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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 09 Apr 2026 20:38:04 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
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	<title>Blogs de Arquitectura | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Entre lo apacible y lo indomable</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/entre-lo-apacible-y-lo-indomable/</link>
        <description><![CDATA[<p>Revolución, es uno de los pensamientos que se me viene a la cabeza cuando traigo al presente mi pasado de estudiante en los corredores del edificio 303 de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia. Revolución de ideales, revolución de pensamiento, revolución de moda, y sin embargo la mayor revolución de una clase, la tuve en el aula de uno de los docentes que con su presencia inspiradora de respeto y de bondad nos hablaba sobre el orden y el poder.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Hace ya varios años recibí la invitación para escribir sobre un docente que me había dado algunas clases. Al escuchar su nombre, comprendí de inmediato que no se trataba de un profesor universitario cualquiera, sino de alguien que deja huella profunda por su conocimiento y, sobre todo, por la forma en que lo transmite.</p>



<p>El profesor <strong>Carlos Niño Murcia</strong> es un maestro en el sentido más pleno de la palabra: uno de esos seres que nacen para enseñar y para encender en sus discípulos la pasión por el arte de la arquitectura. En sus clases, las formas pétreas de los edificios se transformaban en relatos: historia, legado, memoria, identidad.</p>



<p>Acepté gustosamente escribir un artículo, desde la mirada del alumno que fui, sumando mi voz a tantas otras que reconocen lo que significa el oficio de la arquitectura y su ejercicio en Colombia.</p>



<p>El libro en el que aparece este texto lleva su nombre como título —porque su nombre mismo es una marca— y fue editado por la Universidad Nacional de Colombia (Castell, E. et al. (2024). <em>Carlos Niño Murcia</em> (1.ª ed.). Grupo Editorial: Universidad Nacional de Colombia).</p>



<p>Comparto aquí, para <em>La Conspiración del olvido</em>, un abrebocas que invita a dejarse cautivar por este oficio vital, sagrado y pleno que, cuando se ejerce con verdadero sentido, permanece vivo para siempre.</p>



<p class="has-text-align-right">Ramón García Piment</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Revolución, es uno de los pensamientos que se me viene a la cabeza cuando traigo al presente mi pasado de estudiante en los corredores del edificio 303 de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia. Revolución de ideales, revolución de pensamiento, revolución de moda, y sin embargo la mayor revolución de una clase, la tuve en el aula de uno de los docentes que con su presencia inspiradora de respeto y de bondad nos hablaba sobre el orden y el poder.</p>



<p>De esa manera conocí a Carlos Niño Murcia, quien andaba con su mirada altiva y risueña, atareado en medio de muchos proyectos que tenía con el distrito para levantar perfiles urbanos e investigar sobre los desarrollos poblacionales de las urbes. Siempre se le veía, rodeado de estudiantes que lo admiraban y lo asediaban en la cafetería cuando salía de sus clases.</p>



<p>Sin embargo, la mejor forma de introducirnos en su pensamiento era a través de sus libros, en particular recuerdo el de “Arquitectura y Estado”. En él, podíamos ver la relación que tuvo el estado insipiente luego de las terribles guerras civiles decimonónicas para poder, no solo administrar una nación heterogénea, sino para poder mostrar la cohesión centralista del poder del Estado a través de la consolidación de edificios municipales a manera de palacios modernos, en donde se ubicarían las instituciones de correos y telégrafos, junto con las alcaldías, aduanas, oficinas de impuestos y otros estamentos propios de la administración del estado. Todos ellos, planeados y diseñados desde el Ministerio de Obras Públicas de Colombia.</p>



<p>Ese panorama lleno de conceptos teóricos sobre poder local, población y ordenamiento territorial, altamente impregnado de modelos estilísticos nos transportaba a un ideario lleno de formas e inspiraciones que se salían de las burguesías y oligarquía, de los poderes políticos para llevarnos a una utópica relación entre forma y control.</p>



<p>Así nos inspirábamos, viendo que no solo los preceptos se daban en la funcionalidad y la estética, sino en la dominancia y el poder, fusionados en un matrimonio indisoluble con una sociedad perturbada entre control social, pobreza y riqueza.</p>



<p>Es así como el profesor Carlos Niño, resultó siendo inspirador de una revolución no actual, sino una revolución pasada, llena de dificultades sociales y estudios etnológicos amañados de ansias de poder. Fue así como el maestro nos permitió ver un aprendizaje que iba más allá de los conceptos, que se encontraban matizados en las formas, en el desarrollo conceptual encriptado.&nbsp; Empecé a ver en los perfiles urbanos, en las fachadas, los mensajes ocultos que permitían decodificarse a cada clase, con cada texto. Fue así como las clases pasaron a tener un matiz de desciframiento de lo oculto.</p>



<p>Como no recordar al maestro que pasó a educar basado en los textos pre- existentes, a ser un investigador que concluía sus apreciaciones casi en el mismo momento que las formulaba a los alumnos. &nbsp;Así captó nuestra atención, así transformó el pensamiento de sus estudiantes, permitiéndonos la motivación que nos llevaba a buscar en nosotros mismos las virtudes que se encontraban adentro y afuera, en los estudios de campo.</p>



