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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Artistas colombianos | Blogs El Espectador</title>
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        <item>
        <title>La memoria petrificada de un pensamiento titánico: Roberto Pizano Restrepo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/la-memoria-petrificada-de-un-pensamiento-titanico-roberto-pizano-restrepo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Entre yesos petrificados, archivos olvidados y travesías transatlánticas, emerge la figura casi mítica de Roberto Pizano Restrepo: el artista que soñó con traer la memoria estética de Europa al corazón de Colombia. Este artículo recorre su vida, su legado y la sorprendente red genealógica que une arte, política, espiritualidad y nación, en una historia donde el pasado se resiste a morir y el arte conspira contra el olvido.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Ramón García Piment y Claudia Patricia Romero</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cuántas historias pueden contarse?, ¿cuántas merecen la pena ser recordadas?… Creemos que todas poseen valor. La humanidad es como una gigantesca biblioteca en la que cada ser es un libro único, con recorridos, perspectivas y trasegares distintos. Hay quienes pretenden encasillarnos en estigmas regionales, nacionales o culturales; sin embargo, algunos sentimos más cercanía con seres del otro lado del planeta que con aquellos con quienes convivimos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunos han logrado trascender su historia, publicar el libro de su vida y conspirar contra el olvido; mientras otros la han perdido en el gabinete del tiempo, hasta que los arqueólogos de la memoria se atreven a contemplar aquello interesante que, por alguna razón, fue desechado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un recorrido por algunos edificios centenarios colombianos podemos encontrar obras de arte de una talla extraordinaria, capaces de llamar la atención de quienes perciben el aura o la “densidad luminosa” que atrae, de manera hipnotizante y sensorial, hacia esos yesos petrificados ante el paso de los años. Con ellos permanece encostrada la historia de su creador: un personaje místico, oculto y extraño, dotado de visión y arrojo; altamente reconocido en el medio artístico, pero casi desconocido para los nacionales: Roberto de las Mercedes Pizano Restrepo.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="800" height="381" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18132339/20260515_035718000_iOS.jpg" alt="" class="wp-image-129275" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18132339/20260515_035718000_iOS.jpg 800w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18132339/20260515_035718000_iOS-300x143.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18132339/20260515_035718000_iOS-768x366.jpg 768w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Este retratista, pintor y amante de los paisajes logró trascender en su época con paso firme y voluntad avasalladora, superando los estándares del arte incipiente colombiano que se esforzaba por alcanzar frutos de talla mundial. Sin embargo, sus luchas por amar el arte por encima de su propia vida, así como su inclinación por los lujos de la sociedad bogotana de la posguerra del siglo XIX, fueron deteriorándolo hasta extinguirlo prematuramente, antes de alcanzar el culmen de sus sueños. Murió a los 32 años, en 1929, en su casa de campo “Servitá”, al norte de Bogotá. Su tránsito por la vida estuvo guiado por una mirada inovadora con la que escribió un legado indeleble para la historia del arte de un país que, con demasiada frecuencia, parece empeñado en olvidar su pasado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inserción de Pizano en la memoria colectiva se consolidó a partir de un proyecto concebido desde la exploración de la visión artística mundial, su introducción en círculos sociales y políticos determinantes para la toma de decisiones nacionales, y la audacia de proponer ideas al gobierno en un momento crucial. Con tal propósito, viajó a los 21 años a España para estudiar artes en la Academia de San Fernando, y recorrió Francia e Italia en busca del perfeccionamiento de su identidad artística. El hilo que lo mantenía unido al país lo trajo de regreso en 1921: se casó con María de Brigard Ortiz, fue profesor de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional y recopiló como ninguno, su información sobre el artista colonial Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img decoding="async" width="600" height="362" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18132338/20260515_034951000_iOS-1.jpg" alt="" class="wp-image-129274" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18132338/20260515_034951000_iOS-1.jpg 600w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18132338/20260515_034951000_iOS-1-300x181.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En 1923 regresó a Europa, donde se concentró en concluir y publicar el libro sobre Vásquez de Arce, mientras trabajaba en el taller del director del Museo del Prado en España, Fernando Álvarez de Sotomayor, y fortalecía su enfoque artístico en París, en L’École Nationale Supérieure des Beaux-Arts. Fue precisamente en aquellos recorridos por edificaciones parisinas dedicadas al arte, como el palacio de estudios construido por Félix Duban, conocido como “La Cour vitrée”, &nbsp;donde se produjo un punto de inflexión: una luz que permitió vislumbrar el destino de su trabajo terrenal. Lo expresó él mismo:</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>“Para adquirir un carácter nacional definido y fuerte, es preciso mirar al pasado, enseñar a los jóvenes a estudiar y conocer la obra de sus predecesores, para transmitirles así la energía y el pensamiento de estos, condición indispensable para que pueda proseguirse”.