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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Arturo Pérez-Reverte | Blogs El Espectador</title>
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        <title>¿Para qué sirven los premios literarios?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/para-que-sirven-los-premios-literarios/</link>
        <description><![CDATA[<p>García Márquez decía que escribía para que sus amigos lo quisieran más, en mi caso, participo en concursos literarios, con la esperanza de recibir un premio, para que mis bienquerientes se sientan orgullosos, el sentido del reconocimiento ajeno es lo que me motiva. Leer el nombre propio en un acta de premiación, no tiene comparación y quien diga que eso le es indiferente o miente o no pertenece al género humano, o al menos, al gremio egocéntrico de los escritores. </p>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/15045144/Arturo-Perez-Reverte-Zenda-1024x683.webp" alt="" class="wp-image-111660" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/15045144/Arturo-Perez-Reverte-Zenda-1024x683.webp 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/15045144/Arturo-Perez-Reverte-Zenda-300x200.webp 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/15045144/Arturo-Perez-Reverte-Zenda-768x512.webp 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/15045144/Arturo-Perez-Reverte-Zenda-1536x1024.webp 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/15045144/Arturo-Perez-Reverte-Zenda.webp 1920w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">El escritor Arturo Pérez-Reverte, fundador de la Editorial<em> Zenda</em>, presentador de la gala de premios, establecidos por la misma editorial. </figcaption></figure>



<p>La editorial española <em>Zenda</em> propone esta pregunta para un conversatorio entre periodistas culturales y a distancia recojo el testigo, uniendo la inquietud con los concursos literarios, de los cuales debo confesar, he sido consuetudinario participante, a pesar del consejo en contra de un Maestro de las letras y la vida. </p>



<p>Uno de los tesoros personales que conservo, fue la respuesta que recibí del gran escritor argentino Ernesto Sábato a una carta que le envié desde Bogotá a su residencia en Santos Lugares, a las afueras de Buenos Aires, en la que me dirigí a Sábato como una especie de oráculo para hacerle preguntas sobre el arte de escribir y la vida. Hablo de la bonita época en la cual los seres humanos, nos comunicábamos por carta o telegrama y resultaba emocionante recibir un sobre que surcaba el dintel de la puerta.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>El paciente Maestro Sábato me remitió a un capítulo de su novela&nbsp;<em>Abaddón el exterminador</em>, dedicado justamente a un querido y remoto muchacho, que suelo releer, así ya no sea ese mismo jovenzuelo. Una de las inquietudes que le planteé al escritor argentino, era la pertinencia de participar en los certámenes literarios que ofrecían reconocimiento y fama. Sábato antes de la despedida, me dijo que me olvidara de los concursos, que escribiera motivado por la pasión de escribir y no pensando en ganar un premio.</p>



<p>Debo decir que en principio le hice caso, para disgusto de otro maestro de letras, Isaías Peña, quien gustaba coleccionar las menciones de los premios literarios de sus discípulos del&nbsp;<em>Taller de Escritores</em>&nbsp;de la Universidad Central en Bogotá, al que pertenecí. Abandoné la participación en ese tipo de convocatorias, pero nunca dejé de escribir y publicar, aunque tuve que compaginar la vocación literaria con mi profesión como diplomático de carrera, que no siempre me ha dejado tiempo y espacio para la escritura de ficción.</p>



<p>Creo que hay que decir que los premios, pueden tener diferente valor dependiendo la edad y el momento vital del escritor. Cuando se es joven autor, ganar un premio que tenga además la estimulación extra de una cantidad de dinero, puede resultar determinante como acicate para una carrera literaria, aunque también un reconocimiento demasiado temprano en la vida, puede estropear la misma obra, pues se sabe que los fracasos, bien gestionados, ayudan a forjar el carácter del autor y sus escritos, más que las victorias.&nbsp;</p>



<p>Ahora bien, en la vida he recibido algunos premios. En mi profesión oficial, dos veces he sido seleccionado como mejor funcionario de carrera diplomática y no puedo negar que resulta muy satisfactorio para el ego y una recompensa cuando se siente que se ha realizado un buen trabajo, pero no se compara a cualquier mención en un evento literario. Quien tiene la vocación de escribir, al final, lo hace para los demás, un escritor para serlo requiere lectores, es una actividad esencialmente social. El ser humano (algunos seres humanos más que otros, como los escritores y artistas) necesita el reconocimiento de sus semejantes.</p>