<p>Su voz plausible, pausada y a la vez reflectiva, nos llevó a ver que la arquitectura respondía a los valores de una sociedad, a reflexionar de manera crítica sobre una escritura de las formas y del poder. Luego de veinte años de haber estado en las aulas, aún recuerdo como en sus clases en un salón cubierto de cortinas gruesas, a través de un caluroso proyector de acetatos o de un moderno proyector de diapositivas, nos llevaba a recorrer la ciudad, sus tramas, la forma de concepción de barrios y urbanizaciones. &nbsp;Nos presentaba las etapas en las que se formaban las ciudades, con materiales y formas llenas de pensamientos sociales, y como se generalizaba la forma cúbica, el material a la vista que se recubría, y por otro lado el trabajo de las oficinas de planeación que competían en la intervención de los espacios públicos, en donde lo único común era la consecución de hitos urbanos y puntos de encuentro. &nbsp;La pugna de dos miradas, la de la sociedad que busca habitar y la del Estado que imponía el orden en el hábitat.</p>
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        <author>Ramón García Piment</author>
                    <category>La conspiración del olvido</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=115967</guid>
        <pubDate>Mon, 08 Dec 2025 22:12:30 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Entre lo apacible y lo indomable]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ramón García Piment</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Bogotá se llena de edificios hiperdensificados como en China: Carlos Campuzano, arquitecto</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/bogota-se-llena-de-edificios-hiperdensificados-como-en-china-carlos-campuzano-arquitecto/</link>
        <description><![CDATA[<p>El arquitecto bogotano ve con preocupación la pérdida de calidad de vida y de aire, aparte de problemas de movilidad, como consecuencia de la proliferación de construcciones de gran altura en la capital.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Carlos Campuzano Castelló, arquitecto bogotano. Fotografía: Cortesía Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá.</em> Rascacielos en construcción sobre la Avenida 68 de Bogotá. </p>



<p>Carlos Campuzano Castelló es arquitecto de la Universidad de los Andes, con Maestría en Revitalización de Conjuntos Monumentales del Instituto de Cultura Hispánica en Madrid, España, además de conferencista, jurado y profesor invitado en foros, bienales y universidades en América y Europa.</p>



<p>Tuve la fortuna de conocerle durante el Conversatorio “La arquitectura en Bogota: Momentos y generaciones”, convocado por la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá. Una frase suya me dio píe para iniciar esta entrevista. “Cantidades de casas fantásticas se fueron al suelo para levantar edificios&#8221;, se lamentó durante la charla que tuvo lugar en el Parque Museo El Chicó.</p>



<p><strong><em>Arquitecto, ¿qué recuerdos tiene de la casa de su infancia y de la Bogotá de entonces?</em></strong></p>



<p>Mi infancia y adolescencia las viví en una casa en la calle 39, en el barrio La Magdalena en Bogotá, conformado exclusivamente por casas, no había edificios residenciales; tenía la parroquia del Espíritu Santo y el Parque del Brasil. Se podía jugar en las calles, montar en bicicleta, con unas vías de muy poco tráfico, en un ambiente muy agradable, con una muy buena calidad de aire, poco ruido y condiciones óptimas de seguridad, que nos permitía a los niños ir al parque o jugar en los antejardines.</p>



<p><strong><em>¿Es posible que en el futuro hayan desaparecido las casas bogotanas?</em></strong></p>



<p>En un gran número han ido desapareciendo. Cuando se cambió la reglamentación en muchos barrios en donde se pasó la altura de 2 ó 2 pisos y medio a 5 y 7 pisos, los dueños cambiaban su casa por el <em>pent house</em> del edificio y la gente en ese momento hablaba de buscar seguridad, entonces apareció el concepto de portería y de vigilancia.</p>



<p>Para poder seguir teniendo lo mejor de ambos mundos, surgieron las agrupaciones de vivienda, que tenían una entrada única, portería, garajes comunes, jardines protegidos interiores y se sentía mucho más segura que en una casa aislada de la ciudad, donde se veía que ocurrían robos y atracos con frecuencia. Eso motivó a la gente a irse a vivir en apartamentos o en conjuntos de casas que se desarrollaban englobando lotes, y en donde no se sacrificaba la calidad que daba la vivienda en casa hasta que la presión del valor del lote, dio para hacer un edificio con muchas más viviendas.</p>



<p>Esto trajo muchos problemas al no haber planeado la ciudad en los diseños urbanísticos originales de los barrios, en el ancho de las vías, en los servicios como acueducto y alcantarillado, sobre todo este último, para pasar de una unidad de vivienda a 24 o más unidades. Surgieron problemas de tráfico como vemos hoy en día, de estacionamiento en la calle y la ciudad se empezó a densificar enormemente, cambiando todo su perfil y creando unas condiciones de vida completamente distintas a las que da una casa.</p>



<p><strong><em>En su concepto, ¿qué sector de la ciudad tiene las mejores casas?</em></strong></p>