</p></blockquote></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Así surgió la idea pedagógica de llevar las obras clásicas de Europa a los estudiantes de la incipiente escuela de artes bogotana. Pizano se preguntaba cómo concretar sus aspiraciones en un país que apenas salía de convulsiones y tormentos políticos. Al mismo tiempo, fortalecía una mirada conservadora del arte académico en un mundo que respiraba nuevos aires de vanguardia, revolución social e industrial, negando los cánones clásicos de belleza. Su perspectiva, joven y aguda, lo llevó a inclinarse por lo definido y a no zambullirse en un universo aún inexplorado.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="676" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18005112/La-Cour-Vitree-676x1024.png" alt="" class="wp-image-129250" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18005112/La-Cour-Vitree-676x1024.png 676w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18005112/La-Cour-Vitree-198x300.png 198w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18005112/La-Cour-Vitree.png 745w" sizes="(max-width: 676px) 100vw, 676px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Podemos imaginar las tertulias parisinas de Pizano con amigos como José Medina y el antioqueño Roberto Pinto Valderrama, director de <em>Le Journal des Nations Américaines</em> y jefe de la oficina de información colombiana en Francia, donde se confabularon las estrategias para traer el arte clásico a Colombia. Fue entonces cuando Roberto Pizano lanzó un dardo intelectual a la sociedad capitalina, al publicar un artículo en un diario bogotano denunciando la necesidad de espacios dignos para la enseñanza de las artes, semejantes a los que había conocido en España y Francia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El dardo dio en el blanco. En el Congreso de la República se debatía la precaria y humillante manera en que estudiaban los futuros artistas colombianos, al aire libre, en el Parque de la Independencia. La presión de la élite colombiana ante la publicación de Pizano, miembro de la Academia Colombiana de Historia y artista reconocido, fue tan contundente que el ministro de Instrucción Pública le envió un telegrama ofreciéndole la rectoría de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su intrépida respuesta no se hizo esperar. Puso dos condiciones al gobierno: apoyo irrestricto para adecuar un espacio digno y suficiente para albergar la Escuela de Bellas Artes del país, y la dotación de los “materiales esenciales” para su correcto funcionamiento. Posiblemente los dirigentes vieron con desfachatez la firmeza de sus exigencias y no alcanzaron a dimensionar que aquello significaría la conformación de bienes artísticos de valor centenario para la nación, destinados a convertirse en patrimonio cultural nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El gobierno, encabezado por Miguel Abadía Méndez, plasmó su decisión mediante el Decreto 898 de mayo de 1927, por medio del cual se le asignaban 23.827 pesos para la compra de materiales que Pizano considerara convenientes y 600 pesos de viáticos para su retorno al país. Era dinero proveniente de la indemnización por el canal de Panamá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los documentos históricos se transforman en experiencias sensoriales que transmiten la pasión desbordada de esta lúcida fábrica del conocimiento orquestada en la mente de Pizano, al solicitarle al Estado colombiano que le permitiera “<em>permanecer en Europa hasta terminar de elegir la totalidad de las obras, haberlas comprado y despachado él mismo para Bogotá con el fin de impedir cualquier demora o error perjudicial</em>”.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="770" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131905/20260515_035826000_iOS-770x1024.jpg" alt="" class="wp-image-129270" style="aspect-ratio:0.7519612450742923;width:454px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131905/20260515_035826000_iOS-770x1024.jpg 770w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131905/20260515_035826000_iOS-226x300.jpg 226w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131905/20260515_035826000_iOS-768x1021.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131905/20260515_035826000_iOS.jpg 828w" sizes="auto, (max-width: 770px) 100vw, 770px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Resulta fácil imaginar la satisfacción y el enorme trabajo que debió representar para este artista la posibilidad real de adquirir réplicas de las obras de arte más representativas y seleccionar la colección que habrían de contemplar sus conciudadanos. Escogió piezas provenientes del Louvre, el Museo Británico, gliptotecas y otras instituciones de Grecia e Italia. Sabemos, gracias a los registros de archivo, que entre mayo y septiembre de 1927 Roberto Pizano seleccionó y compró cuidadosamente 242 yesos de alta calidad y precisión respecto a los originales, relacionados con el arte egipcio, asirio, persa, caldeo, griego y romano; así como con el arte gótico, renacentista, barroco, manierista, neoclásico, romántico y moderno.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="474" height="800" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131908/20260518_170252267_iOS.jpg" alt="" class="wp-image-129272" style="aspect-ratio:0.5925107088572613;width:345px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131908/20260518_170252267_iOS.jpg 474w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131908/20260518_170252267_iOS-178x300.jpg 178w" sizes="auto, (max-width: 474px) 100vw, 474px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Asimismo, reunió una colección de grabados y calcografías provenientes de museos de Berlín, París, Londres y Madrid, conformada por 1.653 piezas de artistas como Jacques Callot, Rembrandt, Giovanni Battista Piranesi, Hyacinthe Rigaud y Alberto Durero.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="936" height="892" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131901/salida-puerto-1.png" alt="" class="wp-image-129268" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131901/salida-puerto-1.png 936w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131901/salida-puerto-1-300x286.