virtual es una herramienta poderosa, sí, <strong>no obstante</strong> <strong>No</strong> la solución definitiva. </p>



<p>El verdadero trabajo comienza ahora, en las aulas y en las mentes de todas y todos nosotros, reconociendo que cada persona merece una educación digna.</p>



<p>Agradezco su tiempo de lectura y su disposición a reflexionar conmigo sobre estos temas. Para quienes deseen profundizar, aquí les comparto lo que llevo de mi trabajo de investigación en el primer semestre de maestría en educación e interculturalidad con énfasis en inclusión: </p>



<p><iframe title="Sustentación final - educación neuro afirmativa" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/Euj7pZFLxVU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>



<p> Sigamos en este camino de construcción y aprendizaje.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=118996</guid>
        <pubDate>Thu, 07 Aug 2025 18:56:42 +0000</pubDate>
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