<p>Considerando que hay casas de diferentes épocas, por ejemplo están las casas de estilo inglés en el barrio La Merced hechas en los años treinta y cuarenta; también en Teusaquillo y La Magdalena, había excelentes ejemplos; en la Cabrera y El Chicó, en los años sesenta especialmente, se hicieron casas con esquemas modernos con un gran jardín interior sobre el cual se abría el área social, como la casa de Rafael Obregón; en los barrios Refugio y Rosales, las casas del Chuli Martínez.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Casa del barrio La Merced, a un costado del Parque Nacional, en Bogotá. </em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="995" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/25090501/ZETA-CARLOS-CAMPUZANO-LA-MERCED-1024x995.jpg" alt="" class="wp-image-117403" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/25090501/ZETA-CARLOS-CAMPUZANO-LA-MERCED-1024x995.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/25090501/ZETA-CARLOS-CAMPUZANO-LA-MERCED-300x291.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/25090501/ZETA-CARLOS-CAMPUZANO-LA-MERCED-768x746.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/25090501/ZETA-CARLOS-CAMPUZANO-LA-MERCED.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><strong><em>¿Hay forma de impedir que se sigan tumbando casas? ¿Pasa lo mismo en las grandes ciudades del mundo?</em></strong></p>



<p>Hay barrios que aún las conservan, como Santa Bárbara y Santa Ana. No hay forma de impedirlo mientras prime la especulación con el precio de la tierra. Los ejemplos de vivienda en otros lugares del mundo como Europa y Estados Unidos, que se encuentran en los centros de las ciudades, en edificios de tres y cuatro pisos, se conservan. Con la popularización del automóvil particularmente en la posguerra, apareció la posibilidad de salir y vivir en los suburbios y como en Estados Unidos, con el sueño americano, de tener casa, perro y niños jugando en el jardín.</p>



<p><strong><em>&nbsp;¿A partir de qué año empezaron a reemplazarse casas por edificios?</em></strong></p>



<p>Han sido varias normativas en diferentes momentos, comenzando en los años 60, que han ido incrementando la altura y modificando la reglamentación en diferentes barrios, como lo que estamos viviendo ahora con nefastos casos en los que se pueden levantar hasta 30 pisos en un barrio residencial.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong><em>“Con la proliferación de edificios en Bogotá perdemos calidad de vida”: Carlos Campuzano, arquitecto</em></strong></h2>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="737" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/24162828/ZETA-CARLOS-CAMPUZANO-CASA-1024x737.jpg" alt="" class="wp-image-117372" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/24162828/ZETA-CARLOS-CAMPUZANO-CASA-1024x737.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/24162828/ZETA-CARLOS-CAMPUZANO-CASA-300x216.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/24162828/ZETA-CARLOS-CAMPUZANO-CASA-768x553.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/24162828/ZETA-CARLOS-CAMPUZANO-CASA-1536x1106.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/24162828/ZETA-CARLOS-CAMPUZANO-CASA.jpg 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Casa de infancia del arquitecto Carlos Campuzano en el barrio La Magdalena, en Bogotá: sobre la carrera 18A con 40. Afuera, el auto Packard de su padre, </em></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Foto: archivo particular. </em></p>



<p><strong><em>Al quedar una ciudad sin sus casas, ¿qué perdemos en términos arquitectónicos y urbanísticos? ¿Es algo grave?</em></strong></p>



<p>Sí es grave, porque perdemos la memoria de épocas, la memoria de un estilo de vida,&nbsp; de un perfil urbano, y toda una serie de valores que con el aumento de la densidad a esas proporciones, se están viviendo grandes problemas de movilidad, de calidad del aire y de calidad de vida entre otros.</p>



<p><strong><em>¿Se podría decir que la sobrepoblación (explosión demográfica) nos está conduciendo a un caos inmobiliario por cuenta de la profusión de edificios?</em></strong></p>



<p>Yo creo que sí, porque la infraestructura de vías, de servicios públicos, de parques, empiezan a ser insuficientes; la calidad del espacio público no se hace en la proporción debida. Empieza a ser casi únicamente una ciudad para adultos, en la cual los niños y los jóvenes no tienen un espacio propio.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong><em>“Bogotá es casi una ciudad de adultos, sin espacio para niños y jóvenes”: Carlos Campuzano, arquitecto.</em></strong></h2>



<p><strong><em>Otro fenómeno tiene que ver con la aparición de los conjuntos de casas en la Sabana de Bogotá y municipios vecinos. ¿Ve esta cultura urbanizadora con buenos ojos?</em></strong></p>



<p>La pérdida de calidad de vida llevó a familias jóvenes con niños a buscarla en los alrededores como Chía, Cajicá, La Calera. Un fenómeno que colaboró con esto es que una gran cantidad de colegios se fueron hacia el norte, a los suburbios, y aparecieron los centros comerciales, con lo cual cambió el sistema de vida, al no tener que depender de la ciudad, pudiéndose tener una casa con jardín.</p>