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131901/salida-puerto-1-768x732.png 768w" sizes="auto, (max-width: 936px) 100vw, 936px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La travesía de esta experiencia artística única comenzó en los muelles del Port Autonome du Havre, en la desembocadura del río Sena, en Normandía; también en los puertos de Hamburgo, desde donde partía el vapor <em>Venezuela</em> por el río Elba con cargamentos de la casa E. A. Seemann, desde Leipzig; y en otros muelles de Italia y Liverpool, con el vapor <em>P. de Latouche</em>. Los vapores coincidían en un viaje de tres meses hasta el muelle de Puerto Colombia, en Barranquilla, considerado en 1888 como el segundo más largo del mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este punto, el maestro Pizano, quien para ese entonces fungía sin posesionarse, como director de la Escuela de Bellas Artes, enfrentó dificultades administrativas derivadas de los engorrosos trámites impuestos por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público a través de la sección de encomiendas postales del exterior, especialmente en lo relativo a la exención de paquetes postales. Otro suplicio surgió con el transporte fluvial por el río Magdalena, donde champanes y vapores como el <em>Atlántico</em>, el <em>Bomboná</em> o el <em>Amazonas</em> trasladaban las enormes cajas de madera hasta Honda, Beltrán y Girardot. Allí eran revisadas nuevamente por inspectores fluviales antes de ser cargadas en los vagones del tren que finalmente las conducirían hasta la Estación de la Sabana, en Bogotá. Los cargamentos arribaron de manera escalonada durante todo 1928, e incluso algunos llegaron tardíamente en 1929.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="600" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18132342/Rio-magdalena.png" alt="" class="wp-image-129276" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18132342/Rio-magdalena.png 800w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18132342/Rio-magdalena-300x225.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18132342/Rio-magdalena-768x576.png 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En uno de aquellos vapores viajó Pizano junto con su esposa y sus dos hijos, uno de ellos sería años después cofundador de la Universidad de los Andes y gestor del plan urbano de Bogotá ideado por Le Corbusier. Tocaron suelo colombiano el 26 de diciembre de 1927 y siguieron la misma travesía hasta el interior del país, donde logró posesionarse como director el 5 de enero de 1928.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="403" height="800" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131907/20260518_165959782_iOS.jpg" alt="" class="wp-image-129271" style="aspect-ratio:0.5037678131761546;width:354px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131907/20260518_165959782_iOS.jpg 403w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131907/20260518_165959782_iOS-151x300.jpg 151w" sizes="auto, (max-width: 403px) 100vw, 403px" /></figure>



<div class="wp-block-group is-nowrap is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-f56f613f wp-block-group-is-layout-flex">
<p class="wp-block-paragraph">Con el entusiasmo intacto, Roberto Pizano instaló las oficinas y salones de la Escuela de Bellas Artes en la antigua casona de Miguel Antonio Caro, fundador de la Academia Colombiana de la Lengua, ubicada en la estratégica esquina de la carrera séptima con calle 19. La construcción, diseñada por Pietro Cantini y Carlos Camargo Quiñónez, contaba temporalmente con las condiciones espaciales necesarias para el estudio de las bellas artes. Entre tanto, la colección mundial llegaba al Colegio de San Bartolomé, donde era ubicada en el salón de grados para su revisión y restauración, a cargo del español nacionalizado en Colombia Ramón Barba.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
</div>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Dentro de los propósitos de Roberto Pizano no estaba previsto que el destino, en ocasiones, juega con la fragilidad de la vida. De manera repentina apareció una extraña enfermedad que apagó rápidamente su vigor y, con él, la esperanza de sus discípulos, de los intelectuales y de toda una sociedad que creyó en un palacio inundado de arte y terminó enfrentándose al dolor de un sarcófago aquel 9 de abril.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="480" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18130328/Roberto-Pizano-low.jpg" alt="" class="wp-image-129267" style="aspect-ratio:1.185287277112585;width:610px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18130328/Roberto-Pizano-low.jpg 567w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18130328/Roberto-Pizano-low-300x254.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 567px) 100vw, 567px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Fue necesario un año entero para que la nación asimilara la derrota ante su muerte. El 9 de abril de 1930 se abrió finalmente la anhelada sala de exposiciones artísticas en Bogotá. Entretanto, seguían llegando comunicaciones de agentes de aduana reclamando innumerables encomiendas que, al parecer, continuaban arribando desde el Olimpo, resonando como campanas en los deudos oficiales de la titánica labor del maestro. Los años transcurrieron sin que esfuerzo posterior alguno lograra completar el sueño que Roberto Pizano alcanzó apenas a rozar con las manos: su edificación digna aún está por verse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, casi un siglo después de su partida, los bajorrelieves y esculturas de la “Colección Pizano”, dispersos en espacios prestados, llenan de una pasión casi sacra a quienes hemos tenido el privilegio de contemplarlos en la biblioteca, el Museo de Arte Moderno y la hemeroteca de la Universidad