<p>El año pasado participé en algunas convocatorias literarias y debo decir que fue muy emocionante a pesar de mi avanzada edad (o por lo mismo), resultar finalista en concursos de relatos que se convirtieron en publicaciones. Ninguna tenía como premio dinero, sino aparecer en compilaciones de relatos y volví a experimentar una gran emoción, cuando me enteré de que había sido elegido para dos antologías, una en Colombia y otra en España. Indudablemente los premios sirven para dar alegrías, así sean momentáneas a quienes los reciben.</p>



<p>Ahora bien, acceder a participar en una convocatoria para un premio, es un ejercicio de mutua confianza en una época en la cual hay mucha prevención por las noticias falsas, la desinformación o la creciente Inteligencia Artificial (IA), instrumento que dependiendo su uso, puede ser una fascinante herramienta o una amenaza directa. A propósito de la IA, una querida amiga, la reconocida poeta bogotana Sandra Uribe, me contaba que había participado en un concurso, en donde habían rechazado su texto, porque los organizadores consideraban que había sido elaborado utilizando Inteligencia Artificial, lo que indignó y sorprendió a esa querida amiga, quien tiene suficiente inteligencia emocional para elaborar sus poemas, y así lo atestigua su obra.</p>



<p>Así como los responsables de una convocatoria literaria, en la que haya premios de por medio, esperan que el concursante sea honesto, transparente y presente textos inéditos o sea riguroso con los requisitos que se pidan, el autor también confía en que los organizadores no vayan a utilizar su escrito para fines diferentes a los establecidos en la convocatoria o que el evento sea una mascarada, para maquillar un evento diseñado entre amigos, en lo que en Colombia llamamos la “rosca” o el exclusivo club, al que es difícil acceder, pues aparte de talento, se requieren otros factores.&nbsp;</p>



<p>García Márquez decía que escribía para que sus amigos lo quisieran más, en mi caso, participo en concursos literarios, con la esperanza de recibir un premio, para que mis bienquerientes se sientan orgullosos, el sentido del reconocimiento ajeno es lo que me motiva. Leer el nombre propio en un acta de premiación, no tiene comparación y quien diga que eso le es indiferente o miente o no pertenece al género humano, o al menos, al gremio egocéntrico de los escritores.&nbsp;</p>



<p><strong>Dixon Acosta Medellín&nbsp;</strong></p>



<p>En lo que sigo llamando Twitter me encuentran como @dixonmedellin y exploro el cielo azul en Bluesky&nbsp;como @dixonacostamed.bsky.social</p>