<p>Lamentablemente estamos viendo como los edificios de apartamentos y las altas densidades se están yendo también a los suburbios, con lo cual se va a repetir la situación. Todo esto viene dado por la especulación con el valor de la tierra, naturalmente el valor de un terreno lo da el número de pisos y de viviendas que se puedan construir en él, entre más se puede hacer, el valor va subiendo y tierras rurales o semi-rurales se están convirtiendo en una extensión de lo urbano con edificios de altura.</p>



<p><strong><em>¿Qué opina de los edificios de 30 pisos y más que ahora se construyen en Bogotá?</em></strong><em></em></p>



<p>Estamos llegando a los edificios hiperdensificados como los construidos en China. El producto de este tipo de solución es desastroso en términos de convivencia, del perfil urbano, de movilidad y de lo que se está dando como volumetría a la ciudad.</p>



<p><strong><em>En 2038 se cumplirán 500 años de la fundación de Bogotá. ¿Cuál es su mensaje para la nueva generación de arquitectos de cara a la ciudad del futuro?</em></strong></p>



<p>La buena arquitectura no tiene tiempo, sugeriría tratar de hacer lo mejor posible para quien va a habitarla. Si la vivienda no resuelve con emoción y con ilusión esa calidad de vida entonces lo único que se estaría haciendo es un alojamiento y nada más.</p>



<p><strong><em>Finalmente, ¿usted vive hoy en casa o apartamento?</em></strong></p>



<p>He tenido la fortuna de haber vivido siempre en casa. Actualmente vivo en un conjunto de tres casas y gracias a eso tengo un disfrute de las calidades que tiene la vivienda de baja densidad en la ciudad.</p>



<p class="has-text-align-right has-large-font-size"><strong>Más sobre Carlos Campuzano Castelló</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-8639688ecee3b2052cfdd934c7cd4afc">Formó parte de la exposición “<em>Architectures Colombiennes</em>” en el Centro Georges Pompidou en París y de la exposición internacional itinerante de la Sociedad Colombiana de Arquitectos “Arquitectura en Colombia y el sentido de lugar”.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-02f8f501be31a24be7f18f97760f6283">Su obra fue premiada en la Primera Bienal de Arquitectura Quito por el Conjunto Residencial La Calleja; en la X Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito con el Premio de la Junta de Andalucía por la intervención de la Capilla del Campito para la Biblioteca de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de los Andes; con el Galardón de Asocreto y con el Premio Obras Cemex Internacional por la Iglesia San Norberto.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-532c55771745d32fcc9377060b4740f5">Con un lenguaje contemporáneo, su obra se centra en la utilización del ladrillo y el concreto con la vivienda como tema principal de su trabajo.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=117369</guid>
        <pubDate>Sun, 29 Jun 2025 12:21:40 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Bogotá se llena de edificios hiperdensificados como en China: Carlos Campuzano, arquitecto]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Urbanismo en Quibdó: estudiantes de Arquitectura de UTCH sueñan la ciudad</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/urbanismo-en-quibdo-estudiantes-de-arquitectura-de-utch-suenan-la-ciudad/</link>
        <description><![CDATA[<p>Docentes y estudiantes de Arquitectura de la Universidad Tecnológica del Chocó, UTCH, tienen destacada participación en la agenda &#8220;Futuro Quibdó, urbanismo y planeación&#8221;, el 30 y 31 de octubre, convocada por la&nbsp;Fundación Color de Colombia&nbsp;y la&nbsp;Secretaría de Planeación Municipal, en la que el experto nacional invitado es el exalcalde de Bogotá&nbsp;Enrique Peñalosa. Dos docentes serán [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Docentes y estudiantes de Arquitectura de la Universidad Tecnológica del Chocó, UTCH, tienen destacada participación en la agenda <strong>&#8220;Futuro Quibdó, urbanismo y planeación&#8221;</strong>, el 30 y 31 de octubre, convocada por la&nbsp;<strong>Fundación Color de Colombia</strong>&nbsp;y la&nbsp;<strong>Secretaría de Planeación Municipal</strong>, en la que el experto nacional invitado es el exalcalde de Bogotá&nbsp;<strong>Enrique Peñalosa</strong>.</p>



<p>Dos docentes serán expositores en los foros <strong>&#8220;Vivienda y Plan de Ordenamiento Territorial&#8221;</strong> (30/oct, 2:30-4:30 pm, Concejo Municipal) y <strong>&#8220;Urbanismo para el futuro de Quibdó&#8221;</strong> (31/oct, 2-4 pm, Banco de la República): <strong>Carlos Torres Chamat </strong>y <strong>Jhon Fredy Asprilla</strong> <strong>Mosquera</strong>, respectivamente. </p>



<p><strong>Torres Chamat</strong>, con maestría y doctorado, es coordinador del grupo de investigaciones de Urbanismo y Desarrollo Territorial UDT. Igualmente, ha dirigido las áreas de urbanismo y medio ambiente, diseño urbano, sostenibilidad y ecología urbana bajo la concepción de vivir en un territorio&nbsp;sostenible.</p>