Nacional de Colombia. Cada pieza pétrea, inmóvil pero vibrante, narra no solo la labor de su creador desde una mirada pedagógica e histórica, sino también el pasado estético de la humanidad. Sin embargo, la memoria colectiva parece desvanecerse cuando no conspira contra el olvido. Roberto Pizano lo sabía; por ello escribió lapidariamente en el prólogo de su libro sobre Vásquez de Arce y Ceballos:</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>&#8220;Con razón debería gloriarse nuestra patria de los artistas que han florecido en su suelo, y, sin embargo, no son en general apreciados como lo merecen. Si se trata de los que en antaño vivieron, su historia está aún por escribir, y sus nombres se van desvaneciendo&#8221;</p><cite>Roberto Pizano Restrepo</cite></blockquote></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pero el destino, y también la gracia divina, suele transitar por caminos insospechados, tejiendo artilugios invisibles para mantener viva la llama del pasado, esa que jamás debería extinguirse. Así, en medio de una búsqueda genealógica que parecía apenas un ejercicio de fechas, nombres y parentescos, las familias Pizano y De Brigard comenzaron a escudriñar los pliegues de un árbol familiar vasto y frondoso, poblado de personajes cuya sola evocación parece recorrer la historia republicana de Colombia: religiosos de hondura espiritual, artistas, políticos, intelectuales y empresarios que dejaron huella en la construcción del país.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="493" height="800" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131908/20260518_170441161_iOS.jpg" alt="" class="wp-image-129273" style="aspect-ratio:0.6162570888468809;width:306px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131908/20260518_170441161_iOS.jpg 493w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/18131908/20260518_170441161_iOS-185x300.jpg 185w" sizes="auto, (max-width: 493px) 100vw, 493px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">De esa búsqueda del pasado podemos encontrar que, en los albores de la República, cuando la Sabana de Bogotá aún conservaba el aliento de la colonia y el eco de las guerras de independencia, la estirpe Sordo, de origen peninsular y arraigada entre comerciantes y hacendados, se entrelazó con la sangre de los Girardot, de ascendencia francesa. De aquellas uniones surgirían alianzas destinadas a prolongarse a través de generaciones como un río de memoria que nunca deja de correr. <em>(De la familia Sordo Girardot, hemos escrito el articulo: <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/el-nacimiento-del-sistema-financiero-y-economico-colombiano/">El nacimiento del sistema financiero y económico colombiano</a> )</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue entonces cuando apareció la figura casi novelesca de Juan de Brigard y Dombrowsky, militar nacido en Varsovia, sobreviviente de las guerras napoleónicas, quien llegó a Colombia cargando consigo el polvo de Europa y el espíritu errante de los viejos imperios. Su unión, en 1824, con Benita María Josefa Sordo García, descendiente de una poderosa familia de comerciantes bogotanos, dio origen a la estirpe De Brigard Sordo, una rama familiar en la que se amalgamaron el rigor europeo, la sensibilidad intelectual y el arraigo criollo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De aquella casa solariega nació, entre otros, Luis de Brigard Sordo, quien al unirse con María Josefa Ortiz daría paso a una generación profundamente ligada al destino cultural y espiritual del país. Entre sus hijos estuvieron María de Brigard Ortiz, destinada a cruzar su vida con la del artista Roberto Pizano Restrepo, y Monseñor Emilio de Brigard Ortiz, una de las figuras eclesiásticas más queridas e influyentes de Bogotá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La unión entre Roberto Pizano Restrepo y María de Brigard Ortiz representó mucho más que un matrimonio: fue el encuentro simbólico entre la sensibilidad artística y una genealogía moldeada por la política, la fe y la educación republicana. De ese cruce nacieron herederos que prolongaron la vocación intelectual de la familia, de quien mencionamos anteriormente, Francisco Pizano de Brigard, arquitecto, político y cofundador de la Universidad de los Andes, institución de la que también fue rector y decano; o Helena Pizano de Brigard, cuya descendencia enlazaría con figuras determinantes de la vida nacional como Daniel Samper Pizano y el expresidente de Colombia Ernesto Samper Pizano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las ramas de este árbol familiar continúan extendiéndose hasta el presente, como raíces antiguas que se niegan a morir bajo la tierra del olvido. Allí aparece Carmen Pizano, heredera contemporánea de este linaje, depositaria no solo de un apellido, sino también de una memoria cultural, arquitectónica y espiritual que atraviesa generaciones enteras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y fue precisamente a través de un encuentro furtivo en este año con Carmen Pizano, casi como si la historia hubiese decidido abrir discretamente una puerta olvidada, que volvió a encender el llamado de la memoria. Aquel diálogo nos permitió comprender que el pasado no desaparece: permanece latente, aguardando a quienes estén dispuestos a escucharlo. Gracias a ese inesperado cruce de caminos, la figura titánica del maestro Roberto Pizano Restrepo volvió a levantarse sobre el pedestal de la memoria pétrea, reclamando el lugar que merece en la historia nacional: una historia que debe ser contada, recordada y profundamente apropiada por quienes aún creemos que el arte también puede salvar del olvido a nuestra nación.</p>
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        <author>Ramón García Piment</author>
                    <category>La conspiración del olvido</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129242</guid>