<figure class="wp-block-post-featured-image"><img decoding="async" width="1419" height="439" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/15045428/premios-Zenda.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/15045428/premios-Zenda.png 1419w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/15045428/premios-Zenda-300x93.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/15045428/premios-Zenda-1024x317.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/15045428/premios-Zenda-768x238.png 768w" sizes="(max-width: 1419px) 100vw, 1419px" /></figure>]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
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        <pubDate>Sat, 15 Feb 2025 11:09:56 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Para qué sirven los premios literarios?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</media:credit>
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        <title>La “Piel del Tambor”, película imperdible.</title>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_95683" aria-describedby="caption-attachment-95683" style="width: 210px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-95683" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/La_piel_del_tambor-525155697-large-210x300.jpg" alt="" width="210" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/La_piel_del_tambor-525155697-large-210x300.jpg 210w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/La_piel_del_tambor-525155697-large-105x150.jpg 105w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/La_piel_del_tambor-525155697-large-768x1098.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/La_piel_del_tambor-525155697-large-716x1024.jpg 716w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/La_piel_del_tambor-525155697-large.jpg 839w" sizes="(max-width: 210px) 100vw, 210px" /><figcaption id="caption-attachment-95683" class="wp-caption-text">La Piel del Tambor</figcaption></figure></p>
<p><strong>Nota preliminar: </strong>Una versión previa del presente artículo se ha publicado en <em>El Correo del Golfo</em>, en la columna semanal que el autor lleva con sus apellidos de pila.</p>
<p>Se ha estrenado en Colombia la coproducción internacional “<em>La Piel del Tambor</em>”, (titulada en inglés “<em>The Man from Rome</em>”), película de suspenso y aventura, con un misterio por resolver, basada en la novela del gran escritor español Arturo Pérez-Reverte.<span id="more-95682"></span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-95684" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/pieltambor-183x300.jpg" alt="" width="183" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/pieltambor-183x300.jpg 183w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/pieltambor-91x150.jpg 91w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/pieltambor-623x1024.jpg 623w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/pieltambor.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 183px) 100vw, 183px" /></p>
<p>El consagrado autor ha señalado que la adaptación cinematográfica, de la que hoy nos ocupamos, es de las que más le han gustado de sus libros. Difícil encontrar una mejor invitación para ver y disfrutar de esta película. La historia transcurre especialmente en Roma y en Sevilla, la capital andaluza en donde se esconde el misterio que ha motivado la investigación del padre Lorenzo Quart. Se trata de una coproducción entre España, Italia y Colombia, dirigida por el cineasta Sergio Dow, quien fue seducido por esta historia que combina el género policiaco con la fe religiosa y la codicia humana.</p>
<p>Desde el célebre padre Brown de G. K. Chesterton, o el fraile franciscano Guillermo de Baskerville (“<em>El Nombre de la Rosa</em>”), no recuerdo en la ficción a un sacerdote detective que deba investigar un misterio, que en este caso involucra directamente al Vaticano. Pero Lorenzo Quart es sacerdote y al mismo tiempo un hombre de acción, un espía del servicio de inteligencia del Vaticano, experto en defensa personal, sistemas informáticos y en el manejo de armas de fuego, todo para proteger a la Iglesia Católica, cuando es atacada por oscuras fuerzas.</p>
<p><figure id="attachment_95685" aria-describedby="caption-attachment-95685" style="width: 200px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95685" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/Sergio-Dow-200x300.jpeg" alt="" width="200" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/Sergio-Dow.jpeg 200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/Sergio-Dow-100x150.jpeg 100w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /><figcaption id="caption-attachment-95685" class="wp-caption-text">Sergio Dow</figcaption></figure></p>
<p>Sergio Dow es uno de los directores de cine más importantes de Colombia, se inició en el cine como productor de un corto de dos legendarios realizadores caleños, Luis Ospina y Carlos Mayolo. También produjo la película colombo-italiana “<em>Fuga scabrosamente pericolosa</em>” (1981). Como director, Dow filmó una de las mejores cintas de la filmografía colombiana, “<em>El día que me quieras</em>” (1986), un drama que tiene lugar en Venezuela en 1935, durante los años finales de la dictadura de José Vicente Gómez, mientras el famoso cantante Carlos Gardel visitaba ese país. El filme obtuvo reconocimientos y premios internacionales.</p>
<p>Dow continuó con su carrera cinematográfica en varios países. Trabajando en Europa, África y Estados Unidos, específicamente en Chicago, en donde quien esto escribe, tuvo la fortuna de conocerlo. En cuanto a “<em>La Piel del Tambor</em>”, es impresionante el elenco multinacional de la película. Richard Armitage, Amaia Salamanca, Paul Guilfoyle, Fionnula Flanagan, Rodolfo Sancho, el legendario Franco Nero, Jorge Sanz, Unax Ugalde, Carlos Cuevas, y el gran intérprete colombiano Víctor Mallarino, entre otros.</p>
<p>Quien vea la película, va a encontrar una cinta que no tiene nada que envidiarle a cualquier producción realizada en Hollywood, pero con la diferencia que se hizo con un presupuesto 10 veces menor al que suele costar una película de acción y aventuras en Estados Unidos. Buena parte de la historia, transcurre en la preciosa ciudad de Sevilla, pero se debió filmar en inglés, lo cual supone un reto adicional para el director, quien debe cuidar que el resultado final sea lo más convincente posible y lo fue, hasta el punto de recibir muy buenas críticas, empezando por el autor de la historia, quien ha ensalzado la película.</p>
<p>Para los lectores que estén en Colombia, o quienes tengan familiares en nuestro país, pueden asistir a la proyección de “<em>La Piel del Tambor</em>” en los cines que ha dispuesto la distribuidora <em>Cine Colombia</em>, ojalá no se la pierdan. Es una cinta con gran ambientación, fotografía espectacular, escenarios impactantes y actuaciones convincentes. Gran trabajo el realizado por el director Sergio Dow, a quien debemos apoyar.</p>
<p>Como aperitivo dejo el tráiler de este filme que recomiendo, pues encontrarán a una especie de James Bond con sotana y que representa la unión creativa de varios países, especialmente Italia, España y Colombia, donde hay mucho talento, esfuerzo y corazón:</p>
<p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=utcjR0xzj0M">https://www.youtube.com/watch?v=utcjR0xzj0M</a></p>
<p><strong>Dixon Acosta Medellín </strong></p>
<p>En lo que antes se llamaba Twitter aparece a la hora del recreo como @dixonmedellin</p>
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        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
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        <pubDate>Sat, 29 Jul 2023 11:23:38 +0000</pubDate>
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