<p><strong>Asprilla Mosquera</strong>, también con maestría y doctorado, lidera el Grupo de Investigación en Arquitectura Bioclimática y es docente de Taller de Diseño y Proyectos de Grado. Ha sido Secretario de Planeación y Obras de los municipios de Istmina y Tadó y jefe de diseño e interventoría de la Alcaldía de Quibdó.</p>



<p><strong>Le puede interesar</strong>: <a href="https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/quibdo-piensa-su-futuro-con-urbanismo-y-conectividad/">Quibdó piensa su futuro con urbanismo y conectividad</a></p>



<p>Con la coordinación de la decana, <strong>Johana Lozano Maya</strong>, y del director de la Facultad de Artes, <strong>Andrés Córdoba</strong>, habrá una sesión especial en la que los estudiantes autores de tres de los mejores proyectos de Taller de Diseño del semestre pasado los presentarán ante Planeación Municipal y expertos, en el Auditorio del Banco de la República, el jueves 31 de octubre, de 10:30 am a 12 del día.</p>



<p><strong>Le puede interesar:</strong> <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/quibdo-habla-el-constructor-de-medellin-que-planea-2000-viviendas-y-un-centro-comercial/">Quibdó: habla el constructor de Medellín que planea 2000 viviendas y un centro comercial</a></p>



<p>La <strong>Sociedad Colombiana de Arquitectos</strong>, SCA, capítulo Chocó, estará representada por su presidente, <strong>Yasir Velásquez</strong>, magister en Arquitectura y Urbanismo, para recordarles a los estudiantes que se pueden afiliar gratuitamente a la SCA desde séptimo semestre y para valorar sus trabajos.</p>



<p><strong>Le puede interesar:</strong> <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/quibdo-habla-el-constructor-corando-velasquez-previo-al-foro-de-urbanismo/">Quibdó: habla el constructor Corando Velásquez, previo al foro de urbanismo</a></p>



<p>Los proyectos de urbanismo que se presentarán son:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>&#8220;Plan de movilidad urbana para el sistema de transporte público del municipio de Quibdó&#8221;</strong></li>
</ul>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong>Autores: </strong>Keiner Arley Ramos Riascos, Yurena Indira Valencia Chaverra y Keiner Javier&nbsp;Cruz&nbsp;Arriaga.</p>
</blockquote>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Intervención Urbana &#8220;Loma las Brisas&#8221;</strong> (Barrio Medrano, Sector Nicolás de Medrano)</li>
</ul>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong>Autores:</strong> Jenny Andrea Jiménez González y Neider&nbsp;Potes&nbsp;Moreno.</p>
</blockquote>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Parque Alameda</strong> &#8211; Calle 29 (Cra 3ra &#8211; Cra 7ma)</li>
</ul>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong>Autor: </strong>Cristian Alejandro&nbsp;Marín&nbsp;Morales</p>
</blockquote>



<p><strong>Le puede interesar: </strong><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/quibdo-foro-de-urbanismo-asi-opinan-sobre-prioridades-100-inscritos/">Quibdó, foro de urbanismo: así opinan sobre prioridades 100 inscritos</a></p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Para los estudiantes expositores de los proyectos de Taller de Diseño será una experiencia a otro nivel y para los organizadores y aliados de la agenda un punto de inicio hacia la participación del Chocó en la <strong>Bienal</strong> nacional de <strong>2026</strong> de la <strong>Sociedad Colombiana de Arquitectos</strong>.</p></blockquote></figure>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img decoding="async" width="724" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/29083020/poster-de-la-agenda-724x1024.jpg" alt="" class="wp-image-107346" style="width:650px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/29083020/poster-de-la-agenda-724x1024.jpg 724w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/29083020/poster-de-la-agenda-212x300.jpg 212w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/29083020/poster-de-la-agenda-768x1086.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/29083020/poster-de-la-agenda-1086x1536.jpg 1086w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/29083020/poster-de-la-agenda-1448x2048.jpg 1448w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/29083020/poster-de-la-agenda.jpg 1587w" sizes="(max-width: 724px) 100vw, 724px" /></figure>