        <pubDate>Mon, 18 May 2026 18:43:28 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La memoria petrificada de un pensamiento titánico: Roberto Pizano Restrepo]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>Capera: El joven pintor colombiano que venció la muerte y pinta a famosos del mundo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/un-blog-para-colorear/capera-el-joven-pintor-colombiano-que-vencio-la-muerte-y-pinta-a-famosos-del-mundo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una historia de lucha, fe y arte que está conmoviendo a miles de personas en redes sociales. En un mundo donde los sueños suelen morir antes de nacer, Camilo Capera, más conocido como &#8220;Capera&#8221;, ha decidido hacer de los suyos una obra de arte. Con tan solo 25 años, este joven oriundo de Ataco (Tolima), [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Una historia de lucha, fe y arte que está conmoviendo a miles de personas en redes sociales</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un mundo donde los sueños suelen morir antes de nacer, <strong>Camilo Capera</strong>, más conocido como <em>&#8220;<strong>Capera&#8221;</strong></em>, ha decidido hacer de los suyos una obra de arte. Con tan solo 25 años, este joven oriundo de Ataco (Tolima), ha pasado de pintar murales escolares en un pueblo olvidado, a retratar a celebridades como <em>Carin León, Karina Garcia, Christian Nodal, Cristiano Ronaldo, Maluma, Karol G, David Escobar, (Dim de Piso 21); entre muchos otros.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero lo que realmente conmueve no son sus retratos, sino la historia que hay detrás de cada pincelada.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Capera</em> creció en una familia humilde, rodeado de paisajes hermosos y deseos profundos, de hacer algo que impactara no solo su vida, si no también la de sus seres queridos. Su madre quien le enseñó a no rendirse, le mostró que el talento sin perseverancia no llega lejos, y que el amor por lo que uno hace puede abrir puertas que el dinero no puede tocar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de los retos a nivel económico, su familia apostó por su talento. Su padre incluso llegó a endeudarse para que su hijo tuviera una oportunidad en la vida militar, sin saber que el arte ya lo había elegido mucho años atrás. No fue admitido, y así empezó una etapa dura: trabajos mal pagados, sueños en pausa, arte escondido.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Del anonimato al óleo de Frida Kahlo</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La pandemia lo dejó sin opciones. Fue entonces cuando, sin formación profesional y con un celular prestado, abrió su cuenta de Instagram<strong> (@_capera) </strong>empezó a subir sus obras a redes sociales, sin likes, sin vistas, pero con fe, hasta que el algoritmo lo conecto con una persona que le pidió algo que cambiaria su vida:  una pintura de <strong>Frida Kahlo</strong>. Un pedido en óleo; el cual no sabía cómo hacerlo, pero aceptó el reto, y lo logró. Esa fue su primera venta real, y el inicio de su carrera como artista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde entonces, no ha parado. Pintando rostros conocidos, de sus seguidores y clientes y , ha hecho del color su voz, y del pincel su mejor aliado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Una segunda oportunidad: el milagro en Bogotá</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero como en toda historia que vale la pena contar, la oscuridad volvió a tocar su puerta. En 2023, buscando oportunidades en Bogotá, fue víctima de un brutal ataque que lo dejó al borde de la muerte. Días de hospital, cirugías, lágrimas, oraciones. Y contra todo pronóstico, vivió.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Dios me devolvió la vida con un propósito”, dice hoy con la voz entrecortada. “Y ese propósito es inspirar a través de mi arte”.</strong></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy,<em> Capera</em> vive de su talento. Trabaja junto a su esposa, su compañera fiel desde los comienzos. Su historia ya ha tocado el corazón de más de <strong>100,000 mil seguidores en redes sociales</strong>, y ahora sueña con llegar a todos los rincones del mundo. Espera con su arte tocar las almas que necesiten recordar que todo es posible si uno cree y sigue lo que Dios va poniendo en su camino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En su camino, se cruzo con<em> Julian Cabezas Triana,</em> quien se convirtió en su liado y Project Manager para llevar su arte al mundo entero. Juntos crearon el portal web <strong>capera.art</strong>, una nueva propuesta en línea donde personas de cualquier parte del planeta pueden adquirir las obras del artista. Una apuesta donde las personas pueden hacer a través de inteligencia artificial una imagen próxima de cómo va quedar su pieza de arte una vez finalizada y que ha generado una facturación de más de $10.000 USD en sus primeros 6 meses. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Con Dios por delante, esfuerzo y disposición… siempre es posible llegar a la cima”</strong><br></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>Capera</strong> </em>es un testimonio de grandeza y victoria que, a pesar de las adversidades, el talento, la imaginación, la lucha, pero sobre todo el amor por lo que hacemos puede abrir puertas inimaginables. Su historia es una fuente de inspiración para todos aquellos que como meta principal esta alcanzar sus sueños, demostrando que, con Dios por delante, esfuerzo y disposición siempre es posible llegar a la cima. Desea además que su contenido<strong> </strong>transformador y emotivo, llegue a miles de usuarios motivándolos así ha ser personas capaces de dar una milla extra para cumplir sus sueños.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alvaro J Tirado</author>
                    <category>Un Blog para colorear</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124165</guid>