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<p>*Trazador misional de esta publicación de&nbsp;<strong>Fundación Color de Colombia</strong>:&nbsp;<strong>Línea estratégica 3:</strong>&nbsp;<em>Empoderamiento económico, mercados inclusivos y desarrollo sostenible.&nbsp;</em><strong>Iniciativas:</strong>&nbsp;<em>Observatorio de urbanismo en ciudades del Litoral Pacífico</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Promoción del urbanismo para la calidad de vida con agentes estratégicos.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Fundación Color de Colombia</author>
                    <category>República de colores</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=107344</guid>
        <pubDate>Tue, 29 Oct 2024 13:48:27 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/29084724/Imagen-destacada-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Urbanismo en Quibdó: estudiantes de Arquitectura de UTCH sueñan la ciudad]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Fundación Color de Colombia</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Hestia (Vesta) </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/hestia-vesta/</link>
        <description><![CDATA[<p>Para los antiguos la fogata representaba no solamente el calor del fuego y el método de cocinar los alimentos, sino también el punto de encuentro alrededor del cual se convocaban para compartir, orar y realizar sus rituales y sacrificios, siendo la hoguera el entretenimiento cotidiano que hoy podría asemejarse al hábito de ver la televisión. [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Para los antiguos la fogata representaba no solamente el calor del fuego y el método de cocinar los alimentos, sino también el punto de encuentro alrededor del cual se convocaban para compartir, orar y realizar sus rituales y sacrificios, siendo la hoguera el entretenimiento cotidiano que hoy podría asemejarse al hábito de ver la televisión.</p>
<p>De allí la importancia de no dejar apagar la hoguera, avivar permanente el fuego y no dejar morir la llama. Para velar por el fuego era preciso que alguien lo controlara, estuviera vigilante y lo mantuviera encendido, y sin embargo un poco de intervención divina no vendría nada mal. Para ayudar en la custodia del fuego, los griegos invocaban a la deidad olímpica conocida como Vesta, quien tenía a cargo la encomienda divina de velar para que las llamas al interior de los hogares permanecieran encendidas.</p>
<p>El fuego era pues el centro; alrededor del fuego se constituía el hogar, y es así como Vesta será también la diosa protectora del hogar y de la cocina. El fuego era el elemento fundador, siendo así que cuando se quería fundar una ciudad, los antiguos transportaban una antorcha encendida con el fuego que daría inicio a un reciente proyecto de polis. De igual forma a los extranjeros se les daba la bienvenida invitándolos a acercarse al calor de las llamas y de esta manera manifestarles una grata acogida.</p>
<p>Hestia es una de las más antiguas diosas mitológica, hija primogénita de Cronos y Rea, hermana de Zeus, Poseidón, Hades, Hera y Deméter, y la primera que sería devorada por su padre luego de que un vaticinio le advirtiera de que uno de sus hijos acabaría por arrebatarle el trono. Así mismo sería la última en ser vomitada por Cronos, una vez y Zeus consiguió cumplir a la profecía y rescatar a sus hermanos del vientre de su padre.</p>
<p>Y pese a que es una de las diosas principales, su protagonismo es más bien discreto, siendo una deidad que poco trato tendría con los humanos, y por lo que escasean los relatos que narren sobre sus hechos y hazañas. Su personalidad es la de una diosa pacífica, que raras veces abandonaba sus aposentos celestiales para inmiscuirse con los asuntos terrenales o meterse en discusiones con los demás dioses.</p>
<p>Apenas acabó la contienda contra los Titanes, el gran Apolo y Poseidón se presentaron ante ella y le propusieron matrimonio. Aquí pudo haber surgido el primer combate entre dos dioses olímpicos, de no ser porque la diosa se decantaría por la virginidad, y así se lo hizo saber no solo a sus pretendientes sino también a su hermano y dios supremo, el magnánimo Zeus, quien para preservar esta virginidad la convertiría en una abstracción, el fuego, y así podría mantenerse siempre limpia y purificadora.</p>
<p>En adelante los griegos se dedicarían a ofrecerle en sacrificio las primeras presas de sus banquetes, y que eran asadas bajo las llamas ígneas de la diosa protectora del fuego. Y tal es su dedicación a la custodia de este elemento, y tan notorio sus ánimos pacifistas, que cuando Dionisos fue admitido para ocupar un puesto entre los doce dioses del Olimpo, Hestia prefirió hacerse a un costado y ceder su lugar para consagrarse en contante devoción a velar por el fuego.</p>
<p>Pocos referentes se tienen pues sobre esta diosa. En <em>El Fedro, </em>uno de los <em>Diálogos </em>de Platón, el filósofo cuenta de una diosa solitaria que suele pasar a solas en los recintos del Olimpo, distanciada del proceder humano, sin tomar partido entre las divisiones que eran comunes entre los dioses, quienes solían inclinar su voluntad y pasiones inmiscuyéndose en las guerras y en los pleitos humanos. Será por esto que Homero no la presenta en ninguna oportunidad dentro de sus dos obras más importantes, ambas con un prontuario de dioses que intervienen constantemente a favor o en contra de los asuntos humanos. Sin embargo en algunos himnos el poeta griego dedicará algunas palabras, invocándola junto a Hermes o contándonos de cómo la diosa Afrodita nunca lograría seducir a Hestia para que desistiera de su promesa virginal. Así también Homero recalca en la importancia de mantener encendido el fuego sagrado en el templo de Delfos dedicado al dios Apolo. En algún pasaje Diodoro Sículo cuenta que Hestia es quien enseñó a los humanos la manera de construir sus casas, y de allí que sea también la diosa de la arquitectura.</p>
<p>Pero tal vez el suceso más conocido sobre esta diosa lo sabemos gracias a Ovidio, quien cuenta que luego de que Rea celebrara un banquete en el que finalmente todos caerían dormidos, Príapo aprovecharía para acercarse a la diosa y en un estado total de ebriedad intentaría violarla, pero justo antes de que el malhechor se abalanzara sobre su presa el rebuzno del asno de Sileno despertó a Hestia, quien en medio del letargo pudo sorprender a su atacante. Príapo huyó, y desde ese momento el asno se convirtió en el animal preferido de Hestia, y conocedores del mito es por esto que los antiguos solían sacrificar los asnos adornados con guirnaldas y hogazas de pan y así contentar a su diosa.</p>
<p>Su representación antropomórfica se deduce de algunas monedas en las que aparece su supuesta efigie, y la suposición de su representación es debido a que figura al lado de uno de sus templos: se trata de una mujer bellísima que portaba en una de sus manos un cuenco y en la otra enarbolaba una antorcha encendida.</p>
<p>No solo era adorada al interior de las casas, sino también dentro de los recintos sagrados que eran dedicados a otros dioses, siendo pocos los templos que eran consagrados a su exclusiva veneración, como el famoso santuario de Hermíone que describe Pausinas, y otros tantos en Esparta, Ténedos, Naxos y Larisa.</p>
<p>Una vez los romanos se apropiaron de la cultura y el conocimiento griego, la diosa pasó a formar también parte de sus creencias, y a partir de ese momento sería más conocida como “Vesta”, constituyendo una deidad de relevante importancia dado que en su nombre se estableció el sagrado culto de las vírgenes vestales.</p>
<p>Eran conocidas como las vestales aquel séquito de sacerdotisas encargadas de cuidar que el fuego de los templos no se apagara nunca, y cuya peculiaridad sería la de haberse mantenido vírgenes. Es así como desde principios de la formación de Roma Vesta es adorada por colegios sacerdotales dedicados al culto y veneración de la diosa, e incluso se dice que Rea Silva, también conocida como Ilia, madre de Rómulo y Remo (quienes según el mito habrían fundado Roma), era según parece una sacerdotisa vestal.</p>
<p>Se cree que sería el hijo de Rómulo, Numa Pompilio, quien instauraría en Roma las festividades conocidas como la “Vestalia”, y en donde las principales sacerdotisas se reunían en uno de los templos dedicados a la diosa, ofreciéndole como tributo un burro coronado de flores, seguido por una procesión donde alzaban estatuas de la diosa. Y así también el infaltable fuego.</p>
<p>Es por esto que Vesta iría convirtiéndose en una deidad importante en toda Roma, considerándosele también como una protectora indiscutida del Imperio. Hestia es a veces emparentada o confundida o entremezclada con otras deidades de otras latitudes y territorios, comparándosele a veces con Tabiti y también con la diosa Fornax.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-89837" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/05/244.-HESTIA-VESTA-160x300.jpg" alt="HESTIA VESTA" width="160" height="300" /></p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=89836</guid>
        <pubDate>Fri, 06 Oct 2023 08:54:54 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Hestia (Vesta) ]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Milanas Baena</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Homenaje a Luz Amorocho, pionera de la arquitectura en Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-ciencias-sociales-hoy/homenaje-luz-amorocho-pionera-la-arquitectura-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Luz: Te escribo esto desde la calle, sentado en un andén de una ciudad que tanto quisiste, y yo nunca supe cómo ni por qué. Este mes cumples 4 años de muerta. Espero que no estés muy sola. No creo. Hoy escribo otra vez en tu nombre, por el placer de recordarte, y sobre aquel [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><em>Luz:</em></p>
<p><em>Te escribo esto desde la calle, sentado en un andén de una ciudad que tanto quisiste, y yo nunca supe cómo ni por qué. Este mes cumples 4 años de muerta. Espero que no estés muy sola. No creo. Hoy escribo otra vez en tu nombre, por el placer de recordarte, y sobre aquel libro que dirías, sin tu permiso, publicamos sobre tu persona.</em></p>
<p><em>Pienso en cuáles fueron las cosas más importantes que me enseñaste, y me pongo práctico. Comentarios que ya no sé cuándo me hiciste, pero de los que me acuerdo casi a diario. Por ejemplo, este:</em></p>
<p><em>Si uno va a hacer una cosa, de una vez debe hacerla bien.</em></p>
<p><em>Muchas veces la diferencia de tiempo o de trabajo, entre hacerla bien y hacerla mal, no es mucha. Y sí lo es, volverla a hacer.</em></p>
<p><em>Y no te digo dejarla mal hecha: Inmarcesible.</em></p>
<p><em>Eso me recuerda el recitado: lo bueno, si breve, etc.</em></p>
<p><em>Y a tí Luz, haciendo con la mano el viento: etcétera, etcétera, etcétera.</em></p>