        <pubDate>Mon, 29 Dec 2025 15:36:53 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Capera: El joven pintor colombiano que venció la muerte y pinta a famosos del mundo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alvaro J Tirado</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Cómo es que el gusto por coleccionar, catalogar y archivar se vuelve arte?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/liarte-dialogo-sobre-arte/gusto-coleccionar-catalogar-archivar-se-vuelve-arte/</link>
        <description><![CDATA[<p>Las ganas de coleccionar ciertos objetos, que con el paso del tiempo se transforman en archivo, es la premisa de la exposición “Colecciones y rumores” que se puede ver hasta inicio de octubre en la Cámara de Comercio de Chapinero de Bogotá. El gusto personal define qué es aquello que se quiere capturar, tener o [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Las ganas de coleccionar ciertos objetos, que con el paso del tiempo se transforman en archivo, es la premisa de la exposición “<strong>Colecciones y rumores</strong>” que se puede ver hasta inicio de octubre en la Cámara de Comercio de Chapinero de Bogotá.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-96315 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colecciones1-300x300.png" alt="" width="300" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colecciones1-300x300.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colecciones1-150x150.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colecciones1-768x768.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colecciones1-1024x1024.png 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colecciones1-1200x1200.png 1200w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>El gusto personal define qué es aquello que se quiere capturar, tener o retener. Desde sentimientos hasta artículos tan diversos como fichas médicas sobre fetos con malformaciones, cerámicas rotas o fanzines. Todo es válido y todo tiene una razón de ser en esta muestra en la que participan cinco artistas de Bucaramanga y Bogotá.</p>
<p>“‘Colecciones y rumores’ es parte del ciclo ‘Presagios de un futuro imperfecto’, que contó con tres exposiciones que reflexionan sobre futuros fallidos, si se quiere. Esta muestra aborda un poco el tema de la colección como forma artística”, dice el curador <strong>Nicolás Cadavid</strong>.</p>
<p>Al recorrer las dos salas y el patio uno va encontrando el sentido de este asunto, aunque no sobra leer el texto curatorial, ese que está a la entrada porque ahí está toda la explicación que uno necesita para entender que, en realidad, uno está viendo más que un cúmulo de casetes, platos rotos o palos y ramas.</p>
<p>La inauguración de “<strong>Colecciones y rumores</strong>” contó con un conversatorio liderado por el curador <strong>Nicolás Cadavid</strong>, el antropólogo e historiador del arte <strong>Elías Doria</strong> y los artistas, quienes hablaron de la práctica de coleccionar e investigar tanto un tema que el artista realiza una obra que transita por la “seudociencia” porque toma “herramientas de varias ciencias como la biología, arqueología o la medicina”.</p>
<p>Tener el tiempo para asistir a estas charlas es una oportunidad muy chévere para aprender a leer la obra de un artista porque no comparto para nada esa frase cliché de que “la obra debe soportarse por sí misma”.</p>
<p><figure id="attachment_96276" aria-describedby="caption-attachment-96276" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-96276" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección4-300x225.jpg" alt="Andrés ‘Frix’ Bustamante" width="300" height="225" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección4-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección4-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección4-768x576.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección4-1024x768.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección4-1200x900.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-96276" class="wp-caption-text">Obra de Andrés ‘Frix’ Bustamante.</figcaption></figure></p>
<p>Yo he visto varias veces la obra de <strong>Andrés ‘Frix’ Bustamante</strong>, pero no sabía de dónde nacía su inspiración artística, hasta que lo escuché en el conversatorio de inauguración de “Colecciones y rumores”.</p>
<p>Él presenta “<strong>Esperemos que tu última página sea de verdad la última</strong>”, una instalación que reúne el archivo con la producción artística y las experiencias vividas.</p>
<p>“Siembre que colecciono, en realidad lo que estoy buscando es generar vínculos con el otro. No soy muy prolífero para hacer amigos, entonces el fanzine se convirtió en la excusa para conocer gente y poder intercambiar. Más que fanzines y obra, lo que muestro son experiencias recolectadas desde los 90 porque los dibujos que hay fueron realizados en medio de una noche de charla entre amigos”, comentó ‘Frix’.</p>
<p>Las motivaciones de <strong>Isabella Arenas</strong> para realizar “<strong>Salón Oeste: no compatible con la vida</strong>” fueron bien diferentes. Su obra parte de la revisión del archivo laboral de su padre médico, en el que encontró la expresión “no compatible con la vida”, que hace referencia a los neonatos que tienen una malformación que les impide vivir. Esto, sumado a su gusto por el cine de terror, da como resultado una serie de dibujos, modelados e impresiones en 3D que, por momentos, son impresionantes de ver sabiendo que parten de la realidad.</p>
<p><figure id="attachment_96277" aria-describedby="caption-attachment-96277" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-96277" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección-300x225.jpg" alt="Isabella Arenas" width="300" height="225" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección-768x576.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección-1024x768.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección-1200x900.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-96277" class="wp-caption-text">Obra de Isabella Arenas.</figcaption></figure></p>
<p><strong>Harvey Fuentes</strong>, por su parte, ha recorrido el Cañón del Chicamocha tantas veces que es testigo del cambio que ha tenido el paisaje y el territorio a través de los años debido a las “afectaciones climáticas o a la urbanización”, y por eso su trabajo “<strong>Origen e inventario</strong>” es una especie de archivo o “gabinete de curiosidades” de “naturalezas muertas” que representa lo que alguna vez fue el Chicamocha.</p>
<p><figure id="attachment_96278" aria-describedby="caption-attachment-96278" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-96278" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección2-300x225.jpg" alt="Harvey Fuentes" width="300" height="225" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección2-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección2-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección2-768x576.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección2-1024x768.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección2-1200x900.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-96278" class="wp-caption-text">Obra de Harvey Fuentes.</figcaption></figure></p>
<p>“<strong>Arqueología al rescate</strong>” es la propuesta de <strong>Nicolás Bonilla</strong>, quien a partir de sus estudios de historiador y antropología tiene el interés por la cerámica, pero no por la que se exhibe en las vitrinas, sino la que ha sufrido accidentes y está rota.</p>
<p><figure id="attachment_96279" aria-describedby="caption-attachment-96279" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-96279" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección3-300x225.jpg" alt="Nicolás Bonilla" width="300" height="225" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección3-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección3-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección3-768x576.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección3-1024x768.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección3-1200x900.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-96279" class="wp-caption-text">Obra de Nicolás Bonilla.</figcaption></figure></p>
<p>“Durante muchos años trabajé en museos, realizando la práctica de organizar, catalogar y jerarquizar cruza todo mi trabajo como artista, por lo que más que en hacer piezas de cerámica, me he dedicado a coleccionar piezas fallidas, objetos de muchos talleres y lugares que están rotas y no se pueden vender o comercializar. En la cerámica es muy difícil llegar al éxito, así que estas piezas descartadas permiten pensar sobre lo que hubiera sido, sino hubieran terminado en un basurero”, dijo Bonilla en el conversatorio.</p>
<p>Finalmente,<strong> Mónica Naranjo</strong> también recurre al paisaje para inspirarse. Ella es la única que no colecciona objetos, sino vivencias de sus exploraciones en los cenotes de Yucatán y presenta su visión sobre cómo el “desplazamiento a través de lo desconocido” brinda herramientas para “comprender el territorio como un cuerpo vivo que empuja al ser humano a sus límites físicos”.</p>
<p><figure id="attachment_96280" aria-describedby="caption-attachment-96280" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-96280 size-medium" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección1-300x225.jpg" alt="Mónica Naranjo" width="300" height="225" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección1-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección1-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección1-768x576.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección1-1024x768.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Colección1-1200x900.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-96280" class="wp-caption-text">Obra de Mónica Naranjo.</figcaption></figure></p>
<p>“<strong>Colecciones y rumores</strong>” es una linda oportunidad para ver el trabajo de artistas que hacen obra a partir de la observación y la recolección, y que se alejan de la postura política o corrientes de moda que van marcando el pensar y el sentir.</p>
<p><a href="mailto:liartedialogosobrearte@gmail.com">liartedialogosobrearte@gmail.com</a> / <a href="https://www.instagram.com/liarteconarte/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">@LiarteconArte</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Lilian Contreras Fajardo</author>
                    <category>Liarte: diálogo sobre arte</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=96275</guid>
        <pubDate>Wed, 13 Sep 2023 19:01:08 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Cómo es que el gusto por coleccionar, catalogar y archivar se vuelve arte?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Lilian Contreras Fajardo</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>XII Premio Luis Caballero: así me programo para disfrutarlo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/liarte-dialogo-sobre-arte/xii-premio-luis-caballero-asi-me-programo-disfrutarlo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Si hay algo que disfruto de vivir en el centro de Bogotá es poder caminarlo y aprovechar la cercanía para ver y estar al tanto de la movida cultural. Cuando viví en La Calera hice mi maestría en la Tadeo y recuerdo muy bien que en una clase me tocó exponer sobre la gentrificación y, [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Si hay algo que disfruto de vivir en el <strong>centro de Bogotá</strong> es poder caminarlo y aprovechar la cercanía para ver y estar al tanto de la movida cultural. Cuando viví en La Calera hice mi maestría en la Tadeo y recuerdo muy bien que en una clase me tocó exponer sobre la gentrificación y, ante todo el salón de clase, dije que no cambiaba mi montaña caleruna por el gris del centro.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95762 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Luis_Caballero_Liarte-300x300.png" alt="" width="300" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Luis_Caballero_Liarte-300x300.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Luis_Caballero_Liarte-150x150.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Luis_Caballero_Liarte-768x768.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Luis_Caballero_Liarte-1024x1024.png 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Luis_Caballero_Liarte.png 1081w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>Pues la vida cambia y a mi esposo y a mi hija se les facilitaba la vida viviendo en la ciudad, así que emprendí la búsqueda de un nuevo hogar. Curiosamente, fue en una clase que tuve en Espacio El Dorado donde encontré mi nuevo hogar y ya llevamos cuatro años en estas.</p>