<p>Lucas</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-96208 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Luz-Amorocho-artículo-luquitas.jpg" alt="" width="387" height="480" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Luz-Amorocho-artículo-luquitas.jpg 387w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Luz-Amorocho-artículo-luquitas-121x150.jpg 121w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Luz-Amorocho-artículo-luquitas-242x300.jpg 242w" sizes="auto, (max-width: 387px) 100vw, 387px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por: Lucas Maldonado Loboguerrero*</p>
<p><strong>Lector de estas líneas, en el prólogo del libro ya expliqué lo que pude, disculparán si lo encuentran didáctico o infantil, creo que es la maña de escribir como Luz me hablaría, y entonces, a veces, me hablaba así. </strong>Como es para internet, lo corté un poco y de paso lo arreglé.</p>
<p><strong>Prólogo**</strong></p>
<p>Ahora que llega finalmente el día de echar este libro a su suerte, por decirlo así, y entregar al molde estas letras de Luz Amorocho, me piden explique en este prólogo: quién soy y por qué yo. No es tarea fácil, pero divertida, sí. Porque en todo caso, llevo años barruntando la idea de hacer un libro sobre Luz Amorocho.</p>
<p>¿Que por qué sobre Luz Amorocho?</p>
<p>Eso ya nadie se lo pregunta.</p>
<p>¿Que por qué yo?</p>
<p>Vueltas doy dijo el otro, y como ateo caigo en la única palabra posible: la suerte.</p>
<p>La suerte de conocerla y considerarla maestra. La suerte de su larga y profunda amistad con mis papás, que permitió su participación en mi crianza, y el cariño que nos tuvimos, y la valentía que me inculcó. Aunque me decía, Lucas, cuidado, siempre estás poniendo el pecho y un día te van a llover piedras. Suerte que todavía no me han llovido (tantas). Suerte que ella me quisiera como a un hijo, que de sangre, o hasta dónde se sabe o se imagina, no tuvo. La suerte también, como no, de tener un papá que fue su amante y amigo, arquitecto que todos los paseos los volvía de arquitectura, y que me llevaba a su taller y me ponía a dibujar, y en vacaciones a ganarme unos dinerillos ayudando a cortar cartón y a hacer maquetas. Y de haber crecido en ese barrio que era así gracias a Luz, y en ese edificio donde había tanto arquitecto. Y de haber podido construir yo mismo, gracias a un mecenas y ya adulto, una casa. Y de haber publicado, con una grande amiga, un libro de este mismo jaez sobre la vida y la obra de mi papá, que me es tan querido. Suerte tal vez también, soñar con lectores atentos, de un libro que se cree música popular, siempre saludando parientes y amigos. Suerte y gracias, de una vez, a quienes lo publican y me dejan escribir mi nombre en la tapa con el de Luz. Y gracias a mí mamá que me enseñó a leer y a escribir y a hacer películas.</p>
<p>¿Que no soy arquitecto, y estos libros los escriben arquitectos, o mejor escritores arquitectos, o al menos escritores, y lo de las películas no tiene absolutamente nada que ver, y yo no soy ninguna de las anteriores? ¡Al cabo que ni quería! dijo el Chavo. Me declaro artista, en ese sentido de alguien cuyo interés no es sino dejar un testimonio. Que he de contar una vida que no es la mía y jamás podré ser académico, quiero decir objetivo. Declaro que no me interesa, y que por fuera de las matemáticas, no conozco objetividad. Aviso que cuando hablo de Luz, estoy sin duda hablando de mí. Siempre he querido, como ella, ser actriz. Y ahora me quité el bigote y me ricé los pelos, con la intención insensata, y acaso patológica, de parecerme a ella.</p>
<p>Suerte ha sido sentir vivo interés por la arquitectura y por los libros. También me dedico al cine (como mi mamá), pero los libros son más baratos, la industria de mi país permite hacerlos muy bien, y duran mucho más que un disco duro. Aunque suerte y gracias a mi mecenas por haber hecho una película sobre mí mismo. Menciono lo de las películas porque aprendí a hacer fotos, y haciendo documentales seguramente fue que aprendí a investigar así, a entrevistar y a transcribir voces ajenas. Y subtitulando, el placer de mejorar lo dicho, sin que nadie se dé cuenta.</p>
<p>Suerte que me enseñaron a viajar y a entender otras lenguas.</p>
<p>En fin, que tal vez este no sea más que un informe para un libro tan definitivo como improbable, y que ahora entrego, con la efeméride pisándome los talones: Luz cumpliría 100 años el 23 de abril. No se trata, pues, de una rigurosa biografía sobre una persona ilustre o grande artista (aunque a mí me lo parezca). Incluso, podrá al final sorprenderse el lector con lo modesto de su legado arquitectónico. Porque Luz no fue una arquitecta en el sentido de proyectar una serie de edificios para “los Anales” de la arquitectura en Colombia. No. Fue simplemente, si esto acaso es cosa simple, alguien que marcó profundamente mi vida. La mía y la de unas personas más: algunas hablaron para el tal libro, de título: Luz al oído.</p>
<p>Y para gusto soberbio, últimamente, cuando me preguntan cuáles fueron las grandes obras de Luz Amorocho la primera Arquitecta, se me ocurre algo inefable: ¡Yo soy una!</p>
<p>Espero lo disfruten o la disfruten.</p>
<p>Lucas.</p>
<p>*Escritor, Barcelona.</p>
<p>** Versión modificada por el autor.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Las Ciencias Sociales Hoy</author>
                    <category>Las Ciencias Sociales Hoy</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=96207</guid>
        <pubDate>Fri, 08 Sep 2023 04:43:55 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Homenaje a Luz Amorocho, pionera de la arquitectura en Colombia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Las Ciencias Sociales Hoy</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
</rss>