<p>¿La verdad? Amo vivir aquí. Amo la cercanía a todo, amo el contraste cultural y social.</p>
<p>Aunque no siempre lo puedo cumplir, programo mi agenda para ir al Centro Nacional de las Artes Delia Zapata, a los museos, a las galerías. Por eso, cuando me enteré de que se inauguró el XII Premio Luis Caballero consulté la programación, la cual está muy chévere porque las exposiciones tienen varias actividades de apoyo.</p>
<p>El <strong>Premio Luis Caballero</strong> reconoce desde 1996 el trabajo de artistas colombianos de larga trayectoria y es uno de los estímulos más importantes para la creación y circulación del arte en Bogotá. En esta versión, las obras de los ocho artistas nominados circulan en la Galería Santa Fe, la Estación de la Sabana, Espacio Odeón, el Exploratorio Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán y el Museo de Arte Contemporáneo (MAC).</p>
<p>“En esta décimo segunda versión del Premio Luis Caballero los visitantes encontrarán obras realizadas en diversos medios como la fotografía, el video, el sonido, la escultura, el dibujo, el performance y la instalación”, dice Mauricio Galeano, director del Instituto Distrital de las Artes (Idartes), quien agrega que los proyectos nominados configuran un ciclo de intervenciones artísticas que presta atención a las cualidades espaciales, sociales, geográficas, históricas, políticas y/o arquitectónicas-urbanas de los espacios que las albergan.</p>
<p><iframe loading="lazy" title="XII Premio Luis Caballero" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/QjJHyN9CAYM?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><u>Programación del XII Premio Luis Caballero</u></strong> (julio de 2023 a enero de 2024)</p>
<ol>
<li>“Cuerpos glaciares: ancestros hídricos de una extinción futura” de <strong>Natalia Castañeda Arbeláez</strong>: 13 de julio a 25 de agosto, Galería Santa Fe.</li>
</ol>
<p>En este proyecto, la artista visual e investigadora toma los glaciares y sus vestigios como objeto de observación de antiguas aguas congeladas. Su objetivo es plantear cuestionamientos para sensibilizar a la gente como testigos de una extinción inminente.</p>
<p><u>Actividades relacionadas</u></p>
<p>* Taller de poética glaciar y otros cuidados, viernes 4 de agosto a las 3:00 p.m. en la Galería Santa Fe.</p>
<p>* Cartografiar territorios desde el afecto, viernes 18 de agosto a las 2:00 p.m. en la Galería Santa Fe.</p>
<p>* Laboratorio Cartografiar territorios desde el afecto, viernes 18 de agosto a las 3:00 p.m. en la Galería Santa Fe.</p>
<ol start="2">
<li>“Barrio (indagación sobre las estructuras sólidas y las economías estables)” de <strong>Alejandro Sánchez</strong>: 13 de julio al 25 de agosto de 2023, Galería Santa Fe.</li>
</ol>
<p>Con esta obra el autor busca que los pobladores y ciudadanos del país, especialmente de Bogotá, puedan generar inquietudes e intereses acerca de las distancias sociales y diferencias económicas que componen el país.</p>
<p><u>Actividades relacionadas</u></p>
<p>* Líderes comunales, sábado 5 de agosto a las 4:00 p.m. en la Galería Santa Fe. Charla con los líderes comunales que apoyaron la intervención en cada una de sus ciudades (Cartagena, Buenaventura, Bogotá).</p>
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<li>“Mayoral de acero: destajo” de <strong>Sandra Rengifo</strong>: 14 de septiembre al 22 de octubre de 2023, Galería Santa Fe.</li>
<li>“Los Caídos” de <strong>Juan Covelli</strong>: 5 de octubre al 4 de noviembre de 2023, Espacio Odeón.</li>
<li>“Minuta” de <strong>Alejandro Salcedo</strong>: 12 de octubre al 26 de noviembre de 2023, Casa Museo Jorge Eliecer Gaitán.</li>
<li>“Cacofonía del silencio floreciente de la memoria” de <strong>Edinson Quiñones</strong>: 26 de octubre al 3 de diciembre de 2023, Museo de Arte Contemporáneo.</li>
<li>“Estructura sinfín: metro series” de <strong>Mauricio Carmona</strong>: 28 de octubre al 26 de noviembre de 2023, Estación de la Sabana.</li>
<li>“Un recuerdo similar a un silencio del mundo” de<strong> Hernando Velandia</strong>: 17 de noviembre al 28 de enero de 2024, Galería Santa Fe.</li>
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<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95763 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Luis_Caballero_Liarte_-300x300.png" alt="" width="300" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Luis_Caballero_Liarte_-300x300.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Luis_Caballero_Liarte_-150x150.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Luis_Caballero_Liarte_-768x768.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Luis_Caballero_Liarte_-1024x1024.png 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Luis_Caballero_Liarte_.png 1081w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
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        <author>Lilian Contreras Fajardo</author>
                    <category>Liarte: diálogo sobre arte</category>
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        <pubDate>Wed, 02 Aug 2023 15:16:42 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[XII Premio Luis Caballero: así me programo para disfrutarlo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Lilian Contreras Fajardo</media:credit>
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